Gatos y Respeto

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Sid, el gato que comía seis veces

La historia empieza así: “Sid vivía en el número uno de la calle Aristóteles. También vivía en el número dos, en el número tres, en el número cuatro, en el número cinco y en el número seis…” Sid había descubierto el truco perfecto para comer seis veces al día porque nadie vecino hablaba con los demás en la calle y todos estaban convencidos de que Sid era únicamente suyo. Pero la vida tampoco era tan fácil, debía acordarse de sus seis nombres, que nada tenían que ver con Sid, y comportarse de acuerdo con el carácter de cada nombre. Eso sí, a cambio comía seis platos diferentes: pollo en una casa, pescado en la segunda, cordero en la tercera, carne picada en la cuarta, pescado de nuevo en la quinta y guiso de carne y riñones en la sexta. Encima, tenía seis camas donde echarse la siesta.

La calle Aristóteles

Todo iba de maravilla hasta que el gato glotón pilló un catarro; sus seis “dueños” le llevaron al veterinario y se descubrió el pastel. Sid ya solo tuvo un cuenco diario. Pero era un gato muy listo, dobló la esquina y se trasladó a la plazoleta Pitágoras, donde todos los vecinos se conocían. Y como hablaban entre sí, entendieron que Sid era un gato de seis cenas diarias.

Sid pilló un resfriado

Sid fue al veterinario seis veces

“Six Dinner Sid” es un cuento muy corto escrito e ilustrado por Inga Moore en 1990. Ganó el Premio Smarties de ese mismo año y ha sido traducido a varios idiomas. La editorial Vicens-Vives lo publicó en castellano en 2003 con el título “Sixto seis cenas”, y el gato ya no vive en la calle Aristóteles, sino en la calle Mambrú. Suponemos que las historias deben adaptarse, aunque Sid es un gato británico de cabo a rabo. Se nota a la legua. Tanto la calle Aristóteles como la plazoleta Pitágoras son de lo más británicas.

Sis vivía en el 1 de la calle Aristóteles

Inga Moore ha escrito otros libros infantiles acerca de gatos, uno de ellos es la secuela de esta primera historia. Sid se va a las Tierras Altas de Escocia con sus seis dueños, que han alquilado seis cabañas vecinas. Allí traba amistad con un gato salvaje escocés llamado Jock y vive una extraña aventura. Esta historia no está traducida al castellano y se titula “Six Dinner Sid – A Highland Adventure” (Sid seis cenas – Una aventura en las Tierras Altas).

Sid en Escocia

El tercero, “Captain Cat”, está protagonizado por un capitán loco por los gatos que surca los mares con un barco lleno de ellos. Un día decide jubilarse y recorrer con sus queridos felinos  los lugares con que siempre ha soñado. La reina de una lejana isla descubre a los gatos y se alegra muchísimo porque nunca había visto uno. Manda preparar un ágape en su honor, pero aparece una horda de ratas hambrientas. Por suerte, los amigos del capitán las echan. La reina le pide que le regale los gatos a cambio de un tesoro por descubrir. “Captain Cat” tampoco está traducido al castellano.

La autora e ilustradora Inga Moore nació en Sussex, pero se trasladó con sus padres a Australia en 1952 cuando solo tenía ocho años y no regresó hasta transcurridos casi 30 años, en 1981. De niña siempre dibujaba; no solo ilustraba sus propios cuentos, sino también los márgenes de los libros escolares, los deberes, incluso los exámenes. En una ocasión, el profesor de latín le dijo: “Si dejas de hacer estos estúpidos dibujos, quizá consigas algo en la vida”. Dejó de dibujar durante mucho tiempo y todavía le pesa no haber estudiado Arte. Durante años se ganó la vida en diferentes trabajos, todos muy aburridos, en sus propias palabras, hasta redescubrir su pasión por el dibujo mientras realizaba mapas para una empresa dedicada a las aguas freáticas.

Tuvo la oportunidad de ilustrar el libro “Father Christmas”, de Raymond Briggs, en 1973, y descubrió que “ilustrar un cuento era una de las cosas más bonitas a las que podía aspirarse”. Unos años después, atraída por sus recuerdos de infancia, decidió regresar a Inglaterra. Londres le pareció “sucio y pesado”, pero Hampstead, un barrio a unos seis kilómetros del centro y hogar de un inmenso parque, era “factible”. Allí siguió ilustrando libros de otros autores y los suyos. Llegó la crisis financiera de los noventa y se vio obligada a terminar el premiado “Six Dinner Sid” en solo seis meses.

Pero cuando el banco le embargó el piso, decidió dejar Londres y encontró otro de grandes dimensiones en Gloucestershire, en el suroeste del país. Allí es donde ilustró la famosa novela de Kenneth Grahame “El viento en los sauces”, publicada por primera vez en 1908. Se han vendido más de un millón y medio de ejemplares de la versión con sus ilustraciones desde 2003.

En japonés

Inga Moore es la autora de dieciocho libros infantiles y ha ilustrado varios de otros autores.

Inga Moore

Para volver a Sid, el gato glotón que no sabe vivir sin comer seis veces al día, nos preguntamos por qué los vecinos de la calle Aristóteles querían racionarle las cenas y los habitantes de la plazoleta Pitágoras estaban más que dispuestos a que comiera cuantas veces quisiera. ¿Tendrá algo que ver con las Letras y las Ciencias? Aristóteles, filósofo; Pitágoras, matemático. Sea lo que sea, creemos que “Six Dinner Sid” es un cuento perfecto para niños y adultos.

Dedicamos esta entrada a dos niñas amigas nuestras, Maddi (pronunciado Mayi) y Maialen.

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El gato Pard y la escritora Ursula K. Le Guin

En 1969, Ursula K. Le Guin publicó la novela “La mano izquierda de la oscuridad” sobre un extraño planeta, Gueden, habitado por seres andróginos cuyo sexo cambia según la influencia feromonal del compañero sexual, algo totalmente inaudito en la época. Nadie había osado plantear un mundo sin un sexo dominante donde realmente ambos fuesen iguales. Además, como dijo Margaret Atwood en la necrológica que escribió para el Guardian en enero pasado después del fallecimiento de Ursula K. Le Guin: “Parece que por fin el tiempo ha alcanzado a la novela. El planeta Gueden está dividido en dos. Por una parte, una sociedad con un rey loco. Abundan las camarillas y las rencillas. Un día se está en el círculo íntimo y al siguiente, la persona se ve condenada al exilio. Y en la otra parte, la sociedad se basa en una poderosa burocracia gobernada por un comité secreto. Si a alguien se le considera un peligro para el bien general, se le encarcela en un sito alejado sin juicio ni defensa posible”. Hace casi 50 años, Ursula K. Le Guin predijo, a grandes rasgos, el mundo actual.

Pard y las peonias

En la barandilla

La escritora falleció el 22 de enero de 2018 en su casa de Portland, Oregón, donde vivía con su marido Charles, al que conoció a bordo del Queen Mary camino de Francia y con quien se casó unos meses después en 1953, y con Pard, su gato blanco y negro. En 2016, el New York Times la describió como “la mejor escritora viva de ciencia ficción”. Ella contestó que preferiría ser conocida sencillamente como “una novelista estadounidense”.

En casa

Sus novelas de ciencia ficción hablan de brujería y dragones, naves estelares y conflictos planetarios, pero incluso cuando los protagonistas son hombres, evitan la habitual postura machista de los héroes de fantasía. Viven conflictos enraizados en enfrentamientos culturales que suelen resolverse mediante la conciliación y el sacrificio, y no las batallas y las armas.

Vista trasera

Traducidos a más de 40 idiomas, se han vendido millones de ejemplares de sus libros en todo el mundo. Además de veintidós novelas, escribió doce colecciones de poemas, más de cien historias cortas recogidas en un sinfín de volúmenes, siete libros de ensayos y trece libros infantiles. Tradujo cinco libros, entre los que mencionaremos el Tao Te Ching, de Lao Tzu, y una serie de poemas de la Premio Nobel Gabriela Mistral.

En la biblioteca

Nació el 21 de octubre de 1929 en Berkeley, California. Era la hija de Alfred L. Kroeber, un antropólogo dedicado al estudio de los indios californianos, y de Theodora Kracaw Kroeber, autora del libro “Ishi in Two Worlds” (Ishi en dos mundos), acerca de la vida y muerte del último indio californiano libre. Se sintió atraída desde muy joven por la ciencia ficción, pero dejó de interesarle siendo adolescente porque “las historias siempre trataban de armas y soldados: hombres blancos que salían a conquistar el universo”.

Se licenció en el Radcliffe College en 1951, y un año después obtuvo un máster en Literatura Medieval y Renacentista en la Universidad de Columbia. Poco después le concedieron una beca Fullbright para estudiar en París.

Antes de Pard, con Lorenzo

En 2010 empezó un blog (http://www.ursulakleguin.com/Blog-Index.html) cuya última entrada es un poema escrito en 1991 “cuando la Unión Soviética se estaba desintegrando”. Y dentro de este blog están los anales de Pard, un gato vestido con un impecable esmoquin. En la penúltima entrada, titulada “Pard y la máquina del tiempo”, explica que su gato ha descubierto por fin la verdadera utilidad del escáner: el lugar perfecto para echarse la siesta. Porque, como dice la escritora, los gatos no necesitan una máquina para viajar en el tiempo, un momento están aquí con nosotros, y al siguiente ya no, aunque la transición suele ser imperceptible.

Pard y la máquina del tiempo

Además de los anales de Pard, el blog también incluye varias entradas tituladas “Mi vida hasta ahora, por Pard”, en las que el gato blanco y negro cuenta su vida empezando por la infancia con su madre y su hermana. Dado que el primer capítulo apareció en 2012, es muy probable que Pard llegara a la casa de los Le Guin entonces y que ahora ronde los seis años.

Pard y la jungla de la ventana

Pard cuenta que era feliz con su madre y su hermana, que había croquetas en el bol y que sabían bien, que los humanos comían cosas raras y que su madre intentaba cazar las cosas raras, lo que daba lugar a situaciones desagradables. Otra cosa que considera desagradable son los abrazos, aunque se den con la mejor intención. Luego, Pard es metido en una caja que huele a miedo y llevado a otro lugar, un lugar horrible lleno de gatos donde “pierde las pelotas”. Recuerda que tenía dos y que un día ya no tuvo ninguna. Más tarde le llevaron a otra casa, y tardó algún tiempo en acostumbrarse al viejo Gato y a la vieja Reina (Charles y Ursula Le Guin).

En la fuente

Incluimos un párrafo escrito por Pard: “Esconderse debajo de la cama no es lo mejor cuando uno padece de ansiedad, pero no es un mal lugar para ser temporalmente invisible cuando se está atento a pies desconocidos, máquinas sumamente ruidosas, etcétera. O también cuando me gritan porque me he estirado y ejercitado mis uñas en la colcha, a pesar de que es obvio que para eso mismo están las colchas”.

Pard debajo de la cama

Y sus impresiones cuando llegó a la casa de los Le Guin: “Al principio no me fiaba del viejo, pero mis miedos carecían de fundamento. Cuando se sienta, tiene una cualidad excelente llamada regazo. Los otros humanos también lo tienen, pero el suyo es mío. Está lleno de tranquilidad y afecto”. Y hablando de Ursula, dice: “Lo que me gusta de ella es poder colocarme detrás de sus rodillas en la cama, o también encima de su cabeza coronada por una especie de pelaje que me recuerda a mi madre. Así que, a veces, me tumbo en la almohada y se lo amaso, sobre todo cuando está dormida”.

A través del espejo

Sueños de gato

Entre los libros infantiles que escribió Ursula K. Le Guin está la serie “Catwings”, donde aparece una camada de cuatro gatos que nacieron con alas, y el maravilloso “Cat Dreams”, que solo puede conseguirse de segunda mano, ambos con espléndidas ilustraciones de S.D. Schindler.

Ilustración de S.D. Schindler

Esta entrada es para ti, Yolanda Rodríguez Villegas, gran amante de los gatos y gran defensora de los derechos de la mujer. Gracias.

Con Lorenzo (1996)


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Gato (Cat), el personaje de Bernard “Hap” Kliban

Según el humorista gráfico Bernard Kliban “un gato es un animal muy agradable al que se confunde a menudo con un pastel de carne”. El pastel de carne puede describirse casi como el plato rey en los hogares estadounidenses, pero de ahí a compararlo a un gato… Sin embargo, si nos fijamos en las viñetas del artista no es sorprendente que dijera eso. Su humor era sarcástico, irónico, surrealista e inesperado. Y como los gatos, era un hombre muy agradable, al que no le gustaba hablar con los periodistas ni que le fotografiaran; y como a muchos gatos, había que convencerle de que saliera de detrás de la nevera cuando un extraño llegaba a su casa.

Siempre dibujó gatos atigrados y saltó a la fama en 1975 con su primer libro de viñetas, “Cat”, poblado por gatos rayados con zapatos demasiado grandes, una gata madre que guarda a su progenitura en una bolsa como un marsupial, o un gato tocando la guitarra y cantando: “Me encanta comer ratoncitos, / a los ratoncitos me encanta comerlos. /Primero muerdo la cabecita, / luego mordisqueo los piececitos”.

Lo más curioso es que Kliban no fue un gran amante de los gatos hasta principios de los años setenta. Él mismo contaba que, de pequeño y adolescente, era totalmente alérgico al pelo de gato y que casi se ahoga en un coche con un amigo que llevaba a su gato al veterinario. Un buen día, su primera esposa llevó a Noko Marie a casa y no pasó nada, no estornudó, no se ahogó. Noko Marie se quedó, y poco después apareció Burton Rustle, un macho sin esterilizar. Como era de esperar, tuvieron gatitos.

Con al menos cuatro gatos en la casa, no le quedó más remedio que dibujarlos. En una entrevista que dio al New York Times en 1978 dijo: “Todos mis gatos son atigrados, así que empecé a dibujar gatos rayados. En cinco años habré dibujado más de 300 kilómetros de rayas”.

Todos los que tenemos gatos sabemos que son elegantes, pero también tienen cierta tendencia a adoptar posturas ridículas, a meter medio cuerpo en una bolsa y creer que nadie les ve, a dormirse en el respaldo del sofá con la cabeza colgando, pero solo alguien con algo de gato dentro podría dibujarlos como hizo Bernard Kliban. Sus gatos nunca fueron monos ni sentimentales; al contrario, eran desternillantes, en muchas ocasiones tremendamente ingenuos y a veces, solo a veces, tenían un toque malévolo.

Antes de dibujar gatos, hacía retratos y trabajaba en cualquier cosa para llegar a fin de mes. Un día vendió seis viñetas a la revista Playboy por 25 dólares cada una que no tenían nada que ver con gatos. Meses después, Michelle Urry, la editora de viñetas de Playboy y gran amante de los gatos, fue a su casa para ver sus dibujos y descubrió al personaje llamado “Cat”. Ella le presentó a un agente que a su vez habló con Workman Publishing, una pequeña editorial que no dudó en publicar el libro “Cat”. En solo un año se vendieron 450.000 ejemplares. En 1977 se vendieron 90.000 ejemplares del calendario de Cat y en 1978, 250.000. Poco después aparecieron tazas, camisetas, tarjetas…

Bernard Kliban dibujaba gatos cuando no le venía la inspiración, pero nunca pensó que se haría rico con ellos. A mediados de los ochenta del siglo pasado, la marca había generado unos 50 millones de dólares, algo que le costaba creer. Era un hombre de gustos sencillos que solía llevar vaqueros, camisetas y sandalias, y no daba importancia a las posesiones.

Trabajó durante años para Playboy, en una época en que se aclamaba a los viñetistas del New Yorker y la revista de Hugh Hefner era más conocida por sus fotografías. Había publicado en el New Yorker e incluso en Punch al principio de su carrera, pero parece ser que disfrutaba de mayor libertad en Playboy, donde podía meterse con lo que le apetecía y hacer gala de su humor mordaz, conmovedor y, en ocasiones, realmente particular.

Nació el 1 de enero de 1935 en Norwalk, Connecticut. Aunque su nombre era Bernard, no le gustaba nada y desde pequeño sus padres le llamaron “Hap”, de “happy”, por haber llegado al mundo el día de Año Nuevo. Nunca se adaptó al instituto y dejó los estudios para trabajar antes de mudarse a California en 1959. Colaboró con Playboy desde 1962 hasta su muerte y publicó nueve libros de viñetas después de “Cat”, pero en ninguno había dibujos de gatos. Su gran ídolo era el dibujante Saul Steinberg, un caricaturista rumano emigrado a Estados Unidos que también dibujaba gatos y sobre el que pronto publicaremos una entrada.

Se casó en dos ocasiones, y su primera mujer, al divorciarse de él, se quedó con los mencionados Burton Rustle y Noko Marie, apodada “La serpiente”. Según él, era una gata lista como pocas y demasiado independiente para servirle de modelo. Hap Kliban falleció de una embolia pulmonar el 12 de agosto de 1990 a los 55 años.

Dedicamos esta entrada a Elena “Muti” Gabriel, que sabrá entender el humor de Hap Kliban y que no sabría vivir sin gatos en su casa.

 


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Un gato de cómic y la escritora Margaret Atwood

La escritora Margaret Atwood ya era famosa mucho antes de que Hulu decidiera transformar la distópica novela “El cuento de la criada” (Premio Arthur C. Clarke 1987) en una serie. Pero es posible que su gran afición por los cómics no sea tan conocida, ni tampoco su amor por los gatos y su empedernida defensa de los pájaros. Y solo ella habría sido capaz de unir tres aficiones aparentemente tan dispares en un personaje llamado Angel Catbird (Ángel Gatopájaro o Gatoave, no sabemos cuál suena mejor), mezcla de ser humano, gato y búho.

El cómic cuenta las aventuras de un superhéroe de la vieja escuela con textos de Margaret Atwood y dibujos de Johnnie Christmas coloreados por Tamra Bonvillain. Un genetista se convierte accidentalmente en un híbrido y se une a un grupo de seres mitad humanos mitad gatos para derrotar a un supervillano rata.

Johnnie Christmas, Margaret Atwood y Tamra Bonvillain

De pequeña, Margaret Atwood era una apasionada de los tebeos – aún no existían las novelas gráficas, solo los tebeos semanales -, y dibujaba viñetas. Las primeras tenían como protagonistas a dos conejos voladores un poco demasiado alegres y entusiastas de los saltos para ser considerados superhéroes. También dibujaba gatos voladores, muchos de ellos atados a globos. Cuenta que había visto dibujos de globos, pero que sus hermanos y ella no tenían debido a las restricciones de caucho durante los años de posguerra. Tampoco había gatos en su hogar porque pasaban largas temporadas en los bosques y sus padres tenían miedo de que se escaparan o acabaran en las garras de un visón salvaje.

A los 12 o 13 años dibujando un comic para su hermana pequeña

Pasaron los años y llegaron globos y gatos a su vida. Los primeros fueron una desilusión, tenían tendencia a estallar. Se entregó a los segundos durante cincuenta años, y la confortaron y ayudaron a escribir. Añade que si ahora no tiene uno es porque teme tropezar contra él o dejarle huérfano.

Con el tiempo, Margaret Atwood se interesó cada vez más por la conservación de las aves y empezó a sentirse culpable por los múltiples regalos que sus gatos le habían traído. Con su típico humor, menciona que uno de ellos solo le dejaba las entrañas. Así es como nació el personaje de Angel Catbird, una mezcla de ser humano, gato y búho con un lógico conflicto de identidad, ¿me como el gorrión o lo salvo? Entiende ambas posibilidades. En palabras de la autora: “Es un dilema carnívoro de dos patas con alas”.

Pero claro, también se dio cuenta de que un superhéroe no podía parecerse a los gatos voladores de su infancia, ni siquiera a los dibujos que hacía de adulta. Quería que Angel Catbird fuera un superhéroe sexy, con mucho músculo. Decidió unir sus fuerzas al dibujante Johnny Christmas y a la colorista Tamra Bonvillain. Empezó a preocuparse por el tipo de pantalones que llevaría un híbrido como Angel Catbird, cómo se vestiría su novia Cate Leone para cantar en una discoteca o qué tipo de muebles tendría el conde Catula, mezcla de murciélago, gato y vampiro… El primer volumen de Angel Catbird se publicó en 2016, el segundo el día de San Valentín de 2017 y el tercero en julio del mismo año. Debido al tremendo éxito, parece que habrá secuelas.

Cate Leone y Angel Catbird

Además del cómic, Margaret Atwood escribió poemas maravillosos acerca de los gatos, entre los que mencionaremos “Blackie en Antártica”, donde describe cómo su hermana la llama, estando ella de viaje, para decirle que Blackie ha muerto y pensando que querría enterrarle, lo ha envuelto en un pañuelo rojo de seda y lo ha guardado en el congelador. También está “Mourning for Cats” (Luto por los gatos), donde los compara a nuestra segunda piel, a la que nos gustaría llevar para pasarlo bien, cuando nos apetece matar sin pensar, cuando queremos deshacernos del peso gris que representa ser humano. Creemos que “January” (Enero), muy corto, está dedicado a Blackie, el gato de medianoche que nunca volverá. Los últimos versos dicen: “Si al menos encontrases el camino / desde el río de flores frías, / el bosque de nada que comer, / de vuelta a través de la ventana de hielo, / de vuelta a través de la puerta de aire cerrada”. “February” (Febrero) es más largo, más alegre, pero también habla de un gato negro “…salchicha de pelo negro con los ojos amarillos de Houdini…” y de otros gatos del vecindario marcando el territorio. Acaba diciendo: “Gato, basta ya de pedir con ansia / y de tu pequeño trasero. / ¡Aléjate de mi cara! Eres el principio de la vida, / más o menos, así que empieza / a traer un atisbo de optimismo aquí. / Aleja a la muerte. Festeja la multiplicación. Haz que sea primavera”.

Conde Catula

Margaret Atwood nació el 18 de noviembre de 1939 en Ottawa, Canadá, y creció en el norte de Ontario y en Quebec. Se licenció en la Universidad de Toronto y realizó estudios de posgrado en Radcliffe College. Tiene en su haber novelas de ficción, ensayos, colecciones de poemas e historias cortas, libros infantiles, guiones para cine y radio y cómics. Publica regularmente en revistas y ha sido traducida a más de treinta idiomas. Reside en Toronto con el escritor Graeme Wilson. Es la vicepresidenta de PEN International, una asociación mundial de escritores cofundada en 1921 por Catherine Amy Dawson Scott y John Galsworthy con el objetivo de promocionar la amistad y la cooperación internacional entre escritores de todo el mundo.

Algunas de sus novelas se han adaptado para cine y teatro. Netflix emitió el año pasado la miniserie de seis capítulos “Alias Grace” y anteriormente se había rodado un largometraje basado en esta novela. El telefilm “La novia ladrona” se emitió en 2007 y “La mujer comestible” fue adaptada para el escenario. Sin embargo, la novela “El cuento de la criada” es la que más adaptaciones ha tenido: la primera en 1990,con guion de Harold Pinter y dirigida por Volker Schloendorf. A continuación fue transformada en ópera por Poul Ruders y estrenada por la Opera Nacional Inglesa en el Coliseum de Londres en 2003. Y finalmente, la serie de Hulu que empezó a emitirse el año pasado.

Sus novelas más recientes son “The Heart Goes Last” (Por último, el corazón), Ediciones Salamandra, 2015, y “Hag-Seed” (Semilla de bruja), Ediciones Lumen, 2016.


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El gato Jones, Bob Dylan y Franco Matticchio

Gato en Mac

El gato Jones nació en 1985 y Franco Matticchio, su creador, se inspiró en una canción de Bob Dylan, “Ballad of a Thin Man” (Balada de un hombre delgado), del álbum de 1965 “Highway 61 Revisited”. En este tema se habla de un tal Mr. Jones, que hizo correr mucha tinta, pero nadie supo nunca a ciencia cierta quién era. Desde 1985 a 1992, Mr. Jones apareció regularmente en las viñetas de “Linus”, el famoso cómic italiano ahora desaparecido. A principios del verano de 2016, el autor publicó en Italia una recopilación de las numerosas aventuras de Mr. Jones y unas cuantas nuevas bajo el título de “Jones e altri sogni” (Jones y otros sueños).

Franco Matticchio está empeñado en dejar muy claro que Mr. Jones no es un gato. A pesar de llevar un parche en el ojo izquierdo, tampoco es un pirata. Viste camisa, tirantes y pantalón. Le gusta leer el periódico sentado en una confortable butaca delante de la chimenea encendida. Cuando no lee el periódico, suele tener las manos en los bolsillos y adoptar una actitud que va del más resignado asombro a la total decepción. Sale de paseo, dormita en prados, sueña mucho, juega al ajedrez; en otras palabras, lleva una vida de lo más normal, pero el mundo que le rodea parece poblado por criaturas inverosímiles, otros animales antropomorfos como él o mucho más realistas, y objetos con voluntad propia.

El gato Jones, que no es un gato, vive en un universo surrealista donde las almohadas huyen de las camas, el sol sale con estruendo, brotan los estampados de flores de las camisas y ocurren otras muchas cosas alucinantes. Él lo observa todo con gesto de incredulidad: su ojo se abre cada vez más, su boca forma una eterna “o” de asombro, recordándonos el estribillo de la canción de Bob Dylan:

Because something is happening here                       Porque algo pasa aquí,
But you don’t know what it is                                       pero no sabe usted el qué,
Do you, Mister Jones ?                                                  ¿verdad, Mr. Jones?

El padre de Mr. Jones es Franco Matticchio, un dibujante de cómic e ilustrador italiano nacido en Varese, que empezó trabajando en el periódico Corriere della Sera en 1979. Su primera colaboración con la revista Linus fue en 1986 y sus viñetas no tardaron en tener numerosos seguidores. A partir de este momento empezaron a aparecer dibujos suyos con regularidad en revistas como King, Linea d’Ombra y El Grifo. En 1987 publicó el libro “Sensa senso” (Sin sentido) con algunas historietas de Mr. Jones.

Al año siguiente ganó el primer premio de la iniciativa lanzada por la ONU “Cartoonists Against Drug Abuse” (Dibujantes cómicos contra las drogas). Fue el autor del storyboard y de los dibujos de una película publicitaria de animación para la asociación medioambiental Legambiente, ganadora del Premio al Mejor Film Publicitario en el Festival Internacional de Animación de Annecy en 1993. A continuación diseñó la secuencia de animación con el solitario bull terrier al principio del largometraje “El monstruo”, de Roberto Benigni.

Día de tren

The New Yorker le encargó una portada en 1999. Colabora habitualmente con la editorial Giulio Einaudi y en 2011 su obra se expuso en la Biennale de Venecia.

El peso pesa

 

El sueño de Mr. Jones

Mr. Jones quizá sea el más famoso, pero no es el único gato que aparece en las viñetas de Franco Matticchio, como se ve en las que incluimos en esta entrada. Además de gatos, el mundo de Matticchio está poblado por otros animales y personajes, entre ellos un extraño elefante que hace toda suerte de cosas con su trompa o un hombre cuya cabeza es un globo ocular. Todos viven en un mundo con fuertes reminiscencias de Magritte e incluso de Max Ernst donde abundan las pesadillas. Los dibujos del artista son ingeniosos, elegantes, llenos de fantasía, pero también muy sombríos y enigmáticos. El autor inventa personajes tan impredecibles como su entorno y suele colocarlos en situaciones más que inesperadas.

Mr. Jones

 

Gato y cortina lectora

La habilidad de Franco Matticchio radica en saber equilibrar la inquietud y lo escalofriante con el humor. Aunque las aventuras de Mr. Jones y otros no tienen un fin muy definido, el autor estructura la pequeña historia para comunicar emociones en medio de coyunturas imposibles de creer.

Sensa senso y Mr. Jones

Mr. Jones no entiende lo que pasa, se sorprende, pero no se inmuta y sigue viviendo en una realidad aparentemente normal si no fuera porque su almohada tiene tendencia a volar.


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Ningún gato negro se parece

Gatos y libros

Gatos y libros

El 30 de octubre de 2015, hará un año dentro de diez días, se publicó en Estados Unidos un libro titulado “All Black Cats Are Not Alike”, con textos e ilustraciones de la pareja formada por Amy Goldwasser y Peter Arkle, dos amantes de los gatos.

Los autores

Los autores

Cualquiera que haya tenido un gato negro sabe que ninguno se parece ni físicamente ni en su comportamiento. El libro contiene cincuenta retratos de gatos reales con una reseña bajo cada uno describiendo al felino en cuestión. Hemos escogido unos pocos y traducido el texto correspondiente.

Master es un agente encubierto – Ya lo dice el proverbio ruso: “No escoges al gato, el gato te escoge”. Lars e Irene llamaron “Maestro” a la diminuta y habladora bola de pelo con mucho carácter por la novela “El maestro y Margarita”, de Mijaíl Bulgakóv. Cuando le llevaron a casa hace unos años, salió disparado de la caja, vomitó, alzó el rabo y decidió que el sitio no estaba mal. Se siente sumamente ofendido cuando los invitados no le saludan. Pasa la semana en Long Island City (donde aceptó usar el lavabo) y los fines de semana en el campo cerca de un lago. No se le da bien montar en canoa.

Lucky

Lucky siente no haber usado hilo dental – Una colección de gatos negros no es tal sin un “Lucky”. La custodia de este se concedió en un divorcio a Christy, que en 2007 se quedó tan asombrada por su elegancia, actitud distante y nombre de buen augurio que resistió la embestida de los miembros de un refugio a favor de un rival blanco y negro. Lucky no ha sido muy afortunado en cuanto a sus dientes, solo le queda un colmillo. Durante varios años compartió a regañadientes un hogar con Wafu el gato blanco, al que no echó de menos cuando falleció. Es conocido por su amor a las mantas de imitación de pelo, y cuando está muy disgustado (por ejemplo, cuando Christy se va de vacaciones) hace sus necesidades en la bañera, típico de gato malcriado y atento a la vez.

ronaldo

Ronaldo gana – Estirado, Ronaldo casi mide un metro de largo. En una experta y estudiada conquista, un buen día de abril, el “gatito” de seis kilos y tres años se frotó contra las piernas de Rebecca y se dejó caer de espaldas delante de ella en el Meow Parlour (el primer gatocafé de Manhattan). Ahora es vecino de Brooklyn y vive con su amigo Roger, otro gato adoptado blanco y negro. Su especialidad es mirar fijamente a Rebecca con ojos bizcos para ver si se despierta antes de pasar a olerle los párpados. La paciencia es su fuerte. Auténtico gato ninja, es capaz de esperar eternamente que un humano se tropiece con él y le dé de comer. Cuando su hermano pequeño le molesta, se sienta en la cabeza de Roger. Obviamente, siempre sale ganando.

kimKim y la bañera – Al no ser fans de Kardashian, Sara y Francis decidieron obviar el apellido de Kim cuando la adoptaron el pasado día de San Valentín, en el Meow Parlour, con otro huérfano pelirrojo llamado Kris. Ahora viven en el barrio de Queens, donde Kim se mimetiza con una manta negra encima de una mecedora. Casi desaparece, nada que ver con la Kardashian. Está obsesionada con la bañera, se pasea por el borde, se tumba dentro cuando aún está mojada y la usa para guardar los juguetes que ha cazado (gruñe si alguien se acerca a quitárselos). Una vez se cayó en la bañera llena; salió de un salto, se sacudió y se acabó. Nada de números ni de selfies.

vano

Vano en el centro – Vano vive con una familia armenia internacional y multigeneracional compuesta por la madre, el padre, el abuelo, dos hijos, Haig de 15 años y Vahan de 12, y una hija, Nairi de 9 años, en la Quinta Avenida, Lower Harlem. Nació en un armario empotrado de la casa hace dos años con otros cinco hermanos. Ocurrió poco después de que la familia admirara y adoptara a una preciosa gata que llevaba semanas en la calle, alimentada en secreto por el portero. A la hora de darle nombre, descubrieron que Anoush estaba muy embarazada. Vano persigue palitos y bolas, le gusta el hielo y el agua. Como buen chico de ciudad, no siente ninguna atracción por el gran exterior.

yoshi

Yoshi quiere entrar – A pesar de tener un nombre japonés masculino, Yoshi es una gata de 13 años. Era una gata callejera que se hizo con el corazón de dos humanos que hablan gato al saltar más alto que ninguno de sus hermanos de camada, hasta casi dos metros, como si tuviera muelles. Actualmente reside en los bucólicos extrarradios de Nueva York, donde hace uso de su impresionante vocabulario. La felicidad, para ella, significa estar tumbada en el suelo caliente del baño de arriba comiendo gambas.

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Solo hemos incluido los textos correspondientes a seis de los cincuenta gatos mencionados en el libro y añadido algún retrato más. Actualmente, los autores tienen otro gato negro, en realidad una gatita llamada Mimi Goldsparkle.

 


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Los ojos del gato: Jodorowsky y Moebius

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Alejandro Jodorowsky

Portada de " Los ojos del gato"

Portada de ” Los ojos del gato”

En 1978, Alejandro Jodorowsky y Jean Giraud (Moebius) publicaron una novela gráfica conjunta, “Les yeux du chat” (Los ojos del gato), a la que seguirían la famosa “El Incal” y “Antes del Incal”, entre otros proyectos. Esta primera colaboración no deja de ser extraña; a primera vista sorprende el trabajo de Moebius, pero basta con fijarse un poco más para descubrir la huella de Jodorowsky. La estructura narrativa se basa en una alternancia entre páginas pares e impares. La acción ocupa las páginas pares y se desarrolla en una ciudad cada vez más deteriorada en la que Meduz, el águila, sale de caza. En las páginas pares, alguien observa la acción desde una habitación sombría mientras le dice a Meduz qué debe hacer. Es una historia tan sorprendente como bella, inquietante y escalofriante.

Alejandro Jodorowsky Prullansky nació en Tocopilla, Chile, el 17 de febrero de 1929, hijo de emigrantes judíos ucranianos. Se matriculó en Filosofía y Psicología en la Universidad de Chile en 1947, pero a los dos años abandonó los estudios. En 1950 fundó el Teatro de Títeres dentro del Teatro Experimental de la Universidad de Chile.

Alejandro-Jodorowsky---PsicomagiaDejó Chile en 1953 y viajó a París para estudiar pantomima. Realizó su primer cortometraje en 1958, año en que se trasladó a México, donde pasaría largas temporadas hasta 1974 interesándose por temas psicológicos y místicos. Durante las siguientes dos décadas creó más de cien obras de teatro.

Entre 1960 y 1962 iba regularmente con Fernando Arrabal y Roland Topor al café La Promenade de Venus, en París, para asistir a las tertulias del grupo surrealista. Fue entonces cuando conoció a André Breton. En 1962 fundaron el Movimiento Pánico, altamente influenciado por Alfred Korzybski, el dadaísmo, el surrealismo y la filosofía de Ludwig Wittgenstein.

Desde mediados de la década de 1970 formó parte de la editorial “Les humanoïdes associés” con otros escritores y dibujantes especializados en el género fantástico y de ciencia-ficción, vinculados a la revista Métal Hurlant.

Ha rodado ocho películas y ha escrito cinco novelas, pero Jodorowsky (Jodo, como se le llama cariñosamente en Francia) se ha dedicado sobre todo al estudio del tarot marsellés, del que es una auténtica eminencia. Da numerosas conferencias sobre el tema explicando su enfoque y sus técnicas. También ha colaborado ampliamente en “Le tarot des chats” (El tarot de los gatos), una caja con 22 cartas ilustradas por Christian Gaudin (al que dedicaremos una entrada en un futuro próximo por su dedicación a los gatos) y un libro con 22 cuentos escritos por Jodorowsky explicando cada una de las cartas.

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El tarot de los gatos - Plancha XVIII

El tarot de los gatos – Plancha XVIII

Jodorowsky siempre ha convivido con gatos, y esto es lo que dice de ellos:

“Luego me doy un descanso de una hora para jugar con mis gatos. Tengo cinco. Se llaman Noé, Moishe, Pollux, Mirra y, mi preferido, Kazan. Es el gato con el que salgo fotografiado en “La danza de la realidad”. Kazan es el gato más inteligente que he conocido en toda mi vida. Amo mucho a los gatos. Cuando mi padre se murió, a los cien años, no sentí absolutamente nada, indiferencia absoluta. Cuando se murió mi gato Mao, que había vivido veinte años conmigo, lloré como un niño. Lo sentí profundamente.

Amor es lo que tenemos mi gato y yo: ¡No nos pedimos nada, y ni él quiere cambiarme, ni yo a él! Eso es el amor: estar contento con la existencia del otro, simplemente. No esperar nada de él.

Para mí ha sido esencial vivir casi toda mi vida acompañado por lo menos de un gato y de varias plantas. Aparte del maravilloso felino Kazan convivo con Satoichi, un bonsái liberado. Me regalaron el arbolito como si fuera un triste enano. Lo dejé crecer sin podarlo. Se estiró y se estiró. Ahora sus ramas casi llegan al techo: es una visión cotidiana de la alegría de vivir habiéndose liberado de los límites impuestos por los cultivadores. Kazan también demuestra su alegría, multitud de ronroneos, porque nunca le he impuesto cosas que contrarían su naturaleza. Puede dormir donde quiere, subir a la mesa mientras como, dormir conmigo ( y mi esposa), ser siempre tratado con cariño y respeto… Convivir con otras formas de vida que la humana es enriquecedor, nos hace humildes, responsables, comprensivos. Aprendemos otras formas de ser, no verbales (el gato) y no nómadas (la planta). A través de estos compañeros nos unimos a todas las diferentes formas de vida que pueblan nuestro planeta y el cosmos. Y más aún, nos unimos al animal y al vegetal (también al mineral) que habita en nosotros mismos”.

Los ojos del gato

Los ojos del gato

Jean Giraud (Moebius)

Jean Giraud (Moebius)

El legendario autor y dibujante de cómic Jean Giraud, alias Moebius o también Gir, nació en 1938 en Nogent-sur-Marne, una población cercana a París. Fue el ayudante del no menos famoso dibujante belga Joseph Gillain/Jijé, con el que colaboró en un episodio del cómic “Jerry Spring”, “La ruta del Coronado” (1960), cuyo personaje le inspiraría para crear a Blueberry en 1963, el protagonista de unos treinta álbumes.

Al mismo tiempo, y con el nombre de Moebius, lanzó en 1962 una serie de cómics inspirados en el humor, la fantasía y la ciencia-ficción. Fue el cofundador de la revista Métal Hurlant y de la editorial “Les humanoïdes associés”, donde desarrolló un estilo único. Sus dibujos llamaron la atención de numerosos directores de cine y fue el autor de los diseños preliminares para películas como “Alien, el 8º pasajero”, de Ridley Scott, “Tron”, de Steven Lisberger, “Masters del universo”, de Gary Goddard, “El quinto elemento”, de Luc Besson, y “Willow”, de Ron Howard. Es el autor del arte conceptual y del storyboard de la adaptación de la novela “Dune”, que Alejandro Jodorowsky quería rodar y nunca se hizo, con Mick Jagger de protagonista y una banda sonora de Pink Floyd.

A mediados de los ochenta vivió en Estados Unidos durante dos años antes de regresar a Francia y seguir con sus novelas gráficas. Fue y sigue siendo uno de los dibujantes de más influencia de su generación, algo que no dejó de sorprenderle: “Me dicen que les he cambiado la vida, que son artistas de cómic gracias a mí… Por suerte, tengo una escoba interna para barrer todo eso. Creérselo puede llegar a ser peligroso. Una vez alguien escribió: ‘Moebius es un artista legendario’. O sea que soy una leyenda, como el unicornio”.

Falleció el 10 de marzo de 2012 en París a los 74 años.