Gatos y Respeto

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El gato Sugar y el dibujante Serge Baeken

El dibujante de cómics flamenco Serge Baeken ama a los gatos, de eso no cabe la menor duda. Basta con leer la novela gráfica “Sugar: Levens als Kat”, que traducido al español sería “Sugar: Vida de gato” o quizá “Sugar: Mi vida de gato”. Ha sido traducida al inglés (Sugar: Life as a Cat), francés, portugués, checo, polaco y japonés, pero desgraciadamente, no al español.

Serge Baeken dedica el álbum a todos sus gatos: Tim, Jeffie, Franciscus alias Sugar, Ghiselda, Igor, Maya, Pogo y Ricky. En la página siguiente, el editor belga anuncia que, al cabo de diez años de trabajo, Sugar por fin está terminado y explica que su amigo Serge Baeken escogió un enfoque innovador y experimental para la novela gráfica. Efectivamente, la mayoría de las páginas están divididas en 24 recuadros idénticos enseñando el mundo desde un punto de vista gatuno.

Acto seguido se lamenta de que el autor haya terminado el libro, ¿quién le mandará nuevos dibujos cada semana, sorprendiéndole con su virtuosismo y su capacidad para hacerle reír o llorar con las aventuras de sus amigos de cuatro patas? Termina diciendo que espera que haya una secuela. Después de leer el libro, estamos totalmente de acuerdo.

La novela gira sobre todo en torno a Sugar, el gato negro que vivió 18 años con el autor, su mujer y su hija Carmen, aunque aparecen otros tres gatos cuyas vidas fueron mucho más cortas que la de Sugar.

De pequeño, Sugar era un auténtico trasto, dispuesto a descubrirlo y a tirarlo todo. A través de sus ojos, vemos a la pareja mudándose de casa o el nacimiento de su hija Carmen, pero él siempre es el protagonista. Los seres humanos tienen papeles secundarios, algo que – como diría cualquier gato que se precie – forma parte del orden natural de este mundo.

Serge Baeken nos muestra a Sugar andando, jugando con los gatos que se cruzan en su vida, matando moscas (un entretenimiento favorito que puede resultar devastador para los objetos de la casa), cazando ratones, defendiendo su territorio, buscando caricias, con el telón de fondo de una pequeña familia.

Sugar vivió muchos años, por lo que la novela no es corta, 80 páginas en total, aunque contiene muy poco diálogo. La mayoría de viñetas son mudas. Podría parecer que la cuadrícula de cuatro por seis, siempre en blanco y negro, que se impuso el talentoso artista gráfico le limitaría, pero es todo lo contrario.

Juega con la perspectiva: parte del cuerpo de Sugar puede estar en una viñeta y el resto en otra en un decorado diferente. Manipula la estructura narrativa y el diseño para que el lector acabe atrapado en la historia, una historia algo autobiográfica y muy gatográfica.

Las últimas siete páginas presentadas en inglés como “cat-a-logue” (gato-logo) son una recopilación de maravillosos dibujos de gatos, quizá algunos de los suyos. Al tardar diez años en terminar el libro, Serge Baeken retrabajó las planchas una y otra vez hasta quedar del todo satisfecho y conseguir dibujos que plasman la fluidez de movimientos de los gatos.

Serge Baeken, nacido el 6 de agosto de 1967, es artista gráfico, ilustrador y autor de cómics. Es hijo del escritor y guionista Robert Baeken, y hermano del famoso humorista Vitalski.

Su primer cómic, “The NO Stories” fue galardonado con el Premio De Blikken Biebel 2006 entregado por la ciudad de Turnhout, donde también trabajó como ilustrador oficial del municipio en 2009. Entonces realizó el cómic histórico “Het Verdriet van Turnhout” (Las penas de Turnhout) con textos de su padre.

Sugar fue publicado por primera vez en 2014 y ese mismo año obtuvo el Premio Sint-Michiels al mejor álbum escrito en neerlandés. La edición francesa ganó el Prix des Jeunes (Premio de los Jóvenes) en el Festival del Cómic y de la Novela Gráfica de Roubaix.

Tiene en su haber numerosas colecciones de dibujos. En 2016, fue galardonado con el Premio de la Sociedad de Autores de Bélgica (DeAuteurs) con la siguiente mención del jurado: “Un ilustrador con una obra auténtica, un artista autónomo y entregado capaz de crear un universo propio a través de su trabajo”. Asimismo, sus viñetas para el diario De Tijd han sido reconocidas en varias ocasiones con el Premio a la Excelencia. También publica en los periódicos De Morgen y De Standaard, y en las revistas Knack, Focus y Trends.

Ha expuesto en Angulema (Francia), en la Mekanik Strip de Amberes, la Stripwinkel Lambiek de Ámsterdam, la DeWarande de Turnhout y en la Galería Mercator también de Amberes. En 2008 viajó de Pekín a Shanghái (1.214 kilómetros) en un taxi como reportero gráfico para NRC, Stripgids y Knack.

Actualmente reside en Amberes – suponemos que con algún gato. Se describe a sí mismo como un mercenario gráfico.

Acabaremos este pequeño artículo traduciendo la contraportada del libro en su edición francesa (nos parece más divertida que la traducción inglesa): “Esto es un cómic dedicado a los gatos, con historias de la vida de unos gatos, vistas con los ojos de un gato. Para los aficionados a los cómics. Y para todos los amantes de los gatos. ¡Disfrutad!”


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Gatos belgas, artistas y cuentos de Jacques Sternberg

Le Chat: «Qué maravilla»

El gato más famoso de Bélgica quizá sea “Le Chat”, creado por Philippe Geluck, al que dedicamos una entrada hace seis años (https://gatosyrespeto.org/2015/08/01/le-chat-el-gato-de-philippe-geluck/). Nacido en Bruselas, el dibujante no ha dejado de publicar desde los años ochenta decenas de viñetas con “Le Chat” de protagonista, un gato gordo y tranquilo que nos contempla con ojos redondos mientras hace comentarios jocosos y absurdos.

Le Chat: «No quisiera hacer subir la presión publicando la caricatura de un manómetro»
Le Chat en un mural

Y el primer pintor belga que tal vez nos venga a la mente sea René Magritte, el maestro del surrealismo, nacido el 21 de noviembre de 1898 en Lessines y fallecido el 15 de agosto de 1967 en Schaerbeek. Magritte tuvo un gato llamado Raminagrobis, al que retrató en “Gato esperando el tren” en 1946, pero pintó muy pocos cuadros con gatos.

Raminagrobis – Gato esperando el tren (René Magritte, 1946)
La vocación (René Magritte, 1964)

Un pintor de Bruselas, Charles van den Eycken (7 de abril de 1859 – 27 de diciembre de 1923), realizó numerosos lienzos con gatos, gatas y gatitos muy del gusto de su época.

Charles van den Eycken
Charles van den Eycken

Entre los escritores debemos mencionar a Jacques Sternberg, que habló en varias ocasiones de gatos, sobre todo en una selección de 270 cuentos titulada “Contes glacés” (Cuentos helados).

Alain Delaunay (Artista nacido en 1957)
Gato montés belga

Nacido en Amberes el 17 de abril de 1923 y fallecido en París el 11 de octubre de 2006, empezó a escribir a los 19 años y publicó su primera novela en 1953. Con más de 1.500 textos catalogados, algunos le consideran el autor de cuentos más prolijo del siglo XX. Tenía un gran sentido del humor, tal como demostró con estas palabras: “El último superviviente de la raza humana está sentado en un sillón. Llaman a la puerta”.

Cerámica Keralouve (Art Déco)

Ese mismo sentido del humor queda patente en los dos cuentos que traducimos a continuación. El primero explica por qué creó Dios a los seres humanos, y el segundo trata de la resolución de un problema. Por cierto, el humor de “Le Chat” tiene mucho que ver con el de Sternberg.

Chocolate belga

“Al principio, Dios creó al gato a su imagen. Y, claro está, le pareció bien. De hecho, estaba bien. Pero el gato era un vago. No quería hacer nada. Después, al cabo de unos cuantos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con la idea de servir al gato, para ser el esclavo del gato hasta el final de los tiempos.

El cuadro robado (Henk Visch)

Al gato le dio la indolencia y la lucidez; al hombre, la neurosis, el don del bricolaje y la pasión por el trabajo. El hombre se entregó del todo a sus ocupaciones. Al cabo de los siglos, edificó una civilización basada en la invención, la producción y el consumo intensivo. En realidad, esta civilización solo tenía un objetivo secreto: aportar comodidad, techo y comida al gato.

Joachim (artista callejero)
Joachim

Y así fue como el ser humano inventó millones de objetos inútiles, en general absurdos, para producir a la vez los pocos objetos indispensables para el bienestar del gato: el radiador, el cojín, el cuenco, el arenero, el pescador de Bretaña, la alfombra, la moqueta, el cesto de mimbre, y puede que la radio, porque a los gatos les gusta la música. Pero los seres humanos no saben nada de eso. Mejor así. Benditos ellos. Y creen estarlo. Todo va bien en el mejor mundo de los gatos”.

Gato negro (Julian Key, 1984)

Y el segundo cuento dice así: “A menudo nos preguntábamos, y eso desde hacía siglos, en qué pensaban los gatos. Agazapados en el fondo de su soledad, enrollados en su calor, como desplazados a otra dimensión, distantes, despreciativos, parecían pensar, desde luego.

Kurt Peiser (1887-1962)

¿Pero en qué? Los seres humanos se enteraron bastante tarde. No fue hasta el siglo XXI. A principios de ese siglo se empezaron a dar cuenta con cierto asombro de que los gatos habían dejado de maullar. Los gatos se habían callado. Nadie montó un escándalo. Al fin y al cabo, los gatos nunca habían sido muy habladores, y es muy posible que no tuvieran nada que decir en ese momento.

Gato de espaldas (Léon Spilliaert, 1901-02)

Pero más tarde otro hecho saltó a la vista. Un hecho más singular, mucho más singular: los gatos ya no morían. Claro que algunos morían accidentalmente, en general atropellados por un vehículo, o arrancados de pequeños por alguna enfermedad perniciosa. Pero los demás evitaban la muerte, escapaban de ella, como si la fecha fatal ya no existiera para ellos. Mas nadie consiguió nunca resolver el enigma.

Martine Coppens (Artista nacida en 1956)
Martine Coppens

El secreto era sencillo, sin embargo. Los gatos, desde que vivían en la tierra, nunca habían salido de su indolencia innata para realizar, como hacen los seres humanos, mil trucos aprendidos. Siempre habían dejado que los seres humanos se ocuparan de ellos, que les procuraran comida, comodidad y calor artificial. Y ellos, liberados de todo, siempre habían vivido en una suerte de hibernación ideal, perfectamente dosificada, en su punto, preocupados únicamente en concentrarse, mullidamente acurrucados en su bienestar.

Nadia Becker (Artista nacida en 1939)

Los gatos habían tenido mucho tiempo para pensar. Habían pensado mucho. Pero mientras los seres humanos pensaban a tontas y a locas, y más bien en lo superfluo, los gatos solo habían pensado en lo esencial, siempre, sin permitirse ninguna distracción. Sin nunca cansarse, solo habían meditado en torno a un único problema en el transcurso de los siglos. Y de tanto pensarlo, lo habían resuelto”.

Serge Baeken (Artista nacido en 1967)

Hemos escogido diferentes imágenes de gatos para ilustrar esta entrada, todas ellas de gatos y artistas belgas, u obras de gatos que están en Bélgica. Durante el primer confinamiento, parece ser que los memes de gatos abundaron en Bélgica; una página turística aprovechó para fotografiar Bruselas totalmente vacía y añadir imágenes de gatos para realizar un vídeo. Les dejamos un par de fotogramas.


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Los gatos de cuento de Feridum Oral

Gato casero

Feridun Oral es un ilustrador y autor de libros infantiles turco con más de 30 títulos en su haber. Algunos de estos libros han sido traducidos a otros idiomas, sobre todo al alemán y al japonés.

Gato en invierno
Gato sirena
Persa blanco

Nació en 1961 en Kirikkale, a unos 80 km al este de Ankara, y se licenció en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Mármara en 1985. Ha participado en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Fue semifinalista en el Concurso Noma UNESCO en Japón y ganó el premio de la Bienal de Ilustradores Europeos, también en Japón, entre otros muchos galardones.

Feridum Oral
Gato y antigüedades
Gato naranja

Ha contribuido con sus obras en la Exposición de Ilustradores de la Feria de Libros Infantiles de Bolonia, concretamente en los años 1985, 92, 93 y 95. En 1991 fue invitado a la Exposición “Pinocchio”, en Padua, Italia, donde se homenajeó al director de cine Federico Fellini. En 2012 volvió a Padua para participar en la exposición Ria Aria organizada por el Museo Diocesano de la ciudad.

No solo se dedica a la ilustración, también trabaja con otros elementos: tejidos, madera, cerámica e incluso materiales de reciclaje, como puede verse en el genial “Gato Microsoft”. Vive y tiene el taller en Estambul.

Gato Microsoft (Escultura)
Mural de cerámica
Mural de cerámica

La gran mayoría de sus cuentos giran en torno a animales, y muchos tienen a un gato como protagonista. Por desgracia, solo hemos encontrado uno traducido al castellano, “La manzana roja”, y el personaje principal no es un gato, sino un conejo.

Juego de pelota en movimiento (Escultura)
Gatos musicales

Otro libro suyo – este con un gato y una ardilla – se titula “Un amigo en invierno”. Cuenta la historia de Leo (según la traducción inglesa) o de Caramel (según la francesa), que se aburre y sueña con tener un amigo.

Un amigo en invierno
Me pregunto por qué
Gato jardinero

Un buen día se fija en una ardilla que ha venido a recoger nueces y avellanas en el jardín. No tardan en hacerse amigos y en pasar tardes enteras jugando entre las hojas caídas. Pero cuando llega el invierno, la ardilla desaparece. Leo/Caramel decide ir en su busca por el bosque nevado…

El pájaro del reloj de cuco
Gato pintor
Le mentí a la lluvia

Descubrimos tres portadas de cuentos en turco con títulos maravillosos, sobre todo “¿Han visto a mi ratón moteado?”, pregunta hecha por un gato blanco moteado.

¿Han visto a mi ratón moteado?

El estilo de Feridun Oral cambia mucho, quizá con el paso de los años, o tal vez porque realiza series. Hay dibujos muy clásicos, otros con un ligero toque surrealista y otros de un estilo orientalizante.

Gato otomano

No hemos podido encontrar más información acerca de este interesante ilustrador y autor. Por las fotos sabemos que tiene un gato, y en alguna parte hemos leído que su abuela le contaba cuentos cuando era pequeño.


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Los gatos llenos de humor de Ms. Cat

Mercado de hierba gatera

Hace ya bastante tiempo encontramos por casualidad un dibujo de Ms. Cat, no recordamos cuál. Nos pareció divertido, diferente y empezamos a buscar para dedicarle una entrada. Había más viñetas, aunque no tantas como hubiéramos querido, pero nos resultaba imposible obtener información sobre la autora. Hasta ayer, cuando tampoco sabemos muy bien cómo, nos enteramos de que era taiwanesa.

Bar de copas
Gatos

A partir de ahí descubrimos algunos artículo en chino, que a su vez nos llevaron a otro publicado por la editorial “Books from Taiwan”, encargada de traducir al inglés su último libro, “Cats of the Floating World” (Gatos del mundo flotante), además de vender los derechos a Corea y a Vietnam.

Comida en familia
Helados

Aun así, no hemos podido reunir mucha información sobre la autora, ni siquiera sabemos su verdadero nombre, solo el seudónimo con que firma sus libros, Ms. Cat. Al parecer es famosa en Taiwán, ha sido premiada en varias ocasiones, publica viñetas regularmente en periódicos y revistas, y tiene otros libros en su haber, entre ellos “Behind Your Cat’s Back” (A escondidas del gato) o “Kitty Instruction Manual” (Manual de instrucción del gato).

El baño público
La siesta

Algunos de sus dibujos son recuerdos de infancia, como “Retrato de familia”, una viñeta perteneciente a “Taiwan Cat Days” (Días de gatos taiwaneses) en la que todos los animales que conoció están sentados delante del “sanhueyan”, la casa de campo de triple patio donde vivió de pequeña.

Retrato de familia
Mercado de pescado vivo

Reconoce que es uno de sus dibujos preferidos y recuerda los nombres de los gatos con los que creció: Ami, Xiao A Mi, Xiao Mi, Xiao Mi Mi, Xiao Hei, Xiao Hua… Según Ms. Cat, nombres no muy inspiradores, pero muy propios de la zona donde vivía.

El emperador Ami
Limpieza

También está el día de la limpieza a fondo que se hace en cada casa antes de Año Nuevo y para lo que se moviliza a toda la familia, otro dibujo procedente de la misma colección.

Limpieza
La manicura

Siguiendo con este cómic, incluimos la fachada del cine Miaoguo, donde vio su primera película acompañada de su abuelo y que cerró sus puertas hace tiempo, pero que no ha olvidado. O el espectáculo de marionetas Amao, que adoraba cuando era niña mientas comía un helado. Según ella, siempre que los gatos pueblen los recuerdos, estos vivirán para siempre.

Cine Miaoguo
Marionetas chinas Amao

Ms. Cat, que se autodenomina una “esclava de los gatos”, erradica en la mayoría de los casos a los seres humanos de sus dibujos y los sustituye por gatos haciendo cosas de humanos al estilo de los gatos. Son dibujos divertidos, a veces irónicos y llenos de humor.

Bar de sushi
La oficina

Empezó a dibujar un diario gatuno en 2009. Entonces, el rey de la casa era un gato llamado Ami, seguro de sí mismo, arrogante, convencido de su importancia. Realizó una serie de dibujos titulados “El emperador y el pequeño eunuco” que acabó siendo publicada con el nombre de “A escondidas del gato”.

Fuente caliente

Después de publicar el primer libro, no tardaron en invitarla a crear una columna en un periódico de Taiwán, al que siguieron otros dos. Sus viñetas se poblaron de otros personajes. Además del gato Ami, que ya tenía 24 años, apareció el perro Xiao Hei, un empedernido glotón. Los lectores empezaron a conocer a Ms. Cat.

Comida en chiringuito callejero

Se quedó muy sorprendida cuando un día alguien le escribió diciendo: “Estoy pasando por un momento de grandes cambios y grandes tristezas, pero cuando veo los dibujos de Ms. Cat, me siento mejor, más alegre”.

Los gatos sueñan con cajas

Su última creación, “Los gatos del mundo flotante”, es una descripción de la vida felina durante las cuatro estaciones en el estilo de los famosos ukiyo, los grabados japoneses en madera que se hicieron muy famosos en Occidente en el siglo XIX. Vemos a gatos viviendo, trabajando, aprendiendo, comiendo, jugando…

Sopa de pescado a medianoche

El libro está dedicado a Ami, que decidió irse de este mundo a los 25 años. Ms. Cat espera que este libro permita a las personas que no tienen contacto con gatos abrirse a conocerlos y a enamorarse de ellos. Bueno, no solo de los gatos, de todos los animales y organismos que conviven con los seres humanos.

Admirando la nieve

También quiere hacernos entender que “la vida es como un gato; mientras exista la curiosidad, se puede pasar bien y siempre habrá sitio para la sorpresa”.

Curiosidad

Acabaremos esta entrada con tres viñetas de su última publicación y los poemas que acompañan a cada una. Tristemente, es la traducción de una traducción, por lo que se pierde mucho.

Primavera

El primero es “Frutas Minino” y dice así:

Todos los gatos quieren trabajar en Frutas Minino,

incluso lo harán gratis.

Se presentan e intentan impresionar al jefe,

y todo porque quieren dormir en las cajas vacías.

Cerezas, mangos, sandías, pequeñas, medianas y grandes.

Pero cuando están vacías, se llenan de gatos felices.

Cierran los ojos, mecidos por voces desgranando precios.

Frutas Mínimo

El segundo es “La biblioteca a oscuras”:

La biblioteca gatuna no sabe de día ni de noche,

unas pocas lámparas la alumbran.

Los gatos no necesitan mucha luz para leer,

les basta con dejar que las pupilas se ensanchen.

En veranos, algunos solo quieren escapar del calor

y no demuestran interés por los libros.

Pero los pasillos son perfectos para jugar al escondite.

Otros solo se preocupan por las gatitas,

están demasiado ocupados mirando y no abren el libro.

En cuanto al personal, apenas si hacen rondas,

también tienen demasiado calor

y prefieren dormitar entre las estanterías.

Biblioteca a oscuras

El tercero es “Departamento de pesca”:

Los gatos del departamento de pesca conocen los siete mares,

las corrientes y los cambios de temporada como la palma de su pata.

Y eso porque afecta a la cantidad de pescado que se venderá,

así como al índice de felicidad gatuna.

Cuando se acerca el fin del verano,

los expertos se reúnen para diseñar el mapa anual.

¿Dónde estará la pesca más abundante?

¿Dónde estarán los mejores bancos?

Salivan solo de pensarlo.

Departamento de pesca


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Los gatos del Capitán Gato

Hace algo más de tres años, el 6 de septiembre de 2018 para ser exactos, publicamos una entrada titulada “Sid, el gato que comía seis veces”, acerca de un cuento infantil de Inga Moore publicado en 1990 (https://gatosyrespeto.org/2018/09/06/sid-el-gato-que-comia-seis-veces/). En 2013, la autora volvió a publicar un cuento ilustrado por ella titulado “Captain Cat”.

En la contraportada del libro leemos: “El Capitán Gato tiene dos pasiones en su vida: los gatos (claro) y soñar con los maravillosos lugares que ansía conocer. Cuando por fin decide hacer realidad su sueño y zarpar (con sus gatos, claro) hacia tierras desconocidas, ¡cuántas aventuras les esperan a todos!” El diario “Observer”, en su crítica del libro, escribió: “Ideal para los amantes de los gatos de cualquier edad”.

La historia empieza así: “El Capitán Gato adoraba a los gatos. Había más gatos a bordo de su barco, el Carlotta, que miembros de la tripulación. Por eso, los marineros le llamaban Capitán Gato”.

En la segunda ilustración se ve al Capitán tumbado en la cama rodeado de gatos. Hay más en la alfombra y por todo el camarote, mientras él estudia mapas y sueña con conocer tierras lejanas. Había ido a muchos sitios, pero en su mayoría eran puertos comerciales, porque el Capitán era un mercader.

En la tercera se nos explica que no era un muy buen mercader porque lo único que le interesaba eran los gatos y podía entregar una magnífica vasija a cambio de un pobre gato hambriento. Los otros mercaderes se reían de él. Pero una noche, el Capitán supo que había llegado el momento de descubrir los maravillosos lugares que tanto deseaba conocer, y al día siguiente zarpó hacia el sol poniente.

Al cabo de unos días se desató una terrible tormenta, jamás había visto algo así. Cerró las escotillas y cruzó los dedos para que todo acabase bien mientras el Carlotta se hundía y volvía a aparecer entre monstruosas olas.

Por fin se calmó la tempestad, pero el barco se había desviado de su rumbo y se encontraba en aguas desconocidas. Cuando el buen Capitán ya se preguntaba si no iban a llegar al borde de la tierra, avistó una lejana y solitaria isla.

En cuanto vio el barco, la reina del lugar saltó a un bote y remó hasta el barco para saludar al Capitán Gato. Ahora bien, no había gatos en la isla y la joven monarca nunca había visto uno. Fue amor a primera vista y se empeñó en que todos pusieran pie y pata a tierra para compartir una comida en el palacio real.

Los habitantes se sorprendieron enormemente al descubrir a esos curiosos y amables animales. Sin embargo, nada más sentarse los invitados a la mesa y empezar a servirse, una plaga de ratas apareció de golpe, invadiéndolo todo.

La joven reina enrojeció de vergüenza, pero el Capitán le dijo que no se preocupase. Fue a por sus gatos (que estaban comiendo pescado fresco en el patio) para que se ocuparan de las ratas. Después de limpiar de ratas el comedor real, pasaron al resto del palacio, y al ponerse el sol ya no quedaba ni una.

Al estar toda la isla infestada de roedores, la reina ofreció un inmenso tesoro al Capitán Gato si dejaba que los gatos se quedasen. El Capitán no quería separarse de sus amigos, pero ellos tomaron la decisión por él. Estaban cansados de vivir en un pequeño barco y preferían la isla, donde podían moverse a su antojo.

La reina le propuso que se quedara él también, pero todavía le faltaban muchos sitios maravillosos por visitar. Después de llevarse bastantes diamantes y zafiros para no tener que preocuparse el resto de su vida, el Capitán se despidió de sus gatos con gran tristeza y partió a conocer nuevas tierras.

Pero sin gatos, los nuevos mundos perdieron su atractivo. Regresó al puerto habitual y descargó sus tesoros. Los otros mercaderes, al verle, se murieron de envidia y decidieron visitar la isla con toda clase de regalos, alfombras, una nueva corona, ropa, lienzos y pinturas, e incluso una bicicleta, convencidos de que serían colmados con un fabuloso tesoro.

La joven no sabía cómo agradecerles tantos regalos y quiso darles lo mejor que tenía. Al cabo de unas semanas de espera (durante las que los mercaderes se frotaban las manos imaginando diamantes, rubíes y otras maravillas), la reina apareció con lo mejor que podía ofrecerles la isla, algo mucho más valioso que todas las piedras preciosas, ¡seis gatitos! Uno para cada mercader.

Los pobres mercaderes tuvieron un enorme disgusto y al llegar a puerto, dieron los seis gatos al Capitán Gato. Este, con los gatos de sus gatos, volvió a tener ganas de surcar los mares y recorrió los lugares soñados. Pero ninguno le gustaba tanto como la lejana isla, donde había quedado su corazón.

Puso rumbo a la isla. En cuanto avistaron el barco, la reina, el primer ministro y los gatos, locos de alegría, se precipitaron a su encuentro. El cuento acaba así: “Rodeado de sus gatos, de los gatos de sus gatos, y posteriormente de los gatos de los gatos de sus gatos, el Capitán Gato fue feliz para siempre”.

Se sabe muy poco sobre Inga Moore, una mujer reservada que ha concedido pocas entrevistas y que ni siquiera usa las redes sociales, algo poco habitual en esta época. Sin embargo, en la última página del libro hay una dedicatoria: “Este libro está dedicado a todos los gatos del mundo, y muy especialmente a mis dos vecinos e incansables modelos, Digit y Angus”. Ya sabemos algo más.

Hace unos treinta y cinco años que Inga Moore empezó a ilustrar libros infantiles. Ha sido galardonada con numerosos premios, sobre todo por el famoso “Six Dinner Sid” (“Sixto seis cenas” en la versión española), que sigue siendo un favorito treinta y un años después de su publicación. Nació en Sussex, pero sus padres se trasladaron a Australia cuando tenía ocho años, y regresó a Inglaterra treinta años después. Actualmente vive en las Marcas Galesas, una zona entre el País de Gales e Inglaterra.

“Captain Cat” no ha sido traducido al español, pero sí al francés con el divertido título de “Chapitaine”, un juego de palabras entre “Chat” (gato) y “Capitaine” (capitán). También hemos encontrado una portada rusa y otra alemana.

Dedicamos esta entrada a Anjana, sobrina de Yolanda e hija de Ana, grandes amigas de los gatos.


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El gato Jones y otros, por el dibujante Ralph Steadman

Ralph Idris Steadman, nacido el 15 de mayo de 1936 en Wallasey, Cheshire, Reino Unido, es un ilustrador conocido sobre todo por sus colaboraciones y amistad con el escritor estadounidense Hunter S. Thompson. Se ha hecho famoso por sus caricaturas políticas y sociales, y libros de dibujos.

¡Catástrofe!

Efectivamente, Steadman fue muy amigo de Hunter Thompson (18 de julio de 1937 – 20 de febrero de 2005), inventor del periodismo “gonzo”, que saltó a la fama con el libro “Hell’s Angels” (1967), escrito después de convivir un año con los moteros para relatar de primera mano su forma de vida.

Ralph Steadman
Seguidores del dios gato

A principios de los ochenta, Steadman viajó a Owl Farm, el hogar de Thompson, una granja en las montañas más arriba de Aspen, Colorado, para trabajar en el libro “La maldición de Lono”. Además de Thompson, en la granja vivía su compañera Laila Nabulsi, cinco pavos reales y Jones, un gato que un buen día había decidido instalarse en la granja.

Hunter S. Thompson
Jones

Hablando de Jones, Steadman dijo: “Nunca he conocido a un gato más insolente y a la vez más atractivo que Jones. No le hacía falta evaluar una situación, él era la situación”. La maldición de Lono debió afectar al dibujante y al escritor porque no conseguían que el libro, encargado por una editorial, progresara, entre otras cosas porque no tenían el mismo horario. Thompson vivía de noche (como Jones), Steadman de día, y asombrado ante el desparpajo del gato, se dedicó a dibujarle.

Jones

Tiempo después, cuando Jones había muerto, le dedicó “The Book of Jones”, que empieza así: “Si hubiera querido hacer un libro sobre gatos, hace años que lo habría hecho. Pero Jones está muerto, y si hubo un gato que merece ser recordado, es Jones. Solo coincidí con él una vez, durante dos semanas, pero bastó para que me hiciera una profunda impresión”.

Jones en su pedestal

El libro de Jones consiste en pequeños textos que describen la vida y comportamiento de Jones, con numerosos dibujos a plumilla del protagonista. Por ejemplo, en una página izquierda el texto reza: “Las emociones dependen del estado de ánimo de cada uno en un momento dado. Incluso una catedral no es más que un montón de piedras si no se está de humor. Pero puede que Jones llenara majestuosamente un espacio vacío en el momento oportuno. Inspiraba la misma veneración que el líder de un culto innovador”. A la derecha se ve a Jones de espaldas y el título: “Jones unidireccional”.

Conocía a un gato, allí donde se sentara, allí se quedaba.

Durante esas dos semanas de otoño, varios amigos vinieron y se fueron, rieron y comieron, durmieron en el sofá, pero Jones les trataba a todos con la misma indiferencia. Steadman añade que quizá “en su misterioso pasado, aún existía el recuerdo de haber entregado su afecto y confianza a uno de esos seres que se movían a su alrededor. Pudo ser una trágica desilusión y aprendió que no podía esperar nada más”.

Jones

Jones murió. El libro dedicado a su memoria se publicó en 1997, no sabemos cuánto tiempo después de que Laila Nabulsi se lo comunicara a Steadman: “Jones ha muerto”. En la portada, debajo del título, una frase: “Un tributo a un gato voluble, frenético y del todo seductor”.

Jones en el otro lado
Ataque gatuno

En 2012 publicó “Book of Cats”, un libro nada sentimental dedicado a los gatos del mundo en general. Hay gatos en muebles, gatos mancha, gatos dictadores, políticos, de moda, esparcidos y pocos gatos modosos, gatos de toda clase acompañados de un comentario a veces sarcástico, otras divertido y otras sencillo.

Filosofía y el pensamiento de un gato

Aquí ya no se trata de un homenaje a un gato, más bien de una larga serie de caricaturas. No hay dibujos de “gatos bonitos”, todo lo contrario, pero las viñetas de Ralph Steadman no siempre se caracterizan por ser “bonitas”, sino por ir al grano, algo que no gusta a todo el mundo.

«Book of Cats», contraportada

Uno de los primeros recuerdos de Steadman – tendría cuatro o cinco años – es estar escondido en un refugio durante un ataque aéreo en la II Guerra Mundial mientras su madre hacía punto. De pequeño sentía pasión por el aeromodelismo, pero siempre acababa los deberes antes de dedicarse a su hobby.

Gato «churchillano»

Parece ser que esa tendencia a la disciplina sacaba de quicio a su gran amigo Hunter Thompson, y que Steadman solía acabar todas las ilustraciones del libro antes de que el periodista hubiera escrito una página.

Gato gordo

Publicó su primera viñeta en el Manchester Evening Chronicle en 1956, pero en 1959, frustrado por sus limitaciones, se matriculó en la Universidad Técnica de East Ham, donde conoció a su mentor, Leslie Richardson, que enseñaba dibujo en vivo. La revista Punch le compró un primer dibujo en 1960, y acabó firmando algunas portadas.

Gato y ratón

En la década de los setenta ilustró varios libros infantiles y en 1967 se dedicó a “Alicia en el País de las Maravillas”, ganador del Premio Williams en 1972, una versión en la que el Conejo Blanco siempre llega tarde a trabajar, el Sombrerero es un líder sindical y la Oruga tiene un curioso parecido con John Lennon.

«Alicia en el País de las Maravillas»

En 1970, la revista Scanlan’s Monthly le mandó a Estados Unidos, concretamente al Derby de Kentucky, donde debía reunirse con Hunter S. Thompson. La leyenda cuenta que tardaron tres días en encontrarse y que, al hacerlo por fin, el periodista le confesó: “Me dijeron que tenía un aspecto raro, ¡pero no esperaba que fuera tan raro!” Así empezó una gran amistad.

Los gatos son muy diferentes, pero muy parecidos

Además de numerosos proyectos con Thompson, siguió trabajando en libros suyos. También produjo cientos de dibujos, diseñó decorados para el ballet “The Crucible” y para la obra teatral “Los viajes de Gulliver”, además de un oratorio de imágenes para una eco-ópera, “The Plague  and the Moonflower”, con música de Richard Harvey.

Hunter S. Thompson

Más recientemente ha ilustrado tres volúmenes sobre pájaros extinguidos o en riesgo de extinción en una colaboración con el documentalista Ceri Levy, “Extinct Boids” (2012), “Nextinction” (2015) y “Critical Critters” (2017). En 2018 participó en la creación del cartel para el estreno en Broadway de “Gary. A Sequel to Titus Andronicus”, protagonizada por Nathan Lane.

Miau reclinada

Sigue trabajando regularmente para varias revistas. Pero ignoramos si le acompaña un gato.


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La gata cómica de Dama Trot

“Dama Trot y su gata cómica” es la traducción literal del nombre de una “Nursery Rhyme” o canción infantil británica, pero en español quizá quedaría mejor “Doña Trot y su divertida gata”. En Inglaterra, los libros dedicados a los niños empezaron a publicarse en el siglo XVIII. Eran del tamaño de un naipe y los grabados no estaban nada cuidados.

Pero en 1805, un imaginativo impresor llamado John Harris publicó “The Comic Adventures of Old Mother Hubbard and her Dog” (Las cómicas aventuras de la vieja Hubbard y su perro), un libro de 10 x 13 cm con dieciocho grabados realizados por Sarah Catherine Martin y posteriormente coloreados a mano. Ilustraban los catorce versos “sin sentido” en torno a la vida y aventuras del perro. 

El libro fue todo un éxito y John Harris publicó muchos más. Sin embargo, en 1803, dos años antes, parece ser que se había publicado la historia de Dama Trot y de su gato con grabados mucho menos elaborados que los de Harris. La historia es casi idéntica, con la diferencia de que la protagonista es una gata. A continuación traducimos el primer verso de cada uno de los libros:

La vieja Hubbard                                                      La buena dama Trot
fue a la alacena                                                        fue a la alacena
para dar al pobre perro un hueso,                           en busca de pescado para la gata,
pero cuando ahí llegó,                                             pero cuando ahí llegó,
el armario estaba vacío                                            el armario estaba vacío,
y el pobre perro nada tuvo.                                     la gata por ahí ya había pasado.

En 1820, John Harris publicó su versión de Dama Trot, que también tuvo mucho éxito. Dama Trot era una señora mayor, redondita y de aspecto amable. Pero la competencia, Dean and Munday, había publicado en 1813 “Dame Wiggins of Lee and her Wonderful Cats” (Dama Wiggins de Lee y sus maravillosos gatos) con el subtítulo: “Un relato humorístico escrito por una señora de noventa años”. Está claro que los editores querían participar en la bonanza de “los relatos cómicos”.

En este último, los gatos son muy buenos alumnos, aprenden muy rápido y hacen cosas muy divertidas, como coser una alfombra, patinar sobre hielo, subir a lomos de una oveja, etc. Pero nunca llegó a ser tan popular como Dama Trot. En 1850, con John Harris ya fallecido, Dean and Munday decidieron apoderarse del nombre. En esa época no había derechos de autor.

El problema es que no tenían los grabados de Harris, por lo que cambiaron el nombre de Dama Wiggins a Dama Trot, que acabó con siete gatos en vez de una gata blanca, y adaptaron el texto. Por ejemplo, los gatos de Dama Trot no cosen una alfombra, bordan un chal de seda, y en vez de ser una ancianita redondita, es delgada con una nariz aguileña.

Resumiendo, las dos damas se confunden. Pero lo curioso es cómo cambia la historia en pocos años. En la primera versión, los versos son incoherentes. Por ejemplo, va a la carnicería y cuando vuelve, la gata está muerta. Sale de nuevo a por un ataúd, y cuando regresa, la gata se sienta y maúlla. Y sigue así hasta el final.

Otra versión, muy sencilla, solo consta de dos versos: “Dama Trot y su gata / vivían muy tranquilas / cuando no les molestaban / los conflictos de los vecinos. / Cuando dama Trot cenaba / la gatita esperaba cerca / porque estaba segura / de que algún bocado caería”.

Una versión posterior cuenta que Dama Trot fue a la feria y se compró una gatita, la más bonita, limpia, lista y dulce jamás vista, con las patitas negras y el cuerpo blanco como la nieve, los ojos de color verde brillante, la carita bonita y llena de inocente gracia. Subió a guardar su abrigo y cuando bajó, la gatita estaba preparando el té. Temió que rompiese su mejor taza, pero no pasó nada.

Al día siguiente, la gatita había limpiado la casa y preparado el desayuno. Dama Trot tenía un viejo perro llamado Spot, al que la gatita enseñó a bailar porque había tomado lecciones en Francia. Y si la alacena estaba vacía, porque Dama Trot no tenía mucho dinero, la gatita volvía a casa con una trucha pescada en el río.

Pero la gatita deseaba vestirse a la moda y lo consiguió. Un día que dama Trot había salido, convenció a Spot para que la dejara montar en su lomo. Al regresar dama Trot, Spot se irguió para saludarla, la gatita se cayó y el vestido se manchó, y dama Trot le dijo: “Habrías hecho mejor en quedarte con tu vestimenta natural. La ropa elegante suele esconder las gracias que nos dona la naturaleza”.

Gatos aprendiendo

Y cuando dama Trot ya tiene siete gatos, la historia cambia totalmente. Ahora se trata de viñetas describiendo situaciones y conclusiones absurdas. Hemos escogido tres ejemplos: “Cuando dama Trot terminó de vestir a sus gatos, llamó a los vecinos para que vinieran a cenar: Sociabilidad”.

“Fue a la cocina en busca de un cuchillo, al volver tocaban el tambor y la flauta: Armonía”.

“Fue a la tienda a por unos encurtidos y cuando regresó, jugaban a los bolos: Diversión”.


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Gatos de todo tipo, por Tomi Ungerer

En la localidad de Wolfarstweier, cerca de Karlsruhe, en Alemania, los niños menores de seis años van a una escuela llamada “Die Katze” (El gato). El edificio imita la forma de un gigantesco gato blanco agazapado, a punto de saltar. La boca sirve de puerta, los ojos son las ventanas y la tripa contiene las aulas. El rabo, en la otra punta, hace las veces de tobogán.

Además de aulas, cuenta con comedor, cocina, guardarropa y entrada. El edificio, que puede dar cabida a cien alumnos, encaja a la perfección con el sentido del humor de los niños, ofreciendo una alternativa a la idea del colegio clásico. El diseño del artista Tomi Ungerer y la arquitecta Ayla-Suzan Yndel fue inaugurado en 2011.

Jean-Thomas Ungerer, más conocido como “Tomi”, nació el 28 de noviembre de 1931 en Estrasburgo, a unos 90 km de la escuela felina. Publicó más de 140 libros, desde cuentos infantiles hasta relatos para adultos, pasando de la fantasía a la autobiografía. También se hizo famoso por sus viñetas satíricas y por sus carteles políticos y cinematográficos.

Tomi Ungerer

Tomi Ungerer realizó un sinfín de viñetas en torno a los gatos, además de dedicarles tres libros. En 1963 se le ocurrió, con William Rossa Cole, la idea del “A Cat Hater’s Handbook”, o “Manual del odia-gatos”, donde recopilaron diversos comentarios realizados por personas que supuestamente odiaban a los gatos, es decir ailurofobos. Actualmente, la ailurofobia se ve como una fuerte aversión hacia los pobres gatos.

Esta es la definición de S. Weir Mitchell, Médico, según una viñeta: “La verdadera ailurofobia: Algunas personas, al ver a un gato, sienten miedo, terror y asco. Esto puede ir acompañado de una sensación de frío, horror, debilidad, incapacidad de hablar o, en algún caso, imposibilidad de cerrar la boca, rigidez en los brazos, palidez, náuseas, en pocas ocasiones vómitos, pronunciadas convulsiones histéricas e incluso ceguera temporal”.

Otro comentario es de Mark Twain (https://gatosyrespeto.org/2017/12/07/los-19-gatos-de-mark-twain/), reconocido defensor de toda la raza felina, y dice así: “Los ignorantes creen que el ruido de dos gatos peleándose es muy molesto, pero no es así, lo molesto es la horrible gramática que utilizan”. A pesar de ser concebido en 1963, el libro no se publicó hasta 1981.

En 1973 escribió e ilustró “No Kiss for Mother”, publicado por Anaya en 2007 como “Ningún beso para mamá”. El protagonista es un gatito realmente malcriado llamado Toby (Toni Zarpas en español).

Finge lavarse los dientes, ensucia la ropa que su madre acaba de planchar, rechaza la comida que le prepara y, sobre todo, no permite que le dé besos. Toby no soporta que le besen. Su madre aguanta estoicamente hasta que ya no puede más y le enseña quién manda. El gatito decide portarse bien, pero… seguirá sin dar besos a su madre.

El tercer libro es “Cats as Cats Can”, título tan difícil de pronunciar como de traducir, por lo que ni lo intentaremos. Se trata de una pequeña colección de viñetas dedicadas únicamente a los gatos, de las que reproducimos alguna. Al final hay un texto de cinco páginas en el que Ungerer habla de sus gatos.

“Me encanta mirar y dibujar animales, pero los gatos son mis favoritos. Descansando o en movimiento, estas criaturas lánguidas, seductoras, sinuosas y sensuales, caprichosas y egoístas han sido una constante fuente de inspiración en mi vida, y la observación de su comportamiento ha resultado en cientos de ilustraciones. Para mí fueron especialmente importantes nuestros dos adorados birmanos, Piper y Heidsieck, que vivieron con nosotros en Canadá en los años setenta. Siguen apareciendo en mis grabados, carteles publicitarios y libros (Piper sirvió de modelo para Toby en “Ningún beso para mamá”)”.

A continuación añade unos pasajes del libro “Far Out Isn’t Far Enough” (1983) acerca de sus años en Canadá en homenaje a la memoria de Piper y Heidsieck.

Gatos de Wall Street

“Los gatos son inteligentes y lo saben. Pero también se les puede engañar, como a cualquiera. Entre la cocina y la entrada había una puerta acristalada en la que, durante mucho tiempo, faltaba un panel de vidrio. Los gatos tenían por costumbre usarlo como entrada y salida. El día en que se sustituyó fue muy doloroso para ellos. Estaban decididos a entrar por ahí, pero se daban contra el cristal”.

El gato Theo

Heidsieck murió, y escribe sobre él: “Le compré con Piper, su medio hermano algo más joven, en Nueva York, como regalo para Yvonne, al poco de conocernos. Era un gato muy orgulloso, clasista, que jamás se rebajó a tareas insignificantes como la caza. Le encantaban las caricias y bastaba con una pequeña muestra de cariño para que se derritiera como la mantequilla”.

“Piper, al contrario, es un insensato, un temerario que no se entrega a las caricias. Es un cazador nato, y pasa el día y la noche fuera. El mal tiempo no le detiene. Y es el único gato que conozco que no teme al agua. Era capaz de cazar tres ratas a la vez: dos con las patas y la tercera con la boca. Fuimos testigos. Pero al morir Heidsieck, la personalidad de Piper cambió de un día para otro. Se convirtió en amoroso y cariñoso, se queda en casa y ya no sale a cazar”.

Nueva Escocia, Canadá, 1973. Sin miedo al agua, Piper abre el camino
Música gatuna

La obra del dibujante Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/), sobre todo las ilustraciones de la revista The New Yorker, fue una inspiración para Tomi Ungerer, que se mudó a Nueva York en 1953. Profundamente antibelicista después de haber sufrido la ocupación nazi durante cuatro años, realizó una famosa serie de carteles contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta.

Muchas de sus ilustraciones apoyan la unidad de Europa, como la reconciliación francoalemana en su Alsacia natal y, sobre todo, valores europeos como la tolerancia y la diversidad. En 2003 fue nombrado Embajador de la Infancia y la Educación por el Consejo Europeo.

Vivía entre Irlanda, donde se compró una casa con su esposa en 1976, y Estrasburgo. Coleccionaba juguetes y se describía a sí mismo como “archivista del absurdo humano”. Hablaba perfectamente inglés con un impecable acento francés, como puede oírse en el documental “La historia de Tomi Ungerer” (2012). Falleció a los 85 años, el 9 de febrero de 2019, en Cork, Irlanda.


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Los gatos del libro que nunca fue y Brad Holland

Brad Holland es un conocido ilustrador estadounidense nacido en Ohio en 1943. Un artículo del periódico The Washington Post de 1986 le describía como “la indiscutible estrella de la ilustración americana”; y el escritor Steven Heller dijo en Print Magazine: “Del mismo modo que Pollock redefinió las artes plásticas, Holland ha cambiado radicalmente la percepción de la ilustración”.

La metáfora visual es algo que hoy en día se da por hecho en la ilustración, pero no siempre fue así, y desde luego no lo era cuando Brad Holland empezó profesionalmente en 1968. Entonces, cualquier director artístico dejaba muy claro lo que quería, dando poca libertad al artista. Pero Holland tenía ideas muy distintas a las de sus predecesores y quería ofrecer una visión más personal.

El entonces director artístico del New York Times, Jean-Claude Suares, apoyó y abrió las puertas a artistas como Holland para que los ilustradores dejaran de realizar meros encargos. Por cierto, J.C. Suares, como se le conocía, era todo un personaje que además publicó numerosos libros de fotografías y dibujos con gatos como protagonistas.

Brad Holland ha dibujado gatos, pero tampoco muchos si se tiene en cuenta su amplísima obra. Hace tiempo ilustró un libro infantil que nunca se publicó. Ya que la historia no era suya, sino de una novia, quizá jamás lleguemos a saber qué ocurría realmente en “El libro infantil que nunca fue”.

Según dice el artista, hace tiempo tuvo una novia que escribía cuentos infantiles y tenía dos gatos. Ella aún no había publicado nada, pero él sí, y le ofreció ilustrar el manuscrito para presentar el proyecto a un editor. La historia transcurría en la costa de Maine y la protagonizaban dos gatos, una serpiente, un ratón y una gaviota llamada Sarah, así como una majestuosa langosta acompañada por un banco de peces.

Al parecer, la novia y su familia se trasladaban cada verano desde el norte de Virginia a la costa de Maine, donde alquilaban una casa muy grande para acoger a todos los primos, cuñados, cuñadas y amigos. La pareja había escogido el dormitorio más cercano a la puerta trasera para que los dos gatos, uno negro y otro atigrado, entraran a su antojo, ya que estaban mucho más interesados en pasear a la luz de la luna que en estar mirando a dos personas durmiendo.

Y así nació la historia. El primero en llegar fue el ratón. Una noche, unos gruñidos despertaron a Holland y a su novia; al encender la luz, vieron a los dos gatos con la mirada fija en el interior de la maleta abierta y vacía que les habían dejado para que se entretuvieran. No tardaron en descubrir que dentro había un aterrado ratoncito dando vueltas como loco en un intento por escaparse.

Los gatos solo parecían estar orgullosos de su captura, por lo que Holland les felicitó y, disculpándose, rescató al ratón, lo soltó en el jardín y trajo dos cuencos de nata como recompensa. Al día siguiente, el ratón se había convertido en un personaje del cuento. La serpiente llegó unos días después. Los gatos la encontraron y la trajeron al dormitorio varias noches seguidas hasta que desapareció. “Su destino sigue siendo un misterio”, en palabras de Brad Holland. También fue incluida en la historia.

Por suerte, la gaviota y la gran langosta no fueron depositadas en la maleta vacía, nacieron de la imaginación de su novia. Al final del verano, el cuento estaba terminado. Mientras su novia revisaba la primera versión, Brad Holland empezó con las ilustraciones. Reconoce que dibujar gatos era más complicado de lo que había imaginado.

“Cuando uno convive con gatos, se tiene la impresión de que siempre están dispuestos a posar, al menos durante un par de segundos”, dice el artista. “En este caso, le caí bien al gato atigrado y decidió adoptar la mesa de dibujo como punto de partida para cualquier otra actividad. Casi nunca me molestaba, parecía contentarse con estar sentado y observarme dibujar, del mismo modo que hacía yo con cuatro o cinco años en el garaje de casa con mi padre”.

La historia acababa con la poderosa langosta saliendo de las olas acompañada por numerosos peces. Solucionaba los problemas y preparaba un magnífico y extravagante banquete de peces para los gatos y sus amigos. Los gatos regresaban a su casa por la gatera, el ratón y la serpiente se iban cada uno por su lado y la gaviota alzaba el vuelo.

Las ilustraciones consiguieron que una gran editorial se interesara por el cuento, pero a partir de ese momento, nada salió bien. Los editores empezaron a pedir cambio tras cambio en el texto y le ofrecieron a Holland ilustrar otros libros infantiles, pero dadas las circunstancias decidió no aceptar hasta que el libro saliera a la venta.

Al final no lo publicaron, y al cabo de un año Brad Holland y su novia se separaron. Los dibujos acabaron en un cajón y cayeron en el olvido hasta que, un buen día, mientras el artista buscaba otra cosa los encontró y aprovechó para escanearlos. Habían pasado unos veinte años. Acaba diciendo: “Me alegra ver los dibujos. Me llevan a una época en que mi futuro era muy incierto, pero los días parecían más largos y tuve la suerte de pasar un mes o dos durante unos cuantos veranos con personas maravillosas – algunas ya no están – entre el murmullo de los pinos de la costa de Maine”.

Brad Holland empezó a mandar dibujos a Walt Disney cuando tenía quince años. Recibió una caja dos años después con todo lo que había enviado, acompañada de una carta de rechazo con Mickey Mouse en el membrete. Decidió irse a Chicago en autobús y tuvo empleos que no tenían nada que ver con el dibujo, entre otros barrer una tienda de tatuajes. En 1967, a los 23 años, se trasladó a Nueva York para dedicarse a la ilustración.

En 1969 fundó junto a Steven Heller una editorial de corta vida, Asylm Press, con el fin de promocionar y presentar el trabajo de artistas y diseñadores a la prensa alternativa de la época.


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La gata Psipsila, Tove Jansson y Tuulikki Pietilä

Psipsila (Tove Jansson)

Tove Jansson, probablemente la escritora finlandesa más leída de todos los tiempos, es la creadora de la familia Mumin, cuyas aventuras están recogidas en nueve libros, cinco novelas gráficas y una serie de cómics traducidos a más de cincuenta idiomas, entre ellos el español. Los Mumin (Mumintroll en sueco) son trolls bondadosos con una cabeza curiosamente parecida a la de un hipopótamo.

Mumin

Tove y Psipsila

Escribió muchas otras novelas para jóvenes y adultos, como “El libro del verano” (Ediciones Siruela), en la que aparece brevemente un gato, un gato negro. Recalcamos el color porque durante muchos años, Tove Jansson tuvo dos compañeras, la gata Psipsila y la artista Tuulikki Pietilä.

Tove, Tuulikki y Psipsila

El gato de «El libro del verano»

Tove Jansson se hizo muchas fotos con Psipsila, y Tuulikki Pietilä realizó una serie de preciosos dibujos de la gata negra con una pequeña corbata. Ambas mujeres se complementaban y colaboraron en numerosos proyectos. El personaje Tuticky, una chica decidida, independiente y amante de la naturaleza que aparece en 1957 en “La familia Mumin en invierno”, está basado en Tuulikki, cuyo diminutivo cariñoso era “Tooti” (pronunciado “Tuti”), lo que explica el nombre del personaje.

Mumin y Tuticky

Sus caminos se cruzaron en 1955 en una fiesta navideña en Helsinki y no se separaron durante los cuarenta y cinco años siguientes. Tove Jannson nació el 9 de agosto de 1914 en Helsinki, entonces en el Gran Ducado de Finlandia y parte del Imperio Ruso. Tuulikki Pietilä nació tres años después, el 18 de febrero de 1917, en Seattle, Estados Unidos. Al cabo de cuatro años su familia se trasladó a Finlandia.

Cada una tenía un estudio en el mismo edificio separados por un pasillo y pasaban los luminosos meses de verano en la pequeña isla de Klovahru, en el Golfo de Finlandia, acompañadas por Psipsila, claro. Nos preguntamos cómo le sentaba a la gata el viaje hasta la isla, distante cien kilómetros de la capital, y sobre todo las tres horas de barco, pero debía estar acostumbrada.

Tove con Psipsila en la isla Klovharu

Tove y Tuulikki

Poco se sabe de Psipsila. Encontramos fotos suyas con Ham, la madre de Tove Jansson. En la primera es una gatita de unos dos meses; en la otra, una gata adulta. No son más que suposiciones, pero fijándonos en Ham, podían haber transcurrido diez años. Pero sí descubrimos, por casualidad, que Psipsila vivió hasta los dieciséis años.

Ham, la madre de Tove, con Psipsila

Ham y Psipsila

¿Cuándo llegó? Hay una foto preciosa – la única – de Tuulikki Pietilä con Psipsila en su taller fechada en 1964.  La gata saca la lengua de forma exagerada; parece joven, quizá tuviera tres años… Si es así, podría fecharse su entrada en la vida de las dos mujeres entre el año 1960 o 1962.

Tuulikki Pietilä y Psipsila en 1964

Tove incluyó un dibujo suyo en dos cartas dirigidas a la escritora Ruth Thomas. En la primera le dice que debe seguir escribiendo acerca de un fantástico gato de cabeza azul (habrá que indagar de qué gato se trata y quizá dedicarle una entrada) y añade: “La mía es del todo negra y se llama ‘Psipsila’, que significa ‘gato’ en griego”. Lo hemos comprobado, efectivamente “psipsila” es gato en griego. En la segunda le manda un dibujo de la gata. Era el año 1977, ya debía ser muy mayor.

Primera carta a Ruth Thomas

Segunda carta a Ruth Thomas

Tuulikki Pietilä, además de pintora, era una experta en grabados conocedora de todas las técnicas, que a menudo mezclaba para obtener efectos diferentes. En los años ochenta abandonó las artes gráficas por requerir demasiado esfuerzo físico y se dedicó a crear miniaturas y dioramas basados libremente en los personajes de los Mumin.

Felicitación de Navidad (Tuulikki, 1956)

Gatos siameses (Tuulikki)

Tuulikki y Tove hubieran podido conocerse años antes, pero su momento aún no había llegado. Las dos estudiaban en la Academia Finesa de Bellas Artes en 1938, y en 1950 estuvieron en París al mismo tiempo. Tuulikki llevaba unos años estudiando técnicas de grabado en la ciudad y Tove se detuvo un tiempo después de viajar por Italia y el norte de África.

Bodegón, sombrero y gato (Tove)

Tuulikki Pietilä siempre se quedó en un segundo plano. Todos los que la conocieron dicen que nunca le interesó la fama. Enseñó Técnicas de Grabado en la Academia de Bellas Artes de Helsinki, obtuvo una cátedra en 1982, escribió un libro sobre el grabado en metal y realizó numerosas exposiciones, la primera en solitario en 1951. Falleció en su casa el 23 de febrero de 2009.

Cartel

Ambas eran intrépidas viajeras. En 1982, Tove Jansson, en una carta enviada desde Viena, dice: “Tooti siempre es fantástica, desde luego, pero una Tooti viajera es algo excepcional”.

Tove y Psipsila

Tove Jannson nació en el seno de una familia perteneciente a la minoría de habla sueca en Finlandia (como Edith Södergran https://gatosyrespeto.org/2014/05/26/edith-sodergran-poetisa-y-fotografa-enamorada-de-los-gatos/). Hija y hermana de artistas (su padre era escultor, su madre – de nacionalidad sueca – ilustraba libros, un hermano se dedicó a la fotografía y el otro fue novelista y autor de viñetas), publicó el primer libro Mumin (Los Mumin y la gran inundación) en 1945 y los dos siguientes en 1946 y 1948 con un éxito inmediato. En 1966 fue galardonada con la medalla Hans Christian Andersen.

La familia solía pasar unos meses al año en las islas del Golfo de Finlandia, pero no en la de Klovharu, donde Tove haría construir una pequeña casa en los años sesenta para escaparse con Tuulikki cuando una relación como la suya aún no estaba bien vista en el país.

Tove y Tuulikki en Klovharu

Las filmaciones que hacía Tuulikki  de esos meses veraniegos en la pequeña isla y de sus numerosos viajes juntas han servido para varios documentales. Entre los más recientes destacaremos “Haru, yksinäinen saari” (Haru, la isla solitaria – 1998) y “Tove ja Tooti Euroopassa” (Tove y Tooti en Europa – 2004). Tove Jansson falleció el 27 de junio de 2001, a los 86 años, de un cáncer; Tuulikki Pietilä la siguió ocho años después.

Tove y Psipsila

El éxito de los Mumin ha continuado con más dibujos animados, largometrajes e incluso un parque temático. La desaforada comercialización de los últimos años ha sido duramente criticada por amigos de Tove Jansson y por entusiastas de los libros. Se quejan de la banalización de la filosofía original del mundo Mumin hasta haberlo convertirlo en un entretenimiento vacío. El control artístico depende de Sophia Jansson-Zambra, hija de Lars Jansson, el hermano menor de Tove.

La antítesis del parque temático estilo Disneylandia es el museo Mumin de Tampere, donde se exhiben las ilustraciones y miniaturas originales realizadas por la artista y su compañera. Se estima que la marca Mumin supera actualmente los 700 millones de euros anuales en ventas.

Tove y Psipsila