Gatos y Respeto

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La gata Psipsila, Tove Jansson y Tuulikki Pietilä

Psipsila (Tove Jansson)

Tove Jansson, probablemente la escritora finlandesa más leída de todos los tiempos, es la creadora de la familia Mumin, cuyas aventuras están recogidas en nueve libros, cinco novelas gráficas y una serie de cómics traducidos a más de cincuenta idiomas, entre ellos el español. Los Mumin (Mumintroll en sueco) son trolls bondadosos con una cabeza curiosamente parecida a la de un hipopótamo.

Mumin

Tove y Psipsila

Escribió muchas otras novelas para jóvenes y adultos, como “El libro del verano” (Ediciones Siruela), en la que aparece brevemente un gato, un gato negro. Recalcamos el color porque durante muchos años, Tove Jansson tuvo dos compañeras, la gata Psipsila y la artista Tuulikki Pietilä.

Tove, Tuulikki y Psipsila

El gato de “El libro del verano”

Tove Jansson se hizo muchas fotos con Psipsila, y Tuulikki Pietilä realizó una serie de preciosos dibujos de la gata negra con una pequeña corbata. Ambas mujeres se complementaban y colaboraron en numerosos proyectos. El personaje Tuticky, una chica decidida, independiente y amante de la naturaleza que aparece en 1957 en “La familia Mumin en invierno”, está basado en Tuulikki, cuyo diminutivo cariñoso era “Tooti” (pronunciado “Tuti”), lo que explica el nombre del personaje.

Mumin y Tuticky

Sus caminos se cruzaron en 1955 en una fiesta navideña en Helsinki y no se separaron durante los cuarenta y cinco años siguientes. Tove Jannson nació el 9 de agosto de 1914 en Helsinki, entonces en el Gran Ducado de Finlandia y parte del Imperio Ruso. Tuulikki Pietilä nació tres años después, el 18 de febrero de 1917, en Seattle, Estados Unidos. Al cabo de cuatro años su familia se trasladó a Finlandia.

Cada una tenía un estudio en el mismo edificio separados por un pasillo y pasaban los luminosos meses de verano en la pequeña isla de Klovahru, en el Golfo de Finlandia, acompañadas por Psipsila, claro. Nos preguntamos cómo le sentaba a la gata el viaje hasta la isla, distante cien kilómetros de la capital, y sobre todo las tres horas de barco, pero debía estar acostumbrada.

Tove con Psipsila en la isla Klovharu

Tove y Tuulikki

Poco se sabe de Psipsila. Encontramos fotos suyas con Ham, la madre de Tove Jansson. En la primera es una gatita de unos dos meses; en la otra, una gata adulta. No son más que suposiciones, pero fijándonos en Ham, podían haber transcurrido diez años. Pero sí descubrimos, por casualidad, que Psipsila vivió hasta los dieciséis años.

Ham, la madre de Tove, con Psipsila

Ham y Psipsila

¿Cuándo llegó? Hay una foto preciosa – la única – de Tuulikki Pietilä con Psipsila en su taller fechada en 1964.  La gata saca la lengua de forma exagerada; parece joven, quizá tuviera tres años… Si es así, podría fecharse su entrada en la vida de las dos mujeres entre el año 1960 o 1962.

Tuulikki Pietilä y Psipsila en 1964

Tove incluyó un dibujo suyo en dos cartas dirigidas a la escritora Ruth Thomas. En la primera le dice que debe seguir escribiendo acerca de un fantástico gato de cabeza azul (habrá que indagar de qué gato se trata y quizá dedicarle una entrada) y añade: “La mía es del todo negra y se llama ‘Psipsila’, que significa ‘gato’ en griego”. Lo hemos comprobado, efectivamente “psipsila” es gato en griego. En la segunda le manda un dibujo de la gata. Era el año 1977, ya debía ser muy mayor.

Primera carta a Ruth Thomas

Segunda carta a Ruth Thomas

Tuulikki Pietilä, además de pintora, era una experta en grabados conocedora de todas las técnicas, que a menudo mezclaba para obtener efectos diferentes. En los años ochenta abandonó las artes gráficas por requerir demasiado esfuerzo físico y se dedicó a crear miniaturas y dioramas basados libremente en los personajes de los Mumin.

Felicitación de Navidad (Tuulikki, 1956)

Gatos siameses (Tuulikki)

Tuulikki y Tove hubieran podido conocerse años antes, pero su momento aún no había llegado. Las dos estudiaban en la Academia Finesa de Bellas Artes en 1938, y en 1950 estuvieron en París al mismo tiempo. Tuulikki llevaba unos años estudiando técnicas de grabado en la ciudad y Tove se detuvo un tiempo después de viajar por Italia y el norte de África.

Bodegón, sombrero y gato (Tove)

Tuulikki Pietilä siempre se quedó en un segundo plano. Todos los que la conocieron dicen que nunca le interesó la fama. Enseñó Técnicas de Grabado en la Academia de Bellas Artes de Helsinki, obtuvo una cátedra en 1982, escribió un libro sobre el grabado en metal y realizó numerosas exposiciones, la primera en solitario en 1951. Falleció en su casa el 23 de febrero de 2009.

Cartel

Ambas eran intrépidas viajeras. En 1982, Tove Jansson, en una carta enviada desde Viena, dice: “Tooti siempre es fantástica, desde luego, pero una Tooti viajera es algo excepcional”.

Tove y Psipsila

Tove Jannson nació en el seno de una familia perteneciente a la minoría de habla sueca en Finlandia (como Edith Södergran https://gatosyrespeto.org/2014/05/26/edith-sodergran-poetisa-y-fotografa-enamorada-de-los-gatos/). Hija y hermana de artistas (su padre era escultor, su madre – de nacionalidad sueca – ilustraba libros, un hermano se dedicó a la fotografía y el otro fue novelista y autor de viñetas), publicó el primer libro Mumin (Los Mumin y la gran inundación) en 1945 y los dos siguientes en 1946 y 1948 con un éxito inmediato. En 1966 fue galardonada con la medalla Hans Christian Andersen.

La familia solía pasar unos meses al año en las islas del Golfo de Finlandia, pero no en la de Klovharu, donde Tove haría construir una pequeña casa en los años sesenta para escaparse con Tuulikki cuando una relación como la suya aún no estaba bien vista en el país.

Tove y Tuulikki en Klovharu

Las filmaciones que hacía Tuulikki  de esos meses veraniegos en la pequeña isla y de sus numerosos viajes juntas han servido para varios documentales. Entre los más recientes destacaremos “Haru, yksinäinen saari” (Haru, la isla solitaria – 1998) y “Tove ja Tooti Euroopassa” (Tove y Tooti en Europa – 2004). Tove Jansson falleció el 27 de junio de 2001, a los 86 años, de un cáncer; Tuulikki Pietilä la siguió ocho años después.

Tove y Psipsila

El éxito de los Mumin ha continuado con más dibujos animados, largometrajes e incluso un parque temático. La desaforada comercialización de los últimos años ha sido duramente criticada por amigos de Tove Jansson y por entusiastas de los libros. Se quejan de la banalización de la filosofía original del mundo Mumin hasta haberlo convertirlo en un entretenimiento vacío. El control artístico depende de Sophia Jansson-Zambra, hija de Lars Jansson, el hermano menor de Tove.

La antítesis del parque temático estilo Disneylandia es el museo Mumin de Tampere, donde se exhiben las ilustraciones y miniaturas originales realizadas por la artista y su compañera. Se estima que la marca Mumin supera actualmente los 700 millones de euros anuales en ventas.

Tove y Psipsila


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Los gatos de la revista The New Yorker

Jean Jacques Sempé (Noche de gatos)

Hemos reunidos cuarenta y cuatro portadas con imágenes de gatos de la famosa revista The New Yorker, desde la del 10 de octubre de 1951 con una ilustración de William Garrett Price hasta la del 7 de enero de 2020 con una de Adrian Tomine. El primer número costaba 20 centavos, el último, 8,99 dólares.

Ronald Searle

Saul Steinberg (Gato regando plantas)

El semanario fue fundado en 1925 y actualmente se publican cuarenta y siete números anuales, cinco de ellos en periodos de dos semanas. Contiene artículos periodísticos, críticas, ensayos, ficción, poesía y numerosas viñetas. Es famoso por su contenido y por sus portadas, a menudo satíricas y con referencias a temas de actualidad.

Jean-Jacques Sempé (Lujo, tranquilidad y comodidad)

Saul Steinberg (La letra E)

A continuación publicamos una breve reseña de todos los autores de las portadas. En algunos casos hemos encontramos los títulos, en otros ha sido imposible. Tres de ellos ya tienen entradas en este blog y nos limitamos a indicarlo.

Ronald Searle

Saul Steinberg

Adrian Tomine (7 de diciembre de 2020, Vida amorosa), nacido el 31 de mayo de 1974, se dio a conocer por la serie de cómics “Optic Nerve”. En esta portada muestra la creciente búsqueda digitalizada del amor.

Ana Juan (2 de febrero 2004, Buscando calor; 1 de septiembre de 2008, El objeto del deseo), nacida en 1961 en Valencia, colabora con The New Yorker desde 1995 y ha realizado más de veinte portadas. Actualmente reside en Madrid.

Anatol Kovarsky (28 de octubre de 1961, Rostros de gatos), nacido en 1919 en Moscú y fallecido en 2016 en Manhattan, fue un maestro del gag visual sin palabras y realizó unas trescientas viñetas para la revista.

André François (24 de junio de 1974; 29 de junio de 1990, Digital), nacido el 9 de noviembre de 1915 en Hungría y fallecido en París el 11 de abril de 2005, fue un gran amigo y colaborador del artista Ronald Searle. En la primera portada, un gato y un perro juegan al ajedrez, el gato va ganando. La segunda celebra la digitalización de la revista.

Barry Blitt (21 de junio de 2013, Rebaño de gatos), nacido el 30 de abril de 1958 en Côte Saint Luc, Quebec, publicó sus primeros dibujos a los dieciséis años. Trabaja regularmente para The New Yorker y The New York Times. Declara ser alérgicos a los gatos y no poder verlos ni en pintura.

Charles Samuel Addams (3 de noviembre de 1986, Halloween), nacido el 7 de enero de 1912 y fallecido el 29 de septiembre de 1988, es más conocido como Chas Addams y por ser el creador de la inolvidable familia Addams, así como de otros personajes macabros con un sentido del humor muy peculiar.

Charles E. Martin (18 de julio de 1977), nacido en Chelsea, Massachusetts, en 1910, y fallecido el 20 de junio de 1995, fue un artista autodidacta con más de cien portadas en la revista y cientos de viñetas publicadas desde 1938.

Edward Gorey (10 de diciembre de 2018, El lujo del gato) https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/  En 1992, el artista envió dos imágenes a la revista a petición de la nueva editora, Tina Brown. Una se publicó el 21 de diciembre de ese mismo año, pero pasaron veintiséis años antes de que apareciera la segunda en una portada, dieciocho años después de su fallecimiento.

Eugène Mihaescu (11 de septiembre de 1989), nacido en Rumanía el 24 de agosto de 1937, dejó su país natal en 1967 y después de pasar unos años en Suiza, se trasladó a Nueva York. Colabora regularmente con el periódico The New York Times y la revista Times. Entre 1972 y 1992 realizó setenta portadas para The New Yorker.

Gahan Allen Wilson (9 de junio de 2003, El tiempo mejora; 23-30 de enero de 2006, La cama del gato), nacido el 18 de febrero de 1930 y fallecido el 21 de noviembre de 2019, era conocido por sus viñetas de terror fantástico. Sus dibujos e historias de ficción fueron publicados regularmente por Playboy y The New Yorker durante cincuenta años.

Gürbüz Doğan Ekşioğlu https://gatosyrespeto.org/2020/11/26/los-gatos-del-pintor-surrealista-gurbuz-dogan-eksioglu/. No creemos que haya dibujado más de siete portadas para The New Yorker, pero en cuatro de ellas el gato es el protagonista absoluto.

Ian Woodward Falconer (30 de octubre de 2006, Halloween), nacido el 25 de agosto de 1959, escribe e ilustra libros infantiles, además de diseñar decorados y vestuarios para teatro. Ha creado unas treinta portadas para la revista y otras publicaciones.

Ivan Brunetti (16 de septiembre de 2019, La primera cita), nacido el 3 de octubre de 1967, reside en Chicago y ha realizado varias portadas para The New Yorker. Es conocido por sus detalladísimas viñetas llenas de buen humor. Reconoce sentirse fascinado por Charles Schulz, el creador de Peanuts.

Jean-Jacques Sempé (8 de diciembre de 1980; 12 de septiembre de 1983; 24 de noviembre de 1997, Lujo, tranquilidad y comodidad; 8 y 15 de agosto de 2005, Noche de gatos), nacido en Burdeos el 17 de agosto de 1932, es el artista que ha dibujado más portadas para la revista, más de cien.

Mark Ulriksen (12 de enero de 2009, Vivir por todo lo alto), nacido en 1957, ha realizado más de cincuenta portadas para The New Yorker desde 1993, cuando Tina Brown decidió modernizar la imagen de la revista.

Peter de Sève (5 de octubre de 2015, Siesta), nacido en 1958 en Queens, Nueva York, es autor de numerosas portadas de la revista y ha creado un sinfín de personajes para películas como “Bichos: Una aventura en miniatura”, “Buscando a Nemo”, “Robots”, las cuatro entregas de “Ice Age” (Scrat) y el personaje principal de “Hop”, entre otras.

Ronald Searle (https://gatosyrespeto.org/2019/09/05/los-gatos-del-vinetista-satirico-ronald-searle/) Hemos encontrado nueve portadas con gatos del dibujante, la primera de 1969 y la última de 1991, pero eso no significa que dejara de publicar en la revista. Es el artista que hizo más portadas de gatos.

Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/) Sus portadas, viñetas e ilustraciones ocuparon las páginas de la revista durante nada menos que seis décadas. Hemos encontrado cinco portadas del artista.

Tomer Hanuka (20 de marzo de 2017, Despertar primaveral), nacido en 1974 en Israel, se trasladó a Nueva York a los veintidós años y estudió en la Escuela de Artes Visuales. Fue galardonado con el Premio Hugo a la Mejor Historia Gráfica.

William Garrett Price (10 de noviembre de 1951, ¿Qué hacer con una cama de gatitos?), nacido el 21 de noviembre de 1896 y fallecido el 8 de abril de 1979, colaboró durante más de cincuenta años con The New Yorker. Realizó más de cien portadas, dos de ellas en 1925, año de la fundación de la revista, así como cientos de viñetas.

William Steig, nacido el 14 de noviembre de 1907 y fallecido el 3 de octubre de 2003, tiene tres portadas con gatos entre las muchas que dibujó para The New Yorker desde 1930. Además de sarcásticas viñetas para adultos, escribió y dibujo maravillosos libros infantiles. Fue el creador de Shrek, escrito e ilustrado en 1990.

Probablemente haya más portadas de gatos, pero no las hemos encontrado. Entre los veinte artistas que dibujaron gatos para la revista, solo hay una mujer, la española Ana Juan.

William Steig

Ronald Searle


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Millones de gatos y Wanda Gág

“Millones de gatos” (título original “Millions of cats”) fue escrito e ilustrado en 1928 por Wanda Gág. Es uno de los escasos libros ilustrados que ha ganado el premio Newbery Honor (1929) y también el libro de ilustraciones más antiguo en seguir editándose.

Wanda Gág pintando con un gato

Cuenta la historia de una pareja muy muy vieja. La mujer muy muy vieja suspira por tener un gato y el hombre muy muy viejo va en busca de uno. Llega a una colina donde hay decenas, centenares, millones, miles de millones de gatos y no sabe cuál escoger. Cada vez que piensa haber encontrado el gato perfecto, aparece uno todavía más bonito.

Sin saber cuál escoger

Decide llevarlos a su casa. La mujer muy muy vieja, al verle llegar, le pregunta cómo van a alimentar a tantos gatos, un pequeño detalle en el que el hombre no había caído. Se les ocurre que lo mejor será dejar a los gatos decidir entre ellos cuál es el más bonito. Discuten con grandes maullidos, se pelean, el jaleo es tremendo. Asustados, los dos viejos muy muy viejos se meten en casa.

De regreso a casa con millones de gatos

Cuando todo se calma, vuelven a salir y allí no queda ningún gato. Entonces, de detrás de un matorral, aparece un gato delgado, hambriento, con el pelo sin brillo, en el que nadie había reparado porque no es “bonito”. Le llevan a su casa, le dan de comer, y el gato se vuelve hermoso y lustroso, exactamente como imaginaba a su gato la vieja muy muy vieja.

A cual más bonito

Y empezaron a pelear

Wanda Gág nació el 11 de marzo de 1893 en la pequeña ciudad de New Ulm, al sur de Minnesota, en el seno de una familia procedente de Bohemia (actual Chequia), y no habló inglés hasta ir a la escuela. Empezó a dibujar muy pronto y se quedó sorprendida cuando descubrió que sus compañeros no sabían manejar un lápiz.

Su padre falleció de tuberculosis a los 48 años, en mayo de 1908, y antes de morir le dijo: “Was der Papa nicht thun konnt’ muss die Wanda halt fertig machen”; o si prefieren: “Lo que papá no pudo hacer, deberá hacerlo Wanda”. Era la mayor de seis hermanos, cincho chicas y un chico, de los que la menor tenía solo un año. Su madre estaba enferma y no podía ocuparse de la casa.

Gato dormido

A los 15 años, Wanda se convirtió en la cabeza de la familia Gág. No solo consiguió alimentar a todos sus hermanos vendiendo ilustraciones al Minneapolis Journal y dando clases de dibujo, también se empeñó en que fueran al instituto. El seguro de vida de su padre ascendía a 1.200 dólares y lo hizo durar seis años.

La casa de Wanda Gàg en New Ulm, Minnesota

Por suerte, un amigo de su padre ofreció costear los gastos que supondrían sus estudios en la Escuela de Arte de Minneapolis, aunque la venta de ilustraciones le permitía seguir manteniendo a la familia. Su madre falleció dos años después, y en 2017 obtuvo la ansiada beca de la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York y vendió un cuadro al Instituto de Arte de Boston.

Gatos en la ventana

(Detalle)

Pero antes de poder irse a Nueva York, debía ocuparse de su familia. Decidieron vender la casa e instalarse todos en Minneapolis. Las dos hermanas mayores se pusieron a trabajar, la tercera se ocupó de la casa y los otros tres fueron al colegio. Pasaron dos años muy duros antes de que Wanda Gág se fuera.

La casa de la abuela

(Detalle)

En Nueva York se instaló en el Village con su amiga Lucille Lundquist, con la que había estudiado en Minneapolis y de la que incluimos tres cuadros de gatos. Ambas creían en el amor libre y mantenían relaciones con dos compañeros de la Escuela de Arte de Minneapolis que también estaban en Nueva York, Adolph Dern y Arnold Blanch. Lucille acabó casándose con Arnold Blanch y se divorciaron en 1935. Wanda vendía las suficientes ilustraciones para seguir ayudando a sus hermanos.

El gato Orlando (Lucille Lundquist Blanch, 1940)

La gata Miranda (Lucille Lundquist Blanch, 1935-40)

Expuso por primera vez en solitario en la Biblioteca Municipal de Nueva York, donde conoció a Carl Zigrosser, el fundador de la Galería Weyhe, que la apoyó incondicionalmente durante la década de los veinte. La exposición que organizó tres años después en su galería fue un éxito rotundo y Wanda fue declarada “una de las artistas gráficas más prometedoras del momento”.

Con Lucille Lundquist Blanch en una azotea neoyorquina

Por la mañana (Lucille Lundquist Blanch)

En 1927 publicó un artículo en el semanario The Nation titulado “These Modern Women: A Hotbed of Feminists” (Esas mujeres modernas: Caldo de cultivo para las feministas) en el que dejaba muy claras sus ideas. Wanda Gág tenía dos vidas, la de una respetada autora de libros infantiles y la de una mujer ferozmente independiente.

Érase una vez…

Llegó a decir: “A menudo me pregunto qué dirían todas esas personas que poseen tan elevado concepto de mí si supieran que puedo amar a más de un hombre a la vez, que hace años que tengo a tres de ellos en mi horizonte amoroso y que me entrego a extraños ritos esotéricos de amor con mis amantes. Si lo supieran, ¿me considerarían menos buena? Pero soy buena, y en cuanto al sexo, siento que soy pura, limpia, ética, buena del todo”. (Diario, 19 de marzo de 1941).

Wanda y Noopy

En 1923, Nueva York empezó a pesarle y decidió volver a la naturaleza. Añoraba vivir en un pueblo y alquiló una granja en Nueva Jersey para residir gran parte del año. Allí podía dedicarse a pintar sin ser interrumpida, a cuidar un jardín y un huerto. Para entonces, su hermana Thusnelda se había mudado a Nueva York y los demás no tardaron en hacer lo mismo, excepto Stella, que se había casado en Minneapolis. Flavia y Howard – músico en el circuito de clubes de la ciudad – vivieron varios años con Wanda.

Wanda y Noopy

Otro compañero habitual era Earle Humphreys, escritor y librero, con quien se casaría en agosto de 1943 después de una relación de más de veinte años. En 1931 compraron una granja de 78 hectáreas en los montes Musconetcong de Nueva Jersey y construyeron un estudio para Wanda al que nombraron “All Creation” (Todo creación).

Interesados (1935)

En 1945, Wanda Gág escribió en una carta que no era capaz de recorrer una manzana sin jadear y que a menudo tenía fiebre. Al cabo de poco tiempo se le diagnosticó un cáncer de pulmón terminal. Su marido y su hermano decidieron no decírselo y únicamente se lo comunicaron a sus dos grandes amigos, Robert Janssen y Carl Zigrosser. Falleció el 27 de junio de 1946 y sus cenizas fueron esparcidas en la granja. Earle Humphreys murió de un infarto el 16 de mayo de 1950.

Mutzi dormida (1937)

Además de escribir cuentos infantiles, pintar y realizar ilustraciones, tradujo varios cuentos de los hermanos Grimm. También tradujo e ilustró “Blancanieves y los siete enanitos” en un intento de contrarrestar, según sus propias palabras, la versión “trivializada, esterilizada y sentimental” de la película de Walt Disney.

Siesta (1937)

Los que la conocieron dicen que podía ser encantadora, polémica, beligerante e inflexible en sus opiniones feministas. Fue una firme defensora del regreso a la naturaleza y creemos que una gran amante de los gatos.

Estatua de Wanda en New Ulm, Minnesota

Dedicamos esta entrada a Samantha, cuyas raíces están en Minnesota. Feliz 2021.


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Un gato, un ratón y un perro, el extraño trío de Krazy Kat

Érase una vez un gato que amaba a un ratón, un ratón que despreciaba al gato y odiaba al perro, y un perro que veneraba al gato y odiaba al ratón. El ratón se pasaba la vida tirando ladrillos a la cabeza del gato, pero éste estaba convencido de que era una demostración de afecto. El perro era policía e intentaba proteger al gato encarcelando al ratón. Los tres vivían en Arizona, en el condado de Coconino.

-Y a algunos se les impone la grandeza. -¿Quién lo dice?

La tira cómica lleva el nombre del gato, Krazy Kat (Gato Loco). Los otros dos protagonistas son Ignatz el ratón y el perro agente Pupp. Y también están Joe Cigüeña “proveedor de progenie principesca y proletaria”; Kolin Kelly, un perro que fabrica ladrillos y los suministra a Ignatz, y la Sra. Kwakk Wakk, una pata trepa y metomentodo que quiere quitarle el puesto al agente Pupp.

-¿Son dos notas, verdad? -¿Crees que podrás con ese cuarteto, ratón?

Publicada por primera vez en 1913 en el New York Evening Journal, siguió apareciendo regularmente hasta 1944. Empezó como una “basement strip”, una tira de tres o cuatro viñetas debajo de otra que ocupaba media página, pero no tardó en cobrar importancia, y el 23 de abril de 1916 llenaba una página completa en el suplemento dominical de tebeos.

-A pesar de disfrutar de una inteligencia poco habitual, Krazy, mi modestia me impide describirme como un intelectual -¿No me digas?

Aunque era menos popular que otras tiras de su autor, George Herriman, el dueño del periódico (y de muchos otros), William Randolph Hearst, era un profundo admirador del dibujante y le ofreció un contrato de por vida, garantizándole la más absoluta libertad creativa a pesar de las objeciones de los editores.

George Herriman en 1902

Lárgate, poli, déjame pensar.

Es posible que Krazy Kat no entusiasmara a los lectores de la prensa amarilla en la que se había especializado Hearst, pero tenía numerosos lectores entre los intelectuales de la época, como el poeta E.E. Cummings y el crítico de arte Gilbert Seldes. Ya en 1911, cuando Krazy e Ignatz formaban parte de la Familia Dingbat y todavía no tenían una tira propia, el compositor y pianista Ben Ritchie publicó “Krazy Kat Rag” con una ilustración de Herriman.

Pieza musical de Ben Ritchie (1911)

-¿Conque tienes dos personalidades? -Eso mismo, cariño, una chica bonita, una gemela.

Posteriormente, el saxofonista Frankie Tumbauer, el clarinetista Artie Shaw y otros grabaron homenajes a Krazy Kat. Pero quizá el más ambicioso de todos fuera el compositor John Alden Carpenter con el ballet “Krazy Kat – Una pantomima de jazz”. La pieza fue interpretada por primera vez en 1921 por la Orquesta Sinfónica de Chicago y el ballet, coreografiado por Aldolph Bohm, se estrenó en 1922.

El padre del gato loco, George Kerriman, participó en el diseño de los decorados y de la portada del libreto. En la portada del disco vemos un cuadro de Louis Wain (https://gatosyrespeto.org/2015/09/10/los-gatos-psicodelicos-de-louis-wain/) titulado “Sobremesa”.

“Sobremesa”, Louis Wain

Otros grandes admiradores de Krazy Kat fueron el pintor William de Kooning, así como los escritores H.L. Mencken y Jack Kerouac (https://gatosyrespeto.org/2016/08/18/gatos-big-sur-jack-kerouac/). Parece ser que el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson leía la tira cómica en voz alta durante las reuniones del Gabinete. Algunos críticos incluso llegaron a decir años después que la tira era dadaísta y precursora del posmodernismo.

Portada de la partitura para piano de “Krazy Kat: A Jazz Pantomime” (1922)

No se publicó en color hasta principios de 1935. George Herriman siguió dibujando a Krazy Kat hasta su muerte el 25 de abril de 1944, realizando aproximadamente 3.000 viñetas de su personaje favorito. La última tira apareció exactamente dos meses después, el 25 de junio, al ser cancelada por Hearst después de la muerte de su amigo, impidiendo que otro dibujante se hiciera cargo de ella, como era habitual en la época.

Así se caza.

Los amigos y conocidos del progenitor de Krazy Kat le describían como un hombre modesto al que no le gustaba que le fotografiaran, generoso y siempre dispuesto a ayudar a sus amigos. Le gustaba mucho jugar al póquer con sus compañeros dibujantes. Amaba a los animales y se sabe que en 1934 convivía con cinco perros y trece gatos. Rehusaba montar a caballo e intentaba comer poca carne. Se casó el 7 de julio de 1902 con Mabel, su primer amor, y tuvieron dos hijas, Mabel (como su madre), a la que todos llamaban “Toots”, y Barbara (Bobbie), fallecida a los 30 años, en 1939.

Partitura del ballet

Escena del ballet “Krazy Kat”

Podríamos acabar aquí, pero merece la pena saber algo más de la vida de George Herriman, nacido el 22 de agosto de 1880 en Luisiana. Tenía diez años cuando su padre compró unos billetes de tren para trasladar a la familia a California, la tierra prometida. En Los Ángeles, su padre siguió con su profesión de sastre y el joven George fue a un colegio católico. Al graduarse, empezó a trabajar para el periódico Los Angeles Herald dibujando anuncios y alguna que otra viñeta.

George Herriman con un gato

Noviembre de 1937

En 1900 cruzó el país en un tren de mercancías hasta Nueva York, donde fue pintor de carteles publicitarios y dibujante de tiras cómicas. Decidió regresar a Los Ángeles en 1905, pero los editores le hicieron volver a Nueva York en 1910. Hasta doce años después no pudo instalarse definitivamente en Los Ángeles.

Cuadro de George Herriman

En 1971 se descubrió que George Herriman era hijo de padres criollos y bisnieto de Stephen Herriman, un hombre blanco casado, capitán de barco y esclavista, y de Justine Olivier, una mujer libre “de color”. Su abuelo y su padre fueron conocidos sastres en Nueva Orleans y destacadas personalidades en la comunidad criolla.

Krazy Kat en el cine

Durante el viaje a California, su familia se convirtió en blanca. Nadie reparó nunca en que George Herriman tenía sangre negra. Si hubiera ocurrido, no habría podido ido al colegio católico donde estudió, no habría vivido en el barrio donde vivió, no se habría casado con Mabel porque era blanca, ni tampoco habría dibujado las 3.000 maravillosas viñetas de Krazy Kat y muchas otras. Las leyes Jim Crow que propugnaban la segregación racial no fueron abolidas en Estados Unidos hasta 1965.

George Herriman en el San Francisco Examiner

Muñecos de Krazy Kat

George Herriman no tuvo más remedio, como muchas otras personas en esa época, que esconder una parte importante de su personalidad si no quería ser considerado un ciudadano de segunda. Su esposa Mabel lo sabía, no cabe duda, como también sus hijas. Solía llevar un sombrero para esconder su pelo rizado y muchos compañeros suyos incluso pensaban que era de origen griego.

Bronce de los tres protagonistas

Desde que se supo que Herriman era hijo de padres criollos, se empezó a ver la tira bajo un prisma diferente. No eran más que especulaciones, desde luego, pero Krazy Kat cobró otra identidad y de pronto todo el mundo se dio cuenta de que Krazy es un gato negro cuyos diálogos están escritos fonéticamente, reproduciendo un acento muy particular. Lo más curioso es que cambia de sexo; a veces es un personaje masculino y en la siguiente publicación, femenino.

Libro sobre George Herriman (2017)


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Gatos y cuentos de hadas de Adrienne Ségur

En 1952, un periodista publicó lo siguiente en “Le Figaro littéraire”: “Fui a casa de Adrienne Ségur, un hada. Me recibió un gato imperial y pájaros de diverso plumaje. De hecho, todos los animales de ‘Érase una vez’ se habían instalado en los recovecos de la casa. ¿Y qué me dijo el hada? ‘Voy hacia la fantasía para evadirme. Los niños hablan con los animales, y los animales les hablan, es natural. Mis animales hablan con los ojos, el hocico, las patas’”.

Adrienne Ségur con un gato

Cómo los gatos aprendieron a ronronear (Joan Bennett)

El hada Adrienne Ségur era una ilustradora de cuentos que prestó una atención muy especial a los gatos. Aparecen en sus dibujos casi en la misma proporción que príncipes y princesas. Incluso recopiló cuentos de gatos en un libro especialmente dedicado a ellos.

El gato con botas (Charles Perrault)

El gato arrepentido

Fue una mujer muy bella, de aspecto misterioso y elegante, que llevó una vida discreta, quizá porque se sentía más cómoda en su mundo que en compañía de los mortales. Nació el 23 de noviembre de 1901 en Atenas, hija del escritor francés Nicolas Ségur y de la griega Kakia Anastose Diomedes Kyriakos. A pesar de llevar el mismo apellido que la famosa escritora, la Condesa de Ségur (de soltera Sofia Fiodorovna Rostoptchina, casada con Eugène de Ségur), no parece que les uniera parentesco alguno.

Foto de Erwin Blumenfeld

El gato de Baba Yaga

Empezó a dibujar siendo niña y en 1928 ilustró en blanco y negro la novela de juventud de André Maurois “Le Pays des trente-six mille volontés” (El país de los treinta y seis mil deseos), aunque usó el seudónimo de Adrienne Novel. Dos años después ilustró una serie de cuentos de los que era autora, “Cotonnet”, “Cotonnet aviador” y “Cotonnet en América”, con un conejito como protagonista. Estos primeros dibujos son encantadores y sencillos, tienen poco que ver con los que la hicieron famosa en la década de los cuarenta.

El gato y el gallo enfermo

El gato que habla (Natalie Savage Carslon)

En 1932 se casó con el poeta y pensador egipcio Mounir Hafez, diez años menor que ella y uno de los grandes referentes del sufismo en Francia. A partir de ese momento, la pareja pasó los inviernos en El Cairo y los veranos en París. En 1936,  Adrienne Ségur empezó a ocuparse de la página infantil de Le Figaro, de la que acabó siendo directora en 1939. Una vez finalizada la II Guerra Mundial, empezó a ilustrar cuentos infantiles para la editorial Flammarion.

Mounir Hafez

El gato Patripat (India)

Al cabo de unos años, la editorial alquiló para ella una casa a unos diez kilómetros de Blois, a dos horas en coche de París. Los que la conocieron entonces dicen que vivía rodeada de gatos y de pájaros, y que su pasatiempo favorito era caminar por el bosque y observar a los animales en libertad.

El niño que pintaba gatos (Japón)

Kip, el gato hechizado (Suecia)

También dicen que en cuanto hacía bastante calor, dejaba las ventanas abiertas para que sus pájaros pudieran volar libremente y regresar cuando quisieran. Esto nos hace pensar que ella y su marido no llevaban la vida convencional de un matrimonio de la época.

El gato con la cola torcida (Frances Carpenter – Tailandia)

El gato y el ciervo (Rusia)

Era una apasionada de “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Caroll, y en 1949 realizó unas brillantes ilustraciones en blanco y negro para el libro. Sus dibujos dieron vida a los cuentos de los hermanos Grimm, de William Hauff, Hans Christian Andersen, Madame d’Olnoy, Pável Bazhov y otros escritores del mundo entero.

Alicia en el País de las Maravillas

Flammarion publicó en 1951 una colección de cuentos de hadas de autores franceses titulada “Il était une fois” (Érase una vez) con dieciséis ilustraciones de Adrienne. Fue considerado por la crítica literaria como el libro infantil más bello de Francia. La editorial demostró una enorme confianza en el talento de la artista al encargar veinte mil ejemplares para la primera edición, en vez de los habituales cinco mil para un libro de ese tamaño.

La gata princesa (Madame d’Olnoy)

La gata princesa

No solo tuvo un enorme éxito en Francia, sino también entre los lectores de habla inglesa, sobre todo en Estados Unidos, donde Random House lanzó posteriormente el maravilloso “The Golden Book of Fairy Tales” (El libro de oro de los cuentos de hadas), una recopilación de veintiocho cuentos procedentes de Francia, Alemania, Rusia, Dinamarca y Japón.

La gata princesa (Músicos)

En 1965 publicó otra colección de diecisiete cuentos dedicados únicamente a los gatos. “Le chat Jérémie et autres histoires de chats” (El gato Jeremías y otras historias de gatos), traducido al inglés en 1967 con el título de “My Big Book of Cat Stories”. Algunos títulos de estos cuentos son inolvidables, “Jeremías o el gato que se hizo jefe guardabosques”, “El gato con el rabo torcido”, “El gato arrepentido” o “El gato oreja de mantequilla”.

Gato ojo de aceite

El gato Jeremías jefe guardabosques no es otro que el gato Catafay Ivanovich del cuento ruso “El gato y la zorrita”, al que también llaman “Yeremey” (https://gatosyrespeto.org/2020/01/02/gatos-en-el-folclore-ruso/).

El gato Yeremey (Rusia)

El gato Yeremey, dueño del bosque (Rusia)

Las ilustraciones de la artista son sumamente detalladas e imaginativas, propias de los cuentos de hadas. También trabajó con autores de la talla de Colette (https://gatosyrespeto.org/2018/12/13/los-gatos-de-colette/) y diseñó decorados de espectáculos, así como tarjetas de felicitación para marcas como Van Cleef y Arpels. Siempre dio gran importancia a la expresión de los personajes.

Las tres hilanderas

Las tres hilanderas

Adrienne Ségur falleció el 11 de agosto de 1981. Había dejado de dibujar hacía ya varios años debido a la artrosis. Sus últimas ilustraciones fueron para la novela “La légende de Venise” (La leyenda de Venecia), de Simone Kervyn. En los dos retratos fotográficos incluidos aquí tendría unos 35 años. Son obra del fotógrafo alemán Erwin Blumenfeld, que se instaló en París en 1936. Fue una mujer que se rodeó de un aura de misterio y se sabe muy poco de su vida privada.

Hans y el gato atigrado (Hermanos Grimm)


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La gata y el búho

Hace casi cinco años publicamos una entrada acerca del poeta y dibujante Edward Lear y su gato Old Foss (https://gatosyrespeto.org/2015/08/16/el-gato-old-foss-y-edward-lear/). Los poemas de Edward Lear pertenecen al género “nonsense poems”, es decir “rimas sin sentido”.

El búho y la gatita (Barbara Cooney)

Desde entonces queríamos traducir “The Owl and the Pussy Cat” (El búho y la gatita), quizá su poema más famoso, publicado en 1871 como parte del libro “Nonsense Songs, Stories, Botany and Alphabets” (Canciones sin sentido, historias, botánica y alfabetos).

Adrienne Ségur

Jan Brett

Los “sin sentido” de Edward Lear ya eran famosos por esa época. En 1846 había publicado una colección de “limericks”, palabra que no tiene una traducción exacta en español. Abarca desde rimas infantiles como “Humpty Dumpty”, hasta versos satíricos, pero siempre son cortas y bastante surrealistas. El escritor siguió añadiendo “limericks” a su colección a medida que pasaban los años.

“El búho y la gatita” es uno de los poemas más apreciados de Edward Lear; lo compuso para una niña de tres años, Janet Symonds, cuyos padres eran grandes amigos suyos.

El cerdito con anillo (Edward Lear)

Comiendo picadillo y membrillo (Barbara Cooney)

El cerdito (Jan Brett)

Edward Lear inventaba palabras como “el árbol Pong” que crece en las tierras donde llegan el Búho y la Gatita, pero no cabe duda de que la más famosa es la cuchara “runcible” con la que comen picadillo y membrillo en el banquete de bodas. La utilizó en varias ocasiones, incluso para describirse a sí mismo diciendo que llevaba “un sombrero runcible”.

Debajo de un árbol bong (Barbara Cooney)

Miel y dinero (Edward Lear)

La palabra tuvo tanto éxito que, 40 años después de la muerte del escritor, pasó de ser una palabra sin sentido a ocupar un lugar en el diccionario inglés Myriam & Webster con la definición de: “Un tenedor de tres dientes” sin citar ninguna fuente. Sin embargo, Edward Lear jamás especificó el significado de la palabra; eso sí, siempre la usó como adjetivo, nunca como sustantivo.

El pavo casamentero (Edward Lear)

La boda (Jan Brett)

Navegaron un año y un día (Edward Lear)

Hablaba de un “gato runcible” (su adorado Old Foss, claro), de un “ganso runcible” (refiriéndose a alguien no demasiado listo) e incluso de una “pared runcible” (algo más misterioso). Y en una de sus rimas, acompañada de una ilustración del propio Lear, dice:

La cuchara runcible (Edward Lear)

Tocando la guitarra (Chris Dunn)

Esta entrada está dedicada a Irati y a Jude, que han descubierto a los gatos hace poco, y a los que consideramos nuestros amigos runcibles. Por cierto, Jude está a punto de cumplir siete años, ¡feliz cumpleaños, Jude!

Tu canto es un encanto (Jan Brett)

Jan Brett


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Los gatos y la física

La editorial Penguin publicó en 1993 un pequeño libro de 30 páginas titulado “The Laws of Cat Physics” (Las leyes de la física gatuna), de G.A. Mendenhal, con la descripción de leyes de física gatuna en 60 viñetas. A pesar de buscar por todas partes no hemos encontrado nada sobre su autor. Lo poco que sabemos está en el prólogo del libro, y lo traducimos aquí:

“G.A. Mendenhall vive solo con su esposa y tres gatos en Green Valley, Arizona. Es en parte daltónico y se empeña en que el verde, el naranja y el rosa son meros tonos de un mismo color. De momento, ha conseguido evitar ir a clase de pintura y casi sabe comportarse en casa”.

“Mendenhall empezó a escribir y a dibujar viñetas en 1985 mientras se recuperaba de la chapuza que le hizo un temible y algo tembloroso urólogo al realizarle una vasectomía. El resultado fue el libro que esperamos están a punto de comprar. El autor creció en la frontera entre México y Estados Unidos, y no habló inglés hasta los seis años, cuando descubrió que era el mejor idioma para el humor y para decir tacos. Reconoce haber estudiado Filología Inglesa y Ciencias Políticas y haberse licenciado. Como la mayoría de escritores, le motiva el miedo, la codicia, la envidia y la inseguridad”.

“Suele escribir de noche, lo que le convierte en un gruñón insoportable durante las horas de luz. Gran parte de las ideas le vienen cuando está pasando la aspiradora o fregando los platos, dos actividades hacia las que su esposa le alienta dado que ella prefiere ir a la compra. Entre sus hobbies destacaremos el tenis, la natación, andar muy deprisa e imitar la llamada del pato. A veces sueña en números”.

En la página anterior a la primera viñeta, el autor dice lo siguiente: “A pesar de que este libro se titula ‘Física gatuna’, las leyes, principios, axiomas, postulados y teoremas que contiene se basan en numerosas disciplinas relacionadas, como la química gatuna, la biología gatuna, la psicología gatuna, la medicina gatuna, la lógica gatuna, la historia gatuna, la matemática gatuna y la ingeniería gatuna. No es intención del autor menospreciar las valiosas contribuciones que estas disciplinas relacionadas han aportado al estudio de la física gatuna”.

En el siguiente párrafo, al final de los agradecimientos, menciona muy especialmente a “Tiger (Tigre), Sugar (Azúcar) y Blackie (Negrito), que me lo han enseñado todo de la física gatuna, además de servirme de pacientes y mal pagados modelos, así como ofrecerme un amor sin límites”.

Finalmente traduciremos el texto de la contraportada. EL GATO EXPLICADO: “Hace tiempo que los científicos y los que tienen gatos saben que las leyes de la física por las que se rige el universo no son aplicables a los gatos, pero nadie ha sido capaz hasta ahora de saber qué principios, si los hay, gobiernan el mundo felino. Si alguien se ha preguntado alguna vez ‘¿Por qué hace esto un gato?’, encontrará las respuestas – acompañadas de numerosas carcajadas – en este libro”.

Gatos famosos en la historia de la física gatuna: Gato Arquímedes, Gato Einstein, Gato Newton.

Ley del magnetismo gatuno: Cualquier chaqueta azul y suéter negro atrae el pelo de gato en medida proporcional a la oscuridad de la tela.

Ley de la termodinámica gatuna: El calor fluye de un cuerpo caliente a un cuerpo frío, excepto tratándose de un gato. Todo el calor fluye hacia el gato.

Ley del sueño gatuno: Todos los gatos deben dormir con personas siempre que sea posible.

Ley de la elongación gatuna: El cuerpo del gato siempre se alargará lo suficiente para alcanzar lo que esté en la encimera.

Ley de la presencia gatuna en la mesa: El gato siempre estará presente cuando se sirva cualquier cosa apetecible.

Ley de la configuración de la alfombra: Ninguna alfombra permanecerá en su estado natural plano… durante mucho tiempo.

Ley de la observación de la nevera: Si un gato observa una nevera lo suficiente, acabará por pasar algo bueno.

Ley del juego gatuno: Los juegos más revoltosos siempre tendrán lugar entre las 3:15 y las 4:20 de la mañana.

Ley de la búsqueda de la comodidad aleatoria: Un gato siempre buscará, y en general se apoderará, del lugar más cómodo en cualquier habitación.

Primera ley del lavado gatuno: Un gato se lavará en cualquier momento y lugar que le parezca oportuno.

Ley de la ocupación espacial: Todas las bolsas en cualquier habitación deben contener un gato en el nanosegundo más inmediato.

Ley del cambio de muebles: El deseo que siente un gato por arañar los muebles es proporcional al precio de dicho mueble.

Ley de la atracción gatuna por las alfombras persas: Un gato con el estómago revuelto siempre gravitará hacia la alfombra más cara de la casa.

Ley de la falta de interés gatuno: El nivel de interés de un gato suele variar en proporción inversa al esfuerzo que realiza el humano por interesarle.

Dedicamos esta entrada a Nadia El Fani, que nos hizo conocer este maravilloso libro.


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El gato Donald, Benoît y John Patrick Byrne

“Érase una vez un chico llamado Donald que vivía en Fishertown (Ciudad de pescadores) con su mejor amigo, un gato convencido de que era un niño. Todo empezó cuando Jean-Kiki, el padre de Benoît, le dio unas monedas al capitán de un pesquero a cambio de un pequeño gato flaco con unos enormes ojos saltones. Cuando Jean-Kiki lo llevó a casa, Benoît lo llamó Donald”.

“Y antes de que se pudiera decir A-B-C, Donald se acomodó en su cama preparada en una caja de pescado mientras Benoît le enseñaba a leer, a contar hasta nueve y a disfrutar de un buen desayuno de tostadas con morcilla. La vida sonreía a los dos nuevos mejores amigos”.

“Una vez que Donald se vistió con unos pantalones cortos y unas botitas de cuando Benoît era pequeño, se lanzaron inmediatamente a explorar los lugares favoritos del chico, la Biblioteca Municipal John Dory en la callejuela Calamar, el Cine Anguila Eléctrica al final del muelle, y La Noche Oscura del Café Lenguado al Limón, pegado a su casa”.

Así empieza el cuento titulado “Donald & Benoît”, de John Patrick Byrne. El autor sigue contando que Jean-Kiki le compra un barco a Bucky MacKay, el dueño de La Noche Oscura, pero no tarda en descubrir que no hay un solo pez en las aguas cercanas al pueblo y no le queda más remedio que dejar a Donald y a Benoît para zarpar hacia mares más generosos. Bucky MacKay, que se siente culpable por no haberle dicho a Jean-Kiki que no había peces antes de venderle el barco, ofrece un trabajo como camarero a Benoît, pero el chico es muy patoso y sabe que pronto le echarán. Pasan los días y su padre no regresa.

Benoît y Donald deciden ir al cine a ver “Cantando bajo la lluvia”. Los dos se lo pasan de maravilla, y camino de casa, Donald interpreta cada uno de los números de baile para entretener a Benoît. Pero Benoît ve una noticia en el Diario Estrella de Mar: El barco de su padre ha desaparecido. Al día siguiente está demasiado triste para ir a trabajar y Donald decide sustituirle.

Pero es aún más patoso que Benoît, y Bucky MacKay acaba echándole. Es entonces cuando descubre su verdadera vocación al ver un anuncio pidiendo candidatos para unirse a los “Dancing Devil Dogs” (Endiablados Perros Bailones). Las pruebas tienen lugar en la sala encima del café Lenguado al Limón y el viejo Angus recibe a los candidatos. Al ver a Donald, el viejo Angus no acaba de decidirse a qué raza de perro pertenece el extraño recién llegado hasta que uno de los Endiablados le susurra al oído que se trata de un gato. Donald, en un desesperado intento por demostrar que sabe bailar, hace el ridículo, pero acaba ofreciéndose para tocar la batería. El único problema es que no tiene batería. A Benoît se le ocurre una idea brillante y corre a la Biblioteca para consultar el libro “Cómo construir una batería con lo que hay en casa”.

Dan las diez en el reloj de la Biblioteca, y los Endiablados Perros Bailones descubren que el ritmo hipnótico que les ha llevado hasta la casa de Benoît es obra del extraño gato vestido con calzones y botitas de bebé que ha hecho el ridículo esa misma mañana. A los pocos segundos de llegar, los Perros Bailones ya están rebotando contra las paredes, entregados a su endiablado baile.

Al alba, en medio del tremendo barullo, Benoît oye cómo llaman a la puerta con insistencia. Corre a abrir: ¡Es Jean-Kiki, su padre! El chico le abraza, loco de alegría y avisa a Donald. Este, exhausto después de tocar toda la noche, se hace un ovillo a los pies de la cama de su hermano y escucha a Jean-Kiki contar cómo el barco perdió el timón y dio la vuelta a África hasta llegar a Madagascar…

John Patrick Byrne inventó la historia de Donald y Benoît para contársela a sus dos hijos, los gemelos Xavier y Honor. Pero el autor no solo imaginó al gato Donald, también incluyó a gatos en algunos de sus cuadros.

El chico americano (1971)

Gato a la luz de la luna

Nació el 6 de enero de 1940 en Paisley, Escocia, en el seno de una familia obrera católica de origen irlandés. Es dramaturgo, escenógrafo, pintor, ilustrador y también ha dirigido capítulos de series televisivas. Para su obra de teatro más famosa, la trilogía “The Slab Boys”, se basó en su experiencia como mezclador de colores cuando trabajaba en la fábrica de alfombras AF Stoddard.

Arlequín y gato

El chico de la luna

Dejó el trabajo al cabo de un par de años para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Glasgow, donde estudió entre 1958 y 1963. Ganó una beca Bellahousten, que le permitió recorrer Italia durante seis meses. En 1967, ante el rechazo de las galerías londinenses, pintó un pequeño retrato de un hombre con un panamá en falso estilo naíf firmado por “Patrick” y lo mandó a la galería Portal, en Mayfair. Ante su sorpresa, le contestaron inmediatamente pidiéndole más cuadros, por lo que pintó otros seis u ocho y pudo exponer en solitario por primera vez. El retrato del gato Lionel probablemente corresponda a esa época.

Lionel (falso naíf)

Chico con gato

Entre 1964 y 1966 diseñó varias portadas de libros para la editorial Penguin. También ilustró portadas de álbumes de artistas como Beatles, Donovan, Billy Connolly y The Humblebums, y sobre todo de su amigo el cantante Gerry Rafferty, también natural de Paisley y que le dedicó la canción “Patrick”. Los dos coescribieron las letras de varios temas.

Luz de luna y música

Se casó en 1964 con Alice Simpson y tuvieron dos hijos en los años ochenta. En 1989 conoció a la actriz Tilda Swinton, con la que tuvo dos hijos en 1997, Honor y Xavier. Actualmente está casado con la técnica de luces teatrales Jeanne Davies y reside en Edimburgo.

Autorretrato (1971-73)

Jack y el gato atigrado

Expone regularmente en la Fine Art Society (Londres y Edimburgo), en la Galería Rendez-Vous (Aberdeen) y en la Galería Brown’s Art (Tain, Tierras Altas).

Deconstrucción


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Gatos de cuento de Arthur Rackham

1911

El británico Arthur Rackham dedicó toda su vida a ilustrar cuentos y libros de los llamados “infantiles”. Su pasión por el dibujo empezó cuando era muy joven; solía irse a la cama con papel y lápices para dar rienda suelta a su creatividad debajo de las mantas, y acababa dibujando en la funda de la almohada cuando le quitaban el papel.

Solo había gatos (1897)

Nació el 19 de septiembre de 1867 en Lambeth, al sur de Londres, en el seno de una familia de doce hermanos. Su padre, un ayudante de notario, se llamaba Alfred Thomas Rackham, y su madre, Anne Stevenson. Su talento llamó la atención en el colegio, pero a los 16 años, supuestamente para mejorar su salud, fue enviado durante varios meses a Australia, donde no dejó de pintar acuarelas de los inmensos paisajes característicos de ese país.

Arthur Rackham con dos gatos

Su padre no aprobaba la tendencia artística de Arthur y, a su regreso de las antípodas, le convenció para que aceptara un puesto de administrativo en el parque de bomberos, lo que no le impidió asistir a clases nocturnas en la Lambeth School of Art. Siguió trabajando en el parque de bomberos hasta 1892, mientras dibujaba y pintaba por las noches.

1905

Pobre Cecco

En 1888 vendió su primera acuarela a la Royal Academy of Art por dos guineas, y cuatro años después empezó a trabajar como ilustrador en el desaparecido periódico Westminster Budget.  Los dibujos del principio eran bastante convencionales, pero algunos de los que vendió a otros periódicos mostraban su enorme imaginación. En esa época se interesó por la ilustración de libros, una especialidad en la que acabó centrando todos sus esfuerzos.

El gato Tomasso (1907)

Curiosamente, el primer libro que ilustró no fue un cuento, sino una guía de viajes de Canadá y Estados Unidos titulada “To the Other Side” (Al otro lado), en 1893, a la que siguió “The Ingoldsby Legends” (Las leyendas de Ingoldsby), una colección de leyendas, mitos e historias de fantasmas recopiladas supuestamente por Thomas Ingoldsby, pero en realidad obra de un pastor protestante experto en mitología, Richard Harris Barham. Aquí aparecen los primeros gatos negros acompañando a brujas malvadas o bondadosas, según la leyenda.

El año 1900 fue muy importante para Arthur Rackham: se casó con Edyth Starkie, una retratista con la que pasaría el resto de su vida, y las noventa y cinco ilustraciones realizadas para “The Fairy Tales of the Brothers Grimm” (Cuentos de hadas de los hermanos Grimm) le catapultaron a la fama. En los diez años siguientes se publicaron dos nuevas ediciones con más ilustraciones del artista. En la más notable, la de 1909, añadió otros cuarenta dibujos.

Gato y duende

Siguió ilustrando cuentos de hadas y fantasías con gran éxito, quizá por su profundo conocimiento de los textos a los que iban dirigidos los dibujos. A pesar de reconocer cierta influencia de Aubrey Beardsley, George Cruikshank y Richard Doyle en su obra, su estilo es único, diferenciándose claramente de sus contemporáneos.

1913

En 1905, las ilustraciones de “Rip Van Winkle”, de Washington Irving, le estableció de forma definitiva como el mejor ilustrado eduardiano, y las famosas Galerías Leicester empezaron a exhibir sus dibujos, que por cierto se vendieron como panecillos. Ilustró un sinfín de libros. Después de ver los dibujos en la galería, J.M. Barrie, el autor de “Peter Pan”, le pidió que ilustrara la primera edición de “Peter Pan en los jardines de Kensington” (1906), y al año siguiente se dedicó a la nueva edición de “Alicia en el País de las Maravillas”, para la que realizó fantásticas acuarelas, como la sonrisa del famoso gato de Cheshire (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). A pesar de una gran acogida, estos dibujos fueron controvertidos debido al éxito de la anterior edición, ilustrada por John Tenniel.

El gato de Cheshire, de Arthur Rackham

El gato de Cheshire, de John Tenniel

Después de la I Guerra Mundial, el gusto de los británicos cambió y no se sentían tan atraídos por las ilustraciones de Arthur Rackham. Sin embargo, ocurrió lo opuesto en Estados Unidos, y la Biblioteca Pública de la Ciudad de Nueva York le encargó que creara una segunda serie de acuarelas para la segunda edición de “El sueño de una noche de verano”. A principios de los años treinta se publicaron en Estados Unidos numerosos libros con sus ilustraciones. El más exitoso, “Fairy Tales by Hans Andersen” (Cuentos de hadas de Hans Andersen), fue descrito por Hugh Wadpole como “el mejor libro de dibujos del año”.

Gato y gallo

En 1936, sus acuarelas y dibujos se exponían por toda Europa y el continente americano, pero el artista sufría de una enfermedad crónica que le impedía dibujar con tanta velocidad como antes. Ese año, el editor estadounidense le propuso ilustrar “El viento en los sauces”, de Kenneth Grahame. Casi treinta años antes, en 1908, había tenido la posibilidad de ilustrar el famoso libro, pero la había rechazado por haberse comprometido a realizar los dibujos de una primera edición de “El sueño de una noche de verano”. Existe una carta escrita por Rackham en 1909 contestando a unos niños en la que deplora profundamente no haber podido ilustrar “El viento en los sauces”.

Brujas, fantasmas, hechiceros, duendes…

Gato y ratón

Fue el último libro en el que trabajó antes de fallecer el 6 de septiembre de 1939, trece días antes de cumplir 72 años. La necrológica del diario The Times, de Londres, le describía como “uno de los ilustradores de libros más insignes de su época” con “un lugar especial en el corazón de los niños”. Pero Barbara Edwards, su única hija, prefirió decir que “su única ambición era hacer bien su trabajo para que disfrutara cuanta más gente mejor”.

La bella durmiente (1920)

Walt Disney, un gran admirador de Arthur Rackham, pidió a los dibujantes de su empresa que se adaptaran al estilo del ilustrador para el largometraje “Blancanieves y los siete enanitos”, de 1937. Pero por mucho que comparamos los dibujos de la factoría Disney (aunque todavía no lo era del todo) con los de Rackham, no vemos el más mínimo punto en común.

Arthur Rackham dibujó muchos gatos durante su vida porque abundan en los cuentos de hadas. Hay gatos simpáticos y no tan simpáticos, sonrientes, pensativos, gatos ejerciendo de gatos, gatos de todo tipo, de cualquier estilo.

El libro de las hadas de Arthur Rackham


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Gatos curiosos y la autora Angela Carter

La escritora británica Angela Carter decía que escribió su primera novela a los seis años, “Bill and Tom Go to Pussy Market” (Bill y Tom van al mercado gatuno), que según ella “estaba llena de realismo social: gatos yendo a sus ocupaciones diarias”. De niña, su favorito se llamaba Charlie, un gato bastante maleducado que se hacía pis en los zapatos de su madre.

Angela Carter con un gato

Pasaron los años y adoptó a un gato “de orejas color lavanda y ojos verdes helecho” con su primer marido. Vivió dos años en Tokio y la acompañó una tricolor. De vuelta a Londres, Cocker y Ponce se quedaban en el jardín cuando soltaba a Adelaide y Chubbeleigh (dos pájaros) por el salón. En una entrevista explicó: “Me llevo bien con los gatos porque algunas de mis antepasadas fueron brujas”.

Angela Carter escribió dos libros infantiles dedicados a gatos. El primero, “Comic and Curious Cats”, es una especie de abecedario. Por ejemplo, en la letra I dice: “Me gusta mi gato con I porque es Ingenioso, Ingenuo y se Insinúa. Se llama Iñigo, vive en Inverurie y come calamares Incesantemente. Claro que en inglés calamar es “Inkfish” y también empieza por I, pero no hemos encontrado ningún habitante de los mares que empezara por I en español. El libro está ilustrado por Martin Leman, a quien dedicaremos una entrada muy pronto.

El segundo libro infantil, “Sea-Cat and Dragon King” (Gato Marino y Rey Dragón), cuenta cómo Gato Marino lleva fabulosos trajes incrustados de piedras preciosas que le hace su madre. Sin embargo, el Rey Dragón vive en la más absoluta soledad debido a su tremenda fealdad. En cuanto ve a Gato Marino, quiere su traje, pero Gato es listo y sabe que su madre puede transformar las lágrimas de rubíes de Dragón en el traje más maravilloso para el pobre Rey.

El libro más famoso de Angela Carter es “The Bloody Chamber and Other Stories” (La cámara sangrienta y otros cuentos), publicado en Inglaterra en 1979 y en España en 1991, una antología de diez cuentos de hadas reimaginados por la escritora. Entre estos se encuentra “El gato con botas”, pero no tiene nada que ver con el cuento de Perrault del que hablábamos la semana pasada (https://gatosyrespeto.org/2019/11/21/el-gato-con-botas/) Tres años antes había aceptado un encargo para traducir los cuentos de Perrault al inglés, de ahí nació la idea de dar la vuelta a los cuentos de hadas.

En esta versión, Gato ya tiene botas cuando conoce a un joven tan descarado como él. Ambos viven en Bérgamo y hablan italiano, aunque Gato también habla francés porque “solo se puede ronronear en francés”. Los dos son tramposos, mujeriegos o “gatariegos”, y sobreviven a base de trampas y engaños hasta que el amo se enamora perdidamente de una joven a la que ven pasar en compañía de su vieja criada. Gato no puede creerse que su amo ya no esté interesado en otras mujeres y piensa que la única solución es conseguir que la joven se entregue a él. Eso le curará seguro.

Descubre que la joven está casada con un hombre de avanzada edad y que tiene una gata, Atigrada. Se hace amigo de Atigrada. Esta acepta ayudarle y entrega una carta a su ama. El joven le canta una serenata a su amada, pero hay mucho bullicio en la plaza y no le oye. Gato escala la fachada para avisarla y baja mediante un peligroso triple salto mortal.

El triple salto mortal

Otro triple salto mortal

Deciden que se presentarán como “cazarratas” una vez que Atigrada haya esparcido ratas medio muertas por la casa. La vieja criada, aterrada, les hace pasar y la doncella la convence para que la deje a solas con los “cazarratas” en su dormitorio. Los dos jóvenes hacen el amor apasionadamente mientras Gato simula cazar. Cuando entra la vieja y pregunta por qué está deshecha la cama, el joven le dice que Gato ha librado una terrible batalla con una rata enorme.

Pero el encuentro no cura a su amo. Atigrada le cuenta a Gato que el viejo marido tiene dinero de sobra para mantenerlos a todos y que el pobre podría caerse por las escaleras una buena mañana. Y así es. La criada avisa a un médico y el amo de Gato se hace pasar por doctor. Atigrada no se ha andado con chiquitas, el Sr. Pantaleone se ha roto el cuello. Los dos jóvenes aprovechan para hacer el amor en el suelo (el anciano esposo está en la cama). Ella hereda la fortuna de su difunto marido y se casan. Gato se resigna a dejar atrás sus días de soltero, convive con Atigrada y tienen tres preciosos gatitos.

A primera vista, las versiones de Angela Carter no se parecen a los cuentos originales. Pero basta con fijarse un poco para darse cuenta de que las versiones actuales de los cuentos infantiles tradicionales han sido totalmente edulcoradas si las comparamos a las que se contaban hace sesenta años. Los cuentos de hadas eran mucho más oscuros, sorprendentes y mágicos que los de ahora.

Comic and Curious Cats (contraportada)

Angela Carter nació el 7 de mayo de 1940 y fue la niña mimada de sus padres. En el instituto, sus profesores la animaron para estudiar en Oxford, pero cuando su madre se iba a mudar allí para estar con ella, cambió de idea y prefirió casarse para huir del amor agobiante de su progenitora. Paul Carter, su marido, la introdujo en el mundo de los cuentos. A los 22 años, Angela se matriculó en la Universidad de Bristol, se especializó en Estudios Medievales, y descubrió a Freud y el surrealismo.

Empezó a publicar y en 1969 ganó el Premio Somerset Maugham, que consistía en quinientas libras, y se fue a vivir a Japón sola durante un tiempo para alejarse de las depresiones de su marido. Siempre dijo que sus dos años en Japón la convirtieron en una feminista porque “las jóvenes de Tokio se comportaban como si fueran sus propias muñecas”. Regresó a Londres cuatro años después y siguió escribiendo sin preocuparse mucho por la trama ni el desarrollo de los personajes. Quizá por eso sus mejores obras son historias cortas o cuentos en general bastante truculentos.

Un día, dos años después de volver de Japón, uno de los grifos de la cocina se rompió. Había visto a un albañil trabajando en la casa de enfrente y corrió a pedirle ayuda. Se llamaba Mark Pearce, tenía 19 años entonces, y ella, 34. Mark entró en casa de Angela y nunca se fue. Era muy apuesto, no hablaba mucho; siguió siendo albañil, ella siguió escribiendo. En 1983, a los 43 años, dio a luz a su hijo Alexander.

En una entrevista dijo: “Me asombra ver que en la lista de ‘escritores británicos contemporáneos importantes’ no aparezca una sola mujer, ni siquiera Doris Lessing, la única de todos con auténtica reputación internacional”.

A principios de 1991, poco antes de publicar “Niños sabios”, empezó a sentir dolores en el pecho. Le diagnosticaron un tumor inoperable en el pulmón derecho. Se casó con Mark – no se habían molestado en hacerlo hasta entonces -, y semana tras semana, sentada en su salón, organizó pequeños encuentros para despedirse de sus amigos. Falleció en su casa el 16 de febrero de 1992 a los 51 años.