Gatos y Respeto

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El gato Félix

No cabe duda de que el gato Félix (Felix the Cat) llegó a ser el felino más conocido del planeta, aunque hoy pase mucho más desapercibido. Hizo su primera aparición en 1919 protagonizando un cortometraje de animación titulado “Feline Follies” (Insensateces felinas).

Feline Follies

Sus orígenes siguen siendo motivo de disputa. El dibujante de viñetas y productor cinematográfico australiano Pat Sullivan, propietario del personaje, siempre se proclamó su creador. Sin embargo, la paternidad de Félix se atribuye a Otto Messner, el animador jefe de la productora de Sullivan.

Pat Sullivan
Otto Messner

Sea quien fuere el creador de Félix, Sullivan vendió el personaje a todo el que quisiera comprarlo, y Messner produjo un volumen prodigioso de dibujos. Realizaba la animación directamente en hojas blancas antes de pasárselas a los entintadores. Los animadores dibujaban los fondos en trozos de celuloide posteriormente colocados encima de los dibujos y fotografiados. Todas las perspectivas se animaban a mano.

Feline Follies

Además de numerosos cortos mudos de animación, Félix protagonizó una tira cómica obra de Messner a partir de 1923. Un año después, el animador Bill Nolan le dio unos toques para que fuera más redondo y más atractivo. El nuevo diseño y la animación de Messner catapultó a Félix a la fama.

Desfile, años 20 del siglo XX

Su imagen no tardó en aparecer en objetos de cerámica, juguetes y postales, muñecos de peluche. La banda de jazz de Paul Whiteman le compuso una canción, “Felix Kept on Walking” (Félix siguió andando), versionada por varias bandas de la época (https://www.youtube.com/watch?v=ulvPiWhkKQY) después del éxito del cortometraje de 1925 del mismo título en el que Félix anda hasta Inglaterra.

Ese corto también dio pie a varios anuncios publicitarios, entre los que está el de Bicicletas Raleigh en 1925, que junto a un dibujo de Félix aún sin retocar dice: “¿Por qué seguir andando? Monte una Raleigh, la bicicleta de acero”.

Félix era popular y su nombre significa “afortunado”. Muchos empresarios y organizaciones lo adoptaron como mascota. El primero fue un concesionario de Chevrolet de Los Ángeles amigo de Sullivan. Félix sigue presidiendo el cruce entre la calle Figueroa y el Harbor Freeway. Otros fueron el equipo de béisbol New York Yankees y el aviador Charles Lindbergh, que se llevó un muñeco de Félix cuando cruzó el Atlántico.

Chevrolet

Félix el gato también fue muy apreciado por la crítica como ejemplo imaginativo de surrealismo en el cine. Aldous Huxley, al que le gustaban mucho los gatos, escribió que los cortometrajes de Félix demostraban que “el cine puede superar a la literatura y al drama hablado tratándose de fantasía”.

Aldous Huxley con gato

En España existió una serie de historietas protagonizadas por el gato Periquito, que incluyó traducciones y copias de Félix el gato ya a principios de los años veinte del siglo pasado. También se publicaron varias colecciones de cromos del personaje en forma de viñetas mudas que formaban historietas con publicidad de diversas chocolaterías en el reverso.

1927

Pero lo curioso es que el nombre “Periquito” llegó a convertirse en el apelativo habitual de los seguidores del RCD Espanyol de Barcelona gracias a los chistes de Castanys para el semanario satírico-futbolístico El Xut (1922) y otros como El látigo deportivo (1930), donde se parodiaba a los aficionados de ese equipo calificándolos de «cuatro gatos».

La personalidad de Félix ha variado con los años. Al principio era travieso, con buen corazón y dispuesto a ayudar a los demás. A finales de los años veinte, muchos de los cortos le muestran buscando comida con cierta desesperación, incluso hasta el punto de robarla. Las colas del hambre fueron muy largas durante la Gran Depresión. También se hacía referencia al alcohol y a la Prohibición.

Clara Bow y Félix (1928)

La celebridad de Félix sufrió altibajos en su larga carrera. Empezó a declinar a finales de los veinte con la llegada del cine sonoro; el ratón Mickey hablaba y Félix se quedó desfasado. Sullivan decidió realizar cortos sonoros a partir de 1929, pero fueron un fracaso, y el productor falleció en 1933. Félix resucitó brevemente en 1936 gracias a los Estudios Van Beuren, aunque Otto Messner no quiso participar en esa segunda fase.

Siguió haciendo viñetas de su gato favorito publicadas en numerosos periódicos hasta 1943. A partir de entonces solo publicó un álbum mensual para Dell Comics hasta el año 1954, cuando abandonó del todo a Félix. Otto Messner falleció el 28 de octubre de 1983.

En 1953, Joe Oriolo, discípulo de Otto Messner y creador de “Casper, el fantasma”, llegó a un acuerdo con el nuevo dueño de Félix, el sobrino de Sullivan, con el fin de llevarlo a la televisión. Para conseguirlo, rediseñó a Félix dándole unas piernas más largas y le proporcionó una herramienta nueva, “la bolsa mágica de trucos”, que podía transformarse en cualquier momento en el instrumento requerido por Félix. También aparecieron nuevos personaje, como el Profesor, empeñado en hacerse con la bolsa mágica, y Poindexter, el brillante y en ocasiones insoportable sobrino del Profesor.

Félix y Poindexter

A partir de ese año, la televisión estadounidense empezó a emitir dibujos animados de Félix. Además, Official Films compró los cortos de Sullivan y Messner, los sonorizó y distribuyó para visionados caseros o emisión televisiva. Pero Félix ya había salido en televisión. En 1928 fue una de las primerísimas imágenes emitidas por RCA durante una prueba.

Joe Oriolo obtuvo en 1970 el control total del personaje y continuó promocionándolo hasta su muerte en 1985, cuando su hijo Don tomó el relevo. Se unió a varios animadores europeos para el primer largometraje protagonizado por nuestro héroe, “El gato Félix, la película”, estrenado en Europa en 1988. Sin embargo, en Estados Unidos pasó directamente a vídeo en 1991. Cuatro años después, el gato regresó a la pequeña pantalla.

Don Oriolo
Acción de Gracias, Nueva York

Oriolo lanzó una nueva ola de merchandising e incluso un videojuego para Nintendo Entertainment System. Parece ser que en 2008 se pensó en desarrollar una nueva serie, pero en junio de 2014 Oriolo vendió todos los derechos de Félix a Dreamworks Animation, que a su vez fue comprado por NBC Comcast en 2016.

Guitarra Martin

¿Volverá Félix a las pantallas? ¿O quedará olvidado entre tantos otros personajes cuyos derechos son comprados por multinacionales y encerrados en el cajón del olvido? Ojalá a alguien se le ocurra desempolvar a un personaje entrañable, lleno de humor y muy, muy travieso.


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Los gatos conquistadores de Alberto Montt

Albert Montt es un conocido viñetista chileno apasionado de los gatos, “sufre de gatofilia aguda: lleva décadas enfermamente fascinado por este animal. De hecho, fue lo primero que dibujó cuando era niño. Por eso ha decidido (ahora que dibuja un poco mejor) dedicarles este libro, especialmente pensado para aquellos que sufren su misma dolencia. Aunque también puede servirle si quien la sufre es alguien cercano”.

El párrafo entrecomillado corresponde a la contraportada de su libro “Solo necesito un gato (pero no es recíproco)”, publicado por Editorial Planeta Chilena, S.A. en 2019, por Editorial Planeta, S.A. (España) en 2021, y en octubre de 2020 en Francia con el genial título de “J’adore mon chat (mais il s’en fout complètement)”, es decir “Adoro a mi gato (pero le da del todo igual)”.

Alberto Montt nació en Quito (Ecuador) en 1972, hijo de padre ecuatoriano y madre chilena. Estudió Diseño Gráfico y Artes Plásticas antes de trasladarse a Santiago de Chile en 1998. En 2007 creó el blog “En dosis Diarias”, donde cada día publica un dibujo con éxito indudable, ya que puede llegar a las cien mil visitas. Hasta la fecha se han publicado ocho colecciones de dibujos extraídos de su blog en Chile, Argentina, México y España.

Alberto Montt en la presentación del libro en París

Publica regularmente en periódicos y revistas de Latinoamérica y Europa. En 2014 autoeditó su primera novela gráfica, “Achiote”, compuesta por trece anécdotas autobiográficas. En 2014, la emisora de radio Deutsche Welle le otorgó el Premio “The BOBs” (acrónimo de “The Best of The Blogs”) al Mejor Blog en Español. Colabora habitualmente con artistas como Liniers y Kevin Johansen.

En varias entrevistas para el lanzamiento de “Solo necesito un gato”, Alberto Montt cuenta cómo llegó a escribir un libro sobre los gatos. Parece ser que estaba en el Festival del Cómic en Angulema (Francia) con su editor chileno, y este le dijo que preparaban un libro titulado “Solo necesito un perro”. Le preguntó si quería alguno, a lo que Montt contestó que si fuera sobre gatos, desde luego, pero que los perros no le iban.

El editor le ofreció escribir uno y Montt aceptó, a pesar de disponer solo de un mes. Impuso una condición, debía titularse “Solo necesito un gato” para poder competir con el libro del perro. Cuando ya había acabado el libro, se le ocurrió que quizá él necesitaba un gato, pero que el gato no le necesitaba a él, de ahí la coletilla “Pero no es recíproco”.

Su amor por los gatos fue una cosa familiar, pero por parte de sus tías (“Mi viejo era de perros”, según sus propias palabras), porque todas las hermanas de su madre tenían gatos. Alberto Montt dice que “cualquiera que creció con gatos comienza a entenderlos, se familiariza con cómo funciona su cabeza, y es imposible no admirarlos”. Y añade: “Son unos bichos perfectos, son hermosos, huelen bien”.

Uno de los capítulos del libro se titula “Cómo saber que padezco de gatofilia”, del que incluimos unas cuantas frases sin la viñeta que acompaña a cada una de ellas. “No puedes usar ropa negra”, “Es más probable que recuerdes su cumpleaños antes que el de tus familiares” y “Tu gato decide si esa nueva pareja se queda o se va”.

Luego, en el capítulo “Datos curiosos”, hay cosas geniales. Por ejemplo: “Los gatos y los motores diesel ‘ronronean’ en la misma frecuencia, 26 veces por segundo”. “En contra de la creencia popular, los gatos son intolerantes a la lactosa” (rigurosamente cierto). O también: “En la primera versión de ‘La Cenicienta’, el hada madrina era un gato” (nos ha sido imposible corroborarlo).

Está claro que Alberto Montt se lo pasó bien con el primer libro y decidió hacer un segundo titulado “La conquista de los gatos”, publicado en Chile en 2021 y en España en 2022. También incluimos unas frases de la contraportada: “La hipótesis del autor es descabellada, sin embargo, sorprende por su plausibilidad. La intricada idea de que los gatos vienen del espacio exterior y llegaron a la Tierra con el único fin de conquistarla parece tan fantástica como real”.

Debemos reconocer que no sabemos cuál es nuestro preferido. Los dos son muy buenos, pero es posible que el segundo supere al primero en observaciones gatunas.  Una de ellas, que nos gusta mucho, es el estudio realizado con “el objetivo de descubrir cómo funciona exactamente la percepción visual de los gatos y cómo reaccionan ante las ilusiones ópticas”.

La conquista de los gatos

Montt se refiere a la atracción que ejercen las cajas de todos los tamaños sobre los gatos, y no solo las cajas, sino también un trozo de papel, de cartón, cualquier cosa mientras sea rectangular o cuadrada. Según los resultados del estudio “se descubrió que tienen un sistema cognitivo complejo que les permite percibir ilusiones ópticas, por lo que si ven un objeto o algo que pueda representar un cuadrado, cabe la posibilidad de que lo consideren una caja”. Tampoco hemos podido verificar esta afirmación.

En una entrevista publicada en Aristegui Noticias (México) el 27 de marzo de 2022, cuando le preguntaron si tenía gato, contestó con cierta vehemencia: “Por supuesto que no. Viajo mucho y me da pena dejarlo encerrado en un departamento. Prefiero ahorrarle el sufrimiento”. Bueno, es una opinión…

Define la relación entre seres humanos y gatos como sigue:Es el caldo de cultivo de la relación entre el ser humano y el universo. El gato es un bicho que al principio parecía enigmático y fue catalogado como dios, como sucede con lo que no entendemos. Después nos dimos cuenta de que era un bicho domesticable, pero cuando descubrimos que era más complicado de lo normal volvimos a idolatrarlo. Vamos de la idolatría a la admiración por las mismas razones, pero en esas andamos”.

“La conducta felina que más me atrae es la independencia. Que no te esté esperando siempre en la puerta me gusta mucho. Que nos enseñen un poco a relacionarnos con los humanos. Esa cosa de no ser todo el tiempo demandante, o estar todo el tiempo entregando. Eso me gusta mucho de los gatos”, dice el dibujante.

“La conquista de los gatos” es un relato lleno de humor que comienza con el Génesis: “Y Dios creó al gato a su imagen y semejanza y le regaló el universo”. Y termina con una conquista perfecta: “Yo creo que sin lugar a dudas hay un Síndrome de Estocolmo presente en cada relación con un gato. O sea, te acercas a un gato, te rasguña, te muerde, después te lame y tú dices: ‘Ay, qué belleza’. Es absolutamente emocional. No tiene nada de lógico el asunto”.

La conquista de los gatos


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El gato Sugar y el dibujante Serge Baeken

El dibujante de cómics flamenco Serge Baeken ama a los gatos, de eso no cabe la menor duda. Basta con leer la novela gráfica “Sugar: Levens als Kat”, que traducido al español sería “Sugar: Vida de gato” o quizá “Sugar: Mi vida de gato”. Ha sido traducida al inglés (Sugar: Life as a Cat), francés, portugués, checo, polaco y japonés, pero desgraciadamente, no al español.

Serge Baeken dedica el álbum a todos sus gatos: Tim, Jeffie, Franciscus alias Sugar, Ghiselda, Igor, Maya, Pogo y Ricky. En la página siguiente, el editor belga anuncia que, al cabo de diez años de trabajo, Sugar por fin está terminado y explica que su amigo Serge Baeken escogió un enfoque innovador y experimental para la novela gráfica. Efectivamente, la mayoría de las páginas están divididas en 24 recuadros idénticos enseñando el mundo desde un punto de vista gatuno.

Acto seguido se lamenta de que el autor haya terminado el libro, ¿quién le mandará nuevos dibujos cada semana, sorprendiéndole con su virtuosismo y su capacidad para hacerle reír o llorar con las aventuras de sus amigos de cuatro patas? Termina diciendo que espera que haya una secuela. Después de leer el libro, estamos totalmente de acuerdo.

La novela gira sobre todo en torno a Sugar, el gato negro que vivió 18 años con el autor, su mujer y su hija Carmen, aunque aparecen otros tres gatos cuyas vidas fueron mucho más cortas que la de Sugar.

De pequeño, Sugar era un auténtico trasto, dispuesto a descubrirlo y a tirarlo todo. A través de sus ojos, vemos a la pareja mudándose de casa o el nacimiento de su hija Carmen, pero él siempre es el protagonista. Los seres humanos tienen papeles secundarios, algo que – como diría cualquier gato que se precie – forma parte del orden natural de este mundo.

Serge Baeken nos muestra a Sugar andando, jugando con los gatos que se cruzan en su vida, matando moscas (un entretenimiento favorito que puede resultar devastador para los objetos de la casa), cazando ratones, defendiendo su territorio, buscando caricias, con el telón de fondo de una pequeña familia.

Sugar vivió muchos años, por lo que la novela no es corta, 80 páginas en total, aunque contiene muy poco diálogo. La mayoría de viñetas son mudas. Podría parecer que la cuadrícula de cuatro por seis, siempre en blanco y negro, que se impuso el talentoso artista gráfico le limitaría, pero es todo lo contrario.

Juega con la perspectiva: parte del cuerpo de Sugar puede estar en una viñeta y el resto en otra en un decorado diferente. Manipula la estructura narrativa y el diseño para que el lector acabe atrapado en la historia, una historia algo autobiográfica y muy gatográfica.

Las últimas siete páginas presentadas en inglés como “cat-a-logue” (gato-logo) son una recopilación de maravillosos dibujos de gatos, quizá algunos de los suyos. Al tardar diez años en terminar el libro, Serge Baeken retrabajó las planchas una y otra vez hasta quedar del todo satisfecho y conseguir dibujos que plasman la fluidez de movimientos de los gatos.

Serge Baeken, nacido el 6 de agosto de 1967, es artista gráfico, ilustrador y autor de cómics. Es hijo del escritor y guionista Robert Baeken, y hermano del famoso humorista Vitalski.

Su primer cómic, “The NO Stories” fue galardonado con el Premio De Blikken Biebel 2006 entregado por la ciudad de Turnhout, donde también trabajó como ilustrador oficial del municipio en 2009. Entonces realizó el cómic histórico “Het Verdriet van Turnhout” (Las penas de Turnhout) con textos de su padre.

Sugar fue publicado por primera vez en 2014 y ese mismo año obtuvo el Premio Sint-Michiels al mejor álbum escrito en neerlandés. La edición francesa ganó el Prix des Jeunes (Premio de los Jóvenes) en el Festival del Cómic y de la Novela Gráfica de Roubaix.

Tiene en su haber numerosas colecciones de dibujos. En 2016, fue galardonado con el Premio de la Sociedad de Autores de Bélgica (DeAuteurs) con la siguiente mención del jurado: “Un ilustrador con una obra auténtica, un artista autónomo y entregado capaz de crear un universo propio a través de su trabajo”. Asimismo, sus viñetas para el diario De Tijd han sido reconocidas en varias ocasiones con el Premio a la Excelencia. También publica en los periódicos De Morgen y De Standaard, y en las revistas Knack, Focus y Trends.

Ha expuesto en Angulema (Francia), en la Mekanik Strip de Amberes, la Stripwinkel Lambiek de Ámsterdam, la DeWarande de Turnhout y en la Galería Mercator también de Amberes. En 2008 viajó de Pekín a Shanghái (1.214 kilómetros) en un taxi como reportero gráfico para NRC, Stripgids y Knack.

Actualmente reside en Amberes – suponemos que con algún gato. Se describe a sí mismo como un mercenario gráfico.

Acabaremos este pequeño artículo traduciendo la contraportada del libro en su edición francesa (nos parece más divertida que la traducción inglesa): “Esto es un cómic dedicado a los gatos, con historias de la vida de unos gatos, vistas con los ojos de un gato. Para los aficionados a los cómics. Y para todos los amantes de los gatos. ¡Disfrutad!”


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Gatos belgas, artistas y cuentos de Jacques Sternberg

Le Chat: «Qué maravilla»

El gato más famoso de Bélgica quizá sea “Le Chat”, creado por Philippe Geluck, al que dedicamos una entrada hace seis años (https://gatosyrespeto.org/2015/08/01/le-chat-el-gato-de-philippe-geluck/). Nacido en Bruselas, el dibujante no ha dejado de publicar desde los años ochenta decenas de viñetas con “Le Chat” de protagonista, un gato gordo y tranquilo que nos contempla con ojos redondos mientras hace comentarios jocosos y absurdos.

Le Chat: «No quisiera hacer subir la presión publicando la caricatura de un manómetro»
Le Chat en un mural

Y el primer pintor belga que tal vez nos venga a la mente sea René Magritte, el maestro del surrealismo, nacido el 21 de noviembre de 1898 en Lessines y fallecido el 15 de agosto de 1967 en Schaerbeek. Magritte tuvo un gato llamado Raminagrobis, al que retrató en “Gato esperando el tren” en 1946, pero pintó muy pocos cuadros con gatos.

Raminagrobis – Gato esperando el tren (René Magritte, 1946)
La vocación (René Magritte, 1964)

Un pintor de Bruselas, Charles van den Eycken (7 de abril de 1859 – 27 de diciembre de 1923), realizó numerosos lienzos con gatos, gatas y gatitos muy del gusto de su época.

Charles van den Eycken
Charles van den Eycken

Entre los escritores debemos mencionar a Jacques Sternberg, que habló en varias ocasiones de gatos, sobre todo en una selección de 270 cuentos titulada “Contes glacés” (Cuentos helados).

Alain Delaunay (Artista nacido en 1957)
Gato montés belga

Nacido en Amberes el 17 de abril de 1923 y fallecido en París el 11 de octubre de 2006, empezó a escribir a los 19 años y publicó su primera novela en 1953. Con más de 1.500 textos catalogados, algunos le consideran el autor de cuentos más prolijo del siglo XX. Tenía un gran sentido del humor, tal como demostró con estas palabras: “El último superviviente de la raza humana está sentado en un sillón. Llaman a la puerta”.

Cerámica Keralouve (Art Déco)

Ese mismo sentido del humor queda patente en los dos cuentos que traducimos a continuación. El primero explica por qué creó Dios a los seres humanos, y el segundo trata de la resolución de un problema. Por cierto, el humor de “Le Chat” tiene mucho que ver con el de Sternberg.

Chocolate belga

“Al principio, Dios creó al gato a su imagen. Y, claro está, le pareció bien. De hecho, estaba bien. Pero el gato era un vago. No quería hacer nada. Después, al cabo de unos cuantos milenios, Dios creó al hombre. Únicamente con la idea de servir al gato, para ser el esclavo del gato hasta el final de los tiempos.

El cuadro robado (Henk Visch)

Al gato le dio la indolencia y la lucidez; al hombre, la neurosis, el don del bricolaje y la pasión por el trabajo. El hombre se entregó del todo a sus ocupaciones. Al cabo de los siglos, edificó una civilización basada en la invención, la producción y el consumo intensivo. En realidad, esta civilización solo tenía un objetivo secreto: aportar comodidad, techo y comida al gato.

Joachim (artista callejero)
Joachim

Y así fue como el ser humano inventó millones de objetos inútiles, en general absurdos, para producir a la vez los pocos objetos indispensables para el bienestar del gato: el radiador, el cojín, el cuenco, el arenero, el pescador de Bretaña, la alfombra, la moqueta, el cesto de mimbre, y puede que la radio, porque a los gatos les gusta la música. Pero los seres humanos no saben nada de eso. Mejor así. Benditos ellos. Y creen estarlo. Todo va bien en el mejor mundo de los gatos”.

Gato negro (Julian Key, 1984)

Y el segundo cuento dice así: “A menudo nos preguntábamos, y eso desde hacía siglos, en qué pensaban los gatos. Agazapados en el fondo de su soledad, enrollados en su calor, como desplazados a otra dimensión, distantes, despreciativos, parecían pensar, desde luego.

Kurt Peiser (1887-1962)

¿Pero en qué? Los seres humanos se enteraron bastante tarde. No fue hasta el siglo XXI. A principios de ese siglo se empezaron a dar cuenta con cierto asombro de que los gatos habían dejado de maullar. Los gatos se habían callado. Nadie montó un escándalo. Al fin y al cabo, los gatos nunca habían sido muy habladores, y es muy posible que no tuvieran nada que decir en ese momento.

Gato de espaldas (Léon Spilliaert, 1901-02)

Pero más tarde otro hecho saltó a la vista. Un hecho más singular, mucho más singular: los gatos ya no morían. Claro que algunos morían accidentalmente, en general atropellados por un vehículo, o arrancados de pequeños por alguna enfermedad perniciosa. Pero los demás evitaban la muerte, escapaban de ella, como si la fecha fatal ya no existiera para ellos. Mas nadie consiguió nunca resolver el enigma.

Martine Coppens (Artista nacida en 1956)
Martine Coppens

El secreto era sencillo, sin embargo. Los gatos, desde que vivían en la tierra, nunca habían salido de su indolencia innata para realizar, como hacen los seres humanos, mil trucos aprendidos. Siempre habían dejado que los seres humanos se ocuparan de ellos, que les procuraran comida, comodidad y calor artificial. Y ellos, liberados de todo, siempre habían vivido en una suerte de hibernación ideal, perfectamente dosificada, en su punto, preocupados únicamente en concentrarse, mullidamente acurrucados en su bienestar.

Nadia Becker (Artista nacida en 1939)

Los gatos habían tenido mucho tiempo para pensar. Habían pensado mucho. Pero mientras los seres humanos pensaban a tontas y a locas, y más bien en lo superfluo, los gatos solo habían pensado en lo esencial, siempre, sin permitirse ninguna distracción. Sin nunca cansarse, solo habían meditado en torno a un único problema en el transcurso de los siglos. Y de tanto pensarlo, lo habían resuelto”.

Serge Baeken (Artista nacido en 1967)

Hemos escogido diferentes imágenes de gatos para ilustrar esta entrada, todas ellas de gatos y artistas belgas, u obras de gatos que están en Bélgica. Durante el primer confinamiento, parece ser que los memes de gatos abundaron en Bélgica; una página turística aprovechó para fotografiar Bruselas totalmente vacía y añadir imágenes de gatos para realizar un vídeo. Les dejamos un par de fotogramas.


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Los gatos de cuento de Feridum Oral

Gato casero

Feridun Oral es un ilustrador y autor de libros infantiles turco con más de 30 títulos en su haber. Algunos de estos libros han sido traducidos a otros idiomas, sobre todo al alemán y al japonés.

Gato en invierno
Gato sirena
Persa blanco

Nació en 1961 en Kirikkale, a unos 80 km al este de Ankara, y se licenció en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Mármara en 1985. Ha participado en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Fue semifinalista en el Concurso Noma UNESCO en Japón y ganó el premio de la Bienal de Ilustradores Europeos, también en Japón, entre otros muchos galardones.

Feridum Oral
Gato y antigüedades
Gato naranja

Ha contribuido con sus obras en la Exposición de Ilustradores de la Feria de Libros Infantiles de Bolonia, concretamente en los años 1985, 92, 93 y 95. En 1991 fue invitado a la Exposición “Pinocchio”, en Padua, Italia, donde se homenajeó al director de cine Federico Fellini. En 2012 volvió a Padua para participar en la exposición Ria Aria organizada por el Museo Diocesano de la ciudad.

No solo se dedica a la ilustración, también trabaja con otros elementos: tejidos, madera, cerámica e incluso materiales de reciclaje, como puede verse en el genial “Gato Microsoft”. Vive y tiene el taller en Estambul.

Gato Microsoft (Escultura)
Mural de cerámica
Mural de cerámica

La gran mayoría de sus cuentos giran en torno a animales, y muchos tienen a un gato como protagonista. Por desgracia, solo hemos encontrado uno traducido al castellano, “La manzana roja”, y el personaje principal no es un gato, sino un conejo.

Juego de pelota en movimiento (Escultura)
Gatos musicales

Otro libro suyo – este con un gato y una ardilla – se titula “Un amigo en invierno”. Cuenta la historia de Leo (según la traducción inglesa) o de Caramel (según la francesa), que se aburre y sueña con tener un amigo.

Un amigo en invierno
Me pregunto por qué
Gato jardinero

Un buen día se fija en una ardilla que ha venido a recoger nueces y avellanas en el jardín. No tardan en hacerse amigos y en pasar tardes enteras jugando entre las hojas caídas. Pero cuando llega el invierno, la ardilla desaparece. Leo/Caramel decide ir en su busca por el bosque nevado…

El pájaro del reloj de cuco
Gato pintor
Le mentí a la lluvia

Descubrimos tres portadas de cuentos en turco con títulos maravillosos, sobre todo “¿Han visto a mi ratón moteado?”, pregunta hecha por un gato blanco moteado.

¿Han visto a mi ratón moteado?

El estilo de Feridun Oral cambia mucho, quizá con el paso de los años, o tal vez porque realiza series. Hay dibujos muy clásicos, otros con un ligero toque surrealista y otros de un estilo orientalizante.

Gato otomano

No hemos podido encontrar más información acerca de este interesante ilustrador y autor. Por las fotos sabemos que tiene un gato, y en alguna parte hemos leído que su abuela le contaba cuentos cuando era pequeño.


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Los gatos llenos de humor de Ms. Cat

Mercado de hierba gatera

Hace ya bastante tiempo encontramos por casualidad un dibujo de Ms. Cat, no recordamos cuál. Nos pareció divertido, diferente y empezamos a buscar para dedicarle una entrada. Había más viñetas, aunque no tantas como hubiéramos querido, pero nos resultaba imposible obtener información sobre la autora. Hasta ayer, cuando tampoco sabemos muy bien cómo, nos enteramos de que era taiwanesa.

Bar de copas
Gatos

A partir de ahí descubrimos algunos artículo en chino, que a su vez nos llevaron a otro publicado por la editorial “Books from Taiwan”, encargada de traducir al inglés su último libro, “Cats of the Floating World” (Gatos del mundo flotante), además de vender los derechos a Corea y a Vietnam.

Comida en familia
Helados

Aun así, no hemos podido reunir mucha información sobre la autora, ni siquiera sabemos su verdadero nombre, solo el seudónimo con que firma sus libros, Ms. Cat. Al parecer es famosa en Taiwán, ha sido premiada en varias ocasiones, publica viñetas regularmente en periódicos y revistas, y tiene otros libros en su haber, entre ellos “Behind Your Cat’s Back” (A escondidas del gato) o “Kitty Instruction Manual” (Manual de instrucción del gato).

El baño público
La siesta

Algunos de sus dibujos son recuerdos de infancia, como “Retrato de familia”, una viñeta perteneciente a “Taiwan Cat Days” (Días de gatos taiwaneses) en la que todos los animales que conoció están sentados delante del “sanhueyan”, la casa de campo de triple patio donde vivió de pequeña.

Retrato de familia
Mercado de pescado vivo

Reconoce que es uno de sus dibujos preferidos y recuerda los nombres de los gatos con los que creció: Ami, Xiao A Mi, Xiao Mi, Xiao Mi Mi, Xiao Hei, Xiao Hua… Según Ms. Cat, nombres no muy inspiradores, pero muy propios de la zona donde vivía.

El emperador Ami
Limpieza

También está el día de la limpieza a fondo que se hace en cada casa antes de Año Nuevo y para lo que se moviliza a toda la familia, otro dibujo procedente de la misma colección.

Limpieza
La manicura

Siguiendo con este cómic, incluimos la fachada del cine Miaoguo, donde vio su primera película acompañada de su abuelo y que cerró sus puertas hace tiempo, pero que no ha olvidado. O el espectáculo de marionetas Amao, que adoraba cuando era niña mientas comía un helado. Según ella, siempre que los gatos pueblen los recuerdos, estos vivirán para siempre.

Cine Miaoguo
Marionetas chinas Amao

Ms. Cat, que se autodenomina una “esclava de los gatos”, erradica en la mayoría de los casos a los seres humanos de sus dibujos y los sustituye por gatos haciendo cosas de humanos al estilo de los gatos. Son dibujos divertidos, a veces irónicos y llenos de humor.

Bar de sushi
La oficina

Empezó a dibujar un diario gatuno en 2009. Entonces, el rey de la casa era un gato llamado Ami, seguro de sí mismo, arrogante, convencido de su importancia. Realizó una serie de dibujos titulados “El emperador y el pequeño eunuco” que acabó siendo publicada con el nombre de “A escondidas del gato”.

Fuente caliente

Después de publicar el primer libro, no tardaron en invitarla a crear una columna en un periódico de Taiwán, al que siguieron otros dos. Sus viñetas se poblaron de otros personajes. Además del gato Ami, que ya tenía 24 años, apareció el perro Xiao Hei, un empedernido glotón. Los lectores empezaron a conocer a Ms. Cat.

Comida en chiringuito callejero

Se quedó muy sorprendida cuando un día alguien le escribió diciendo: “Estoy pasando por un momento de grandes cambios y grandes tristezas, pero cuando veo los dibujos de Ms. Cat, me siento mejor, más alegre”.

Los gatos sueñan con cajas

Su última creación, “Los gatos del mundo flotante”, es una descripción de la vida felina durante las cuatro estaciones en el estilo de los famosos ukiyo, los grabados japoneses en madera que se hicieron muy famosos en Occidente en el siglo XIX. Vemos a gatos viviendo, trabajando, aprendiendo, comiendo, jugando…

Sopa de pescado a medianoche

El libro está dedicado a Ami, que decidió irse de este mundo a los 25 años. Ms. Cat espera que este libro permita a las personas que no tienen contacto con gatos abrirse a conocerlos y a enamorarse de ellos. Bueno, no solo de los gatos, de todos los animales y organismos que conviven con los seres humanos.

Admirando la nieve

También quiere hacernos entender que “la vida es como un gato; mientras exista la curiosidad, se puede pasar bien y siempre habrá sitio para la sorpresa”.

Curiosidad

Acabaremos esta entrada con tres viñetas de su última publicación y los poemas que acompañan a cada una. Tristemente, es la traducción de una traducción, por lo que se pierde mucho.

Primavera

El primero es “Frutas Minino” y dice así:

Todos los gatos quieren trabajar en Frutas Minino,

incluso lo harán gratis.

Se presentan e intentan impresionar al jefe,

y todo porque quieren dormir en las cajas vacías.

Cerezas, mangos, sandías, pequeñas, medianas y grandes.

Pero cuando están vacías, se llenan de gatos felices.

Cierran los ojos, mecidos por voces desgranando precios.

Frutas Mínimo

El segundo es “La biblioteca a oscuras”:

La biblioteca gatuna no sabe de día ni de noche,

unas pocas lámparas la alumbran.

Los gatos no necesitan mucha luz para leer,

les basta con dejar que las pupilas se ensanchen.

En veranos, algunos solo quieren escapar del calor

y no demuestran interés por los libros.

Pero los pasillos son perfectos para jugar al escondite.

Otros solo se preocupan por las gatitas,

están demasiado ocupados mirando y no abren el libro.

En cuanto al personal, apenas si hacen rondas,

también tienen demasiado calor

y prefieren dormitar entre las estanterías.

Biblioteca a oscuras

El tercero es “Departamento de pesca”:

Los gatos del departamento de pesca conocen los siete mares,

las corrientes y los cambios de temporada como la palma de su pata.

Y eso porque afecta a la cantidad de pescado que se venderá,

así como al índice de felicidad gatuna.

Cuando se acerca el fin del verano,

los expertos se reúnen para diseñar el mapa anual.

¿Dónde estará la pesca más abundante?

¿Dónde estarán los mejores bancos?

Salivan solo de pensarlo.

Departamento de pesca


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Los gatos del Capitán Gato

Hace algo más de tres años, el 6 de septiembre de 2018 para ser exactos, publicamos una entrada titulada “Sid, el gato que comía seis veces”, acerca de un cuento infantil de Inga Moore publicado en 1990 (https://gatosyrespeto.org/2018/09/06/sid-el-gato-que-comia-seis-veces/). En 2013, la autora volvió a publicar un cuento ilustrado por ella titulado “Captain Cat”.

En la contraportada del libro leemos: “El Capitán Gato tiene dos pasiones en su vida: los gatos (claro) y soñar con los maravillosos lugares que ansía conocer. Cuando por fin decide hacer realidad su sueño y zarpar (con sus gatos, claro) hacia tierras desconocidas, ¡cuántas aventuras les esperan a todos!” El diario “Observer”, en su crítica del libro, escribió: “Ideal para los amantes de los gatos de cualquier edad”.

La historia empieza así: “El Capitán Gato adoraba a los gatos. Había más gatos a bordo de su barco, el Carlotta, que miembros de la tripulación. Por eso, los marineros le llamaban Capitán Gato”.

En la segunda ilustración se ve al Capitán tumbado en la cama rodeado de gatos. Hay más en la alfombra y por todo el camarote, mientras él estudia mapas y sueña con conocer tierras lejanas. Había ido a muchos sitios, pero en su mayoría eran puertos comerciales, porque el Capitán era un mercader.

En la tercera se nos explica que no era un muy buen mercader porque lo único que le interesaba eran los gatos y podía entregar una magnífica vasija a cambio de un pobre gato hambriento. Los otros mercaderes se reían de él. Pero una noche, el Capitán supo que había llegado el momento de descubrir los maravillosos lugares que tanto deseaba conocer, y al día siguiente zarpó hacia el sol poniente.

Al cabo de unos días se desató una terrible tormenta, jamás había visto algo así. Cerró las escotillas y cruzó los dedos para que todo acabase bien mientras el Carlotta se hundía y volvía a aparecer entre monstruosas olas.

Por fin se calmó la tempestad, pero el barco se había desviado de su rumbo y se encontraba en aguas desconocidas. Cuando el buen Capitán ya se preguntaba si no iban a llegar al borde de la tierra, avistó una lejana y solitaria isla.

En cuanto vio el barco, la reina del lugar saltó a un bote y remó hasta el barco para saludar al Capitán Gato. Ahora bien, no había gatos en la isla y la joven monarca nunca había visto uno. Fue amor a primera vista y se empeñó en que todos pusieran pie y pata a tierra para compartir una comida en el palacio real.

Los habitantes se sorprendieron enormemente al descubrir a esos curiosos y amables animales. Sin embargo, nada más sentarse los invitados a la mesa y empezar a servirse, una plaga de ratas apareció de golpe, invadiéndolo todo.

La joven reina enrojeció de vergüenza, pero el Capitán le dijo que no se preocupase. Fue a por sus gatos (que estaban comiendo pescado fresco en el patio) para que se ocuparan de las ratas. Después de limpiar de ratas el comedor real, pasaron al resto del palacio, y al ponerse el sol ya no quedaba ni una.

Al estar toda la isla infestada de roedores, la reina ofreció un inmenso tesoro al Capitán Gato si dejaba que los gatos se quedasen. El Capitán no quería separarse de sus amigos, pero ellos tomaron la decisión por él. Estaban cansados de vivir en un pequeño barco y preferían la isla, donde podían moverse a su antojo.

La reina le propuso que se quedara él también, pero todavía le faltaban muchos sitios maravillosos por visitar. Después de llevarse bastantes diamantes y zafiros para no tener que preocuparse el resto de su vida, el Capitán se despidió de sus gatos con gran tristeza y partió a conocer nuevas tierras.

Pero sin gatos, los nuevos mundos perdieron su atractivo. Regresó al puerto habitual y descargó sus tesoros. Los otros mercaderes, al verle, se murieron de envidia y decidieron visitar la isla con toda clase de regalos, alfombras, una nueva corona, ropa, lienzos y pinturas, e incluso una bicicleta, convencidos de que serían colmados con un fabuloso tesoro.

La joven no sabía cómo agradecerles tantos regalos y quiso darles lo mejor que tenía. Al cabo de unas semanas de espera (durante las que los mercaderes se frotaban las manos imaginando diamantes, rubíes y otras maravillas), la reina apareció con lo mejor que podía ofrecerles la isla, algo mucho más valioso que todas las piedras preciosas, ¡seis gatitos! Uno para cada mercader.

Los pobres mercaderes tuvieron un enorme disgusto y al llegar a puerto, dieron los seis gatos al Capitán Gato. Este, con los gatos de sus gatos, volvió a tener ganas de surcar los mares y recorrió los lugares soñados. Pero ninguno le gustaba tanto como la lejana isla, donde había quedado su corazón.

Puso rumbo a la isla. En cuanto avistaron el barco, la reina, el primer ministro y los gatos, locos de alegría, se precipitaron a su encuentro. El cuento acaba así: “Rodeado de sus gatos, de los gatos de sus gatos, y posteriormente de los gatos de los gatos de sus gatos, el Capitán Gato fue feliz para siempre”.

Se sabe muy poco sobre Inga Moore, una mujer reservada que ha concedido pocas entrevistas y que ni siquiera usa las redes sociales, algo poco habitual en esta época. Sin embargo, en la última página del libro hay una dedicatoria: “Este libro está dedicado a todos los gatos del mundo, y muy especialmente a mis dos vecinos e incansables modelos, Digit y Angus”. Ya sabemos algo más.

Hace unos treinta y cinco años que Inga Moore empezó a ilustrar libros infantiles. Ha sido galardonada con numerosos premios, sobre todo por el famoso “Six Dinner Sid” (“Sixto seis cenas” en la versión española), que sigue siendo un favorito treinta y un años después de su publicación. Nació en Sussex, pero sus padres se trasladaron a Australia cuando tenía ocho años, y regresó a Inglaterra treinta años después. Actualmente vive en las Marcas Galesas, una zona entre el País de Gales e Inglaterra.

“Captain Cat” no ha sido traducido al español, pero sí al francés con el divertido título de “Chapitaine”, un juego de palabras entre “Chat” (gato) y “Capitaine” (capitán). También hemos encontrado una portada rusa y otra alemana.

Dedicamos esta entrada a Anjana, sobrina de Yolanda e hija de Ana, grandes amigas de los gatos.


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El gato Jones y otros, por el dibujante Ralph Steadman

Ralph Idris Steadman, nacido el 15 de mayo de 1936 en Wallasey, Cheshire, Reino Unido, es un ilustrador conocido sobre todo por sus colaboraciones y amistad con el escritor estadounidense Hunter S. Thompson. Se ha hecho famoso por sus caricaturas políticas y sociales, y libros de dibujos.

¡Catástrofe!

Efectivamente, Steadman fue muy amigo de Hunter Thompson (18 de julio de 1937 – 20 de febrero de 2005), inventor del periodismo “gonzo”, que saltó a la fama con el libro “Hell’s Angels” (1967), escrito después de convivir un año con los moteros para relatar de primera mano su forma de vida.

Ralph Steadman
Seguidores del dios gato

A principios de los ochenta, Steadman viajó a Owl Farm, el hogar de Thompson, una granja en las montañas más arriba de Aspen, Colorado, para trabajar en el libro “La maldición de Lono”. Además de Thompson, en la granja vivía su compañera Laila Nabulsi, cinco pavos reales y Jones, un gato que un buen día había decidido instalarse en la granja.

Hunter S. Thompson
Jones

Hablando de Jones, Steadman dijo: “Nunca he conocido a un gato más insolente y a la vez más atractivo que Jones. No le hacía falta evaluar una situación, él era la situación”. La maldición de Lono debió afectar al dibujante y al escritor porque no conseguían que el libro, encargado por una editorial, progresara, entre otras cosas porque no tenían el mismo horario. Thompson vivía de noche (como Jones), Steadman de día, y asombrado ante el desparpajo del gato, se dedicó a dibujarle.

Jones

Tiempo después, cuando Jones había muerto, le dedicó “The Book of Jones”, que empieza así: “Si hubiera querido hacer un libro sobre gatos, hace años que lo habría hecho. Pero Jones está muerto, y si hubo un gato que merece ser recordado, es Jones. Solo coincidí con él una vez, durante dos semanas, pero bastó para que me hiciera una profunda impresión”.

Jones en su pedestal

El libro de Jones consiste en pequeños textos que describen la vida y comportamiento de Jones, con numerosos dibujos a plumilla del protagonista. Por ejemplo, en una página izquierda el texto reza: “Las emociones dependen del estado de ánimo de cada uno en un momento dado. Incluso una catedral no es más que un montón de piedras si no se está de humor. Pero puede que Jones llenara majestuosamente un espacio vacío en el momento oportuno. Inspiraba la misma veneración que el líder de un culto innovador”. A la derecha se ve a Jones de espaldas y el título: “Jones unidireccional”.

Conocía a un gato, allí donde se sentara, allí se quedaba.

Durante esas dos semanas de otoño, varios amigos vinieron y se fueron, rieron y comieron, durmieron en el sofá, pero Jones les trataba a todos con la misma indiferencia. Steadman añade que quizá “en su misterioso pasado, aún existía el recuerdo de haber entregado su afecto y confianza a uno de esos seres que se movían a su alrededor. Pudo ser una trágica desilusión y aprendió que no podía esperar nada más”.

Jones

Jones murió. El libro dedicado a su memoria se publicó en 1997, no sabemos cuánto tiempo después de que Laila Nabulsi se lo comunicara a Steadman: “Jones ha muerto”. En la portada, debajo del título, una frase: “Un tributo a un gato voluble, frenético y del todo seductor”.

Jones en el otro lado
Ataque gatuno

En 2012 publicó “Book of Cats”, un libro nada sentimental dedicado a los gatos del mundo en general. Hay gatos en muebles, gatos mancha, gatos dictadores, políticos, de moda, esparcidos y pocos gatos modosos, gatos de toda clase acompañados de un comentario a veces sarcástico, otras divertido y otras sencillo.

Filosofía y el pensamiento de un gato

Aquí ya no se trata de un homenaje a un gato, más bien de una larga serie de caricaturas. No hay dibujos de “gatos bonitos”, todo lo contrario, pero las viñetas de Ralph Steadman no siempre se caracterizan por ser “bonitas”, sino por ir al grano, algo que no gusta a todo el mundo.

«Book of Cats», contraportada

Uno de los primeros recuerdos de Steadman – tendría cuatro o cinco años – es estar escondido en un refugio durante un ataque aéreo en la II Guerra Mundial mientras su madre hacía punto. De pequeño sentía pasión por el aeromodelismo, pero siempre acababa los deberes antes de dedicarse a su hobby.

Gato «churchillano»

Parece ser que esa tendencia a la disciplina sacaba de quicio a su gran amigo Hunter Thompson, y que Steadman solía acabar todas las ilustraciones del libro antes de que el periodista hubiera escrito una página.

Gato gordo

Publicó su primera viñeta en el Manchester Evening Chronicle en 1956, pero en 1959, frustrado por sus limitaciones, se matriculó en la Universidad Técnica de East Ham, donde conoció a su mentor, Leslie Richardson, que enseñaba dibujo en vivo. La revista Punch le compró un primer dibujo en 1960, y acabó firmando algunas portadas.

Gato y ratón

En la década de los setenta ilustró varios libros infantiles y en 1967 se dedicó a “Alicia en el País de las Maravillas”, ganador del Premio Williams en 1972, una versión en la que el Conejo Blanco siempre llega tarde a trabajar, el Sombrerero es un líder sindical y la Oruga tiene un curioso parecido con John Lennon.

«Alicia en el País de las Maravillas»

En 1970, la revista Scanlan’s Monthly le mandó a Estados Unidos, concretamente al Derby de Kentucky, donde debía reunirse con Hunter S. Thompson. La leyenda cuenta que tardaron tres días en encontrarse y que, al hacerlo por fin, el periodista le confesó: “Me dijeron que tenía un aspecto raro, ¡pero no esperaba que fuera tan raro!” Así empezó una gran amistad.

Los gatos son muy diferentes, pero muy parecidos

Además de numerosos proyectos con Thompson, siguió trabajando en libros suyos. También produjo cientos de dibujos, diseñó decorados para el ballet “The Crucible” y para la obra teatral “Los viajes de Gulliver”, además de un oratorio de imágenes para una eco-ópera, “The Plague  and the Moonflower”, con música de Richard Harvey.

Hunter S. Thompson

Más recientemente ha ilustrado tres volúmenes sobre pájaros extinguidos o en riesgo de extinción en una colaboración con el documentalista Ceri Levy, “Extinct Boids” (2012), “Nextinction” (2015) y “Critical Critters” (2017). En 2018 participó en la creación del cartel para el estreno en Broadway de “Gary. A Sequel to Titus Andronicus”, protagonizada por Nathan Lane.

Miau reclinada

Sigue trabajando regularmente para varias revistas. Pero ignoramos si le acompaña un gato.


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La gata cómica de Dama Trot

“Dama Trot y su gata cómica” es la traducción literal del nombre de una “Nursery Rhyme” o canción infantil británica, pero en español quizá quedaría mejor “Doña Trot y su divertida gata”. En Inglaterra, los libros dedicados a los niños empezaron a publicarse en el siglo XVIII. Eran del tamaño de un naipe y los grabados no estaban nada cuidados.

Pero en 1805, un imaginativo impresor llamado John Harris publicó “The Comic Adventures of Old Mother Hubbard and her Dog” (Las cómicas aventuras de la vieja Hubbard y su perro), un libro de 10 x 13 cm con dieciocho grabados realizados por Sarah Catherine Martin y posteriormente coloreados a mano. Ilustraban los catorce versos “sin sentido” en torno a la vida y aventuras del perro. 

El libro fue todo un éxito y John Harris publicó muchos más. Sin embargo, en 1803, dos años antes, parece ser que se había publicado la historia de Dama Trot y de su gato con grabados mucho menos elaborados que los de Harris. La historia es casi idéntica, con la diferencia de que la protagonista es una gata. A continuación traducimos el primer verso de cada uno de los libros:

La vieja Hubbard                                                      La buena dama Trot
fue a la alacena                                                        fue a la alacena
para dar al pobre perro un hueso,                           en busca de pescado para la gata,
pero cuando ahí llegó,                                             pero cuando ahí llegó,
el armario estaba vacío                                            el armario estaba vacío,
y el pobre perro nada tuvo.                                     la gata por ahí ya había pasado.

En 1820, John Harris publicó su versión de Dama Trot, que también tuvo mucho éxito. Dama Trot era una señora mayor, redondita y de aspecto amable. Pero la competencia, Dean and Munday, había publicado en 1813 “Dame Wiggins of Lee and her Wonderful Cats” (Dama Wiggins de Lee y sus maravillosos gatos) con el subtítulo: “Un relato humorístico escrito por una señora de noventa años”. Está claro que los editores querían participar en la bonanza de “los relatos cómicos”.

En este último, los gatos son muy buenos alumnos, aprenden muy rápido y hacen cosas muy divertidas, como coser una alfombra, patinar sobre hielo, subir a lomos de una oveja, etc. Pero nunca llegó a ser tan popular como Dama Trot. En 1850, con John Harris ya fallecido, Dean and Munday decidieron apoderarse del nombre. En esa época no había derechos de autor.

El problema es que no tenían los grabados de Harris, por lo que cambiaron el nombre de Dama Wiggins a Dama Trot, que acabó con siete gatos en vez de una gata blanca, y adaptaron el texto. Por ejemplo, los gatos de Dama Trot no cosen una alfombra, bordan un chal de seda, y en vez de ser una ancianita redondita, es delgada con una nariz aguileña.

Resumiendo, las dos damas se confunden. Pero lo curioso es cómo cambia la historia en pocos años. En la primera versión, los versos son incoherentes. Por ejemplo, va a la carnicería y cuando vuelve, la gata está muerta. Sale de nuevo a por un ataúd, y cuando regresa, la gata se sienta y maúlla. Y sigue así hasta el final.

Otra versión, muy sencilla, solo consta de dos versos: “Dama Trot y su gata / vivían muy tranquilas / cuando no les molestaban / los conflictos de los vecinos. / Cuando dama Trot cenaba / la gatita esperaba cerca / porque estaba segura / de que algún bocado caería”.

Una versión posterior cuenta que Dama Trot fue a la feria y se compró una gatita, la más bonita, limpia, lista y dulce jamás vista, con las patitas negras y el cuerpo blanco como la nieve, los ojos de color verde brillante, la carita bonita y llena de inocente gracia. Subió a guardar su abrigo y cuando bajó, la gatita estaba preparando el té. Temió que rompiese su mejor taza, pero no pasó nada.

Al día siguiente, la gatita había limpiado la casa y preparado el desayuno. Dama Trot tenía un viejo perro llamado Spot, al que la gatita enseñó a bailar porque había tomado lecciones en Francia. Y si la alacena estaba vacía, porque Dama Trot no tenía mucho dinero, la gatita volvía a casa con una trucha pescada en el río.

Pero la gatita deseaba vestirse a la moda y lo consiguió. Un día que dama Trot había salido, convenció a Spot para que la dejara montar en su lomo. Al regresar dama Trot, Spot se irguió para saludarla, la gatita se cayó y el vestido se manchó, y dama Trot le dijo: “Habrías hecho mejor en quedarte con tu vestimenta natural. La ropa elegante suele esconder las gracias que nos dona la naturaleza”.

Gatos aprendiendo

Y cuando dama Trot ya tiene siete gatos, la historia cambia totalmente. Ahora se trata de viñetas describiendo situaciones y conclusiones absurdas. Hemos escogido tres ejemplos: “Cuando dama Trot terminó de vestir a sus gatos, llamó a los vecinos para que vinieran a cenar: Sociabilidad”.

“Fue a la cocina en busca de un cuchillo, al volver tocaban el tambor y la flauta: Armonía”.

“Fue a la tienda a por unos encurtidos y cuando regresó, jugaban a los bolos: Diversión”.


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Gatos de todo tipo, por Tomi Ungerer

En la localidad de Wolfarstweier, cerca de Karlsruhe, en Alemania, los niños menores de seis años van a una escuela llamada “Die Katze” (El gato). El edificio imita la forma de un gigantesco gato blanco agazapado, a punto de saltar. La boca sirve de puerta, los ojos son las ventanas y la tripa contiene las aulas. El rabo, en la otra punta, hace las veces de tobogán.

Además de aulas, cuenta con comedor, cocina, guardarropa y entrada. El edificio, que puede dar cabida a cien alumnos, encaja a la perfección con el sentido del humor de los niños, ofreciendo una alternativa a la idea del colegio clásico. El diseño del artista Tomi Ungerer y la arquitecta Ayla-Suzan Yndel fue inaugurado en 2011.

Jean-Thomas Ungerer, más conocido como “Tomi”, nació el 28 de noviembre de 1931 en Estrasburgo, a unos 90 km de la escuela felina. Publicó más de 140 libros, desde cuentos infantiles hasta relatos para adultos, pasando de la fantasía a la autobiografía. También se hizo famoso por sus viñetas satíricas y por sus carteles políticos y cinematográficos.

Tomi Ungerer

Tomi Ungerer realizó un sinfín de viñetas en torno a los gatos, además de dedicarles tres libros. En 1963 se le ocurrió, con William Rossa Cole, la idea del “A Cat Hater’s Handbook”, o “Manual del odia-gatos”, donde recopilaron diversos comentarios realizados por personas que supuestamente odiaban a los gatos, es decir ailurofobos. Actualmente, la ailurofobia se ve como una fuerte aversión hacia los pobres gatos.

Esta es la definición de S. Weir Mitchell, Médico, según una viñeta: “La verdadera ailurofobia: Algunas personas, al ver a un gato, sienten miedo, terror y asco. Esto puede ir acompañado de una sensación de frío, horror, debilidad, incapacidad de hablar o, en algún caso, imposibilidad de cerrar la boca, rigidez en los brazos, palidez, náuseas, en pocas ocasiones vómitos, pronunciadas convulsiones histéricas e incluso ceguera temporal”.

Otro comentario es de Mark Twain (https://gatosyrespeto.org/2017/12/07/los-19-gatos-de-mark-twain/), reconocido defensor de toda la raza felina, y dice así: “Los ignorantes creen que el ruido de dos gatos peleándose es muy molesto, pero no es así, lo molesto es la horrible gramática que utilizan”. A pesar de ser concebido en 1963, el libro no se publicó hasta 1981.

En 1973 escribió e ilustró “No Kiss for Mother”, publicado por Anaya en 2007 como “Ningún beso para mamá”. El protagonista es un gatito realmente malcriado llamado Toby (Toni Zarpas en español).

Finge lavarse los dientes, ensucia la ropa que su madre acaba de planchar, rechaza la comida que le prepara y, sobre todo, no permite que le dé besos. Toby no soporta que le besen. Su madre aguanta estoicamente hasta que ya no puede más y le enseña quién manda. El gatito decide portarse bien, pero… seguirá sin dar besos a su madre.

El tercer libro es “Cats as Cats Can”, título tan difícil de pronunciar como de traducir, por lo que ni lo intentaremos. Se trata de una pequeña colección de viñetas dedicadas únicamente a los gatos, de las que reproducimos alguna. Al final hay un texto de cinco páginas en el que Ungerer habla de sus gatos.

“Me encanta mirar y dibujar animales, pero los gatos son mis favoritos. Descansando o en movimiento, estas criaturas lánguidas, seductoras, sinuosas y sensuales, caprichosas y egoístas han sido una constante fuente de inspiración en mi vida, y la observación de su comportamiento ha resultado en cientos de ilustraciones. Para mí fueron especialmente importantes nuestros dos adorados birmanos, Piper y Heidsieck, que vivieron con nosotros en Canadá en los años setenta. Siguen apareciendo en mis grabados, carteles publicitarios y libros (Piper sirvió de modelo para Toby en “Ningún beso para mamá”)”.

A continuación añade unos pasajes del libro “Far Out Isn’t Far Enough” (1983) acerca de sus años en Canadá en homenaje a la memoria de Piper y Heidsieck.

Gatos de Wall Street

“Los gatos son inteligentes y lo saben. Pero también se les puede engañar, como a cualquiera. Entre la cocina y la entrada había una puerta acristalada en la que, durante mucho tiempo, faltaba un panel de vidrio. Los gatos tenían por costumbre usarlo como entrada y salida. El día en que se sustituyó fue muy doloroso para ellos. Estaban decididos a entrar por ahí, pero se daban contra el cristal”.

El gato Theo

Heidsieck murió, y escribe sobre él: “Le compré con Piper, su medio hermano algo más joven, en Nueva York, como regalo para Yvonne, al poco de conocernos. Era un gato muy orgulloso, clasista, que jamás se rebajó a tareas insignificantes como la caza. Le encantaban las caricias y bastaba con una pequeña muestra de cariño para que se derritiera como la mantequilla”.

“Piper, al contrario, es un insensato, un temerario que no se entrega a las caricias. Es un cazador nato, y pasa el día y la noche fuera. El mal tiempo no le detiene. Y es el único gato que conozco que no teme al agua. Era capaz de cazar tres ratas a la vez: dos con las patas y la tercera con la boca. Fuimos testigos. Pero al morir Heidsieck, la personalidad de Piper cambió de un día para otro. Se convirtió en amoroso y cariñoso, se queda en casa y ya no sale a cazar”.

Nueva Escocia, Canadá, 1973. Sin miedo al agua, Piper abre el camino
Música gatuna

La obra del dibujante Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/), sobre todo las ilustraciones de la revista The New Yorker, fue una inspiración para Tomi Ungerer, que se mudó a Nueva York en 1953. Profundamente antibelicista después de haber sufrido la ocupación nazi durante cuatro años, realizó una famosa serie de carteles contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta.

Muchas de sus ilustraciones apoyan la unidad de Europa, como la reconciliación francoalemana en su Alsacia natal y, sobre todo, valores europeos como la tolerancia y la diversidad. En 2003 fue nombrado Embajador de la Infancia y la Educación por el Consejo Europeo.

Vivía entre Irlanda, donde se compró una casa con su esposa en 1976, y Estrasburgo. Coleccionaba juguetes y se describía a sí mismo como “archivista del absurdo humano”. Hablaba perfectamente inglés con un impecable acento francés, como puede oírse en el documental “La historia de Tomi Ungerer” (2012). Falleció a los 85 años, el 9 de febrero de 2019, en Cork, Irlanda.