Gatos y Respeto

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Gatos y Respeto (recordando a Albert Schweitzer)

En agosto de 2014 dedicamos una entrada a Albert Schweitzer, a quien junto a Henry Beston consideramos uno de los pilares de este blog.

Teólogo, organista, filósofo y médico, nació el 14 de enero de 1875 en Alsacia-Lorena, que formaba parte del Imperio alemán. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1952 por su filosofía de “Respeto por la vida” y, sobre todo, por haber fundado y ocuparse del hospital Albert Schweitzer, en Lambaréné, entonces África Ecuatorial francesa, actual Gabón.

Sello de Gabón

Obtuvo el doctorado en Filosofía en 1899 y en Teología en 1902, ambos en la Universidad de Estrasburgo. Paralelamente desarrolló una brillante carrera como musicólogo y músico.

Sello del Emirato de Ajmán con Albert Schweitzer al órgano

Decidió irse a África a ejercer de médico y no de pastor, por lo que empezó a estudiar Medicina en 1905 y obtuvo su diploma en 1913. Se trasladó inmediatamente a Lambaréné y fundó un hospital. En 1917 fue recluido en un campo de prisioneros, junto a su esposa, por el gobierno francés, que les consideraba “enemigos alemanes”. Liberados un año después, permaneció en Europa hasta 1924 predicando, dando conciertos de órgano y especializándose en ramas de la medicina.

Regresó a Lambaréné, y allí pasó el resto de su vida exceptuando cortos periodos en los que viajaba a Europa. En los años sesenta, el hospital constaba de sesenta pabellones con más de quinientas camas. Con los 33.000 dólares del Premio Nobel fundó una leprosería. Falleció el 4 de septiembre de 1965 a los noventa años en Lambaréné, donde está enterrado. Su antimilitarismo le llevó a criticar las acciones bélicas hasta su muerte. Un amigo suyo, Albert Einstein, dijo: “En este triste mundo nuestro, es un gran hombre”.

Para el Dr. Schweitzer, la vida sin animales casi no merecía ser vivida. No solo apreciaba su inteligencia, sino ciertas cualidades que suelen atribuirse a los seres humanos. Phylas y Sultán fueron dos de los perros con los que vivió en Alsacia cuando era pequeño. En Lambaréné tuvo a Caramba, Amos, Porto, Hanibal, César, Kimmy y su gran favorita, Tchu Tchu.

Estatua en Deventer, Holanda

Vivió rodeado de gatos. Sizi, por ejemplo, siempre estaba a su lado mientras escribía y tenía por costumbre dormirse en su brazo izquierdo. Al parecer era zurdo, y para no tener que despertarla, prefirió aprender a escribir con la derecha. Sizi fue encontrada cuando apenas tenía cinco semanas y vivió veintitrés años. Otro gato suyo, Piccolo, siempre dormía en una pila de papeles en su mesa. Si entre esos documentos había alguno que debía ser firmado con cierta urgencia, todo el mundo esperaba a que Piccolo decidiera despertarse de la siesta.

También recogió chimpancés, pelícanos y antílopes.

Citaremos tres frases suyas, una de las cuales encabeza este blog:

Existen dos medios de refugio de las miserias de la vida: la música y los gatos.

El niño que sabe preocuparse por un animal que sufre, sabrá dar la mano a su hermano.

Al socorrer a un insecto amenazado, no hago más que intentar devolver a los animales en su conjunto un poco de la siempre creciente deuda de culpabilidad que los hombres han contraído con ellos.

Sello de Alto Volta (actual Burkina Faso)


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Gatos y Respeto (recordando a Henry Beston)

Hoy queremos recordar una de las primeras, y cortas, entradas de este blog. Estaba dedicada a Henry Beston y era el mes de mayo de 2014.

Las siguientes líneas fueron escritas por Henry Beston (1 de junio de 1888 – 15 de abril de 1968), un escritor y naturalista estadounidense conocido por su libro “The Outermost House”, en el que describe un año en la gran playa de Cape Cod, estado de Massachusetts. Se le considera uno de los padres del movimiento en defensa del medioambiente.

Henry Beston
En la casa de Cape Cod

El párrafo que citamos a continuación coincide con los sentimientos de Gatos y Respeto hacia todos los animales.

“Necesitamos tener otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. El hombre, desde su lugar alejado de la naturaleza universal y desde una vida de complicados artificios, observa a la criatura a través del cristal de sus conocimientos, ve la pluma magnificada y toda la imagen distorsionada. Somos condescendientes hacia ellos al creerlos incompletos, por el trágico destino que les hizo adoptar una forma tan inferior a la nuestra. Y al hacerlo nos equivocamos, estamos muy equivocados. El animal no debe ser medido por el hombre. En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro, ellos se mueven terminados y completos, dotados con extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, siguiendo voces que jamás oiremos. No son nuestros hermanos, no son nuestros subordinados, son otros seres atrapados con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y la labor de la tierra”.


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Los gatos de la India

Gato caracal

Cuando se piensa en India y en sus felinos, las primeras imágenes que nos vienen a la mente son las de panteras, leopardos, tigres, y quizá algún león. Pero también hay numerosas especies de gatos de pequeño tamaño en el país. Hoy daremos un rápido repaso a diez de ellos, pertenecientes a la subfamilia felinae, cuyo hábitat se extiende desde la nevada Himalaya, pasando por el mítico estado de Rayastán, al norte, hasta las húmedas selvas del sur.

Gato silvestre asiático

Ya hemos realizado entradas acerca de algunos de estos gatos, y en cuanto a los otros, algún día les dedicaremos un artículo más completo. De momento nos limitaremos  a hablar brevemente de cada una de las diversas razas que pueblan el subcontinente, empezando por el mayor de todos y terminando con el más pequeño.

Gato dorado asiático

El gato dorado asiático (Catopuma temminickii) se parece bastante al puma por el color de su pelaje, aunque hay variantes más próximas al negro y al gris. Suele pesar de 12 a 16 kilos, y mide algo menos de un metro, con una cola de 50 centímetros. Uno de sus rasgos más característicos son las rayas blancas, parecidas a bigotes, que le cruzan las mejillas.

Gato dorado asiático

No se sabe mucho de su comportamiento en libertad. En principio es un cazador nocturno y solitario al que no le gusta mucho trepar. Se alimenta básicamente de aves, liebres, lagartos y roedores, y se adapta fácilmente a cambios en la dieta. Si se ve obligado a cazar animales de más tamaño, puede hacerlo en pareja. Se encuentra en los bosques subtropicales de Assam, Arunachal Pradesh y Sikkim, en el noreste de India. Está clasificado como vulnerable por la UICN.

Gato dorado asiático

El gato silvestre asiático (Felis silvestris) es muy parecido en tamaño y aspecto al gato doméstico y suele pesar entre tres y cuatro kilos, con un pelaje de tonos arenosos más blanquecino en la barriga. Algunos pueden presentar manchas más oscuras. Tiene dos marcas negras en ambas mejillas.

Gato silvestre asiático

También llamado gato ornado, es diurno y nocturno. Habita en madrigueras abandonadas por otros animales, y se alimenta de pequeños mamíferos, lagartos, insectos, serpientes y aves. Se le encuentra en las zonas secas de Rayastán y Guyarat, así como en algunas regiones de Maharastra y Madhya Pradesh. La UICN considera esta especie como de preocupación menor.

Gato silvestre asiático

El gato caracal (Caracal caracalis) es un espléndido felino de color dorado al que ya dedicamos una entrada (https://gatosyrespeto.org/2020/02/27/el-gato-caracal/) cuyo hábitat son las regiones semiáridas del Punyab, Haryana, Rayastán, Guyarat y Madhya Pradesh. Era un gran favorito de la realeza, superado únicamente por el guepardo, y aparece incluso en cuadros del siglo XVII. Sin embargo, al contrario del modoso guepardo, no se adaptaba muy bien ni se fiaba del todo de los seres humanos.

Gato caracal

Parece ser que los maharajás tenían “jaurías” de caracales para la caza, algo sorprendente dado que se trata de un gran solitario que solo se acerca a otros de su especie para el apareamiento. La pérdida de hábitat es posiblemente la mayor amenaza a la que se enfrenta en India. A pesar de que numerosos naturalistas, biólogos y conservacionistas alertan regularmente sobre las graves amenazas que sufre en la India, para la UICN solo es una especie considerada de preocupación menor.

Gato caracal en la carretera de Kgalagadi

El lince euroasiático (Lynx lynx), al que dedicamos una entrada en diciembre pasado (https://gatosyrespeto.org/2020/12/24/un-gato-grande-el-lince-boreal/), no es muy común en India, aunque puede encontrarse en las regiones superiores del río Indo en Jammu y Cachemira, Ladakh y Sikkim. Se le ha avistado en las zonas rocosas del Himalaya por encima de la línea de árboles. Para la UICN también esta considerada una especie de preocupación menor aunque los linces no se reproducen anualmente, sino cada dos o incluso tres años.

Lince euroasiático
Lince euroasiático
Lince euroasiático

El gato pescador (Prionailurus viverrinus), que ya nos intrigó hace seis años (https://gatosyrespeto.org/2015/11/12/el-gato-pescador-una-especie-en-peligro/), es muy reconocible por sus orejas cortas, casi siempre echadas hacia atrás y su pelaje moteado. No es un gato pequeño, puede llegar a pesar 16 kilos. Es el gato más esquivo de todos.

Gato pescador
Gato pescador

La destrucción de marismas y humedales pone en grave peligro al gato pescador, y la UICN le ha incluido en la categoría de vulnerable no solo por eso, sino porque es perseguido y matado sin piedad. Habita principalmente en Sundarban, el bosque de manglares más grande del mundo, situado a los pies del Himalaya, en los valles de los ríos Ganges y Brahmaputra, así como en los Ghats occidentales.

Gato pescador

El gato de la jungla (Felix chaus) está ampliamente representado en diversos hábitats del subcontinente indio (https://gatosyrespeto.org/2016/06/09/el-gato-de-la-jungla-que-no-vive-en-la-jungla/). Es capaz de cazar presas de mayor tamaño que él. También se le conoce como gato de los juncos o de las marismas. Esta considerado como de preocupación menor por la UICN.

Gato de la jungla
Cachorro de gato de la jungla
Gato de la jungla

El gato leopardo (Prionailurus bengalensis) (https://gatosyrespeto.org/2019/06/27/el-gato-leopardo/) es realmente un leopardo en miniatura con la única diferencia de que sus manchas son totalmente sólidas. Es el gato silvestre más común en la India después del gato de la jungla. Vive en el Himalaya y en la región de Terai, en el noreste, y en zonas de los Ghats occidentales. Su maullido es muy parecido al del gato doméstico.

Gato leopardo
Gato leopardo
Gato leopardo

El gato Pallas (Otocolobus manul) (https://gatosyrespeto.org/2018/08/02/el-gato-pallas-o-felis-manul/) es un felino de pequeño tamaño que puede vivir en condiciones muy duras, como en las estepas y colinas desérticas de Ladakh y la zona del lago Lhamo en Sikkim. La UICN le otorga la categoría de casi amenazado.

Gato pallas
Gato pallas
Gato pallas

El gato jaspeado (Pardofelis marmorata) es un pequeño felino más o menos del tamaño del gato doméstico que habita en el este del Himalaya. En un principio se consideró que pertenecía al linaje panterino, pero es un pariente cercano del gato dorado asiático y del gato de la bahía o de Borneo, y los tres se separaron de otros félidos hace 9,4 millones de años.

Gato jaspeado
Gato jaspeado

Tiene las orejas redondeadas y un tupido rabo tan largo como todo su cuerpo desde la cabeza. El color de su pelaje varía entre el marrón grisáceo y el marrón ocre, siendo algo más claro en la barriga, con manchas por todo el cuerpo – incluso las patas – y la cola. Es un gran trepador y se alimenta sobre todo de pájaros, aunque no le hace ascos a algún que otro pequeño mamífero. La IUCN considera la especie como vulnerable.

Grabado de gato jaspeado
Gato jaspeado

El gato herrumbroso (Prionailurus rubiginosus), el décimo y último felino de esta lista, es el gato más pequeño del mundo. Mide de 35 a 48 cm de longitud, con una cola de 15 a 30 cm, y pesa solo de 0,9 a 1,6 kg. Su pelo es corto y, tal como sugiere su nombre, luce manchas de color rojizo esparcidas regularmente por la espalda, la cabeza y los flancos. Tiene un delicado círculo blanco alrededor de los ojos y, en ocasiones, motas blancas en la barriga.

Gato herrumbroso

Su distribución es relativamente restringida. Vive principalmente en bosques caducifolios húmedos y secos, así como en zonas de matorrales y pastizales, pero está ausente en los bosques perennes.​ Prefiere la vegetación densa y las áreas rocosas. En India se le ve sobre todo en el sur y centro del país, aunque alguno ha sido avistado hasta la reserva Sariska de tigres. Su calificación por la UICN es de casi amenazado.

Gato herrumbroso

Aunque pueda parecer muy positivo que ninguna de estas diez especies de pequeños felinos esté considerada como “amenazada” por la UICN, su población decrece de forma regular cada año. La pérdida de hábitat probablemente sea la mayor amenaza, seguida por la caza furtiva en busca de carne, pieles y para rituales de magia.

Gato herrumbroso

De la totalidad de fondos dedicados a los felinos en todo el mundo, solo el 1% se destina a investigar a los pequeños felinos, resultando esto en una tremenda carestía a la hora de realizar las acciones conservacionistas necesarias para que no acabe desapareciendo alguna especie de estos maravillosos gatos.

Gato jaspeado


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El gato en anuncios (sobre todo de quesos) y más

El gato aparece en anuncios desde que estos existen. Hace algo más de cuatro años ya dedicamos una entrada a este tema (https://gatosyrespeto.org/2017/02/16/gatos-y-anuncios/). Está claro que usar cualquier animal en un anuncio suele ser un gancho infalible y, según varios estudios recientes, el gato es el más poderoso de todos, pero ¿por qué?

Perfume

Los expertos dicen que el gato representa el arquetipo del bienestar: sabe disfrutar de las buenas cosas de la vida en un entorno seguro y del calor del hogar, unas buenas bases para lanzar ciertos mensajes. De acuerdo, pero no todos los gatos tienen una vida placentera, ¿o es que los publicistas nunca han visto a un gato hambriento y muerto de frío debajo de un coche una noche de invierno?

Además de comunicar una sensación de satisfacción, el gato tiene siete vidas (nueve en muchos países); en otras palabras, quedaremos satisfechos con la robustez y durabilidad del producto. Ha sido utilizado para anunciar cualquier cosa, desde cigarrillos, alcohol (incluso el vinho verde portugués), radiadores (tiene lógica, les gusta el calor), perfumes, jabones…

…y coches (en general suelen ser felinos grandes), pero Pontiac utilizó un gato para promocionar el modelo Catalina, jugando con las tres primeras letras “c-a-t”. El anuncio dice más o menos lo siguiente: “¿Conocen la nueva raza “cats” de Pontiac? Rápida, con equilibrio innato, resistente para nueve vidas, esa es la nueva raza “cats” de Pontiac, ¡el Catalina!”

Los gatos también han promocionado medias, manoplas, leche (tiene sentido, aunque no es recomendable que un gato beba leche), gimnasios y mucho más. El poder del gato parece imparable, a pesar de los ailurófobos, que obviamente están perdiendo la batalla.

Ahora bien, ¿por qué hubo una época – los años cincuenta – en Francia en que el gato personificó el queso? Es verdad que a muchos les gusta el queso, pero suelen inclinarse por los curados. Entre los 20 anuncios que hemos encontrado, todos son quesos blandos y franceses, excepto uno de gruyere suizo escrito en inglés, por lo tanto dirigido a la exportación.

Hay de todo, “El gato ladrón”, “El gato con botas”, “El gato desnudo” (Chat nu) por un juego de palabras con el apellido del fabricante, “Chanu”, “El gato goloso”…

Para acabar una entrada algo absurda cambiaremos totalmente de registro e incluiremos algo que no tiene nada que ver con la publicidad. Se trata de una historia corta escrita por Colette, una de las más tristes que firmó.

“Viví la vida terrestre, donde era negro. Negro del todo, sin una mancha blanca en el pecho, sin estrella blanca en la frente. Ni siquiera tenía esos tres o cuatro pelos blancos que aparecen en la garganta de los gatos negros, debajo de la barbilla. De pelo corto, mate, tupido, rabo delgado y caprichoso, con el ojo oblicuo de color agraz, un auténtico gato negro.

Mi más lejano recuerdo remonta a una casa donde encontré, viniendo hacia mí desde el fondo de una sala larga y sombría, un gatito blanco. Algo inexplicable me empujó hacia él y nos detuvimos nariz contra nariz. Dio un salto hacia atrás e hice lo mismo a la vez. Si no hubiera saltado aquel día, quizá viviría todavía en el mundo de los colores, de los sonidos y de las formas tangibles…

Pero salté y el gato blanco creyó que yo era su sombra negra. En vano intenté convencerle de que yo tenía una sombra mía. Él se empeñó en que solo fuera su sombra y que imitase sin recompensa alguna cada uno de sus gestos. Si bailaba, yo debía bailar, beber si bebía, comer si comía, cazar sus presas. Pero yo bebía la sombra del agua, y comía la sombra de la carne, me hastiaba acechando bajo la sombra del pájaro…

Al gato blanco no le gustaban mis ojos verdes porque se negaban a ser la sombra de sus ojos azules. Los maldecía y les lanzaba su garra. Entonces los cerraba y me acostumbré a no mirar más que las sombras que reinaban detrás de mis párpados.

Pero aquella era una vida pobre para un gatito negro. Las noches de luna me escapaba y bailaba débilmente ante el muro encalado para disfrutar viendo mi sombra, delgada y picuda, más delgada con cada luna, aún más delgada, que parecía derretirse…

Así escapé del gatito blanco. Pero mi evasión no deja de ser una imagen confusa. ¿Trepé por el rayo de luna? ¿Me encerré para siempre detrás de mis párpados bajados? ¿Me llamó uno de los gatos mágicos que emergen del fondo de los espejos? No lo sé. Pero ahora el gato blanco cree haber perdido su sombra, la busca y la llama sin cesar. A pesar de estar muerto, no conozco el descanso y dudo. Poco a poco veo alejarse la certeza de que fui un gato de verdad y no la sombra, la mitad nocturna, el negro anverso del gato blanco”.

Añadiremos dos párrafos del prólogo, también de la autora. El primero dice así: “No hay gatos corrientes. Hay gatos desafortunados, gatos obligados a disimular, gatos menospreciados, gatos que un incurable error humano entrega a manos indignas, gatos que esperan toda la vida una recompensa que nunca llega: la comprensión y la compasión. Pero ni la miseria ni la mala suerte bastan para que un gato sea corriente”.

Y más abajo sigue diciendo: “Merecía algo más el animal al que el creador dio el ojo más grande, el pelaje más suave, la nariz más delicada, la oreja móvil, la pata incomparable y la garra curva que pidió prestada al rosal; el animal más perseguido, el menos feliz y, como dijo Pierre Loti, el mejor organizado para sufrir”. [Sidonie-Gabrielle Colette (1873-1954), traducido del libro “Chats de Colette”, editorial Albin Michel, 1950].

Ya incluimos estos dos párrafos en la entrada que dedicamos a Colette hace más de tres años, pero desde que la autora escribió estas líneas, las razas de gato se han multiplicado, algunas de ellas creadas para acoplarse al ser humano, otras por meros criterios estéticos… La gran mayoría de anuncios actuales solo usan gatos de raza, gatos de photoshop que responden a gustos muy concretos, poco naturales y espontáneos. El gato está de moda, los gatos tienen páginas en Facebook con miles de seguidores, algunos anuncios con gatos se vuelven virales. Pero no olvidemos al gato común, al callejero, a ese que nunca será corriente.


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Gatos en el Antiguo Egipto

Bronce y oro, 600 a.C.

Durante mucho tiempo se creyó que el gato había sido domesticado en Egipto, pero en 2004 un grupo de arqueólogos franceses descubrió en Chipre los restos de un gato de ocho meses en un yacimiento neolítico fechado en 9500 a.C. y se han encontrado otros en poblados cercanos a Jericó que remontan a 6000 años a. C.

Peso, 305-30 a.C.

Los restos más antiguos conocidos en Egipto proceden de una tumba de época prefaraónica de Mostwagedda, al sur de Asiut, en la que un hombre está enterrado con una gacela y, a sus pies, un gato, datado en 4000 a.C., aunque es imposible saber si era salvaje o domesticado.

Gata amamantando, 664-30 a.C.

Los gatos salvajes más comunes eran el Felis chaus (gato de la junga) y el Felis silvestris Lybica (gato del desierto), animales de pequeño tamaño que debieron acercarse a los poblados y acabaron por convivir con los seres humanos.

Felis chaus
Felis silvestris

Las primeras imágenes de gatos son las de una estela procedente del templo donde se veneraba al faraón Neferkara Pepy (2236-2143 a.C.) en Saqqara. Tres representaciones juntas podrían significan “multitud”, de ahí que se haya transcrito como “Ciudad de los gatos”.

En un contexto doméstico, el gato aparece por primera vez en la tumba de Baket III, en Beni Hasan, donde uno se enfrenta a un ratón. Se han encontrado figuritas de gatos en tumbas del Imperio Medio, lo que indica su creciente popularidad. Se estima que el gato azul moteado de loza está fechado entre 1850 y 1650 a.C. La pequeña vasija de alabastro en forma de gato (1980-1801 a.C.) es la representación tridimensional más antigua conocida de un gato.

Loza esmaltada
Alabastro

A partir del reinado de Tutmosis III (1479-1425 a.C.) el gato se representa con mayor frecuencia en las tumbas, sobre todo en Tebas. En una estela de la tumba de Meri-meri, contemporáneo de Amenofis III (1391-1353 a.C.), hay un gato debajo de la silla de la mujer. Su posición se repetirá infinidad de veces en el arte egipcio: sentado, con el rabo metido entre la curva de la pierna y la tripa, para reaparecer después.

(Detalle)

En una pintura mural fechada hacia 1250 a.C. de una tumba de Deir el-Medina se ve al escultor Ipuy, que vivió en el reinado de Ramses II (1279-1213 a.C.), sentado con un gato minúsculo en el regazo, y a su lado, su esposa Duammeres con la gata madre mirándonos desde debajo de su silla.

El gato es, en realidad, un elemento muy menor, sea simbólico o no, en la composición general y suele rellenar un espacio vacío (debajo de una silla), algo muy corriente en el arte egipcio.

Estela de Deir el-Medina, 1200 a.C.

Encontramos gatos en las escenas de caza de las tumbas, como por ejemplo en la pintura que describe a Nebanum en un pequeño bote de papiro a punto de lanzar un palo. Su esposa está detrás y su hija, entre sus piernas (llenando un espacio vacío). El muerto siempre iba acompañado de su familia, y queda claro que el gato de Nebanum formaba parte de ella. Se estima que fue realizada en 1450 a.C.

(Detalle)

Por cierto, el gato también tuvo un papel en la medicina egipcia, famosa en el mundo antiguo. La grasa, el pelo y los excrementos del gato macho, así como la placenta y el pelo de la gata hembra formaban parte de diversas recetas, todas ellas de uso externo. Por ejemplo, la placenta de una gata mezclada con otros elementos impedía la aparición de canas, y el pelo de gata mezclado con leche humana y resina se aplicaba en las quemaduras, acompañado del debido sortilegio.

Cabeza de gato, 664-30 a.C.

La forma animal no necesitaba ser explicada porque formaba parte de la vida diaria. No había gran diferencia entre el ser humano y el animal al no existir la categoría de “animal”. En otras palabras, los seres vivos incluían a los dioses, a los humanos y a los animales. El corazón y la lengua del dios creador Ptah estaba “presente en “todos los dioses, todas las personas, todo el ganado, todos los gusanos, todo lo que vive”.

Ataúd de madera, 332-30 a.C.

Ra, el dios sol, se representaba de numerosas formas, y una de ellas era con cabeza de gato. En el “Libro de los muertos”, un gato en la viñeta correspondiente al sortilegio 17 mata al enemigo del dios sol, la serpiente Apofis, con un cuchillo sagrado, haciendo posible que el sol vuelva a salir al día siguiente y el mundo no desaparezca.

Entre 1540 y 1069 a.C. los artesanos que construyeron y decoraron las tumbas reales del Nuevo Imperio del Valle de los Reyes vivían en el poblado de Deir el-Medina, no lejos de Tebas. Dejaron numerosos documentos escritos en tinta sobre papiro, así como pequeñas escenas en óstracos, placas de piedra caliza mucho más baratas y abundantes que el papiro.

Óstraco
Papiro

La mayoría de óstracos son del periodo ramésida (1295-1069 a.C.) y muchos fueron hechos por diversión. Entre las escenas de animales, los gatos ocupan un lugar de importancia, pero los roles suelen estar invertidos. El ratón se ha convertido en rey y el gato le abanica.

En otro, fechado hacia 1150 a.C., un ratón observa a un gato castigar a un joven. ¿Habría atormentado a un gato? Por cierto, las tumbas de Deir el-Medina son las que contienen más representaciones de gatos.

En el pensamiento egipcio, un concepto era formado por dos opuestos, por ejemplo, el valle del Nilo y el desierto, el Alto y el Bajo Egipto. En 1850 a.C. aproximadamente las diosas Sejmet y Bastet eran consideradas opuestos complementarios, pero cada una seguía representada con cabeza de leona.

Gato en marisma, 1900 a.C.

No se sabe exactamente en qué época empezó a verse a la gata como una manifestación de Bastet, pero la asociación cobró mucha importancia cuando la ciudad de Bubastis obtuvo preeminencia durante la vigésima segunda dinastía (945-715 a.C.). El nombre de uno de los reyes de dicha dinastía fue Pamiu (Gato macho), que reinó entre 773 y 767 a.C.

Bastet

El festival de la diosa Bastet en Bubastis se convirtió en uno de los mayores y más populares, y también se celebraba en otras partes del país, como Esna y Tebas en el Alto Egipto, así como en Menfis. Bastet pasó a ser un elemento habitual en los nombres personales de la época tolemaica y solo era superada en popularidad por Osiris.

Bastet

Los cementerios de animales se hicieron más habituales durante el último periodo faraónico, desde 400 a.C. Cada vez se momificaron más animales al considerarse manifestaciones de un dios. Algunas de las necrópolis de gatos cercanas al templo de Bastet en Bubastis remontan al 900 a.C.

Momias de gatos

Hemos encontrado la información para este artículo en “The Cat in Ancient Egypt”, el espléndido libro de Jaromir Malek, una de las mayores autoridades mundiales en arte y cultura egipcios. Es conservador del Archivo del Instituto Griffith en el Ashmolean Museum de Oxford, y autor de decenas de estudios y libros sobre esta materia. Uno de ellos, “Egipto: 4.000 años de arte(Phaidon), está publicado en español.

Sarcófago de Ta-miut, la gata del príncipe Tutmosis, 1150 a.C.


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Gatos, cocinas y cocineros

Foto de Ferdinando Scianna

Hoy en día no es muy habitual ver a gatos en las cocinas; es más, en numerosas casas tienen derecho a dormir en el sofá del salón, pero no pueden pisar la cocina, y si se les permite la entrada, saltar a una encimera es totalmente impensable. Sin embargo, hasta bien entrado el siglo XX, el gato formaba parte íntegra del paisaje de la cocina, aunque probablemente le estuviera vetado el sofá del salón.

Las primeras imágenes de gatos en la cocina datan del siglo XIV y son parte del Tacuinum Sanitatis, un manual medieval sobre salud basado en el tratado médico árabe Taqwim al‑sihha (Tablas de salud), de Ibn Butlan. Existen varias versiones latinas en manuscritos profusamente ilustrados.

Tacuinum Sanitatis

Dos siglos después, el pintor alsaciano afincado en París y considerado un maestro del bodegón en su época, Sébastien Stoskopff, pintó por lo menos un cuadro con un gato en la cocina. No sabemos si son truchas o lucios, pero nos inclinamos por lucios dado el tamaño del pez que el gato está a punto de disfrutar.

Sébastien Stoskopff (Siglo XVI)

También del XVI, concretamente de 1591, es el magnífico cuadro del italiano Vincenzo Campi titulado “La cocina”. Dos de las cocineras parecen estar muy interesadas en el gato que defiende las entrañas de pollo que una de ellas acaba de darle. Claramente, tanto el gato como el perro faldero eran habituales del lugar.

La cocina (Vincenzo Campi, 1591)

Detalle

Volvemos a saltar dos siglos para irnos a la cocina de un palacio valenciano trasladada a la cuarta planta del Museo de Artes Decorativas de Madrid. Además de una foto, añadimos el enlace para realizar una visita virtual a este maravilloso lugar donde se encuentran representados nada menos que ocho gatos. Excepto dos, el autor no confirió a los demás un comportamiento ejemplar. http://www.culturaydeporte.gob.es/docroot/contenido-estatico/museos/mnartesdecorativas/visita-virtual/cocina.html

Cocina valenciana (Siglo XVIII)

Ya en el XIX, no podíamos omitir a Carl Reichert ni a Charles van den Eycken, dos pintores muy dedicados a los gatos, de acuerdo con la moda imperante en la segunda mitad de ese siglo. Pero nos parece mucho más representativo el naturalista francés Joseph Bail con “El cocinero y su gato”. Este apasionado de la gastronomía realizó toda una serie sobre cocineros y pinches de cocina sin omitir al gato en numerosas escenas.

Carl Reichert (1836-1918)

Un gato en la cocina (Charles van den Eycken, siglo XIX)

El cocinero y su gato (Joseph Bail)

El último lienzo es de Ivan Albright (1934) y se titula “La cocina de la granjera”. Detrás de la mujer que pela lo que parecen rábanos, vemos a un gato sentado en el suelo, no lejos de la estufa de leña. El gato sigue aceptado en la cocina, al menos en el campo.

La cocina de la granjera (Ivan Albright, 1934)

Más reciente, pero haciendo referencia a una generación anterior, está la viñeta de Linda Benton “La abuela en la cocina”. La artista realizó una serie de dibujos de una abuela que vive con numerosos gatos y no podían faltar en la cocina.

La abuela en la cocina (Linda Benton)

A finales de los años cincuenta aparece una mujer que rompe con todos los moldes de una época en Estados Unidos. Entre los enormes cambios que produjo la posguerra en Estados Unidos en cuanto a limpieza, salud, etcétera, estaba la prohibición de que el gato entrara en la cocina. Nos referimos a la cocinera Julia Child, (https://gatosyrespeto.org/2015/01/03/julia-child-buena-cocina-y-gatos/) que hizo auténticos milagros para educar el paladar norteamericano. No solo era una magnífica cocinera, también adoraba a los gatos y solían acompañarla mientras ponía a punto sus recetas.

Julia Child

Minette en la cocina de Julia Child

El renombrado y lamentado chef Anthony Bourdain, de apellido francés, pero nacido en Nueva York, amaba a los gatos. Consideraba que la columna vertebral de los restaurantes estadounidenses eran los inmigrantes latinoamericanos. En su opinión, muchos poseían un gran talento, pero no recibían el reconocimiento ni el salario que merecían. También alzó la voz contra el acoso sexual en la restauración.

Anthony Bourdain y Lupetto

Un joven cocinero con tres canales en YouTube llamado Yun Yoshizuki siempre cocina con sus gatos Kohaku y Nagi. Ambos le observan mientras prepara deliciosos platos y jamás se atreven a estirar la pata para llevarse ese tentador trocito. Al parecer, Yun y su mujer Rachel tienen un tercer gato llamado Poki, pero no se le deja entrar en la cocina durante los rodajes porque su educación deja algo que desear. Por cierto, en ocasiones especiales, Yun prepara comida para gatos en directo: sushi y sashimi.

Jun Yoshizuki preparando sukiyaki con Kohaku y Nagi

No solo se cocinan platos suculentos para gatos, también se publican muchos libros de recetas actualmente. “The Secret of Cooking for Cats” (El secreto de la cocina para gatos), de Martin A. Garner, publicado en 1965, demuestra que pensar en recetas para gato no es una tendencia nueva. Algunos nombres de platos incluidos en el libro son “Pollo estilo Madrid”, “Pescado a la napolitana”, “Ensalada de mar”, “Interludio noruego”…

Incluso con la enorme selección de comida para gatos que se puede adquirir en la actualidad, se siguen preparando platos especiales. En la foto vemos a Deborah Robertson con Dixie ante la mesa de la cocina donde experimenta y prepara tentadoras recetas para su libro “Cooking for Cats: The healthy, happy way to feed your cat” (Cocinar para gatos: La forma sana y feliz de alimentar a su gato).

Debora Robertson y Dixie

La autora reconoce que cuando empezó a tener gatos, les compró el pienso más equilibrado del mercado, pero no eran felices. Pasó a la comida enlatada con un resultado positivo, aunque no del todo satisfactorio. Sigue diciendo, con cierta lógica, que si invita a alguien a su casa, cocina para esa persona. También cocina para su marido y para ella misma. Siendo así, ¿por qué no cocinaría para sus gatos?

Deborah Robertson


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Los gatos de Dubrovnik

A orillas del mar Adriático se encuentra Dubrovnik, conocida como Ragusa entre 1358 y 1808, fundada en el siglo VII por unos refugiados de Epidauro, situada unos 15 kilómetros más al sur. 

Estuvo bajo la protección del Imperio Bizantino y posteriormente, de la República de Venecia. Gozo del título de “estado libre” durante casi quinientos años, entre los siglos XIV y XIX. La prosperidad de la República de Ragusa se debía al comercio marítimo, que le permitió alcanzar un elevado nivel cultural.

Casi destruida por un terrible terremoto en 1667, en el siglo XIX fue ocupada, durante las guerras napoleónicas, por las fuerzas imperiales francesas. Después de ser abolida, la República de Ragusa pasó a formar parte del Reinado Napoleónico de Italia. A finales del XIX y durante casi todo el XX perteneció al Imperio austríaco, al austrohúngaro y, finalmente, a Yugoslavia.

La bella ciudad de Dubrovnik está llena de gatos. El pasado 19 de septiembre, el periódico Dubrovnik Times (versión en inglés) publicó un pequeño artículo diciendo que desde el mes de septiembre de 2018, el Ayuntamiento de la ciudad, en cooperación con voluntarios que cuidan de gatos callejeros y abandonados, implementó un programa CES (Captura-Esterilización-Suelta) en toda el área municipal.

Según las clínicas veterinarias participantes, en los últimos dos años se ha esterilizado a 1.018 gatos, 715 hembras y 303 machos. En lo que va de año, “Sanitat Dubrovnik” ha reartido 80.000 kunas, el equivalente a 10.500 € o 12.500 $, por igual entre las tres clínicas participantes.

“Vamos por buen camino para controlar la población de gatos callejeros. Ya pueden verse los resultados, y todos los gatos con la punta de la oreja cortada son una prueba de nuestro éxito”, dice Ljubica Kežić, la mujer que impulsó el proyecto. Mato Franković, el alcalde de Dubrovnik, se ha comprometido a que el programa siga en el futuro.

Ljubica Kežić

En los primeros 9 meses del proyecto, de julio de 2018 a abril de 2019, se gastaron 152.000 kunas (20.000 € – 23.500 $). Al agotarse el presupuesto, el alcalde permitió un gasto adicional de 100.000 kunas gracias a una enmienda a la partida correspondiente en el presupuesto.

Ljubica Kežić lleva años cuidando a gatos en Dubrovnik. Todo empezó por casualidad, cuando una mujer mayor le pidió que la ayudara a llevar agua al abandonado hotel Belvedere, donde vivía un centenar de gatos. Ljubica explica que la mujer no podía más y decidió involucrarse en el cuidado de los gatos.

Al cabo de diez años ha conseguido esterilizarlos a todos, aunque desgraciadamente, muchas personas siguen abandonado gatitos en el hotel, convencidas de que es un paraíso para gatos. Pero es todo lo contrario, y muy pocos gatitos sobreviven a los ataques de martas y comadrejas, muy numerosas en la zona, o a los atropellos en la carretera.

Además de varios voluntarios, Ljubica Kežić cuenta con la ayuda de otras dos mujeres amantes de los gatos, la británica Gaye Lockwood, así como su compatriota y amiga Tihana Zvone. La primera sufragó las esterilizaciones de los gatos del Belvedere y de muchos otros antes de que se pusiera en marcha el proyecto municipal. Gaye Lockwood creó “Dubrovnik Cats” para que algunos gatos del hotel fueran adoptados en Inglaterra y trasladados a ese país, como Zutko, el gato ciego, que murió en su hogar de acogida en agosto pasado.

Zutko el gato ciego y Gaye Lockwood

Gaye Lockwood se desplaza dos veces al año a Dubrovnik, pero tiene una cuenta abierta con un veterinario de las afueras de la ciudad al que puede acudir cualquiera que  encuentre a un gato herido o enfermo. Tihana Zvone, por su parte, creó una página en Facebook, “Udomljavanje Napustenih Zivotinja Dubrovnik” (Adopción de animales abandonados en Dubrovnik), a través de la que ha logrado numerosas adopciones y concienciado a los habitantes de la ciudad de que deben esterilizar a sus animales de compañía en vez de abandonar a las camadas.

El 5 de junio pasado lanzaron una llamada de ayuda a todos los vecinos de Dubrovnik. La pandemia ha reducido drásticamente el intenso turismo de la ciudad, repercutiendo directamente en las donaciones de alimentos. En tiempos normales, muchos restaurantes daban carne y dinero para la compra de pienso, pero muchos han cerrado, con la consiguiente merma de fondos. Explican que ya no pueden alimentar correctamente a la enorme población felina de la zona.

La situación también ha afectado directamente a un proyecto que lleva años cuajándose: un refugio de grandes dimensiones para gatos y perros financiado íntegramente por el Ayuntamiento. La construcción – apenas empezada – se ha detenido sin fecha de continuidad. El presupuesto es de tres millones de kunas (396.500 € – 466.500 $). Ojalá pueda reemprenderse pronto.

El Belvedere era un espectacular hotel de cinco estrellas en la costa del Adriático, a menos de media hora del centro histórico de Dubrovnik, inaugurado en 1985. Cerró sus puertas en 1991, al empezar la guerra de los Balcanes y sufrir fuertes bombardeos.

Hoy, sus 18 niveles y 223 habitaciones de lujo están en ruinas, con las paredes cubiertas de grafitis. La piscina que miraba al Adriático y estaba protegida por un enorme panel de vidrío ha sido invadida por la maleza y los escombros. El centro de la estructura es una curiosa escalera en espiral que ahora carece de barandilla.  

En 2014, el multimillonario ruso Viktor Vekselberg – dueño de la mayor colección privada de huevos de Fabergé – lo compró en pública subasta. Hasta la fecha no ha hecho nada para renovar el hotel e incluso se rumorea que la estructura va a ser demolida. En cualquier caso, el Ayuntamiento se ha comprometido a realojar a los actuales residentes, los gatos, a los que alimenta y cuida Ljubica Kežić y otros voluntarios.


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Gatos tatuados de Kazuaki “Horitomo” Kitamura

El estudio de tatuajes State of Grace (Estado de Gracia), de San José, California, publicó en 2013 el libro “Monmon Cats”, con texto y dibujos de Kazuaki “Horitomo” Kitamura. Sus 118 páginas contienen un sinfín de maravillosos dibujos de tatuajes de gatos. Ahora bien, no se trata de los típicos tatuajes de gatitos bonitos, sino de espléndidas obras por sus colores, complicado diseño y simbolismo. “Monmon” significa “tatuado” en japonés.

Pero ¿qué empujó a Kitamura, más conocido como “Horitomo” en el mundo del tatuaje, a centrar su trabajo en los gatos? En la introducción del libro, el artista explica que el gato no ha sido bien tratado en algunas partes del mundo: “Me parece que hay ciertas similitudes entre los sentimientos encontrados que mucha gente tiene acerca de los gatos y los tatuajes en la sociedad japonesa. Por eso me parece que los gatos y los tatuajes están hechos el uno para el otro”.

Sigue diciendo que siempre le han inspirado los grabados del gran artista Kuniyoshi Utagawa (https://gatosyrespeto.org/2017/08/10/los-muchos-gatos-de-utagawa-kuniyoshi/), que vivió a finales del periodo Edo y principios de la era Meiji. Los tatuajes se usaron como castigo en Japón, pero al final de la época Edo (siglo XIX) empezaron a ponerse de moda y muchos dibujos eran obra de los grabadores. Esa moda quizá se deba a la publicación de la novela china “Suidoken”, ilustrada con grabados de escenas heroicas, dragones, tigres y flores que acabaron “grabados” en la piel de ricos mercaderes.

A principios del siglo XX, los tatuajes fueron prohibidos en Japón y no volvieron a legalizarse hasta el año 1948, durante la ocupación estadounidense. Por entonces, los tatuajes se asociaban sobre todo a los Yakuza, la famosa “mafia” japonesa. Los dibujos no solo servían para embellecer el cuerpo, sino como protección.

Yakuzas tatuados

Tatuaje Yakuza antiguo

El tatuaje tradicional japonés, “irezumi”, no tiene nada que ver con el occidental. Se realiza manualmente, con tinta “nara”, la misma que usaban los grabadores de la época Edo, y requiere largas horas de trabajo. Un tatuaje de cuerpo completo como el de los Yakuza puede llegar a costar 30.000 euros.

Los tatuajes siguen sin ser muy bien vistos en Japón. En 2012, el alcalde de Osaka lanzó una campaña para que las empresas despidieran a los empleados tatuados. Muchos baños públicos, playas o gimnasios no permiten la entrada a personas tatuadas, quizá por la connotación Yakuza. Pero son cada vez más populares, basta con no enseñarlos en público.

Horitomo descubrió los tatuajes hace más de treinta años, cuando abandonó las cocinas del restaurante donde aprendía a ser un chef por la tabla de surf. Algunos de sus amigos estaban tatuados y la idea le gustó. Después de un incidente muy desagradable con una ola, decidió que el surf no era lo suyo y pensó en aprender a tatuar. Algo que, según él, su madre sigue sin perdonarle.

Empezó su aprendizaje en 1993 en un estudio en Nagoya, uno de los primeros en ofrecer tatuajes con la técnica y modelos occidentales. Cuatro años después se mudó a Tokio, donde trabajó en dos estudios, y en 1998 se fue a Osaka para ser el primer artista de un estudio recién abierto. Para entonces había ido a convenciones por todo el mundo, tanto en Europa como Estados Unidos. En esa época era conocido como “Washo”.

A medida que profundizaba en el arte de los tatuajes, se interesó por la técnica tradicional japonesa y estudió con el gran maestro Yoshihito Nakano, conocido como Horiyoshi III, autor de numerosos tatuajes Yakuza. Al acabar su formación, el maestro le dio el nombre de Horitomo, formado a partir del prefijo “hori”, cuyo significado es “grabar”.

Horyoshi III (Yoshihito Nakano)

Transcurrieron otros cuatro años hasta que Masoyischi Kikuchi, el productor del videojuego “Yakuza”, vio los dibujos de varios de los mejores tatuadores tradicionales del momento, entre los que estaba Horitomo. Se puso en contacto con él y le pidió que se uniera al equipo de la primera entrega del videojuego.

En todos estos años de aprendizaje, Horitomo había tenido una compañera: una gata llamada Ginnan que su esposa llevó a casa después de encontrarla hambrienta y en mal estado en Osaka. Horitomo se enamoró de Ginnan, otro nombre para las nueces de Gingko, y en gran parte fue su inspiración para el libro “Monmon Cats”. Falleció en 2015, siendo ya muy mayor.

La gata Ginnan

En palabras de Horitomo: “Los dragones son muy importantes en los tatuajes japoneses, gustan a todo el mundo, pero no se prestan a muchos cambios. Sin embargo, el gato permite añadir símbolos, motivos budistas o procedentes de leyendas tradicionales”. Y añade: “Además, tengo la sensación de que al dibujarlos y pintarlos, los gatos me prestan parte de sus poderes”.

En 2007, Horitomo, su esposa y Ginnan se trasladaron a San José, California, donde empezó a trabajar en el famoso estudio “State of Grace”, propiedad de Ryudaibori, otro  célebre tatuador, antes conocido como “Horitaka”.

Horitomo y Ginnan

Horitomo y Ginnan

A su llegada a San José, Horitomo se dio cuenta rápidamente de que los tatuadores supuestamente tradicionalistas no respetaban las imágenes escrupulosamente. Por ejemplo, el símbolo estaba en el hombro equivocado, el sable en la mano incorrecta. Fue cuando decidió escribir su primer libro, “Immovable—Fudo myo-o Tattoo Design by Horitomo” (Inamovible – Tatuajes Fudo myo-o, por Horitomo), de 185 páginas, publicado también por el estudio “State of Grace”.

Además de seguir diseñando tatuajes y tatuando, participa regularmente en sesiones colectivas para mostrar cómo se realiza el “tebori”, el tradicional tatuaje manual japonés. Consiste en el uso de agujas esterilizadas, afiladas a mano y de un grosor algo mayor que las máquinas eléctricas. El tatuaje se elabora introduciendo las agujas en la piel mediante pinchazos sumamente precisos. Es un método bastante más doloroso que el occidental.


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Gatos en la guerra

Trinchera (1914)

Se estima que en la Primera Guerra Mundial participaron 500.000 gatos, sobre todo en las trincheras, cazando ratas – al parecer había muchas -, además de ser usados para detectar el letal gas mostaza. Aunque los gatos morían, los soldados tenían tiempo de ponerse la máscara antigás.

Soldados neozelandeses (1914)

Trinchera (Gallipoli, 1915)

Pero también eran compañeros que compartían las incomodidades y la comida, se les quería y aliviaban el estrés. Cuentan que el gato Pitouchi nació en las trincheras y que fue el único en sobrevivir de la camada al morir su madre. Le recogió un teniente belga llamado Lekeux y le salvo dándole leche. Pitouchi seguía a Lekeux paso a paso y si el suelo de la trinchera estaba encharcado, se acomodaba en su hombro.

Región de Argonne, Francia (1916)

Una noche, Lekeux se arrastró hasta las posiciones alemanas para dibujar el lugar en que se encontraban las piezas de la artillería enemiga. Se escondió en el cráter de un obús y, absorto en la tarea, no se dio cuenta de que se acercaba una patrulla de vigilancia. Cuando ya estaba perdido, Pitouchi saltó del cráter, sorprendiendo a los alemanes, que le dispararon. Por suerte, no le dieron, y los soldados se alejaron, riendo. Lekeux y Pitouchi pudieron regresar a sus puestos sanos y salvos con los preciados dibujos.

1918

Otros gatos cambiaban de “bando”. Un centinela inglés vio a una gata salir de las trincheras alemanas, cruzar la tierra de nadie y meterse en la parte trasera de la trinchera inglesa. Después de una breve inspección, regresó a las líneas alemanas. Al poco volvió a aparecer con un gatito en las fauces, cruzó y lo depositó en la trinchera inglesa. Y así con tres gatitos. Nunca se dignó a explicar a qué se debía su deserción.

A bordo del Buque de Su Majestad Sentinel (1914)

Otra anécdota es la de una gata que durante el día jamás salía de la trinchera, al igual que los soldados, porque les habrían disparado los alemanes. Sin embargo, en cuanto oscurecía, se paseaba alegremente por encima del parapeto.

En el Buque de Su Majestad Melbourne (1917)

No sabemos si es cierto, pero parece ser que los gatos que se mandaban a las trincheras eran recogidos en las calles de Londres y también se conseguían mediante anuncios en los periódicos pidiendo que “cualquier tipo de gato callejero” se cazara y “entregara en la pajarería del Sr. Harris para la campaña bélica”.

Soldado alemán con un gato

En el Buque de Su Majestad Australia

Existe una larga tradición de gatos en barcos que defendían las provisiones contra ratas y ratones, y cómo no, también en barcos de guerra. Otra creencia era que los gatos protegían a los barcos de naufragios, y si un gato se caía al mar y no se le podía rescatar, llegarían nueve años de mala suerte. Marinos y marineros decían que los gatos podían predecir tormentas, y quizá no estuvieran equivocados.

Gato en el casco de un soldado

A bordo del Thédoro Tissien (1940)

Los gatos tienen la habilidad de detectar cambios de tiempo imperceptibles para los seres humanos gracias a la extrema sensibilidad de su oído interno, el mismo que les permite caer siempre de pie (o casi). Un gato mostrará señales de nerviosismo ante la baja presión atmosférica que precede a la tempestad. Un buen observador, y los marinos lo son, detecta estos cambios en el felino.

Soldados estadounidenses con un gato

Soldado neozelandés con un gato (Guerra de Vietnam)

Los gatos de barco saltaron a la fama durante la Segunda Guerra Mundial con el nacimiento de las comunicaciones de masas, y algunos se convirtieron en auténticas celebridades, como Simon, el gato del Amethyst (https://gatosyrespeto.org/2015/10/01/simon-el-gato-del-barco-amethyst/).

Simon en el Amethyst

Convoy era el gato del Hermione y aparece anotado en el libro del barco. Se le asignó una diminuta hamaca y un equipo completo. Murió con otros ochenta y siete compañeros cuando fueron torpedeados por un submarino U-205 alemán el 16 de junio de 1942.

Convoy en el Hermione (Gibraltar, 26 de noviembre de 1941)

Peebles juega con el comandante Palmer, a bordo del Western Isles. Peebles era conocido por su inteligencia y daba la pata a los desconocidos que entraban en la cámara de oficiales.

Peebles en el Western Isles

Tiddles nació a bordo del Argus antes de unirse a la tripulación del Victorious. Su sitio preferido era el cabestrante de popa, donde jugaba con la cuerda de la campana. Recorrió más de 48.000 kilómetros.

Tiddles en el Victorious

Blackie era el gato del Prince of Wales, el barco que llevó a Winston Churchill a su entrevista secreta con Franklin D. Roosevelt en agosto de 1941. Cuando el primer ministro británico estaba a punto de dejar el barco, Blackie se acercó, decidido a seguirle. La foto inmortaliza el momento en que Churchill se despide de él. Cuando la Marina japonesa bombardeó y hundió el Prince of Wales, Blackie y los supervivientes lograron llegar a Singapur. Pero fue imposible encontrarle al año siguiente cuando hubo que evacuar la ciudad.

Winston Churchill con Blackie en el Prince of Wales (Agosto de 1941)

Ginger y Fishcake, dos grandes compañeros, eran los gatos del Hood. El barco participó en la Guerra Civil española al ser asignado a la Flota Mediterránea. El Hood tuvo varias mascotas, entre ellas un canguro, además de varios perros. El viejo barco desapareció el 24 de mayo de 1941 cuando entabló combate con un moderno barco alemán. Se sabe que Ginger y Fishcake ya no estaban a bordo.

Ginger y Fishcake en el Hood

Ginger

Fishcake

No tenemos una foto ni se sabe el nombre de la gata del barco de carga noruego Rinda, torpedeado y hundido durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando los supervivientes se dieron cuenta de que su querida gata no estaba en el bote salvavidas empezaron a buscarla en plena noche hasta oír un maullido desesperado. “Remamos con todas nuestras fuerzas. Lloramos y reímos cuando encontramos a la pobre bola de pelo empapada”. La gata acabó a bordo del Pict, el barco británico que los recogió, y fue rebautizada como Rinda.

Un soldado da de comer a Miss Hap, de dos semanas (Guerra de Corea)

El año 1975, la Marina británica prohibió los gatos y cualquier otro animal a bordo de sus barcos por razones de higiene. Fred Wunpound, del Hecate, fue el último. Tenía dos menciones por buena conducta y una advertencia por un desgraciado incidente en el mercado de pescado de Brixham, pero ignoramos de qué se trata. Es probable que los demás países también prohibieran mascotas más o menos en la misma época o incluso antes.

Fred Wunpound, del Hecate

No solo hubo gatos en barcos, también en aviones. Tal vez el más famoso sea Kiddo (https://gatosyrespeto.org/2014/09/05/kiddo-el-primer-gato-transatlantico/). De Sparkplug solo tenemos una foto, igual que de otro gatito desconocido.

Sparkplug


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Gatos, etiquetas y Louis de Bernières

Reino Unido

El escritor Louis de Bernières nació en las cercanías de Londres el 8 de diciembre de 1954. Él mismo se define como un euroescéptico y apoyó la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Se le conoce por ser el autor de la novela “La mandolina del capitán Corelli”, ganadora del Premio de la Commonwealth al Mejor Libro del Año y llevada al cine por John Madden en 2001.

Pavo con conejo (Alemania)

Pollo (Reino Unido)

Antes había escrito tres novelas, “La guerra de las partes pudendas de Don Emanuel” (1990), “El Sr. Vivo y el rey de la Coca” (1991) y “El molesto retoño del Cardenal Guzmán” (1991), muy influenciadas por la literatura sudamericana, sobre todo por el realismo mágico. En 2001 publicó “Perro Rojo”, una colección de historias cortas basadas en la estatua de un perro que vio en Australia con ocasión de un congreso de escritores.

Atún claro y pollo (Estados Unidos)

Pechuga de pollo (Italia)

A pesar de las dos fotografías que incluimos del autor con un gato, ignoramos si le gustan. Una de ellas, la del gato blanco, fue hecha en Turquía durante una presentación, por lo que deducimos que no era suyo. Y de la segunda no sabemos nada. Pero Louis de Bernières tiene en su haber una historia corta titulada “Labels” (Etiquetas) que merece una entrada. Pasamos a resumirla.

Louis de Bernières en Turquía

Etiquetas exclusivas (Estados Unidos)

El narrador cuenta en primera persona que nació en una época en que había luz eléctrica, pero no televisión. Mucha gente pasaba las veladas construyendo pueblos con cajas de cerillas y barcos con las cerillas. Fue la gran época de los pasatiempos. Su abuelo, por ejemplo, se hacía sus propios calcetines. Los niños coleccionaban de todo, desde cromos y sellos, pasando por bolsas de patatas fritas, hasta envoltorios de caramelos.

Portada del libro

Variedad de sabores (Corea del Sur)

Al igual que al resto del mundo, le invadió un creciente torpor con la llegada de la televisión. Peor aún, se sentía irritable y deprimido hasta que, un buen día, en la tienda de la esquina, se fijó en una lata de comida húmeda para gatos, atraído por la mirada del gato en la etiqueta. En ese momento pensó que una colección de etiquetas de latas de comida felina podría ser de sumo interés en un futuro para los historiadores especializados. Además, al ser algo poco común, podría convertirse fácilmente en una autoridad en la materia en poco tiempo. Desechó la idea como risible.

Conejo con plátano (España)

Tentempié entre comidas (Alemania)

Una hora después estaba de vuelta en la tienda para comprar la lata. A su regreso a casa, metió la lata en agua hirviendo para despegar la etiqueta, pero la desgarró por falta de paciencia y tuvo que volver a comprar una segunda lata. Tensó una cuerda entre la ventana y una tubería para colgarla mientras iba a la papelería a comprar un álbum de fotos. Se pasó el resto de la velada esperando ansiosamente a que se secara la etiqueta. Apenas pegó ojo esa noche levantándose cada media hora para ver si ya podía colocarla en el álbum.

Caballa con cordero (Nueva Zelanda)

Francia

Al día siguiente lo consiguió, apuntando la fecha correspondiente. Poco después salió de nuevo para comprar un secador de pelo y otras dos latas. No tardó en descubrir que los fabricantes de comida húmeda no solo usaban diferentes tipos de pegamento, sino también en cantidades diferentes, lo que apuntó con precisión.

Cocinera televisiva (Estados Unidos)

Atún, cordero, patata (Italia)

Su pasión le llevó a acumular una gran cantidad de latas de todo tamaño sin etiquetar. Su lado práctico le impedía tirarlas y se las regalaba a amigos con gatos. Las latas de tamaño industrial fueron a parar a protectoras. Desafortunadamente, su conversación se volvió monotemática, cada vez le invitaban menos a cenar y los amigos empezaban a mirarle mal. Su esposa le dejó ante la acumulación de álbumes en el dormitorio.

Sardina, atún, gambas (Reino Unido)

Ternera, pollo, gambas (Alemania)

Pollo (Canadá)

Trabajaba como agente de cobro, ocupación que siempre se le había dado bien debido a su gran tamaño y a la facilidad por poner caras con expresiones intimidantes. Consiguió equilibrar los gastos de la colección con su sueldo hasta que realizó un viaje a Francia donde descubrió filas y filas de latitas con maravillosas y elegantes etiquetas. Compró todo lo que encontró con el resultado de que el eje de su coche se rompió debido al peso durante la vuelta a Inglaterra.

Solo pollo (Estados Unidos)

Atún con chirlas (Italia)

A continuación dijo que estaba enfermo y viajó a España. No fue a visitar la Alhambra, sino todos los supermercados para comprar latas de “Señorito Gatito”, “Minino”, “Micho Miau” y “Ronroneo”. A su regreso se enteró de que le habían despedido.  Incapaz de abandonar su manía coleccionista acabó comiendo pan duro y caldo de huesos.

Con algas (Reino Unido)

Pollo (Estados Unidos)

Un buen día, sumido en la más absoluta desesperación, abrió una lata para de gatos de pollo, la olió… No era desagradable. Se atrevió a meter una cucharita en la mousse y a probarla, pero la escupió. Soñando ya con una muerte próxima, se propagó por su boca un agradable sabor. Volvió a olerla y pensó: “Bastaría con un toque de ajo y un poco de albahaca para hacer una terrina de lo más respetable”.

Solo pollo (Italia)

Pechuga de pollo con trocitos de costilla (Estados Unidos)

A partir de ese momento inició un proceso de mejora del contenido de las latas de comida húmeda. Las más caras se convirtieron en excelentes patés y pasteles de carne. Añadió champiñones e higaditos de pollo a las marcas más baratas. En cuanto a las de pescado, su conversión era más complicada si no se trataba de atún o salmón.

Pavo (Alemania)

Ternera, venado, cordero (Estados Unidos)

Empezó a vender sus productos en la tienda local. El éxito le empujó a hablar con otras tiendas. Mejoró las primeras recetas con la adición de un brandy griego que hacía milagros. Ahora tiene varias tiendas en París, y su producción está debidamente aprobada por el Ministerio de Agricultura. Su esposa volvió al hogar y ambos recorren el mundo en busca de nuevas etiquetas.

Cazuelita de cordero (Reino Unido)

Italia

Pollo para lamerse la pata (Estados Unidos)

Si tienen ocasión de leer el cuento, háganlo, nuestro resumen no le hace justicia. Nos enteramos de su existencia por Zyx, un seguidor del blog al que le dedicamos esta entrada con nuestro agradecimiento. Zyx lo leyó en una serie de relatos gastronómicos escrita y recopilada por Medlar Lucan y Durian Gray titulada “Una cena con Calígula. El libro de la cocina depravada”. Título original: “The Decadent Cookbook”.

 

Pavo (Francia)

Pollo, salmón, pato (Estados Unidos)

Nos hemos limitado a incluir la comida gatuna menos conocida y con cierta tendencia al lujo. La marca “Newman’s Own”, creada por el actor Paul Newman, dona todos los beneficios de la venta de sus productos a organizaciones benéficas.

Paul Newman (Estados Unidos)

Paul Newman (Estados Unidos)