Gatos y Respeto

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Los 60 gatos de Florence Nightingale

Florence Nightingale es famosa por haber creado la profesión de enfermera tal como la conocemos hoy. Además, revolucionó los cuidados hospitalarios, fue una prolija autora desde su juventud, hablaba varios idiomas, sabía mucho de matemáticas y siempre se apoyó en las estadísticas, algo no muy habitual en su época. Todo lo anterior se incluye en sus biografías, pero no suele mencionarse que era una apasionada de los gatos, hasta el punto de llegar a tener diecisiete a la vez y unos sesenta en su larga vida.

Florence Nightingale

Florence Nightingale debió de ser una mujer interesante. Sin duda tuvo carácter, era valiente, obstinada, inteligente y su visión de los cuidados en hospitales no solo cambió la medicina, sino que salvó a mucha gente. Nació en Florencia, de ahí su nombre de pila, el 12 de mayo de 1820 en el seno de una rica familia británica, pero creció en una propiedad de Inglaterra rodeada de animales. Según su madre “Siempre sitió pasión por cualquier ser vivo”. Entre 1850 y 1852, cuando tenía 30 años cumplidos, escribió el ensayo “Cassandra” en el que rechaza la exagerada feminización de la mujer británica de la clase media y alta, condenada al matrimonio y a depender de un hombre, sea su marido, padre o hermano. Por suerte, el padre de Florence Nightingale le asignó una pensión de 500 libras esterlinas anuales, lo que correspondería hoy a unas 40.000 libras, permitiéndole vivir cómodamente, aunque sin grandes lujos, toda su vida.

Florence Nightingale en 1908

En 1850 visitó la comunidad religiosa Kaiserswerth en Alemania y vio cómo el pastor y varias mujeres cuidaban de los enfermos. Parece ser que fue una experiencia reveladora y decidió quedarse cuatro meses para aprender las bases en las que fundaría toda su teoría. Durante un año, de 1853 a 1854, ocupó el cargo de superintendente del Instituto para el Cuidado de Mujeres Enfermas, en Upper Harley Street, Londres, y empezó a enseñar sus novedosos métodos.

Jean-Jacques Bachelier (1724-1806)

La Guerra de Crimea estalló en 1953 y no tardaron en llegar a la isla noticias de las horrendas condiciones en que se encontraban los soldados británicos enfermos o heridos. El 21 de octubre de 1854, Florence Nightingale, acompañada por treinta y ocho enfermeras voluntarias, su tía Mai Smith entre ellas, y quince monjas católicas, zarparon hacia Turquía. Lo que se encontraron superaba con creces las noticias. Los hospitales de campaña estaban infestados de ratas, no había medicinas, la higiene era inexistente y las continuas infecciones tenían consecuencias fatales.

Agnes Augusta Talboys (1863-1941)

Durante su primer invierno en Scutari murieron 4.077 soldados de tifus, fiebre tifoidea, cólera y disentería, diez veces más que en el campo de batalla, por culpa de un alcantarillado defectuoso y falta de ventilación. Florence movió cielo y tierra, y consiguió solucionar estos problemas, salvando muchas vidas. Los soldados la bautizaron “la dama de la lámpara” por sus constantes visitas a las tiendas en plena noche con una linterna en una mano y una escoba en la otra para ahuyentar a las ratas.

Dibujo de “la dama de la lámpara”.

Siempre creyó que la elevada mortandad se debía a una alimentación defectuosa, a la falta de medicamentos, al aire viciado y a un trabajo excesivo. Cuando regresó a Inglaterra, presentó un informe con estadísticas a la Real Comisión Sanitaria del Ejército, demostrando que unas malas condiciones de vida eran nocivas para la salud. Gracias a ella se redujo la mortandad en el ejército en tiempos de paz y se introdujo el saneamiento en las casas de la clase trabajadora.

Persa azul (1895)

Gracias a un fondo establecido en 1855, cinco años después fundó la Escuela de Enfermeras en el hospital St. Thomas. La primera promoción se graduó en 1965 y empezó a trabajar en un hospital de Liverpool. Según Mark Bostridge, el biógrafo oficial de Florence Nightingale, logró el enorme avance de que hubiera enfermeras en los asilos para pobres, lugares en los que anteriormente los sanos cuidaban de los enfermos.

Dibujo de “la dama de la lámpara”.

Cuando aún estaba en Crimea, un soldado llevó un gatito amarillo a la dama de la lámpara; esta le adoptó y el gato la ayudó a controlar a las ratas, al menos en su tienda, además de hacerle compañía. Allí contrajo una brucelosis crónica, probablemente por beber leche de cabra infectada, y nunca recuperó la salud. A su regreso a Gran Bretaña, la enfermedad no le impidió seguir trabajando o escribiendo. Unos grandes amigos suyos, los Mohl, le regalaron una gata persa, raza muy apreciada entonces, y a su camada de seis gatitos. Algunos eran atigrados, según Florence Nightingale “casi parecían tigres y muy salvajes”. A partir de ese momento, nunca vivió sin varios gatos a su alrededor.

Agnes Augusta Talboys

Los nombres de algunos eran muy altisonantes, como un enorme gato blanco que llegó a su casa de Mayfair en 1867 llamado Mr. Bismarck, según ella “el más sensible y cariñoso de todos los gatos, muy tierno, una dama, en realidad”. Pero antes había tenido a Tom y a Topsy (nombres mucho más corrientes). Estos se habían apoderado de su cama “a pesar de las protestas del gran Pussie, que no hace más que gruñirles”. Los gatos ocupaban un importante espacio en su vida, así como en su correspondencia, dejando a menudo marcas de tinta en el papel de sus cartas.

Carl Kahler (siglo XIX)

Otra anécdota gatuna, contada por la misma Florence Nightingale, ocurrió en otoño de 1885, cuando regresaba en tren a Londres después de visitar a su hermana en Buckingamshire, en compañía de Quiz, uno de sus persas. Debemos añadir que nunca se desplazaba sin que la acompañasen uno o dos gatos. Pues bien, al llegar a Watford, Quiz se escapó de la cesta y saltó por la ventana abierta del tren. Con su dramatismo habitual escribió: “Reuní a todos los jefes de las estaciones cercanas y el de Watford recorrió el trayecto en sentido inverso para encontrar a Quiz. Esa misma noche recibí un telegrama indicándome que me mandaba a Quiz en el tren de las 7:25”. Sin embargo, el “pobre gatito” no llegó y pidió ayuda al inspector de la estación de Euston, que descubrió a Quiz en la sala de paquetes. Se había herido al saltar y “apenas hablaba o se movía”, pero estaba vivo “y enseguida volvió a saltar y a cantar”.

No existen fotografías de Florence Nightingale con sus gatos sencillamente porque no le gustaba que la fotografiasen con o sin gatos. Para este artículo hemos escogido algunas fotos de gatos persas realizadas en la misma época en que vivió la dama de la lámpara. Murió a los 90 años, el 13 de agosto de 1910, completamente ciega y senil, pero no sería de extrañar que en su testamento hubiera protegido a los seres que la acompañaron durante más de 50 años y a los que tanto amaba.

La información “gatuna” incluida en este artículo procede de un artículo de Mark Bostrige, el biógrafo de Florence Nightingale, y otro de la doctora Joy Shiller.

 

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Gatos en las cárceles del mundo

Hace poco descubrimos que algunas cárceles permiten que los presos cuiden de gatos. En España sabemos que una prisión, la de Quatre Camins, a unos cuarenta kilómetros de Barcelona, implantó hace algunos años un programa verdaderamente pionero que nada tiene que ver con lo que se hace en otras cárceles del mundo.

Todo empezó en 2012 con la creación de Gats Quatre Camins después de que el Ayuntamiento de la Roca del Vallés se enterara de que varios presos cuidaban en el patio de la prisión de unos cuarenta gatos. La asociación Gats La Roca y el Ayuntamiento se pusieron en contacto con los responsables del penitenciario para establecer un ambicioso programa. Además de alimentar, cuidar y esterilizar a los gatos que entran y salen del recinto, varios presos se ocupan cada jueves de colonias en los alrededores.

Gats Quatre Camins

Para poder participar, los prisioneros deben acogerse al Artículo 100.2 (segundo grado con salidas algunos fines de semana), haber seguido una terapia específica y tener más de 21 años. Pero Francisco lo consiguió: lo primero que hace al levantarse es salir al patio a alimentar a sus amigos los gatos. Una vez a la semana, con otros tres compañeros y bajo la supervisión de Sara Díaz, la educadora social del centro, sale para cuidar de varias colonias repartidas en tres municipios cercanos. Hasta ahora, 17 presos han participado en el proyecto.

“Nos ofrecen la posibilidad de colaborar con la sociedad, ofrecer un servicio y eso hace que nos sintamos útiles”, explica Francisco. “En la calle, la gente se acerca a nosotros como si fuéramos uno más, no nos tratan como a presos”, añade Oscar, otro cuidador.

Refugio de Llagost, ats Quatre Camins

Se encargan de alimentar a las colonias, colocar jaulas trampa para atrapar gatas y gatos para su esterilización, e incluso han construido cabañas de madera para que se refugien. Se encuentran con dos tipos de gato: los auténticos callejeros, de carácter huidizo y desconfiado, y los gatos abandonados, que a menudo tienen problemas de supervivencia en la calle. La asociación Gats Quatre Camins se esfuerza en encontrar nuevos hogares para estos últimos.

El Gobierno de Cataluña concede un pequeño subsidio para los cuidados veterinarios y la esterilización de los animales, pero al no ser suficiente, los miembros del proyecto han debido encontrar otras formas para financiar sus actividades, como la venta en mercadillos de calendarios, abanicos y otros objetos fabricados por presos que están dispuestos a colaborar aunque no participan directamente en las salidas.

Comedero en Quatre Camins

En Estados Unidos existen unos veinte programas que permiten a los reclusos tener contacto con gatos. El primer centro, el auténtico pionero, fue la cárcel estatal de Indiana, que instauró el primer programa a finales de los años setenta. En el mismo estado, el centro penitenciario de Pendleton también tiene un programa llamado FORWARD, que corresponde a las siglas de Feline and Offenders Rehabilitation with Affection, Reformation and Dedication (Rehabilitación para Felinos y Delincuentes con Afecto, Reforma y Dedicación), en el que unos doce gatos procedentes de refugios viven en una espaciosa oficina reformada para ellos. Algunos presos, después de superar un proceso de selección, los alimentan y cuidan.

Cárcel estatal de Indiana

Maleah Stringer, la directora de Animal Protection League (Liga de protección animal) de Anderson, Indiana, dice: “Es una forma de sacar a los gatos del santuario, sociabilizarlos y, por lo tanto, conseguir que sea más fácil su adopción posterior”.

Pendleton

Barry Matlock, uno de los presos, añade: “Este programa significa mucho para los que participamos. Se ha convertido en mi razón de ser, me obliga a mejorar mi comportamiento para no perder la oportunidad de visitarlos y cuidar de ellos”. Un compañero suyo, Lamar Hall, cree que “el amor cambia las características de nuestro pasado, por muy torturado que sea. Funciona de igual modo para los animales y los seres humanos”.

Pendleton

La prisión estatal de Indiana es un centro de máxima seguridad donde llegan gatas abandonadas o callejeras que acaban de tener gatitos o que están a punto de dar a luz, y los presos se encargan de cuidarlas y alimentarlas. Muchos de ellos están encarcelados por haber cometido crímenes de sangre y algunos tienen graves problemas mentales, pero al entrar en contacto con las madres y sus gatitos demuestran tener un pozo sin fondo de afecto.

Pendleton

Pendleton

El administrador del centro, James Stone, dice: “Llevo aquí 25 años y he visto a numerosos delincuentes cambiar completamente gracias a los gatos”. Los presos fabrican juguetes y construyen complicados muebles para sus amigos felinos, además de preocuparse por ellos. La presencia de los gatos ayuda a paliar la soledad a la que se enfrentan, algunos con condenas de más de 20 años.

Cárcel estatal de Indiana

Hay programas de “gato terapia” en varios países, Australia, Nueva Zelanda, Italia y España, entre otros. Nuestro último ejemplo es el de una cárcel de mujeres en Australia, concretamente el centro penitenciario para mujeres de Wacol, al suroeste de esta ciudad, que dispone de ocho unidades donde caben dos gatos adultos o una madre y hasta tres crías en cada una.

Walcol

Jasmine Lebet, de la RSPCA, reconoce que tardó seis años hasta encontrar un director de prisión dispuesto a estudiar el concepto que le proponía: sacar a gatos de las jaulas donde están confinados en las protectoras y ofrecerles un entorno donde sociabilizarse. Añade que la mayoría de gatos de Wacol acaban por ser adoptados, con excepción de aquellos con problemas médicos, como Missy, que se arranca el pelo.

Walcol

Sabemos que la asociación Seven Lives, de Almería (https://gatosyrespeto.org/2018/06/07/gatos-de-almeria-y-seven-lives/), intenta implantar un programa semejante en la cárcel de Acebuche. Ojalá lo consigan. No dudamos de que programas de este tipo benefician no solo a los presos, sino también a los animales. En un refugio, por muy bien cuidados que estén, los gatos viven en espacios pequeños y no reciben mucho cariño, sencillamente porque son demasiados y no hay tiempo para todos. Cuantos más animales puedan salir de los refugios, mejor. No importa que vivan en una cárcel mientras se les quiera y alimente. Y todos los que tenemos gatos sabemos que son muy agradecidos y que devuelven el cariño en dosis muy generosas.

Gato libre

 

 


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Los gatos de Meteora

Pocas son las personas que visitan Grecia y no vuelven con fotos de gatos, sobre todo de Creta, Santorini… Gatos en muros blancos con un mar azul de telón de fondo. No parecen temer a los turistas ni tampoco estar hambrientos. Los griegos no tienen problemas con los gatos, pertenecen a todos y se les deja comida, aunque solo sean restos. Suelen aparecer en los puertos a primera hora de la mañana, cuando vuelven los barcos de pescadores. Los gatos en las islas se benefician de un clima templado y se les considera muy útiles porque no solo alejan a las ratas, también matan a los escorpiones y a las serpientes.

Sin embargo, apenas existen citas de gatos en la Antigua Grecia. Aristófanes (450 a.C.) los menciona con fines cómicos e incluso acuñó la frase “La culpa es del gato”, pero hay muy pocas reproducciones de ellos y parece ser que en esa época, los griegos – así como los romanos – tenían por costumbre utilizar a comadrejas domesticadas para ahuyentar a ratas y ratones. En el siglo II d.C, Antonino Liberal, en su “Metamorfosis”, cuenta que los dioses, huyendo de Tifón, se transformaron en animales: Ares en pez, Dionisio en cabra y Artemisa en gato. También hay una leyenda en la que el gato protegió al Niño Jesús de roedores y serpientes.

Actualmente, “gato” en griego es gata, pero en griego antiguo era Ailouros, de donde provienen las palabras “ailurofobia” (miedo incontrolado e injustificado a los gatos) y aerulantropía (facultad de transformarse en gato o persona-gato).

En el centro de Grecia hay varios monasterios construidos en extrañas formaciones rocosas que se asemejan a enormes columnas donde viven gatos, además de monjes y monjas. Los gatos no son propensos al vértigo, menos mal. Desde los años veinte del siglo pasado se accede a los monasterios mediante escaleras talladas en la roca, pero no siempre fue así. No hemos podido enterarnos de si había gatos anteriormente a la construcción de las escaleras, pero es muy probable y tal vez fueran transportados hacia las alturas en cajas cerradas mediante el sistema de poleas que usaban los monjes.

La formación rocosa de Meteora es el hogar de seis monasterios ortodoxos, encaramados en enormes pilares, que dominan la llanura y la ciudad de Kalambaka. Hace unos sesenta millones de años, una serie de movimientos sísmicos empujó el lecho marino hacia arriba, creando una meseta y dando lugar a numerosas fallas verticales en la gruesa capa de piedra arenisca.

Meteora también alberga la cueva de Teopetra, situada a cuatro kilómetros de Kalambaka, que consiste en una enorme sala rectangular de quinientos metros cuadrados por encima del pueblo de Teopetra, con una entrada de diecisiete metros de ancho y tres de alto. Se estima que la cueva fue habitada de forma discontinua desde 50.000 a 5.000 años a.C. Asimismo, contiene la estructura más antigua hecha por el ser humano hace 23.000 años, una pared de piedras que cerraba dos tercios de la entrada, probablemente para protegerse de los fríos vientos de la Edad de Hielo.

Los primeros habitantes de las elevadas pilastras, algunas de ellas con una altura de hasta 550 metros, fueron ermitaños que se instalaron en los huecos y fisuras de la roca. Estos eremitas vivían en la más absoluta soledad, reuniéndose en contadas ocasiones para orar en una capilla construida al pie de la roca Doupiani. En el siglo XI, unos monjes se establecieron en las cuevas naturales de Meteora. El monje Athanasios Koinovitis descubrió los asombrosos pináculos en 1344 después de ser expulsado de su monasterio en el monte Athos y decidió fundar el Gran Meteoro, o monasterio de la Transfiguración.

 

En un intento de controlar la fértil llanura de Tesalía, las incursiones turcas amenazaban el norte de Grecia a finales del siglo XIV. Muchos monjes, huyendo de la ocupación turca, se refugiaron en las inaccesibles cimas. Poco a poco se construyeron más monasterios en Meteora, que en el siglo XVI contaba con un total de veinticuatro recintos sagrados con monjes o monjas. Teófanes hizo construir el imponente monasterio de Varlaam en 1517, famoso por guardar el dedo de San Juan y el omoplato de San Andrés.

Gran Meteoro

No debió ser fácil subir los materiales necesarios para unas construcciones nada sencillas con un complicado sistema de poleas y escaleras de madera que podían retirarse para impedir la llegada de intrusos. Los suministros eran elevados en grandes cestas y las personas en resistentes redes, aunque esto requería carecer de vértigo y tener una fe inquebrantable. Cuentan que las redes “solo se sustituían cuando el Señor dejaba que se rompieran”. El monasterio de Varlaam, por ejemplo, domina el valle desde una altura de 373 metros y “simboliza la fragilidad de una vida eternamente amenazada por la muerte”.

En 1921, un año después de que acabaran de tallarse los escalones, la reina María de Rumanía se convirtió en la primera mujer en visitar el monasterio del Gran Meteoro. Los cenobios fueron bombardeados sin piedad por la aviación alemana durante la II Guerra Mundial al ser un refugio de la resistencia griega. Actualmente, como hemos dicho antes, solo quedan seis en uso en las torres de Meteora, los demás no son más que ruinas. De estos seis, el de San Esteban (fundado en 1545) y el de Rousanou (fundado en 1529) están habitados por monjas, y los otros cuatro, por monjes. En total, la población de religiosos es de quince monjes repartidos en cuatro monasterios y de cuarenta y una monjas en dos.

Meteora, Kalambaka, Grecia


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Gatos de Almería y Seven Lives

Hace un tiempo supimos de la existencia de Seven Lives (Siete vidas) y nos pusimos en contacto con Fátima Estevanez, interesándonos por el proyecto que creó con otras dos personas, Ana Martínez y Alfonso García. Fátima es almeriense de adopción, sevillana de nacimiento y residió muchos años en Barcelona. Aprendió a ser cuidadora de colonias felinas desde pequeña con su padre cuando vivían en la capital catalana, y al llegar a Almería siguió haciéndolo.

Fátima Estevanez y Nur

Fátima, Ana y Alfonso unieron sus fuerzas hace unos años y fundaron Seven Lives en defensa de los gatos de Almería. Ana se ocupa de luchar con la ley en la mano, además de ser una estupenda conferenciante; Fátima se encarga de los contactos y de la comunicación en general, y Alfonso lleva la web y realiza reportajes.

Ana Martínez

Alfonso García con Marlene, Xindi e Imon

Como en muchas ciudades de España, el Ayuntamiento de Almería prefiere sacrificar a los gatos callejeros antes de implementar un programa CES (Captura, esterilización y suelta), un método que ha demostrado ser el único eficaz para el control de colonias felinas en múltiples ciudades europeas, estadounidenses y latinoamericanas. De hecho, en España está implantado en Zaragoza, Málaga, Barcelona, Mérida, Plasencia, Zamora, Huelva, Bilbao, Torremolinos, Madrid (en parte) y numerosos municipios de más de 5.000 habitantes, pero hay ayuntamientos que sencillamente rehúsan adoptar este método, Pamplona, Córdoba, Almería, por ejemplo. La alternativa es sacrificar a los animales callejeros.

Casco antiguo de Almería

Desde su creación, y conjuntamente con Escuadrón KAT, Seven Lives lucha para que esto cambie, aunque hasta ahora se han topado con una pared. El primero en rechazar de pleno el CES es el veterinario del Consistorio. Siempre que hablamos de un grupo que defiende a los gatos, publicamos fotos de las colonias, pero en este caso nos han pedido que no lo hagamos por una sencilla razón: si las fotos indicasen claramente dónde se encuentran, posiblemente desaparecerían al cabo de pocos días. Eso mismo le pasó a Fátima. Una mañana llegó a alimentar a una colonia, pero ya no quedaba un solo gato.

Alcazaba de Almería

Seven Lives cuenta con el apoyo incondicional de Jordi Esteva, cineasta, fotógrafo, escritor y gran amante de los gatos. Le citamos: “Víctor Hugo dijo que Dios había creado al gato para que el hombre pudiera acariciar y mantener a un tigre en su regazo. Baudelaire, Faulkner, Mark Twain, Patricia Highsmith, Colette o Truman Capote, y otros muchos escritores, eran fanáticos de los gatos. Por todo ello es necesario que cuidemos a nuestros gatos. Una sociedad que no respeta a sus animales es una sociedad profundamente enferma. En nuestras ciudades viven gatos abandonados o asilvestrados. Hay que cuidarlos. Se acabó la época de la crueldad. Por eso resultan tan dignos de elogio los esfuerzos de la plataforma felina almeriense en la que estarán aglutinadas todas las personas, colectivos y asociaciones que quieren que esta situación cambie y no sean exterminados los felinos ante la indiferencia o peor aún, ante los métodos expeditivos y crueles de nuestras autoridades, que con su actitud muestran la debilidad de su creencia en los valores que dicen defender”.

Jordi Esteva

Agnès Dufau, apodada la “Nobel de los gatos” y que gestiona la Plataforma Gatera de Barcelona, también apoya activamente a Seven Lives en conferencias y congresos; así como Isabel Mercader, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación, Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Almería, que intenta legalizar con otra compañera las colonias felinas del centro universitario, donde se han dado varios casos de envenenamiento.

Agnès Dufau

Seven Lives, además de alimentar a muchos, captura, esteriliza y suelta a gatos ferales dentro de sus posibilidades, pero lo lógico sería hacerlo en conjunto con el Ayuntamiento porque dispone de medios. Seven Lives presentó un estudio de lo que se hace en Málaga y que podría aplicarse sin mucho esfuerzo en Almería. Ahora mismo, Fátima Estevanez calcula que hay unos 1.100 gatos callejeros en la ciudad y unos 95 cuidadores, por lo que estamos hablando de más de cien gatos por cuidador, algo insostenible.

Seven Lives también se dedica a dar charlas sobre fauna urbana en institutos de Almería y Roquetas de Mar, y ha participado en las primeras Jornadas Felinas de Andalucía. Además, intentan llegar a un acuerdo con la Autoridad Portuaria para que las inmediaciones del Cable Francés de Almería, ahora un espacio descuidado y abandonado, acoja un parque para gatos. Actualmente hay una colonia de 25 gatos en la zona. “Como una muestra de voluntad y del interés que tenemos, limpiamos el espacio donde el humano dejó alrededor de unas veinte bolsas de basura de 100 litros llenas de todo lo imaginable y dos cajas de cartón con cristales y latas. Esa suciedad no la generan los felinos, esa suciedad la generamos los ciudadanos, y entendemos que si ese espacio se ve bonito, con los gatos cuidados por los voluntarios, desparasitados, alimentados de modo adecuado y esterilizados por la Autoridad Portuaria, aplicando el CES (Captura, esterilización y suelta), puede ser un punto de referencia a la hora de caminar por el paseo marítimo”, explican Fátima Estevanez y Ana Martínez.

Otro proyecto es crear una colonia felina legalizada en las cercanías de Carrefour e impedir así que sigan capturándolos y llevándolos a la perrera. Y por fin, está “el canto a la esperanza”, así lo define Fátima. Implantar en la cárcel de Acebuche, Almería, lo mismo que se ha hecho en la cárcel de Quatre Camins, situada a 40 km de Barcelona, donde viven 90 gatos a los que cuidan los reclusos. Pero esto será el tema de otra entrada dentro de unas semanas.

Desde aquí agradecemos el empeño y esfuerzo a favor de los gatos de Almería por parte de Seven Lives. En los países latinos se dice que los gatos tienen siete vidas, pero en los de habla inglesa, nueve. Según un proverbio inglés: “Un gato tiene nueve vidas. Durante tres vidas, juega; durante tres, se pierde, y durante las últimas tres, se queda en casa”. Ojalá dentro de poco podamos publicar un artículo diciendo que ya hay colonias legales en Almería.

Alcazaba de Almería


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El gato Mr. Pussy, vecino del barrio de Spitalfields, Londres

27 agosto 2009

Mr. Pussy era un gato negro, de pelo brillante y ojos dorados. Nació en Londres, se crió en el campo de Devon, donde cazaba conejos, y regresó a la capital a los 8 años para hacerse dueño y señor de un pequeño jardín y un callejón en pleno centro, en el East Side londinense. Nunca habríamos sabido de la existencia de Mr. Pussy si no hubiéramos descubierto un blog británico llamado http://spitalfieldslife.com/ bastante increíble acerca del barrio en el que vivía Mr. Pussy.

30 enero 2010

15 septiembre 2009

El autor o autora (siempre firma “The Gentle Author”, lo que no nos aclara nada dado que en inglés no hay género, aunque tenemos la impresión de que se trata de una gentil autora) empezó el blog en agosto de 2009 con la promesa de publicar un artículo cada día. Y la ha cumplido. El blog está encabezado por la frase siguiente: “En medio de la vida me desperté en una vieja casa cerca de Brick Lane en el East End de Londres”. Entre las cientos de entradas del blog, muchas están dedicadas a animales, y entre estas, veintiséis al gato Mr. Pussy, su gran compañero.

20 febrero 2010

Después de solicitar el permiso del autor o autora, hemos escogido varias fotos. Todas llevan una fecha correspondiente al texto en que están incluidas, pero eso no significa que correspondan a la edad de Mr. Pussy, “una pequeña criatura con una gran personalidad”, como dice en la primera entrada que le dedicó el 27 de agosto de 2009, la segunda del blog.

24 junio 2010

Unos días después, el 15 de septiembre, reconoce que “siempre había menospreciado a las personas muy apegadas a sus mascotas, como si ese sentimentalismo indicara un defecto en el carácter”. Pero todo cambió cuando compró a Mr. Pussy en otoño de 2001 para que hiciera compañía a su madre después de la muerte de su padre. Durante el primer año de vida se llamó Rosemary, ya que se le atribuyó el sexo femenino. No fue hasta una visita al veterinario para la esterilización cuando descubrieron el error y pasó a llamarse Mr. Pussy.

21 diciembre 2010

En esas veintiséis entradas, “The Gentle Author” habla de Mr. Pussy a medida que descubre sus costumbres y manías siempre cambiantes. Describe cómo el gato suele despertarse en verano con las primeras luces del amanecer, es decir, a las cinco de la mañana, se coloca delante de su cara para maullar y despertarle/la. Y si no se levanta, tiene un truco infalible: salta encima de la cómoda donde ha dejado el reloj y anillos la noche anterior. Empuja los objetos hacia el borde. Al no acordarse el autor/a de si ha dejado el móvil allí, no le queda más remedio que sentarse en el borde la cama y gritar: “¡Pussy!” Este salta al suelo y corre hacia el cuarto de baño, encantado, pero él/ella vuelve a meterse en la cama, engañando al pobre gato.

21 mayo 2011

A Mr. Pussy le gusta el agua. Le encanta revolcarse en la hierba del jardín después de que llueva, entrar en casa y sacudirse como hacen los perros. En verano incluso pide que se le moje con una toalla antes de echarse una buena siesta a la sombra de algún árbol. Ha pasado de ser un gato que desaparecía durante días cuando vivía en Devon a vigilar un callejón y observar cuidadosamente a los extraños antes de acercarse para darles la bienvenida.

20 marzo 2012

En diciembre de 2010 escribió que Mr. Pussy envejecía y que su curiosidad natural había sido sustituida por más siestas. “Antes era un niño malcriado vestido de negro noche; ahora es un caballero con traje de felpilla salpicado de pelos blancos”. Descubrió que había perdido varios dientes y ya no podía comer el pienso que tanto le gustaba. Hubo que humedecérselo.

7 agosto 2012

En muchas ocasiones describe cómo Mr. Pussy se empeña en despertarle/la antes de tiempo. Uno de sus trucos favoritos es agarrar el ejemplar de “El rey Lear” por el lomo y tirarlo al suelo con gran estruendo. Reconoce que nunca entendió por qué escogía este libro y no otro.

19 octubre 2013

En octubre de 2013, Mr. Pussy fue entrevistado por Tom Cox para la sección “Gato literario de la semana” de Under the Paw. Pero la fama no se le subió a la cabeza y siguió haciendo su vida de siempre: echar a cualquier gato que se atreviese a penetrar en su territorio a pesar de su avanzada edad (12 años); beber del agua de la ducha; pedir que se le abriera la puerta del salón para salir a la escalera, pasar diez minutos encima de la pila de periódicos convenientemente colocada al lado de la ventana para que pudiera ver fuera, pedir entrar y querer salir de nuevo a la media hora.

22 enero 2014

En octubre de 2015, a los 14 años, hubo que extirparle más dientes. No pudo seguir con su adorado pienso mojado en agua y las latas para gatos no le atrajeron en absoluto. Decidió que la comida de humanos era lo que realmente le gustaba, especialmente la carne cruda y las sardinas. Ante el apetito voraz de Mr. Pussy, el autor/a se asustó y le llevó al veterinario, que realizó un análisis de sangre y otro de orina. Por cierto, ¿alguno de ustedes ha intentado recoger orina de un gato en un tubito? Créanme, hay cosas mucho más sencillas en este mundo.

24 septiembre 2014

En julio de 2016, Mr. Pussy empezó a llorar desesperadamente por la noche. Nada le consolaba, ni los mejores trocitos de comida. A veces conseguía que se calmara si le cogía en brazos, pero muchas veces, ni él ni el autor/a dormían. Poco a poco dejó de comer e incluso de beber. El veterinario le diagnosticó pancreatitis. Una pastilla cada noche le ayudó a recuperar el buen humor de antes. “The Gentle Author” añade: “A pesar de su edad, Mr. Pussy sigue lleno de vida. Cuando le alzo en vilo, noto su energía y agilidad. Está lleno de vitalidad y atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Mr. Pussy sigue adelante”.

22 agosto 2015

El 8 de agosto de 2017 anunció la muerte de Mr. Pussy. “Durante 16 años, el gato Mr. Pussy me acompañó. Me consoló cuando falleció mi madre. Cuando vendí la casa de mi infancia y me fui, viajó conmigo. Cuando recorrí las calles de Londres una Nochebuena, me esperó. Cuando me rompí el brazo y estaba solo/a en la cama helada, estaba conmigo. Escribir es una actividad solitaria, pero mientras trabajaba cada día, siempre fue una presencia tranquila y paciente durante las largas horas y años. Nunca me sentí solo/a mientras él estuvo”.

4 julio 2016

La última entrada acerca de Mr. Pussy, fechada el 3 de diciembre de 2017, dice: “Hay un sitio vacío al lado de la chimenea desde que murió mi viejo y querido gato en agosto pasado”.

16 agosto 2017

Es posible que las personas que no hayan tenido un gato piensen que Mr. Pussy no era nada especial, pero cualquiera que haya vivido con uno sabe que cada gato es especial, que ninguno se comporta igual. Esta entrada está dedicada a Kedy, un gato negro francés que también llega al final de sus días.

21 diciembre 2017


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Los gatos del Cementerio de Perros

Un poco al norte de París, concretamente en Asnières-sur-Seine, hay un cementerio llamado “Cementerio de perros y otros animales” considerado como el primer lugar dedicado al entierro de animales domésticos en la era moderna. El jurista Georges Harmois y la feminista Marguerite Durand fundaron en 1899 la Sociedad Anónima Francesa del Cementerio para Perros y Gatos. La Sociedad compró unos terrenos en lo que entonces era una isla del Sena y los convirtió en cementerio para animales, mayormente perros y gatos, pero también pájaros, caballos e incluso un león. De hecho, Marguerite Durand tenía un caballo llamado Gribouille y aparece con su leona Tigre en la portada de la revista Femina del 1 de abril de 1910, pero ignoramos si tuvo gatos.

Marguerite Durand con su leona Tigre (Portada de la revista Femina 1 de abril de 1910)

El 15 de junio de 1899, la Sociedad compró la mitad de la isla, entonces propiedad del barón de Bosnolet. El cementerio abrió sus puertas poco después, a finales de verano del mismo año. Al principio se pensó en edificar un columbario para animales y un museo, pero solo se diseñó y construyó el edificio de entrada y la necrópolis, dividida en cuatro zonas: una dedicada a gatos, otra a perros, una tercera a pájaros y la cuarta a otros animales, caballos, leones, cobayas, conejos, gallinas, ovejas, monos y tortugas.

El arquitecto parisino Eugène Petit, que se encargó de construir varios edificios en París, diseñó la entrada de estilo Art Nouveau que daba al antiguo puente de Clichy. En 1976 se llenó el brazo del Sena, uniendo la islita con la orilla. Y en 1987, la sociedad propietaria del cementerio anunció que lo cerraba al no poder hacer frente a los gastos. Ante la conmoción que despertó la noticia, el Ayuntamiento de Asnières compró el lugar para que siguiera abierto. El 27 de junio de ese mismo año, el cementerio fue declarado “lugar de interés pintoresco, artístico, histórico y legendario”. La ciudad de Asnières se convirtió en propietaria en 1989 y lo gestiona desde 1997.

La entrada

Es un cementerio largo y estrecho con avenidas bordeadas de árboles y flores entre las numerosas tumbas, algunas de ellas auténticos monumentos funerarios que remontan a principios del siglo XIX, dedicadas a amados animales de compañía por personas anónimas y famosas, como Camille Saint-Saëns, Courteline, Alexandre Dumas o Sacha Guitry. Las sepulturas de menor tamaño cuestan entre 950 y mil euros, más el gasto anual de mantenimiento y el precio de la inhumación.

Pero el cementerio no solo sirve de alojamiento para los animales que ya no están. Por allí pasean numerosos gatos callejeros, lustrosos y muy amables, que no dudan un momento en acercarse y frotarse contra las piernas de los visitantes en busca de una caricia. Al fondo del cementerio hay una casita llamada “La casa de los gatos”, de la que entran y salen cuando quieren por la gatera. Una asociación de voluntarios va diariamente a limpiarla y a dejar comida, además de hacerse cargo de los gastos veterinarios y de las esterilizaciones.

La casa de los gatos

 

Aquí descansan 100 gatos de la Asociación de Amigos de los Gatos de Asnières

No podemos acabar esta entrada sin dar una breve información de sus fundadores. Marguerite Durand nació el 24 de enero de 1864 en París. Nunca conoció a su padre. Estudió en un colegio católico y a partir de 1879 en el Conservatorio, donde obtuvo el Primer Premio de Interpretación. En septiembre de 1881 ingresó en la Comédie-Française. Al cabo de siete años dejó los escenarios para casarse con un político. Entró en contacto con el periodismo y se convirtió en su pasión. Después de divorciarse, empezó a trabajar en el Figaro en 1895. El periódico la mandó al Congreso Feminista Internacional de 1896 para que redactara un artículo crítico, a lo que se negó. El Congreso le cambió la vida, ya que decidió consagrarse a defender los derechos de la mujer.

El año siguiente fundó “La Fronde”, un periódico elaborado únicamente por mujeres dedicado no solo al feminismo, sino a cualquier tema de actualidad, política, arte, finanzas, deportes… Se publicó diariamente desde 1896 a 1903 y mensualmente hasta 1905. Para cubrir algunos acontecimientos, las periodistas debían obtener permisos especiales porque la entrada a la Asamblea Nacional o a la Bolsa estaba prohibida a las mujeres.

Marguerite Durand

En 1907 organizó un Congreso sobre el Trabajo Femenino e intentó fundar la Oficina del Trabajo Femenino con la ayuda de René Viviano, entonces ministro de Trabajo. Sin embargo, ante la feroz oposición de la CGT (Confederación General del Trabajo), la Oficina no consiguió salir adelante. Luchó para que las mujeres tuvieran derecho a voto y a decidir cuándo deseaban ser madres, por lo tanto a usar anticonceptivos y a abortar. Pero la ley del 31 de julio de 1920 prohibió el aborto y la propaganda anticonceptiva. En 1931 legó a la ciudad de París toda la documentación que había recopilado sobre la historia de las mujeres, creando así la primera Oficina de Documentación Feminista en Francia, que dirigió hasta su muerte el 16 de marzo de 1936.

Georges Harmois nació el 9 de abril de 1861 en París. Estudió Derecho y a los 22 años ya era pasante mayor de un procurador, puesto que abandonó a los 27 años para abrir su propio bufete, que no tardó en ser el más solicitado de París. Apasionado por el Derecho, fundó el periódico “L’Avocat-Conseil” (El abogado-consejo), auténtica referencia para los periodistas. Cuando concibió el Cementerio de los Perros, alguien le preguntó: “Los animales están bien, pero ¿ha pensado en los seres humanos?” Su respuesta no tardó en llegar con la creación del periódico “L’Ami des pauvres” (El amigo de los pobres).

Georges Harmois

No contento con eso, abrió “La maison du pauvre” (La casa del pobre), después de comprobar que las estructuras de caridad existentes no impedían que los pobres se murieran de hambre y enfermedades por no saber adónde dirigirse. La organización no solo ofrecía consejos, sino tratamientos y consultas médicas, ropa e incluso ayuda legal para que los desheredados hicieran valer sus derechos ante el gobierno. Muchas personalidades, artistas e intelectuales de la época apoyaron su iniciativa filantrópica.


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El gato cartujo, raza francesa por excelencia

Como ocurre con muchas razas de gatos, el origen, la historia y el nombre de los gatos cartujos ha dado pie a muchas especulaciones. Por ejemplo, se dijo que los monjes cartujos (los creadores del famoso licor verde, el Chartreuse) fueron los primeros en introducirlos en Francia, pero parece ser que llegaron a Europa , sobre todo a las Galias, en barcos procedentes de Oriente Próximo, concretamente de Turquía y el norte de Irán, en la época posterior a las cruzadas. El primer documento que menciona a un gato de pelo gris azulado es un poema escrito en 1558 por Joachim du Bellay en el que se lamenta por la muerte de su adorado Belaud. No solo canta las proezas del felino, sino que aporta detalles precisos acerca del carácter y los rasgos físicos de una raza que vivía en Francia en aquella época y corresponde a la descripción de los cartujos.

 

 

 

 

 

 

 

Estos son algunos de los versos del poema traducidos al español: “Cubierto de pelo plateado,/corto y pulido como el satén,/tendido en ondas sobre el lomo,/y blanco como el armiño por debajo./Morro pequeño, dientes pequeños,/mirada no muy ardiente,/pero cuyo tono variado/imita el color dejado por el arco lluvioso/que se inclina a través de los cielos./Y por debajo, una naricita de ébano,/un hociquito leonino/rodeado de una barbita plateada…”

Sigue describiendo un cuerpo robusto sobre patas delgadas y acaba alabando las proezas cazadoras de Belaud. Leyendo el larguísimo poema es imposible negar que el poeta amaba a su gato y que su muerte le dolió profundamente.

Más tarde, otros autores hablan de un gato azul. El nombre “gato de los cartujos” no aparece hasta el siglo XVIII en el “Diccionario Universal del Comercio, Historia Natural y Artes y Oficios”, de Savarry de Bruslon, donde describe el apelativo “cartujo” del modo siguiente: “El vulgo nombra así a un gato de pelaje azulado muy apreciado por los peleteros”. En otra entrada del diccionario, el autor habla de una lana gris muy suave, importada de España y llamada “pile des Chartreux” (lana cartuja), de elevadísima calidad procedente de ovejas merinas. De hecho, entre los siglos XV y XVIII, la lana española era considerada la mejor de Europa. El gato cartujo tiene un pelaje muy denso y mullido, por lo que habría podido compararse a la preciada lana.

Pelo de oveja merina

En 1735, el famoso científico sueco Lineo, creador de la taxonomía (clasificación botánica y animal), en su obra “Systema Naturae” describió el pelaje del gato cartujo como “Coeruleus pilis”, es decir, azul oscuro de pelo corto. Una publicación de esta obra realizada en Bruselas por Vanderstegen de Putte en 1793 dice que el pelaje es gris azulado.

Gato de Siria, por Ulisse Aldrovandi

Buffon, el gran naturalista del siglo XVIII conocido por sus dibujos de animales y plantas, le incluye entre las cuatro razas de gato que reconoce:  doméstico, español, angora y cartujo. Lo describió con suma precisión y realizó dibujos comparativos.

Comparativa, por Buffon

Comparativa, por Buffon

La famosa escritora Colette, que tanto amaba a los gatos, tuvo varios cartujos y convirtió a su gata Saha en la protagonista de la novela “La gata” describiéndola con rigor y ternura en varias ocasiones. Por ejemplo: “El sol jugaba en su pelaje de gata cartuja de tonos malvas y azulados como el pecho de una paloma torcaz”.

Colette

Charles de Gaulle tenía un cartujo en su casa de campo al norte de París. Parece ser que cuando llegó aún era pequeño y se le llamó Ringo de Balmalon, pero ese nombre algo rimbombante se simplificó rápidamente a Gris-gris. La leyenda cuenta que acompañaba al general en sus paseos por el parque.

Durante siglos, el gato cartujo vivió en los hogares de Francia cruzándose a su antojo, hasta que en los años treinta las hermanas Léger encontraron una espléndida camada de cartujos en la isla donde residían en la costa de Bretaña y decidieron hacerse cargo de ella. En 1933, durante una exposición del Cat Club de París, su gata Mignonne de Guerveur se convirtió en campeona internacional y fue nombrada “Gata más estética de la exposición”. Se la considera como la antepasada de los cartujos actuales. Los primeros estándares de la raza fueron establecidos en 1939.

Mignonne de Guerveur

La Segunda Guerra Mundial hizo estragos entre los cartujos, y a finales de 1960 se autorizó su cruce con el british shorthair, una raza totalmente diferente. Por suerte, en 1977,  Jean Simonnet y el Club del Gato Cartujo, que había fundado, promulgaron nuevos estándares que recuperaban las características del auténtico cartujo. Es una de las razas naturales más antiguas del mundo y el único gato “francés”.

El cartujo no es un gato hablador, le gusta la tranquilidad, es robusto, y gracias a su pelaje denso y espeso, no teme al frío ni a la intemperie. Se le considera un excelente cazador.