Gatos y Respeto

Por unos gatos felices


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Los gatos de tres compositores rusos

Stravinsky y California

Stravinsky y California

Muchos son los compositores a los que les gustan o gustaron los gatos, y hoy hablaremos de tres.

El primero es Aleksandr Borodín, que nació en San Petersburgo en 1833 y falleció a la edad de 54 años en la misma ciudad el 15 de febrero de 1887 mientras bailaba alegremente en una fiesta de disfraces organizada por la Academia de Medicina en honor a sus profesores. Efectivamente, Borodín tenía dos grandes amores, la música y la ciencia, y se pasó la gran mayoría de su vida entre el laboratorio, dando clases en la Academia de Medicina, donde los alumnos le adoraban, y delante del piano. Perteneció al grupo de Los Cinco, también conocidos como “El gran puñado”, formado por los compositores Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski, Nikolái Rimski-Kórsakov y él mismo. Compuso la magnífica ópera “El príncipe Igor”, entre otras muchas obras, todas con un marcado acento ruso.

Aleksandr Borodin

Aleksandr Borodín

Mientras estudiaba en Heidelberg conoció a Ekaterina Sergeyevna Protopopova, una consumada pianista con la que compartía el mismo gusto por Schumann y Chopin, además de ser una de las primeras defensoras de los derechos de la mujer. Se casaron en 1863. Borodin adoraba a su esposa y luchó para que las mujeres pudieran estudiar Medicina en Rusia y lo consiguió al establecer las famosas “Clases de medicina para mujeres”.

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodin

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodín

Pero hablemos de gatos. En su autobiografía, Rimski-Kórsakov describe las cenas en casa de su amigo: “Los numerosos gatos de los Borodín paseaban a sus anchas por la mesa, olisqueando los platos de los comensales o saltando en sus regazos. Los felinos estaban protegidos por Ekaterina Sergeyevna. Todos tenían una historia. Por ejemplo, uno se llamaba “Pescador” porque era capaz de pescar a través de un agujero en el hielo. Otra tenía la costumbre de volver a casa con un gatito de muy corta edad agarrado con los dientes y el gatito se quedaba a vivir en casa. Una vez tuve que apartar a un gato que se dirigía hacia mi plato y Ekaterina procedió a contarnos su vida. En otra ocasión, uno se instaló en el hombro de Borodin, que exclamó: “Oiga, caballero, ¡ha ido demasiado lejos!”, pero el gato no se movió.

No tenemos fotos ni retratos de Aleksandr y Ekaterina con sus gatos, pero nos fiaremos de la descripción de Rimski-Kórsakov. Queda muy claro que en la casa de la familia Borodin, los gatos eran los reyes.

Stravinsky con gatos en Venecia

Stravinsky con gatos en Venecia

El siguiente compositor es Ígor Stravinski, nacido en Oranienbaum, Rusia, el 17 de junio de 1882 y fallecido en Nueva York el 6 de abril de 1971 a los 88 años. Está considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX. Fue alumno de Nikolái Rimski-Kórsakov. Serguéi Diáguilev, el fundador de los famosos Ballets Rusos, le pidió que compusiera para sus ballets después de oír “El pájaro de fuego” en París. Stravinski compuso “Petrushka” (interpretado por el famoso bailarín Vaslav Ninjinski) y “La consagración de la primavera” para Diáguilev. El estreno de este último ballet tal vez sea el escándalo más famoso de la historia de la música, con peleas a puñetazo limpio entre los espectadores hasta el punto de que la policía hizo acto de presencia en el segundo acto.

Stravinsky y California

Stravinsky y California

El 23 de enero de 1906 se casó con su prima Yekaterina Nosenko, a la que conocía desde pequeño. Su matrimonio duró 33 años, pero el verdadero amor de su vida fue su segunda esposa, Vera de Bosset (18881982). Stravinski conoció a Vera a principios de los años 20, cuando aún estaba casada con el pintor y escenógrafo Serguéi Sudeikin. Parece ser que el flechazo fue inmediato y Vera dejó a su marido al cabo de un tiempo. Desde ese momento y hasta la muerte de Yekaterina en 1939, Stravinski llevó una doble vida, invirtiendo parte de su tiempo con su primera familia en Biarritz y el resto con Vera en París. Stravinski y Vera se casaron en 1940 en Bedford, Massachusetts, donde se había trasladado solo en 1939 para dar una serie de conferencias en la Universidad de Harvard. La pareja no tardó en mudarse a West Hollywood hasta que en 1969 fijaron su residencia en Essex, Nueva York. Obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1945.

Igor Stravinsky y su gato California - Foto de Henri Cartier-Bresson (1947)

Igor Stravinsky y su gato California – Foto de Henri Cartier-Bresson (1945)

El compositor y arreglista Nicholas Nabokov, primo hermano del famoso escritor Vladimir Nabokov, visitó a Stravinsky en su casa de California en compañía de Balanchine y de su esposa de entonces, Maria Tallchief, en 1947. Describió el hogar del músico como “una casa de una sola planta, no muy grande, rodeada por un estrecho porche y con una amplia terraza en el lado izquierdo, amenizada por la presencia de un gato, un loro, un canario y varios periquitos”. No cabe duda de que el gato en cuestión era California, fotografiado en brazos de Stravinsky por Cartier-Bresson en 1945.

En 1916 compuso “Las nanas del gato”, publicadas con traducción muy al principio de la existencia de este blog. (http://nazarinasociacion.org/2014/01/20/las-nanas-del-gato/)

El tercer y último compositor es Dmitri Dmítrievich Shostakóvich, nacido en San Petersburgo el 25 de septiembre de 1906 y fallecido en Moscú el 9 de agosto de 1975 a los 69 años.

Dmitri Shostakovich con gato

Dmitri Shostakóvich con gato

Se hizo famoso en la Union Soviética con el apoyo del mariscal Mijaíl Tujachevski, aunque su relación con el gobierno pasó por momentos complejos y difíciles. No obstante, fue alabado y premiado por el Estado, además de formar parte del Soviet Supremo desde 1962 hasta su muerte. Compuso quince sinfonías y seis conciertos, quince cuartetos de cuerda, un quinteto para piano, dos tríos para piano y dos piezas para octeto de cuerda. Al principio de su carrera compuso unos preludios para piano y, posteriormente, dos sonatas, así como otros veinticuatro preludios y fugas. También tiene en su haber tres óperas, varias colecciones de canciones, ballets y muchísima música para cine.

Vivía en Leningrado (actual San Petersburgo) cuando el ejército alemán y finés asedió la ciudad en el verano de 1941. El sitio duraría 900 días y se estima que de los tres millones y medio de habitantes de la ciudad, murieron un millón y medio. Shostakóvich sobrevivió a los primeros bombardeos y se unió a la patrulla de “vigilancia nocturna” dedicada a apagar los incendios provocados por los bombardeos alemanes. Durante los pocos momentos de tranquilidad empezó a componer su Séptima Sinfonía Leningrado. Fue evacuado de la ciudad a través del “Camino de la vida”, construido a través de las frágiles capas de hielo del lago Ladoga.

Dmitri Shostakovich con gatito

Dmitri Shostakóvich con gatito

Solo hemos encontrado dos fotografías del compositor con un gato, pero se sabe que siempre tuvo perros y gatos en casa, que jugaba al ajedrez y al póquer, que montaba en bicicleta y que, sobre todo, era un forofo del fútbol. Anotaba todos los resultados, a menudo iba a partidos e incluso intentó sin éxito arbitrar un encuentro.

También se dice de él que era educado y modesto, sin la más mínima arrogancia. Trataba a todo el mundo con la misma cortesía, sin importarle el rango social. No tenía caprichos y se preocupaba muy poco por la ropa que llevaba.

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Varios gatos y Freddie Mercury

Jim Hutton, Freddie Mercury y Dorothy

Jim Hutton, Freddie Mercury y Dorothy

El decimocuarto álbum del grupo Queen, “Innuendo”, grabado en 1991, contiene un tema titulado “Delilah”. Si algún seguidor de

Freddie con Delilah

Freddie con Delilah

Queen ha pensado que la canción estaba dedicada a una mujer, se equivoca. Delilah era la gata tricolor favorita de Freddie Mercury. Hace falta llegar a la octava estrofa para darse cuenta: “You make me so happy when you cuddle and go to sleep beside me, and then you make me slightly mad when you pee all over my Chippendale suit” o, si prefieren: “Qué feliz me haces cuando te acurrucas y te duermes a mi lado, pero me enfado un poco cuando te meas en los sillones de estilo Chippendale”.

Su primer álbum en solitario, “Mr. Bad Guy”, de 1985, no está dedicado a un solo gato, sino “a mi gato Jerry – también a Tom, Oscar y Tiffany, y a todos los amantes de los gatos en el universo. Que les den a los demás”.

En la última foto de Freddy Mercury, para el CD “Classic Queen”, y en el videoclip de “These Are The Days of Our Lives”, llevaba un sorprendente chaleco pintado a mano con todos los gatos que había tenido. Peter Freestone, su asistente y cocinero, dice en el libro “Freddie Mercury”, hablando del chaleco: “Le encantaba ese chaleco. Era un regalo de Donald McKenzie, que había reunido todas las fotos de los gatos de Freddie para que un amigo suyo los pintara en el chaleco de seda”.

Nadie puede dudar que el legendario líder de Queen era un apasionado de los gatos. La imagen que ha quedado de Freddie Mercury, además de su tremendo dinamismo y carisma en los escenarios, es la de un hombre amante de las fiestas y de un estilo de vida excesivo. Sin embargo, era tímido y reservado en privado. Capaz de cautivar a auditorios de miles de seguidores, no sabía conducir ni freír un huevo, pero por encima de todo quería a sus gatos.

Freddie con chaleco gatuno

Freddie con chaleco gatuno

Jacky Smith, que se ocupa del club de fans de Queen desde el año 1982, dijo en una entrevista hace años: “La mayoría de los gatos procedían de protectoras. Por ejemplo, hay un centro llamado Blue Cross, y sé que dos de ellos venían de allí”.

Freddie y Tiffany

Freddie y Tiffany

Romeo

Romeo

Freddie and Mary Austin (1987)

Freddie y Mary Austin (1987)

Sus primeros gatos fueron Tom y Jerry, que Mary Austin y él recogieron al principio de su relación. Cuando se separaron a finales de los setenta, Mary se quedó con ellos, pero él seguía considerándolos suyos, como lo demuestra la dedicatoria del álbum “Mr. Bad Guy”. Mary Austin, que siempre fue su gran amiga, le regaló una preciosa siamesa mezcla de persa llamada Tiffany.

Oscar, un macho anaranjado y blanco que le llegó a través de un novio, era un solitario que visitaba las casas del vecindario cuando Garden Lodge, la mansión de dos pisos rodeada por un parque y altos muros, empezó a llenarse con más gatos.

Oscar

Oscar

Su gata más famosa fue Delilah, una tricolor de buen tamaño que adoptó en 1987. Tal como dice la canción, se adueñó de la casa y hacía lo que le apetecía. Era la primera en pedir comida y echaba a los demás para que Freddie la acariciara. Solía dormir a los pies de su cama o en los cestos de ropa.

Freddie Mercury, Oscar y Tiffany

Freddie Mercury, Oscar y Tiffany

Goliath, un gato negro, llegó el mismo día que ella. Era pequeño y tendía a desaparecer en el momento que había visita. Al parecer, según Peter Freestone, “era tremendamente afectuoso y babeaba cuando se le acariciaba”.

Goliath

Goliath

Miko

Miko

Miko apareció después de un viaje a Japón. Jim Hutton, la pareja de Freddie, trajo un gatito de cara blanca llamado Romeo que demostró ser muy peleón. Y por fin llegó Lilly. Freddie siempre había querido tener un gato blanco.

Freddie Mercury poseía varias casas, pero todos los gatos vivían en Garden Lodge, en el barrio de Kensington, Londres, donde pasaba la mayor parte del tiempo. Para él, “su hogar estaba donde vivían los gatos”, según Peter Freestone. También dice que cada uno recibía juguetes para Navidad y que hacían exactamente lo que les apetecía.

Sus gatos casi no se apartaban de él durante sus últimos días. Jacky Smith dice: “Los gatos tienen un sexto sentido. Debieron notar que no se encontraba bien y empezaron a estar cada vez más con él. Es típico de un gato”.

Antes de fallecer el 24 de noviembre de 1991, se había asegurado de que sus queridos gatos estarían bien cuidados. Legó Garden Lodge a Mary Austin, que se ocupó de ellos fielmente.

Mary Austin con un gato

Mary Austin con un gato

Uno de los conciertos inolvidables de Queen en España se celebró el 3 de agosto de 1986, en el estadio del Rayo Vallecano, delante de 25.000 personas en su gira de promoción del álbum “A Kind of Magic”.


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El gato Mourka, el coreógrafo y la bailarina

Foto de Martha Swope, publicada en la revista Life

Foto de Martha Swope, publicada en la revista Life

Mourka era el gato del coreógrafo George Balanchine y de su esposa, la bailarina Tanaquil Le Clerc.

Mr. B y Mourka

Mr. B y Mourka

George Balanchine, nacido Giorgi Melitonovitch Balanchivadze, es considerado uno de los más grandes y prolíficos coreógrafos del siglo pasado, con más de 400 obras en su haber. Nació en San Petersburgo el 22 de enero de 1904, hijo de Meliton Balanchivadze, un compositor y cantante de ópera, y de Maria Nikolayevna Vasilyeva, una enamorada del ballet. Estudió ballet en la Escuela Imperial de Danza y posteriormente en el Conservatorio de Petrogrado, donde se licenció en 1923. Perteneció al cuerpo de ballet del Conservatorio hasta 1924 cuando, durante un viaje a Alemania con los Bailarines Soviéticos Estatales, huyó a París con tres bailarinas, una de ellas su esposa de entonces, para unirse al ballet de Serguéi Diáguilev. Al sufrir una lesión de rodilla que le impedía seguir bailando, Diáguilev le propuso trabajar como coreógrafo, lo que haría hasta la muerte de este en 1929, año en que los Ballets Russes quebraron. Colaboró con todos los grandes músicos de la época, Prokófiev, Stravinski, Debussy, Satie, Ravel, y artistas como Picasso, Rouault y Matisse.

George Balanchin y Mourka

George Balanchine y Mourka

Fundó la compañía Les Ballets, para la que coreografió la última obra conjunta de Bertold Brecht y Kurt Weill, “Los siete pecados de la pequeña burguesía”.

En 1933, el joven mecenas de las artes Lincoln Kirstein le invitó a trasladarse a Estados Unidos para crear una compañía de ballet que acabaría por rivalizar con las escuelas tradicionales europeas. La School of American Ballet se fundó en 1934, pero hasta el 11 de octubre de 1948 no nació el famoso New York City Ballet, donde Balanchine permaneció hasta su muerte en 1983.

George Balanchin entrenando a Mourka

George Balanchine entrenando a Mourka

También diseñó coreografías para películas, óperas, revistas y musicales. Entre sus obras más conocidas para el escenario destacaremos “Slaughter on the Tenth Avenue” (Matanza en la décima avenida) y “On Your Toes” (Al tanto).

Revolucionó la estética del ballet clásico y tuvo una enorme influencia en la danza en Estados Unidos. Pero Balanchine no solo se limitó a entrenar a personas, también enseñó a bailar a su gato Mourka. Este último era un gato callejero blanco y rubio que George Balanchine y su esposa Tanaquil Le Clerq habían recogido en la calle. El coreógrafo, cuando jugaba con el gato, empezó a fijarse en sus piruetas, saltos y giros para, poco a poco, incluirlos en los movimientos de los bailarines.

Un día, la fotógrafa Martha Swope, especializada en danza, fotografió a Mourka en uno de sus espectaculares saltos. La foto apareció en la revista Life y Mourka se hizo famoso en Estados Unidos, lo que permitió a Tanaquil Le Clerc escribir la biografía de Mourka que se publicó en 1964 con fotos de Martha Swope.

Tannaquil Le Clerc - New York CIty Ballet

Tanaquil Le Clerc – New York City Ballet

Pero hablemos ahora de la bailarina Tanaquil Le Clerc. Nació el 2 de octubre de 1929, hija del intelectual francés Jacques Le Clerc y de la estadounidense Edith Whitemore. En 1941, la School of American Ballet le concedió una beca y acabó por convertirse en la primera bailarina del New York City Ballet. Era una mujer fascinante, delgada, atlética, de piernas largas, con un físico muy diferente al de las bailarinas de la época. Su estilo único, su humor y autenticidad marcaron un antes y un después. No solo fue la musa de George Balanchine, y su cuarta esposa, sino también de Jerome Robbins, que creó para Tanny, como la llamaban sus amigos, el famoso ballet “Tarde de un fauno”, basado en “Preludio a la siesta de un fauno”, de Debussy. En 1956, durante la gira europea de la compañía, sufrió un ataque de poliomielitis que acabó con su brillante carrera. Tenía 27 años. No volvió a andar ni a bailar.

En 2013 se estrenó el espléndido documental “Afternoon of a Faun: Tanaquil Le Clerc”, de la directora Nancy Buirski, que recorre la vida de la bailarina mediante imágenes y entrevistas a personas que la conocieron.

Tannaquil-Le-Clerc-con-George-Balanchin

Tanaquil LeClerc con George Balanchine

El siguiente texto está impreso en la sobrecubierta del libro “Mourka: La autobiografía de un gato”.

Portada de la biografía de Mourka

Portada de la biografía de Mourka

“Mourka, un extraordinario gato callejero, es uno de los alumnos favoritos del famoso coreógrafo George Balanchine. Ha aprendido a realizar entre-chats, pas de chats e incluso grand jeté. Las fotos de la Sra. Swope y los textos de la Sra. Le Clerq demuestran sus numerosas hazañas y sugieren que Mourka quizá sea el felino más inteligente del mundo”

“Mourka, que nació en Nueva York, comparte un amplio piso en el Upper West Side con los Sres. Balanchine. Pasa los veranos en Weston, Connecticut, donde practica su hobby favorito, la observación de insectos, y se deleita con sus manjares predilectos, espárragos, patatas, guisantes y crema agria, entre otros”.

Página interior de la biografía de Mourka

Página interior de la biografía de Mourka

Parece ser que George Balanchine dedicaba tiempo a “entrenar” a Mourka, y según cuenta Bernard Taper en el libro “Balanchine: A Biography”: “Cuando Balanchine debía ausentarse, una amiga de la madre de Tanaquil se quedaba a veces con ella, pero a menudo prefería estar sola en el piso, con Mourka, un gato rubio y blanco al que la pareja mimaba y quería. Balanchine le había enseñado a realizar jetés y tours en el aire, y decía que por fin había encontrado un cuerpo que se merecía una coreografía. Un día, durante una fiesta en su piso en la temporada navideña, Igor Stravinski quiso ver bailar a Mourka. Varios invitados comentaron en días siguientes que fue la única vez que habían visto al coreógrafo nervioso antes de una representación”.

Mourka

Mourka

Y para acabar, ¿no es curioso que algunos de los términos de la danza, como entre-chats o pas de chats, hagan referencia al gato, “chat” en francés? Tendremos que profundizar en este tema…


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El gato “Rajah Mahatmah Hoyden” y el compositor Alan Hovhaness

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Hay menos noticias de compositores amantes de los gatos que de escritores, aunque sabemos de varios que tenían gatos, como por ejemplo Alberto Ginastera, John Cage, Philip Glass, Henry Cowell, Maurice Ravel, Ralph Vaughan Williams, Shostakovich, Borodin… Pero, en general, se sabe poco de la relación con sus gatos. Lo mismo ocurre con Alan Hovhaness, un compositor estadounidense de ascendencia armenia y escocesa. Tuvo un gato negro que respondía al nada sencillo nombre de Rajah Mahatmah Hoyden y se instalaba con absoluta tranquilidad entre las partituras mientras Hovhaness componía. Rajah acompañó al músico y compositor durante 14 años, desde 1935 a 1949, y al principio se apellidaba “Haydn” y no “Hoyden”. Hovhaness adoraba a los gatos y los tenía en alta estima, considerándolos animales muy inteligentes. En su correspondencia hace referencia a las visitas espirituales que Rajah Mahatmah Hoyden le hacía después de haber fallecido, por lo que le dejaba un pequeño bol de leche cada noche antes de irse a acostar. Años después de su muerte, siguió hablando con mucho cariño de su querido Rajah, al que dedicó piezas musicales como “Farewell to the Mountains” (Adiós a las montañas).

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Alan Hovhaness y Rajah Mahatma Hoyden

Alan Hovhaness nació en 1911 en Massachusetts. Se interesó por la música a una edad temprana y a los 14 años ya había Hovhaness_2compuesto dos óperas, pero sus padres intentaron disuadirle, preocupados por su futuro. En una carta escribió: “Mis padres pensaban que componer música no era normal y me quitaban las partituras. Me acostumbré a escribir en el cuarto de baño y a esconder los manuscritos debajo de la bañera”. Sus padres acabaron por convencerse y le hicieron tomar lecciones de piano.

Era un apasionado de la naturaleza y de la astronomía. Los largos paseos por la montaña y el campo fueron fuentes de inspiración, y muchas de sus composiciones llevan nombres de estrellas y planetas.

Fue uno de los compositores más prolíficos del siglo XX pese a haber destruido, según él, más de mil obras entre 1930 y 1940. Aun así, su catálogo oficial comprende 67 sinfonías y 434 obras de otra índole. Su enorme creación es de lo más diversa. Al igual que el brasileño Heitor Villa-Lobos y el estadounidense Henry Cowell, no intentaba componer obras maestras, pero como dijo Leonard Bernstein: “Algunas de las piezas de Hovhaness no son buenas, son muy buenas”.

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A partir de 1959 viajó regularmente a Hawai, Japón, Corea e India para documentarse sobre la música tradicional de esos países e integrar elementos a sus composiciones.

En una ocasión, el compositor dijo: “Vivimos una época muy peligrosa. Existe el peligro de que nos autodestruyamos, y es algo que temo… La generación anterior nos gobierna despiadadamente. Me parece una terrible amenaza para la civilización. La codicia de las enormes empresas y organizaciones controla nuestra vida de una forma brutal… Cada vez es peor porque la ciencia física nos da más y más armas mortales y ya se ha destruido el espíritu humano muchas veces. ¿De qué sirve ser la nación más poderosa del mundo si hemos matado al alma? No sirve de nada”.

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Falleció en Seattle el año 2000. Su sexta esposa, la soprano Hinako Fujihara, dirige la discográfica Hovhaness-Fujihara.

Su extenso catálogo comprende nueve obras con la palabra gato en el título:

Hovhaness_61 – nº 84#1 Black Pool of Cat (Voz y piano) 1950

2 – nº 253 Spirit Cat (Soprano, vibráfono y marimba) 1971

3 – nº 263 Night of a White Cat (Clarinete y piano) 1973

4 – nº 274 Dentro de “Three Sasa Songs”, dos dedicadas a gatos: “Where’s My Cat?” y   “Melancholy Cat” (Soprano y piano) 1973

5- nº 301 Fred the Cat Flies to Heaven (Sonata para piano) 1977

6 – nº 315 Dentro de “Songs for High Soprano and Piano”, la canción “Strange Little Cat” (Soprano y piano) 1978

7 – nº 345 Catamount (Sonata para piano) 1980

8 – nº 366 Hiroshige’s Cat Bathing – Dedicada al gato de Hiroshige (Sonata para piano) 1982

9 – nº 368 Tsugouhara Fujita’s Sleeping Cat (Sonata para piano) 1982

También incluimos dos enlaces, “El gato Fred se va a los cielos” y “El gato de Hiroshige se lava”.

https://www.youtube.com/watch?v=boiEVs5lTNY (Fred the Cat Flies to Heaven)

https://www.youtube.com/watch?v=x0QsZ3un100 (To Hiroshige’s Cat)


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El gato y George Brassens

Brassens_1El título de esta entrada puede hacer pensar que George Brassens solo tuvo un gato, pero no hay nada más lejos de la verdad. Se debe a que todos los gatos de Brassens se llamaron “Le chat” (El gato); no los nombraba porque no los llamaba, dejaba que se acercaran a él si les apetecía y, por las fotos, no es difícil deducir que se acercaban mucho.

“El gato es el animal más bello, más noble. Lo prefiero a cualquier otro desde siempre. Tiene un alma soberana, es ante todo independiente, rechazará a cualquier amo que se le imponga. Escoge con quién quiere vivir y será su amigo fiel hasta la muerte. Sin bajezas ni servilismos, de igual a igual. Por eso le quiero”. Así hablaba Brassens de los gatos. Y también decía: “Adoro a los gatos”.

Brassens con dos gatos, un loro y un perro

Brassens con dos gatos, un loro y un perro

Brassens en el callejón Florimont

Brassens en el callejón Florimont

George Brassens nació el 21 de octubre de 1921 en Sète, una localidad de la costa mediterránea francesa, en el seno de una familia modesta compuesta por sus padres, su media hermana y sus abuelos paternos en la que todo el mundo cantaba. En 1940 se trasladó a París a vivir en casa de su tía, que tenía un piano. El cantante aprendió a tocar sin conocer el solfeo, trabajó de peón y escribió sus primeros poemas.

En 1943, los nazis instituyeron el servicio de trabajo obligatorio en la Francia ocupada y fue enviado a trabajar en la fábrica de BMW en Basdorf, cerca de Berlín. En marzo del 44, le concedieron un permiso de 15 días; aprovechó la ocasión y no regresó a Alemania. Para esconderse de la Gestapo, se fue a vivir a casa de Jeanne Planche, que tenía treinta años más que él, y con su marido Marcel. La casa era de lo más modesta, sin gas, electricidad ni agua caliente, pero en el diminuto patio convivían toda clase de animales, perros, gatos, canarios, tortugas y la famosa pata a la que dedicó una canción. Pasó 22 años en la casita del callejón Florimont, levantándose a las 5 de la mañana y acostándose con el sol.

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Se dice que Jeanne Planche no solo fue amiga y confidente de Brassens, sino también su amante, a pesar de la gran diferencia de edad. En 1947 conoció a su gran amor, Joha Heiman, de origen estoniano, a la que llamó Püpchen y dedicó numerosas canciones. De común acuerdo la pareja nunca compartió techo, aunque están enterrados juntos en la tumba familiar.

Brassens, Jeanne, Marcel y un gato

Brassens, Jeanne, Marcel y un gato

A principios de los cincuenta conoció al cantautor Jacques Grello, que le ofreció su guitarra y le introdujo en el mundo de los cabarets, pero Brassens se sentía muy incómodo en un escenario. Prefería vender sus canciones a otros y no interpretarlas él directamente. Dos amigos suyos convencieron a la cantante Patachou para que le oyese y esta le ofreció el escenario de su cabaret-restaurante. Fue el principio de la fama. Polydor lanzó su primer álbum en octubre de 1953, y en 1954 cantó en solitario en el Olympia (del 23 de febrero al 4 de marzo y del 23 de septiembre al 12 de octubre).

A partir de entonces empezaron las giras nacionales e internacionales. Compró la casa de Jeanne y el edificio colindante, los unió e hizo instalar todas las comodidades para ofrecérselas a los Planche. Él compró el Molino de la Ronde, en el pueblo de Crespières, cerca de París, donde iba a menudo con sus amigos. Murió el 29 de octubre de 1981 de un cáncer de estómago. Poco antes de su muerte, el 9 de octubre de 1981, la vida le dio una última satisfacción cuando Francia abolió la pena de muerte, contra la que había escrito “Le Gorille” en 1947 (canción prohibida en Francia hasta el año 1955), se había manifestado, había firmado peticiones y había realizado numerosas actuaciones para recaudar fondos.