Gatos y Respeto

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Buzzer, el gato modelo de Arnold Genthe

Desnudo con el gato Buzzer

Desnudo con el gato Buzzer

Fue descrito como “el gato más fotografiado del mundo” por el periódico The Boston Herald, que llegó a dedicarle toda una página. Se llamaba Buzzer y su dueño, el fotógrafo Arnold Genthe, le hizo famoso. La clientela de Genthe estaba compuesta por pensadores, políticos, escritores, actores de teatro y de cine, y Buzzer no solo se codeó con todos ellos, sino que aparece fotografiado en compañía de una larga lista de actrices y mujeres de la alta sociedad.

El fotógrafo Arnold Genthe

El fotógrafo Arnold Genthe

El gato Buzzer y Ann Murdock

El gato Buzzer y Ann Murdock

El gato Buzzer y Audrey Munson

El gato Buzzer y Audrey Munson

Al parecer hubo cuatro Buzzer en la vida de Arnold Genthe, y en su autobiografía “As I Remember”, el fotógrafo dice: “Buzzer IV, que estuvo conmigo dieciocho años, era un gato grande atigrado de color amarillo, una mezcla de gato chino y persa, y más bien parecía un pequeño tigre. Era altivo, pero nada fiero; pocas veces condescendía a ser amable con extraños”.

Basta con fijarse en Buzzer posando en brazos de mujeres para darse cuenta de que no siempre estaba cómodo, pero era un gato bien educado y aguantaba estoicamente. En otras parece satisfecho. Hay fotos de Buzzer cuando no tiene más de un año, de Buzzer con diferentes expresiones, pero siempre es el mismo Buzzer, de eso no cabe duda.

Arnold Genthe sigue diciendo: “Buzzer ocupó un lugar importante en el estudio, e incluso hoy, años después de su muerte, jóvenes y ancianos le recuerdan con gran afecto. A veces me han acusado de prestar más atención al gato que a la gente. Es posible que disfrutara más con su ronroneo satisfecho que con la charla superficial de una visita inoportuna. No he encontrado otro gato que pudiera ocupar su lugar”.

“Con el paso de los años le hice un sinfín de fotografías, y algunas de estas fotos, sobre todo unas con las actrices Billie Burke, Jane Cowl, Martha Hedman y Marguerite Churchill, fueron publicadas en periódicos dominicales”, añade.

El gato Buzzer y Jocelyn Stebbins

El gato Buzzer y Jocelyn Stebbins

El gato Buzzer y la Srta. Whittaker

El gato Buzzer y la Srta. Whittaker

El gato Buzzer y Natalie Campbell

El gato Buzzer y Natalie Campbell

Marina Kaneti, la comisaria de una exposición de fotografías de Arnold Genthe celebrada en 2014 llamada “Visions of Beauty” (Visiones de belleza) en Washington DC, dice: “Arnold Genthe adoraba a los gatos. También tenía muchas amigas que estaban fascinadas por Buzzer. Retratar a mujeres con su gato significaba algo muy especial para él. Pero Buzzer era mucho más que una pieza de atrezo, era su verdadera musa. Siempre le interesó capturar el movimiento, y supongo que los movimientos y las poses que adoptaba el gato le intrigaban”.

La reflexión de la comisaria está respaldada por estas frases del mismo Arnold Genthe: “Parece ser que a los cuatro años, cuando la niñera me llevó a ver a mi hermano Hugo recién nacido, comenté con gran seriedad: ‘Me gustaría más tener un gatito’. Me gustan los perros, pero los gatos siempre me dicen mucho más, y han sido los sabios y amables compañeros de muchas horas solitarias”.

El fotógrafo fue uno de los primeros en usar una cámara lo suficientemente rápida como para capturar momentos y personas en poses más naturales. Cuando hablaba de otros fotógrafos contemporáneos suyos, consideraba su trabajo como “tosco y falso, con todos los indeseables métodos del pasado”. Describió cómo trabajaban los fotógrafos tradicionales de la época: “El modelo-víctima era colocado ante un fondo y ‘posaba’, es decir, se le retorcía en una de las doce poses aceptadas – más o menos teatrales y grotescas – y se le fijaba la cabeza con una abrazadera (reposacabezas) que imposibilitaba cualquier movimiento. A continuación debía mirar a un punto. La foto resultante quizá tuviera algún parecido con el modelo, pero carecía de expresión y de todo mérito artístico”.

Decidió usar una técnica totalmente diferente en la que “descartó cada una de las sagradas reglas de la tradición fotográfica”, inventando un nuevo producto que revolucionó el arte fotográfico. Su innovadora técnica, conocida como “el estilo Genthe”, se convirtió en el distintivo de una prolija carrera que duró tres décadas. La mejor prueba del éxito de este nuevo estilo es la cantidad de personas a las que fotografió, incluso al principio de su carrera. Los registros de su estudio anteriores a 1906 incluyen unos ocho mil clientes, y en 1911 había realizado más de diez mil retratos. Al final de su vida se calcula que había hecho más de cien mil fotos y retratos.

El gato Buzzer

El gato Buzzer

“Estaba empeñado en demostrar que había otro tipo de fotografía, sin poses formales, es más, sin necesidad de posar. Intentaría fotografiar a los modelos sin que se diesen cuenta, sin que supieran que la cámara estaba preparada. Les mostraría fotos que carecerían de uniformidad, en las que se pondría el énfasis en el carácter de la persona en vez de entregar la imagen aburrida de una máscara fotográfica con ropa”, explica en “As I Remember”.

Arnold Genthe nació en Berlín, entonces Prusia, el 8 de enero de 1869, y siguió los pasos de su padre, doctorándose en Filología Clásica en la Universidad de Jena. Viajó en 1895 a San Francisco para trabajar como tutor y decidió quedarse. Fotógrafo autodidacta, empezó a fotografiar el barrio chino y a sus habitantes. Se cree que muchas de esas fotos fueron realizadas con una “cámara oculta” debido a que muy pocos vecinos deseaban ser retratados. Las 200 fotos que quedan hoy en día son las únicas muestras fotográficas del barrio chino de San Francisco antes del terremoto de 1906.

Isadora Duncan, fotografiada por Arnold Genthe

Isadora Duncan, fotografiada por Arnold Genthe

“Volvía al Barrio Chino una y otra vez hasta convertirme en una figura familiar. Muchos días me quedaba horas de pie en una esquina o sentado en un patio miserable donde, inmóvil y sin mostrar interés en nada, esperaba impaciente y alerta a que apareciera un grupo de personajes interesantes”, dice el fotógrafo en su autobiografía.

Unos periódicos locales publicaron algunas de estas fotos a finales de la década de 1890 y decidió abrir un estudio fotográfico que no tardó en ser frecuentado por mujeres de la importancia de Nance O’Neil, Sarah Bernhardt y Nora May French, así como por su amigo el escritor Jack London.

Retrato del gato Buzzer

Retrato del gato Buzzer

En 1911 se trasladó a Nueva York, ciudad en la que permaneció hasta su muerte de un infarto en 1942. Fotografió a políticos como Theodore Roosevelt, Woodrow Wilson y John Rockefeller, y a numerosas bailarinas, Anna Pavlova, Isadora Duncan y Ruth Saint Denis, entre otras. Se dice que sus retratos de Greta Garbo dieron un empujón a la carrera de la actriz.

La gran mayoría de su obra está compuesta por retratos, pero fue un pionero de la fotografía de la danza, y por eso acabaremos con unas palabras de Isadora Duncan, su amiga y amante, y una de sus modelos favoritas (además del gato Buzzer): “Arnold Genthe no solo fue un genio, también un brujo. Dejó la pintura por la fotografía, sus fotos son extrañas, mágicas. Efectivamente, apuntaba la cámara hacia la gente y la fotografiaba, pero nunca eran fotos de los modelos, sino de su imaginación hipnótica. Me hizo muchas fotografías, aunque no son representaciones de mi ser físico, sino representaciones de mi alma, y una de ellas encarna a mi alma”.

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Gatos, astronomía y sir Patrick Moore

Con la gata Jeannie

Con la gata Jeannie

El 9 de diciembre de 2012 falleció a los 89 años un hombre llamado Patrick Alfred Caldwell-Moore, de nacionalidad inglesa, astrónomo aficionado, investigador, comentarista de radio, presentador de televisión y gran amante de los gatos. De hecho, los quería tanto que en la puerta de su casa de Sussex una placa rezaba: “Esta casa está diseñada para la comodidad de nuestro gato”. También dijo: “He querido a todos mis gatos, claro que los gatos son más amables que las personas. Nunca he conocido a un gato que no me cayera bien. En cuanto a las personas, depende mucho”.

Con el gato Ptolomy

Con el gato Ptolemy

Fue el autor de más de setenta libros de astronomía y presentó durante más de cincuenta años el programa mensual de BBC “The Sky at Night” (El cielo de noche), el más longevo del mundo con el mismo presentador. El primero se emitió el 24 de abril de 1957 y el último el 7 de enero de 2013. Al principio, numerosos programas eran en directo y no se han conservado. Grabó los últimos desde su casa al haber perdido el uso de las piernas. Empezó a interesarse por la Astronomía a los seis años y se unió a la Asociación Británica de Astronomía a los 11 años, siendo el miembro más joven que jamás ha tenido esta institución. Aprendió solo a tocar el xilófono y el piano. Estaba en contra de la caza del zorro y era un acérrimo crítico de la Unión Europea.

Con Smudgie

Con Smudgie

El astrónomo y Jeannie

El astrónomo y Jeannie

El astrónomo y Ptolomy

El astrónomo y Ptolemy

El guitarrista Brian May, de Queen, doctor en Astrofísica y gran amigo suyo, dijo al poco de fallecer sir Patrick Moore: “Patrick era el último de una generación perdida, un verdadero caballero, el más generoso que jamás he conocido, una inspiración para las miles de personas a las que conoció y para los millones de telespectadores a través de los 50 años de su trabajo en televisión. No exagero al decir que inspiró a todos los astrónomos británicos, aficionados y profesionales, durante medio siglo. Nunca habrá otro Patrick Moore. Por suerte, tuvimos a uno”.

El 15 de abril de 2012 publicó un libro titulado “Miaow! Cats Are Really Nicer than People” (¡Miau! Los gatos son mucho más simpáticos que las personas) en el que habla de los gatos que compartieron su vida. Los beneficios de la venta del libro son para la asociación felina Cats Protection.

May0029836.DTFeatures.Pic Shows Sir Patrick Moore with one of his cats Jeannie

El diario The Daily Mail fue a visitarle a su casa para entrevistarle acerca del libro. El texto que sigue está extraído de ese artículo.

La casa está llena de recuerdos de la época en que jugaba al criquet, de fotos de su madre Gertrude, de libros, de las sillas de su niñez. Al preguntarle si alguna vez había tirado algo, contesta: “Uno de mis antepasados fue una ardilla”. Está sentado en un sillón, y Ptolemy (Tolomeo), un gato negro de pelo semilargo y grandes ojos verdes, está a su lado. “Hablo el idioma gato básico”, dice en el típico acento de los años cuarenta. “La gata de un amigo tuvo una camada y trajo a un gatito negro. Entendí lo que me decía: ‘Quiero ser tu gato, deja que me quede’. Entonces le dije: ‘Te llamas Ptolemy’. Todos los gatos negros de mi familia se llaman Ptolemy”. Ptolemy ronronea con fuerza mientras sir Patrick Moore habla. El gato disfruta de un jardín privado rodeado de tela metálica por los cinco lados para protegerle de los zorros y para impedirle salir a la carretera.

Mandatory Credit: Photo by David Sandison/The Independe/REX Shutterstock (2410584a) Patrick Moore in his home in Selsey.. 14/2/2005 Patrick Moore in his home in Selsey. . 14/2/2005

Su madre Gertrude con Rufus

Su madre Gertrude con Rufus

El astrónomo nació en 1923. Su padre era un soldado cuyos pulmones fueron destrozados por los gases en la I Guerra Mundial y su madre una cantante de ópera a la que le gustaban las estrellas. De niño tuvo problemas de corazón que le impidieron ir al colegio, por lo que estudió en casa.

Hay fotos de la gata Jeannie por todas partes, en su mesa de trabajo, en las estanterías. “Jeannie era muy sociable, le gustaba la gente”, dice. “Los gatos de la raza Bosque de Noruega son conocidos por su sociabilidad. Era muy buena. Una vez trajo a un ratoncito de campo a casa, no le había hecho el menor rasguño, solo quería jugar. Lo devolvimos al campo”. Acababa de terminar su libro cuando Jeannie sufrió una insuficiencia renal. El veterinario no pudo hacer nada. “Fue horrible, la echo muchísimo de menos”, dice sir Patrick Moore. “Todavía no me creo que se haya ido y le hablo como si estuviera aquí. Le he dedicado el libro. Cuando la tuve por última vez en brazos, no le dije ‘Adiós, Jeannie’ porque sé que me esperará y que volveré a verla. Le dije ‘Au revoir, Jeannie querida, hasta que volvamos a vernos'”.

Tardó diez años en escribir su último libro de astronomía, “Data Book of Astronomy”, un compendio de gráficos, mapas y vocabulario en torno al cosmos. Reconoce que uno de los borradores obtuvo una crítica nefasta: “Ptolemy, un gato excepcionalmente limpio, decidió no salir y demostrarme qué opinaba de esa versión. Hubo que reescribirla”. Y añade: “Ptolemy duerme conmigo. Me gusta despertarme con el sonido de su ronroneo en la oreja. Todos mis gatos han dormido conmigo, o con mi madre cuando seguía aquí”. Gertrude falleció en 1981 a la edad de 94 años.

Patrick Moore y Jeannie

Patrick Moore y Jeannie

Ha pasado por momentos terribles: “Mi novia murió cuando yo tenía 22 años. Supe que jamás habría otra persona en mi vida”. Lorna era enfermera en Londres durante la II Guerra Mundial. Llevaban tres años juntos cuando falleció en un bombardeo.

Habla de sus gatos con mucho cariño. Cuando en los años sesenta era director del Planetario Armagh en Irlanda del Norte, un gato negro con patas blancas le adoptó. Se llamaba Smudgie y vivió más de veinte años. Antes de Smudgie estuvo Rufus, un rubio. Sir Patrick Moore conoció en persona a Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna; a Yuri Gagarin, el primer hombre que viajó al espacio, y a Orville Wright, el primer hombre que voló. Posiblemente haya sido el único en conocer a los tres, pero sobre todo se enorgullece de su relación con los gatos. “Ptolemy y Jeannie me han enseñado la paciencia y la tolerancia. Me han ayudado a ser más tolerante. Si ellos pueden hacerlo, yo también”, dice.

Apoya a la asociación Cats Protection (http://www.cats.org.uk/) y es presidente de la sede regional, pero dice: “Me da miedo ir porque estoy seguro de que volveré con un cargamento de gatos y no creo que a Ptolemy le gustase”.

Ptolemy escribe a máquina

Ptolemy escribe a máquina

Sir Patrick Moore no quiso un funeral, sino una fiesta. Dio su cuerpo a la ciencia para que “usen lo que sirve y tiren el resto”. Nombró a cuatro albaceas testamentarios, uno de los cuales es el guitarrista Brian May, que publicó un artículo en The Telegraph (http://www.telegraph.co.uk/news/science/science-news/11922719/Brian-May-the-truth-about-Sir-Patrick-Moores-estate.html) el 9 de octubre de 2015 explicando qué había sido de las posesiones del astrónomo. En su testamento solo le preocupaba qué sería de Ptolemy y de su biblioteca. Parece que tanto uno como otra están en muy buenas manos.


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James Dean, el gato Marcus y el gato Louis XIV

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¿Quién no ha oído hablar de James Dean? Su muerte prematura, a los 24 años, le convirtió en una leyenda y en el símbolo del sentimiento de desilusión que se apoderó de una parte de la juventud estadounidense en la década de los cincuenta. Solo rodó tres películas, “Rebelde sin causa” (1955), “Al Este del Edén” (1955) y “Gigante” (1955) antes del fatal accidente de coche el 30 de septiembre de 1955 mientras se dirigía a Salinas, California, en su Porsche 550 Spyder para participar en una carrera.

Foto de Sandford Roth

Foto de Sandford Roth

Se ha escrito mucho sobre el joven actor, pero en cuanto al tema que nos interesa, su amor por los gatos, hemos descubierto que existen numerosas contradicciones. Se encuentran fotos de Dean con un gatito y otras con un gato adulto, ambos siameses. Sabemos que el gatito era suyo y que el otro era Louis XIV, el siamés del fotógrafo Sanford Roth, un gran amigo del actor, y de su esposa Beulah Roth (https://gatosyrespeto.org/?s=el+gato+cosmopolita). Se dice que el gatito se llamaba Marcus en honor a su tío o a su primo hermano. Ambos se llamaban Marcus, pero dado que el primo tenía 11 años cuando falleció Dean, es lógico suponer que fue en honor a su tío, el hombre que le crió. Muchos blogs cuentan que Marcus fue un regalo de Elisabeth Taylor durante el rodaje de “Gigante”, pero Beulah Roth tiene una historia diferente… Y nos fiamos de Beulah. Le conoció personalmente y escribió un libro sobre él con fotos realizadas por su marido. Más aún, en otro libro suyo, “El gato cosmopolita”, le dedica cuatro páginas y habla del gatito Marcus, aunque nunca le llama por ese nombre. A continuación hemos traducido algunos pasajes del capítulo catorce titulado “James Dean”.

James Dean en casa de los Roth

James Dean en casa de los Roth

Un día, mi marido me llamó desde Warner Brothers:

– ¿Te importa si traigo a un chico a cenar? Trabaja en “Gigante”. ¿Qué has preparado?”

– Pollo al curry. Si es joven, no le gustará. ¿Cómo se llama?

– Jimmy Dean.

Tragué saliva y me apresuré a ponerme una mascarilla facial de fresa.

Jimmy entró en casa por primera vez esa tarde de verano. Mi marido nos presentó; me dio la impresión de ser taciturno, arisco y muy joven. No sé comunicarme con los jóvenes, pero Louis sí supo qué hacer y me salvó saltando a su regazo. Me preocupó que Jimmy le abrazara con fuerza, pero Louis no protestó, se limitó a ronronear. Se hicieron amigos en ese momento.

Y menos mal, porque Louis estuvo en las rodillas de Jimmy durante toda la cena, que no tuvo nada de éxito. Jimmy no entendió cómo podía ponerse coco en la carne. Estaba acostumbrado a comer hamburguesas y chili con carne.

James Dean y Louis XIV

James Dean y Louis XIV

James Dean jugando con Marcus

James Dean jugando con Marcus

Beulah y Jimmy descubrieron que a los dos les gustaban las ciruelas, y el joven actor le mandó toda la abundante cosecha del ciruelo de su jardín. Beulah pasó varios días haciendo mermelada, tartas, etcétera. Pero volvamos al capítulo:

 A partir de ese día vino a menudo a casa, a veces porque le invitábamos y otras simplemente se presentaba, siempre era bienvenido. No sé si venía a ver a mi marido o a mí. Le caíamos bien, pero adoraba a Louis y acabamos por entender que era el invitado de Louis. Como buen anfitrión, Louis le dejaba sentarse en el trono, un sillón veneciano del siglo XVIII. Diseñado para aristócratas, tapizado con brocados, el sillón parecía ofenderse con la intrusión de las largas piernas revestidas de tela vaquera de James Dean. Y aquí, en una posición algo incómoda, se dormía con Louis en el regazo. Los dos soñaban.

A continuación dice que Jimmy Dean nunca se reía a carcajadas, como si la exuberancia le avergonzase, y que se entusiasmaba por cosas tan diferentes como las motos, la música clásica, el jazz, las corridas de toros, la tarta de manzana y los gatos. Le gustaban compositores como Bartok y Schoenberg, además de la música africana, y acababa de descubrir a Sartre, Genet y Malaparte, por lo que le entraron muchas ganas de visitar París, Roma y Venecia, pero no tuvo tiempo para hacerlo, y Beulah sigue diciendo:

James Dean y Marcus

James Dean y Marcus

James Dean, Beulah Roth y Louis XIV (foto de Sanford Roth)

James Dean, Beulah Roth y Louis XIV (foto de Sanford Roth)

Sé muy poco acerca de su vida personal (era el ser humano que menos hablaba de sí mismo que he conocido), como si hubiera un vacío, una extraña cortina de gasa entre el mundo y él.

Pero no había cortina entre los gatos y él. Y decidió que debía tener uno que se pareciese lo más posible a Louis. Me pidió que le ayudara a encontrar un siamés. Estudiamos los anuncios en los periódicos y por fin encontramos uno en Venecia, California, claro.

Venecia, California, es un lugar de lo más deprimente, diseñado por un constructor muy imaginativo y con muy poco gusto a principios de este siglo como una pobre imitación de Venecia, Italia. Ahora, los canales están vacíos y llenos de basura; las calles están pobladas de beatniks barbudos y chicas con medias negras.

Lavando su Porsche (Foto de Sanford Roth)

Lavando su Porsche (Foto de Sanford Roth)

Sigue diciendo que nadie reconoció a Jimmy Dean mientras paseaban por las calles de la falsa Venecia. Recogieron al gatito más precioso y perfecto, y antes de irse visitaron el hotel St. Mark, donde supuestamente había dormido Sarah Bernard.

Me llamaba tres o cuatro veces al día para saber qué debía hacer con el gatito; el mismísimo Dr. Spock no habría cuidado mejor de un niño.

Pesaba su comida, le tomaba la temperatura, le medía para saber si crecía adecuadamente, examinaba la caja de arena para asegurarse de que no tenía gusanos, le llevaba regularmente a visitar al veterinario, le sujetaba mientras le vacunaban, le hizo una camita, pero acabó dejándole dormir con él, le amaba, cuidaba, mimaba, toda su vida giraba en torno al gatito.

Podía haber tenido a cualquier chica, cenar en grandes casas, salir, pero prefería estar con un gatito siamés. Solo tenía una queja, le hacía madrugar.

– No me gusta madrugar, Beulah.

– Pues no madrugues, puedes permitírtelo.

– Pero es imposible con un gato. A veces me pregunto si vale la pena tener un gato, te obliga a madrugar muchísimo. Ojalá no me hubieras convencido.

– Puedes regalarlo.

– ¿Regalarlo?

– Conozco a alguien que se muere por tener un pequeño siamés. Son muy responsables, cuidarán de él.

– Pero ¿tienes piedras en la cabeza?

– No, Jimmy, intento ayudarte.

– No me lo parece.

– Verás, si de verdad quieres deshacerte del gato…

– ¿Deshacerme de él?

Estaba horrorizado, y siguió diciendo:

– Antes me muero. Él es lo que más quiero en el mundo.

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Marcus equilibrista

Marcus equilibrista

Parece ser que la víspera antes de irse a Pasadena dejó a Marcus al cuidado de su amiga Jeanette Doty con una nota indicando cómo debía cuidarle. Esta es la traducción de la nota:

1 cucharadita de jarabe Karo

1 lata grande de leche evaporada

la misma cantidad de agua destilada o hervida

1 yema de huevo

Mezclar y enfriar

No le des carne o leche fría

1 gota de vitaminas diaria

Lleva a Marcus al Dr. Cooper en la calle Melrose la semana que viene, toca vacunarle.

Nota con instrucciones

Nota con instrucciones

Dirán que no nos fiamos de nadie, pero… ¿por qué iba a dejar James Dean a su gato con una amiga si Pasadena está al lado de Los Ángeles? Y si quería dejar el gatito a alguien, ¿no habría sido más lógico dejarle con Beulah Roth? Sobre todo porque Sanford Roth le acompañó en ese último viaje. Seguía al Porsche en otro coche y fue testigo del accidente. Y por último, la receta para la leche no parece adecuada para un gatito…


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El gato de la jungla (que no vive en la jungla)

Gato de la jungla

En realidad, el hábitat del gato de la jungla, Felis Chaus, no tiene nada que ver con la jungla, sino con la densa vegetación que cubre los humedales. También se le llama gato de los pantanos.

Fotografía L. Shyamal

Es un gato grande, de patas altas. De hecho, es el mayor de la especie Felis. Suele medir entre 56 y 76 centímetros, sin contar el rabo, con una altura de unos 35 centímetros y puede alcanzar los 9 kilos en algunos casos. Según un estudio, el tamaño del gato mengua desde el oeste (Israel) al este (India), lo que se atribuye a una mayor competencia cuanto más hacia el oriente. Las hembras son en general más pequeñas que los machos. La cara es larga y estrecha con un hocico blanco; las orejas son grandes, están bastante juntas y acaban en un mechón de pelo negro de unos 15 milímetros. Los ojos son amarillos con pupilas elípticas. El pelo puede ser del color de la arena, marrón rojizo o gris. Se han observado ejemplares albinos en India, pero no tienen los ojos rojos de los auténticos albinos. Se piensa que su color quizá se deba a la endogamia. Las largas patas, la cola corta y los mechones de pelo en las orejas le asemejan a un lince de pequeño tamaño. Es mayor y más delgado que el gato doméstico.

Distribución del gato de la jungla

Su distribución es amplia, aunque irregular, desde el valle del Nilo en África hasta India y el sur de Asia, así como la zona tropical de China y el este asiático. Suele encontrárselos por encima de los mil metros de altitud y han sido avistados en el Himalaya a 2.400 metros de altura. También han sido vistos en las zonas montañosas de Tayikistán, pero en general habitan en los valles de los ríos con una densa vegetación.

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Se sienten cómodos entre la hierba alta, las cañas o los matorrales en los alrededores de los humedales donde abundan los roedores. Estas zonas pertenecen a ecosistemas muy variados, entre los que están oasis, praderas, maleza o bosques de hoja caduca. Son animales que se adaptan a los cultivos (campos de caña de azúcar en India), bosques replantados y humedales artificiales. Incluso viven en las cercanías de estanques de peces y piscifactorías en Israel, así como de cultivos irrigados.

Su alimentación consiste en diferentes presas que reflejan la variedad de hábitats que frecuentan, aunque suelen cazar sobre todo roedores de pequeño tamaño. En un estudio realizado en India se calculó que un gato podía cazar de tres a cinco roedores diarios, y que los pájaros tenían una importancia muy secundaria en su alimentación. También aprovecha los restos dejados por predadores de gran tamaño.

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Son excelentes nadadores y no temen zambullirse en aguas poco profundas para cazar peces. Por ejemplo, se descubrió que los gatos del sur de Rusia se alimentaban mayormente de aves acuáticas durante los meses de invierno. Este mismo estudio, realizado por investigadores rusos, demostró que el 17 por cien de su dieta consistía en aceitunas.

A menudo usan madrigueras abandonadas por otros depredadores, como zorros o tejones. Son activos tanto de noche como de día y, en algunos casos, la hembra pare en casas abandonadas no lejos de los seres humanos.

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Se cree que pueden reproducirse todo el año, aunque la época de apareamiento transcurre en febrero y marzo en Asia Central, y principalmente en mayo en India. Se han visto camadas en Asam en enero y febrero, y en junio en la zona occidental del Caspio. Cabe la posibilidad de que se reproduzcan dos veces al año si el hábitat lo permite.

El periodo de gestación es de 63 a 68 días y nacen entre uno y seis cachorros en madrigueras situadas entre cañaverales u otro tipo de vegetación densa, incluso en troncos de árboles vacíos o, como hemos mencionado antes, en madrigueras abandonadas por otros animales. Los cachorros nacen con rayas negras que acaban desapareciendo a medida que crecen, abren los ojos al cabo de diez o doce días, y pesan entre 130 y 140 gramos. Dejan de mamar a los tres meses, son capaces de seguir y matar a una presa entre los cinco y seis meses, y la madurez sexual llega entre los once y los dieciocho meses. Algunos ejemplares en zoológicos han vivido hasta 15 años. Por suerte, estos gatos han dejado de interesar a los zoológicos y se capturan mucho menos.

Dependen de sistemas sanos de humedales, por lo que la creciente destrucción de esos hábitats en pro de la agricultura es una grave amenaza para su supervivencia. Son numerosos en algunas zonas, pero en otras, como Egipto y diversas regiones de Asia, su número está decreciendo con gran rapidez. Parte del declive de la población se debe a las trampas y al veneno.

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Estos gatos comparten la distinción, junto a los gatos africanos salvajes Felis silvestris y los gatos domésticos, de haber sido momificados y enterrados en tumbas en el antiguo Egipto. También aparecen cazando pájaros y pequeños mamíferos en frescos egipcios.

Ilustración de 1904

El gato de la jungla no está considerado en peligro de extinción. Se prohíbe su caza en algunas zonas de India, pero en muchas otras está totalmente desprotegido. En 2009 fue incluido en la lista de especies protegidas en Afganistán. Se cree que la población mengua rápidamente en el este y el oeste asiático debido, entre otras razones, a que los granjeros lo consideran una amenaza para las aves domésticas y lo envenenan indiscriminadamente.


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Los gatos mágicos de Bernard Vercruyce

El pintor con sus gatos

El pintor con sus gatos

Bernard Vercruyce es un pintor cuya obra está dedicada casi exclusivamente a los gatos. Nació en 1949 en Reims, Francia, y fue descubierto por Anatole Jakovsky, el crítico especializado en arte naif. Después de ejercer diversas profesiones,  peluquero,

El pintor con Pastel

El pintor con Pastel

profesor de autoescuela, anticuario y feriante, se dedicó regularmente a la pintura a partir de 1971. Expuso por primera vez en 1973 con su amigo el escultor naif Robert Noël en el Centro Cultural de Cergy Pontoise, departamento del Oise. Actualmente, su obra puede verse en más de treinta museos en Francia y otros países. Empezó a pintar gatos a mediados de 1980.

En 1994, l’Accademia dei gatti magici (Academia de los gatos mágicos), con sede en Roma, le nombró Académico del Gato por el conjunto de su obra. El Museo de Orleans le dedicó una retrospectiva el año 2000, y el Museo Internacional de Arte Naif Anatole Jakovsky, de Niza, otra en 2005.

Buceando en su página oficial (http://www.vercruyce.com/) hemos encontrado el siguiente texto escrito por él: “Plasmar en el papel algunas impresiones acerca de mi obra me es sumamente difícil. Si supiera escribir, se sabría, y si algunos tienen esa capacidad además de la de dibujar, por desgracia no es mi caso. Me expreso únicamente a través del pincel y detesto hablar de las emociones que vivo con mis lienzos. Siento la necesidad íntima del secretismo del amante celoso: la obra sigue siendo mía aunque esté en casa de otros”.

Capucine y la mariposa azul

Capucine y la mariposa azul

Cupidon

Cupidon

El amigo Gaston

El amigo Gaston

“¿Pero no merece el gato, el objeto de nuestra admiración común, que haga un esfuerzo? Les dejo, pues, algunas líneas que quizá desvelen por qué me consagro al Rey de los Reyes”.

“¿Por qué se pinta? Me lo pregunto cada día. Se trata de una actividad fútil que solo parece interesar al artista.

El bosque de los gatos

El bosque de los gatos

Pero si tantos aprecian el resultado, significa que numerosas personas se encuentran en la imagen, hasta el punto de desear poseerla. Creo que debe verse en la pintura un refugio, una construcción del mundo donde la realidad solo es sueño. Se crea un universo, un clima, una atmósfera para protegerse del torbellino de la vida. ¿No podría ser eso el éxito del arte? Este artificio, esta huida son en realidad un descanso espiritual”.

“Los poetas del color recuerdan el niño que fueron. Este mundo onírico es una sucesión de sensaciones, amor, angustia y deseo de lo absoluto, que explotan por arte de magia. Algunos hablan de don. Pero creo más en las ganas de comunicar, hablar, gritar, desplegarse, desnudarse, y en la necesidad de pintar que ahoga la vida diaria. La creación es la sed de existir, de perpetuarse más allá de la muerte, pero también es la crítica acerba de un mundo que debería ser diferente”.

“Imaginé y encontré dicha perfección en el símbolo del gato que vino a echarme ‘una pata’. Su gracia, su elegancia me parecen la imagen misma de la mujer. Se mueve como una modelo de Dior, ronronea hasta convencernos de que somos el ser más importante de su vida, y es el eterno femenino cuando su mirada lánguida penetra en la nuestra. Su independencia es legendaria y encaja con las mujeres. Al igual que a ellas, debemos volver a conquistarle a diario”.

El gato de Abel Grimmer (primer plano)

El gato de Abel Grimmer (primer plano)

El siamés de Van Loo

El siamés de Van Loo

Mercure d'Armor

Mercure d’Armor

“El gato es un filósofo, todos lo sabemos desde Buda. Compañero del escritor, la página en blanco no le angustia. Masca sus reflexiones sin cansarse y las entrega con gran parsimonia a través de algún reflejo dorado que se escapa de entre sus párpados entrecerrados para algún que otro iniciado. El gato representa a la perfección la feminidad, hasta tal punto que sería deseable que simbolizara al ser humano en general, pero no cabe duda de que el hombre no es más que un pálido reflejo de este dios viviente.  Y si algunos terrícolas le consagran su vida y su obra, solo es una pobre compensación para los seres que nos velan desde la noche de los tiempos”.

El pintor con Léo

El pintor con Léo

 “Como han podido comprender, la perfección existe en este mundo. Aunque quizá deban ‘cerrarse’ los ojos para verla. Encontré a mi musa, ¿y usted?”

En las fotos incluidas en el apartado “Galerías – Nuestros gatos” en la web de Bernard Vercruyce aparecen once, y cada una va acompañada de un pequeño texto indicando la procedencia y la fecha de llegada del gato.