Gatos y Respeto

©


3 comentarios

Gatos y otros animales en Petra (Jordania)

petracat-3

Parece ser que hay muchos gatos en Petra y saben ganarse a los turistas. Por lo que hemos podido descubrir en Internet sin ir en persona es que hay una elevada población gatuna en el enclave arqueológico y que “están bien cuidados y alimentados”. Sin embargo, basta con mirar las fotos para darse cuenta de que algunos están más bien famélicos y enfermos. Por principio, solo hemos incluido fotos de gatos sanos en esta entrada. Cualquiera puede entrar en Internet y teclear “cats in Petra” para ver de lo que estamos hablando, no es necesario enseñarlos.

DCF 1.0

Los gatos dependen únicamente de lo que les den los turistas, de la basura que encuentren y de lo que puedan cazar. Se reproducen sin control alguno y la población aumenta. Según hemos leído, no son nada salvajes y se esfuerzan en seducir a los visitantes para obtener algo de comida. ¿Cómo llegaron hasta allí? Los guías y los vendedores en Petra son beduinos en su gran mayoría. Hasta 1985 vivían en Petra mismo, pero al ser incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, los beduinos, entonces seminómadas que vivían en las cuevas, fueron obligados a trasladarse al pueblo de Umm Sayhoum, donde residen hoy, a cuatro kilómetros de Petra. Puede que algún vecino del pueblo llevara a los primeros gatos o que los gatos mismos recorrieran los cuatro kilómetros, una distancia nada imposible. Ahora bien, se dice que los beduinos no son amantes de los gatos, quizá porque al ser nómadas no tenían graneros y por lo tanto no había necesitad de protegerse de los roedores. Pero esto nos parece una contradicción, ya que Mahoma fue criado por una nodriza beduina, Bani S’ad, como era costumbre entre los miembros de la tribu Quraysh, y el amor de Mahoma por los gatos es conocido de todos.

article-2757737-216792bc00000578-973_634x466

cats-of-petra-6

Por una vez aprovecharemos esta entrada para hablar de los otros animales domésticos que se encuentran en Petra. Nos referimos a los asnos, caballos y camellos que sirven para transportar a los miles de turistas que recorren la antigua ciudad de los nabateos. Si los caballos que trabajan en Sevilla y en Barcelona lo hacen en condiciones deplorables, al menos se enfrentan a un terreno pavimentado, en general bastante plano, sin rocas ni tremendas cuestas.

9bb41f89946f95ccb7457af8e12538d1

A unos pocos metros del centro de visitantes de Petra, docenas de caballos, burros, mulas y camellos esperan bajo un sol de justicia, sin el menor atisbo de sombra. Unos 1.350 animales trabajan a diario para transportar a turistas embobados por la belleza de un lugar único.

a048cb387e30d732fb944acdb4b54c00

Boquiabiertos ante lo que ven sus ojos, estos turistas no parecen darse cuenta de que el conductor del pequeño coche hace avanzar al caballo a golpe de látigo, que el burro tiene sed y hambre, que el camello está agotado o se ha herido una pata en una roca. La mayoría de turistas solo tienen ojos para lo que han pagado por ver, y el resto les importa muy poco, aunque en sus países de origen adoren a los animales. Por lo menos, es lo que hemos visto en Sevilla en el mes de julio, por ejemplo.

cats-of-petra-41

images

Durante años, el único cuidado profesional para los animales era una diminuta clínica veterinaria. Por suerte, dos ONG se unieron al gobierno jordano en 2015 para mejorar la vida de los animales que recorren los senderos de una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Preocupados por el trato que reciben los animales, el grupo Four Paws Welfare (Bienestar Cuatro Patas) de Viena y la Fundación Princesa Alia están trabajando con el Ministerio de Turismo para poner fin al maltrato animal. Four Paws ha empezado a suministrar medicamentos y equipos a la pequeña clínica con la intención de modernizarla. Asimismo, formarán a veterinarios locales.

Imad Hlalet, un veterinario de la clínica de Petra que atiende de siete a quince animales diariamente, dice: “Hasta hace poco no disponíamos de medicinas y hace unos meses me vi obligado a sacrificar a un caballo por esa razón”.

tvyamnb-bivtnwcoxtkc5xgbugkimh_nj4ujhqkuoxvlvfwdszrp3kkolkipxau_7mbyehj01fv-pw

Se obliga a los animales a llevar pesos exagerados para su tamaño. Trabajan durante muchas horas sin disponer de bastante agua, comida y un sitio adecuado donde poder descansar a la sombra. Sufren de agotamiento y cólicos, además de estar cojos.

Four Paws y la Fundación Princesa Alia querían instalar zonas de descanso techadas antes de los meses de más calor, cuando la temperatura sobrepasa regularmente los 40 grados. Los animales llevan a los turistas en recorridos de diez kilómetros por senderos rocosos y resbaladizos, sobre todo el estrecho y sinuoso camino Siq, por el que se entra en Petra y que muchos animales recorren varias veces al día.

tvyamnb-bivtnwcoxtkc5xgbugkimh_nj4ujhqkuoxvlvfwsxaas8hchnrb86-ukyvz_6zst07jhiw

Los veterinarios insisten en que los caballos y las mulas que tiran de los coches son los más vulnerables e incluso pidieron al ministerio que prohibiera este tipo de transporte, “pero nos dijeron que era esencial para los turistas que no pueden andar bien”, dice Imad Hlalet.

De momento, los veterinarios aconsejan a los propietarios que no agoten a sus animales. La campaña de concienciación es tan importante como el tratamiento correcto en la clínica. El veterinario Ovidiu Rosu se encontró con una yegua que llevaba cuatro meses con la rodilla infectada. Después de limpiarle la herida y administrarle antibióticos, le explicó al propietario que la yegua debía descansar durante unas semanas.

Jacqueline

La guerra de Siria ha empeorado la situación de los animales. En 2010, unas 975.000 personas visitaron Petra. En 2015, la cifra había caído a 596.000. La competencia es dura y los guías obligan a sus animales a realizar aún más recorridos diarios para compensar.

Y finalmente diremos que Petra está amenazada por la erosión, los daños sísmicos, la contaminación, la degradación medioambiental y la presión turística. El World Monument Fund (Fondo de Monumentos Mundiales) incluye regularmente a Petra en su lista de “Cien lugares más amenazados del mundo” y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que el 50% de las especies animales de Petra está amenazado.

 

Anuncios


Deja un comentario

Gatos en la pintura de Francis Picabia

1

Francis-Marie Martinez de Picabia fue un pintor, dibujante y escritor francés perteneciente al dadaísmo y al

Autorretrato (1919)

Autorretrato (1919)

surrealismo. Su padre, Francisco “Pancho” Picabia, era de origen cubano y trabajaba en la Embajada de Cuba en París, ciudad en la que nació el pintor en 1879. Su vocación se manifestó muy pronto e ingresó en la Escuela de Artes Decorativas en 1895. Sin embargo, prefirió ir a la Escuela del Louvre y a la Academia Hubert, donde trabajó con Georges Braque y Marie Laurencin. En 1897 descubrió el impresionismo a través de los lienzos de Alfred Sisley, y un año después conoció a la familia Pisarro.

Durante los siguientes diez años, una de sus épocas más fecundas, pintó cientos de cuadros. Su primera exposición en solitario tuvo lugar en 1905 en la galería Hausmann con un éxito absoluto. Poco después empezó a dudar de los valores plásticos que le habían hecho famoso y en 1908 conoció a Gabrièle Buffet, muy unida al movimiento dada, que le animó a seguir su camino. Picabia rompió con el impresionismo y con sus marchantes gracias a la fortuna que le dejó su madre.

2

3

4

Se casó con Gabrièle en 1909 y tuvieron cuatro hijos, Laure, Pancho, Jeannine y Vincente. Dos años después se unió al grupo de Puteaux, encabezado por Jacques Villon. Su primer éxito internacional le llegó con una exposición en el Armory Show de Nueva York. Poco después fundó con Marcel Duchamp (hermano de Jacques Villon) y Man Ray la revista “291” (llamada así por la galería 291 de Nueva York) y adoptó la estética del diseño industrial.

5

6

En 1916 lanzó la revista “391” en Barcelona poco antes de unirse al dadaísmo, pero dos años después jugó a sabotear el movimiento con André Breton. Polémico, iconoclasta, sacrílego, provocador, era anti todo, antiburgués y anticomunista, puede que incluso anti Picabia.

Conoció a Germaine Everling en 1917 y la siguió a Lausana. En los años siguientes viajó a menudo a Nueva York, a Normandía y a la Costa Azul, donde era un asiduo de los casinos no siempre con muy buena fortuna. Con Germaine tuvo un hijo, Lorenzo, y la pareja contrató a una joven suiza, Olga Mohler, para ocuparse del niño.

7

Francis Picabia no solo era un jugador empedernido, también un apasionado de los coches. Llegó a poseer 150 automóviles, lo que probablemente tuvo que ver con su ruina económica. También amaba el cine y escribió el guión de un cortometraje, “Entr’acte”, que dirigió René Clair y que se proyectaba en el intermedio de su ballet instantaneista con coreografía de Jean Börlin y música de Erik Satie. Realizó numerosos decorados para los Ballets Suecos, dirigidos por Rolf de Maré.

8

Germaine Everling acabó dejándole y en 1940 se casó con Olga Mohler en el centro de Francia, donde habían huido ante la invasión alemana. Una vez acabada la guerra, volvió a un estilo abstracto. Arruinado, por primera vez debió vivir gracias a la venta de sus obras. En esa época pintó numerosos cuadros más bien pequeños de todo tipo de estilo. En 1949 la galería René Drouin organizó su primera retrospectiva. Poco después, su salud empezó a deteriorarse y sus últimas pinturas tendieron al minimalismo, puntos de color sobre fondos monocromáticos. Murió el 30 de noviembre de 1953, después de haber sufrido durante dos años de una arterioesclerosis paralizante que le impedía pintar.

9

Hay una web dedicada al pintor (http://www.picabia.com/) con una biografía muy completa (en francés y en inglés), pero en ningún sitio se menciona que tuviera gatos. Picabia pintó cientos de cuadros durante su vida. Que hayamos encontrado nueve retratos de gatos no demuestra que le gustasen. En cuatro de estos cuadros representa al mismo gato blanco: dos magníficos retratos, un estudio con personajes y un cuadro con dos perros. En dos retrata al mismo gato negro y en otro vemos a un gato blanco; estos tres parecen pertenecer a la misma época. El octavo es un gato blanco y negro, y el noveno pertenece a la época de “transparencias” (1934). Casi nos atreveríamos a decir que al artista no solo le gustaban los gatos, sino que compartió su vida con alguno.


Deja un comentario

Los gatos de Wildcat Hill (Edward Weston)

Edward Weston

El libro “The Cats of Wildcat Hill” comprende fotografías realizadas por Edward Weston, así como textos suyos y de Charis Wilson, su compañera y colaboradora. Son fotos de los numerosos gatos que vivían en su casa situada a unos ocho kilómetros al sur de Carmel, California, y a la que llamaron “Wildcat Hill” (Monte gatos asilvestrados) por todos los gatos que decidieron asentarse allí. Hicieron construir la casa en una parcela perteneciente al padre de Charis en 1937. Es obvio que Edward Weston amaba a los gatos, y que su compañera compartía ese amor.

Portada del libro

Portada del libro

El libro fue publicado en 1947 por la editorial Duell, Sloan and Pearce. En circunstancias normales, antes de redactar una reseña sobre un libro, intentamos hacernos con él y leerlo. A veces solo conseguimos libros de segunda mano porque ya no se publican, pero algo encontramos. En este caso, solo existen ejemplares usados, pero nos detuvo el precio. Indagando en Internet descubrimos que el ejemplar más barato cuesta 125 dólares y el más caro, 2.500, sin gastos de envío. Pero después de mucho buscar, encontramos un enlace con unas pocas fotografías del libro que incluimos aquí, las enmarcadas con un título en inglés. Por cierto, el precio original del libro era de 3,75 dólares.

886254768_o

cat-in-basket

“Wildcat Hill” consta de unas 90 páginas divididas en once capítulos, entre los que encontramos títulos como “Génesis”, el capítulo 1, claro. O también “Interludio aromático” (el cuarto), que casi no nos deja duda en cuanto a su contenido. Por las fotos deducimos que Edward Weston y Charis Wilson no esterilizaban a sus gatos. El sexto se llama “El fin de un tirano”, ¿uno de los gatos intentó dominar a los demás? Y el décimo, “Decadencia y caída”, que nos sume en un mar de dudas.

Nicky

Nicky

Reproducimos lo que quizá sea una de las primeras páginas del libro, con la foto de Nicky y una leyenda que reza: “Un personaje complejo y débil que padecía, entre otras cosas, de ofidiofobia”. A la izquierda de la foto, los axiomas de Nicky: 1. Cualquier gato nacido aquí está bien; 2. Hay que pelearse con cualquier gato que no haya nacido aquí, excepto si es muy grande, y 3. Hay que pelearse con cualquier gato que haya nacido aquí, pero que haya decidido irse aunque sea mi hermano, excepto si es muy grande.

Edward y Charis con gatos

Edward y Charis con gatos

También está la foto del “refugio” Frank Lloyd Wright, llamado así, suponemos, en honor al famoso arquitecto, a pesar de estar hecho de cajas de cartón. Hay que tener en cuenta que en Carmel no llueve mucho y tampoco hace frío.

Edward Weston está considerado uno de los maestros de la fotografía del siglo XX. Nació en Highland Park, Illinois, el 24 de marzo de 1886 y creció en Chicago. Tenía 20 años cuando fue a visitar a su hermana May a California y decidió quedarse. En 1909 se casó con Flora Chandler, que había heredado una suma de su padre y Weston pudo dedicarse completamente a la fotografía. Tuvieron cuatro hijos. Su estudio funcionaba bien y ganó varios premios profesionales. En 1913 conoció a Margarethe Mather, con la que mantuvo una intensa relación profesional y amorosa.

El refugio Frank Lloyd Wright

El refugio Frank Lloyd Wright

exhibitimg-500x390

En 1923 se trasladó a Ciudad de México y abrió un estudio con su asistente y amante Tina Modotti, que le sirvió durante varios años de modelo para sus desnudos. Allí conoció y fotografió a grandes artistas, como José Orozco, David Siqueiros y Diego Rivera. Regresó definitivamente a California en 1926 y expuso varias veces con su hijo Brett antes de dedicarse a lo que realmente le dio fama, la fotografía de objetos naturales, desnudos y paisajes.

Padre e hijo abrieron un estudio en San Francisco y al año siguiente se mudaron a Carmel, donde empezaron a fotografiar la zona de Punta Lobos. En 1932 fundó el grupo f/64 con Ansel Adams, Willard Van Dyke, Imogen Cunningham y Sonya Noskowiak.

feature_2_8

Johnny

Johnny

A principios de 1934 conoció en un concierto a Charis Wilson, cuya belleza y personalidad le cautivaron de inmediato, tanto que escribió: “Un nuevo amor ha entrado en mi vida, un maravilloso amor que, me parece, aguantará el paso del tiempo”.

Empezó a tener serias dificultades económicas a partir de 1935, año en que Charis Wilson consintió en vivir con él. Por suerte, en 1937 fue el primer fotógrafo que consiguió una beca Guggenheim, que ascendía a 2.000 dólares, lo que les permitió comprar un coche y pasar doce meses recorriendo Estados Unidos. Le otorgaron otra beca Guggenheim al año siguiente y usó parte del dinero para construir la casa de Wildcat Hill.

La casa

La casa

la-gatera

La gatera

No se instalaron allí definitivamente hasta el ataque a Pearl Harbor en 1941, año en que se prohibió el acceso a Punta Lobos, donde había realizado la serie de magníficos desnudos de Charis. Entones se dedicó a fotografiar los alrededores de Wildcat Hill y a sus numerosos gatos.

Los gatos Bodieson, Sidney, Roger, Prince Kitt, John y Marco Polo (1944)

Los gatos Bodieson, Sidney, Roger, Prince, Kitt, John y Marco Polo (1944)

Los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson, que acabaría impidiéndole trabajar, aparecieron en 1945. Empezó a alejarse emocionalmente de Charis y se separaron. Edward Weston volvió a Glendale para trabajar en el estudio que compartía con su hijo Brett. Sin embargo, a los pocos meses, Charis Wilson le vendió el terreno, y el fotógrafo regresó a Wildcat Hill junto a sus gatos.

edward-weston-2

Sus últimas fotografías fueron tomadas en 1948 en Punta Lobos con la ayuda de sus hijos Brett y Cole, y de su asistente Dody Thompson, que se casó con Brett en 1952. Falleció en Wildcat Hill seis años después. Sus cenizas fueron esparcidas en la playa Pebbles de Punta Lobos, que posteriormente fue rebautizada como playa Weston.


Deja un comentario

Los gatos de Lulu Island

ncs_modified20160608125727maxw960imageversiondefaultar-160609323

Lulu Island (la isla Lulu, que significa “perla” en árabe) es una isla artificial de 4,2 kilómetros cuadrados, “construida” entre 1988 y 1992, enclavada en la bahía de Abu Dabi, a unos 400 metros de la Corniche (Paseo marítimo). El ambicioso proyecto inicial, obra del famoso arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, incluía un puerto deportivo,  residencias y hoteles. Posteriormente corrieron rumores acerca de la instalación de un parque de atracciones de Disney. Al principio, un ferri que dejó de funcionar en 2009 conectaba la isla con tierra firme. Se habló de construir un puente, pero no llegó a materializarse. De momento solo se puede llegar a la isla en barco, lo que hacen algunos turistas que incluso acampan allí.

In this Wednesday June 15, 2016 photo, an stray cat rush walks towards the aid group Animal Welfare Abu Dhabi who they arrived at the Lulu island in Abu Dhabi, United Arab Emirates. A man-made island off the coast of Abu Dhabi is home to a colony of stray cats and local activists are trying to spay and neuter them. Lulu Island near the capital of the United Arab Emirates once drew tourists, but now sits largely vacant except for its 165-odd feline residents. (AP Photo/Kamran Jebreili)

10410771-674953172616957-8561049001117803515-n_orig

A pesar de que no se cumpliera su destino, la isla no está del todo desierta. Eso sí, el visitante tardará unos minutos en descubrir a sus habitantes. Los gatos han hecho suyos los pocos edificios semiderruidos, las dunas y la escasa vegetación. Según un artículo publicado en el periódico “The National”, de los Emiratos Árabes Unidos, el 7 de junio de este año, se estima que unos 200 gatos asilvestrados viven en la isla, lo que significaría un incremento del 350 por cien en solo cuatro años. La mayoría son gatos domésticos abandonados por sus dueños que se cansaron de ellos; otros, quizá los primeros, llegaron en los barcos que traían a los jardineros que trabajaron en la isla.

11960401

ep-160609323

Animal Welfare Abu Dhabi (Awad) se ocupa de alimentarlos regularmente y de esterilizarlos. Awad tiene una página en Facebook y, por lo que hemos podido ver, están muy bien organizados. No se limitan solo a los gatos de Lulu Island, también abarcan muchos otros lugares con un notable éxito. Se ocupan de 167 puntos de comida repartidos por Abu Dabi que dependen íntegramente de donaciones. Parece ser que la tasa de abandono en Abu Dabi es altísima, pero Awad está consiguiendo que incluso las autoridades se involucren. De hecho, a finales de 2010 se aprobó una ley prohibiendo el sacrificio en los refugios de los Emiratos. También se realizan campañas oficiales con distribución de folletos explicando que el islam “pone mucho énfasis en tratar bien a los animales y el deber que tiene el ser humano de cuidar de ellos”. Además de concienciar a la población, las autoridades se esfuerzan en conservar la raza autóctona, el mau árabe, descendiente del gato del desierto (https://gatosyrespeto.org/?s=gato+del+desierto), perfectamente adaptado a las altas temperaturas de la región.

ep-160609323-jpgmaxw960imageversiondefaultncs_modified20160608125727

Abu Dabi visto desde Lulu Island

Abu Dabi vista desde Lulu Island

Pero volviendo a Lulu Island, Awad quiere poner en marcha una masiva campaña de esterilización para frenar la proliferación de gatos en la isla. La Dra. Susan Aylott, la veterinaria británica que fundó Awad, dice: “Teniendo en cuenta que la mitad de la población felina de la isla puede ser de hembras, si no hacemos algo muy pronto, será una catástrofe. De momento, los gatos no molestan a la fauna local, y lo importante es hacer entender a todos que no queremos deshacernos de los gatos, al contrario. Participamos en la defensa de la fauna de la isla, hemos avistado águilas y otros pájaros poco habituales por aquí. Lo ideal sería que nos cedieran un terreno y una unidad veterinaria móvil para ayudarnos. Una pequeña clínica estable sería lo mejor, pero cuesta más dinero”.

lulu-island-2

Varios voluntarios se trasladan habitualmente a la isla para alimentar a los gatos y unos veterinarios británicos llegaron en septiembre para ayudar con el programa de esterilización. Emma Button, otra británica residente en los Emiratos Árabes Unidos, empezó a colaborar con Awad hace ocho años y dedica unas veinte horas semanales a ayudar a los gatos asilvestrados. “Tenemos que llevar comida suficiente”, explica, “no basta con que sobrevivan. Si no comen bastante, se alimentarán de pájaros y peces. Si todos ponemos de nuestra parte, Lulu Island podría convertirse en una zona protegida y en una atracción turística”.