Gatos y Respeto

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Los gatos de la revista The New Yorker

Jean Jacques Sempé (Noche de gatos)

Hemos reunidos cuarenta y cuatro portadas con imágenes de gatos de la famosa revista The New Yorker, desde la del 10 de octubre de 1951 con una ilustración de William Garrett Price hasta la del 7 de enero de 2020 con una de Adrian Tomine. El primer número costaba 20 centavos, el último, 8,99 dólares.

Ronald Searle

Saul Steinberg (Gato regando plantas)

El semanario fue fundado en 1925 y actualmente se publican cuarenta y siete números anuales, cinco de ellos en periodos de dos semanas. Contiene artículos periodísticos, críticas, ensayos, ficción, poesía y numerosas viñetas. Es famoso por su contenido y por sus portadas, a menudo satíricas y con referencias a temas de actualidad.

Jean-Jacques Sempé (Lujo, tranquilidad y comodidad)

Saul Steinberg (La letra E)

A continuación publicamos una breve reseña de todos los autores de las portadas. En algunos casos hemos encontramos los títulos, en otros ha sido imposible. Tres de ellos ya tienen entradas en este blog y nos limitamos a indicarlo.

Ronald Searle

Saul Steinberg

Adrian Tomine (7 de diciembre de 2020, Vida amorosa), nacido el 31 de mayo de 1974, se dio a conocer por la serie de cómics “Optic Nerve”. En esta portada muestra la creciente búsqueda digitalizada del amor.

Ana Juan (2 de febrero 2004, Buscando calor; 1 de septiembre de 2008, El objeto del deseo), nacida en 1961 en Valencia, colabora con The New Yorker desde 1995 y ha realizado más de veinte portadas. Actualmente reside en Madrid.

Anatol Kovarsky (28 de octubre de 1961, Rostros de gatos), nacido en 1919 en Moscú y fallecido en 2016 en Manhattan, fue un maestro del gag visual sin palabras y realizó unas trescientas viñetas para la revista.

André François (24 de junio de 1974; 29 de junio de 1990, Digital), nacido el 9 de noviembre de 1915 en Hungría y fallecido en París el 11 de abril de 2005, fue un gran amigo y colaborador del artista Ronald Searle. En la primera portada, un gato y un perro juegan al ajedrez, el gato va ganando. La segunda celebra la digitalización de la revista.

Barry Blitt (21 de junio de 2013, Rebaño de gatos), nacido el 30 de abril de 1958 en Côte Saint Luc, Quebec, publicó sus primeros dibujos a los dieciséis años. Trabaja regularmente para The New Yorker y The New York Times. Declara ser alérgicos a los gatos y no poder verlos ni en pintura.

Charles Samuel Addams (3 de noviembre de 1986, Halloween), nacido el 7 de enero de 1912 y fallecido el 29 de septiembre de 1988, es más conocido como Chas Addams y por ser el creador de la inolvidable familia Addams, así como de otros personajes macabros con un sentido del humor muy peculiar.

Charles E. Martin (18 de julio de 1977), nacido en Chelsea, Massachusetts, en 1910, y fallecido el 20 de junio de 1995, fue un artista autodidacta con más de cien portadas en la revista y cientos de viñetas publicadas desde 1938.

Edward Gorey (10 de diciembre de 2018, El lujo del gato) https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/  En 1992, el artista envió dos imágenes a la revista a petición de la nueva editora, Tina Brown. Una se publicó el 21 de diciembre de ese mismo año, pero pasaron veintiséis años antes de que apareciera la segunda en una portada, dieciocho años después de su fallecimiento.

Eugène Mihaescu (11 de septiembre de 1989), nacido en Rumanía el 24 de agosto de 1937, dejó su país natal en 1967 y después de pasar unos años en Suiza, se trasladó a Nueva York. Colabora regularmente con el periódico The New York Times y la revista Times. Entre 1972 y 1992 realizó setenta portadas para The New Yorker.

Gahan Allen Wilson (9 de junio de 2003, El tiempo mejora; 23-30 de enero de 2006, La cama del gato), nacido el 18 de febrero de 1930 y fallecido el 21 de noviembre de 2019, era conocido por sus viñetas de terror fantástico. Sus dibujos e historias de ficción fueron publicados regularmente por Playboy y The New Yorker durante cincuenta años.

Gürbüz Doğan Ekşioğlu https://gatosyrespeto.org/2020/11/26/los-gatos-del-pintor-surrealista-gurbuz-dogan-eksioglu/. No creemos que haya dibujado más de siete portadas para The New Yorker, pero en cuatro de ellas el gato es el protagonista absoluto.

Ian Woodward Falconer (30 de octubre de 2006, Halloween), nacido el 25 de agosto de 1959, escribe e ilustra libros infantiles, además de diseñar decorados y vestuarios para teatro. Ha creado unas treinta portadas para la revista y otras publicaciones.

Ivan Brunetti (16 de septiembre de 2019, La primera cita), nacido el 3 de octubre de 1967, reside en Chicago y ha realizado varias portadas para The New Yorker. Es conocido por sus detalladísimas viñetas llenas de buen humor. Reconoce sentirse fascinado por Charles Schulz, el creador de Peanuts.

Jean-Jacques Sempé (8 de diciembre de 1980; 12 de septiembre de 1983; 24 de noviembre de 1997, Lujo, tranquilidad y comodidad; 8 y 15 de agosto de 2005, Noche de gatos), nacido en Burdeos el 17 de agosto de 1932, es el artista que ha dibujado más portadas para la revista, más de cien.

Mark Ulriksen (12 de enero de 2009, Vivir por todo lo alto), nacido en 1957, ha realizado más de cincuenta portadas para The New Yorker desde 1993, cuando Tina Brown decidió modernizar la imagen de la revista.

Peter de Sève (5 de octubre de 2015, Siesta), nacido en 1958 en Queens, Nueva York, es autor de numerosas portadas de la revista y ha creado un sinfín de personajes para películas como “Bichos: Una aventura en miniatura”, “Buscando a Nemo”, “Robots”, las cuatro entregas de “Ice Age” (Scrat) y el personaje principal de “Hop”, entre otras.

Ronald Searle (https://gatosyrespeto.org/2019/09/05/los-gatos-del-vinetista-satirico-ronald-searle/) Hemos encontrado nueve portadas con gatos del dibujante, la primera de 1969 y la última de 1991, pero eso no significa que dejara de publicar en la revista. Es el artista que hizo más portadas de gatos.

Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/) Sus portadas, viñetas e ilustraciones ocuparon las páginas de la revista durante nada menos que seis décadas. Hemos encontrado cinco portadas del artista.

Tomer Hanuka (20 de marzo de 2017, Despertar primaveral), nacido en 1974 en Israel, se trasladó a Nueva York a los veintidós años y estudió en la Escuela de Artes Visuales. Fue galardonado con el Premio Hugo a la Mejor Historia Gráfica.

William Garrett Price (10 de noviembre de 1951, ¿Qué hacer con una cama de gatitos?), nacido el 21 de noviembre de 1896 y fallecido el 8 de abril de 1979, colaboró durante más de cincuenta años con The New Yorker. Realizó más de cien portadas, dos de ellas en 1925, año de la fundación de la revista, así como cientos de viñetas.

William Steig, nacido el 14 de noviembre de 1907 y fallecido el 3 de octubre de 2003, tiene tres portadas con gatos entre las muchas que dibujó para The New Yorker desde 1930. Además de sarcásticas viñetas para adultos, escribió y dibujo maravillosos libros infantiles. Fue el creador de Shrek, escrito e ilustrado en 1990.

Probablemente haya más portadas de gatos, pero no las hemos encontrado. Entre los veinte artistas que dibujaron gatos para la revista, solo hay una mujer, la española Ana Juan.

William Steig

Ronald Searle


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Los cien gatos de Fumio Asakura

En honor a Fumio Asakura

Un enorme gato “de la suerte” de madera apareció en Oito (Japón), una de las ciudades sede del Mundial de Rugby, en 2019. La escultura, de diez metros de largo y llamada “Gato Fukunyan de la suerte gigante tumbado”, se creó originalmente en honor al escultor Fumio Asakura, nacido en la prefectura de Oito en 1883 y autor de numerosas obras representando a gatos. Varios estudiantes de la Universidad de la ciudad se encargaron de realizar la estatua.

Fumio Asakura y “Gato con presa”

Fumio Asakura, considerado el padre de la escultura moderna en Japón, es conocido como “el Rodin japonés”. Fue un artista prolijo cuya obra abarcó los periodos Meijii, Taishō y Shōwa. Creció en el pueblecito de Asaji, en Kyushu, la isla situada más al suroeste del archipiélago. Estudió en la Universidad de las Artes de Tokio y se licenció en la Facultad de Escultura en 1907.

1911

Se instaló en un estudio en el barrio de Yanaka (https://gatosyrespeto.org/2014/10/07/yanaka-un-barrio-de-gatos-en-tokio/), famoso por sus gatos y del que volveremos a hablar un poco en esta entrada. Pocos meses después se presentó a los concursos anuales “Bunten” de la Academia Japonesa de las Artes y no tardó en ganar ocho premios en años consecutivos. En esa época eran apreciados sobre todo sus desnudos y las esculturas de personas famosas realizadas por encargo.

Gata y gatitos

Penelope Mason, autora de “History of Japanese Art”, dice acerca del escultor: “Uno de los temas recurrentes en la obra de Asakura eran los felinos, como el gato alzado por el pescuezo, el gato agazapado esperando a la presa, el gato comiéndose a la presa. ‘Gato suspendido’, realizado en 1909, es un ejemplo especialmente bueno de su trabajo. A pesar de la potente tridimensionalidad de la escultura, el aspecto más impresionante es la fidelidad con la que plasma algo que ha observado. Se nota que el gato está incómodo y frustrado al verse alzado en el aire, y aun así solo cabe admirar su elegante y musculoso cuerpo”.

Gato suspendido (1909)

Gato con presa

El escultor se sentía fascinado por la forma en que se mueven los gatos y por el hecho de que a pesar de haber sido “domesticados” hace miles de años, conservan sus instintos más salvajes. Tenía planeado hacer una exposición con cien esculturas de gatos, pero falleció antes de poder realizarla.

Gatitos

Basta con ver sus obras para darse cuenta de que había observado a los gatos muy de cerca. La leyenda dice que, de estudiante en la Universidad, no podía permitirse el lujo de contratar a modelos y se paseaba por las calles dibujando a los gatos que se cruzaban en su camino.

Instalado en Yanaka, en 1936 hizo construir un estudio de hormigón armado en un estilo muy poco japonés, con jardines diseñados por él. De hecho, en el edificio está el jardín de azotea más antiguo de Tokio, en el que los estudiantes de Asakura debían aprender a cultivar plantas como parte de su enseñanza para abrir sus sentidos y familiarizarse con la naturaleza. Parece ser que siempre vivió rodeado de diez a quince gatos. Quizá la gata Tama, con su cascabel, fuera una de ellos.

Gata Tama (1930)

Jardín en la casa de Fumio Asakura

Hoy en día, el estudio es un museo que conserva sesenta obras del artista, de las cuales diez son gatos. Están expuestos en la sala de las orquídeas o “Ran-no Ma”, en el segundo piso, donde el escultor había instalado un invernadero para cultivar orquídeas orientales, una de sus pasiones. Las orquídeas han sido sustituidas por gatos y ahora se llama sala de los gatos.

Casa de Fumio Asakura

Sala de los gatos

Muchas de sus esculturas se perdieron debido a la contribución de metal requerida durante la II Guerra Mundial. Fue galardonado con la Orden de la Cultura en 1948. Falleció en Tokio el 18 de abril de 1964 a los 81 años.

Casi nos atreveríamos a asegurar que el escultor no escogió al azar el barrio de Yanaka para construir su casa y su estudio, sino porque había gatos, muchos en la época. Ahora ya no hay tantos gatos callejeros en el barrio, pero varios negocios en el Ginza de Yanaka (calle comercial) han decidido suplir esta carencia con estatuas de gatos en las tiendas y cafés.

Restaurante Hatsuyena

Tienda Echigoya Honten

Hay un gato encaramado en el tejado de una tienda de vinos. Otro se esconde debajo del alerón de una pequeña cafetería y otros dos montan la guardia delante de una tienda de té. En total son siete gatos totalmente diferentes en cuanto a forma y tamaño instalados en la calle. Buscarlos se ha convertido en un juego para visitantes y turistas.

Tienda Kanekichien

Tienda Kanekichien

El presidente de la Asociación de Comerciantes de Yanaka Ginza se lamenta de que no haya tantos gatos callejeros como antes y recuerda cómo, al caer la tarde, ocupaban unas escaleras llamadas “peldaños de la puesta de sol” para disfrutar de los últimos rayos. Los siete gatos de la calle fueron realizados por estudiantes de escultura.

Café Manmando


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Gatos, por el fotógrafo Steve McCurry

Tailandia

Steve McCurry es uno de los fotógrafos contemporáneos más famosos del momento y quizá uno de los que haya vendido más libros en todo el mundo. El último, titulado sencillamente “Animals”, fue publicado en noviembre de 2019 por Taschen en una edición multilingüe.

El libro explora la compleja relación entre los seres humanos y los animales a través de una serie de fotografías con citas de diversos autores. “Quizá ya tuviera la idea de fotografiar animales y personas cuando era un joven fotógrafo. Mi hermana me regaló mi primer libro de fotos, “Son of a Bitch”, una colección de fotos llenas de humor de perros con sus humanos del gran fotógrafo y amigo Elliott Erwitt” (https://gatosyrespeto.org/2020/11/12/los-gatos-del-fotografo-elliott-erwitt/), dijo Steve McCurry en una entrevista. Según él, los animales son totalmente impredecibles y no hacen caso al fotógrafo, convirtiéndolos en uno de sus temas favoritos.

Italia

Birmania

Steve McCurry, nacido el 23 de abril de 1950 en Filadelfia, se dio a conocer con la fotografía “Niña afgana”, realizada en diciembre de 1984 en un campo de refugiados de Afganistán. National Geographic la nombró “foto más reconocida” en la historia de la revista después de aparecer en la portada del número de junio de 1985. La identidad de la chica fue un misterio durante 17 años, hasta que la revista y el fotógrafo la localizaron en 2002.

El fotógrafo y la niña afgana

Ha fotografiado conflictos como el de Irán e Irak, las guerras civiles de Líbano, Afganistán y Camboya, el alzamiento islámico en Filipinas y la Guerra del Golfo. Ha estado a punto de perder la vida varias veces, como cuando casi se ahogó en India o sobrevivió a un accidente de avión en Yugoslavia.

Afganistán

Italia

De su experiencia en la primera Guerra del Golfo, dice: “Había unos 600 pozos de petróleo ardiendo, animales aterrados y hambrientos cruzando un paisaje sembrado de cuerpos de soldados iraquíes. Me dolió profundamente ver a estos animales abandonados, hasta entonces cuidados y útiles para los seres humanos”. Incluimos la foto que hizo de unos camellos pasando delante de un pozo en llamas.

Kuwait, 1991

Una de sus fotografías predilectas fue hecha en un monasterio budista de Tailandia. Un pequeño gato aguarda con suma paciencia a que el monje acabe sus deberes espirituales. Steve McCurry desea que, algún día, veamos a los animales como seres inteligentes que merecen todo nuestro respeto y afecto. “En la mayoría de casos, la supervivencia y bienestar de los animales domésticos dependen totalmente de nosotros”, dice. “Es nuestro deber protegerlos como a nuestros hijos. Creamos vínculos con los animales, por eso espero que acabemos tratándolos con el cuidado que se merecen”.

Tailandia

Nos recuerda que muchos lugares en el mundo aún dependen de los animales para cultivar la tierra o incluso para el transporte, y que ha llegado el momento de dejar de usar el látigo para hacerlos avanzar, de maltratarlos y de abusar de ellos, como ocurre con los elefantes que los turistas montan en Tailandia o India.

Birmania

En nuestra opinión, las fotos de animales de Steve McCurry son mucho mejores que las de personas, que siempre nos han parecido demasiado perfectas, incluso faltas de calidez. Sin embargo, tratándose de animales, en la mayoría de los casos consigue captar una emoción más profunda, más natural.

Cuba

En 2016, Teju Cole, crítico de fotografía de The New York Times, le acusó de manipular sus fotografías con Photoshop y quitar objetos que sobraban con el fin de obtener una imagen impecable. Poco tiempo después, en una entrevista con PetaPixel, no negó que hiciera cambios de envergadura en sus trabajos, pero se definió a sí mismo como “narrador visual” y no como reportero gráfico.

Francia

Posteriormente incluso dijo que sus imágenes pasaban por las manos de terceros y que estos eran responsables de dichas manipulaciones. Curiosamente, todas las fotos originales en su web que podían compararse a las publicadas en importantes revistas desaparecieron. Acabó reconociendo que había retocado numerosas fotografías y también dijo: “Entiendo que pueda confundir a los que aún me consideran un fotoperiodista”.

Honduras

Galápagos

No sabemos si algunas de las fotos incluidas aquí han pasado por Photoshop; desde luego, no parecen las instantáneas de un reportero. Incluso nos atreveríamos a decir que la fotografía de la mujer tumbada en el suelo en Francia con el gato negro fue muy estudiada. Otras, como la de los tres gatos y el perro, parecen más naturales.

Francia

India

Ha hecho pocas fotos de gatos en comparación a las de perros, ovejas, camellos, etcétera. Quizá porque el gato no se adapta bien a su estilo. Aun así, creemos que merece la pena dedicarle una entrada, a pesar de que no llegue a la altura de su amigo Elliott Erwitt y de muchos otros. Pero es un acérrimo defensor de los animales, lo que le agradecemos.

India


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Gatos en cuadros renacentistas

Leonardo da VInci (Museo Británico, Londres)

Leonardo da Vinci, hablando del gato, escribió que “incluso el espécimen más pequeño es una obra maestra”. A partir del siglo XV, sobre todo en Italia, la visión del gato en la pintura cambia radicalmente y en numerosas ocasiones se le asocia con la Virgen. Da Vinci realizó seis bocetos de la Virgen con el Niño y un gato en brazos entre 1478 y 1481. Lo curioso de estos dibujos es la proximidad del gato a los personajes, no está en el suelo, el Niño Jesús le abraza.

Leonardo da Vinci (Colección particular, Londres)

También hizo un maravilloso estudio comparativo del movimiento de gatos, leonas y dragones. ¿Qué ocurrió en el Renacimiento para que el gato se asociara a temas religiosos o apareciera en retratos como un animal de compañía de las clases altas? Según la teoría de los cuatro humores, el gato “se asociaba al tipo flemático, impredecible y saturnino con el que se identificaban los artistas”, dice Stefano Zuffi, gran conocedor del Renacimiento italiano y autor del libro “Gatos en el arte” (451 Editores, en España).

Leonardo da Vinci ,1513-15 (Biblioteca Real, Windsor)

Empezaremos por Francesco d’Ubertino Verdi, llamado Bacchiacca (Florencia, 1494-1557), conocido por sus espléndidos retratos. Es curioso que hasta 2008, cuando Robert La France publicó un catálogo razonado y puesto al día de la obra del pintor, no se supiera que los cuadros de Bacchiacca también podían ser obra de sus hermanos, Bartolomeo y Antonio, y de los hijos de estos.

Bacchiacca, circa 1525 (Colección particular)

Bacchiacca, 1540-45 (Gemäldegalerie, Berlín)

Siguiendo con los retratos, pasamos a Hans Süss von Kulmbach, nacido alrededor de 1485 y fallecido en Núremberg en 1522. Fue aprendiz del pintor italiano Jacopo de’Barbari, que trabajó en varias cortes alemanas, antes de unirse al taller de Durero. En 1508, Kulmbach pintó un doble retrato sobre madera: en el anverso, un joven, y en el reverso, una joven tejiendo una guirnalda de nomeolvides con un pensativo gato blanco observándola. En este caso, se cree que el gato simboliza el amor respetable y constante.

Hans Süss von Kulmbach, 1508 (Museo Metropolitano de Nueva York)

Ambrosius Benson, nacido entre 1490 y 1500 y fallecido en Brujas en 1550, fue un pintor flamenco posiblemente originario de la región de Milán, Italia, que germanizó su nombre (Ambrosio) y apellido (Bensoni o Benzoni). Se le atribuye este retrato de una mujer desconocida con un gato en el regazo, pintado alrededor de 1540. El gato, de pequeño tamaño, pasa delicadamente la pata entre los dedos de la mano izquierda de la retratada, que lleva una curiosa cadena por debajo del pecho.

Ambrosius Benson, circa 1540 (Colección particular)

Cleophea Krieg von Bellikon, pintada dos años antes (1538) por Hans Asper (1499-1571), que vivió en Zúrich, va ataviada con un complicadísimo traje además de estar cubierta de joyas. El pintor estudió con el gran maestro del Renacimiento del Norte, Hans Holbein, del que había comprado el “Retrato de familia” a su viuda. Al parecer, se inspiró en este cuadro, sustituyendo a los dos niños por un perro y un gato, jugando con la proverbial animosidad entre los dos animales y el apellido “Krieg” (guerra).

Hans Asper, 1538 (Kunsthaus, Zúrich)

Giovanni di Niccolò Luteri (1490-1542), llamado Dosso Dossi por haber nacido en San Giovanni del Dosso, provincia de Mantua, perteneció a la escuela de Ferrara, influenciada sobre todo por la veneciana. El cuadro “Retrato de un joven” fue originalmente atribuido a Domenico Mancini y posteriormente a Dosso Dossi. Pintado entre 1508 y 1510, plasma a un joven – algunos creen que se trata de una exótica joven –  sosteniendo a un perro faldero y a un gato, representando la dualidad del misterioso personaje.

Dosso Dossi, 1508-10 (Museo Ashmolean, Universidad de Oxford)

Volviendo a tierras más septentrionales, debemos incluir a Hans Baldung, apodado Grien o Grün, nacido en Estrasburgo (entonces Alemania) en 1484 o 85 y fallecido en 1545. También fue ilustrador, grabador y diseñador de vidrieras. Discípulo de Durero, se inclinaba por realizar grabados con temas ocultistas, como su “Aquelarre”, una de las primeras imágenes renacentistas en tocar este tema. El cuadro alegórico “La música”, de 1529, contrasta fuertemente con sus grabados. A los pies de la musa Euterpe se encuentra un gato blanco, bien alimentado, de orejas pequeñas.

Hans Baldung (Museo Británico, Londres)

Hans Baldung, 1529 (Alte Pinakotekh, Múnich)

Jan de Beer, nacido alrededor de 1475 y fallecido en 1528, está entre los más importante artistas de los manieristas de Amberes. Fue nombrado maestro del Gremio de San Lucas en 1504 y decano del mismo en 1515. Pintó varias versiones de la “Anunciación”, pero en dos de ellas, muy parecidas, vemos cintas blancas con inscripción flotando cerca del arcángel Gabriel y un gato blanco de orejas pequeñas, similar al descrito antes que acompaña a la musa Euterpe. En el cuadro más conocido  se encuentra a la izquierda del ángel, en el otro, a la derecha. Se estima que los dos fueron pintados en la década de 1520.

Jan de Beer (Colección particular)

Jan de Beer, circa 1520 (Museo Thyssen Bornemisza, Madrid)

Detalle

Siguiendo con este tema, no podemos omitir la famosa “Anunciación de Recanati”, de Lorenzo Lotto (Venecia, hacia 1480 – Loreto, 1556), un pintor enmarcado en la escuela veneciana. A la izquierda está María, sorprendida; a la derecha, el arcángel con la mano alzada hacia Dios padre, que parece señalar a María, y en medio de todo, un gato atigrado de lo más común que prefiere irse no sin antes mirar a Gabriel con suma extrañeza.

Lorenzo Lotto, 1529 (Museo cívico Villa Colloredo Mels, Recanati)

Detalle

El pintor y miniaturista Bartolomeo (di Segonolo) Caporali nació y murió en Perugia (hacia 1420 – hacia 1503). Pertenece al periodo temprano del renacimiento y también tiene varias anunciaciones en su haber, entre ellas está el díptico expuesto en la Galería Nacional de Umbría en el que a la derecha de Gabriel se enfrentan un gato y un perro de idéntico tamaño.

Bartolomeo Caporali (Galería Nacional de Umbría, Perugia)

Detalle

No podemos olvidar a Federico Barocci o Baroccio, de Urbino (1535-1612), al que podría dedicarse una entrada completa por los numerosos dibujos que dedicó a los gatos. Entre sus cuadros más famosos está una “Anunciación” (1582-1584) con una profunda perspectiva en la que se ve lo que el pintor contemplaba desde su ventana. En primer término, en una discreta esquina, un gato gris y blanco duerme encima de la caja de costura de María.

Federico Barocci, 1582-84 (Museo Vaticano, Roma)

Federico Barocci

Unos años antes, en 1575, pintó “La Virgen del gato”, en el que María da el pecho a Jesús, observada por José, mientras San Juan Bautista niño sostiene un jilguero con el que tienta a un gato rubio y blanco, de nuevo en la esquina izquierda.

Federico Barocci, 1575 (National Gallery, Londres)

Federico Barocci

En al espléndida “Anunciación” de Taddeo Zuccaro (1529-1566), natural de Marcas, cerca de Urbino, fechada hacia 1560, vemos a María de pie a la derecha y a su izquierda, al arcángel Gabriel. Exactamente entre los dos hay una silla de madera en la que duerme otro gato gris y blanco.

Taddeo Zuccaro, circa 1560 (Hospital de Santa Maria Nuova, Florencia)

Detalle

Giulo Pippi, conocido como Giulio Romano (Roma, hacia 1499 – Mantua, 1546), fue alumno de Rafael. Sus innovaciones ayudaron a definir el estilo manierista. Realizó dos cuadros con tres años de diferencia en los que se encuentra lo que parece ser la misma gata. El primero es conocido como “La Virgen de la gata” y el segundo, que no tiene nada de religioso, se titula “Los amantes”. La gata está debajo de la cama a la derecha.

Giulio Romano, 1522-23 (Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles)

Detalle

Giulio Romano,1525 (Museo del Hermitage, Moscú)

Pinturicchio era el seudónimo de Bernardino di Betto di Biagio (Perugia, 1454 – Siena, 1513), también llamado “il Sordicchio” por ser sordo. Pintó una serie de ocho frescos para decorar las paredes del palacio de Pandolfo Petrucci, entonces dueño y señor de Siena. Aparte de “Penélope y sus pretendientes”, hay otros dos en la National Gallery de Londres. Una vez más, el gato está en primer término en el centro, dando la espalda al pretendiente principal.

Bernardo Pinturicchio, 1509 (National Gallery, Londres)

Detalle

Domenico Bigordi o Domenico Curradi, más conocido por el apodo de Ghirlandaio, (Florencia, 1448 – 1494) tuvo un destacado taller en esta ciudad en el que entró, entre otros, Miguel Ángel a los trece años. El fresco “La última cena” (1486) se encuentra en el Museo Nacional de San Marco, Florencia. Realizó otros dos frescos sobre el mismo tema en 1476 y 1480, pero en ninguno hay un gato. Aquí vemos a Judas, solo al otro lado de la mesa frente a Cristo y, a su derecha, un gato que nos mira descaradamente.

Domenico Ghirlandaio, 1507 (Museo Nacional de San Marco, Florencia)

Detalle

Acabamos con “La cena de Emaús”, de Jacopo Comin, Tintoretto (Venecia, 1518 – 1594), el más tardío de todos los pintores de esta entrada y un gran representante del manierismo. El cuadro se basa en un relato, incluido en el Evangelio de Lucas (24:13-35), donde se narra la aparición de Jesús resucitado a dos discípulos camino de Emaús. Ninguno le reconoce hasta que divide el pan. En el suelo, otra vez en primer término, un gato que parece interesarse por lo que ocurre en la mesa.

Tintoretto, 1542-43

Detalle

Gatos que duermen en anunciaciones, gatos abrazados por el Niño Jesús, gatos en sagradas familias, gatos en regazos de damas… Sin embargo, solo los hemos encontrado representados por artistas italianos, alemanes y flamencos. Ningún pintor francés, inglés o español renacentista incluyó gatos en sus obras. Para eso debemos esperar al barroco, época en que abundan en el arte de toda Europa.

Federico Barocci