Gatos y Respeto

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Los gatos de Ylla, la fotógrafa de animales

En palabras del fotógrafo Charles Rado, fundador de la agencia Rapho en París, Ylla fue “una de las fotógrafas de animales más hábiles y entregadas; eran su vida, los amaba a todos”. Y según un artículo de la revista The New Yorker publicado el 14 de febrero de 1942, con ocasión de una exposición en la galería Weyher que incluía 29 fotografías de Ylla, “nunca ha fotografiado a un ser humano”. El artículo también indica que la fotógrafa usaba una Rolleiflex con una velocidad de exposición de 1/100 en interiores y 1/300 en exteriores.

Pero ¿quién fue la mujer que dedicó su vida a fotografiar animales de todo tipo, gatos, perros, ratones, serpientes, pájaros, animales de granja, en la selva? Daba igual mientras fuera un animal.

Retrato de Ylla, por Ergy Landau

Camilla Koffler nació en Viena el 16 de agosto de 1911 de madre serbia y de padre rumano, ambos de nacionalidad húngara. Durante la Primera Guerra Mundial viajó a pie entre Hungría, Rumanía y Yugoslavia, con las joyas de la familia cosidas en el cuello de piel del abrigo de su madre y dinero metido en sus zapatos. En 1919 ingresó en un internado alemán en Budapest, donde permaneció seis años. Se reunió con su madre en Belgrado y estudió escultura con Petar Palavičini en la Academia de Bellas Artes. Al descubrir que Camilla significaba “camello” en serbio, decidió cambiarse el nombre a Ylla. Su interés ya quedó patente realizando un bajorrelieve con animales y por su empeño en encontrar hogares para gatos y perros abandonados.

Se trasladó a París en 1931 para estudiar en la Académie Colarossi, mientras trabajaba como ayudante y retocadora para la gran fotógrafa húngara Ergy Landau, lo que la impulsó a dejar la escultura por la fotografía. Al año siguiente, durante unas vacaciones en una granja de Normandía, hizo fotografías de animales. Ergy Landau, al descubrirlas, se quedó impresionada y le organizó una exposición en la Galería de la Pléiade que fue todo un éxito, animándola a abrir un modesto estudio dedicado a la fotografía de animales.

Landau la introdujo en el entorno artístico de Montparnasse y conoció a Charles Rado, que empezó a hacerle publicidad para que tuviera encargos de editoriales.

Sus fotografías aparecieron en varias ediciones anuales de “Photographie”, en Francia, y de “Lilliput”, en Inglaterra. Publicó dos pequeñas colecciones de fotografías de gatos y perros en 1937, a las que siguió un año después su primer libro de importancia, “Petits et grands” (Pequeños y grandes), editado inmediatamente en Inglaterra y Estados Unidos. Ese mismo año colaboró con el biólogo Julian Huxley en su libro “Animal Language” (Lenguaje animal).

La Segunda Guerra Mundial y la invasión nazi interrumpieron momentáneamente su trabajo. Consiguió un visado para Estados Unidos con la ayuda del periodista Varian Mackey Fry, que logró salvar a numerosos judíos y militantes antinazis desde Marsella. Emigró a Nueva York en 1941; poco tiempo después abrió un estudio y reanudó su colaboración con revistas, zoológicos y editoriales.

Entre 1944 y 1954 publicó diez libros, entre ellos el clásico “Animals”, con un texto de Julian Huxley, titulado en francés “Des bêtes…” y acompañado por un poema de Jacques Prévert. Algunos libros suyos estaban destinados a niños, y dos de ellos, “The Sleepy Lion” (El león dormilón) y “Two Little Bears” (Dos ositos), se convirtieron en clásicos y fueron traducidos a numerosos idiomas.

Por Marie Dormoy, prefacio de Paul Léautaud

En 1948 se publicó “Le chat Miton” (El gato Miton), con texto de Marie Dormoy, una introducción de Paul Léautaud (https://gatosyrespeto.org/2017/09/28/300-gatos-y-paul-leautaud/) y fotos del gato Miton – el gran amor de Marie Dormoy – realizadas por Ylla. Queda pendiente una entrada acerca del libro si conseguimos encontrar bastante información.

Viajó a África por primera vez en 1952, recorriendo Kenia y Uganda durante tres meses para fotografiar animales salvajes en su entorno que formarían parte de su libro “Animals in Africa” (Animales en África), con texto del paleoantropólogo Louis Seymour Bazett Leakey. Hasta entonces había trabajado con animales en zoos, pero al descubrir la emoción de fotografiarlos en su entorno natural, jamás volvió a fotografiar a uno en cautividad.

El director de cine Jean Renoir la convenció para que viajara a la India, por lo que Ylla mandó una copia de “Animales en África” al maharajá de Mysore, que la invitó a presenciar el festival Dasara en 1954. Unos meses después, el maharajá de Bharatpur la invitó a otro festival. El 30 de marzo de 1955, mientas fotografiaba una peligrosa carrera de carros tirados por novillos subida a un todoterreno, se cayó y sufrió una herida mortal.

Las fotografías realizadas en India fueron publicadas en dos libros, “Animals in India” (Animales en la India) y “The Little Lion” (El pequeño león). Además, el interés generado por su trabajo permitió a Charles Rado, antes de fallecer en 1970, realizar otras siete colecciones de fotografías de Ylla.

Hablando de su gran amiga Ylla, Julian Huxley dijo: “Creo que nadie ha fotografiado animales como ella. Era muy especial porque en sus fotos captaba una cualidad esencial de los animales, algo que fotógrafos más ortodoxos tienden a ignorar al esforzarse en obtener una representación más realista y compleja”.

Ylla no tenía familia y legó sus bienes y todo su archivo fotográfico, este último bajo la supervisión de Charles Rado, a Pryor Dodge, que se convertiría en un gran coleccionista, hijo de su mejor amigo, el bailarín y coreógrafo Roger Pryor Dodge.

Su vida inspiró al director y productor Howard Hawks para la película “Hatari!” (1962), interpretada por John Wayne y Elsa Martinelli. El cortometraje “Les pigeons du square” (Las palomas de la placita), de Jean Painlevé, está dedicado a su memoria.

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Los gatos del grafitero C215

El grafitero C215, de verdadero nombre Christian Guémy, centra su arte en retratar a personas mayores, refugiados, mendigos, seres que viven en la calle y suelen ser ignorados. Entre ellos se encuentran los gatos. Probablemente sea

C215, junio de 2015

el artista callejero que más gatos haya pintado hasta la fecha. Los ha reproducido en el mundo entero sin limitarse a fachadas, también decoran buzones, puertas, esquinas recónditas, armarios eléctricos, así como numerosos objetos reciclables.

Nació en 1973 en Bondy, un pueblo al noreste de París. Al fallecer su madre cuando solo tenía seis años, le criaron sus abuelos y estudió en un colegio católico. Posteriormente se licenció en Historia, además de obtener un máster en Historia de la Arquitectura y otro en Historia del Arte en la Sorbona. Empezó trabajando como encargado de diseño en una empresa de muebles, antes de ser responsable del departamento de exportación en una compañía textil y acabar en una empresa financiera.

No realizó sus primeras obras hasta 2006, cuando ya había cumplido los 30 años. En el verano de 1989, a los 15 años, hizo algún que otro grafiti, pero enseguida lo dejó al no sentirse parte del movimiento hip-hop.

Alemania

En 2006 se instaló en Vitry-sur-Seine, donde empezó trabajando con la técnica del estarcido y se unió a la asociación M.U.R., acrónimo de Modulable, Urbano y Reactivo, y que significa “pared” en francés. El uso de plantillas le permitía trabajar rápidamente en lugares prohibidos, aunque actualmente, al ser conocido en todo el mundo y hacer algunos trabajos de encargo, también usa esprays.

En octubre de 2014 viajó a La Valeta, Malta, para visitar la concatedral de San Juan y ver el cuadro “La decapitación de San Juan Bautista”, de Caravaggio. Aprovechó para dejar varios ejemplos de arte callejero diseminados por la capital, pero Maltapost, o Correos de Malta, borró los dibujos al cabo de pocos días, lo que fue muy criticado por varias personalidades maltesas, el alcalde Alexei Dingli entre ellas.

Sus obras pueden verse en Nueva Delhi, Londres, Bristol, Estambul, Roma, Barcelona, Ámsterdam, Bristol, Oslo, Sao Paolo, Puerto Príncipe, Fez, Casablanca y otros lugares de Marruecos. Ha expuesto en solitario en museos y galerías de Europa desde 2009, concretamente en la galería Montana de Barcelona en 2012 y más recientemente, en 2015, en el Museo de Artes y Oficios de Montpellier, y del 7 de julio al 16 de septiembre de este año, en el Ayuntamiento del distrito XIII de París.

En abril de 2013 pintó un asombroso mural de 25 metros de altura representando un gato en la fachada lateral de un edificio del bulevar Vincent Auriol de París. El Ayuntamiento del distrito, que ya había encargado obras a famosos artistas callejeros como Shepard Fairey e Inti, entre otros, consideró que había llegado el momento de hablar con C215. En una entrevista dijo: “Decidí hacer un gato sencillo, me gustan las cosas sencillas. Es mi estilo de vida. Quería que el gato se convirtiera en el gato del barrio, que la gente se sintiera feliz al descubrirle saliendo del metro, que le quisieran. Ojalá pronto empiecen a decir: ‘Quedemos donde el gato'”.

 

Pero ¿qué le empujó a escoger un gato para este enorme mural? “Porque el gato simboliza la libertad y todo artista busca la libertad”. Añade que pintar en público, con varios fotógrafos plasmando la “performance”, no le pareció una experiencia de lo más interesante: “El grafiti no es una performance. Personalmente, prefiero ver a gente bailando o tocando música en vez de a alguien pintando una pared”, explica. “Pinto para mí mismo, aunque también para otros. Cuando pinto, no estoy en ninguna parte, no me fijo en lo que pasa a mi alrededor. Por eso prefiero hacer cosas más pequeñas, a escala humana, porque solo necesito centrarme durante unos minutos, y en ese espacio temporal estoy totalmente solo”.

Un mes después, en mayo de 2013, el artista volvió a pintar un gato de grandes dimensiones en la pared lateral de un edificio en Bristol, pero no hemos podido encontrar más información. Viendo el edificio, parece ser un gato más pequeño que el parisino.

En junio de 2014, la galería parisina Itinerrance, que representa a C215, lanzó una invitación a artistas callejeros del mundo entero para que se trasladaran al pueblo tunecino de Erriadh, en la isla de Djerba, para realizar 250 obras originales. El acontecimiento, llamado “Djerbahood”, equivale a un museo de arte callejero concebido de acuerdo con las normas clásicas de un museo en cuanto a luz, escenografía y recorrido. C215 participó con varias obras de las que incluimos dos gatos.

Además de gatos y algún que otro animal, C215 realiza retratos, y uno de sus modelos favoritos es su hija Nina, que empieza a darse a conocer en el mundo del arte callejero.

El 4 de enero de 2016, y mediante la técnica del estarcido, el artista realizó un doble retrato del policía Ahmed Merabet, abatido al enfrentarse a los asaltantes de la revista Charlie Hebdo. Fue un encargo del comandante Stéphane Motel, de la comisaría a la que pertenecía Ahmed Merabet. C215 hizo los dos retratos delante de la familia del policía y de unas cien personas; el primero representa a Ahmed de frente, con gesto solemne, mirando hacia el lugar donde cayó, y en el segundo se le ve de perfil, sonriente, vuelto hacia la calle.

Casablanca

Hablando de su trabajo, C215 dice: “Al fin y al cabo, detrás de los retratos siempre están la libertad y la dignidad frente a un sistema capitalista que nos aplasta día a día”. Dibuja todas sus plantillas, y cuando trabaja en su estudio de París es raro el día que no añade otras a la colección. Con un estilo único, está entre los grandes artistas grafiteros actuales.


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El gato Jones, Bob Dylan y Franco Matticchio

Gato en Mac

El gato Jones nació en 1985 y Franco Matticchio, su creador, se inspiró en una canción de Bob Dylan, “Ballad of a Thin Man” (Balada de un hombre delgado), del álbum de 1965 “Highway 61 Revisited”. En este tema se habla de un tal Mr. Jones, que hizo correr mucha tinta, pero nadie supo nunca a ciencia cierta quién era. Desde 1985 a 1992, Mr. Jones apareció regularmente en las viñetas de “Linus”, el famoso cómic italiano ahora desaparecido. A principios del verano de 2016, el autor publicó en Italia una recopilación de las numerosas aventuras de Mr. Jones y unas cuantas nuevas bajo el título de “Jones e altri sogni” (Jones y otros sueños).

Franco Matticchio está empeñado en dejar muy claro que Mr. Jones no es un gato. A pesar de llevar un parche en el ojo izquierdo, tampoco es un pirata. Viste camisa, tirantes y pantalón. Le gusta leer el periódico sentado en una confortable butaca delante de la chimenea encendida. Cuando no lee el periódico, suele tener las manos en los bolsillos y adoptar una actitud que va del más resignado asombro a la total decepción. Sale de paseo, dormita en prados, sueña mucho, juega al ajedrez; en otras palabras, lleva una vida de lo más normal, pero el mundo que le rodea parece poblado por criaturas inverosímiles, otros animales antropomorfos como él o mucho más realistas, y objetos con voluntad propia.

El gato Jones, que no es un gato, vive en un universo surrealista donde las almohadas huyen de las camas, el sol sale con estruendo, brotan los estampados de flores de las camisas y ocurren otras muchas cosas alucinantes. Él lo observa todo con gesto de incredulidad: su ojo se abre cada vez más, su boca forma una eterna “o” de asombro, recordándonos el estribillo de la canción de Bob Dylan:

Because something is happening here                       Porque algo pasa aquí,
But you don’t know what it is                                       pero no sabe usted el qué,
Do you, Mister Jones ?                                                  ¿verdad, Mr. Jones?

El padre de Mr. Jones es Franco Matticchio, un dibujante de cómic e ilustrador italiano nacido en Varese, que empezó trabajando en el periódico Corriere della Sera en 1979. Su primera colaboración con la revista Linus fue en 1986 y sus viñetas no tardaron en tener numerosos seguidores. A partir de este momento empezaron a aparecer dibujos suyos con regularidad en revistas como King, Linea d’Ombra y El Grifo. En 1987 publicó el libro “Sensa senso” (Sin sentido) con algunas historietas de Mr. Jones.

Al año siguiente ganó el primer premio de la iniciativa lanzada por la ONU “Cartoonists Against Drug Abuse” (Dibujantes cómicos contra las drogas). Fue el autor del storyboard y de los dibujos de una película publicitaria de animación para la asociación medioambiental Legambiente, ganadora del Premio al Mejor Film Publicitario en el Festival Internacional de Animación de Annecy en 1993. A continuación diseñó la secuencia de animación con el solitario bull terrier al principio del largometraje “El monstruo”, de Roberto Benigni.

Día de tren

The New Yorker le encargó una portada en 1999. Colabora habitualmente con la editorial Giulio Einaudi y en 2011 su obra se expuso en la Biennale de Venecia.

El peso pesa

 

El sueño de Mr. Jones

Mr. Jones quizá sea el más famoso, pero no es el único gato que aparece en las viñetas de Franco Matticchio, como se ve en las que incluimos en esta entrada. Además de gatos, el mundo de Matticchio está poblado por otros animales y personajes, entre ellos un extraño elefante que hace toda suerte de cosas con su trompa o un hombre cuya cabeza es un globo ocular. Todos viven en un mundo con fuertes reminiscencias de Magritte e incluso de Max Ernst donde abundan las pesadillas. Los dibujos del artista son ingeniosos, elegantes, llenos de fantasía, pero también muy sombríos y enigmáticos. El autor inventa personajes tan impredecibles como su entorno y suele colocarlos en situaciones más que inesperadas.

Mr. Jones

 

Gato y cortina lectora

La habilidad de Franco Matticchio radica en saber equilibrar la inquietud y lo escalofriante con el humor. Aunque las aventuras de Mr. Jones y otros no tienen un fin muy definido, el autor estructura la pequeña historia para comunicar emociones en medio de coyunturas imposibles de creer.

Sensa senso y Mr. Jones

Mr. Jones no entiende lo que pasa, se sorprende, pero no se inmuta y sigue viviendo en una realidad aparentemente normal si no fuera porque su almohada tiene tendencia a volar.


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Los gatos viajeros del pintor Romare Bearden

Romare Bearden no solo fue un artista, escritor, defensor de las artes, trabajador social, humanista y compositor, sino también un amante de los gatos. Se le conoce sobre todo por sus collages en los que a menudo describía escenas de la comunidad afroamericana.

Fue un artista prolífico, pero no hay muchos cuadros suyos con gatos, y estos suelen estar bastante escondidos a pesar de que fueron muy importantes en su vida y en la de su esposa, Nanette Rohan. Tuvieron cuatro gatos, tres de ellos con nombres ilustres algo transformados: Mikie, en honor a Miguel Ángel; Rusty, por el legendario héroe persa Ibn Rustom, y Tuttle, por Tutankamón. El cuarto, Gippo, quizá fue el más querido de todos y, desde luego, el que más viajó.

En 1967, Gippo acompañó al pintor y a su esposa de viaje al Caribe, tal como Romare Bearden le contó a Henry Ghent en una entrevista realizada en 1968: “Bueno, tenemos un gato, y no sabíamos dónde dejarle, así que decidimos llevarlo con nosotros. Cuando acabó el crucero, Gippo se había convertido en la mascota del barco, y no quería poner pie a tierra porque durante el viaje le daban casi medio kilo de hígado de ternera cada día. Claro que en algunas de las islas, como en Barbados por ejemplo, no podía entrar por la cuarentena que imponen a todos los animales. Era feliz a bordo del barco”.

Y sigue diciendo: “Es un gato muy guapo. Pronto cumplirá seis años. Sus rayas son perfectamente simétricas. Le encontramos en el bosque cuando era muy pequeño y debe de haber algo de gato salvaje en él. Tardó unos seis u ocho meses en acostumbrarse a la casa, pero ahora es feliz, se ha apoderado de mi estudio, es suyo”.

En otro momento de la entrevista, hablando de las numerosas fotos suyas con Gippo, comenta: “Siempre le digo a mi mujer que hubiera debido enseñarle a Gippo a posar; se habría convertido en la estrella de los anuncios de comida felina. Es tan bello que habría sido un modelo perfecto. Además, le encanta que le hagan fotos”.

Gippo fue el primer gato de los Bearden en hacer un crucero y ser tratado a cuerpo de rey, pero no el último. En los años siguientes, el matrimonio viajó a menudo al Caribe con todos sus gatos. Se cuenta que, en una ocasión, dos de ellos incluso tuvieron un camarote propio. Los Bearden compraron una segunda residencia en la pequeña isla de Saint Martin, mitad francesa y mitad holandesa, donde pasaron varios meses al año hasta 1980. Sus gatos, claro está, les acompañaban.

Romare Howard Bearden nació el 2 de septiembre de 1911 en Charlotte, Carolina del Norte. Su familia se trasladó a Harlem, Nueva York, cuando apenas sabía andar. Empezó a estudiar en la Universidad Lincoln, antes de trasladarse a la de Boston y, finalmente, a la de Nueva York, donde  se matriculó en dibujo. De 1935 a 1937 fue el principal dibujante humorístico del semanario “Baltimore Afro-American”.

A pesar de haber realizado dos exposiciones en solitario, por primera vez en Harlem en 1940 y en Washington DC en 1994, ambas con gran éxito, no pudo vivir de la pintura hasta entrados los sesenta. Desde mediados de los años treinta hasta entonces trabajó  en los Servicios Sociales de Nueva York, dedicándose casi exclusivamente a los gitanos, un pueblo al que llegó a conocer muy bien y a admirar profundamente.

El gato gris (1970)

 

Jóvenes universitarios (1964)

En 1954 se casó con Nanette Rohan, cuya familia procedía de Saint Martin. Entre sus amigos contó con artistas y músicos como James Baldwin, Stuart Davis, Duke Ellington, Langston Hughes, Ralph Ellison, Joan Miró (al que llevó a un partido de béisbol en Nueva York), George Grosz, Alvin Ailey y Jacob Lawrence.

Fue el primer director artístico del Consejo Cultural de Harlem, una organización de defensa de los derechos de los afroamericanos creada en 1964. Participó en la creación de varios centros artísticos, como The Studio Museum, en Harlem, y la Cinque Gallery, dedicada a apoyar a jóvenes artistas procedentes de minorías. También fue uno de los miembros fundadores de la Academia Negra de las Artes y las Letras en 1970 y miembro del Instituto Nacional de las Artes y las Letras desde 1972.

La paloma (1964)

Se le considera uno de los artistas visuales más creativos y originales del siglo XX. Experimentó con medios y estilos diferentes, pero quizá se le conozca sobre todo por sus magníficos collages, que aparecieron en las portadas de las revistas Time y Fortune en 1968. Asimismo, diseñó vestuarios y decorados para el Alvin Ailey American Dance Theater y para el Nanette Bearden’s Contemporary Dance Theater.

Falleció el 12 de marzo de 1988 a la edad de 76 años en Nueva York. Un amigo suyo dijo de él que había vivido nueve vidas (ya se sabe que en los países anglosajones los gatos tienen nueve vidas) todas en una.

Portada de la revista Fortune (1968)

 

Una mañana en Carolina (1978)

Dos años después de su muerte se creó The Romare Bearden Fundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada al legado artístico del pintor. Hace poco ha empezado a desarrollar programas de becas para jóvenes artistas emergentes.