Gatos y Respeto

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Gatos en autorretratos – Parte 1

Clara MacLean Sargeant (Década de 1920)

Muchos artistas convivieron y conviven con gatos, algunos – la minoría – no los incluyen en sus obras, otros les dedican decenas de cuadros, esculturas, páginas… Y también los hay que se retratan con ellos. Hemos escogido a treinta y dos artistas contando a Clara MacLean Sargeant, de la que solo sabemos que nació en Iowa en 1885. Nos ha sorprendido que todos los autorretratos con gatos son de artistas contemporáneos. Si ya tienen una entrada en nuestro blog, nos limitamos a indicar el enlace y quizá a añadir un comentario sobre la obra. Los artistas aparecen por orden alfabético. Dada la extensión de la entrada, la hemos dividido en dos partes.

Gertrude Abercrombie (1934)

GERTRUDE ABERCROMBIE (https://gatosyrespeto.org/2017/07/20/gatos-soledad-surrealismo-y-gertrude-abercrombie/) Curiosamente, cuando realizamos la entrada no incluimos ninguno de estos dos autorretratos. Decía que siempre se pintaba a sí misma.

Gertrude Abercrombie

BALTHUS, de nombre completo Balthazar Klossowski de Rola. Le dedicamos una entrada en 2015 (https://gatosyrespeto.org/2015/04/03/mitsou-el-eterno-gato-del-pintor-balthus/), pero este autorretrato merece un comentario. Pintado en 1935, en el lienzo blanco apoyado contra el taburete se lee en inglés: “Retrato de Su Majestad el Rey de los Gatos, pintado por sí mismo”. Firmaba las cartas a su futura esposa como “Rey de los Gatos”, y en sus memorias dijo: “Entendí muy pronto mi afiliación secreta y misteriosa al mundo de los gatos. Sentía el mismo interés por la independencia”.

Balthus (1935)

WILL BARNET (https://gatosyrespeto.org/2017/04/06/los-gatos-del-pintor-estadounidense-will-barnet/) A Will Barnet le gustaban los gatos y durante toda su vida le acompañó alguno. Estos dos autorretratos, hechos con muchos años de diferencia, lo demuestran.

Will Barnet (1967)

Will Barnet

HILDA BELCHER nació en Vermont, Estados Unidos, en 1881. Fue la segunda mujer que ingresó en la Academia Nacional de Diseño de Nueva York. También estudió en la famosa Art Students League de Nueva York, donde posteriormente dio clases. Se dedicó sobre todo a los paisajes y a los retratos. Hemos encontrado otros cuatro cuadros con gatos. Falleció el 27 de abril de 1963.

Hilda Belcher (Circa 1932)

FERNANDO BEORLEGUI BEGUIRISTAIN, nacido el 21 de enero de 1928 en Campanas, Navarra, pasó la mayoría de su vida en Éibar, Gipúzkoa, porque le sedujo su urbanismo laberíntico. Empezó con un estilo más convencional y realista, inclinándose hacia la abstracción en los años setenta. En la década siguiente dio otro paso hacia delante y sus obras crecieron en tamaño y dramatismo sin dejar nunca de lado una fuerte crítica social. Este curioso autorretrato donde se le ve pintando una caja de madera acompañado de un gato flotante fue realizado en 1992. No hemos encontrado otras obras del artista incluyendo a un gato.

Fernando Beorlegui Beguiristain (1992)

LOUISE BOURGEOIS nació el 25 de diciembre de 1911 en París y falleció el 31 de mayo de 2010 en Manhattan, Nueva York. Escultora, litógrafa y pintora conocida sobre todo por sus instalaciones y esculturas de gran tamaño. Se sabe que en los años cincuenta tenía dos gatos, Champfleurette (de Champfleury, el autor del primer libro dedicado a los gatos) y Tyger. En esta escultura, la artista se mete literalmente en la piel de un gato. Pronto le dedicaremos una entrada.

Louise Bourgeois (2007)

MYRTLE BROOME, nacida el 22 de febrero de 1888, fue una egiptóloga y artista británica. Estudió con el legendario sir William Petrie. En 1927 participó como artista en las excavaciones de Qau el-Kebir (Antaeopolis) y a partir de 1929 acompañó a la Sociedad de Exploración de Egipto durante ocho temporadas al famoso templo de Seti, en Abidos, donde copió las pinturas. Es considerada una de las grandes copistas del arte egipcio. En este autorretrato tenía unos 26 años. Falleció el 27 de enero de 1978.

Myrtle Broome (1914)

JOAN BROWN, de nombre real Joan Vivien Beatty, nació el 13 de febrero de 1938. Fue miembro de la “segunda generación” del Movimiento Figurativo de la Zona de la Bahía (San Francisco y alrededores). En un primer periodo, sus cuadros incluían a mujeres y animales, antes de empezar a integrar imágenes místicas y New Age. Tenía 22 años cuando en 1960 fue incluida en la exposición anual de “descubrimientos” del Museo Whitney. Realizó numerosos autorretratos y cuadros de sus gatos. Falleció a los 59 años, el 26 de octubre de 1999, en Puttaparti, India, mientras participaba en la instalación de un obelisco que había diseñado. También debemos dedicarle una entrada.

Joan Brown (Autorretrato con pez y gato, 1970)

FEDERICO CANTÚ, pintor, escultor, grabador y muralista mexicano, nació el 3 de marzo de 1907. A los 14 años ingresó en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, en Ciudad de México. Posteriormente estudió en Francia y en España antes de regresar a México en 1926. Expuso por primera vez en Los Ángeles, California, en 1929. Sus obras fueron expuestas en la Tate Gallery, en el Museo de Arte Moderno de Chicago y en los Museos Vaticanos. Falleció a los 81 años, el 29 de enero de 1989, en Ciudad de México. No hemos encontrado más cuadros de gatos del pintor.

Federico Cantú (1937)

FERNANDO CASTILLO fue un pintor mexicano nacido en 1895 y formado en las Escuelas al Aire Libre de México que realizó una obra escasa. Trabajó como arriero y pastor, entre otros oficios, para ganarse la vida. En 1928 fue admitido en la Central Popular de San Pablo y exhibió sus obras en la Feria Internacional de Sevilla. Falleció en 1940. Dudamos que este cuadro, titulado “El gato negro”, sea un autorretrato, pero es tan bonito que no hemos podido resistir a la tentación de incluirlo aquí.

Fernando Castillo (1929)

GERTRUDE DES CLAYES nació en 1879 en Aberdeen, Escocia. Estudió en la Academia Julian de París y recibió una medalla en el Salón Francés de 1909. Vivió en Londres de 1906 a 1912 y fue miembro de la Sociedad Nacional de Retratistas (fundada en 1910). En 1912 se trasladó a Montreal, donde permaneció hasta 1936. Falleció en Londres en 1949.

Gertrude Des Clayes (Década de 1930)

FRANCESCO CLEMENTE nació en Nápoles el 23 de marzo de 1952 en una familia aristocrática. Ya adolescente empezó a dedicarse a la pintura y a la poesía de forma autodidacta. Abandonó pronto los estudios de Arquitectura y en 1971 tuvo una primera exposición de collages en Roma. Unos años después viajó a la India, país que le marcó profundamente, y abrió un estudio en Madrás. Su éxito internacional empezó en los ochenta. Expuso en Nueva York, donde tiene otro estudio. Este cuadro se titula “Autorretrato como gato”.

Francesco Clemente (1999)

FERDINAND DESNOS es un pintor naíf autodidacta nacido el 29 de julio de 1901 en el centro de Francia. Casado y padre de cuatro hijas, dibujó y pintó en sus pocas horas libres. En 1927 se trasladó a París para “probar suerte”. Allí se hizo amigo de Maurie Utrillo, Paul Fort y posteriormente de Paul Léautaud, gran amante de los gatos. La tuberculosis le obligó a regresar al campo, pero volvió a París en 1948 aunque pasaba temporadas en un sanatorio. En 1954, los críticos empezaron a interesarse por su obra gracias a André Breto, a quien le había hecho un retrato. Murió el 16 de noviembre de 1958. En vida interesó a un puñado de coleccionistas; hoy se le estudia, dedica retrospectivas y su obra está en numerosos museos.

Ferdinand Desnos (1953)

LEONOR FINI (https://gatosyrespeto.org/2016/04/21/gatos-suenos-disfraces-y-leonor-fini/) Incluimos dos autorretratos de la famosa pintora que sentía pasión por los gatos persas. En uno de ellos, si se fijan, el gato que tiene la pata encima de su hombro no es persa, ni siquiera parece un gato de raza, algo poco habitual en su obra.

Leonor Fini

Leonor Fini


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Los gatos de cerámica de Émile Gallé

Émile Gallé, un gran artista del Art Nouveau, debía sentir predilección por los gatos ya que es casi la única representación de un animal que salió de su taller de fayenza.

El maestro vidriero, ebanista y ceramista nació el 4 de mayo de 1846 en Nancy, capital de la Lorena, en el noreste de Francia. Su padre, Charles Gallé, pintor y gran conocedor de las técnicas del esmalte, y su madre, Fanny Reinemer, nacida en el seno de una familia de negociantes de fayenza y cristal, fundaron una empresa familiar de producción propia que pronto tuvo éxito.

Émile Gallé

Una vez acabado el bachillerato en 1865, Émile se trasladó a Weimar para perfeccionar el alemán y realizar estudios de mineralogía, antes de aprender a soplar vidrio en  Meisenthal y familiarizarse con la fayenza en Saint-Clément. También estudió ebanistería.

En la Exposición Internacional de Lyon de 1872 obtuvo una Medalla de Oro en la “Clase 33” (Porcelana y cristales). En 1875 se casó con Henriette Grimm, hija de un pastor protestante, con la que tuvo cuatro hijas. Dos años después se hizo cargo del negocio familiar, que amplió en 1885 para incluir la ebanistería.

Bandeja

En la Exposición Universal de 1889 celebrada en París fue galardonado con tres premios por sus cerámicas, cristales y muebles. A partir de ese año se dedicó a desarrollar técnicas nuevas y a crear innovadores procesos de fabricación para los objetos de cristal. En 1898 depositó dos patentes, una por “un tipo de decoración con pátina sobre cristal” y otra por “un tipo de marquetería en vidrio y cristal”.

Merece la pena hablar un poco sobre esta última. Con una pinza se colocaban a la preforma en plena fusión fragmentos de cristales de diferentes colores que se habían modelado previamente. A continuación se pasaba sobre un mármol hasta conseguir una incorporación perfecta. Era una técnica complicada y muchas piezas se rompían. Después de fallecer Émile Gallé, el único artista capaz de dominarla fue Charles Schneider (1881-1953). Actualmente ha desaparecido.

Fue un gran vidriero y estuvo entre los más renombrados artistas del Art Nouveau. Nancy, la ciudad donde pasó su vida, era y es una ciudad industrial, anclada en la tradición. Émile Gallé fue el primero en romper las reglas y en revindicar un “art nouveau” (arte nuevo) basado en la naturaleza.

Émile Gallé, artista e industrial, se alzó contra el creciente empobrecimiento de las artes decorativas, que se limitaban a copiar antiguas fórmulas y estilos. Diseñó objetos en los que forma, función y elegancia estaban unidas, y con la naturaleza en el centro del proceso creativo.

Pero ¿por qué ese empeño en centrarse en la naturaleza? Porque, además de artista, era un apasionado botánico. Sus trabajos de genética y evolución del mundo vegetal son poco conocidos y van en la misma dirección que los de Gregor Mendel. En la puerta de su taller de Nancy podía leerse la frase siguiente: “Mis raíces están en el corazón del bosque”.

En el último decenio del siglo XIX, Émile Gallé estaba en contra de la deforestación y el desbrozado salvaje por miedo a que se perdieran para siempre especies de plantas. Ya en 1887 creó una Sociedad para la protección de las plantas salvajes. Tenía una enorme colección de especies en el parque de su casa y coleccionaba plantas de Japón gracias al botánico y dibujante Tokuso Takashima, al que conoció en 1885 cuando este estudió en la Escuela Forestal de Nancy, Sentía pasión por las orquídeas.

Tampoco es muy conocida su faceta de humanista, que compartió con su gran amigo el botánico Georges Le Monnier, fundador del primer liceo para el sexo femenino en Nancy, uno de los primeros de Francia, y primer titular de la cátedra de Botánica y Ciencias de la Universidad Popular de Nancy, que ayudó a crear con Émile Gallé.

El vidriero fue tesorero de la Liga Francesa por los Derechos Humanos y fiel defensor de los judíos de Rumanía, país donde la Constitución de 1866 solo otorgaba la nacionalidad a las personas de confesión ortodoxa. Asimismo, fue uno de los primeros en defender públicamente al capitán Alfred Dreyfus, a pesar de vivir en una ciudad conocida por estar en contra.

En 1901 fundó la Escuela de Nancy o “Alianza Provincial de las Industrias Artísticas”, de la que fue su primer presidente y redactor de los estatutos. De hecho, el movimiento “Art nouveau” marcó a la ciudad, que sigue siendo una de los mayores exponentes de este estilo basado en las curvas y la imaginación.

Pero poco se sabe acerca del porqué se fabricaron tantos gatos de loza fina en su taller. El modelo más habitual era un gato de treinta centímetros de alto y doce de ancho, amarillo, decorado con corazones y círculos azules y blancos, ojos de vidrio y una sonrisa. Aquí vemos a una pareja de gatos que son botes de tabaco, aunque la mayoría eran figuras sin ningún uso práctico.

Y aquí uno de los pocos perros, un bulldog, que salió del taller Gallé. Aparte de los gatos amarillos, hemos descubierto otros de todo tipo, incluso uno decorado con naipes.  Todos sonríen, todos tienen ojos de vidrio y uno no corresponde al modelo habitual: Es amarillo, pero está agachado y su cabeza es móvil.

Como dijimos antes, Émile Gallé también era ebanista e hizo toda una serie de mesas que se encajaban unas en otras, muy de moda en la época (y muy prácticas, por cierto) con gatos de marquetería. Verdaderas maravillas.

El artista falleció el 23 de septiembre de 1904, a la temprana edad de 58 años, y su viuda Henriette, ayudada por el marido de una de sus hijas, se hizo cargo de la dirección del taller de vidrio. En 1908 publicó “Ecrits pour l’art” (Escritos para el arte), una compilación de los principales escritos de Émile Gallé sobre botánica y floricultura, así como sus discursos y varios artículos en torno al arte y los artistas. Sociedad anónima desde 1927, la empresa dejó de producir en 1931.

En 1904, meses antes de que falleciera, el Museo de Arte Decorativo de Nancy le compró treinta y ocho cristales a Émile Gallé. La popularidad y renombre del artista hizo que incluso durante su vida se realizaran numerosas falsificaciones, sobre todo de sus obras de cristal.


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Los cien gatos de Fumio Asakura

En honor a Fumio Asakura

Un enorme gato “de la suerte” de madera apareció en Oito (Japón), una de las ciudades sede del Mundial de Rugby, en 2019. La escultura, de diez metros de largo y llamada “Gato Fukunyan de la suerte gigante tumbado”, se creó originalmente en honor al escultor Fumio Asakura, nacido en la prefectura de Oito en 1883 y autor de numerosas obras representando a gatos. Varios estudiantes de la Universidad de la ciudad se encargaron de realizar la estatua.

Fumio Asakura y “Gato con presa”

Fumio Asakura, considerado el padre de la escultura moderna en Japón, es conocido como “el Rodin japonés”. Fue un artista prolijo cuya obra abarcó los periodos Meijii, Taishō y Shōwa. Creció en el pueblecito de Asaji, en Kyushu, la isla situada más al suroeste del archipiélago. Estudió en la Universidad de las Artes de Tokio y se licenció en la Facultad de Escultura en 1907.

1911

Se instaló en un estudio en el barrio de Yanaka (https://gatosyrespeto.org/2014/10/07/yanaka-un-barrio-de-gatos-en-tokio/), famoso por sus gatos y del que volveremos a hablar un poco en esta entrada. Pocos meses después se presentó a los concursos anuales “Bunten” de la Academia Japonesa de las Artes y no tardó en ganar ocho premios en años consecutivos. En esa época eran apreciados sobre todo sus desnudos y las esculturas de personas famosas realizadas por encargo.

Gata y gatitos

Penelope Mason, autora de “History of Japanese Art”, dice acerca del escultor: “Uno de los temas recurrentes en la obra de Asakura eran los felinos, como el gato alzado por el pescuezo, el gato agazapado esperando a la presa, el gato comiéndose a la presa. ‘Gato suspendido’, realizado en 1909, es un ejemplo especialmente bueno de su trabajo. A pesar de la potente tridimensionalidad de la escultura, el aspecto más impresionante es la fidelidad con la que plasma algo que ha observado. Se nota que el gato está incómodo y frustrado al verse alzado en el aire, y aun así solo cabe admirar su elegante y musculoso cuerpo”.

Gato suspendido (1909)

Gato con presa

El escultor se sentía fascinado por la forma en que se mueven los gatos y por el hecho de que a pesar de haber sido “domesticados” hace miles de años, conservan sus instintos más salvajes. Tenía planeado hacer una exposición con cien esculturas de gatos, pero falleció antes de poder realizarla.

Gatitos

Basta con ver sus obras para darse cuenta de que había observado a los gatos muy de cerca. La leyenda dice que, de estudiante en la Universidad, no podía permitirse el lujo de contratar a modelos y se paseaba por las calles dibujando a los gatos que se cruzaban en su camino.

Instalado en Yanaka, en 1936 hizo construir un estudio de hormigón armado en un estilo muy poco japonés, con jardines diseñados por él. De hecho, en el edificio está el jardín de azotea más antiguo de Tokio, en el que los estudiantes de Asakura debían aprender a cultivar plantas como parte de su enseñanza para abrir sus sentidos y familiarizarse con la naturaleza. Parece ser que siempre vivió rodeado de diez a quince gatos. Quizá la gata Tama, con su cascabel, fuera una de ellos.

Gata Tama (1930)

Jardín en la casa de Fumio Asakura

Hoy en día, el estudio es un museo que conserva sesenta obras del artista, de las cuales diez son gatos. Están expuestos en la sala de las orquídeas o “Ran-no Ma”, en el segundo piso, donde el escultor había instalado un invernadero para cultivar orquídeas orientales, una de sus pasiones. Las orquídeas han sido sustituidas por gatos y ahora se llama sala de los gatos.

Casa de Fumio Asakura

Sala de los gatos

Muchas de sus esculturas se perdieron debido a la contribución de metal requerida durante la II Guerra Mundial. Fue galardonado con la Orden de la Cultura en 1948. Falleció en Tokio el 18 de abril de 1964 a los 81 años.

Casi nos atreveríamos a asegurar que el escultor no escogió al azar el barrio de Yanaka para construir su casa y su estudio, sino porque había gatos, muchos en la época. Ahora ya no hay tantos gatos callejeros en el barrio, pero varios negocios en el Ginza de Yanaka (calle comercial) han decidido suplir esta carencia con estatuas de gatos en las tiendas y cafés.

Restaurante Hatsuyena

Tienda Echigoya Honten

Hay un gato encaramado en el tejado de una tienda de vinos. Otro se esconde debajo del alerón de una pequeña cafetería y otros dos montan la guardia delante de una tienda de té. En total son siete gatos totalmente diferentes en cuanto a forma y tamaño instalados en la calle. Buscarlos se ha convertido en un juego para visitantes y turistas.

Tienda Kanekichien

Tienda Kanekichien

El presidente de la Asociación de Comerciantes de Yanaka Ginza se lamenta de que no haya tantos gatos callejeros como antes y recuerda cómo, al caer la tarde, ocupaban unas escaleras llamadas “peldaños de la puesta de sol” para disfrutar de los últimos rayos. Los siete gatos de la calle fueron realizados por estudiantes de escultura.

Café Manmando


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Gatos diferentes en Odesa

Odesa es una ciudad ucraniana mítica, quizá por la célebre película “El acorazado Potemkin”, rodada por el director Sergei Eisenstein, o por su situación privilegiada en el mar Negro. Fue un asentamiento griego en el siglo V a. J.C. y la cuarta ciudad en importancia del Imperio Ruso en el siglo XIX, después de Moscú, San Petersburgo y Varsovia.

Gato odesita

Sus habitantes siempre han tenido fama de ser unos excéntricos con mucho sentido del humor, como lo demuestran las sorprendentes estatuas de la ciudad, algunas serias y clásicas, pero otras tan inesperadas como desconcertantes y divertidas. Y muchas de ellas están dedicadas a gatos.

Tía Sonya

En 2006 se inauguró una estatua dedicada a “Tía Sonya” en el mercado de pescado Privoz, una figura a tamaño natural de una vendedora de pescado. Lleva un sombrero grande, collar, un mandil con bolsillos delanteros y, delatando su profesión, una cuerda con peces colgada del brazo. Pero la razón por la que Sonya está incluida aquí es porque hay un gato a sus pies. Sabemos que se llama Timothy por la inscripción en la base. Timothy está muy interesado en los peces que lleva tía Sonya.

Timothy

Parece ser que en Odesa se ama a los animales y se cuida a los gatos callejeros. En todas las pequeñas tiendas de ultramarinos hay al menos un gato, y no es raro ver a un cliente salir, pararse en la entrada y dar “un bocado especial” al gato que está tomando el sol. Los gatos viven en los patios comunes de las casas, los vecinos los alimentan e incluso les construyen refugios para el invierno.

Bazarina

Uno de las gatas más famosas de la ciudad fue Bazarina, que hace unos diez años vivía en la sección de carnicerías del Mercado Nuevo. Bazarina llegó a pesar casi diez kilos porque según se cuenta se alimentó de leche materna hasta los siete meses, cuando ya era adulta. En invierno vivía en el semisótano del mercado y cuando volvía a hacer calor, se instalaba en una pequeña tienda. Llegó a ser muy conocida y había competencia para llevarse a sus gatitos. Pero pasó el tiempo, Bazarina dejó de tener gatitos y cada vez se movía menos.

La auténtica Bazarina

La escultura, obra de Tatiana Shtykalo, está hecha de resina de poliéster imitando el bronce a partir de una foto tomada en 2006 por el editor de un periódico de la ciudad. En otoño de 2017, un gato de carne y hueso empezó a rondar la estatua de Bazarina. Los habituales y tenderos dicen que el color de su pelo es típico de los gatos de Odesa. Algunos le llaman Murchok, otros Basil y otros Bazaar, pero nadie excepto él mismo sabe a ciencia cierta su verdadero nombre.

Bazarina y amigo

Bazarina forma parte del proyecto “Ciudad de esculturas”, ganador de varias ideas presentadas on line y votadas por los ciudadanos de Odesa con el fin de embellecer la ciudad y hacerla más atractiva. Dentro de este proyecto se aprobó realizar una serie de esculturas de gatos que se distribuirían por toda la ciudad.

Bazarina y amigo

En Odesa siempre han tenido una actitud especial hacia los gatos. Incluso se dice que no queda muy claro quién vive con quién, si los gatos con los odesitas, o los odesitas con los gatos. Otra maravillosa estatua es “El gato de la oficina”, también obra de Tatiana Shtykalo. Está en la barandilla de la escalera exterior que lleva a una oficina, la misma donde el gato Ryzhik llega puntualmente cada mañana a las nueve, hora de apertura, y se queda hasta que cierran. Ryzhik vive en una casa vecina, pero hace unos años decidió pasar el día trabajando en la oficina, convirtiéndose en un talismán.

Ryzhik

Se trata de un gato pelirrojo, bastante grande y muy inteligente. La autora dice: “Un día vi a una criatura maravillosa, un gato trajeado para ir a la oficina, y decidí hacerle una estatua. Le retraté en esta posición soñolienta, típica de los gatos de los patios de Odesa en verano, cuando la vida se detiene por el calor y todos duermen, gatos y humanos”.

Ryzhik

En el alféizar de la ventana del Club Mundial en la calle Marazlievskaya vemos a Maurice. Era el gato del humorista Mikhail Zhvanetsky, reputado por su mordaz e irónico sentido del humor. El gato Maurice duerme encima de la cartera del artista, supuestamente llena de sketches. La escultura fue robada por unos desconocidos y nunca apareció. Fue necesario volver a hacer una nueva, pero el caso no está cerrado.

Maurice

Maurice

Seguimos con los gatos obra de la escultora Tatiana Shtykalo. El gato Pushinka está sentado en un banco y parece absorto en la contemplación de unos peces en una tablet. Pushinka se pasó la vida en una tienda de aparatos electrónicos, de ahí su familiaridad con la tablet, cuya pantalla se ilumina si se acaricia a Pushinka.

Pushinka

Pushinka

Uno de los últimos grupos escultóricos de la ciudad es “Do-Re-Miau”, tres gatos callejeros en la fachada de una casa en la calle Leontovich, delante del Teatro de la Comedia Musical. Según la autora, cuando el gato macho canta, todos le odian.

Teatro de la Comedia Musical

Teatro de la Comedia Musical

También está el gato Siphon en el bulevar Francés de la ciudad, donado por un mecenas anónimo a la fundación benéfica “Corporación de Monstruos”. El gato Siphon comparte su vida con la directora de dicha fundación.

Siphon

Siphon

La composición “El gato Vaska con una lata de sus sardinas favoritas” fue inaugurada recientemente delante del café “Pescado Babel” y es la decimotercera de la serie. Al igual que todas las demás, está hecha de resina de polímero, un material que carece de valor, con la intención de disuadir a los posibles ladrones.

Vaska

Vaska

Otras estatuas que no podemos olvidar y que también forman parte de la serie son una gata en una farola en la zona verde de la playa Langeron. La farola se enciende y puede admirarse la escultura de noche.

Una de las primeras composiciones fue la de dos gatos sonrientes con rostro de esfinge a cada lado de la escalera del edificio del Ejército. Desgraciadamente, fotografías recientes muestran el deterioro causado por grafiteros. Una de las últimas es “El gato estudioso” que vive en el patio de un colegio y se interesa por las cinco asignaturas más complicadas.

Gatos esfinge

Gato estudioso

Para terminar mencionaremos el grupo escultórico “Gatos y peces” en el patio del Museo Bleschunov, un gato trepador y bigotudo colgado de la fachada del Museo del Deporte y tres estatuas en el jardín de entrada de un edificio para impedir el paso de vehículos.

Gatos y peces

Si van a Odesa, estamos seguros de que buscar a sus gatos, tanto vivos como escultóricos, merece la pena.

Museo del Deporte


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El Gato del Río y Hernando Tejada

El Gato del Río (Hernando Tejada)

Hernando Tejada, al que todos llamaban cariñosamente “Tejadita”, nació el 1 de febrero de 1924. Fue un reconocido pintor y escultor colombiano que se empeñó en donar un gato a la ciudad de Cali. Pero no se trata de un gato cualquiera, sino de una estatua de bronce de 4,50 metros de alto y de 3,5 toneladas de peso. El 3 de julio de 1996 tuvo lugar la inauguración del monumento y durante dos años, hasta su muerte el 1 de junio de 1998, el artista pudo visitar a su gato a las orillas del río Cali.

Gata Bandida (Nadin Ospina)

Gata Cálida (Emilio Hernández Villegas y Alejandro Valencia Tejada)

El Gato del Río le costó 30 millones de pesos colombianos a Hernando Tejada y lo pudo financiar mediante 250 pequeñas réplicas del Gato fundidas en el taller de su sobrino, Alejandro Valencia Tejada, para poder donar la estatua a la ciudad de Cali. Se tardó siete meses en realizar una escultura en cera perdida de semejantes dimensiones, algo nunca hecho antes en Colombia.

Gata Ceremonial (Pedro Alcántara Herrán)

Gata Decorativa (Lorena Espitia)

Al cabo de unos diez años, Julián Domínguez, entonces presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Lucy Tejada, hermana del escultor, y Alejandro Valencia, el hijo de esta, pensaron que el Gato no podía seguir solo en la Avenida del Río. Además, desde la muerte de Hernando Tejada, la ciudad lo había descuidado al Gato y presentaba un aspecto deplorable, con las placas conmemorativas arrancadas, varios bigotes rotos, cubierto de pintadas y otros horrores.

Gata Dulce (Fabio Melecio Palacio)

Gata en Cintas (Cecilia Coronel)

El proyecto se inauguró en octubre de 2006 y no solo sirvió para recuperar el monumento, sino también sus alrededores, mediante la realización de quince esculturas que se instalaron alrededor del Gato del Río en un parque debidamente adecuado. Todas las esculturas tienen el mismo diseño estructural, obra de Alejandro Valencia, y fueron decoradas por quince artistas diferentes.

Gata Entrañable (Ever Astudillo)

Gata Kuriyaku (Carlos Jacanomijoy)

Se unieron al proyecto, llamado “Las novias del Gato” o también “Las gatas del Gato”, reconocidos artistas como Maripaz Jaramillo, encargada de la Gata Coqueta, y Omar Rayo, de la Gata Presa. Las gatas son de mucho menor tamaño que el Gato del Río, están hechas de fibra de vidrío y cada una cuenta con un panel explicativo donde se indica su nombre, el porqué de dicho nombre y una biografía del autor. Poco a poco se fueron sumando gatas y hoy son muchas más que las quince originales.

Gata Coqueta (Maripaz Jaramillo)

Gata Presa (Omar Rayo)

En un principio, solo habría una gata haciendo compañía al Gato del Río, mientras las catorce restantes se distribuirían por diversos puntos de la ciudad. Se pidió a los habitantes de Cali que eligieran a la novia del Gato y parece ser que el número de votantes fue muy superior al registrado en las elecciones municipales anteriores. La escogida fue la Gata Fogata, obra de Roberto Molano González. Sin embargo, mucha gente se opuso al traslado del resto de las gatas y se acabó adecuando el parque para que se quedaran.

Gata Fogata (Roberto Molano González)

Hay gatas distinguidas, como la Ilustrada, obra de Lucy Tejada, que homenajea a Hernando Tejada, o la Gata Annabella, una superestrella, como lo demuestra su traje. Gracias a la iniciativa de la Cámara de Comercio, el Gato del Río está ahora mucho más cuidado y la Avenida del Río se ha convertido en la mayor atracción turística de Cali. Incluso se dice que es el monumento más visitado de Colombia.

Gata Ilustrada (Lucy Tejada Saénz)

Gata Annabella, la superestrella (Diego Pombo)

Wilson Díaz llamó a su gata No Hay Gato porque no encontró una sola referencia a los gatos en el Antiguo Testamento. A Rosemberg Sandoval se le ocurrió comprar tres mil diminutos muñecos de plástico para el pelo de la gata. Perforó la escultura para ver el efecto, pero no quedó nada convencido. Entonces la rayó con grafito y la bautizó Sucia, lo que nos hace pensar que quizá este señor no sea muy amante de los gatos.

Gata No Hay Gato (Wilson Díaz)

Gata Sucia (Rosemberg Sandoval)

Una de las favoritas es la Gata Siete Vidas, y el autor, Melqui David Barrero Mejías, firmó en la pata delantera enyesada de la pobre y su nombre no necesita explicación. Quizá una de las más increíbles sea la Gata Gachuza, de Ángela Villegas, llena de pinchos para protegerse de los gatos machos que la persiguen, según reza el cartel. El día de la inauguración en 2006, Alejandro Valencia vio a una señora sentada en el zócalo de la Gata ocupada en intentar sacarle una de las púas…

Gata Siete Vidas (Melqui David Barrero Mejías)

Gata Gachuza (Ángela Villegas)

También está Engállame la Gata, de nombre curioso, cubierta de calcomanías para motos, un medio de transporte muy apreciado en Cali. Esta última, al igual que la Gata Dormida Aquí y Allá, de Adriana Arenas Ilián y la Gata Frágil, de Juan José Gracia Cano, llegó a la orilla del río en abril de 2014. Ninguna sigue el modelo diseñado en 2006, dos están sentadas y otra, dormida. Las nuevas gatas que hacen compañía al Gato del Río están financiadas por donaciones de particulares.

Gata Engállame (Ana María Millán Strohbach)

Gata Dormida Aquí y Allá (Adriana Arenas Ilián)

Gata Frágil (Juan José Gracia Cano)

El Gato del Río es probablemente el felino más querido de la ciudad. Dicen que hasta los niños de muy corta edad dejan de llorar y empiezan a reír cuando están en su presencia. No fue el único gato obra del escultor Hernando Tejada, que sentía una gran predilección por ellos. En el taller de su sobrino Alejandro están los moldes de una pareja gatuna que el escultor no tuvo tiempo de acabar antes de fallecer.

Gata Mac (Mario Gordillo)

Gata Melosa (Pablo Guzmán)

El Gato del Río se fundió en el taller de Rafael Franco, en Bogotá, y la realización está plagada de anécdotas. Por ejemplo, se fundió por secciones que fueron soldadas posteriormente, y Alejandro, director del proyecto, se percató de que el felino estaba abollado. Rafael le confesó que había usado silicona blanda para acabar el molde. La solución: convencer a alguien para que se metiera dentro de la estatua con protectores auditivos y corrigiera los defectos. Los vecinos amenazaron con denunciarlos por el estruendo…

Gata Vellocino de Oro (José Horacio Martínez)

Gata Yara, la diosa de las aguas (María Teresa Negreiros)

También se le cortó la cabeza al Gato. Una vez acabado, Alejandro vio que la cabeza no estaba correctamente proporcionada y llamó a su tío para que le autorizara a descabezarlo. Cuenta que, al igual que la Reina de Corazones en Alicia en el País de Las Maravillas, pronunció la frase: “¡Que le corten la cabeza!” Y por último, hubo que desmontar el tejado del taller para sacar al Gato y llevarlo a Cali.

 


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Los gatos y sus monumentos (Parte 2)

El gato Vasilisa (San Petersburgo)

El sitio de Leningrado durante la II Guerra Mundial aisló a los habitantes durante dos años y medio. Los gatos empezaron a faltar y la población de ratas creció, poniendo en peligro la poca comida que quedaba. A alguien se le ocurrió traer más gatos de pueblos cercanos para combatir la plaga de ratas. En San Petersburgo, el gato Vasilisa está sentado en el alero del nº 3 de la calle Malaya Sadova, y el gato Yelisey le mira desde el nº 8 en recuerdo a los gatos que ayudaron a salvar la ciudad cuando se llamaba Leningrado.

El gato Yelisey (San Petersburgo)

En Samara, distrito del Volga, una ciudad bastante fría, hay un curioso monumento para conmemorar los 150 años de la invención del radiador. La composición de bronce en la que se ve una ventana, un radiador y un gato está instalada en una estación generadora de calor. El Ayuntamiento pidió a los habitantes que mandaran fotos de sus gatos durmiendo en radiadores. Y el 19 de octubre de 2005 se inauguró el monumento en el que aparece un modelo típico de radiador de principios del siglo pasado.

150 años del radiador (Samara)

A orillas de los ríos Volga y Kazanka se erige la ciudad de Kazán, capital de Tartaristán. En ella habita el famoso gato de Kazán (https://gatosyrespeto.org/2016/10/13/el-gato-de-kazan/), que salvó la vida al kan de Kazán cuando Iván el Terrible asedió la ciudad en el siglo XVI. En 2009 se inauguró una escultura de bronce de unos tres metros de alto y 2,8 de ancho, diseñada por el artista local Igor Bashmakof, con un gato tripudo tumbado debajo de un baldaquín acariciándose los bigotes con una pata y rascándose la tripa con la otra. En el zócalo, una inscripción reza: “Gato de Kazán, mente de Astrakán, inteligencia de Siberia”.

El gato de Kazán

No lejos de Kazán, unos 45 km. más al norte, está la ciudad de Yoshkar-Ola, que desde 2011 cuenta con un curioso monumento dedicado al gato macho en todo su auge, situado cerca de la Universidad Estatal Mari-El. La escultura de bronce, de unos 150 kilos, representa a un gato macho cruzado de piernas en actitud muy relajada. Es obra de los escultores locales Sergey Jandubaev y Anatoly Shirnin. Al parecer, la idea surgió por el eufemismo “yoshkin kot” (gato macho sin castrar), muy parecido al nombre de la ciudad. Por cierto, se supone que frotar las orejas del gato da buena suerte.

El gato de Yoshkar-Ola

La ciudad de Tiumén, en Siberia Occidental, a 1.725 km. de Moscú, es conocida por sus monumentos y esculturas, pero uno de los lugares más interesantes es la Plaza de los Gatos Siberianos, en la céntrica calle Pervomaiskaya. En noviembre de 2008 se instalaron doce composiciones escultóricas de gatos formando un paseo. Los gatos corren, saltan, duermen, se rascan… En la placa conmemorativa, la escultora Marina Alchibaeva dice que si la paloma es el símbolo de la paz, el gato lo es de la amabilidad y de la ternura. Añade que un gato siberiano (https://gatosyrespeto.org/2017/03/02/gatos-siberianos/) es un amigo fiel para toda la vida.

Tiumén (Siberia)

Tiumén (Siberia)

Odesa, situada en el Mar Negro, es una ciudad llena de esculturas de gatos. El 12 de septiembre de 2018 se colocó la última (de momento) de una larga serie de estatuas dedicadas a los gatos de las que hablaremos en otra entrada próximamente. Un gato duerme felizmente en la barandilla de las escaleras que llevan a la puerta de una oficina municipal. La escultora Tatyana Shtykalo explica que se inspiró en el inteligente gato Ryshik, que “trabaja” en esta oficina y es considerado por todos los empleados como un auténtico talismán.

Odesa

En Kiev, capital de Ucrania, hay una estatua dedicada al gato Panteleimon, un magnífico persa,que vivía en el restaurante Pantyusha. “Kotik” (Gatito) era el favorito de los empleados y de los comensales y paseaba por la sala, saludando a todos. Pero el restaurante se incendió y Panteleimon murió por inhalación de humo. La ciudad le dedicó un monumento delante del restaurante. Al principio, le acompañaba un pájaro, pero el empeño de los turistas en llevarse un recuerdo de la ciudad hizo que Panteleimon se quedara solo.

Panteleimon (Kiev)

En la capital de Azerbaiyán, Bakú, una ciudad con un magnifico barrio antiguo, hay otro curioso monumento. En la parte superior se ve a tres gatos asomados por una ventana redonda y en el piso de abajo a una pareja con un gato. La mujer parece que intenta mirar a los tres gatos de más arriba. No hemos conseguido saber si el monumento se llama “Monumento a los amantes de los gatos” o “Monumento a los gatos y a los amantes”.

Bakú

Bakú

De Bakú damos un gran salto y nos vamos a Kuching, capital del estado malayo de Sarawak, en la isla de Borneo (https://gatosyrespeto.org/2015/02/07/el-museo-del-gato-de-kuching-malasia/), una ciudad dedicada a los gatos donde siguen apareciendo más estatuas homenajeándolos. En septiembre de 2019 se inauguró la de un gigantesco gato blanco y negro en la glorieta Padungan, donde ya se encuentra la muy popular gata blanca. Se desconoce el origen del nombre de la ciudad, pero la pronunciación de Kuching es bastante similar a “kucing”, que significa “gato”.

Kuching

Kuching

De Malasia intentamos ir a Japón, pero no hemos encontrado monumentos específicos dedicados a los gatos. También nos ha sorprendido la escasez de esculturas en Canadá y Estados Unidos. En Toronto, concretamente en el barrio Kensington Market, hay dos curiosos monumentos con gatos. El primero es “Home Again, Home Again” y representa a un gato en una silla, simbolizando el calor del hogar. El segundo, “Jiggity Jig”, un gato en un globo terráqueo, es un homenaje a los emigrantes que se instalaron en el barrio.

Kensington Market, Toronto

Kensington Market, Toronto

Yendo hacia el suroeste, en Portland, Oregón, encontramos una escultura de piedra, obra de Kathleen McCullough, en el Portland Transit Mall. Fue instalada en 1977, mide 0,91 metros por 1,35 metros y los niños pueden subirse encima.

Portland, Oregón

En el campus de la Universidad Estatal de Carolina del Norte hay otro inesperado monumento dedicado al gato Cyrano L. Cate II, aunque el gato rubio de pelo largo era conocido como Ratty (Ratero). Fue el primer gato en recibir una prótesis de rodilla y también el primero sometido a un tratamiento de radioterapia estereostática que le permitió vivir varios años más.

Cyrano L. Catte 2 (Ratty) Universidad de Carolina del Norte

Acabaremos en Cali, Colombia, con El Gato del Río, obra del escultor Hernando Tejada, inaugurado en 1996. Diez años después, la Cámara de Comercio invitó a diversos artistas a diseñar gatas, quince en total. Desde entonces, el número de gatas ha seguido creciendo. Pero no diremos más de momento; algo así se merece una entrada en toda regla.

El Gato del Río y la Gata Siete Vidas


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Los gatos y sus monumentos (Parte 1)

Tiumén (Rusia)

El país con más monumentos de gatos, de los muchos que hay en todo el mundo, es Rusia. Un estudio realizado en 2017 reveló que en el 57% de los hogares rusos había un gato, seguidos muy de cerca por los ucranianos, con el 49%. Estados Unidos es el tercero, pero apenas hay monumentos dedicados al gato. Otro país muy amante de los gatos es Malasia, donde el 17% de los habitantes tiene más de tres. El menos interesado en nuestros amigos felinos es Corea del Sur, donde solo el 9% de los habitantes posee un gato.

Gato de Fernando Botero en Venecia

Pero ya que hay tantos monumentos, más nos vale empezar. En alguna ocasión ya hemos hablado de Towser (https://gatosyrespeto.org/2016/05/19/towser-y-otros-gatos-en-destilerias-y-cervecerias/), la gata que trabajó veinticuatro años en la destilería del famoso whisky escocés Glenturret. Durante su larga vida atrapó a 28.899 ratones, siendo nombrada “Mejor ratonera del mundo” por el Libro Guinness. Ahora bien, nos preguntamos cómo se sabe con semejante exactitud el número de ratones que cazó Towser.

Towser y el nuevo equipo de la destilería

Hodge fue un gato famoso al que el escritor Percival Stockdale dedicó una oda cuando murió. Pertenecía a Samuel Johnson, el autor del primer diccionario de la lengua inglesa, publicado en 1755. Al parecer, el Dr. Johnson se encargaba personalmente de ir a comprar ostras para Hodge (https://gatosyrespeto.org/2014/10/21/hodge-el-gato-de-samuel-johnson/). En 1997, la ciudad de Londres encargó una estatua de Hodge al escultor Jon Bickley para colocarla en Gough Square, delante de la casa donde vivió.

Hodge, el gato de Samuel Johnson (Londres)

En La Haya podemos ver una estatua del Gato con Botas en un parque, obra del escultor Johan Keller y donada a la ciudad por su viuda. En el Jardín de las Tullerías de París encontramos otro Gato con Botas en honor al gran recopilador de cuentos de hadas Charles Perrault. Encargado por el Estado francés a Gabriel Pech en 1903 y terminado en 1908, en principio estaba diseñado para piedra, bronce y mármol, pero acabó siendo íntegramente de bronce.

El Gato con Botas (La Haya)

El Gato con Botas (París)

Un monumento que no está dedicado a ningún gato en particular, sino a los gatos callejeros es el de Brunswick, Alemania. En el “Kattreppeln” (Tropel de gatos), obra del escultor Siegfried Neuenhausen, que fue profesor en la Universidad de la ciudad y un destacado artista de la Baja Sajonia, se ve a varios gatos jugando, peleando… Desde 1981 está instalado en una zona peatonal de la ciudad.

Tropel de gatos (Brunswick)

Desde el año 2003, en la Rambla del Raval de Barcelona hay un enorme gato (https://gatosyrespeto.org/2015/06/07/el-gato-gordo-de-fernando-botero/) de dos toneladas de peso, obra del colombiano Fernando Botero. Durante 15 años, el Ayuntamiento trasladó al gato en no menos de cuatro ocasiones antes de ubicarlo definitivamente. El artista tiene varias estatuas de gatos repartidas por el mundo, entre ellas la de Venecia.

Gato de Botero en Barcelona

En Valencia, la artista Elena Negueroles donó el grupo escultórico “Callejeros” compuesto por el perro Tristán y la gata Soledad para mostrar el desamparo de los perros y gatos de la calle y homenajear a las personas que los protegen. El monumento, fundido en bronce con pátina para aparentar la piedra natural, fue colocado el 3 de marzo de 2018 en la concurrida plaza de Los Pinazo.

Valencia

El gato Tombili vivía en Estambul, la ciudad de los gatos. Estaba bastante gordo y le gustaba mucho descansar en un escalón de la acera en actitud pensativa. Se hizo famoso cuando alguien publicó su foto en Internet. Dos meses después de su muerte, el escultor Seval Sahin donó esta escultura para que se colocara en el sitio favorito de Tombili.

El auténtico Tombili

La estatua de Tombili

El gato de Van procede de las zonas montañosas que rodean el lago del mismo nombre, cerca de la frontera con Irán. La ciudad de Van no quiso quedarse sin dedicar un monumento al famoso gato blanco con un ojo de cada color. El gato de Van (https://gatosyrespeto.org/2014/04/03/el-gato-de-van/) tiene otra peculiaridad: le gusta el agua. No sabemos si debido al contacto con el mayor lago de Turquía.

Estatua al Gato de Van

Mrs. Chippy fue el gato del Endurance, el barco que llevó a Ernest Shackleton en su búsqueda del Polo Sur en la expedición de 1914-1917. Al quedar el barco atrapado en el hielo, Shackleton decidió sacrificar a Mrs. Chippy y a cinco perros. Harry McNeish, que sentía un profundo afecto por el gato y cuyo mote era “Chippy”, se lo reprochó abiertamente. Toda la tripulación fue galardonada con la Medalla Pollar, excepto McNeish, acusado de insubordinación por Shackleton. Casi cien años después, la Sociedad Antártica de Nueva Zelanda encargó una estatua de bronce de Mrs. Chippy y la colocó en la tumba de Harry McNeish en Wellington.

Mrs. Chippy en la tumba de Harry McNeish

Otro gato explorador fue Trim, que acompañó a Matthew Flinders en la primera expedición que dio la vuelta a Australia. De pequeño se cayó al agua y salvó la vida trepando por una cuerda. Cuando apresaron a Flinders en la isla Mauricio, Trim le acompañó, pero desapareció en la cárcel. Parece ser que el desconsolado Flinders prometió hacerle una estatua. No pudo cumplir su promesa porque falleció poco después de su liberación tras siete años de encarcelamiento. Pero Trim tiene dos estatuas, una en Port Lincoln, Australia Meridional, con el hombre que tanto le quiso, y otra en la Biblioteca Mitchell de Sídney realizada por el escultor John Cornwell en 1996.

Trim y Matthew Flinders en Port Lincoln

Trim en Sídney

En la ciudad de Brest, Bielorrusia, se inauguró en mayo de 2016 una curiosa composición escultórica llamada “Ciudad antigua”, pero que los habitantes de la ciudad han bautizado como “Gatos enamorados”. El autor es el escultor Ruslan Usmanov y, en realidad, su uso es de lo más funcional al tratarse de un respiradero.

Brest, Bielorrusia

La poetisa finlandesa Edith Södergran, una enamorada de los gatos, vivía en Raivola, ahora Roshchino, una localidad del distrito de Vyborgsky, en el óblast de Leningrado. Cuentan que cuando la escritora murió de tuberculosis, su gato Totti se sentó en su tumba y rehusó moverse, comer o beber. Otros dicen que un vecino mató a Totti de un disparo (https://gatosyrespeto.org/2014/05/26/edith-sodergran-poetisa-y-fotografa-enamorada-de-los-gatos/). La estatua se encuentra en un parque del municipio y su autora es la escultora finlandesa Nina Terno.

El gato Totti

Acabamos de llegar a Rusia, pero mejor dejamos los otros monumentos de este país para la semana siguiente, lo que nos permitirá dar a conocer algunos muy curiosos.

Los callejeros Tristán y Soledad (Valencia)


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Gatos queridos, de Peter Harskamp

El pintor, ceramista y escultor Peter Harskamp nació el 28 de marzo de 1951 en La Haya. Empezó a estudiar Grafismo en la Academia de Bellas Artes de Róterdam en 1968, pero no tardó en descubrir la escultura, la pintura y la cerámica, sumiéndose en las tres disciplinas. Expuso por primera vez en solitario en 1975.

Sus esculturas iniciales eran de barro, hasta que en 1985 empezó a trabajar con bronce. Un paso natural, dado que los escultores suelen realizar la figura en barro y una vez acabada, hacer un molde, o bien en yeso o en un gel flexible. La ventaja del molde de yeso es que puede conservarse para hacer varias piezas de la misma escultura si se desea.

A pesar de los numerosos gatos incluidos en sus cuadros y esculturas, solo hemos encontrado fotos suyas con perros. Sin embargo, estos no aparecen en ninguna obra. Hay caballos, vacas, búhos y palomas, aunque nada comparable al número de gatos, solos o acompañados de una mujer o un hombre.

El artista con su perro

Los gatos de Peter Harskamp son elegantes, altos de patas y delgados. Cuando los representa en compañía de mujeres, estas los abrazan, dejando entender que existe un gran afecto entre ambos. La proporción de hombres con gatos es menor, pero la unión entre ambos también es patente, como se ve en los cuadros de hombres con un gato en la cabeza.

Los gatos que están solos, sin la compañía de un ser humano, son igual de elegantes, pero tienden a una ligera humanización. Y todos, a pesar de ser sumamente estilizados, adoptan posiciones muy habituales en ellos. Nos da la impresión de que el pintor ha pasado tiempo observándolos y casi nos atreveríamos a decir que, en algún momento, debió convivir con alguno o algunos.

Peter Harskamp ha expuesto en Francia, Alemania, Suiza, Nueva York y, desde 2012, participa cada año en la ART Revolution Taipei, la mayor feria de arte de Asia, que tiene lugar en el Taiwan World Trade Center. En 2005 publicó el libro “Peter Harskamp and the Curbing of Time” (Peter Harskamp y la curvatura del tiempo). En 2016 salió a la venta otro libro, “Peter Harskamp, painter and sculptor” (Peter Harskamp, pintor y escultor). Reside en Bronkhorst, Holanda, con su esposa Mirjam.

El historiador del arte Frans Duister, hablando del pintor, dijo: “Enfoca su trabajo de modo consecuente y barre las supuestas particiones entre lo figurativo y lo abstracto sencillamente porque, para él, estas diferencias no existen en la vida. Sus obras demuestran que dichas fronteras son meramente artificiales”.

Y sigue diciendo: “La sencillez de sus composiciones se basa en la realidad, en el sentimiento universal del ser humano por la belleza, el equilibrio, la libertad y la dulzura. Están motivadas por un mundo al alcance de la mano en el que se introducen las pequeñas fábulas de la vida que tanto significado tienen”.

En la página web de una galería encontramos una descripción de la obra del artista: “A pesar de las diferencias existentes entre el óleo y la escultura de bronce, existen numerosos puntos de contacto entre las dos disciplinas en la obra del artista. La tensión es clara y perceptible, y se traduce mediante la estilización. Más aún, sus obras tienen un carácter de gran intensidad expresiva. En los óleos, los temas se basan en dibujos que escapan de la realidad y se trabajan posteriormente con ricos colores”.

“Tanto los cuadros como las esculturas muestran una desenfadada transformación de la realidad con toques sorprendentes no carentes de humor. Logra una síntesis entre sus obras bidimensionales y tridimensionales. Recrea a hombres y mujeres, y los convierte en seres que se dejan llevar por actividades relajantes, como son la ensoñación y la contemplación, tomando un baño o sencillamente en compañía de un animal. Actividades  que el ser humano moderno solo se permite de forma limitada, pero que ocupan el lugar principal del universo del artista. Y así, sus figuras humanas se convierten en invulnerables porque carecen de objetivo. Su desarmadora ingenuidad hace que no necesiten defenderse de nadie ni de nada. Si estas personas existiesen, conferirían al mundo una apariencia nueva y totalmente diferente”.

“Pinta con realismo estilizado, despojando a los personajes y a su entorno de todo lo superfluo. Su obra irradia belleza, equilibrio, paz y ternura”.


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Kitty City, un libro felino de horas, de Judy Chicago

Las personas que conozcan la obra de Judy Chicago quizá no sepan que en 2005 publicó  “Kitty City”, según ella “su proyecto más modesto”. En el libro habla de todos los gatos con los que convivió, aunque los protagonistas solo son seis, Inka, Milagro, Poppy, Romeo, Trio y Veronica. Al ser un libro de horas, contiene 24 acuarelas correspondientes a cada hora del día describiendo una ocupación felina, además de otras planchas hasta un total de 36.

Los personajes

Judy Chicago, cuyo verdadero nombre es Judith Sylvia Cohen, se dio a conocer mundialmente por la instalación “The Dinner Party” (La cena), un homenaje a los logros de las mujeres, considerada como la primera obra de arte feminista de grandes proporciones. En otoño de 1970, cuando enseñaba en el State College (Universidad estatal) de Fresno, California, fundó el primer programa de arte feminista de Estados Unidos, con quince alumnas, apoyada por la institución. Decidió que la clase tendría lugar fuera del campus para alejarse de “la presencia y, por tanto, de las expectativas de los hombres”. Joyce Aiken tomó las riendas del curso en 1973 hasta que se jubiló en 1992.

3 de la mañana, despertémonos

4 de la mañana, crecer no es tarea fácil

Judy nació en Chicago el 20 de julio de 1939, hija de Arthur y May Cohen. Su padre procedía de un largo linaje de veintitrés rabinos, pero no siguió la tradición familiar al convertirse en un sindicalista que trabajaba de noche en Correos. Su madre, una exbailarina, era secretaria de un médico e inculcó su pasión por las artes a su hija y a su hijo Ben. Arthur Cohen fue investigado durante el Macartismo a principios de los cincuenta por pertenecer al Partico Comunista; su muerte en 1953 traumatizó profundamente a Judy.

5 de la mañana, el hogar es donde están los gatos

6 de la mañana, alarma gatuna

La artista obtuvo una beca para estudiar en UCLA (Universidad de California Los Ángeles), donde empezó su actividad política. En 1959 se enamoró de Jerry Gerowitz y se casaron dos años después. Él murió en un accidente de tráfico en 1963. A pesar de estar destrozada por la pérdida de su marido, consiguió graduarse con un máster en Bellas Artes en 1964.

7 de la mañana, hora del desayuno

8 de la mañana, limpieza

Al año siguiente expuso en solitario por primera vez en la galería Rolf Nelson de Los Ángeles y en 1968 declinó la invitación para participar en la exposición “California Women in the Arts” (Mujeres californianas en las artes) diciendo: “No exhibiré obras mías en ningún grupo que se defina como Mujeres, Judío o Californiano. Algún día, cuando todos hayamos crecido, no habrá etiquetas”.

10 de la mañana, mantequilla para desayunar

El galerista Rolf Nelson solía llamarla “Judy Chicago” por su marcado acento de esta ciudad. Judy no quería estar conectada al apellido de un hombre por descendencia o matrimonio y quiso adoptar este nombre legalmente. Cuál no fue su sorpresa al descubrir que para obtener el cambio de nombre, debía tener la autorización de su nuevo marido, el escultor Lloyd Hamrol, del que se divorció en 1979.

5 de la tarde, ejercicio

Entre sus obras más importantes destacaremos “The Dinner Party” (La cena), muy mal vista por la crítica, pero aplaudida por la mayoría de las personas que la vieron en seis países diferentes de tres continentes. Consiste en una gran mesa triangular de 14,63 metros por lado con 39 cubiertos, cada uno dedicado a una figura femenina mítica o histórica. A continuación trabajó durante cinco años en “Birth Project” (Proyecto nacimiento), al que siguieron “Power Play” (Situación ventajosa) y “The Holocaust Project” (Proyecto Holocausto), este último en colaboración con su tercer marido, el fotógrafo Donald Woodman, gran amante de los gatos.

7 de la tarde, hora de cenar

10 de la noche, queremos atención

En 1993, la pareja se mudó a una pequeña casa de Alburquerque en la que vivieron tres años mientras Donald remodelaba el viejo “Belen Hotel”, un edificio histórico que habían comprado. Ese mismo año, también empezó a dibujar a los gatos que compartían su hogar.

En “Kitty City”, Judy Chicago cuenta que, de pequeña, no tuvo animales domésticos. Más aún, era alérgica a los gatos con los que se cruzaba en casa de amigos o conocidos. Cuando vivía en Santa Mónica y estudiaba en UCLA, “una diminuta gata negra llegó a mi puerta y me enamoró. Habría hecho cualquier cosa para quedarme con Little Puss, y conseguí superar la alergia. Desde entonces, casi siempre he vivido con gatos”.

Diferencias irreconciliables

Después llegaron Lamont, otro gato negro de pelo corto, y Goldfinger, de largo pelo dorado. A partir de ese momento, los gatos se sucedieron en la vida de Judy; los encontraba, aparecían, se los daban. Recuerda cómo, un día, corriendo por Mulholland Drive (la calle que sale en todas las películas), su compañero rescató a una gatita a la que puso por nombre Mulholland, aunque pronto se abreviaría a Mully. Siete años después, en Santa Fe, conoció y se casó con Donald. En el libro dice: “Mi nuevo marido no solo me robó el corazón, sino también el de Mully. Mientras vivió, durmió en nuestra cama, en la almohada al lado de su cabeza”.

Puede que su gran favorito fuera Sebastian, un gatito negro y blanco que pertenecía a la vecina, pero decidió vivir con Judy. (Nada raro, los gatos tienden a escoger a las personas con las que quieren compartir una casa). Pero Sebastian, llamado así por el personaje de “Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, tenía un solo defecto, era un glotón. Cuando por fin se mudaron a Belen, los vecinos fueron a despedirse de Sebastian y descubrieron que todos le daban de comer.

Gatos de cerámica de Judy Chicago

Judy habla de cada uno de sus gatos con amor y humor; los describe físicamente, así como sus costumbres e incluso sus muertes. Cuenta que Donald y ella coincidieron en que seis gatos era el número perfecto porque la casa era grande y podían cuidar de seis gatos sin dificultades. En el epílogo, acaba diciendo que ya no añadirían nuevos miembros a la familia a medida que alguno fuera desapareciendo.

Judy y Pete

Han pasado catorce años desde la publicación de “Kitty City” y Judy Chicago tiene 80 años. Los dos gatos más jóvenes que adoptó en 2001, Pete y Re-Pete, tendrían ahora 19 años, una edad muy respetable. Algo nos dice que Judy y Ronald han seguido adoptando gatos; quizá ya no tengan seis, pero seguramente uno o dos.

Pete


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El gato Ricardo y Niki de Saint Phalle

La escultora Niki de Saint Phalle nació el 29 de octubre de 1930 en Neuilly-sur-Seine, una población pegada a París incluso entonces. Su madre era Jeanne-Jacqueline Harper, una elegante y bella estadounidense enamorada de Francia, y su padre, el conde André Marie Fal de Saint Phalle, un rico banquero admirador de Estados Unidos. Creció entre Francia y Nueva York antes de casarse a los 17 años con el poeta Harry Mathews en esta última ciudad.

Nada en su infancia parecía inclinarla hacia la creatividad artística. Sus primeros trabajos fueron como modelo para las revistas Vogue, Life y Elle. Apareció en la portada de Life a los 18 años, y de Vogue (edición francesa) tres años después. Tuvo a Laura, su primera hija, en 1951. Sin embargo, en 1953, con solo 22 años, sufrió una grave depresión, quizá consecuencia de haber sido violada por su padre a los 11 años. La ingresaron en un hospital psiquiátrico y fue sometida a un tratamiento de electrochoques que alteró su memoria.

Camiseta

Ella misma dijo: “Empecé a pintar donde los locos. Allí descubrí el universo oscuro de la locura y su curación; aprendí a traducir mis sentimientos, los miedos, la violencia, la esperanza y la alegría en los cuadros”.

Laumeier Sculpture Park (Saint Louis, Misuri) 1999

Su hijo Philip Abdi nació en Deià, Mallorca, en 1955. Viajó a Madrid y tuvo una auténtica revelación cuando descubrió a Gaudí en Barcelona, concretamente en el Parque Güell. Nunca había pensado en usar materiales poco habituales y objetos como elementos estructurales en una composición.

Laumeier Sculpture Park (Saint Louis, Misuri) 1999

Regresó a París con su familia a mediados de los cincuenta y en 1956 expuso una serie de cuadros ingenuos por primera vez en Suiza. Dejó a su marido en la década de los sesenta, después de conocer al escultor suizo Jean Tinguely, con el que se casó en 1971.

Niki de Saint Phalle y Jean Tinguely (1966)

Se dio a conocer entre los artistas de vanguardia con la serie “Tirs” (Disparos), unos sacos de polietileno recubiertos de yeso llenos de bolsas de pintura representando figuras humanas contra los que se disparaba para crear la imagen final. Después llegaron las famosas “nanas” (“mujeres” en argot francés), hechas de papel maché, alambre, tela y lana que se vieron en la galería Alexander Iolas de París en 1965.

Gato lámpara

Un año después, Pontus Hultén, el director del Moderna Museet de Estocolmo le dio total libertad para crear una obra que realizó en colaboración con Jean Tinguely y el finlandés Per Olof Ultvedt. Se trataba de una gigantesca “nana” tumbada de espaldas, con las rodillas alzadas, las piernas abiertas y con una minúscula cabeza, enormes pechos y una tripa redonda como si estuviera embarazada. El público entraba por la vagina y en el interior descubría varias salas temáticas. La escultura medía 23 metros de largo y pesaba seis toneladas. Fue un éxito fulgurante y “Hon/Ella” estuvo expuesta tres meses antes de ser destruida. Hoy solo queda el cartel de “Hon en-Katedral”.

Niki de Saint Phalle, Jean Tinguely y Per Olof Ultvedt

En 1979 se compró unos terrenos en Garavicchio, Toscana, para crear el “Giardino dei Tarocchi” (Jardín del Tarot) con esculturas inspiradas en el simbolismo del Tarot. No se inauguró hasta 1998, después de veinte años de trabajo y una considerable inversión en la que participó la familia Agnelli, principales accionistas de Fiat.

Gato tiesto inacabado

Su compañero del alma, Jean Tinguely, falleció el 30 de agosto de 1991. A partir de ese momento, la artista regaló 55 esculturas y un centenar de obras gráficas del artista para conseguir que en 1996 se abriera el Museo Tinguely en Basilea, inaugurado por Ponthus Hultèn. También le dedicó la serie “Tableaux éclatés” (Cuadros estallidos), donde se lee la palabra “Jean” en hojalata, realizada en colaboración con Larry Rivers empleando elementos eléctricos y electromecánicos que evocan la obra de Tinguely.

Buzón de Jean Tinguely (1962)

Es posible que la primera escultura gatuna de Niki de Saint Phalle sea la del cementerio de Montmartre hecha en recuerdo de Ricardo Menón, el hombre que fue su asistente durante diez años. Este le había presentado a la ceramista Venera Finocchiaro en 1983, lo que inició una colaboración para realizar los revestimientos de porcelana y mayólica de las estatuas que pueblan el Jardín del Tarot.

El Gato de Ricardo en el cementerio de Montmartre

Ricardo era mucho más que un asistente, les unía un vínculo especial. Era su amigo, confidente, hermano. Niki sufrió una grave crisis de artritis que le impedía andar y Ricardo se ocupó de ella, llevándola en brazos a todas partes. Después de traer a un amigo argentino, Marcelo Zitelli, para que asistiera a la escultora, Ricardo regresó a Francia sin decirle que había contraído el sida. Niki de Saint Phalle no se enteró hasta dos años después, cuando le hospitalizaron.

Nikki y Ricardo

La artista siempre le comparaba a un gato; le parecía un hombre orgulloso, misterioso y sensual. Fue a verle en cuanto supo que estaba en el hospital y le prometió que realizaría una escultura de gato en su honor y que la colocaría en su tumba. A Ricardo le gustó la idea y Niki se encargó de encontrar un lugar adecuado, concretamente el cementerio de Montmartre. Delante de la escultura, grabado en una piedra, se lee: “A nuestro gran amigo Ricardo, que falleció demasiado joven, amado y apuesto”. Niki reprodujo la estatua para colocarla en el Jardín del Tarot y tenerle siempre presente.

El Gato de Ricardo en el Jardín del Tarot

Parece que la muerte de Ricardo afectó mucho a Niki de Saint Phalle y a Jean Tinguely. La escultora cayó en una depresión mientras trabajaba en la escultura del gato Ricardo, y Tinguely empezó a preparar su propia muerte. Dejó de tomar la medicación y murió dos años después.

Gato banco (San Diego, California)

Niki de Saint Phalle tenía tendencia a realizar esculturas de gran tamaño y hay gatos suyos diseminados por el mundo, como el “gato tiesto” en la isla de Naoshima, Japón. También hay gatos banco, gatos para jugar al escondite. Son animales sonrientes, felices, incluso el gato Ricardo está lleno de alegría.

Parque Benesse, Naoshima, Japón (con árbol en el interior)

Niki de Saint Phalle murió de enfisema el 21 de mayo de 2002 en San Diego, a los 69 años. Acabaremos con una cita suya: “El comunismo y el capitalismo son un fracaso. Creo que el tiempo es propicio para configurar una nueva sociedad matriarcal: ¿usted cree que la gente continuaría muriéndose de hambre si las mujeres se involucrasen en la política?”

Trabajando en el Gato de Ricardo