Gatos y Respeto

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Gatos, el maestro y Frank Zappa

Se sabe que a Franz Zappa le gustaban los gatos gracias a la portada del disco “Zappa – London Symphony Orchestra Vol. II”, con el director Kent Nagano, que salió al mercado en 1987. Parece ser que el gato en cuestión se llamaba Marshmoff porque cuando Diva, la hija menor del músico, empezaba a hablar, no sabía pronunciar la palabra “mushroom” (champiñón) y decía algo parecido a “marshmof”.

En una foto muy graciosa hecha en 1970 por John Olson, perteneciente a una colección llamada “Estrellas del rock y sus padres”, se ve a Zappa con los brazos cruzados junto a sus padres Francis y Rosemary en el salón de la casa del músico, pero hay otra casi idéntica en la que lleva un gato en brazos, y no es un fotomontaje.

En su casa de Los Angeles con sus padres y su gato, 1970

Frank Zappa tenía un gran amigo llamado Nicolas Slonimsky que también amaba a los gatos y le puso al suyo el nombre de “Grody-to-the-max” por el tema “Valley Girl”, en el que Moon, la hija mayor de Zappa, se burlaba del vocabulario de las chicas pijas del Valle de San Fernando. “Grody to the max” podría traducirse como “mega asqueroso”.

Nicolas Slonimsky y el gato Grody-to-the-max

Moon Zappa

Slonimsky y Zappa no podían ser dos personas más dispares y con una notable diferencia de edad, Zappa tenía 41 años, Slonimsky, 87. El primero nació en 1894 en Rusia y emigró a Estados Unidos después de la revolución. Era director de orquesta, escritor, pianista, compositor, musicólogo y lexicógrafo. Un buen día, Frank Zappa buscó su número de teléfono en la guía después de leer el libro “Thesaurus of Scales and Melodic Patterns” (Tesauro de escalas y patrones melódicos), que le entusiasmó y rebautizó como “La biblia de la improvisación”. Zappa le enseñó algunas de sus composiciones clásicas, y el musicólogo se quedó atónito ante la calidad de la música. En una entrevista contó que su primera impresión fue que habían sido compuestas por Edgar Varèse de forma póstuma. También dijo: “Eran maravillosas. No se me ocurre nadie en el mundo de la música rock que tuviera los conocimientos y la concentración suficientes para componer algo semejante. Le pregunté dónde había estudiado, esperando que mencionara el nombre de una famosa escuela de música o universidad, pero no había estudiado en ninguna parte. Solo había leído y seguía leyendo partituras”.

Londres 1971

Zappa invitó a Slonimsky a su casa; este tocó una pieza en el piano Bösendorfer del músico, que posteriormente dijo: “Nadie había sacado un sonido tan potente de ese piano como él, y eso sin saltar ni brincar como un loco; le bastó la fuerza de sus brazos y su espíritu”. Esa misma noche le pidió que al día siguiente tocara el tema “Orion” al piano eléctrico con él y su banda, The Mothers of Invention, en una actuación en directo. Era el 11 de diciembre de 1981 y Frank Zappa le presentó como “El maestro, un tesoro nacional”. El público enloqueció. Un año después, recordando ese momento, Nicolas Slonimsky dijo: “Suelo tocar delante de cien o doscientas personas, pero había muchísima gente, incluso gritaban”.

Slonimsky y Zappa

Los dos músicos se hicieron muy amigos, se reunían a menudo para intercambiar ideas musicales y se admiraban mutuamente. La música de la que hablaban quizá esté mejor representada en los últimos álbumes de Zappa, “Civilization Phase III” y “Dance Me This”. Zappa describió a Nicolas Slonimsky como un “motor humano, con un fantástico cerebro y un cuerpo hecho de molibdeno”. Una de las cosas que más le gustaba del erudito era su forma de vestir: “La primera noche, ahí estaba, vestido con ropa que no tenía nada que ver, pero que le quedaba de maravilla y no dejaba duda de que era uno de ‘los hombres auténticos'”.

Hablando de su relación con Frank Zappa, Nicolas Slonimsky decía que era la prueba fehaciente de que la música es un todo, y que los músicos de rock podían ir hacia la música clásica del mismo modo que los compositores de música clásica podían ir hacia el rock. Falleció a los 101 años, el 25 de diciembre de 1995, dos años después de su gran amigo.

Frank Zappa & The Mothers of Invention

En 1989, John McNally, de la KCRW Radio, le pidió a Frank Zappa que nombrará sus diez temas favoritos y fueron estos:

  1. “Octandre” (1923), de Edgard Varèse
  2. La marcha real de “Historia de un soldado” (1918), de Igor Stravinsky
  3. “La consagración de la primavera” (1911), de Igor Stravinsky
  4. El allegretto del Concierto para piano nº 3 (1945), de Bela Bartok
  5. “Stolen Moments”, del disco “Blues and the Abstract Truth” (1962), de Oliver Nelson
  6. “Three Hours Past Midnight” (1956), de Johnny “Guitar” Watson
  7. “Can I Come Over Tonight” (1957), de The Velours
  8. Las seis bagatelas del Cuarteto de cuerda, Op. 9 (1913), de Anton Webern
  9. Sinfonía, Op. 21 (1927), Anton Webern
  10. Concierto para piano nº 3 (1931), de Maurice Ravel

El 4 de diciembre de 1971, mientras Frank Zappa y The Mothers of Invention daban un concierto en el casino de Montreux, Suiza, en el marco del Festival de Jazz de Montreux, el edificio empezó a arder. El incendio fue causado por un fan que disparó un lanzabengalas y los músicos perdieron todo su equipo por un valor en la época de 50.000 dólares, lo equivalente a unos 350.000 dólares actuales. El grupo Deep Purple, que estaba presente porque al día siguiente empezaban a grabar un disco con la unidad móvil de los Rolling Stones, fueron testigos del incendio e inmortalizaron el momento en la celebérrima “Smoke on the Water”.

En Londres

Al cabo de una semana, durante una actuación en el Rainbow Theatre de Londres, un miembro del público empujó a Zappa, haciéndole caer del escenario al suelo de cemento. Al principio, sus compañeros creyeron que había muerto. La caída le ocasionó graves fracturas en la cabeza, espalda, pierna y cuello, además de un aplastamiento de la laringe, por lo que al recuperarse había perdido algo de voz. Regresó a los escenarios en septiembre de 1972 apoyado en una muleta.

Frank y Gail

Frank Zappa nació el 21 de diciembre de 1940. Se casó por segundo vez en 1967 con Adelaide Gail Sloatman, de la que “se enamoró en un par de minutos”, según decía, y con la que tuvo cuatro hijos, Moon Unit, Dweezil, Ahmet y Diva. Falleció el 4 de diciembre de 1993, veintiún años después del incendio del casino de Montreux.

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El gato siamés y el rey

Los gatos tailandeses empezaron a importarse a Europa en el siglo XIX. Fue la primera raza exótica en llegar a Gran Bretaña, donde no tardó en tener un gran éxito y ser llamada “Gato real de Siam”. El Club del Gato Siamés, fundado en enero de 1901, decidió preguntar al Consulado de Siam en Londres acerca de sus felinos favoritos, pero la respuesta que recibieron el 17 de septiembre de 1901 fue una total desilusión: “No se preserva ninguna raza de gato en el palacio del Rey de Siam. Tampoco hay gatos reales ni se les atribuye ningún significado religioso. Estas ideas posiblemente se deban a que el pueblo siamés es, en general, bondadoso con los animales, incluidos los gatos”.

Kao Taem (Nueve puntos)

Pero lo anterior no es del todo cierto. En la época, los gatos no eran considerados sagrados en Siam, o Tailandia, como pasó a llamarse el país a partir de 1939, pero sí existen numerosas leyendas de las razas nativas de la región, como los siameses, korat, birmanos, suphalak y tonquineses. Es más, las creencias en torno a los gatos están consignadas en los manuscritos “Tamra Maew”, originarios del periodo Ayutthaya (1351-1767), quizá los estándares de razas felinas más antiguos del mundo. Describen entre 17 y 22 razas de gatos, dependiendo del manuscrito, en su mayoría portadores de buena suerte, aunque hay excepciones. Incluimos aquí tres dibujos con las correspondientes descripciones. Sin indagar más, nos inclinamos a pensar que los gatos de los “Tamra Maew” no existían como tales y no se referían a “estándares” felinos. Intentaremos buscar documentación para una próxima entrada

Pat-sawet (Línea blanca)

Ninlarat (Zafiro oscuro)

 

 

 

 

 

 

El gato siamés original, según la página de The International Cat Association’s (TICA), era bizco y tenía el final de la cola torcido, algo que hoy en día los criadores consideran un defecto. Existe una leyenda que explica el porqué de estas dos peculiaridades. Hace mucho tiempo, el Rey pidió a dos gatos siameses que encontraran una copa de oro que le pertenecía. Después de mucho buscar, los gatos dieron con la copa. Uno de ellos se quedó para guardarla, mientras que el otro fue a avisar al Rey. El que montaba la guardia estaba muy preocupado por perder la copa; la miraba fijamente mientras sujetaba la parte inferior con su rabo. Por eso acabó bizco y con la cola torcida.

También se decía que cuando fallecía una persona importante, uno de los gatos de la casa era escogido para recibir el alma del difunto. El gato en cuestión pasaba el resto de su vida cuidado y mimado por los sacerdotes del templo, mientras que la familia realizaba donativos para su manutención. No hemos podido cerciorarnos de la veracidad de esta creencia.

La historia cuenta que el cónsul general británico, Gould, recibió un gato siamés del Rey de Siam como regalo de despedida en 1884 y lo consideró un gran honor, ya que el gato había sido criado en el palacio real. Se sabe que llevó los dos primeros siameses, Pho y Mia, al Reino Unido para regalárselos a su hermana Jane, cofundadora del Club del Gato Siamés bajo su nombre de casada, Lilian Jane Veley.

Se considera que todos los siameses europeos de pura raza son descendientes de unos once gatos importados de Siam en la década de los ochenta del siglo XIX. Quedan muy pocos documentos gráficos de estos primeros gatos, quizá porque no fueron fotografiados o las fotos han desaparecido. Aquí podemos ver a Tiam O’Shian IV, traído de Oriente por la Sra. Vyvyan en 1886. Y al campeón Wankee, el primer gato siamés en ganar un concurso. Ah Choo fue otro de los precursores. Hemos encontrado la foto de Cora, una hembra, pero no sabemos si fue una de las primeras en llegar. Por lo que hemos leído en páginas de criadores, el aspecto físico de los primeros siameses difería mucho de lo que se considera hoy como “perfecto”. Eran más redondos, tenían “mofletes” y quizá fueran un poco más cortos de patas.

Tiam O’Shian IV

Wankee

Ah Choo

Cora

Aunque el consulado de Siam en Londres en el siglo XIX se empeñaba en decir que la familia real no tenía gatos siameses, hubo un rey tailandés que desmintió esa afirmación. Se trata de Bhumibol Adulyadej, que subió al trono en 1946 y reinó hasta su muerte en 2016, convirtiéndose en el monarca con el reinado de mayor duración. Sucedió a su hermano Ananda Mahidol, muerto de un disparo fortuito. En una foto les vemos a los dos con su hermana Galyani Vadhana y varios gatitos siameses.

El rey Ananda Mahidol, la princesa Galyani Vadhana y el rey Bhumibol Adulyadej

El difunto rey Bhumidol era un ferviente defensor de los animales y escribió un libro sobre su perra callejera, Tongdaeng, que se convirtió en un superventas con más de un millón de ejemplares vendidos. Pero no se conoce tanto que tuviera un gato siamés llamado Tito en honor a Josin Broz Tito, el expresidente de la Repúbica Socialista de Yugoslavia.

Tito

La pareja real con Tito

En las dos fotos del Rey componiendo una pieza al piano realizadas por el fotógrafo Dmitri Kessel, vemos a un espléndido siamés con cascabel. Según un periódico tailandés, las fotos fueron hechas en la residencia de la familia real tailandesa en Lausana, Suiza, en 1944.

Parece ser que otra gata de la misma camada llamada Tita pertenecía a la madre del Rey. Las malas lenguas dicen que Tito, un espléndido gato macho, mostraba cierta tendencia a escaparse de la residencia real, lo que traía de cabeza al personal del servicio que debía encontrarlo. “Khun Tito”, como lo llamaban los tailandeses, era bizco, tenía el rabo torcido, los ojos azules y “sabía ronronear como si hablara”.

Hemos encontrado otra foto en color del Rey acompañado de su esposa, la reina Sirikit, con un gato blanco y negro en brazos, pero no sabemos nada de este gato.


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El gato Mississippi y el poeta Joseph Brodsky

 

“…y mirando al sol con los ojos entrecerrados, una sensación me invadió de pronto: Soy un gato. Un gato que acaba de comerse un pez. Si alguien me hubiera hablado en aquel momento, habría maullado. Me sentí absoluta y ‘animalmente’ feliz”.

Así hablaba Joseph Brodsky describiendo un momento de su vida. En el ensayo “A Room and a Half” (Una habitación y media), el escritor cuenta que, de niño, disfrutaba pronunciando algunas palabras como lo haría un gato. Su padre enseguida se apuntó al juego y acabaron llamándose mutuamente “Gran gato” y “Pequeño gato”. El título del ensayo se debe a que vivía con sus padres en un auténtico palacio repartido entre varias familias donde cada persona tenía derecho a 9,5 metros cuadrados. Su “media habitación” estaba separada de la de sus padres con cortinas y estanterías llenas de libros.

Con Mississippi

Estuviera donde estuviera, tenía tendencia a buscar la compañía de gatos. Fueron sus amigos más fieles empezando por Olga, la gata blanca y negra de su infancia; Glick, el gato ruidoso y algo loco de la gran poetisa rusa Anna Ajmátova; Pas, el gato gris que su madre ganó en una partida de cartas; Patas Blancas y Sansón, cuando vivía en Leningrado; el bien llamado Big Red y, finalmente, Mississippi, su inseparable compañero en Estados Unidos.

Andrei Kjrzhanovski, el director de la película “Room and a Half” (Habitación y media), mezcla de falso documental y animación en torno a la vida de su amigo Joseph Brodsky, y también amante de los gatos, dijo: “A veces le preguntaban por qué había llamado Mississippi a su gato y solía contestar: ‘Para mí era importante que el nombre contuviera muchas eses porque en ruso el sonido de la ese se asocia a los gatos’. A menudo Brodsky firmaba con el dibujo de un gato. El realizador se refiere en varias ocasiones a Joseph Brodsky como Joseph Catman, es decir, Joseph “hombre-gato”.

Antes de esta película ya había realizado un cortometraje sobre el autor titulado “A Cat and a Half” (Un gato y medio), una combinación de animación, documental, fotografía y ficción. Tardó diez años en completar ambas.

En el largometraje, Andrei Kjrzhanovski incluso llega a decir que los primeros poemas del autor son obra de un descarado gato de animación que no para de fumar y que solo vive en la imaginación del niño Joseph. Más tarde, cuando Brodsky ya vivía exiliado en Estados Unidos, su madre Masva hablaba con un gato como si su hijo habitara en la cabeza del felino.

Joseph Brodsky (Iosif Alekzandrovich Brodsky) nació el 24 de mayo de 1940 en Leningrado, un año antes de la invasión nazi. Su madre era contable y su padre, fotógrafo para el Museo de la Marina de Leningrado. Hijo único, era el ojo derecho de ambos. Leningrado fue asediada dos años por las tropas alemanas durante la guerra, y a pesar de no tener comida, sus habitantes nunca se rindieron.

Con Osya

De la película “Habitación y media”

Dejó el instituto a los 15 años, cuando su padre perdió el puesto en el Museo, y se puso a trabajar en una fábrica, pero lo dejó a los seis meses. En los siete años siguientes trabajó en un faro, en un laboratorio de cristalografía y en una funeraria, entre otros lugares. Empezó a escribir poemas a los 17 años y no tardó en llamar la atención de Anna Ajmátova, que se convirtió en su protectora y mentora.

Estudio en la URSS

En 1964 fue condenado a cinco años de trabajos forzados en el norte de Rusia por “parásito social”. Durante los meses que duró el juicio se le internó en un hospital psiquiátrico, un periodo muy duro para él. Sin embargo, los 18 meses de condena que pasó en el pueblo de Norenskaya, a unos 550 kilómetros al norte de Leningrado, fueron maravillosos. Alquiló una casita sin calefacción ni agua, pero estaba solo. Sus amigos y su madre iban a verle, tenía una máquina de escribir y leía a su poeta favorito, W.H. Auden. A pesar de una condena de cinco años, pudo regresar mucho antes gracias a la campaña mediática que organizaron Anna Ajmátova y Jean-Paul Sartre. Su exilio tuvo el efecto opuesto al deseado por las autoridades soviéticas: era desconocido fuera de su país y regresó a Leningrado como un celebridad internacional.

Con dos amigos

Aun así, le era imposible publicar en la Unión Soviética y sobrevivía haciendo traducciones o pequeños trabajos. A principios de los setenta, los vientos políticos volvieron a cambiar de rumbo y Brézhnev aprovechó la presión de occidente para “liberar” a judíos soviéticos. Brodsky dispuso en 1972 de tres semanas para hacer las maletas e irse para siempre. Primero llegó a Viena, donde conoció por casualidad a su ídolo W.H. Auden, y acabó en Estados Unidos, primero en Nueva York y luego en Massachusetts como profesor.

 

En 1987 ganó el Premio Nobel de Literatura, lo que le permitió pasar largas temporadas en Italia, y en 1991 fue nombrado poeta laureado de Estados Unidos. Se casó con una joven universitaria de ascendencia rusa e italiana, y se mudó a Brooklyn. En 1993, su esposa dio a luz a una hija a la que llamaron Anna. El poeta falleció el 28 de enero de 1996 de un infarto a los 56 años.

De la película “Habitación y media”

Nunca regresó a Rusia, a pesar de sus muchos intentos. Aunque adoptó la nacionalidad estadounidense, jamás dejó de ser ruso y de echar de menos el país donde había nacido. Y para volver a los gatos, escribió: “Soy como un gato. Cuando algo me gusta, quiero olerlo y relamerme… Como un gato, ¿verdad? A los gatos les da exactamente igual que exista una sociedad que se llame ‘Memoria’, o un departamento de propaganda del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. También les deja en la más absoluta indiferencia quién es el presidente de Estados Unidos, incluso si hay uno. ¿Por qué sería yo peor que un gato?”


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Gatos, indios norteamericanos y Fritz Scholder

Autorretrato con gato gris

 “Probablemente sea la primera persona en la historia del arte que haya realizado el retrato de un indio con un gato. Se han pintado muchos retratos de indios con perros. Pero nadie se ha dado cuenta de que los indios aman a los gatos”. Así hablaba Fritz Scholder en 2003 acerca del cuadro “Autorretrato con gato gris”, pero ya hacía tiempo que pintaba a indios norteamericanos con gatos.

Nació el 6 de octubre de 1937 en Breckenridge, Minnesota, en una familia de ascendencia alemana en parte. Muy pronto supo que quería pintar y sintió pasión por coleccionar objetos. Es conocido sobre todo por sus pinturas, aunque tiene en su haber numerosos grabados, aguatintas, litografías, monotipias, fotografías, collages y esculturas.

Estudió en el instituto de Pierre, Dakota del Sur, con el célebre artista sioux Oscar Howe. En 1957 se trasladó con su familia a Sacramento, California, y fue alumno del conocido pintor Wayne Thiebaud. Este le invitó a formar parte de una galería cooperativa cuya primera exposición recibió críticas excepcionales. Pronto realizó su primera exposición en solitario en el Museo de Arte Crocker de Sacramento. Al graduarse en la Universidad Estatal de Sacramento en 1961, fue invitado a participar en el Proyecto Rockefeller de Arte Indio en la Universidad de Arizona. Después de sus estudios de posgrado, empezó a trabajar en 1964 como profesor de Pintura e Historia del Arte Contemporáneo en el recientemente inaugurado (1962) Instituto de Indios Americanos de Santa Fe, Nuevo México.

Persona gato

 

Persona gato

Fritz Scholder era indio norteamericano por su abuela, que pertenecía a los luiseños (Payómkawichum en luiseño), una tribu originaria de la costa oeste establecida entre Los Ángeles y San Diego. Los españoles les llamaron luiseños debido a la proximidad de la Misión San Luis Rey de Francia. En 1967, el pintor expuso una nueva serie de cuadros – siempre pintaba series – muy controvertida porque retrataba “al indio auténtico”. Como hemos dicho antes, fue el primero en describir al indio norteamericano en compañía de gatos, pero también los pintó envueltos en la bandera estadounidense, con latas de cerveza y de refrescos. Tenía un objetivo muy claro: los eternos lugares comunes de la cultura dominante blanca. No había sido educado como un indio y su punto de vista era único.

Indio con gato

En 1969 viajó a Europa y al norte de África. A su regreso a Santa Fe, un año después, adquirió una pequeña casa de adobe que convirtió en estudio y hogar. Ya era una importante influencia para toda una generación de artistas indios norteamericanos. Además de exposiciones en solitario en conocidas galerías, daba numerosas conferencias en universidades, entre ellas Princeton y Dartmouth College.

 

Máscara gato

Fue invitado a exponer en solitario en la V Feria de Arte de Basilea, Suiza, en 1974. Desde allí, decidió viajar a Egipto para pintar la esfinge y las pirámides. En 1975 realizó sus primeros grabados y su primera exposición de fotografías tuvo lugar en 1978. Cuatro años después, el famoso arqueólogo Kent Weeks le invitó a que regresara a Egipto. En 1984 fue nombrado miembro vitalicio del Salón de Otoño de París y su obra se mostró en el Grand Palais. En los noventa publicó numerosos libros con poemas y grabados, y su primer libro digital salió en 2000. Expuso regularmente en galerías y tuvo varias retrospectivas en museos estadounidenses. En 2002 fue galardonado con el Premio del Gobernador de Arizona.

Rolling Cat 1

 

Rolling Cat 2

En 2001, Joshua Brockman, periodista del New York Times, visitó al pintor en su casa de Santa Fe y la describió como un oasis de palmeras y adelfas. Dice que el porche había sido convertido en una especie de sala de calaveras decorado con toda la parafernalia del Día de los Muertos mexicano. Parece ser que en el jardín había varias esculturas con calaveras en lugar de cabeza, obra del artista, y que en la biblioteca vio un cráneo del siglo XVIII grabado con símbolos de brujería. A pesar de esta decoración, el pintor le confesó que “me considero un optimista nato, lo que quizá pueda sorprender porque me gusta el lado oscuro de las cosas, pero cada día es una verdadera celebración y me siento feliz cada mañana cuando me despierto”.

Él mismo se consideraba un expresionista americano, aunque muchos críticos le etiquetaban de simbolista o colorista, y se defendía diciendo: “Un expresionista es alguien que disfruta pintando y con los materiales. La pintura gotea, mancha. No intento engañar a nadie y convencer de que esto es un objeto tridimensional en una superficie bidimensional”.

Los que le conocieron le recuerdan como un hombre jovial, lleno de vida, siempre sonriente, que vivía con sencillez y mucho estilo, como lo demuestra el vehículo que usaba para salir de su casa: un Rolls-Royce de 1979 con cristales ahumados. Era un tremendo coleccionista de libros, objetos de arte y curiosidades, y tenía una predilección especial por las piezas egipcias; poseía un sarcófago, así como momias de un niño, de un halcón, de un perrito y de un gato. “Considero la cultura egipcia la más fascinante y más importante de todas”, dijo una vez. “Me gusta que hicieran dioses de los animales, mientras que en nuestra cultura tendemos a ser crueles con los animales”. También creía que todos los seres humanos debían tener un espíritu animal gemelo y que el suyo era el búfalo.

Falleció el 10 de febrero de 2005 a los 68 años. Tres años después, el Museo Nacional de Indios Norteamericanos realizó una doble retrospectiva de su obra, titulada “Indian/Not Indian” (Indio/No indio), en Washington DC y en Nueva York. En 2009, el entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver le incluyeron en la lista de los trece elegidos para el Salón de la Fama de California.

El 4 de octubre de 2015, el Museo de Arte de Denver inauguró una exposición itinerante de sus series “indias” titulada “Super Indian: Fritz Scholder, 1967-1980”, que a continuación viajó al Museo de Arte de Phoenix, Arizona, y al Museo Nerman de Arte Contemporáneo de Overland Park, Kansas.