Gatos y Respeto

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El gato Morris, una estrella

El primer gato Morris fue visto por primera vez en 1969 anunciando la comida felina 9Lives y no tardó en hacerse famoso. Había sido rescatado de la calle por la Hinsdale Humane Society, situada en Hinsdale, una localidad a las afueras de Chicago. Ya era un gato adulto y es muy probable que estuviera abandonado.

1972

La agencia publicitaria Leo Burnett se había puesto en contacto con el adiestrador Bob Martwick porque buscaban un gato para promocionar una marca de latas, pero lo querían con aspecto de “macho”. Morris ya llevaba meses en la protectora y Marwick le encontró un día antes de que fueran a sacrificarlo.

Bob Martwick se quedó prendado del tranquilo gato naranja. Tan tranquilo que algunos incluso le tacharon de distante. Al cabo de pocos días se llevó a Morris y a otros gatos para que conocieran al equipo creativo de la agencia en Chicago. Primero presentó a los otros nueve gatos y reservó a Morris para el final. Con el fin de que el impacto fuera mayor, le dejó entrar solo en la sala.

1978

Según el adiestrador: “Saltó encima de la mesa y fue directamente hacia el director artístico, el pez gordo de la reunión, le dio un empujón con la cabeza y se sentó delante de él”. Parece ser que el director artístico, cuyo nombre no ha pasado a la historia, dijo: “Hemos encontrado al Clark Gable de los gatos”. Así fue como el primer gato Morris se convirtió en el representante de la marca 9Lives (en los países de habla inglesa, los gatos tienen 9 vidas, dos más que los nuestros). Protagonizó nada menos que 58 anuncios televisivos, y su imagen apareció en una infinidad de tazas, camisetas y otros objetos de merchandising.

1980

El trofeo dorado, al lado del que vemos a Morris, ofrecido por 9Lives al gato del año durante un concurso celebrado en el Beverly Hills Hotel, estaba hecho por la empresa que también fabricaba los premios Emmy, algo que demuestra la importancia de Morris.

Premio Morris a la Mejor Mascota

Jennifer Peterson, que empezó trabajando en los ochenta, tuvo el privilegio de conocer y viajar con el segundo Morris. Recuerda que ella y su equipo volaban en clase turista, mientras que Bob Martwick y Morris iban en primera. Eso sí, Morris siempre dentro de su transportín.

Jennifer Petterson, Morris (tercera generación) y Bob Martwick

“Se veía a un gato naranja por los agujeros del transportín, pero no se nos ocurría llamarle por su nombre porque la gente se habría vuelto loca”, dice la relaciones públicas. Fue una de las poquísimas personas que tuvo el privilegio de coger en brazos al segundo Morris porque Bob Martwick no quería que le tocaran. “Era muy agradable, pero muy estricto”, dice Jennifer Petterson, que también trabajó con otras estrellas, como Beethoven, Lassie y el perrito de la serie “Frasier”.

Calendario 1986

El primer Morris murió en julio de 1978 a los 17 años. El periódico The New York Times le dedicó una necrológica donde se especificaba que “Morris descansa cerca del hogar del Sr. Martwick”. El adiestrador empezó a visitar protectoras para encontrar a un gato que se pareciera lo suficiente a Morris como para sustituirle en los anuncios.

Morris, el autor

Bob Martwick falleció el 29 de agosto de 2001. Había pasado 27 años recorriendo Estados Unidos con dos estrellas felinas, conocidas por sus exigentes gustos en cuanto a comida. Dijo en muchas ocasiones que se consideraba el asistente de Morris y que disfrutaba siéndolo. Tenía otros animales, pero Morris fue el que alcanzó la fama.

Bob Martwick y el primer Morris

Los gatos que han sustituido a los dos primeros Morris proceden de protectoras y desde que empezaron a verse los anuncios, han recibido miles de cartas de fans a las que contestan con una huella de la pata delantera (no sabemos si la derecha o la izquierda). En 1988, el tercer Morris participó en la carrera para ocupar la Casa Blanca con el lema “Morris para presidente”; otro volvió a intentarlo en 2012 y cabe la posibilidad de que el actual gane si lo intenta en 2020.

2019

Todos los Morris han promocionado y promocionan la salud felina a través de acuerdos con diversas protectoras, además de visitar hospitales y colegios. En 2006 se lanzó la campaña “Morris Million Cat Rescue” (Rescate Morris de un millón de gatos), que logró su objetivo al cabo del tercer año: la adopción de un millón de gatos rescatados de protectoras. Gracias a la colaboración con la Asociación Veterinaria de América, de Schaumburg, Illinois, el mes de febrero fue declarado “Mes de la salud del gato”.

1984

El primer Morris trabajó en dos películas en 1973. La primera fue “Shamus, pasión por el peligro”, dirigida por Buzz Kulik, y protagonizada por Burt Reynolds y Dyan Cannon.  Según Mary Daniels, su biógrafa oficial, Morris tuvo que trasladarse a Brooklyn para rodar. En la primera escena en la que aparecía, debía lamer la cara de Shamus después de que a este le pegaran una paliza. Pero Morris prefirió colocarse de un salto en el borde de la bañera donde acaba el detective, lo que no estaba en el guion, pero gustó mucho al director.

Shamus

La segunda película fue “Un largo adiós”, de Robert Altman, con guion de otro gran amante de los gatos, el escritor Raymond Chandler, y protagonizada por Elliot Gould en el papel de Marlowe. Ahora bien, aquí existen discrepancias en cuanto a si realmente Morris participó en esta película. Volvemos nuevamente a su biografía oficial en la que se indica que Morris rechazó el papel por miedo a que le encasillaran al haber rodado otra película de detectives ese mismo año. El gato que salta encima del hombro de Robert Gould podría ser el no menos famoso Orangey (https://gatosyrespeto.org/2017/04/20/el-gato-orangey-un-premiado-actor/).

Un largo adiós

Raymond Chandler y su gato

A pesar de las dudas, hemos querido incluir unos cuantos fotogramas de “Un largo adiós” y sobre todo de la célebre gatera “El porto del gato”. Está claro que el gato de Marlowe sabía leer; más aún, hablaba español, pero su compañero humano flaqueaba bastante en cuanto a sus conocimientos idiomáticos.

 

 

 

 

 

El actual Morris reside en Los Ángeles con su adiestradora y compañera Rose Ordile. Juntos van a los rodajes donde trabajan otros de sus animales. También sabemos que visitó CatCon 2019, la feria felina más importante del mundo, celebrada en Pasadena, California, el pasado mes de junio. Por cierto, CatCon es una acérrima defensora del lema “Adopta, no compres”.

Morris en su casa actual


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La gata Fright, una historia de amor

En abril de 2017, estando en Barcelona, conocimos a Lluís, hablamos muy poco, unos minutos nada más, pero en esos breves momentos, tocamos el tema gatos. Nos dijo que tenía una gata “visitante” desde el verano pasado y que había decidido realizar un cortometraje en torno suyo. Le ofrecimos hacerle una entrada en la web el día que estuviera acabado el corto. Nos vimos otros cinco minutos un mes después y desde entonces hemos intercambiado varios correos electrónicos hablando de gatos.

El cortometraje dura trece minutos y empieza con la voz de Lluís diciendo: “Todo empezó un verano al volver a casa después de estar un par de meses fuera. Una noche algo saltó sobre las sábanas, despertándome del susto”. Ese algo era una gata blanca y negra con antifaz, barba y nariz manchada.

Decidió llamarla “Fright” (Miedo) por la asustadiza que era y quizá también por el enorme susto que le pegó la primera noche que saltó a su cama, quizá convencida de que no había nadie. Ella también debió asustarse, por cierto.

Pasaron las semanas y el tiempo empeoró. Las cosas se complicaron para Lluís: dejar la ventana abierta significaba helarse, pero si la cerraba, Fright no podía entrar. Optó por dejarla abierta el máximo tiempo posible, hasta el día que hizo demasiado frío y la cerró con Fright dentro de la habitación. A los cinco minutos se dio cuenta y empezó a maullar de forma desgarradora, al tiempo que golpeaba el cristal. Cuando abrió, salió disparada y tardó dos días en volver.

Llegó la primavera. Ya hacía meses que Fright comía el pienso que Lluís le había comprado. Se tumbaba en la alfombrilla que había colocado delante del ventanal abierto. Incluso dormía en la cama, siempre y cuando no estuviera ocupada por el humano. Se acercaba a la cámara que la rodaba y parecía posar.

A medida que pasaban más tiempo juntos, la relación entre los dos crecía. Lluís se preocupaba cada vez más por ella, sobre todo durante las noches que la gata no estaba en su habitación. Las peleas gatunas le despertaban y temía que le hubiera pasado algo. Una mañana regresó con una pequeña herida.  Lluís nunca supo si había tenido un encontronazo o si se debía a otra cosa.

Lluís nos mandó fotos de Fright y nos dimos cuenta de que tenía la oreja cortada, quizá una indicación de que una protectora le había aplicado el programa CES (Captura, Esterilización, Suelta). Él ya había decidido que era una gata después de semanas de paciente observación.

Volvió el verano, Lluís encontró trabajo y pasó muchas menos horas en casa. Fright empezó a espaciar sus visitas. Curiosamente, a pesar de que nunca dejó que la tocara (es más, le arañó una vez que lo intentó), contaba con su presencia. Un día no regresó. Estamos seguros de que no solo iba por la comida, sino también por la compañía. Para Lluís, la desaparición de Fright dejó un hueco que aún no ha podido llenar. “Supongo que ese es el peor de los casos, cuando te abandonan sin un porqué”, dice.

Sigue esperándola, cree verla en la calle, pero siempre es otro gato; incluso sueña con ella. Todavía duerme con la ventana abierta con la esperanza de que regrese. Pero la terraza permanece vacía, Fright ya no se acicala mientras observa lo que hace Lluís en el interior de la habitación.

Fright tenía la cola cortada, lo que, según Lluís, hablaba de un tormentoso pasado. Pero también es posible que fuera una/o de esas/os gatas/os que eligen vivir con alguien una temporada y que, al encontrar la ventana o la puerta cerrada más tiempo de lo habitual, un día deciden buscar una nueva casa un poco más lejos.

Conocemos el caso de una amiga estadounidense: un gato siamés apareció delante de su puerta a finales de otoño, pasó el crudo invierno y parte de la primavera en su casa antes de desaparecer cuando empezó a volver el calor. Al año siguiente se enteró de que estaba en otra casa a unas diez manzanas de la suya. Ojalá Fright haya hecho lo mismo.

Por cierto, Lluís se ha graduado en la Escola de Cinema de Barcelona (la ECIB) y por eso quiso hacer un cortometraje de Fright. Empezó estudiando Dirección de Ficción, pero al tercer año se dio cuenta de que prefería la Dirección de Documental. Según él, rodar un documental le aporta tranquilidad, mientras que una ficción, aunque sea un cortometraje, le estresa.


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El gato negro de Rutger Hauer

No recordamos que hubiera gatos en la famosa película “Blade Runner” (1982), en la que Harrison Ford, el Blade Runner, tiene la misión de “retirar” a cuatro replicantes que han regresado a la Tierra en busca de su creador. Uno de esos replicantes es Roy Batty, interpretado por Rutger Hauer, un magnífico actor con un físico imponente. Las cinco frases – no son más – que le dice a Rick Deckard en la azotea del edificio son inolvidables.

“Blade Runner” (1982)

Rutger Hauer falleció el pasado 19 de julio a los 75 años después de una breve enfermedad. Trabajó en más de 140 películas y es el actor holandés de mayor fama internacional. Debutó con el director Paul Verhoeven en la serie “Floris”, a la que siguieron títulos como “Delicias turcas” (1973), que le dio a conocer en todo el mundo al ser nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla Extranjera.

“Delicias turcas” (1973)

En 1981 trabajó con Sylvester Stallone en “Halcones de la noche” y con Timothy Dalton en “Coco Chanel”, antes de que Ridley Scott le escogiera para encarnar al carismático Roy Batty. Ganó un Globo de Oro por su papel en “La escapada de Sobibor” (1987).

El actor creó una fundación llamada “The Rutger Hauer Starfish Association” dedicada a apoyar, ayudar y cuidar a niños y mujeres embarazadas con VIH/sida, así como a educar para la prevención de esta enfermedad. El nombre “Starfish” (Estrella de mar) está inspirado en un antiguo proverbio indio: “Dale un pez a un hombre y comerá un día, pero enséñale a pescar y comerá cada día”.

Gato en un café de Ámsterdam

En la web de Rutger Hauer encontramos dos pequeños artículos acerca de un gato negro que decidió vivir con él. En todo Internet solo hay dos fotos del actor con un gato, pero no es negro, sino atigrado. Ambos parecen conocerse. Por una vez, nos hemos permitido añadir en la entrada fotos de gatos desconocidos; eso sí, todos holandeses, concretamente de Ámsterdam y de Utrecht, la ciudad natal del actor.

Café Belgie, Utrecht

Y esta es la traducción del primer texto en la web de Rutger Hauer:

“Nada más graduarme en la escuela de arte dramático, empecé a trabajar en los escenarios. Vivía en una pequeña granja con unas veinte vacas ruidosas y un pajar en la parte trasera. Delante, una pequeña cocina, un pequeño salón, todo era pequeño. No había agua corriente, la bombeaba del pozo y salía realmente helada en invierno. Para llegar al retrete, había que cruzar el pajar. Pagaba unos 30 dólares al mes de alquiler y ganaba unos 200. Fue hace mucho tiempo, en 1967”.

Gato negro en Utrecht

“No voy a extenderme, pero os hablaré de dos momentos con el loco gato negro que se hizo amigo mío después de largos preliminares. Cuando decidió adorarme, trepaba a toda prisa por la única cortina con un subidón de adrenalina. Había dos camas empotradas en el pequeño salón; así dormían los granjeros antes. Los trabajadores dormían en la cocina, que solo estaba separada del establo por una delgada pared para que les llegara el calor de las vacas. Yo estaba solo con el corazón destrozado porque mi matrimonio de tres meses se había roto. Tuve que irme, mi mujer y el niño desaparecieron”.

Gato en jardín de Utrecht

“La estufa se apagaba durante la noche. Me levantaba por la mañana, corría a por mis pantalones, me ponía tres jerséis y hacía café. Intentaba ir cada día más rápido. El gato vivía en casa y tenía formas curiosas de demostrar su afecto. Le gustaba tumbarse alrededor de mi cuello, por ejemplo. Le daba igual que me moviera. Por la mañana competía conmigo a ver quién era más rápido. En cuanto salía de la cama y me había puesto los pantalones, me agarraba por la pierna para que me parara y trepaba lentamente… ay… ay… ay… hasta llegar a su sitio favorito, mi cuello. Cómo me divertía. Eso es amor”.

En la introducción a la segunda parte, Rutger Hauer dice que espera que el gato Lucky vuelva, antes de pasar a describir qué le ocurrió con el gato negro que vivía en la granja cuando empezó su carrera de actor.

Gato de Utrecht

“Recuerdo que un día me fui al mercado con él agarrado al cuello. A continuación me desperté en el hospital del pueblo más próximo con una conmoción cerebral, y todavía hoy sigo sin saber lo que ocurrió entre medias. Las enfermeras me contaron que el viejo Peugeot 203 se había salido de la carretera y lo habían declarado siniestro total. Tenía prohibido levantarme y dormía mucho”.

Jacobus Van Looy (1855-1930)

“Al amanecer del día siguiente me despertó una enfermera y me preguntó por mi gato. También le había olvidado, incluso cómo era. Tardé un momento antes de decirle que era totalmente negro. Pensé que iba a anunciarme que había muerto, pero en vez de eso, señaló la puerta y preguntó: ‘¿Es él?’ No podía ser. El hospital estaba a más de 20 kilómetros del lugar del accidente. El gato en el umbral tenía el rabo levantado como una señal de interrogación. Era él. Increíble. Jamás me había creído esas historias. Entonces las creí. Sigo creyéndolas”.

Descansa en paz, Rutger Hauer.


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Gatos, Olivia de Havilland y Hollywood

Los gatos siameses estuvieron muy de moda en los años cuarenta y cincuenta, y muchos conocidos actores de la era dorada de Hollywood se apasionaron por ellos. Hace poco, el 3 de julio, Olivia de Havilland cumplió 103 años. No sabemos si la actriz que dio vida a Melanie en la película “Lo que el viento se llevó” sigue teniendo gatos, pero no nos extrañaría que así fuera.

Por las fotos que hemos podido encontrar, se ve claramente que a Olivia de Havilland le gustaban los gatos. Se sabe que viajaba con algunos de sus siameses, pero hasta hemos llegado a plantearnos si no los llevaba con ella a los rodajes. Hay una foto de la Agencia Getty en la que acaricia a un gato que no tiene nada de siamés en el plató de “La heredera”, y volvemos a verla con este mismo gato en una foto en color que no está tomada durante un rodaje.

En el rodaje de “La heredera” (1949)

A los 18 años, Olivia de Havilland tuvo que sustituir a la actriz que debía interpretar a Hermia en la obra “El sueño de una noche de verano”, dirigida por Max Reinhardt en el Hollywood Bowl. Su actuación asombró a todos y cuando el director supo que dirigiría la versión cinematográfica, le ofreció el papel. La joven rehusó en principio, decidida a seguir estudiando para ser profesora de literatura inglesa, pero acabó por dejarse convencer y firmó un contrato con Warner Brothers por 200 dólares semanales.

Con la gata Catherine, llamada así por el personaje de “La heredera”

Un año después, el estudio produjo “El capitán Blood”, una película de capa y espada que iba a protagonizar un actor desconocido llamado Errol Flynn y la tampoco muy conocida Olivia de Havilland. Hoy en día diríamos que la química entre los dos fue inmediata y traspasó la gran pantalla. Al parecer, “ambos tenían un atractivo clásico, voces cultivadas y daban la sensación de ser aristócratas”. Esta primera película marcó el tono de las siguientes: diálogos rápidos y ligeros llenos de pullas sin consecuencias, así como un respetuoso coqueteo mutuo.

Olivia, Errol y un gato desconocido

El New York Times y Variety alabaron la interpretación de Olivia de Havilland. La película, nominada a cuatro Oscar, fue un éxito popular y dio pie a siete colaboraciones adicionales entre los dos actores. A pesar de sus numerosas apariciones como pareja en la pantalla, nunca lo fueron en la vida real. Errol Flynn reconoció que se enamoró de la joven de 19 años y, de hecho, acabó por declararse el 12 de marzo de 1937, durante el baile de coronación del rey Jorge VI en el hotel Ambassador de Los Ángeles, pero la actriz contestó que debía divorciarse de su esposa, de la que ya estaba separado.

Errol Flynn y Bes Mudi

Parte de la atracción mutua entre los dos también podían ser los gatos. Errol Flynn tenía un maravilloso siamés llamado Bes Mudi, un gato con pie marinero, como puede verse en las fotos. Se lo había regalado Ward Hamilton, un famoso maquillador de cine, y no se trataba de un gato cualquiera, procedía de una famosa estirpe. Su madre era la premiadísima Mei Ling, su abuela era la no menos famosa Ah Fui y su padre era Prince Chan, doble campeón internacional. A todas luces, un siamés a la altura del estrellato de su humano.

Errol Flyn y Bes Mudi

Unos meses después, en septiembre, Jack L. Warner quiso que Olivia de Havilland interpretara a Lady Marianne en “Robin de los bosques” con Errol Flynn en el papel protagonista. El éxito de la película convirtió a la actriz en una auténtica estrella, pero su fama no se vio reflejada en los siguientes papeles que le dio el estudio. Empezaba a hartarse de hacer de ingenua y añoraba roles más dramáticos.

Errol Flynn con su padre y Bes Mudi a bordo del Zaca

En noviembre de 1938, el productor David O’Selznick se empeñó en que la actriz interpretara el papel de Melanie en “Lo que el viento se llevó”, pero Jack Warner no quería prestarla. Sin embargo, Olivia consiguió convencerle y encarnó el personaje que le valdría su primera nominación al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto. En los diez años siguientes fue nominada a un total de cinco estatuillas, de las que se llevó dos a la Mejor Actriz por “Vida íntima de Julia Norris” (1946) y “La heredera” (1949), por la que también fue galardonada con el Globo de Oro.

En 1943 finalizó el contrato que la ataba a Warner Brothers; sin embargo, el estudio añadió otros seis meses por una operación de apendicitis a la que se había sometido y otro momento en que no había podido trabajar. El 23 de agosto, Olivia de Havilland presentó una querella ante la Corte Suprema de California. Aunque en noviembre ganó el juicio, la apelación presentada por el estudio hizo que la sentencia definitiva no se dictara hasta casi un año después. La querella le costó 13.000 dólares de la época (el equivalente a 190.000 dólares actuales), pero a cambio obtuvo el respeto y la admiración de sus compañeros, su hermana Joan Fontaine entre ellos, que comentó: “Hollywood debe mucho a Olivia”. Había conseguido reducir el férreo poder que los estudios ejercían sobre los actores. Eso sí, entró en la lista negra y tardó dos años en volver a rodar.

Joan Fontaine

Y hablando de Joan Fontaine,  parece que también tenía gatos siameses. Además, en una de sus películas, “Las brujas”, un gato gris interpretaba un papel de cierta importancia.

Joan Fontaine en “Las brujas” (1966)

Joan Fontaine

En marzo de 1946, Olivia de Havilland se casó con Marcus Goodrich. Cuando tuvo a Benjamin, su primer hijo, en 1949, se apartó un tiempo del cine para estar con el bebé. Rechazó el papel de Blanche Dubois en “Un tranvía llamado deseo”. Un año después, la familia se trasladó a Nueva York, donde interpretó a Julieta en “Romeo y Julieta” y posteriormente, en 1952, el papel protagonista en “Candida”, de George Bernard Shaw, que llegó a las 345 representaciones. Ese año se divorció de su marido.

Foto para la promoción de “Camino de Santa Fe” (1940)

En 1953, invitada por el Festival de Cannes, conoció a Pierre Galante, uno de los editores de Paris Match. Después de un romance transatlántico, se casaron en 1955 y el año siguiente nació su hija Gisèle Galante. También se divorció de su segundo marido en 1962, pero siguieron compartiendo la misma casa en París durante seis años hasta que él se mudó a un piso al otro lado de la calle.

Rodó numerosas películas en Europa. La última vez que trabajó ante una cámara fue en 1988 para un telefilm a la edad de 72 años. Es la única actriz en vida de la llamada “era dorada” de Hollywood. Desde el año 1960 tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y en 1998 fue nombrada doctora Honoris Causa por la Universidad de Hertfordshire, Reino Unido.


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Los gatos de Grey Gardens

Grey Gardens es una mansión en East Hampton, Long Island, que se hizo famosa en 1977 cuando los hermanos Albert y David Maysles estrenaron el documental que habían rodado en torno a la casa y sus dos habitantes, Big Edie y Little Edie. La revista Entertainment Weekly le otorgó el puesto 33 entre las mejores películas de culto; en 2010 fue seleccionado por la Biblioteca del Congreso para su salvaguarda por ser “cultural, histórica y estéticamente significante”, y en 2014, la revista Sight and Sound realizó una encuesta entre críticos de cine de todo el mundo que lo votaron el noveno mejor documental de la historia.

Montado por Ellen Hovde, Muffie Meyer y Susan Froemke, el documental describe la rutina diaria de Big Edie y Little Edie, madre e hija, que resistieron durante 25 años en lo que había sido una espléndida casa en primera línea de playa con 54 gatos, unos cuantos mapaches, miles de latas vacías de comida para gatos, suelos levantados, sin calefacción, en condiciones realmente inimaginables.

Big Edie en noviembre de 1971 (Foto de Harry Benson)

Pero ¿quiénes eran Big Edie y Litte Edie? La primera se llamaba Edith Edwing Bouvier Beale, y la segunda, Edith Bouvier Beale, era su hija y prima hermana de Jackie Kennedy, posteriormente Jackie Onassis, y de Lee Radziwill. Big Edie se casó con Phelan Beale, un adinerado abogado, con el que tuvo dos hijos y una hija.

Grey Gardens fue diseñada en 1897 y el matrimonio Beale la compró en 1923. El nombre de “Jardines grises” se debe al color de las dunas, los altos muros de cemento que rodean el jardín y la neblina del océano. Todo fue bien hasta que Phelan Beale se divorció de Big Edie en 1934, dejándole la mansión y una pequeña suma mensual para la manutención de los tres hijos. El padre de Big Edie, otro hombre muy rico, la ayudó a mantener la casa durante varios años hasta que se cansó de sus excentricidades y la desheredó en 1942.

Little Edie nació en 1917. Estudió en caros colegios privados, fue presentada en sociedad con una gran fiesta en el hotel Ritz-Carlton de Nueva York y decidió ser modelo, lo que sacó de quicio a su padre. Nunca se casó, aunque se rumoreó que Joe Kennedy Jr., el hermano mayor de John Kennedy, y J. Paul Getty intentaron convencerla. También se decía que su madre conseguía alejar a cualquier pretendiente por miedo a quedarse sola en su vejez.

Big Edie

A partir de 1947 vivió en el hotel Barbizon para Mujeres en Nueva York, intentando abrirse camino en el teatro musical. Al igual que su madre, cantaba muy bien. De hecho, Max Gordon, el exitoso productor de Broadway, le hizo una prueba en 1952, pero Little Edie tuvo que volver a Grey Gardens porque su madre ya no podía mantenerla. Después de ver el documental, cabe preguntarse si su madre no la obligó a regresar cuando se dio cuenta de que su hija tenía, finalmente, la oportunidad de hacer algo por sí misma.

Litlle Edie en la pasarela

Y así, el 29 de julio de 1952, Little Edie volvió a East Hampton para vivir con su madre y los gatos de su madre porque, como ella deja claro en la película, quien realmente amaba a los gatos era Big Edie: “Mi madre no es partidaria de la arena para gatos, prefiere que usen cajas de cartón y papel”. En los 25 años siguiente, hasta la muerte de Big Edie en 1977, apenas salió de Grey Gardens. En 1968, ambas mujeres acudieron a una fiesta en casa de unos vecinos y durante su ausencia robaron varios objetos de valor de la mansión. Fue  una de las últimas veces que Little Edie dejó la casa.

En el documental, Little Edie dice: “Hemos tenido 300 gatos en total, ahora solo hay doce. Es verdad lo que dicen de las solteronas, no necesitan a un hombre si tienen gatos”. Algunos de los nombres de los gatos eran Bigelow, Pinky One, Pinky Two, Tedsy Kennedy, Hipperino, Zeppo, Little Jimmy y Champion.

En octubre de 1971, la policía entró en la ruinosa casa y descubrió que “estaba llena de basura, olía a gato y quebrantaba varias normas municipales”. El departamento de salud del Condado de Suffolk estuvo a punto de desahuciar a madre e hija, pero las hermanas Jacqueline Onassis y Lee Radziwill, para evitar el escándalo, invirtieron 30.000 dólares en sanear la mansión parcialmente y, además, aportaron una cantidad mensual para su tía y prima. El hermano menor de Little Edie, Bouvier Beale, se ocupó de pagar los impuestos atrasados.

 

En un principio, los hermanos Maysles no tenían intención de centrar el documental en Big Edie y Little Edie. Lee Radziwill les había contratado en 1972 para hacer una película sobre la familia Bouvier. Desde el primer momento, se sintieron fascinados por las dos mujeres, sus vidas de reclusas y su extraña relación, pero Lee Radziwill se opuso a la idea. Albert y David Maysles consiguieron fondos para rodar por su cuenta y filmaron más de 70 horas.

Albert y David Maysles

Después de la muerte de Big Edie en 1977 a los 81 años, Little Edie intentó hacer realidad su eterno sueño y actuó ocho veces en el cabaret Reno Sweeney de Manhattan, pero el espectáculo fue una catástrofe. Vivió otros dos años en Grey Gardens con solo cinco gatos, sus favoritos, después de haber conseguido que los otros fueran adoptados después de que falleciera su madre.

Se dio cuenta de que no podía mantener la casa y la vendió por 220.000 dólares a Sally Quinn, la esposa de Ben Bradles, uno de los dueños del Washington Post, con la condición de que la arreglarían y no la derribarían. Cumplieron su promesa, la casa fue reformada y sigue existiendo hoy en día; es más, se vendió de nuevo hace un par de años por quince millones de dólares.

Una vez vendida la casa, Little Edie se mudó a Nueva York con dos gatos y más tarde a Florida, donde murió en el 14 de enero de 2002 a los 84 años, después de llevar cinco años sin la compañía de un solo gato.

Big Edie, Litlle Edie y los cineastas


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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en “Batman” (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

“Batman”, con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004


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Los gatos del cineasta vanguardista Jonas Mekas

Jonas Mekas con uno de sus gatos

El 23 de enero pasado falleció Jonas Mekas a los 96 años. The Anthology Film Archives (Archivos de Cine Antológico), el mayor y más importante depósito del mundo de cine vanguardista, que él fundó en 1970, anunció en Instagram: “Queridos amigos, Jonas nos ha dejado tranquilamente esta mañana. Estaba en casa con su familia. Se le echará mucho de menos, pero su luz seguirá brillando”.

En la película estrenada en 2012 “Out-Takes from the Life of a Happy Man” (Tomas eliminadas de la vida de un hombre feliz), compuesta con breves tomas rodadas entre 1960 y 2000, se ve el piso en el SoHo de Manhattan donde vivió con su familia, compuesta por su esposa Hollis Melton, sus hijos Oona y Sebastian, muchos gatos, muchísimas plantas, todavía más libros y pilas de latas de películas. La cámara de Jonas Mekas filma a sus hijos a contraluz, a los gatos bailando en rayos de luz filtrándose por la ventana, a su esposa sonriendo…

De la película “Out-Takes from the Life of a Happy Man”

En este breve artículo acerca del padrino del cine de vanguardia, como le llaman muchos cinéfilos, incluimos fotogramas de gatos de esta película y de otras. No cabe duda de que el cineasta sentía amor por los gatos y que vivió con ellos hasta el día de su muerte, como lo demuestran las fotos de Jason Fulford.

El gato de Jonas Mekas (Foto de Jason Fulford)

Nació el 24 de diciembre de 1922 en una aldea de Lituania. En 1944, durante la ocupación nazi, fue detenido junto a Adolfas, su hermano pequeño, y llevado a un campo de trabajo próximo a Hamburgo del que consiguieron escapar ocho meses después. Se escondieron en una granja cerca de la frontera danesa durante dos meses, hasta el final de la guerra.

Sus hijos, Oona y Sebastian

En los cuatro años siguientes vivieron en campamentos para desplazados. El Ejército estadounidense proyectaba numerosas películas para entretenerles y fue allí donde vio por primera vez ‘El tesoro de Sierra Madre’. En una entrevista dijo: “Recuerdo que me gustó sobre todo el final. Vimos otra película, ‘Los ángeles perdidos’, de Fred Zinneman, acerca de gente desplazada. La falta de conocimiento que demostraba de la situación real hizo que mi hermano y yo nos enfadáramos mucho, por lo que empezamos a escribir guiones, y luego a hacer películas”.

Estudió Filosofía en la Universidad de Mainz, Alemania, y al cerrar los campos de refugiados, los dos hermanos fueron enviados a Estados Unidos. Al poco de llegar a Brooklyn, a finales de 1949, pidió dinero prestado para comprarse su primera cámara Bolex de 16mm y empezó a filmar momentos de su vida, algo que seguiría haciendo casi hasta su muerte. Por cierto, tuvo cinco cámaras Bolex.

La mano de Jonas Mekas

Su primera película en 35 mm, “Guns of the Trees” (Pistolas de los árboles), describe la cultura beat de Nueva York a finales de los cincuenta a través de cuatro personajes. A continuación realizó “The Brig” (El calabozo) en 1964, su última película tradicional. A partir de entonces empezó a rodar un diario cinematográfico titulado “Diaries, Notes and Sketches” (Diarios, notas y esbozos).

De la película “Diaries, Notes and Sketches”

Fundó el New American Cinema Group (Nuevo Grupo de Cine Americano) y la Cooperativa de Cineastas en 1962 como reacción al cine oficial. Consiguió que se vieran películas vanguardistas en algunos cines, sobre todo en Greenwich Village. El 12 de marzo de 1964 se le ocurrió presentar “Flaming Creatures”, de Jack Smith, ganadora del Premio “Cine maldito” en el Festival de Knokke Le-Zoute, Bélgica, y cuya comercialización fue prohibida por el ministro de Justicia de ese país. La policía de Nueva York arrestó durante veinticuatro horas a Mekas y a sus tres socios por proyectar la película. Pocos días después mostró “Un chant d’amour” (Un canto de amor), de Jean Genet, en sesión continua de media hora. A pesar de estar delante del cine, esta vez la policía no interrumpió la proyección.

Su hijo Sebastian con un gato

Jonas Mekas y gato

En la primera entrega del diario filmado, “Walden” (1969), de tres horas de duración, muestra el mundo y la gente que le rodeaba. Aparecen personalidades de la contracultura como Timothy Leary, Andy Warhol, Noman Mailer, John Lennon y Yoko Ono. Por cierto, fue él quien filmó a los dos últimos en 1969 en una cama de un hotel de Montreal como protesta contra la guerra de Vietnam. El grupo The Velvet Underground, compuesta entre otros por Lou Reed y John Cale, ensayaba en su casa.

De la película “Walden”

Se casó con Hollis Melton en 1974 y tuvieron dos hijos, Oona y Sebastian, que se convirtieron en un tema favorito para sus diarios filmados. En “As I Was Moving Forward Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty” (A medida que avanzaba, en ocasiones entreveía breves destellos de belleza), de cinco horas de duración, invita al espectador a compartir la vida de su familia, aunque el auténtico tema es el acto de la filmación en sí. Mostrada en 2000, dijo que era “la película Dogma definitiva, creada antes del nacimiento del movimiento Dogma danés”.

De la película “As I Was Moving…”

En 2007 inició “Proyecto 365 días”. Durante un año colgaría un vídeo on line diario como homenaje a Petrarca, que escribió una carta diaria a su amada Laura.

“Proyecto 365 días” (23 enero 2007)

En 2017, en una entrevista concedida al periódico “Village Voice”, del que había sido crítico de cine, dijo: “El cine, como cualquier arte, es un árbol con muchas ramas. Algunas más grandes que otras, pero todas importantes, y las pequeñas, a veces, lo son más que las grandes, porque atrapan la luz, el sol y alimentan el tronco del árbol”.

De la película “As I Was Moving…”

Fue una de las figuras más influyentes en el cine underground estadounidense. El término “underground” nació en Estados Unidos a finales de los cincuenta gracias a Film Culture, de la que el cineasta fue fundador y editor jefe. La revista se convirtió en portavoz de la vanguardia americana, que mantenía fuertes lazos con el movimiento beat de la época.

Jonas Mekas

Hay una página web muy completa por si a alguien le interesa saber algo más de este artista: http://jonasmekas.com/diary/

Jonas Mekas en su casa (Foto de Jason Fulford)