Gatos y Respeto

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El gato negro de Rutger Hauer

No recordamos que hubiera gatos en la famosa película “Blade Runner” (1982), en la que Harrison Ford, el Blade Runner, tiene la misión de “retirar” a cuatro replicantes que han regresado a la Tierra en busca de su creador. Uno de esos replicantes es Roy Batty, interpretado por Rutger Hauer, un magnífico actor con un físico imponente. Las cinco frases – no son más – que le dice a Rick Deckard en la azotea del edificio son inolvidables.

“Blade Runner” (1982)

Rutger Hauer falleció el pasado 19 de julio a los 75 años después de una breve enfermedad. Trabajó en más de 140 películas y es el actor holandés de mayor fama internacional. Debutó con el director Paul Verhoeven en la serie “Floris”, a la que siguieron títulos como “Delicias turcas” (1973), que le dio a conocer en todo el mundo al ser nominada al Oscar a la Mejor Película de Habla Extranjera.

“Delicias turcas” (1973)

En 1981 trabajó con Sylvester Stallone en “Halcones de la noche” y con Timothy Dalton en “Coco Chanel”, antes de que Ridley Scott le escogiera para encarnar al carismático Roy Batty. Ganó un Globo de Oro por su papel en “La escapada de Sobibor” (1987).

El actor creó una fundación llamada “The Rutger Hauer Starfish Association” dedicada a apoyar, ayudar y cuidar a niños y mujeres embarazadas con VIH/sida, así como a educar para la prevención de esta enfermedad. El nombre “Starfish” (Estrella de mar) está inspirado en un antiguo proverbio indio: “Dale un pez a un hombre y comerá un día, pero enséñale a pescar y comerá cada día”.

Gato en un café de Ámsterdam

En la web de Rutger Hauer encontramos dos pequeños artículos acerca de un gato negro que decidió vivir con él. En todo Internet solo hay dos fotos del actor con un gato, pero no es negro, sino atigrado. Ambos parecen conocerse. Por una vez, nos hemos permitido añadir en la entrada fotos de gatos desconocidos; eso sí, todos holandeses, concretamente de Ámsterdam y de Utrecht, la ciudad natal del actor.

Café Belgie, Utrecht

Y esta es la traducción del primer texto en la web de Rutger Hauer:

“Nada más graduarme en la escuela de arte dramático, empecé a trabajar en los escenarios. Vivía en una pequeña granja con unas veinte vacas ruidosas y un pajar en la parte trasera. Delante, una pequeña cocina, un pequeño salón, todo era pequeño. No había agua corriente, la bombeaba del pozo y salía realmente helada en invierno. Para llegar al retrete, había que cruzar el pajar. Pagaba unos 30 dólares al mes de alquiler y ganaba unos 200. Fue hace mucho tiempo, en 1967”.

Gato negro en Utrecht

“No voy a extenderme, pero os hablaré de dos momentos con el loco gato negro que se hizo amigo mío después de largos preliminares. Cuando decidió adorarme, trepaba a toda prisa por la única cortina con un subidón de adrenalina. Había dos camas empotradas en el pequeño salón; así dormían los granjeros antes. Los trabajadores dormían en la cocina, que solo estaba separada del establo por una delgada pared para que les llegara el calor de las vacas. Yo estaba solo con el corazón destrozado porque mi matrimonio de tres meses se había roto. Tuve que irme, mi mujer y el niño desaparecieron”.

Gato en jardín de Utrecht

“La estufa se apagaba durante la noche. Me levantaba por la mañana, corría a por mis pantalones, me ponía tres jerséis y hacía café. Intentaba ir cada día más rápido. El gato vivía en casa y tenía formas curiosas de demostrar su afecto. Le gustaba tumbarse alrededor de mi cuello, por ejemplo. Le daba igual que me moviera. Por la mañana competía conmigo a ver quién era más rápido. En cuanto salía de la cama y me había puesto los pantalones, me agarraba por la pierna para que me parara y trepaba lentamente… ay… ay… ay… hasta llegar a su sitio favorito, mi cuello. Cómo me divertía. Eso es amor”.

En la introducción a la segunda parte, Rutger Hauer dice que espera que el gato Lucky vuelva, antes de pasar a describir qué le ocurrió con el gato negro que vivía en la granja cuando empezó su carrera de actor.

Gato de Utrecht

“Recuerdo que un día me fui al mercado con él agarrado al cuello. A continuación me desperté en el hospital del pueblo más próximo con una conmoción cerebral, y todavía hoy sigo sin saber lo que ocurrió entre medias. Las enfermeras me contaron que el viejo Peugeot 203 se había salido de la carretera y lo habían declarado siniestro total. Tenía prohibido levantarme y dormía mucho”.

Jacobus Van Looy (1855-1930)

“Al amanecer del día siguiente me despertó una enfermera y me preguntó por mi gato. También le había olvidado, incluso cómo era. Tardé un momento antes de decirle que era totalmente negro. Pensé que iba a anunciarme que había muerto, pero en vez de eso, señaló la puerta y preguntó: ‘¿Es él?’ No podía ser. El hospital estaba a más de 20 kilómetros del lugar del accidente. El gato en el umbral tenía el rabo levantado como una señal de interrogación. Era él. Increíble. Jamás me había creído esas historias. Entonces las creí. Sigo creyéndolas”.

Descansa en paz, Rutger Hauer.

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Gatos, Olivia de Havilland y Hollywood

Los gatos siameses estuvieron muy de moda en los años cuarenta y cincuenta, y muchos conocidos actores de la era dorada de Hollywood se apasionaron por ellos. Hace poco, el 3 de julio, Olivia de Havilland cumplió 103 años. No sabemos si la actriz que dio vida a Melanie en la película “Lo que el viento se llevó” sigue teniendo gatos, pero no nos extrañaría que así fuera.

Por las fotos que hemos podido encontrar, se ve claramente que a Olivia de Havilland le gustaban los gatos. Se sabe que viajaba con algunos de sus siameses, pero hasta hemos llegado a plantearnos si no los llevaba con ella a los rodajes. Hay una foto de la Agencia Getty en la que acaricia a un gato que no tiene nada de siamés en el plató de “La heredera”, y volvemos a verla con este mismo gato en una foto en color que no está tomada durante un rodaje.

En el rodaje de “La heredera” (1949)

A los 18 años, Olivia de Havilland tuvo que sustituir a la actriz que debía interpretar a Hermia en la obra “El sueño de una noche de verano”, dirigida por Max Reinhardt en el Hollywood Bowl. Su actuación asombró a todos y cuando el director supo que dirigiría la versión cinematográfica, le ofreció el papel. La joven rehusó en principio, decidida a seguir estudiando para ser profesora de literatura inglesa, pero acabó por dejarse convencer y firmó un contrato con Warner Brothers por 200 dólares semanales.

Con la gata Catherine, llamada así por el personaje de “La heredera”

Un año después, el estudio produjo “El capitán Blood”, una película de capa y espada que iba a protagonizar un actor desconocido llamado Errol Flynn y la tampoco muy conocida Olivia de Havilland. Hoy en día diríamos que la química entre los dos fue inmediata y traspasó la gran pantalla. Al parecer, “ambos tenían un atractivo clásico, voces cultivadas y daban la sensación de ser aristócratas”. Esta primera película marcó el tono de las siguientes: diálogos rápidos y ligeros llenos de pullas sin consecuencias, así como un respetuoso coqueteo mutuo.

Olivia, Errol y un gato desconocido

El New York Times y Variety alabaron la interpretación de Olivia de Havilland. La película, nominada a cuatro Oscar, fue un éxito popular y dio pie a siete colaboraciones adicionales entre los dos actores. A pesar de sus numerosas apariciones como pareja en la pantalla, nunca lo fueron en la vida real. Errol Flynn reconoció que se enamoró de la joven de 19 años y, de hecho, acabó por declararse el 12 de marzo de 1937, durante el baile de coronación del rey Jorge VI en el hotel Ambassador de Los Ángeles, pero la actriz contestó que debía divorciarse de su esposa, de la que ya estaba separado.

Errol Flynn y Bes Mudi

Parte de la atracción mutua entre los dos también podían ser los gatos. Errol Flynn tenía un maravilloso siamés llamado Bes Mudi, un gato con pie marinero, como puede verse en las fotos. Se lo había regalado Ward Hamilton, un famoso maquillador de cine, y no se trataba de un gato cualquiera, procedía de una famosa estirpe. Su madre era la premiadísima Mei Ling, su abuela era la no menos famosa Ah Fui y su padre era Prince Chan, doble campeón internacional. A todas luces, un siamés a la altura del estrellato de su humano.

Errol Flyn y Bes Mudi

Unos meses después, en septiembre, Jack L. Warner quiso que Olivia de Havilland interpretara a Lady Marianne en “Robin de los bosques” con Errol Flynn en el papel protagonista. El éxito de la película convirtió a la actriz en una auténtica estrella, pero su fama no se vio reflejada en los siguientes papeles que le dio el estudio. Empezaba a hartarse de hacer de ingenua y añoraba roles más dramáticos.

Errol Flynn con su padre y Bes Mudi a bordo del Zaca

En noviembre de 1938, el productor David O’Selznick se empeñó en que la actriz interpretara el papel de Melanie en “Lo que el viento se llevó”, pero Jack Warner no quería prestarla. Sin embargo, Olivia consiguió convencerle y encarnó el personaje que le valdría su primera nominación al Oscar a la Mejor Actriz de Reparto. En los diez años siguientes fue nominada a un total de cinco estatuillas, de las que se llevó dos a la Mejor Actriz por “Vida íntima de Julia Norris” (1946) y “La heredera” (1949), por la que también fue galardonada con el Globo de Oro.

En 1943 finalizó el contrato que la ataba a Warner Brothers; sin embargo, el estudio añadió otros seis meses por una operación de apendicitis a la que se había sometido y otro momento en que no había podido trabajar. El 23 de agosto, Olivia de Havilland presentó una querella ante la Corte Suprema de California. Aunque en noviembre ganó el juicio, la apelación presentada por el estudio hizo que la sentencia definitiva no se dictara hasta casi un año después. La querella le costó 13.000 dólares de la época (el equivalente a 190.000 dólares actuales), pero a cambio obtuvo el respeto y la admiración de sus compañeros, su hermana Joan Fontaine entre ellos, que comentó: “Hollywood debe mucho a Olivia”. Había conseguido reducir el férreo poder que los estudios ejercían sobre los actores. Eso sí, entró en la lista negra y tardó dos años en volver a rodar.

Joan Fontaine

Y hablando de Joan Fontaine,  parece que también tenía gatos siameses. Además, en una de sus películas, “Las brujas”, un gato gris interpretaba un papel de cierta importancia.

Joan Fontaine en “Las brujas” (1966)

Joan Fontaine

En marzo de 1946, Olivia de Havilland se casó con Marcus Goodrich. Cuando tuvo a Benjamin, su primer hijo, en 1949, se apartó un tiempo del cine para estar con el bebé. Rechazó el papel de Blanche Dubois en “Un tranvía llamado deseo”. Un año después, la familia se trasladó a Nueva York, donde interpretó a Julieta en “Romeo y Julieta” y posteriormente, en 1952, el papel protagonista en “Candida”, de George Bernard Shaw, que llegó a las 345 representaciones. Ese año se divorció de su marido.

Foto para la promoción de “Camino de Santa Fe” (1940)

En 1953, invitada por el Festival de Cannes, conoció a Pierre Galante, uno de los editores de Paris Match. Después de un romance transatlántico, se casaron en 1955 y el año siguiente nació su hija Gisèle Galante. También se divorció de su segundo marido en 1962, pero siguieron compartiendo la misma casa en París durante seis años hasta que él se mudó a un piso al otro lado de la calle.

Rodó numerosas películas en Europa. La última vez que trabajó ante una cámara fue en 1988 para un telefilm a la edad de 72 años. Es la única actriz en vida de la llamada “era dorada” de Hollywood. Desde el año 1960 tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y en 1998 fue nombrada doctora Honoris Causa por la Universidad de Hertfordshire, Reino Unido.


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Los gatos de Grey Gardens

Grey Gardens es una mansión en East Hampton, Long Island, que se hizo famosa en 1977 cuando los hermanos Albert y David Maysles estrenaron el documental que habían rodado en torno a la casa y sus dos habitantes, Big Edie y Little Edie. La revista Entertainment Weekly le otorgó el puesto 33 entre las mejores películas de culto; en 2010 fue seleccionado por la Biblioteca del Congreso para su salvaguarda por ser “cultural, histórica y estéticamente significante”, y en 2014, la revista Sight and Sound realizó una encuesta entre críticos de cine de todo el mundo que lo votaron el noveno mejor documental de la historia.

Montado por Ellen Hovde, Muffie Meyer y Susan Froemke, el documental describe la rutina diaria de Big Edie y Little Edie, madre e hija, que resistieron durante 25 años en lo que había sido una espléndida casa en primera línea de playa con 54 gatos, unos cuantos mapaches, miles de latas vacías de comida para gatos, suelos levantados, sin calefacción, en condiciones realmente inimaginables.

Big Edie en noviembre de 1971 (Foto de Harry Benson)

Pero ¿quiénes eran Big Edie y Litte Edie? La primera se llamaba Edith Edwing Bouvier Beale, y la segunda, Edith Bouvier Beale, era su hija y prima hermana de Jackie Kennedy, posteriormente Jackie Onassis, y de Lee Radziwill. Big Edie se casó con Phelan Beale, un adinerado abogado, con el que tuvo dos hijos y una hija.

Grey Gardens fue diseñada en 1897 y el matrimonio Beale la compró en 1923. El nombre de “Jardines grises” se debe al color de las dunas, los altos muros de cemento que rodean el jardín y la neblina del océano. Todo fue bien hasta que Phelan Beale se divorció de Big Edie en 1934, dejándole la mansión y una pequeña suma mensual para la manutención de los tres hijos. El padre de Big Edie, otro hombre muy rico, la ayudó a mantener la casa durante varios años hasta que se cansó de sus excentricidades y la desheredó en 1942.

Little Edie nació en 1917. Estudió en caros colegios privados, fue presentada en sociedad con una gran fiesta en el hotel Ritz-Carlton de Nueva York y decidió ser modelo, lo que sacó de quicio a su padre. Nunca se casó, aunque se rumoreó que Joe Kennedy Jr., el hermano mayor de John Kennedy, y J. Paul Getty intentaron convencerla. También se decía que su madre conseguía alejar a cualquier pretendiente por miedo a quedarse sola en su vejez.

Big Edie

A partir de 1947 vivió en el hotel Barbizon para Mujeres en Nueva York, intentando abrirse camino en el teatro musical. Al igual que su madre, cantaba muy bien. De hecho, Max Gordon, el exitoso productor de Broadway, le hizo una prueba en 1952, pero Little Edie tuvo que volver a Grey Gardens porque su madre ya no podía mantenerla. Después de ver el documental, cabe preguntarse si su madre no la obligó a regresar cuando se dio cuenta de que su hija tenía, finalmente, la oportunidad de hacer algo por sí misma.

Litlle Edie en la pasarela

Y así, el 29 de julio de 1952, Little Edie volvió a East Hampton para vivir con su madre y los gatos de su madre porque, como ella deja claro en la película, quien realmente amaba a los gatos era Big Edie: “Mi madre no es partidaria de la arena para gatos, prefiere que usen cajas de cartón y papel”. En los 25 años siguiente, hasta la muerte de Big Edie en 1977, apenas salió de Grey Gardens. En 1968, ambas mujeres acudieron a una fiesta en casa de unos vecinos y durante su ausencia robaron varios objetos de valor de la mansión. Fue  una de las últimas veces que Little Edie dejó la casa.

En el documental, Little Edie dice: “Hemos tenido 300 gatos en total, ahora solo hay doce. Es verdad lo que dicen de las solteronas, no necesitan a un hombre si tienen gatos”. Algunos de los nombres de los gatos eran Bigelow, Pinky One, Pinky Two, Tedsy Kennedy, Hipperino, Zeppo, Little Jimmy y Champion.

En octubre de 1971, la policía entró en la ruinosa casa y descubrió que “estaba llena de basura, olía a gato y quebrantaba varias normas municipales”. El departamento de salud del Condado de Suffolk estuvo a punto de desahuciar a madre e hija, pero las hermanas Jacqueline Onassis y Lee Radziwill, para evitar el escándalo, invirtieron 30.000 dólares en sanear la mansión parcialmente y, además, aportaron una cantidad mensual para su tía y prima. El hermano menor de Little Edie, Bouvier Beale, se ocupó de pagar los impuestos atrasados.

 

En un principio, los hermanos Maysles no tenían intención de centrar el documental en Big Edie y Little Edie. Lee Radziwill les había contratado en 1972 para hacer una película sobre la familia Bouvier. Desde el primer momento, se sintieron fascinados por las dos mujeres, sus vidas de reclusas y su extraña relación, pero Lee Radziwill se opuso a la idea. Albert y David Maysles consiguieron fondos para rodar por su cuenta y filmaron más de 70 horas.

Albert y David Maysles

Después de la muerte de Big Edie en 1977 a los 81 años, Little Edie intentó hacer realidad su eterno sueño y actuó ocho veces en el cabaret Reno Sweeney de Manhattan, pero el espectáculo fue una catástrofe. Vivió otros dos años en Grey Gardens con solo cinco gatos, sus favoritos, después de haber conseguido que los otros fueran adoptados después de que falleciera su madre.

Se dio cuenta de que no podía mantener la casa y la vendió por 220.000 dólares a Sally Quinn, la esposa de Ben Bradles, uno de los dueños del Washington Post, con la condición de que la arreglarían y no la derribarían. Cumplieron su promesa, la casa fue reformada y sigue existiendo hoy en día; es más, se vendió de nuevo hace un par de años por quince millones de dólares.

Una vez vendida la casa, Little Edie se mudó a Nueva York con dos gatos y más tarde a Florida, donde murió en el 14 de enero de 2002 a los 84 años, después de llevar cinco años sin la compañía de un solo gato.

Big Edie, Litlle Edie y los cineastas


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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en “Batman” (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

“Batman”, con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004


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Los gatos del cineasta vanguardista Jonas Mekas

Jonas Mekas con uno de sus gatos

El 23 de enero pasado falleció Jonas Mekas a los 96 años. The Anthology Film Archives (Archivos de Cine Antológico), el mayor y más importante depósito del mundo de cine vanguardista, que él fundó en 1970, anunció en Instagram: “Queridos amigos, Jonas nos ha dejado tranquilamente esta mañana. Estaba en casa con su familia. Se le echará mucho de menos, pero su luz seguirá brillando”.

En la película estrenada en 2012 “Out-Takes from the Life of a Happy Man” (Tomas eliminadas de la vida de un hombre feliz), compuesta con breves tomas rodadas entre 1960 y 2000, se ve el piso en el SoHo de Manhattan donde vivió con su familia, compuesta por su esposa Hollis Melton, sus hijos Oona y Sebastian, muchos gatos, muchísimas plantas, todavía más libros y pilas de latas de películas. La cámara de Jonas Mekas filma a sus hijos a contraluz, a los gatos bailando en rayos de luz filtrándose por la ventana, a su esposa sonriendo…

De la película “Out-Takes from the Life of a Happy Man”

En este breve artículo acerca del padrino del cine de vanguardia, como le llaman muchos cinéfilos, incluimos fotogramas de gatos de esta película y de otras. No cabe duda de que el cineasta sentía amor por los gatos y que vivió con ellos hasta el día de su muerte, como lo demuestran las fotos de Jason Fulford.

El gato de Jonas Mekas (Foto de Jason Fulford)

Nació el 24 de diciembre de 1922 en una aldea de Lituania. En 1944, durante la ocupación nazi, fue detenido junto a Adolfas, su hermano pequeño, y llevado a un campo de trabajo próximo a Hamburgo del que consiguieron escapar ocho meses después. Se escondieron en una granja cerca de la frontera danesa durante dos meses, hasta el final de la guerra.

Sus hijos, Oona y Sebastian

En los cuatro años siguientes vivieron en campamentos para desplazados. El Ejército estadounidense proyectaba numerosas películas para entretenerles y fue allí donde vio por primera vez ‘El tesoro de Sierra Madre’. En una entrevista dijo: “Recuerdo que me gustó sobre todo el final. Vimos otra película, ‘Los ángeles perdidos’, de Fred Zinneman, acerca de gente desplazada. La falta de conocimiento que demostraba de la situación real hizo que mi hermano y yo nos enfadáramos mucho, por lo que empezamos a escribir guiones, y luego a hacer películas”.

Estudió Filosofía en la Universidad de Mainz, Alemania, y al cerrar los campos de refugiados, los dos hermanos fueron enviados a Estados Unidos. Al poco de llegar a Brooklyn, a finales de 1949, pidió dinero prestado para comprarse su primera cámara Bolex de 16mm y empezó a filmar momentos de su vida, algo que seguiría haciendo casi hasta su muerte. Por cierto, tuvo cinco cámaras Bolex.

La mano de Jonas Mekas

Su primera película en 35 mm, “Guns of the Trees” (Pistolas de los árboles), describe la cultura beat de Nueva York a finales de los cincuenta a través de cuatro personajes. A continuación realizó “The Brig” (El calabozo) en 1964, su última película tradicional. A partir de entonces empezó a rodar un diario cinematográfico titulado “Diaries, Notes and Sketches” (Diarios, notas y esbozos).

De la película “Diaries, Notes and Sketches”

Fundó el New American Cinema Group (Nuevo Grupo de Cine Americano) y la Cooperativa de Cineastas en 1962 como reacción al cine oficial. Consiguió que se vieran películas vanguardistas en algunos cines, sobre todo en Greenwich Village. El 12 de marzo de 1964 se le ocurrió presentar “Flaming Creatures”, de Jack Smith, ganadora del Premio “Cine maldito” en el Festival de Knokke Le-Zoute, Bélgica, y cuya comercialización fue prohibida por el ministro de Justicia de ese país. La policía de Nueva York arrestó durante veinticuatro horas a Mekas y a sus tres socios por proyectar la película. Pocos días después mostró “Un chant d’amour” (Un canto de amor), de Jean Genet, en sesión continua de media hora. A pesar de estar delante del cine, esta vez la policía no interrumpió la proyección.

Su hijo Sebastian con un gato

Jonas Mekas y gato

En la primera entrega del diario filmado, “Walden” (1969), de tres horas de duración, muestra el mundo y la gente que le rodeaba. Aparecen personalidades de la contracultura como Timothy Leary, Andy Warhol, Noman Mailer, John Lennon y Yoko Ono. Por cierto, fue él quien filmó a los dos últimos en 1969 en una cama de un hotel de Montreal como protesta contra la guerra de Vietnam. El grupo The Velvet Underground, compuesta entre otros por Lou Reed y John Cale, ensayaba en su casa.

De la película “Walden”

Se casó con Hollis Melton en 1974 y tuvieron dos hijos, Oona y Sebastian, que se convirtieron en un tema favorito para sus diarios filmados. En “As I Was Moving Forward Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty” (A medida que avanzaba, en ocasiones entreveía breves destellos de belleza), de cinco horas de duración, invita al espectador a compartir la vida de su familia, aunque el auténtico tema es el acto de la filmación en sí. Mostrada en 2000, dijo que era “la película Dogma definitiva, creada antes del nacimiento del movimiento Dogma danés”.

De la película “As I Was Moving…”

En 2007 inició “Proyecto 365 días”. Durante un año colgaría un vídeo on line diario como homenaje a Petrarca, que escribió una carta diaria a su amada Laura.

“Proyecto 365 días” (23 enero 2007)

En 2017, en una entrevista concedida al periódico “Village Voice”, del que había sido crítico de cine, dijo: “El cine, como cualquier arte, es un árbol con muchas ramas. Algunas más grandes que otras, pero todas importantes, y las pequeñas, a veces, lo son más que las grandes, porque atrapan la luz, el sol y alimentan el tronco del árbol”.

De la película “As I Was Moving…”

Fue una de las figuras más influyentes en el cine underground estadounidense. El término “underground” nació en Estados Unidos a finales de los cincuenta gracias a Film Culture, de la que el cineasta fue fundador y editor jefe. La revista se convirtió en portavoz de la vanguardia americana, que mantenía fuertes lazos con el movimiento beat de la época.

Jonas Mekas

Hay una página web muy completa por si a alguien le interesa saber algo más de este artista: http://jonasmekas.com/diary/

Jonas Mekas en su casa (Foto de Jason Fulford)


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Los gatos de Embrujada (Bewitched)

En 2005 se estrenó la película “Embrujada”, dirigida por Nora Ephron, y protagonizada por Nicole Kidman, Will Ferrell y Shirley MacLaine, pero no nos referimos ahora al largometraje, sino a la serie “Embrujada”, cuyo primer capítulo se emitió en Estados Unidos el 17 de septiembre de 1964 y el último el 25 de marzo de 1972, después de ocho exitosas temporadas, sobre todo las seis primeras.

Los protagonistas eran Elizabeth Montgomery en el papel de Samantha, Dick York, hasta la temporada 1969-70, cuando fue sustituido por Dick Sargent en el papel de Darrin, y la maravillosa Agnes Moorehead como Endora, la madre de Samantha. Los dibujos animados con los que se abría los episodios de la serie, creada por Sol Saks, apenas cambiaron en 9 años. En un momento dado, Darrin vuelve a casa después de una dura jornada en el centro de Nueva York como publicista, y encuentra a Samantha cocinando. Él se inclina para darle un beso, pero ella desaparece y un gato se frota contra las piernas de Darrin. La comida se quema.

 

 

 

 

 

 

 

Un comienzo tan esperanzador puede hacer pensar que de los 254 episodios emitidos muchos se centrarían en un gato, pero no es así. Solo en cinco hay un gato como coprotagonista, dos en el año 1965, uno en 1966, otro en 1969 y el último en 1971.

El primero, emitido el 21 de enero de 1965, se tituló “The Cat’s Meow”, traducido como “El maullido del gato”. Darrin debe entrevistarse con una guapa clienta de la agencia, y su jefe, el Sr. Tate (el inefable Larry White) le prohíbe decir que está casado. Cuando un siamés aparece inesperadamente, Darrin está convencido de que Samantha se ha transformado en gato para espiarle. Como pueden imaginar, sigue una serie de situaciones cómicas y Darrin acaba por descubrir que el gato es eso, un gato siamés.

 

 

 

 

 

 

 

Apenas un mes después, el 11 de febrero, se emitió el episodio “Ling Ling”. Darrin no encuentra a la modelo adecuada para un anuncio y Samantha lo soluciona transformando a un gato siamés en una preciosa mujer asiática. Hasta ahí todo va bien, pero el joven fotógrafo de la agencia se enamora de Ling Ling…

Dos episodios felinos tan seguidos era muy prometedor, pero hubo que esperar más de un año para volver a ver a un gato en “Embrujada”, el 19 de mayo de 1966, en el episodio “The Catnapper” o “El secuestragatos” en países de habla hispana. Esta vez no se trata de un siamés, sino de un gato color naranja. Se dice que era Orangey, el famoso gato sin nombre de “Desayuno con diamantes”, ganador de dos Patsy, el equivalente al Oscar para animales. Pero Orangey empezó a trabajar en 1951 cuando protagonizó “Rhubarb” (https://gatosyrespeto.org/2017/04/20/el-gato-orangey-un-premiado-actor/) y nos parece algo complicado que todavía trabajara con quince años. Incluso en su mejor momento, Orangey probablemente tenía dobles.

 

 

 

 

 

 

 

En este episodio, Endora cree que Darrin engaña a Samantha con una clienta y la transforma en gato, pero un detective entrometido lo secuestra para chantajear a la adorable bruja, que a su vez transforma al fisgón en rata con la consecuente persecución entre gato y rata.

Tres años después, el 13 de febrero de 1969, por fin vuelve a aparecer un gato coprotagonista en el episodio “Mrs. Stephens, Where Are You” (Sra. Stephens, ¿dónde está?) Serena, la traviesa prima de Samantha, a la que también da vida Elisabeth Montgomery en un papel doble, transforma a la madre de Darrin en gato. Pero antes aparecen varios más porque la Srta. Parsons, la vecina, es una gran amante de los gatos y uno se queda atrapado en un árbol. Samantha, claro está, le ayuda a bajar con un poco de magia. Aquí los gatos tampoco son siameses, sino callejeros muy variopintos, lo que dificulta la tarea de Samantha cuando busca a su suegra.

Y finalmente, el 8 de diciembre de 1971, la última temporada de la serie, se emitió “The Eight Itch Witch”, pero ignoramos el título en español. Una traducción aproximada podría ser “La crisis de los ocho años”. Y la historia se repite; esta vez es Endora la que transforma a un gato en mujer para poner a prueba la fidelidad de Darrin. Se ve a Endora sentada en una nube mientras recita un encantamiento. Aparece una magnífica siamesa llamada Ophelia y se convierte en la modelo ideal para el anuncio del tractor “Tom Cat” (Gato Macho), interpretada por Julie Newmar, que había sido Catwoman en la temporada 1966-67 de la serie “Batman”. Algunos chistes de este episodio fueron sacados directamente del capítulo “Ling Ling”.

Julie Newmar (Catwoman)

Elisabeth Montgomery tenía un gato siamés llamado Zip Zip y parece ser que trabajó en los dos primeros episodios que mencionamos aquí. Eso explicaría la actitud de la actriz tumbada en el suelo del plató, sin zapatos y abrazada a un siamés que no parece estar nada incómodo. En otra foto aparece sentada al lado de un gato rubio. Nos atrevemos a afirmar que a Elisabeth Montgomery le gustaban los gatos.

También hemos encontrado la foto de una muy joven Agnes Moorehead con un gato negro. Y la forma en que Dick York sujeta a los gatos nos lleva a creer que estaba acostumbrado a ellos.

La serie no dejó de emitirse por falta de éxito, sino porque Elisabeth Montgomery no quiso seguir interpretando a la bruja a la que había dado nombre, porque en principio debía llamarse Cassandra, pero no le gustó nada. Se casó en 1963 con William Asher cuando ya era una conocida actriz y decidió dejar la profesión. Pero su marido pensaba que una intérprete tan buena no debía abandonar y se le ocurrió producir una serie con ella como protagonizaría.

Elisabeth Montgomery era la propietaria del 20% de los derechos de “Embrujada” y ganó millones con la primera emisión y reposiciones de la serie. Hija de un productor, creció en Hollywood y era una mujer muy discreta que concedió poquísimas entrevistas, además de proteger celosamente su vida privada. Falleció a los 62 años, el 18 de mayo de 1995.

Dedicamos esta entrada a Samantha, que no se llamaría así si no fuera por “Embrujada”.


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El gato Mississippi y el poeta Joseph Brodsky

 

“…y mirando al sol con los ojos entrecerrados, una sensación me invadió de pronto: Soy un gato. Un gato que acaba de comerse un pez. Si alguien me hubiera hablado en aquel momento, habría maullado. Me sentí absoluta y ‘animalmente’ feliz”.

Así hablaba Joseph Brodsky describiendo un momento de su vida. En el ensayo “A Room and a Half” (Una habitación y media), el escritor cuenta que, de niño, disfrutaba pronunciando algunas palabras como lo haría un gato. Su padre enseguida se apuntó al juego y acabaron llamándose mutuamente “Gran gato” y “Pequeño gato”. El título del ensayo se debe a que vivía con sus padres en un auténtico palacio repartido entre varias familias donde cada persona tenía derecho a 9,5 metros cuadrados. Su “media habitación” estaba separada de la de sus padres con cortinas y estanterías llenas de libros.

Con Mississippi

Estuviera donde estuviera, tenía tendencia a buscar la compañía de gatos. Fueron sus amigos más fieles empezando por Olga, la gata blanca y negra de su infancia; Glick, el gato ruidoso y algo loco de la gran poetisa rusa Anna Ajmátova; Pas, el gato gris que su madre ganó en una partida de cartas; Patas Blancas y Sansón, cuando vivía en Leningrado; el bien llamado Big Red y, finalmente, Mississippi, su inseparable compañero en Estados Unidos.

Andrei Kjrzhanovski, el director de la película “Room and a Half” (Habitación y media), mezcla de falso documental y animación en torno a la vida de su amigo Joseph Brodsky, y también amante de los gatos, dijo: “A veces le preguntaban por qué había llamado Mississippi a su gato y solía contestar: ‘Para mí era importante que el nombre contuviera muchas eses porque en ruso el sonido de la ese se asocia a los gatos’. A menudo Brodsky firmaba con el dibujo de un gato. El realizador se refiere en varias ocasiones a Joseph Brodsky como Joseph Catman, es decir, Joseph “hombre-gato”.

Antes de esta película ya había realizado un cortometraje sobre el autor titulado “A Cat and a Half” (Un gato y medio), una combinación de animación, documental, fotografía y ficción. Tardó diez años en completar ambas.

En el largometraje, Andrei Kjrzhanovski incluso llega a decir que los primeros poemas del autor son obra de un descarado gato de animación que no para de fumar y que solo vive en la imaginación del niño Joseph. Más tarde, cuando Brodsky ya vivía exiliado en Estados Unidos, su madre Masva hablaba con un gato como si su hijo habitara en la cabeza del felino.

Joseph Brodsky (Iosif Alekzandrovich Brodsky) nació el 24 de mayo de 1940 en Leningrado, un año antes de la invasión nazi. Su madre era contable y su padre, fotógrafo para el Museo de la Marina de Leningrado. Hijo único, era el ojo derecho de ambos. Leningrado fue asediada dos años por las tropas alemanas durante la guerra, y a pesar de no tener comida, sus habitantes nunca se rindieron.

Con Osya

De la película “Habitación y media”

Dejó el instituto a los 15 años, cuando su padre perdió el puesto en el Museo, y se puso a trabajar en una fábrica, pero lo dejó a los seis meses. En los siete años siguientes trabajó en un faro, en un laboratorio de cristalografía y en una funeraria, entre otros lugares. Empezó a escribir poemas a los 17 años y no tardó en llamar la atención de Anna Ajmátova, que se convirtió en su protectora y mentora.

Estudio en la URSS

En 1964 fue condenado a cinco años de trabajos forzados en el norte de Rusia por “parásito social”. Durante los meses que duró el juicio se le internó en un hospital psiquiátrico, un periodo muy duro para él. Sin embargo, los 18 meses de condena que pasó en el pueblo de Norenskaya, a unos 550 kilómetros al norte de Leningrado, fueron maravillosos. Alquiló una casita sin calefacción ni agua, pero estaba solo. Sus amigos y su madre iban a verle, tenía una máquina de escribir y leía a su poeta favorito, W.H. Auden. A pesar de una condena de cinco años, pudo regresar mucho antes gracias a la campaña mediática que organizaron Anna Ajmátova y Jean-Paul Sartre. Su exilio tuvo el efecto opuesto al deseado por las autoridades soviéticas: era desconocido fuera de su país y regresó a Leningrado como un celebridad internacional.

Con dos amigos

Aun así, le era imposible publicar en la Unión Soviética y sobrevivía haciendo traducciones o pequeños trabajos. A principios de los setenta, los vientos políticos volvieron a cambiar de rumbo y Brézhnev aprovechó la presión de occidente para “liberar” a judíos soviéticos. Brodsky dispuso en 1972 de tres semanas para hacer las maletas e irse para siempre. Primero llegó a Viena, donde conoció por casualidad a su ídolo W.H. Auden, y acabó en Estados Unidos, primero en Nueva York y luego en Massachusetts como profesor.

 

En 1987 ganó el Premio Nobel de Literatura, lo que le permitió pasar largas temporadas en Italia, y en 1991 fue nombrado poeta laureado de Estados Unidos. Se casó con una joven universitaria de ascendencia rusa e italiana, y se mudó a Brooklyn. En 1993, su esposa dio a luz a una hija a la que llamaron Anna. El poeta falleció el 28 de enero de 1996 de un infarto a los 56 años.

De la película “Habitación y media”

Nunca regresó a Rusia, a pesar de sus muchos intentos. Aunque adoptó la nacionalidad estadounidense, jamás dejó de ser ruso y de echar de menos el país donde había nacido. Y para volver a los gatos, escribió: “Soy como un gato. Cuando algo me gusta, quiero olerlo y relamerme… Como un gato, ¿verdad? A los gatos les da exactamente igual que exista una sociedad que se llame ‘Memoria’, o un departamento de propaganda del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. También les deja en la más absoluta indiferencia quién es el presidente de Estados Unidos, incluso si hay uno. ¿Por qué sería yo peor que un gato?”