Gatos y Respeto

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Doce retratos de un gato, de Walker Evans

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El magnífico fotógrafo estadounidense Walter Evans nació en 1903 en Saint Louis, Misuri, y falleció en 1975 en New Haven, El fotógrafo Walker EvansConnecticut. Es uno de los padres de la tradición documental en la fotografía estadounidense y supo plasmar el presente como si ya fuera el pasado. Durante cincuenta años, desde finales de los años veinte hasta principios de los setenta del siglo pasado, se dedicó a retratar Estados Unidos con tremenda precisión y sensibilidad, creando una colección de proporciones enciclopédicas. Sus fotografías de personas, casas de pueblos, iglesias rurales, barberías y cementerios transmiten un profundo respeto por los ciudadanos de a pie y le transformaron en uno de los más notables documentalistas estadounidenses.

12 Portraits of a Cat - Walker Evans (1903-1975)

Desde pequeño hacía fotos de su familia con una pequeña cámara Kodak. Después de trasladarse a Nueva York, empezó a trabajar en librerías y en la Biblioteca Pública de esta ciudad, lo que le permitió dar rienda suelta a su pasión por T. S. Eliot, D. H. Lawrence, James Joyce, E. E. Cummings, Charles Baudelaire y Gustave Flaubert. Después de pasar todo el año 1927 en París, regresó a Nueva York con la intención de ser escritor, pero la fotografía seguía atrayéndole y no tardó en cambiar de idea.

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Sus primeras obras están influenciadas por el modernismo europeo, pero pronto empezó a desarrollar un estilo más realista, más cercano. Trabajó sin cesar durante los años de la Gran Depresión y en 1935 aceptó la oferta del Departamento de Interior para fotografiar a una comunidad de mineros sin trabajo en el oeste de Virginia. Poco después, el Departamento de Agricultura le contrató como “especialista informativo” para fotografiar la vida en pueblecitos y así demostrar que el Gobierno Federal intentaba mejorar la vida de las comunidades rurales durante la Depresión. Eso le permitió recorrer el país y realizar fotografías únicas en compañía de otros grandes, como Dorothea Lange, Arthur Rothstein y Russell Lee, entre otros.

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En 1936 viajó a Alabama con su amigo el escritor James Agee, que debía escribir un artículo sobre los aparceros para la revista Fortune. De este recorrido nació el impresionante libro “Let Us Now Praise Famous Men” (Alabemos ahora a hombres famosos), publicado en 1941, de 500 páginas de texto y fotos en torno a tres familias de granjeros.

Siete retrato de chico y gato

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Entre 1938 y 1941 realizó una notable serie de retratos en el metro de Nueva York que no fueron publicados hasta 1966 en el libro recopilatorio “Many Are Called” (Muchos se llaman). Se trataba de 86 fotografías realizadas con una Contax de 35 mm que llevaba atada al pecho y con el objetivo escondido entre dos botones de su abrigo para que no se viera.

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Desde 1934 a 1965, más de 400 fotografías suyas ilustraron 45 artículos publicados en la revista Fortune, de la que fue editor; asimismo, escribió muchos de los textos que acompañaban a sus fotos. En 1965 fue nombrado profesor de Fotografía en la facultad de Arte de la Universidad de Yale.

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En 1973, debido a su frágil salud, empezó a usar la innovadora Polaroid SX-70 hasta su muerte, acaecida dos años después. Al igual que otros fotógrafos de la época, como por ejemplo Henri Cartier-Bresson, no solía pasar mucho tiempo en el cuarto oscuro y se limitaba a dar algún que otro consejo mediante notas adjuntas a la película.

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Pero quizá os preguntéis por qué hablamos de Walker Evans en nuestro blog. Simplemente porque realizó una serie de fotografías titulada “Doce retratos de un gato” en un corto lapso de tiempo a finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta. Ignoramos el nombre del gato, que siempre es el mismo. En todos los retratos, excepto en uno donde es muy joven, tiene la misma edad, probablemente de diez a doce meses. Solo hemos encontrado diez fotos, y es probable que entre estas haya tres que no pertenezcan a la serie; serían la del gatito, una donde está a contraluz en la ventana y la de los niños. La undécima foto es del autor. Miden 5,70 por 7,70 centímetros y son auténticas instantáneas donde el autor capta un momento fugaz de la vida del gato. Y todas ellas, sin excepción, nos parecen maravillosas.

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Gatos y teatros del Reino Unido (y otros países)

Gato y cartel teatral

Érase una época en la que cualquier teatro del reino que se preciaba se enorgullecía de tener un gato residente, e incluso dos. Pero, tristemente, la tradición ha ido desapareciendo poco a poco por diversas razones: se usan pesticidas y no gatos para atrapar a los ratones, grandes aficionados del vestuario y atrezo; las alarmas antirrobo son muy sensibles y detectan la presencia de un gato; las ordenanzas en torno a la higiene son cada vez más severas… Total, los mínimos ya no tienen cabida en los escenarios. Por ejemplo, durante los 21 años en los que se representó el musical “Cats” en el New London Theatre, ni la sombra de un gato de cuatro patas cruzó el escenario. Pero no desesperemos, todavía quedan.

Marzipan

Marzipan

Empecemos por el principio, con una lista de los más famosos y recordados. La mayoría son gatos muy británicos, aunque hemos encontrado algunos allende los mares, en Estados Unidos y en Australia. Y ya que estamos, encabezará la lista Marzipan, la gata del cine Astor, en St. Kilda, Melbourne, que murió en mayo de 2013 a los 21 años.

La muy lamentada Marzipan (cine Astor, Australia)

La muy lamentada Marzipan (cine Astor, Australia)

Era famosa entre los espectadores y muchos se fotografiaron con ella. Tenía la costumbre de pasear por la sala a oscuras durante las proyecciones hasta encontrar un regazo cómodo donde instalarse.

En Rome, estado de Nueva York, encontramos a Kallie, que figura como “Kallie T. Cat, exterminadora de ratones” en la lista del personal del cine. Su nombre es un homenaje a los hermanos Kallet, que encargaron la construcción del cine. Actualmente, su aforo sigue siendo de 1.788 asientos y abre sus puertas unas cien veces al año para proyectar películas mudas o clásicas, y prestar su escenario para conciertos de big bands y representaciones teatrales.

Boy Cat, el descarado (Albery Theatre)

Boy Cat, el descarado (Albery Theatre)

Y ahora pasemos a Boy Cat, residente del Albery Theatre de Londres, que se hizo famoso por comerse el ramo de flores destinado a la princesa Margarita durante un estreno. Su compañera se llamaba Girl Cat. En otra ocasión, durante una representación de “Pigmalión”, Boy Cat cruzó el escenario, saltó al patio de butacas y se sentó en un asiento vacío.

Polly y Victoria residieron en el Apollo Victoria Theatre a partir de 1982, después de ser rescatados de una muerte segura por ahogamiento. Victoria falleció en 1992, y en junio de 1993 el nuevo director del teatro declaró que Polly no podía quedarse por razones de higiene. Se retiró al campo con el jefe de carpintería, pero murió atropellada a los pocos meses.

Pluto, el magnífico (Battersea Arts Centre)

Pluto, el magnífico (Battersea Arts Centre)

Pluto es el gato negro del Battersea Arts Center desde 2011 y, como puede verse en su foto, se ha adaptado perfectamente.

El incomparable Beerholm (Globe Theatre, actual Gielgud)

El incomparable Beerbohm (Globe Theatre, actual Gielgud)

Uno de los gatos de teatro más famoso fue Beerbohm, que vivió casi veinte años. Se ocupaba de mantener a raya a los ratones del antiguo Globe Theatre, ahora el Gielgud, y descendía de un largo linaje de gatos de teatro. Tenía por costumbre cruzar el escenario durante las representaciones, llevándose los aplausos del público y sacando de quicio a los actores. Se dice que para la representación de “La casa de Bernarda Alba”, se esparció una capa de arena por todo el escenario y que Beerbohm estaba encantado de disponer de un arenero de semejante tamaño. Murió en Kent en 1995 en casa del carpintero con el que se había jubilado. Su retrato cuelga en los pasillos del teatro.

El nuevo Globe Theatre, una fiel reconstrucción de la época shakespeariana, abrió sus puertas en 1997 y un par de años después, la dirección acogió a dos gatos de un centro de rescate, Jack y Cleo, cuando un ratón cruzó el escenario. Sus nombres artísticos son Bruto y Porcia, nada menos. Incluso una cadena de televisión turca los ha filmado.

Osborne (Royal Court Theatre) en una representación de Las sillas, de Ionesco

Osborne (Royal Court Theatre) en una representación de Las sillas, de Ionesco

Osborne, el gato del Royal Court Theatre, falleció en 2013 el día de Halloween después de ser adoptado por el teatro a finales de los noventa cuando hubo una plaga de ratones. Al parecer, mató a veinticinco en su primera semana de residencia.

Y no olvidemos a Misty, una gata gris con manchas que pasa gran parte del tiempo durmiendo en una caja llena de cortinas debajo del escenario del Strand Theatre sin inmutarse por el ruido de pasos, voces y gritos encima de su cabeza. Solo pudieron con ella las dos motos que entraban en escena durante la representación de “Buddy”, pero regresaba a su caja en cuanto se iban.

El Manchester Apollo tiene a Chess, un enorme gato blanco y negro que duerme en la taquilla del teatro, pero el Oxford Playhouse jubiló antes de tiempo a BC (Big Cat) por sus repetidas apariciones en el escenario y las bolas de pelo en los camerinos. El hecho dividió al personal de tal forma que el director de escena y el jefe eléctrico estuvieron un año sin hablarse.

Harry, alias Warren (Mercury Theatre, Colchester)

Harry, alias Warren (Mercury Theatre, Colchester)

Por alguna razón desconocida, el gato del Mercury Theatre en Colchester tiene dos nombres. El verdadero es Harry, pero todos le llaman Warren.

Ambrose, el seductor (Theatre Royal, Drury Lane)

Ambrose, el seductor (Theatre Royal, Drury Lane)

Nos falta mencionar a Ambrose, que protagonizó una gran historia de amor con una actriz en el Theatre Royal, Drury Lane. Ambrose llegó al teatro en 1974 durante las representaciones de “Billy”, protagonizada por Michael Crawford. Ambrose, que siempre iba de etiqueta, chaqueta negra y camisa blanca, disfrutaba enormemente saliendo a escena, lo que molestaba profundamente al actor. Parece ser que hubo amenazas, pero el personal del teatro se puso del lado de Ambrose.

Avis Bunnage formaba parte del elenco y se enamoró de Ambrose. Cuando la obra dejó de representarse empezó una correspondencia de doce años entre ella, Ambrose y la secretaria del teatro, Thora Tolson. En mayo de 1976 la actriz escribió: “No dejo de pensar en Ambrose, le echo mucho de menos. Si ve que se entristece, avíseme y espero que ‘ellos’ permitirán que me lo lleve…” En 1983 el gato enfermó, y en agosto de ese mismo año Avis Bunnage mandó un talón con estas palabras: “Les ruego que acepten esta cantidad para los gastos de Ambrose. Me haré cargo de todo lo que necesite hasta su recuperación”. Ambrose falleció en 1985, lo que entristeció profundamente a la actriz, que tenía entonces 62 años. Nunca hubo otro gato residente en el Theatre Royal.


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Un enamorado de los gatos, Frédéric Vitoux

Frédéric Vitoux con gato

Frédéric Vitoux, de la Academia Francesa, pues así firma sus libros, es un novelista y ensayista francés nacido en 1944 no lejos de Orleans. Autor de numerosos libros y gran especialista en el escritor Céline – que compartió su vida y viajes con el célebre gato Bébert (https://gatosyrespeto.org/2014/05/20/el-gato-bebert-y-louis-ferdinand-celine/) -, publicó en 2008 el “Diccionario enamorado de los gatos”, desgraciadamente no traducido al castellano. De hecho, ninguna de las obras de Vitoux está traducida al castellano, ni siquiera la famosa “Bébert, le chat de Louis-Ferdinand Céline”. Pero volvamos al “Diccionario enamorado de los gatos” con sus 139 entradas, desde la letra a (Abisinio) hasta la zeta (Zen). Entre medias, todo tipo de anécdotas gatunas en torno a autores, pintores, músicos, políticos, filósofos, reyes, libros, en fin, de todo. No cabe duda de que el autor es un apasionado de los gatos.

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Ahora bien, lo curioso es que Frédéric Vitoux no creció con un gato; más aún, no entró realmente en contacto con uno hasta conocer a Nicole, su futura esposa y dueña de Mouchette. Bueno, anteriormente hubo un contacto esporádico con Fagonette, la gata de su abuelo George Vitoux, famoso médico en la época, pero como él mismo dice en el diccionario bajo el epígrafe “Vida (Los gatos de mi vida)”, ignoraba a los gatos y ellos le ignoraban. Todo cambió con Mouchette, una gata muy peculiar que dividía su vida entre la librería de Nicole, el café de sus padres al otro lado de la calle y la pescadería de los Filleul, donde robaba una anguila si la madre de Nicole tardaba demasiado en darle de comer. Mouchette fue un primer contacto, pero nunca vivió con Vitoux. Cuando Nicole y él se casaron, la gata se quedó con los padres de la novia. Falleció a los 22 años, una edad del todo respetable.

Gatos

Nicole echaba de menos tener un gato y decidieron adoptar uno que resultó ser una. Como estaban en un momento wagneriano, la llamaron Fafnie, diminutivo femenino de Fafner, el personaje que aparece en “El oro del Rin”, de la tetralogía “El anillo del nibelungo”. Fafnie era una gata intrépida que no se detenía ante nada. En esa época vivían en un primer piso en la isla Saint-Louis, en medio del Sena. Si un camión se paraba debajo del balcón, Fafnie saltaba encima y bajaba a la calle. También conseguía colarse en el jardín interior del barón de Rédé, desencadenando la furia de sus criados. A menudo debían salir a buscarla por la isla de noche. Fafnie tenía cuatro años cuando se fueron a recorrer Italia durante 15 días y la dejaron con los padres de Nicole, ya jubilados. Frédéric Vitoux dice que, volviendo por Suiza, tuvo el presentimiento de que la gata había muerto. Y así fue. Una radiografía demostró que tenía balines de plomo alojados en el hígado que la habían envenenado poco a poco; el culpable era uno de los criados del barón que se dedicaba a disparar a todo lo que se movía por el jardín.

El autor con Nessie

El autor con Nessie

Después llegó la fiel Nessie, llamada así por el monstruo del lago Ness. Nessie era casi la antítesis de Fafnie, no se escapaba, el exterior le interesaba poco, prefería pasar largas horas durmiendo en el balcón. Se acostumbró a viajar en coche y se quedaba dormida en el regazo de Nicole o en el asiento trasero. Solían veranear en Saint-Maxime, un pueblecito en el Mediterráneo donde los padres de Frédéric tenían una casita. Allí murió Nessie, a los 13 años, de leucemia.

El autor con Zelda

El autor con Zelda

Y llegó un gato macho, Papageno, hijo de una espléndida cartuja y de un callejero que estaba de paso. Pero Papageno empezó siendo Papagena, en honor a Mozart, ya que la pareja estaba convencida de que era una gatita. (Reconocemos que nos sorprende que todavía no supieran distinguir entre gato y gata). Nicole, al descubrir que no era una hembra, no conseguía encariñarse con Papageno hasta que este enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. Creció y se transformó en un gato de patas altas, de más de siete kilos, gris, prudente, al que no le gustaban los cambios, que aceptaba a los invitados mientras no se quedasen hasta muy tarde y que odiaba viajar. Murió a los 21 años.

Al cabo de un año llegó Zelda, el 31 de diciembre de 2007. La encontraron dando un paseo por el campo, era un gatita negra de dos meses. Y aquí acaba la historia de Vitoux y de sus gatos. No sabemos qué ha sido de Zelda desde el 2007, pero hemos encontrado una foto del autor de pie ante un sofá con una gata negra, ¿será Zelda?

En una entrevista, y ante la pregunta “¿Es el gato el compañero ideal del escritor?, contestó: “Existe una fuerte intimidad entre los escritores y los gatos, sus silenciosos compañeros. Marcel Proust dijo que ‘los libros son el producto de la soledad y los hijos del silencio’, y tenía razón. El gato respeta la soledad y el silencio. Llega, salta a la mesa, mira al escritor, ronronea y le deja escribir, aunque en ocasiones le roba la pluma, pasa por el teclado o se tumba en la hoja. Además, el escritor, ante el gato, siente el vértigo de lo desconocido y del secreto. El gato llama a la imaginación, al misterio”.

Diccionario enamorado de los gatos

Diccionario enamorado de los gatos

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Y hablando del “Diccionario enamorado de los gatos”, dice: “Escribí un diccionario enamorado, no una antología. Es probable que olvidara incluir tantos temas como los que cito. El mismo título del libro reivindica su subjetividad y sus lagunas“.

Además del “Diccionario” (Fayard, 2008) y de “Bébert, le chat de Louis-Ferdinand Céline” (Grasset, 1976), también es el autor de “Un amour de chat” (Balland, 1979).


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La gata Ti-Puss, India y Ella Maillart

Con Ti-Puss y Ming

Ella Maillart con Ti-Puss y Ming

“Estado civil: Sra. Minou Wildhusband, nacida Ti-Puss. Las elegantes la rechazan por ser delgada y fea. Los seres sensibles comentan, pensativos, la fascinación que ejercen sus ojos ardientes. Los amigos de los animales exclaman espontáneamente: ‘¡Qué animal tan maravilloso!’ (…) Cuando, por cortesía, me veo obligada a hablar de ella, musito con modestia que solo importa el carácter. Jamás intento convencer a nadie de que Ti-Puss, quintaesencia del alma felina, reúne en sus humores más diversos la intensidad de la belleza y de la agilidad”.

Así empieza la novela “Ti-Puss (o India con mi gata)”, de la escritora y gran viajera suiza Ella Maillart, donde describe sus periplos por el subcontinente en compañía de una increíble gata cuyo nombre procederemos ahora a explicar. Ti-Puss es la contracción de Petit Pussy (Pequeño gato), y en cuanto a Minou Wildhusband, Minou significa minino/a en francés y Wildhusband se debe a que el primer novio de Ti-Puss fue un gato callejero bastante salvaje, un “wild husband” (marido salvaje, en inglés).

Ella Maillart nació en Ginebra el 20 de febrero de 1903, de padre suizo y madre danesa. Su madre la llevaba cada domingo de Ella Maillart con gatoinvierno a esquiar a las montañas, algo considerado una excentricidad en la época. En 1913, sus padres se trasladaron a un pueblecito a orillas del lago Lemán a unos siete kilómetros de Ginebra, donde conoció a Hermine (“Miette”) Saussure. Las dos compartían las mismas aficiones, el esquí, la vela, la lectura, y se convirtieron en amigas inseparables. En 1921, “Miette” compró una balandra de 7 metros de eslora y las dos, sin ayuda de un motor auxiliar, cruzaron hasta Córcega, volvieron a Cannes y fueron recibidas como dos heroínas. Poco después, con otras dos chicas, recorrieron todo el Mediterráneo en un velero de catorce toneladas hasta que “Miette” enfermó y abandonó la travesía. En 1924 representó a Suiza en la prueba de vela en solitario en los Juegos Olímpicos, clasificándose novena entre 17 participantes de los que era la única mujer.

Durante varios años trabajó en cosas muy diversas para ganarse la vida. En 1930 se trasladó a Moscú para escribir artículos acerca de la juventud soviética. Allí viajó con un grupo de universitarios al Cáucaso y descubrió el valle escondido de Esvanetia. En París, el editor Charles Fasquelle le encargó un libro acerca de su experiencia, “Parmi la jeunesse russe” (Entre la juventud rusa), publicado en 1932. Ese mismo año recorrió el Turquestán ruso y descubrió a los kirguises, los kazajos y los uzbecos. Regresó sola, con un enorme macuto, por las repúblicas soviéticas del sur, sin permiso y evitando los controles. A su regreso a París escribió “Des Monts célestes aux sables rouges” (Desde los montes celestes a las arenas rojas).

Ti-Puss durante un paseo

Ti-Puss durante un paseo

En 1934, el periódico “Le Petit Parisien” la mandó a Manchuria, entonces ocupada por Japón. Desde allí, se trasladó al Turkestán chino pasando por India y el norte de Tibet en compañía de otro aventurero, Peter Fleming. Tardaron siete meses en llegar a Srinagar, en Cachemira. En 1936 se publicó con un enorme éxito “Oasis prohibidos” (Península, 1999), en el que relata su largo y casi impensable periplo. Siguió viajando y dando conferencias hasta 1939, cuando recorrió Irán y Afganistán con una amiga periodista y escritora a la que intentó liberar de su adicción a la morfina sin éxito, lo que dio pie a otro libro, también publicado en español por la editorial Timum Mas en 1999 bajo el título “La ruta cruel: un viaje por Turquía, Persia y Afganistán” y nuevamente en 2015 por La línea del horizonte ediciones bajo el título “El camino cruel: un viaje por Turquía, Persia y Afganistán con Annemarie Zwarzenbach”.

Portada del libro

Portada del libro

Y después de esta larga introducción, llegamos a los años que estuvo Ella Maillart en India, donde conoció a Ti-Puss. Vivió en India entre los años 1939 y 1946. Primero se instaló en Tiruvannamalai, al sur de Madrás, cerca del asram de su maestro Ramana Maharishi.

Sri Ramana - Tiruvannamalai, 1941

Sri Ramana – Tiruvannamalai, 1941

También siguió las enseñanzas de Atmananda (Krishna Menon) en la provincia de Kerala.

Sri Atmananda (Krishna Menon) en Kerala

Sri Atmananda (Krishna Menon) en Kerala

En su libro en torno a Ti-Puss, que desgraciadamente no ha sido publicado en español, describe cómo recorrió toda una parte del subcontinente (ver mapa y recorrido con puntos) con la gata en compartimentos de tercera y autobuses.

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Ella Maillart no tenía mucho dinero y reducía sus gastos al mínimo. En su primer viaje con Ti-Puss, desde Tiruvannamalai a Kodaikanal, huyendo del terrible calor de Madrás, cuenta cómo, al cabo de unas cuantas horas en un vagón repleto de gente, fue necesario bajar a Ti-Puss del tren en una parada para encontrar un lugar con arena o tierra, y su miedo al pensar que el tren podía irse sin ella.

Lo realmente increíble es que Ti-Puss se acostumbró a viajar en tren y en autobús, y a cambiar de casa regularmente. Seguía a Ella en todos sus paseos e incluso la acompañó a escuchar a los maestros. Pero también dio grandes sustos a su amiga y dueña, como el día que, camino de Jagdalpur y Amarati, estuvieron unos días en Raipur y la gata desapareció. Al día siguiente debía irse y tardaría dos semanas en volver. Tristísima, se fue. A su regreso buscó a la gata y estaba a punto de rendirse cuando encontró a Ti-Puss con la pata rota en un jardín cercano a la casa. Con la pata inmovilizada, Ti-Puss viajó hasta Benarés antes de regresar a su tranquila vida en Tiruvannamalai, donde conoció a su primer amante. Poco después volvieron a irse a Thiruvananthapuram para seguir las enseñanzas del maestro Atmananda, y Ti-Puss (para entonces llamada Sra. Minou Wildhusband) dio a luz a cuatro gatitos, de los que Ella guardó dos, Ti-Zoli y Foxy, y sacrificó a los otros, algo totalmente habitual en la época. Regaló a Foxy y se quedó con Ti-Zoli.

Ella Maillart y gato

Unos meses después volvieron a emprender camino hacia la montaña huyendo de la tremenda humedad de la provincia de Travancore, y Ti-Puss desapareció por segunda vez. En la estación de Kodai Road, donde debían pasar ocho horas hasta la llegada del autobús, Ella decidió dejar salir a Ti-Puss. A las dos horas, preocupada, fue a buscarla, la llamó, pero Ti-Puss no volvió. Tardaría mucho tiempo en verla de nuevo. Después de describir a la gata a todo el personal de la estación y de dejarles la cesta en la que viajaba, subió al autobús que la llevaba a Kodaikanal con Ti-Zoli, mucho más dócil y con menos carácter que su madre. Pasaron seis semanas hasta que una mujer la avisó de que Ti-Puss estaba en la estación desde hacía tres semanas y que cada noche iba a esperar el tren procedente de Travancore. Reencontró a Ti-Puss, pero debió regalar a Ti-Zoli, a la que su madre no soportaba.

La última y definitiva fuga de Ti-Puss tuvo lugar en Kalimpong. Ella Maillart la había dejado durante tres semanas en casa de su amiga Beryl, que la acompañaba en un viaje por el Tibet. A su regreso, Winnie, la gata de Beryl, vino corriendo para recibirlas, pero Ti-Puss no estaba. Nadie la había visto en dos semanas. Cada noche, Ella salía a buscarla y le hablaba así: “Minou, amada mía, ven una última vez, permite que vuelva a sujetarte la barbilla y a despedirme de ti si de verdad prefieres la libertad (…). Hemos vivido las dos juntas durante tres años muy llenos, no puedes estar lejos de aquí. Vuelve, vuelve conmigo, necesito que me hagas una señal”.

Ella Maillart en Chandelin

Ella Maillart en Chandolin

Pero Ti-Puss nunca apareció y Ella Maillart regresó sola a Suiza. Pasaba los meses de más calor en la casa que compró en el pueblo de Chandolin y dedicaba el tiempo restante a viajar. Falleció el 27 de marzo de 1997.