Gatos y Respeto

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El gato Behemot, el Maestro y Margarita

El 9 de agosto de 2018, varios medios muy serios (el New York Times y la BBC, entre otros) se hicieron eco de una noticia que, a primera vista, podía parecer intranscendente para cualquiera que no estuviera familiarizado con Mijaíl Bulgákov y su novela “El Maestro y Margarita”.

Mijaíl Bulgákov
Edición española

El Museo “Casa de Mijaíl Bulgákov” anunció el 1 de agosto de ese año que uno de sus empleados había sido secuestrado. Efectivamente, el gato Behemot, residente en el museo y con un enorme número de seguidores, había desaparecido.

Koroviev y Behemot delante del museo, Moscú
C.C. Askew

Pero quizá deberíamos empezar diciendo que Mijaíl Bulgákov fue uno de los autores más influyentes y subversivos de la Unión Soviética, sobre todo por su novela “El Maestro y Margarita”, que transcurre en su mayoría en Moscú, en los alrededores del piso donde vivía el escritor con su esposa.

Alexandra Mary Everson

Stalin era un admirador del autor, sobre todo de sus obras de teatro, pero prohibió la publicación de la novela al considerarla una sátira de la sociedad soviética y de la clase intelectual de entonces. Bulgákov empezó a escribirla en 1928, pero no se publicó hasta 1966, veintiséis años después de su muerte.

Arina Orlova
El autor y Behemot en Vladikavkaz, Rusia

El personaje principal es el Dr. Voland, un experto en ciencias ocultas – en realidad, el diablo – que llega a Moscú junto a tres acólitos, Koroviev y Azazello, con apariencia de seres humanos, pero que son demonios, y el gato Behemot, el personaje que nos interesa. También están el Maestro y Margarita, claro, así como Poncio Pilato y Joshua Ga-Nozri (Jesús de Nazaret), dos personajes de la novela que el Maestro no consigue publicar.

Behemot en Kiev
Maria Baur

Pero volvamos a Behemot, un gato negro – supuestamente tan grande como un cerdo – que habla, anda sobre dos patas, puede adoptar forma humana, sabe jugar al ajedrez, le gusta beber vodka y comer bien, disfruta jugando con pistolas y tiene una fuerte tendencia a hacer comentarios de lo más desagradable.

Behemot en Moscú
Nadezhda Sokolova

De hecho, Behemot – llamado así por el monstruo bíblico y porque también significa “hipopótamo” en ruso – deja marcado a todo el que lee la novela, y eso quizá explique por qué en el 90% de las portadas de las distintas ediciones, en cualquier idioma, aparece el gato. Lo mismo pasa con los carteles de las obras de teatro basadas en la novela. Tal vez sea el personaje más claramente recordado.

Edición francesa
El autor y Behemot en Járkov, Ucrania

Y aquí es donde entra en escena el actual Behemot. En un museo dedicado a Mijaíl Bulgákov no podía faltar un gato negro de cierta importancia. Yevgeny Markov, el guarda nocturno del museo, le conoce desde que llegó siendo un gatito y le ha visto crecer hasta convertirse en un espléndido gato negro de pelo largo. En 2018 tenía 13 años, por lo tanto ahora tiene 16 o 17. No hemos encontrado ninguna referencia indicando que Behemot no siga ocupando su puesto en el museo.

Behemot en el museo, Moscú
Edición inglesa

Como compensación por su trabajo, que consiste en recibir a unos 200 visitantes diarios (aunque las malas lenguas dicen que es capaz de ignorar a cualquiera), Behemot tiene techo y comida, cuidados veterinarios y peluquería. Se toma varios descansos diarios, dando un paseo por los parques cercanos y los patios de otros inmuebles cuando el tiempo lo permite.

Edición inglesa

Es un ser de costumbres fijas; por lo tanto, cuando el 1 de agosto de 2018 a las 11 de la mañana pasó por delante de la taquilla en el segundo piso y bajó las escaleras, nadie se inmutó. Era la hora de su primer paseo diario.

Behemot frente al museo, Moscú
Edición inglesa

Todo cambió cuando no regresó al cabo de dos horas; además, habían recibido extraños mensajes últimamente acerca de Behemot. Esa misma mañana había llegado una escueta pregunta vía las redes sociales: “¿Por qué han dejado salir al gato?”

Por la tarde, una mujer empleada en una oficina cercana confirmó que había visto a una desconocida de pelo rubio coger a Behemot en brazos y entrar en la estación de metro. El museo inmediatamente colgó una notificación en las redes avisando de su posible rapto, especificando que Behemot llevaba una placa de identificación con forma de hueso (una referencia a la novela) e indicando que tenía mal carácter.

Koroviev y Behemot en Moscú
Zoslenka

La noticia se extendió como la pólvora por internet y el post fue compartido 2.900 veces en poquísimos minutos. El diario Moskovsky Komsolomlets anunció: “Behemot, el gato más famoso de Moscú, raptado por una desconocida”.

Edición inglesa
Vasile Gheorghe

Cinco horas después, el museo recibió una llamada de la comisaría más cercana. Un agente había encontrado a Behemot sentado en las escaleras de la Escuela de Teatro Estatal Mossovet, donde la desconocida le había dejado. Una foto del agente Bulavin – el héroe que le encontró – fue publicada en internet y Moscú dio un suspiro de alivio.

Behenot en el museo, Moscú
Cartel teatro

Pero volviendo a la novela, en la primera versión, escrita entre 1928 y 1929, y cuando aún se titulaba “El mago negro”, el director del teatro visita a Voland y parece ser que aparecía la frase siguiente: “El segundo gato estaba sentado en una extraña postura en la barra de la cortina”. ¿Pensaba el autor añadir un segundo gato?

Cartel teatro
Vyacheslav Zhelvakov

Sin embargo, se sabe que Mijaíl Bulgákov reescribió la novela de memoria al quemar el primer manuscrito en 1930, convencido de que no tenía futuro como escritor en la URSS, en un momento de fuerte represión política. De hecho, el personaje del Maestro también quema su novela. Nunca sabremos si Behemot estuvo a punto de tener competencia.

Cartel teatro

Añadiremos que Mijaíl Bulgálkov nació en Kiev el 3 de mayo de 1891 y falleció en Moscú el 10 de marzo de 1940. La ciudad de Kiev también le dedicó un museo, pero Behemot solo tiene una pequeña estatua. La novela ha sido adaptada a los escenarios y a la pantalla – grande y pequeña – en numerosas ocasiones. La más exitosa quizá sea la serie realizada por la televisión rusa en 2005.

Cartel teatro


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Los gatos de cuento de Feridum Oral

Gato casero

Feridun Oral es un ilustrador y autor de libros infantiles turco con más de 30 títulos en su haber. Algunos de estos libros han sido traducidos a otros idiomas, sobre todo al alemán y al japonés.

Gato en invierno
Gato sirena
Persa blanco

Nació en 1961 en Kirikkale, a unos 80 km al este de Ankara, y se licenció en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Mármara en 1985. Ha participado en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Fue semifinalista en el Concurso Noma UNESCO en Japón y ganó el premio de la Bienal de Ilustradores Europeos, también en Japón, entre otros muchos galardones.

Feridum Oral
Gato y antigüedades
Gato naranja

Ha contribuido con sus obras en la Exposición de Ilustradores de la Feria de Libros Infantiles de Bolonia, concretamente en los años 1985, 92, 93 y 95. En 1991 fue invitado a la Exposición “Pinocchio”, en Padua, Italia, donde se homenajeó al director de cine Federico Fellini. En 2012 volvió a Padua para participar en la exposición Ria Aria organizada por el Museo Diocesano de la ciudad.

No solo se dedica a la ilustración, también trabaja con otros elementos: tejidos, madera, cerámica e incluso materiales de reciclaje, como puede verse en el genial “Gato Microsoft”. Vive y tiene el taller en Estambul.

Gato Microsoft (Escultura)
Mural de cerámica
Mural de cerámica

La gran mayoría de sus cuentos giran en torno a animales, y muchos tienen a un gato como protagonista. Por desgracia, solo hemos encontrado uno traducido al castellano, “La manzana roja”, y el personaje principal no es un gato, sino un conejo.

Juego de pelota en movimiento (Escultura)
Gatos musicales

Otro libro suyo – este con un gato y una ardilla – se titula “Un amigo en invierno”. Cuenta la historia de Leo (según la traducción inglesa) o de Caramel (según la francesa), que se aburre y sueña con tener un amigo.

Un amigo en invierno
Me pregunto por qué
Gato jardinero

Un buen día se fija en una ardilla que ha venido a recoger nueces y avellanas en el jardín. No tardan en hacerse amigos y en pasar tardes enteras jugando entre las hojas caídas. Pero cuando llega el invierno, la ardilla desaparece. Leo/Caramel decide ir en su busca por el bosque nevado…

El pájaro del reloj de cuco
Gato pintor
Le mentí a la lluvia

Descubrimos tres portadas de cuentos en turco con títulos maravillosos, sobre todo “¿Han visto a mi ratón moteado?”, pregunta hecha por un gato blanco moteado.

¿Han visto a mi ratón moteado?

El estilo de Feridun Oral cambia mucho, quizá con el paso de los años, o tal vez porque realiza series. Hay dibujos muy clásicos, otros con un ligero toque surrealista y otros de un estilo orientalizante.

Gato otomano

No hemos podido encontrar más información acerca de este interesante ilustrador y autor. Por las fotos sabemos que tiene un gato, y en alguna parte hemos leído que su abuela le contaba cuentos cuando era pequeño.


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Gatos en la fotografía de André Kertész

París, distrito XIV, 1929

André Kertész es uno muchísimos fotógrafos que han retratado gatos. Fotografió a los que convivieron con él y a los que vio en la calle. Nació el 2 de julio de 1894 en Budapest, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia judía de clase media. Su padre era un librero que falleció de tuberculosis en 1908, dejando a su viuda sin medios económicos para mantener a los tres hijos. El hermano del padre, Lipót Hoffmann, se hizo cargo de la familia y no tardaron en mudarse a su casa de campo en Szigetbecse.

1939

Hoffman costeó los estudios de comercio de su sobrino, y cuando este se graduó en 1912, le encontró un puesto en la Bolsa de Budapest, pero Andor (así se llamaba entonces) no sentía el menos interés por las transacciones financieras. Descubrió la fotografía a través de las revistas ilustradas de la época.

1927

Consiguió comprarse su primera cámara en 1912 con unos ahorros y empezó a fotografiar a los campesinos, gitanos y paisajes que rodeaban la casa de su tío. Dos años después, con el estallido de la I Guerra Mundial, fue reclutado y acabó en las trincheras, donde siguió haciendo fotos. Herido de bala en 1915, sufrió una parálisis temporal del brazo izquierdo. No se recuperó a tiempo para volver a combatir.

Años 1930

Las primeras fotos con un gato, fechadas en 1918 y tomadas en la ciudad de Braila, Rumanía, se titulan “Pierrette con un gato”. No sabemos quién era Pierrette.

Pierrete con un gato (Braila, Rumanía, 1918)

André Kerstész siguió trabajando en la Bolsa y allí conoció a la que sería su esposa, Erzsébet Saly. A principios de los años veinte dejó el trabajo para dedicarse a la apicultura, pero su rebelión fue breve debido a la Revolución Húngara y a la llegada del comunismo. Deseaba emigrar a Francia, pero su madre le disuadió.

1928

En 1925, la revista húngara Érdekes Újság publicó una de sus fotografías en la portada, lo que le aportó cierta fama. Para entonces, ya estaba decidido a irse a París y eso hizo en septiembre de 1925, dejando atrás a su madre y a su novia. Numerosos artistas húngaros emigraron en esa misma época, mencionaremos a Robert Capa, Brassaï, Julia Bathory.

La primera foto de suya de un gato en París fue hecha en 1926, en la puerta Saint Denis: un gato negro cruzando una calle casi desierta. Al poco de llegar, le presentaron al periodista y editor Gyula Halász, que hablaba perfectamente francés, cosa que Kerstész no hacía. Ilustró varios artículos de Halász para la revista francesa “VU” y le enseñó la técnica de la fotografía nocturna, entre otras muchas cosas. Halász quedó cautivado y pronto se convirtió en un fotógrafo de renombre bajo el seudónimo de Brassaï (https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/).

Porte St. Denis, París, 1926

Kerstész aceptó encargos de revistas europeas, se cambió el nombre por el de André y no tardó en saltar a la fama. En 1927, Jan Slivinsky presentó treinta fotos suyas en la galería “Sacre du Printemps”, en lo que era la primera exposición individual de un fotógrafo.

Mujer alimentando gatos

Aunque nunca habló públicamente de esta relación – quizá porque seguía prometido con Erzsébet Saly –, se casó en secreto con Rogi André en 1928 y se divorciaron en 1931.  El año en que se casó realizó una serie de fotos titulada “Perro y gato”. Los dos comparten una caja con diferentes variaciones de humor.

En los años treinta se había convertido en un fotógrafo célebre y logró que Erzsébet llegara a París. La pareja contrajo matrimonio en 1933, más de diez años después de haberse conocido y de una separación de casi ocho años. No volvieron a separarse, y ella pasó a hacerse llamar Elizabeth.

Elizabeth

A mediados de los años treinta, los cambios en la política europea y la creciente antipatía hacia los judíos empujaron a la pareja a aceptar una invitación de la Keystone Agency. Un año antes de irse, en 1935, Kertész se autorretrató con un gato negro.

Autorretratos (1935)

Pero la vida en Estados Unidos fue más difícil de lo que esperaba; echaba de menos a sus amigos franceses y a los estadounidenses no les gustaba mucho que les fotografiaran en la calle, de improviso. La Agencia Keystone quería que trabajara en un estudio, y para colmo, le costaba mucho hablar inglés. Había tardado años en aprender francés y no conseguía hacerse con otro idioma.

Mujer con gatos (París)

Abandonó la agencia y empezó a trabajar para diferentes revistas de prestigio, como Harper’s Bazaar, Town and Country y Life. Esta última le encargó el reportaje “El remolcador”. En una de las fotos (1939) aparece un gato.

El remolcador (1939)

En 1941, Vogue dedicó un número a sus fotógrafos, pero omitió incluir a André Kertész, que había contribuido con más de treinta encargos para la propia revista y para House and Garden. De hecho, la portada de esta última del número de abril de 1940 es una foto suya con un gato blanco y negro en un sofá.

Ese mismo año, el gobierno declaró al matrimonio “enemigo” al tener la nacionalidad húngara (Hungría estaba del lado de los países del Eje). Se prohibió a Kertesz que tomara fotos en exteriores o que participara en encargos relacionados con la seguridad nacional. Prefirió pasar desapercibido para no entorpecer la buena marcha de la empresa de cosméticos de Elizabeth, Cosmia Laboratories.

Edwin Rosskam con sus gatos

Desapareció del mundo de la fotografía durante tres años. De esta época hemos encontrado tres fotografías, el gato blanco y negro del autorretrato y otras dos con un gato muy parecido al que está tumbado en el sofá de la portada de House and Garden. Parece que no hay fotos de gatos posteriores a estas tres.

Autorretrato (Nueva York, 1943)

Ambos obtuvieron la nacionalidad estadounidense en 1944 y pudo volver a aceptar encargos. En 1945, el libro “Day of Paris” (Día de París), con fotografías hechas antes de emigrar, fue un éxito rotundo. Al cabo de unos meses firmó un contrato en exclusiva con House and Garden por 10.000 dólares anuales (el equivalente a 133.000 dólares actuales).

Colette (París, 1930)

En 1961 rompió su contrato con Condé Nat Publishing. Al recuperar la libertad, volvió a la fotografía que le gustaba. En 1964 expuso en solitario en el MoMA de Nueva York. Elisabeth falleció en 1977. Para entonces, André Kertész había aprendido inglés, aunque sus amigos decían que hablaba “kertesziano”, una curiosa mezcla de húngaro, francés e inglés.

Colette (París, 1930)

La Corporación Polaroid le regaló en 1979 una cámara SX-70 con la que experimentó en los años ochenta, y en 1982 fue galardonado con el Gran Premio Nacional de Fotografía en París. Falleció en Nueva York el 28 de septiembre de 1985 a los 91 años.

Tsuguharu Foujita (1928)


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La gata y Mily Possoz

Hija de padres belgas que se habían casado en Londres, Emilia Possoz, conocida como “Mily”, nació en Lisboa el 4 de diciembre de 1888. Su padre, Henri-Émile, exoficial de artillería del ejército belga e ingeniero químico, aceptó un puesto como docente en una escuela técnica portuguesa.

El Estado portugués se esforzaba en abrir escuelas técnicas y una de ellas fue la Escola Industrial D. Leonor, en Caldas da Rainha, la misma ciudad donde el ceramista Rafael Bordalo Pinheiro (https://gatosyrespeto.org/2018/01/18/gatos-de-ceramica-y-rafael-bordalo-pinheiro/), el diseñador del “gato erizado”, tenía su fábrica. De hecho, Bordalo Pinheiro enseñaba en esa escuela y una fuerte amistad unió a las dos familias.

Los Possoz llegaron a Lisboa el 2 de diciembre, dos días antes del nacimiento de Mily, que no fue bautizada hasta el 8 de junio de 1889 cuando la familia ya llevaba unos cuantos meses afincada en Caldas da Rainha. Al cabo de unos años, Henrique Burnay le ofreció a Henri-Émile un puesto en su empresa y la familia se trasladó a la capital de Portugal. Mily y su hermana Jeanne estudiaron en el Colegio Alemán.

Integrados sin dificultad en la sociedad lisboeta, se relacionaron con pintores y músicos. Henri-Émile incluso fue nombrado Canciller del Consulado belga en Lisboa.

Desde los primeros años de la adolescencia, Mily estudió con el acuarelista Enrique Casanova, con Emilia dos Santos Braga y con un pintor especializado en desnudos, algo que no fue muy bien visto en la Lisboa que frecuentaban. Cuando cumplió 16 años, su padre se puso en contacto con Ernest Bordes, que había trabajado para la familia real, y le preguntó su opinión sobre los cuadros de Mily.

Ante la respuesta positiva del pintor, su padre decidió mandarla a París a estudiar en la Academia de la Grande Chaumière, fundada en 1902 por la rusa Alice Dannenberg y por la suiza Martha Stettler, una profesora que se negaba a enseñar ciñéndose a las estrictas reglas pictóricas impuestas por las Escuela de Bellas Artes. Esta academia sigue existiendo en la calle del mismo nombre en el barrio de Montparnasse.

Allí conoció a numerosos artistas, entre otros a Manuel Jardim, a Eduardo Vaina, con quien se comprometería años después, en 1919,  y a Amedeo Modigliani. Empezó a explorar nuevas técnicas y a interesarse por movimientos vanguardistas. También estudió el arte de la litografía con Willy Spatz en Dusseldorf, Alemania, antes de viajar por Bélgica, Italia y Holanda.

A su vuelta a Portugal en 1908 vivió entre el bonito barrio de Lapa, en Lisboa, siempre en compañía de su hermana Jeanne y de su gran amiga Alice Rey Colaçao, pintora y cantante, y el hogar familiar en Estoril. Su padre falleció en 1912, dos años después de que el Partido Republicano derrocará a la monarquía. Mily Possoz se rebeló claramente contra el conservadurismo de la sociedad portuguesa y su visión monolítica  del arte, uniéndose al naciente movimiento modernista del país.

Fue una de las pocas mujeres de su generación que expuso individualmente y la única en ser invitada a participar en la Segunda Exposición de Humoristas en 1913. Realizó frecuentes viajes a París, pero no se trasladó definitivamente allí hasta 1927. Para entonces ya era la única mujer miembro del grupo “Jeune gravure contemporaine” (Joven grabado contemporáneo). Expuso en diversas ocasiones en París y entabló una duradera amistad con el artista Tsuguharu Foujita, otro gran amante de los gatos, con el que colaboró a menudo.

En 1922, la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa rechazó exponer sus obras, lo que el Diário de Noticias consideró “una injusticia y un escándalo”. Eduardo Viana, al que nunca se le había denegado una exposición, se lo tomó como algo personal y decidió organizar una dedicada a artistas modernistas llamada “Salón de Otoño” (como la anual de París) con varias obras de Mily Possoz y otros pintores.

Eduardo Viana
Retrato de Mily Possoz por Eduardo Viana

En 1926, Viana rompió su compromiso con la pintora y se fue a Bruselas. Sin embargo, reemprendieron la relación dos años después y no se separaron definitivamente hasta 1930 cuando la pintora ya vivía en París, donde permaneció diez años. Participó en la Exposición Francesa de Grabados en Cleveland, Estados Unidos, y el museo de la ciudad aprovechó para comprarle varias obras.

Regresó a Portugal en 1937 y se estableció en Sintra. En 1940 estuvo entre los artistas modernistas invitados por el arquitecto Cottinelli Telmo para decorar los pabellones de la Exposición Universal de Lisboa. A pesar de haber nacido en el seno de una familia burguesa, Mily Possoz siempre tuvo que ganarse la vida a partir de la muerte de su padre.

Quizá sea más recordada en su país natal por las ilustraciones realizadas en 1958 para un libro escolar que marcó a toda una generación titulado “O libro da segunda clase”. Pero no fue el único, también dibujó la portada de “Buenos días, tristeza”, de la autora francesa Françoise Sagan (https://gatosyrespeto.org/2019/09/12/gatos-tristeza-y-francoise-sagan/), entre libros.

Una gata le sirvió de modelo para algunos grabados. En la foto, al lado de Mily, hay una gata persa que lleva un collar con colgantes… ¿de cascabeles? Y en varios grabados, también. Se ve claramente en el grabado en que está acostada al lado de un tiesto. Y sí, son cascabeles (algo que no recomendaríamos para un gato).

Mily Possoz y su gata

Mily Possoz falleció el 17 de junio de 1968 en la casa de su hermana en Lisboa. Al año, la Sociedade Cooperativa de Gravadores Portugueses organizó la primera retrospectiva dedicada a ella. Fue una mujer independiente, cosmopolita, atrevida, que se sumió en la vanguardia artística de su época.

Está representada en la National Gallery de Londres con un grabado titulado “Los tulipanes”, donado por el Club de Grabadores de Cleveland. Curiosamente, la etiqueta reza: “Milly Possoz, francesa, 1888-1967”. Ni fue francesa, ni murió en 1967.