Gatos y Respeto

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Gatos en la obra de Marc Chagall

Detalle del cuadro “París visto desde la ventana”

No puede decirse que Marc Chagall representara muchos gatos en sus numerosas obras. Después de una intensa búsqueda, solo hemos sido capaces de encontrar una decena de cuadros en los que incluyó a un gato, pero aun así creemos que vale la pena dedicarle una entrada. En algunos cuadros, los gatos del pintor son animales caseros y queridos que forman parte de la familia, por ejemplo en “Mi padre”, donde el gato parece estar tranquilamente sentado detrás del padre del artista, lo que demuestra que había por lo menos un gato en su casa cuando era niño.

Mi padre (1911)

En “El carnicero, mi abuelo” se ve al abuelo de Chagall cortando carne y a un gato a sus pies esperando que le llegue algún trozo. Ambos cuadros fueron pintados en 1911, al año de trasladarse a vivir a París con la intención de desarrollar su estilo. En esa época, el cubismo se había adueñado de la capital francesa, pero las obras de Chagall estaban llenas de colores, de sentimientos y de humor, algo que no encajaba con la tendencia de entonces. Quizá por eso fuera más admirado por poetas que por pintores al principio de su estancia. Tenía 23 años, estaba solo, no hablaba francés y echaba mucho de menos a su novia Bella, que se había quedado en Vítebsk, Bielorrusia.

El carnicero, mi abuelo (1911)

Poco a poco fue conociendo a más gente y a artistas rusos afincados en París. Pintaba hasta el amanecer, dormía poco, estudiaba de día en la academia de La Palette, una escuela vanguardista, y pasaba largas horas en el Louvre. Exponía regularmente en el Salón de los Independientes. En 1913 pintó “París visto desde la ventana” con un gato con cara humana casi en primer plano mirando el primer salto en paracaidista desde la Torre Eiffel. Magnífico y curioso cuadro lleno de símbolos, como el hombre de doble cara, el tren invertido y los dos personajes flotando.

París visto desde la ventana (1913)

Foto de 1911 del primer salto en paracaídas desde la Torre Eiffel

En 1914, antes del comienzo de la I Guerra Mundial, aceptó la invitación de un importante galerista alemán y expuso cuarenta cuadros y 160 aguadas en Berlín. Desde allí se trasladó a Vítebsk y se casó con Bella. En 1917, después de apoyar la Revolución, fue nombrado Comisario de Bellas Artes y, posteriormente, director de la recién creada Academia Libre de las Artes. En 1922 regresó a París, donde se instaló con su mujer y su hija, después de que el famoso marchante y editor Ambroise Vollard (otro gran amante de los gatos, https://gatosyrespeto.org/2018/04/26/un-gato-sin-nombre-y-el-marchante-ambroise-vollard/) le invitara a ilustrar unos libros. Chagall produjo 107 aguafuertes en menos de dos años para ilustrar, entre otros, “Las almas muertas”, de Gogol. De esta época es “El gato y los dos gorriones”, incluida en una edición realizada por Vollard de “Las fábulas”, de Jean de La Fontaine.

El gato y los dos gorriones (Aguafuerte)

El gato y los dos gorriones (1952)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Adoptó la nacionalidad francesa en 1937, pero la II Guerra Mundial y las amenazas contra las comunidades judías obligaron a la familia Chagall a huir in extremis a Nueva York en 1941 gracias a la ayuda de Alfred Barr, director del Museo de Arte Moderno de esa ciudad, que incluyó su nombre en una lista de artistas en peligro. Durante su estancia en Estados Unidos descubrió la litografía, y creó decorados y vestuarios para ballets como “Aleko”, con música de Chaikovski y coreografía de Léonide Massine, en el que incluyó a una gata. El estreno tuvo lugar el 8 de septiembre de 1942 y fue un enorme éxito.

Mujer con niño, hombre con gato (1914)

Vestuario de gato para el ballet “Aleko” (1942)

Su esposa Bella falleció de una infección el 2 de septiembre de 1944. Esforzándose en seguir con su trabajo, Chagall produjo sus primeras litografías en color para “Cuatro cuentos de las mil y una noches”, escogidos por él. En 1946 ya era un pintor reconocido mundialmente y el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó una retrospectiva en la que podían contemplarse los cambios en su obra durante 40 años, y en otoño de 1947 regresó definitivamente a Francia para participar en la exposición que le dedicó el Museo de Arte Moderno de París.

La gata transformada en mujer (1928-31)

El poeta o Las tres y media (1912)

Después de viajar por Europa, se afincó en Saint-Paul-de-Vence, un bonito pueblo a unos 10 kilómetros de Niza. Era vecino de Matisse y de Picasso, y este último dijo una vez: “Cuando Matisse muera, Chagall será el único pintor en vida que entiende lo que es el color. Algunas de sus obras hechas en Vence me han convencido de que nadie desde Renoir comprende la luz como él”. Fue allí donde, en 1954, pintó “El poeta”, con un enorme gato azul elevándose en el cielo nocturno con luna llena.

El poeta (1954)

Su hija Ida le presentó a Valentina (Vava) Brodsky, con quien se casó en 1952. En los años siguientes no solo siguió pintando, también se dedicó a la escultura y a la cerámica, técnica mediante la que produjo azulejos, floreros, platos y jarrones. Empezó a trabajar con murales a gran escala, vidrieras e incluso tapices. Creemos que la fotografía del pintor sentado en una silla delante de un mural sin acabar data de esta época.

Hombre a la mesa con gato (1911)

En 1963, el Ministerio de Cultura, con André Malraux a la cabeza, encargó a Chagall que pintara el techo de la Ópera de París. La petición no fue del gusto de todos; algunos se opusieron a que un judío ruso pintara un monumento nacional, y eso a pesar de que Chagall tenía la nacionalidad francesa desde hacía casi 30 años. A otros les sentó mal que un artista moderno decorara un edificio histórico. A pesar de las críticas, pero con el apoyo de Malraux, el pintor, que entonces tenía 77 años, siguió adelante trabajando más de un año en el proyecto. Se trata de un plafón removible de 220 metros cuadrados compuesto de cinco secciones pegadas a paneles de poliéster alzados a 27 metros de altura. Inaugurado el 23 de septiembre de 1964 delante de 2.100 invitados, fue aplaudido por todos.

Techo Ópera de París (1964)

Marc Chagall falleció el 28 de marzo de 1985 a la edad de 95 años. Había nacido en el pueblo de Liozna, actual Bielorrusia, el 6 de julio de 1887, en el seno de una familia levítica. Su padre, Khayskl Shagal, vendía arenques, y su madre, Feige-Ite, vendía ultramarinos desde su casa. Fue llamado Moshe al nacer y era el mayor de nueve hermanos.

Marc Chagall en 1941 (Foto de Carl van Vechten)

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Los tres gatos de la poetisa Elizabeth Bishop

Minnow

Elizabeth Bishop escribió el poema “Lullaby for the Cat” (Nana para el gato) dedicado a Minnow, un precioso gato gris que tuvo siendo adolescente. Dice así:

Minnow, duérmete y sueña,
cierra tus grandes ojos;
alrededor tuyo se preparan acontecimientos,
la mejor de las sorpresas.

Minnow, cariño, no pongas esa cara,
coopera,
ni un solo gatito acabará ahogado
en el Estado marxista.

La Alegría y el Amor tuyos serán,
Minnow, no te sientas abatido.
Días felices están al llegar–
Duerme, y deja que vengan…

Después de Minnow tuvo otro gato blanco y negro muy querido, Tobias, que vivió con ella en Brasil. No solo se sabe por las fotos, sino por una carta que le escribió a su tía el 19 de julio en la que da noticias suyas. Mientras vivía en Río, el gato “desarrolló dos calvicies delante de sendas orejas”. Al parecer, la cocinera estaba muy preocupada por esto, pero solo fue un susto. Al poco, el pelo de Tobias volvió a crecer y la escritora supuso que “se había comido una lagartija venenosa o algo parecido”.

Elizabeth Bishop con Tobias

Viendo las fotos de Tobias en Brasil, no puede negarse que era un gato mimado, cuidado y viajado. Sabemos por Ashley Brown, que visitó a la poetisa en su casa de Samambaia, cerca de Petrópolis, que cuando Tobias ya era mayor, llegó un siamés llamado Susuki, pero no hay fotos suyas.

Con Tobias (1954)

Elizabeth Bishop solo publicó cien poemas durante su vida. Octavio Paz dijo que su poesía es una lección en “la enorme fuerza de la reticencia”. Ganó un Premio Pulitzer, dos becas Guggenheim y un Premio National Book (Premio Nacional del Libro) por sus poemas modernos, pero distantes, carentes de datos biográficos, y cortos. Era una persona reservada y celosa de su vida privada; creía, según sus propias palabras, en “armarios, armarios y más armarios”. Siempre rehuyó la poesía confesional que se puso de moda en los años sesenta e incluso le reprochó a su gran amigo Robert Lowell que usara párrafos de cartas escritas por su exmujer en la colección de poemas “The Dolphin” (El delfín).

Con Minnow en 1938

En 2009 falleció, a los 66 años, Alice Methfessel, la última compañera de Elizabeth Bishop. Al año se encontró “un montón de papeles en un trastero de alquiler”. Sus herederos se encargaron de venderlo todo a la Universidad de Vassar, dando pie a otro libro acerca de la vida privada de la escritora. En 2004 se editó una colección de poemas inéditos con fragmentos y esbozos de otros, algo que probablemente habría horrorizado a la poetisa.

Con Alice Methfessel

Nació en Worcester, Massachusetts, el 8 de febrero de 1911. Su padre murió cuando solo tenía ocho meses y su madre regresó a casa de sus padres en Nueva Escocia, pero cuatro años después ingresó en un hospital psiquiátrico. Sus abuelos paternos, bastante más ricos que los maternos, obtuvieron la custodia de la niña y se la llevaron a Boston. Acabó viviendo con su tía Maud, casada con George Shepherdson, un hombre que abusó de ella siendo niña y que una vez incluso la agarró por el pelo y la colgó en el hueco de la escalera. Tenía otra tía, Grace, con la que siempre se llevó muy bien.

Con Tobias en Brasil

En 1928 ingresó en un internado exclusivo donde estudió Música y publicó algunos poemas en la revista de la escuela. En 1930 fue a estudiar a la Universidad de Vassar, en Nueva York, y conoció a la escritora Marianne Moore, que siempre la animó a escribir. En 1933, un año antes de graduarse, cofundó “Con Spirito”, una revista literaria, con la escritora Mary McCarthy.

La escritora y Tobias

Durante sus años universitarios se relacionó con numerosos intelectuales, hombres y mujeres, entre los que estaba Louise Crane, hija de una familia rica. En 1936, dos años después de la muerte de su madre, aparecieron varios poemas suyos en la antología “Trial Balances”, con una introducción de Marianne Moore. Todo parecía ir bien, pero el 21 de noviembre, Robert Seaver, un joven con el que había salido en la universidad, se pegó un tiro. Dejó una nota de suicidio que le llegó a Elizabeth unos días después por correo en la que decía: “Vete al infierno, Elizabeth”.

Con Louise Crane en 1937

Al alcanzar la mayoría de edad había tenido acceso a la herencia de su padre; no era una fortuna, pero le permitía ser independiente. Louise y Elizabeth decidieron irse a París; recorrieron Francia, España, el norte de África, Italia… A su regreso en 1938 se compraron una casa en Cayo Hueso, Florida, en la que vivieron hasta 1944.

La casa en Cayo Hueso

Su primer libro, “North & South” (Norte y sur), se publicó en agosto de 1946. Después de conseguir una beca Guggenheim 1951 decidió ir a Buenos Aires en barco, pero se detuvo antes en Río de Janeiro y allí conoció a la arquitecta Lota de Macedo Osares. La estancia de 15 días se convirtió en 15 años. Primero vivió en el piso de Lota en Río y luego se mudaron a la casa diseñada por la arquitecta en plena naturaleza. Durante muchos años, la convivencia con Lota fue de lo más estable: terminó su segundo libro de poemas, “A Cold Spring” (Una fría primavera), ganador del Premio Pulitzer en 1956. Pero Lota era temperamental, le obsesionaba su profesión y en 1967, Elizabeth quiso pasar una temporada en Nueva York. Lota no tardó en unirse a ella, pero el día de su llegada se levantó a  medianoche y se tomó doce Valium. Murió una semana después. Elizabeth Bishop escribió: “No hay café que te despierte / No te despertará un café / No hay revolución que te llame la atención / Te hemos aburrido / Es verdad que éramos aburridos”.

Con Lota de Macedo Soares

La casa en Samambaia, Brasil

La vista desde el piso de Río (1955)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1970 se trasladó a Boston para hacerse cargo de la clase de poesía de Robert Lowell en Harvard y conoció a Alice Methfessel, que aún no había cumplido treinta años. Alice fue la compañera y el apoyo de Elizabeth hasta el fallecimiento de esta el 6 de octubre de 1979 de un aneurisma cerebral a los 68 años. Está enterrada en el cementerio Hope de Worcester, Massachusetts.

Paisaje brasileño, de Elizabeth Bishop

Elisabeth Bishop amaba a los gatos, disfrutaba con los viajes, la comida y la buena conversación; no escribió mucho si la comparamos a otros autores, pero lo hacía con una maravillosa sencillez. Sin embargo, es menos conocido que también le gustaba pintar. Y no fue una afición pasajera, empezó a pintar en los años treinta. No disponemos de las fechas de los cuadros que incluimos aquí, pero son una buena muestra de lo que hacía.

Interior con móvil de Alexander Calder (Elizabeth Bishop)

Interior con alargador (Elizabeth Bishop)


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Gatos y un pintor ignorado: Jankel Adler

Jankiel Adler nació el 26 de julio de 1895 en Tuszyn, una pequeña ciudad cercana a Łódź, Polonia, en el seno de una devota familia judía jasídica. Era el séptimo de diez hermanos. Sus padres, Eliasz Adler y Hana Laja Fiter, siempre le llamaron Jankel, sin la “i”, y él mismo adoptó ese nombre. En 1912, su familia le permitió comenzar un aprendizaje de grabador en el taller de su tío en Belgrado y poco después decidió recorrer los Balcanes.

Pasado un tiempo se fue a Barmen (ahora Wuppertal), Alemania, donde se habían asentado varios hermanos suyos, y a los 21 años estudió con el profesor Gustav Wiethüchter en la Kunstgewerberschule (Escuela de Artes y Oficios). Allí entró en contacto con artistas que tenían ideas afines a las suyas. Fue considerado un “extranjero sospechoso” y debía presentarse periódicamente ante la policía, pero pudo acabar los estudios. Cuando las fronteras se abrieron de nuevo en 1918, viajó regularmente entre su ciudad natal y Wuppertal.

Mujer con dos gatos

En esta última ciudad fundó en 1920 el grupo “The Wupper” y en Düsseldorf formó parte de “La joven Renania” y “Progresistas de Colonia”, además de ser miembro de la asociación polaca-judía “Yiddish Jung”. Alemania vivía momentos de gran agitación política y social que se plasmaron en innovaciones artísticas en todo el país. En esa época, Jankel Adler se especializó en el retrato. Vivió en Düsseldorf desde 1921 hasta 1933. Enseñó en la Academia de las Artes, se casó y tuvo una hija en 1927. Conoció a Paul Klee en este centro cuando este empezó a dar clases en 1930.

 

Mujer con gato sentado

Mujer con gato (1944)

Viajó mucho en esos años, visitando Berlín y París con frecuencia. Conoció a Marc Chagall y a la poetisa Else Lasker-Schüler, a la que le unió una profunda amistad y de la que pintó un magnífico retrato. Ella le llamó “el Rembrandt hebreo”. El retrato de la poetisa fue confiscado en 1937 por los nacionalsocialistas al ser considerado “arte degenerado”, y aunque durante casi 50 años se creyó que estaba perdido o había sido destruido, reapareció en la retrospectiva del pintor en el Städtische Kuntshalle de Düsseldorf en 1985.

Else Lasker-Schüler (1924)

A finales de la década de 1920 cambió poco a poco de estilo, dejando atrás los temas judíos y dedicándose sobre todo a las naturalezas muertas, la abstracción y los gatos. ¿Por qué, de golpe, Jankel Adler, pintó varios cuadros de gatos? Se había casado, tenía una hija, y posiblemente viviera un gato en su hogar. En 1925 pintó el retrato “El Sr. Cleron, criador de gatos”, en el que se ve al Sr. Cleron en primer plano con una vara en la mano y detrás a un magnífico persa blanco de rabo negro y ojos azules. No hemos podido saber quién era el Sr. Cleron, ¿un vecino de la época de Dusseldorf?

El Sr. Cleron, criador de gatos (1925)

El Sr. Cleron (Detalle)

En 1930 estuvo cuatro meses en Mallorca con otro pintor famoso en la época, Arthur Kaufmann, que le hizo un retrato.

Jankel Adler (retrato de Arthur Kaufmann, 1930)

Al cabo de once años en Düsseldorf, se fue de Alemania, siguiendo los consejos de varios amigos, después de publicar con otros artistas e intelectuales de izquierdas un “Manifiesto urgente” contra la política nazi y a favor del comunismo durante las elecciones parlamentarias de febrero de 1933. Dejó a su esposa, hija, amigos y todos sus cuadros. Durante los diez años siguientes, el exilio le llevó a Francia, Polonia, Escocia e Inglaterra. Sus obras fueron retiradas de los museos y galerías de Alemania, y muchas fueron destruidas. Si no fuera así, quizá habría más cuadros de gatos.

Chica con gato

Al principio eligió quedarse en París y siguió luchando contra el régimen nazi desde la capital francesa. En 1939, después de la invasión de Polonia por Alemania, se unió como voluntario al ejército polaco, pero fue licenciado antes de dos años debido a su mala salud. Consiguió llegar a Escocia, donde residió hasta 1943, cuando se trasladó a Londres. En los años cuarenta expuso en varias ocasiones en Londres, París y Nueva York.

Años 40

A partir de su traslado a Londres volvió pintar a pesar de haber tenido serios problemas para subsistir y de haberle llegado terribles noticias del continente: era el único superviviente de toda su familia, desaparecida en el Holocausto. Después de la guerra entró en contacto con otros pintores y pudo realizar varias exposiciones. Sin embargo, Inglaterra rechazó su solicitud de nacionalidad por su acercamiento a grupos anarquistas en Londres.

Los gatos reaparecieron en su pintura cuando vivía en Londres. ¿Había conocido a alguien que tenía un gato, tenía él uno? Hay muy poca información acerca de este pintor ignorado durante muchos años, fallecido en Londres de un infarto el 25 de abril de 1949 a los 53 años. Está enterrado en el cementerio judío de Bushey, en Hertfordshire.

Marc Chagall, Paul Klee, Pablo Picasso, Otto Dix, Amedeo Modigliani y Francis Bacon conocieron a Jankel Adler, y algunos de ellos fueron sus amigos. En 1951, la galería New Burlington de Londres le dedicó una retrospectiva. En 1985, la ciudad de Düsseldorf organizó otra, pero hacía más de 30 años que ningún museo se acordaba del pintor. El museo Von der Heydt, de Wuppertal, acaba de presentar una retrospectiva titulada “Jankel Adler y la vanguardia, Chagall, Dix, Klee, Picasso” con unas 200 obras procedentes de Estados Unidos, Israel, Brasil, Francia y Gran Bretaña.


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Gatos y la pintora californiana Dorr Bothwell

Snowball (Bola de nieve) y capuchinas (1974)

El 28 de septiembre del año 2000, el diario The Los Angeles Times publicó una nota necrológica anunciando el fallecimiento cuatro días antes de Dorr Bothwell bajo el encabezamiento “La pintora con una vida nómada”. Este título puede parecer un poco exagerado porque es cierto que viajó mucho, pero se asentó en Mendocino, al norte de San Francisco, en 1962, y siempre regresaba a la pequeña ciudad donde dio clases durante veinte años. También fue allí donde pintó más gatos e incluso les dedicó toda una exposición en 1977.

Exposición “Toda clase de gatos”

Nació en San Francisco el 3 de mayo de 1902, y siempre decía que recordaba que su cuna rodó por la habitación durante el gran terremoto de 1906, así como el caos que siguió. Ese mismo año, cuando ella tenía cuatro, anunció a su familia que había decidido ser artista.

Un habitante de Mendocino (1977)

Empezó a estudiar arte en 1916 con Anna Valentien, una amiga de sus padres que había sido alumna de Rodin, y unos años después ingresó en la Escuela de Bellas de Artes de California, antes de seguir estudiando en la Universidad de Oregón, en Eugene. Tuvo un estudio en San Francisco desde 1924 hasta 1927 y fundó, con otros ocho artistas, la Galería de Arte Moderno de la calle Montgomery, donde expuso por primera vez en solitario. Además, la galería se convirtió en un centro neurálgico para los artistas de la ciudad californiana.

Weeny, el manx de Mendocino (1970)

Se llamaba Doris Bothwell, pero se cambió el nombre de pila por Dorr para defenderse del sexismo imperante y así facilitar su entrada en el mundo del arte. En 1928 falleció su padre y heredó un poco de dinero. Con 26 años se fue a Ta’u, la isla más oriental del archipiélago Manu’a (Samoa), aunque estaba muy mal visto que una mujer emprendiera sola un viaje tan largo, pero lo que pensaban los demás no era algo que detuviera a Dorr Bothwell. Durante su estancia de dos años en la isla, realizó xilografías, dibujos, acuarelas y óleos que consideraba sus mejores obras. Siempre se sintió unida a la gente de Samoa y añoró la isla, que consideró una fuente de inspiración durante toda su vida.

Regazo isleño (1980)

Gato isleño (1980)

Posteriormente estudió un año en París y Roma. En principio, Dorr Bothwell rechazaba el surrealismo, pero cincuenta y cinco años después era capaz de recordar los cinco primeros cuadros que vio en la Exposición Internacional del Surrealismo en la capital francesa. Parece ser que salió absolutamente “asombrada, transformada y marcada”, en sus propias palabras. También contaba que había visto “Un perro andaluz”, la película de Buñuel, en su visita a París.

El gato de Prímula (1938)

Regresó a San Diego y al poco se casó con el escultor Donald Hord, pero la relación no duró y se divorciaron a los cuatro años. Se mudó a Los Ángeles para realizar encargos de la fábrica de cerámicas Gladding McBean, formó parte del grupo postsurrealista que se había formado en torno a Lorser Feitelson y Helen Lundeberg, y abrió la galería Bothwell-Cooke. Trabajó en el departamento de murales del proyecto Artes Federales de Los Ángeles entre 1936 y 1939, periodo en que aprendió la técnica serigráfica, un medio que usaría frecuentemente.

1976

Durante la II Guerra Mundial, mientras estaba en Los Ángeles, compartió un modesto piso con la artista Tammis Keefe y empezó a describir su día a día el 9 de febrero, dos meses después del ataque a Pearl Harbor, en un diario ilustrado de lo más curioso y divertido.

El reto (1976)

Príncipe siamés (1939)

Al obtener la beca Abraham Rosenberg pudo estudiar en París entre 1949 y 1951.  Después de un año en Nueva York dando clases, se trasladó a San Diego y enseñó en la Escuela de Bellas Artes de California durante cinco años. Estuvo otro año en Europa, concretamente en Inglaterra y Francia. En 1962 empezó a dar clases en el Centro de Arte de Mendocino y siguió haciéndolo hasta 1983. En 1977 adquirió un estudio en Joshua Tree, una pequeña ciudad totalmente al sur de California, no muy lejos de San Diego. Vivió en ambos lugares hasta 1992, cuando se instaló en Apache Junction, Arizona.

Sherezade (1977)

Jessica escondiéndose (1985)

Estuvo algunos meses en Nigeria y en Túnez para aprender las técnicas de teñido con añil, tejido y cerámica. En 1968 publicó un libro que coescribió con Marlys Frey, “NOTAN The Principle of Dark-Light Design” (NOTAN El principio del diseño oscuro claro), reeditado en 1991. También viajó a Bali, Java y Sumatra para hacerse con la técnica del batik, y en 1995 pasó un tiempo en Japón.

Gato mexicano de cerámica (1962)

Gatos gemelos (1976)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorr Bothwell falleció el 24 de septiembre de 2000 en Fort Bragg, California, no lejos de Mendocino, donde había vuelto a instalarse hacía poco tiempo desde Arizona. Ya no podía pintar ni dibujar al haber perdido la vista por una degeneración macular; sin embargo, y gracias al premio que le concedió la Fundación Pollock-Krasner en 1998, se dedicó a organizar sus obras, documentos y memorias para los Archivos Smithsonian de las Artes Americanas en la Biblioteca Huntington de San Marino.

Juego de sombras (1976)

No sabemos a ciencia cierta si Dorr Bothwell tuvo gatos, pero alguien que pintó tantos debió tenerlos. Las reproducciones que incluimos son una reducida muestra de los muchísimos gatos que le sirvieron de modelo. De todos ellos, alguno tuvo que compartir su hogar. Hay un autorretrato con gato de 1942, lo que implica la convivencia con uno. La primera obra con gato remonta a 1927 (“Gatos cazando”) y la última a 1985.

Autorretrato (1942)

Gato cazando (1927)

Hay un periodo comprendido entre el antes mencionado autorretrato y “Gato de palacio”, realizado en 1970, en que su obra no incluye gatos, como si no los hubiera vuelto a pintar hasta encontrar un lugar más estable, como fue Mendocino. Por mucho que hemos buscado, nadie la relaciona directamente con gatos, pero estamos seguros de que alguien que les dedicó una exposición, no solo los amaba, también los conocía muy bien.

Gato de palacio (1970)

A la memoria de Goldie (1986)


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Los gatos del pintor Xu Beihong

Xu Beihong nació el 19 de julio de 1895 en Yixing, provincia de Jiangsu, no muy lejos de Shanghái. Empezó a estudiar a los clásicos chinos y caligrafía con su padre al cumplir los seis años, y pintura china a los nueve. A los veinte años, en 1915, se trasladó a Shanghái y trabó amistad con su profesor Jiang Meisheng, también originario de Yixing. Conoció a la hija de este, Jiang Tangzhen, y se enamoró locamente, pero ella estaba prometida al hijo de la rica y poderosa familia Zha. Los dos jóvenes decidieron fugarse a Tokio, donde Xu Beihong tenía pensado ir para estudiar Bellas Artes. El escándalo fue mayúsculo. Para pasar desapercibida, la joven Tangzhen se hizo llamar Jiang Biwei, nombre con el que sería conocida el resto de su vida.

Autorretrato (1922)

Al cabo de seis meses se quedaron sin dinero y no tuvieron más remedio que regresar a Shanghái. Xu Beihong consiguió una beca de la Universidad de Pekín para estudiar en París. Una vez allí, a principios de 1919, asistió a clases de pintura y dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes, mientras Biwei se sumergía en el estudio del idioma francés. Desde París, Xu Beihong escribía artículos regularmente para el Diario de la Universidad de Pekín. El primer cuadro que demuestra el cariño que ambos sentían por los gatos data de este periodo. Es un oleo en un estilo totalmente diferente a los numerosas representaciones de gatos que el pintor realizaría más tarde.

El artista, su compañera Jiang Biwei y su gato francés (1924)

Regresaron a China en 1927, estando Jiang Biwei embarazada de su primer hijo, Xu Boyang. Dos años después dio a luz a una niña, Xu Lili. Al cabo de poco tiempo, Xu Beihong fue nombrado profesor en la prestigiosa Universidad de Nankín, y en 1930 anunció que se había enamorado de una de sus alumnas, Sun Duoci, a la que consideraba un genio de la pintura. Biwei prefirió no tenerlo en cuenta y en 1933, cuando el pintor realizó una importante exposición itinerante en Europa, concretamente en Francia, Alemania, Bélgica, Italia y la Unión Soviética, le acompañó.

1941

La relación del pintor con su alumna siguió hasta que esta acabó casándose con otro. Sin embargo, la biografía de Xu Beihong escrita por Liao Jingwen, la asistente y segunda mujer del pintor, indica que solo se trataba de rumores que hizo correr Zhang Daofan, un hombre enamorado de Jiang Biwei, en un intento de hacer que se separaran, lo que hicieron en 1935. Daofan y Biwei se habían conocido en París, cuando él ya tenía una esposa francesa. Zhang Daofan era un importante miembro del Kuomintang y llegó a ocupar el puesto de primer ministro de la República China de Taiwán, país donde Jiang Biwei se trasladó inmediatamente después de la guerra civil. Vivieron juntos diez años, pero ella nunca apareció en público con él, y en 1958, cuando su esposa francesa se instaló en la isla, Biwei desapareció de su vida.

1948

Durante 1939 y 1942, Xu Beihong exhibió sus obras en solitario en Singapur, Malasia e India. En este último país tuvo la ocasión de conocer a Rabindranath Tagore y a Mahatma Gandhi, que le inspiraron para la creación de obras tan conocidas como “El viejo alocado que retiró las montañas”. Donó la mayoría de los beneficios de estas exposiciones al pueblo chino para aliviar las consecuencias de la guerra.

Después del nacimiento de la República Popular China en 1949, Xu Beihong fue nombrado presidente de la Academia Central de Bellas Artes y de la Asociación de Artistas de China. En 1945 conoció a Liao Jingwen, con la que se casó poco tiempo después. Vivieron juntos hasta el año 1953, cuando Xu murió de un infarto a los 58 años. Tuvieron dos hijos, pero Jingwen también crió a los dos hijos de su primer matrimonio. A partir de la muerte de su marido, se dedicó totalmente a la conservación de sus obras. Donó más de 1.200 dibujos, cuadros y cerámicas al Estado, además de unas mil antigüedades y miles de libros.

En 1957 se convirtió en la conservadora y primera investigadora del Museo dedicado a Xu Beihong. Pero durante la Revolución, los cuadros de Xu se identificaron con el capitalismo y hubo varios intentos de destruir la colección. Recurrió a Zhou Enlai, entonces primer ministro, y las obras fueron enviadas a la Ciudad Prohibida para su protección. El museo se cerró en 1967 debido a la construcción del metro, y en 1972 escribió a Mao Zedong para obtener otra sede. Tardó diez años en conseguir que se reabriera en Xinjiekou, un barrio de Pekín. Entonces terminó la biografía de Xu Beihong, que ha sido traducida al inglés, francés y japonés.

El pintor quiso crear una nueva forma de arte nacional y siempre combinó la técnica de pinceles y tinta china con métodos y perspectivas occidentales. Cuando era profesor, siempre defendió que el concepto artístico estaba por encima de la técnica y subrayó la importancia de las experiencias personales del artista. Puede decirse que, de todos los pintores de la era moderna china, es el verdadero responsable de la dirección que tomó el movimiento artístico chino moderno. Ocupó importantes cargos desde los que desarrolló políticas artísticas al principio de la era comunista que todavía se siguen y respetan en numerosas escuelas y facultades de Bellas Artes en China.

Xu Beihong

Xu Beihong llegó a cuidar de treinta gatos sin hogar en su casa de Nankín antes de la guerra con Japón y siempre se consideró mejor pintor de gatos que de caballos, a pesar de ser más conocido por estos últimos. Era capaz de capturar la anatomía de sus modelos con gran exactitud. Por ejemplo, en “Dos gatos” (1938), el rabo del que bosteza y se estira está ligeramente curvado al final y no es completamente negro, hay pequeñas manchas blancas. En la mayoría de cuadros, las uñas están cuidadosamente retratadas. Todos sus gatos tienen ojos algo más grandes de lo normal, lo que les aporta mucha expresividad. Estos detalles realistas son una clara demostración de su maestría con las técnicas occidentales. Además de gatos, pintó otros animales, leones, caballos, perros, grullas, urracas, águilas, gallos…

Dos gatos (1938)


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El gato de Speedy, la esposa del pintor Rudolf Schlichter

Dibujo de Rudolf Schlichter, hacia 1920

Rudolf Schlichter fue un pintor alemán nacido en la pequeña ciudad de Calw, en Baden-Wurtemberg, el 6 de diciembre de 1890. Abandonó sus estudios a temprana edad y empezó a trabajar como aprendiz de pintor de porcelana en una fábrica de Pforzheim. Entre 1906 y 1909 estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Stuttgart y, posteriormente, con Hans Thoma y Wilhelm Trübner en la Academia de las Artes de Karlsruhe. A partir de 1910 vivió en Karlsruhe, autodenominándose “decadente” y vistiendo como su ídolo, Oscar Wilde. Compartía piso con una prostituta y se ganaba la vida realizando dibujos pornográficos.

Rudolf Schlichter

Fue llamado a filas a principios de la I Guerra Mundial, pero consiguió que le declararan no apto para el servicio después de una larga huelga de hambre, por la que debieron ingresarle en un hospital y regresó a Karlsruhe. Después de trasladarse a Berlín en 1919, en pleno fervor revolucionario, se unió al Partido Comunista (KPD) y al Novembergruppe (Grupo de Noviembre), formado por pintores, escultores y arquitectos expresionistas. Más que por su estilo artístico, les unían ciertos valores y luchaban para que los artistas tuvieran voz en la organización de las escuelas de arte.

Autorretrato, hacia 1920

Autorretrato (1936)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1920 participó en la primera feria dadaísta, donde expuso, con John Heartfield, el llamado “Conjunto del Arcángel prusiano”, que representaba a un oficial del ejército prusiano con cabeza de cerdo. Trabajó como ilustrador en diversos periódicos y usó el arte como arma política contra la clase alta y el militarismo. Sus temas preferidos eran escenas callejeras, la bohemia intelectual, el bajo mundo y el erotismo.

Gato jugando, dibujo de Rudolf Schlichter

Unos cuantos artistas, entre los que estaban él y Otto Dix, se burlaron de la despolitización del Novembergruppe y fundaron la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) organizando una exposición en la Manhein Kunsthalle. En 1924 creó el Rote Gruppe (Grupo rojo) con John Heartfield y George Grosz. Sus magníficos retratos de Bertold Brecht y de la actriz Karola Neher, amante del dramaturgo, son de esta época. No tardó en convertirse en uno de los mayores representantes de la corriente Neue Sachlichkeit .

Retrato de Bertold Brecht (1928)

En 1927 se casó con Elfriede Elisabeth Koehler, una mujer galante suiza a la que llamaba Speedy y a la que retrató en varias ocasiones con un gato. De hecho, aparte de tres dibujos de gatos y el curioso “El campamento del domador de gatos”, los cuatro retratos de Speedy con gato son la única relación del pintor con el felino. Por esos retratos deducimos que Speedy quería a los gatos, que tenía uno negro cuando conoció a Rudolf a finales de los años veinte y que mucho más tarde, en 1952, la época surrealista del pintor, tuvo uno de pelo largo. No podemos decir nada más acerca de Speedy y sus gatos. No se menciona nada en ningún sitio.

El campamento del domador de gatos

Fue entonces cuando Rudolf  Schlichter se convirtió al catolicismo, se inclinó por las ideas nacionalistas y conoció al filósofo Ernst Jünger, cinco años más joven que él. Tachado de neonazi por los comunistas, y de anarcomarxista por los nazis, estaba muy influido por Nietzsche, y rechazaba el liberalismo y el igualitarismo. Su pensamiento fue muy popular entre la juventud alemana, la burguesía y la aristocracia durante la República de Weimar. También añadiremos que tenía gatos siameses.

Ernst Jünger (1947)

Ernst Jünger con su siamés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El pintor escribió los dos primeros volúmenes de una autobiografía en 1932 y 1933, Das Widerspentisge Fleisch (La carne obstinada) y Tönerne Füsse (Pies de barro). Pero su inesperado amor por la nación alemana no fue bien visto por el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán cuando subió al poder en 1933 y procedió a prohibir la autobiográfica describiéndola como una “expresión erótica perversa” y a echarle de la Asociación de Escritores Alemanes.

Speedy con gato (1928)

 

Speedy y su gato

Obviamente, tampoco les gustó la obra del artista, a pesar de haber pintado toda una serie de paisajes muy comedidos después de abandonar el comunismo. Excluido de la Cámara de Bellas Artes, su obra se incluyó en la famosa exposición “Arte degenerado” en 1937. El matrimonio Schlichter había dejado Berlín en 1932 para mudarse a Rottenburg, una pequeña ciudad no lejos de Stuttgart, pero de nada sirvió. En 1938 fue encarcelado durante unos cuatro meses por el régimen nazi y en 1939 se le prohibió exhibir sus trabajos. Respondió pintando un cuadro de grandes dimensiones, Blinde Macht (La ceguera), que el historiador del arte Eberhard Roters describió como “una alegoría de la locura acorazada”. También dijo: “Schlichter se dio a conocer en los años veinte con la fuerte oposición contenida en sus obras. En este cuadro incorporó lo único que le quedaba en el corazón, una rabia impotente y una desesperación infinita”.

Speedy con gato (1929)

Su estudio fue destruido en 1942 durante un bombardeo de los Aliados. Ya en 1946 volvió a participar en la 1. Deutsche Kunstausstellung (Primera Exposición de Arte Alemán) en Dresden con algunas obras surrealistas. Había cambiado completamente de estilo durante la guerra. Falleció el 3 de mayo de 1955 después de una corta enfermedad.

El gato de Speedy en los años 50

En 1997, Götz Adriani fue el comisario de una exposición de pinturas, acuarelas y dibujos de Rudolf Schlichter en el Tübingen Kunsthalle. Pasaron 19 años hasta que, en 2016, se organizó otra retrospectiva de su obra titulada “Eros y apocalipsis” en el Mittelrhein-museum de Coblenza. Se escogió este título para incluir los dos polos que marcaron la vida del artista. “Eros”, por la lucha que libró con sus fantasías sexuales y lo que llamaba su “instinto”, mientras que “Apocalipsis” hace referencia a su percepción del tiempo en que vivió, moldeado por una primera guerra, una dictadura y una segunda guerra.

Speedy y su gato (1952)


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Gatos, un museo, una exposición

El gato de Françoise Baronian

Albert y Françoise Baronian son unos conocidos galeristas de Bruselas y, además, Françoise es una enamorada de los gatos que hace cuarenta años empezó a coleccionar objetos, cuadros, utensilios, cualquier cosa relacionada con ellos. Françoise dice que esta pasión le viene de su padre: “Vivíamos en el campo, y entonces los gatos no estaban demasiado bien vistos. A muy poca gente le gustaban, siempre se decía: ‘Prefiero a los perros, nunca se sabe lo que piensa un gato'”. Reconoce que su colección es de lo más ecléctica porque se hace con cualquier cosa “que tenga un gato encima, incluso unas banderitas”.

Musée du chat – Michel Auder

Musée du Chat – Maneki Neko, Japón

A Albert Baronian se le ocurrió bautizar la colección como “Musée du Chat” (Museo del Gato). Seis especialistas en arte contemporáneo, atraídos por la idea de compartir obras en su posesión con los amantes de los gatos y del arte contemporáneo, decidieron organizar exposiciones itinerantes desde el Museo del Gato.

Musée du chat – Steinlein

 

Colección de Françoise Baronian

Ahora, el museo itinerante cuenta con obras de artistas del calibre de Luciano Bartolini, Vincent Beaurin, Brian Belott, Ben, Thomas Bogaert, Andy Boot, Marcel Broodthaers, Lucy McKenzie, Michael Queenland, Henriëtte Ronner-Knip, Anne-Marie Schneider, Alain Séchas, David Shrigley, Jakob Smits, Théophile Alexandre Steinlen, Walter Swennen, Hugues de Wurstemberger, Otto Zitko y muchos otros.

Musée du chat – Walter Swennen (2012)

Musée du chat – Ben

La primera exposición abrió sus puertas el 9 de febrero del año pasado en el Centro Cultural De Markten, en Bruselas. Podía verse un sinfín de cuadros, dibujos, objetos, joyas, todo dedicado al gato. Por ejemplo, la estupenda escultura de Niki de Saint-Phalle o la enorme pieza de Wang Du y cerámicas de Eric Croes, además de postales y fotografías de los gatos de los organizadores.

Musée du chat – Niki de Sainte Phalle (El gato, 1969)

Musée du chat – David Srigley

Este año tiene lugar otra exposición organizada por el Museo de la Fotografía de Charleroi, una ciudad al sur de Bruselas, titulada “Entrechats” (juego de palabras que significa “Entre gatos” y se refiere también a un tipo de salto en la danza clásica), dedicada “A todos nuestros gatos pasados, presentes y futuros”. Organizada en colaboración con el Musée du Chat, cuenta con sesenta obras de famosos fotógrafos, de las que incluimos unas pocas en este artículo. Para los amantes de los gatos que vayan a Bélgica este verano, la exposición permanecerá abierta hasta el 16 de septiembre.

Foto de Jean-François Spricigo

Las fotografías que se exhiben proceden de préstamos de los mismos fotógrafos, así como de los fondos y colecciones del Museo de la Fotografía de Charleroi, Museo del Gato de Bruselas, Museo d’Orsay, Casa Europea de la Fotografía, FoMu, Mediateca de la Arquitectura y del Patrimonio, Herencia Jeanloup Sieff, Galería Baudoin Lebon y Galería Kamel Mennour.

Foto de Jane Evelyn Atwood (1985)

Hemos traducido la presentación de Xavier Canonne, director del Museo de la Fotografía: “Cuatro milenios en su compañía no han bastado para que el gato se harte del hombre a pesar de los tormentos que este no ha dejado nunca de infligirle a lo largo de una paciente relación que le ha transformado hoy en día en ‘animal de compañía’; cuatro mil años durante los que el felino ha observado al hombre con suma paciencia, acercándose a él realizando círculos concéntricos pese a las matanzas, las hogueras, la brujería, los golpes y el abandono, presintiendo a través de su tenacidad que merecía probar una aventura con ese otro mamífero, y que para algunos de estos se convertiría en indispensable”.

Foto de Serena Korda

“Semejante testarudez le ha valido el reconocimiento de pintores, escultores, poetas y músicos. Desde los escultores anónimos del Antiguo Egipto y el Oriente, de donde parece haber venido, hasta André Malraux, pasando por Homero, Jules Michelet, Edgar Allan Poe, Chateaubriand, Alexandre Dumas, Guillaume Apollinaire, Pierre Bonnard o Alexandre Steinlein, todos han alabado su belleza, elegancia y virtud; todos han amado a ese vigilante silencioso, a ese genio doméstico que tanta alegría y complicidad aporta”.

Jacques Prévert, por Izis Bidermanas

“Pero probablemente sea su independencia lo que le haga tan entrañable para nosotros. Aunque hoy nos parezca domesticado, si a veces se relaja, jamás se rinde y se sabe libre; siempre puede dejarnos, sumiéndonos en un mar de angustia, desamparados y solos”.

“Con él nunca se trata de matrimonio, sino de pacto, de alianza tácita, renovada cada mañana y puesta en duda al anochecer, cuando recuerda que es una fiera y que la noche es su reino. La ausencia de un gato es una llaga que nunca se cierra, una larga pena de amor”.

Foto de Rob Hornstra (2007)

“Amamos a los gatos porque no existe un gato feo, porque desprecian el dinero y los honores, porque no hay gatos de caza ni gatos policía, porque es capaz de ser heroico, seductor, arrogante, desdeñoso o cariñoso; amamos a los gatos porque no hay nada más agradable que pasar la mano por su pelaje como se hace con el cabello de la amada; amamos a los gatos porque conocen la virtud del silencio y porque basta un parpadeo para que nos entiendan; amamos a los gatos porque no tienen dueños ni fronteras y porque saben guardar un secreto; amamos a los gatos porque no pueden ser de otra manera”.

Gato fugitivo, de Michel Loriaux

Después de leer estas líneas no nos quedó ninguna duda de que Xavier Canonne ama profundamente a los gatos y no pudimos resistirnos a publicarlas. La otra comisaria de la exposición es Catherine Mayeur. Xavier Canonne es doctor en Historia del Arte por la Sorbona de París. En los años setenta conoció y frecuentó a los surrealistas belgas, y varios de ellos fueron grandes amigos suyos. Ha escrito numerosos libros y artículos dedicados a Armand Simon, Marcel Marién, Louis Scutenaire, Max Servais, Tom Gutt, Irène Hamoir y Robert Willems.

Foto de Nobyushi Araki