Gatos y Respeto

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Gatos objetivos de Otto Dix

1920

El pintor alemán Otto Dix nació el 2 de diciembre de 1891 en Umterhaus, ahora parte de la ciudad de Gera, en Turingia. Era el mayor de los hijos del matrimonio formado por Franz, un obrero en una fundición, y Vera, una modista. Su madre había escrito poemas de joven y él estuvo en contacto con el arte desde una temprana edad. Las largas horas que pasó en el estudio de su primo, el retratista y paisajista Fritz Amann, influyeron de forma decisiva en su decisión de convertirse en pintor.

Autorretrato

En 1910 ingresó en Kunstgeweberschule de Dresde, donde se enseñaba Bellas Artes, el oficio de grabador y otros relacionados. En esa primera época se dedicó sobre todo a los paisajes y a los retratos. Poco a poco, su estilo pasó al expresionismo; se entusiasmó por los grabados simbolistas de Max Klinger, por la obra de Goethe y de Nietzsche.

Gata y gatito

El pintor tenía 22 años en junio de 1914 cuando asesinaron al archiduque Francisco Fernando de Austria. Nada más declararse la guerra en agosto siguiente, se presentó voluntario y fue destacado a una unidad de artillería en el mismo Dresde. La mayoría de ciudadanos pensaba que la guerra habría acabado para Navidad, pero duró cuatro interminables años.

Gato y gallo (dibujo)

Gato y gallo (1957)

En calidad de suboficial le destacaron a una unidad de ametralladoras para detener el avance de las tropas británicas en el Somme, donde tuvo lugar la batalla más sangrienta de la guerra. Resultó herido en varias ocasiones, y en agosto de 1918, ya en Flandes, recibió un tiro en el cuello que casi acabó con su vida.

Joven con gato (1953)

La guerra le marcó profundamente y se convertiría uno de los temas dominantes de su obra a partir de 1918, año en que fue licenciado. Regresó a Dresde e intentó retomar sus estudios en la Hochschule für Bildende Künste. Un año después fundó el grupo Dresdner Sezession (Secesión de Dresde), junto a Otto Schubert y Conrad Felixmüller, y participó en la exposición “Expresionistas alemanes”.

Otto Dix y Conrad Felixmüller en Dresde

En 1924 se unió al famoso movimiento Secesión de Berlín. Un año antes, el museo Wallraf-Richartz le había encargado un  cuadro y entregó “La trinchera”, en el que se ve cuerpos de soldados mutilados y en descomposición después de una batalla. El cuadro causó tal revuelo que el museo decidió esconderlo detrás de una cortina, pero en 1925, el entonces alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, futuro canciller de Alemania, anuló la compra y obligó al director del museo a dimitir.

Joven con gato (1956)

Contribuyó con varias obras a la exposición “Neue Sachlichkeit” (Nueva objetividad), celebrada en Mannheim en 1925, con pintores como Max Beckmann (https://gatosyrespeto.org/2017/06/08/los-gatos-en-la-pintura-de-max-beckmann/), Rudolf Schlichter (https://gatosyrespeto.org/2018/07/26/el-gato-de-speedy-la-esposa-del-pintor-rudolf-schlichter/) y Georg Scholz, entre otros. Otto Dix, como sus compañeros del movimiento “Nueva objetividad”, era extremadamente crítico con la sociedad alemana de la época y describía crudamente la violencia, la vejez, la pobreza, la prostitución y la muerte.

Gato y niña

En 1921, durante un viaje a Dusseldorf, había conocido al Dr. Hans Koch y a su esposa Martha. Cuando el pintor regresó a Dresde, Martha le siguió dejando atrás a su marido y a sus dos hijos, lo que no pareció molestar mucho al doctor, que se había enamorado de la hermana mayor de Martha. Otto Dix se casó con Martha y siguió siendo un gran amigo del Dr. Koch hasta la muerte de este en 1952. Tuvo una hija (Nelly) y dos hijos (Ursus y Jan) con Martha.

Otto Dix y su esposa Martha (1925-6)

El pintor conoció al influyente galerista Karl Nierendorf el mismo año que a su esposa. Tres años después, en 1924, Nierendorf publicó lo que quizá sea la obra maestra del artista, un portafolio de cincuenta grabados titulado “Der Krieg” (La guerra). Había tenido ocasión de ver los 82 grabados de Goya “Los desastres de la guerra” en una exposición en Basilea y decidió realizar aguafuertes describiendo las atrocidades que había presenciado en la I Guerra Mundial en Flandes y el Somme. Basó la serie en fotografías realizadas durante el conflicto, cientos de dibujos que hizo en las trincheras y sus recuerdos.

Karl Nierendorf colaboró activamente con la organización pacifista “Nie wieder Krieg” (Nunca más una guerra) para que los grabados circularan por toda Alemania. El éxito fue inmediato, tanto entre el público como la crítica, que alabó la descripción de la horrenda realidad de la primera guerra moderna.

Gato en un campo de amapolas

En 1926 fue nombrado profesor de la Kunstakademie de Dresde, cargo que ocupó hasta que los nazis se hicieron con el poder en 1933. Como era de esperar, el III Reich no apreció sus cuadros y los consideró como “arte degenerado”, sobre todo por sus sentimientos antibelicistas. Se le retiró su cargo en la Academia de Bellas Artes y las obras que se exhibieron en el Museo de Arte Degenerado de Berlín fueron destruidas.

La familia Dix se mudó al campo, al lago Constancia, y siguió pintando paisajes del todo inofensivos. Rehusó salir del país, consciente de que no podría sacar sus obras y que serían destruidas. Ya bien entrada la II Guerra Mundial fue llamado a filas en 1944, a los 53 años, en el Volkssturm, una milicia alemana compuesta de adolescentes y hombres maduros. Capturado por tropas francesas durante la desbandada del III Reich, fue internado en un campo de prisioneros y liberado en 1946.

Gato y gallo (1966)

Regresó a Dresde y siguió pintando sobre todo a alegorías religiosas y descripciones de los sufrimientos de la posguerra. Fue reconocido en ambas partes de la entonces dividida Alemania. Falleció el 25 de julio de 1969. En 2012 se descubrieron unas 1.500 obras que un galerista y su hijo habían escondido.

Gato y amapolas (1968)

Por las fechas, sabemos que solo pintó un cuadro (dedicado al escritor austríaco Theodor Daübler) y un grabado con gatos en 1920. Sin embargo, desde la década de los cincuenta hay varias series de cuadros con gatos. Quizá porque hasta entonces no convivió con uno.

Gatos, 1920 (Dedicado a Theodor Daübler)


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Dos gatos, Hedda Sterne, Sigrid Spaeth y el dibujante Saul Steinberg

Saul Steinberg dibujó 85 portadas y 642 viñetas para la revista New York Times durante casi sesenta años; la más famosa de dichas portadas es, sin lugar a dudas, la del 29 de marzo de 1976 titulada “View of the World from Ninth Avenue” (Vista del mundo desde la Novena Avenida), una ironía sobre la visión que tienen los neoyorquinos del resto del mundo más allá del río Hudson.

Vista desde la Novena Avenida

Gato en suelo

Pero Saul Steinberg no solo se dedicó a las viñetas, ya era muy famoso antes de la célebre portada. A finales de los años cuarenta empezó a realizar murales de gran tamaño en Europa y Estados Unidos, decoró muebles y objetos, pintó cuadros, realizó collages y esculturas, además de exponer regularmente. Él mismo decía, hablando de su enfoque ecléctico: “No acabo de pertenecer al ámbito del arte, de la viñeta o del dibujo para revista, y el mundo artístico no sabe muy bien dónde colocarme”.

Saul Steinberg con el gato Papoose

1967 (Actualmente en el MoMA)

Nunca dejó de eliminar fronteras para ir un poco más lejos, siempre se negó a hacer una distinción entre el arte “alto” y el arte “bajo”. Para él solo importaba la imaginación y se describía como “un escritor que dibuja”.

Gato elegante con pez

Naturaleza muerta con gato

Nació el 15 de junio de 1914 en Râmnicu-Sarat, un pueblo de Rumanía, hijo de padres descendientes de judíos rusos. En 1932 ingresó en el Instituto Regio Politécnico de Milán y no tardó en darse a conocer por sus dibujos satíricos y a publicar regularmente en dos revistas de humor de la ciudad hasta 1938, cuando una ley prohibió a los judíos trabajar en Italia. En 1936, a los 22 años, conoció a Ada Ongari, una mujer casada y rodeada de un halo de misterio a quien nunca dejó de ver y ayudar económicamente hasta la muerte de esta en 1997.

Saul Steinberg y Ada Ongari (1937-38)

En 1940, calificado como apátrida por Italia, fue internado en un campo de concentración en Tortoreto. Gracias a sus tíos, afincados en Nueva York y Denver, consiguió un visado y zarpó desde Lisboa llegando a la isla Ellis el 1 de julio de 1941. Pero ya se había excedido el cupo anual de emigrantes rumanos y acabó pasando un año en la República Dominicana. Allí no cesó de dibujar para hacer frente a la creciente demanda de sus viñetas por las revistas estadounidenses.

Gato en columna

Por fin, en julio de 1942, llegó a Nueva York, donde siguió vendiendo sus dibujos a través de un agente (que se llevaba el 40% de las ganancias). Coincidió con Costatino Nivola, también rumano y conoció a otros artistas como Alexander Calder (https://gatosyrespeto.org/2019/04/11/gatos-moviles-y-stabiles-de-alexander-calder/) entre ellos. En febrero del año siguiente le presentaron a su compatriota Hedda Sterne y se casaron en 1944, que siguió siendo su confidente y amiga a pesar de su separación paulatina a partir de finales de los cincuenta.

Saul Steinberg y Hedda Sterne (1951)

Gato maestro indicando diagrama de nevera con comida

Con Hedda Sterne creemos que entró el primer gato en la vida de Saul Steinberg. Un callejero de tripa blanca y capa grisácea a rayas llamado Poussin (Polluelo en francés),  lo que nos lleva a pensar que era gato y no gata. Hedda Sterne fue la única mujer dentro del movimiento Expresionista Abstracto al que pertenecían Jackson Pollock o Mark Rothko, hoy en día afamados pintores, pero ella pasó al olvido, y no por falta de talento. De su relación con Saul Steinberg dijo ser “la sufrida y regularmente engañada esposa con unas pocas lunas de miel entre medias”. Sin embargo, tal como le había prometido años antes, le sujetó la mano mientras él expiraba. Hedda falleció en 2011 a los cien años.

Hedda Sterne con Poussin (1954)

Con Poussin en el patio de su casa (1954)

En 1947, Henri Cartier-Bresson fotografió a Saul Steinberg en Vermont con un gatito, y ese mismo año, el artista pintó un mural en el estudio del fotógrafo Gjon Mili (https://gatosyrespeto.org/2016/03/31/el-gato-blackie-y-el-fotografo-gjon-mili/) donde se ve a Blackie – el gato fetiche de Gjon Mili -, en la esquina izquierda inferior.

Saul Steinberg en Vermont, fotografía de Henri-Cartier Bresson, 1947

Blackie, el gato de Gjon Mili, contemplando su retrato (1947)

Tres años después encontramos tres representaciones felinas totalmente diferentes: la famosa silla “gato” de fibra de vidrio diseñada por el matrimonio Eames y pintada por él; “Retratos”, una fotografía publicada en la revista “Flair” de unas banquetas simulando el cuerpo de gatos con las cabezas y las patas pintadas en paredes y suelo, y finalmente, la viñeta publicada en The New Yorker del gato detrás de la pecera.

Silla, fibra de vidrio. Diseño del matrimonio Eames (1950-51)

Retratos (Fotografía publicada en Flair, 1950)

The New Yorker, mayo 1950

Con el tiempo, los gatos redondeados del principio se harían más angulosos, más irónicos e incluso mucho más antropomorfos, como “La esfinge”. El cuerpo seguía siendo el de un gato, pero en muchas viñetas, la cabeza se convertía en geométrica, con facciones humanoides.

Gato Esfinge (1984)

1954

En 1960, Saul Steinberg conoció a Sigrid Spaeth, una joven alemana 22 años menor que él. “Gigi”, como la llamaban todos, prefería llevar faldas largas y el pelo suelto, pero desde el principio, el dibujante quiso vestirla con ropa cara y joyas. Su tormentosa relación duró 35 años durante los que nunca dejaron de discutir en público y en privado. En algún momento, Gigi adoptó a Papoose, un gato negro con una mancha blanca en el pecho. Por las fotos deducimos que probablemente fue en 1976.

Sigrid y Papoose (1978)

Saul Steinberg y Sigrid Spaeth

Sigrid Spaeth emuló la foto de Henri-Cartier Bresson hecha en 1947 con Steinberg tumbado en el suelo. Gigi se suicidó en 1996, tirándose desde el tejado del edificio donde el artista le había alquilado un piso. Sus cenizas están enterradas al pie de un cerezo en el jardín de la casa de campo que Steinberg tenía en Amangasett, al final de Southampton, no lejos de donde reposa el gato Papoose, que incluso perseguía a los zorros.

Saul Steinberg y Papoose (Foto de Sigrid Spaeth, 1977)

Con Papoose

Saul Steinberg fue un viajante infatigable, compulsivo. Recorrió Estados Unidos en coche, voló a diversas capitales latinoamericanas y africanas, e iba a Europa, sobre todo a Francia, regularmente. Vestía como un auténtico dandi, tenía coches caros y el dinero nunca representó un problema porque empezó a ganar millones al poco de su llegada a Nueva York. Jamás perdió un acento peculiar cuando hablaba en inglés que confería un tono oracular a la frase más nimia.

Gato tumbado

En 1999 pasó un mes en el Caribe, concretamente en San Bartolomé, antes de regresar a Nueva York, donde falleció el 12 de mayo de un cáncer pancreático, rodeado de sus amigos, la editora Prudence Crowther, el arquitecto Aldo Buzzi, un viejo amigo de cuando ambos estudiaban en Milán, y Hedda Sterne.

En una carta a Aldo Buzzi (1994)


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Gatos queridos, de Peter Harskamp

El pintor, ceramista y escultor Peter Harskamp nació el 28 de marzo de 1951 en La Haya. Empezó a estudiar Grafismo en la Academia de Bellas Artes de Róterdam en 1968, pero no tardó en descubrir la escultura, la pintura y la cerámica, sumiéndose en las tres disciplinas. Expuso por primera vez en solitario en 1975.

Sus esculturas iniciales eran de barro, hasta que en 1985 empezó a trabajar con bronce. Un paso natural, dado que los escultores suelen realizar la figura en barro y una vez acabada, hacer un molde, o bien en yeso o en un gel flexible. La ventaja del molde de yeso es que puede conservarse para hacer varias piezas de la misma escultura si se desea.

A pesar de los numerosos gatos incluidos en sus cuadros y esculturas, solo hemos encontrado fotos suyas con perros. Sin embargo, estos no aparecen en ninguna obra. Hay caballos, vacas, búhos y palomas, aunque nada comparable al número de gatos, solos o acompañados de una mujer o un hombre.

El artista con su perro

Los gatos de Peter Harskamp son elegantes, altos de patas y delgados. Cuando los representa en compañía de mujeres, estas los abrazan, dejando entender que existe un gran afecto entre ambos. La proporción de hombres con gatos es menor, pero la unión entre ambos también es patente, como se ve en los cuadros de hombres con un gato en la cabeza.

Los gatos que están solos, sin la compañía de un ser humano, son igual de elegantes, pero tienden a una ligera humanización. Y todos, a pesar de ser sumamente estilizados, adoptan posiciones muy habituales en ellos. Nos da la impresión de que el pintor ha pasado tiempo observándolos y casi nos atreveríamos a decir que, en algún momento, debió convivir con alguno o algunos.

Peter Harskamp ha expuesto en Francia, Alemania, Suiza, Nueva York y, desde 2012, participa cada año en la ART Revolution Taipei, la mayor feria de arte de Asia, que tiene lugar en el Taiwan World Trade Center. En 2005 publicó el libro “Peter Harskamp and the Curbing of Time” (Peter Harskamp y la curvatura del tiempo). En 2016 salió a la venta otro libro, “Peter Harskamp, painter and sculptor” (Peter Harskamp, pintor y escultor). Reside en Bronkhorst, Holanda, con su esposa Mirjam.

El historiador del arte Frans Duister, hablando del pintor, dijo: “Enfoca su trabajo de modo consecuente y barre las supuestas particiones entre lo figurativo y lo abstracto sencillamente porque, para él, estas diferencias no existen en la vida. Sus obras demuestran que dichas fronteras son meramente artificiales”.

Y sigue diciendo: “La sencillez de sus composiciones se basa en la realidad, en el sentimiento universal del ser humano por la belleza, el equilibrio, la libertad y la dulzura. Están motivadas por un mundo al alcance de la mano en el que se introducen las pequeñas fábulas de la vida que tanto significado tienen”.

En la página web de una galería encontramos una descripción de la obra del artista: “A pesar de las diferencias existentes entre el óleo y la escultura de bronce, existen numerosos puntos de contacto entre las dos disciplinas en la obra del artista. La tensión es clara y perceptible, y se traduce mediante la estilización. Más aún, sus obras tienen un carácter de gran intensidad expresiva. En los óleos, los temas se basan en dibujos que escapan de la realidad y se trabajan posteriormente con ricos colores”.

“Tanto los cuadros como las esculturas muestran una desenfadada transformación de la realidad con toques sorprendentes no carentes de humor. Logra una síntesis entre sus obras bidimensionales y tridimensionales. Recrea a hombres y mujeres, y los convierte en seres que se dejan llevar por actividades relajantes, como son la ensoñación y la contemplación, tomando un baño o sencillamente en compañía de un animal. Actividades  que el ser humano moderno solo se permite de forma limitada, pero que ocupan el lugar principal del universo del artista. Y así, sus figuras humanas se convierten en invulnerables porque carecen de objetivo. Su desarmadora ingenuidad hace que no necesiten defenderse de nadie ni de nada. Si estas personas existiesen, conferirían al mundo una apariencia nueva y totalmente diferente”.

“Pinta con realismo estilizado, despojando a los personajes y a su entorno de todo lo superfluo. Su obra irradia belleza, equilibrio, paz y ternura”.


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Kitty City, un libro felino de horas, de Judy Chicago

Las personas que conozcan la obra de Judy Chicago quizá no sepan que en 2005 publicó  “Kitty City”, según ella “su proyecto más modesto”. En el libro habla de todos los gatos con los que convivió, aunque los protagonistas solo son seis, Inka, Milagro, Poppy, Romeo, Trio y Veronica. Al ser un libro de horas, contiene 24 acuarelas correspondientes a cada hora del día describiendo una ocupación felina, además de otras planchas hasta un total de 36.

Los personajes

Judy Chicago, cuyo verdadero nombre es Judith Sylvia Cohen, se dio a conocer mundialmente por la instalación “The Dinner Party” (La cena), un homenaje a los logros de las mujeres, considerada como la primera obra de arte feminista de grandes proporciones. En otoño de 1970, cuando enseñaba en el State College (Universidad estatal) de Fresno, California, fundó el primer programa de arte feminista de Estados Unidos, con quince alumnas, apoyada por la institución. Decidió que la clase tendría lugar fuera del campus para alejarse de “la presencia y, por tanto, de las expectativas de los hombres”. Joyce Aiken tomó las riendas del curso en 1973 hasta que se jubiló en 1992.

3 de la mañana, despertémonos

4 de la mañana, crecer no es tarea fácil

Judy nació en Chicago el 20 de julio de 1939, hija de Arthur y May Cohen. Su padre procedía de un largo linaje de veintitrés rabinos, pero no siguió la tradición familiar al convertirse en un sindicalista que trabajaba de noche en Correos. Su madre, una exbailarina, era secretaria de un médico e inculcó su pasión por las artes a su hija y a su hijo Ben. Arthur Cohen fue investigado durante el Macartismo a principios de los cincuenta por pertenecer al Partico Comunista; su muerte en 1953 traumatizó profundamente a Judy.

5 de la mañana, el hogar es donde están los gatos

6 de la mañana, alarma gatuna

La artista obtuvo una beca para estudiar en UCLA (Universidad de California Los Ángeles), donde empezó su actividad política. En 1959 se enamoró de Jerry Gerowitz y se casaron dos años después. Él murió en un accidente de tráfico en 1963. A pesar de estar destrozada por la pérdida de su marido, consiguió graduarse con un máster en Bellas Artes en 1964.

7 de la mañana, hora del desayuno

8 de la mañana, limpieza

Al año siguiente expuso en solitario por primera vez en la galería Rolf Nelson de Los Ángeles y en 1968 declinó la invitación para participar en la exposición “California Women in the Arts” (Mujeres californianas en las artes) diciendo: “No exhibiré obras mías en ningún grupo que se defina como Mujeres, Judío o Californiano. Algún día, cuando todos hayamos crecido, no habrá etiquetas”.

10 de la mañana, mantequilla para desayunar

El galerista Rolf Nelson solía llamarla “Judy Chicago” por su marcado acento de esta ciudad. Judy no quería estar conectada al apellido de un hombre por descendencia o matrimonio y quiso adoptar este nombre legalmente. Cuál no fue su sorpresa al descubrir que para obtener el cambio de nombre, debía tener la autorización de su nuevo marido, el escultor Lloyd Hamrol, del que se divorció en 1979.

5 de la tarde, ejercicio

Entre sus obras más importantes destacaremos “The Dinner Party” (La cena), muy mal vista por la crítica, pero aplaudida por la mayoría de las personas que la vieron en seis países diferentes de tres continentes. Consiste en una gran mesa triangular de 14,63 metros por lado con 39 cubiertos, cada uno dedicado a una figura femenina mítica o histórica. A continuación trabajó durante cinco años en “Birth Project” (Proyecto nacimiento), al que siguieron “Power Play” (Situación ventajosa) y “The Holocaust Project” (Proyecto Holocausto), este último en colaboración con su tercer marido, el fotógrafo Donald Woodman, gran amante de los gatos.

7 de la tarde, hora de cenar

10 de la noche, queremos atención

En 1993, la pareja se mudó a una pequeña casa de Alburquerque en la que vivieron tres años mientras Donald remodelaba el viejo “Belen Hotel”, un edificio histórico que habían comprado. Ese mismo año, también empezó a dibujar a los gatos que compartían su hogar.

En “Kitty City”, Judy Chicago cuenta que, de pequeña, no tuvo animales domésticos. Más aún, era alérgica a los gatos con los que se cruzaba en casa de amigos o conocidos. Cuando vivía en Santa Mónica y estudiaba en UCLA, “una diminuta gata negra llegó a mi puerta y me enamoró. Habría hecho cualquier cosa para quedarme con Little Puss, y conseguí superar la alergia. Desde entonces, casi siempre he vivido con gatos”.

Diferencias irreconciliables

Después llegaron Lamont, otro gato negro de pelo corto, y Goldfinger, de largo pelo dorado. A partir de ese momento, los gatos se sucedieron en la vida de Judy; los encontraba, aparecían, se los daban. Recuerda cómo, un día, corriendo por Mulholland Drive (la calle que sale en todas las películas), su compañero rescató a una gatita a la que puso por nombre Mulholland, aunque pronto se abreviaría a Mully. Siete años después, en Santa Fe, conoció y se casó con Donald. En el libro dice: “Mi nuevo marido no solo me robó el corazón, sino también el de Mully. Mientras vivió, durmió en nuestra cama, en la almohada al lado de su cabeza”.

Puede que su gran favorito fuera Sebastian, un gatito negro y blanco que pertenecía a la vecina, pero decidió vivir con Judy. (Nada raro, los gatos tienden a escoger a las personas con las que quieren compartir una casa). Pero Sebastian, llamado así por el personaje de “Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, tenía un solo defecto, era un glotón. Cuando por fin se mudaron a Belen, los vecinos fueron a despedirse de Sebastian y descubrieron que todos le daban de comer.

Gatos de cerámica de Judy Chicago

Judy habla de cada uno de sus gatos con amor y humor; los describe físicamente, así como sus costumbres e incluso sus muertes. Cuenta que Donald y ella coincidieron en que seis gatos era el número perfecto porque la casa era grande y podían cuidar de seis gatos sin dificultades. En el epílogo, acaba diciendo que ya no añadirían nuevos miembros a la familia a medida que alguno fuera desapareciendo.

Judy y Pete

Han pasado catorce años desde la publicación de “Kitty City” y Judy Chicago tiene 80 años. Los dos gatos más jóvenes que adoptó en 2001, Pete y Re-Pete, tendrían ahora 19 años, una edad muy respetable. Algo nos dice que Judy y Ronald han seguido adoptando gatos; quizá ya no tengan seis, pero seguramente uno o dos.

Pete


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Los gatos esenciales de Kiyoshi Saito

1985

Kiyoshi Saito nació el 27 de abril de 1907 en el pueblecito de Aizubange, prefectura de Fukushima, en el seno de una familia pobre. A los cuatro años se trasladaron a Yubari, en Hokkaido, donde su padre trabajó en las minas de carbón. Su madre falleció cuando Kiyoshi contaba con trece años y fue enviado como cuidador a un templo budista a 1.500 kilómetros de su casa. Intentó huir comprando un billete de tren, pero no tenía bastante dinero. Un monje se apiadó de él y pagó el billete para que regresara a su hogar.

Kiyoshi Saito

1953

No tardó en empezar a trabajar de aprendiz de un pintor de letreros en Otaru y se estableció por su cuenta a los veinte años. Decidido a no vivir en la pobreza como sus padres, pensó que el diseño de letreros era su salvación, pero la atracción por la pintura fue más fuerte y se mudó a Tokio en 1931. Siguió trabajando mientras estudiaba la pintura occidental con Okada Saburosuke y se unía al grupo de Munakata Shiko, uno de los pintores más importantes del movimiento “sosaku hanga” (grabados creativos).

Niña y gato

Expuso oleos en varias sociedades artísticas sin conseguir el esperado éxito, por lo que experimentó con los grabados en madera. Al principio producía una sola impresión con cada bloque, pero pronto descubrió que no solo podía lograr varios grabados con un bloque, sino usar varios bloques en el mismo grabado. En 1956 dijo: “Disfruto sobre todo creando el diseño, no tanto trabajando con los materiales, aunque cuando busco un complicado efecto nuevo, no me queda más remedio que hacerlo yo mismo”.

Empezó a crear sus grabados en 1936. Dos años después regresó a su pueblo natal y creó la serie “Invierno en Aizu”, que establecería su estilo único y fácilmente reconocible. En el transcurso de su vida realizó más de cien grabados sobre este tema, algunos numerados y otros en edición abierta. Cuando las consecuencias negativas de la II Guerra Mundial llegaron a Japón en otoño de 1942, Kiyoshi Saito lavó las telas para que su esposa pudiera hacer ropa para ellos, pero no se deshizo de los bloques de la serie Aizu. “Daba igual lo mal que lo pasáramos”, dijo, “ni cuántas veces tuvimos que mudarnos para tener un techo, no me deshice de los bloques”.

Mirada fija

En 1944 encontró trabajo en el periódico Asahi, probablemente como ilustrador, y permaneció en el puesto hasta 1954. Allí conoció a Onchi Koshiro, otro grande del movimiento “sosaku hanga”, que le abrió las puertas del mercado occidental de posguerra. Los estadounidenses llegados a Japón fueron los primeros en comprar sus grabados en una exposición en el hotel Imperial en 1945.

Conversación

Concurso de belleza

En 1951 fue galardonado en la Bienal de Sao Paulo por el grabado “Mirada tranquila”, en el que se ve a un gato hierático. En el mismo certamen también fue premiado su compatriota Tetsuro Komai por un aguafuerte, algo que dejó atónito al mundo artístico japonés, que siempre había despreciado todo lo referente al “sosaku hanga”. De golpe le empezaron a llegar pedidos de Occidente. En 1956 expuso en varias ciudades estadounidenses. El año siguiente viajó a París, Nueva York, Australia, India y Canadá para mostrar sus trabajos.

Mirada tranquila

Gato y gatos

Su fama creció y numerosas revistas le pidieron ilustraciones. Uno de sus grabados más populares quizá sea el del primer ministro japonés Eisaku Sato aparecido en Time en 1967. Sin embargo, el editor de la revista quiso explicar que a pesar de ser la primera vez que Time usaba un grabado en madera, ya habían publicado varias ilustraciones de Kiyoshi Saito. “La primera fue en 1951 cuando publicamos su famoso Gato”. En realidad, el editor se refería a “Mirada tranquila”. El artista no esperaba el efecto que tendrían esas palabras: “En cosa de días nos vimos inundados con pedidos del grabado, del que no quedó ni uno en Japón”.

Portada de la revista Time, 10 de febrero de 1967

Dos siameses

En 1970 pudo permitirse comprar una casa en Kamakura, a las afueras de Tokio, y diecisiete años después, otra cerca de Aizu, el pueblo donde solo vivió cuatro años, pero al que siempre volvió.

El pintor en Aizu, 1984

Por fin fue reconocido en su propio país cuando, a los 74 años, el gobierno le concedió la Orden Tesoro Nacional de Cuarta Clase, y a los 88 años fue nombrado “Bunka Korosha” (Persona de Mérito Cultural), un honor otorgado por el Emperador a hombres y mujeres cuya contribución al desarrollo de las ciencias y las artes haya sido notable.

La obra de Kiyoshi Saito puede dividirse en tres periodos: El primero dominado por los grabados de escenas nevadas en Aizu; un segundo más realista desde 1945 dedicado sobre todo a los retratos, y hacia 1950, con una clara tendencia a la simplificación. En este último mezcló elementos del cubismo, la abstracción y el impresionismo con la tradición japonesa dejándose influir por pintores como Mondrian, Picasso, Matisse, Kandinsky, Gauguin y Munch.

Sombras

Siamés

Sus temas eran muy variados, desde edificios, paisajes campestres, figuras en calles, escenas de sus viajes al extranjero, plantas y animales con una fuerte inclinación por los gatos. Gatos estilizados, con amplias manchas de un solo color, con textura, en todas las posturas posibles, solitarios, en grupo. Gatos que representan su constante búsqueda de lo esencial.

1955

Gato búho

Kiyoshi Saito creó más de mil grabados a lo largo de su vida. A medida que crecía el número de obras, no le quedó más remedio que tener ayudantes, sobre todo para la impresión de grandes ediciones. Kazuyuki Ohtsu, nacido en 1935 y ahora un grabador independiente, trabajó con él durante más de cuarenta años hasta la muerte del artista, el 14 de noviembre de 1997, a los noventa años.

Gata y gatito

Poco antes de fallecer se había clausurado una gran retrospectiva de sus obras en los grandes almacenes Wako de Tokio e inaugurado el Museo de Arte Kiyoshi Saito en Yainazu, que alberga 850 creaciones suyas. Kiyoshi Saito dijo una vez: “Siempre he hecho el trabajo que me apetecía hacer”. No hay mejor epitafio para tan larga y prolífica carrera.

 

Siamés

Una de las firmas del pintor


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Gatos realistas de Jean-Bernard Duvivier

(1811)

Jean-Bernard Duvivier, pintor de origen flamenco, nació el 22 de junio de 1762 en Brujas, entonces parte del Imperio Austríaco. Estudió primero con Hubert de Kock y luego con Paul de Kock, hermano del primero y director de la Academia de Brujas, donde fue galardonado con tres medallas y el primer premio de dibujo del natural.

Jean-Bernard Duvivier retratado por Gerrit Jan Michaelis (1828)

Cinco estudios de gatos (1812)

Siendo aún muy joven se trasladó a París y estudió a las órdenes de su compatriota Joseph-Benoît Suvée, director de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad. Sacó la mejor nota y volvió a ganar otro primer premio de dibujo del natural, concretamente en la especialidad de “figura pintada” y “expresión”.

Efectivamente, basta con fijarse en sus cabezas de gatos para ver que era un hábil dibujante del natural y que sabía plasmar a la perfección la expresión del modelo.

En 1788 ganó el segundo premio de pintura, se marchó a Roma un año después y permaneció allí varios años. En 1795, acompañado por el pintor Dandrillon, un experto en perspectiva y que acabaría siendo su suegro, y del dibujante Dutertre, visitó Florencia, Bolonia, Venecia y Milán. Aprovechó el viaje para crear un importante portafolio de dibujos que le serviría en un futuro inmediato.

Una vez calmados los sobresaltos de la Revolución francesa, regresó a París en 1796, en pleno periodo del Directorio. Su famoso cuadro “Héctor” fue tan aplaudido por el público que el gobierno decidió alojarle en el “museo de los artistas”. A partir de esta época realizó un gran número de dibujos para medallas y otros objetos de arte. También probó suerte con los aguafuertes y obtuvo mucho éxito con los grabados a buril, técnica que emplearía sobre todo en su vejez.

Se dedicó mayormente a los retratos y a las escenas históricas y religiosas. Sus composiciones equilibradas, coloristas y realistas gustaban mucho y recibió un sinfín de encargos. Durante su vida, algunas de sus obras decoraron las paredes de los ministerios y de los grandes del Primer Imperio. Además de ser profesor en la École Normale de París, en 1811 se le encargó dibujar la historia numismática de Napoleón, un trabajo que ocupó varios volúmenes, y que prosiguió para Luis XVIII y Carlos X.

(1802)

Solía representar a las personas retratadas con libros o en bibliotecas. En la segunda mitad de su vida también ilustró libros de lujo, entre los que mencionaremos el “protocatálogo” de la Galerie du Palais Royal (1808); la novela “Robinson Crusoe”, de Daniel Defoe (1816); una historia de Francia (1817), que incluye el dibujo del asesinato de Marat por Charlotte Corday, y “Las metamorfosis”, de Ovidio (1820).

(1811)

Aun así, le quedó tiempo para dibujar numerosos gatos, ratones, vacas, caballos, perros… Por lo que hemos podido ver, dibujó la mayoría de sus gatos entre 1802 y 1819, como ocurrió con los otros animales. Se sabe muy poco de este pintor y dibujante que hoy en día está casi olvidado.

Al ver los dibujos de perros, vacas y caballos, nos atrevemos a decir que debían venderse con facilidad. Hay caballos de tiro y elegantes caballos de montar; vacas paciendo en prados y vacas en establos. Todos los perros son de raza, claramente admirados y cuidados por sus dueños. Sin embargo, los gatos y gatas que dibuja son callejeros, no hacen nada especial, duermen o dormitan, como perfectos gatos. Sus numerosas cabezas de gatos son muy expresivas. En cuanto a los ratones (y ratas), muchos están atrapados en complicadas trampas o parecen estar muertos. Casi da la impresión de que dibujó gatos para sí mismo, quizá porque tenía gatos y los conocía bien.

Jean-Bernard Duvivier vivió a caballo entre dos siglos, en una época en que los gatos todavía no estaban muy de moda. Théophile Alexandre Steinlein, el dibujante de gatos por excelencia, nació en 1859. En los años de Duvivier, pocos pintores se molestaban en dibujarlos y menos aún en incluirlos en un cuadro; esto no empezó hasta finales del siglo XIX.

Falleció el 24 de noviembre de 1835 a los 75 años después de haber vivido una revolución en su Bélgica natal, el principio de la Revolución francesa, el Directorio, la llegada de Napoleón y el Primer Imperio, así como los reinados de Luis XVIII y de Carlos X.

(1804)


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Gatos vanguardistas y la pareja Goncharova-Larionov

Gato en una silla (Larionov, 1911)

Nacieron exactamente con un mes de diferencia en 1881; Mijaíl Larionov, el 3 de junio y Natalia Goncharova, el 3 de julio.  Sus respectivas familias se trasladaron a Moscú en 1891 y los dos ingresaron en la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de Moscú en 1898. Se conocieron, se enamoraron y nunca volvieron a separarse. No se puede hablar de Natalia Goncharova sin hablar de Mijaíl Larionov y viceversa.

Natalia y Mijaíl en su estudio moscovita

Natalia estudiaba escultura, pero Mijaíl la convenció de que era pintora: “Tienes ojos para el color, pero te preocupas demasiado por la forma. ¡Abre los ojos para encontrar tus ojos!” Parece ser que al oír esto, la escultora se enfadó muchísimo y estuvo tres días sin hablarle, pero acabó dándole la razón y ya no dejó de pintar a partir de entonces.

Gata con gatitos (Goncharova, 1910-11)

Detalle

A pesar de las protestas de los padres de Natalia Goncharova, alquilaron un pequeño piso en 1903 y vivieron juntos sin estar casados. De hecho, no se casarían hasta 50 años después, solo para asegurarse de que su legado sería protegido y devuelto a Rusia. Cuando la Galería Tretiakov compró un cuadro de Larionov, los padres de Goncharova pensaron que quizá no era tan mal partido aunque no tuviera dinero.

Gata (Larionov, 1910)

Solo se separaban en verano. Él regresaba a Tiráspol, la ciudad donde nació, y ella se iba a las costas de Crimea. Se reunían en otoño y volvían a estar juntos, trabajando en el mismo estudio. Empezaron los escándalos: la obra de Natalia fue tachada de pornográfica y ella, arrestada; Mijaíl fue expulsado de la Escuela.

Gato (Larionov, 1910)

Larionov fundó el grupo de pintura vanguardista “Sota de Diamantes” junto a Robert Falk (un amante de los gatos), Alexander Kuprin, David Burliuk y muchos otros. En diciembre de 1910, la primera exposición con obras de los miembros de “Sota de Diamantes” en Moscú creó un revuelo mayúsculo que catapultó al grupo a la fama.

Robert Falk y gato

Ese mismo año, unos meses antes, ambos pintores habían participado en el Segundo Salón de Odesa con veinticuatro cuatros de Goncharova y veinticinco de Larionov. Por cierto, Kandinski contribuyó con nada menos que cincuenta y tres obras al Salón. En esa época inventaron el rayonismo, el estilo que sentaría la base de la pintura abstracta en Rusia. Una de las obras más famosas de Natalia son los gatos rayonistas.

Loa gatos (Goncharova, 1913)

Cuatro años antes, en 1910, el famoso Sergéi Diáguilev, fundador de los Ballets Rusos, había invitado a Larionov a la inauguración de una exposición de pintura rusa organizada por él en París. Durante su estancia descubrió los cuadros de Gauguin y el fauvismo, y en una visita a Londres, la obra de Turner.

Diseño escénico para “El gato, el gallo y la zorra” (Larionov)

Larionov hizo el servicio militar en tres etapas (invierno de 1910 a verano de 1911 y primaveras de 1912 y 1913). Fue entonces cuando pintó toda una serie de Venus con y sin gatos, entre ellas la Venus de Katsap, que podría traducirse como “Venus rusa”. Se han avanzado muchas teorías sobre las Venus de Larionov, pero quizá lo único que tiene sentido es que los gatos que las acompañan son una referencia al Gato de Kazán  (https://gatosyrespeto.org/2016/10/13/el-gato-de-kazan/).

Venus de Katsap, dibujo (Larionov)

Venus de Katsap (Larionov, 1912)

Por las fechas de los cuadros de los dos artistas, parece ser que incluyeron gatos en sus obras antes del año 1915, cuando vivían en Moscú, en la época previa a su trasladó a Lausana y luego a París. La única excepción quizá sea “Desnudo con gato”, pintado después de 1917, en el que retrató a Alexandra Tomilina, su modelo durante muchos años antes de convertirse en su segunda esposa. ¿Dejaron de tener gatos en París?

Desnudo (Alexandra Tomilina) con gato (Larionov)

Poco antes de la Primera Guerra Mundial, Diáguilev, acompañado del coreógrafo Michel Fokine, viajó a Moscú para pedirle a Natalia Goncharova  que diseñara los decorados del ballet “El gallo de oro”. La exposición de las obras de los dos artistas organizada por el empresario en la Galería Paul Guillaume de París recibió una acogida impresionante. La teoría del rayonismo estaba en boca de todos y los jóvenes pintores se hicieron famosos.

Mujer con gato (Goncharova, 1913)

El estallido de la guerra les obligó a regresar precipitadamente a Moscú y Mijaíl fue llamado a filas. Gravemente herido en agosto de 1914, pasó por un largo periodo de convalecencia. En abril del año siguiente, Diáguilev les invitó a venir a Lausana para preparar los decorados de la nueva gira de los Ballets Rusos.

Dos gatos (Larionov)

No había muchos escenarios disponibles para los Ballets Rusos antes del fin de la guerra, por lo que Diáguilev aceptó encantado la invitación de Alfonso XIII para trabajar en Madrid, donde presentó con enorme éxito algunos de sus ballets más famosos en el Teatro Real. “Kikimora” se estrenó en el Teatro María Eugenia de San Sebastián cuando la familia real se trasladó allí para las vacaciones de verano. La estancia española marcó profundamente a Natalia y quedó reflejada en numerosos cuadros.

Vestuario para el ballet “Kikimora” (Larionov)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1917 estaban a punto de regresar a Rusia, pero les detuvo la Revolución de Octubre. Un año después alquilaron un piso en la calle Jacques Callot del barrio Latino de París. Siguieron compartiendo piso a pesar de haber dejado de ser pareja sentimental, debido tal vez a las muchas infidelidades de Mijaíl Larionov o porque el vínculo artístico era mucho más fuerte.

Venus (Larionov, 1912)

Natalia Goncharova conoció y se enamoró de Orest Ivanovich Rosenfeld, el agregado militar menchevique del gobierno provisional de Kerensky en París. Detenido en 1941, no salió del campo de concentración de Lübeck hasta 1945. A su regreso fue nombrado editor jefe del periódico socialista “Populaire”. Siempre ayudó a Natalia y le encargó dibujos para el periódico cuando ella y Mijaíl pasaron por dificultades financieras.

Ventana con gata (Goncharova)

Alexandra Tomilina se hizo con el corazón de Larionov. Licenciada en la Sorbona, se convirtió en su secretaria, modelo y compañera hasta su muerte. Acabó alquilando un piso en el mismo edificio que Mijaíl y Natalia, y aunque pasaba mucho tiempo en el piso de los artistas, siempre volvía al suyo para dormir.

Larionov nunca se repuso completamente de la herida sufrida en 1914 y pintaba cada vez menos. Goncharova, al contrario, incluso con artritis y después de romperse el brazo, siguió pintando. Entre 1957 y 1958 completó unos 50 cuadros. Firmó el último en 1960.

En su casa de París, principios de los cincuenta

Natalia Goncharova falleció mientras dormía el 17 de octubre de 1962. Mijaíl Larionov se casó por fin el 28 de mayo siguiente con la paciente Alexandra Tomilina, legándole todas las obras de Natalia y suyas, con el encargo de devolverlas a Rusia. El pintor murió el 10 de mayo de 1964.

Rabino y gato (Goncharova, 1912)