Gatos y Respeto

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Gatos, indios norteamericanos y Fritz Scholder

Autorretrato con gato gris

 “Probablemente sea la primera persona en la historia del arte que haya realizado el retrato de un indio con un gato. Se han pintado muchos retratos de indios con perros. Pero nadie se ha dado cuenta de que los indios aman a los gatos”. Así hablaba Fritz Scholder en 2003 acerca del cuadro “Autorretrato con gato gris”, pero ya hacía tiempo que pintaba a indios norteamericanos con gatos.

Nació el 6 de octubre de 1937 en Breckenridge, Minnesota, en una familia de ascendencia alemana en parte. Muy pronto supo que quería pintar y sintió pasión por coleccionar objetos. Es conocido sobre todo por sus pinturas, aunque tiene en su haber numerosos grabados, aguatintas, litografías, monotipias, fotografías, collages y esculturas.

Estudió en el instituto de Pierre, Dakota del Sur, con el célebre artista sioux Oscar Howe. En 1957 se trasladó con su familia a Sacramento, California, y fue alumno del conocido pintor Wayne Thiebaud. Este le invitó a formar parte de una galería cooperativa cuya primera exposición recibió críticas excepcionales. Pronto realizó su primera exposición en solitario en el Museo de Arte Crocker de Sacramento. Al graduarse en la Universidad Estatal de Sacramento en 1961, fue invitado a participar en el Proyecto Rockefeller de Arte Indio en la Universidad de Arizona. Después de sus estudios de posgrado, empezó a trabajar en 1964 como profesor de Pintura e Historia del Arte Contemporáneo en el recientemente inaugurado (1962) Instituto de Indios Americanos de Santa Fe, Nuevo México.

Persona gato

 

Persona gato

Fritz Scholder era indio norteamericano por su abuela, que pertenecía a los luiseños (Payómkawichum en luiseño), una tribu originaria de la costa oeste establecida entre Los Ángeles y San Diego. Los españoles les llamaron luiseños debido a la proximidad de la Misión San Luis Rey de Francia. En 1967, el pintor expuso una nueva serie de cuadros – siempre pintaba series – muy controvertida porque retrataba “al indio auténtico”. Como hemos dicho antes, fue el primero en describir al indio norteamericano en compañía de gatos, pero también los pintó envueltos en la bandera estadounidense, con latas de cerveza y de refrescos. Tenía un objetivo muy claro: los eternos lugares comunes de la cultura dominante blanca. No había sido educado como un indio y su punto de vista era único.

Indio con gato

En 1969 viajó a Europa y al norte de África. A su regreso a Santa Fe, un año después, adquirió una pequeña casa de adobe que convirtió en estudio y hogar. Ya era una importante influencia para toda una generación de artistas indios norteamericanos. Además de exposiciones en solitario en conocidas galerías, daba numerosas conferencias en universidades, entre ellas Princeton y Dartmouth College.

 

Máscara gato

Fue invitado a exponer en solitario en la V Feria de Arte de Basilea, Suiza, en 1974. Desde allí, decidió viajar a Egipto para pintar la esfinge y las pirámides. En 1975 realizó sus primeros grabados y su primera exposición de fotografías tuvo lugar en 1978. Cuatro años después, el famoso arqueólogo Kent Weeks le invitó a que regresara a Egipto. En 1984 fue nombrado miembro vitalicio del Salón de Otoño de París y su obra se mostró en el Grand Palais. En los noventa publicó numerosos libros con poemas y grabados, y su primer libro digital salió en 2000. Expuso regularmente en galerías y tuvo varias retrospectivas en museos estadounidenses. En 2002 fue galardonado con el Premio del Gobernador de Arizona.

Rolling Cat 1

 

Rolling Cat 2

En 2001, Joshua Brockman, periodista del New York Times, visitó al pintor en su casa de Santa Fe y la describió como un oasis de palmeras y adelfas. Dice que el porche había sido convertido en una especie de sala de calaveras decorado con toda la parafernalia del Día de los Muertos mexicano. Parece ser que en el jardín había varias esculturas con calaveras en lugar de cabeza, obra del artista, y que en la biblioteca vio un cráneo del siglo XVIII grabado con símbolos de brujería. A pesar de esta decoración, el pintor le confesó que “me considero un optimista nato, lo que quizá pueda sorprender porque me gusta el lado oscuro de las cosas, pero cada día es una verdadera celebración y me siento feliz cada mañana cuando me despierto”.

Él mismo se consideraba un expresionista americano, aunque muchos críticos le etiquetaban de simbolista o colorista, y se defendía diciendo: “Un expresionista es alguien que disfruta pintando y con los materiales. La pintura gotea, mancha. No intento engañar a nadie y convencer de que esto es un objeto tridimensional en una superficie bidimensional”.

Los que le conocieron le recuerdan como un hombre jovial, lleno de vida, siempre sonriente, que vivía con sencillez y mucho estilo, como lo demuestra el vehículo que usaba para salir de su casa: un Rolls-Royce de 1979 con cristales ahumados. Era un tremendo coleccionista de libros, objetos de arte y curiosidades, y tenía una predilección especial por las piezas egipcias; poseía un sarcófago, así como momias de un niño, de un halcón, de un perrito y de un gato. “Considero la cultura egipcia la más fascinante y más importante de todas”, dijo una vez. “Me gusta que hicieran dioses de los animales, mientras que en nuestra cultura tendemos a ser crueles con los animales”. También creía que todos los seres humanos debían tener un espíritu animal gemelo y que el suyo era el búfalo.

Falleció el 10 de febrero de 2005 a los 68 años. Tres años después, el Museo Nacional de Indios Norteamericanos realizó una doble retrospectiva de su obra, titulada “Indian/Not Indian” (Indio/No indio), en Washington DC y en Nueva York. En 2009, el entonces gobernador de California, Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver le incluyeron en la lista de los trece elegidos para el Salón de la Fama de California.

El 4 de octubre de 2015, el Museo de Arte de Denver inauguró una exposición itinerante de sus series “indias” titulada “Super Indian: Fritz Scholder, 1967-1980”, que a continuación viajó al Museo de Arte de Phoenix, Arizona, y al Museo Nerman de Arte Contemporáneo de Overland Park, Kansas.

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Los gatos del ladrón de flores, Walasse Ting

Walasse Ting nació en Wuxi, cerca de Shanghái, en 1928, con el nombre de Ding Xiongquan. Pintor, escultor, artista gráfico y poeta autodidacta, empezó pintando siendo muy joven. Él mismo decía que había dibujado su primera libélula a los cinco años y vendido su primera acuarela a los 19. En 1946 fue a Hong Kong, donde empezó a darse a conocer como pintor. Decidió cambiarse el nombre por el de Walasse Ting en 1950 porque, según él, sonaba un poco como Matisse, un pintor al que admiraba mucho, y siguiendo la tradición china adoptó un seudónimo poético con el que firmó todas sus obras a partir de ese día, “El ladrón de flores”.

Llegó a París en 1953 y conoció a los miembros fundadores del movimiento vanguardista CoBrA (por Copenhague, Bruselas, Ámsterdam), Karel Appel, Asper Jorn y Pierre Alechinsky. A finales de los años cincuenta, el epicentro del arte occidental se había trasladado a Nueva York, ciudad a la que se mudó en 1958, relacionándose con artistas expresionistas y pop como Sam Francis, Tom Wesselmann, Andy Warhol y Claes Oldenburg. A principios de los sesenta, Ting y Sam Francis tuvieron la idea de publicar una colección de 68 litografías de los pintores más en boga del momento. El libro, titulado “One Cent Life” (La vida a un céntimo), que incluía poemas de Walasse Ting, salió a la venta en 1964 en una tirada de solo dos mil ejemplares, tuvo un tremendo éxito y actualmente está muy cotizado entre los coleccionistas.

En París había sobrevivido a duras penas, pero en Nueva York le fue mucho más fácil vender sus obras. Allí produjo una serie de cuadros abstractos de colores muy brillantes antes de inclinarse por un estilo más figurativo representando sobre todo a mujeres, flores y animales, y dentro de estos últimos especialmente gatos. Gatos con mujeres, gatos solos, gatos de dos en dos y de tres en tres, gatos rodeados de flores, gatos brillantes de todos los colores, gatos expresivos algo rechonchos que a pesar de ser azules, verdes, amarillos o rojos son auténticos gatos. Incluso sin ver la foto del pintor con su gato blanco y negro en brazos, sabríamos que Walasse Ting los amaba profundamente.

Después de vivir veinte años en Nueva York, se instaló en un espacioso estudio de Ámsterdam. A pesar de haberse ido de China mucho tiempo atrás, solía decir que los árboles y canales de la ciudad le recordaban al Lago Oeste de Hangzhou. Acabó viviendo entre Ámsterdam y Nueva York, y viajando bastante a menudo a Tahití, como Gauguin, en busca de los colores que tanto le gustaban.

Expuso en más de sesenta ocasiones en las grandes galerías y museos del mundo entero. Actualmente podemos admirar sus obras en las colecciones permanentes del Guggenheim y del Museo de Arte Moderno de Nueva York, en el Instituto de Arte de Chicago, en la Tate Modern de Londres, el Centro Pompidou de París y el Museo de Arte de Hong Kong.

El Museo Cernuschi de París inauguró una exposición dedicada al “Ladrón de flores” el 7 de octubre de 2016 que cerró sus puertas el 26 de febrero de este año. En 1970, el artista donó ochenta obras al museo; la colección fue restaurada en años recientes y, después de la retrospectiva realizada por el Museo de Taipéi en 2011 compuesta sobre todo por obras de los años 80 y 90, el Museo Cernuschi quiso mostrar el conjunto de la obra del artista. La mitad de los lienzos expuestos procedía de la colección privada del museo y la otra, de colecciones europeas y estadounidenses.

Quizá lo más notable de la obra de Ting Walasse sea la fuerza y la vitalidad que desprenden sus representaciones, que a veces dan la impresión de querer salir del marco. Quienes le conocieron dicen que era un hombre lleno de energía, de alegría y con un gran sentido del humor.

Falleció el 17 de mayo de 2010, en Nueva York, a los ochenta años.

 


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Los gatos de Pierre-Auguste Renoir

Joven dormida con gato (detalle)

Auguste Renoir, como se le conoce, es uno de los pintores de mayor influencia en la historia del arte moderno.

Renoir a los 34 años

Se estima que en su larga y fructífera carrera, desde principios de 1860 hasta poco tiempo antes de su muerte en 1919, pintó unos 4.000 cuadros. Entre esa enorme cantidad, en solo ocho introdujo a un gato, y de estos ocho, solo dos representan a gatos sin seres humanos. Es verdad que no solía pintar animales, aunque en muchas de sus obras hay perros y es fácil encontrar varias con caballos.

Chico desnudo con gato (1868)

 

Gato durmiendo (1862)

Pero no nos quejemos, porque los ocho cuadros con gatos que dejó Renoir son absolutamente magníficos. Fueron pintados en un periodo que abarca algo más de veinte años, desde “Gato durmiendo” en 1862, hasta “Julie Manet con gatito” en 1887. En todos ellos, si observamos la expresión de los gatos, solo podemos concluir que había gatos en casa del pintor. Alguien que no haya vivido con uno o varios de ellos no puede reproducir la expresión de placer del gato en brazos de Julie Manet, o su posición en “Joven desnudo con gato”, con las uñas de la pata izquierda ligeramente sacadas, no para arañar, sino para mullir el brazo del joven y demostrar su satisfacción. O la gata de pie, apoyada en el tiesto, olfateando las flores…

El pintor en Cagnes-sur-Mer (1917)

 

Geranios y gatos (1881)

Renoir nació el 25 de febrero de 1841 en Limoges, el gran centro de la porcelana francesa. Su padre era un modesto sastre, y la familia emigró a París en 1844 para mejorar su condición. De pequeño ya dibujaba bien, pero cantaba mejor, por lo que tuvo como profesor al compositor Charles Gounod. Pero la precariedad económica de su familia le obligó a abandonar las clases de canto y el colegio a los trece años para trabajar como aprendiz en una fábrica de porcelana.

El dueño se dio cuenta del talento del joven y le animó a seguir clases de dibujo para que pudiera ingresar en la Escuela de Bellas Artes. En 1858, las fábricas de porcelana pasaron del proceso manual al mecánico y Renoir tuvo que buscarse otro empleo.

Geranios y gatos (detalle)

 

Joven con gato

Cosechó su primer éxito en el Salón de París de 1868 con el lienzo “Lise con una sombrilla”. Unos años después, harto de sentirse despreciado por el jurado del Salón anual, se unió a Claude Monet, Alfred Sisley, Camille Pissarro y otros para organizar la primera exposición impresionista en abril de 1874, a la que contribuyó con seis obras.

En la segunda exposición impresionista solo incluyó retratos con la esperanza de conseguir encargos, y volvió a exponer varios cuadros al año siguiente. Sin embargo, a partir de ese año regresó al Salón y consiguió convertirse en un pintor de éxito desde 1879, a los 38 años. En 1881 viajó a Argelia; poco después, a Madrid para admirar las obras de Diego Velázquez, y luego a Italia para contemplar los cuadros de Ticiano y de Rafael. El 15 de enero de 1882 conoció al compositor Richard Wagner en Palermo, Sicilia, y le hizo un retrato en exactamente 35 minutos.

Joven dormida con gato (1880)

 

Julie Manet con gatito (1887)

 

Julie Manet con gatito (detalle)

Se casó en 1890 con Aline Victorine Charigot, una modista veinte años más joven que él, con la que ya tenía un hijo, Pierre, nacido en 1885, que se convertiría en actor de cine y de teatro. Luego nació Jean en 1894, el famoso cineasta, y Claude en 1901, un conocido ceramista.

Pero lo que quizá no se sepa tanto es que el pintor padeció de artritis reumatoide durante los últimos veinte años de su vida, lo que nunca le impidió seguir pintando a pesar del sufrimiento físico que le causaba. Una vez dijo que el arte debía ser bonito, e insistió: “Sí, bonito. La vida ya es bastante desagradable, ¿por qué no ver el lado más luminoso de vez en cuando?” Hizo prueba de una tremenda fuerza de voluntad para vencer una enfermedad que empeora progresivamente y nunca se consideró como una persona discapacitada.

Maternidad (La Sra. Renoir y Pierre)

 

Mujer con gato (1875)

Por las cartas enviadas a familiares y amigos, fue posible determinar que la artritis empezó a afectarle en 1892, cuando tenía cincuenta años, y que alcanzó su nivel más destructivo en 1903. Götz Adriani, un respetado historiador, cree que a medida que sus dedos se deformaban, “su mirada se centraba más en la espléndida intensidad del color” y que “los dedos deformes pasaban con una creciente ligereza por el lienzo, creando un fino tejido de estructuras de colores en tonos transparentes y delicados”. Lo que sí está claro es que su naturaleza optimista llena todas sus obras, incluso en momentos de enorme dolor físico. El gran pintor Pierre Bonnard (https://gatosyrespeto.org/2015/06/27/gatos-al-oleo-de-pierre-bonnard/) dijo de él: “Trabajaba desde el interior de su naturaleza y tenía la capacidad de ver un modelo o una luz en apariencia sin atractivo y comunicarles el recuerdo de momentos apasionantes”.

Cuando se le diagnosticó la enfermedad, recorrió Europa en busca de tratamientos para aliviar los síntomas y detener su avance. Además de los habituales dolores en las manos, también sufría de un anquilosamiento progresivo en hombros y codos, así como de nódulos en la espalda y brazos. Cuando ya no pudo ponerse en pie, no perdió la movilidad gracias a varias sillas de ruedas diseñadas para cosas específicas. Acabó instalándose en Cagnes-sur-Mer, en la Costa Azul, donde el clima más benigno aliviaba algo su sufrimiento.

Renoir a los 71 años

En 1912 siguió el tratamiento de un famoso médico durante varias semanas y pudo dar varios pasos solo después de más de dos años, pero el esfuerzo necesario era demasiado enorme y dijo: “Requiere toda mi energía, ya no me quedaría para pintar”. Cuando su mano deformada le impidió sujetar el pincel, pidió que se lo colocaran en la mano cerrada previamente vendada con telas muy suaves para que no se formaran llagas. Llegó el momento en que ya no tuvo fuerza para sujetar la paleta con la mano izquierda y se la ponían en la rodilla. Posteriormente, alguien de la casa inventó un mecanismo para fijarla en el brazo de la silla de ruedas.

Se sabe con certeza que Renoir, ya mayor, solía pintar con un gato en las rodillas, probablemente para darle calor, como lo demuestra el pelo de gato mezclado con la pintura en sus últimos cuadros, lo que también sirve para autentificar los lienzos al no estar firmados.

En 1919 fue al Louvre para ver sus cuadros colgados bajo el mismo techo que las obras de los grandes maestros. Falleció en su casa de la Costa Azul el 3 de diciembre de 1919.

 


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Gatos y otros animales de la escultora Anne Arnold

Retrato de dos gatos (1969)

Anne Arnold y su marido, el pintor abstracto Ernest Briggs, compraron una casa con un pajar en Montville, a los pies del monte Hogback, en el estado de Maine, donde criaban cerdos, vacas y gallinas, y tenían numerosos perros y gatos. Anne solía fotografiarlos para crear las esculturas llenas de humor e imaginación que empezó a realizar en los años cincuenta usando materiales tan diversos como madera, cerámica, resina, tela, barro y una fibra sintética llamada Dynel.

1982

 

Anne Arnold y Christy (1987)

 

Catálogo de “Escultura de cuatro décadas”

La escultora nació el 2 de mayo de 1925 en Melrose, Massachusetts, ciudad en la que creció con sus dos hermanos. Era una descendiente directa del “infame” Benedict Arnold, un general del Ejército Americano Continental durante la Revolución que acabó pasándose a las filas británicas, por lo que su nombre se convirtió en sinónimo de traidor. También podía hacer remontar su linaje hasta el Mayflower, el famoso barco en el que llegaron los primeros 102 “peregrinos” procedentes de Gran Bretaña a las costas de Nueva Inglaterra.

Charlie (1969)

 

Christy

 

Con Bob Brooks y un gato (2001)

Se licenció en 1946 en la Universidad de New Hampshire y en 1947 obtuvo un máster de la Universidad Estatal de Ohio. Estudió Arte desde 1949 a 1953 en la Art Students League de Nueva York. En 1960 se casó con Ernest Briggs, con el que vivió primero en la calle 23 Oeste y a partir de 1977 en la calle 29 Oeste, los dos pisos en el barrio de Chelsea. Dio clases en el Brooklyn College desde 1971 a 1991. Su marido falleció de cáncer de esófago en 1984. Unos años después empezó a convivir con el fotógrafo Bob Brooks, un buen amigo de la pareja que sería su compañero hasta la muerte de este en septiembre de 2012.

El gato Stubbs y un conejo

 

Exposición 2012

 A mediados de los años cincuenta comenzó a hacer esculturas figurativas de cabezas de amigos y sobre todo de animales en madera e incluso piedra, y posteriormente en los años setenta, esculturas de gran tamaño estirando telas sobre armazones metálicos. En 1960 tuvo su primera exposición en solitario en la Galería Tanager de Nueva York. Entre 1964 y 1988 expuso algunas piezas en la Galería Fischbach, y en 1983, la Universidad de New Hampshire organizó una retrospectiva de su obra. Después del fallecimiento de su marido, Anne Arnold dejó de esculpir y se dedicó a las acuarelas y bocetos a lápiz.

Gato acostado

 

Gato naranja

En 2006, la galería Alexandre ofreció representarla y organizó dos exposiciones en 2012 y 2014. Un crítico, hablando de la exposición de 2012, dijo: “En los cincuenta, cuando el expresionismo abstracto arrojaba su triunfante sombra sobre el arte americano, Anne Arnold creaba inteligentes y humorísticas esculturas de gatos, perros y personas, y siguió haciéndolo durante treinta años. En esta maravillosa exposición donde podemos admirar piezas que van desde finales de los cincuenta a principios de los ochenta, el equilibrio reside en la aparente vivacidad de los animales y el material del que están hechos, madera, barro y bronce. Puede que tarden ustedes un par de segundos en ver que un ensamblaje de bloques de madera pintados de naranja es un gato tumbado de espaldas con las patas al aire. Y este gato totalmente artificial da la impresión de estar vivo, lo que divierte, pero también asombra”.

Gato sentado (1988)

 

Gato tumbado

Otra crítica publicada el 17 de mayo de 2012 en la revista City Arts fue incluso más entusiasta: “Las esculturas de Anne Arnold expuestas en la Alexandre Gallery son magistrales, inteligentes, matizadas y llenas de humor. Cabe preguntarse por qué han transcurrido 24 años desde la última exposición en solitario de la artista”. Y sigue diciendo: “Las personas que no se quedan prendadas instantáneamente de las obras de Anne Arnold deberían preguntarse si están vivas y si no han perdido el sentido del humor”.

León

 

Quijote

Anne Arnold esculpió y pinto muchos animales, cerdos, conejos, camellos, caballos, puercoespines y gatos. Quizá estos últimos no fueran los que más reprodujo, pero sí podemos estar seguros de que los amaba. Basta con ver las fotos incluidas en esta entrada para darse cuenta. Reprodujo a Christy, a la que vemos con ella en 1987, en varias ocasiones. También está la maravillosa foto del gato Stubbs con un conejo, pero probablemente la que más demuestre su afecto por los gatos es una de 2001, realizada en su piso de Nueva York, donde se la ve sentada con un gato en el regazo al lado de su compañero Bob Brooks, ambos rodeados de esculturas de Anne.

La artista falleció de causas naturales pocos meses después de su tercera exposición en solitario, el 20 de junio de 2014 a los 89 años.


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Los gatos del grafitero C215

El grafitero C215, de verdadero nombre Christian Guémy, centra su arte en retratar a personas mayores, refugiados, mendigos, seres que viven en la calle y suelen ser ignorados. Entre ellos se encuentran los gatos. Probablemente sea

C215, junio de 2015

el artista callejero que más gatos haya pintado hasta la fecha. Los ha reproducido en el mundo entero sin limitarse a fachadas, también decoran buzones, puertas, esquinas recónditas, armarios eléctricos, así como numerosos objetos reciclables.

Nació en 1973 en Bondy, un pueblo al noreste de París. Al fallecer su madre cuando solo tenía seis años, le criaron sus abuelos y estudió en un colegio católico. Posteriormente se licenció en Historia, además de obtener un máster en Historia de la Arquitectura y otro en Historia del Arte en la Sorbona. Empezó trabajando como encargado de diseño en una empresa de muebles, antes de ser responsable del departamento de exportación en una compañía textil y acabar en una empresa financiera.

No realizó sus primeras obras hasta 2006, cuando ya había cumplido los 30 años. En el verano de 1989, a los 15 años, hizo algún que otro grafiti, pero enseguida lo dejó al no sentirse parte del movimiento hip-hop.

Alemania

En 2006 se instaló en Vitry-sur-Seine, donde empezó trabajando con la técnica del estarcido y se unió a la asociación M.U.R., acrónimo de Modulable, Urbano y Reactivo, y que significa “pared” en francés. El uso de plantillas le permitía trabajar rápidamente en lugares prohibidos, aunque actualmente, al ser conocido en todo el mundo y hacer algunos trabajos de encargo, también usa esprays.

En octubre de 2014 viajó a La Valeta, Malta, para visitar la concatedral de San Juan y ver el cuadro “La decapitación de San Juan Bautista”, de Caravaggio. Aprovechó para dejar varios ejemplos de arte callejero diseminados por la capital, pero Maltapost, o Correos de Malta, borró los dibujos al cabo de pocos días, lo que fue muy criticado por varias personalidades maltesas, el alcalde Alexei Dingli entre ellas.

Sus obras pueden verse en Nueva Delhi, Londres, Bristol, Estambul, Roma, Barcelona, Ámsterdam, Bristol, Oslo, Sao Paolo, Puerto Príncipe, Fez, Casablanca y otros lugares de Marruecos. Ha expuesto en solitario en museos y galerías de Europa desde 2009, concretamente en la galería Montana de Barcelona en 2012 y más recientemente, en 2015, en el Museo de Artes y Oficios de Montpellier, y del 7 de julio al 16 de septiembre de este año, en el Ayuntamiento del distrito XIII de París.

En abril de 2013 pintó un asombroso mural de 25 metros de altura representando un gato en la fachada lateral de un edificio del bulevar Vincent Auriol de París. El Ayuntamiento del distrito, que ya había encargado obras a famosos artistas callejeros como Shepard Fairey e Inti, entre otros, consideró que había llegado el momento de hablar con C215. En una entrevista dijo: “Decidí hacer un gato sencillo, me gustan las cosas sencillas. Es mi estilo de vida. Quería que el gato se convirtiera en el gato del barrio, que la gente se sintiera feliz al descubrirle saliendo del metro, que le quisieran. Ojalá pronto empiecen a decir: ‘Quedemos donde el gato'”.

 

Pero ¿qué le empujó a escoger un gato para este enorme mural? “Porque el gato simboliza la libertad y todo artista busca la libertad”. Añade que pintar en público, con varios fotógrafos plasmando la “performance”, no le pareció una experiencia de lo más interesante: “El grafiti no es una performance. Personalmente, prefiero ver a gente bailando o tocando música en vez de a alguien pintando una pared”, explica. “Pinto para mí mismo, aunque también para otros. Cuando pinto, no estoy en ninguna parte, no me fijo en lo que pasa a mi alrededor. Por eso prefiero hacer cosas más pequeñas, a escala humana, porque solo necesito centrarme durante unos minutos, y en ese espacio temporal estoy totalmente solo”.

Un mes después, en mayo de 2013, el artista volvió a pintar un gato de grandes dimensiones en la pared lateral de un edificio en Bristol, pero no hemos podido encontrar más información. Viendo el edificio, parece ser un gato más pequeño que el parisino.

En junio de 2014, la galería parisina Itinerrance, que representa a C215, lanzó una invitación a artistas callejeros del mundo entero para que se trasladaran al pueblo tunecino de Erriadh, en la isla de Djerba, para realizar 250 obras originales. El acontecimiento, llamado “Djerbahood”, equivale a un museo de arte callejero concebido de acuerdo con las normas clásicas de un museo en cuanto a luz, escenografía y recorrido. C215 participó con varias obras de las que incluimos dos gatos.

Además de gatos y algún que otro animal, C215 realiza retratos, y uno de sus modelos favoritos es su hija Nina, que empieza a darse a conocer en el mundo del arte callejero.

El 4 de enero de 2016, y mediante la técnica del estarcido, el artista realizó un doble retrato del policía Ahmed Merabet, abatido al enfrentarse a los asaltantes de la revista Charlie Hebdo. Fue un encargo del comandante Stéphane Motel, de la comisaría a la que pertenecía Ahmed Merabet. C215 hizo los dos retratos delante de la familia del policía y de unas cien personas; el primero representa a Ahmed de frente, con gesto solemne, mirando hacia el lugar donde cayó, y en el segundo se le ve de perfil, sonriente, vuelto hacia la calle.

Casablanca

Hablando de su trabajo, C215 dice: “Al fin y al cabo, detrás de los retratos siempre están la libertad y la dignidad frente a un sistema capitalista que nos aplasta día a día”. Dibuja todas sus plantillas, y cuando trabaja en su estudio de París es raro el día que no añade otras a la colección. Con un estilo único, está entre los grandes artistas grafiteros actuales.


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Los gatos viajeros del pintor Romare Bearden

Romare Bearden no solo fue un artista, escritor, defensor de las artes, trabajador social, humanista y compositor, sino también un amante de los gatos. Se le conoce sobre todo por sus collages en los que a menudo describía escenas de la comunidad afroamericana.

Fue un artista prolífico, pero no hay muchos cuadros suyos con gatos, y estos suelen estar bastante escondidos a pesar de que fueron muy importantes en su vida y en la de su esposa, Nanette Rohan. Tuvieron cuatro gatos, tres de ellos con nombres ilustres algo transformados: Mikie, en honor a Miguel Ángel; Rusty, por el legendario héroe persa Ibn Rustom, y Tuttle, por Tutankamón. El cuarto, Gippo, quizá fue el más querido de todos y, desde luego, el que más viajó.

En 1967, Gippo acompañó al pintor y a su esposa de viaje al Caribe, tal como Romare Bearden le contó a Henry Ghent en una entrevista realizada en 1968: “Bueno, tenemos un gato, y no sabíamos dónde dejarle, así que decidimos llevarlo con nosotros. Cuando acabó el crucero, Gippo se había convertido en la mascota del barco, y no quería poner pie a tierra porque durante el viaje le daban casi medio kilo de hígado de ternera cada día. Claro que en algunas de las islas, como en Barbados por ejemplo, no podía entrar por la cuarentena que imponen a todos los animales. Era feliz a bordo del barco”.

Y sigue diciendo: “Es un gato muy guapo. Pronto cumplirá seis años. Sus rayas son perfectamente simétricas. Le encontramos en el bosque cuando era muy pequeño y debe de haber algo de gato salvaje en él. Tardó unos seis u ocho meses en acostumbrarse a la casa, pero ahora es feliz, se ha apoderado de mi estudio, es suyo”.

En otro momento de la entrevista, hablando de las numerosas fotos suyas con Gippo, comenta: “Siempre le digo a mi mujer que hubiera debido enseñarle a Gippo a posar; se habría convertido en la estrella de los anuncios de comida felina. Es tan bello que habría sido un modelo perfecto. Además, le encanta que le hagan fotos”.

Gippo fue el primer gato de los Bearden en hacer un crucero y ser tratado a cuerpo de rey, pero no el último. En los años siguientes, el matrimonio viajó a menudo al Caribe con todos sus gatos. Se cuenta que, en una ocasión, dos de ellos incluso tuvieron un camarote propio. Los Bearden compraron una segunda residencia en la pequeña isla de Saint Martin, mitad francesa y mitad holandesa, donde pasaron varios meses al año hasta 1980. Sus gatos, claro está, les acompañaban.

Romare Howard Bearden nació el 2 de septiembre de 1911 en Charlotte, Carolina del Norte. Su familia se trasladó a Harlem, Nueva York, cuando apenas sabía andar. Empezó a estudiar en la Universidad Lincoln, antes de trasladarse a la de Boston y, finalmente, a la de Nueva York, donde  se matriculó en dibujo. De 1935 a 1937 fue el principal dibujante humorístico del semanario “Baltimore Afro-American”.

A pesar de haber realizado dos exposiciones en solitario, por primera vez en Harlem en 1940 y en Washington DC en 1994, ambas con gran éxito, no pudo vivir de la pintura hasta entrados los sesenta. Desde mediados de los años treinta hasta entonces trabajó  en los Servicios Sociales de Nueva York, dedicándose casi exclusivamente a los gitanos, un pueblo al que llegó a conocer muy bien y a admirar profundamente.

El gato gris (1970)

 

Jóvenes universitarios (1964)

En 1954 se casó con Nanette Rohan, cuya familia procedía de Saint Martin. Entre sus amigos contó con artistas y músicos como James Baldwin, Stuart Davis, Duke Ellington, Langston Hughes, Ralph Ellison, Joan Miró (al que llevó a un partido de béisbol en Nueva York), George Grosz, Alvin Ailey y Jacob Lawrence.

Fue el primer director artístico del Consejo Cultural de Harlem, una organización de defensa de los derechos de los afroamericanos creada en 1964. Participó en la creación de varios centros artísticos, como The Studio Museum, en Harlem, y la Cinque Gallery, dedicada a apoyar a jóvenes artistas procedentes de minorías. También fue uno de los miembros fundadores de la Academia Negra de las Artes y las Letras en 1970 y miembro del Instituto Nacional de las Artes y las Letras desde 1972.

La paloma (1964)

Se le considera uno de los artistas visuales más creativos y originales del siglo XX. Experimentó con medios y estilos diferentes, pero quizá se le conozca sobre todo por sus magníficos collages, que aparecieron en las portadas de las revistas Time y Fortune en 1968. Asimismo, diseñó vestuarios y decorados para el Alvin Ailey American Dance Theater y para el Nanette Bearden’s Contemporary Dance Theater.

Falleció el 12 de marzo de 1988 a la edad de 76 años en Nueva York. Un amigo suyo dijo de él que había vivido nueve vidas (ya se sabe que en los países anglosajones los gatos tienen nueve vidas) todas en una.

Portada de la revista Fortune (1968)

 

Una mañana en Carolina (1978)

Dos años después de su muerte se creó The Romare Bearden Fundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada al legado artístico del pintor. Hace poco ha empezado a desarrollar programas de becas para jóvenes artistas emergentes.


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Los gatos cretenses de John Craxton

Dos gatos (1960)

El pintor inglés John Craxton compartía su casa en Creta con numerosos gatos y decía: “Los gatos son un buen ejemplo de la Ley de Parkinson. Prosperan”. Convivía con ellos, los usaba como modelos y solía mandar felicitaciones de Navidad con dibujos de gatos.

A John Craxton no le gustaba, con razón, que le colgaran la etiqueta de “artista neorromántico”, pues no describe ni de lejos toda su trayectoria. Nació en 1922, el cuarto de cuatro hermanos y una hermana, hijo de Harold Craxton, profesor y musicólogo de la Real Academia de Música, y de su esposa, la violinista Essie Faulkner. Su hermana fue la conocida oboísta Janet Craxton. La música, la comida y las motos fueron tres de sus grandes pasiones.

Dos gatos jugando (1955)

 

El gato Marco (1948)

El hogar de los Craxton estaba abierto a todos: músicos famosos y pobres estudiantes se sentaban juntos a comer y a charlar. La autora Elizabeth Jane Howard, que conocía a los Craxton, dijo, recordando el caótico hogar donde creció el pintor: “Eran felices, y como el polen, algo de eso se depositaba en todos los que estaban en contacto con ellos”. Pero no tardó en ser enviado a varios internados en los que no se sentía particularmente feliz. Por suerte, en el colegio Betteshanger conoció a la profesora de arte Elise Barling, a la que describiría posteriormente como “inspirada”. Gracias a esta mujer, y con solo diez años, el joven Craxton y algunos de sus compañeros expusieron dibujos en la Bloomsbury Gallery, una idea muy aclamada por la prensa de entonces.

Gato en silla

 

Gato y caracol (1965)

Los padres de un amigo de colegio le invitaron a viajar a París para visitar la Exposición Internacional de 1937 y allí descubrió el “Guernica”, de Picasso, así como “El segador”, de Joan Miró. Volvió a Paris dos años después, esta vez para ingresar en la Academia de la Grande Chaumière durante un año, antes de regresar a Londres en 1940 para estudiar en dos escuelas de arte, la Central y la Westminster.

 

Gato y gallo (1957)

En 1941 fue rechazado por el ejército debido a una pleuresía. Más o menos en esta época, en plena guerra, conoció a Peter Watson, cofundador de la revista Horizon. Este sería su mecenas durante varios años y le presentó a otros dos pintores amantes de los gatos, Robert Colquhoun y Robert MacBryde. También en esta época conoció a Lucian Freud; los dos tenían 19 años y se les consideró como el futuro de la pintura inglesa. Estudiaron juntos en varias academias e incluso compartieron un diminuto piso.

En 1944 expuso por primera vez en solitario en la Leicester Galleries, un lugar clave para artistas londinenses conocidos y no tan conocidos. En 1945 realizó un viaje con Lucian Freud a las islas Sorlingas, donde ambos pintaron, y un año después visitó Grecia por primera vez. No se instaló de forma definitiva en Chania, Creta, hasta principios de los años sesenta. Hablando de Grecia, decía: “Aquí me siento como una persona de verdad, con gente de verdad, elementos de verdad, ventanas de verdad, sol de verdad encima de todo. En una vida hecha de realidad, mi imaginación funciona. Pero en Londres me siento como un emigrante, totalmente aplastado”.

Gato y mariposas

 

Gato y pecera

Aun así, nunca dejó de viajar regularmente a Inglaterra, aunque cada vez menos. Solo abandonó Grecia voluntariamente desde 1970 a 1976 durante la dictadura de los coroneles.

Antes de mudarse a Grecia, en los años cincuenta, el coreógrafo Frederick Ashton le pidió que diseñara los decorados y el vestuario del ballet “Dafnis y Cloe”, protagonizado por Margot Fonteyn, la gran bailarina de la que se dice que fue su amante durante algún tiempo.

John Craxton y Margot Fonteyn

Sus diseños fueron usados en numerosas reposiciones del ballet, pero acabaron por perderse. En 1966 diseñó los decorados del ballet “Apolo”, de Stravinski, para el Covent Garden. Muchos años después, en 2004, el Royal Ballet celebró el centenario del famoso coreógrafo, y a pesar de su avanzada edad, Craxton recreó sus diseños originales de memoria.

Gatos durmiendo (1956)

 

Gatos en el jardín de Veg

Pero poco a poco, el “chico de oro”, como le llamaban los críticos de arte en los cincuenta, empezó a caer en el olvido. Muchos de esos mismos críticos le trataban de “poco serio” y le acusaban de no dedicarse bastante a la pintura. Es verdad que Craxton siempre prefirió el arte de vivir al de pintar, y pasaba mucho tiempo en bares y tabernas u organizando excursiones con amigos. Uno de ellos era Patrick Leigh Fermor, para el que ilustró varios libros, marido de la fotógrafa Joan Leigh Fermor, otra gran amante de los gatos.

Volvió a exponer en solitario en la Galería Whitechapel en enero de 1967, época en la que Londres estaba dividido entre el Pop Art y el expresionismo abstracto, dos corrientes que no tenían nada que ver con los cuadros modernistas rebosantes de luz de Craxton, tachados de irrelevantes por la crítica.

Gatos, langosta y niña

 

John Craxton pintando dos gatos para Joan Leigh Fermor (1956)

Durante el tiempo que abandonó Grecia, viajó por África y pintó, entre otros cuadros, uno en el que se ve a viejo león bebiendo en una poza de Kenia que fue adquirido por el famoso tenor Peter Pears, compañero de Benjamin Britten. El cuadro se encuentra ahora en el estudio de la planta baja de The Red House, donde el compositor trabajaba cuando ya no podía subir las escaleras. De hecho, Peter Pears había empezado a comprar cuadros y dibujos de Craxton en los años cincuenta, y reunió una importante colección de bailarines y pastores griegos.

John Craxton pintó a muchos gatos durante su vida. “Gatos cretenses”, realizado en 2003, es una pequeña obra maestra en la que dos gatos negros juegan en una silla cuyo asiento de enea se parece extrañamente a la espina dorsal de un pez.

Gatos cretenses (2003)

Fue elegido miembro de la Real Academia de Inglaterra en 1993. Nunca se casó y falleció el 17 de noviembre de 2009 a los 87 años, acompañado por Richard Riley, su compañero de muchos años.

Tarjeta navideña

 

Ian Collins publicó la biografía “John Craxton” en 2011, y el Museo Fitzwilliams de Cambridge le dedicó una exposición desde diciembre de 2013 a abril de 2014. Actualmente, sus obras se conservan en la Tate Gallery, el Victoria and Albert Museum, la Galería de Arte Moderno de Edimburgo y el Museo Nacional de Gales en Cardiff, entre otras instituciones.