Gatos y Respeto

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Los gatos del pintor Kumagai Morikazu

El pintor Kumagai Morikazu es conocido por sus coloridos cuadros de escenas cotidianas, desnudos, plantas y animales, sobre todo gatos. Pero durante su larga carrera experimentó con las sombras, la oscuridad, la perspectiva y el color hasta encontrar el estilo que le llevó a la fama a una edad avanzada.

El 21 de mayo de este año se cerró la retrospectiva que el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio dedicó al pintor con más de doscientas obras entre cuadros, dibujos, diarios y documentos que dan fe de la entrega del artista a la hora de plasmar la alegría de la vida.

Nacido el 2 de abril de 1880, era el tercer hijo de un comerciante de seda con residencia en Gifu, ciudad de la que su padre fue el primer alcalde. A los 17 años decidió trasladarse a Tokio para estudiar en la Escuela de Bellas Artes y primero aprendió el estilo Nihonga. Tres años después, a partir de 1900, sus maestros Nagahara Kotaro y Kuroda Seiki le pusieron en contacto con el arte occidental. Se licenció en 1904.

 

Con tres gatitos

Al año de graduarse se unió como dibujante a un grupo de científicos enviado por el Ministerio de Agricultura a la isla rusa de Sajalín, donde estuvo dos años retratando la isla en numerosos dibujos. A su regreso empezó a buscar un estilo propio, y durante varios años sus obras reflejaron la influencia de los fauvistas franceses, con pinceladas fuertes y largas, así como colores vibrantes. Pintaba sobre todo desnudos, paisajes y escenas urbanas jugando hábilmente con las sombras.

 

En 1916 fue admitido en la asociación Nika-kai, compuesta no solo por pintores, sino por numerosos músicos y otros artistas. Se casó con 42 años, en 1922, y diez años después se estableció en el distrito de Toyoshima, Tokio, en la casa donde permanecería hasta el final de su vida. Perteneció a varias asociaciones de artistas hasta el año 1954, cuando decidió seguir su camino en solitario.

 

Dormido con un bobtail

Todavía no era un pintor conocido, ni mucho menos, cuando en 1938 expuso diez cuadros de estilo japonés en los grandes almacenes Hankyu, de Osaka. En una galería cercana se exponían las obras de otro pintor llamado Kansetsu Hashimoto. Ambos tenían aproximadamente la misma edad, con la diferencia de que uno era famoso y el otro no. Parece ser que el precio de venta total de las diez obras de Kumagai Morikazu equivalía al precio de un solo marco de un cuadro del otro pintor.

Año 1963

Pero seis meses después, en diciembre de ese mismo año, algo iba a cambiar. El artista exponía en la galería Maruzen, en Nagoya, cuando se le acercó un joven coleccionista llamado Kimura Teizo y le dijo: “Me gusta lo que hace, con el tiempo acabaré comprando al menos cien cuadros suyos”. Según el pintor, el Sr. Kimura era muy joven en la época, “aparentaba haber dejado el uniforme del colegio hacía unos meses”. Kimura Teizo tenía 25 años y Kumagai Morikazu, 59. Aquel día, el coleccionista se llevó dos cuadros, pero llegó a tener más de doscientas obras del pintor.

Año 1965

La relación entre ambos siguió hasta la muerte del artista y la colección creció cada año. Kimura Teizo y su esposa Kimura Mihoko donaron todas las obras al Museo de Arte de la Prefectura de Aichi, cincuenta pinturas al óleo, cien pinturas de estilo japonés, cuarenta caligrafías, veinte esculturas y varias cerámicas.

A pesar de poder considerarse el padre de la pintura moderna japonesa, apenas se le conoce fuera de su país, y en Japón es famoso sobre todo por la pintura de su última etapa, que empezó unos diez años después de conocer al joven Kimura Teizo. Su estilo “moderno” se afianzó en los años cuarenta y se definió del todo en los cincuenta. A partir de entonces, sus obras se caracterizaron por contornos vivos, colores saturados y la carencia de perspectiva. Comunican una sensación de horizontalidad que recuerda a los dibujos animados. Creó un mundo lleno de mariposas, flores, gotas de agua y gatos, muchísimos gatos.

En 1967, el gobierno japonés quiso premiarle con la Medalla de la Cultura, pero rechazó el honor con gran modestia, alegando que no había hecho nada para merecerlo y que no se sentiría cómodo con tanta gente a su alrededor.

No hay duda de que amaba a los gatos y de que algunos de sus cuadros eran retratos de los que le rodeaban. Las fotos demuestran que vivió con gatos en diferentes épocas. En una no debe tener más de 65 años y está sentado con un bobtail japonés en las rodillas. Ese mismo gato duerme a su lado en otra foto. Años después volvemos a encontrarle sentado con tres gatitos, dos de ellos a su lado y otro en su regazo.

Con un bobtail

De los once cuadros que hemos escogido para esta entrada, solo uno nos parece anterior al periodo “moderno” del pintor. Todos los demás, a pesar de los trazos en apariencia sencilla, están llenos de vida. Estamos seguros de que la gata blanca tumbada está embarazada. Otros gatos pueden parecer graciosos e ingenuos, pero esa apariencia esconde un don de observación parecido al de un científico, algo que quizá aprendió durante su estancia en la isla de Sajalín.

Falleció el 1 de agosto de 1977 a los 97 años. Su larga vida, que empezó bajo el periodo Meiji y siguió hasta el periodo Showa, no siempre fue fácil, conoció la pobreza y perdió a varios miembros de su familia más cercana. Pero a los 95 años dijo: “Espero vivir y pintar eternamente”.

A los 91 años (1971)

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Gatos del siglo XVI por Ulisse Aldrovandi

Ulisse Aldrovandi, nacido el 11 de septiembre de 1522 en Bolonia, está considerado como el padre de la Historia Natural moderna. Entre todos los animales y plantas que describió minuciosamente no olvidó al gato, dedicándole numerosos grabados, algunos realmente curiosos.

Gato de seis patas

Era hijo de Teseo Aldrovandi, un noble sin fortuna que trabajaba como secretario del Senado de la ciudad y que falleció cuando Ulisse tenía siete años. Su madre era Veronica Marescalchi, pariente del Papa Gregorio XIII. Se cuenta que Ulisse siempre tuvo mucho carácter y que a los 12 años se fue de su casa sin dinero y llegó a Roma, aunque regresó a su ciudad natal por su madre.

Ulisse Aldrovandi

A los 14 años fue aprendiz amanuense con unos mercaderes, pero no tardó en decantarse por las Matemáticas, el Latín, el Derecho y la Filosofía, primero en la Universidad de Bolonia y posteriormente en la de Padua, donde también estudió Medicina. Se licenció en Medicina y Filosofía en 1553 y al año siguiente empezó a enseñar Lógica en la Universidad de Bolonia. En 1561 se convirtió en el primer profesor de Ciencia Natural de dicha universidad con el siguiente título: Lectura philosophiae naturalis ordinaria de fossilibus, plantis et animalibus.

Del libro Opera Omnia

En 1549 conoció al botánico Imolese Luca Ghini, que le hizo interesarse por las plantas. Ese mismo año fue acusado de herejía al adherirse a las doctrinas antitrinitarias del franciscano Camillo Renato, y a pesar de publicar una abjuración fue llevado a Roma hasta su absolución en 1550. Durante su arresto domiciliario se interesó cada vez más por la botánica, la zoología y la geología. A su regreso a Bolonia organizó numerosas expediciones a las montañas, al campo, a la costa y a las islas cercanas para recoger plantas y catalogarlas.

Gato salvaje de Natura Picta

En 1568, y a propuesta suya, el Senado de Bolonia fundó el Jardín Público, del que fue director durante treinta y ocho años. El primer Jardín se estableció en el interior del Palazzo Pubblico, en pleno centro de la ciudad, cerca del aula donde enseñaba. Era un gran amigo de Francesco de Medici, el gran duque de Toscana, y le ayudó a llenar los jardines de Pratolino de valiosas plantas.

A causa de una disputa con los apotecarios y médicos de Bolonia acerca de la composición de la triaca o teriaca, un preparado polifármaco compuesto a veces por más de 70 ingredientes de origen vegetal, mineral o animal, incluyendo opio y en ocasiones carne de víbora, fue apartado de todo cargo público en 1575. Dos años después, y gracias a que el Papa Gregorio XIII escribió a las autoridades en su favor, pudo retomar las actividades públicas. El Papa también le prestó ayuda financiera para publicar algunas obras.

Realizó una intensa actividad empírica y participó activamente en el debate sobre el estudio de la naturaleza, centrado en la interpretación averroísta de los escritos aristotélicos sin condicionamiento metafísico o religioso. Además de recopilar materiales para un herbario y un gabinete, intercambió ideas con otros científicos de la época.

Le llamaron “el Aristóteles de Bolonia” y también “el segundo Plinio”, y como este último, dedicó gran parte de su vida a recopilar datos para una monumental enciclopedia de miles de páginas llamada “Storia Naturale”. De los catorce volúmenes in folio, diez fueron publicados póstumamente entre 1606 y 1668, y todos contienen ilustraciones y descripciones basadas, en la mayoría de los casos, en observaciones directas. Publicó muy pocas obras en vida, y su gran reputación se basaba sobre todo en las colecciones conservadas en su famoso gabinete, considerado como la “octava maravilla del mundo”, al que definía como “teatro” o “microcosmos de la naturaleza”, y que contaba con 18.000 “cosas diversas” y 7.000 plantas naturales secadas.

Ulisse Aldrovandi contó con la ayuda de artistas como Agostino Carraci, Teodoro Ghisi y Jacopo Ligozzi para crear un enorme archivo de dibujos de más de 8.000 hojas, de las que aún se conservan 3.000 planchas en la Biblioteca Universitaria de Bolonia. Murió a los 82 años, el 4 de mayo de 1605, y al carecer de herederos legó su herencia científica y su increíble colección al Senado de Bolonia, que encargó la custodia a Bartolomeo Ambrosini. Lo poco que queda hoy puede visitarse en el Palazzo Poggi de Bolonia.

El gabinete del científico

No sabemos qué opinaba el gran naturalista de los gatos, pero por los dibujos que incluyó en sus libros, todos tienen una expresión afable. Algunos son de lo más extraño, como el dibujo del gato doble de frente y de espaldas incluido en “De Monstrorum Historia”, publicada en 1542, pero en este caso, el título habla por sí solo.

De Monstrotum Historia

Puede sorprender el dibujo del gato de pie sin patas delanteras, pero encontramos otro similar de un perro. Algunos animales nacen sin patas delanteras o traseras, y Ulisse Aldrovandi se dedicó a observar la naturaleza personalmente. Incluso reprochó a los “antiguos” que no describieran con detalle a los animales que Alejandro Magno trajo de sus conquistas.

Vivió en un periodo de transición, y los científicos como él se veían obligados a menudo a fiarse de descripciones realizadas por viajeros, mercaderes y aventureros que regresaban de tierras lejanas embelleciendo o inventándose animales y otros seres a los que supuestamente habían visto. Por esa razón, Aldrovandi también se dedicó a hacer minuciosas caracterizaciones de sirenas y otros animales fabulosos.

Segundo gato de seis patas

Pero desde el punto de vista práctico, y a pesar de algunas limitaciones, realizó estudios de embriología que posteriormente influyeron a Voucher Coiter, uno de los fundadores de esta rama científica. Observó día tras día el desarrollo del polluelo en el huevo y demostró, al igual que Aristóteles, que la formación del corazón es anterior a la del hígado.

De Monstrorum Historia

Se esforzó en colocar la botánica y la farmacología en un plano científico. La lucidez de las sugerencias encontradas en una obra sin publicar en torno a la salud pública y el saneamiento de la ciudad de Bolonia sugieren que fue un pionero de la higiene y de la farmacología, lo que explicaría su disputa con los apotecarios. No realizó ningún descubrimiento revolucionario, pero está entre los primeros científicos que se empeñaron en que la ciencia natural debía basarse en una observación directa de los animales, vegetales y minerales.

Ulisse Aldrovandi


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Gatos en la obra de Marc Chagall

Detalle del cuadro “París visto desde la ventana”

No puede decirse que Marc Chagall representara muchos gatos en sus numerosas obras. Después de una intensa búsqueda, solo hemos sido capaces de encontrar una decena de cuadros en los que incluyó a un gato, pero aun así creemos que vale la pena dedicarle una entrada. En algunos cuadros, los gatos del pintor son animales caseros y queridos que forman parte de la familia, por ejemplo en “Mi padre”, donde el gato parece estar tranquilamente sentado detrás del padre del artista, lo que demuestra que había por lo menos un gato en su casa cuando era niño.

Mi padre (1911)

En “El carnicero, mi abuelo” se ve al abuelo de Chagall cortando carne y a un gato a sus pies esperando que le llegue algún trozo. Ambos cuadros fueron pintados en 1911, al año de trasladarse a vivir a París con la intención de desarrollar su estilo. En esa época, el cubismo se había adueñado de la capital francesa, pero las obras de Chagall estaban llenas de colores, de sentimientos y de humor, algo que no encajaba con la tendencia de entonces. Quizá por eso fuera más admirado por poetas que por pintores al principio de su estancia. Tenía 23 años, estaba solo, no hablaba francés y echaba mucho de menos a su novia Bella, que se había quedado en Vítebsk, Bielorrusia.

El carnicero, mi abuelo (1911)

Poco a poco fue conociendo a más gente y a artistas rusos afincados en París. Pintaba hasta el amanecer, dormía poco, estudiaba de día en la academia de La Palette, una escuela vanguardista, y pasaba largas horas en el Louvre. Exponía regularmente en el Salón de los Independientes. En 1913 pintó “París visto desde la ventana” con un gato con cara humana casi en primer plano mirando el primer salto en paracaidista desde la Torre Eiffel. Magnífico y curioso cuadro lleno de símbolos, como el hombre de doble cara, el tren invertido y los dos personajes flotando.

París visto desde la ventana (1913)

Foto de 1911 del primer salto en paracaídas desde la Torre Eiffel

En 1914, antes del comienzo de la I Guerra Mundial, aceptó la invitación de un importante galerista alemán y expuso cuarenta cuadros y 160 aguadas en Berlín. Desde allí se trasladó a Vítebsk y se casó con Bella. En 1917, después de apoyar la Revolución, fue nombrado Comisario de Bellas Artes y, posteriormente, director de la recién creada Academia Libre de las Artes. En 1922 regresó a París, donde se instaló con su mujer y su hija, después de que el famoso marchante y editor Ambroise Vollard (otro gran amante de los gatos, https://gatosyrespeto.org/2018/04/26/un-gato-sin-nombre-y-el-marchante-ambroise-vollard/) le invitara a ilustrar unos libros. Chagall produjo 107 aguafuertes en menos de dos años para ilustrar, entre otros, “Las almas muertas”, de Gogol. De esta época es “El gato y los dos gorriones”, incluida en una edición realizada por Vollard de “Las fábulas”, de Jean de La Fontaine.

El gato y los dos gorriones (Aguafuerte)

El gato y los dos gorriones (1952)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Adoptó la nacionalidad francesa en 1937, pero la II Guerra Mundial y las amenazas contra las comunidades judías obligaron a la familia Chagall a huir in extremis a Nueva York en 1941 gracias a la ayuda de Alfred Barr, director del Museo de Arte Moderno de esa ciudad, que incluyó su nombre en una lista de artistas en peligro. Durante su estancia en Estados Unidos descubrió la litografía, y creó decorados y vestuarios para ballets como “Aleko”, con música de Chaikovski y coreografía de Léonide Massine, en el que incluyó a una gata. El estreno tuvo lugar el 8 de septiembre de 1942 y fue un enorme éxito.

Mujer con niño, hombre con gato (1914)

Vestuario de gato para el ballet “Aleko” (1942)

Su esposa Bella falleció de una infección el 2 de septiembre de 1944. Esforzándose en seguir con su trabajo, Chagall produjo sus primeras litografías en color para “Cuatro cuentos de las mil y una noches”, escogidos por él. En 1946 ya era un pintor reconocido mundialmente y el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó una retrospectiva en la que podían contemplarse los cambios en su obra durante 40 años, y en otoño de 1947 regresó definitivamente a Francia para participar en la exposición que le dedicó el Museo de Arte Moderno de París.

La gata transformada en mujer (1928-31)

El poeta o Las tres y media (1912)

Después de viajar por Europa, se afincó en Saint-Paul-de-Vence, un bonito pueblo a unos 10 kilómetros de Niza. Era vecino de Matisse y de Picasso, y este último dijo una vez: “Cuando Matisse muera, Chagall será el único pintor en vida que entiende lo que es el color. Algunas de sus obras hechas en Vence me han convencido de que nadie desde Renoir comprende la luz como él”. Fue allí donde, en 1954, pintó “El poeta”, con un enorme gato azul elevándose en el cielo nocturno con luna llena.

El poeta (1954)

Su hija Ida le presentó a Valentina (Vava) Brodsky, con quien se casó en 1952. En los años siguientes no solo siguió pintando, también se dedicó a la escultura y a la cerámica, técnica mediante la que produjo azulejos, floreros, platos y jarrones. Empezó a trabajar con murales a gran escala, vidrieras e incluso tapices. Creemos que la fotografía del pintor sentado en una silla delante de un mural sin acabar data de esta época.

Hombre a la mesa con gato (1911)

En 1963, el Ministerio de Cultura, con André Malraux a la cabeza, encargó a Chagall que pintara el techo de la Ópera de París. La petición no fue del gusto de todos; algunos se opusieron a que un judío ruso pintara un monumento nacional, y eso a pesar de que Chagall tenía la nacionalidad francesa desde hacía casi 30 años. A otros les sentó mal que un artista moderno decorara un edificio histórico. A pesar de las críticas, pero con el apoyo de Malraux, el pintor, que entonces tenía 77 años, siguió adelante trabajando más de un año en el proyecto. Se trata de un plafón removible de 220 metros cuadrados compuesto de cinco secciones pegadas a paneles de poliéster alzados a 27 metros de altura. Inaugurado el 23 de septiembre de 1964 delante de 2.100 invitados, fue aplaudido por todos.

Techo Ópera de París (1964)

Marc Chagall falleció el 28 de marzo de 1985 a la edad de 95 años. Había nacido en el pueblo de Liozna, actual Bielorrusia, el 6 de julio de 1887, en el seno de una familia levítica. Su padre, Khayskl Shagal, vendía arenques, y su madre, Feige-Ite, vendía ultramarinos desde su casa. Fue llamado Moshe al nacer y era el mayor de nueve hermanos.

Marc Chagall en 1941 (Foto de Carl van Vechten)


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Los tres gatos de la poetisa Elizabeth Bishop

Minnow

Elizabeth Bishop escribió el poema “Lullaby for the Cat” (Nana para el gato) dedicado a Minnow, un precioso gato gris que tuvo siendo adolescente. Dice así:

Minnow, duérmete y sueña,
cierra tus grandes ojos;
alrededor tuyo se preparan acontecimientos,
la mejor de las sorpresas.

Minnow, cariño, no pongas esa cara,
coopera,
ni un solo gatito acabará ahogado
en el Estado marxista.

La Alegría y el Amor tuyos serán,
Minnow, no te sientas abatido.
Días felices están al llegar–
Duerme, y deja que vengan…

Después de Minnow tuvo otro gato blanco y negro muy querido, Tobias, que vivió con ella en Brasil. No solo se sabe por las fotos, sino por una carta que le escribió a su tía el 19 de julio en la que da noticias suyas. Mientras vivía en Río, el gato “desarrolló dos calvicies delante de sendas orejas”. Al parecer, la cocinera estaba muy preocupada por esto, pero solo fue un susto. Al poco, el pelo de Tobias volvió a crecer y la escritora supuso que “se había comido una lagartija venenosa o algo parecido”.

Elizabeth Bishop con Tobias

Viendo las fotos de Tobias en Brasil, no puede negarse que era un gato mimado, cuidado y viajado. Sabemos por Ashley Brown, que visitó a la poetisa en su casa de Samambaia, cerca de Petrópolis, que cuando Tobias ya era mayor, llegó un siamés llamado Susuki, pero no hay fotos suyas.

Con Tobias (1954)

Elizabeth Bishop solo publicó cien poemas durante su vida. Octavio Paz dijo que su poesía es una lección en “la enorme fuerza de la reticencia”. Ganó un Premio Pulitzer, dos becas Guggenheim y un Premio National Book (Premio Nacional del Libro) por sus poemas modernos, pero distantes, carentes de datos biográficos, y cortos. Era una persona reservada y celosa de su vida privada; creía, según sus propias palabras, en “armarios, armarios y más armarios”. Siempre rehuyó la poesía confesional que se puso de moda en los años sesenta e incluso le reprochó a su gran amigo Robert Lowell que usara párrafos de cartas escritas por su exmujer en la colección de poemas “The Dolphin” (El delfín).

Con Minnow en 1938

En 2009 falleció, a los 66 años, Alice Methfessel, la última compañera de Elizabeth Bishop. Al año se encontró “un montón de papeles en un trastero de alquiler”. Sus herederos se encargaron de venderlo todo a la Universidad de Vassar, dando pie a otro libro acerca de la vida privada de la escritora. En 2004 se editó una colección de poemas inéditos con fragmentos y esbozos de otros, algo que probablemente habría horrorizado a la poetisa.

Con Alice Methfessel

Nació en Worcester, Massachusetts, el 8 de febrero de 1911. Su padre murió cuando solo tenía ocho meses y su madre regresó a casa de sus padres en Nueva Escocia, pero cuatro años después ingresó en un hospital psiquiátrico. Sus abuelos paternos, bastante más ricos que los maternos, obtuvieron la custodia de la niña y se la llevaron a Boston. Acabó viviendo con su tía Maud, casada con George Shepherdson, un hombre que abusó de ella siendo niña y que una vez incluso la agarró por el pelo y la colgó en el hueco de la escalera. Tenía otra tía, Grace, con la que siempre se llevó muy bien.

Con Tobias en Brasil

En 1928 ingresó en un internado exclusivo donde estudió Música y publicó algunos poemas en la revista de la escuela. En 1930 fue a estudiar a la Universidad de Vassar, en Nueva York, y conoció a la escritora Marianne Moore, que siempre la animó a escribir. En 1933, un año antes de graduarse, cofundó “Con Spirito”, una revista literaria, con la escritora Mary McCarthy.

La escritora y Tobias

Durante sus años universitarios se relacionó con numerosos intelectuales, hombres y mujeres, entre los que estaba Louise Crane, hija de una familia rica. En 1936, dos años después de la muerte de su madre, aparecieron varios poemas suyos en la antología “Trial Balances”, con una introducción de Marianne Moore. Todo parecía ir bien, pero el 21 de noviembre, Robert Seaver, un joven con el que había salido en la universidad, se pegó un tiro. Dejó una nota de suicidio que le llegó a Elizabeth unos días después por correo en la que decía: “Vete al infierno, Elizabeth”.

Con Louise Crane en 1937

Al alcanzar la mayoría de edad había tenido acceso a la herencia de su padre; no era una fortuna, pero le permitía ser independiente. Louise y Elizabeth decidieron irse a París; recorrieron Francia, España, el norte de África, Italia… A su regreso en 1938 se compraron una casa en Cayo Hueso, Florida, en la que vivieron hasta 1944.

La casa en Cayo Hueso

Su primer libro, “North & South” (Norte y sur), se publicó en agosto de 1946. Después de conseguir una beca Guggenheim 1951 decidió ir a Buenos Aires en barco, pero se detuvo antes en Río de Janeiro y allí conoció a la arquitecta Lota de Macedo Osares. La estancia de 15 días se convirtió en 15 años. Primero vivió en el piso de Lota en Río y luego se mudaron a la casa diseñada por la arquitecta en plena naturaleza. Durante muchos años, la convivencia con Lota fue de lo más estable: terminó su segundo libro de poemas, “A Cold Spring” (Una fría primavera), ganador del Premio Pulitzer en 1956. Pero Lota era temperamental, le obsesionaba su profesión y en 1967, Elizabeth quiso pasar una temporada en Nueva York. Lota no tardó en unirse a ella, pero el día de su llegada se levantó a  medianoche y se tomó doce Valium. Murió una semana después. Elizabeth Bishop escribió: “No hay café que te despierte / No te despertará un café / No hay revolución que te llame la atención / Te hemos aburrido / Es verdad que éramos aburridos”.

Con Lota de Macedo Soares

La casa en Samambaia, Brasil

La vista desde el piso de Río (1955)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1970 se trasladó a Boston para hacerse cargo de la clase de poesía de Robert Lowell en Harvard y conoció a Alice Methfessel, que aún no había cumplido treinta años. Alice fue la compañera y el apoyo de Elizabeth hasta el fallecimiento de esta el 6 de octubre de 1979 de un aneurisma cerebral a los 68 años. Está enterrada en el cementerio Hope de Worcester, Massachusetts.

Paisaje brasileño, de Elizabeth Bishop

Elisabeth Bishop amaba a los gatos, disfrutaba con los viajes, la comida y la buena conversación; no escribió mucho si la comparamos a otros autores, pero lo hacía con una maravillosa sencillez. Sin embargo, es menos conocido que también le gustaba pintar. Y no fue una afición pasajera, empezó a pintar en los años treinta. No disponemos de las fechas de los cuadros que incluimos aquí, pero son una buena muestra de lo que hacía.

Interior con móvil de Alexander Calder (Elizabeth Bishop)

Interior con alargador (Elizabeth Bishop)


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Gatos y un pintor ignorado: Jankel Adler

Jankiel Adler nació el 26 de julio de 1895 en Tuszyn, una pequeña ciudad cercana a Łódź, Polonia, en el seno de una devota familia judía jasídica. Era el séptimo de diez hermanos. Sus padres, Eliasz Adler y Hana Laja Fiter, siempre le llamaron Jankel, sin la “i”, y él mismo adoptó ese nombre. En 1912, su familia le permitió comenzar un aprendizaje de grabador en el taller de su tío en Belgrado y poco después decidió recorrer los Balcanes.

Pasado un tiempo se fue a Barmen (ahora Wuppertal), Alemania, donde se habían asentado varios hermanos suyos, y a los 21 años estudió con el profesor Gustav Wiethüchter en la Kunstgewerberschule (Escuela de Artes y Oficios). Allí entró en contacto con artistas que tenían ideas afines a las suyas. Fue considerado un “extranjero sospechoso” y debía presentarse periódicamente ante la policía, pero pudo acabar los estudios. Cuando las fronteras se abrieron de nuevo en 1918, viajó regularmente entre su ciudad natal y Wuppertal.

Mujer con dos gatos

En esta última ciudad fundó en 1920 el grupo “The Wupper” y en Düsseldorf formó parte de “La joven Renania” y “Progresistas de Colonia”, además de ser miembro de la asociación polaca-judía “Yiddish Jung”. Alemania vivía momentos de gran agitación política y social que se plasmaron en innovaciones artísticas en todo el país. En esa época, Jankel Adler se especializó en el retrato. Vivió en Düsseldorf desde 1921 hasta 1933. Enseñó en la Academia de las Artes, se casó y tuvo una hija en 1927. Conoció a Paul Klee en este centro cuando este empezó a dar clases en 1930.

 

Mujer con gato sentado

Mujer con gato (1944)

Viajó mucho en esos años, visitando Berlín y París con frecuencia. Conoció a Marc Chagall y a la poetisa Else Lasker-Schüler, a la que le unió una profunda amistad y de la que pintó un magnífico retrato. Ella le llamó “el Rembrandt hebreo”. El retrato de la poetisa fue confiscado en 1937 por los nacionalsocialistas al ser considerado “arte degenerado”, y aunque durante casi 50 años se creyó que estaba perdido o había sido destruido, reapareció en la retrospectiva del pintor en el Städtische Kuntshalle de Düsseldorf en 1985.

Else Lasker-Schüler (1924)

A finales de la década de 1920 cambió poco a poco de estilo, dejando atrás los temas judíos y dedicándose sobre todo a las naturalezas muertas, la abstracción y los gatos. ¿Por qué, de golpe, Jankel Adler, pintó varios cuadros de gatos? Se había casado, tenía una hija, y posiblemente viviera un gato en su hogar. En 1925 pintó el retrato “El Sr. Cleron, criador de gatos”, en el que se ve al Sr. Cleron en primer plano con una vara en la mano y detrás a un magnífico persa blanco de rabo negro y ojos azules. No hemos podido saber quién era el Sr. Cleron, ¿un vecino de la época de Dusseldorf?

El Sr. Cleron, criador de gatos (1925)

El Sr. Cleron (Detalle)

En 1930 estuvo cuatro meses en Mallorca con otro pintor famoso en la época, Arthur Kaufmann, que le hizo un retrato.

Jankel Adler (retrato de Arthur Kaufmann, 1930)

Al cabo de once años en Düsseldorf, se fue de Alemania, siguiendo los consejos de varios amigos, después de publicar con otros artistas e intelectuales de izquierdas un “Manifiesto urgente” contra la política nazi y a favor del comunismo durante las elecciones parlamentarias de febrero de 1933. Dejó a su esposa, hija, amigos y todos sus cuadros. Durante los diez años siguientes, el exilio le llevó a Francia, Polonia, Escocia e Inglaterra. Sus obras fueron retiradas de los museos y galerías de Alemania, y muchas fueron destruidas. Si no fuera así, quizá habría más cuadros de gatos.

Chica con gato

Al principio eligió quedarse en París y siguió luchando contra el régimen nazi desde la capital francesa. En 1939, después de la invasión de Polonia por Alemania, se unió como voluntario al ejército polaco, pero fue licenciado antes de dos años debido a su mala salud. Consiguió llegar a Escocia, donde residió hasta 1943, cuando se trasladó a Londres. En los años cuarenta expuso en varias ocasiones en Londres, París y Nueva York.

Años 40

A partir de su traslado a Londres volvió pintar a pesar de haber tenido serios problemas para subsistir y de haberle llegado terribles noticias del continente: era el único superviviente de toda su familia, desaparecida en el Holocausto. Después de la guerra entró en contacto con otros pintores y pudo realizar varias exposiciones. Sin embargo, Inglaterra rechazó su solicitud de nacionalidad por su acercamiento a grupos anarquistas en Londres.

Los gatos reaparecieron en su pintura cuando vivía en Londres. ¿Había conocido a alguien que tenía un gato, tenía él uno? Hay muy poca información acerca de este pintor ignorado durante muchos años, fallecido en Londres de un infarto el 25 de abril de 1949 a los 53 años. Está enterrado en el cementerio judío de Bushey, en Hertfordshire.

Marc Chagall, Paul Klee, Pablo Picasso, Otto Dix, Amedeo Modigliani y Francis Bacon conocieron a Jankel Adler, y algunos de ellos fueron sus amigos. En 1951, la galería New Burlington de Londres le dedicó una retrospectiva. En 1985, la ciudad de Düsseldorf organizó otra, pero hacía más de 30 años que ningún museo se acordaba del pintor. El museo Von der Heydt, de Wuppertal, acaba de presentar una retrospectiva titulada “Jankel Adler y la vanguardia, Chagall, Dix, Klee, Picasso” con unas 200 obras procedentes de Estados Unidos, Israel, Brasil, Francia y Gran Bretaña.


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Gatos y la pintora californiana Dorr Bothwell

Snowball (Bola de nieve) y capuchinas (1974)

El 28 de septiembre del año 2000, el diario The Los Angeles Times publicó una nota necrológica anunciando el fallecimiento cuatro días antes de Dorr Bothwell bajo el encabezamiento “La pintora con una vida nómada”. Este título puede parecer un poco exagerado porque es cierto que viajó mucho, pero se asentó en Mendocino, al norte de San Francisco, en 1962, y siempre regresaba a la pequeña ciudad donde dio clases durante veinte años. También fue allí donde pintó más gatos e incluso les dedicó toda una exposición en 1977.

Exposición “Toda clase de gatos”

Nació en San Francisco el 3 de mayo de 1902, y siempre decía que recordaba que su cuna rodó por la habitación durante el gran terremoto de 1906, así como el caos que siguió. Ese mismo año, cuando ella tenía cuatro, anunció a su familia que había decidido ser artista.

Un habitante de Mendocino (1977)

Empezó a estudiar arte en 1916 con Anna Valentien, una amiga de sus padres que había sido alumna de Rodin, y unos años después ingresó en la Escuela de Bellas de Artes de California, antes de seguir estudiando en la Universidad de Oregón, en Eugene. Tuvo un estudio en San Francisco desde 1924 hasta 1927 y fundó, con otros ocho artistas, la Galería de Arte Moderno de la calle Montgomery, donde expuso por primera vez en solitario. Además, la galería se convirtió en un centro neurálgico para los artistas de la ciudad californiana.

Weeny, el manx de Mendocino (1970)

Se llamaba Doris Bothwell, pero se cambió el nombre de pila por Dorr para defenderse del sexismo imperante y así facilitar su entrada en el mundo del arte. En 1928 falleció su padre y heredó un poco de dinero. Con 26 años se fue a Ta’u, la isla más oriental del archipiélago Manu’a (Samoa), aunque estaba muy mal visto que una mujer emprendiera sola un viaje tan largo, pero lo que pensaban los demás no era algo que detuviera a Dorr Bothwell. Durante su estancia de dos años en la isla, realizó xilografías, dibujos, acuarelas y óleos que consideraba sus mejores obras. Siempre se sintió unida a la gente de Samoa y añoró la isla, que consideró una fuente de inspiración durante toda su vida.

Regazo isleño (1980)

Gato isleño (1980)

Posteriormente estudió un año en París y Roma. En principio, Dorr Bothwell rechazaba el surrealismo, pero cincuenta y cinco años después era capaz de recordar los cinco primeros cuadros que vio en la Exposición Internacional del Surrealismo en la capital francesa. Parece ser que salió absolutamente “asombrada, transformada y marcada”, en sus propias palabras. También contaba que había visto “Un perro andaluz”, la película de Buñuel, en su visita a París.

El gato de Prímula (1938)

Regresó a San Diego y al poco se casó con el escultor Donald Hord, pero la relación no duró y se divorciaron a los cuatro años. Se mudó a Los Ángeles para realizar encargos de la fábrica de cerámicas Gladding McBean, formó parte del grupo postsurrealista que se había formado en torno a Lorser Feitelson y Helen Lundeberg, y abrió la galería Bothwell-Cooke. Trabajó en el departamento de murales del proyecto Artes Federales de Los Ángeles entre 1936 y 1939, periodo en que aprendió la técnica serigráfica, un medio que usaría frecuentemente.

1976

Durante la II Guerra Mundial, mientras estaba en Los Ángeles, compartió un modesto piso con la artista Tammis Keefe y empezó a describir su día a día el 9 de febrero, dos meses después del ataque a Pearl Harbor, en un diario ilustrado de lo más curioso y divertido.

El reto (1976)

Príncipe siamés (1939)

Al obtener la beca Abraham Rosenberg pudo estudiar en París entre 1949 y 1951.  Después de un año en Nueva York dando clases, se trasladó a San Diego y enseñó en la Escuela de Bellas Artes de California durante cinco años. Estuvo otro año en Europa, concretamente en Inglaterra y Francia. En 1962 empezó a dar clases en el Centro de Arte de Mendocino y siguió haciéndolo hasta 1983. En 1977 adquirió un estudio en Joshua Tree, una pequeña ciudad totalmente al sur de California, no muy lejos de San Diego. Vivió en ambos lugares hasta 1992, cuando se instaló en Apache Junction, Arizona.

Sherezade (1977)

Jessica escondiéndose (1985)

Estuvo algunos meses en Nigeria y en Túnez para aprender las técnicas de teñido con añil, tejido y cerámica. En 1968 publicó un libro que coescribió con Marlys Frey, “NOTAN The Principle of Dark-Light Design” (NOTAN El principio del diseño oscuro claro), reeditado en 1991. También viajó a Bali, Java y Sumatra para hacerse con la técnica del batik, y en 1995 pasó un tiempo en Japón.

Gato mexicano de cerámica (1962)

Gatos gemelos (1976)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dorr Bothwell falleció el 24 de septiembre de 2000 en Fort Bragg, California, no lejos de Mendocino, donde había vuelto a instalarse hacía poco tiempo desde Arizona. Ya no podía pintar ni dibujar al haber perdido la vista por una degeneración macular; sin embargo, y gracias al premio que le concedió la Fundación Pollock-Krasner en 1998, se dedicó a organizar sus obras, documentos y memorias para los Archivos Smithsonian de las Artes Americanas en la Biblioteca Huntington de San Marino.

Juego de sombras (1976)

No sabemos a ciencia cierta si Dorr Bothwell tuvo gatos, pero alguien que pintó tantos debió tenerlos. Las reproducciones que incluimos son una reducida muestra de los muchísimos gatos que le sirvieron de modelo. De todos ellos, alguno tuvo que compartir su hogar. Hay un autorretrato con gato de 1942, lo que implica la convivencia con uno. La primera obra con gato remonta a 1927 (“Gatos cazando”) y la última a 1985.

Autorretrato (1942)

Gato cazando (1927)

Hay un periodo comprendido entre el antes mencionado autorretrato y “Gato de palacio”, realizado en 1970, en que su obra no incluye gatos, como si no los hubiera vuelto a pintar hasta encontrar un lugar más estable, como fue Mendocino. Por mucho que hemos buscado, nadie la relaciona directamente con gatos, pero estamos seguros de que alguien que les dedicó una exposición, no solo los amaba, también los conocía muy bien.

Gato de palacio (1970)

A la memoria de Goldie (1986)


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Los gatos del pintor Xu Beihong

Xu Beihong nació el 19 de julio de 1895 en Yixing, provincia de Jiangsu, no muy lejos de Shanghái. Empezó a estudiar a los clásicos chinos y caligrafía con su padre al cumplir los seis años, y pintura china a los nueve. A los veinte años, en 1915, se trasladó a Shanghái y trabó amistad con su profesor Jiang Meisheng, también originario de Yixing. Conoció a la hija de este, Jiang Tangzhen, y se enamoró locamente, pero ella estaba prometida al hijo de la rica y poderosa familia Zha. Los dos jóvenes decidieron fugarse a Tokio, donde Xu Beihong tenía pensado ir para estudiar Bellas Artes. El escándalo fue mayúsculo. Para pasar desapercibida, la joven Tangzhen se hizo llamar Jiang Biwei, nombre con el que sería conocida el resto de su vida.

Autorretrato (1922)

Al cabo de seis meses se quedaron sin dinero y no tuvieron más remedio que regresar a Shanghái. Xu Beihong consiguió una beca de la Universidad de Pekín para estudiar en París. Una vez allí, a principios de 1919, asistió a clases de pintura y dibujo en la Escuela Nacional de Bellas Artes, mientras Biwei se sumergía en el estudio del idioma francés. Desde París, Xu Beihong escribía artículos regularmente para el Diario de la Universidad de Pekín. El primer cuadro que demuestra el cariño que ambos sentían por los gatos data de este periodo. Es un oleo en un estilo totalmente diferente a los numerosas representaciones de gatos que el pintor realizaría más tarde.

El artista, su compañera Jiang Biwei y su gato francés (1924)

Regresaron a China en 1927, estando Jiang Biwei embarazada de su primer hijo, Xu Boyang. Dos años después dio a luz a una niña, Xu Lili. Al cabo de poco tiempo, Xu Beihong fue nombrado profesor en la prestigiosa Universidad de Nankín, y en 1930 anunció que se había enamorado de una de sus alumnas, Sun Duoci, a la que consideraba un genio de la pintura. Biwei prefirió no tenerlo en cuenta y en 1933, cuando el pintor realizó una importante exposición itinerante en Europa, concretamente en Francia, Alemania, Bélgica, Italia y la Unión Soviética, le acompañó.

1941

La relación del pintor con su alumna siguió hasta que esta acabó casándose con otro. Sin embargo, la biografía de Xu Beihong escrita por Liao Jingwen, la asistente y segunda mujer del pintor, indica que solo se trataba de rumores que hizo correr Zhang Daofan, un hombre enamorado de Jiang Biwei, en un intento de hacer que se separaran, lo que hicieron en 1935. Daofan y Biwei se habían conocido en París, cuando él ya tenía una esposa francesa. Zhang Daofan era un importante miembro del Kuomintang y llegó a ocupar el puesto de primer ministro de la República China de Taiwán, país donde Jiang Biwei se trasladó inmediatamente después de la guerra civil. Vivieron juntos diez años, pero ella nunca apareció en público con él, y en 1958, cuando su esposa francesa se instaló en la isla, Biwei desapareció de su vida.

1948

Durante 1939 y 1942, Xu Beihong exhibió sus obras en solitario en Singapur, Malasia e India. En este último país tuvo la ocasión de conocer a Rabindranath Tagore y a Mahatma Gandhi, que le inspiraron para la creación de obras tan conocidas como “El viejo alocado que retiró las montañas”. Donó la mayoría de los beneficios de estas exposiciones al pueblo chino para aliviar las consecuencias de la guerra.

Después del nacimiento de la República Popular China en 1949, Xu Beihong fue nombrado presidente de la Academia Central de Bellas Artes y de la Asociación de Artistas de China. En 1945 conoció a Liao Jingwen, con la que se casó poco tiempo después. Vivieron juntos hasta el año 1953, cuando Xu murió de un infarto a los 58 años. Tuvieron dos hijos, pero Jingwen también crió a los dos hijos de su primer matrimonio. A partir de la muerte de su marido, se dedicó totalmente a la conservación de sus obras. Donó más de 1.200 dibujos, cuadros y cerámicas al Estado, además de unas mil antigüedades y miles de libros.

En 1957 se convirtió en la conservadora y primera investigadora del Museo dedicado a Xu Beihong. Pero durante la Revolución, los cuadros de Xu se identificaron con el capitalismo y hubo varios intentos de destruir la colección. Recurrió a Zhou Enlai, entonces primer ministro, y las obras fueron enviadas a la Ciudad Prohibida para su protección. El museo se cerró en 1967 debido a la construcción del metro, y en 1972 escribió a Mao Zedong para obtener otra sede. Tardó diez años en conseguir que se reabriera en Xinjiekou, un barrio de Pekín. Entonces terminó la biografía de Xu Beihong, que ha sido traducida al inglés, francés y japonés.

El pintor quiso crear una nueva forma de arte nacional y siempre combinó la técnica de pinceles y tinta china con métodos y perspectivas occidentales. Cuando era profesor, siempre defendió que el concepto artístico estaba por encima de la técnica y subrayó la importancia de las experiencias personales del artista. Puede decirse que, de todos los pintores de la era moderna china, es el verdadero responsable de la dirección que tomó el movimiento artístico chino moderno. Ocupó importantes cargos desde los que desarrolló políticas artísticas al principio de la era comunista que todavía se siguen y respetan en numerosas escuelas y facultades de Bellas Artes en China.

Xu Beihong

Xu Beihong llegó a cuidar de treinta gatos sin hogar en su casa de Nankín antes de la guerra con Japón y siempre se consideró mejor pintor de gatos que de caballos, a pesar de ser más conocido por estos últimos. Era capaz de capturar la anatomía de sus modelos con gran exactitud. Por ejemplo, en “Dos gatos” (1938), el rabo del que bosteza y se estira está ligeramente curvado al final y no es completamente negro, hay pequeñas manchas blancas. En la mayoría de cuadros, las uñas están cuidadosamente retratadas. Todos sus gatos tienen ojos algo más grandes de lo normal, lo que les aporta mucha expresividad. Estos detalles realistas son una clara demostración de su maestría con las técnicas occidentales. Además de gatos, pintó otros animales, leones, caballos, perros, grullas, urracas, águilas, gallos…

Dos gatos (1938)