Gatos y Respeto

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Los tres gatos de la poetisa Elizabeth Bishop

Minnow

Elizabeth Bishop escribió el poema “Lullaby for the Cat” (Nana para el gato) dedicado a Minnow, un precioso gato gris que tuvo siendo adolescente. Dice así:

Minnow, duérmete y sueña,
cierra tus grandes ojos;
alrededor tuyo se preparan acontecimientos,
la mejor de las sorpresas.

Minnow, cariño, no pongas esa cara,
coopera,
ni un solo gatito acabará ahogado
en el Estado marxista.

La Alegría y el Amor tuyos serán,
Minnow, no te sientas abatido.
Días felices están al llegar–
Duerme, y deja que vengan…

Después de Minnow tuvo otro gato blanco y negro muy querido, Tobias, que vivió con ella en Brasil. No solo se sabe por las fotos, sino por una carta que le escribió a su tía el 19 de julio en la que da noticias suyas. Mientras vivía en Río, el gato “desarrolló dos calvicies delante de sendas orejas”. Al parecer, la cocinera estaba muy preocupada por esto, pero solo fue un susto. Al poco, el pelo de Tobias volvió a crecer y la escritora supuso que “se había comido una lagartija venenosa o algo parecido”.

Elizabeth Bishop con Tobias

Viendo las fotos de Tobias en Brasil, no puede negarse que era un gato mimado, cuidado y viajado. Sabemos por Ashley Brown, que visitó a la poetisa en su casa de Samambaia, cerca de Petrópolis, que cuando Tobias ya era mayor, llegó un siamés llamado Susuki, pero no hay fotos suyas.

Con Tobias (1954)

Elizabeth Bishop solo publicó cien poemas durante su vida. Octavio Paz dijo que su poesía es una lección en “la enorme fuerza de la reticencia”. Ganó un Premio Pulitzer, dos becas Guggenheim y un Premio National Book (Premio Nacional del Libro) por sus poemas modernos, pero distantes, carentes de datos biográficos, y cortos. Era una persona reservada y celosa de su vida privada; creía, según sus propias palabras, en “armarios, armarios y más armarios”. Siempre rehuyó la poesía confesional que se puso de moda en los años sesenta e incluso le reprochó a su gran amigo Robert Lowell que usara párrafos de cartas escritas por su exmujer en la colección de poemas “The Dolphin” (El delfín).

Con Minnow en 1938

En 2009 falleció, a los 66 años, Alice Methfessel, la última compañera de Elizabeth Bishop. Al año se encontró “un montón de papeles en un trastero de alquiler”. Sus herederos se encargaron de venderlo todo a la Universidad de Vassar, dando pie a otro libro acerca de la vida privada de la escritora. En 2004 se editó una colección de poemas inéditos con fragmentos y esbozos de otros, algo que probablemente habría horrorizado a la poetisa.

Con Alice Methfessel

Nació en Worcester, Massachusetts, el 8 de febrero de 1911. Su padre murió cuando solo tenía ocho meses y su madre regresó a casa de sus padres en Nueva Escocia, pero cuatro años después ingresó en un hospital psiquiátrico. Sus abuelos paternos, bastante más ricos que los maternos, obtuvieron la custodia de la niña y se la llevaron a Boston. Acabó viviendo con su tía Maud, casada con George Shepherdson, un hombre que abusó de ella siendo niña y que una vez incluso la agarró por el pelo y la colgó en el hueco de la escalera. Tenía otra tía, Grace, con la que siempre se llevó muy bien.

Con Tobias en Brasil

En 1928 ingresó en un internado exclusivo donde estudió Música y publicó algunos poemas en la revista de la escuela. En 1930 fue a estudiar a la Universidad de Vassar, en Nueva York, y conoció a la escritora Marianne Moore, que siempre la animó a escribir. En 1933, un año antes de graduarse, cofundó “Con Spirito”, una revista literaria, con la escritora Mary McCarthy.

La escritora y Tobias

Durante sus años universitarios se relacionó con numerosos intelectuales, hombres y mujeres, entre los que estaba Louise Crane, hija de una familia rica. En 1936, dos años después de la muerte de su madre, aparecieron varios poemas suyos en la antología “Trial Balances”, con una introducción de Marianne Moore. Todo parecía ir bien, pero el 21 de noviembre, Robert Seaver, un joven con el que había salido en la universidad, se pegó un tiro. Dejó una nota de suicidio que le llegó a Elizabeth unos días después por correo en la que decía: “Vete al infierno, Elizabeth”.

Con Louise Crane en 1937

Al alcanzar la mayoría de edad había tenido acceso a la herencia de su padre; no era una fortuna, pero le permitía ser independiente. Louise y Elizabeth decidieron irse a París; recorrieron Francia, España, el norte de África, Italia… A su regreso en 1938 se compraron una casa en Cayo Hueso, Florida, en la que vivieron hasta 1944.

La casa en Cayo Hueso

Su primer libro, “North & South” (Norte y sur), se publicó en agosto de 1946. Después de conseguir una beca Guggenheim 1951 decidió ir a Buenos Aires en barco, pero se detuvo antes en Río de Janeiro y allí conoció a la arquitecta Lota de Macedo Osares. La estancia de 15 días se convirtió en 15 años. Primero vivió en el piso de Lota en Río y luego se mudaron a la casa diseñada por la arquitecta en plena naturaleza. Durante muchos años, la convivencia con Lota fue de lo más estable: terminó su segundo libro de poemas, “A Cold Spring” (Una fría primavera), ganador del Premio Pulitzer en 1956. Pero Lota era temperamental, le obsesionaba su profesión y en 1967, Elizabeth quiso pasar una temporada en Nueva York. Lota no tardó en unirse a ella, pero el día de su llegada se levantó a  medianoche y se tomó doce Valium. Murió una semana después. Elizabeth Bishop escribió: “No hay café que te despierte / No te despertará un café / No hay revolución que te llame la atención / Te hemos aburrido / Es verdad que éramos aburridos”.

Con Lota de Macedo Soares

La casa en Samambaia, Brasil

La vista desde el piso de Río (1955)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1970 se trasladó a Boston para hacerse cargo de la clase de poesía de Robert Lowell en Harvard y conoció a Alice Methfessel, que aún no había cumplido treinta años. Alice fue la compañera y el apoyo de Elizabeth hasta el fallecimiento de esta el 6 de octubre de 1979 de un aneurisma cerebral a los 68 años. Está enterrada en el cementerio Hope de Worcester, Massachusetts.

Paisaje brasileño, de Elizabeth Bishop

Elisabeth Bishop amaba a los gatos, disfrutaba con los viajes, la comida y la buena conversación; no escribió mucho si la comparamos a otros autores, pero lo hacía con una maravillosa sencillez. Sin embargo, es menos conocido que también le gustaba pintar. Y no fue una afición pasajera, empezó a pintar en los años treinta. No disponemos de las fechas de los cuadros que incluimos aquí, pero son una buena muestra de lo que hacía.

Interior con móvil de Alexander Calder (Elizabeth Bishop)

Interior con alargador (Elizabeth Bishop)

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Los gatos grandes y pequeños del autor y naturalista Peter Matthiessen

1978

Peter Matthiessen es el autor de libros como “The Snow Leopard” o “At Play in the Fields of the Lord”, publicados en España con los títulos de “El leopardo de las nieves” y “Jugando en los campos del Señor”, ambos en Ediciones Siruela. Quizá sea más conocido por sus escritos de no ficción que por sus novelas; sin embargo, es el único autor estadounidense que ha ganado el Premio Nacional del Libro por una obra de no ficción (El leopardo de las nieves, 1979) y de ficción (Shadow Country, 2008), esta última publicada en España como “País de sombras” por la Biblioteca Formentor en 2010.

Nació en Nueva York el 22 de mayo de 1927, hijo de Erard y Elizabeth Matthiessen, en el seno de una familia adinerada y de clase alta con antepasados escandinavos. Su padre era arquitecto, pero abandonó la profesión después de la II Guerra Mundial para dedicarse plenamente a la Sociedad Audubon, dedicada a la conservación de la naturaleza. La familia vivía entre Nueva York y Connecticut. Desde pequeño demostró un profundo afecto por los animales, que posteriormente influyó en sus obras como naturalista. Se formó en las mejores escuelas preparatorias antes de ingresar en la Universidad de Yale, donde estudió Literatura y Zoología. Sin embargo, siempre intentó deshacerse del yugo que le imponía su cuna, y a los 15 años pidió oficialmente que se borrara su nombre del famoso “Social Register”, en el que aparecen los 25.000 nombres de más abolengo de Estados Unidos. Por cierto, en 1988 eran 35.000. En general, para entrar en esta lista, hay que ser blanco, y pertenecer a una familia rica, respetada y discreta desde hace generaciones.

Después de licenciarse en la universidad, se casó con Patsy Southgate y la pareja se instaló en París porque él quería ser escritor. Decidido a no pedir dinero a su familia, aceptó una oferta de la CIA y se convirtió en espía en una ciudad “repleta de espías”, según él. Corría el año 1950. Ya se sabe que el Departamento de Literatura Inglesa de Yale era un semillero de futuros espías entre los años treinta y cincuenta. De allí salió James Jesus Angleton, el más famoso maestro de espías de la historia de Estados Unidos.

Una vez en París, fundó la revista literaria “The Paris Review” con su amigo de infancia George Plimpton. Muchos años después, en 2008, reveló en una entrevista que había concebido la revista como una tapadera para sus actividades como agente secreto. Esto no le sentó nada bien a George Plimpton, pero Matthiessen insistió en que la CIA nunca se metió con el contenido de la revista. También dijo en repetidas ocasiones que trabajó para la CIA porque le ofrecieron una estancia gratuita en París. La revista publicó a Kerouac, Samuel Beckett, Philip Roth, Adrienne Rich, Norman Mailer, a todos los grandes escritores de posguerra, y acaba de celebrar sus 65 años de vida.

Regresó a Estados Unidos en 1954, año en que cortó con la CIA, y se divorció de su mujer en 1956. Tres años después publicó su primer libro de no ficción, “Wildlife in America”, atrayendo la atención de la revista New Yorker, que le encargó varios reportajes en defensa de la naturaleza. Escribió artículos sobre animales, naturaleza y tribus de América del Sur, Nueva Guinea, Siberia y África Oriental.

Peter Matthiessen, Jim Campbell y Tom Campion en Alaska (2006)

Su primer libro superventas fue “El leopardo de las nieves”, mezcla de autobiografía espiritual con la búsqueda del huidizo felino en el Himalaya en compañía del biólogo George Schaller. La crítica alabó una prosa pulida, directa y observante. Escribió dos libros en defensa de los indios nativos norteamericanos, el más famoso fue “In the Spirit of Crazy Horse”(1983), publicado en España por Mandala en 2006 con el título de “En el espíritu de Caballo Loco”, en el que atacaba abiertamente la forma en que el gobierno federal trataba a los indios americanos y afirmaba la inocencia de Leonard Peltier, condenado a cadena perpetua por el asesinado en 1975 de dos agentes del FBI en Dakota del Sur. El gobernador de Dakota del Sur, William Kanklow, se querelló contra Peter Matthiessen. La demanda fue desestimada por los tribunales, pero Peltier sigue encarcelado.

Hace muchos años, a finales de los setenta, se compró una vieja casa con cerca de dos hectáreas de terreno en Sagaponack, Long Island, y muy pronto le imitaron otros autores, James Salter, E.L. Doctorow y Kurnt Vonnegut, entre otros. Esta casa fue su hogar para el resto de su vida.

Fue un autor prolijo, con más de treinta títulos publicados entre novelas, colecciones de relatos y no ficción. Una vez dijo: “Fijaos en lo que estamos perdiendo. Pisoteamos nuestro hábitat, a los pueblos nativos. Intento describir todo esto antes de que se pierdan para siempre”. Se casó en tres ocasiones, la última vez con Maria Eckhart en 1980. Su segunda mujer, Deborah Love, falleció de cáncer a los 44 años, después de introducirle en el zen. Cuando Peter Matthiessen falleció a los 86 años, el 5 de abril de 2014, era un roshi y el receptor de una ley (dharma) que lleva transmitiéndose 2.500 años, 82 generaciones, desde el mismo Buda.

Su última novela fue “In Paradise” (En el paraíso) (Biblioteca Formentor, 2015), un título de lo más irónico ya que trata del horror en los campos de concentración nazis y de la imposibilidad de negar la existencia de estos.

No hemos encontrado un solo comentario acerca de Peter Matthiessen y de sus gatos, únicamente tres fotos con tres gatos diferentes en tres épocas diferentes. Aun así, nos atrevemos a afirmar que el autor tuvo gatos. No cabe duda de que el rayado sentado en su regazo, impidiéndole leer, vivía con él, como también el blanco que mira a cámara en una foto de unos años antes y el negro al que acaricia.


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Gatos y el poeta John Keats

John Keats, la resplandeciente estrella del romanticismo inglés, murió en Roma el 23 de febrero de 1821, a los 25 años, y está enterrado en el llamado Cementerio Protestante – aunque el nombre correcto sea “Cementerio no católico” – de la capital italiana, un lugar que alberga un santuario para gatos. Se conoce sobre todo al poeta por sus “Odas”, y por obras como “Lamia”, “Endimión” e “Hiperión”. Unos diez años después de su muerte se publicó por primera vez un soneto lleno de humor que dedicó al gato de la Sra. Reynolds. ¿Y quién era la Sra. Reynolds? Sencillamente la madre del gran amigo del poeta, J.H. Reynolds, que también se dedicaba a escribir odas.

Cementerio no católico de Roma

El poema dice así:

Cat! who hast pass’d thy grand climacteric,
How many mice and rats hast in thy days
Destroyed? How many tit bits stolen? Gaze
With those bright languid segments green, and prick
Those velvet ears – but prithee do not stick
Thy latent talons in me, and upraise
Thy gentle mew, and tell me all thy frays,
Of fish and mice, and rats and tender chick.
Nay, look not down, nor lick thy dainty wrists –
For all thy wheezy asthma, and for all
Thy tail’s tip is nicked off, and though the fists
Of many a maid have given thee many a maul,
Still is that fur as soft, as when the lists
In youth thou enteredst on glass bottled wall.

Gato atigrado. Siglo XIX

Y ahora intentaremos traducirlo, a pesar de no ser tarea fácil

¡Gato! tú qué has dejado atrás el gran climaterio,
¿a cuántos ratones y ratas habrás destruido
en tus días? ¿Cuántos bocados habrás robado? Contempla
con esos lánguidos y brillantes segmentos verdes, aguza
esos oídos aterciopelados – pero te ruego que no me claves
esas uñas latentes, y enaltece
tu suave maullido para contarme todas tus refriegas
de peces y ratones, y ratas y tiernos polluelos.
No, no bajes la mirada, no te lamas las delicadas muñecas –
pues a pesar de tu resuello asmático, y de que hayas perdido
la punta de tu cola, y que los puños
de numerosas criadas te hayan asestado numerosos golpes,
tu pelo sigue tan suave como el día que penetraste
de joven el muro defensivo armado de trozos de vidrio.

Gato dormido y ratón. Siglo XIX

Los gatos del cementerio romano guardan la tumba de John Keats. Quizá sepan que solo alguien que los amó y observó podía dedicar un poema tan bello a un gato.

Gato en la tumba de Keats

John Keats nació el 31 de octubre de 1795 en Londres en el seno de una familia de clase media. Al carecer del dinero suficiente para mandarle a uno de los grandes colegios privados, ingresó en un internado progresista en Enfield donde tuvo la oportunidad de estudiar literatura clásica y renacentista. Su padre falleció cuando Keats tenía ocho años, y su madre cuando tenía catorce, quedando al cuidado de su abuela junto a sus hermanos. Al graduarse en 1815 trabajó como aprendiz de cirujano en el hospital Guy’s de Londres con la esperanza de que esta profesión le aportase seguridad económica. Un año después abandonó la carrera médica para dedicarse a la poesía, una decisión arriesgada. Ya conocía a los escritores y poetas James Henry Leigh Hunt y Percy Bysshe Shelley.

A partir de septiembre de 1817 se trasladó a la casa de sus hermanos en Hampstead para cuidar de uno de ellos, Tom, que padecía de tuberculosis, la enfermedad de la familia. Se sabe que cuando estaba escribiendo el tercer tomo de “Endimión” tomaba pequeñas dosis de mercurio para curar alguna dolencia desconocida a pesar de saber, por sus estudios de medicina, que era letal. Seguía tomándolo diez meses después mientras recorría parte de Escocia andando, viaje del que regresó con un dolor de garganta crónico. Durante los tres meses siguientes, cuidó de su hermano moribundo y contrajo la tuberculosis. Curiosamente, a pesar de estar físicamente débil, de ocuparse de su hermano y de tener grandes dificultades financieras, en ese periodo compuso cinco de las seis odas.

Wentworth Place, Hampstead, en 1900

Théophile Alexandre Steinlein

En 1818 se publicó su gran obra, “Endimión”, sin embargo no obtuvo el éxito esperado. Las críticas fueron muy duras, tachando el libro de “inmaduro”. Incluso Byron lo calificó de “poesía cockney”, dejando entender que el poeta usaba un idioma poco refinado. En una carta a James Hessey fechada el 9 de octubre de 1818, John Keats dijo: “Nunca me ha asustado el fracaso; antes prefiero fracasar a no estar entre los más grandes”.

Siglo XIX

Ese año conoció a Frances (Fanny) Brawne, que tenía 18 años entonces, y se enamoró de ella. Nada de todo se supo hasta 1878, después de la muerte de Fanny, cuando sus hijos publicaron las cartas de amor que Keats le escribió. Se prometieron el 18 de octubre de 1819, pero lo mantuvieron en secreto porque sabían que la Sra. Brawne, la madre de Fanny, jamás permitiría que su hija se desposara con un poeta que apenas podía mantenerse a sí mismo y con una salud tan delicada.

Miniatura de Fanny Brawne

A principios de 1820, el poeta fue de visita a Londres y regresó a Hampstead con fiebre, temblando de frío y muy debilitado. Esa misma noche empezó a vomitar sangre. A pesar de ser vecinos, Fanny apenas le visitó durante los meses siguientes por miedo a que su presencia empeorará la salud de su amado. Se limitaba a pasar por delante de la ventana de su dormitorio y a escribirle. Los médicos le alentaron a que viajase a Italia, temerosos de que no soportase los fríos y húmedos meses del largo invierno británico. A pesar de su inminente marcha, la madre de Fanny no dejó que se casaran. Fanny y John se vieron por última vez el 13 de septiembre de 1920.

La casa de Keats en Hamstead

Jean Bernard, 1808

John falleció en Roma el 23 de febrero, pero Fanny no tuvo la noticia hasta el 17 de marzo. Se cortó el pelo, vistió de negro y se puso el anillo que el poeta le había regalado. Guardó el luto durante seis años y no se casó con el francés Louis Lindo hasta el 15 de junio de 1833, más de doce años después de la muerte de John Keats.

John Keats, por Benjamin Robert Haydon

Gato delante de la tumba de Keats

El poeta pidió que en su lápida se grabaran las siguientes palabras: “Aquí yace uno cuyo nombre se escribió con agua”.
Sin embargo, sus dos amigos Joseph Severn y Charles Brown, que habían cuidado de él en sus últimos meses, añadieron: “Esta tumba contiene los restos mortales de un JOVEN POETA INGLÉS que, en su lecho de muerte, en la amargura de su corazón, por el malicioso poder de sus enemigos, deseó que se grabarán estas palabras en su tumba”. Al parecer, años después, ambos se arrepintieron de haber incluido esta frase.

 


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El gato Mr. Pussy, vecino del barrio de Spitalfields, Londres

27 agosto 2009

Mr. Pussy era un gato negro, de pelo brillante y ojos dorados. Nació en Londres, se crió en el campo de Devon, donde cazaba conejos, y regresó a la capital a los 8 años para hacerse dueño y señor de un pequeño jardín y un callejón en pleno centro, en el East Side londinense. Nunca habríamos sabido de la existencia de Mr. Pussy si no hubiéramos descubierto un blog británico llamado http://spitalfieldslife.com/ bastante increíble acerca del barrio en el que vivía Mr. Pussy.

30 enero 2010

15 septiembre 2009

El autor o autora (siempre firma “The Gentle Author”, lo que no nos aclara nada dado que en inglés no hay género, aunque tenemos la impresión de que se trata de una gentil autora) empezó el blog en agosto de 2009 con la promesa de publicar un artículo cada día. Y la ha cumplido. El blog está encabezado por la frase siguiente: “En medio de la vida me desperté en una vieja casa cerca de Brick Lane en el East End de Londres”. Entre las cientos de entradas del blog, muchas están dedicadas a animales, y entre estas, veintiséis al gato Mr. Pussy, su gran compañero.

20 febrero 2010

Después de solicitar el permiso del autor o autora, hemos escogido varias fotos. Todas llevan una fecha correspondiente al texto en que están incluidas, pero eso no significa que correspondan a la edad de Mr. Pussy, “una pequeña criatura con una gran personalidad”, como dice en la primera entrada que le dedicó el 27 de agosto de 2009, la segunda del blog.

24 junio 2010

Unos días después, el 15 de septiembre, reconoce que “siempre había menospreciado a las personas muy apegadas a sus mascotas, como si ese sentimentalismo indicara un defecto en el carácter”. Pero todo cambió cuando compró a Mr. Pussy en otoño de 2001 para que hiciera compañía a su madre después de la muerte de su padre. Durante el primer año de vida se llamó Rosemary, ya que se le atribuyó el sexo femenino. No fue hasta una visita al veterinario para la esterilización cuando descubrieron el error y pasó a llamarse Mr. Pussy.

21 diciembre 2010

En esas veintiséis entradas, “The Gentle Author” habla de Mr. Pussy a medida que descubre sus costumbres y manías siempre cambiantes. Describe cómo el gato suele despertarse en verano con las primeras luces del amanecer, es decir, a las cinco de la mañana, se coloca delante de su cara para maullar y despertarle/la. Y si no se levanta, tiene un truco infalible: salta encima de la cómoda donde ha dejado el reloj y anillos la noche anterior. Empuja los objetos hacia el borde. Al no acordarse el autor/a de si ha dejado el móvil allí, no le queda más remedio que sentarse en el borde la cama y gritar: “¡Pussy!” Este salta al suelo y corre hacia el cuarto de baño, encantado, pero él/ella vuelve a meterse en la cama, engañando al pobre gato.

21 mayo 2011

A Mr. Pussy le gusta el agua. Le encanta revolcarse en la hierba del jardín después de que llueva, entrar en casa y sacudirse como hacen los perros. En verano incluso pide que se le moje con una toalla antes de echarse una buena siesta a la sombra de algún árbol. Ha pasado de ser un gato que desaparecía durante días cuando vivía en Devon a vigilar un callejón y observar cuidadosamente a los extraños antes de acercarse para darles la bienvenida.

20 marzo 2012

En diciembre de 2010 escribió que Mr. Pussy envejecía y que su curiosidad natural había sido sustituida por más siestas. “Antes era un niño malcriado vestido de negro noche; ahora es un caballero con traje de felpilla salpicado de pelos blancos”. Descubrió que había perdido varios dientes y ya no podía comer el pienso que tanto le gustaba. Hubo que humedecérselo.

7 agosto 2012

En muchas ocasiones describe cómo Mr. Pussy se empeña en despertarle/la antes de tiempo. Uno de sus trucos favoritos es agarrar el ejemplar de “El rey Lear” por el lomo y tirarlo al suelo con gran estruendo. Reconoce que nunca entendió por qué escogía este libro y no otro.

19 octubre 2013

En octubre de 2013, Mr. Pussy fue entrevistado por Tom Cox para la sección “Gato literario de la semana” de Under the Paw. Pero la fama no se le subió a la cabeza y siguió haciendo su vida de siempre: echar a cualquier gato que se atreviese a penetrar en su territorio a pesar de su avanzada edad (12 años); beber del agua de la ducha; pedir que se le abriera la puerta del salón para salir a la escalera, pasar diez minutos encima de la pila de periódicos convenientemente colocada al lado de la ventana para que pudiera ver fuera, pedir entrar y querer salir de nuevo a la media hora.

22 enero 2014

En octubre de 2015, a los 14 años, hubo que extirparle más dientes. No pudo seguir con su adorado pienso mojado en agua y las latas para gatos no le atrajeron en absoluto. Decidió que la comida de humanos era lo que realmente le gustaba, especialmente la carne cruda y las sardinas. Ante el apetito voraz de Mr. Pussy, el autor/a se asustó y le llevó al veterinario, que realizó un análisis de sangre y otro de orina. Por cierto, ¿alguno de ustedes ha intentado recoger orina de un gato en un tubito? Créanme, hay cosas mucho más sencillas en este mundo.

24 septiembre 2014

En julio de 2016, Mr. Pussy empezó a llorar desesperadamente por la noche. Nada le consolaba, ni los mejores trocitos de comida. A veces conseguía que se calmara si le cogía en brazos, pero muchas veces, ni él ni el autor/a dormían. Poco a poco dejó de comer e incluso de beber. El veterinario le diagnosticó pancreatitis. Una pastilla cada noche le ayudó a recuperar el buen humor de antes. “The Gentle Author” añade: “A pesar de su edad, Mr. Pussy sigue lleno de vida. Cuando le alzo en vilo, noto su energía y agilidad. Está lleno de vitalidad y atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Mr. Pussy sigue adelante”.

22 agosto 2015

El 8 de agosto de 2017 anunció la muerte de Mr. Pussy. “Durante 16 años, el gato Mr. Pussy me acompañó. Me consoló cuando falleció mi madre. Cuando vendí la casa de mi infancia y me fui, viajó conmigo. Cuando recorrí las calles de Londres una Nochebuena, me esperó. Cuando me rompí el brazo y estaba solo/a en la cama helada, estaba conmigo. Escribir es una actividad solitaria, pero mientras trabajaba cada día, siempre fue una presencia tranquila y paciente durante las largas horas y años. Nunca me sentí solo/a mientras él estuvo”.

4 julio 2016

La última entrada acerca de Mr. Pussy, fechada el 3 de diciembre de 2017, dice: “Hay un sitio vacío al lado de la chimenea desde que murió mi viejo y querido gato en agosto pasado”.

16 agosto 2017

Es posible que las personas que no hayan tenido un gato piensen que Mr. Pussy no era nada especial, pero cualquiera que haya vivido con uno sabe que cada gato es especial, que ninguno se comporta igual. Esta entrada está dedicada a Kedy, un gato negro francés que también llega al final de sus días.

21 diciembre 2017


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El gato Pard y la escritora Ursula K. Le Guin

En 1969, Ursula K. Le Guin publicó la novela “La mano izquierda de la oscuridad” sobre un extraño planeta, Gueden, habitado por seres andróginos cuyo sexo cambia según la influencia feromonal del compañero sexual, algo totalmente inaudito en la época. Nadie había osado plantear un mundo sin un sexo dominante donde realmente ambos fuesen iguales. Además, como dijo Margaret Atwood en la necrológica que escribió para el Guardian en enero pasado después del fallecimiento de Ursula K. Le Guin: “Parece que por fin el tiempo ha alcanzado a la novela. El planeta Gueden está dividido en dos. Por una parte, una sociedad con un rey loco. Abundan las camarillas y las rencillas. Un día se está en el círculo íntimo y al siguiente, la persona se ve condenada al exilio. Y en la otra parte, la sociedad se basa en una poderosa burocracia gobernada por un comité secreto. Si a alguien se le considera un peligro para el bien general, se le encarcela en un sito alejado sin juicio ni defensa posible”. Hace casi 50 años, Ursula K. Le Guin predijo, a grandes rasgos, el mundo actual.

Pard y las peonias

En la barandilla

La escritora falleció el 22 de enero de 2018 en su casa de Portland, Oregón, donde vivía con su marido Charles, al que conoció a bordo del Queen Mary camino de Francia y con quien se casó unos meses después en 1953, y con Pard, su gato blanco y negro. En 2016, el New York Times la describió como “la mejor escritora viva de ciencia ficción”. Ella contestó que preferiría ser conocida sencillamente como “una novelista estadounidense”.

En casa

Sus novelas de ciencia ficción hablan de brujería y dragones, naves estelares y conflictos planetarios, pero incluso cuando los protagonistas son hombres, evitan la habitual postura machista de los héroes de fantasía. Viven conflictos enraizados en enfrentamientos culturales que suelen resolverse mediante la conciliación y el sacrificio, y no las batallas y las armas.

Vista trasera

Traducidos a más de 40 idiomas, se han vendido millones de ejemplares de sus libros en todo el mundo. Además de veintidós novelas, escribió doce colecciones de poemas, más de cien historias cortas recogidas en un sinfín de volúmenes, siete libros de ensayos y trece libros infantiles. Tradujo cinco libros, entre los que mencionaremos el Tao Te Ching, de Lao Tzu, y una serie de poemas de la Premio Nobel Gabriela Mistral.

En la biblioteca

Nació el 21 de octubre de 1929 en Berkeley, California. Era la hija de Alfred L. Kroeber, un antropólogo dedicado al estudio de los indios californianos, y de Theodora Kracaw Kroeber, autora del libro “Ishi in Two Worlds” (Ishi en dos mundos), acerca de la vida y muerte del último indio californiano libre. Se sintió atraída desde muy joven por la ciencia ficción, pero dejó de interesarle siendo adolescente porque “las historias siempre trataban de armas y soldados: hombres blancos que salían a conquistar el universo”.

Se licenció en el Radcliffe College en 1951, y un año después obtuvo un máster en Literatura Medieval y Renacentista en la Universidad de Columbia. Poco después le concedieron una beca Fullbright para estudiar en París.

Antes de Pard, con Lorenzo

En 2010 empezó un blog (http://www.ursulakleguin.com/Blog-Index.html) cuya última entrada es un poema escrito en 1991 “cuando la Unión Soviética se estaba desintegrando”. Y dentro de este blog están los anales de Pard, un gato vestido con un impecable esmoquin. En la penúltima entrada, titulada “Pard y la máquina del tiempo”, explica que su gato ha descubierto por fin la verdadera utilidad del escáner: el lugar perfecto para echarse la siesta. Porque, como dice la escritora, los gatos no necesitan una máquina para viajar en el tiempo, un momento están aquí con nosotros, y al siguiente ya no, aunque la transición suele ser imperceptible.

Pard y la máquina del tiempo

Además de los anales de Pard, el blog también incluye varias entradas tituladas “Mi vida hasta ahora, por Pard”, en las que el gato blanco y negro cuenta su vida empezando por la infancia con su madre y su hermana. Dado que el primer capítulo apareció en 2012, es muy probable que Pard llegara a la casa de los Le Guin entonces y que ahora ronde los seis años.

Pard y la jungla de la ventana

Pard cuenta que era feliz con su madre y su hermana, que había croquetas en el bol y que sabían bien, que los humanos comían cosas raras y que su madre intentaba cazar las cosas raras, lo que daba lugar a situaciones desagradables. Otra cosa que considera desagradable son los abrazos, aunque se den con la mejor intención. Luego, Pard es metido en una caja que huele a miedo y llevado a otro lugar, un lugar horrible lleno de gatos donde “pierde las pelotas”. Recuerda que tenía dos y que un día ya no tuvo ninguna. Más tarde le llevaron a otra casa, y tardó algún tiempo en acostumbrarse al viejo Gato y a la vieja Reina (Charles y Ursula Le Guin).

En la fuente

Incluimos un párrafo escrito por Pard: “Esconderse debajo de la cama no es lo mejor cuando uno padece de ansiedad, pero no es un mal lugar para ser temporalmente invisible cuando se está atento a pies desconocidos, máquinas sumamente ruidosas, etcétera. O también cuando me gritan porque me he estirado y ejercitado mis uñas en la colcha, a pesar de que es obvio que para eso mismo están las colchas”.

Pard debajo de la cama

Y sus impresiones cuando llegó a la casa de los Le Guin: “Al principio no me fiaba del viejo, pero mis miedos carecían de fundamento. Cuando se sienta, tiene una cualidad excelente llamada regazo. Los otros humanos también lo tienen, pero el suyo es mío. Está lleno de tranquilidad y afecto”. Y hablando de Ursula, dice: “Lo que me gusta de ella es poder colocarme detrás de sus rodillas en la cama, o también encima de su cabeza coronada por una especie de pelaje que me recuerda a mi madre. Así que, a veces, me tumbo en la almohada y se lo amaso, sobre todo cuando está dormida”.

A través del espejo

Sueños de gato

Entre los libros infantiles que escribió Ursula K. Le Guin está la serie “Catwings”, donde aparece una camada de cuatro gatos que nacieron con alas, y el maravilloso “Cat Dreams”, que solo puede conseguirse de segunda mano, ambos con espléndidas ilustraciones de S.D. Schindler.

Ilustración de S.D. Schindler

Esta entrada es para ti, Yolanda Rodríguez Villegas, gran amante de los gatos y gran defensora de los derechos de la mujer. Gracias.

Con Lorenzo (1996)


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El gato Mississippi y el poeta Joseph Brodsky

 

“…y mirando al sol con los ojos entrecerrados, una sensación me invadió de pronto: Soy un gato. Un gato que acaba de comerse un pez. Si alguien me hubiera hablado en aquel momento, habría maullado. Me sentí absoluta y ‘animalmente’ feliz”.

Así hablaba Joseph Brodsky describiendo un momento de su vida. En el ensayo “A Room and a Half” (Una habitación y media), el escritor cuenta que, de niño, disfrutaba pronunciando algunas palabras como lo haría un gato. Su padre enseguida se apuntó al juego y acabaron llamándose mutuamente “Gran gato” y “Pequeño gato”. El título del ensayo se debe a que vivía con sus padres en un auténtico palacio repartido entre varias familias donde cada persona tenía derecho a 9,5 metros cuadrados. Su “media habitación” estaba separada de la de sus padres con cortinas y estanterías llenas de libros.

Con Mississippi

Estuviera donde estuviera, tenía tendencia a buscar la compañía de gatos. Fueron sus amigos más fieles empezando por Olga, la gata blanca y negra de su infancia; Glick, el gato ruidoso y algo loco de la gran poetisa rusa Anna Ajmátova; Pas, el gato gris que su madre ganó en una partida de cartas; Patas Blancas y Sansón, cuando vivía en Leningrado; el bien llamado Big Red y, finalmente, Mississippi, su inseparable compañero en Estados Unidos.

Andrei Kjrzhanovski, el director de la película “Room and a Half” (Habitación y media), mezcla de falso documental y animación en torno a la vida de su amigo Joseph Brodsky, y también amante de los gatos, dijo: “A veces le preguntaban por qué había llamado Mississippi a su gato y solía contestar: ‘Para mí era importante que el nombre contuviera muchas eses porque en ruso el sonido de la ese se asocia a los gatos’. A menudo Brodsky firmaba con el dibujo de un gato. El realizador se refiere en varias ocasiones a Joseph Brodsky como Joseph Catman, es decir, Joseph “hombre-gato”.

Antes de esta película ya había realizado un cortometraje sobre el autor titulado “A Cat and a Half” (Un gato y medio), una combinación de animación, documental, fotografía y ficción. Tardó diez años en completar ambas.

En el largometraje, Andrei Kjrzhanovski incluso llega a decir que los primeros poemas del autor son obra de un descarado gato de animación que no para de fumar y que solo vive en la imaginación del niño Joseph. Más tarde, cuando Brodsky ya vivía exiliado en Estados Unidos, su madre Masva hablaba con un gato como si su hijo habitara en la cabeza del felino.

Joseph Brodsky (Iosif Alekzandrovich Brodsky) nació el 24 de mayo de 1940 en Leningrado, un año antes de la invasión nazi. Su madre era contable y su padre, fotógrafo para el Museo de la Marina de Leningrado. Hijo único, era el ojo derecho de ambos. Leningrado fue asediada dos años por las tropas alemanas durante la guerra, y a pesar de no tener comida, sus habitantes nunca se rindieron.

Con Osya

De la película “Habitación y media”

Dejó el instituto a los 15 años, cuando su padre perdió el puesto en el Museo, y se puso a trabajar en una fábrica, pero lo dejó a los seis meses. En los siete años siguientes trabajó en un faro, en un laboratorio de cristalografía y en una funeraria, entre otros lugares. Empezó a escribir poemas a los 17 años y no tardó en llamar la atención de Anna Ajmátova, que se convirtió en su protectora y mentora.

Estudio en la URSS

En 1964 fue condenado a cinco años de trabajos forzados en el norte de Rusia por “parásito social”. Durante los meses que duró el juicio se le internó en un hospital psiquiátrico, un periodo muy duro para él. Sin embargo, los 18 meses de condena que pasó en el pueblo de Norenskaya, a unos 550 kilómetros al norte de Leningrado, fueron maravillosos. Alquiló una casita sin calefacción ni agua, pero estaba solo. Sus amigos y su madre iban a verle, tenía una máquina de escribir y leía a su poeta favorito, W.H. Auden. A pesar de una condena de cinco años, pudo regresar mucho antes gracias a la campaña mediática que organizaron Anna Ajmátova y Jean-Paul Sartre. Su exilio tuvo el efecto opuesto al deseado por las autoridades soviéticas: era desconocido fuera de su país y regresó a Leningrado como un celebridad internacional.

Con dos amigos

Aun así, le era imposible publicar en la Unión Soviética y sobrevivía haciendo traducciones o pequeños trabajos. A principios de los setenta, los vientos políticos volvieron a cambiar de rumbo y Brézhnev aprovechó la presión de occidente para “liberar” a judíos soviéticos. Brodsky dispuso en 1972 de tres semanas para hacer las maletas e irse para siempre. Primero llegó a Viena, donde conoció por casualidad a su ídolo W.H. Auden, y acabó en Estados Unidos, primero en Nueva York y luego en Massachusetts como profesor.

 

En 1987 ganó el Premio Nobel de Literatura, lo que le permitió pasar largas temporadas en Italia, y en 1991 fue nombrado poeta laureado de Estados Unidos. Se casó con una joven universitaria de ascendencia rusa e italiana, y se mudó a Brooklyn. En 1993, su esposa dio a luz a una hija a la que llamaron Anna. El poeta falleció el 28 de enero de 1996 de un infarto a los 56 años.

De la película “Habitación y media”

Nunca regresó a Rusia, a pesar de sus muchos intentos. Aunque adoptó la nacionalidad estadounidense, jamás dejó de ser ruso y de echar de menos el país donde había nacido. Y para volver a los gatos, escribió: “Soy como un gato. Cuando algo me gusta, quiero olerlo y relamerme… Como un gato, ¿verdad? A los gatos les da exactamente igual que exista una sociedad que se llame ‘Memoria’, o un departamento de propaganda del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. También les deja en la más absoluta indiferencia quién es el presidente de Estados Unidos, incluso si hay uno. ¿Por qué sería yo peor que un gato?”


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Un gato de cómic y la escritora Margaret Atwood

La escritora Margaret Atwood ya era famosa mucho antes de que Hulu decidiera transformar la distópica novela “El cuento de la criada” (Premio Arthur C. Clarke 1987) en una serie. Pero es posible que su gran afición por los cómics no sea tan conocida, ni tampoco su amor por los gatos y su empedernida defensa de los pájaros. Y solo ella habría sido capaz de unir tres aficiones aparentemente tan dispares en un personaje llamado Angel Catbird (Ángel Gatopájaro o Gatoave, no sabemos cuál suena mejor), mezcla de ser humano, gato y búho.

El cómic cuenta las aventuras de un superhéroe de la vieja escuela con textos de Margaret Atwood y dibujos de Johnnie Christmas coloreados por Tamra Bonvillain. Un genetista se convierte accidentalmente en un híbrido y se une a un grupo de seres mitad humanos mitad gatos para derrotar a un supervillano rata.

Johnnie Christmas, Margaret Atwood y Tamra Bonvillain

De pequeña, Margaret Atwood era una apasionada de los tebeos – aún no existían las novelas gráficas, solo los tebeos semanales -, y dibujaba viñetas. Las primeras tenían como protagonistas a dos conejos voladores un poco demasiado alegres y entusiastas de los saltos para ser considerados superhéroes. También dibujaba gatos voladores, muchos de ellos atados a globos. Cuenta que había visto dibujos de globos, pero que sus hermanos y ella no tenían debido a las restricciones de caucho durante los años de posguerra. Tampoco había gatos en su hogar porque pasaban largas temporadas en los bosques y sus padres tenían miedo de que se escaparan o acabaran en las garras de un visón salvaje.

A los 12 o 13 años dibujando un comic para su hermana pequeña

Pasaron los años y llegaron globos y gatos a su vida. Los primeros fueron una desilusión, tenían tendencia a estallar. Se entregó a los segundos durante cincuenta años, y la confortaron y ayudaron a escribir. Añade que si ahora no tiene uno es porque teme tropezar contra él o dejarle huérfano.

Con el tiempo, Margaret Atwood se interesó cada vez más por la conservación de las aves y empezó a sentirse culpable por los múltiples regalos que sus gatos le habían traído. Con su típico humor, menciona que uno de ellos solo le dejaba las entrañas. Así es como nació el personaje de Angel Catbird, una mezcla de ser humano, gato y búho con un lógico conflicto de identidad, ¿me como el gorrión o lo salvo? Entiende ambas posibilidades. En palabras de la autora: “Es un dilema carnívoro de dos patas con alas”.

Pero claro, también se dio cuenta de que un superhéroe no podía parecerse a los gatos voladores de su infancia, ni siquiera a los dibujos que hacía de adulta. Quería que Angel Catbird fuera un superhéroe sexy, con mucho músculo. Decidió unir sus fuerzas al dibujante Johnny Christmas y a la colorista Tamra Bonvillain. Empezó a preocuparse por el tipo de pantalones que llevaría un híbrido como Angel Catbird, cómo se vestiría su novia Cate Leone para cantar en una discoteca o qué tipo de muebles tendría el conde Catula, mezcla de murciélago, gato y vampiro… El primer volumen de Angel Catbird se publicó en 2016, el segundo el día de San Valentín de 2017 y el tercero en julio del mismo año. Debido al tremendo éxito, parece que habrá secuelas.

Cate Leone y Angel Catbird

Además del cómic, Margaret Atwood escribió poemas maravillosos acerca de los gatos, entre los que mencionaremos “Blackie en Antártica”, donde describe cómo su hermana la llama, estando ella de viaje, para decirle que Blackie ha muerto y pensando que querría enterrarle, lo ha envuelto en un pañuelo rojo de seda y lo ha guardado en el congelador. También está “Mourning for Cats” (Luto por los gatos), donde los compara a nuestra segunda piel, a la que nos gustaría llevar para pasarlo bien, cuando nos apetece matar sin pensar, cuando queremos deshacernos del peso gris que representa ser humano. Creemos que “January” (Enero), muy corto, está dedicado a Blackie, el gato de medianoche que nunca volverá. Los últimos versos dicen: “Si al menos encontrases el camino / desde el río de flores frías, / el bosque de nada que comer, / de vuelta a través de la ventana de hielo, / de vuelta a través de la puerta de aire cerrada”. “February” (Febrero) es más largo, más alegre, pero también habla de un gato negro “…salchicha de pelo negro con los ojos amarillos de Houdini…” y de otros gatos del vecindario marcando el territorio. Acaba diciendo: “Gato, basta ya de pedir con ansia / y de tu pequeño trasero. / ¡Aléjate de mi cara! Eres el principio de la vida, / más o menos, así que empieza / a traer un atisbo de optimismo aquí. / Aleja a la muerte. Festeja la multiplicación. Haz que sea primavera”.

Conde Catula

Margaret Atwood nació el 18 de noviembre de 1939 en Ottawa, Canadá, y creció en el norte de Ontario y en Quebec. Se licenció en la Universidad de Toronto y realizó estudios de posgrado en Radcliffe College. Tiene en su haber novelas de ficción, ensayos, colecciones de poemas e historias cortas, libros infantiles, guiones para cine y radio y cómics. Publica regularmente en revistas y ha sido traducida a más de treinta idiomas. Reside en Toronto con el escritor Graeme Wilson. Es la vicepresidenta de PEN International, una asociación mundial de escritores cofundada en 1921 por Catherine Amy Dawson Scott y John Galsworthy con el objetivo de promocionar la amistad y la cooperación internacional entre escritores de todo el mundo.

Algunas de sus novelas se han adaptado para cine y teatro. Netflix emitió el año pasado la miniserie de seis capítulos “Alias Grace” y anteriormente se había rodado un largometraje basado en esta novela. El telefilm “La novia ladrona” se emitió en 2007 y “La mujer comestible” fue adaptada para el escenario. Sin embargo, la novela “El cuento de la criada” es la que más adaptaciones ha tenido: la primera en 1990,con guion de Harold Pinter y dirigida por Volker Schloendorf. A continuación fue transformada en ópera por Poul Ruders y estrenada por la Opera Nacional Inglesa en el Coliseum de Londres en 2003. Y finalmente, la serie de Hulu que empezó a emitirse el año pasado.

Sus novelas más recientes son “The Heart Goes Last” (Por último, el corazón), Ediciones Salamandra, 2015, y “Hag-Seed” (Semilla de bruja), Ediciones Lumen, 2016.