Gatos y Respeto

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Kedi, los gatos de Estambul

En 2016 se realizó un documental de 80 minutos de duración en torno a los gatos de Estambul titulado “Kedi”, que significa “gato” en turco. Como era de esperar, fue invitado a participar en el Festival de Cine de Estambul en febrero de 2016, y desde entonces hasta el 21 de julio pasado ha participado en 18 festivales internacionales en Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, el Lejano Oriente y Europa. Ha sido estrenado con éxito en Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Irlanda, Noruega, Suecia, Polonia, Alemania, España y Taiwán, lo que no está nada mal para un documental.

Para empezar, traduciremos la sinopsis: “Miles de gatos recorren libremente las calles de Estambul, y llevan cientos de años entrando y saliendo de la vida de sus habitantes, siendo parte íntegra de las diferentes comunidades que enriquecen la ciudad. La gran mayoría no tiene dueño y vive entre dos mundos, el doméstico y el salvaje, pero aporta alegría y una razón de ser a las personas a las que deciden adoptar. En Estambul, los gatos son el espejo de los habitantes, y les permiten reflexionar acerca de sus vidas mejor que cualquier otra cosa”. Incluimos un enlace al tráiler (en inglés) https://www.youtube.com/watch?v=lKq7UqplcL8

La directora, Ceyda Torun, explica su atracción por los gatos: “Viví en Estambul hasta los once años y estoy convencida de que mi infancia habría sido mucho más solitaria de no ser por los gatos. Yo no sería la misma ahora. Siempre que he vuelto a la ciudad, ha cambiado y me cuesta reconocerla, pero no ocurre lo mismo con los gatos, son el único elemento constante, un sinónimo de Estambul, y han acabado por encarnar su alma. Esta película, en muchos aspectos, es una carta de amor a los gatos y a la ciudad, que ahora deben enfrentarse a cambios impredecibles”.

Ceyda Torun

Los habitantes de Estambul cohabitan sin problemas con la multitud de gatos que recorren sus calles y cuidan de ellos sin entrometerse en su vida. La directora y el director de fotografía, Charlie Wuppermann, se desplazaron a Estambul para preparar el rodaje y descubrieron que en muchas ocasiones, los vecinos sabían perfectamente quién era el “rey” del barrio, qué gata era la madre de tal o tal gatito, qué gato roba aunque tenga comida, qué diferencia a uno del otro… Existe una auténtica convivencia.

Para acercarse lo más posible a los gatos, los dos cineastas diseñaron diversas “cámaras gato” (por ejemplo, una montada en un coche de juguete) para conseguir el punto de vista del felino; siguieron a los gatos por callejones y sótanos; usaron drones para rodarlos en los tejados, e hicieron prueba de mucha paciencia hasta obtener tomas naturales del día a día de estos habitantes de Estambul. Después de un rodaje de dos meses, la realizadora empezó a montar el documental con Mo Stoebe.

Una de las personas que sale en la película es Bulent Ustun, el creador del cómic “Kotu Kedi Serafettin” (Bad Cat), que se hizo famoso a finales de los noventa.

Bulent Ustun y Bad Cat

En 2009, “Bad Cat” fue el héroe de una película de dibujos animados y se rumorea que quizá sea el protagonista de un musical.

Estos son algunos comentarios que hacen en la película los habitantes de Estambul hablando de los gatos:

“Un gato maullando a tus pies, mirándote, la vida te sonríe. Son momentos que nos recuerdan que estamos vivos”.

“El amor de un animal es otro tipo de amor. Las personas que no aman a los animales no saben amar a la gente. Al menos, eso lo sé”.

“Preocuparse por los animales en la calle y preocuparse por la gente tiene mucho que ver. En mi opinión, los problemas a los que se enfrentan los gatos callejeros no son muy diferentes de nuestros problemas”.

Ahora nos gustaría presentarles a los siete grandes protagonistas del documental:

SARI (La ladrona) vive en los alrededores de la Torre Gálata. Lo tiene muy claro, hay que beber y comer. Pide, roba, rebusca. Los dueños de los cafés la echan, pero tiene una aliada: la propietaria de una tienda le da comida para que se la lleve a sus gatitos

Sari

BENGU (La amante) es amada por muchos. Vive en una zona industrial, rodeada de cadenas y piezas metálicas. Es muy amable y se ha ganado el afecto de todos los trabajadores.

Bengu

ASLAN PARÇASI (El cazador) se ha establecido en un famoso restaurante de pescado a las orillas del Bósforo. El Pequeño León, como le llaman, es el guardián del establecimiento, y desde su llegada no se ha vuelto a ver un solo ratón.

Aslan Parçasi

PSIKOPAT (La loca) vive en Samatyam, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, y suele aparecer en un salón de té detrás de una vieja iglesia. Se ha ganado el respeto de todos, incluso de los perros sin dueño. No le tiene miedo a nada ni a nadie.

Psikopat

DENIZ (El juguetón) tardó mucho en confiar en los seres humanos, pero ahora recupera el tiempo perdido exigiendo caricias de los vendedores del mercado de productos orgánicos. Se mete con los otros gatos, se cuela en los puestos, duerme en las cajas de té…

Deniz

GAMSIZ (El sociable) vive en Cihangir, el barrio de los artistas. Conoce a todo el mundo y sabe perfectamente dónde dirigirse para comer. Es un excelente trepador y todavía no ha nacido el humano al que no pueda conquistar.

Gamsiz

DUMAN (El caballero) vive en uno de los mejores barrios de Estambul y se ha hecho amigo de los dueños de una tienda y restaurante donde se sirven exquisiteces. Sabe que no puede entrar, pero espera a que alguien le traiga un plato con quesos de importación y carnes ahumadas. Si tardan demasiado, llama al escaparate.

Duman

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Gatos, soledad, surrealismo y Gertrude Abercrombie

Niña con gatos (1940)

La pintora Gertrude Abercrombie, gran amante de los gatos y del jazz, apuntaba en una libreta los gatos que había tenido y lo que había sido de ellos. El apartado se titulaba: “Gatos que he tenido (de los grandes)”. Con “de los grandes”, en inglés “big main ones”,  se refería a la raza Maine Coon, efectivamente, gatos de buen tamaño. La lista incluía a Jimmy, Monk, Fitzgerald y Folly, entre otros.

Interior con gato

Don Baum, artista y defensor de artistas de Chicago, era un buen amigo de la pintora y la describió como “una mujer muy graciosa e introspectiva”. Recuerda que su casa desbordaba energía y estaba llena de gatos: “Tocaba el piano y no había nada que le gustara más que sentarse ante el teclado con alguien como Dizzy Gillespie o Miles Davis con sus instrumentos. De locos”. Era un inmueble de tres pisos a orillas del lago Michigan en el barrio de Hyde Park, cerca de la Universidad de Chicago, lo que le permitía alquilar habitaciones, no solo a estudiantes, sino a conocidos músicos y compositores de jazz, y donde parece ser que los gatos comían mejor que las personas.

Cabeza con gato

Esa mujer excéntrica recorría la ciudad en un viejo Rolls-Royce – de hecho, tuvo tres durante su vida – y necesitaba desesperadamente ser el centro de atención. Ella misma solía contar una anécdota en la que se describía su exacerbado narcisismo. Su amigo, el artista Dudley Huppler, en una postal dirigida al pintor Karl Priebe, escribió: “Querido Karl: Anoche llevé a Gertrude al ballet. No le gustó. Ella no bailaba”. También reconoce que siempre se pintaba a sí misma, incluso cuando no se trataba de autorretratos propiamente dichos.

Tres gatos

 

Tres gatos (plano medio)

Sus cuadros parecen reflejar una terrible soledad. La gran mayoría representa a una mujer sola en parajes desolados. Mujeres buscando, andando, a veces acompañadas de un animal. Los dos gatos de “Gato blanco” y “Gato y retrato” también están solos, casi desamparados. Reconocía que carecía de técnica; para ella había buenos pintores y mejores artistas, y consideraba pertenecer a esta última categoría.

Gato blanco

 

Gato blanco

Le importaba transmitir emociones, sentimientos e ideas. Decía que “debe ocurrir algo, y si no ocurre nada, la mejor técnica del mundo no lo cambiará”.

Gato con retrato

Nació el 17 de febrero de 1909 en Austin, Tejas, por la sencilla razón de que sus padres, dos cantantes de ópera que estaban de gira, se encontraban allí ese día. La familia vivió en Berlín hasta 1914, pero el estallido de la I Guerra Mundial les obligó a regresar, primero a Aledo, Illinois, y posteriormente al barrio de Hyde Park en Chicago. En 1929 se licenció en Filología Románica y estudió brevemente Dibujo Comercial en la Academia Americana de Arte.

 

Bote (1954)

Empezó a dedicarse a la pintura a tiempo completo a partir de 1932 y vendió su primer cuadro ese verano en una feria de arte. Dejó la casa familiar a mediados de los años treinta, y la Sociedad de Artistas de Chicago organizó su primera exposición en solitario en 1934. Se casó con el apuesto Robert Livingstone en 1940, dio a luz a su única hija, Dinah, en 1942 y se divorció en 1948. Ese año se casó con el crítico musical Frank Sandiford y su gran amigo Dizzie Gillespie tocó en la boda. Se divorció de su segundo marido en 1964.

Fotografiada por Carl Van Vechten

En 1945 pintó “Girl Searching” (Mujer joven buscando). A partir de ese momento y durante los siguientes quince años pintó cientos de cuadros, organizó jam sessions en su casa con músicos como Sonny Rollins, Max Roach y Jackie Cain, se hizo famosa y se hablaba de ella en la prensa. Dizzy Gillespie la describió como “la primera artista bop, porque ha tomado la esencia de nuestra música y la ha trasladado a otra forma de arte”.

Entre las pocas influencias que Gertrude Abercrombie reconocía, estaba el pintor belga René Magritte. A parte de aceptar que Georgio de Chirico, Max Ernst y Salvador Dalí “tenían algo que ver” con su trabajo, de Magritte dijo: “Cuando vi sus obras, pensé: ‘Este es tu papá’, y he seguido en esta vena surrealista desde entonces”.

Interior con gato

Su salud empezó a resentirse a finales de los años cincuenta por culpa del alcohol, sufría de artritis y tenía problemas financieros. A partir de 1959 pintó menos y cuadros de menor tamaño. Dejó de poder moverse sola y acabó confinada en la cama. La “reina de los artistas bohemios”, como la llamaban, falleció el 3 de julio de 1977. Unos meses antes de su muerte tuvo lugar una gran retrospectiva de su obra en el Centro Hyde Park.

La pintora

Entre 1944 y 1964 expuso nada menos que veinte veces en solitario y fue una de las artistas más famosas de Chicago durante casi treinta y cinco años. Luchó contra la depresión y la inseguridad, pero durante toda su vida como pintora supo mantener el equilibrio entre el misterio y la realidad, la tragedia y el humor. En una de sus últimas entrevistas dijo: “Pinto como pinto porque estoy muerta de miedo. Me parece un milagro que estemos vivos, ¿a ti no?”


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El gato blanco de Maurits Cornelis Escher

Gato blanco I (1919)

El artista neerlandés Maurits Cornelis Escher no es especialmente conocido por dibujar gatos, sino por sus grabados xilográficos o a media tinta de construcciones imposibles, objetos y mundos imaginarios y teselados basados en cálculos matemáticos. Pero hubo un periodo muy corto de su vida en que dibujó a un gato blanco. Parece ser que se lo regaló la dueña de la casa donde vivía mientras estudiaba en Haarlem, pero repetimos, “solo parece ser”, no es nada seguro.

Gato blanco II (1919)

En la Escuela de Arquitectura y Artes Decorativas de esta ciudad empezó estudiando Arquitectura, pero no tardó en decantarse por las Artes Decorativas bajo la tutela del artista de artes gráficas Samuel Jessurun de Mesquita, con el que mantuvo una gran amistad hasta la muerte de este en el campo de concentración de Auschwitz en 1944.

Escolástica – Noche de luna llena (1931)

En Roma, 1930

La aparición del gato blanco data de esta época, concretamente de 1919. Los cuatro dibujos para grabados con un gato blanco, más el del gato negro, están todos fechados en este año. Aunque no sepamos nada del gato blanco (ni del negro), está claro que ese año, un gato se cruzó en la vida del artista. En un grabado realizado en 1926, “Sexto día de la Creación”, volvió a incluir a un gato blanco frotándose contra las piernas de Eva, y cinco años después, en 1931, a varios gatos negros escuchando a otro, a un grupo de perros, un búho, unos ratones, una rana o sapo, todos ellos en buena armonía, si no fuera por la presencia algo amenazadora de unas serpientes en el grabado “Escolástica – Noche de luna llena”.

 

El sexto día de la Creación (1926)

Después de 1926, que sepamos, jamás volvió a dibujar un gato, pero sí los incorporó en sus famosos teselados regulares inspirados en los mosaicos de la Alhambra y basados en la simetría geométrica.

Teselado I

 

Teselado II

Maurits Cornelis Escher nació en Leeuwarden, Países Bajos, el 17 de junio de 1898. No destacó sobremanera como estudiante; es más, no acabó el instituto. En 1922 viajó a Italia y visitó ciudades como Florencia, Ravello, Volterra y Siena, y a España, concretamente a Madrid, Toledo y Granada, donde descubrió la Alhambra. Atraído por Italia, decidió regresar a Roma, ciudad en la que vivió entre 1923 y 1935. Se casó en 1924 con Jeta Umiker, una suiza afincada en Italia.

Teselado de la Alhambra

 

Serpientes (1969)

La familia dejó Italia en 1935 debido al clima político reinante. A pesar de no tener interés en la política, el artista no soportaba el fascismo de Mussolini y se mudó a Suiza con su esposa y tres hijos. Fue entonces cuando se le encargó el dibujo de un sello para Holanda; dibujaría otro en 1949. En 1937 volvieron a trasladarse, esta vez a Bélgica, pero en 1941 la II Guerra Mundial les obligó a regresar a los Países Bajos, concretamente a Baarn, donde permaneció hasta 1970.

Autorretrato

Es el autor de 448 litografías y grabados, así como de unos dos mil dibujos. También ilustró libros, diseñó tapices, murales y, como hemos dicho antes, sellos. Durante el periodo suizo realizó 62 de los 137 dibujos de división regular del plano. Aunque estaba convencido de no ser un buen matemático, se relacionaba regularmente con matemáticos de la talla de George Pólya, Roger Penrose, Harold Coxete y el cristalógrafo Friedrich Haag, además de llevar a cabo sus propias investigaciones en torno a los teselados.

Hombre sentado con gato (1919)

La mayoría de la obra de Escher se basa en las matemáticas, lo que quizá no ayudó a que fuera más admirado en vida. Criticado por su falta de lirismo, se le tachó de “demasiado intelectual”. Curiosamente, sus trabajos se hicieron más populares a partir de 1966, después de que Martin Gardner hablara extensamente de él en su columna “Juegos matemáticos” de la revista Scientific American. En 1979, Douglas Hofstadter publicó “Gödel, Escher, Bach: An Eternal Golden Braid”, en el que expone conceptos fundamentales de las matemáticas, la simetría y la inteligencia explorando temas comunes a los tres.

Gato (1919)

En julio de 1969 terminó su última obra, un grabado en madera de grandes dimensiones a partir de una simetría rotacional triple titulado “Serpientes” para el que fueron necesarios tres bloques diferentes, cada uno con una triple rotación a partir del centro de la imagen con una alineación absolutamente precisa para evitar huecos o superposiciones. Cada grabado requería un total de nueve impresiones.

En 1970 se mudó al Rosa Spier Huis de Laren, un centro al que podían retirarse los artistas y donde disponía de su propio estudio. Falleció el 27 de marzo de 1972 a los 73 años.

Sus creaciones siguen despertando la curiosidad de personas de todo el mundo. Las principales colecciones de sus obras se encuentran en el Museo Escher de la Haya, la Galería Nacional de Arte de Washington DC, la Galería Nacional de Arte de Canadá en Ottawa, el Museo Israel de Jerusalén y el Huis ten Bosch de Nagasaki. La primera retrospectiva en su país natal se celebró cuando ya tenía setenta años.

El Museo Escher en La Haya

En el siglo actual, varias ciudades han organizado retrospectivas suyas. Destacaremos la de Río de Janeiro, que atrajo a 573.000 visitantes en 2011, convirtiéndose en la exposición más visitada en todo el mundo ese año.

Esta entrada está dedicada a Rafa, amante de los animales y matemático.

 


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Gatos, William Burroughs y Roger Holden (Parte II)

Y ahora la traducción de la entrevista que Yony Leyser realizó a Roger Holden para la revista Vice, tal como anunciamos la semana pasada.

¿Por qué acabó al cuidado de algunos de los gatos de Burroughs?

Me pasaba por su casa como cada dos meses con otros amigos, cenábamos, hablábamos de cosas – Ovnis y otros intereses que teníamos en común. William se dio cuenta de que realmente quería a los gatos y me preguntó: “¿Te interesaría tener un gato si un día te regalo uno?” Le contesté que sí. Al cabo del tiempo me llamó y me dijo que había aparecido en su porche un gato atropellado. Lo había llevado al veterinario y ya estaba curado. Entonces me lo ofreció y yo acepté. Se llamaba “Porche” por haberlo encontrado en el porche. Durante los años siguientes y hasta la muerte del gato en 1995, William pagó las facturas del veterinario para los cuidados de “Porche Burroughs”. A Porche le diagnosticaron leucemia felina. Fue muy triste. Intentamos curarle con métodos tradicionales, pero acabó sucumbiendo a la enfermedad. Entonces me prometí a mí mismo que si William volvía a darme otro gato y si este enfermaba, buscaría un tratamiento alternativo.

Allen Ginsberg y William Burroughs

Háblenos de Marigay, el “Gato Blanco” de Burroughs.

En enero de 1997, William me llamó y me contó que buscaba un hogar para un gato blanco genial. Me preguntó si podía ayudarle; parece ser que el gato no se llevaba bien con los otros. Un par de días después pasé a recogerlo, y entonces William fue a su biblioteca y sacó un libro titulado “Mysteries of Magic and Religion”, de M. Oldfied Howey (traducido en España como “Gato en la mitología, la religión y la magia”). Abrió el libro en un capítulo sobre los gatos en la magia antigua y me dijo: “Este es Margaras, el Gato Blanco, el gato sagrado”. Añadió que yo debía leer lo que decía acerca de este gato en cuanto a la magia. Entonces entendí que el “Gato Blanco” que había encontrado era muy especial para William. El gato empezó llamándose Marigay, pero le puse el sobrenombre de Butch Burroughs (Butch por “macho”). Dejaba que Butch se paseara por Lawrence, y en el exterior era muy activo y bastante pendenciero, pero en casa era muy amable.

Calico Jane (en honor a Jane Bowles)

 

El gato Marigay, alias Butch Burroughs

William falleció en agosto de 1997 y dio la casualidad de que Butch desapareció durante tres días. Finalmente lo encontramos en un refugio, pero seguí dejándole pasear a su antojo. Sin embargo, en la primavera de 1999, un pastor alemán le persiguió hasta que se escondió debajo del porche de casa. Pensé que no le había pasado nada hasta la mañana siguiente, cuando vi que tenía una herida muy fea. Le llevé al veterinario favorito de William para que le curara. Fue entonces cuando descubrimos que tenía leucemia felina  y que le quedaban muy pocas semanas de vida. Pero esta vez, tal como había prometido, decidí buscar un tratamiento alternativo. Primero empecé a meditar y a contemplar mi fe en el universo y mi amistad con William. Tenía la esperanza de que, de algún modo, quizá por intuición, encontraría una respuesta. Busqué en Internet y encontré tratamientos muy complicados. Y por fin descubrí una entrada escrita por alguien que había tratado a su gato con una mezcla de hierbas llamada essiac con efectos curativos notables.

Lápida de la tumba de Ruski

Que yo sepa, el té de essiac es un tratamiento propio de los nativos americanos. El gato, después de atropellado, llegó a casa de Burroughs, que se encontraba muy cerca de Haskell, la primera universidad de las Naciones Indias y una de las pocas universidades nativas americanas.

Así es. Me documenté y descubrí que el té de essiac se basa en una fórmula nativa americana desarrollada específicamente por un hombre medicina de la nación Ojibwa. Me pareció que una marca con el nombre de FlorEssence era la mejor posibilidad para empezar a tratar a Butch Burroughs. La mezcla contenía ocho hierbas y me puse en contacto con la empresa para pedirles ayuda. Me recomendaron administrarle una o dos cucharaditas diarias con un cuentagotas o mezcladas en comida blanda.

En el supermercado Dillon’s comprando comida para gatos

Si veía que mejoraba, podría reducir la dosis. Tres semanas después le llevé a que le hicieran unos análisis y el veterinario confirmó que el recuento de células blancas había mejorado de forma significativa. Hasta tal punto que añadió que empezaban a referirse a Butch Burroughs como “el gato milagro”.

Portada de la edición actual de The Cat Inside

¿Cuál fue su reacción?

Estaba entusiasmado con la noticia, pero sabía que debía esperar dos o tres meses para estar seguro de si realmente era un éxito. Efectivamente, al cabo de este tiempo, Butch casi estaba curado. Desde 1999 a 2005 tuvo una vida plena. Pienso que su recuperación se debe únicamente a los efectos beneficiosos del té de essiac. Cuando le diagnosticaron la leucemia, me dijeron que no duraría más de tres meses, pero vivió cinco años más.

Primera edición

¿Dónde está enterrado el Gato Blanco?

Con sus otros gatos, en el cementerio gatuno del jardín de su casa.

Acabaremos esta entrada doble con la traducción de cuatro fragmentos de lo que llamaríamos “El gato en el interior”. En la primera página en cursiva encontramos este texto: “4 de mayo de 1985. Preparo la maleta para un corto viaje a Nueva York para hablar del libro de gatos con Brion. En la habitación delantera donde están los gatitos, Calico Jane da de mamar al negro. Alzo mi maleta Tourister. Pesa más de lo normal. Miro en el interior y ahí están los otros cuatro gatitos. “Cuida de mis niños. Llévatelos adonde vayas”.

Roger Holden

En la página 4: “Estos últimos años me he convertido en un entregado amante de los gatos”. En la 5: “Hace quince años soñé que había atrapado a un gato blanco con una caña de pescar. Por alguna razón, estaba a punto de rechazarlo y volver a tirarlo, pero se frotó contra mí, maullando patéticamente”.

Spooner y Senshu

En la página 10: “El gato no ofrece sus servicios. El gato se ofrece a sí mismo. Claro que quiere un refugio y que le cuiden. No se compra el amor por nada. Como cualquier ser puro, el gato es práctico. Para comprender una antigua pregunta, basta con transferirla a la actualidad. Mi encuentro con Ruski y mi conversión en hombre amante de los gatos restablece la relación entre los primeros gatos domésticos y sus protectores humanos”.

Y acaba el libro diciendo: “Somos el gato en el interior. Somos los gatos que no saben andar solos, y para nosotros solo hay un lugar”.

Leyendo estos pasajes no cabe duda de que los gatos significaban algo muy profundo para el contradictorio William Burroughs, un gran aficionado a las armas, miembro de la organización esotérica “Los iluminados de Thanateros” a partir de 1993, exmiembro de la iglesia de la Cienciología, icono de la contracultura, gran amigo de Allen Ginsberg, escritor y pintor. Nació el 5 de febrero de 1914, pero no entendió a los gatos hasta el año 1982, cuando ya tenía 68 años. Solo compartió su vida con ellos durante 15 años, hasta su muerte el 2 de agosto de 1997.