Gatos y Respeto

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Los gatos y Stanley Kubrick

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Stanley Kubrick (Nueva York, 26 de julio de 1928 – Saint Albans, Hertfordshire, Inglaterra, 7 de marzo de 1999) fue un director de cine, guionista, director de fotografía y montador que trabajó sobre todo en Inglaterra, donde se instaló definitivamente en 1963. Formó parte de los nuevos cineastas de Hollywood, la llamada “Nueva ola de Hollywood”, y se le considera uno de los realizadores más influyentes de la historia del cine. Sus películas destacan por una fotografía y una iluminación muy cuidadas, una extrema atención a los detalles y un exquisito uso de la música, además de abarcar todo tipo de género, bélico, comedia negra, romance, terror, ciencia-ficción e incluso épico. Era conocido por ser un tremendo perfeccionista que lo revisaba todo con absoluta meticulosidad y requería una coordinación absoluta entre el reparto y el equipo técnico.

Kubrick con gato en el plató de La naranja mecánica

Kubrick con gato en el plató de “La naranja mecánica”

De 1951 a 1999 dirigió 14 largometrajes y 3 documentales. Fue el director de películas tan innovadoras como “2001 – Una odisea del espacio”, tan increíbles como “La naranja mecánica”, tan perfectas como “Barry Lyndon” y tan terroríficas como “El resplandor”.

Lo que no se conoce tan bien de Stanley Kubrick es su pasión por los gatos. En ocasiones los llevaba con él al plató, pero sobre todo le acompañaban en la sala de montaje, un lugar más tranquilo, según decía él “para recuperar el tiempo que no había podido pasar con ellos mientras rodaba”.

Su hija Katharina recuerda que cuando toda la familia se trasladó a Irlanda para el rodaje de “Barry Lyndon”, Stanley Kubrick redactó quince páginas de instrucciones acerca de cómo se debía cuidar de los animales que no podían viajar con él. El punto 37 contenía las siguientes recomendaciones: “Si Freddie y Leo se peleasen (dos gatos machos, padre e hijo), la única forma de separarlos es echándoles agua. Intentad coger a Freddie y salir corriendo con él. Nunca cojáis a Leo. Si abrís una puerta y Freddie consigue salir, es más rápido que Leo y podrá escapar. Pero si Leo le ha atrapado en un lugar sin salida, la única solución es tirarle agua encima, saltar, hacer ruido, gritar hasta conseguir distraer a Leo para poder agarrar a Freddie y salir corriendo”.

Gato encima de una moviola del documental Stanley Kubrick's Boxes

Gato encima de una moviola, del documental “Stanley Kubrick’s Boxes”

Philip Kaplan, uno de los abogados y gran amigo de Stanley Kubrick, cuenta que el realizador canceló una cita en el último momento con otro abogado que había venido especialmente de Estados Unidos porque se había pasado la noche en vela con un gato moribundo y no se sentía capaz de participar en la reunión.

Del documental Stanley Kubrick's Boxes

Del documental “Stanley Kubrick’s Boxes”

Una vez, Stanley Kubrick dijo: “Tengo una esposa, tres hijas, tres perros y siete gatos. No soy como Franz Kafka, un solitario que sufre”.

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Los gatos de los hermanos Giacometti

Diego Giacometti

Diego Giacometti

En un incendio, entre un Rembrandt y un gato, salvaría al gato, una vida siempre vale más que una obra de arte” (Alberto Giacometti).

Los hermanos Giacometti, Alberto y Diego, nacieron el 10 de octubre de 1901 y el 15 de noviembre de 1902 respectivamente, en Borgonovo, Valle Bregaglia, en la Suiza italiana. Eran hijos del pintor fauvista Giovanni Giacometti y hermanos del arquitecto Bruno Giacometti.

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Diego y Alberto Giacometti

Alberto estudió en la Escuela de Bellas Artes de Ginebra y se trasladó a París en 1922, donde descubrió las esculturas griegas, el arte africano y el cubismo. Pasó oficialmente a formar parte del movimiento surrealista en 1931 y expuso con Joan Miró y Jean Arp. Ilustró libros de Tristan Tzara y André Breton, entre otros. En 1935 fue excluido del surrealismo debido a sus investigaciones sobre la cabeza humana y sus misterios. En 1947 expuso en Nueva York la famosa escultura “Hombre que anda” en la galería de su amigo Pierre Matisse, que organizó en 1948 su primera exposición de posguerra. Fue galardonado con los premios mundiales más importantes de escultura. Falleció en 1966.

Diego realizó estudios Comerciales en Basilea y San Galo antes de reunirse a los 25 años en París con su hermano Alberto. Entonces decidió inclinarse por las artes plásticas.

La colaboración artística entre los dos hermanos fue sumamente estrecha. Compartían un taller en el 46 de la calle Hippolyte-Maindron en París, que conservaron hasta el fin de su vida, donde ejecutaban los encargos de una clientela acomodada.

Alberto Giacometti (El gato)

Alberto Giacometti (El gato)

A partir de 1939 empezó a crear sus propias esculturas, sin por eso dejar de realizar los moldes para las delicadas esculturas de su hermano e incluso servirle de modelo. A partir de 1966, fecha en la que falleció Alberto, se dedicó plenamente a sus obras y se estima que creó entre cuatro y cinco mil objetos y esculturas.

Diego Giacometti (Gato maitre)

Diego Giacometti (Gato maitre)

Su último y más importante encargo fue el diseño del interior del Museo Picasso de París, que se inauguró en septiembre de 1985. Diego no pudo verlo completamente terminado ya que murió el 15 de julio de 1985.

Diego Giacometti y un gato

Diego Giacometti y un gato

No hemos sido capaces de encontrar una sola foto de Alberto con gatos, pero sí varias de su hermano Diego. Y para terminar citaremos unas palabras del autor francés Jean Genet acerca del gato que diseñó Alberto: “Había olvidado al admirable gato de yeso, de la nariz al final de cola casi horizontal y capaz de colarse por el agujero de un ratón. Su rígida horizontalidad restituye a la perfección la forma del gato, incluso cuando se hace una bola para dormir”. “El Atelier de Alberto Giacometti”, publicado por la editorial Fundación Proa.


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Los gatos de Houtong (Taiwán)

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Houtong es un pequeño pueblo situado en el distrito de Rueifang, Taiwán, conocido por su vieja línea de tren construida durante el periodo de la colonización japonesa. Houtong es una de las paradas en la línea de Yilan y fue un pueblo minero de gran importancia al estar situado encima de la mayor mina de carbón de la isla. Durante los años más prósperos, el pueblo llegó a producir hasta 220.000 toneladas de carbón, la mayor cantidad jamás obtenida en Taiwán. Muchas personas emigraron a Houtong y la población llegó a superar los 6.000 habitantes.

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En 1990, la industria minera taiwanesa, como la del resto del mundo, empezó a resentirse y la gran mina entró en declive. Los jóvenes se fueron hasta que solo quedaron unos pocos habitantes. Algunas casas se derrumbaron y el pueblo pareció dormirse.

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Pero todo cambió en 2008 cuando una amante de los gatos organizó un equipo de voluntarios para cuidar de los gatos callejeros que vivían en el pueblo. Colgaron fotos de los gatos en Internet, lo que provocó una respuesta inesperada de otros amantes de los gatos que republicaron las fotos en sus blogs. No tardaron en aparecer visitantes deseosos de ver a los felinos y hacerles fotos en su entorno. Actualmente, el ruinoso pueblo minero y sus cien gatos atraen a cientos de turistas cada fin de semana.

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Los residentes de Houtong han aprovechado esta inesperada bonanza para abrir tiendas de recuerdos gatunos y dar forma de felino a sus típicas galletas de piña. El camino que lleva desde la estación al pueblo que transcurre por la ladera del monte ha sido “mejorado” con orejas de gato en una punta y una cola en la otra. Incluso se ha construido una pasarela para que los gatos puedan ir a recibir a los visitantes a la estación.

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Gato junto a la estación de ferrocarril de Houtong

La Sra. Chan Bi-yun, al igual que el resto de habitantes del pueblo, se ocupa de los gatos. “Empecé a cuidar a los cinco gatos de un vecino que falleció hace nueve años”, explica. “Ahora creo que alimento a más de la mitad de la población felina del pueblo”.


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El gato Miké y el pintor Foujita

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Tsuguharu Foujita, conocido también como Léonard Foujita (Edogawa, Tokio – 1886 – Zúrich, 1968), fue un pintor de origen japonés nacionalizado francés, que se convirtió al catolicismo en 1959, de ahí su cambio de nombre de pila. Estudió en la Escuela de Bellas Arte de Tokio, y en 1910 ya era un conocido y premiado pintor. En 1911 viajó a Londres y en 1913 se instaló en París, donde descubrió el arte contemporáneo europeo. En 1917 realizó su primera exposición en París y en 1924 fue uno de los pintores más importantes que expusieron en el famoso Salón de Otoño.

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Amigo de Braque, Picasso y el Aduanero Rousseau, unió Oriente y Occidente en sus cuadros, ejecutados con trazos claros, continuos y aplicando en finas capas lisas colores grises, malvas, ocres y negros. Su obra desprende una sensación de tranquilidad, ensoñación y atemporalidad.

Autorretrato en el taller

Autorretrato en el taller

Foujita en 1927

Foujita en 1927

Foujita pintó un sinfín de cuadros de gatos, muchos de ellos con Miké como modelo. Una noche, cuando el pintor regresaba a su casa de Montmartre, se dio cuenta de que le seguían. Al volverse, vio a un gato atigrado a unos tres metros que se detuvo cuando él se detuvo. Foujita saludó al gato y este decidió que acababa de encontrar al humano que buscaba. A partir de ese momento no se separó nunca del pintor. Al poco de entrar en su casa, Foujita le nombró Miké, que en japonés significa “tricolor”. Miké no es realmente tricolor (solo lo son las hembras), sino atigrado gris, blanco y negro. Miké se ha hecho famoso en el mundo entero, como a veces ocurre con las musas de los pintores, pero en este caso, la modelo es un gato.

Gato tumbado

Gato tumbado

No cabe duda de que la presencia felina inspiró al artista, que además llevaba un gato tatuado en el antebrazo. Al igual que Steinlen, que también vivía en Montmartre y del que hace poco publicamos una entrada (denominada Steinlen el dibujante de gatos) el pintor japonés fue un enamorado de los gatos.

Sylvie Buisson, autora del libro “Foujita”, publicado por Editions ACR, dijo: “El gato es el autorretrato mental de Foujita. Es su doble. No hay nada de extraño en su predilección por pintar “su territorio”, el marco de su vida privada, sus objetos cotidianos. ¿Cómo explicar su sentido de la curva, de la voluptuosidad y de los arabescos si no es por los gatos?”