Gatos y Respeto

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Steinlen, el dibujante de gatos

Apotheosis of cats 1890 (Steinlein)

Apotheosis of cats 1890 (Steinlein)

Théophile-Alexandre Steinlen, nacido en Lausana el 20 de noviembre de 1859 y fallecido en París el 14 de diciembre de 1923, fue un pintor, grabador, ilustrador, cartelista y escultor anarquista suizo, nacionalizado francés en 1901.

Steinlein_2Estudió Literatura en la Academia de Lausana antes de realizar prácticas con un impresor textil en Mulhouse. En 1878 decidió trasladarse a París, donde empezó a trabajar como dibujante industrial. En 1883 se instaló en Montmartre, el barrio de los artistas, donde conoció y trabó amistad con Toulouse-Lautrec, Aristide Bruant, Vallotton y Alphonse Allais, entre otros.

Durante ese periodo colaboró como dibujante e ilustrador en los periódicos “Le Chat noir” y “Le Mirliton”. Expuso por primera vez en 1884, en la Bodinière. Hasta 1885 no dibujó el primero de los carteles que le harían famoso, un afiche para el Hotel de París de la pequeña ciudad costera de Trouville sur Mer, a los que siguieron muchos otros, como los celebres carteles para el cabaret “Le Chat Noir”. En 1911 fundó con Forain y Lénadre la revista “Les Humoristes” e ilustró varios libros. A partir de 1893 expuso regularmente en el Salón de los Humoristas.

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Sus temas predilectos eran los obreros, las prostitutas, los ladrones, los pobres, los vagabundos y sus famosos gatos, estilizados o realistas. Adoraba a los gatos y tenía ocasión de observarlos con detenimiento porque acogía a muchos en su casa de Montmartre. Es posible que admirara el espíritu independiente que habita en todo gato que se precie, y anhelaba que lo tuviera el ser humano.

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De todos los gatos que pintó, el más conocido es, sin duda alguna, el del cabaret “Le Chat Noir”, del que hizo muchas variaciones y que se puede encontrar en absolutamente todas las tiendas de souvenirs de París. Pero no se limitó a eso, pintó y esculpió gatos de todo tipo, desde delicados esbozos a carboncillo, hasta un mural de tres metros de ancho con decenas de gatos adorando a una deidad felina, pasando por magníficos bronces.

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Está enterrado en el cementerio Saint-Vincent de Montmartre.

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Los gatos y los autobuses

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Hace unos años, una amiga inglesa nos mandó una noticia acerca de un gato británico que se subía al autobús cada mañana. Buscando un poco, hemos descubierto tres casos de felinos ingleses interesados en usar el transporte comunitario.

La más antigua remonta al 12 de abril de 2007. En ella se relataba cómo un misterioso gato blanco, con un ojo verde y otro azul, y con collar violeta, subía regularmente al autobús de la línea 331 en Wolverhampton, Midlands, para bajarse en la parada siguiente. Los conductores acabaron llamándole Macavity, por el misterioso gato del poema de T.S. Eliot (ver entrada del 29 de enero de 2014).

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Casper

Macavity esperaba el autobús delante de unas casas adosadas construidas en los años cincuenta y bajaba en la siguiente parada, unos 400 metros después, delante de un puesto de “Fish and Chips”. No sabemos si iba a comer o si es fruto de la casualidad.

Macavity

Macavity

En el artículo, el conductor Bill Khunkhun explicaba que cuando lo vio por primera vez, se quedó muy sorprendido porque no lo había visto subir. Al día siguiente, el gato reapareció y esta vez vio dónde subía.

También hablaba un pasajero, Paul Brennan, de 19 años: “Me fijé en el gato hace unas semanas. Al principio pensé que estaba con alguien, pero al verlo bajar, me di cuenta de que viajaba solo. Se sienta en la parte de delante, espera a la siguiente parada y se apea. El primer día me quedé extrañado, pero ahora me parece de lo más normal. En realidad, es el pasajero ideal, no hace ruido, no se mueve y no se mete con nadie”.

Casper

Casper

En la segunda noticia, del 30 de julio de 2009 y publicada por el Telegraph, se habla de un gato blanco y negro de pelo largo llamado Casper, residente en Plymouth, condado de Devon, que en la época tenía la respetable edad de 12 años. Subía cada mañana al autobús de la ruta nº 3 a las 10:55 de la mañana en punto para bajarse unos 18 kilómetros y una hora después en la misma parada y regresar a su casa. Empezó cuatro años antes, en 2005, y todos los conductores le conocían y se aseguraban de que bajara en la parada correcta.

Casper era el gato de Susan Finden, una asistente social de 65 años, que le adoptó en un refugio de Dorset en 2002. “Desde que lo traje a casa, Casper siempre tuvo la costumbre de desaparecer durante varias horas”, decía en el artículo del Telegraph. “Por eso le llame ‘Casper’, por el fantasma. Al cabo del tiempo, los conductores me dijeron que subía al autobús”.

“No podía creerlo, pero lo vi con mis propios ojos”, seguía diciendo Susan Finden. “Le gusta la gente, el autobús para delante de casa y debió verme subir alguna vez”.

El 10 de enero de 2010 aparecía otra noticia anunciando que Casper había muerto después de ser atropellado por un taxi cuando cruzaba la calle para coger el autobús. El taxi no se paró para auxiliarle y cuando Susan Finden se dio cuenta, ya era demasiado tarde. Posteriormente, su humana escribió el libro “Casper the Commuting Cat”, con la ayuda de Linda Watson-Brown, donde se describen las andanzas de Casper, su ascenso a la fama y su inesperada muerte.

Dodger

Dodger

Otro conocido pasajero felino es Dodger, cuya noticia también fue publicada por el Telegraph más recientemente (15 de diciembre de 2011). Este gato rubio tenía entonces nada menos que 15 años y hacía regularmente el recorrido entre Bridport y Gatos_buses_Dodger_3Charmouth, en Dorset. Algunos de los conductores incluso le llevaban latas de comida para que estuviera bien alimentado durante el viaje.

Pertenecía a Fee Jeanes, de 44 años. En el artículo decía: “Nos mudamos aquí hace 19 años y la casa está detrás de la estación de autobuses”. Cree que Dodger quizá se aficionó a los autobuses porque se está muy bien dentro cuando da el sol, “como en un invernadero”, según ella.

Explicaba cómo se enteró de que su gato era un pasajero habitual en el autobús: “Dodger había desaparecido. Llegó una amiga de mi hija diciendo que le había visto en el autobús. Tuve un ataque de pánico y me precipité hacia el coche, pero en ese momento llegó el autobús, paró al lado de casa, se abrieron las puertas y Dodger bajó tranquilamente”.

Gatos_buses_Dodger_2Al parecer, esa misma tarde vio a Dodger volver a subirse al autobús. Corrió para avisar, pero la conductora le dijo que le conocía y que le encantaba ocupar un asiento recién liberado por un pasajero porque estaba más calentito.

En el mismo artículo, el portavoz de la compañía añadía que “no nos importa que Dodger viaje en el autobús, pero hemos pedido a los conductores que no le den de comer porque tiene dueña. Dada su avanzada edad, creemos que puede viajar gratuitamente”.

Hemos encontrado una noticia del 24 de febrero de 2012 en la que se anuncia el fallecimiento de Dodger por causas naturales.

¿Solo ocurre en Inglaterra?


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Los gatos del autor checo Bohumil Hrabal

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Borumi-Hrabal_4Bohumil Hrabal nació en Brno, República Checa, el 28 de marzo de 1914 y falleció el 2 de febrero de 1997 en Praga. Es considerado uno de los mejores autores checos del siglo pasado.

Aunque pasó la mayor parte de su vida en Praga y en Kersko, de niño vivió en la ciudad de Nymburk, en Bohemia Central, donde su padrastro era director de una fábrica de cerveza. Poco después de su muerte, la ciudad le dedicó un museo.

En 1946 se licenció en Derecho en la Universidad Charles de Praga, ciudad donde residió a partir de finales de los años cuarenta. A pesar de su licenciatura, ejerció trabajos tan diversos como obrero en la fundición de Kladno en los años cincuenta, vendedor, ferroviario, tramoyista y figurante, una experiencia que usó en sus obras.

Sus novelas más famosas son “Ostře sledované vlaky” (Trenes rigurosamente vigilados) y “Obsluhoval jsem anglického krále” (Yo serví al rey de Inglaterra), escritas en 1965 y 1982 respectivamente.

En 1965, a los dos años de publicar su primera novela, “Skřivánci na niti” (Alondras en el alambre), compró con su esposa Eliška Plevová (a la que llamaba ‘Pipsi’ y que aparece en algunas de sus novelas), una casita de campo en Kersko, a la que siguió yendo hasta el final de su vida y donde recogía a los gatos de los alrededores.

Algunas de sus obras no se publicaron en la entonces Checoslovaquia debido a la prohibición de las autoridades, entre ellas mencionaremos “Městečko, kde se zastavil čas” (La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo) y la antes mencionada “Yo serví al rey de Inglaterra”.

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Murió al caerse del quinto piso del hospital donde estaba ingresado, al parecer cuando intentaba dar de comer a las palomas. Nunca pudo aclararse si su muerte se debió a un accidente o a un suicidio. Curiosamente, vivía en un quinto piso en una casa de Praga y varias personas se suicidan tirándose del quinto piso en sus novelas.

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El rey del gato (Emma Scrncova)

Su estilo es expresivo, muy visual, y favorece las frases largas. Es más, la novela “Taneční hodiny pro starší a pokročilé” (Clases de baile para mayores) se compone de una sola y única frase. Su obra ha sido traducida a 27 idiomas.

Bohumil Hrabal era conocido por su amor a los gatos y a la cerveza. Después de la muerte de su esposa Eliška en 1987, se rodeó de más de veinte gatos. Hacia el final de su vida y después de su muerte, la Asociación Protectora de Animales de Praga (se encargó de cuidar a los gatos del escritor.

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En el mural dedicado al autor y a sus gatos que incluimos en esta entrada, el texto dice lo siguiente: “Aquí estoy de pie, la frente coronada de mil arrugas; aquí estoy de pie, como un viejo San Bernardo, y miro a la lejanía, muy lejos, hasta los confines de mi infancia”.

Incluimos tres enlaces acerca del escritor:

 


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“La voie du chat” (El camino del gato)

La-voie-du-chat_2“La voie du Chat” es un documental de 90’ de duración, realizado en 2009 por Myriam Tonelotto. A través de una mezcla de animación y de secuencias de acción real, la película muestra una visión original de las relaciones humano-gato.

La voie du chat_1Durante siglos, el gato fue percibido por muchas personas en Occidente como el animal del Maligno, y no fue hasta el siglo XVIII cuando empezó a ser asociado con la idea de la libertad individual. Para los pensadores y artistas del siglo XIX, el gato se convierte en mucho más que una inspiración, encarna la forma en que quieren vivir, libres, sin trabas, sin deber nada a nadie.

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El documental lleva al espectador por todo el mundo (Japón, Estados Unidos, Reino Unido, Suiza, entre otros países) en un periplo durante el que los gatos nos enseñan a conocernos mejor. Desde los gatos suicidas de la bahía de Minamata en Japón, pasando por los gatos ferroviarios que se quedaron en paro con la privatización de la British Railways y los gatos top-model de los desfiles de moda gatuna en Tokio, hasta el gato que predice la muerte de los enfermos de Alzheimer en Estados Unidos, estos pequeños felinos nos plantean una pregunta: ¿Qué ha sido del símbolo de libertad, de independencia, de alegría de la vida que representaba el gato?

También podemos preguntarnos si nos gustan los gatos porque son libres, pero ¿libres de qué, libres cómo? Y ya que planteamos preguntas, ¿por qué no gustan los gatos, qué tienen que asusta tanto a ciertas personas?

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Un gatito negro y un gato mayor gris (ambos animados) nos sirven de guías en la película, que empieza en un salón intelectual de finales del XIX.

El documental no ha sido subtitulado ni doblado oficialmente al castellano. Este es el enlace del tráiler. Sabemos que la película está disponible en DVD en idioma original. Y aquí está el enlace del tráiler emitido por la cadena Arte.

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Un último apunte: La realizadora Myriam Tonelotto es una gran amante de los gatos y se ocupa de unos quince.

  • Realización: Myriam Tonelotto
  • Fotografía: Didier Ricou
  • Director de animación : Jérôme Jouvray
  • Montaje, sonido y música: Marc Hansmann


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Gatos de colores de Suzanne Valadon

"Dos gatos" (1918)

“Dos gatos” (1918)

Marie-Clémentine Valadon, llamada Suzanne Valadon, nacida el 23 de septiembre de 1865 y fallecida el 7 de abril de 1938, es una pintora francesa y madre de otro conocido pintor, Maurice Utrillo. Hija natural de una lavandera, trabajó como acróbata en un circo a partir de los 15 años, antes de retirarse prematuramente debido a una caída.

Suzanne Valadon, por Pierrre-Auguste Renoir

Suzanne Valadon, por Pierrre-Auguste Renoir

Vivió en Montmartre con su madre y su hijo, que tuvo a los 18 años, y gracias a su gran belleza se convirtió en la modelo de artistas como Pierre Puvis de Chavannes, Pierre-Auguste Renoir, Henri de Toulouse-Lautrec y Edgar Degas. Este último se fijó en los dibujos y los cuadros de la modelo y la animó a seguir. Empezó a exponer con éxito a partir de principios de 1890, cuando tenía 25 años.

No tardó en hacerse famosa y en ganar suficiente para alejarse de las dificultades económicas de su juventud y para educar a su hijo único, llamado entonces Maurice Valadon, ya que no adoptó el nombre de su supuesto padre, Miguel Utrillo, hasta más tarde.

Pintó bodegones, flores y paisajes notables por la fuerza de la composición y los colores vibrantes. Es conocida por sus desnudos. Pero también se fijó en los animales que la rodeaban, como demuestran los cuadros que incluimos en esta entrada.

En 1893 tuvo una relación con Erik Satie, que le propuso matrimonio después de su primera noche juntos.

Maurice Utrillo, Susanne Valadon y André Utter (1919)

Maurice Utrillo, Susanne Valadon y André Utter (1919)

Fue la única relación íntima conocida del músico, que le dejó, según dijo Satie, con “nada, excepto una fría soledad que llena la cabeza de vacío y el corazón de pena”.

Se casó en 1894 con Paul Moussis, al que dejó en 1909 por André Utter, un pintor de 23 años amigo de su hijo, con el que se casó en 1914. Aunque fue una agitada relación, estuvieron juntos casi treinta años.

Fue la primera mujer admitida en la Sociedad Nacional de Bellas Artes. Encontró en la galerista Berthe Weill una fuerte aliada que la defendió contra la misoginia endémica en el ambiente cultural de la época. Gracias a ella, participó en diecinueve exposiciones entre 1913 y 1932, de las que tres fueron retrospectivas individuales.

Mujer de espíritu libre, extraña hasta rozar la extravagancia, se la conoce por llevar siempre un ramito de zanahorias, tener una cabra en el estudio para “comerse los dibujos que no valen nada” y alimentar a sus gatos con caviar los viernes.

Louison y Raminou

Louison y Raminou

Su obra se conserva en numerosos museos, como el Musée National d’art moderne de París, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Musée de Grenoble y el Musée des beaux-arts de Lyon.

Raminou sentado en una tela

Raminou sentado en una tela

Dijo: “Quiero ser amada por los hombres que jamás me vieron, que se quedarán soñando ante un cuadrado de lienzo donde, con mis colores, habré plasmado un trocito de mi alma”.