Gatos y Respeto

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Los gatos del pintor surrealista Gürbüz Doğan Ekşioğlu

Gürbüz Doğan Ekşioğlu nació el 22 de enero de 1954 en Mesudiye, provincia de Ordu, Turquía. Empezó a dibujar desde muy joven y, de hecho, él mismo dice que descubrir el lápiz y el papel fue una revelación en primaria. Dibujaba en los márgenes de los libros, dibujaba mientras el maestro hablaba, dibujaba a los vecinos, a sus compañeros… Todos le decían que lo hacía muy bien.

Su pasión le llevó a perder el interés por otras materias y a suspender en varias ocasiones. En un pueblo como Mesudiye, de apenas cinco mil habitantes, pintar no se consideraba una profesión durante la infancia del artista; había que ser ingeniero, médico, arquitecto, abogado. Incluso así, su profesor de dibujo en el instituto le animó a presentarse a los exámenes para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Estambul, ahora Universidad de Marmara.

Gürbüz Doğan Ekşioğlu

Pero no le admitieron y no tuvo más remedio que estudiar Ingeniería Civil durante dos años antes de volver a presentarse y entrar en la Facultad de Artes Gráficas. Participó en diversos concursos a partir del segundo año, y cuando se graduó en 1979 había ganado doce premios, algunos de ellos internacionales, lo que le permitió encontrar trabajó en una conocida agencia de publicidad.

Se casó con Sumru en 1980. A pesar de ganar un buen salario en la agencia, el trabajo no le gustaba. Se presentó a un examen para ser profesor adjunto y lo aprobó. Sin embargo, con el golpe militar del 12 de septiembre de 1980, dejó de cobrar durante seis meses y sobrevivieron gracias al sueldo de maestra de su esposa. En una entrevista realizada por Marcus Graf cuenta que siguió presentándose a concursos de viñetas: “Ganar estaba bien, pero lo mejor era el premio en metálico. Así pudimos comprarnos una lavadora dos años después de casarnos y un lavaplatos a los cuatro”.

Pero todo esto ha quedado atrás. Hoy en día, el trabajo de Gürbüz Doğan Ekşioğlu no solo se conoce en Turquía sino en todo el mundo. Ha ganado setenta y dos concursos, veinticinco internacionales, ha tenido treinta y nueve exposiciones individuales, una en la ciudad de Nueva York, y revistas de la talla de Forbes, The Atlantic Monthly y The New York Times han publicado obras suyas. Además, sus dibujos han sido portada de The New Yorker en siete ocasiones, cuatro con un gato.

¿Y cómo llegó a dibujar una portada para The New Yorker? (Por cierto, en varias portadas de la revista han aparecido gatos, la primera en 1951). En una entrevista que le hizo el periódico Mürekkep Haber el año pasado, Gürbüz Doğan Ekşioğlu dice: “Decidí pintar gatos en 1991 cuando descubrí las ilustraciones de gatos y perros en portadas de The New Yorker”.

Y sigue contando: “Todo el mundo me decía que mi trabajo era universal y que debía ampliar mis horizontes. Encargué un cartel al artista Milton Glaser y aproveché para mandarle algunas fotos de mis obras. No tardo en contestar: ‘Un trabajo excelente’. Así que decidí arriesgarme; fui a Estados Unidos y me presenté en The New Yorker. Les gustó y me propusieron que trabajara con ellos”. Y así fue como apareció el gato en una taza de desayuno en la portada del número del 6 de enero de 1992.

A esta le siguieron el gato con pelota de lana como rabo con las Torres Gemelas de telón de fondo, el 22 de marzo de 1993; otro gato rodeado por un rabo sin fin y numerosos ratones, el 3 de enero de 2005, y el último, el 5 de octubre de 2009, con un gato más allá del borde del precipicio.

Al parecer, Gürbüz Doğan Ekşioğlu tiene cierta fijación por los gatos con cola infinita. No hemos encontrado fechas de esos dibujos que nos permitieran saber si pertenecen a un periodo concreto o si se repiten a través de los años. El artista reconoce que a menudo repite los motivos en los cuarenta años que lleva pintando.

Gürbüz Doğan Ekşioğlu

El diario Mürekkep Haber entrevistó al artista por la exposición “Mis gatos”, celebrada en marzo de 2019 en la galería de arte Şebnem Bahar, en la ciudad de Antalya. El alcalde del municipio, durante la inauguración, dijo: “Es un honor para nosotros dar la bienvenida a un artista como Ekşioğlu, cuyo renombre se debe, entre otras cosas, a sus gatos. En nuestro distrito, la gente ama a los gatos y no paran de pedir al Ayuntamiento que instale más refugios”.

Cartel exposición “Mis gatos”

Antalya es la cuarta ciudad que acoge la exposición, la primera se inauguró en Ankara, en la Galería de Arte Contemporáneo Municipal, y fue idea de su director, İbrahim Karaoğlu. Ambos estaban de acuerdo en realizar una exposición conceptual y barajaron varios temas: pájaros, cielos, noches o gatos. Se inclinaron por reunir los gatos que había realizado el pintor en los últimos treinta años. La editorial de la Universidad Yeditepe también publicó un libro con 95 dibujos de gatos de Ekşioğlu titulado “Mis gatos”.

En otra entrevista, el artista reconoce que sus influencias han sido Brad Holland, André François y Ralph Steadman, tres ilustradores que también incluyen a gatos en sus obras, así como los dibujantes turcos Turhan Selçuk y Ali Ülvi, entre otros. El Bosco y Van Gogh eran dos de sus pintores favoritos durante los años de bachillerato.

Dice no trabajar a partir de un concepto y lo explica con estas palabras: “Nuestro vocabulario diario oscila entre doscientas y trescientas palabras. Mi vocabulario como artista tampoco cambia. Un concepto puede surgir de una manzana, del cielo, de la noche, de un gato, de un café, de un té, de cualquier cosa”.

Ignoramos si Gürbüz Doğan Ekşioğlu tiene gatos, pero algo nos empuja a pensar que comparte su vida con alguno. Ya se sabe que los gatos no solo son muy queridos en Estambul, sino en todo el país, y alguien que pinta gatos tan a menudo debe observarlos de cerca.

Para acabar, volveremos a citar al pintor: “La justicia, la honradez y la independencia son muy importantes para mí. Siempre he estado del lado de los oprimidos. No me gusta el beneficio individual, quiero que sea para todos. Amo a los animales. Tal como entiendo la vida, creo que mejoraría si todos hiciéramos un pequeño gesto para facilitar el camino a los demás”.


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Gatos, cocinas y cocineros

Foto de Ferdinando Scianna

Hoy en día no es muy habitual ver a gatos en las cocinas; es más, en numerosas casas tienen derecho a dormir en el sofá del salón, pero no pueden pisar la cocina, y si se les permite la entrada, saltar a una encimera es totalmente impensable. Sin embargo, hasta bien entrado el siglo XX, el gato formaba parte íntegra del paisaje de la cocina, aunque probablemente le estuviera vetado el sofá del salón.

Las primeras imágenes de gatos en la cocina datan del siglo XIV y son parte del Tacuinum Sanitatis, un manual medieval sobre salud basado en el tratado médico árabe Taqwim al‑sihha (Tablas de salud), de Ibn Butlan. Existen varias versiones latinas en manuscritos profusamente ilustrados.

Tacuinum Sanitatis

Dos siglos después, el pintor alsaciano afincado en París y considerado un maestro del bodegón en su época, Sébastien Stoskopff, pintó por lo menos un cuadro con un gato en la cocina. No sabemos si son truchas o lucios, pero nos inclinamos por lucios dado el tamaño del pez que el gato está a punto de disfrutar.

Sébastien Stoskopff (Siglo XVI)

También del XVI, concretamente de 1591, es el magnífico cuadro del italiano Vincenzo Campi titulado “La cocina”. Dos de las cocineras parecen estar muy interesadas en el gato que defiende las entrañas de pollo que una de ellas acaba de darle. Claramente, tanto el gato como el perro faldero eran habituales del lugar.

La cocina (Vincenzo Campi, 1591)

Detalle

Volvemos a saltar dos siglos para irnos a la cocina de un palacio valenciano trasladada a la cuarta planta del Museo de Artes Decorativas de Madrid. Además de una foto, añadimos el enlace para realizar una visita virtual a este maravilloso lugar donde se encuentran representados nada menos que ocho gatos. Excepto dos, el autor no confirió a los demás un comportamiento ejemplar. http://www.culturaydeporte.gob.es/docroot/contenido-estatico/museos/mnartesdecorativas/visita-virtual/cocina.html

Cocina valenciana (Siglo XVIII)

Ya en el XIX, no podíamos omitir a Carl Reichert ni a Charles van den Eycken, dos pintores muy dedicados a los gatos, de acuerdo con la moda imperante en la segunda mitad de ese siglo. Pero nos parece mucho más representativo el naturalista francés Joseph Bail con “El cocinero y su gato”. Este apasionado de la gastronomía realizó toda una serie sobre cocineros y pinches de cocina sin omitir al gato en numerosas escenas.

Carl Reichert (1836-1918)

Un gato en la cocina (Charles van den Eycken, siglo XIX)

El cocinero y su gato (Joseph Bail)

El último lienzo es de Ivan Albright (1934) y se titula “La cocina de la granjera”. Detrás de la mujer que pela lo que parecen rábanos, vemos a un gato sentado en el suelo, no lejos de la estufa de leña. El gato sigue aceptado en la cocina, al menos en el campo.

La cocina de la granjera (Ivan Albright, 1934)

Más reciente, pero haciendo referencia a una generación anterior, está la viñeta de Linda Benton “La abuela en la cocina”. La artista realizó una serie de dibujos de una abuela que vive con numerosos gatos y no podían faltar en la cocina.

La abuela en la cocina (Linda Benton)

A finales de los años cincuenta aparece una mujer que rompe con todos los moldes de una época en Estados Unidos. Entre los enormes cambios que produjo la posguerra en Estados Unidos en cuanto a limpieza, salud, etcétera, estaba la prohibición de que el gato entrara en la cocina. Nos referimos a la cocinera Julia Child, (https://gatosyrespeto.org/2015/01/03/julia-child-buena-cocina-y-gatos/) que hizo auténticos milagros para educar el paladar norteamericano. No solo era una magnífica cocinera, también adoraba a los gatos y solían acompañarla mientras ponía a punto sus recetas.

Julia Child

Minette en la cocina de Julia Child

El renombrado y lamentado chef Anthony Bourdain, de apellido francés, pero nacido en Nueva York, amaba a los gatos. Consideraba que la columna vertebral de los restaurantes estadounidenses eran los inmigrantes latinoamericanos. En su opinión, muchos poseían un gran talento, pero no recibían el reconocimiento ni el salario que merecían. También alzó la voz contra el acoso sexual en la restauración.

Anthony Bourdain y Lupetto

Un joven cocinero con tres canales en YouTube llamado Yun Yoshizuki siempre cocina con sus gatos Kohaku y Nagi. Ambos le observan mientras prepara deliciosos platos y jamás se atreven a estirar la pata para llevarse ese tentador trocito. Al parecer, Yun y su mujer Rachel tienen un tercer gato llamado Poki, pero no se le deja entrar en la cocina durante los rodajes porque su educación deja algo que desear. Por cierto, en ocasiones especiales, Yun prepara comida para gatos en directo: sushi y sashimi.

Jun Yoshizuki preparando sukiyaki con Kohaku y Nagi

No solo se cocinan platos suculentos para gatos, también se publican muchos libros de recetas actualmente. “The Secret of Cooking for Cats” (El secreto de la cocina para gatos), de Martin A. Garner, publicado en 1965, demuestra que pensar en recetas para gato no es una tendencia nueva. Algunos nombres de platos incluidos en el libro son “Pollo estilo Madrid”, “Pescado a la napolitana”, “Ensalada de mar”, “Interludio noruego”…

Incluso con la enorme selección de comida para gatos que se puede adquirir en la actualidad, se siguen preparando platos especiales. En la foto vemos a Deborah Robertson con Dixie ante la mesa de la cocina donde experimenta y prepara tentadoras recetas para su libro “Cooking for Cats: The healthy, happy way to feed your cat” (Cocinar para gatos: La forma sana y feliz de alimentar a su gato).

Debora Robertson y Dixie

La autora reconoce que cuando empezó a tener gatos, les compró el pienso más equilibrado del mercado, pero no eran felices. Pasó a la comida enlatada con un resultado positivo, aunque no del todo satisfactorio. Sigue diciendo, con cierta lógica, que si invita a alguien a su casa, cocina para esa persona. También cocina para su marido y para ella misma. Siendo así, ¿por qué no cocinaría para sus gatos?

Deborah Robertson


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Los gatos del fotógrafo Elliott Erwitt

Nueva York (1955)

Elliott Erwitt es un fotógrafo estadounidense nacido el 26 de julio de 1926 en Neuilly-sur-Seine, área metropolitana de París, de padres rusos que le dieron el nombre de Elio. Al poco tiempo, la familia se trasladó a Milán, donde creció y estudió hasta 1939, cuando zarparon a bordo del “Ile de France” con rumbo a Nueva York debido a la amenaza fascista.

Nueva York (1953)

Llegaron a Nueva York cinco días después de que estallara la guerra. El fotógrafo dijo en una ocasión con su típica ironía: “Soy estadounidense gracias a Benito Mussolini”. Después del divorcio de sus progenitores en 1941, se mudó a Los Ángeles con su padre y empezó a interesarse por la fotografía mientras estudiaba en el Instituto de Hollywood. Su padre volvió a irse, esta vez a Nueva Orleáns, para abrir una tienda de antigüedades, y Elliott se quedó solo con apenas 16 años y tuvo que trabajar en una panadería para sobrevivir.

Elliott Erwitt

Nueva York (1950)

Después de graduarse en el instituto se matriculó en la Universidad de la Ciudad de Los Ángeles y estudió Fotografía al mismo tiempo que trabajaba en un estudio procesando fotografías “firmadas” de las estrellas. Consiguió ahorrar lo suficiente para comprarse una cámara Rolleiflex. Se subió a un autobús  en 1948 y dejó California “porque no pasaba nada allí” camino de Nueva York. Conoció a fotógrafos de la talla de Edward Steichen, Robert Capa y Roy Stryker cuando solo tenía 20 años.

Exposición felina (Nueva York, 1953)

No tardó en empezar a trabajar como fotógrafo profesional después de que Edward Steichen viera su portafolio, lo que dio pie a un encargo remunerado en Pittsburgh, Pensilvania, por parte de Roy Stryker. Los encargos para revistas siguieron y recorrió Estados Unidos.

Pelea de gatos

Roma (1959)

Llamado a filas en 1951, siguió haciendo fotos, estando destacado en Alemania y Francia, con una Leica de objetivo plegable. Ganó 1.500 dólares en un concurso de la revista Life con la foto “Bed and Boredom” (Cama y aburrimiento), además de una felicitación por escrito del general de su base. De esa época, dijo: “No tenía ideas preconcebidas, me limitaba a llevar una cámara y a hacer fotos”.

Roma (1959)

París (1990)

En 1953, Robert Capa le invitó a que se uniera a Magnum Photos y ha sido miembro de la prestigiosa agencia desde entonces, además de presidirla en tres etapas. Ese mismo año le hizo toda una serie de fotos a su esposa Louise con dos gatitos. Louise estaba embarazada, y unos meses después realizó la famosa “Madre y niño”, en la que vemos a Louise contemplando a Ellen, de solo seis días, también observada por Brutus, probablemente uno de los dos gatitos. La foto fue incluida en la importante exposición “The Family of Man”, organizada por Edwards Steichen dos años después.

La reputación del fotógrafo creció y también la importancia de los encargos. Suyas son las fotos del famoso “debate de la cocina” entre Richard Nixon y Nikita Jrushchov el 24 de julio de 1959. Aunque nunca hemos entendido por qué se llamó “debate” cuando, supuestamente, fue una conversación improvisada…

Fotografió en numerosas ocasiones a John Kennedy antes y durante su presidencia, a un joven y apuestísimo Che Guevara, a una maravillosa Marilyn Monroe en su casa de Nueva York y en el rodaje de “Vidas rebeldes”, con Clark Gable y Montgomery Clift, a Jack Kerouac y a muchísimos otros famosos, actores o políticos.

Mildred Jordan (1950)

Sus retratos, sobre todo los de políticos, desprenden una cierta ironía. “Mis fotos pueden tacharse de políticas”, dijo. “Mi intención es hacer un comentario sobre la comedia humana, y eso es política, ¿verdad? Si alguien me preguntase quién me cae peor, si Johnson o Nixon, me costaría dar una respuesta. Johnson era vulgar, pero acabó siendo un presidente notable, y Nixon carecía de escrúpulos. Pero ¿se ve eso en las fotos? Dígamelo usted”.

Monica Vitti en el rodaje de Alta infedeltà (1964)

Además de su cámara de trabajo, siempre llevaba una Leica M3 con un objetivo de 50 mm cargada con Kodak Tri-X o Ilford HP4 para fotografiar lo que veía en cualquier momento. Hemos dicho “llevaba” porque es muy posible que ahora trabaje con una cámara digital; no hemos encontrado ninguna información al respecto.

Roma (1969)

1990

Y esas fotos, las que hacía y hace en cualquier momento, reflejan un profundo sentido del humor cuando se trata de personas, y una gran sensibilidad con los animales. Hay una que nos conmueve particularmente, realizada en 1955 desde un primer o segundo piso enfocando a una calle que bordea el Panteón de Roma, con una mujer alimentando a unos seis gatos. La hierba crece entre los adoquines.

Panteón, Roma (1955)

Roma (1952)

Pero el gran amor de Elliott Erwitt no eran los gatos, sino los perros. Publicó nada menos que cuatro libros de fotos caninas, “Los perros de Elliott Erwitt” (2008), “Woof” (Guau) (2005), “Dogs Dogs” (Perros perros) (1998) y “Son of a Bitch” (Hijo de perra) (1974). Aun así, viendo algunas de las fotos de gatos, como “El gato de Max”, nos parece obvio que también le gustaban mucho.

El gato de Max (1992)

Perros (Nueva York, 1974)

En los años setenta, Elliott Erwitt se interesó por el cine y rodó varios documentales. En los ochenta realizó diecisiete programas cómicos para HBO.

Sudamérica (1972)

En 2009 desarrolló una segunda personalidad, André S. Solidor, cuyas iniciales son ASS (imbécil), cuyo trabajó se expuso en la galería Paul Smith de Londres en 2011. Incluimos dos fotos de André y un resumen de su biografía.

Andre S. Solidor – Homenaje a King-Kong

Andre S. Solidor – Homenaje a Fay Wray

“Nació en 1962 en Grand Citron, distrito de Saint-Laurent-du-Maroni, Guyana francesa, de una madre nativa y un aristócrata francés que huyó al poco de nacer el niño. Demostró sus talentos de dibujante de muy pequeño. A los 14 años fue a Haití a trabajar en una plantación de yuca. Allí le descubrió un fotógrafo de la revista Life que cubría un reportaje sobre la pobreza. André se dio cuenta de que la fotografía era el camino que le alejaría de la miseria e ingresó en el maravilloso mundo del arte”.

Hamburgo (1987)

Elliott Erwitt cumplió 94 años este verano. Sigue trabajando y viviendo en su estudio de Central Park West, Nueva York, desde hace 50 años.

Nueva York


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Los gatos de la pintora japonesa Natsuo Ikegami

Sueños en el cielo

No recordamos cómo descubrimos a la pintora japonesa Natsuo Ikegami, pero nada más ver sus cuadros y dibujos, supimos que debía formar parte de este blog. Cuando entramos en su Facebook vimos que en 2020, desde el comienzo de la pandemia, había publicado 18 dibujos o cuadros de gatos, mientras que el año anterior, solo 9. No era un dato que aportara muchas pistas, pero ¿significaba que se había quedado más en casa?

A medida

Tomando el sol

Seguimos buscando en Internet y al principio solo encontramos una información de lo más escueta que decía lo siguiente: “Nací en Osaka, Japón, en 1969. Estudié Dibujo y Pintura en la Academia de Bellas Artes del Museo Municipal de Bellas Artes de Osaka (1994-1999)”. Y luego: “Información personal: Vivo en Hyōgo, Japón, con mi compañero y cinco gatos. Me encanta pintar y dibujar”.

Amante de los gatos

A ciegas

Nada más, lo que no era mucho para una entrada. Pero la búsqueda nos permitió encontrar más dibujos de Natsuo y saber que no se limitada a los gatos. La pintura de la artista abarca un gran número de temas en un estilo mezcla de naif y surrealismo que va mucho más lejos de lo que pueda parecer a primera vista. Basta con ver “Encuentro en un árbol” o “Pájaros y gatos”.

Encuentro en un árbol

Pájaros y gatos

Hay algo de fantasioso, quimérico e imprevisible en la obra de Natsuo Ikegami, como por ejemplo en la serie de sus maravillosos gatos globo.

Entonces nos enteramos de que había publicado un precioso libro titulado “Olores de primavera” cuyo epílogo reza así: “El 11 de marzo de 2011, un tremendo terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter sacudió Japón e inmediatamente después, un tsunami se apoderó de la costa noreste de Japón”.

“Llevaba muchos días dibujando gatos con tinta china a pluma y pincel. Al día siguiente de haberme enterado del terremoto, me sentí totalmente vacía y no me apetecía dibujar. Pensé que debía descansar un tiempo. Pero entonces me vinieron a la cabeza todas las personas afectadas por esta tragedia, los sentimientos y los pensamientos se apoderaron de mi mente empujándome a trabajar más. Me entraron ganas de rezar y sentí que quizá alguien esperaba un dibujo mío…”

“Por eso decidí seguir dibujando. Llevaba un mes dibujando gatos con flores. Este libro es mi ofrecimiento floral. Espero que pronto llegue el día en que las víctimas de esta catástrofe puedan disfrutar de la primavera con todo su corazón. Natsuo Ikegami, 24 de abril de 2011”.

Gato flor blanca

Y por fin se nos ocurrió algo que hubiéramos debido hacer desde el principio, mandarle un “privado” por Facebook. Quizá no lo hicimos inmediatamente porque, en general, cada vez que nos dirigimos a un artista actual explicando que queremos dedicarle una entrada sobre su obra, no recibimos respuesta. Pero Natsuo nos contestó a los tres días y nos habló de sus gatos.

Embarcando

Siesta conjunta

Nos confirmó que había nacido en Osaka en 1969, pero ya no vive en Hyōgo, sino en la isla de Shōdoshima, prefectura de Kagawa, con su compañero y cuatro gatos. En 2001 se toparon con dos gatitos en el Centro Comunitario de Periodismo. Uno de ellos era Shuntaro, que murió el 18 de octubre pasado, a los 19 años, y del que tenemos un retrato, y la otra era Kuu, una tricolor que falleció el año pasado. Shuntaro era inteligente, cariñoso y guapo. Natsuo nos dice que lo pasaban muy bien juntos y que ve su alma en todos los rincones de la isla. Añade que seguirá dibujándole eternamente.

Shuntaro

Siesta con compañía

Cuatro años después encontró a tres gatitos diminutos cerca del río, aún no podían ver, apenas tenían pelo y más bien parecían ratones, según nos escribió. Ya tenían dos gatos, pero no quisieron darlos en adopción. Eran Sumi, una gatita; Tsuyu, otra gatita blanca y negra, y Goro, el gato negro, que murió cuando tenía diez años. Los otros dos tienen ahora 15 años.

Goro

Ciclistas

Más recientemente apareció Torajiro, un precioso gato rubio de un año. Rondaba la casa y no pudieron resistirse, fue amor a primera vista. Aquí se ve toda una serie dedicada a Torajiro realizada en septiembre pasado.

En el cuadro “Nuestro sofá” están Goro, gato negro; Shuntaro, atigrado, y Kuu, tirando a blanca.

Nuestro sofá

Cumpleaños

Natsuo explica que le inspira la naturaleza y que, recientemente, ha empezado a dibujar a sus gatos en el exterior, a la orilla del mar, bajo un árbol o en un prado lleno de flores. La naturaleza de la preciosa isla de Shōdoshima – donde se mudaron hace cinco años – es una fuente de inspiración para ella. Termina diciendo que cuando va a dibujar a sus gatos, posan como si dijeran: “Por favor, dibújame, ¡pero bien!” Incluso el recién llegado Torajiro lo hace y espera a ser dibujado.

Dos gatos

Gato y peluche

Efectivamente, la isla de Shōdoshima es muy especial. Situada en el mar interior de Japón, su nombre significa “pequeña alubia”. Se hizo famosa por ser el primer lugar en Japón donde se consiguió hacer crecer olivos y por el Estrecho de Dobuchi, el más pequeño del mundo, con solo 9,93 metros en su parte más angosta.

Gato entre acianos

Siesta

Las obras de la pintora están disponibles en Etsy.

Tita gatos