Gatos y Respeto

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Los gatos de Andrew Lloyd Webber

Acaba de estrenarse la nueva versión cinematográfica del musical de Andrew Lloyd Webber “Cats”, dirigida por Tom Hooper, y nos ha parecido una buena excusa para hablar de los gatos de quien que puso música a los poemas del libro “Los gatos sensatos del viejo Possum”, del británico T.S. Eliot (https://gatosyrespeto.org/2018/12/20/los-gatos-sensatos-del-viejo-possum/) y (https://gatosyrespeto.org/2014/01/29/gatos-por-t-s-elliot/).

Hace unos años, y hablando de gatos en general, Andrew Lloyd Webber dijo: “Siempre he amado a los gatos, desde que tengo uso de razón. Mi madre me leía poemas de “Los gatos sensatos del viejo Possum”, de T.S. Eliot, cuando era muy pequeño. Mi primer gato fue un siamés llamado Perseus (Perseo). No sé por qué se llamaba Perseus, no es un nombre muy siamés. Es griego, más bien. Pero era un precioso gato seal point muy inteligente. Ahora tengo cuatro maravillosos turcos de Van, gatos nadadores. Vienen de un sitio llamado lago de Van, en Turquía oriental”. (https://gatosyrespeto.org/2014/04/03/el-gato-de-van/)

Nueva York, 1977

En diciembre de 2018, el compositor aceptó encantando que le nombraran presidente honorario del Club del Gato de Van. Ahora no tiene cuatro, sino tres gatos de Van, Mika, Oddy y Fez. El maravilloso Ozzy ya no está.

Con Mika, Oddy y Fez

En una entrevista reciente habló del libro de T.S. Eliot: “Los poemas que escribió para sus ahijados son extraordinarios. Pero creo que también pensó en los padres que iban a leérselos a sus hijos. Son observadores, brillantes, ingeniosos. Entendía al gato”.

Con Valerie Eliot

Andrew Lloyd Webber tiene en su haber veinte musicales, algunos muy famosos, como “Jesucristo Superstar”, que levantó un revuelo a principios de los años setenta; “Evita”, estrenado en 1976, acerca de la vida de Eva Perón, posteriormente adaptada a la gran pantalla, y “El fantasma de la ópera”, estrenado en el West End en 1986 y dos años después en Broadway, otro enorme éxito que sigue en cartel y recorriendo el mundo. “Sunset Boulevard”, de 1993, basado en la película “El crepúsculo de los dioses”, de Billy Wilder, a pesar del éxito y de numerosas giras internacionales perdió dinero debido al enorme coste del montaje y a varias batallas legales. Su último musical hasta la fecha es “School of Rock”, estrenado en 2015 en Londres y basado en la película “Escuela de rock”, de Richard Linklatter.

Ozzie

Andrew Lloyd Webber nació en Londres el 22 de marzo de 1948. Su padre William era el director del London College of Music (Escuela de Música de Londres), su madre Joan Hermione daba clases de piano y su hermano menor Julian es chelista. De joven tocaba el piano, el violín y la trompa, y soñaba con convertirse en el inspector jefe de “Monumentos antiguos de Gran Bretaña”.

Su padre William con Perseus

Ingresó en la facultad de Historia de Oxford en 1965, pero al año dejó la universidad para empezar a trabajar en el musical “The Likes of Us”, que no fue producido hasta 2005. Era su primera colaboración con Tim Rice, el letrista de “Joseph”, “Jesucristo Superstar” y “Evita”.

Con Otto

Antes de “Evita”, Andrew Lloyd Webber quiso hacer un musical titulado “Jeeves”, inspirado en el famoso mayordomo de los libros de P.G. Wodehouse, pero Tim Rice se negó. “Jeeves” se estrenó en 1974 con letras de Alan Ayckbourn y resultó un fracaso. Rice y Webber volvieron a unirse para el exitoso “Evita”, estrenado en 1974. Como casi todas sus composiciones, el musical fue acusado de plagio.

Ozzy, octubre de 2012

Pero el auténtico éxito no le llegó hasta “Cats” en 1981, con una puesta en escena del director de la Royal Shakespeare Company y decorados diseñados por Trevor Nunn. “Cats” es uno de los musicales que ha permanecido más tiempo en el West End y en Broadway. Se estrenó en el teatro New London en 1981, estuvo en cartel durante 21 años y fue galardonado con el Premio Olivier y el Premio del Evening Standard al Mejor Musical. En 1983, después de su estreno en Broadway, ganó siete premios Tony, entre ellos el de Mejor Musical, y se representó durante 18 años. Desde su estreno en Londres, el musical “Cats” ha recorrido el mundo, y ha sido visto por más de 81 millones de espectadores en más de cincuenta países y traducido a más de veinte idiomas. Se considera uno de los musicales más populares de la historia.

El considerable éxito de “Cats” en Londres y en Broadway se debe en gran parte a unos extravagantes decorados y a una grandiosa puesta en escena. Le siguió “Starlight Express”, un musical roquero protagonizado por una locomotora a vapor que intenta competir con las actuales. Representado 7.409 veces en Broadway entre 1984 y 2002, es el musical más exitoso en Alemania, país en el que puede verse en un teatro especial desde 1988. Todos los intérpretes actúan sobre patines. Y no olvidemos que Andrew Lloyd Webber era un apasionado de modelismo ferroviario en su juventud.

En 1986 se estrenó “El fantasma de la ópera”, ganador del Premio Olivier en Londres y del Tony en Broadway, donde fue el espectáculo con más representaciones, llegando a las diez mil el 11 de febrero de 2012.  También fue el musical con mayor recaudación (5,6 mil millones de dólares) hasta 2014, cuando le desbancó “El rey león”.

“Cats” – Londres, 2014

En los años ochenta, el compositor se centró en su compañía de producción Really Useful Theatre Group, Inc. En abril de 1990 anunció que dejaría de componer durante un tiempo y se dedicaría al cine, quizá a una versión de “Cats” con Steven Spielberg como productor a través de Amblimation, pero la idea se abandonó al cerrar el estudio.  A finales de 2013, Universal Studios anunció que el proyecto estaba en marcha con Working Title en la producción y Spielberg como productor ejecutivo.

Idris Elba en el personaje de Macavity (2019)

A pesar de anunciar que dejaba de componer, produjo “Sunset Boulevard” en 1993 y ha seguido estrenando un musical cada tres años de media hasta “Escuela de rock” (2015).

Judi Dench en el personaje del viejo Deuteronomio (2019)

En 2000 compró Stoll Moss, una de las más importantes empresas teatrales de Gran Bretaña por 85 millones de libras, convirtiéndose en uno de los principales dueños de teatros de Londres. Tiene siete salas en la ciudad, entre las que destacaremos el Theatre Royal, el Drury Lane y el London Palladium. Es el único propietario de teatros que reinvierte hasta el último penique de beneficios en sus locales.

En la piscina con Fez

Fue nombrado caballero por Su Majestad la Reina en 1992 y par vitalicio del Reino en 1997. Para celebrar su septuagésimo cumpleaños, HarperCollins publicó la autobiografía “Unmasked” en marzo de 2018, que se convirtió inmediatamente en un superventas.

“Cats” en Broadway, 2016


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El gato, la casa y Mireille Havet

El Gato, de Guillaume Apollinaire

Mireille Havet nació el 4 de octubre de 1898 en Médan, una población situada a cuatro meandros del Sena al oeste de París. Era hija del pintor paisajista Henri Havet y de Léoncine Cornillier, y hermana de otro pintor, Pierre-Emile Cornillier. Su padre, que nunca tuvo mucho dinero, murió cuando ella tenía quince años.

Mireille Havet

Mireille Havet perteneció a esa generación de estrellas fugaces del París de entreguerras que murieron demasiado jóvenes, pero ella, al contrario que muchos otros, no dejó una novela mítica ni hizo mella en el movimiento surrealista. Si Dominique Tiry no llega a descubrir en 1995 el diario que escribió desde 1912 a 1929, y si Claire Paulhan no se hubiera atrevido a publicarlo, es probable que ahora nadie se acordase de ella.

La gata, de Théophile Steinlein

Fue amiga de Guillaume Apollinaire, que publicó sus primeros poemas en la revista “Soirées de Paris” (Veladas de París) en 1914; de Colette (https://gatosyrespeto.org/2018/12/13/los-gatos-de-colette/), que escribió el prólogo de la colección “La casa en el ojo del gato”; de Jean Cocteau (https://gatosyrespeto.org/2015/07/17/el-gato-karoun-y-jean-cocteau/), para el que interpretó el papel de la Muerte en “Orfeo”, vestida por Coco Chanel, y de muchos otros que la apoyaron.

Colette

Jean Cocteau

Colette la presentó a la estadounidense Natalie Clifford Barney y empezó a frecuentar su salón. Descubrió la obra de Renée Vivien y conoció a la escritora. Mireille Havet se mostraba abiertamente homosexual en su diario y en los salones, y reivindicó su libertad sin tapujos.

Renée Vivien

Mireille Havet

Pero ¿qué la empujó a entregarse a la morfina y al opio a pesar de ser considerada como una brillante escritora en ciernes por los que la quisieron y apoyaron? Murió el 21 de marzo de 1932 en el sanatorio de Montana, Suiza, a los 33 años. En su memoria, hemos traducido el cuento “La casa en el ojo del gato”, publicado en el número 19 de la revista “Les soirées de Paris” en 1913 y que Jean Cocteau describió como “una obra maestra abarrotada de geometría moderna y de torpeza infantil que me parece uno de los ejemplos más extraordinarios del “clima” intelectual de nuestra generación”.

La casa en el ojo del gato

Los objetos no son objetos, sino imágenes que solo existen cuando nos fijamos en ellas y que desaparecen en cuanto cesamos de pensar en ellas. No existen objetos pues, sino nuestra relación con ellos”. (Tolstói)

La casa estaba sola al borde del Vacío que había abrazado el pequeño jardín.

La casa estaba sola al borde del Vacío, como cualquier casa en la que nadie piensa y a la que nadie ve.

El Vacío ascendía hasta el cielo, que ya no era cielo, ¡sino Eternidad! Y quizá bastara con darse la vuelta con suficiente rapidez para ver, desde el umbral de la casa, toda la Vida precedida por el Pasado y seguida por el Futuro.

La casa, la Vida banal y particular seguía su curso.

Una familia (como todas las familias) se preparaba para ir a pasar el verano al campo, que esperaba fuera, infinito y tranquilo.

El padre, preocupado, consultaba el horario.

La madre colocaba más ropa en un baúl lleno.

El hijo cerraba las contraventanas.

Y la hija bajaba de su habitación con una bolsa de cuero amarillo que depositaba fuera, encima de los otros paquetes.

Abrió la puerta de la casa y el fiel jardincito regresó del fondo de la Eternidad y la Eternidad, también fiel, reflejó la imagen exacta del pensamiento de la joven en el pequeño jardín que amaba.

Esta se detuvo delante de la casa y unas flores crecieron de inmediato en los arriates de los caminos: capuchinas y algún que otro pálido tulipán.

Una lluvia muy fina caía en el césped verde, ¡y recuerdos! Los recuerdos subían en el alma de la joven: Fue aquí, este año, donde vio llegar la primavera. Una primavera un poco alocada que había cubierto la hierba de diminutas margaritas, la tierra de lirios, el muro de rosas caninas y de jazmín que aún perduraba. Aquí es donde había leído, en días de oro pálido, a Shakespeare, ¡que tanto le gustaba! A Balzac y a su primer Zola. Aquí es donde había visto tantos crepúsculos como grandes alas de ángeles, bordeadas de una sombra azul, rozar la tierra antes de irse hacia el cielo. ¡Y todo eso se había acabado!

¿Por qué? Porque había llegado el verano, un verano feo, lluvioso, que había ahogado las flores de la primavera… ¡Todas las florecillas! De pronto pensó en el campo que la esperaba, ¡un campo tan suave!, donde ÉL ya llevaba un mes. ¡Entonces se sintió feliz! ¡El jardín le pareció rebosar de sol! Salió a la calle… y el Vacío se cerró tras ella.

El hijo, después de cerrar todas las contraventanas, salió de golpe de la casa: miró el jardín, insignificante para él en su verde grisáceo monótono, y su mirada, yendo mucho más lejos, descubrió el mar, la playa, la red de tenis que había desgarrado y sustituido a su costa el año pasado. Regresó al jardín, se fijó un momento en el trapecio en el que por poco se mató y, cogiendo una maleta, salió corriendo a la calle. La puerta quedó entreabierta y un transeúnte vio el jardín, que le pareció “grande por ser París”, y la casa, que tachó de “fea”. Eso fue todo. – El Vacío.

El padre y la madre salieron juntos.

El padre cerró la puerta de la casa. La madre pensó que aún no había encontrado las tijeras en el césped. Vio el césped.

“Si vuelve el gato, estropeará los último tulipanes”. Vio los tulipanes. Se fue.

El padre dijo: “Prefiero que haya dejado de llover, se estropean las bicicletas”. Se guardó las llaves en el bolsillo, no vio el jardín, cerró la puerta de la calle. Pero el jardín permaneció un momento más. Y regresó la Eternidad en la sombra infinita de la Soledad: Ya solo hubo un cielo, de abajo arriba, cuyos contornos eran el Infinito.

Encima de la tierra, habitada por el pensamiento de los seres humanos: un cielo claro, sembrado de estrellas. La tierra es muy luminosa. En el lugar donde la familia ha dejado la casa no hay nada. ¿Almas quizá? Y recuerdos… Pero hay algo, el Vacío se aparta, aparece un cielo admirable, de una pureza divina. Y la casa alta, ¡alta! como una catedral. Y el jardín con un césped como un prado, y los caminos como carreteras en el campo.

¿Qué hay? No hay nada. Sí. Allí abajo, un poco por encima del suelo, quedan suspendidas dos estrellas: Los ojos de un gato miran la casa. El gato está aquí y todo revive para él. El gato pasea: todo está en calma. Se acerca lentamente a un tragaluz: entra, las estrellas iluminan el sótano, blanco como el pasillo de una abadía. El gato ronronea mientras avanza. Está tranquilo, nada ha cambiado en su casa. Vuelve a saltar en la carretera de campo y da una vuelta por el prado. El gato pasa revista a toda la Noche. En las ventanas de las casas titilan vidrieras. El gato se tumba en un escalón de la casa. Sus ojos se hacen muy grandes, ¡ve en la Nada!

Queremos dar las gracias a mish Laura Valeria Cozzo y a su blog sobre Cocteau por habernos hecho descubrir este maravilloso escrito que quizá aporte alguna pista sobre la prematura muerte de su autora.

Mireille Havet


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Gatos de cuento de Arthur Rackham

1911

El británico Arthur Rackham dedicó toda su vida a ilustrar cuentos y libros de los llamados “infantiles”. Su pasión por el dibujo empezó cuando era muy joven; solía irse a la cama con papel y lápices para dar rienda suelta a su creatividad debajo de las mantas, y acababa dibujando en la funda de la almohada cuando le quitaban el papel.

Solo había gatos (1897)

Nació el 19 de septiembre de 1867 en Lambeth, al sur de Londres, en el seno de una familia de doce hermanos. Su padre, un ayudante de notario, se llamaba Alfred Thomas Rackham, y su madre, Anne Stevenson. Su talento llamó la atención en el colegio, pero a los 16 años, supuestamente para mejorar su salud, fue enviado durante varios meses a Australia, donde no dejó de pintar acuarelas de los inmensos paisajes característicos de ese país.

Arthur Rackham con dos gatos

Su padre no aprobaba la tendencia artística de Arthur y, a su regreso de las antípodas, le convenció para que aceptara un puesto de administrativo en el parque de bomberos, lo que no le impidió asistir a clases nocturnas en la Lambeth School of Art. Siguió trabajando en el parque de bomberos hasta 1892, mientras dibujaba y pintaba por las noches.

1905

Pobre Cecco

En 1888 vendió su primera acuarela a la Royal Academy of Art por dos guineas, y cuatro años después empezó a trabajar como ilustrador en el desaparecido periódico Westminster Budget.  Los dibujos del principio eran bastante convencionales, pero algunos de los que vendió a otros periódicos mostraban su enorme imaginación. En esa época se interesó por la ilustración de libros, una especialidad en la que acabó centrando todos sus esfuerzos.

El gato Tomasso (1907)

Curiosamente, el primer libro que ilustró no fue un cuento, sino una guía de viajes de Canadá y Estados Unidos titulada “To the Other Side” (Al otro lado), en 1893, a la que siguió “The Ingoldsby Legends” (Las leyendas de Ingoldsby), una colección de leyendas, mitos e historias de fantasmas recopiladas supuestamente por Thomas Ingoldsby, pero en realidad obra de un pastor protestante experto en mitología, Richard Harris Barham. Aquí aparecen los primeros gatos negros acompañando a brujas malvadas o bondadosas, según la leyenda.

El año 1900 fue muy importante para Arthur Rackham: se casó con Edyth Starkie, una retratista con la que pasaría el resto de su vida, y las noventa y cinco ilustraciones realizadas para “The Fairy Tales of the Brothers Grimm” (Cuentos de hadas de los hermanos Grimm) le catapultaron a la fama. En los diez años siguientes se publicaron dos nuevas ediciones con más ilustraciones del artista. En la más notable, la de 1909, añadió otros cuarenta dibujos.

Gato y duende

Siguió ilustrando cuentos de hadas y fantasías con gran éxito, quizá por su profundo conocimiento de los textos a los que iban dirigidos los dibujos. A pesar de reconocer cierta influencia de Aubrey Beardsley, George Cruikshank y Richard Doyle en su obra, su estilo es único, diferenciándose claramente de sus contemporáneos.

1913

En 1905, las ilustraciones de “Rip Van Winkle”, de Washington Irving, le estableció de forma definitiva como el mejor ilustrado eduardiano, y las famosas Galerías Leicester empezaron a exhibir sus dibujos, que por cierto se vendieron como panecillos. Ilustró un sinfín de libros. Después de ver los dibujos en la galería, J.M. Barrie, el autor de “Peter Pan”, le pidió que ilustrara la primera edición de “Peter Pan en los jardines de Kensington” (1906), y al año siguiente se dedicó a la nueva edición de “Alicia en el País de las Maravillas”, para la que realizó fantásticas acuarelas, como la sonrisa del famoso gato de Cheshire (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). A pesar de una gran acogida, estos dibujos fueron controvertidos debido al éxito de la anterior edición, ilustrada por John Tenniel.

El gato de Cheshire, de Arthur Rackham

El gato de Cheshire, de John Tenniel

Después de la I Guerra Mundial, el gusto de los británicos cambió y no se sentían tan atraídos por las ilustraciones de Arthur Rackham. Sin embargo, ocurrió lo opuesto en Estados Unidos, y la Biblioteca Pública de la Ciudad de Nueva York le encargó que creara una segunda serie de acuarelas para la segunda edición de “El sueño de una noche de verano”. A principios de los años treinta se publicaron en Estados Unidos numerosos libros con sus ilustraciones. El más exitoso, “Fairy Tales by Hans Andersen” (Cuentos de hadas de Hans Andersen), fue descrito por Hugh Wadpole como “el mejor libro de dibujos del año”.

Gato y gallo

En 1936, sus acuarelas y dibujos se exponían por toda Europa y el continente americano, pero el artista sufría de una enfermedad crónica que le impedía dibujar con tanta velocidad como antes. Ese año, el editor estadounidense le propuso ilustrar “El viento en los sauces”, de Kenneth Grahame. Casi treinta años antes, en 1908, había tenido la posibilidad de ilustrar el famoso libro, pero la había rechazado por haberse comprometido a realizar los dibujos de una primera edición de “El sueño de una noche de verano”. Existe una carta escrita por Rackham en 1909 contestando a unos niños en la que deplora profundamente no haber podido ilustrar “El viento en los sauces”.

Brujas, fantasmas, hechiceros, duendes…

Gato y ratón

Fue el último libro en el que trabajó antes de fallecer el 6 de septiembre de 1939, trece días antes de cumplir 72 años. La necrológica del diario The Times, de Londres, le describía como “uno de los ilustradores de libros más insignes de su época” con “un lugar especial en el corazón de los niños”. Pero Barbara Edwards, su única hija, prefirió decir que “su única ambición era hacer bien su trabajo para que disfrutara cuanta más gente mejor”.

La bella durmiente (1920)

Walt Disney, un gran admirador de Arthur Rackham, pidió a los dibujantes de su empresa que se adaptaran al estilo del ilustrador para el largometraje “Blancanieves y los siete enanitos”, de 1937. Pero por mucho que comparamos los dibujos de la factoría Disney (aunque todavía no lo era del todo) con los de Rackham, no vemos el más mínimo punto en común.

Arthur Rackham dibujó muchos gatos durante su vida porque abundan en los cuentos de hadas. Hay gatos simpáticos y no tan simpáticos, sonrientes, pensativos, gatos ejerciendo de gatos, gatos de todo tipo, de cualquier estilo.

El libro de las hadas de Arthur Rackham


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Gatos objetivos de Otto Dix

1920

El pintor alemán Otto Dix nació el 2 de diciembre de 1891 en Umterhaus, ahora parte de la ciudad de Gera, en Turingia. Era el mayor de los hijos del matrimonio formado por Franz, un obrero en una fundición, y Vera, una modista. Su madre había escrito poemas de joven y él estuvo en contacto con el arte desde una temprana edad. Las largas horas que pasó en el estudio de su primo, el retratista y paisajista Fritz Amann, influyeron de forma decisiva en su decisión de convertirse en pintor.

Autorretrato

En 1910 ingresó en Kunstgeweberschule de Dresde, donde se enseñaba Bellas Artes, el oficio de grabador y otros relacionados. En esa primera época se dedicó sobre todo a los paisajes y a los retratos. Poco a poco, su estilo pasó al expresionismo; se entusiasmó por los grabados simbolistas de Max Klinger, por la obra de Goethe y de Nietzsche.

Gata y gatito

El pintor tenía 22 años en junio de 1914 cuando asesinaron al archiduque Francisco Fernando de Austria. Nada más declararse la guerra en agosto siguiente, se presentó voluntario y fue destacado a una unidad de artillería en el mismo Dresde. La mayoría de ciudadanos pensaba que la guerra habría acabado para Navidad, pero duró cuatro interminables años.

Gato y gallo (dibujo)

Gato y gallo (1957)

En calidad de suboficial le destacaron a una unidad de ametralladoras para detener el avance de las tropas británicas en el Somme, donde tuvo lugar la batalla más sangrienta de la guerra. Resultó herido en varias ocasiones, y en agosto de 1918, ya en Flandes, recibió un tiro en el cuello que casi acabó con su vida.

Joven con gato (1953)

La guerra le marcó profundamente y se convertiría uno de los temas dominantes de su obra a partir de 1918, año en que fue licenciado. Regresó a Dresde e intentó retomar sus estudios en la Hochschule für Bildende Künste. Un año después fundó el grupo Dresdner Sezession (Secesión de Dresde), junto a Otto Schubert y Conrad Felixmüller, y participó en la exposición “Expresionistas alemanes”.

Otto Dix y Conrad Felixmüller en Dresde

En 1924 se unió al famoso movimiento Secesión de Berlín. Un año antes, el museo Wallraf-Richartz le había encargado un  cuadro y entregó “La trinchera”, en el que se ve cuerpos de soldados mutilados y en descomposición después de una batalla. El cuadro causó tal revuelo que el museo decidió esconderlo detrás de una cortina, pero en 1925, el entonces alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, futuro canciller de Alemania, anuló la compra y obligó al director del museo a dimitir.

Joven con gato (1956)

Contribuyó con varias obras a la exposición “Neue Sachlichkeit” (Nueva objetividad), celebrada en Mannheim en 1925, con pintores como Max Beckmann (https://gatosyrespeto.org/2017/06/08/los-gatos-en-la-pintura-de-max-beckmann/), Rudolf Schlichter (https://gatosyrespeto.org/2018/07/26/el-gato-de-speedy-la-esposa-del-pintor-rudolf-schlichter/) y Georg Scholz, entre otros. Otto Dix, como sus compañeros del movimiento “Nueva objetividad”, era extremadamente crítico con la sociedad alemana de la época y describía crudamente la violencia, la vejez, la pobreza, la prostitución y la muerte.

Gato y niña

En 1921, durante un viaje a Dusseldorf, había conocido al Dr. Hans Koch y a su esposa Martha. Cuando el pintor regresó a Dresde, Martha le siguió dejando atrás a su marido y a sus dos hijos, lo que no pareció molestar mucho al doctor, que se había enamorado de la hermana mayor de Martha. Otto Dix se casó con Martha y siguió siendo un gran amigo del Dr. Koch hasta la muerte de este en 1952. Tuvo una hija (Nelly) y dos hijos (Ursus y Jan) con Martha.

Otto Dix y su esposa Martha (1925-6)

El pintor conoció al influyente galerista Karl Nierendorf el mismo año que a su esposa. Tres años después, en 1924, Nierendorf publicó lo que quizá sea la obra maestra del artista, un portafolio de cincuenta grabados titulado “Der Krieg” (La guerra). Había tenido ocasión de ver los 82 grabados de Goya “Los desastres de la guerra” en una exposición en Basilea y decidió realizar aguafuertes describiendo las atrocidades que había presenciado en la I Guerra Mundial en Flandes y el Somme. Basó la serie en fotografías realizadas durante el conflicto, cientos de dibujos que hizo en las trincheras y sus recuerdos.

Karl Nierendorf colaboró activamente con la organización pacifista “Nie wieder Krieg” (Nunca más una guerra) para que los grabados circularan por toda Alemania. El éxito fue inmediato, tanto entre el público como la crítica, que alabó la descripción de la horrenda realidad de la primera guerra moderna.

Gato en un campo de amapolas

En 1926 fue nombrado profesor de la Kunstakademie de Dresde, cargo que ocupó hasta que los nazis se hicieron con el poder en 1933. Como era de esperar, el III Reich no apreció sus cuadros y los consideró como “arte degenerado”, sobre todo por sus sentimientos antibelicistas. Se le retiró su cargo en la Academia de Bellas Artes y las obras que se exhibieron en el Museo de Arte Degenerado de Berlín fueron destruidas.

La familia Dix se mudó al campo, al lago Constancia, y siguió pintando paisajes del todo inofensivos. Rehusó salir del país, consciente de que no podría sacar sus obras y que serían destruidas. Ya bien entrada la II Guerra Mundial fue llamado a filas en 1944, a los 53 años, en el Volkssturm, una milicia alemana compuesta de adolescentes y hombres maduros. Capturado por tropas francesas durante la desbandada del III Reich, fue internado en un campo de prisioneros y liberado en 1946.

Gato y gallo (1966)

Regresó a Dresde y siguió pintando sobre todo a alegorías religiosas y descripciones de los sufrimientos de la posguerra. Fue reconocido en ambas partes de la entonces dividida Alemania. Falleció el 25 de julio de 1969. En 2012 se descubrieron unas 1.500 obras que un galerista y su hijo habían escondido.

Gato y amapolas (1968)

Por las fechas, sabemos que solo pintó un cuadro (dedicado al escritor austríaco Theodor Daübler) y un grabado con gatos en 1920. Sin embargo, desde la década de los cincuenta hay varias series de cuadros con gatos. Quizá porque hasta entonces no convivió con uno.

Gatos, 1920 (Dedicado a Theodor Daübler)