Gatos y Respeto

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Los gatos de dos amigos, Giuseppe Ungaretti y Pericle Fazzini

Giuseppe Ungaretti y gato

El poeta Giuseppe Ungaretti sentía auténtica pasión por los gatos y debió tener muchos, pero dos quedaron registrados en los anales de la historia: Kiki, un regalo del escritor Alberto Moravia, y el más famoso de todos, Bobosse, con el que se hizo toda una serie de fotos.

Alberto Moravia y Giuseppe (1963)

En la época, finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, Ungaretti, su esposa Jeanne Dupoix, su hija Ninon y Bobosse vivían en la planta baja de una casa en la plaza Remuria, una bonita plazoleta con frondosos árboles no lejos del Circo Massimo. Bobosse era un gato grande atigrado, un verdadero gato romano, con mucho carácter.

Ungaretti con Jeanne y Bobosse

Walter Mauro, autor de la biografía “Vita di Giuseppe Ungaretti”, cuenta que Bobosse era un comilón, pero no solo le interesaba la comida, también podían invadirle violentos ataques de glotonería literaria. Y así, un día hizo tiras un estudio sobre el poeta Giacomo Leopardi (1798-1837), obligando a Luigi Silori, el asistente de Ungaretti, a sumirse en una complicada tarea de reconstrucción.

Ungaretti (1961)

Pero Bobosse no saltó a la fama por glotón, sino porque el escultor Pericle Fazzini, gran amigo del poeta, le plasmó en la escultura titulada “Gato de largo rabo” o también “El gato de Ungaretti”, que la galería del Laocoonte ha utilizado para promocionar la reciente inauguración de la exposición “Laocoon Zoo”, dedicada a esculturas de animales de artistas italianos.

Giuseppe Ungaretti describió a su amigo Pericle Fazzini como “el escultor del viento”. Se conocieron en Roma en 1930 y la amistad entre ambos duró hasta que la muerte se llevó al poeta.

Fazzini y Ugaretti (1952)

Giuseppe Ungaretti nació el 8 de febrero de 1888 en Alejandría. Su padre había emigrado a Egipto desde Lucca, Toscana, para trabajar en el canal de Suez, y murió cuando Giuseppe solo tenía dos años. Su madre María continúo al frente de la panadería familiar en el barrio árabe de la ciudad, y a pesar de las dificultades pudo mandar a sus dos hijos a la École Suisse Jacot, una de las mejores de Alejandría. Allí, Giuseppe aprendió francés y leyó a Leopardi, Baudelaire, Mallarmé, Nietzsche.

Ungaretti, por Fazzini

Al acabar los estudios decidió ir a la universidad en París. Conoció a numerosos artistas y trabó amistad con Guillaume Apollinaire. En 1916 publicó su primera colección de poemas, entre los que había uno dedicado a su amigo Mohammed Sceab, que se había suicidados tres años antes.

Participó en la I Guerra Mundial como soldado en la Brigada “Brecia” cuando Italia entró en la guerra. En 1918 combatió en la Champaña francesa y escribió el famoso poema “Soldati” en el bosque de Courton. De regreso a París el 9 de noviembre, descubrió el cuerpo de su amigo Apollinaire, víctima de la gripe española, en el ático que compartían.

1963

En 1920 conoció a Jeanne Dupoix y se casaron a los pocos meses. Tuvieron dos hijos, Anna Maria, apodada Ninon, y Antonietto. Se trasladaron a Italia en 1921. Durante un viaje a Argentina en 1936 le ofrecieron la cátedra de Literatura italiana en Sao Paolo. Aceptó y trasladó a su familia a Brasil, donde permanecieron hasta 1942. Su hijo Antonietto murió en ese país a los nueve años de una apendicitis mal curada.

A partir de 1942 enseñó Literatura moderna y contemporánea en la Universidad Sapienza de Roma. En 1944 le apartaron del puesto, al que fue reintegrado posteriormente, y siguió enseñando hasta 1965. En 1958 murió su esposa Jeanne después de una larga enfermedad. Al cabo de unos años mantuvo una relación con la italo-brasileña Bruna Bianco, 52 años más joven que él, tal como lo atestiguan nada menos que 400 cartas. Falleció en Milán el 1 de julio de 1970. A su entierro, celebrado dos días más tarde, no acudió ningún miembro del Gobierno italiano.

El escultor Pericle Fazzini nació en Grottammare, al sur de San Marino, el 4 de mayo de 1913. Empezó su formación en el taller de carpintería de su padre Vittorio. Gracias a la ayuda del poeta Mario Rivosecchi pudo irse a Roma en 1930 y estudió en la “Escuela libre del desnudo”.

Pericle Fazzini (1937)
Pericle Fazzini (Gatos jugando)

En 1931 ganó el concurso para el monumento del Cardenal Dusmet, pero nunca llegó a realizarlo. Obtuvo una beca y expuso por primera vez en la galería Dario Sabatello en 1933. El Museo del Jeu de Paume de París compró “Retrato de Anita” en 1934.

Pericle Fazzini (1947)
Pericle Fazzini (Gatos jugando)

Volvió a exponer en París con mucho éxito en 1938. Se instaló en un estudio en la Via Margutta de Roma y siempre trabajó allí. Participó en la Biennale de Venecia en 1939. Se casó con Anita Buy en 1940, poco antes de irse para cumplir el servicio militar en Zadar, Croacia, entonces parte de Italia. En esta época realizó dibujos para varias revistas.

Pericle Fazzini (1953)

Hizo numerosas esculturas de su esposa que le valieron premios. En 1949 participó en la exposición Arte Italiano del siglo XX y ganó el Premio San Vicente con la escultura “La sibila”. En 1954 ganó el Primer Premio de Escultura en la Biennale de Venecia. Un año después empezó a enseñar en la Academia de Florencia, y entre 1958 y 1965 fue profesor en la Academia de Bellas Artes de Roma.

Pericle Fazzine (La sibila)
El escultor con su familia

Creó numerosos proyectos monumentales y en 1970 empezó la imponente escultura “La resurrección” para la sala Nervi (diseñada por el arquitecto Pier Luigi Nervi) dentro de la Ciudad del Vaticano y utilizada por los Papas como espacio alternativo a la Plaza de San Pedro para las audiencias generales de los miércoles. Fue inaugurada en 1977 con el beneplácito de Pablo VI. Sus obras están en colecciones privadas y en numerosos museos, como el Hakone de Japón, la colección Peggy Guggenheim de Venecia, el Instituto de Arte de Chicago, el Momat de Tokio y el Museo de Arte Contemporáneo de Montreal.

Pericle Fazzini (Gato de larga cola)
Pericle Fazzini (Litografía, 1974)

Falleció en Roma el 4 de diciembre de 1987 a los 64 años.

Pericle Fazzini (Gato rascándose)


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El gato en anuncios (sobre todo de quesos) y más

El gato aparece en anuncios desde que estos existen. Hace algo más de cuatro años ya dedicamos una entrada a este tema (https://gatosyrespeto.org/2017/02/16/gatos-y-anuncios/). Está claro que usar cualquier animal en un anuncio suele ser un gancho infalible y, según varios estudios recientes, el gato es el más poderoso de todos, pero ¿por qué?

Perfume

Los expertos dicen que el gato representa el arquetipo del bienestar: sabe disfrutar de las buenas cosas de la vida en un entorno seguro y del calor del hogar, unas buenas bases para lanzar ciertos mensajes. De acuerdo, pero no todos los gatos tienen una vida placentera, ¿o es que los publicistas nunca han visto a un gato hambriento y muerto de frío debajo de un coche una noche de invierno?

Además de comunicar una sensación de satisfacción, el gato tiene siete vidas (nueve en muchos países); en otras palabras, quedaremos satisfechos con la robustez y durabilidad del producto. Ha sido utilizado para anunciar cualquier cosa, desde cigarrillos, alcohol (incluso el vinho verde portugués), radiadores (tiene lógica, les gusta el calor), perfumes, jabones…

…y coches (en general suelen ser felinos grandes), pero Pontiac utilizó un gato para promocionar el modelo Catalina, jugando con las tres primeras letras “c-a-t”. El anuncio dice más o menos lo siguiente: “¿Conocen la nueva raza “cats” de Pontiac? Rápida, con equilibrio innato, resistente para nueve vidas, esa es la nueva raza “cats” de Pontiac, ¡el Catalina!”

Los gatos también han promocionado medias, manoplas, leche (tiene sentido, aunque no es recomendable que un gato beba leche), gimnasios y mucho más. El poder del gato parece imparable, a pesar de los ailurófobos, que obviamente están perdiendo la batalla.

Ahora bien, ¿por qué hubo una época – los años cincuenta – en Francia en que el gato personificó el queso? Es verdad que a muchos les gusta el queso, pero suelen inclinarse por los curados. Entre los 20 anuncios que hemos encontrado, todos son quesos blandos y franceses, excepto uno de gruyere suizo escrito en inglés, por lo tanto dirigido a la exportación.

Hay de todo, “El gato ladrón”, “El gato con botas”, “El gato desnudo” (Chat nu) por un juego de palabras con el apellido del fabricante, “Chanu”, “El gato goloso”…

Para acabar una entrada algo absurda cambiaremos totalmente de registro e incluiremos algo que no tiene nada que ver con la publicidad. Se trata de una historia corta escrita por Colette, una de las más tristes que firmó.

“Viví la vida terrestre, donde era negro. Negro del todo, sin una mancha blanca en el pecho, sin estrella blanca en la frente. Ni siquiera tenía esos tres o cuatro pelos blancos que aparecen en la garganta de los gatos negros, debajo de la barbilla. De pelo corto, mate, tupido, rabo delgado y caprichoso, con el ojo oblicuo de color agraz, un auténtico gato negro.

Mi más lejano recuerdo remonta a una casa donde encontré, viniendo hacia mí desde el fondo de una sala larga y sombría, un gatito blanco. Algo inexplicable me empujó hacia él y nos detuvimos nariz contra nariz. Dio un salto hacia atrás e hice lo mismo a la vez. Si no hubiera saltado aquel día, quizá viviría todavía en el mundo de los colores, de los sonidos y de las formas tangibles…

Pero salté y el gato blanco creyó que yo era su sombra negra. En vano intenté convencerle de que yo tenía una sombra mía. Él se empeñó en que solo fuera su sombra y que imitase sin recompensa alguna cada uno de sus gestos. Si bailaba, yo debía bailar, beber si bebía, comer si comía, cazar sus presas. Pero yo bebía la sombra del agua, y comía la sombra de la carne, me hastiaba acechando bajo la sombra del pájaro…

Al gato blanco no le gustaban mis ojos verdes porque se negaban a ser la sombra de sus ojos azules. Los maldecía y les lanzaba su garra. Entonces los cerraba y me acostumbré a no mirar más que las sombras que reinaban detrás de mis párpados.

Pero aquella era una vida pobre para un gatito negro. Las noches de luna me escapaba y bailaba débilmente ante el muro encalado para disfrutar viendo mi sombra, delgada y picuda, más delgada con cada luna, aún más delgada, que parecía derretirse…

Así escapé del gatito blanco. Pero mi evasión no deja de ser una imagen confusa. ¿Trepé por el rayo de luna? ¿Me encerré para siempre detrás de mis párpados bajados? ¿Me llamó uno de los gatos mágicos que emergen del fondo de los espejos? No lo sé. Pero ahora el gato blanco cree haber perdido su sombra, la busca y la llama sin cesar. A pesar de estar muerto, no conozco el descanso y dudo. Poco a poco veo alejarse la certeza de que fui un gato de verdad y no la sombra, la mitad nocturna, el negro anverso del gato blanco”.

Añadiremos dos párrafos del prólogo, también de la autora. El primero dice así: “No hay gatos corrientes. Hay gatos desafortunados, gatos obligados a disimular, gatos menospreciados, gatos que un incurable error humano entrega a manos indignas, gatos que esperan toda la vida una recompensa que nunca llega: la comprensión y la compasión. Pero ni la miseria ni la mala suerte bastan para que un gato sea corriente”.

Y más abajo sigue diciendo: “Merecía algo más el animal al que el creador dio el ojo más grande, el pelaje más suave, la nariz más delicada, la oreja móvil, la pata incomparable y la garra curva que pidió prestada al rosal; el animal más perseguido, el menos feliz y, como dijo Pierre Loti, el mejor organizado para sufrir”. [Sidonie-Gabrielle Colette (1873-1954), traducido del libro “Chats de Colette”, editorial Albin Michel, 1950].

Ya incluimos estos dos párrafos en la entrada que dedicamos a Colette hace más de tres años, pero desde que la autora escribió estas líneas, las razas de gato se han multiplicado, algunas de ellas creadas para acoplarse al ser humano, otras por meros criterios estéticos… La gran mayoría de anuncios actuales solo usan gatos de raza, gatos de photoshop que responden a gustos muy concretos, poco naturales y espontáneos. El gato está de moda, los gatos tienen páginas en Facebook con miles de seguidores, algunos anuncios con gatos se vuelven virales. Pero no olvidemos al gato común, al callejero, a ese que nunca será corriente.


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Gatos, CoBrA y Karel Appel

Christian Karel Appel nació en la casa familiar de Ámsterdam el 25 de abril de 1921. Su padre, Jan Appel, tenía una barbería en la planta baja, y su madre era Johanna Chevalier, descendiente de hugonotes franceses (calvinistas perseguidos hasta el siglo XVIII en Francia). Realizó su primer óleo a los 14 años, y su tío Karel Chevalier, un apasionado pintor aficionado, le regaló una caja de óleos y un caballete el día que cumplió 15 años.

1948

A los 19 años ingresó en la Rijks-Academie, donde estudió hasta 1943 y conoció a Corneille, a quien le unió una profunda amistad que duraría hasta el final de su vida. Expuso en solitario por primera vez en la ciudad de Groningen, Países Bajos, en 1946, y participó en la exposición colectiva Jonge Schilders en el Museo Stedelijk de Ámsterdam.

1950
1950

En 1948 fue uno de los fundadores del Nederlandse Experimentale Group (Grupo neerlandés experimental) y ese mismo año redactó el manifiesto CoBrA con Corneille, Constant y otros. CoBrA era el acrónimo de “Copenhague Bruselas Ámsterdam”, las tres ciudades de donde eran originarios sus fundadores.

1951
1951
1953

El movimiento se desintegró en 1951, solo resistió tres años, pero en sus 18 primeros meses de vida, CoBrA reunió al mayor grupo de pintores expresionistas de la historia y tuvo importantes repercusiones en Europa y al otro lado del Atlántico.

Figura con gato, 1959
1969
1969

Se propusieron ser una red internacional y crear arte para el pueblo. Constant –  aprovechamos para incluir un cuadro suyo con un gato, claro está – dijo: “Estábamos convencidos de que el arte era un arma invencible en la lucha por la libertad. Éramos pobres, pero llenos de entusiasmo y nos daba igual que se rieran de nosotros. Compartíamos una actitud, y eso solo ocurre en muy pocos momentos”.

Constant, 1949
Encuentro feliz, 1974

Al año siguiente de la creación del movimiento, Karel Appel terminó el fresco “Niños haciendo preguntas” para la cafetería del Ayuntamiento de Ámsterdam, pero la controversia fue tal que estuvo tapado durante diez años. El pintor decidió mudarse a París.

1975
1976

En 1956, el Museo Stedelijk le encargó otro mural para el restaurante que por suerte no sufrió la ignominia del primero. Pero para entonces, Karel Appel era famoso y había sido galardonado con el Premio de la UNESCO en la Bienal de Venecia.

El gato verde, 1978
Gato payaso, 1978
Retrato de un gato, 1978

El primer cuadro suyo con un gato que hemos encontrado es de 1948. En una monografía publicada por el Museo de Bellas Artes de Bilbao con ocasión de una exposición se comenta que los animales ocuparon un lugar preeminente en las obras del pintor a partir de 1947, sobre todo en dibujos. En general se trataba de peces, aves o gatos.

Gato y rana, 1980, Naoshima
Gato sobre rojo, 1980
1980

Poco a poco, el motivo animal cobró otra dimensión, convirtiéndose en un factor clave de su obra y de su manera de concebir el arte. En una entrevista dijo: “El animal me parece algo asombroso. Me gustaría tener la mirada de un animal que, por primera vez, empezara a pintar el mundo de los humanos”.

1981
1981

En 1978 creó un “portafolio” que contenía 17 litografías de gatos a los que puso nombre. Las incluimos todas, así como la lista de la carpeta. Puede que a primera vista se parezcan mucho; sin embargo, son realmente expresivas y totalmente acordes con sus definiciones. Actualmente, el portafolio completo puede alcanzar los veinte mil dólares.

No hemos localizado más cuadros de gatos a partir de 1981. ¿Dejaron de interesarle entonces? Corresponde a la época en que diseñó la increíble estructura “Rana con gato”, que tuvo el honor de ser la primera obra de arte instalada en la isla de Naoshima, Japón, para el Proyecto de Arte Benesse.

Gato descansando
Gato andando

Tampoco sabemos si convivió con gatos. Hay muchas fotografías en internet del artista en su estudio, en galerías, ante sus cuadros, pero muy pocas que reflejen su vida personal. En 1947 conoció a su primera esposa, Tonie Sluyter, en Ámsterdam, y en 1955 a su segunda esposa, Machteld van der Groen, que luego fue modelo para Balenciaga.

Gato de noche
Gato triste

Se casó por tercera vez con Harriet de Vizer a finales de los setenta y fue su relación más duradera. Harriet se encargó de realizar un archivo en condiciones de las obras de su marido y de gestionarlas de forma profesional.

Gato sonriente
Gato verde

Además de pintar, de hacer cerámicas, esculturas y muchas otras cosas, Karel Appel era un apasionado de la música. En 1957, durante su primer viaje a Nueva York – aunque ya había expuesto tres años antes en la célebre galería de Martha Jackson – conoció a grandes músicos de jazz, como Dizzy Gillespie, Miles Davis, Count Basie y la cantante Sarah Vaughan, a la que hizo un retrato.

Gato rosa
Gato luminoso

Años después, en 1961, el cineasta Jan Vritman realizó un cortometraje documental en torno al artista trabajando en su estudio. La banda sonora, titulada “Musique Barbare”, fue compuesta por el propio Appel y Dizzy Gillespie. Al igual que sus cuadros, es espontánea, colorida y expresiva, a base de percusión y sonidos electrónicos. El álbum, que salió al mercado en 1963, incluía una litografía firmada y la voz del artista comentando sus teorías artísticas en inglés, al parecer un idioma que nunca llegó a dominar del todo.

Gato acechando
Gato diablo

A finales de los sesenta compró el castillo de Molesmes, cerca de Auxerre, Borgoña, Francia, que vendió al conocer a Harriet para trasladarse a Mónaco. También vivió en Nueva York durante un tiempo y tuvo un estudio a las afueras de Florencia. Viajó por todo el mundo para asistir a bienales y presentar exposiciones de sus obras.

Gato de casa
Gato asustado

Recibió un sinfín de premios; diseñó varios decorados para óperas, entre los que destacaremos los de “La flauta mágica” en 1995 para la Ópera de Holanda; sus murales decoran las paredes de edificios públicos e instituciones, entre ellos la UNESCO en París, y sus diseños escultóricos pueden verse en todo el mundo.

Gato peleón
Gato azul

En 2003, año en que el gobierno francés le otorgó la Legión de honor, se vio obligado a mudarse a Zúrich por razones de salud. En esa ciudad fue operado del corazón en 2005 y falleció el 3 de mayo de 2006 a los 85 años. Está enterrado en el cementerio del Père-Lachaise de París. Su esposa Harriet, nacida en 1943, murió el 20 de abril de este año.

Acerca de un gato
Gato inocente

Karel Appel dijo: “La creación es como un volcán en erupción. Creo que el punto de partida de cualquier arte es el caos”.

Gato soleado


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Los gatos del pintor Guillaume Cornelis van Beverloo “Corneille”

No hemos encontrado una sola foto de Corneille con un gato, y sin embargo sorprende la enorme cantidad de cuadros con el gato como motivo principal o como parte de una composición.

Cabeza de mujer
El gato y el pez (Estructura metálica)

Tampoco es fácil enterarse de las fechas en que pintó esos cuadros, pero creemos que la “producción gatuna” empezó en los años ochenta hasta quizá unos dos o tres años antes de que falleciera. El pájaro, el gato y la mujer son temas recurrentes de esta época y a menudo los tres ocupan el mismo lienzo.

Gato enamorado

Conocido como el pintor del color, él mismo dijo: “En mi larga vida como pintor, he vivido con pasión. Si debiera volver a vivirla, haría lo mismo. Hice de mi vida un bello día lleno de colores”.

Gato azul con pájaro negro
Gato azul con pájaro rojo

Guillaume Cornelis van Beverloo, de seudónimo Corneille, nació el 3 de julio de 1922 en Lieja, Bélgica. Sus padres eran holandeses y la familia regresó a Ámsterdam cuando él tenía 12 años. Estudió en la Academia de las Artes de Ámsterdam durante un corto periodo, pero le pareció una enseñanza demasiado academicista y prefirió ser autodidacta. Consiguió seguir pintando a pesar de las terribles condiciones que padeció Holanda durante la Ocupación alemana en la II Guerra Mundial.

Ensoñación de verano

En 1947 fue invitado a pasar cuatro meses y a exponer en Budapest, donde descubrió la pintura de Paul Klee (https://gatosyrespeto.org/2016/08/04/los-gatos-de-paul-klee/) y de Joan Miró (https://gatosyrespeto.org/2019/03/28/los-gatos-de-joan-miro/) hojeando un libro de arte en una librería. Allí también conoció al diseñador y coleccionista Jacques Doucet.

Gato amarillo (Alfombra)

Junto a Karel Appel y Constant fundó en 1948 el grupo Reflex en Ámsterdam y unos meses después, el 8 de noviembre, en el café Notre Dame de París, también con Appel y Constant, además de Christian Dotremont, Asger John y Joseph Noiret, firmó el manifiesto del grupo CoBrA, en directa oposición al surrealismo de André Breton, al que consideraban demasiado teórico.

Gato y arcoíris (Alfombra)

Este movimiento experimental se convirtió en uno de los más explosivos de la posguerra. Los miembros del grupo se dedicaron a crear imágenes basadas en el arte primitivo, dibujos infantiles y obras de pacientes internados en hospitales psiquiátricos. Su meta era expresarse libremente mediante el color y la palabra, sin imposiciones ni reglas. De hecho, en esta época, además de pintar, Corneille era el poeta del grupo. Pero hablaremos más largamente de CoBrA en otra entrada dedicada a Karel Appel, que también pintó numerosos gatos (aunque no tantos como Corneille).

Después de la disolución de CoBrA, se fue a vivir a París y empezó a exponer en las grandes galerías de la ciudad, como la Maeght (1950), la Colette Allendy (1954) y la Ariel (1961), así como en la Lefebre Gallery de Nueva York (1962), y en el Museo de Curasao (1954), el Palacio de Bellas Artes de Bruselas (1956) y el Stedelijk Museum de Ámsterdam (1956 y 1960).

Gato de la suerte de Jaffa
Marguerita

En 1948 viajó a Túnez y quedó marcado, al igual que artistas como Delacroix, Renoir y Matisse. En 1950, viviendo ya en París, aprovechó para estudiar grabado en el taller de Stanley William Hayter. Sus primeras cerámicas están fechadas en 1954 y sus primeras esculturas en madera policromada en 1992.

La gata (1987)

Este mismo año pasó varias semanas en Malí y Costa de Marfil para el rodaje de la película “Sueño de África”, dirigida por Joss Wassink, estrenada durante la exposición “Corneille, el rostro africano”, organizada por Ronald A.R. Kerkhoven.

El gran gato azul y el pájaro

Creó esculturas en bronce, resina y vidrio, diseño joyas, vajillas en porcelana de Limoges, tapices. No dudó en diseñar obras para promocionar un banco (ABN AMOR) y una ONG (Greenpeace), entre otros organismos e instituciones.

Gato pez
Gato volador (2003)

Apasionado de la fotografía, en 1977 aparecieron varios álbumes sobre sus viajes por África y su colección de arte africano.

El gato y la luna enamorados (Pieza metálica)

En 1996 publicó una antología de poemas dedicados a los gatos e ilustrada por él, “El pintor y sus gatos”. Incluimos una dedicatoria de Corneille en la que puede leerse: “A la gloria de Luna”. Suponemos que Luna era la gata de la persona a quien iba dirigida la dedicatoria.

En 1999 descubrió el aquagrabado, técnica reciente que conjuga la escultura y la litografía o, mejor dicho, un grabado con relieve, el método ideal para los trazos concretos y los colores vivos del pintor.

En 2001, la editorial L’Estampe le consagró una importante retrospectiva, “Corneille, 50 años de estampas”, recopilando obras desde los años de CoBrA hasta el 2000, además de publicar un libro del mismo título. El 24 de septiembre de 2003, el Museo Ramat Gan de Arte Israelí expuso numerosos grabados suyos demostrando su importancia en el medio.

Siempre dispuesto a experimentar, decoró plumas estilográficas, coches, un  globo aerostático, corbatas e incluso un tranvía en Ámsterdam, por lo que fue acusado de interesarse solo por el dinero y de venderse al mejor postor. Su segunda esposa, la bailarina Natacha, dijo en su defensa: “Corneille es el eterno viajante, el hombre con suelas de viento con un pie en un arenero, un joven gran pintor”.

Efectivamente, recorrió el mundo, México, Brasil, Indonesia, Japón, Israel, Estados Unidos, Italia, Hungría, Dinamarca… No solo visitaba estos países, en muchas ocasiones se instalaba durante varios meses e incluso años para conocerlos mejor. Fue un gran coleccionista de arte africano desde que empezó a recorrer el continente en los años cincuenta.

Gato, mujer y pájaro en el desierto
Los gatos (2004)

Muchos críticos de arte describen su enfoque como imaginativo y poético, caracterizado por un exagerado uso del color y de motivos recurrentes muy simbólicos. En 2007, para la inauguración del Museo CoBrA, se definió como “un pintor de la alegría”. Nunca dejó de pintar. En los últimos años de su vida viajaba regularmente a Israel para trabajar con el taller Jaffa.

Gatos en el campo

Falleció el 5 de septiembre de 2010 en Villiers-Adam, a unos 40 km al norte de París, donde se había instalado definitivamente en 1995. Está enterrado no lejos de su compatriota Vincent Van Gogh, del que era un gran admirador.

China Suite II (2004)