Gatos y Respeto

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El gato leopardo

El gato leopardo (Prionailurus bengalensis) es un gato pequeño cuya distribución geográfica es la más amplia de todos los felinos. Se le encuentra en zonas boscosas de Indonesia, Filipinas, Borneo, Malasia, Tailandia, Myanmar, Laos, Camboya, China y Taiwán, así como en Corea, India, Paquistán y el Lejano Este ruso, aunque en menor medida. Su hábitat varía mucho e incluye bosques tropicales, de pino y de repoblación, zonas de matorrales, semidesérticas y de cultivo, como caña de azúcar y aceite de palma, siempre que haya agua cerca. Se han avistado especímenes hasta tres mil metros de altitud.

Existen varias subespecies que difieren en el color del pelaje, el tamaño del cuerpo y de los colmillos. Las pruebas arqueológicas han demostrado que el gato leopardo fue el primero en ser domesticado en la China neolítica hace unos 5.000 años en las provincias de Shanxi y Henan. Con el tiempo fue sustituido por descendientes del Felis silvestris lybica procedente de Oriente Próximo.

Es del tamaño de un gato doméstico, aunque las diferencias según las regiones son importantes. Por ejemplo, en Indonesia mide unos 45 centímetros de largo con un rabo de 20 centímetros, mientras que en la región de Amur, entre China y Rusia, alcanza los 70 centímetros. El peso varía entre 4,5 y 7 kilos. Es un poco más alto que el gato doméstico, con unos 40 centímetros desde el hombro. El color también puede variar: tiende al amarillo en el sur y al gris plateado en el norte. El pecho y la parte inferior de la cabeza son blancos. Todos tienen manchas negras repartidas por todo el cuerpo (lomo, espalda, cola, patas y mejillas) y rayas negras que nacen justo encima de los ojos y acaban entre unas orejas pequeñas.

Sello ruso con gato leopardo de Amur

El gato leopardo es un hábil escalador, sobre todo de árboles. También sabe nadar, pero solo lo hace cuando no le queda más remedio. Como todos los gatos, es nocturno y pasa las horas de luz en una guarida bajo raíces de buen tamaño, en el tronco de un árbol o en pequeñas cuevas. Solo sale de día si no hay seres humanos en las proximidades.

Es un animal solitario, excepto durante la estación del celo, que no tiene un periodo concreto en el sur de su hábitat. En la zona más fría, tiende a reproducirse entre marzo y abril para que las crías nazcan durante los meses de más calor. El celo dura de cinco a nueve días y el periodo de gestación, de 65 a 70. Las crías, normalmente de dos a cuatro, abren los ojos diez días después. Empiezan a alimentarse con comida sólida al cabo de unos 28 días, coincidiendo con la aparición de los colmillos permanentes. Si no sobrevive ninguna de las crías, la madre puede volver a ponerse en celo y tener otra camada.

Se expresan como los gatos domésticos y ambos sexos marcan el territorio con orina, dejando heces en puntos expuestos, rascándose la cabeza contra rocas o árboles, y haciéndose las uñas.

Son carnívoros que se alimentan con una gran variedad de presas de pequeño tamaño que incluyen mamíferos, lagartos, anfibios e insectos. En gran parte de las zonas, los pequeños roedores, como ratones, ratas y topos, forman la mayor parte de su dieta, suplementada con hierba, huevos, aves y presas acuáticas. Al contrario de otros gatos, no “juegan” con el animal cazado, limitándose a sujetarlo con las garras hasta que este muere.

En Hong Kong, el gato leopardo es una especie protegida de acuerdo con la “Wild Animals Protection Ordinance Cap 170” (Ordenanza de Protección de Animales Salvajes, Capítulo 170). La población sobrepasa los 50.000 individuos y no está en peligro. En 2002 fue incluido en la lista “Least Concern” (Preocupación menor) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Sin embargo, preocupa su creciente pérdida de hábitat y que se siga cazando en numerosas regiones.

En China se caza al gato leopardo por su piel. Entre 1984 y 1989 se exportaban unas 200.000 pieles cada año. Un estudio realizado en 1989 demostró que los comerciantes tenían unas 800.000 pieles almacenadas. Desde que la Unión Europea prohibió la importación en 1988, Japón se convirtió en el principal comprador. A pesar de que se ha conseguido reducir fuertemente la venta de pieles, se sigue cazando por su carne y para domesticarlo. En muchas regiones se le mata sin más por considerar que es dañino para las aves de corral.

En Myanmar se descubrieron 483 partes corporales de al menos 443 ejemplares en cuatro mercados estudiados entre 1991 y 2006. Tres de estos mercados, situados en la frontera con China y Tailandia, contaban con clientes de diversas nacionalidades. El gato leopardo está protegido legalmente en Myanmar, pero la aplicación de las reglas de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) es totalmente inadecuada.

El gato leopardo de Tsushima, en grave peligro de extinción, está incluido en la Lista Roja Japonesa y dispone de un programa de conservación especial financiado por el gobierno japonés desde 1995.

Gato leopardo de Tsushima

En Estados Unidos, el gato leopardo forma parte de la lista de Especies en Peligro desde 1976, por lo que está prohibido importar, exportar, vender, comprar y transportarlo de un estado a otro sin un permiso. Cualquiera que importe o exporte un gato leopardo sin un permiso de CITES se enfrenta a una importante multa.

Sin embargo, mucha gente se empeña en domesticar al gato leopardo. De hecho, el gato de Bengal, que apareció en concursos de gatos en los años setenta, es un cruce entre el gato leopardo y el doméstico. Un gato de Bengal debe ser de cuarta generación para ser considerado adecuado por los criadores, y los gatos “fundacionales” de las tres primeras generaciones se reservan para la reproducción.

Es muy posible que la pequeña fiera llamada “Bâ-tou” que heredó Colette (https://gatosyrespeto.org/2018/12/13/los-gatos-de-colette/) fuera un gato leopardo. El diplomático que se la entregó le dijo: “Viene de Chad, pero quizá sea de Asia…” Colette se enamoró profundamente de Bâ-tou, pero muy a pesar suyo tuvo que entregarla al “Jardin des plantes” de París.

Bâ-tou en “Chats de Colette”, Albin Michel, 1950

En Gatos y Respeto creemos que los animales no domésticos deben seguir libres en la naturaleza, que no deben convertirse en juguetes o trofeos vivos de los seres humanos y que intentar acostumbrarlos a una vida doméstica es una enorme falta de respeto hacia ellos.


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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en “Batman” (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

“Batman”, con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004


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El gato sin adulterar, de Terry Pratchett

Además de la saga de novelas “Mundodisco”  y otros libros de ciencia-ficción, Terry Pratchett escribió un librito genial de 46 páginas titulado “The Unadulterated Cat” (El gato sin adulterar, o también, El gato en estado puro), donde describe con total precisión el comportamiento de un gato auténtico, es decir, un callejero de pura raza.

¿Es tu gato? Pensé que era el mío.

Terry Pratchett con su inseparable sombrero negro y un gato a juego

Empieza así: “El gato sin adulterar va camino de convertirse en una especie en peligro de extinción, ya que cada vez tendemos a aceptar más a esos gatos producidos industrialmente que nos venden las agencias de publicidad – mininos que ronronean plácidamente delante de bandejas plateadas llenas de comida como los que salen en la tele. Pero la campaña a favor de los gatos auténticos cambiará todo esto ayudándonos a reconocer a un verdadero gato sin adulterar cuando se cruce en nuestro camino. Basta con unos pocos ejemplos: las orejas del gato auténtico parecen haber sido esquiladas; el gato auténtico no sale en tarjetas navideñas… el gato auténtico no lleva collar antipulgas… y tampoco corre detrás de algo que lleve una campanita. Pero el gato auténtico come tarta de queso. Y menudillos. Y mantequilla. Y cualquier cosa que se deje en la mesa, siempre y cuando crea que no les pillarán. El gato auténtico oye abrirse la puerta del frigorífico aunque esté dos habitaciones más allá”.

-¿Qué tal son tus nuevos dos patas? -A mí me parecen todos iguales.

Basta con leer este primer párrafo para saber que el Sr. Pratchett no solo era un experto en “Mundodisco”, sino también en el mundo gatuno. El libro está dividido en diecinueve capítulos que van desde cómo hacerse con un gato, pasando por las enfermedades, la comida, sexo, higiene, hasta el futuro del gato auténtico. Dicho así, el lector ingenuo podría creer que se encuentra ante el habitual libro de gatos, pero estaría equivocado.

Si no fuera porque me das de comer, juraría que solo eres un producto de mi imaginación.

Escojamos un capítulo al azar, “Poner nombre a los gatos”. Con razón dice que menos del 17% de los gatos acaban con un nombre diferente al que se les puso en un primer momento, a pesar del esfuerzo que supuso encontrarlo: “Tiene pinta de Ofelia, pero al final la gata se llamará Mipo o Ratosa. Eso nos lleva a lo que debe tenerse en cuenta a la hora de nombrar a un gato: debe ser algo de lo que nadie se avergüence cuando llame al gato a medianoche o a primera hora de la mañana mientras golpea una lata de paté con una cuchara.” Y añade que cuanto más corto, mejor. Dicho esto, en ocasiones los gatos tienen nombres larguísimos tipo ‘saldeahiquetemato’ o el también conocido “sueltaesoahoramismogatoasqueroso’. En su opinión, ningún gato auténtico puede llamarse Frufru José Vicente Junior.

Me preocupa no ir al cielo si no soy bueno con los mininos.

Terry Pratchet también habla de la alimentación gatuna. Como todos los que tenemos gatos, descubrió que esa fantástica lata que anuncian en la tele suele ser rechazada de lleno por el gato auténtico. Vamos, que ni se acerca a olerla. Después de varios intentos, se acaba comprando la marca más barata. Milagro, el gato se lo come y pide más. Con alivio, se vuelve al supermercado para comprar doce latas. Al gato ya no le gusta.

Le han enseñado muy bien, pero ¿quién?

Después de observar lo que comen los gatos, se atreve a asegurar que cualquier fabricante que lance una comida húmeda para gatos hecha de filete, pavo medio congelado, hierba, migas recogidas del suelo, ranas y saltamontes será un éxito. Al menos durante un día. Continuando con el tema de la comida, está convencido de que “el gato auténtico no caza para comer, sino por amor a sus dos patas. No tarda en darse cuenta de que, por alguna oscura razón, los seres de dos patas omiten algunos detalles en sus hogares y se apresuran a corregir este error. La musaraña descabezada es muy popular. Y para ese necesario toque de color, el conjunto de vísceras en miniatura. Ahora bien, con el fin de mejorar el efecto, el artículo debe dejarse en un lugar donde tardará unos días en ser descubierto, dándole la oportunidad de adquirir una personalidad propia”.

¿Intentas darme cuerda?

Cualquiera que tenga un huerto y un gato (o gatos) sabe la pasión que siente este último por ayudar a cavar. No hay nada como plantar varias tomateras perfectamente alineadas, regarlas, volver al día siguiente y ver que todas, sin excepción, han sido cuidadosamente arrancadas. De ahí la viñeta del gato después de ser el objetivo de un terrón de tierra (que nunca le alcanza).

El gato auténtico después del bombardeo con un terrón de tierra

Terence David John Pratchett, nacido el 28 de abril de 1948 en Beaconsfield, Inglaterra, es el autor de las 41 novelas “Mundodisco”. Publicó su primera novela, “The Carpet People”, en 1971, y “El color de la magia”, la primera de la serie “Mundodisco”, en 1983. Se vendieron 55.000 ejemplares de “Snuff” (2011) en los primeros tres días de su publicación, colocándose a la cabeza de las novelas vendidas con mayor rapidez en el Reino Unido. La última, “La corona del pastor”, salió a la venta cinco meses después de que falleciera.

Veterinario: No le pasa nada.

Vendió más de 85 millones de libros, traducidos a 37 idiomas, en todo el mundo y fue galardonado en 2010 con el Premio Mundial de Literatura Fantástica a los Logros de una Vida.

Hola, soy gato. ¿Eres el de la comida?

En diciembre de 2007 anunció públicamente que le habían diagnosticado Alzheimer precoz. A partir de ese momento dedicó parte de su tiempo a luchar contra la enfermedad mediante importantes donaciones al Alzheimer Research Trust, rodando un programa de televisión donde describía lo que es padecer de Alzheimer y patrocinando la investigación. Una de sus quejas era el limitado presupuesto que el gobierno británico asigna a la investigación de dicha enfermedad. Falleció el 12 de marzo de 2015 a los 66 años.

Ese día desapareció una persona con un enorme sentido del humor. “El gato en estado puro” no está traducido al español, pero si leen en inglés, lo recomendamos. Es uno de esos libros, si se lee en el autobús o en el metro, que hace pensar a los demás viajeros que el lector está loco porque se ríe solo. Las ilustraciones son de Gray Jollife, conocido viñetista que ha participado en tres libros gatunos y al que dedicaremos una entrada especial.

Gray Jollife

-Me han esterilizado. – Y a mí, pero ¿qué tal si lo intentamos?

Para acabar, citaremos una frase atribuida a Terry Pratchett: “En la antigüedad, los gatos eran adorados como dioses. No lo han olvidado”.

Esta entrada es para nuestra amiga Gusa.

San Pedro: ¿Entras o sales?


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El gato Pete, James y Kimberley Dean

El personaje de Pete the Cat, o del gato Pete, nació en 1999, probablemente unos doce meses después de que naciera el verdadero Pete, un gatito negro y flacucho que el autor y artista James Dean adoptó en un refugio de Athens, Georgia.

El auténtico Pete the Cat

De pequeño, Pete se dedicaba sobre todo a correr de un lado a otro y a pasar largas horas en el regazo de James, que había dejado su puesto de ingeniero en la Georgia Power Company (Compañía Eléctrica de Georgia) en 1997 para hacer lo que siempre había querido: dibujar y pintar.

James pintando a Pete

Mirando por la ventana

Nunca había pasado tanto tiempo a solas con un gato y la relación entre ambos se hizo más intensa. Un buen día, el alocado gatito negro dejó de correr constantemente y se sentó en la mesa el suficiente tiempo para que James le retratara. Y Pete se convirtió en su musa. Le dibujaba haciendo todo lo que hace un gato respetable, es decir, meterse en la cesta de la ropa, colgarse de las mosquiteras de las ventanas, dormir en los sitios más extraños…  Pero un buen día vio que Pete metía la pata en una taza de café, y Pete se convirtió en un gato amante del café. A Pete también le gustaba mucho otear el horizonte desde el techo del viejo escarabajo Volkswagen de James, y este decidió que sabía conducir. Se había dado cuenta de que las ideas y las posibilidades no tenían fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida siguió su curso hasta el día en que Pete no regresó a casa. James pasó días, semanas esperando a Pete, convencido de que iba a aparecer por la ventana. Pero Pete jamás volvió. James no se quedó solo, vivía con Kimberly, su esposa, y pronto hubo más gatos. Y Pete les hizo famosos. En 2004, los dos se sentaron a la mesa de la cocina y empezaron a escribir juntos un libro infantil, el primero de una larga serie en torno a Pete the Cat, titulado “Pete the Cat and His Magic Sunglasses” (El gato Pete y las gafas de sol mágicas).

James, Kimberly y gatos

Las gafas mágicas

Kimberly, como James, había dejado un lucrativo puesto en la oficina del gobernador de Georgia para dedicarse a una carrera artística. Consiguieron publicar el libro por sus propios medios en 2006, haciendo realidad su sueño. Ambos dicen que su vida está construida sobre coincidencias maravillosas y que el mágico espíritu de Pete sigue estando con ellos. Actualmente viven en Savannah con cinco gatos y una carlina llamada Emma.

Ese mismo año también publicaron “Pete the Cat’s Misadventures” (Las desventuras del gato Pete), una colección de cuadros de Pete haciendo todo lo imaginable e inimaginable.

Las desventuras

Hasta la fecha han aparecido más de sesenta historias con Pete the Cat como protagonista en diversas colecciones para niños de diferentes edades, incluso para los más pequeños que aún no saben leer. Varias de las publicaciones han llegado a la famosa lista de libros más vendidos de The New York Times, y todos ellos han sido coescritos por Kimberly y James, e ilustrados por este último, a excepción de cuatro, “Pete the Cat: I Love My White Shoes” (Me encantan mis zapatillas blancas), “Pete the Cat: Rockin’ in My School Shoes” (Supercalzado para el colegio), “Pete the Cat and His Four Groovy Buttons” (Pete el Gato y los cuatro maravillosos botones) y “Pete the Cat Saves Christmas” (El gato Pete salva la Navidad), cuyo autor es Eric Litwin.

Me encantan mis zapatillas blancas

En hebreo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loa cuatro maravillosos botones

El primero de los cuatro fue publicado por los Dean y Litwin en 2008 y se vendieron 7.000 ejemplares en diez meses antes de que la editorial HarperCollins se interesara por el libro y lo distribuyera en Estados Unidos y Canadá. Llegó a ocupar el octavo puesto de la lista de The New York Times de libros ilustrados.

Halloween

Eric Litwin, un cuentacuentos y músico, había escrito una historia y una canción acerca de un gato, por lo que James Dean y él se asociaron para este segundo libro. Se separaron en 2011, y Kimberley y James son los autores de todos los libros publicados posteriormente.

Más de noventa galerías en todo Estados Unidos venden cuadros de James Dean, que solo pinta a Pete the Cat. La primera en colgar un cuadro de Dean en la pared fue su abuela y se trataba de un retrato del oso Yogui. Su padre era un pintor autodidacta que se ganaba la vida realizando copias de obras de los grandes maestros, algo que desde pequeño fascinó a Dean.

El ejercicio está muy sobrevalorado

Cuando empezó a estudiar en el instituto, el dibujo fue prontamente sustituido por la música y por el sueño de convertirse en un roquero famoso, pero estudió una carrera universitaria con la esperanza de no tener que pasar por las mismas dificultades económicas que su padre. Ingresó en la Universidad de Auburn en 1976, se licenció en Ingeniería Eléctrica  y no tardó en encontrar trabajo en la Compañía Eléctrica de Georgia.

Casi veinte años después, cuando dejó su cómodo puesto de ingeniero, empezó pintando paisajes urbanos de Athens y vendiéndolos a tiendas y particulares. Estamos de acuerdo con Kimberly y James cuando dicen que su vida es una serie de maravillosas coincidencias. ¿Seguiría pintando James si no hubiera recogido a un gatito negro en un refugio y transformarlo en un gato azul?

Otra foto del auténtico Pete the Cat

El 26 de diciembre de 2017, Amazon Prime estrenó el especial navideño “Pete the Cat: A Groovy New Year”, con Jacob Tremblay como la voz protagonista. A este especial le siguió una serie basada en los libros, estrenada el 21 de septiembre de 2017, y en noviembre de 2018, un telefilm con Elvis Costello, Jessica Biel y Diana Krall prestando sus voces a los personajes.

James Dean y Yoko

Esta entrada está dedicada a los niños Irati y Jude.