Gatos y Respeto

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El gato Mr. Pussy, vecino del barrio de Spitalfields, Londres

27 agosto 2009

Mr. Pussy era un gato negro, de pelo brillante y ojos dorados. Nació en Londres, se crió en el campo de Devon, donde cazaba conejos, y regresó a la capital a los 8 años para hacerse dueño y señor de un pequeño jardín y un callejón en pleno centro, en el East Side londinense. Nunca habríamos sabido de la existencia de Mr. Pussy si no hubiéramos descubierto un blog británico llamado http://spitalfieldslife.com/ bastante increíble acerca del barrio en el que vivía Mr. Pussy.

30 enero 2010

15 septiembre 2009

El autor o autora (siempre firma “The Gentle Author”, lo que no nos aclara nada dado que en inglés no hay género, aunque tenemos la impresión de que se trata de una gentil autora) empezó el blog en agosto de 2009 con la promesa de publicar un artículo cada día. Y la ha cumplido. El blog está encabezado por la frase siguiente: “En medio de la vida me desperté en una vieja casa cerca de Brick Lane en el East End de Londres”. Entre los cientos de entradas del blog, muchas están dedicadas a animales, y entre estas, veintiséis al gato Mr. Pussy, su gran compañero.

20 febrero 2010

Después de solicitar el permiso del autor o autora, hemos escogido varias fotos. Todas llevan una fecha correspondiente al texto en que están incluidas, pero eso no significa que correspondan a la edad de Mr. Pussy, “una pequeña criatura con una gran personalidad”, como dice en la primera entrada que le dedicó el 27 de agosto de 2009, la segunda del blog.

24 junio 2010

Unos días después, el 15 de septiembre, reconoce que “siempre había menospreciado a las personas muy apegadas a sus mascotas, como si ese sentimentalismo indicara un defecto en el carácter”. Pero todo cambió cuando compró a Mr. Pussy en otoño de 2001 para que hiciera compañía a su madre después de la muerte de su padre. Durante el primer año de vida se llamó Rosemary, ya que se le atribuyó el sexo femenino. No fue hasta una visita al veterinario para la esterilización cuando descubrieron el error y pasó a llamarse Mr. Pussy.

21 diciembre 2010

En esas veintiséis entradas, “The Gentle Author” habla de Mr. Pussy a medida que descubre sus costumbres y manías siempre cambiantes. Describe cómo el gato suele despertarse en verano con las primeras luces del amanecer, es decir, a las cinco de la mañana, se coloca delante de su cara para maullar y despertarle/la. Y si no se levanta, tiene un truco infalible: salta encima de la cómoda donde ha dejado el reloj y anillos la noche anterior. Empuja los objetos hacia el borde. Al no acordarse el autor/a de si ha dejado el móvil allí, no le queda más remedio que sentarse en el borde la cama y gritar: “¡Pussy!” Este salta al suelo y corre hacia el cuarto de baño, encantado, pero él/ella vuelve a meterse en la cama, engañando al pobre gato.

21 mayo 2011

A Mr. Pussy le gusta el agua. Le encanta revolcarse en la hierba del jardín después de que llueva, entrar en casa y sacudirse como hacen los perros. En verano incluso pide que se le moje con una toalla antes de echarse una buena siesta a la sombra de algún árbol. Ha pasado de ser un gato que desaparecía durante días cuando vivía en Devon a vigilar un callejón y observar cuidadosamente a los extraños antes de acercarse para darles la bienvenida.

20 marzo 2012

En diciembre de 2010 escribió que Mr. Pussy envejecía y que su curiosidad natural había sido sustituida por más siestas. “Antes era un niño malcriado vestido de negro noche; ahora es un caballero con traje de felpilla salpicado de pelos blancos”. Descubrió que había perdido varios dientes y ya no podía comer el pienso que tanto le gustaba. Hubo que humedecérselo.

7 agosto 2012

En muchas ocasiones describe cómo Mr. Pussy se empeña en despertarle/la antes de tiempo. Uno de sus trucos favoritos es agarrar el ejemplar de “El rey Lear” por el lomo y tirarlo al suelo con gran estruendo. Reconoce que nunca entendió por qué escogía este libro y no otro.

19 octubre 2013

En octubre de 2013, Mr. Pussy fue entrevistado por Tom Cox para la sección “Gato literario de la semana” de Under the Paw. Pero la fama no se le subió a la cabeza y siguió haciendo su vida de siempre: echar a cualquier gato que se atreviese a penetrar en su territorio a pesar de su avanzada edad (12 años); beber del agua de la ducha; pedir que se le abriera la puerta del salón para salir a la escalera, pasar diez minutos encima de la pila de periódicos convenientemente colocada al lado de la ventana para que pudiera ver fuera, pedir entrar y querer salir de nuevo a la media hora.

22 enero 2014

En octubre de 2015, a los 14 años, hubo que extirparle más dientes. No pudo seguir con su adorado pienso mojado en agua y las latas para gatos no le atrajeron en absoluto. Decidió que la comida de humanos era lo que realmente le gustaba, especialmente la carne cruda y las sardinas. Ante el apetito voraz de Mr. Pussy, el autor/a se asustó y le llevó al veterinario, que realizó un análisis de sangre y otro de orina. Por cierto, ¿alguno de ustedes ha intentado recoger orina de un gato en un tubito? Créanme, hay cosas mucho más sencillas en este mundo.

24 septiembre 2014

En julio de 2016, Mr. Pussy empezó a llorar desesperadamente por la noche. Nada le consolaba, ni los mejores trocitos de comida. A veces conseguía que se calmara si le cogía en brazos, pero muchas veces, ni él ni el autor/a dormían. Poco a poco dejó de comer e incluso de beber. El veterinario le diagnosticó pancreatitis. Una pastilla cada noche le ayudó a recuperar el buen humor de antes. “The Gentle Author” añade: “A pesar de su edad, Mr. Pussy sigue lleno de vida. Cuando le alzo en vilo, noto su energía y agilidad. Está lleno de vitalidad y atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Mr. Pussy sigue adelante”.

22 agosto 2015

El 8 de agosto de 2017 anunció la muerte de Mr. Pussy. “Durante 16 años, el gato Mr. Pussy me acompañó. Me consoló cuando falleció mi madre. Cuando vendí la casa de mi infancia y me fui, viajó conmigo. Cuando recorrí las calles de Londres una Nochebuena, me esperó. Cuando me rompí el brazo y estaba solo/a en la cama helada, estaba conmigo. Escribir es una actividad solitaria, pero mientras trabajaba cada día, siempre fue una presencia tranquila y paciente durante las largas horas y años. Nunca me sentí solo/a mientras él estuvo”.

4 julio 2016

La última entrada acerca de Mr. Pussy, fechada el 3 de diciembre de 2017, dice: “Hay un sitio vacío al lado de la chimenea desde que murió mi viejo y querido gato en agosto pasado”.

16 agosto 2017

Es posible que las personas que no hayan tenido un gato piensen que Mr. Pussy no era nada especial, pero cualquiera que haya vivido con uno sabe que cada gato es especial, que ninguno se comporta igual. Esta entrada está dedicada a Kedy, un gato negro francés que también llega al final de sus días.

21 diciembre 2017

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Los alegres gatos del pintor sudafricano David Kuijers

David Kuijers nació el 30 de marzo de 1962 en Vanderbijlpark, una ciudad de unos 95.000 habitantes situada un poco más al sur de Johanesburgo. Su padre se dedicaba a pintar en sus horas libres y firmaba los cuadros con el seudónimo B. Arteld. En 1978, al igual que su hermano, ingresó en la Escuela de Arte, Música y Ballet de Pretoria, donde se graduó en 1980 con una mención en Grafismo y recibió el Premio al Mejor Pintor de ese año.

Gato ángel

Cola con plumas

En 1981, con 19 años, fue por primera vez a Ciudad del Cabo a bordo de un tren de soldados con destino a la base militar de Youngsfield. Incapaz de soportar la mentalidad de sus superiores y el intento de socavar el sentido común, decidió fugarse a los tres meses con su primer salario. Sin embargo, regresó a los tres años para terminar el servicio militar en un puesto administrativo. No deja de ser irónico que acabara siendo premiado por un servicio destacado.

Cinco círculos

Los búhos son los gatos del cielo

El año 1986 fue de lo más frustrante al no poder abrirse camino como autor de canciones. Decidió matricularse en la Cape Technickon, actual Universidad Tecnológica de Ciudad del Cabo, para estudiar Bellas Artes, pero tuvo que conformarse con Diseño Gráfico al haber sido cancelada la especialidad. Se licenció en 1989 con un Premio al Mérito en Diseño e Ilustración, y en 1990 se casó con Dina, una compañera de universidad.

Los pájaros saben cuando un gato no tiene hambre

El gato, el perro y el búho

A continuación empezó a trabajar por libre como diseñador e ilustrador hasta conseguir unos encargos de cierta importancia de varios hoteles y de empresas de comida para animales que le permitieron dedicarse a tiempo completo a la pintura. En 2002 publicó un libro en torno a Ciudad del Cabo titulado “David Kuijers Paints the Town” (David Kuijers pinta la ciudad). Ese mismo año, en abril, expuso en solitario en la Hout Bay Gallery y vendió todos los cuadros.

En la presentación de una exposición en The Cape Gallery en 2017, David Kuijers dijo que tenía un gato y que había sido su compañero constante en el estudio desde hacía ocho años. Añadió que le observaba y que en algunos de sus cuadros reflejaba los pensamientos de su gato acerca de los perros, peces y otras cosas. Pero es un artista muy receloso de su vida privada y apenas hay fotos suyas en Internet; no hemos encontrado ninguna con su gato. También nos hemos dado cuenta de que pinta muchos más perros que gatos, además de numerosos búhos, algunos elefantes y otros animales.

 

Suele usar pinturas acrílicas, y una vez acabado el cuadro, lo invierte sobre una plancha de cristal. Sus obras son alegres, muy coloristas, divertidas, con un toque de ironía, aparentemente sencillas, como el de la niña sentada encima de un enorme gato pelirrojo con la frase: “Sé de una niña que adora a los gatos”. A menudo juega con el idioma, como por ejemplo en el cuadro llamado “Catfish”, cuya traducción literal es “Pez gato”, pero el significado real es “Bagre”. En un lienzo con dos caras femeninas, una muy al estilo cubista picassiano y la otra mucho más sencilla y sonriente, demuestra tener sentido del humor añadiendo la frase: “No soy Picasso”; y más abajo: “Sé dónde van los ojos”.

En la presentación antes mencionada reconocía que pintar le aporta placer y que se había convertido en una especie de trastorno obsesivo-compulsivo del que no pensaba curarse jamás. Seguía diciendo: “Me permite ser cada vez más atrevido y alegre, escabullirme por las grietas del lienzo (o del cristal) para escapar a una realidad que no está plagada de responsabilidades. Cada vez me preocupa menos si muchos piensan que mi arte, debido al estilo y contenido, no cabe en las categorías serias”.

Gato manchado

Siesta gatuna

Y añadía: “Un tema aparentemente tan arbitrario como lo que un gato pueda pensar de un perro se convierte en la fibra de la vida, como puede serlo el entusiasmo de un niño ante un pez de colores. El arte me permite, siendo adulto, volver a compartir emociones puras durante unos momentos y entrar en una caída libre creativa, al menos hasta que se rompe la lavadora. Pero siempre vuelvo y siempre volveré porque tengo la suerte de estar en una posición que me permite decir: ‘Disculpad, pero ahora debo ir a trabajar’. Lo que significa lo mismo que: ‘Ya puedo ir a jugar?’ Tengo licencia para escapar”.

Una gran siesta

Los gatos no suelen deprimirse


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Los gatos del Cementerio de Perros

Un poco al norte de París, concretamente en Asnières-sur-Seine, hay un cementerio llamado “Cementerio de perros y otros animales” considerado como el primer lugar dedicado al entierro de animales domésticos en la era moderna. El jurista Georges Harmois y la feminista Marguerite Durand fundaron en 1899 la Sociedad Anónima Francesa del Cementerio para Perros y Gatos. La Sociedad compró unos terrenos en lo que entonces era una isla del Sena y los convirtió en cementerio para animales, mayormente perros y gatos, pero también pájaros, caballos e incluso un león. De hecho, Marguerite Durand tenía un caballo llamado Gribouille y aparece con su leona Tigre en la portada de la revista Femina del 1 de abril de 1910, pero ignoramos si tuvo gatos.

Marguerite Durand con su leona Tigre (Portada de la revista Femina 1 de abril de 1910)

El 15 de junio de 1899, la Sociedad compró la mitad de la isla, entonces propiedad del barón de Bosnolet. El cementerio abrió sus puertas poco después, a finales de verano del mismo año. Al principio se pensó en edificar un columbario para animales y un museo, pero solo se diseñó y construyó el edificio de entrada y la necrópolis, dividida en cuatro zonas: una dedicada a gatos, otra a perros, una tercera a pájaros y la cuarta a otros animales, caballos, leones, cobayas, conejos, gallinas, ovejas, monos y tortugas.

El arquitecto parisino Eugène Petit, que se encargó de construir varios edificios en París, diseñó la entrada de estilo Art Nouveau que daba al antiguo puente de Clichy. En 1976 se llenó el brazo del Sena, uniendo la islita con la orilla. Y en 1987, la sociedad propietaria del cementerio anunció que lo cerraba al no poder hacer frente a los gastos. Ante la conmoción que despertó la noticia, el Ayuntamiento de Asnières compró el lugar para que siguiera abierto. El 27 de junio de ese mismo año, el cementerio fue declarado “lugar de interés pintoresco, artístico, histórico y legendario”. La ciudad de Asnières se convirtió en propietaria en 1989 y lo gestiona desde 1997.

La entrada

Es un cementerio largo y estrecho con avenidas bordeadas de árboles y flores entre las numerosas tumbas, algunas de ellas auténticos monumentos funerarios que remontan a principios del siglo XIX, dedicadas a amados animales de compañía por personas anónimas y famosas, como Camille Saint-Saëns, Courteline, Alexandre Dumas o Sacha Guitry. Las sepulturas de menor tamaño cuestan entre 950 y mil euros, más el gasto anual de mantenimiento y el precio de la inhumación.

Pero el cementerio no solo sirve de alojamiento para los animales que ya no están. Por allí pasean numerosos gatos callejeros, lustrosos y muy amables, que no dudan un momento en acercarse y frotarse contra las piernas de los visitantes en busca de una caricia. Al fondo del cementerio hay una casita llamada “La casa de los gatos”, de la que entran y salen cuando quieren por la gatera. Una asociación de voluntarios va diariamente a limpiarla y a dejar comida, además de hacerse cargo de los gastos veterinarios y de las esterilizaciones.

La casa de los gatos

 

Aquí descansan 100 gatos de la Asociación de Amigos de los Gatos de Asnières

No podemos acabar esta entrada sin dar una breve información de sus fundadores. Marguerite Durand nació el 24 de enero de 1864 en París. Nunca conoció a su padre. Estudió en un colegio católico y a partir de 1879 en el Conservatorio, donde obtuvo el Primer Premio de Interpretación. En septiembre de 1881 ingresó en la Comédie-Française. Al cabo de siete años dejó los escenarios para casarse con un político. Entró en contacto con el periodismo y se convirtió en su pasión. Después de divorciarse, empezó a trabajar en el Figaro en 1895. El periódico la mandó al Congreso Feminista Internacional de 1896 para que redactara un artículo crítico, a lo que se negó. El Congreso le cambió la vida, ya que decidió consagrarse a defender los derechos de la mujer.

El año siguiente fundó “La Fronde”, un periódico elaborado únicamente por mujeres dedicado no solo al feminismo, sino a cualquier tema de actualidad, política, arte, finanzas, deportes… Se publicó diariamente desde 1896 a 1903 y mensualmente hasta 1905. Para cubrir algunos acontecimientos, las periodistas debían obtener permisos especiales porque la entrada a la Asamblea Nacional o a la Bolsa estaba prohibida a las mujeres.

Marguerite Durand

En 1907 organizó un Congreso sobre el Trabajo Femenino e intentó fundar la Oficina del Trabajo Femenino con la ayuda de René Viviano, entonces ministro de Trabajo. Sin embargo, ante la feroz oposición de la CGT (Confederación General del Trabajo), la Oficina no consiguió salir adelante. Luchó para que las mujeres tuvieran derecho a voto y a decidir cuándo deseaban ser madres, por lo tanto a usar anticonceptivos y a abortar. Pero la ley del 31 de julio de 1920 prohibió el aborto y la propaganda anticonceptiva. En 1931 legó a la ciudad de París toda la documentación que había recopilado sobre la historia de las mujeres, creando así la primera Oficina de Documentación Feminista en Francia, que dirigió hasta su muerte el 16 de marzo de 1936.

Georges Harmois nació el 9 de abril de 1861 en París. Estudió Derecho y a los 22 años ya era pasante mayor de un procurador, puesto que abandonó a los 27 años para abrir su propio bufete, que no tardó en ser el más solicitado de París. Apasionado por el Derecho, fundó el periódico “L’Avocat-Conseil” (El abogado-consejo), auténtica referencia para los periodistas. Cuando concibió el Cementerio de los Perros, alguien le preguntó: “Los animales están bien, pero ¿ha pensado en los seres humanos?” Su respuesta no tardó en llegar con la creación del periódico “L’Ami des pauvres” (El amigo de los pobres).

Georges Harmois

No contento con eso, abrió “La maison du pauvre” (La casa del pobre), después de comprobar que las estructuras de caridad existentes no impedían que los pobres se murieran de hambre y enfermedades por no saber adónde dirigirse. La organización no solo ofrecía consejos, sino tratamientos y consultas médicas, ropa e incluso ayuda legal para que los desheredados hicieran valer sus derechos ante el gobierno. Muchas personalidades, artistas e intelectuales de la época apoyaron su iniciativa filantrópica.


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Gatos y la increíble fotógrafa Jane Bown

Jane Bown y Mona, 2011, foto de Hugo Moss

La legendaria fotógrafa Jane Bown fue una retratista que siempre sorprendió a todos, legos y expertos, por la sencillez de su técnica. Fotografió a cientos de celebridades, desde el dramaturgo Samuel Beckett a la reina de Inglaterra, pasando por Bette Davis, Jane Mansfield, Dennis Hopper, Liza Minelli, Mick Jagger, Bono, Brassaï, Henri Cartier-Bresson, Margaret Thatcher, Orson Wells, Philip Larkin, Cocteau con el gato Karoun (https://gatosyrespeto.org/2015/07/17/el-gato-karoun-y-jean-cocteau). Su primer retrato, el del Premio Nobel Bertrand Russell, fue publicado por el diario Observer hace casi setenta años.

Jean Cocteau con el gato Karoun (1950)

Además de famosos, también fotografiaba gatos, a cualquier gato que se cruzaba en su camino. Algunas de esas fotos, cien para ser exactos, están recogidas en un libro titulado “Jane Bown: Cats”. Todas son en blanco y negro, no le gustaba el color, y aunque el Observer lanzó un suplemento a todo color en los años sesenta y le pidió que lo intentara, enseguida volvió al blanco y negro. El libro contiene retratos de gatos suyos, de amigos, callejeros, de exposición, jugando, comiendo, durmiendo, saltando. La portada es un retrato de la gata Tammy hecho en los años setenta.

La gata Tammy vuelve a aparecer con Tombola y Tom Gosling en 1985. En 2011, el fotógrafo Hugo Moss retrató a Jane Bown con su gata Mona, llamada así porque “gemía” (moan en inglés) constantemente en cuanto veía aparecer a Jane. Eso nos lleva pensar que Jane Bown vivió con varios gatos al mismo tiempo y con unos cuantos durante su vida.

Queenie y Dusty (Kent, Inglaterra, 1967)

Murió el 21 de diciembre de 2014 a los 80 años, después de haber trabajado durante 65 años para el Observer, desde 1949. Además de políticos, obispos, estrellas del pop, roqueros, actores, gatos y muchos más, también fotografió a muchísima gente cuya cara le interesaba. Realizó la mayoría de sus retratos durante los diez o quince minutos que el famoso concedía al periodista para una entrevista. Pequeña, discreta, aparecía detrás del periodista con una bolsa de la compra en la que a veces una cámara competía con las verduras que acababa de comprar para la cena.

Tombola, Tom Gosling y Tammy (Hampshire, Inglaterra,1985)

Intentaba pasar desapercibida, y la persona retratada apenas se daba cuenta de su presencia. Los Beatles y los Rolling Stones se enamoraron de ella y le concedieron mucho más tiempo que el permitido por sus agentes. John Lennon y Mick Jagger le parecieron encantadores; sin embargo, describió a Paul McCartney como “un poco pomposo”. A pesar de su aspecto, era una mujer con mucho carácter, como lo demuestra la increíble foto que consiguió de Richard Nixon arrastrándose a cuatro patas entre la muchedumbre delante de un hotel y gritándole que la mirara en el momento exacto.

Gato riendo (Italia, 1985)

Como hemos dicho antes, solo trabajaba en blanco y negro y con luz natural. En contadísimas ocasiones usaba una lámpara de mesa que también llevaba en la bolsa de la compra si la luz era realmente mala. Nunca usó flash ni un fotómetro. Su primera cámara fue una Rolleiflex, la segunda una Pentax, antes de encontrar a su amada Olympus con un objetivo de 85 mm. La velocidad siempre era la misma, 1/60, con una apertura de 2,8. Enfocaba a la cabeza de la persona, sobre todo los ojos, y conseguía aislarlos con enorme nitidez, dejando un fondo algo borroso.

El gatito de David Knopfler (1979)

Nació el 13 de marzo de 1925 en Dorset, Gran Bretaña. Su madre, una enfermera privada, se quedó embarazada de un paciente suyo. Jane Bown nunca supo el nombre de su padre, y sus cinco tías se turnaron para criarla. A los 18 años se unió al WREN (Servicio Femenino de la Marina Real) y trabajó como correctora de mapas, incluso para el Día D. Consiguió una beca al acabar la guerra y decidió estudiar fotografía a pesar de nunca haber tenido una cámara.

Londres, 1964

Se dedicó a hacer fotos de bodas hasta que un antiguo profesor la presentó a un colaborador del Observer, Mechthild Nawiasky. Este mostró el portafolio de Jane Bown al editor, a quien le impresionó la foto del ojo de una vaca y le encargó que fotografiara a Bertrand Russell.

Costa de Amalfi, Italia, 1956

Se casó con Martin Moss en 1954, el hombre que convirtió la zona de Knightsbridge en un atractivo lugar de compras. Vivieron en Alton, Hampshire, antes de mudarse a Alresford, también en el condado de Hampshire, a una casa que había pertenecido al hermano de Jane Austen.

Miss Wyatt (Fitzroy Square, Londres, 1978)

Hablaba a menudo de los personajes que retrataba con frases muy cortas, sobre todo si eran aburridos (según ella, Robert Redford lo era), pero muy pocas veces hacía comentarios de sus fotografías. Una vez dijo: “Las mejores fotos llegan por sorpresa. Aparecen de pronto. Las tienes delante un momento, y al siguiente han desaparecido”.

Penzance, Cornualles, 1960

Principios de los sesenta

A la pregunta de por qué nunca retrató a Tony Blair, contestó: “Oh, era un hombre difícil. No podía quedar con él. No sé si realmente había algo”. Fue nombrada miembro de la Orden del Imperio Británico en 1985, y Dama del Imperio Británico diez años después. Retrató a la Reina cuando esta tenía ochenta años y ella ya había cumplido ochenta y uno.

King’s Cross, Londres, 1979

Mercado de pescado (Milford Haven, 1979)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Protectora Cat Action Trust, 1980

 

 

A pesar de estar entre los grandes fotógrafos contemporáneos, el público en general solo la descubrió cuando el grupo empresarial de The Guardian compró el Observer y subió su archivo fotográfico online. La publicación en 2007 del libro “Unknown Bown 1947-1967” acabó de catapultarla a la fama. Expuso en dos ocasiones en la National Portrait Gallery y fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Southampton. En 2014, poco antes de su muerte, los cineastas Luke Dodd y Michael Whyte estrenaron el documental “Looking for Light” (En busca de la luz), acerca de su vida, que incluía entrevistas con algunas de las personas a las que había fotografiado.

Queenie (Kent, Inglaterra, 1964)


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Un gato sin nombre y el marchante Ambroise Vollard

Vollard y su gato

Hablando de Ambroise Vollard, Picasso dijo: “Ni de la mujer más bella se pintó, dibujó o grabó el retrato tan a menudo como el de Vollard”. Y nosotros añadiremos que, en muchas ocasiones, le acompañaba un gato. Incluso en el famoso cuadro “Homenaje a Cézanne”, realizado por Maurice Denis en 1900, se ve de izquierda a derecha en la galería del marchante a Odilon Redon, Édouard Vuillard, André Mellerio, Ambroise Vollard, el mismo Maurice Denis, Paul Sérusier, Paul-Elie Ranson, Ker-Xavier Roussel, Pierre Bonnard, Marthe Denis, la esposa del pintor, y a un gato atigrado, en el suelo debajo del caballete, que se parece mucho al que acaricia el galerista en numerosas fotografías.

Homenaje a Cézanne, de Maurice Denis

Detalle

A finales de julio de 1939, en vísperas de la II Guerra Mundial, un Talbot descapotable conducido por un chófer se dirigía hacia París. El famoso galerista Ambroise Vollard, de 73 años de edad, iba sentado en el asiento trasero. Parece ser que el coche dio varias vueltas de campana después de deslizarse por la carretera mojada y ambos pasajeros murieron. Sus cuerpos no fueron hallados hasta el día siguiente. Había desaparecido el descubridor de un sinfín de pintores, empezando por Cézanne. Natural de la isla de la Reunión, en el océano Índico, llegó a París en 1895, a los 21 años, para estudiar Derecho.

Ambroise Vollard en 1938

En su autobiografía reconoce que descubrir esos cuadros de colores irisados y brillantes del primer momento del impresionismo fue “como si me golpearan en el estómago”. Al año dejó los estudios de Derecho y organizó una primera exposición para Cézanne, entonces casi desconocido y considerado como un loco, en un local muy modesto de la calle Laffitte de París. Volvemos a citar al marchante: “Era menospreciado hasta por la vanguardia. Le compré 150 cuadros de golpe, casi todo lo que había pintado”.

Cézanne y Vollard

Y sigue diciendo en sus memorias: “Me gasté todo el dinero que tenía. Me pregunté si mi osadía no iba a llevarme a la ruina. Ni siquiera me quedaba bastante dinero para enmarcar correctamente los cuadros”. Pero la exposición fue un éxito, les catapultó a los dos a la fama y cimentó una profunda amistad entre ambos. Fue el galerista de Gauguin, Picasso (para quien organizó su primera exposición en París) y Matisse, además de vender obras de Rouault, Derain y de todos los fauvistas, así como de Degas, Renoir, Monet y Manet, entre otros muchos.

Una esquina del despacho de Vollard

No solo compraba obras de arte, también apoyaba los trueques. Según sus meticulosos libros de contabilidad, Picasso intercambió cuadros suyos por otros de Degas y Matisse; Degas y Renoir por algunos de Cézanne. Kandinsky quería un cuadro del Aduanero Rousseau, pero no podía permitírselo y dio varios cuadros suyos a cambio. En 1913, Matisse compró “Las tres bañistas”, de Cézanne, con el anillo de esmeraldas de su esposa.

Vollard, por Pablo Picasso

Aunque algunos artistas se quejaron de que los explotó, la gran mayoría le apreciaban y querían, como demuestra el sinfín de retratos que le hicieron. La galería se convirtió en uno de los focos de la vida bohemia parisina de la época. Organizaba cenas donde servía platos de su isla natal, como el curry criollo, a sus invitados. El fotógrafo Brassaï (https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/) dijo en una ocasión: “Eran fiestas muy alegres, hablábamos, discutíamos y planeábamos el futuro del arte”.

Cena en el sótano de la galería

Cuando murió, más de diez mil obras de arte llenaban su mansión de la calle Martignac, en París. Parece ser que todas las habitaciones excepto dos, el dormitorio y el comedor, estaban llenas de cuadros y esculturas. Entre sus clientes había grandes coleccionistas, entre ellos Gertrude Stein y su hermano Leo, Ivan Morozov, Sergei Shchukin y el estadounidense Barnes. Al no haber hecho testamento, su magnífica colección fue repartida entre varios herederos. Algunos cuadros acabaron, con los años, en los grandes museos internacionales, otros en colecciones privadas y muchos desaparecieron para siempre.

Vollard, por Pierre Bonnard

Detalle

Desde 1938, el secretario del marchante era Erich Šlomović, un universitario yugoslavo. En septiembre de 1939, cuando Francia declaró la guerra a Alemania, este último almacenó unas ciento cincuenta obras en el banco Société Génerale de París y se llevó otras trescientas cincuenta a Zagreb para montar una exposición, tal como Vollard le había pedido. Šlomović fue asesinado por los nazis en 1942 a los 27 años. El banco obtuvo una orden judicial para abrir la caja fuerte y puso en venta el contenido, pero los herederos de Vollard y de Šlomović entablaron un proceso judicial contra la entidad. Ciento cuarenta y una obras fueron vendidas en junio de 2010 por Sotheby’s en París y Londres. Las otras trescientas cincuentas piezas que llevó a Belgrado se encuentran ahora en el Museo Nacional de esta ciudad, aunque también son objeto de litigio.

Vollard, por Pablo Picasso

El resto de los cuadros se dividió entre Madeleine de Galea, la supuesta amante del marchante, y su hermano Lucien Vollard, que nombró albacea a Martin Fabiani, acusado años después de vender las obras de arte robadas por los nazis a aventureros, mafiosos y altos funcionarios de la Francia ocupada. Una pequeña parte de la colección está en el Museo Léon Dierx de Saint-Denis, en la Reunión, gracias a las donaciones que el propio Vollard hizo en 1912 y su hermano en 1947. Además, después de la I Guerra Mundial, Vollard donó numerosos cuadros a museos franceses cuando decidió cerrar su galería y seguir vendiendo desde su casa.

Vollard con gato dibujado por Pierre Bonnard

También dedicó tiempo a publicar libros ilustrados por sus pintores favoritos. Uno de los primeros fue el famoso “Dafnis y Cloe”, ilustrado por su gran amigo Bonnard. Fue el autor de dos manuscritos sobre Renoir y Cézanne, además de sus memorias, “Souvenirs d’un marchand de tableaux” (Recuerdos de un marchante de cuadros).

Vollard, por Pierre Bonnard

Le gustaban los gatos. Si no fuera así, Bonnard y Picasso no le habrían retratado con uno en brazos, y Brassaï tampoco le habría fotografiado sujetando a otro empeñado en escaparse.

Vollard fotografiado por Brassaï en 1934


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Gatos en los retratos de Alice Neel

Alice Neel fue una pintora estadounidense nacida el 28 de enero de 1900. Entre los cientos de retratos que realizó solo hemos encontrado cinco en los que incluyó un gato. En uno de ellos, pintado en 1969, vemos a su hijo Hartley con un gato en brazos. Aparte de otros tres dibujos de siameses y el cuadro de un gato negro, no hay nada más.

Hartley y un gato (1969)

Creció en el seno de una familia muy estricta junto a tres hermanos y una hermana. Parece ser que en una ocasión su madre le dijo: “No sé qué esperas hacer en este mundo, no eres más que una chica”. Después de acabar el instituto en 1918, pasó un examen para funcionarios y consiguió un empleo muy bien remunerado, lo que le permitió ayudar a sus padres. Al cabo de tres años empezó a asistir a clases nocturnas de pintura y acabó matriculándose en el programa de Bellas Artes de la Escuela de Diseño para Mujeres de Filadelfia. Se costeó el primer año de estudios con sus ahorros y consiguió becas para los tres siguientes.

Mujer con gato (1932)

En 1925 se casó con el pintor cubano Carlos Enríquez y llegó a la isla en 1926. Allí fue inmediatamente adoptada por un grupo de artistas de vanguardia. Expuso por primera vez en el XII Salón de Bellas Artes de Cuba en 1927, el mismo año que la pareja decidió instalarse en Nueva York. Al poco de llegar, su hija Santillana murió de difteria cuando aún no había cumplido un año. A pesar del terrible golpe, Alice Neel encontró un trabajo en el National City Bank y se quedó embarazada de nuevo de su segunda hija, Isabetta. En 1930, cuando la niña tenía dos años, Carlos regresó a Cuba para dejarla con su familia y preparar el traslado de ambos a París, pero al final se fue solo. Alice cayó en una profunda depresión, intentó suicidarse en dos ocasiones y estuvo un año en un hospital psiquiátrico. Aun así, nunca dejó de pintar.

Siameses (1951)

Siameses (1950)

En los años treinta, en plena Gran Depresión, Alice Neel se acercó mucho al Partido Comunista, aunque nunca estuvo afiliada al mismo, y retrató a numerosos líderes políticos de izquierdas. En mayo de 1931 participó en el primer Washington Square Outdoor Art Exhibit, organizado por Jackson Pollock. Ese mismo año conoció a Kenneth Doolittle, un marinero opiómano que en diciembre de 1934, en un ataque de celos, cortó y quemó unos 60 cuadros y 200 dibujos y acuarelas de la artista. En palabras de Alice Neel: “Fue un tremendo acto de chauvinismo machista, quería controlarme totalmente. Tuve que salir corriendo del piso o me habría cortado la garganta. Fue muy traumático para mí, ya que destruyó algunas de mis mejores obras, cosas que había hecho mucho antes de saber que él existía. Tardé años en superarlo”.

Gato negro (1965)

Poco después tuvo una relación con John Rothschild, que la ayudó económicamente, pero a finales de 1935 se enamoró de José Santiago Negrón, un guitarrista puertorriqueño que tocaba en un local llamado “La casita”. El flechazo fue mutuo y él dejó a su esposa e hija para vivir con Alice. En septiembre de 1936 terminó el famoso cuadro “Los nazis asesinan a los judíos”. Alice Neel se encuentra entre los pocos artistas estadounidenses que plasmaron la suerte de los judíos a manos de los nazis en Alemania. Negrón amenazó con dejarla cuando se quedó embarazada, y aunque ella se empeñó en tener el bebé, lo perdió unos meses después. Durante el embarazo se mudaron del Greenwich Village al Spanish Harlem, donde la pintora vivió veinticuatro años. Era un lugar maravilloso para su creatividad. Se dedicó a pintar a todos los vecinos y también en esa época empezó la serie de mujeres desnudas. En septiembre de 1939 dio a luz a su primer hijo, Richard Neel. El padre les abandonó tres meses después.

Hartley y Richard

En 1940 conoció a Sam Brody, un fotógrafo intelectual muy próximo al Partico Comunista. No tardaron en vivir juntos, pero Brody no le dijo en ningún momento que estaba casado y que tenía dos hijos. Él visitaba a su mujer cada tarde, y durante varios años ni Alice ni la esposa supieron de su respectiva existencia. Entretanto, Negrón iba a ver regularmente a su hijo Richard y entregaba dinero a Alice. En 1941 dio a luz a Hartley. Su relación con Sam Brody duró hasta 1958.

Niña con gato

Peter B. Kaplan con gato (1950)

En los años cincuenta, el FBI empezó a vigilar a Alice Neel por sus simpatías hacia el Partido Comunista y lo siguió haciendo hasta mediados de los sesenta, época en que dejó el Spanish Harlem para mudarse al Upper West Side. Como muchas mujeres artistas de su tiempo, tuvo que luchar para ser reconocida, y ese reconocimiento no se hizo patente hasta que unos pocos críticos en los sesenta se fijaron en ella, sobre todo Hubert Crehan, un escritor y pintor conocido por su defensa de las artistas.

Dos gatos (1942)

En agosto de 1970, la revista Times encargó a Neel que pintara un retrato de Kate Millet, la gran feminista, para la portada de la revista. Millet rehusó posar porque consideraba que una sola mujer no representaba a todo el movimiento. Los directivos de la revista no se rindieron y le pidieron a Neel que hiciera el retrato a partir de una foto. Por entonces también retrató a Andy Warhol y a muchos otros. En los setenta ya era famosa y el presidente Jimmy Carter le entregó el Premio National Women’s Caucus for Art. De hecho, había alcanzado la cima cuando murió en su piso el 13 de octubre de 1984 rodeada de su familia.

Fotografía de Lynn Gilbert (1976)

Eddie Zuckermandel con gato (1948)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alice Neel luchó toda su vida contra la depresión, pero siempre consiguió superar los golpes y adversidades. Pintó pocos gatos, es verdad, pero nunca dejó de hacerlo. El primer retrato con un gato es de 1932 y el último, fechado en 1981, se titula “Victoria con gato”, quizá una de sus nietas.

Victoria con gato (1981)

 


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El gato Pard y la escritora Ursula K. Le Guin

En 1969, Ursula K. Le Guin publicó la novela “La mano izquierda de la oscuridad” sobre un extraño planeta, Gueden, habitado por seres andróginos cuyo sexo cambia según la influencia feromonal del compañero sexual, algo totalmente inaudito en la época. Nadie había osado plantear un mundo sin un sexo dominante donde realmente ambos fuesen iguales. Además, como dijo Margaret Atwood en la necrológica que escribió para el Guardian en enero pasado después del fallecimiento de Ursula K. Le Guin: “Parece que por fin el tiempo ha alcanzado a la novela. El planeta Gueden está dividido en dos. Por una parte, una sociedad con un rey loco. Abundan las camarillas y las rencillas. Un día se está en el círculo íntimo y al siguiente, la persona se ve condenada al exilio. Y en la otra parte, la sociedad se basa en una poderosa burocracia gobernada por un comité secreto. Si a alguien se le considera un peligro para el bien general, se le encarcela en un sito alejado sin juicio ni defensa posible”. Hace casi 50 años, Ursula K. Le Guin predijo, a grandes rasgos, el mundo actual.

Pard y las peonias

En la barandilla

La escritora falleció el 22 de enero de 2018 en su casa de Portland, Oregón, donde vivía con su marido Charles, al que conoció a bordo del Queen Mary camino de Francia y con quien se casó unos meses después en 1953, y con Pard, su gato blanco y negro. En 2016, el New York Times la describió como “la mejor escritora viva de ciencia ficción”. Ella contestó que preferiría ser conocida sencillamente como “una novelista estadounidense”.

En casa

Sus novelas de ciencia ficción hablan de brujería y dragones, naves estelares y conflictos planetarios, pero incluso cuando los protagonistas son hombres, evitan la habitual postura machista de los héroes de fantasía. Viven conflictos enraizados en enfrentamientos culturales que suelen resolverse mediante la conciliación y el sacrificio, y no las batallas y las armas.

Vista trasera

Traducidos a más de 40 idiomas, se han vendido millones de ejemplares de sus libros en todo el mundo. Además de veintidós novelas, escribió doce colecciones de poemas, más de cien historias cortas recogidas en un sinfín de volúmenes, siete libros de ensayos y trece libros infantiles. Tradujo cinco libros, entre los que mencionaremos el Tao Te Ching, de Lao Tzu, y una serie de poemas de la Premio Nobel Gabriela Mistral.

En la biblioteca

Nació el 21 de octubre de 1929 en Berkeley, California. Era la hija de Alfred L. Kroeber, un antropólogo dedicado al estudio de los indios californianos, y de Theodora Kracaw Kroeber, autora del libro “Ishi in Two Worlds” (Ishi en dos mundos), acerca de la vida y muerte del último indio californiano libre. Se sintió atraída desde muy joven por la ciencia ficción, pero dejó de interesarle siendo adolescente porque “las historias siempre trataban de armas y soldados: hombres blancos que salían a conquistar el universo”.

Se licenció en el Radcliffe College en 1951, y un año después obtuvo un máster en Literatura Medieval y Renacentista en la Universidad de Columbia. Poco después le concedieron una beca Fullbright para estudiar en París.

Antes de Pard, con Lorenzo

En 2010 empezó un blog (http://www.ursulakleguin.com/Blog-Index.html) cuya última entrada es un poema escrito en 1991 “cuando la Unión Soviética se estaba desintegrando”. Y dentro de este blog están los anales de Pard, un gato vestido con un impecable esmoquin. En la penúltima entrada, titulada “Pard y la máquina del tiempo”, explica que su gato ha descubierto por fin la verdadera utilidad del escáner: el lugar perfecto para echarse la siesta. Porque, como dice la escritora, los gatos no necesitan una máquina para viajar en el tiempo, un momento están aquí con nosotros, y al siguiente ya no, aunque la transición suele ser imperceptible.

Pard y la máquina del tiempo

Además de los anales de Pard, el blog también incluye varias entradas tituladas “Mi vida hasta ahora, por Pard”, en las que el gato blanco y negro cuenta su vida empezando por la infancia con su madre y su hermana. Dado que el primer capítulo apareció en 2012, es muy probable que Pard llegara a la casa de los Le Guin entonces y que ahora ronde los seis años.

Pard y la jungla de la ventana

Pard cuenta que era feliz con su madre y su hermana, que había croquetas en el bol y que sabían bien, que los humanos comían cosas raras y que su madre intentaba cazar las cosas raras, lo que daba lugar a situaciones desagradables. Otra cosa que considera desagradable son los abrazos, aunque se den con la mejor intención. Luego, Pard es metido en una caja que huele a miedo y llevado a otro lugar, un lugar horrible lleno de gatos donde “pierde las pelotas”. Recuerda que tenía dos y que un día ya no tuvo ninguna. Más tarde le llevaron a otra casa, y tardó algún tiempo en acostumbrarse al viejo Gato y a la vieja Reina (Charles y Ursula Le Guin).

En la fuente

Incluimos un párrafo escrito por Pard: “Esconderse debajo de la cama no es lo mejor cuando uno padece de ansiedad, pero no es un mal lugar para ser temporalmente invisible cuando se está atento a pies desconocidos, máquinas sumamente ruidosas, etcétera. O también cuando me gritan porque me he estirado y ejercitado mis uñas en la colcha, a pesar de que es obvio que para eso mismo están las colchas”.

Pard debajo de la cama

Y sus impresiones cuando llegó a la casa de los Le Guin: “Al principio no me fiaba del viejo, pero mis miedos carecían de fundamento. Cuando se sienta, tiene una cualidad excelente llamada regazo. Los otros humanos también lo tienen, pero el suyo es mío. Está lleno de tranquilidad y afecto”. Y hablando de Ursula, dice: “Lo que me gusta de ella es poder colocarme detrás de sus rodillas en la cama, o también encima de su cabeza coronada por una especie de pelaje que me recuerda a mi madre. Así que, a veces, me tumbo en la almohada y se lo amaso, sobre todo cuando está dormida”.

A través del espejo

Sueños de gato

Entre los libros infantiles que escribió Ursula K. Le Guin está la serie “Catwings”, donde aparece una camada de cuatro gatos que nacieron con alas, y el maravilloso “Cat Dreams”, que solo puede conseguirse de segunda mano, ambos con espléndidas ilustraciones de S.D. Schindler.

Ilustración de S.D. Schindler

Esta entrada es para ti, Yolanda Rodríguez Villegas, gran amante de los gatos y gran defensora de los derechos de la mujer. Gracias.

Con Lorenzo (1996)