Gatos y Respeto

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Gatos en los cuentos populares ucranianos

El cuento más famoso en torno a un gato en el folclore ucraniano es el de “Pan Kotsky” o “El señor Gato”, aunque también podría ser “Don Gato”. Ya publicamos un resumen de este cuento con anterioridad hablando del folclore ruso, pero volveremos a repetirlo brevemente con algunos cambios. Por cierto, nada tiene que ver con la fábula de Esopo. En el caso que nos interesa, se trata de un gato viejo al que su amo abandona en el bosque porque ya no sirve para cazar ratones.

Curiosamente, una zorrita se interesa por él y le ofrece que se casen formando la típica pareja descrita tan a menudo en el folclore ucraniano: una mujer activa e inteligente con un hombre bueno, pero más bien pasivo. La zorrita avisa al resto de la comunidad: “Tened mucho cuidado con mi marido, es muy fiero y os hará pedazos”.

Pan Kotsky y la Sra. Zorra, por J. Hnizdovsky
Gato y zorro

Todos la creen, la liebre, el oso y el jabalí. Nadie le ha visto ni sabe que es un gato mayor. Deciden invitarle a cenar. La zorrita representa su papel a las mil maravillas: “Le traeré, pero debéis esconderos u os hará pedazos”. El oso se esconde en un árbol, el jabalí en un matorral debajo del árbol y la liebre en un agujero en la pila de leña cercana.

Pan Kotski, por Boris Hrinchenko (Kiev, 1907)
Pan Kotski (Sello)

La pareja llega a mesa puesta. Pan Kotsky es un poco bruto y tiene hambre. Salta encima de la mesa y empieza a atiborrarse. De pronto, un mosquito pica al jabalí, que se mueve en el matorral. Don Gato, a pesar de su edad, no ha olvidado su instinto y se abalanza sobre lo que él cree ser un ratón, pero es el rabo del jabalí.

Pan Kotsky, por el ilustrador Kost Lavro

El jabalí sale huyendo gritando de dolor y asusta a Pan Kotsky, que salta al árbol. El oso también se asusta y se tira al suelo, cayendo encima de la liebre. Los tres están convencidos de que Pan Kotsky va a matarlos. La imagen de la temible criatura ya está grabada en la mente de sus vecinos. La moraleja del cuento quizá sea que dar una buena imagen es más eficaz que mostrarse como se es realmente. “Être et paraître”, dicen los franceses, “ser y aparentar”.

Pan Kotsky
Gato y zorro

Pan Kotsky inspiró una ópera al compositor ucraniano Mykola Lysenko en 1891. Borys Hrinchenko (9 de diciembre de 1863 – 6 de mayo de 1910), un escritor, activista político, historiador y etnógrafo fundamental en el resurgimiento cultural ucraniano a finales del XIX y principios del XX, publicó una versión de la historia. En 1969, un estudio de animación de Kiev estrenó la película “La temible criatura”, y muchos niños ucranianos han visto a Pan Kotsky en un escenario.

Pan Kotsky
Pan Kotsky

Otro cuento ucraniano habla de un gato, una gallina y unos gansos. Llegó el verano, subió la temperatura, y los gansos empezaron a buscar un punto de agua para refrescarse. De camino se cruzaron con la gallina y les preguntó dónde iban. “A buscar un estanque, hace mucho calor”. La gallina decidió acompañarlos.

Gato y gansos

A continuación se cruzaron con el gato, que también les preguntó lo mismo y acabó uniéndose a ellos. Todos tenían mucho calor. Después de andar un buen trecho, llegaron a un lago. Los gansos batieron las alas y se lanzaron al agua. Felices, empezaron a jugar y a graznar.

La gallina y el gato, sentados en la orilla bajo un sol de justicia, tenían miedo de meterse. Miraron el agua y vieron a otra gallina y a otro gato dentro: “Anda, esos dos no tienen miedo, ¡pues nosotros tampoco!” Saltaron al agua y casi se ahogan antes de conseguir salir con grandes dificultades.

Entonces el gato dijo: “Nunca volveré a cometer semejante tontería. Me basta y sobra con lavarme sentado encima de la estufa”. La gallina afirmó: “Tampoco volveré a hacer esta locura, me quedo muy limpia después de un baño de polvo”.

Los dos echaron a andar de vuelta. La gallina vio un montón de tierra polvorienta y corrió hacia el polvo, cacareando de alegría. El gato llegó a la casa, saltó encima de la estufa apagada y, ronroneando como nunca, empezó a lamerse.

A partir de entonces, los gansos se bañan en agua, los gatos se lavan encima de las estufas y las gallinas se revuelcan en el polvo. El cuento acaba así: “El que no lo crea, que lo vea con sus propios ojos”.

Y el tercer cuento también lo publicamos hace un par de años en la misma entrada que el primero, pero en esta versión, el final es mucho más interesante y bastante menos edulcorado, como debe ser en los auténticos cuentos.

Érase una vez un gato y un gallo que quisieron vivir juntos. El gallo cuidaba de la casa mientras el gato salía a buscar comida. Un día, una zorra llamó a la puerta, pero el gallo le contestó que el gato le había avisado de que no debía dejarla pasar. La zorra insistió, el gallo claudicó y la zorra se lo llevó. El gallo pidió auxilio, el gato lo oyó y le salvó.

Pato y gato

Otro día, cuando el gato fue en busca de grano para el gallo, la escena se repitió. El gato  salvó de nuevo al gallo y dio una paliza a la zorra.  Pero el ave de poca cabeza se dejó convencer por tercera vez y el gato no consiguió alcanzarlos a tiempo. Regresó a su casa solo y triste, pero al poco se secó las lágrimas, cogió un pequeño violín, el arco y un saco de grandes dimensiones.

Mosaico en una calle de Kiev

Se apostó cerca de la casa de la zorra y empezó a tocar. La hija mayor de esta salió a ver quién tocaba tan bien y acabó muerta en el saco. Lo mismo ocurrió con las otras tres, hasta que la zorra empezó a preocuparse. Ya había puesto al gallo a asar en el horno, la sopa de leche estaba cociéndose y salió a ver qué pasaba. El gato se lanzó encima y la mató, al igual que había hecho con sus hijas.

Óstraco del Antiguo Egipto

Después entró en la casa, se bebió la sopa, vio a su amigo el gallo asado en una bandeja y le dijo: “Vamos, ¡sacúdete y levántate, gallo!” Este se sacudió y levantó, los dos se fueron a casa llevándose a las zorras muertas. Allí las despellejaron, usaron las pieles para tumbarse cómodamente encima y vivieron juntos felices y en paz. Cuando se acordaban, los dos se reían a carcajadas de la aventura.

Un gato viejo y un poco tonto se casa con una zorra joven y muy lista, es un cuento en apariencia sencillo, pero los cuentos nunca lo son. En el último, un gato y un gallo son grandes amigos y deciden vivir juntos, la zorra mata al gallo, el gato se convierte en mago y gracias a sus poderes el gallo ya asado recobra la vida; un cuento de animales cercano a la tradición del cuento de hadas. El segundo se limita a explicar tres comportamientos animales en otro tipo de cuento muy popular.


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Gatos gigantes y Matt McCarthy

Matt McCarthy se dedica a hacer collages digitales donde aparecen gatos; gatos sorprendentes, enormes. Busca imágenes en Internet y las mezcla hasta conseguir efectos muy realistas y, como poco, inesperados.

Atticus y Matt McCarthy

Sus obras han sido incluidas en numerosas publicaciones analógicas y digitales; ha participado en exposiciones organizadas por la National Collage Society (Sociedad Nacional de Collages) y pertenecen a colecciones privadas como la Doug & Laurie Art Collection. Su primera gran exposición individual tuvo lugar el mes pasado, del 2 al 28 de junio, en el Cary Arts Center de la ciudad de Cary, Carolina del Norte.

Nacido en 1980 en Estados Unidos, reside en Chapel Hill con su gato negro Atticus (del que hablaremos más abajo) y su esposa, la escritora Katherine Cox. Ambos son escritores y varios guiones suyos han sido finalistas en el Festival de Cine de Austin, el Screencraft Horror y el Killer Shorts, entre otros. Actualmente producen su primer cortometraje.

Al no encontrar mucha información sobre el artista en Internet y como había un mail de contacto en su página web (https://mrmattmccarthy.com/about) le escribimos y tuvo la gentileza de contestarnos inmediatamente.

Le preguntamos cómo se le había ocurrido la idea de incluir gatos gigantescos en escenas o fotografías existentes, y esto es lo que nos dijo: “No empecé a trabajar con gatos, no eran el tema de mi obra al principio, pero siempre se colaban en lo que hacía, como solo saben hacerlo ellos. La idea de los gatos gigantes nació poco a poco, observando a nuestros gatos y preguntándome cómo serían ellos si yo midiese un centímetro”.

Y sigue diciendo: “Entendí enseguida que al hacerlos más grandes también aumentaba su personalidad; eran aún más curiosos, vagos y testarudos. Luego utilicé sus desmesuradas personalidades como una especie de sustituto de mi propia voz, para hablar del mundo que me rodea”.

Quisimos saber si los gatos de los collages eran suyos. “Prefiero usar fotos de gatos de dominio público en Internet o de publicaciones vintage. Me gusta usar gatos que no conozco porque me permite crear una narrativa mía alejada de sus auténticas personalidades”.

Encontramos algunas fotos de Matt McCarthy con Atticus e incluso una del gato tumbado en una caja de cartón en su página web. Nos habló de su espléndido gato: “Con mi mujer llamamos a Atticus, un gato negro de 17 años, ‘El vacío’ porque es muy difícil hacerle buenas fotos”.

Atticus en una caja

“A menudo, la foto acaba siendo una gran mancha negra que tiene poco que ver con la forma de un gato. Por esta razón no suelo utilizarle en mis obras. Pero, dicho eso, conseguí hacerle una foto genial hace poco, cuando estaba en el porche trasero en uno de sus paseos diarios, y creo que la usaré muy pronto en un collage”.

Atticus y Matt McCarthy

También quisimos saber si Katherine y él vivían con más gatos: “Ahora mismo solo está Atticus. Hemos rescatado a otros gatos, pero todos han muerto. Cuando empezó la cuarentena en 2020, nos despedimos de nuestro Sherlock. Tengo la impresión de que al anciano Atticus le gusta ser gato único y el centro de atención Es probable que no haya más gatos en casa hasta que él decida dejarnos”.

Parece ser que Atticus es un apasionado del agua del grifo y de las camas calentitas. También disfruta observando a los pájaros y a las ardillas en el jardín durante el día, conformándose con pájaros en la televisión de noche.

Además de lo que nos contó, encontramos otra entrevista donde explica que es totalmente autodidacta. Aprendió a manejar Photoshop mediante tutoriales en la web y practicando mucho. Empezó haciendo collages de papel, pero se dio cuenta de que eran bastante limitados. El medio digital le permitía hacer realidad las ideas que le pasaban por la cabeza y Photoshop se convirtió en una herramienta indispensable.

Reconoce que revisa miles de imágenes de lugares y de gatos cada semana y que cuando dos encajan, es casi mágico, como si el gato siempre hubiera pertenecido a ese lugar. Disfruta haciendo realidad una idea, pero poder compartirla con otras personas que también la aprecian hace que merezca la pena.

Matt McCarthy no se limita a los collages; su mujer y él escriben guiones de cine de terror, género del que es fan total. Suele dedicarse a los collage en periodos muy intensos antes de pasar a algo tan diferente como los guiones. Dice que las composiciones no son tan fáciles como puede parecer ya que no siempre se obtiene el efecto deseado, pero la única forma de seguir adelante es estar abierto a lo que surge.

Puede tardar una hora en conseguir lo que busca, aunque en otras ocasiones pasan meses hasta encontrar el sitio perfecto para el gato o el gato ideal para el sitio. En principio, los collages son sencillos, pero dependen totalmente de si se consigue una armonía entre las dos fotos originales, por lo que intenta rodearse de un máximo posible de material. Repasa continuamente las carpetas de lugares y de gatos con la esperanza de encontrar la conexión buscada.

Matt McCarthy acepta unos pocos encargos cada año. En ese caso trabaja con el cliente con el fin de encontrar el lugar idóneo para su gato y saber a qué extraña transformación quieren someterle. Una vez que todo está decidido, se pone manos a la obra.

Los collages de Matt nos parecen asombrosos, surrealistas y llenos de humor. Es difícil escoger cuál es nuestro favorito, el gato rascándose en una plaza de Tokio es uno de ellos.

Incluimos tres enlaces del artista:

Web: mrmattmccarthy.com

Instagram: instagram.com/mrmattmccarthy

Shop: mrmattmccarthy.etsy.com

Atticus y Matt McCarthy


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El gato Sugar y el dibujante Serge Baeken

El dibujante de cómics flamenco Serge Baeken ama a los gatos, de eso no cabe la menor duda. Basta con leer la novela gráfica “Sugar: Levens als Kat”, que traducido al español sería “Sugar: Vida de gato” o quizá “Sugar: Mi vida de gato”. Ha sido traducida al inglés (Sugar: Life as a Cat), francés, portugués, checo, polaco y japonés, pero desgraciadamente, no al español.

Serge Baeken dedica el álbum a todos sus gatos: Tim, Jeffie, Franciscus alias Sugar, Ghiselda, Igor, Maya, Pogo y Ricky. En la página siguiente, el editor belga anuncia que, al cabo de diez años de trabajo, Sugar por fin está terminado y explica que su amigo Serge Baeken escogió un enfoque innovador y experimental para la novela gráfica. Efectivamente, la mayoría de las páginas están divididas en 24 recuadros idénticos enseñando el mundo desde un punto de vista gatuno.

Acto seguido se lamenta de que el autor haya terminado el libro, ¿quién le mandará nuevos dibujos cada semana, sorprendiéndole con su virtuosismo y su capacidad para hacerle reír o llorar con las aventuras de sus amigos de cuatro patas? Termina diciendo que espera que haya una secuela. Después de leer el libro, estamos totalmente de acuerdo.

La novela gira sobre todo en torno a Sugar, el gato negro que vivió 18 años con el autor, su mujer y su hija Carmen, aunque aparecen otros tres gatos cuyas vidas fueron mucho más cortas que la de Sugar.

De pequeño, Sugar era un auténtico trasto, dispuesto a descubrirlo y a tirarlo todo. A través de sus ojos, vemos a la pareja mudándose de casa o el nacimiento de su hija Carmen, pero él siempre es el protagonista. Los seres humanos tienen papeles secundarios, algo que – como diría cualquier gato que se precie – forma parte del orden natural de este mundo.

Serge Baeken nos muestra a Sugar andando, jugando con los gatos que se cruzan en su vida, matando moscas (un entretenimiento favorito que puede resultar devastador para los objetos de la casa), cazando ratones, defendiendo su territorio, buscando caricias, con el telón de fondo de una pequeña familia.

Sugar vivió muchos años, por lo que la novela no es corta, 80 páginas en total, aunque contiene muy poco diálogo. La mayoría de viñetas son mudas. Podría parecer que la cuadrícula de cuatro por seis, siempre en blanco y negro, que se impuso el talentoso artista gráfico le limitaría, pero es todo lo contrario.

Juega con la perspectiva: parte del cuerpo de Sugar puede estar en una viñeta y el resto en otra en un decorado diferente. Manipula la estructura narrativa y el diseño para que el lector acabe atrapado en la historia, una historia algo autobiográfica y muy gatográfica.

Las últimas siete páginas presentadas en inglés como “cat-a-logue” (gato-logo) son una recopilación de maravillosos dibujos de gatos, quizá algunos de los suyos. Al tardar diez años en terminar el libro, Serge Baeken retrabajó las planchas una y otra vez hasta quedar del todo satisfecho y conseguir dibujos que plasman la fluidez de movimientos de los gatos.

Serge Baeken, nacido el 6 de agosto de 1967, es artista gráfico, ilustrador y autor de cómics. Es hijo del escritor y guionista Robert Baeken, y hermano del famoso humorista Vitalski.

Su primer cómic, “The NO Stories” fue galardonado con el Premio De Blikken Biebel 2006 entregado por la ciudad de Turnhout, donde también trabajó como ilustrador oficial del municipio en 2009. Entonces realizó el cómic histórico “Het Verdriet van Turnhout” (Las penas de Turnhout) con textos de su padre.

Sugar fue publicado por primera vez en 2014 y ese mismo año obtuvo el Premio Sint-Michiels al mejor álbum escrito en neerlandés. La edición francesa ganó el Prix des Jeunes (Premio de los Jóvenes) en el Festival del Cómic y de la Novela Gráfica de Roubaix.

Tiene en su haber numerosas colecciones de dibujos. En 2016, fue galardonado con el Premio de la Sociedad de Autores de Bélgica (DeAuteurs) con la siguiente mención del jurado: “Un ilustrador con una obra auténtica, un artista autónomo y entregado capaz de crear un universo propio a través de su trabajo”. Asimismo, sus viñetas para el diario De Tijd han sido reconocidas en varias ocasiones con el Premio a la Excelencia. También publica en los periódicos De Morgen y De Standaard, y en las revistas Knack, Focus y Trends.

Ha expuesto en Angulema (Francia), en la Mekanik Strip de Amberes, la Stripwinkel Lambiek de Ámsterdam, la DeWarande de Turnhout y en la Galería Mercator también de Amberes. En 2008 viajó de Pekín a Shanghái (1.214 kilómetros) en un taxi como reportero gráfico para NRC, Stripgids y Knack.

Actualmente reside en Amberes – suponemos que con algún gato. Se describe a sí mismo como un mercenario gráfico.

Acabaremos este pequeño artículo traduciendo la contraportada del libro en su edición francesa (nos parece más divertida que la traducción inglesa): “Esto es un cómic dedicado a los gatos, con historias de la vida de unos gatos, vistas con los ojos de un gato. Para los aficionados a los cómics. Y para todos los amantes de los gatos. ¡Disfrutad!”


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Gatos búlgaros y el pintor Georgi Yordanov

Hace algún tiempo descubrimos por casualidad a un pintor surrealista búlgaro actual llamado Georgi Yordanov, pero como ocurre muchas veces apenas hay información sobre él.

Esto nos llevó a indagar más sobre los gatos en Bulgaria y encontramos la página “Vagabond”, que se presenta como sigue: “La primera y única revista mensual en inglés de Bulgaria. Les contaremos todo lo que quieren saber acerca de Bulgaria y no tienen a quién preguntárselo”. Y, desde luego, el artículo sobre los gatos en Bulgaria está muy bien. No solo nos hemos permitido reproducir algunas de las fotos con que ilustran el artículo, sino también la información que más nos interesaba. Gracias, Vagabond (https://www.vagabond.bg/).

El pintor Georgi Yordanov nació el 13 de mayo de 1960 en la ciudad de Shumen, hijo del también artista Yordan Yordanov, natural de la ciudad costera de Varna. Georgi Yordanov ha pintado numerosos decorados para el Teatro Dramático y para la Ópera de Varna y ha enseñado en varias escuelas de arte.

Tiene en su haber más de treinta exposiciones individuales entre Bulgaria e Inglaterra, además de haber participado en numerosas exposiciones colectivas en Francia y Rusia. Ha sido galardonado con diversos premios a lo largo de su carrera, entre los que destacaremos el I Premio en la Bienal del Humor de Gabrovo en 1995; la Beca Delfina Studios para una estancia de un año en Londres en 1995, varios premios otorgados por galerías y de nuevo el I Premio de la Bienal del Humor de Gabrovo en 2015.

Y esta es toda la información que hemos podido encontrar de un pintor con mucho sentido del humor y merecedor de estos premios. Los gatos no son los únicos animales que utiliza en sus cuadros, también hay aves, perros, peces, un poco de todo…

Hablemos ahora de los gatos en Bulgaria. La población búlgara ha cambiado mucho a lo largo de los años, pero el gato doméstico ha permanecido más o menos igual. Curiosamente, los primeros restos óseos de gatos descubiertos en el país no son anteriores al siglo III d.C. y la mayoría proviene de yacimientos fechados en los siglos IX al XII.

Al contrario de lo que ocurrió en Europa Occidental, los gatos búlgaros nunca se asociaron al diablo ni a las brujas y no fueron perseguidos. Su astucia hizo que se convirtieran en los protagonistas de numerosos cuentos donde demostraban ser más listos que otros animales que les superaban en tamaño e incluso que los seres humanos.

Abundan en los proverbios. Por ejemplo, si una pareja no para de discutir, se llevan como el perro y el gato (aunque esto parece ser un comentario casi universal). En Bulgaria, nada bueno puede salir del hecho de que un perro y un gato compartan la misma cama. Hay que compadecer a las personas que no tienen ni gato ni perro porque significa que son muy pobres.

Otro dicho bastante misógino por no decir machista es el siguiente: “Las mujeres esconden su maldad como el gato las uñas”. También se dice que “Un gato no cae de espaldas”, haciendo referencia de nuevo a su inteligencia. Un proverbio muy popular dice: “Si el gato no alcanza la carne, es porque la carne está pasada”. Y este último describe la supuesta indiferencia del gato: “Se lo contaron al gato, y el gato se lo contó a su rabo”.

Gatos búlgaros

También hay un mito en torno a la creación del gato: “Dios recorría la tierra y se detuvo en un lugar a pasar la noche. Llevaba una alforja con pan, pero los ratones se lo comieron todo. Dios se enojó, tiró su guante al suelo y este se convirtió en gato”.

Pero la reputación del gato tampoco era irreprochable. Los búlgaros de antaño decían que en el infierno, el perro traería agua para apagar el fuego debajo de la caldera en la que estaba su amo, mientras que el gato iría a por más leña. Los gatos podían crear vampiros con solo saltar por encima de un cadáver. Y los duendes se disfrazaban de gato pidiendo más que un cuenco de leche y un lugar cercano al hogar.

Gato búlgaro

Los gatos no proliferan en la literatura búlgara, pero los niños todavía cantan una cantinela acerca de la educación de un joven gato y cómo aprendió a cazar ratones. Uno de los poetas más famosos del país, Georgi Konstantinov, nacido el 20 de diciembre de 1943 en Pleven, escribió un cuento infantil de un gato.

Tufo
Gato búlgaro

Titulado “Tufo, el pirata de color jengibre”, tuvo un enorme éxito. Tufo, un gato rubio, empieza recorriendo Bulgaria, pero no contento con eso, cruza fronteras y llega hasta lejanísimas tierras. Las aventuras de Tufo han sido traducidas al francés, alemán, polaco, ruso y otros idiomas, y siguen publicándose hoy en día.

Tufo (Edición francesa)
Gato búlgaro

Sin embargo, la aparición más popular de un gato en la literatura del país se debe a Ivan Vazov, también llamado “el patriarca de la literatura búlgara”. En la novela corta cómica titulada “Chichovtsi” (Nuestros tíos), la disputa entre dos vecinos escala a proporciones vertiginosas cuando uno de ellos decide pintar de negro al gato del otro.

Al parecer, Varlaam – uno de los dos vecinos –, al oír la malévola risa de Selyamsuza – el otro vecino – y de toda su familia, se enojó, se levantó y cogió la raspa de pescado del plato para colgarla en la puerta de su enemigo. Mientras tanto, Selyamsuza estaba pintando al gato de su némesis de negro.

A la mañana siguiente, cuando Selyamsuza salió a la calle con su numerosa prole, se quedó lívido al ver la raspa de pescado colgada de su puerta (ignoramos el sentido negativo de la raspa de pescado). A su vez, Varlaam y su esposa descubren que el gato había dormido con ellos y manchado las sábanas, las almohadas y el vestido de seda colocado encima del baúl.

Gato búlgaro

A partir de ese momento, la riña entre los dos vecinos ya no tuvo solución. Nosotros pensamos en el pobre gato que no tuvo la culpa de nada y acabó teñido de negro. Así acabamos este breve repaso de gatos búlgaros.

Sello búlgaro


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Gatos de ojos rojos, de Iwao Akiyama

El pintor y grabador japonés Iwao Akiyama dedicó la mayoría de su obra a las lechuzas y a los gatos, además de representar a algún que otro animal y desnudos de mujeres. Su estilo deja entrever cierta ingenuidad y, en nuestra opinión, mucha alegría. Tanto los gatos como las lechuzas presentan un rasgo en común: los ojos rojos.

Nació el 21 de marzo de 1921 en un pueblecito de la prefectura de Oita y a los ocho años un monje budista le enseñó a dibujar. Empezó interesándose por un tipo de pintura con tinta llamado “suibokuga”. Hasta después de la II Guerra Mundial, cuando Japón empezó a notar la influencia cultural y artística de Estados Unidos y Europa, no se consagró en cuerpo y alma a la pintura.

En 1956, con 35 años, se licenció en la Escuela de Arte Taiheiyo, donde estudiaron numerosos artistas japoneses interesados en el arte occidental, pero no tardó en decantarse por el grabado en madera. Estudió con maestros grabadores como Shiko Munakata, desde 1959 hasta 1965, y también con Teijiro Fuse y Hanjiro Sakamoto.

Gato, de Shiko Munakata

Espero

Las obras de Iwao Akiyama se vieron por primera vez en la Exposición de Grabados del College Women’s Association of Japan (CWAJ), en 1966, y desde entonces participó en esta exposición cada año. En 1977 se unió a otros tres alumnos de Shiko Munakata para una exposición colectiva. Durante su vida realizó más de 250 exposiciones en solitario en Japón y quince en el extranjero, las dos últimas en Seattle y San Francisco en 2002.

Atrévete a morderme el rabo (1994)
Gato juguetón
Nuevos alumnos

Fue miembro de la Asociación de Artistas de Japón, del Club Arte del Pacífico y del Grupo Saku, especializado en el grabado en madera. Sus obras forman parte de las colecciones del Museo Nacional de Inglaterra, Museo Nacional de Escocia, Galería Nacional Victoria de Melbourne, Museo de Arte Japonés de Haifa y Museo de Arte de Cincinnati.

Contentos
El dueño

En los grabados de Iwao Akiyama hay muy poco color, casi todos son en blanco y negro, a excepción de los ojos, que suelen limitarse a un punto rojo en el centro de una pequeña raya negra. A pesar de esta escasez de colorido, sus gatos son muy expresivos. Basta con ver el grabado titulado “El asesino”. Imaginamos que el artista observó a un gato a punto de saltar sobre algo.

El asesino
En el filo
Sumi no neko

No hemos encontrado fotos de Iwao Akiyama con gatos. De hecho, hay muy poca información sobre él en Internet, como si fuera un hombre reservado, celoso de su vida privada; por lo que esta entrada es mucho más corta de lo habitual.

Gato perezoso
Rivales en el amor (1994)

Parece ser que quiso que sus obras se imprimiesen en un papel japonés sumamente fino de largas fibras que nunca llega a ser totalmente liso. Por eso, muchas de las imágenes que reproducimos aquí parecen tener “ondas”. Una edición suya oscila entre cien y doscientos ejemplares numerados y firmados.

Gato atigrado
Gato negro descansando
Me gustan mis zapatos

Quizá sea menos conocido que otros grabadores de su época por ese toque ingenuo en su obra. Como hemos dicho antes, nació en el campo, cerca de la ciudad de Taketa, en la isla de Kyusyu, un lugar con una naturaleza espléndida, pero que no influyó en que hubiera paisajes en sus grabados. Solo las lechuzas aparecen en una rama o al lado de algún árbol.

Luna que mira (2002)
Gato y mariposas
Gatos simpáticos (1994)

Desde que se decantó por el grabado en madera a finales de los años cincuenta, hasta su muerte, el 15 de septiembre de 2014, en Matsudo, a los 93 años, produjo un sinfín de gatos, lechuzas y desnudos de mujeres, como si estos tres temas le obsesionaran. También en la cultura occidental, el gato y la lechuza, o el búho, aparecen juntos. Por ejemplo, el poeta Edward Lear escribió un poema titulado “La gata y el búho” (https://gatosyrespeto.org/2020/06/11/la-gata-y-el-buho/).

Ha llegado la primavera


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Gatos y mujeres artistas (Parte 2)

Gatito (Judith Linhares)

Judith Linhares es una declarada feminista que realiza cuadros muy personales y políticos. Nació en 1940 y se dio a conocer en los sesenta y setenta con el auge artístico en la Bahía de San Francisco. Se trasladó a Nueva York en los ochenta y reside allí desde entonces. Suele vivir con dos gatos porque, según ella, son su inspiración. Pero no suele plasmarlos en sus cuadros, lo que no nos permite dedicarle toda una entrada. La foto en que se la ve sentada en el suelo con su gato Nelson fue hecha por Stephen Spretniak en 2001 para el catálogo de una exposición.

Judith Linhares (Foto de Stephen Spretniak, 2001)

Nuestra favorita es de 2015: ella barriendo el estudio con dos gatos tumbados en el suelo haciendo lo que hacen todos los gatos cuando se barre.

Judith Linhares en su estudio (Junio de 2015)

Martha Stettler (25 de septiembre de 1870 – 16 de diciembre de 1945) fue una pintora y grabadora Suiza nacida en Berna. Estuvo entre los fundadores de la parisina Academia de la Grande Chaumière, que codirigió desde 1909 hasta su muerte. La incluimos aquí porque el cuadro “Naturaleza muerta con gato” (el único pintado por ella con un gato) tiene una peculiaridad: hay tres gatos, uno dentro y dos fuera.

Naturaleza muerta con gato (Martha Stettler)

Olga Ivinskaya, poetisa, escritora y traductora soviética nacida en Tambov, Rusia, el 16 de junio de 1912, fue la gran amiga y amante de Boris Pasternak, ganador del premio Nobel, durante los últimos trece años de la vida de este y le inspiró el personaje de Lara para la novela “Doctor Zhivago”, escrita en 1957.

Olga Ivinskaya

La detuvieron en dos ocasiones por su relación con Pasternak, la primera en octubre de 1949, y la condenaron a cinco años en un gulag, pero fue liberada en 1953. Al morir Pasternak en 1960, volvió a ser detenida con su hija Irina, fruto de su primer matrimonio. Cumplió cuatro años de una condena de ocho. Nunca recuperó la correspondencia ni los documentos requisados por el KGB. Falleció en Moscú el 8 de septiembre de 1995.

Olga Ivinskaya

Rhys Caparn (1909-1997) fue una escultora estadounidense conocida por sus obras semiabstractas dedicadas en gran parte a los animales. Sin embargo, solo hemos encontrado una escultura de gato, realizada en 1939. Estudió en París y Nueva York, y expuso por primera vez a los 23 años.

Gato (Rhys Caparn, 1939)

En esta foto realizada en 1948 por Maya Deren (otra gran amante de los gatos https://gatosyrespeto.org/2017/11/30/la-vida-privada-de-una-gata-y-maya-deren/) la vemos sujetando a un gatito blanco, quizá el modelo de la escultura. Decía que iba al zoológico de Nueva York dos o tres veces a la semana para dibujar a los animales y entenderlos mejor.

Rhys Caparn (Foto de Maya Deren, 1948)

Kasia von Szadurska, en realidad Margarethe Casimirowna Schadursky-Sternberg, fue una retratista e ilustradora expresionista alemana. Nació el 23 de febrero de 1886 en Moscú y falleció el 3 de abril de 1942 en Berlín. Se casó en 1910 con un tal Otto Ehinger, que se trasladó a Meersburg en 1914 mientras ella permanecía en Constanza, al otro lado del lago del mismo nombre. Por alguna razón desconocida, él quiso mantener el matrimonio en secreto.

Autorretrato (Kasia von Szadurska)

Siguieron viviendo en casas separadas hasta 1922 cuando Kasia se mudó a Meersburg. Se divorciaron en 1935 después de que fuera acusada de tener una relación extramatrimonial; su marido obtuvo la custodia de sus dos hijos. Con la aparición del nacionalsocialismo no pudo seguir exponiendo y dependía totalmente de encargos para sobrevivir. Falleció a los 56 años.

(Kasia von Szadurska)

Sonia Delaunay (Sarah Ilínichna Stern) nació en Odesa el 13 de noviembre de 1885. Estudió en Rusia y en Alemania antes de trasladarse a París, donde pasó la mayor parte de su vida y fundó el Orfismo con su marido Robert Delaunay y otros. En 1964 se convirtió en la primera mujer viva con una retrospectiva en el Louvre.

Sonia Delaunay

Durante su estancia en Madrid conoció a Serguéi Diaghilev y diseñó el vestuario de  “Cleopatra” representada en Madrid, y de “Aida”, en Barcelona. Decoró el “Petit Casino” madrileño y fundó la tienda “Casa Sonia”, con sucursal en Bilbao, en la que vendía sus diseños. Tuvo un famoso salón en la capital española hasta su regreso a París en 1920.

Gato y perro descansando (Sonia Delaunay, 1969)

Aquí la vemos con dos de sus pasiones, el teléfono y el gato. Falleció el 5 de diciembre de 1979 y está enterrada al lado de su marido, que murió en 1941.

Sonia Delaunay

Sophie Kerr (23 de agosto de 1880 – 6 de febrero de 1965) fue una prolija escritora a principios del siglo XX cuyas historias en torno a mujeres inteligentes y ambiciosas reflejaban su trayectoria. En una época en que pocas mujeres eran autosuficientes, se trasladó a Nueva York. Trabajó como editora de una revista y escribió más de 500 relatos cortos, 23 novelas, poemas y una obra de teatro estrenada en Broadway.

Sophie Kerr

En 1965 legó 578.000 dólares al Washington College dr Chestertown, Maryland, para un premio literario anual. Desde 1968, la universidad ha repartido más de 1,4 millones de dólares entre jóvenes y prometedores escritores.

Sophie Kerr y Thomas Hardy

Sophie tenía un importante gato negro llamado – cómo no – Thomas Hardy que aparecía en las felicitaciones de Navidad de 1960.

Tilla Durieux, de verdadero nombre Ottillie Godefroy, fue una actriz de teatro y cine de las primeras décadas del siglo XX. Nacida el 18 de agosto de 1880, debutó en el teatro Moravian de Viena en 1902.  Se casó tres veces; la primera en 1904 con el pintor berlinés Eugen Spiro, del que se divorció al año después de enamorarse del marchante Paul Cassirer. Se casaron en 1910 y se divorciaron en 1926. Durante el juicio, Cassirer se excusó y se suicidó en una sala contigua.

Tilla Durieux (Foto de Becker & Maass, 1922)

Volvió a casarse con el financiero Ludwig Katzenellenbogen, promotor del teatro Neues Schauspielhaus de Berlín. Creemos que las fotos fueron tomadas en los años 20 en Berlín, cuando era famosa en esa ciudad. En 1941, Katzenellenbogen fue detenido por la Gestapo en Tesalónica y murió en un campo de concentración en 1944. Tilla era miembro del Socorro Rojo Internacional. Falleció el 21 de febrero de 1971.

Tilla Durieux en 1923

Acabamos este artículo con la foto de una mujer totalmente desconocida y de su gato.


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Gatos (y otros animales) en la meseta tibetana

Leopardo

Muy pronto se estrenará en España un documental que muchos críticos han calificado de “película de la naturaleza más importante del año”. Se trata de “El leopardo de las nieves”, codirigida por Vincent Munier y Marie Amiguet, con comentarios del escritor Sylvain Tesson.

No solemos incluir a grandes felinos en nuestros artículos, pero en este caso queremos hacer una excepción porque lo que muestra esta película nos pareció algo único, por la diversidad de especies, la grandiosidad del paisaje y el enorme respeto que muestra Munier a la hora de filmar a los animales.

Leopardo
Ciervos

Mantiene las distancias, jamás se acerca al animal, intenta pasar desapercibido, se esfuerza en no interrumpir la vida de la naturaleza, pero él mismo reconoce que es difícil. Los animales captan rápidamente el olor del ser humano,  aunque este aprenda – como Munier – a permanecer inmóvil durante horas.

Picas de Ili (Ochotonas)

Ha perfeccionado la técnica del acecho, o quizá sería mejor decir del “aguardo”, si existiera dicha palabra. Puede estar días en el mismo sitio esperando a que aparezca el animal al que quiere fotografiar, pero cuando tuvimos la oportunidad de hablar con él, nos dijo que le embarga la emoción cuando por fin aparece y le impide en ocasiones interponer la cámara entre el animal y su mirada.

Leopardo
Huella de leopardo en el barro

Le ha ocurrido en varias ocasiones: “Ya sé que no es muy profesional, pero cuando llevas esperando semanas, meses para ver al lobo blanco ártico y aparece, dejas de pensar”. Sus fotografías son diferentes, tenemos la sensación de que comunican algo mítico.

Pica de Ili

Aunque su película está dedicada al leopardo de las nieves, él mismo dice que no es el verdadero protagonista. El protagonista podría ser el maravilloso pájaro de plumaje naranja cuyo nombre ignoramos, o cualquiera de los muchos animales que pasan, van y vienen, durante los 90 minutos de duración del documental. Y, por una vez, no solo hay imágenes de gatos en esta entrada, sino de algunos de los maravillosos animales que aún pueden verse en un entorno tan agreste como espléndido.

Conejo

El gato de Pallas o manul (Felis u Otocolobus manul), al que dedicamos una entrada hace cuatro años y en la que incluimos una fotografía de Vincent Munier, por cierto (https://gatosyrespeto.org/2018/08/02/el-gato-pallas-o-felis-manul/), aparece en varias ocasiones en el documental. Dos de las fotografías que incluimos (cabeza de manul y manul en la nieve) son fotografías suyas, las otras son capturas de pantalla del documental.

Gato de Pallas

Pero cuál no fue nuestra sorpresa cuando, ya en la parte final del documental, descubrimos a un gato doméstico en la cabaña de unos pastores nómadas. Se trata de un precioso gato rubio claro durmiendo a sus anchas en una mesa mientras la familia y los visitantes hablan y se mueven.

Nos extrañó mucho la presencia de un gato doméstico en este entorno. Munier nos explicó que hay poquísimos gatos domésticos en esta zona – lo que no nos sorprende –, pero que algunas familias nómadas los tienen para deshacerse de los roedores. Ahora bien, si son nómadas, ¿qué hace el gato? Al parecer, le llevan con ellos y el gato se adapta. Su papel es importante debido a la cantidad de roedores que puede llegar a infestar un campamento.

Como se ve en la película, los nómadas tienen cabañas – incluso podríamos decir casas – estables construidas en puntos clave para pasar los durísimos inviernos. Una cámara “trampa” muestra la temperatura en el momento en que pasa el leopardo: 23 grados centígrados bajo cero… Marie Amiguet, la cineasta que rodó los planos de Vincent Munier y Sylvain Tesson mientras aguardan, dijo en una entrevista que al ser un frío muy seco, se hace mucho más soportable.

Gato de Pallas

Volviendo al amor que Vincent Munier siente por la naturaleza, se lo transmitieron sus progenitores, sobre todo su padre, al que acompañaba desde muy pequeño en los grandes bosques de los Vosgos, una región situada al este de Francia, a unos cien kilómetros en línea recta de Alemania. Él le enseñó a ser paciente, a mantenerse en silencio, a estar acorde con el mundo que le rodea y a observar.

Osos

Vincent Munier cree, y estamos totalmente de acuerdo con él, que no es necesario desplazarse miles de kilómetros para ver animales “exóticos”. Es hora de que volvamos a redescubrir lo que tenemos al lado de casa, incluso en las ciudades: las urracas, los gorriones, las tan mal vistas palomas… Y si salimos al campo, no basta con hacer senderismo o ciclismo de monte. Hay que detenerse, volver a aprender a ver y a escuchar.

Yak

No sería una mala idea que todos los niños, incluso los que viven en pueblos, pero sobre todo los de las ciudades, pudieran salir al campo de vez en cuando y se les enseñara a observar a un mirlo, un zorro, un conejo, una culebra  y, de noche, un búho, por ejemplo. Debemos volver a maravillarnos con los seres que comparten nuestro planeta y a los que ignoramos. Debemos volver a ver la naturaleza y dejar de utilizarla. ¿Cuántos niños han visto un renacuajo hoy en día?

Zorro tibetano

El primer reportaje fotográfico de Vincent Munier fue “Le ballet des grues” (El baile de las grullas). Dos veces al año, la grulla común (Grus Grus) pasa por encima de su casa de los Vosgos en su viaje migratorio desde Marruecos hasta Escandinavia y viceversa. Siguió el viaje de las grullas y descubrió la laguna de Gallocanta, en Aragón, donde se detienen miles de grullas a descansar.

Gato de Pallas

No hablamos de Henry Beston con Vincent Munier, pero volveremos a recordar sus palabras una vez más: “Necesitamos tener otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. El hombre, desde su lugar alejado de la naturaleza universal y desde una vida de complicados artificios, observa a la criatura a través del cristal de sus conocimientos, ve la pluma magnificada y toda la imagen distorsionada. Somos condescendientes hacia ellos al creerlos incompletos, por el trágico destino que les hizo adoptar una forma tan inferior a la nuestra. Y al hacerlo nos equivocamos, estamos muy equivocados. El animal no debe ser medido por el hombre. En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro, ellos se mueven terminados y completos, dotados con extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, siguiendo voces que jamás oiremos. No son nuestros hermanos, no son nuestros subordinados, son otros seres atrapados con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y la labor de la tierra”.

Antílopes tibetanos


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Gatos y mujeres artistas (Parte 1)

Dolores del Río

Muchas artistas tuvieron gatos, pero a veces solo encontramos una o dos fotos, un cuadro y poco más. Por eso hemos decidido reunir a varias mujeres (pintoras, escritoras, escultoras, actrices) fotografiadas con gatos o que han realizado obras representando gatos, y acompañar las imágenes con una corta reseña de sus vidas. Por cierto, la selección no puede ser más ecléctica.

Dolores del Río

Dolores del Río, de verdadero nombre Dolores Asúnsolo López Negrete (Durango, México, 1906 –  Los Ángeles, EE UU, 1983). En 1921, a la edad de quince años, se casó con el escritor Jaime Martínez del Río, un rico hacendado licenciado en leyes dieciocho años mayor que ella, cuyo apellido adoptaría más tarde como nombre artístico. Su belleza llamó la atención del director estadounidense Edwin Carewe, que le dio un pequeño papel en una película.

Dolores del Río

Su fulgurante éxito hizo que se instalara en Estados Unidos entre los años 1925 y 1942. La llegada del cine sonoro no supuso ningún problema y se adaptó sin dificultades. Ya de vuelta a México, se entregó en cuerpo y alma al cine nacional convirtiéndose en la gran estrella del país. Las cuatro fotos que publicamos son claramente publicitarias, incluso cuando está sentada delante de una chimenea con el mismo gato negro en brazos. Sin embargo, tanto la actriz como el gato parecen cómodos juntos.

Dolores del Rio

Elin Kleopatra Danielson-Gambogi (3 de septiembre de 1861 – 31 de diciembre de 1919) fue una pintora finesa, conocida sobre todo por sus obras realistas y retratos. Formó parte de la primera generación de mujeres finesas que recibió una educación profesional. Tenía diez años cuando su padre se suicidó, pero a pesar de las dificultades, su madre y su tío materno la alentaron para que se dedicara a la pintura. Solo encontramos un cuadro suyo con gatos, realizado en 1892.

Elin Danielson-Gambogi (1892)

Feliza Bursztyn (8 de septiembre de 1933 – 8 de enero de 1982) fue una artista colombiana que utilizó chatarra de hierro y acero para realizar composiciones que ella misma denominaba “chatarras” y estuvo entre los primeros artistas colombianos en realizar instalaciones. Ninguna de sus chatarras representa a un gato, pero encontramos una maravillosa foto tomada en su taller con su precioso gato. Falleció de un infarto a los 48 años en París.

Feliza Bursztyn

 Frida Kahlo (Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón) nació el 6 de julio de 1907 en casa de sus padres en Ciudad de México, hoy convertida en museo y conocida como la Casa Azul. A los seis años tuvo poliomielitis y a los 18 años, el autobús en el que viajaba con su novio fue arrollado por un tranvía. Sufrió graves fracturas y una lesión en la espina dorsal. Una forzada inmovilidad de meses la empujó hacia la pintura.

Frida Kahlo – Autorretrato, 1940

Se relacionó con numerosos artistas, entre ellos Diego Rivera con el que se casó el 21 de agosto de 1929. La artista fue famosa en vida, pero no nada comparable a la auténtica “Fridamanía” de estas últimas tres décadas. El accidente le dejó terribles secuelas. Falleció el 13 de julio de 1954 a los 47 años. No creemos que le gustaran especialmente los gatos, prefería la compañía de perros, monos y cervatillos.

Frida Kahlo con gato

Irène Nemirovsky era una novelista rusa que escribió en francés. Nació en Kiev el 11 de febrero de 1903 y falleció en 19 de agosto de 1942 en el campo de concentración de Auschwitz. Tuvo mucho éxito en Francia en los años treinta, pero cayó en el olvido después de la II Guerra Mundial. La autora fue deportada unos meses antes que su marido, Michel Epstein, que también murió en la cámara de gas del mismo campo en noviembre. Ambos eran apátridas, ya que nunca consiguieron que Francia les concediera la nacionalidad a pesar de llevar viviendo más de 20 años en el país.

Irène Nemirovsky y Kissou (1928)

Hemos encontrado dos maravillosas fotos de la escritora con su enorme gato Kissou, que debía pesar cerca de nueve kilos.

Irène Nemirovsky

Jennifer Higdon es una compositora estadounidense nacida en Brooklyn el 31 de diciembre de 1962. Aprendió sola a tocar la flauta a los 15 años, Aunque no empezó a estudiar música en serio hasta los 18 años y composición hasta los 21, está entre los compositores más importantes de música clásica contemporánea.

Jennifer Higdon con Beau

Su trabajo abarca un amplio género, desde obras orquestales a música de cámara, coral, para viento, canciones y óperas. Ha sido admitida en la Academia Americana de Artes y Letras durante la ceremonia anual celebrada el 18 de mayo de 2022. No nos cabe la menor duda de que la compositora adora a los gatos.

Jennifer Higdon
Jennifer Higdon

Jean Iris Murdoch nació en 15 de julio de 1919 en Dublín y falleció el 8 de febrero de 1999 en Oxford. Autora y filósofa, publicó numerosas novelas psicológicas salpicadas de elementos satíricos, cómicos y filosóficos. Era una gran amante de los gatos, pero solo hemos podido encontrar una foto suya con un precioso callejero. Se casó con John Bailey, crítico literario y novelista, en 1949 y estuvieron juntos cuarenta y tres años. Durante los dos últimos años de su vida, en los que el Alzheimer destruyo su gran intelecto, su marido se dedicó totalmente a cuidar de ella.

Iris Murdoch

Maya Lin es una arquitecta y escultora estadounidense nacida en Athens, Ohio, el 5 de octubre de 1959. Saltó a la fama en 1981, cuando aún estudiaba en la Universidad de Yale, al ganar el concurso para el Monumento dedicado a la memoria de los veteranos de la Guerra de Vietnam en Washington DC. Se trata de un muro de granito negro pulido de 75 metros de largo en el que están escritos todos los estadounidenses que murieron como resultado de dicha guerra.

Maya Lin

Desde entonces ha diseñado numerosos memoriales, edificios públicos y privados, paisajes y esculturas. Es conocida por su lucha contra el deterioro medioambiental. Hemos encontrado dos fotos suyas con gatos. La primera, probablemente al principio de su carrera, cuando tenía un gato negro, y la segunda, más reciente, con un importante gato blanco y negro tumbado en la mesa de su estudio.

Maya Lin


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Los gatos de Pamela Kellino y James Mason

El actor James Mason y su esposa, la actriz y autora Pamela Kellino, fueron famosos por su amor a los gatos, sobre todo siameses, que estaban muy de moda en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo.

En una foto hecha probablemente en 1945 para la promoción de la película “La mujer bandido” (Wicked Lady) vemos, de izquierda a derecha, primero a Toy Boy (en el suelo), al siamés Tribute en brazos de Pamela Kellino y a Whitey Thomson (Blancucho Thomson, a pesar de ser negro como un tizón) con James Mason. La gata Augusta Leeds no está en la foto al estar ocupada en otros menesteres y parece ser que el perro que no se digna a mirar a cámara estaba de paso.

1945
Artículo de James Mason en Esquirre

En la época, las revistas y los diarios hablaban a menudo de los numerosos gatos que poblaban los hogares de los Mason, al principio en el condado de Surrey, Reino Unido, y posteriormente en Beverly Hills, California. En 1949, cuando aún vivían en la bonita casa de Surrey – no se mudaron a California hasta 1951 – publicaron un libro titulado “The Cats in Our Lives” (Los gatos en nuestra vida), escrito por los dos e ilustrado por él.

Ilustraciones de James Mason

El libro no es fácil de encontrar y su precio oscila ahora entre las 70 libras (páginas amarillentas) y los 289 dólares. La pareja cuenta anécdotas que vivieron con sus gatos (y algunos perros). Por lo que hemos visto, las hay cómicas y también trágicas. Viajaban a Estados Unidos en barco para poder llevarse a sus adorados gatos. El editor que publica el libro es Michael Joseph, un gran amante de los gatos al que pronto dedicaremos una entrada.

El periodista Howard C. Heyn, del medio “The News and Courier”, visitó a James Mason en su casa, y el 3 de julio de 1949 escribió: “Por muy mordaz que parezca en la pantalla, Mason es bastante reservado en su hogar. Es educado, pero distante con los extraños”.

Y sigue diciendo: “Los fabulosos gatos de los Mason también demostraron ser retraídos. Entraron y salieron del salón, pero ninguno trepó por las paredes. Mason me dijo que tenían nueve gatos, contando a un ‘invitado’. Tanto él como Pamela están entusiasmados con la publicación de su nuevo libro”.

“Pamela me contó que los ocho gatos tienen una habitación propia al fondo de la casa, conectada al exterior por una escalera privada. Cuando los Mason se mudaron, y a medida que vaciaban las cajas de cartón, las almacenaban en la habitación del fondo. Un día, los ocho gatos desaparecieron. Después de buscarlos por todas partes, los encontraron allí, cada uno sentado con suma dignidad en una caja de cartón. Bastó con cambiar las cajas por unas nuevas para que quedaran definitivamente instalados”.

En Beverly Hills, Pamela y James compraron la propiedad que Buster Keaton había hecho construir para su mujer, Natalie Talmadge, en un terreno de algo más de una hectárea. Mason encontró en la casa una gran cantidad de bobinas de nitrato que todo el mundo daba por perdidas. Gracias a que se encargó de hacer transferir la imagen a un soporte de celulosa, se pudieron salvar varias películas producidas por el cómico.

En Estados Unidos seguían teniendo nueve gatos. En otra entrevista realizada en los años cincuenta, Pamela Kellino le explica al periodista – a quien le parecen muchísimos gatos – que si te gustan los gatos, siempre llegan más. Mason añade con cierta ironía: “La señora de George Sanders sale disparada para Europa y nos pide que cuidemos de su gato. Regresa, pero se olvida del gato, y el gato se convierte en uno de los nuestros”. La “señora de George Sanders”, en esos años, era Zsa Zsa Gabor, nada menos. De ahí la “cierta ironía”.

Con el gato Ian Smith, 1945

Amantes de los gatos del mundo entero escribían a la pareja, contándoles historias de gatos que en un principio no leían. Sin embargo, mientras esperaban a su hijo Morgan, decidieron hacerlo y se quedaron atónitos ante la calidad de algunos de los relatos. Escogieron diez, publicados en 1956 por la editorial Julian Messner. Inc., bajo el título “Favorite Cat Stories of Pamela and James Mason” (Historias favoritas de gatos de Pamela y James Mason) e ilustrados por Gladys Emerson Cook.

Ilustración de Gladys Emerson Cook

Personalmente nos parecen mucho más divertidas las ilustraciones realizadas por Mason para el primer libro. Por cierto, este segundo es bastante más barato que el primero, entre 33 y 44 dólares.

Los años pasaron y la pareja siguió adoptando gatos, hasta que se divorciaron en 1964. En un escueto artículo en el New York Times se lee que Pamela obtuvo la custodia de la hija e hijo de ambos, Portland, de 15 años, y Morgan, de 10, y que los Mason llevaban 23 años casados. Pero no se menciona quién se quedó con los gatos. Probablemente Pamela, ya que James le dejó la casa de Beverly Hills.

Una vez, James Mason dijo: “No hace falta enseñar a un gato a divertirse, su genio es ilimitado en este terreno”.

Pamela, de nombre de soltera Pamela Helen Ostrer, nació el 10 de marzo de 1916. Fue actriz, escritora y guionista. Conoció a James Mason estando casada con el director de fotografía Roy Kellino, del que conservó el apellido después de divorciada. Falleció el 29 de junio de 1996, a los 80 años, de un infarto en su casa de Beverly Hills.

James Mason nació el 15 de mayo de 1909 en el Reino Unido. Se matriculó en Arquitectura en la Universidad de Cambridge, pero muy pronto lo dejó para dedicarse al teatro, aunque nunca estudió Arte Dramático. Fue objetor de conciencia durante la II Guerra Mundial, por lo que su familia dejó de hablarle durante varios años.

Es recordado por papeles protagonistas en películas de aventuras como “El prisionero de Zenda”, cintas románticas como “Ha nacido una estrella” (con Judy Garland) o por dar vida al profesor Humbert Humbert en “Lolita”. No le importaba interpretar a antihéroes o a personajes desagradables. Falleció el 27 de julio de 1987 en Lausana, Suiza. Sus cenizas están enterradas en el cementerio de Corzier-sur-Vevey, no lejos de su amigo Charlie Chaplin.

Acabaremos con un curioso retrato del actor. Según lo que hemos podido descubrir está o estaba colgado en un pub de Charing Cross, Londres. No tenemos ni idea de si esto es verdad. Es curioso, desde luego, aunque no muy bueno. Se ve a Mason sentado en un sillón con un siamés en el regazo delante de un friso de dibujos prehistóricos. Sorprendente. ¿Un sillón en una cueva prehistórica?


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Los gatos gordos de Fernando Botero (II)

El 7 de junio de 2016 publicamos una entrada sobre los gatos gordos del pintor Fernando Botero (https://gatosyrespeto.org/2015/06/07/el-gato-gordo-de-fernando-botero/), centrándonos sobre todo en sus esculturas. Han pasado siete años desde entonces y hemos descubierto que hay muchísimos gatos en su obra, así que repetimos.

Uno de los cuadros que le ayudó a alcanzar la fama fue “La familia presidencial”, pintado en 1967 en Nueva York. Es una representación muy crítica del poder que muestra al presidente, a su esposa con una estola de zorro colgada del brazo, a la abuela/suegra y a la hija acompañados por un general y un obispo. Detrás del presidente vemos al pintor ante su lienzo aludiendo claramente a “Las Meninas” de Velázquez, y en primer término, un gato marrón con collar y una serpiente. No nos atrevemos a hacer ningún comentario sobre el simbolismo de estos dos animales.

La familia presidencial (1967)
Ereván (Armenia)

No es de extrañar que Botero haga referencia a un cuadro de Velázquez, ya que al parecer, durante su estancia en Madrid en 1952, mientras estudiaba en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, se dedicaba a vender dibujos y cuadros delante del Museo del Prado para sobrevivir.

Gato con pelota
La solterona con su gato (1974)

El pintor nació el 19 de abril de 1932 en Medellín. Tenía un hermano cuatro años mayor que él, y cuatro años más tarde, en 1936, nació su hermano menor y su padre falleció. En 1944, a petición de un tío, estudió tauromaquia, pero cuando su familia entendió que no era su vocación, pudo dedicarse a la pintura.

1978
Medellín (Colombia)

Sufragó sus estudios realizando ilustraciones para un periódico local antes de trasladarse a Bogotá en 1951, año en que ya tuvo dos exposiciones individuales. E 1952 ganó el segundo premio en IX Salón Nacional de Artistas, y con el dinero del premio se compró un billete en un barco italiano que le llevó a Barcelona, y de allí se fue a Madrid.

1995
Rambla del Raval (Barcelona)

De Madrid pasó a París, luego a Italia y en 1955 regresó a Bogotá, donde expuso las obras hechas en Europa. Pero no recibió críticas positivas ya que en Colombia estaba de moda la vanguardia francesa. Después de una temporada en México, se trasladó a Nueva York, ciudad en la que se instaló definitivamente.

1996

Aunque los comienzos fueron duros, logró exponer individualmente en 1962 con bastante éxito. A finales de los sesenta y principios de los setenta empezó una larga serie de cuadros sobre la familia con toques satíricos, cómicos y también muy cariñosos. En los retratos de familia en interiores suele haber gatos. En el exterior perros. A veces los dos.

Niña con gato

El primero que encontramos fue “Familia”, de 1969. Un padre, una madre y sus dos hijos están acompañados por un gato enorme, totalmente desproporcionado, más grande que el niño sentado en el regazo de su padre y que parece sonreír, lo que no hace la familia.

Familia (1969)
Familia (1997)

En “La familia colombiana” (1973), un cuadro muy curioso por cierto, el padre sujeta a un gato atigrado en el regazo, mientras que la madre, de pie detrás de él, lanza una mirada asesina a la criada que les trae una bandeja con café. Ahora bien, ¿por qué hay un adolescente desnudo dormido en el sofá?

La familia colombiana (1973)

Pero en otro cuadro de 1970, el gato en brazos del niño es minúsculo. Esta familia no tiene nada de colombiana, es el vivo retrato de la perfecta familia nuclear estadounidense: padre, madre, dos hijos, una hija, perro y… dos gatos, todos posando delante de la perfecta casa con jardín.

Una familia (1970)

De la misma época hay cuadros de burdeles y desnudos. “La casa de Mariduque” satiriza claramente las costumbres sexuales. Un hermoso gato blanco con collar está acostado en el suelo a la izquierda, y a la derecha, una criada muy pequeña dispuesta a barrer las colillas tiradas en el suelo, el plátano a medio comer y ¿el hombre durmiendo la borrachera debajo de las sillas?

La casa Mariduque (1970)
Mujer sentada con gato (1994)

Uno de nuestros preferidos en “Naturaleza muerta con sopa verde”, realizado en 1972. Según muchos críticos, se nota claramente la influencia de Jan Davidson y Jan Van Eyck, dos grandes maestros holandeses del siglo XVII. En la mesa, un plato de sopa recién servida de la sopera. Pero el gato no esperará a que le inviten a participar en la comida.

Naturaleza muerta con sopa verde (1972)

Otro cuadro maravilloso pintado en 1969 se titula “Las hermanas”, con nada menos que cuatro gatos de colores diferente, quizá uno para gata hermana, ya que la mujer que sujeta al gato parece más bien la criada. Uno de los gatos, subido al aparador, puede que intenté cazar algo.

Las hermanas (1969)

Fernando Botero siguió añadiendo gatos en sus cuadros en la década de los noventa, en muchas ocasiones al lado de una mujer sola, como en “Mujer desnuda con gato”, de 1995.

Mujer desnuda con gato (1995)

También de esa época, concretamente de 1994, es el cuadro de un enorme gato rubio de pie en una cama en la que casi no cabe.

1994

No hemos podido fechar todos los cuadros del pintor con gatos. Es posible que el más reciente sea “Dos hermanas”, del que también encontramos el boceto.

Dos hermanas

También desconocemos la fecha de otro favorito nuestro, “Escena doméstica”. Una madre tiene un gato en brazos, tal vez para protegerlo de las intenciones de uno de sus hijos, mientras el otro está a punto de tirar la plancha al suelo. La niña, más modosa, juega tranquilamente con su muñeca.

Escena doméstica

No sabemos si Fernando Botero tiene o tuvo gatos, pero un artista que retrata a un gato sentado en una silla tapizada (1969) al lado de una pelota debe sentir afecto por ellos.

1969