Gatos y Respeto

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Gatos en autorretratos – Parte 1

Clara MacLean Sargeant (Década de 1920)

Muchos artistas convivieron y conviven con gatos, algunos – la minoría – no los incluyen en sus obras, otros les dedican decenas de cuadros, esculturas, páginas… Y también los hay que se retratan con ellos. Hemos escogido a treinta y dos artistas contando a Clara MacLean Sargeant, de la que solo sabemos que nació en Iowa en 1885. Nos ha sorprendido que todos los autorretratos con gatos son de artistas contemporáneos. Si ya tienen una entrada en nuestro blog, nos limitamos a indicar el enlace y quizá a añadir un comentario sobre la obra. Los artistas aparecen por orden alfabético. Dada la extensión de la entrada, la hemos dividido en dos partes.

Gertrude Abercrombie (1934)

GERTRUDE ABERCROMBIE (https://gatosyrespeto.org/2017/07/20/gatos-soledad-surrealismo-y-gertrude-abercrombie/) Curiosamente, cuando realizamos la entrada no incluimos ninguno de estos dos autorretratos. Decía que siempre se pintaba a sí misma.

Gertrude Abercrombie

BALTHUS, de nombre completo Balthazar Klossowski de Rola. Le dedicamos una entrada en 2015 (https://gatosyrespeto.org/2015/04/03/mitsou-el-eterno-gato-del-pintor-balthus/), pero este autorretrato merece un comentario. Pintado en 1935, en el lienzo blanco apoyado contra el taburete se lee en inglés: “Retrato de Su Majestad el Rey de los Gatos, pintado por sí mismo”. Firmaba las cartas a su futura esposa como “Rey de los Gatos”, y en sus memorias dijo: “Entendí muy pronto mi afiliación secreta y misteriosa al mundo de los gatos. Sentía el mismo interés por la independencia”.

Balthus (1935)

WILL BARNET (https://gatosyrespeto.org/2017/04/06/los-gatos-del-pintor-estadounidense-will-barnet/) A Will Barnet le gustaban los gatos y durante toda su vida le acompañó alguno. Estos dos autorretratos, hechos con muchos años de diferencia, lo demuestran.

Will Barnet (1967)

Will Barnet

HILDA BELCHER nació en Vermont, Estados Unidos, en 1881. Fue la segunda mujer que ingresó en la Academia Nacional de Diseño de Nueva York. También estudió en la famosa Art Students League de Nueva York, donde posteriormente dio clases. Se dedicó sobre todo a los paisajes y a los retratos. Hemos encontrado otros cuatro cuadros con gatos. Falleció el 27 de abril de 1963.

Hilda Belcher (Circa 1932)

FERNANDO BEORLEGUI BEGUIRISTAIN, nacido el 21 de enero de 1928 en Campanas, Navarra, pasó la mayoría de su vida en Éibar, Gipúzkoa, porque le sedujo su urbanismo laberíntico. Empezó con un estilo más convencional y realista, inclinándose hacia la abstracción en los años setenta. En la década siguiente dio otro paso hacia delante y sus obras crecieron en tamaño y dramatismo sin dejar nunca de lado una fuerte crítica social. Este curioso autorretrato donde se le ve pintando una caja de madera acompañado de un gato flotante fue realizado en 1992. No hemos encontrado otras obras del artista incluyendo a un gato.

Fernando Beorlegui Beguiristain (1992)

LOUISE BOURGEOIS nació el 25 de diciembre de 1911 en París y falleció el 31 de mayo de 2010 en Manhattan, Nueva York. Escultora, litógrafa y pintora conocida sobre todo por sus instalaciones y esculturas de gran tamaño. Se sabe que en los años cincuenta tenía dos gatos, Champfleurette (de Champfleury, el autor del primer libro dedicado a los gatos) y Tyger. En esta escultura, la artista se mete literalmente en la piel de un gato. Pronto le dedicaremos una entrada.

Louise Bourgeois (2007)

MYRTLE BROOME, nacida el 22 de febrero de 1888, fue una egiptóloga y artista británica. Estudió con el legendario sir William Petrie. En 1927 participó como artista en las excavaciones de Qau el-Kebir (Antaeopolis) y a partir de 1929 acompañó a la Sociedad de Exploración de Egipto durante ocho temporadas al famoso templo de Seti, en Abidos, donde copió las pinturas. Es considerada una de las grandes copistas del arte egipcio. En este autorretrato tenía unos 26 años. Falleció el 27 de enero de 1978.

Myrtle Broome (1914)

JOAN BROWN, de nombre real Joan Vivien Beatty, nació el 13 de febrero de 1938. Fue miembro de la “segunda generación” del Movimiento Figurativo de la Zona de la Bahía (San Francisco y alrededores). En un primer periodo, sus cuadros incluían a mujeres y animales, antes de empezar a integrar imágenes místicas y New Age. Tenía 22 años cuando en 1960 fue incluida en la exposición anual de “descubrimientos” del Museo Whitney. Realizó numerosos autorretratos y cuadros de sus gatos. Falleció a los 59 años, el 26 de octubre de 1999, en Puttaparti, India, mientras participaba en la instalación de un obelisco que había diseñado. También debemos dedicarle una entrada.

Joan Brown (Autorretrato con pez y gato, 1970)

FEDERICO CANTÚ, pintor, escultor, grabador y muralista mexicano, nació el 3 de marzo de 1907. A los 14 años ingresó en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, en Ciudad de México. Posteriormente estudió en Francia y en España antes de regresar a México en 1926. Expuso por primera vez en Los Ángeles, California, en 1929. Sus obras fueron expuestas en la Tate Gallery, en el Museo de Arte Moderno de Chicago y en los Museos Vaticanos. Falleció a los 81 años, el 29 de enero de 1989, en Ciudad de México. No hemos encontrado más cuadros de gatos del pintor.

Federico Cantú (1937)

FERNANDO CASTILLO fue un pintor mexicano nacido en 1895 y formado en las Escuelas al Aire Libre de México que realizó una obra escasa. Trabajó como arriero y pastor, entre otros oficios, para ganarse la vida. En 1928 fue admitido en la Central Popular de San Pablo y exhibió sus obras en la Feria Internacional de Sevilla. Falleció en 1940. Dudamos que este cuadro, titulado “El gato negro”, sea un autorretrato, pero es tan bonito que no hemos podido resistir a la tentación de incluirlo aquí.

Fernando Castillo (1929)

GERTRUDE DES CLAYES nació en 1879 en Aberdeen, Escocia. Estudió en la Academia Julian de París y recibió una medalla en el Salón Francés de 1909. Vivió en Londres de 1906 a 1912 y fue miembro de la Sociedad Nacional de Retratistas (fundada en 1910). En 1912 se trasladó a Montreal, donde permaneció hasta 1936. Falleció en Londres en 1949.

Gertrude Des Clayes (Década de 1930)

FRANCESCO CLEMENTE nació en Nápoles el 23 de marzo de 1952 en una familia aristocrática. Ya adolescente empezó a dedicarse a la pintura y a la poesía de forma autodidacta. Abandonó pronto los estudios de Arquitectura y en 1971 tuvo una primera exposición de collages en Roma. Unos años después viajó a la India, país que le marcó profundamente, y abrió un estudio en Madrás. Su éxito internacional empezó en los ochenta. Expuso en Nueva York, donde tiene otro estudio. Este cuadro se titula “Autorretrato como gato”.

Francesco Clemente (1999)

FERDINAND DESNOS es un pintor naíf autodidacta nacido el 29 de julio de 1901 en el centro de Francia. Casado y padre de cuatro hijas, dibujó y pintó en sus pocas horas libres. En 1927 se trasladó a París para “probar suerte”. Allí se hizo amigo de Maurie Utrillo, Paul Fort y posteriormente de Paul Léautaud, gran amante de los gatos. La tuberculosis le obligó a regresar al campo, pero volvió a París en 1948 aunque pasaba temporadas en un sanatorio. En 1954, los críticos empezaron a interesarse por su obra gracias a André Breto, a quien le había hecho un retrato. Murió el 16 de noviembre de 1958. En vida interesó a un puñado de coleccionistas; hoy se le estudia, dedica retrospectivas y su obra está en numerosos museos.

Ferdinand Desnos (1953)

LEONOR FINI (https://gatosyrespeto.org/2016/04/21/gatos-suenos-disfraces-y-leonor-fini/) Incluimos dos autorretratos de la famosa pintora que sentía pasión por los gatos persas. En uno de ellos, si se fijan, el gato que tiene la pata encima de su hombro no es persa, ni siquiera parece un gato de raza, algo poco habitual en su obra.

Leonor Fini

Leonor Fini


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Gatos de Nueva York vistos por Weegee

Gato con periódico

Weegee era el seudónimo de Usher Fellig, nacido el 12 de junio de 1899 en Zolochov, actualmente en Ucrania, pero entonces parte del Imperio austrohúngaro y de la Galitzia de los Cárpatos. En 1909, cuando tenía diez años, emigró con su madre y hermanos a Nueva York siguiendo a su padre, que se había ido un año antes.

Weegee en 1958

Al llegar a la tierra prometida, sin saber una palabra de inglés, se cambió el nombre por el de Arthur y vivió con su familia en el Lower East Side, ahora un barrio ecléctico, pero entonces el hogar de cientos de inmigrantes alojados en edificios insalubres y en pésimas condiciones.

A los 14 años era un chico tímido, torpe, pobre y sin pulir, aunque inteligente, gracioso, ambicioso y decidido a abrirse camino como fuera. Un fotógrafo callejero le hizo un retrato y quedó fascinado al ver el resultado. Él mismo dijo: “Creo que era un fotógrafo innato con ‘hipo’ en las venas en vez de sangre”. (Antes, el tiosulfato de sodio usado como fijador se llamaba hiposulfito sódico).

Dejó el colegio, empezó a trabajar y acabó en el departamento de revelado del New York Times, donde secaba las fotos antes de que pasaran a ser impresas en papel. Los jóvenes dedicados a este cometido eran llamados “squeegee boys”.

Niña con gato en cuna (Aprox. 1940)

Un poco después pasó al departamento de revelado de la agencia Acme Newspictures, especializada en fotografía de prensa. Cuando sus compañeros se enteraron de que había sido un “squeegee boy”, le llamaron así para burlarse. Con el tiempo descubrieron sus impresionantes habilidades técnicas y se convirtió en Mr. Squeegee.

¿Cómo llegó a Weegee? Nadie lo sabe, pero él se hizo llamar “El famoso Weegee”. Algunos dicen que es una deformación de “ouija”, por una especie de sexto sentido que le permitía estar en el lugar donde se cometía un crimen, se declaraba un incendio o había un atropello para sacar la instantánea que vendería a los periódicos. En realidad, llegaba a tiempo por una razón mucho más prosaica.

No tenía poderes mentales, sencillamente pululaba por las comisarías de Manhattan y cuando los policías le conocieron mejor, le permitieron instalar una radio conectada a las comisarías en su famoso Chevrolet, en el que dormía las noches tranquilas (pocas veces), comía y fumaba. Porque había dos cosas de las que Weegee jamás se separaba, su caja de puros y su máquina de escribir.

Weegee en su Chevrolet (1938)

Guardaba la máquina de escribir en el maletero del coche, con todo el material que necesitaba, alguna cámara de recambio y un taburete donde sentarse. Durante muchos años usó una Graflex Speed Graphic, del tamaño de una caja de zapatos, con negativos de 10 x 12 cm. que debían cambiarse cada vez. Era rápida comparada a otras cámaras de la época, pero solo ofrecía una posibilidad para captar la instantánea. Además de rapidez, tenía otra ventaja: estaba sincronizada a un flash que aportaba una gran nitidez a las fotos hechas de noche.

Firmaba las fotos y solía añadirles un título o una pequeña explicación del incidente, lo que equivalía a una noticia concisa. Por ejemplo, en la foto del 2 de marzo de 1942, el pie reza: “Cuando las llamas se apoderaron del edificio de cinco plantas situado en la calle E. Houston, 372, Manhattan, el policía rescató a dos gatitos en el pasillo. Se los entregó a la Srta. Sally Strumfeld, de la calle Delancey, 218, que prometió cuidar bien de ellos”.

No solo tenía un instinto único para estar en el momento oportuno en el lugar adecuado, también sabía componer las fotos como un cuadro. Quizá no se note tanto en las que incluimos aquí, pero merece la pena buscar otras donde realmente se puede apreciar la calidad artística.

Además de las instantáneas, también preparaba alguna que otra fotografía como la de 1938 con las niñas durmiendo en la escalera de incendios durante una ola de calor. Pero lo interesante de la foto es que la mayor sujeta a un gatito. Si a Weegee no le hubieran gustado los gatos, no se le habría ocurrido pedirle a la niña que fingiera dormir con uno.

Ni tampoco habría hecho dos fotos en el famoso Sammy’s Bar, en el Bowery. Si quieren saber más acerca de este bar, vean la entrada donde ya incluimos la misma foto y alguna más (https://gatosyrespeto.org/2020/08/13/los-gatos-de-mcsorley-y-el-pintor-john-french-sloan/).

El 24 de noviembre de 1943, la policía desmanteló el Walsh’s Bar and Grill, en la Décima Avenida, por vender alcohol de contrabando. Se lo llevaron todo, la caja registradora, la máquina de cigarrillos, la de discos y ¡el gato!, tal como describió Weegee en los pies de foto.

“Llovieron gatos y perros” (de la expresión inglesa “It’s raining cats and dogs” cuando llueve mucho). Texto: “Se encontró a la gata Mary con cinco gatitos el 7 de julio. Al día siguiente tenía cinco gatitos y dos perritos, todos mamando. En opinión de los vecinos, la gata dio a luz a gatos y a perros, o aquí pasa algo raro”.

Probó con el 16 mm a partir de 1941 y trabajó en Hollywood desde el año 1946 hasta principios de los sesenta como asesor de efectos especiales. Fue el fotofija de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de Stanley Kubrick (1964), y su marcado acento tuvo mucho que ver con el que adoptó Peter Sellers en la película.

En la década de los cincuenta experimentó con las fotografías panorámicas, a través de prismas, y con la distorsión fotográfica. Para esta última técnica, algunos de sus modelos fueron gatos. En los sesenta viajó a Europa e hizo numerosos retratos de desnudos. También protagonizó el seudodocumental de su vida titulado The Imp’probable Mr. Weegee en el que se enamoraba de un maniquí de un escaparate y lo seguía hasta París mientras perseguía y fotografiaba a diferentes mujeres.

Nadie había sabido plasmar el pulso de la enorme urbe, nadie la había mirado como él. Sus instantáneas, efímeras imágenes publicadas en los diarios y condenadas a desaparecer en horas, se convirtieron en el retrato atemporal de las tripas del Nueva York de los años treinta y cuarenta. Weegee falleció el 26 de diciembre de 1968, a los 69 años, en su ciudad.

Autorretrato


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Los gatos de cerámica de Émile Gallé

Émile Gallé, un gran artista del Art Nouveau, debía sentir predilección por los gatos ya que es casi la única representación de un animal que salió de su taller de fayenza.

El maestro vidriero, ebanista y ceramista nació el 4 de mayo de 1846 en Nancy, capital de la Lorena, en el noreste de Francia. Su padre, Charles Gallé, pintor y gran conocedor de las técnicas del esmalte, y su madre, Fanny Reinemer, nacida en el seno de una familia de negociantes de fayenza y cristal, fundaron una empresa familiar de producción propia que pronto tuvo éxito.

Émile Gallé

Una vez acabado el bachillerato en 1865, Émile se trasladó a Weimar para perfeccionar el alemán y realizar estudios de mineralogía, antes de aprender a soplar vidrio en  Meisenthal y familiarizarse con la fayenza en Saint-Clément. También estudió ebanistería.

En la Exposición Internacional de Lyon de 1872 obtuvo una Medalla de Oro en la “Clase 33” (Porcelana y cristales). En 1875 se casó con Henriette Grimm, hija de un pastor protestante, con la que tuvo cuatro hijas. Dos años después se hizo cargo del negocio familiar, que amplió en 1885 para incluir la ebanistería.

Bandeja

En la Exposición Universal de 1889 celebrada en París fue galardonado con tres premios por sus cerámicas, cristales y muebles. A partir de ese año se dedicó a desarrollar técnicas nuevas y a crear innovadores procesos de fabricación para los objetos de cristal. En 1898 depositó dos patentes, una por “un tipo de decoración con pátina sobre cristal” y otra por “un tipo de marquetería en vidrio y cristal”.

Merece la pena hablar un poco sobre esta última. Con una pinza se colocaban a la preforma en plena fusión fragmentos de cristales de diferentes colores que se habían modelado previamente. A continuación se pasaba sobre un mármol hasta conseguir una incorporación perfecta. Era una técnica complicada y muchas piezas se rompían. Después de fallecer Émile Gallé, el único artista capaz de dominarla fue Charles Schneider (1881-1953). Actualmente ha desaparecido.

Fue un gran vidriero y estuvo entre los más renombrados artistas del Art Nouveau. Nancy, la ciudad donde pasó su vida, era y es una ciudad industrial, anclada en la tradición. Émile Gallé fue el primero en romper las reglas y en revindicar un “art nouveau” (arte nuevo) basado en la naturaleza.

Émile Gallé, artista e industrial, se alzó contra el creciente empobrecimiento de las artes decorativas, que se limitaban a copiar antiguas fórmulas y estilos. Diseñó objetos en los que forma, función y elegancia estaban unidas, y con la naturaleza en el centro del proceso creativo.

Pero ¿por qué ese empeño en centrarse en la naturaleza? Porque, además de artista, era un apasionado botánico. Sus trabajos de genética y evolución del mundo vegetal son poco conocidos y van en la misma dirección que los de Gregor Mendel. En la puerta de su taller de Nancy podía leerse la frase siguiente: “Mis raíces están en el corazón del bosque”.

En el último decenio del siglo XIX, Émile Gallé estaba en contra de la deforestación y el desbrozado salvaje por miedo a que se perdieran para siempre especies de plantas. Ya en 1887 creó una Sociedad para la protección de las plantas salvajes. Tenía una enorme colección de especies en el parque de su casa y coleccionaba plantas de Japón gracias al botánico y dibujante Tokuso Takashima, al que conoció en 1885 cuando este estudió en la Escuela Forestal de Nancy, Sentía pasión por las orquídeas.

Tampoco es muy conocida su faceta de humanista, que compartió con su gran amigo el botánico Georges Le Monnier, fundador del primer liceo para el sexo femenino en Nancy, uno de los primeros de Francia, y primer titular de la cátedra de Botánica y Ciencias de la Universidad Popular de Nancy, que ayudó a crear con Émile Gallé.

El vidriero fue tesorero de la Liga Francesa por los Derechos Humanos y fiel defensor de los judíos de Rumanía, país donde la Constitución de 1866 solo otorgaba la nacionalidad a las personas de confesión ortodoxa. Asimismo, fue uno de los primeros en defender públicamente al capitán Alfred Dreyfus, a pesar de vivir en una ciudad conocida por estar en contra.

En 1901 fundó la Escuela de Nancy o “Alianza Provincial de las Industrias Artísticas”, de la que fue su primer presidente y redactor de los estatutos. De hecho, el movimiento “Art nouveau” marcó a la ciudad, que sigue siendo una de los mayores exponentes de este estilo basado en las curvas y la imaginación.

Pero poco se sabe acerca del porqué se fabricaron tantos gatos de loza fina en su taller. El modelo más habitual era un gato de treinta centímetros de alto y doce de ancho, amarillo, decorado con corazones y círculos azules y blancos, ojos de vidrio y una sonrisa. Aquí vemos a una pareja de gatos que son botes de tabaco, aunque la mayoría eran figuras sin ningún uso práctico.

Y aquí uno de los pocos perros, un bulldog, que salió del taller Gallé. Aparte de los gatos amarillos, hemos descubierto otros de todo tipo, incluso uno decorado con naipes.  Todos sonríen, todos tienen ojos de vidrio y uno no corresponde al modelo habitual: Es amarillo, pero está agachado y su cabeza es móvil.

Como dijimos antes, Émile Gallé también era ebanista e hizo toda una serie de mesas que se encajaban unas en otras, muy de moda en la época (y muy prácticas, por cierto) con gatos de marquetería. Verdaderas maravillas.

El artista falleció el 23 de septiembre de 1904, a la temprana edad de 58 años, y su viuda Henriette, ayudada por el marido de una de sus hijas, se hizo cargo de la dirección del taller de vidrio. En 1908 publicó “Ecrits pour l’art” (Escritos para el arte), una compilación de los principales escritos de Émile Gallé sobre botánica y floricultura, así como sus discursos y varios artículos en torno al arte y los artistas. Sociedad anónima desde 1927, la empresa dejó de producir en 1931.

En 1904, meses antes de que falleciera, el Museo de Arte Decorativo de Nancy le compró treinta y ocho cristales a Émile Gallé. La popularidad y renombre del artista hizo que incluso durante su vida se realizaran numerosas falsificaciones, sobre todo de sus obras de cristal.


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La gata Psipsila, Tove Jansson y Tuulikki Pietilä

Psipsila (Tove Jansson)

Tove Jansson, probablemente la escritora finlandesa más leída de todos los tiempos, es la creadora de la familia Mumin, cuyas aventuras están recogidas en nueve libros, cinco novelas gráficas y una serie de cómics traducidos a más de cincuenta idiomas, entre ellos el español. Los Mumin (Mumintroll en sueco) son trolls bondadosos con una cabeza curiosamente parecida a la de un hipopótamo.

Mumin

Tove y Psipsila

Escribió muchas otras novelas para jóvenes y adultos, como “El libro del verano” (Ediciones Siruela), en la que aparece brevemente un gato, un gato negro. Recalcamos el color porque durante muchos años, Tove Jansson tuvo dos compañeras, la gata Psipsila y la artista Tuulikki Pietilä.

Tove, Tuulikki y Psipsila

El gato de “El libro del verano”

Tove Jansson se hizo muchas fotos con Psipsila, y Tuulikki Pietilä realizó una serie de preciosos dibujos de la gata negra con una pequeña corbata. Ambas mujeres se complementaban y colaboraron en numerosos proyectos. El personaje Tuticky, una chica decidida, independiente y amante de la naturaleza que aparece en 1957 en “La familia Mumin en invierno”, está basado en Tuulikki, cuyo diminutivo cariñoso era “Tooti” (pronunciado “Tuti”), lo que explica el nombre del personaje.

Mumin y Tuticky

Sus caminos se cruzaron en 1955 en una fiesta navideña en Helsinki y no se separaron durante los cuarenta y cinco años siguientes. Tove Jannson nació el 9 de agosto de 1914 en Helsinki, entonces en el Gran Ducado de Finlandia y parte del Imperio Ruso. Tuulikki Pietilä nació tres años después, el 18 de febrero de 1917, en Seattle, Estados Unidos. Al cabo de cuatro años su familia se trasladó a Finlandia.

Cada una tenía un estudio en el mismo edificio separados por un pasillo y pasaban los luminosos meses de verano en la pequeña isla de Klovahru, en el Golfo de Finlandia, acompañadas por Psipsila, claro. Nos preguntamos cómo le sentaba a la gata el viaje hasta la isla, distante cien kilómetros de la capital, y sobre todo las tres horas de barco, pero debía estar acostumbrada.

Tove con Psipsila en la isla Klovharu

Tove y Tuulikki

Poco se sabe de Psipsila. Encontramos fotos suyas con Ham, la madre de Tove Jansson. En la primera es una gatita de unos dos meses; en la otra, una gata adulta. No son más que suposiciones, pero fijándonos en Ham, podían haber transcurrido diez años. Pero sí descubrimos, por casualidad, que Psipsila vivió hasta los dieciséis años.

Ham, la madre de Tove, con Psipsila

Ham y Psipsila

¿Cuándo llegó? Hay una foto preciosa – la única – de Tuulikki Pietilä con Psipsila en su taller fechada en 1964.  La gata saca la lengua de forma exagerada; parece joven, quizá tuviera tres años… Si es así, podría fecharse su entrada en la vida de las dos mujeres entre el año 1960 o 1962.

Tuulikki Pietilä y Psipsila en 1964

Tove incluyó un dibujo suyo en dos cartas dirigidas a la escritora Ruth Thomas. En la primera le dice que debe seguir escribiendo acerca de un fantástico gato de cabeza azul (habrá que indagar de qué gato se trata y quizá dedicarle una entrada) y añade: “La mía es del todo negra y se llama ‘Psipsila’, que significa ‘gato’ en griego”. Lo hemos comprobado, efectivamente “psipsila” es gato en griego. En la segunda le manda un dibujo de la gata. Era el año 1977, ya debía ser muy mayor.

Primera carta a Ruth Thomas

Segunda carta a Ruth Thomas

Tuulikki Pietilä, además de pintora, era una experta en grabados conocedora de todas las técnicas, que a menudo mezclaba para obtener efectos diferentes. En los años ochenta abandonó las artes gráficas por requerir demasiado esfuerzo físico y se dedicó a crear miniaturas y dioramas basados libremente en los personajes de los Mumin.

Felicitación de Navidad (Tuulikki, 1956)

Gatos siameses (Tuulikki)

Tuulikki y Tove hubieran podido conocerse años antes, pero su momento aún no había llegado. Las dos estudiaban en la Academia Finesa de Bellas Artes en 1938, y en 1950 estuvieron en París al mismo tiempo. Tuulikki llevaba unos años estudiando técnicas de grabado en la ciudad y Tove se detuvo un tiempo después de viajar por Italia y el norte de África.

Bodegón, sombrero y gato (Tove)

Tuulikki Pietilä siempre se quedó en un segundo plano. Todos los que la conocieron dicen que nunca le interesó la fama. Enseñó Técnicas de Grabado en la Academia de Bellas Artes de Helsinki, obtuvo una cátedra en 1982, escribió un libro sobre el grabado en metal y realizó numerosas exposiciones, la primera en solitario en 1951. Falleció en su casa el 23 de febrero de 2009.

Cartel

Ambas eran intrépidas viajeras. En 1982, Tove Jansson, en una carta enviada desde Viena, dice: “Tooti siempre es fantástica, desde luego, pero una Tooti viajera es algo excepcional”.

Tove y Psipsila

Tove Jannson nació en el seno de una familia perteneciente a la minoría de habla sueca en Finlandia (como Edith Södergran https://gatosyrespeto.org/2014/05/26/edith-sodergran-poetisa-y-fotografa-enamorada-de-los-gatos/). Hija y hermana de artistas (su padre era escultor, su madre – de nacionalidad sueca – ilustraba libros, un hermano se dedicó a la fotografía y el otro fue novelista y autor de viñetas), publicó el primer libro Mumin (Los Mumin y la gran inundación) en 1945 y los dos siguientes en 1946 y 1948 con un éxito inmediato. En 1966 fue galardonada con la medalla Hans Christian Andersen.

La familia solía pasar unos meses al año en las islas del Golfo de Finlandia, pero no en la de Klovharu, donde Tove haría construir una pequeña casa en los años sesenta para escaparse con Tuulikki cuando una relación como la suya aún no estaba bien vista en el país.

Tove y Tuulikki en Klovharu

Las filmaciones que hacía Tuulikki  de esos meses veraniegos en la pequeña isla y de sus numerosos viajes juntas han servido para varios documentales. Entre los más recientes destacaremos “Haru, yksinäinen saari” (Haru, la isla solitaria – 1998) y “Tove ja Tooti Euroopassa” (Tove y Tooti en Europa – 2004). Tove Jansson falleció el 27 de junio de 2001, a los 86 años, de un cáncer; Tuulikki Pietilä la siguió ocho años después.

Tove y Psipsila

El éxito de los Mumin ha continuado con más dibujos animados, largometrajes e incluso un parque temático. La desaforada comercialización de los últimos años ha sido duramente criticada por amigos de Tove Jansson y por entusiastas de los libros. Se quejan de la banalización de la filosofía original del mundo Mumin hasta haberlo convertirlo en un entretenimiento vacío. El control artístico depende de Sophia Jansson-Zambra, hija de Lars Jansson, el hermano menor de Tove.

La antítesis del parque temático estilo Disneylandia es el museo Mumin de Tampere, donde se exhiben las ilustraciones y miniaturas originales realizadas por la artista y su compañera. Se estima que la marca Mumin supera actualmente los 700 millones de euros anuales en ventas.

Tove y Psipsila


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La gata Emma Nelson y el pintor Edward Bawden

La gata Emma Nelson y el pintor Edward Bawden se conocieron en la primavera de 1985 en el Refugio Wood Green. El artista dice: “Me escogió ella al saltar en mi hombro. Entonces solo se llamaba Nelson, pero mi nieta Louise añadió Emma… No sé nada de la historia personal de Emma, excepto que era una gata callejera recogida en Welwyn Garden City y que yo no podría haber tenido una mejor amiga felina”.

Cuatro sillas y Emma Nelson

Emma Nelson entre palomas

Edward Bawden dibujaba gatos antes de convivir con Emma Nelson, pero nunca había hecho tantos cuadros de gatos en tan poco tiempo desde que llegó ella. Sabemos que tuvo otros gatos gracias al retrato sobre madera realizado por su amigo Eric Ravilious en 1930. En él vemos a Bawden en su estudio, pintando, y a un gato rubio en la alfombra, lavándose. Queda claro que los gatos formaban parte de la vida de Bawden.

Edward Bawden en su estudio con un gato (Eric Ravilious, 1930)

El cariño del pintor por los gatos empezó siendo muy joven. Quizá ya había alguno en casa de sus padres, un ferretero y un ama de casa. Nació en el pueblo de Braintree, Inglaterra, el 10 de marzo de 1903, y a los siete años, ya en el colegio, empezó a copiar los gatos de Louis Wain (https://gatosyrespeto.org/2015/09/10/los-gatos-psicodelicos-de-louis-wain/) y las ilustraciones de Burne Jones para “Morte d’Arthur”, de Malory. Unos años después, sus padres le mandaron a un colegio privado y el director le recomendó que estudiara una vez a la semana en la Escuela de Arte de Cambridge cuando tenía 15 años.

A principios de los años treinta fue descubierto por la agencia de publicidad Stuart Advertising, a través de la que produjo algunas de sus obras más humorísticas e innovadoras para la tienda Fortnum & Mason. Solo hemos encontrado algunos dibujos de los años cincuenta, nada anterior.

Fortnum & Mason (Años 50)

Fortnum & Mason (Catálogo 1958)

Fortnum & Mason

Se casó con Charlotte Epton y tuvieron dos hijos, Joanna y Richard (al que dedicaremos otra entrada por sus numerosas obras dedicadas a gatos), en 1932. El pintor ya vivía en Great Barfield, Essex, donde se había trasladado con Eric Ravilious. No tardaron en seguirles más artistas, algunos tan famosos con John Aldridge y otros menos conocidos.

El salón

Aldridge y Bawden habían proyectado diseñar papeles murales y comercializarlos, pero la II Guerra Mundial lo impidió. Al igual que Ravilious y Paul Nash, este último profesor de Bawden en Cambridge, fue nombrado artista de guerra. Plasmó sobre papel la evacuación de los soldados británicos de Dunkerque ante el avance alemán.

Fizz

Gata aya con nueve vidas

El armario de Petra

Destinado a Oriente Próximo, permaneció allí hasta 1942, cuando zarpó en El Cairo a bordo del Laconia. El barco fue torpedeado y Bawden estuvo cinco días a bordo de un bote salvavidas hasta que lo rescató la armada francesa. Pero el régimen de Vichy le encerró en un campo de prisioneros en Casablanca, liberado por las tropas estadounidenses dos meses después.

Juega conmigo

La Rêverie

Portada de The Listener

Regresó a Inglaterra en 1945 y residió en Great Barfield hasta 1970. Dentro del grupo de artistas de Great Barfield, es uno de los más conocidos y también el que, con John Aldridge, más tiempo permaneció en la pequeña ciudad. A finales de los sesenta, su esposa Charlotte y él decidieron irse a vivir a Saffron Walden, pero ella falleció pocos días antes de la mudanza y Bawden se trasladó solo a la nueva casa en 1970.

Eric Ravilous, Tirzah Garwood, Edward, Charlotte y gato en Great Barfield (1932)

Madre gata con nueve vidas

Decoró las paredes con los papeles pintados que había acabado por comercializar, y distribuyó los muebles y objetos traídos de “Brick House” (así se llamaba la casa de estilo georgiano que había compartido con Charlotte en Great Barfield). Encargó la construcción de un estudio con grandes ventanales y una puerta especial para que pudieran entrar y salir obras de gran tamaño sin pasar por la casa.

Mi esposa gata

La hora

Y aquí es donde Emma Nelson le acompañó durante los últimos años de su vida, concretamente hasta el 21 de noviembre de 1989. Empezó a pintar a la gata cuando esta tenía entre nueve y doce meses. En una entrevista realizada por la revista “House and Garden” explica que la primera vez que quiso pintarla, realizó todo el cuadro dejando un espacio en blanco donde colocarla. Pero no era natural, y decidió pintar primero a Emma y luego añadir el resto.

Emma Nelson con siemprevivas

Emma Nelson en alfombra

En una carta fechada el 26 de mayo de 1987 escribió: “Al ser una gata negra, es un excelente punto de fuga para un cuadro de interior. Pero ya que su naturaleza gatuna no le permite permanecer donde se la ha dejado, no me queda más remedio que esperar pillarla en una buena posición. Por lo tanto, lo primero que aparece en el papel es la gata dibujada rápidamente con pincel. Luego, construir un fondo para la gata, que no es más que una mancha negra en el papel, ha demostrado ser un método mucho más flexible de lo que imaginaba”.

Emma Nelson en invernadero

Emma Nelson cerca de la chimenea (1987)

Y en otra entrevista seguía diciendo: “Ningún gato soporta que se le plantifique en un espacio concreto; al intentarlo, Emma se aleja inmediatamente, con el rabo muy tieso, y solo me queda tener paciencia y esperar a que se coma un buen plato de pescado hervido y esté dispuesta a encontrar el lugar ideal para echarse a dormir, sea cual sea. Entonces me lanzo, armado con papel y colores”.

Emma Nelson con crisantemos

Emma Nelson y orquídea (1987)

El 14 de agosto de 1991, Richard Bawden, el hijo del pintor, escribió en una carta: “Nunca había visto a Edward pintar retratos de gatos y me sorprendió que todas las obras expuestas excepto dos incluyeran a Emma Nelson”.

Emma Nelson, rosas y periódico (1987)

Feliz Navidad

Emma Nelson fue la inseparable compañera de Edward Bawden los últimos años de su vida, cuando se vio abocado a quedarse cada vez más en casa, aunque nunca dejó de pintar. Pero nuestra pregunta es, ¿qué fue de Emma Nelson cuando falleció el artista? Suponemos que su hijo Richard la recogió.

Emma Nelson y Edward Bawden (Autorretrato)


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Los gatos de la revista The New Yorker

Jean Jacques Sempé (Noche de gatos)

Hemos reunidos cuarenta y cuatro portadas con imágenes de gatos de la famosa revista The New Yorker, desde la del 10 de octubre de 1951 con una ilustración de William Garrett Price hasta la del 7 de enero de 2020 con una de Adrian Tomine. El primer número costaba 20 centavos, el último, 8,99 dólares.

Ronald Searle

Saul Steinberg (Gato regando plantas)

El semanario fue fundado en 1925 y actualmente se publican cuarenta y siete números anuales, cinco de ellos en periodos de dos semanas. Contiene artículos periodísticos, críticas, ensayos, ficción, poesía y numerosas viñetas. Es famoso por su contenido y por sus portadas, a menudo satíricas y con referencias a temas de actualidad.

Jean-Jacques Sempé (Lujo, tranquilidad y comodidad)

Saul Steinberg (La letra E)

A continuación publicamos una breve reseña de todos los autores de las portadas. En algunos casos hemos encontramos los títulos, en otros ha sido imposible. Tres de ellos ya tienen entradas en este blog y nos limitamos a indicarlo.

Ronald Searle

Saul Steinberg

Adrian Tomine (7 de diciembre de 2020, Vida amorosa), nacido el 31 de mayo de 1974, se dio a conocer por la serie de cómics “Optic Nerve”. En esta portada muestra la creciente búsqueda digitalizada del amor.

Ana Juan (2 de febrero 2004, Buscando calor; 1 de septiembre de 2008, El objeto del deseo), nacida en 1961 en Valencia, colabora con The New Yorker desde 1995 y ha realizado más de veinte portadas. Actualmente reside en Madrid.

Anatol Kovarsky (28 de octubre de 1961, Rostros de gatos), nacido en 1919 en Moscú y fallecido en 2016 en Manhattan, fue un maestro del gag visual sin palabras y realizó unas trescientas viñetas para la revista.

André François (24 de junio de 1974; 29 de junio de 1990, Digital), nacido el 9 de noviembre de 1915 en Hungría y fallecido en París el 11 de abril de 2005, fue un gran amigo y colaborador del artista Ronald Searle. En la primera portada, un gato y un perro juegan al ajedrez, el gato va ganando. La segunda celebra la digitalización de la revista.

Barry Blitt (21 de junio de 2013, Rebaño de gatos), nacido el 30 de abril de 1958 en Côte Saint Luc, Quebec, publicó sus primeros dibujos a los dieciséis años. Trabaja regularmente para The New Yorker y The New York Times. Declara ser alérgicos a los gatos y no poder verlos ni en pintura.

Charles Samuel Addams (3 de noviembre de 1986, Halloween), nacido el 7 de enero de 1912 y fallecido el 29 de septiembre de 1988, es más conocido como Chas Addams y por ser el creador de la inolvidable familia Addams, así como de otros personajes macabros con un sentido del humor muy peculiar.

Charles E. Martin (18 de julio de 1977), nacido en Chelsea, Massachusetts, en 1910, y fallecido el 20 de junio de 1995, fue un artista autodidacta con más de cien portadas en la revista y cientos de viñetas publicadas desde 1938.

Edward Gorey (10 de diciembre de 2018, El lujo del gato) https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/  En 1992, el artista envió dos imágenes a la revista a petición de la nueva editora, Tina Brown. Una se publicó el 21 de diciembre de ese mismo año, pero pasaron veintiséis años antes de que apareciera la segunda en una portada, dieciocho años después de su fallecimiento.

Eugène Mihaescu (11 de septiembre de 1989), nacido en Rumanía el 24 de agosto de 1937, dejó su país natal en 1967 y después de pasar unos años en Suiza, se trasladó a Nueva York. Colabora regularmente con el periódico The New York Times y la revista Times. Entre 1972 y 1992 realizó setenta portadas para The New Yorker.

Gahan Allen Wilson (9 de junio de 2003, El tiempo mejora; 23-30 de enero de 2006, La cama del gato), nacido el 18 de febrero de 1930 y fallecido el 21 de noviembre de 2019, era conocido por sus viñetas de terror fantástico. Sus dibujos e historias de ficción fueron publicados regularmente por Playboy y The New Yorker durante cincuenta años.

Gürbüz Doğan Ekşioğlu https://gatosyrespeto.org/2020/11/26/los-gatos-del-pintor-surrealista-gurbuz-dogan-eksioglu/. No creemos que haya dibujado más de siete portadas para The New Yorker, pero en cuatro de ellas el gato es el protagonista absoluto.

Ian Woodward Falconer (30 de octubre de 2006, Halloween), nacido el 25 de agosto de 1959, escribe e ilustra libros infantiles, además de diseñar decorados y vestuarios para teatro. Ha creado unas treinta portadas para la revista y otras publicaciones.

Ivan Brunetti (16 de septiembre de 2019, La primera cita), nacido el 3 de octubre de 1967, reside en Chicago y ha realizado varias portadas para The New Yorker. Es conocido por sus detalladísimas viñetas llenas de buen humor. Reconoce sentirse fascinado por Charles Schulz, el creador de Peanuts.

Jean-Jacques Sempé (8 de diciembre de 1980; 12 de septiembre de 1983; 24 de noviembre de 1997, Lujo, tranquilidad y comodidad; 8 y 15 de agosto de 2005, Noche de gatos), nacido en Burdeos el 17 de agosto de 1932, es el artista que ha dibujado más portadas para la revista, más de cien.

Mark Ulriksen (12 de enero de 2009, Vivir por todo lo alto), nacido en 1957, ha realizado más de cincuenta portadas para The New Yorker desde 1993, cuando Tina Brown decidió modernizar la imagen de la revista.

Peter de Sève (5 de octubre de 2015, Siesta), nacido en 1958 en Queens, Nueva York, es autor de numerosas portadas de la revista y ha creado un sinfín de personajes para películas como “Bichos: Una aventura en miniatura”, “Buscando a Nemo”, “Robots”, las cuatro entregas de “Ice Age” (Scrat) y el personaje principal de “Hop”, entre otras.

Ronald Searle (https://gatosyrespeto.org/2019/09/05/los-gatos-del-vinetista-satirico-ronald-searle/) Hemos encontrado nueve portadas con gatos del dibujante, la primera de 1969 y la última de 1991, pero eso no significa que dejara de publicar en la revista. Es el artista que hizo más portadas de gatos.

Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/) Sus portadas, viñetas e ilustraciones ocuparon las páginas de la revista durante nada menos que seis décadas. Hemos encontrado cinco portadas del artista.

Tomer Hanuka (20 de marzo de 2017, Despertar primaveral), nacido en 1974 en Israel, se trasladó a Nueva York a los veintidós años y estudió en la Escuela de Artes Visuales. Fue galardonado con el Premio Hugo a la Mejor Historia Gráfica.

William Garrett Price (10 de noviembre de 1951, ¿Qué hacer con una cama de gatitos?), nacido el 21 de noviembre de 1896 y fallecido el 8 de abril de 1979, colaboró durante más de cincuenta años con The New Yorker. Realizó más de cien portadas, dos de ellas en 1925, año de la fundación de la revista, así como cientos de viñetas.

William Steig, nacido el 14 de noviembre de 1907 y fallecido el 3 de octubre de 2003, tiene tres portadas con gatos entre las muchas que dibujó para The New Yorker desde 1930. Además de sarcásticas viñetas para adultos, escribió y dibujo maravillosos libros infantiles. Fue el creador de Shrek, escrito e ilustrado en 1990.

Probablemente haya más portadas de gatos, pero no las hemos encontrado. Entre los veinte artistas que dibujaron gatos para la revista, solo hay una mujer, la española Ana Juan.

William Steig

Ronald Searle


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Los cien gatos de Fumio Asakura

En honor a Fumio Asakura

Un enorme gato “de la suerte” de madera apareció en Oito (Japón), una de las ciudades sede del Mundial de Rugby, en 2019. La escultura, de diez metros de largo y llamada “Gato Fukunyan de la suerte gigante tumbado”, se creó originalmente en honor al escultor Fumio Asakura, nacido en la prefectura de Oito en 1883 y autor de numerosas obras representando a gatos. Varios estudiantes de la Universidad de la ciudad se encargaron de realizar la estatua.

Fumio Asakura y “Gato con presa”

Fumio Asakura, considerado el padre de la escultura moderna en Japón, es conocido como “el Rodin japonés”. Fue un artista prolijo cuya obra abarcó los periodos Meijii, Taishō y Shōwa. Creció en el pueblecito de Asaji, en Kyushu, la isla situada más al suroeste del archipiélago. Estudió en la Universidad de las Artes de Tokio y se licenció en la Facultad de Escultura en 1907.

1911

Se instaló en un estudio en el barrio de Yanaka (https://gatosyrespeto.org/2014/10/07/yanaka-un-barrio-de-gatos-en-tokio/), famoso por sus gatos y del que volveremos a hablar un poco en esta entrada. Pocos meses después se presentó a los concursos anuales “Bunten” de la Academia Japonesa de las Artes y no tardó en ganar ocho premios en años consecutivos. En esa época eran apreciados sobre todo sus desnudos y las esculturas de personas famosas realizadas por encargo.

Gata y gatitos

Penelope Mason, autora de “History of Japanese Art”, dice acerca del escultor: “Uno de los temas recurrentes en la obra de Asakura eran los felinos, como el gato alzado por el pescuezo, el gato agazapado esperando a la presa, el gato comiéndose a la presa. ‘Gato suspendido’, realizado en 1909, es un ejemplo especialmente bueno de su trabajo. A pesar de la potente tridimensionalidad de la escultura, el aspecto más impresionante es la fidelidad con la que plasma algo que ha observado. Se nota que el gato está incómodo y frustrado al verse alzado en el aire, y aun así solo cabe admirar su elegante y musculoso cuerpo”.

Gato suspendido (1909)

Gato con presa

El escultor se sentía fascinado por la forma en que se mueven los gatos y por el hecho de que a pesar de haber sido “domesticados” hace miles de años, conservan sus instintos más salvajes. Tenía planeado hacer una exposición con cien esculturas de gatos, pero falleció antes de poder realizarla.

Gatitos

Basta con ver sus obras para darse cuenta de que había observado a los gatos muy de cerca. La leyenda dice que, de estudiante en la Universidad, no podía permitirse el lujo de contratar a modelos y se paseaba por las calles dibujando a los gatos que se cruzaban en su camino.

Instalado en Yanaka, en 1936 hizo construir un estudio de hormigón armado en un estilo muy poco japonés, con jardines diseñados por él. De hecho, en el edificio está el jardín de azotea más antiguo de Tokio, en el que los estudiantes de Asakura debían aprender a cultivar plantas como parte de su enseñanza para abrir sus sentidos y familiarizarse con la naturaleza. Parece ser que siempre vivió rodeado de diez a quince gatos. Quizá la gata Tama, con su cascabel, fuera una de ellos.

Gata Tama (1930)

Jardín en la casa de Fumio Asakura

Hoy en día, el estudio es un museo que conserva sesenta obras del artista, de las cuales diez son gatos. Están expuestos en la sala de las orquídeas o “Ran-no Ma”, en el segundo piso, donde el escultor había instalado un invernadero para cultivar orquídeas orientales, una de sus pasiones. Las orquídeas han sido sustituidas por gatos y ahora se llama sala de los gatos.

Casa de Fumio Asakura

Sala de los gatos

Muchas de sus esculturas se perdieron debido a la contribución de metal requerida durante la II Guerra Mundial. Fue galardonado con la Orden de la Cultura en 1948. Falleció en Tokio el 18 de abril de 1964 a los 81 años.

Casi nos atreveríamos a asegurar que el escultor no escogió al azar el barrio de Yanaka para construir su casa y su estudio, sino porque había gatos, muchos en la época. Ahora ya no hay tantos gatos callejeros en el barrio, pero varios negocios en el Ginza de Yanaka (calle comercial) han decidido suplir esta carencia con estatuas de gatos en las tiendas y cafés.

Restaurante Hatsuyena

Tienda Echigoya Honten

Hay un gato encaramado en el tejado de una tienda de vinos. Otro se esconde debajo del alerón de una pequeña cafetería y otros dos montan la guardia delante de una tienda de té. En total son siete gatos totalmente diferentes en cuanto a forma y tamaño instalados en la calle. Buscarlos se ha convertido en un juego para visitantes y turistas.

Tienda Kanekichien

Tienda Kanekichien

El presidente de la Asociación de Comerciantes de Yanaka Ginza se lamenta de que no haya tantos gatos callejeros como antes y recuerda cómo, al caer la tarde, ocupaban unas escaleras llamadas “peldaños de la puesta de sol” para disfrutar de los últimos rayos. Los siete gatos de la calle fueron realizados por estudiantes de escultura.

Café Manmando


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Gatos, por el fotógrafo Steve McCurry

Tailandia

Steve McCurry es uno de los fotógrafos contemporáneos más famosos del momento y quizá uno de los que haya vendido más libros en todo el mundo. El último, titulado sencillamente “Animals”, fue publicado en noviembre de 2019 por Taschen en una edición multilingüe.

El libro explora la compleja relación entre los seres humanos y los animales a través de una serie de fotografías con citas de diversos autores. “Quizá ya tuviera la idea de fotografiar animales y personas cuando era un joven fotógrafo. Mi hermana me regaló mi primer libro de fotos, “Son of a Bitch”, una colección de fotos llenas de humor de perros con sus humanos del gran fotógrafo y amigo Elliott Erwitt” (https://gatosyrespeto.org/2020/11/12/los-gatos-del-fotografo-elliott-erwitt/), dijo Steve McCurry en una entrevista. Según él, los animales son totalmente impredecibles y no hacen caso al fotógrafo, convirtiéndolos en uno de sus temas favoritos.

Italia

Birmania

Steve McCurry, nacido el 23 de abril de 1950 en Filadelfia, se dio a conocer con la fotografía “Niña afgana”, realizada en diciembre de 1984 en un campo de refugiados de Afganistán. National Geographic la nombró “foto más reconocida” en la historia de la revista después de aparecer en la portada del número de junio de 1985. La identidad de la chica fue un misterio durante 17 años, hasta que la revista y el fotógrafo la localizaron en 2002.

El fotógrafo y la niña afgana

Ha fotografiado conflictos como el de Irán e Irak, las guerras civiles de Líbano, Afganistán y Camboya, el alzamiento islámico en Filipinas y la Guerra del Golfo. Ha estado a punto de perder la vida varias veces, como cuando casi se ahogó en India o sobrevivió a un accidente de avión en Yugoslavia.

Afganistán

Italia

De su experiencia en la primera Guerra del Golfo, dice: “Había unos 600 pozos de petróleo ardiendo, animales aterrados y hambrientos cruzando un paisaje sembrado de cuerpos de soldados iraquíes. Me dolió profundamente ver a estos animales abandonados, hasta entonces cuidados y útiles para los seres humanos”. Incluimos la foto que hizo de unos camellos pasando delante de un pozo en llamas.

Kuwait, 1991

Una de sus fotografías predilectas fue hecha en un monasterio budista de Tailandia. Un pequeño gato aguarda con suma paciencia a que el monje acabe sus deberes espirituales. Steve McCurry desea que, algún día, veamos a los animales como seres inteligentes que merecen todo nuestro respeto y afecto. “En la mayoría de casos, la supervivencia y bienestar de los animales domésticos dependen totalmente de nosotros”, dice. “Es nuestro deber protegerlos como a nuestros hijos. Creamos vínculos con los animales, por eso espero que acabemos tratándolos con el cuidado que se merecen”.

Tailandia

Nos recuerda que muchos lugares en el mundo aún dependen de los animales para cultivar la tierra o incluso para el transporte, y que ha llegado el momento de dejar de usar el látigo para hacerlos avanzar, de maltratarlos y de abusar de ellos, como ocurre con los elefantes que los turistas montan en Tailandia o India.

Birmania

En nuestra opinión, las fotos de animales de Steve McCurry son mucho mejores que las de personas, que siempre nos han parecido demasiado perfectas, incluso faltas de calidez. Sin embargo, tratándose de animales, en la mayoría de los casos consigue captar una emoción más profunda, más natural.

Cuba

En 2016, Teju Cole, crítico de fotografía de The New York Times, le acusó de manipular sus fotografías con Photoshop y quitar objetos que sobraban con el fin de obtener una imagen impecable. Poco tiempo después, en una entrevista con PetaPixel, no negó que hiciera cambios de envergadura en sus trabajos, pero se definió a sí mismo como “narrador visual” y no como reportero gráfico.

Francia

Posteriormente incluso dijo que sus imágenes pasaban por las manos de terceros y que estos eran responsables de dichas manipulaciones. Curiosamente, todas las fotos originales en su web que podían compararse a las publicadas en importantes revistas desaparecieron. Acabó reconociendo que había retocado numerosas fotografías y también dijo: “Entiendo que pueda confundir a los que aún me consideran un fotoperiodista”.

Honduras

Galápagos

No sabemos si algunas de las fotos incluidas aquí han pasado por Photoshop; desde luego, no parecen las instantáneas de un reportero. Incluso nos atreveríamos a decir que la fotografía de la mujer tumbada en el suelo en Francia con el gato negro fue muy estudiada. Otras, como la de los tres gatos y el perro, parecen más naturales.

Francia

India

Ha hecho pocas fotos de gatos en comparación a las de perros, ovejas, camellos, etcétera. Quizá porque el gato no se adapta bien a su estilo. Aun así, creemos que merece la pena dedicarle una entrada, a pesar de que no llegue a la altura de su amigo Elliott Erwitt y de muchos otros. Pero es un acérrimo defensor de los animales, lo que le agradecemos.

India


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Gatos en cuadros renacentistas

Leonardo da VInci (Museo Británico, Londres)

Leonardo da Vinci, hablando del gato, escribió que “incluso el espécimen más pequeño es una obra maestra”. A partir del siglo XV, sobre todo en Italia, la visión del gato en la pintura cambia radicalmente y en numerosas ocasiones se le asocia con la Virgen. Da Vinci realizó seis bocetos de la Virgen con el Niño y un gato en brazos entre 1478 y 1481. Lo curioso de estos dibujos es la proximidad del gato a los personajes, no está en el suelo, el Niño Jesús le abraza.

Leonardo da Vinci (Colección particular, Londres)

También hizo un maravilloso estudio comparativo del movimiento de gatos, leonas y dragones. ¿Qué ocurrió en el Renacimiento para que el gato se asociara a temas religiosos o apareciera en retratos como un animal de compañía de las clases altas? Según la teoría de los cuatro humores, el gato “se asociaba al tipo flemático, impredecible y saturnino con el que se identificaban los artistas”, dice Stefano Zuffi, gran conocedor del Renacimiento italiano y autor del libro “Gatos en el arte” (451 Editores, en España).

Leonardo da Vinci ,1513-15 (Biblioteca Real, Windsor)

Empezaremos por Francesco d’Ubertino Verdi, llamado Bacchiacca (Florencia, 1494-1557), conocido por sus espléndidos retratos. Es curioso que hasta 2008, cuando Robert La France publicó un catálogo razonado y puesto al día de la obra del pintor, no se supiera que los cuadros de Bacchiacca también podían ser obra de sus hermanos, Bartolomeo y Antonio, y de los hijos de estos.

Bacchiacca, circa 1525 (Colección particular)

Bacchiacca, 1540-45 (Gemäldegalerie, Berlín)

Siguiendo con los retratos, pasamos a Hans Süss von Kulmbach, nacido alrededor de 1485 y fallecido en Núremberg en 1522. Fue aprendiz del pintor italiano Jacopo de’Barbari, que trabajó en varias cortes alemanas, antes de unirse al taller de Durero. En 1508, Kulmbach pintó un doble retrato sobre madera: en el anverso, un joven, y en el reverso, una joven tejiendo una guirnalda de nomeolvides con un pensativo gato blanco observándola. En este caso, se cree que el gato simboliza el amor respetable y constante.

Hans Süss von Kulmbach, 1508 (Museo Metropolitano de Nueva York)

Ambrosius Benson, nacido entre 1490 y 1500 y fallecido en Brujas en 1550, fue un pintor flamenco posiblemente originario de la región de Milán, Italia, que germanizó su nombre (Ambrosio) y apellido (Bensoni o Benzoni). Se le atribuye este retrato de una mujer desconocida con un gato en el regazo, pintado alrededor de 1540. El gato, de pequeño tamaño, pasa delicadamente la pata entre los dedos de la mano izquierda de la retratada, que lleva una curiosa cadena por debajo del pecho.

Ambrosius Benson, circa 1540 (Colección particular)

Cleophea Krieg von Bellikon, pintada dos años antes (1538) por Hans Asper (1499-1571), que vivió en Zúrich, va ataviada con un complicadísimo traje además de estar cubierta de joyas. El pintor estudió con el gran maestro del Renacimiento del Norte, Hans Holbein, del que había comprado el “Retrato de familia” a su viuda. Al parecer, se inspiró en este cuadro, sustituyendo a los dos niños por un perro y un gato, jugando con la proverbial animosidad entre los dos animales y el apellido “Krieg” (guerra).

Hans Asper, 1538 (Kunsthaus, Zúrich)

Giovanni di Niccolò Luteri (1490-1542), llamado Dosso Dossi por haber nacido en San Giovanni del Dosso, provincia de Mantua, perteneció a la escuela de Ferrara, influenciada sobre todo por la veneciana. El cuadro “Retrato de un joven” fue originalmente atribuido a Domenico Mancini y posteriormente a Dosso Dossi. Pintado entre 1508 y 1510, plasma a un joven – algunos creen que se trata de una exótica joven –  sosteniendo a un perro faldero y a un gato, representando la dualidad del misterioso personaje.

Dosso Dossi, 1508-10 (Museo Ashmolean, Universidad de Oxford)

Volviendo a tierras más septentrionales, debemos incluir a Hans Baldung, apodado Grien o Grün, nacido en Estrasburgo (entonces Alemania) en 1484 o 85 y fallecido en 1545. También fue ilustrador, grabador y diseñador de vidrieras. Discípulo de Durero, se inclinaba por realizar grabados con temas ocultistas, como su “Aquelarre”, una de las primeras imágenes renacentistas en tocar este tema. El cuadro alegórico “La música”, de 1529, contrasta fuertemente con sus grabados. A los pies de la musa Euterpe se encuentra un gato blanco, bien alimentado, de orejas pequeñas.

Hans Baldung (Museo Británico, Londres)

Hans Baldung, 1529 (Alte Pinakotekh, Múnich)

Jan de Beer, nacido alrededor de 1475 y fallecido en 1528, está entre los más importante artistas de los manieristas de Amberes. Fue nombrado maestro del Gremio de San Lucas en 1504 y decano del mismo en 1515. Pintó varias versiones de la “Anunciación”, pero en dos de ellas, muy parecidas, vemos cintas blancas con inscripción flotando cerca del arcángel Gabriel y un gato blanco de orejas pequeñas, similar al descrito antes que acompaña a la musa Euterpe. En el cuadro más conocido  se encuentra a la izquierda del ángel, en el otro, a la derecha. Se estima que los dos fueron pintados en la década de 1520.

Jan de Beer (Colección particular)

Jan de Beer, circa 1520 (Museo Thyssen Bornemisza, Madrid)

Detalle

Siguiendo con este tema, no podemos omitir la famosa “Anunciación de Recanati”, de Lorenzo Lotto (Venecia, hacia 1480 – Loreto, 1556), un pintor enmarcado en la escuela veneciana. A la izquierda está María, sorprendida; a la derecha, el arcángel con la mano alzada hacia Dios padre, que parece señalar a María, y en medio de todo, un gato atigrado de lo más común que prefiere irse no sin antes mirar a Gabriel con suma extrañeza.

Lorenzo Lotto, 1529 (Museo cívico Villa Colloredo Mels, Recanati)

Detalle

El pintor y miniaturista Bartolomeo (di Segonolo) Caporali nació y murió en Perugia (hacia 1420 – hacia 1503). Pertenece al periodo temprano del renacimiento y también tiene varias anunciaciones en su haber, entre ellas está el díptico expuesto en la Galería Nacional de Umbría en el que a la derecha de Gabriel se enfrentan un gato y un perro de idéntico tamaño.

Bartolomeo Caporali (Galería Nacional de Umbría, Perugia)

Detalle

No podemos olvidar a Federico Barocci o Baroccio, de Urbino (1535-1612), al que podría dedicarse una entrada completa por los numerosos dibujos que dedicó a los gatos. Entre sus cuadros más famosos está una “Anunciación” (1582-1584) con una profunda perspectiva en la que se ve lo que el pintor contemplaba desde su ventana. En primer término, en una discreta esquina, un gato gris y blanco duerme encima de la caja de costura de María.

Federico Barocci, 1582-84 (Museo Vaticano, Roma)

Federico Barocci

Unos años antes, en 1575, pintó “La Virgen del gato”, en el que María da el pecho a Jesús, observada por José, mientras San Juan Bautista niño sostiene un jilguero con el que tienta a un gato rubio y blanco, de nuevo en la esquina izquierda.

Federico Barocci, 1575 (National Gallery, Londres)

Federico Barocci

En al espléndida “Anunciación” de Taddeo Zuccaro (1529-1566), natural de Marcas, cerca de Urbino, fechada hacia 1560, vemos a María de pie a la derecha y a su izquierda, al arcángel Gabriel. Exactamente entre los dos hay una silla de madera en la que duerme otro gato gris y blanco.

Taddeo Zuccaro, circa 1560 (Hospital de Santa Maria Nuova, Florencia)

Detalle

Giulo Pippi, conocido como Giulio Romano (Roma, hacia 1499 – Mantua, 1546), fue alumno de Rafael. Sus innovaciones ayudaron a definir el estilo manierista. Realizó dos cuadros con tres años de diferencia en los que se encuentra lo que parece ser la misma gata. El primero es conocido como “La Virgen de la gata” y el segundo, que no tiene nada de religioso, se titula “Los amantes”. La gata está debajo de la cama a la derecha.

Giulio Romano, 1522-23 (Museo Nacional de Capodimonte, Nápoles)

Detalle

Giulio Romano,1525 (Museo del Hermitage, Moscú)

Pinturicchio era el seudónimo de Bernardino di Betto di Biagio (Perugia, 1454 – Siena, 1513), también llamado “il Sordicchio” por ser sordo. Pintó una serie de ocho frescos para decorar las paredes del palacio de Pandolfo Petrucci, entonces dueño y señor de Siena. Aparte de “Penélope y sus pretendientes”, hay otros dos en la National Gallery de Londres. Una vez más, el gato está en primer término en el centro, dando la espalda al pretendiente principal.

Bernardo Pinturicchio, 1509 (National Gallery, Londres)

Detalle

Domenico Bigordi o Domenico Curradi, más conocido por el apodo de Ghirlandaio, (Florencia, 1448 – 1494) tuvo un destacado taller en esta ciudad en el que entró, entre otros, Miguel Ángel a los trece años. El fresco “La última cena” (1486) se encuentra en el Museo Nacional de San Marco, Florencia. Realizó otros dos frescos sobre el mismo tema en 1476 y 1480, pero en ninguno hay un gato. Aquí vemos a Judas, solo al otro lado de la mesa frente a Cristo y, a su derecha, un gato que nos mira descaradamente.

Domenico Ghirlandaio, 1507 (Museo Nacional de San Marco, Florencia)

Detalle

Acabamos con “La cena de Emaús”, de Jacopo Comin, Tintoretto (Venecia, 1518 – 1594), el más tardío de todos los pintores de esta entrada y un gran representante del manierismo. El cuadro se basa en un relato, incluido en el Evangelio de Lucas (24:13-35), donde se narra la aparición de Jesús resucitado a dos discípulos camino de Emaús. Ninguno le reconoce hasta que divide el pan. En el suelo, otra vez en primer término, un gato que parece interesarse por lo que ocurre en la mesa.

Tintoretto, 1542-43

Detalle

Gatos que duermen en anunciaciones, gatos abrazados por el Niño Jesús, gatos en sagradas familias, gatos en regazos de damas… Sin embargo, solo los hemos encontrado representados por artistas italianos, alemanes y flamencos. Ningún pintor francés, inglés o español renacentista incluyó gatos en sus obras. Para eso debemos esperar al barroco, época en que abundan en el arte de toda Europa.

Federico Barocci


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Millones de gatos y Wanda Gág

“Millones de gatos” (título original “Millions of cats”) fue escrito e ilustrado en 1928 por Wanda Gág. Es uno de los escasos libros ilustrados que ha ganado el premio Newbery Honor (1929) y también el libro de ilustraciones más antiguo en seguir editándose.

Wanda Gág pintando con un gato

Cuenta la historia de una pareja muy muy vieja. La mujer muy muy vieja suspira por tener un gato y el hombre muy muy viejo va en busca de uno. Llega a una colina donde hay decenas, centenares, millones, miles de millones de gatos y no sabe cuál escoger. Cada vez que piensa haber encontrado el gato perfecto, aparece uno todavía más bonito.

Sin saber cuál escoger

Decide llevarlos a su casa. La mujer muy muy vieja, al verle llegar, le pregunta cómo van a alimentar a tantos gatos, un pequeño detalle en el que el hombre no había caído. Se les ocurre que lo mejor será dejar a los gatos decidir entre ellos cuál es el más bonito. Discuten con grandes maullidos, se pelean, el jaleo es tremendo. Asustados, los dos viejos muy muy viejos se meten en casa.

De regreso a casa con millones de gatos

Cuando todo se calma, vuelven a salir y allí no queda ningún gato. Entonces, de detrás de un matorral, aparece un gato delgado, hambriento, con el pelo sin brillo, en el que nadie había reparado porque no es “bonito”. Le llevan a su casa, le dan de comer, y el gato se vuelve hermoso y lustroso, exactamente como imaginaba a su gato la vieja muy muy vieja.

A cual más bonito

Y empezaron a pelear

Wanda Gág nació el 11 de marzo de 1893 en la pequeña ciudad de New Ulm, al sur de Minnesota, en el seno de una familia procedente de Bohemia (actual Chequia), y no habló inglés hasta ir a la escuela. Empezó a dibujar muy pronto y se quedó sorprendida cuando descubrió que sus compañeros no sabían manejar un lápiz.

Su padre falleció de tuberculosis a los 48 años, en mayo de 1908, y antes de morir le dijo: “Was der Papa nicht thun konnt’ muss die Wanda halt fertig machen”; o si prefieren: “Lo que papá no pudo hacer, deberá hacerlo Wanda”. Era la mayor de seis hermanos, cincho chicas y un chico, de los que la menor tenía solo un año. Su madre estaba enferma y no podía ocuparse de la casa.

Gato dormido

A los 15 años, Wanda se convirtió en la cabeza de la familia Gág. No solo consiguió alimentar a todos sus hermanos vendiendo ilustraciones al Minneapolis Journal y dando clases de dibujo, también se empeñó en que fueran al instituto. El seguro de vida de su padre ascendía a 1.200 dólares y lo hizo durar seis años.

La casa de Wanda Gàg en New Ulm, Minnesota

Por suerte, un amigo de su padre ofreció costear los gastos que supondrían sus estudios en la Escuela de Arte de Minneapolis, aunque la venta de ilustraciones le permitía seguir manteniendo a la familia. Su madre falleció dos años después, y en 2017 obtuvo la ansiada beca de la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York y vendió un cuadro al Instituto de Arte de Boston.

Gatos en la ventana

(Detalle)

Pero antes de poder irse a Nueva York, debía ocuparse de su familia. Decidieron vender la casa e instalarse todos en Minneapolis. Las dos hermanas mayores se pusieron a trabajar, la tercera se ocupó de la casa y los otros tres fueron al colegio. Pasaron dos años muy duros antes de que Wanda Gág se fuera.

La casa de la abuela

(Detalle)

En Nueva York se instaló en el Village con su amiga Lucille Lundquist, con la que había estudiado en Minneapolis y de la que incluimos tres cuadros de gatos. Ambas creían en el amor libre y mantenían relaciones con dos compañeros de la Escuela de Arte de Minneapolis que también estaban en Nueva York, Adolph Dern y Arnold Blanch. Lucille acabó casándose con Arnold Blanch y se divorciaron en 1935. Wanda vendía las suficientes ilustraciones para seguir ayudando a sus hermanos.

El gato Orlando (Lucille Lundquist Blanch, 1940)

La gata Miranda (Lucille Lundquist Blanch, 1935-40)

Expuso por primera vez en solitario en la Biblioteca Municipal de Nueva York, donde conoció a Carl Zigrosser, el fundador de la Galería Weyhe, que la apoyó incondicionalmente durante la década de los veinte. La exposición que organizó tres años después en su galería fue un éxito rotundo y Wanda fue declarada “una de las artistas gráficas más prometedoras del momento”.

Con Lucille Lundquist Blanch en una azotea neoyorquina

Por la mañana (Lucille Lundquist Blanch)

En 1927 publicó un artículo en el semanario The Nation titulado “These Modern Women: A Hotbed of Feminists” (Esas mujeres modernas: Caldo de cultivo para las feministas) en el que dejaba muy claras sus ideas. Wanda Gág tenía dos vidas, la de una respetada autora de libros infantiles y la de una mujer ferozmente independiente.

Érase una vez…

Llegó a decir: “A menudo me pregunto qué dirían todas esas personas que poseen tan elevado concepto de mí si supieran que puedo amar a más de un hombre a la vez, que hace años que tengo a tres de ellos en mi horizonte amoroso y que me entrego a extraños ritos esotéricos de amor con mis amantes. Si lo supieran, ¿me considerarían menos buena? Pero soy buena, y en cuanto al sexo, siento que soy pura, limpia, ética, buena del todo”. (Diario, 19 de marzo de 1941).

Wanda y Noopy

En 1923, Nueva York empezó a pesarle y decidió volver a la naturaleza. Añoraba vivir en un pueblo y alquiló una granja en Nueva Jersey para residir gran parte del año. Allí podía dedicarse a pintar sin ser interrumpida, a cuidar un jardín y un huerto. Para entonces, su hermana Thusnelda se había mudado a Nueva York y los demás no tardaron en hacer lo mismo, excepto Stella, que se había casado en Minneapolis. Flavia y Howard – músico en el circuito de clubes de la ciudad – vivieron varios años con Wanda.

Wanda y Noopy

Otro compañero habitual era Earle Humphreys, escritor y librero, con quien se casaría en agosto de 1943 después de una relación de más de veinte años. En 1931 compraron una granja de 78 hectáreas en los montes Musconetcong de Nueva Jersey y construyeron un estudio para Wanda al que nombraron “All Creation” (Todo creación).

Interesados (1935)

En 1945, Wanda Gág escribió en una carta que no era capaz de recorrer una manzana sin jadear y que a menudo tenía fiebre. Al cabo de poco tiempo se le diagnosticó un cáncer de pulmón terminal. Su marido y su hermano decidieron no decírselo y únicamente se lo comunicaron a sus dos grandes amigos, Robert Janssen y Carl Zigrosser. Falleció el 27 de junio de 1946 y sus cenizas fueron esparcidas en la granja. Earle Humphreys murió de un infarto el 16 de mayo de 1950.

Mutzi dormida (1937)

Además de escribir cuentos infantiles, pintar y realizar ilustraciones, tradujo varios cuentos de los hermanos Grimm. También tradujo e ilustró “Blancanieves y los siete enanitos” en un intento de contrarrestar, según sus propias palabras, la versión “trivializada, esterilizada y sentimental” de la película de Walt Disney.

Siesta (1937)

Los que la conocieron dicen que podía ser encantadora, polémica, beligerante e inflexible en sus opiniones feministas. Fue una firme defensora del regreso a la naturaleza y creemos que una gran amante de los gatos.

Estatua de Wanda en New Ulm, Minnesota

Dedicamos esta entrada a Samantha, cuyas raíces están en Minnesota. Feliz 2021.