Gatos y Respeto

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Los gatos de Meteora

Pocas son las personas que visitan Grecia y no vuelven con fotos de gatos, sobre todo de Creta, Santorini… Gatos en muros blancos con un mar azul de telón de fondo. No parecen temer a los turistas ni tampoco estar hambrientos. Los griegos no tienen problemas con los gatos, pertenecen a todos y se les deja comida, aunque solo sean restos. Suelen aparecer en los puertos a primera hora de la mañana, cuando vuelven los barcos de pescadores. Los gatos en las islas se benefician de un clima templado y se les considera muy útiles porque no solo alejan a las ratas, también matan a los escorpiones y a las serpientes.

Sin embargo, apenas existen citas de gatos en la Antigua Grecia. Aristófanes (450 a.C.) los menciona con fines cómicos e incluso acuñó la frase “La culpa es del gato”, pero hay muy pocas reproducciones de ellos y parece ser que en esa época, los griegos – así como los romanos – tenían por costumbre utilizar a comadrejas domesticadas para ahuyentar a ratas y ratones. En el siglo II d.C, Antonino Liberal, en su “Metamorfosis”, cuenta que los dioses, huyendo de Tifón, se transformaron en animales: Ares en pez, Dionisio en cabra y Artemisa en gato. También hay una leyenda en la que el gato protegió al Niño Jesús de roedores y serpientes.

Actualmente, “gato” en griego es gata, pero en griego antiguo era Ailouros, de donde provienen las palabras “ailurofobia” (miedo incontrolado e injustificado a los gatos) y aerulantropía (facultad de transformarse en gato o persona-gato).

En el centro de Grecia hay varios monasterios construidos en extrañas formaciones rocosas que se asemejan a enormes columnas donde viven gatos, además de monjes y monjas. Los gatos no son propensos al vértigo, menos mal. Desde los años veinte del siglo pasado se accede a los monasterios mediante escaleras talladas en la roca, pero no siempre fue así. No hemos podido enterarnos de si había gatos anteriormente a la construcción de las escaleras, pero es muy probable y tal vez fueran transportados hacia las alturas en cajas cerradas mediante el sistema de poleas que usaban los monjes.

La formación rocosa de Meteora es el hogar de seis monasterios ortodoxos, encaramados en enormes pilares, que dominan la llanura y la ciudad de Kalambaka. Hace unos sesenta millones de años, una serie de movimientos sísmicos empujó el lecho marino hacia arriba, creando una meseta y dando lugar a numerosas fallas verticales en la gruesa capa de piedra arenisca.

Meteora también alberga la cueva de Teopetra, situada a cuatro kilómetros de Kalambaka, que consiste en una enorme sala rectangular de quinientos metros cuadrados por encima del pueblo de Teopetra, con una entrada de diecisiete metros de ancho y tres de alto. Se estima que la cueva fue habitada de forma discontinua desde 50.000 a 5.000 años a.C. Asimismo, contiene la estructura más antigua hecha por el ser humano hace 23.000 años, una pared de piedras que cerraba dos tercios de la entrada, probablemente para protegerse de los fríos vientos de la Edad de Hielo.

Los primeros habitantes de las elevadas pilastras, algunas de ellas con una altura de hasta 550 metros, fueron ermitaños que se instalaron en los huecos y fisuras de la roca. Estos eremitas vivían en la más absoluta soledad, reuniéndose en contadas ocasiones para orar en una capilla construida al pie de la roca Doupiani. En el siglo XI, unos monjes se establecieron en las cuevas naturales de Meteora. El monje Athanasios Koinovitis descubrió los asombrosos pináculos en 1344 después de ser expulsado de su monasterio en el monte Athos y decidió fundar el Gran Meteoro, o monasterio de la Transfiguración.

 

En un intento de controlar la fértil llanura de Tesalía, las incursiones turcas amenazaban el norte de Grecia a finales del siglo XIV. Muchos monjes, huyendo de la ocupación turca, se refugiaron en las inaccesibles cimas. Poco a poco se construyeron más monasterios en Meteora, que en el siglo XVI contaba con un total de veinticuatro recintos sagrados con monjes o monjas. Teófanes hizo construir el imponente monasterio de Varlaam en 1517, famoso por guardar el dedo de San Juan y el omoplato de San Andrés.

Gran Meteoro

No debió ser fácil subir los materiales necesarios para unas construcciones nada sencillas con un complicado sistema de poleas y escaleras de madera que podían retirarse para impedir la llegada de intrusos. Los suministros eran elevados en grandes cestas y las personas en resistentes redes, aunque esto requería carecer de vértigo y tener una fe inquebrantable. Cuentan que las redes “solo se sustituían cuando el Señor dejaba que se rompieran”. El monasterio de Varlaam, por ejemplo, domina el valle desde una altura de 373 metros y “simboliza la fragilidad de una vida eternamente amenazada por la muerte”.

En 1921, un año después de que acabaran de tallarse los escalones, la reina María de Rumanía se convirtió en la primera mujer en visitar el monasterio del Gran Meteoro. Los cenobios fueron bombardeados sin piedad por la aviación alemana durante la II Guerra Mundial al ser un refugio de la resistencia griega. Actualmente, como hemos dicho antes, solo quedan seis en uso en las torres de Meteora, los demás no son más que ruinas. De estos seis, el de San Esteban (fundado en 1545) y el de Rousanou (fundado en 1529) están habitados por monjas, y los otros cuatro, por monjes. En total, la población de religiosos es de quince monjes repartidos en cuatro monasterios y de cuarenta y una monjas en dos.

Meteora, Kalambaka, Grecia

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Gatos en los autorretratos de Tsuguharu Foujita

Pocos artistas, incluso nos atreveríamos a afirmar que ninguno, han realizado tantos autorretratos con gato como Foujita, y en la inmensa mayoría se trata de su gato Miké. En una entrevista, el pintor contó que “una noche, o mejor dicho, un amanecer, ya era mucho más de las doce, volviendo a casa andando desde Montmartre a Montsouris, me di cuenta de que me seguía un gatito tan tímido como terco. Intenté alejarle, pero estaba empeñado, y acabamos delante de mi puerta al mismo tiempo”. El pintor le dejó entrar en su taller y le llamó Miké, que en japonés significa “tres pelos” porque era un atigrado de tres colores.

También dijo: “Antes de Miké no conocía bien a los gatos, pero él me ha enseñado que los animales mandan. Ahora sé que debo alimentarle, ocuparme de él, caerle bien, llevarle de paseo al parque Montsouris y ponerle música”. A la pregunta de si a los gatos les gustaba la música, contestó: “A este no me cabe duda. Si quiero retratarle en una pose que me gusta, basta con abrir la caja mágica y el modelo permanece inmóvil, sus ojos dorados brillan, le recorren pequeños escalofríos por la espalda…”

Al principio de iniciar este blog publicamos una pequeña entrada acerca de Tsuguharu Foujita (https://gatosyrespeto.org/2014/12/05/mike-y-el-pintor-foujita/), pero esta vez queremos centrarnos en sus autorretratos. El joven y elegante japonés de 27 años llegó a París el 6 de agosto de 1913 y casi inmediatamente conoció en un café al pintor Manuel Ortiz de Zárate, que le llevó al taller de Pablo Picasso.

Hijo de Tsugakira Fujita, médico y general del ejército imperial, tuvo una vocación muy precoz a la que su padre no se opuso, todo lo contrario. A los 14 años, uno de sus dibujos fue seleccionado para formar parte del Pabellón de Japón en la Exposición Universal de París. Tres años después empezó a asistir a clases de francés con la idea de ir a estudiar a París, pero su padre prefirió que ingresara en la Escuela de Bellas Artes de Tokio, donde se graduó a los 24 años. El general aceptó darle el dinero suficiente para pasar una temporada en París unos años después.

Ya era demasiado mayor para matricularse en la Escuela de Bellas Artes y decidió pedir una licencia de copista en el Louvre que le permitía recorrer todas las salas a su antojo. Se impregnaba de la atmósfera de la ciudad y dibujaba en los cafés. Anne Le Diberder, directora de la Casa Museo Foujita, dice: “Ningún artista japonés se había atrevido a transgredir las convenciones de su país”. El pintor entendió muy pronto que el talento no bastaba, había que darse a conocer, sobresalir, y para eso se dejó ver en cafés, fiestas, exposiciones. Tardó unos años en adoptar el aspecto que luciría toda la vida y equivaldría a su firma: el famoso flequillo, joyas, tatuajes y ropa muy sofisticada.

Conoció a la modelo Fernande Barrey en marzo de 1917 y se casó con ella trece días después. Se divorciaron en 1928, aunque hacía tiempo que se habían separado. Ese mismo año expuso un centenar de acuarelas en la galería Georges Chéron, marchante de Modigliani y Soutine, con un éxito total. Picasso fue el primer día y se quedó varias horas, extasiado ante los cuadros. Al acabar la I Guerra Mundial y reabrirse el Grand Palais en la primavera de 1919, y luego el Salón de Otoño, sus obras se expusieron con los grandes de la pintura francesa.

Autorretrato en tatami

Detalle

Todo el mundo quería olvidar “la Gran Guerra” y Montmartre conoció una euforia sin precedentes. En 1922, Tsuguharu Foujita vio a Lucie Baloud, que aún no tenía veinte años, en el café La Rotonde. El día de su cumpleaños le ofreció un descapotable cuyo tapón de radiador era un bronce de Rodin. La apodó Youki, “Rosa de las nieves”, por la blancura de su piel y se convirtió en su modelo predilecta, inspirándole sus mejores desnudos. En 1927, la gran retratista austríaca Dora Kallmus le fotografió con su gato, y sabemos que ese mismo año se mudó de la calle Delambre a la plazoleta Montsouris, donde encontró a Miké. Sin embargo, en la fotografía no está Miké, sino un gato blanco con una oreja negra, lo que nos lleva a pensar que el pintor tuvo más de un gato.

En la casa de Montsouris diseñó y cosió sus trajes, creó su vajilla, filmó y fotografió, además de pintar sin cesar. A través de sus incontables autorretratos, con o sin Miké, nos dejó una mirada extrañamente impasible y distante. Pero en 1930, Youki se enamoró perdidamente de Robert Desnos, y Foujita decidió dejar París un año después para trasladarse al continente americano con una joven bailarina, Madeleine Lequeux. Juntos recorrieron Brasil, Argentina, Colombia, Perú, México y California. Al llegar a Río de Janeiro en 1931, el pintor Candido Portinari le organizó varias exposiciones. En Tokio fue recibido con los honores de una estrella en 1933, expuso en la galería Nichido y realizó grandes obras murales. Madeleine murió inesperadamente de una sobredosis en junio de 1936.

Regresó brevemente a París en 1930, pero al estallar la II Guerra Mundial no le quedó más remedio que volver a Japón y convertirse en “pintor de guerra”. Su colaboración con el militarismo japonés y posteriormente con Estados Unidos no pasó inadvertida y fue bastante criticado. Por fin consiguió un visado para Estados Unidos en 1949 gracias al general MacArthur. Los cuadros que expuso en Nueva York durante su estancia se cuentan entre sus obras maestras.

Volvió definitivamente a París en enero de 1950 con Kimiyo, su esposa japonesa, y empezó de cero, contactando con marchantes que organizaron exposiciones en Argelia, Marruecos y España. Obtuvo la nacionalidad francesa en 1955, y después de una iluminación mística en 1959 mientras visitaba la basílica de Saint-Rémi en Reims, se convirtió al catolicismo y adoptó el nombre de pila de Léonard en honor a Da Vinci. Murió el 29 de enero de 1968 a los 82 años de un cáncer y está enterrado en la Capilla Foujita, que diseñó e hizo construir, al lado de Kimiyo, fallecida en 2009.

Parece ser que se había hecho tatuar un gato en un antebrazo. En 1930, Covidi Friede publicó “Book of Cats” con poemas de Michael Joseph y veinte grabados de Foujita. Está entre los quinientos libros raros más caros jamás vendidos y los expertos lo consideran “el libro más popular y más deseado sobre gatos que se ha publicado”.


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Gatos de Almería y Seven Lives

Hace un tiempo supimos de la existencia de Seven Lives (Siete vidas) y nos pusimos en contacto con Fátima Estevanez, interesándonos por el proyecto que creó con otras dos personas, Ana Martínez y Alfonso García. Fátima es almeriense de adopción, sevillana de nacimiento y residió muchos años en Barcelona. Aprendió a ser cuidadora de colonias felinas desde pequeña con su padre cuando vivían en la capital catalana, y al llegar a Almería siguió haciéndolo.

Fátima Estevanez y Nur

Fátima, Ana y Alfonso unieron sus fuerzas hace unos años y fundaron Seven Lives en defensa de los gatos de Almería. Ana se ocupa de luchar con la ley en la mano, además de ser una estupenda conferenciante; Fátima se encarga de los contactos y de la comunicación en general, y Alfonso lleva la web y realiza reportajes.

Ana Martínez

Alfonso García con Marlene, Xindi e Imon

Como en muchas ciudades de España, el Ayuntamiento de Almería prefiere sacrificar a los gatos callejeros antes de implementar un programa CES (Captura, esterilización y suelta), un método que ha demostrado ser el único eficaz para el control de colonias felinas en múltiples ciudades europeas, estadounidenses y latinoamericanas. De hecho, en España está implantado en Zaragoza, Málaga, Barcelona, Mérida, Plasencia, Zamora, Huelva, Bilbao, Torremolinos, Madrid (en parte) y numerosos municipios de más de 5.000 habitantes, pero hay ayuntamientos que sencillamente rehúsan adoptar este método, Pamplona, Córdoba, Almería, por ejemplo. La alternativa es sacrificar a los animales callejeros.

Casco antiguo de Almería

Desde su creación, y conjuntamente con Escuadrón KAT, Seven Lives lucha para que esto cambie, aunque hasta ahora se han topado con una pared. El primero en rechazar de pleno el CES es el veterinario del Consistorio. Siempre que hablamos de un grupo que defiende a los gatos, publicamos fotos de las colonias, pero en este caso nos han pedido que no lo hagamos por una sencilla razón: si las fotos indicasen claramente dónde se encuentran, posiblemente desaparecerían al cabo de pocos días. Eso mismo le pasó a Fátima. Una mañana llegó a alimentar a una colonia, pero ya no quedaba un solo gato.

Alcazaba de Almería

Seven Lives cuenta con el apoyo incondicional de Jordi Esteva, cineasta, fotógrafo, escritor y gran amante de los gatos. Le citamos: “Víctor Hugo dijo que Dios había creado al gato para que el hombre pudiera acariciar y mantener a un tigre en su regazo. Baudelaire, Faulkner, Mark Twain, Patricia Highsmith, Colette o Truman Capote, y otros muchos escritores, eran fanáticos de los gatos. Por todo ello es necesario que cuidemos a nuestros gatos. Una sociedad que no respeta a sus animales es una sociedad profundamente enferma. En nuestras ciudades viven gatos abandonados o asilvestrados. Hay que cuidarlos. Se acabó la época de la crueldad. Por eso resultan tan dignos de elogio los esfuerzos de la plataforma felina almeriense en la que estarán aglutinadas todas las personas, colectivos y asociaciones que quieren que esta situación cambie y no sean exterminados los felinos ante la indiferencia o peor aún, ante los métodos expeditivos y crueles de nuestras autoridades, que con su actitud muestran la debilidad de su creencia en los valores que dicen defender”.

Jordi Esteva

Agnès Dufau, apodada la “Nobel de los gatos” y que gestiona la Plataforma Gatera de Barcelona, también apoya activamente a Seven Lives en conferencias y congresos; así como Isabel Mercader, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación, Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Almería, que intenta legalizar con otra compañera las colonias felinas del centro universitario, donde se han dado varios casos de envenenamiento.

Agnès Dufau

Seven Lives, además de alimentar a muchos, captura, esteriliza y suelta a gatos ferales dentro de sus posibilidades, pero lo lógico sería hacerlo en conjunto con el Ayuntamiento porque dispone de medios. Seven Lives presentó un estudio de lo que se hace en Málaga y que podría aplicarse sin mucho esfuerzo en Almería. Ahora mismo, Fátima Estevanez calcula que hay unos 1.100 gatos callejeros en la ciudad y unos 95 cuidadores, por lo que estamos hablando de más de cien gatos por cuidador, algo insostenible.

Seven Lives también se dedica a dar charlas sobre fauna urbana en institutos de Almería y Roquetas de Mar, y ha participado en las primeras Jornadas Felinas de Andalucía. Además, intentan llegar a un acuerdo con la Autoridad Portuaria para que las inmediaciones del Cable Francés de Almería, ahora un espacio descuidado y abandonado, acoja un parque para gatos. Actualmente hay una colonia de 25 gatos en la zona. “Como una muestra de voluntad y del interés que tenemos, limpiamos el espacio donde el humano dejó alrededor de unas veinte bolsas de basura de 100 litros llenas de todo lo imaginable y dos cajas de cartón con cristales y latas. Esa suciedad no la generan los felinos, esa suciedad la generamos los ciudadanos, y entendemos que si ese espacio se ve bonito, con los gatos cuidados por los voluntarios, desparasitados, alimentados de modo adecuado y esterilizados por la Autoridad Portuaria, aplicando el CES (Captura, esterilización y suelta), puede ser un punto de referencia a la hora de caminar por el paseo marítimo”, explican Fátima Estevanez y Ana Martínez.

Otro proyecto es crear una colonia felina legalizada en las cercanías de Carrefour e impedir así que sigan capturándolos y llevándolos a la perrera. Y por fin, está “el canto a la esperanza”, así lo define Fátima. Implantar en la cárcel de Acebuche, Almería, lo mismo que se ha hecho en la cárcel de Quatre Camins, situada a 40 km de Barcelona, donde viven 90 gatos a los que cuidan los reclusos. Pero esto será el tema de otra entrada dentro de unas semanas.

Desde aquí agradecemos el empeño y esfuerzo a favor de los gatos de Almería por parte de Seven Lives. En los países latinos se dice que los gatos tienen siete vidas, pero en los de habla inglesa, nueve. Según un proverbio inglés: “Un gato tiene nueve vidas. Durante tres vidas, juega; durante tres, se pierde, y durante las últimas tres, se queda en casa”. Ojalá dentro de poco podamos publicar un artículo diciendo que ya hay colonias legales en Almería.

Alcazaba de Almería


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Gatos, August Macke y Franz Marc

August Macke, 1912

August Macke tenía 22 años cuando conoció a Franz Marc, siete años mayor. El 6 de enero de 1910, Macke vio unas litografías firmadas por Marc en una galería de Múnich y se quedó tan impresionado que fue a visitarle ese mismo día a su estudio de Schellingstrasse. Era el principio de una intensa y fructífera amistad que enriqueció el panorama artístico de la Alemania de entonces. Por desgracia, la I Guerra Mundial se encargó de ponerle fin después de cuatro años, al caer August Macke en el frente en 1914, al poco de declararse la guerra.

Desnudo con gato, Franz Marc, 1910

Franz Marc escribió al patrón de las artes Bernhard Koehler, refiriéndose a la muerte de su amigo: “La guerra no podía darme un golpe más cruel; al morir él, he perdido una parte de mí”. Le dedicó una muy sentida necrológica: “Alemania no tiene ni idea de lo que debe a este joven pintor fallecido, lo mucho que hizo y consiguió. Todo lo que tocaba con sus habilidosas manos, cualquiera que se le acercaba, cobraba vida, daba igual el material, pero sobre todo las personas a las que captaba con sus ideas. ¡Cuánto le debemos todos los pintores alemanes! Lo que sembró dará frutos, y nosotros, sus amigos, nos aseguraremos de que no permanezcan en secreto”.

Autorretrato, August Macke

Gata con gatitos, Franz Marc, 1910

Durante el breve tiempo que se conocieron, los dos artistas mantuvieron una nutrida correspondencia. Iban a verse regularmente a sus respectivas ciudades, viajaban juntos para visitar museos y conocer a otros artistas. Por ejemplo, en 1912 se reunieron en París con Robert Delaunay, y su serie “Fenêtres” (Ventanas) les impactó e inspiró. Participaban en debates donde expresaban su opinión acerca de los colores y del arte no figurativo; organizaban exposiciones de vanguardia. En 1911 fundaron la revista Der Blaue Reiter (El jinete azul) con Vasili Kandinski y otros artistas que habían decidido separarse del movimiento Neue Künstlervereinigung München, y en 1912 pintaron juntos el mural “Paradies” (Paraíso) en el estudio de Macke en Bonn.

Retrato de Franz Marc, por August Macke

Paraíso, 1912

Hemos encontrado seis obras de August Macke representando a gatos. Puede que estemos equivocados, pero mirando los cuatro cuadros con atención (no los dos dibujos), nos parece que todos son de la misma gata. ¿Sería su gata? Y gracias a Macke, sabemos que Franz Marc tuvo dos gatos, como demuestra uno de sus dibujos. Nos ha sido imposible encontrar más información sobre los gatos de los dos artistas.

Boceto de gatos, August Macke

Los dos gatos de Franz Marc, por August Macke

Acabaremos con una breve biografía de ambos, empezando por Franz Moritz Wilhem Marc, de quien ya realizamos una breve entrada en julio de 2014 (https://gatosyrespeto.org/2014/07/13/marc-franz-pintor-de-animales/). Nacido el 8 de febrero de 1880 en Múnich, estudió en la Academia de Bellas Artes de esa ciudad. Visitó París y vio las obras de Vincent Van Gogh. En 1906 viajó a Tesalónica con Paul, su hermano mayor, un experto en arte bizantino. Participó con varias obras en la primera exposición colectiva de Der Blaue Reiter que pudo verse en Múnich, Berlín, Colonia, Hagen y Fráncfort. Fascinado por el futurismo y el cubismo, sus cuadros se hicieron cada vez más austeros y abstractos.

Dos gatos, Franz Marc

Dibujo de dos gatos, Franz Marc

Al estallar la I Guerra Mundial, fue llamado a filas para servir en la Caballería. Gracias a una carta dirigida a su esposa en febrero de 1916, le trasladaron a Camuflaje. Creó nueve lonas de gran tamaño con estilos que variaban, según él, de Manet a Kandinsky, convencido de que este último era el mejor para disimular las piezas de artillería en aviones volando a 2.000 metros de altura.

Blanco y rojo, Franz Marc, 1910

El ejército alemán realizó una lista de notables artistas que debían ser apartados del combate para salvaguardarles, y Franz Marc estaba entre ellos. Sin embargo, antes del traslado un fragmento de obús le hirió en la cabeza y murió en el acto el 4 de marzo de 1916 en la Batalla de Verdún. Tenía 36 años.

Tres gatos, Franz Marc, 1913

Dibujo de Franz Marc

August Robert Ludwig Macke nació el 3 de enero de 1887 en Meschede, Renania del Norte-Westfalia. Poco después, la familia se trasladó a Colonia y en 1900, a Bonn. En contra del deseo de su padre, ingresó en la Kunstakademie (Escuela de Bellas Artes) de Düsseldorf, pero no tardó en criticar el conservadurismo del centro. Su padre falleció en octubre de 1904. Se apuntó a clases en la Escuela de Artes Aplicadas de la ciudad. Allí conoció a otros pintores y escritores; concretamente a Louise Dumont y Gustav Lindemann, directores de la recién creada Schauspielhaus (teatro) de Düsseldorf. Bajo su influencia, comprendió la necesidad de una renovación teatral, y diseñó decorados y vestuarios.

Bodegón con gato, August Macke, 1910

La mayoría de su vida creativa transcurrió en Bonn con unos cuantos periodos en el lago de Thun, Suiza. Viajó a París en 1907 y descubrió el impresionismo y poco después trabajó varios meses en el estudio berlinés del pintor Lovis Corinth. En 1909 se casó con Elisabeth Gerhardt, de la que pintó numerosos retratos. Tres años después, en un viaje a París con Franz Marc, el cubismo cromático de Robert Delaunay le influyó profundamente. También el futurismo italiano fue una de sus referencias. En abril de 1914 viajó a Túnez con Paul Klee y Louis Moilliet. La luz y los colores de ese país están detrás del acercamiento al luminismo de su último periodo creativo, cuando realizó lienzos considerados hoy en día como auténticas obras de arte.

Tres gatos durmiendo, August Macke

Gato en cojín, August Macke, 1910

Una brillante carrera se vio truncada por su muerte en el frente el 26 de septiembre de 1914 en Champaña, Francia, a los 27 años. Su última obra, “Despedida”, refleja la tristeza que invadió a Alemania al declararse la guerra.

Despedida, August Macke, 1914


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El gato Mr. Pussy, vecino del barrio de Spitalfields, Londres

27 agosto 2009

Mr. Pussy era un gato negro, de pelo brillante y ojos dorados. Nació en Londres, se crió en el campo de Devon, donde cazaba conejos, y regresó a la capital a los 8 años para hacerse dueño y señor de un pequeño jardín y un callejón en pleno centro, en el East Side londinense. Nunca habríamos sabido de la existencia de Mr. Pussy si no hubiéramos descubierto un blog británico llamado http://spitalfieldslife.com/ bastante increíble acerca del barrio en el que vivía Mr. Pussy.

30 enero 2010

15 septiembre 2009

El autor o autora (siempre firma “The Gentle Author”, lo que no nos aclara nada dado que en inglés no hay género, aunque tenemos la impresión de que se trata de una gentil autora) empezó el blog en agosto de 2009 con la promesa de publicar un artículo cada día. Y la ha cumplido. El blog está encabezado por la frase siguiente: “En medio de la vida me desperté en una vieja casa cerca de Brick Lane en el East End de Londres”. Entre las cientos de entradas del blog, muchas están dedicadas a animales, y entre estas, veintiséis al gato Mr. Pussy, su gran compañero.

20 febrero 2010

Después de solicitar el permiso del autor o autora, hemos escogido varias fotos. Todas llevan una fecha correspondiente al texto en que están incluidas, pero eso no significa que correspondan a la edad de Mr. Pussy, “una pequeña criatura con una gran personalidad”, como dice en la primera entrada que le dedicó el 27 de agosto de 2009, la segunda del blog.

24 junio 2010

Unos días después, el 15 de septiembre, reconoce que “siempre había menospreciado a las personas muy apegadas a sus mascotas, como si ese sentimentalismo indicara un defecto en el carácter”. Pero todo cambió cuando compró a Mr. Pussy en otoño de 2001 para que hiciera compañía a su madre después de la muerte de su padre. Durante el primer año de vida se llamó Rosemary, ya que se le atribuyó el sexo femenino. No fue hasta una visita al veterinario para la esterilización cuando descubrieron el error y pasó a llamarse Mr. Pussy.

21 diciembre 2010

En esas veintiséis entradas, “The Gentle Author” habla de Mr. Pussy a medida que descubre sus costumbres y manías siempre cambiantes. Describe cómo el gato suele despertarse en verano con las primeras luces del amanecer, es decir, a las cinco de la mañana, se coloca delante de su cara para maullar y despertarle/la. Y si no se levanta, tiene un truco infalible: salta encima de la cómoda donde ha dejado el reloj y anillos la noche anterior. Empuja los objetos hacia el borde. Al no acordarse el autor/a de si ha dejado el móvil allí, no le queda más remedio que sentarse en el borde la cama y gritar: “¡Pussy!” Este salta al suelo y corre hacia el cuarto de baño, encantado, pero él/ella vuelve a meterse en la cama, engañando al pobre gato.

21 mayo 2011

A Mr. Pussy le gusta el agua. Le encanta revolcarse en la hierba del jardín después de que llueva, entrar en casa y sacudirse como hacen los perros. En verano incluso pide que se le moje con una toalla antes de echarse una buena siesta a la sombra de algún árbol. Ha pasado de ser un gato que desaparecía durante días cuando vivía en Devon a vigilar un callejón y observar cuidadosamente a los extraños antes de acercarse para darles la bienvenida.

20 marzo 2012

En diciembre de 2010 escribió que Mr. Pussy envejecía y que su curiosidad natural había sido sustituida por más siestas. “Antes era un niño malcriado vestido de negro noche; ahora es un caballero con traje de felpilla salpicado de pelos blancos”. Descubrió que había perdido varios dientes y ya no podía comer el pienso que tanto le gustaba. Hubo que humedecérselo.

7 agosto 2012

En muchas ocasiones describe cómo Mr. Pussy se empeña en despertarle/la antes de tiempo. Uno de sus trucos favoritos es agarrar el ejemplar de “El rey Lear” por el lomo y tirarlo al suelo con gran estruendo. Reconoce que nunca entendió por qué escogía este libro y no otro.

19 octubre 2013

En octubre de 2013, Mr. Pussy fue entrevistado por Tom Cox para la sección “Gato literario de la semana” de Under the Paw. Pero la fama no se le subió a la cabeza y siguió haciendo su vida de siempre: echar a cualquier gato que se atreviese a penetrar en su territorio a pesar de su avanzada edad (12 años); beber del agua de la ducha; pedir que se le abriera la puerta del salón para salir a la escalera, pasar diez minutos encima de la pila de periódicos convenientemente colocada al lado de la ventana para que pudiera ver fuera, pedir entrar y querer salir de nuevo a la media hora.

22 enero 2014

En octubre de 2015, a los 14 años, hubo que extirparle más dientes. No pudo seguir con su adorado pienso mojado en agua y las latas para gatos no le atrajeron en absoluto. Decidió que la comida de humanos era lo que realmente le gustaba, especialmente la carne cruda y las sardinas. Ante el apetito voraz de Mr. Pussy, el autor/a se asustó y le llevó al veterinario, que realizó un análisis de sangre y otro de orina. Por cierto, ¿alguno de ustedes ha intentado recoger orina de un gato en un tubito? Créanme, hay cosas mucho más sencillas en este mundo.

24 septiembre 2014

En julio de 2016, Mr. Pussy empezó a llorar desesperadamente por la noche. Nada le consolaba, ni los mejores trocitos de comida. A veces conseguía que se calmara si le cogía en brazos, pero muchas veces, ni él ni el autor/a dormían. Poco a poco dejó de comer e incluso de beber. El veterinario le diagnosticó pancreatitis. Una pastilla cada noche le ayudó a recuperar el buen humor de antes. “The Gentle Author” añade: “A pesar de su edad, Mr. Pussy sigue lleno de vida. Cuando le alzo en vilo, noto su energía y agilidad. Está lleno de vitalidad y atento a todo lo que ocurre a su alrededor. Mr. Pussy sigue adelante”.

22 agosto 2015

El 8 de agosto de 2017 anunció la muerte de Mr. Pussy. “Durante 16 años, el gato Mr. Pussy me acompañó. Me consoló cuando falleció mi madre. Cuando vendí la casa de mi infancia y me fui, viajó conmigo. Cuando recorrí las calles de Londres una Nochebuena, me esperó. Cuando me rompí el brazo y estaba solo/a en la cama helada, estaba conmigo. Escribir es una actividad solitaria, pero mientras trabajaba cada día, siempre fue una presencia tranquila y paciente durante las largas horas y años. Nunca me sentí solo/a mientras él estuvo”.

4 julio 2016

La última entrada acerca de Mr. Pussy, fechada el 3 de diciembre de 2017, dice: “Hay un sitio vacío al lado de la chimenea desde que murió mi viejo y querido gato en agosto pasado”.

16 agosto 2017

Es posible que las personas que no hayan tenido un gato piensen que Mr. Pussy no era nada especial, pero cualquiera que haya vivido con uno sabe que cada gato es especial, que ninguno se comporta igual. Esta entrada está dedicada a Kedy, un gato negro francés que también llega al final de sus días.

21 diciembre 2017


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Los alegres gatos del pintor sudafricano David Kuijers

David Kuijers nació el 30 de marzo de 1962 en Vanderbijlpark, una ciudad de unos 95.000 habitantes situada un poco más al sur de Johanesburgo. Su padre se dedicaba a pintar en sus horas libres y firmaba los cuadros con el seudónimo B. Arteld. En 1978, al igual que su hermano, ingresó en la Escuela de Arte, Música y Ballet de Pretoria, donde se graduó en 1980 con una mención en Grafismo y recibió el Premio al Mejor Pintor de ese año.

Gato ángel

Cola con plumas

En 1981, con 19 años, fue por primera vez a Ciudad del Cabo a bordo de un tren de soldados con destino a la base militar de Youngsfield. Incapaz de soportar la mentalidad de sus superiores y el intento de socavar el sentido común, decidió fugarse a los tres meses con su primer salario. Sin embargo, regresó a los tres años para terminar el servicio militar en un puesto administrativo. No deja de ser irónico que acabara siendo premiado por un servicio destacado.

Cinco círculos

Los búhos son los gatos del cielo

El año 1986 fue de lo más frustrante al no poder abrirse camino como autor de canciones. Decidió matricularse en la Cape Technickon, actual Universidad Tecnológica de Ciudad del Cabo, para estudiar Bellas Artes, pero tuvo que conformarse con Diseño Gráfico al haber sido cancelada la especialidad. Se licenció en 1989 con un Premio al Mérito en Diseño e Ilustración, y en 1990 se casó con Dina, una compañera de universidad.

Los pájaros saben cuando un gato no tiene hambre

El gato, el perro y el búho

A continuación empezó a trabajar por libre como diseñador e ilustrador hasta conseguir unos encargos de cierta importancia de varios hoteles y de empresas de comida para animales que le permitieron dedicarse a tiempo completo a la pintura. En 2002 publicó un libro en torno a Ciudad del Cabo titulado “David Kuijers Paints the Town” (David Kuijers pinta la ciudad). Ese mismo año, en abril, expuso en solitario en la Hout Bay Gallery y vendió todos los cuadros.

En la presentación de una exposición en The Cape Gallery en 2017, David Kuijers dijo que tenía un gato y que había sido su compañero constante en el estudio desde hacía ocho años. Añadió que le observaba y que en algunos de sus cuadros reflejaba los pensamientos de su gato acerca de los perros, peces y otras cosas. Pero es un artista muy receloso de su vida privada y apenas hay fotos suyas en Internet; no hemos encontrado ninguna con su gato. También nos hemos dado cuenta de que pinta muchos más perros que gatos, además de numerosos búhos, algunos elefantes y otros animales.

 

Suele usar pinturas acrílicas, y una vez acabado el cuadro, lo invierte sobre una plancha de cristal. Sus obras son alegres, muy coloristas, divertidas, con un toque de ironía, aparentemente sencillas, como el de la niña sentada encima de un enorme gato pelirrojo con la frase: “Sé de una niña que adora a los gatos”. A menudo juega con el idioma, como por ejemplo en el cuadro llamado “Catfish”, cuya traducción literal es “Pez gato”, pero el significado real es “Bagre”. En un lienzo con dos caras femeninas, una muy al estilo cubista picassiano y la otra mucho más sencilla y sonriente, demuestra tener sentido del humor añadiendo la frase: “No soy Picasso”; y más abajo: “Sé dónde van los ojos”.

En la presentación antes mencionada reconocía que pintar le aporta placer y que se había convertido en una especie de trastorno obsesivo-compulsivo del que no pensaba curarse jamás. Seguía diciendo: “Me permite ser cada vez más atrevido y alegre, escabullirme por las grietas del lienzo (o del cristal) para escapar a una realidad que no está plagada de responsabilidades. Cada vez me preocupa menos si muchos piensan que mi arte, debido al estilo y contenido, no cabe en las categorías serias”.

Gato manchado

Siesta gatuna

Y añadía: “Un tema aparentemente tan arbitrario como lo que un gato pueda pensar de un perro se convierte en la fibra de la vida, como puede serlo el entusiasmo de un niño ante un pez de colores. El arte me permite, siendo adulto, volver a compartir emociones puras durante unos momentos y entrar en una caída libre creativa, al menos hasta que se rompe la lavadora. Pero siempre vuelvo y siempre volveré porque tengo la suerte de estar en una posición que me permite decir: ‘Disculpad, pero ahora debo ir a trabajar’. Lo que significa lo mismo que: ‘Ya puedo ir a jugar?’ Tengo licencia para escapar”.

Una gran siesta

Los gatos no suelen deprimirse


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Los gatos del Cementerio de Perros

Un poco al norte de París, concretamente en Asnières-sur-Seine, hay un cementerio llamado “Cementerio de perros y otros animales” considerado como el primer lugar dedicado al entierro de animales domésticos en la era moderna. El jurista Georges Harmois y la feminista Marguerite Durand fundaron en 1899 la Sociedad Anónima Francesa del Cementerio para Perros y Gatos. La Sociedad compró unos terrenos en lo que entonces era una isla del Sena y los convirtió en cementerio para animales, mayormente perros y gatos, pero también pájaros, caballos e incluso un león. De hecho, Marguerite Durand tenía un caballo llamado Gribouille y aparece con su leona Tigre en la portada de la revista Femina del 1 de abril de 1910, pero ignoramos si tuvo gatos.

Marguerite Durand con su leona Tigre (Portada de la revista Femina 1 de abril de 1910)

El 15 de junio de 1899, la Sociedad compró la mitad de la isla, entonces propiedad del barón de Bosnolet. El cementerio abrió sus puertas poco después, a finales de verano del mismo año. Al principio se pensó en edificar un columbario para animales y un museo, pero solo se diseñó y construyó el edificio de entrada y la necrópolis, dividida en cuatro zonas: una dedicada a gatos, otra a perros, una tercera a pájaros y la cuarta a otros animales, caballos, leones, cobayas, conejos, gallinas, ovejas, monos y tortugas.

El arquitecto parisino Eugène Petit, que se encargó de construir varios edificios en París, diseñó la entrada de estilo Art Nouveau que daba al antiguo puente de Clichy. En 1976 se llenó el brazo del Sena, uniendo la islita con la orilla. Y en 1987, la sociedad propietaria del cementerio anunció que lo cerraba al no poder hacer frente a los gastos. Ante la conmoción que despertó la noticia, el Ayuntamiento de Asnières compró el lugar para que siguiera abierto. El 27 de junio de ese mismo año, el cementerio fue declarado “lugar de interés pintoresco, artístico, histórico y legendario”. La ciudad de Asnières se convirtió en propietaria en 1989 y lo gestiona desde 1997.

La entrada

Es un cementerio largo y estrecho con avenidas bordeadas de árboles y flores entre las numerosas tumbas, algunas de ellas auténticos monumentos funerarios que remontan a principios del siglo XIX, dedicadas a amados animales de compañía por personas anónimas y famosas, como Camille Saint-Saëns, Courteline, Alexandre Dumas o Sacha Guitry. Las sepulturas de menor tamaño cuestan entre 950 y mil euros, más el gasto anual de mantenimiento y el precio de la inhumación.

Pero el cementerio no solo sirve de alojamiento para los animales que ya no están. Por allí pasean numerosos gatos callejeros, lustrosos y muy amables, que no dudan un momento en acercarse y frotarse contra las piernas de los visitantes en busca de una caricia. Al fondo del cementerio hay una casita llamada “La casa de los gatos”, de la que entran y salen cuando quieren por la gatera. Una asociación de voluntarios va diariamente a limpiarla y a dejar comida, además de hacerse cargo de los gastos veterinarios y de las esterilizaciones.

La casa de los gatos

 

Aquí descansan 100 gatos de la Asociación de Amigos de los Gatos de Asnières

No podemos acabar esta entrada sin dar una breve información de sus fundadores. Marguerite Durand nació el 24 de enero de 1864 en París. Nunca conoció a su padre. Estudió en un colegio católico y a partir de 1879 en el Conservatorio, donde obtuvo el Primer Premio de Interpretación. En septiembre de 1881 ingresó en la Comédie-Française. Al cabo de siete años dejó los escenarios para casarse con un político. Entró en contacto con el periodismo y se convirtió en su pasión. Después de divorciarse, empezó a trabajar en el Figaro en 1895. El periódico la mandó al Congreso Feminista Internacional de 1896 para que redactara un artículo crítico, a lo que se negó. El Congreso le cambió la vida, ya que decidió consagrarse a defender los derechos de la mujer.

El año siguiente fundó “La Fronde”, un periódico elaborado únicamente por mujeres dedicado no solo al feminismo, sino a cualquier tema de actualidad, política, arte, finanzas, deportes… Se publicó diariamente desde 1896 a 1903 y mensualmente hasta 1905. Para cubrir algunos acontecimientos, las periodistas debían obtener permisos especiales porque la entrada a la Asamblea Nacional o a la Bolsa estaba prohibida a las mujeres.

Marguerite Durand

En 1907 organizó un Congreso sobre el Trabajo Femenino e intentó fundar la Oficina del Trabajo Femenino con la ayuda de René Viviano, entonces ministro de Trabajo. Sin embargo, ante la feroz oposición de la CGT (Confederación General del Trabajo), la Oficina no consiguió salir adelante. Luchó para que las mujeres tuvieran derecho a voto y a decidir cuándo deseaban ser madres, por lo tanto a usar anticonceptivos y a abortar. Pero la ley del 31 de julio de 1920 prohibió el aborto y la propaganda anticonceptiva. En 1931 legó a la ciudad de París toda la documentación que había recopilado sobre la historia de las mujeres, creando así la primera Oficina de Documentación Feminista en Francia, que dirigió hasta su muerte el 16 de marzo de 1936.

Georges Harmois nació el 9 de abril de 1861 en París. Estudió Derecho y a los 22 años ya era pasante mayor de un procurador, puesto que abandonó a los 27 años para abrir su propio bufete, que no tardó en ser el más solicitado de París. Apasionado por el Derecho, fundó el periódico “L’Avocat-Conseil” (El abogado-consejo), auténtica referencia para los periodistas. Cuando concibió el Cementerio de los Perros, alguien le preguntó: “Los animales están bien, pero ¿ha pensado en los seres humanos?” Su respuesta no tardó en llegar con la creación del periódico “L’Ami des pauvres” (El amigo de los pobres).

Georges Harmois

No contento con eso, abrió “La maison du pauvre” (La casa del pobre), después de comprobar que las estructuras de caridad existentes no impedían que los pobres se murieran de hambre y enfermedades por no saber adónde dirigirse. La organización no solo ofrecía consejos, sino tratamientos y consultas médicas, ropa e incluso ayuda legal para que los desheredados hicieran valer sus derechos ante el gobierno. Muchas personalidades, artistas e intelectuales de la época apoyaron su iniciativa filantrópica.