Gatos y Respeto

©


Deja un comentario

Gatos en autorretratos – Parte 2

Foujita

TSUGUHARU FOUJITA (https://gatosyrespeto.org/2018/06/14/gatos-en-los-autorretratos-de-tsuguharu-foujita/) tiene tantos autorretratos con gato que incluso dedicamos hace unos dos años y medio una entrada a este tema, pero no podíamos dejar de incluirle aquí.

Foujita

ALICIA FRANCE, nacida en Rochdale, parte del Gran Manchester, es una pintora figurativa que estudió en la Universidad de Newcastle. Su “Autorretrato con gato”, adquirido por la Colección Ruth Orchard en 2017, es un óleo sobre plancha de aluminio.

Alicia France (2017)

CHRISTOPHE GOL es un artista contemporáneo francés. Por sus exposiciones, hemos deducido que debe vivir cerca de Marsella, pero no sabemos nada más. El cuadro se titula “Autorretrato… o en la piel de un gato”.

Christophe Gol

EDWARD GOREY (https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/) El primer año de este blog le dedicamos una entrada que ahora nos parece demasiada corta para un hombre que se apasionó tanto por los gatos y que dijo “No concibo la vida sin gatos”.

Edward Gorey

GOSIA JANIK es una fotógrafa polaca especializada en retratos. Se licenció en 2002 y abrió su estudio dos años después. Actualmente reside en Madrid y se dedica sobre todo a la fotografía de moda. Experimenta con los autorretratos y en muchos de ellos está incluido un gato o, mejor dicho, su gato. No sabemos cómo se llama, pero también es el protagonista de muchas otras fotos.

Gosia Janik

FRIDA KAHLO, nacida en Coyoacán el 6 de julio de 1907, no pintó gatos. El único cuadro es este autorretrato realizado casi al final de su matrimonio con Diego Rivera. Algunos interpretan al gato negro en su hombro izquierdo como una señal de mal augurio, pero existe una foto de Frida en el patio de su casa con su mono en brazos y un gato negro alejándose. ¿No será que sencillamente quiso incluir a los dos animales que la acompañaban? Falleció el 13 de julio de 1954. También hemos incluido el sello que le dedicó la República de Togo.

Frida Kahlo

DORA KALLMUS, nacida en Viena en 1881 en una familia de abogados judíos, fue la primera mujer admitida (1905) en los cursos de teoría en el Graphische Lehr und Versuchsanstalt (Instituto de Formación Gráfica). En 1907 abrió un estudio y adoptó el seudónimo de Madame d’Ora. El éxito fue tal que en 1907 abrió un segundo estudio en París en el que retrató a todos los famosos de la época. Amiga del modisto Balenciaga, este ideó un plan para sacarla a ella y a su hermana Ana del país con un visado español en 1940, cuando Alemania invadió Francia. El plan fracasó y Ana fue deportada a Polonia, donde murió en el campo de Chelmo. Dora consiguió esconderse cerca de Lyon y no regresó a París hasta 1946. En 1959 quedó inválida en un accidente de tráfico y murió en Austria el 28 de octubre de 1968.

Dora Kallmus (Madame D’Ora) (1925)

ERNST LUDWIG KIRCHNER (https://gatosyrespeto.org/2015/03/04/ernst-ludwig-kirchner-y-cien-gatos/) En 1919, mientras estaba afincado en Davos, Suiza, recuperándose de una crisis nerviosa y de un accidente, empezó a pintar gatos, sobre todo a su gato negro. Se cree que firmó más de cien obras de gatos entre cuadros y dibujos.

Ernst Ludwig Kirchner (1919)

PAUL KLEE (https://gatosyrespeto.org/2016/08/04/los-gatos-de-paul-klee/) no pintó muchos gatos, pero hay varias fotos de él con su gato. Aquí, saltándonos las reglas del autorretrato, incluimos la que le hizo su hijo Felix en 1929 con Fripouille, nombre que puede traducirse como bribón, pillo, malandrín.

Paul Klee y Fripouille (Felix Klee, 1929)

LOTTE LASERSTEIN, nacida en Paslek, Polonia, el 28 de noviembre de 1898, fue una de las primeras mujeres que ingresó en la Academia de Berlín. Esta institución la galardonó con la Medalla de Oro en 1925, dos años antes de abrir su estudio en Berlín. Sus retratos suelen ser de mujeres independientes en entornos urbanos, representando la “Neue Frau” o “Nueva mujer” de finales de los 20 y de principios de los 30 en Alemania. En 1934 fue declarada “tres cuartos judía” por la nueva ley racial nazi y en 1937 tuvo que emigrar a Suecia. Siguió pintando con éxito hasta los años cincuenta, cuando la moda se inclinó hacia el modernismo y la abstracción. Falleció el 2 de enero de 1993 en Kalmar, Suecia. En “Autorretrato con gato”, de 1928, se plasmó fríamente con rasgos andróginos, el perfecto ejemplo de la estética del movimiento “Nueva objetividad”, muy alejado del expresionismo.

Lotte Laserstein (1928)

PAUL G. OXBOROUGH es un pintor estadounidense nacido en 1965. Estudió en el College of Art de Minneapolis y en el Atelier Lesueur. Ha expuesto en las Galerías Nacionales de Retratos Británica y Escocesa, así como en el Smithonian y otros museos. También sabemos que se le encargó el retrato del gobernador de Minnesota y que su gato se llama Murph.

Paul G. Oxborough

FRITZ SCHOLDER (https://gatosyrespeto.org/2018/02/01/gatos-indios-norteamericanos-y-fritz-scholder/) También nació en Minnesota, como el pintor anterior, pero huyo del frío y se instaló en Santa Fe, Nuevo México. Puede afirmarse que su pintura acabó con muchos estereotipos y cambió definitivamente el concepto de “artista indio”.

Fritz Scholder (2003)

FRANCISCO TOLEDO (https://gatosyrespeto.org/2020/12/03/los-gatos-zapotecas-del-artista-francisco-toledo/) El pintor realizó numerosos autorretratos durante su vida. Nos ha sido imposible encontrar la fecha de su “Autorretrato con gato”.

Francisco Toledo

LOUIS VALTAT nació en Dieppe, Normandía, el 8 de agosto de 1869. Fue admitido a los 17 años en la Escuela de Bellas Artes y completó sus estudios en la Academia Julian. Allí trabó amistad con Pierre Bonnard, otro amante de los gatos. Enfermo de tuberculosis, pasaba temporadas en Banyuls, en el Rosellón, y luego en la Costa Azul, donde visitaba a Auguste Renoir. El famoso marchante Ambroise Vollard se enamoró de su obra y vendió varios de sus cuadros al coleccionista ruso Ivan Morosov. Fue famoso en vida y nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1927. Una vez terminada la II Guerra Mundial, sufrió de glaucoma y pintó su último cuadro en 1948. Tenía treinta años cuando hizo este autorretrato. Falleció el 2 de enero de 1952.

Louis Valtat (1899)

OTTO VAN VEEN, también llamado Otto Venius u Octavius Vaenius, nació en Leiden en 1556 y fue un pintor, dibujante y humanista afincado en Amberes y Bruselas. Tenía un importante taller en la primera ciudad y fue maestro de Peter Paul Rubens entre 1594 y 1598, cuando este tenía unos veinte años. Adquirió una relevante formación intelectual con el pintor y humanista Dominicus Lampsonius y de 1575 a 1580 vivió en Italia. Como pintor de retratos destaca su contribución al retrato de grupo. Su “Autorretrato rodeado de su familia”, actualmente en el Museo del Louvre, representa la idea de la concordia familis desde un punto de vista humanista. Y lo más importante de todo, incluye a un gato blanco al que se le considera claramente de la familia.

Otto van Veen (1584)

BRETT WALKER, fotógrafo y aventurero, nació en 1962 en el norte de Inglaterra en una familia obrera. A los dieciocho años ya trabajaba en Londres como fotógrafo y a los veintidós era el único europeo en la industria de la moda en Tokio. Al cabo de unos años decidió dejarlo todo y subirse a bordo de un buque de la marina mercante, pero no por eso abandonó la fotografía. Pasó largas temporadas en Angola, Bangkok y Brasil fotografiando a los chicos de la calle. Sus fotografías son descarnadas y directas. Aquí le vemos en un autorretrato con su gato negro tuerto.

Brett Walker con su gato

WANDA WULZ (https://gatosyrespeto.org/2017/08/24/yo-gato-y-gato-sin-mi-de-wanda-wulz/) Acabamos con la fotógrafa Wanda Wulz y su famoso autorretrato “Yo + gato” con su gata Muncincina.

Wanda Wulz


Deja un comentario

Gatos de Nueva York vistos por Weegee

Gato con periódico

Weegee era el seudónimo de Usher Fellig, nacido el 12 de junio de 1899 en Zolochov, actualmente en Ucrania, pero entonces parte del Imperio austrohúngaro y de la Galitzia de los Cárpatos. En 1909, cuando tenía diez años, emigró con su madre y hermanos a Nueva York siguiendo a su padre, que se había ido un año antes.

Weegee en 1958

Al llegar a la tierra prometida, sin saber una palabra de inglés, se cambió el nombre por el de Arthur y vivió con su familia en el Lower East Side, ahora un barrio ecléctico, pero entonces el hogar de cientos de inmigrantes alojados en edificios insalubres y en pésimas condiciones.

A los 14 años era un chico tímido, torpe, pobre y sin pulir, aunque inteligente, gracioso, ambicioso y decidido a abrirse camino como fuera. Un fotógrafo callejero le hizo un retrato y quedó fascinado al ver el resultado. Él mismo dijo: “Creo que era un fotógrafo innato con ‘hipo’ en las venas en vez de sangre”. (Antes, el tiosulfato de sodio usado como fijador se llamaba hiposulfito sódico).

Dejó el colegio, empezó a trabajar y acabó en el departamento de revelado del New York Times, donde secaba las fotos antes de que pasaran a ser impresas en papel. Los jóvenes dedicados a este cometido eran llamados “squeegee boys”.

Niña con gato en cuna (Aprox. 1940)

Un poco después pasó al departamento de revelado de la agencia Acme Newspictures, especializada en fotografía de prensa. Cuando sus compañeros se enteraron de que había sido un “squeegee boy”, le llamaron así para burlarse. Con el tiempo descubrieron sus impresionantes habilidades técnicas y se convirtió en Mr. Squeegee.

¿Cómo llegó a Weegee? Nadie lo sabe, pero él se hizo llamar “El famoso Weegee”. Algunos dicen que es una deformación de “ouija”, por una especie de sexto sentido que le permitía estar en el lugar donde se cometía un crimen, se declaraba un incendio o había un atropello para sacar la instantánea que vendería a los periódicos. En realidad, llegaba a tiempo por una razón mucho más prosaica.

No tenía poderes mentales, sencillamente pululaba por las comisarías de Manhattan y cuando los policías le conocieron mejor, le permitieron instalar una radio conectada a las comisarías en su famoso Chevrolet, en el que dormía las noches tranquilas (pocas veces), comía y fumaba. Porque había dos cosas de las que Weegee jamás se separaba, su caja de puros y su máquina de escribir.

Weegee en su Chevrolet (1938)

Guardaba la máquina de escribir en el maletero del coche, con todo el material que necesitaba, alguna cámara de recambio y un taburete donde sentarse. Durante muchos años usó una Graflex Speed Graphic, del tamaño de una caja de zapatos, con negativos de 10 x 12 cm. que debían cambiarse cada vez. Era rápida comparada a otras cámaras de la época, pero solo ofrecía una posibilidad para captar la instantánea. Además de rapidez, tenía otra ventaja: estaba sincronizada a un flash que aportaba una gran nitidez a las fotos hechas de noche.

Firmaba las fotos y solía añadirles un título o una pequeña explicación del incidente, lo que equivalía a una noticia concisa. Por ejemplo, en la foto del 2 de marzo de 1942, el pie reza: “Cuando las llamas se apoderaron del edificio de cinco plantas situado en la calle E. Houston, 372, Manhattan, el policía rescató a dos gatitos en el pasillo. Se los entregó a la Srta. Sally Strumfeld, de la calle Delancey, 218, que prometió cuidar bien de ellos”.

No solo tenía un instinto único para estar en el momento oportuno en el lugar adecuado, también sabía componer las fotos como un cuadro. Quizá no se note tanto en las que incluimos aquí, pero merece la pena buscar otras donde realmente se puede apreciar la calidad artística.

Además de las instantáneas, también preparaba alguna que otra fotografía como la de 1938 con las niñas durmiendo en la escalera de incendios durante una ola de calor. Pero lo interesante de la foto es que la mayor sujeta a un gatito. Si a Weegee no le hubieran gustado los gatos, no se le habría ocurrido pedirle a la niña que fingiera dormir con uno.

Ni tampoco habría hecho dos fotos en el famoso Sammy’s Bar, en el Bowery. Si quieren saber más acerca de este bar, vean la entrada donde ya incluimos la misma foto y alguna más (https://gatosyrespeto.org/2020/08/13/los-gatos-de-mcsorley-y-el-pintor-john-french-sloan/).

El 24 de noviembre de 1943, la policía desmanteló el Walsh’s Bar and Grill, en la Décima Avenida, por vender alcohol de contrabando. Se lo llevaron todo, la caja registradora, la máquina de cigarrillos, la de discos y ¡el gato!, tal como describió Weegee en los pies de foto.

“Llovieron gatos y perros” (de la expresión inglesa “It’s raining cats and dogs” cuando llueve mucho). Texto: “Se encontró a la gata Mary con cinco gatitos el 7 de julio. Al día siguiente tenía cinco gatitos y dos perritos, todos mamando. En opinión de los vecinos, la gata dio a luz a gatos y a perros, o aquí pasa algo raro”.

Probó con el 16 mm a partir de 1941 y trabajó en Hollywood desde el año 1946 hasta principios de los sesenta como asesor de efectos especiales. Fue el fotofija de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de Stanley Kubrick (1964), y su marcado acento tuvo mucho que ver con el que adoptó Peter Sellers en la película.

En la década de los cincuenta experimentó con las fotografías panorámicas, a través de prismas, y con la distorsión fotográfica. Para esta última técnica, algunos de sus modelos fueron gatos. En los sesenta viajó a Europa e hizo numerosos retratos de desnudos. También protagonizó el seudodocumental de su vida titulado The Imp’probable Mr. Weegee en el que se enamoraba de un maniquí de un escaparate y lo seguía hasta París mientras perseguía y fotografiaba a diferentes mujeres.

Nadie había sabido plasmar el pulso de la enorme urbe, nadie la había mirado como él. Sus instantáneas, efímeras imágenes publicadas en los diarios y condenadas a desaparecer en horas, se convirtieron en el retrato atemporal de las tripas del Nueva York de los años treinta y cuarenta. Weegee falleció el 26 de diciembre de 1968, a los 69 años, en su ciudad.

Autorretrato


Deja un comentario

Gatos, por el fotógrafo Steve McCurry

Tailandia

Steve McCurry es uno de los fotógrafos contemporáneos más famosos del momento y quizá uno de los que haya vendido más libros en todo el mundo. El último, titulado sencillamente “Animals”, fue publicado en noviembre de 2019 por Taschen en una edición multilingüe.

El libro explora la compleja relación entre los seres humanos y los animales a través de una serie de fotografías con citas de diversos autores. “Quizá ya tuviera la idea de fotografiar animales y personas cuando era un joven fotógrafo. Mi hermana me regaló mi primer libro de fotos, “Son of a Bitch”, una colección de fotos llenas de humor de perros con sus humanos del gran fotógrafo y amigo Elliott Erwitt” (https://gatosyrespeto.org/2020/11/12/los-gatos-del-fotografo-elliott-erwitt/), dijo Steve McCurry en una entrevista. Según él, los animales son totalmente impredecibles y no hacen caso al fotógrafo, convirtiéndolos en uno de sus temas favoritos.

Italia

Birmania

Steve McCurry, nacido el 23 de abril de 1950 en Filadelfia, se dio a conocer con la fotografía “Niña afgana”, realizada en diciembre de 1984 en un campo de refugiados de Afganistán. National Geographic la nombró “foto más reconocida” en la historia de la revista después de aparecer en la portada del número de junio de 1985. La identidad de la chica fue un misterio durante 17 años, hasta que la revista y el fotógrafo la localizaron en 2002.

El fotógrafo y la niña afgana

Ha fotografiado conflictos como el de Irán e Irak, las guerras civiles de Líbano, Afganistán y Camboya, el alzamiento islámico en Filipinas y la Guerra del Golfo. Ha estado a punto de perder la vida varias veces, como cuando casi se ahogó en India o sobrevivió a un accidente de avión en Yugoslavia.

Afganistán

Italia

De su experiencia en la primera Guerra del Golfo, dice: “Había unos 600 pozos de petróleo ardiendo, animales aterrados y hambrientos cruzando un paisaje sembrado de cuerpos de soldados iraquíes. Me dolió profundamente ver a estos animales abandonados, hasta entonces cuidados y útiles para los seres humanos”. Incluimos la foto que hizo de unos camellos pasando delante de un pozo en llamas.

Kuwait, 1991

Una de sus fotografías predilectas fue hecha en un monasterio budista de Tailandia. Un pequeño gato aguarda con suma paciencia a que el monje acabe sus deberes espirituales. Steve McCurry desea que, algún día, veamos a los animales como seres inteligentes que merecen todo nuestro respeto y afecto. “En la mayoría de casos, la supervivencia y bienestar de los animales domésticos dependen totalmente de nosotros”, dice. “Es nuestro deber protegerlos como a nuestros hijos. Creamos vínculos con los animales, por eso espero que acabemos tratándolos con el cuidado que se merecen”.

Tailandia

Nos recuerda que muchos lugares en el mundo aún dependen de los animales para cultivar la tierra o incluso para el transporte, y que ha llegado el momento de dejar de usar el látigo para hacerlos avanzar, de maltratarlos y de abusar de ellos, como ocurre con los elefantes que los turistas montan en Tailandia o India.

Birmania

En nuestra opinión, las fotos de animales de Steve McCurry son mucho mejores que las de personas, que siempre nos han parecido demasiado perfectas, incluso faltas de calidez. Sin embargo, tratándose de animales, en la mayoría de los casos consigue captar una emoción más profunda, más natural.

Cuba

En 2016, Teju Cole, crítico de fotografía de The New York Times, le acusó de manipular sus fotografías con Photoshop y quitar objetos que sobraban con el fin de obtener una imagen impecable. Poco tiempo después, en una entrevista con PetaPixel, no negó que hiciera cambios de envergadura en sus trabajos, pero se definió a sí mismo como “narrador visual” y no como reportero gráfico.

Francia

Posteriormente incluso dijo que sus imágenes pasaban por las manos de terceros y que estos eran responsables de dichas manipulaciones. Curiosamente, todas las fotos originales en su web que podían compararse a las publicadas en importantes revistas desaparecieron. Acabó reconociendo que había retocado numerosas fotografías y también dijo: “Entiendo que pueda confundir a los que aún me consideran un fotoperiodista”.

Honduras

Galápagos

No sabemos si algunas de las fotos incluidas aquí han pasado por Photoshop; desde luego, no parecen las instantáneas de un reportero. Incluso nos atreveríamos a decir que la fotografía de la mujer tumbada en el suelo en Francia con el gato negro fue muy estudiada. Otras, como la de los tres gatos y el perro, parecen más naturales.

Francia

India

Ha hecho pocas fotos de gatos en comparación a las de perros, ovejas, camellos, etcétera. Quizá porque el gato no se adapta bien a su estilo. Aun así, creemos que merece la pena dedicarle una entrada, a pesar de que no llegue a la altura de su amigo Elliott Erwitt y de muchos otros. Pero es un acérrimo defensor de los animales, lo que le agradecemos.

India


Deja un comentario

Los gatos del fotógrafo Elliott Erwitt

Nueva York (1955)

Elliott Erwitt es un fotógrafo estadounidense nacido el 26 de julio de 1926 en Neuilly-sur-Seine, área metropolitana de París, de padres rusos que le dieron el nombre de Elio. Al poco tiempo, la familia se trasladó a Milán, donde creció y estudió hasta 1939, cuando zarparon a bordo del “Ile de France” con rumbo a Nueva York debido a la amenaza fascista.

Nueva York (1953)

Llegaron a Nueva York cinco días después de que estallara la guerra. El fotógrafo dijo en una ocasión con su típica ironía: “Soy estadounidense gracias a Benito Mussolini”. Después del divorcio de sus progenitores en 1941, se mudó a Los Ángeles con su padre y empezó a interesarse por la fotografía mientras estudiaba en el Instituto de Hollywood. Su padre volvió a irse, esta vez a Nueva Orleáns, para abrir una tienda de antigüedades, y Elliott se quedó solo con apenas 16 años y tuvo que trabajar en una panadería para sobrevivir.

Elliott Erwitt

Nueva York (1950)

Después de graduarse en el instituto se matriculó en la Universidad de la Ciudad de Los Ángeles y estudió Fotografía al mismo tiempo que trabajaba en un estudio procesando fotografías “firmadas” de las estrellas. Consiguió ahorrar lo suficiente para comprarse una cámara Rolleiflex. Se subió a un autobús  en 1948 y dejó California “porque no pasaba nada allí” camino de Nueva York. Conoció a fotógrafos de la talla de Edward Steichen, Robert Capa y Roy Stryker cuando solo tenía 20 años.

Exposición felina (Nueva York, 1953)

No tardó en empezar a trabajar como fotógrafo profesional después de que Edward Steichen viera su portafolio, lo que dio pie a un encargo remunerado en Pittsburgh, Pensilvania, por parte de Roy Stryker. Los encargos para revistas siguieron y recorrió Estados Unidos.

Pelea de gatos

Roma (1959)

Llamado a filas en 1951, siguió haciendo fotos, estando destacado en Alemania y Francia, con una Leica de objetivo plegable. Ganó 1.500 dólares en un concurso de la revista Life con la foto “Bed and Boredom” (Cama y aburrimiento), además de una felicitación por escrito del general de su base. De esa época, dijo: “No tenía ideas preconcebidas, me limitaba a llevar una cámara y a hacer fotos”.

Roma (1959)

París (1990)

En 1953, Robert Capa le invitó a que se uniera a Magnum Photos y ha sido miembro de la prestigiosa agencia desde entonces, además de presidirla en tres etapas. Ese mismo año le hizo toda una serie de fotos a su esposa Louise con dos gatitos. Louise estaba embarazada, y unos meses después realizó la famosa “Madre y niño”, en la que vemos a Louise contemplando a Ellen, de solo seis días, también observada por Brutus, probablemente uno de los dos gatitos. La foto fue incluida en la importante exposición “The Family of Man”, organizada por Edwards Steichen dos años después.

La reputación del fotógrafo creció y también la importancia de los encargos. Suyas son las fotos del famoso “debate de la cocina” entre Richard Nixon y Nikita Jrushchov el 24 de julio de 1959. Aunque nunca hemos entendido por qué se llamó “debate” cuando, supuestamente, fue una conversación improvisada…

Fotografió en numerosas ocasiones a John Kennedy antes y durante su presidencia, a un joven y apuestísimo Che Guevara, a una maravillosa Marilyn Monroe en su casa de Nueva York y en el rodaje de “Vidas rebeldes”, con Clark Gable y Montgomery Clift, a Jack Kerouac y a muchísimos otros famosos, actores o políticos.

Mildred Jordan (1950)

Sus retratos, sobre todo los de políticos, desprenden una cierta ironía. “Mis fotos pueden tacharse de políticas”, dijo. “Mi intención es hacer un comentario sobre la comedia humana, y eso es política, ¿verdad? Si alguien me preguntase quién me cae peor, si Johnson o Nixon, me costaría dar una respuesta. Johnson era vulgar, pero acabó siendo un presidente notable, y Nixon carecía de escrúpulos. Pero ¿se ve eso en las fotos? Dígamelo usted”.

Monica Vitti en el rodaje de Alta infedeltà (1964)

Además de su cámara de trabajo, siempre llevaba una Leica M3 con un objetivo de 50 mm cargada con Kodak Tri-X o Ilford HP4 para fotografiar lo que veía en cualquier momento. Hemos dicho “llevaba” porque es muy posible que ahora trabaje con una cámara digital; no hemos encontrado ninguna información al respecto.

Roma (1969)

1990

Y esas fotos, las que hacía y hace en cualquier momento, reflejan un profundo sentido del humor cuando se trata de personas, y una gran sensibilidad con los animales. Hay una que nos conmueve particularmente, realizada en 1955 desde un primer o segundo piso enfocando a una calle que bordea el Panteón de Roma, con una mujer alimentando a unos seis gatos. La hierba crece entre los adoquines.

Panteón, Roma (1955)

Roma (1952)

Pero el gran amor de Elliott Erwitt no eran los gatos, sino los perros. Publicó nada menos que cuatro libros de fotos caninas, “Los perros de Elliott Erwitt” (2008), “Woof” (Guau) (2005), “Dogs Dogs” (Perros perros) (1998) y “Son of a Bitch” (Hijo de perra) (1974). Aun así, viendo algunas de las fotos de gatos, como “El gato de Max”, nos parece obvio que también le gustaban mucho.

El gato de Max (1992)

Perros (Nueva York, 1974)

En los años setenta, Elliott Erwitt se interesó por el cine y rodó varios documentales. En los ochenta realizó diecisiete programas cómicos para HBO.

Sudamérica (1972)

En 2009 desarrolló una segunda personalidad, André S. Solidor, cuyas iniciales son ASS (imbécil), cuyo trabajó se expuso en la galería Paul Smith de Londres en 2011. Incluimos dos fotos de André y un resumen de su biografía.

Andre S. Solidor – Homenaje a King-Kong

Andre S. Solidor – Homenaje a Fay Wray

“Nació en 1962 en Grand Citron, distrito de Saint-Laurent-du-Maroni, Guyana francesa, de una madre nativa y un aristócrata francés que huyó al poco de nacer el niño. Demostró sus talentos de dibujante de muy pequeño. A los 14 años fue a Haití a trabajar en una plantación de yuca. Allí le descubrió un fotógrafo de la revista Life que cubría un reportaje sobre la pobreza. André se dio cuenta de que la fotografía era el camino que le alejaría de la miseria e ingresó en el maravilloso mundo del arte”.

Hamburgo (1987)

Elliott Erwitt cumplió 94 años este verano. Sigue trabajando y viviendo en su estudio de Central Park West, Nueva York, desde hace 50 años.

Nueva York


2 comentarios

Una gata autora, Suzanne Szasz y Paul Gallico

Todo empezó cuando el vecino editor de Paul Gallico le dio un manuscrito que parecía estar cifrado. Al cabo de un tiempo, y después de fijarse en el teclado de una máquina de escribir, el escritor y periodista deportivo entendió que los repetidos errores en el texto se debían a que no era ningún dedo lo que había tocado las teclas, sino patas, y concretamente patas de gato. Una vez descubierto el misterio, logró descifrar el código por los grupos de letras del teclado, y leyó el título: “El miau silencioso, un manual para gatitos pequeños, callejeros y gatos sin hogar, de x.x.x.x.x.”

A partir de ese momento y durante 155 páginas, una gata muy sensata explica paso a paso cómo ser acogida por una familia, cómo hacerse con los dueños de la casa, apropiarse de su sillón favorito, conseguir deliciosos bocados en la mesa y, sobre todo, cómo modular el maullido – todo un arte – para obtener los resultados idóneos.

Paul Gallico reconoce en el prólogo que dudó en devolver el manuscrito traducido a su amigo el editor, un confeso ailurófobo, para no desvelar el hecho de que los humanos pertenecemos a los gatos y no al revés. El editor, al conocer el contenido, no quiso perder un segundo en publicarlo, convencido de que por fin el mundo entendería que “son bichos manipuladores”, a pesar de que Gallico le explicó que el libro produciría el efecto opuesto.

Cica celebrando la Navidad

Suzanne Szasz y su marido Ray Shorr son los autores de las fotografías del libro. Cica, la gatita de unos tres meses que apareció en su casa de verano en Westhampton, Long Island, estaba absolutamente decidida a adoptarles costase lo que costase. No solo Cica demostró ser encantadora, sino que se enamoró del coche y tendía a subirse al menor descuido de sus dueños. Además, como no podía ser menos, debía salir en todas las fotos.

“El miau silencioso” en alemán

Cica empieza el libro con las siguientes palabras: “Cuando era muy joven, tuve la desgracia de perder a mi madre y de quedarme sola en el mundo a las seis semanas. No me afectó mucho ya que era inteligente, bien parecida, no me faltaban recursos y tenía mucha confianza en mí misma”. Cica era pequeña, pero con una buena opinión de sí misma.

El libro, que desafortunadamente no está traducido al español, consta de diecinueve capítulos y, como apuntamos en el primer párrafo, se titula “El miau silencioso”. El capítulo XII está dedicado al “idioma gatuno” y empieza explicando ese miau silencioso. En palabras de la autora, es la técnica más eficaz para obtener algo. Recomienda “mirar a la persona, abrir la boca como si se fuera a emitir un maullido, pero sin permitir que se escape el más mínimo sonido”.

Paul Gallico (foto de Carl Van Vechten, 1937)

Según sigue diciendo, el efecto es devastador. “El hombre o la mujer parecen conmoverse en lo más profundo de su ser y estar dispuestos a darnos lo que sea”. Aconseja no usarlo demasiado a menudo para que no pierda efectividad y añade que no entiende a qué se debe esta reacción.

Cualquiera que tenga gatos se habrá fijado en que, de vez en cuando, se sientan en el suelo, nos miran y usan la técnica del “miau silencioso”. Conocemos a uno que la domina a la perfección y, efectivamente, es muy difícil resistirse.

El libro, además de un texto lleno de humor irónico (obra de Paul Gallico, gran amante de los gatos), contiene nada menos que doscientas fotos de Cica ilustrando sus consejos. Está claro que Suzanne Szasz y a su marido cayeron rendidos a los pies de la gatita.

Paul Gallico, nacido en Nueva York en 1897, era el hijo de un pianista y compositor italiano y de una madre austriaca. Se convirtió en un famoso periodista deportivo después de pedirle a Jack Dempsey que boxeara con él, experiencia que utilizó para describir en primera persona qué se sentía al ser noqueado por un campeón.

Paul Gallico con dos gatos

A pesar de ser uno de los periodistas mejor pagados de Estados Unidos, abandonó el mundo del deporte para dedicarse a la ficción. Muchas de sus novelas empezaron como extravagantes historias cortas publicadas en revistas que a menudo recibían malas críticas. Su mayor éxito, “La gansa blanca” (The Snow Goose), es uno de los pocos libros de Paul Gallico traducidos al castellano. “Thomasina, The Cat Who Thought She Was God” (Thomasina, la gata que se creía Dios) fue otro gran éxito llevado al cine por Disney.

Escribió numerosos libros acerca de gatos, como por ejemplo “Jennie”, la indómita gata que ayuda a un niño convertido en gato callejero, y “Honorable Cat”, también con poemas y fotografías de Osamu Nishikawa. Doce novelas suyas fueron llevadas a la gran pantalla y otras cinco, a la televisión. Se casó cuatro veces, escribió más de 40 libros y alcanzó la fama. Hoy en día es un autor casi olvidado.

De los gatos dijo: “Unos gatitos pueden pasarle a cualquiera”. “Todo lo que es y haga un gato me parece maravilloso, precioso, estimulante, tranquilizador, atractivo y encantador”. Hablando del ronroneo, explicó: “Nadie ha sido capaz de descubrir cómo hacen ese sonido sutil, y más aún, nadie lo descubrirá nunca. Es un secreto que perdura desde el principio de los tiempos de los gatos y nunca se desvelará”.

A Paul Gallico le gustaban mucho los gatos, y tuvo uno que se llamaba Sambo. El novelista falleció el 15 de julio de 1976.

Suzanne Szasz nació en Budapest en 1915 y se trasladó a Estados Unidos en 1946. Se divorció de su primer marido, el diplomático Sandor Szasz un año después. Hizo sus primeras fotos con una cámara prestada trabajando en un campamento para niños y no tardo en vender fotos a revistas de la talla de Life, Look, Parents y muchas otras.

Suzanne Szasz

Su capacidad a la hora de trabajar con niños y de “desaparecer”, permitiéndole hacer fotos intimistas y espontáneas, fue alabada por numerosos especialistas infantiles. Ilustró libros de las antropólogas Margaret Mead y Elizabeth Taleporos, así como del científico social Karl W. Deutsch, entre otros.

El 22 de diciembre de 1956 se casó con Ray Shorr, otro fotógrafo, y la persona a la que van dirigidos muchos de los comentarios de Cica. Suzanne Szasz, en una nota al final del libro, dice que cuando Cica apareció al otro lado de la ventana, nunca sospecharon que iban a ser adoptados: “¡Dos fotógrafos ambulantes no pueden tener un gato!” Creemos que queda claro que nunca habían tenido uno, pero que debió tratarse de un amor a primera vista.

Ray Shorr con Cica

Ray Shorr falleció en 1994 y Suzanne Szasz el 3 de julio de 1997, mientras visitaba a su familia en Budapest. No sabemos cómo conocieron a Paul Gallico.


2 comentarios

Los cinco gatos del fotógrafo Masahisa Fukase

“En los 40 años que llevo en esta tierra, siempre me ha rondado un gato como una sombra. Tengo una foto mía de cuando tenía tres años y estoy con una gata tricolor llamada Tana”, dijo el fotógrafo japonés en una entrevista realizada en 1978. Años antes, en 1964, Fukase se casó con su segunda mujer, Yoko, y pronto se les unió un espléndido gato siamés llamado Kabo.

Yoko y Kabo

Hebo y Kabo

Pasaron dos años, y cuando regresaba a casa después de ir a pescar, Fukase se encontró con un gato negro y lo recogió. Le llamaron Hebo. Los dos gatos se llevaron bien – como suelen hacer todos los gatos después de los primeros días –, y Fukase se dedicó a fotografiarlos, aunque quizá no con la misma intensidad con que perseguía a Yoko con el objetivo.

Masahisa Fukase

Hebo y Kabo

Yoko le dejó en 1976, como ya había hecho su primera mujer, y Fukase se enfrentó solo al alcohol y a la depresión. Durante este periodo realizó las fotografías de cuervos que le hicieron internacionalmente famoso con la publicación del libro “La soledad de los cuervos” (1986). En la misma época adoptó a un gatito minúsculo al que llamó Sasuke por un ninja de cómic.

Hebo

Sasuke se escapó del piso del fotógrafo a los diez días. “Colgué cien carteles con su foto y la frase ‘Gato perdido’ en el barrio, pero no volvió”. Transcurrieron unas semanas y le llamó una mujer diciendo que había encontrado a un gatito en la calle que “era idéntico al gato del cartel”. Quedaron en la oficina de la mujer. Fukase se presentó con una botella de buen whisky para darle las gracias, pero se dio cuenta de que el gatito no era Sasuke. No dijo nada y se lo llevó a casa.

Yoko y Kabo

Le llamó Sasuke nº 2. Fue el principio de una loca historia de amor, y Fukase hizo lo que siempre hacía con sus amores, le fotografió hasta la saciedad. Pero a Sasuke no le molestaba que su compañero intentara aprisionarle con el objetivo, incluso parecía disfrutar. Al contrario que las imágenes de los cuervos, estas revelan una mirada llena de humor. Cada fotografía descubre un nuevo matiz de la genial personalidad del gato.

Sasuke 2

Sasuke 2 en autobús

Fukase dijo: “Me gustaría saber si existe alguien en el mundo que haya fotografiado tantos bostezos gatunos como yo”. En dos años publicó tres colecciones de fotografías en torno a Sasuke 2: “¡Viva! Sasuke” (Tokio, Pet-Life-sha, 1979), “Sasuke, mi querido gato” (Tokio, Seinen-shokan, 1979) y “El gato del sombrero de paja” (Tokio, Bunka Shuppankyoku, 1980).

Sasuke 2

Sasuke 2 de viaje

No cabe duda de que los gatos fascinaban al fotógrafo. En la primera de las tres colecciones solo se ve a Sasuke con la boca abierta, bostezando la mayoría del tiempo. Una vez, el fotógrafo comentó: “Dicen que los gatos no ven bien, pero que su oído es excelente porque están cerca del suelo. He pasado gran parte de este año tumbado en el suelo más o menos al nivel de los ojos de un gato mientras le hacía fotos. He llegado a tener la sensación de que yo mismo era un gato. Todo este tiempo he jugado con lo primero que se me ocurría, como hace mi gato”.

Sasuke 2

Sasuke 2

Y añadió en otro momento: “Nunca sentí la necesidad de fotografiar gatos bellos ni monos. No, siempre he querido captar la imagen de los gatos y mi imagen reflejada en sus ojos. Esta serie casi podría verse como una serie de autorretratos clandestinos en la que adopté la forma de Sasuke y de Momoe”. Este último gato debió llegar cuando Sasuke ya era adulto, probablemente en 1979.

Sasuke 2 y Momoe

Sasuke 2

Fukase siguió fotografiando cuervos hasta 1982, cuando ya se había vuelto a casar por tercera vez. De los cuervos también dijo: “Fotografié cuervos durante diez años, hasta que por fin me di cuenta de que el cuervo era yo”. Esto podría llevarnos a pensar que tanto con Sasuke como con los cuervos, el fotógrafo se fotografiaba a sí mismo. O quizá uno simbolice la oscuridad del dolor que le causó ser abandonado por su mujer y el otro, Sasuke el gato, represente la alegría de su vida pasada con ella.

Momoe

Sasuke 2

Nació el 25 de febrero de 1934 en Bifuka, Hokkaido, la más septentrional de las islas japonesas. Su padre era el dueño de un exitoso estudio fotográfico de la ciudad y Fukase fundó un club de fotografía estando en el instituto. Se trasladó a Tokio en los años cincuenta para seguir estudiando, y poco después empezó a trabajar en una agencia.

Sasuke 2 en la playa

Siempre que podía regresaba a su ciudad natal y solía llevarse a Sasuke, como demuestran las fotos incluidas en el pequeño libro “Sasuke, mi querido gato”. Fukase viajaba a todas partes con Sasuke y hablaba de sí mismo como “papá” mientras le fotografiaba en trenes, autobuses, coches, la playa, incluso en el zoo Ueno de Tokio.

Sasuke 2 en el zoo

Masahisa Fukase falleció el 9 de junio de 2012, después de haber permanecido veinte años en coma a consecuencia de una caída en las escaleras de su bar favorito en 1992. Yoko fue a verle dos veces al mes durante todo ese tiempo, pero ¿se daba cuenta Fukase de su presencia? Después de su muerte, ella dijo: “Siempre fue parte de mi identidad”. Y añadió: “Con una cámara delante de los ojos, veía; sin ella, era ciego”. Sasuke tendría unos trece años y Momoe doce cuando ocurrió el accidente. ¿Vivían aún, que fue de ellos?

Sasuke 2 con una mujer

Masahisa, Yoko y Hebo

Atsushi Saito, el dueño de la editorial Roshin y un gran amante de los gatos, colaboró con el Archivo Fukase para publicar póstumamente dos libros con las fotos de gatos de Fukase. El primero, “Días maravillosos”, salió en 2015 y el segundo, “Epílogo”, en 2016.  Este último título hace referencia al epílogo que el fotógrafo escribió para “Sasuke, mi querido gato” en el que describe la relación íntima que le unió a su gato.


Deja un comentario

Gatos, mujeres y la fotógrafa Brooke Hummer

Brooke Hummer es una fotógrafa estadounidense afincada en Chicago. Estudió Historia del Arte en la Universidad Wesleyan y Fotografía en el Instituto Brooks. Empezó trabajando en Outside Magazine y, posteriormente, en Crain’s Chicago Business. Es la fundadora del colectivo femenino Cabinet Shop Studio. Nos ha sido imposible saber más; creemos que se ocupa de campañas de moda, pero no estamos seguros. Realizó una serie de fotografías de mujeres con gatos. Las presenta con las palabras siguientes: “Los retratos femeninos en la historia del arte visual acostumbran a honrar la pureza, la inocencia o el vínculo con un hombre poderoso; por eso me he apropiado de los estilos clásicos de la pintura para crear un proyecto que homenajea la independencia y el poder de unas hermanas fuertes y solteras (y sus gatos)”.

Brooke Hummer

Hemos traducido partes de la entrevista que la asociación APA (American Photographic Artists) le hizo a Brooke Hummer acerca de estos retratos y hemos buscado el original que lo inspiró.

“La idea inicial fue de mi agente Andrea Donadio cuando me pidió que le hiciera una felicitación de Navidad. Quería algo humorístico del tipo “madre e hija”, pero con su gato Bunny. Dado que trabajo habitualmente en entornos naturales, pensamos hacer lo mismo, pero no funcionó y empezamos a buscar retratos clásicos de madres e hijas. A las dos nos atraía el estilo hiperserio de los retratos naífs del siglo XIX en Estados Unidos y decidimos copiarlos. Trabajamos en el estudio y tardamos una hora. Casi no fue necesario retocarlos”.

Andrea y Bunny

Naíf americano (1845)

“Varias mujeres recibieron la felicitación y me pidieron un retrato con su gato. Seguía sin pensar en una serie basada en retratos clásicos con gato añadido, pero supe inmediatamente que el siguiente vendría del renacimiento italiano porque pasé un año en Florencia cuando estudiaba Historia del Arte. Había disfrutado plasmando a Andrea con toda su fuerza, lo opuesto de un retrato maternal. Y me di cuenta de que podía trastocar el insultante término de “Cat Lady”, la mujer de los gatos, que suele ir acompañado del epíteto “vieja” o “loca” y, a la vez, reinterpretar la forma en que se ha retratado a la mujer en la historia. El segundo retrato fue el de Lindsey Tyler, una productora de la agencia de publicidad FCB. En este retrato, en vez de un paisaje toscano, integré el skyline de Chicago, como si Lindsey fuese la dueña de la ciudad. Solo entonces, al ver a estas dos mujeres fuertes, se me ocurrió la idea de una serie”. Hemos encontrado dos retratos de Lindsey y la gata Clementine, uno de perfil y otro de frente. El que seleccionó la fotógrafa para la serie es el de perfil, pero aquí mostramos los dos.

Lindsay y Clementine

Antonio Lupari Gozzadini (1485)

Lindsay y Clementine

“El siguiente es el de Kristen y Javi, basado en un autorretrato de Gertrude Abercrombie (https://gatosyrespeto.org/2017/07/20/gatos-soledad-surrealismo-y-gertrude-abercrombie/), una pintora surrealista de Chicago. Reconozco que este tercer retrato rompe la idea de la serie, o sea satirizar la visión masculina de la mujer, pero adoro la obra de Gertrude Abercrombie y siento cierta obsesión por ella. Kristen no tiene gato y pedimos prestado uno negro. En el cuadro original, el gato saca la lengua; estaba dispuesta a retocar la foto para que fuese igual. Normalmente fotografiamos primero a la mujer y luego al gato. En esta ocasión ocurrió una cosa alucinante, el gato sacó la lengua en la segunda sesión. Nos quedamos atónitas, no podíamos creerlo”.

Kristen y Javi

Yo y gato, de Gertrude Abercrombie

“El cuarto es una copia del cuadro de Ammi Phillips “Niña con vestido rojo” (https://gatosyrespeto.org/2017/08/17/gatos-en-retratos-naif/). También tiene un gato en brazos, y me hizo gracia algo tan reconocible. Técnicamente hablando, Cora no es una mujer, tiene 12 años, pero me parece un retrato genial. La niña de cara inocente, con ese ridículo vestido y las botas militares que lleva habitualmente”.

Cora y Creo

Niña con vestido rojo, de Ammi Phillips

“El siguiente es el de Julie con Rola. Julie adora a los gatos y a Gustav Klimt, y estaba empeñada en que debía ser un retrato suyo. Pero es conocido de todos que Klimt era un notable misógino y me incliné por Judith con la cabeza de Holofernes en la mano izquierda”.

Julie y Rola

Judith I, de Gustav Klimt

“Después está el cuadro de “Madam X”, basado en el retrato que John Singer Sargent hizo a Mme. Gautreau, considerado escandaloso en la época. No me parece que sea una mujer sumisa, por eso me gustó. Este necesitó mucha posproducción y fue el primero en que me encargué de hacerlo todo yo”.

Chrystyne, Duncan e Idaho

Madam X, de John Singer Sargent

“A continuación viene la fotografía estilo El Fayum, como los retratos naturalistas pintados en tablas de madera que cubren el rostro de las momias de esa zona de Egipto. Amber es egipcia, y al principio pensé en Cleopatra, pero está el vínculo con Elizabeth Taylor. Aunque ya lo había hecho, lo descarté. Preferí buscar un tema menos visto”. Aquí incluimos ambos retratos.

Amber y Whisky

Retrato de EL Fayum (Principios de nuestra era)

Amber y Whisky

“El octavo es Elaine con su gato Loki Lucifer. Es una talentosa fotógrafa y técnica digital de aquí, de Chicago. En cuanto empezamos a hablar, supimos que debíamos enfocarlo hacia la Virgen y el Niño, y nos inclinamos por los cuadros de estilo gótico de los siglos XII y XIII”. En este caso, Gatos y Respeto se permite añadir que, en la iconografía cristiana de la época, la bendición con la mano derecha estaba reservada únicamente a Cristo.

Elaine y Loki

Berlinghiero Berlinghieri (Siglo XIII)

“Para Reba y Neva quería que llevara ropa voluptuoso. Reba creció en Trinidad y Tobago y es una conocida chef de un restaurante de Chicago que está muy de moda. Viste de una manera muy informal, por eso me hacía mucha gracia cambiarle completamente el estilo y basarme en los retratos coloniales miniaturistas. Hice varias pruebas, pero creo que este es el definitivo”. La fotógrafa se refiere a Reba con el vestido azul y no hemos encontrado ningún retrato que pueda servir de modelo.

Reba y Neva

Reba y Neva

El retrato de Reba y Neva es el último de la serie “oficial”, sin embargo aparece un décimo, el de Amanda y Piggy, que se basó, a todas luces, en los retratos flamencos de los siglos XVI y XVII, pero no sabemos por qué no se incluyó en la serie.

Amanda y Piggy

Gillina van Vlierden, de Gortzius Geldorp

Al final de la entrevista, la fotógrafa Brooke Hummer dice que, en un principio, se impuso muchas reglas para comunicar el mensaje feminista de la serie, pero que las “rompe” a medida que avanza. Habla en presente. Quizá la serie no esté acabada aún y por eso no están incluidos Amanda y Piggy.


Deja un comentario

Los gatos de la fotógrafa Martine Franck

Gato blanco, barrio del Père Lachaise

La única foto de Martine Franck con un gato es la de la sombra de la fotógrafa y el gato Ulises tumbado cómodamente en un sillón. Pero existe otra foto de Henri Cartier-Bresson tumbado en una cama con el mismo gato, por lo que deducimos que Ulises era el gato de ambos.

Ulises y la sombra de Martine (Foto de Henri Cartier-Bresson,1988)

Ulises y Henri Cartier-Bresson

Martine Franck nació el 2 de abril de 1938 en Ámberes, Bélgica, hija de Louis Franck, un banquero belga y de la inglesa Evelyn. Cuando empezaron las hostilidades de la II Guerra Mundial en 1939, su padre se unió al ejército británico y mandó a su familia a Estados Unidos. Al terminar el conflicto armado, ingresó en un internado del Reino Unido y su madre le mandaba una postal cada día, en general de un cuadro.

Martine Franck (Foto de Henri Cartier-Bresson, 1972)

Estudió Historia del Arte en la Universidad Complutense de Madrid durante dos años y en 1958 se matriculó en la Escuela del Louvre. Unos años después, mientras defendía su tesis sobre el escultor Henri Gaudier-Brzeska, conoció a Ariane Mnouchkine (fundadora del Théâtre du Soleil), con la que se llevaba un año y que sería su amiga de por vida. Martine comprendió que no estaba hecha para la enseñanza del arte y empezó a interesarse por la fotografía.

Gata y gatitos

Hombre, gato y perro (Celle, Italia)

En 1963, las dos mujeres emprendieron un viaje que las llevó a China, Japón, India, Camboya,  Nepal, Pakistán e Irán. Martine, armada con la Leica de su primo, realizó una serie de fotos sorprendentes que presentó a Time-Life a su regresó a París al cabo de un año. La revista la contrató; y fue la ayudante de Eliot Elisofon y Gjon Mili (https://gatosyrespeto.org/2016/03/31/el-gato-blackie-y-el-fotografo-gjon-mili/) antes de independizarse.

Sus retratos de artistas, intelectuales y escritores aparecieron en numerosas revistas de la talla de Life y Vogue, así como en el diario New York Times. A menudo los retrataba en compañía de sus gatos, pero no sabemos si insistían en ello los que posaban o si era idea de Martine. Muchos de los fotografiados se convirtieron en sus amigos.

André Chastel , profesor del Collège de France

Balthus y Mitsuko

En 1966 conoció a Henri Cartier-Bresson (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/), quince años mayor que ella, y se casó con él en 1970. Ese mismo año debía realizar su primera exposición en solitario en el ICA londinense, pero cuando vio que la invitación indicaba que su marido estaría presente en la inauguración, prefirió cancelarla.

Martine y Henri (Foto de Claire Yaffa)

También en 1970 se unió a la agencia Vu, fundada por Pierre de Fenoÿl, y dos años después cofundó la agencia Viva con Hervé Gloaguen, Guy Le Querrec, François Hers, Jean Lattes y Richard Kalvar, un grupo de fotógrafos decididos a sacudirse las reglas algo obsoletas del fotoperiodismo de la época.

Diego Giacometti en su casa

No se unió a la agencia Magnum hasta 1983, cuando se lanzó en un importante trabajo a favor de los derechos de la mujer encargado por el ahora inexistente Ministerio de los Derechos de la Mujer. No dudó en titular una serie de fotos sobre las mujeres creadoras como “Las mujeres y la creación”. Años después, en uno de sus últimos proyectos, recorrió pueblecitos del estado de Guyarat, en el oeste de la India, para fotografiar a niñas bordando sus dotes desde edades muy tempranas.

El filósofo Michel Foucault

La pintora Françoise Boudet

Realizó numerosos reportajes de apoyo a causas sociales, como la Asociación de los Hermanos de los Pobres, además de interesarse por la soledad, la pobreza, la exclusión y la enfermedad, quizá influida por Dorothea Lange, una fotógrafa a la que admiraba profundamente.

Otro conocido reportaje suyo es el que realizó entre 1993 y 1997 durante varias visitas a la isla de Tory, en el condado de Donegal, Irlanda, que contaba con 130 habitantes de habla gaélica, para documentar su dura vida. Y también tenían gatos.

Jimmy Rodgers, pescador en paro (Isla de Tory)

Isla de Tory

No compartía la opinión de Eve Arnold, compañera en la agencia Magnum, en cuanto a que para ser fotógrafo es necesario ser entrometido. En una ocasión dijo: “Creo que era tímida de joven, pero me di cuenta de que la fotografía me aportaba un medio ideal para expresarme, para mostrar a los demás qué pasaba sin necesidad de hablar”.

El escultor Jean Leyris (1998)

Patricia HIghsmith en su casa de Fontainebleau

A partir de 2002 se volcó con su hija Mélanie en la organización de la Fundación Henri Cartier-Bresson, de la que fue presidenta a partir de 2004, año en que falleció Cartier-Bresson. En 2005, el Estado francés le otorgó la Legión de Honor, el mayor reconocimiento del país.

Nicole Lubtchansky, montadora del realizador Jacques Rivette

Le diagnosticaron cáncer de médula ósea en 2010, pero aun así siguió trabajando y exponiendo. Ese año, el Chanel Nexus Hall de Tokio presentó la exposición “Mujeres”, y en 2011, la Casa Europea de la Fotografía de París organizó la exposición “Vénus d’ailleurs” (Venus de otros lugares), una serie de 62 retratos de artistas realizados entre 1965 y 2010 en sus talleres, entre ellos Miquel Barceló, Marc Chagall, Fernando Botero, Léonor Fini, Ousmane Sow, Zao Wou Ki.

Leonor Fini (1961)

Otros cien retratos se expusieron en la Galería Claude Bernard en marzo y abril de 2012. Y en junio siguiente, la Galería Howard Greenberg de Nueva York presentó “Peregrinaciones”, dos meses antes de su muerte el 16 de agosto de 2012 a los 74 años.

Martine Franck

Siempre reconoció que sus grandes influencias fueron la fotógrafa Julia Margaret Cameron, por sus retratos, así como las estadounidenses Margaret Bourke-White (https://gatosyrespeto.org/2019/03/07/gatos-fotos-y-margaret-bourke-white/), por su vertiente documentalista, y la antes mencionada Dorothea Lange.

Metro de las Tullerías, París, 1977

Publicó nueve libros de fotografías. En una entrevista al New York Times en 2010 dijo que la fotografía “encajaba bien con la curiosidad que sentía por las personas y las situaciones humanas”.

Gato en ventana (Barrio de Belleville, París)

Acabaremos esta entrada con una preciosa foto de Mélanie, la hija de Martine Franck y de Cartier-Bresson, sentada en una silla con un gato o gata persa, tomada en Burcy, un pueblecito de la Bretaña francesa, en 1978.

Mélanie Cartier-Bresson con gato (Foto de Henri Cartier-Bresson, 1978)


Deja un comentario

Gatos y un fotógrafo llamado Edouard Boubat

“Cierre los ojos, imagine a un gato. Imagine una presencia negra y suave, una cualidad silenciosa, astuta, somnolienta. Y en esta presencia que finge dormir, ponga ahora dos ojos, ojos claros, puros, límpidos. Ojos de ángel, si prefiere. Los ángeles son tan traviesos como los gatos, y como ellos, se pasan mucho tiempo durmiendo”.

Nueva York, 1983

“¿Ya lo tiene? Un gato negro aterciopelado con ojos de ángel. Bien. Sigamos. Ahora, dé uno o dos pasos hacia atrás. Tres o cuatro metros sería perfecto. No mire al gato. No se fije en los bigotes del ángel. Los dos – el gato y el ángel – no deben sospechar nada. Y ahora, con gesto rápido, abra la ventana y deje que entre…”

Edouard Boubat (1988)

“Una vez abierta, todo llega. Y en ese todo hay jóvenes brasileñas, muñecos de nieve sin domicilio fijo, niños parisinos y chinos, gallinas del Nepal y de la Corrèze, sombreros, panes de pueblo, chaparrones, luces”.

Gato – Partituras (1982)

“Ahora, los dos se van, el gato y el ángel. Llevan una pequeña maleta negra de cartón. En la maleta, una etiqueta: ‘Edouard Boubat, siempre invisible’. En la maleta, una cámara. Ya está. Abra los ojos. Todos se han ido. Solo quedan las imágenes”.

Autorretrato

El texto anterior es la traducción de parte de la presentación escrita por el autor francés Christian Bobin para la exposición de fotos de Edouard Boubat en la galería del teatro LARC en abril de 1986. Es la única ocasión en que se asocia al fotógrafo con un gato mediante la palabra.

Violette (años sesenta)

Es posible que la fotografía con gatos más conocida de Boubat sea “Gatos en un tejado de París”; sin embargo, es mucho menos famosa la otra de un gato mirando a los que están siendo fotografiados en un tejado de París. Ambas son de 1947.

Gatos en un tejado de París (1947)

1947

Edouard Boubat fotografió el mundo entero, primero España e Italia en los años cincuenta, y a partir de los años setenta recorrió Irán, Siria, India, Japón, Rumanía, Perú y Brasil, pero se le recuerda sobre todo por las fotos de mujeres o de París. Las imágenes que trajo de estos países, en muchos casos, no tienen par. Su cámara plasmaba lugares, pueblos, personas y animales.

Desnudo con gato

Nació en 1923 en el muy parisino barrio de Montmartre. Al igual que otro famoso fotógrafo, Robert Doisneau (https://gatosyrespeto.org/2017/03/09/gatos-de-paris-y-robert-doisneau/), empezó trabajando en una imprenta, mientras estudiaba fotograbado en la escuela Estienne de 1938 a 1942, hasta que fue obligado a ir a Alemania – como otros cien mil franceses – y pasó dos años en un campo de trabajo. No se inició en la fotografía hasta su regresó a París, después de la guerra, mientras trabajaba en una fábrica. Una de sus primeras fotos, “La niña con hojas caídas”, ganó el premio Kodak en 1947.

Nueva York, 1989

Su primera exposición fue en la Galería Hune de París, con Brassaï, Doisneau, Faccetti e Izis (todos amantes de los gatos). Allí conoció a Jimy Gilou, el director artístico de la revista “Réalités”, para la que trabajó hasta 1970, año en que decidió pasar a ser fotógrafo independiente. Como hemos dicho antes, viajó muchísimo durante su vida, pero nunca quiso fotografiar conflictos o guerras, por lo que el poeta Jacques Prévert dijo una vez: “Aun en las tierras más lejanas, Boubat busca y encuentra oasis. Es el corresponsal de la paz”.

Escalera

También es conocido por sus retratos de personalidades de cualquier ámbito como Claude Levi-Strauss, Ingmar Bergman, Rudolf Nureyev, Robert Doisneau, Jean Genet, Marguerite Yourcenar, Harold Pinter, Eugène Ionesco, Juliette Binoche, Simon Hantai e Isabelle Huppert, a la que vemos con un gato.

Isabelle Huppert (1985)

Puede que nos equivoquemos, pero nos da la impresión de que el gato fotografiado con la actriz es el mismo que el fotógrafo tiene en su regazo en la foto de Marc Gantier, o en sus hombros en 1988, y también es el de la partitura e incluso el gato pensativo en la mesita, sentado al lado de la cámara. El gato sin nombre del fotógrafo.

Fotografía de Marc Gantier (1988)

Paquebote

Y está el autorretrato con un/a gato/a de largo pelo blanco, y con otro, también blanco, en Nueva York en 1989. Creo que no cabe duda de que a Edouard Boubat le gustaban los gatos, aunque no los retratara tan a menudo como Doisneau u otros fotógrafos.

En 1980, para el catálogo de la exposición de Boubat en el Museo de Arte Moderno, Marguerite Duras escribió: “Si nuestros ojos mirasen como mira la fotografía de Boubat, ¿podrían aguantarlo? (…) Cuando Edouard Boubat capta la singularidad ineludible de un rostro, parece que siempre ocurre en el momento más inesperado, ese momento en que el rostro deja su identidad para perderse en lo que existe a su alrededor, cerca o lejos. En otra parte o al lado.

El gato de Wendy Worth

Edouard Boubat creía que la verdad de la fotografía no se parecía en nada al cine, a la escritura o a la pintura. Pero que eso debían descubrirlo los demás, no los fotógrafos.

Gato – Pinball

Las fotografías de Boubat captaban la vida en el momento, y para él, la fotografía equivalía a una serie de encuentros que siempre le dejaban maravillado y alegre. Posiblemente rehuyó siempre retratar el horror porque, como él mismo dijo, refiriéndose a los dos años que pasó en un campo de trabajo en Alemania: “Vimos los crímenes nazis, vi el horror”.

Invitación a retrospectiva

Falleció de leucemia a los 75 años el 30 de junio de 1999 en París, la ciudad que le vio nacer y que tantas veces fotografió.


Deja un comentario

Gatos, fotos y Margaret Bourke-White

Margaret Bourke-White fotografiada por Ansel Easton Adams

La intrépida y extraordinaria fotógrafa Margaret Bourke-White no solo fue la primera fotoperiodista de la revista Life y la primera fotógrafa de la revista Fortune (hasta entonces solo habían contratado a hombres), también fue la primera corresponsal de guerra a la que se autorizó a acceder a zonas de combate durante la Segunda Guerra Mundial, además de ser la primera fotógrafa occidental en pisar la Unión Soviética. El primer hombre tardó unos años en obtener el permiso necesario.

Unión Soviética (1941)

Nació en el Bronx el 14 de junio de 1904, hija de Joseph White y Minnie Bourke, y creció en un entorno familiar estricto donde se prohibían el chicle, las medias de seda y las revistas de historietas. Armada con una Reflex Ica de segunda mano con el objetivo roto, empezó a hacer fotos del campus y a venderlas a sus compañeros universitarios. Después de licenciarse, abrió un estudio en Cleveland, Ohio, y descubrió el paisaje de las fábricas, “un paraíso fotográfico”, según ella. Henry Luce, el editor de la revista Time, se entusiasmó con sus fotos de la fábrica Otis Steel y la convenció para que se mudara a Nueva York y trabajara en Fortune, una revista dedicada a la industria y también publicada por él.

Chimeneas de la empresa Otis Steel Co, de Cleveland (1927)

Puede decirse que fue una de las “madres fundadoras” de la revista Time (otra idea de Henry Luce), cuyo primer ejemplar se publicó en 1936 con una fotografía suya en la portada. Para entonces, Margaret Bourke-White ya se había convertido en una brillante y exitosa fotógrafa en un mundo reservado a los hombres.

Ansel Easton Adams con gatos (Foto de Margaret Bourke-White)

Protagonista de una carrera sin par, varó en una isla del Ártico, fue torpedeada en el mar Mediterráneo, ametrallada por la Luftwaffe, bombardeada en Moscú y rescatada en la bahía de Chesapeake después de que su helicóptero se cayera.

Margaret Bourke-White en el edificio Chrysler (1931)

Nada parecía poder detenerla cuando iba en busca de una fotografía y tenía el don de estar en el sitio oportuno en el momento oportuno. El fotógrafo Alfred Eisenstaedt, su amigo y compañero de trabajo, dijo una vez que era una gran fotógrafa porque para ella, nada de lo que le encargaban carecía de importancia. Tenía la osadía, la astucia y la intuición de adivinar dónde iba a producirse una noticia.

Foto de Alfred Eisenstaedt (1961)

Se casó en dos ocasiones, la primera en 1924, siendo estudiante, con Everett Chapman, del que se divorció dos años después, y en 1939 con el escritor Erskine Caldwell, con quien colaboró en varios libros, entre otros “You Have Seen Their Faces” (Han visto sus rostros), documentando la Gran Depresión en el sur de Estados Unidos. Después de su divorcio en 1942, empezó a usar su apellido de soltera añadiéndole el de su madre.

Puente Hohenzollern, Colonia (1945)

En 1934 también se dedicó a fotografiar campañas publicitarias, un trabajo muy rentable, con el que ingresó 35.000 dólares en un año. Pero Fortune le encargó fotos de las terribles consecuencias de la sequía en el centro del país y abandonó las fotos comerciales. El 15 de febrero de 1937, la revista Life publicó la famosísima foto de una fila de personas negras, víctimas de las inundaciones, haciendo cola debajo de una enorme valla publicitaria en la que se ve a la típica familia blanca estadounidense y una frase que reza: “El nivel de vida más alto del mundo” y, más abajo: “No hay nada comparable al sistema americano”.

Inundaciones en Louisville (1937)

Además de ser la primera fotógrafa en entrar en la Unión Soviética, en 1931, para documentar el rápido desarrollo del país, cubrir zonas de combate como corresponsal de guerra en zonas, recorrer Alemania al acabar la contienda y entrar en Buchenwald, el terrible campo de concentración, también es conocida en India y Paquistán por sus fotografías de Babasaheb Ambedkar, defensor de los derechos de la mujer y de la casta de los intocables, y uno de los padres de la actual Constitución India. También documentó la violenta separación de Paquistán e India, y entrevistó y fotografió a Mahatma Ghandi unas horas antes de que le asesinaran.

Presa de Fort Peck (23 de noviembre de 1936)

En 1949 pasó cinco meses en Sudáfrica para plasmar el horror del apartheid y de las terribles condiciones de las minas, y en 1952 viajó a Corea para fotografiar los dramas familiares producto de la guerra. Poco después de su regreso de este último país, empezó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson, con la que lucharía hasta el final de sus días. No le quedó más remedio que trabajar menos e instalarse en su casa de Darien, Connecticut.

Margaret Bourke-White dando de comer a su gato

La enfermedad no le fue diagnosticada hasta 1958, y se sometió a dos intervenciones para aliviar los temblores y las dificultades para caminar. Dimitió como miembro del personal de la revista Time solo dos años antes de su muerte, a pesar de no haber contribuido con ninguna fotografía desde hacía mucho. Falleció el 27 de agosto de 1971.

Mujer con gato en huerto (Margaret Bourke-White)

Aparte de la fotografía de una guapísima y joven Margaret Bourke-White en una tumbona con un gatito, hay varios retratos suyos con su gato en la casa de Darien. Tampoco fotografió gatos, quizá porque tendía a sujetos que normalmente posaban, o se centraba en edificios y otras construcciones.

Fotografía de Chase Jarvis

Margaret Bourke-White, que abrió el camino para las fotorreporteras y corresponsales, dijo: “La cámara es un instrumento extraordinario. Basta con saturarse del sujeto, y la cámara casi te lleva de la mano”. Y también: “La verdad absoluta es esencial, es lo que me conmueve cuando miro por el objetivo”.

Margaret Bourke-White en 1965