Gatos y Respeto

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Gatos del mundo por el fotógrafo finlandés Pentti Sammallahti

Stio, Italia, 1999

Penti Sammallahti nació en 1950 en Helsinki, Finlandia. Creció rodeado por las fotografías realizadas por su abuela, Hildur Augusta Larsson Sammallahti. Aquí debemos dejar de lado a Pentti Sammallahti momentáneamente y dedicar unas líneas a Hildur, una pionera fotógrafa lapona nacida en 1882 en Kalix, al norte de Suecia, no muy lejos de Finlandia, en el seno de una familia de nueve hermanos.

Hildur Larsson Sammallahti

Tenía 7 años cuando su familia se trasladó a Haparanda, en la frontera con Finlandia. Unos años después conoció a Mia Green, nacida en 1870 y que había abierto un estudio fotográfico en 1895 donde aprovechaba para enseñar el arte de la fotografía a mujeres. Mia, además de ser otra pionera fotógrafa, era una defensora de los derechos de la mujer, ayudó a un sinfín de refugiados a cruzar la frontera durante la I Guerra Mundial (además de documentarla), fue activa en la política local como concejala y trabajó incansablemente para el cuidado de los ancianos.

Mia Green (Autorretrato, 1900)

En 1900 abrió una sucursal en Kemi, ya en Finlandia, y confió la gestión a su joven alumna Hildur. Esta no solo se dedicó a hacer los habituales retratos, sino también a fotografiar acontecimientos, paisajes, mercados, que luego convertía en postales y vendía. Realizó más de 3.000 fotografías de Laponia durante sus giras y documentó la mayoría de los acontecimientos que ocurrieron en Rovaniemi, capital de Laponia, hace más de cien años, después de mudarse allí y abrir un estudio.

Tres niñas y un gato (2005)
Pentti Sammallahti en 2012

Se casó a los 33 años, en septiembre de 1916, con Elis Aldred Sammallahti. Vendió el estudio y ya no trabajó profesionalmente, solo siguió haciendo fotos para los álbumes de familia. Tuvo tres hijos, Rakel, Hilkka y Lars, padre del fotógrafo al que dedicamos la entrada de hoy. Falleció en 1952, cuando Pentti tenía un año.

2002
Gatos islandeses y pescado seco (1980)

A los nueve años, Pentti Sammallahti visitó “The Family of Man” en el Centro de Arte de Helsinki, una ambiciosa exposición colectiva compuesta por numerosas fotografías. Dos años después realizó su primera foto y en 1964 se unió al Cámara Club de Helsinki. Expuso por primera vez en solitario en 1971.

Kölyö, Finlandia, 1973

Como pueden verse por las fotos que incluimos aquí, es un viajero empedernido; además de Escandinavia, ha recorrido los países del Báltico, Rusia (incluida Siberia), Japón, India, Nepal, Marruecos, Turquía, Sudáfrica y varios de Europa. Curiosamente no hemos encontrado fotos de gatos en Turquía o Marruecos, donde todo el mundo los retratar.

2011
Riga, Letonia, 1997

Sus fotografías suelen estar llenas de humor, sobre todo las de animales. Porque Sammallahti no se limita a fotografiar gatos, cualquier animal que pasa delante de su cámara será atrapado, como este magnífico sapo a la luz de la luna, retratado en Ristisaari, Finlandia, en 1974. En realidad, es posible que uno de los animales que menos fotografíe sea el gato. Los perros abundan, dedicó un libro entero a los pájaros…

Sapo y luna (1974)
Folegandros, Grecia, 2010

Pero aunque sus fotos de gatos no sean numerosas, nos ha parecido que merecía la pena enseñar la visión de este fotógrafo. En muchas de sus imágenes, el gato es un ser pequeño perdido en un recuadro muy grande, no es el centro de la mirada, pero nos da la sensación de que el fotógrafo lo contempla con gran cariño.

Se describe a sí mismo como un vagabundo que ama la naturaleza del gran norte, el silencio, el frío y el mar. Dice que le atraen las personas y los animales de sitios lejanos, y que plasma la relación entre animales, animales y personas, animales, personas y el entorno.

Eslovenia, 2006

Es un apasionado investigador del perfecto método de impresión, dando a conocer innovadoras técnicas y reintroduciendo el portafolio, lo que ha despertado el interés de un público más amplio en el arte de la fotografía. Es un defensor del “libro del artista”, trabajos individuales donde el artista se encarga de todo, la fotografía, las impresiones, el diseño, la maquetación, la tipografía, la reproducción e incluso el proceso de impresión mediante offset o huecograbado.

Gato cruzando la calle (Helsinky, 2000)

Desde 1979  ha publicado trece libros y portafolios, y ha sido galardonado con el Premio Samuli Paulaharju de la Sociedad Literaria Finesa, con varios premios nacionales de fotografía, el Premio de Arte de la provincia de Uusimaan, el Premio Danirel Nyblin y el Premio Anual de la Asociación de Críticos Fineses.

Entre 1974 y 1991 dio clases en la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki. Dejó su puesto cuando el gobierno le concedió una beca de quince años de duración, un periodo atípicamente largo, que ya no existe actualmente. Tanto como fotógrafo como profesor, ha tenido y sigue teniendo una enorme influencia sobre gran número de fotógrafos escandinavos.

Tuvo una exposición en solitario en el “Mois de la Photographie du Grand Paris” (Mes de la fotografía de París) en 1996 y otra en 1998 en el Houston FotoFest, en Texas. En 2001, la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki le concedió un doctorado honoris causa en arte. En 2004, el famoso fotógrafo Henri Cartier-Bresson (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/) le incluyó entre sus cien fotógrafos favoritos para la exposición inaugural de su Fundación en París.

Sikinos, Grecia
Sikinos, Grecia

En 2005, el Festival Internacional de Arles le dedicó una exposición y en 2012 una enorme retrospectiva acompañada por la publicación del libro “Here Far Away”, una colección de fotografías tomadas entre 1964 y 2011, en seis idiomas (alemán, francés, inglés, italiano, español y finés). Sus obras forman parte de las colecciones permanentes de numerosos museos en todo el mundo.

Mono y cabra (Cilento, Italia, 1994)

Queremos acabar esta entrada con una foto hecha en Italia, en 1994, que nada tiene que ver con gatos, pero que refleja el sentido del humor y la conexión entre seres vivos que tanto le interesa, y otra más reciente (2014) de un pato muy seguro de sí mismo y muy civilizado en Helsinki. Pentti Sammallahti sabe estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

Finlandia, 2014


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Dos gatos British Shorthair, una niña y el fotógrafo Andy Prokh

La observadora

Andy Prokh, cuyo nombre completo es Andrei Prohorov, nació en un pequeño pueblo de los Urales en 1963. Estudió Económicas en la Universidad Politécnica de San Petersburgo y se licenció en 1991. A partir de 2006 decidió cambiar de rumbo para dedicarse a la fotografía.

Dos limones

En una entrevista dijo: “Creo que debe fotografiarse lo que se ama, y amo profundamente a estos dos modelos. Los observo vivir y crecer juntos; me limito a pulsar el disparador de la cámara”.

Cuando habla de sus dos modelos, se refiere a su hija Katherine y a la gata Lilu Blue; en otras palabras, a Kat y a Cat. Empezó a fotografiarlas cuando Kat apenas tendría un año, como se ve en la foto “Curiosidad y prudencia”.

Curiosidad y prudencia

En un momento dado, probablemente cuando Kat cumplió cinco años, apareció otro gato, pero ignoramos su nombre. Sí sabemos que Lilu tiene dos años más que Katherine y que es una gata “británica de pelo corto” (o British Shorthair), una de las razas más antiguas. Dado que apenas hemos encontrado información acerca de Andy Prokh, aprovecharemos para hablar de esta raza de gatos.

Ajedrez

Puede decirse que el British Shorthair es la versión con pedigrí del tradicional gato inglés. De cuerpo fornido, cara ancha y pelo tupido de color gris azulado, aunque puede ser de otros colores, ojos naranjas y rabo de tamaño medio, no muy largo.

Es un gato tranquilo, amable y paciente; el modelo ideal para trabajar en cine y en publicidad. Es posible que su primer trabajo como modelo fuera hacer de gato de Cheshire, dibujado por John Tenniel para “Alicia en el País de las Maravillas” (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). De hecho, la Asociación de Criadores de Gatos dice: “Cuando se observa una falta en su habitual elegancia, el británico de pelo corto tiende a esconder su incomodidad detrás de la sonrisa del gato de Cheshire”.

El gato de Cheshire, de John Tenniel

El origen del británico de pelo corto es probable que remonte al primer siglo después de Cristo. Se cree que fueron introducidos por los romanos para deshacerse de las ratas, ratones y serpientes en sus campamentos durante la conquista de Inglaterra. Estos gatos se habrían mezclado posteriormente con gatos salvajes de la isla. Poco a poco desarrollaron un cuerpo robusto con un pelo muy corto y muy espeso que les permitía defenderse del frío y la humedad.

Cómo atrapar a una bruja

La cría selectiva empezó en el siglo XIX enfocada sobre todo al desarrollo del entonces poco habitual color gris azulado, también llamado “británico azul” o “tipo inglés” para distinguirlo del “tipo ruso”, de huesos más delicados. Algunas fuentes insisten en que Harrison Weir (https://gatosyrespeto.org/2017/06/01/el-libro-del-gato-de-miss-frances-simpson/), artista y enamorado de los gatos, dio los primeros pasos para estandarizar la raza.

Pero es muy posible que otros criadores de la época le acompañaran en su esfuerzo. Mostrado por primera vez en la exposición felina que tuvo lugar en el Crystal Palace de Londres en 1871, su popularidad fue inmediata y sigue siendo la raza más codiciada por los británicos.

Sin embargo, a principios de 1900 los persas y angoras, gatos de pelo largo de apariencia más elegante y exótica, le quitaron el protagonismo al pobre británico de pelo corto. En los años veinte del siglo pasado quedaban muy pocos británicos azules puros, y los criadores realizaron cruces con persas, creando la base de una raza actualmente conocida como “británico de pelo largo”. También se les cruzó con rusos azules.

Después de la II Guerra Mundial, los criadores empezaron a trabajar con los cartujos franceses (https://gatosyrespeto.org/2018/04/05/el-gato-cartujo-raza-francesa-por-excelencia), que genéticamente no tienen nada que ver con los británicos de pelo corto, a pesar de ser muy parecidos. A finales de los setenta, el británico de pelo corto era reconocido de forma oficial por la CFA (Asociación de criadores de gatos) y la TICA (The International Cat Association), que posee el mayor registro genético de gatos de todo el mundo. Lo que nos lleva a preguntarnos si realmente queda algo del gato original.

Pero eso no impide que sea un gato muy atractivo gracias a su aspecto musculoso, pecho ancho, poderosas patas y cola redondeada no muy larga. Tiene la cabeza grande, morro corto, orejas de buen tamaño y grandes ojos redondos de color naranja, los azulados, y de otros colores los de distinto pelaje.

Somos las gatas

Tardan más en alcanzar la madurez que otros gatos y no se desarrollan físicamente de forma plena hasta los tres años. Es una raza con claro dimorfismo sexual; los machos pesan entre 4 y 7,5 kilos, mientras que las hembras entre 3 y 5,5 kilos, lo que nos hace pensar que Lilu Blue tal vez sea un macho.

A veces se le confunde con el Fold escocés, una raza similar al británico de pelo corto. Se les distingue fácilmente por sus orejas: las del británico son perfectos triángulos y siempre se mantienen tiesas, mientras que las del Fold se doblan.

La ganadora

El primer Fold fue una gata llamada Susie encontrada en una granja en 1961. Susie tenía un extraño pliegue en medio de las orejas que le daba cierto aspecto de búho. Un vecino amante de los gatos compró uno de los cachorros de la camada de Susie y empezó a criar una nueva raza con la ayuda de un genetista. La raza fue registrada en 1966.

Depresión (Cuando era poeta)

Actualmente, los criadores éticos no cruzan un Fold con otro para evitar animales homocigóticos, ya que pueden desarrollas artritis. Algunos investigadores incluso recomiendan que se abandone del todo la cría del Fold escocés, razón por la que la raza no está aceptada por la Federación Internacional Felina ni el Governing Council of the Cat Fancy.

Foto de Katherine


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Gatos, surrealismo y Dora Maar

Gato en ventana (Estudio Kefer-Dora Maar, 1934-35)

“Mi relación con el mundo para el resto de mi vida no depende de que antaño conociera a Picasso”, le dijo Dora Maar al escritor James Lord en una llamada telefónica a finales de 1953, ocho años después de romper el vínculo con el artista. James Lord la había conocido en 1944 y la describió del siguiente modo: “Hermosa, con una nariz recta, labios rojos perfectos, el mentón firme, la mandíbula algo fuerte, un espléndido cabello castaño recogido y unas cejas como las peludas antenas de las polillas”.

Dora Maar con gato (Lee Miller, 1956)

Sin embargo, el tiempo que pasó con el pintor y el egocentrismo de este la marcó para el resto de su vida dejándole una herida que quizá nunca llegó a curarse del todo. Picasso la retrató unas sesenta veces, entre ellas en el famoso cuadro “Dora Maar con gato”, de 1941, en el que está sentada en un sillón con un gato negro en el hombro derecho. No volvió a retratarla con un gato.

Dora Maar con gato (Pablo Picasso, 1941)

Se conocieron en el Café Les Deux Magots a finales de 1935. El fotógrafo Brassaï (al que también le gustaban los gatos, https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/) les presentó. Dora Maar era una conocida fotógrafa con varias exposiciones en su haber que se movía en los círculos intelectuales parisinos, además de apoyar a organizaciones de izquierdas como el “Groupe Octobre” (Grupo Octubre), una compañía de teatro, ser parte de “Contre-Attaque”, el grupo antifascista fundado por Georges Bataille, y haber firmado el manifiesto “Appel à la lutte” (Llamada a la lucha) junto a numerosos intelectuales y artistas.

1937, Antibes, foto de Man Ray

No cabe duda de que el espíritu independiente y la inteligencia, además de la belleza, de Dora Maar atrajeron a Picasso. Pero este, en los ocho años que duró su relación, no se divorció de Olga, su primera mujer, ni tampoco dejó del todo a su anterior amante, la joven Marie-Thérèse Walter, con la que había tenido una hija, Maya, nacida en 1935. En 1937 Dora pintó a Marie-Thérèse de frente y a sí misma de espaldas. A pesar del título del cuadro, “La conversación”, no parece que las dos mujeres estén charlando.

La conversación (Dora Maar, 1937)

Picasso tiene fama de haber amado a los gatos y se sabe que tuvo alguno, pero tampoco representó a tantos gatos en sus cuadros. Dos o tres muy al principio, dos versiones de “Gato devorando a pájaro” en 1939 y ya en los años 60, “Gato con langosta”. En esa década también hizo varios retratos de Jacqueline, su última esposa, con un gato.

Dora Maar hizo toda una serie de fotos de gatos en 1935 de las que solo se conservan algunos negativos (probablemente retocados por ella en los años 80) en el Centro Pompidou. Incluimos tres describiendo a un gato aparentemente joven compartiendo su casa. Está en la alcoba, la cocina… Deducimos que tenía el pelo largo.

(Dora Maar, 1935)

El nombre completo de la fotógrafa y pintora era Henriette Theodora Markovitch. Nació el 22 de noviembre de 1907, hija de un arquitecto croata casado con una francesa. La familia se trasladó a Buenos Aires en 1910 y allí permanecieron hasta 1926. En París estudió pintura antes de matricularse en la Escuela Técnica de Fotografía y Cinematografía, donde conoció a Henri Cartier-Bresson, que sería su amigo de por vida.

(Dora Maar, 1935)

Más o menos en 1931 abrió un estudio con el decorador de cine Pierre Kéfer, especializándose en retratos, fotos de moda y publicidad. El primer cliente de importancia del estudio fue la revista “Heim”, del modisto Jacques Heim. Las fotos que realizó entre 1930 y 35 reflejan los cambios del medio gracias, sobre todo, a las innovaciones en las cámaras. Sin embargo, prefería la Rolleiflex a la nueva, más pequeña y más manejable Leica.

Niña con gato (Dora Maar, 1920)

El estudio tuvo éxito, pero Dora Maar no dejó de fotografiar lo que veía en la calle, como en “Joven con gato”, tomada en Londres en 1934, aunque siempre le atrajo más la vertiente artística de la imagen que el documento social. En 1935 se hizo famosa con sus montajes fotográficos surrealistas. En mayo y junio de 1937 realizó una serie de fotografías únicas documentando el progreso del “Guernica”.

Joven con gato (Dora Maar, 1934)

En esa época, Picasso la animó a dejar la fotografía por la pintura. Quizá lo habría hecho sin que el pintor interfiriera, pero él consideraba la fotografía “un arte menor”. Tardó décadas en volver a usar una cámara. En 1943, Picasso rompió con ella, y Dora Maar sufrió un colapso nervioso y una fuerte depresión.

(Dora Maar, 1935)
Dora Maar fotografiada por Brassaï

Fue tratada por el famoso psiquiatra Jacques Lacan, que la sometió primero a electrochoques (aunque estaba prohibido) y, posteriormente, la enfocó hacia el catolicismo usando, según él, “la religión como puente hacia la cordura”. Vivió el resto de su vida entre su piso de París, en la calle de Savoie, y la casa que le había regalado Picasso en el Lubéron, una región montañosa cercana a Aviñón.

Yesos, atelier des Grands Augustins (Dora Maar, 1941)
Leonor Fini con gato (Dora Maar, 1936)

Sus obras siguieron exponiéndose periódicamente y veía a algunos buenos amigos, como la artista surrealista Leonor Fini, a la que fotografió en numerosas ocasiones, y a Balthus. Regresó a la fotografía en los ochenta experimentando con viejos negativos y formas geométricas. De vez en cuando vendía uno de los cuadros que le había regalado Picasso para seguir viviendo tranquilamente. Falleció el 16 de julio de 1997 a los 89 años. No se descubrieron sus experimentos con fotogramas y fotografía en el cuarto oscuro hasta después de su muerte.

Leonor Fini con gato (Dora Maar, 1936)

Acabaremos con una nota más ligera: Iliazd, de verdadero nombre Ilia Zdanevich, artista, escritor y editor, amigo de Dora Maar, adoraba a los gatos. El gran problema era qué hacer cuando sus gatas tenían gatitos. En 1956 se le ocurrió imprimir un pequeño texto con un dibujo de Dora Maar anunciando a todos el nacimiento de gatitos. El texto es el siguiente: “Chalva e Iliazd tienen el honor de comunicarles el nacimiento, el 14 de septiembre en Trigance (Var), de cinco gatitos de raza doméstica en buena salud, que ya han llegado a París con la esperanza de que ustedes podrán cumplir sus deseos y adoptar a uno de ellos. París, 24 de octubre de 1956”.

Dibujo de Dora Maar


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Gatos en autorretratos – Parte 2

Foujita

TSUGUHARU FOUJITA (https://gatosyrespeto.org/2018/06/14/gatos-en-los-autorretratos-de-tsuguharu-foujita/) tiene tantos autorretratos con gato que incluso dedicamos hace unos dos años y medio una entrada a este tema, pero no podíamos dejar de incluirle aquí.

Foujita

ALICIA FRANCE, nacida en Rochdale, parte del Gran Manchester, es una pintora figurativa que estudió en la Universidad de Newcastle. Su “Autorretrato con gato”, adquirido por la Colección Ruth Orchard en 2017, es un óleo sobre plancha de aluminio.

Alicia France (2017)

CHRISTOPHE GOL es un artista contemporáneo francés. Por sus exposiciones, hemos deducido que debe vivir cerca de Marsella, pero no sabemos nada más. El cuadro se titula “Autorretrato… o en la piel de un gato”.

Christophe Gol

EDWARD GOREY (https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/) El primer año de este blog le dedicamos una entrada que ahora nos parece demasiada corta para un hombre que se apasionó tanto por los gatos y que dijo “No concibo la vida sin gatos”.

Edward Gorey

GOSIA JANIK es una fotógrafa polaca especializada en retratos. Se licenció en 2002 y abrió su estudio dos años después. Actualmente reside en Madrid y se dedica sobre todo a la fotografía de moda. Experimenta con los autorretratos y en muchos de ellos está incluido un gato o, mejor dicho, su gato. No sabemos cómo se llama, pero también es el protagonista de muchas otras fotos.

Gosia Janik

FRIDA KAHLO, nacida en Coyoacán el 6 de julio de 1907, no pintó gatos. El único cuadro es este autorretrato realizado casi al final de su matrimonio con Diego Rivera. Algunos interpretan al gato negro en su hombro izquierdo como una señal de mal augurio, pero existe una foto de Frida en el patio de su casa con su mono en brazos y un gato negro alejándose. ¿No será que sencillamente quiso incluir a los dos animales que la acompañaban? Falleció el 13 de julio de 1954. También hemos incluido el sello que le dedicó la República de Togo.

Frida Kahlo

DORA KALLMUS, nacida en Viena en 1881 en una familia de abogados judíos, fue la primera mujer admitida (1905) en los cursos de teoría en el Graphische Lehr und Versuchsanstalt (Instituto de Formación Gráfica). En 1907 abrió un estudio y adoptó el seudónimo de Madame d’Ora. El éxito fue tal que en 1907 abrió un segundo estudio en París en el que retrató a todos los famosos de la época. Amiga del modisto Balenciaga, este ideó un plan para sacarla a ella y a su hermana Ana del país con un visado español en 1940, cuando Alemania invadió Francia. El plan fracasó y Ana fue deportada a Polonia, donde murió en el campo de Chelmo. Dora consiguió esconderse cerca de Lyon y no regresó a París hasta 1946. En 1959 quedó inválida en un accidente de tráfico y murió en Austria el 28 de octubre de 1968.

Dora Kallmus (Madame D’Ora) (1925)

ERNST LUDWIG KIRCHNER (https://gatosyrespeto.org/2015/03/04/ernst-ludwig-kirchner-y-cien-gatos/) En 1919, mientras estaba afincado en Davos, Suiza, recuperándose de una crisis nerviosa y de un accidente, empezó a pintar gatos, sobre todo a su gato negro. Se cree que firmó más de cien obras de gatos entre cuadros y dibujos.

Ernst Ludwig Kirchner (1919)

PAUL KLEE (https://gatosyrespeto.org/2016/08/04/los-gatos-de-paul-klee/) no pintó muchos gatos, pero hay varias fotos de él con su gato. Aquí, saltándonos las reglas del autorretrato, incluimos la que le hizo su hijo Felix en 1929 con Fripouille, nombre que puede traducirse como bribón, pillo, malandrín.

Paul Klee y Fripouille (Felix Klee, 1929)

LOTTE LASERSTEIN, nacida en Paslek, Polonia, el 28 de noviembre de 1898, fue una de las primeras mujeres que ingresó en la Academia de Berlín. Esta institución la galardonó con la Medalla de Oro en 1925, dos años antes de abrir su estudio en Berlín. Sus retratos suelen ser de mujeres independientes en entornos urbanos, representando la “Neue Frau” o “Nueva mujer” de finales de los 20 y de principios de los 30 en Alemania. En 1934 fue declarada “tres cuartos judía” por la nueva ley racial nazi y en 1937 tuvo que emigrar a Suecia. Siguió pintando con éxito hasta los años cincuenta, cuando la moda se inclinó hacia el modernismo y la abstracción. Falleció el 2 de enero de 1993 en Kalmar, Suecia. En “Autorretrato con gato”, de 1928, se plasmó fríamente con rasgos andróginos, el perfecto ejemplo de la estética del movimiento “Nueva objetividad”, muy alejado del expresionismo.

Lotte Laserstein (1928)

PAUL G. OXBOROUGH es un pintor estadounidense nacido en 1965. Estudió en el College of Art de Minneapolis y en el Atelier Lesueur. Ha expuesto en las Galerías Nacionales de Retratos Británica y Escocesa, así como en el Smithonian y otros museos. También sabemos que se le encargó el retrato del gobernador de Minnesota y que su gato se llama Murph.

Paul G. Oxborough

FRITZ SCHOLDER (https://gatosyrespeto.org/2018/02/01/gatos-indios-norteamericanos-y-fritz-scholder/) También nació en Minnesota, como el pintor anterior, pero huyo del frío y se instaló en Santa Fe, Nuevo México. Puede afirmarse que su pintura acabó con muchos estereotipos y cambió definitivamente el concepto de “artista indio”.

Fritz Scholder (2003)

FRANCISCO TOLEDO (https://gatosyrespeto.org/2020/12/03/los-gatos-zapotecas-del-artista-francisco-toledo/) El pintor realizó numerosos autorretratos durante su vida. Nos ha sido imposible encontrar la fecha de su “Autorretrato con gato”.

Francisco Toledo

LOUIS VALTAT nació en Dieppe, Normandía, el 8 de agosto de 1869. Fue admitido a los 17 años en la Escuela de Bellas Artes y completó sus estudios en la Academia Julian. Allí trabó amistad con Pierre Bonnard, otro amante de los gatos. Enfermo de tuberculosis, pasaba temporadas en Banyuls, en el Rosellón, y luego en la Costa Azul, donde visitaba a Auguste Renoir. El famoso marchante Ambroise Vollard se enamoró de su obra y vendió varios de sus cuadros al coleccionista ruso Ivan Morosov. Fue famoso en vida y nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1927. Una vez terminada la II Guerra Mundial, sufrió de glaucoma y pintó su último cuadro en 1948. Tenía treinta años cuando hizo este autorretrato. Falleció el 2 de enero de 1952.

Louis Valtat (1899)

OTTO VAN VEEN, también llamado Otto Venius u Octavius Vaenius, nació en Leiden en 1556 y fue un pintor, dibujante y humanista afincado en Amberes y Bruselas. Tenía un importante taller en la primera ciudad y fue maestro de Peter Paul Rubens entre 1594 y 1598, cuando este tenía unos veinte años. Adquirió una relevante formación intelectual con el pintor y humanista Dominicus Lampsonius y de 1575 a 1580 vivió en Italia. Como pintor de retratos destaca su contribución al retrato de grupo. Su “Autorretrato rodeado de su familia”, actualmente en el Museo del Louvre, representa la idea de la concordia familis desde un punto de vista humanista. Y lo más importante de todo, incluye a un gato blanco al que se le considera claramente de la familia.

Otto van Veen (1584)

BRETT WALKER, fotógrafo y aventurero, nació en 1962 en el norte de Inglaterra en una familia obrera. A los dieciocho años ya trabajaba en Londres como fotógrafo y a los veintidós era el único europeo en la industria de la moda en Tokio. Al cabo de unos años decidió dejarlo todo y subirse a bordo de un buque de la marina mercante, pero no por eso abandonó la fotografía. Pasó largas temporadas en Angola, Bangkok y Brasil fotografiando a los chicos de la calle. Sus fotografías son descarnadas y directas. Aquí le vemos en un autorretrato con su gato negro tuerto.

Brett Walker con su gato

WANDA WULZ (https://gatosyrespeto.org/2017/08/24/yo-gato-y-gato-sin-mi-de-wanda-wulz/) Acabamos con la fotógrafa Wanda Wulz y su famoso autorretrato “Yo + gato” con su gata Muncincina.

Wanda Wulz


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Gatos de Nueva York vistos por Weegee

Gato con periódico

Weegee era el seudónimo de Usher Fellig, nacido el 12 de junio de 1899 en Zolochov, actualmente en Ucrania, pero entonces parte del Imperio austrohúngaro y de la Galitzia de los Cárpatos. En 1909, cuando tenía diez años, emigró con su madre y hermanos a Nueva York siguiendo a su padre, que se había ido un año antes.

Weegee en 1958

Al llegar a la tierra prometida, sin saber una palabra de inglés, se cambió el nombre por el de Arthur y vivió con su familia en el Lower East Side, ahora un barrio ecléctico, pero entonces el hogar de cientos de inmigrantes alojados en edificios insalubres y en pésimas condiciones.

A los 14 años era un chico tímido, torpe, pobre y sin pulir, aunque inteligente, gracioso, ambicioso y decidido a abrirse camino como fuera. Un fotógrafo callejero le hizo un retrato y quedó fascinado al ver el resultado. Él mismo dijo: “Creo que era un fotógrafo innato con ‘hipo’ en las venas en vez de sangre”. (Antes, el tiosulfato de sodio usado como fijador se llamaba hiposulfito sódico).

Dejó el colegio, empezó a trabajar y acabó en el departamento de revelado del New York Times, donde secaba las fotos antes de que pasaran a ser impresas en papel. Los jóvenes dedicados a este cometido eran llamados “squeegee boys”.

Niña con gato en cuna (Aprox. 1940)

Un poco después pasó al departamento de revelado de la agencia Acme Newspictures, especializada en fotografía de prensa. Cuando sus compañeros se enteraron de que había sido un “squeegee boy”, le llamaron así para burlarse. Con el tiempo descubrieron sus impresionantes habilidades técnicas y se convirtió en Mr. Squeegee.

¿Cómo llegó a Weegee? Nadie lo sabe, pero él se hizo llamar “El famoso Weegee”. Algunos dicen que es una deformación de “ouija”, por una especie de sexto sentido que le permitía estar en el lugar donde se cometía un crimen, se declaraba un incendio o había un atropello para sacar la instantánea que vendería a los periódicos. En realidad, llegaba a tiempo por una razón mucho más prosaica.

No tenía poderes mentales, sencillamente pululaba por las comisarías de Manhattan y cuando los policías le conocieron mejor, le permitieron instalar una radio conectada a las comisarías en su famoso Chevrolet, en el que dormía las noches tranquilas (pocas veces), comía y fumaba. Porque había dos cosas de las que Weegee jamás se separaba, su caja de puros y su máquina de escribir.

Weegee en su Chevrolet (1938)

Guardaba la máquina de escribir en el maletero del coche, con todo el material que necesitaba, alguna cámara de recambio y un taburete donde sentarse. Durante muchos años usó una Graflex Speed Graphic, del tamaño de una caja de zapatos, con negativos de 10 x 12 cm. que debían cambiarse cada vez. Era rápida comparada a otras cámaras de la época, pero solo ofrecía una posibilidad para captar la instantánea. Además de rapidez, tenía otra ventaja: estaba sincronizada a un flash que aportaba una gran nitidez a las fotos hechas de noche.

Firmaba las fotos y solía añadirles un título o una pequeña explicación del incidente, lo que equivalía a una noticia concisa. Por ejemplo, en la foto del 2 de marzo de 1942, el pie reza: “Cuando las llamas se apoderaron del edificio de cinco plantas situado en la calle E. Houston, 372, Manhattan, el policía rescató a dos gatitos en el pasillo. Se los entregó a la Srta. Sally Strumfeld, de la calle Delancey, 218, que prometió cuidar bien de ellos”.

No solo tenía un instinto único para estar en el momento oportuno en el lugar adecuado, también sabía componer las fotos como un cuadro. Quizá no se note tanto en las que incluimos aquí, pero merece la pena buscar otras donde realmente se puede apreciar la calidad artística.

Además de las instantáneas, también preparaba alguna que otra fotografía como la de 1938 con las niñas durmiendo en la escalera de incendios durante una ola de calor. Pero lo interesante de la foto es que la mayor sujeta a un gatito. Si a Weegee no le hubieran gustado los gatos, no se le habría ocurrido pedirle a la niña que fingiera dormir con uno.

Ni tampoco habría hecho dos fotos en el famoso Sammy’s Bar, en el Bowery. Si quieren saber más acerca de este bar, vean la entrada donde ya incluimos la misma foto y alguna más (https://gatosyrespeto.org/2020/08/13/los-gatos-de-mcsorley-y-el-pintor-john-french-sloan/).

El 24 de noviembre de 1943, la policía desmanteló el Walsh’s Bar and Grill, en la Décima Avenida, por vender alcohol de contrabando. Se lo llevaron todo, la caja registradora, la máquina de cigarrillos, la de discos y ¡el gato!, tal como describió Weegee en los pies de foto.

“Llovieron gatos y perros” (de la expresión inglesa “It’s raining cats and dogs” cuando llueve mucho). Texto: “Se encontró a la gata Mary con cinco gatitos el 7 de julio. Al día siguiente tenía cinco gatitos y dos perritos, todos mamando. En opinión de los vecinos, la gata dio a luz a gatos y a perros, o aquí pasa algo raro”.

Probó con el 16 mm a partir de 1941 y trabajó en Hollywood desde el año 1946 hasta principios de los sesenta como asesor de efectos especiales. Fue el fotofija de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de Stanley Kubrick (1964), y su marcado acento tuvo mucho que ver con el que adoptó Peter Sellers en la película.

En la década de los cincuenta experimentó con las fotografías panorámicas, a través de prismas, y con la distorsión fotográfica. Para esta última técnica, algunos de sus modelos fueron gatos. En los sesenta viajó a Europa e hizo numerosos retratos de desnudos. También protagonizó el seudodocumental de su vida titulado The Imp’probable Mr. Weegee en el que se enamoraba de un maniquí de un escaparate y lo seguía hasta París mientras perseguía y fotografiaba a diferentes mujeres.

Nadie había sabido plasmar el pulso de la enorme urbe, nadie la había mirado como él. Sus instantáneas, efímeras imágenes publicadas en los diarios y condenadas a desaparecer en horas, se convirtieron en el retrato atemporal de las tripas del Nueva York de los años treinta y cuarenta. Weegee falleció el 26 de diciembre de 1968, a los 69 años, en su ciudad.

Autorretrato


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Gatos, por el fotógrafo Steve McCurry

Tailandia

Steve McCurry es uno de los fotógrafos contemporáneos más famosos del momento y quizá uno de los que haya vendido más libros en todo el mundo. El último, titulado sencillamente “Animals”, fue publicado en noviembre de 2019 por Taschen en una edición multilingüe.

El libro explora la compleja relación entre los seres humanos y los animales a través de una serie de fotografías con citas de diversos autores. “Quizá ya tuviera la idea de fotografiar animales y personas cuando era un joven fotógrafo. Mi hermana me regaló mi primer libro de fotos, “Son of a Bitch”, una colección de fotos llenas de humor de perros con sus humanos del gran fotógrafo y amigo Elliott Erwitt” (https://gatosyrespeto.org/2020/11/12/los-gatos-del-fotografo-elliott-erwitt/), dijo Steve McCurry en una entrevista. Según él, los animales son totalmente impredecibles y no hacen caso al fotógrafo, convirtiéndolos en uno de sus temas favoritos.

Italia

Birmania

Steve McCurry, nacido el 23 de abril de 1950 en Filadelfia, se dio a conocer con la fotografía “Niña afgana”, realizada en diciembre de 1984 en un campo de refugiados de Afganistán. National Geographic la nombró “foto más reconocida” en la historia de la revista después de aparecer en la portada del número de junio de 1985. La identidad de la chica fue un misterio durante 17 años, hasta que la revista y el fotógrafo la localizaron en 2002.

El fotógrafo y la niña afgana

Ha fotografiado conflictos como el de Irán e Irak, las guerras civiles de Líbano, Afganistán y Camboya, el alzamiento islámico en Filipinas y la Guerra del Golfo. Ha estado a punto de perder la vida varias veces, como cuando casi se ahogó en India o sobrevivió a un accidente de avión en Yugoslavia.

Afganistán

Italia

De su experiencia en la primera Guerra del Golfo, dice: “Había unos 600 pozos de petróleo ardiendo, animales aterrados y hambrientos cruzando un paisaje sembrado de cuerpos de soldados iraquíes. Me dolió profundamente ver a estos animales abandonados, hasta entonces cuidados y útiles para los seres humanos”. Incluimos la foto que hizo de unos camellos pasando delante de un pozo en llamas.

Kuwait, 1991

Una de sus fotografías predilectas fue hecha en un monasterio budista de Tailandia. Un pequeño gato aguarda con suma paciencia a que el monje acabe sus deberes espirituales. Steve McCurry desea que, algún día, veamos a los animales como seres inteligentes que merecen todo nuestro respeto y afecto. “En la mayoría de casos, la supervivencia y bienestar de los animales domésticos dependen totalmente de nosotros”, dice. “Es nuestro deber protegerlos como a nuestros hijos. Creamos vínculos con los animales, por eso espero que acabemos tratándolos con el cuidado que se merecen”.

Tailandia

Nos recuerda que muchos lugares en el mundo aún dependen de los animales para cultivar la tierra o incluso para el transporte, y que ha llegado el momento de dejar de usar el látigo para hacerlos avanzar, de maltratarlos y de abusar de ellos, como ocurre con los elefantes que los turistas montan en Tailandia o India.

Birmania

En nuestra opinión, las fotos de animales de Steve McCurry son mucho mejores que las de personas, que siempre nos han parecido demasiado perfectas, incluso faltas de calidez. Sin embargo, tratándose de animales, en la mayoría de los casos consigue captar una emoción más profunda, más natural.

Cuba

En 2016, Teju Cole, crítico de fotografía de The New York Times, le acusó de manipular sus fotografías con Photoshop y quitar objetos que sobraban con el fin de obtener una imagen impecable. Poco tiempo después, en una entrevista con PetaPixel, no negó que hiciera cambios de envergadura en sus trabajos, pero se definió a sí mismo como “narrador visual” y no como reportero gráfico.

Francia

Posteriormente incluso dijo que sus imágenes pasaban por las manos de terceros y que estos eran responsables de dichas manipulaciones. Curiosamente, todas las fotos originales en su web que podían compararse a las publicadas en importantes revistas desaparecieron. Acabó reconociendo que había retocado numerosas fotografías y también dijo: “Entiendo que pueda confundir a los que aún me consideran un fotoperiodista”.

Honduras

Galápagos

No sabemos si algunas de las fotos incluidas aquí han pasado por Photoshop; desde luego, no parecen las instantáneas de un reportero. Incluso nos atreveríamos a decir que la fotografía de la mujer tumbada en el suelo en Francia con el gato negro fue muy estudiada. Otras, como la de los tres gatos y el perro, parecen más naturales.

Francia

India

Ha hecho pocas fotos de gatos en comparación a las de perros, ovejas, camellos, etcétera. Quizá porque el gato no se adapta bien a su estilo. Aun así, creemos que merece la pena dedicarle una entrada, a pesar de que no llegue a la altura de su amigo Elliott Erwitt y de muchos otros. Pero es un acérrimo defensor de los animales, lo que le agradecemos.

India


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Los gatos del fotógrafo Elliott Erwitt

Nueva York (1955)

Elliott Erwitt es un fotógrafo estadounidense nacido el 26 de julio de 1926 en Neuilly-sur-Seine, área metropolitana de París, de padres rusos que le dieron el nombre de Elio. Al poco tiempo, la familia se trasladó a Milán, donde creció y estudió hasta 1939, cuando zarparon a bordo del “Ile de France” con rumbo a Nueva York debido a la amenaza fascista.

Nueva York (1953)

Llegaron a Nueva York cinco días después de que estallara la guerra. El fotógrafo dijo en una ocasión con su típica ironía: “Soy estadounidense gracias a Benito Mussolini”. Después del divorcio de sus progenitores en 1941, se mudó a Los Ángeles con su padre y empezó a interesarse por la fotografía mientras estudiaba en el Instituto de Hollywood. Su padre volvió a irse, esta vez a Nueva Orleáns, para abrir una tienda de antigüedades, y Elliott se quedó solo con apenas 16 años y tuvo que trabajar en una panadería para sobrevivir.

Elliott Erwitt

Nueva York (1950)

Después de graduarse en el instituto se matriculó en la Universidad de la Ciudad de Los Ángeles y estudió Fotografía al mismo tiempo que trabajaba en un estudio procesando fotografías “firmadas” de las estrellas. Consiguió ahorrar lo suficiente para comprarse una cámara Rolleiflex. Se subió a un autobús  en 1948 y dejó California “porque no pasaba nada allí” camino de Nueva York. Conoció a fotógrafos de la talla de Edward Steichen, Robert Capa y Roy Stryker cuando solo tenía 20 años.

Exposición felina (Nueva York, 1953)

No tardó en empezar a trabajar como fotógrafo profesional después de que Edward Steichen viera su portafolio, lo que dio pie a un encargo remunerado en Pittsburgh, Pensilvania, por parte de Roy Stryker. Los encargos para revistas siguieron y recorrió Estados Unidos.

Pelea de gatos

Roma (1959)

Llamado a filas en 1951, siguió haciendo fotos, estando destacado en Alemania y Francia, con una Leica de objetivo plegable. Ganó 1.500 dólares en un concurso de la revista Life con la foto “Bed and Boredom” (Cama y aburrimiento), además de una felicitación por escrito del general de su base. De esa época, dijo: “No tenía ideas preconcebidas, me limitaba a llevar una cámara y a hacer fotos”.

Roma (1959)

París (1990)

En 1953, Robert Capa le invitó a que se uniera a Magnum Photos y ha sido miembro de la prestigiosa agencia desde entonces, además de presidirla en tres etapas. Ese mismo año le hizo toda una serie de fotos a su esposa Louise con dos gatitos. Louise estaba embarazada, y unos meses después realizó la famosa “Madre y niño”, en la que vemos a Louise contemplando a Ellen, de solo seis días, también observada por Brutus, probablemente uno de los dos gatitos. La foto fue incluida en la importante exposición “The Family of Man”, organizada por Edwards Steichen dos años después.

La reputación del fotógrafo creció y también la importancia de los encargos. Suyas son las fotos del famoso “debate de la cocina” entre Richard Nixon y Nikita Jrushchov el 24 de julio de 1959. Aunque nunca hemos entendido por qué se llamó “debate” cuando, supuestamente, fue una conversación improvisada…

Fotografió en numerosas ocasiones a John Kennedy antes y durante su presidencia, a un joven y apuestísimo Che Guevara, a una maravillosa Marilyn Monroe en su casa de Nueva York y en el rodaje de “Vidas rebeldes”, con Clark Gable y Montgomery Clift, a Jack Kerouac y a muchísimos otros famosos, actores o políticos.

Mildred Jordan (1950)

Sus retratos, sobre todo los de políticos, desprenden una cierta ironía. “Mis fotos pueden tacharse de políticas”, dijo. “Mi intención es hacer un comentario sobre la comedia humana, y eso es política, ¿verdad? Si alguien me preguntase quién me cae peor, si Johnson o Nixon, me costaría dar una respuesta. Johnson era vulgar, pero acabó siendo un presidente notable, y Nixon carecía de escrúpulos. Pero ¿se ve eso en las fotos? Dígamelo usted”.

Monica Vitti en el rodaje de Alta infedeltà (1964)

Además de su cámara de trabajo, siempre llevaba una Leica M3 con un objetivo de 50 mm cargada con Kodak Tri-X o Ilford HP4 para fotografiar lo que veía en cualquier momento. Hemos dicho “llevaba” porque es muy posible que ahora trabaje con una cámara digital; no hemos encontrado ninguna información al respecto.

Roma (1969)

1990

Y esas fotos, las que hacía y hace en cualquier momento, reflejan un profundo sentido del humor cuando se trata de personas, y una gran sensibilidad con los animales. Hay una que nos conmueve particularmente, realizada en 1955 desde un primer o segundo piso enfocando a una calle que bordea el Panteón de Roma, con una mujer alimentando a unos seis gatos. La hierba crece entre los adoquines.

Panteón, Roma (1955)

Roma (1952)

Pero el gran amor de Elliott Erwitt no eran los gatos, sino los perros. Publicó nada menos que cuatro libros de fotos caninas, “Los perros de Elliott Erwitt” (2008), “Woof” (Guau) (2005), “Dogs Dogs” (Perros perros) (1998) y “Son of a Bitch” (Hijo de perra) (1974). Aun así, viendo algunas de las fotos de gatos, como “El gato de Max”, nos parece obvio que también le gustaban mucho.

El gato de Max (1992)

Perros (Nueva York, 1974)

En los años setenta, Elliott Erwitt se interesó por el cine y rodó varios documentales. En los ochenta realizó diecisiete programas cómicos para HBO.

Sudamérica (1972)

En 2009 desarrolló una segunda personalidad, André S. Solidor, cuyas iniciales son ASS (imbécil), cuyo trabajó se expuso en la galería Paul Smith de Londres en 2011. Incluimos dos fotos de André y un resumen de su biografía.

Andre S. Solidor – Homenaje a King-Kong

Andre S. Solidor – Homenaje a Fay Wray

“Nació en 1962 en Grand Citron, distrito de Saint-Laurent-du-Maroni, Guyana francesa, de una madre nativa y un aristócrata francés que huyó al poco de nacer el niño. Demostró sus talentos de dibujante de muy pequeño. A los 14 años fue a Haití a trabajar en una plantación de yuca. Allí le descubrió un fotógrafo de la revista Life que cubría un reportaje sobre la pobreza. André se dio cuenta de que la fotografía era el camino que le alejaría de la miseria e ingresó en el maravilloso mundo del arte”.

Hamburgo (1987)

Elliott Erwitt cumplió 94 años este verano. Sigue trabajando y viviendo en su estudio de Central Park West, Nueva York, desde hace 50 años.

Nueva York


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Una gata autora, Suzanne Szasz y Paul Gallico

Todo empezó cuando el vecino editor de Paul Gallico le dio un manuscrito que parecía estar cifrado. Al cabo de un tiempo, y después de fijarse en el teclado de una máquina de escribir, el escritor y periodista deportivo entendió que los repetidos errores en el texto se debían a que no era ningún dedo lo que había tocado las teclas, sino patas, y concretamente patas de gato. Una vez descubierto el misterio, logró descifrar el código por los grupos de letras del teclado, y leyó el título: “El miau silencioso, un manual para gatitos pequeños, callejeros y gatos sin hogar, de x.x.x.x.x.”

A partir de ese momento y durante 155 páginas, una gata muy sensata explica paso a paso cómo ser acogida por una familia, cómo hacerse con los dueños de la casa, apropiarse de su sillón favorito, conseguir deliciosos bocados en la mesa y, sobre todo, cómo modular el maullido – todo un arte – para obtener los resultados idóneos.

Paul Gallico reconoce en el prólogo que dudó en devolver el manuscrito traducido a su amigo el editor, un confeso ailurófobo, para no desvelar el hecho de que los humanos pertenecemos a los gatos y no al revés. El editor, al conocer el contenido, no quiso perder un segundo en publicarlo, convencido de que por fin el mundo entendería que “son bichos manipuladores”, a pesar de que Gallico le explicó que el libro produciría el efecto opuesto.

Cica celebrando la Navidad

Suzanne Szasz y su marido Ray Shorr son los autores de las fotografías del libro. Cica, la gatita de unos tres meses que apareció en su casa de verano en Westhampton, Long Island, estaba absolutamente decidida a adoptarles costase lo que costase. No solo Cica demostró ser encantadora, sino que se enamoró del coche y tendía a subirse al menor descuido de sus dueños. Además, como no podía ser menos, debía salir en todas las fotos.

“El miau silencioso” en alemán

Cica empieza el libro con las siguientes palabras: “Cuando era muy joven, tuve la desgracia de perder a mi madre y de quedarme sola en el mundo a las seis semanas. No me afectó mucho ya que era inteligente, bien parecida, no me faltaban recursos y tenía mucha confianza en mí misma”. Cica era pequeña, pero con una buena opinión de sí misma.

El libro, que desafortunadamente no está traducido al español, consta de diecinueve capítulos y, como apuntamos en el primer párrafo, se titula “El miau silencioso”. El capítulo XII está dedicado al “idioma gatuno” y empieza explicando ese miau silencioso. En palabras de la autora, es la técnica más eficaz para obtener algo. Recomienda “mirar a la persona, abrir la boca como si se fuera a emitir un maullido, pero sin permitir que se escape el más mínimo sonido”.

Paul Gallico (foto de Carl Van Vechten, 1937)

Según sigue diciendo, el efecto es devastador. “El hombre o la mujer parecen conmoverse en lo más profundo de su ser y estar dispuestos a darnos lo que sea”. Aconseja no usarlo demasiado a menudo para que no pierda efectividad y añade que no entiende a qué se debe esta reacción.

Cualquiera que tenga gatos se habrá fijado en que, de vez en cuando, se sientan en el suelo, nos miran y usan la técnica del “miau silencioso”. Conocemos a uno que la domina a la perfección y, efectivamente, es muy difícil resistirse.

El libro, además de un texto lleno de humor irónico (obra de Paul Gallico, gran amante de los gatos), contiene nada menos que doscientas fotos de Cica ilustrando sus consejos. Está claro que Suzanne Szasz y a su marido cayeron rendidos a los pies de la gatita.

Paul Gallico, nacido en Nueva York en 1897, era el hijo de un pianista y compositor italiano y de una madre austriaca. Se convirtió en un famoso periodista deportivo después de pedirle a Jack Dempsey que boxeara con él, experiencia que utilizó para describir en primera persona qué se sentía al ser noqueado por un campeón.

Paul Gallico con dos gatos

A pesar de ser uno de los periodistas mejor pagados de Estados Unidos, abandonó el mundo del deporte para dedicarse a la ficción. Muchas de sus novelas empezaron como extravagantes historias cortas publicadas en revistas que a menudo recibían malas críticas. Su mayor éxito, “La gansa blanca” (The Snow Goose), es uno de los pocos libros de Paul Gallico traducidos al castellano. “Thomasina, The Cat Who Thought She Was God” (Thomasina, la gata que se creía Dios) fue otro gran éxito llevado al cine por Disney.

Escribió numerosos libros acerca de gatos, como por ejemplo “Jennie”, la indómita gata que ayuda a un niño convertido en gato callejero, y “Honorable Cat”, también con poemas y fotografías de Osamu Nishikawa. Doce novelas suyas fueron llevadas a la gran pantalla y otras cinco, a la televisión. Se casó cuatro veces, escribió más de 40 libros y alcanzó la fama. Hoy en día es un autor casi olvidado.

De los gatos dijo: “Unos gatitos pueden pasarle a cualquiera”. “Todo lo que es y haga un gato me parece maravilloso, precioso, estimulante, tranquilizador, atractivo y encantador”. Hablando del ronroneo, explicó: “Nadie ha sido capaz de descubrir cómo hacen ese sonido sutil, y más aún, nadie lo descubrirá nunca. Es un secreto que perdura desde el principio de los tiempos de los gatos y nunca se desvelará”.

A Paul Gallico le gustaban mucho los gatos, y tuvo uno que se llamaba Sambo. El novelista falleció el 15 de julio de 1976.

Suzanne Szasz nació en Budapest en 1915 y se trasladó a Estados Unidos en 1946. Se divorció de su primer marido, el diplomático Sandor Szasz un año después. Hizo sus primeras fotos con una cámara prestada trabajando en un campamento para niños y no tardo en vender fotos a revistas de la talla de Life, Look, Parents y muchas otras.

Suzanne Szasz

Su capacidad a la hora de trabajar con niños y de “desaparecer”, permitiéndole hacer fotos intimistas y espontáneas, fue alabada por numerosos especialistas infantiles. Ilustró libros de las antropólogas Margaret Mead y Elizabeth Taleporos, así como del científico social Karl W. Deutsch, entre otros.

El 22 de diciembre de 1956 se casó con Ray Shorr, otro fotógrafo, y la persona a la que van dirigidos muchos de los comentarios de Cica. Suzanne Szasz, en una nota al final del libro, dice que cuando Cica apareció al otro lado de la ventana, nunca sospecharon que iban a ser adoptados: “¡Dos fotógrafos ambulantes no pueden tener un gato!” Creemos que queda claro que nunca habían tenido uno, pero que debió tratarse de un amor a primera vista.

Ray Shorr con Cica

Ray Shorr falleció en 1994 y Suzanne Szasz el 3 de julio de 1997, mientras visitaba a su familia en Budapest. No sabemos cómo conocieron a Paul Gallico.


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Los cinco gatos del fotógrafo Masahisa Fukase

“En los 40 años que llevo en esta tierra, siempre me ha rondado un gato como una sombra. Tengo una foto mía de cuando tenía tres años y estoy con una gata tricolor llamada Tana”, dijo el fotógrafo japonés en una entrevista realizada en 1978. Años antes, en 1964, Fukase se casó con su segunda mujer, Yoko, y pronto se les unió un espléndido gato siamés llamado Kabo.

Yoko y Kabo

Hebo y Kabo

Pasaron dos años, y cuando regresaba a casa después de ir a pescar, Fukase se encontró con un gato negro y lo recogió. Le llamaron Hebo. Los dos gatos se llevaron bien – como suelen hacer todos los gatos después de los primeros días –, y Fukase se dedicó a fotografiarlos, aunque quizá no con la misma intensidad con que perseguía a Yoko con el objetivo.

Masahisa Fukase

Hebo y Kabo

Yoko le dejó en 1976, como ya había hecho su primera mujer, y Fukase se enfrentó solo al alcohol y a la depresión. Durante este periodo realizó las fotografías de cuervos que le hicieron internacionalmente famoso con la publicación del libro “La soledad de los cuervos” (1986). En la misma época adoptó a un gatito minúsculo al que llamó Sasuke por un ninja de cómic.

Hebo

Sasuke se escapó del piso del fotógrafo a los diez días. “Colgué cien carteles con su foto y la frase ‘Gato perdido’ en el barrio, pero no volvió”. Transcurrieron unas semanas y le llamó una mujer diciendo que había encontrado a un gatito en la calle que “era idéntico al gato del cartel”. Quedaron en la oficina de la mujer. Fukase se presentó con una botella de buen whisky para darle las gracias, pero se dio cuenta de que el gatito no era Sasuke. No dijo nada y se lo llevó a casa.

Yoko y Kabo

Le llamó Sasuke nº 2. Fue el principio de una loca historia de amor, y Fukase hizo lo que siempre hacía con sus amores, le fotografió hasta la saciedad. Pero a Sasuke no le molestaba que su compañero intentara aprisionarle con el objetivo, incluso parecía disfrutar. Al contrario que las imágenes de los cuervos, estas revelan una mirada llena de humor. Cada fotografía descubre un nuevo matiz de la genial personalidad del gato.

Sasuke 2

Sasuke 2 en autobús

Fukase dijo: “Me gustaría saber si existe alguien en el mundo que haya fotografiado tantos bostezos gatunos como yo”. En dos años publicó tres colecciones de fotografías en torno a Sasuke 2: “¡Viva! Sasuke” (Tokio, Pet-Life-sha, 1979), “Sasuke, mi querido gato” (Tokio, Seinen-shokan, 1979) y “El gato del sombrero de paja” (Tokio, Bunka Shuppankyoku, 1980).

Sasuke 2

Sasuke 2 de viaje

No cabe duda de que los gatos fascinaban al fotógrafo. En la primera de las tres colecciones solo se ve a Sasuke con la boca abierta, bostezando la mayoría del tiempo. Una vez, el fotógrafo comentó: “Dicen que los gatos no ven bien, pero que su oído es excelente porque están cerca del suelo. He pasado gran parte de este año tumbado en el suelo más o menos al nivel de los ojos de un gato mientras le hacía fotos. He llegado a tener la sensación de que yo mismo era un gato. Todo este tiempo he jugado con lo primero que se me ocurría, como hace mi gato”.

Sasuke 2

Sasuke 2

Y añadió en otro momento: “Nunca sentí la necesidad de fotografiar gatos bellos ni monos. No, siempre he querido captar la imagen de los gatos y mi imagen reflejada en sus ojos. Esta serie casi podría verse como una serie de autorretratos clandestinos en la que adopté la forma de Sasuke y de Momoe”. Este último gato debió llegar cuando Sasuke ya era adulto, probablemente en 1979.

Sasuke 2 y Momoe

Sasuke 2

Fukase siguió fotografiando cuervos hasta 1982, cuando ya se había vuelto a casar por tercera vez. De los cuervos también dijo: “Fotografié cuervos durante diez años, hasta que por fin me di cuenta de que el cuervo era yo”. Esto podría llevarnos a pensar que tanto con Sasuke como con los cuervos, el fotógrafo se fotografiaba a sí mismo. O quizá uno simbolice la oscuridad del dolor que le causó ser abandonado por su mujer y el otro, Sasuke el gato, represente la alegría de su vida pasada con ella.

Momoe

Sasuke 2

Nació el 25 de febrero de 1934 en Bifuka, Hokkaido, la más septentrional de las islas japonesas. Su padre era el dueño de un exitoso estudio fotográfico de la ciudad y Fukase fundó un club de fotografía estando en el instituto. Se trasladó a Tokio en los años cincuenta para seguir estudiando, y poco después empezó a trabajar en una agencia.

Sasuke 2 en la playa

Siempre que podía regresaba a su ciudad natal y solía llevarse a Sasuke, como demuestran las fotos incluidas en el pequeño libro “Sasuke, mi querido gato”. Fukase viajaba a todas partes con Sasuke y hablaba de sí mismo como “papá” mientras le fotografiaba en trenes, autobuses, coches, la playa, incluso en el zoo Ueno de Tokio.

Sasuke 2 en el zoo

Masahisa Fukase falleció el 9 de junio de 2012, después de haber permanecido veinte años en coma a consecuencia de una caída en las escaleras de su bar favorito en 1992. Yoko fue a verle dos veces al mes durante todo ese tiempo, pero ¿se daba cuenta Fukase de su presencia? Después de su muerte, ella dijo: “Siempre fue parte de mi identidad”. Y añadió: “Con una cámara delante de los ojos, veía; sin ella, era ciego”. Sasuke tendría unos trece años y Momoe doce cuando ocurrió el accidente. ¿Vivían aún, que fue de ellos?

Sasuke 2 con una mujer

Masahisa, Yoko y Hebo

Atsushi Saito, el dueño de la editorial Roshin y un gran amante de los gatos, colaboró con el Archivo Fukase para publicar póstumamente dos libros con las fotos de gatos de Fukase. El primero, “Días maravillosos”, salió en 2015 y el segundo, “Epílogo”, en 2016.  Este último título hace referencia al epílogo que el fotógrafo escribió para “Sasuke, mi querido gato” en el que describe la relación íntima que le unió a su gato.


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Gatos, mujeres y la fotógrafa Brooke Hummer

Brooke Hummer es una fotógrafa estadounidense afincada en Chicago. Estudió Historia del Arte en la Universidad Wesleyan y Fotografía en el Instituto Brooks. Empezó trabajando en Outside Magazine y, posteriormente, en Crain’s Chicago Business. Es la fundadora del colectivo femenino Cabinet Shop Studio. Nos ha sido imposible saber más; creemos que se ocupa de campañas de moda, pero no estamos seguros. Realizó una serie de fotografías de mujeres con gatos. Las presenta con las palabras siguientes: “Los retratos femeninos en la historia del arte visual acostumbran a honrar la pureza, la inocencia o el vínculo con un hombre poderoso; por eso me he apropiado de los estilos clásicos de la pintura para crear un proyecto que homenajea la independencia y el poder de unas hermanas fuertes y solteras (y sus gatos)”.

Brooke Hummer

Hemos traducido partes de la entrevista que la asociación APA (American Photographic Artists) le hizo a Brooke Hummer acerca de estos retratos y hemos buscado el original que lo inspiró.

“La idea inicial fue de mi agente Andrea Donadio cuando me pidió que le hiciera una felicitación de Navidad. Quería algo humorístico del tipo “madre e hija”, pero con su gato Bunny. Dado que trabajo habitualmente en entornos naturales, pensamos hacer lo mismo, pero no funcionó y empezamos a buscar retratos clásicos de madres e hijas. A las dos nos atraía el estilo hiperserio de los retratos naífs del siglo XIX en Estados Unidos y decidimos copiarlos. Trabajamos en el estudio y tardamos una hora. Casi no fue necesario retocarlos”.

Andrea y Bunny

Naíf americano (1845)

“Varias mujeres recibieron la felicitación y me pidieron un retrato con su gato. Seguía sin pensar en una serie basada en retratos clásicos con gato añadido, pero supe inmediatamente que el siguiente vendría del renacimiento italiano porque pasé un año en Florencia cuando estudiaba Historia del Arte. Había disfrutado plasmando a Andrea con toda su fuerza, lo opuesto de un retrato maternal. Y me di cuenta de que podía trastocar el insultante término de “Cat Lady”, la mujer de los gatos, que suele ir acompañado del epíteto “vieja” o “loca” y, a la vez, reinterpretar la forma en que se ha retratado a la mujer en la historia. El segundo retrato fue el de Lindsey Tyler, una productora de la agencia de publicidad FCB. En este retrato, en vez de un paisaje toscano, integré el skyline de Chicago, como si Lindsey fuese la dueña de la ciudad. Solo entonces, al ver a estas dos mujeres fuertes, se me ocurrió la idea de una serie”. Hemos encontrado dos retratos de Lindsey y la gata Clementine, uno de perfil y otro de frente. El que seleccionó la fotógrafa para la serie es el de perfil, pero aquí mostramos los dos.

Lindsay y Clementine

Antonio Lupari Gozzadini (1485)

Lindsay y Clementine

“El siguiente es el de Kristen y Javi, basado en un autorretrato de Gertrude Abercrombie (https://gatosyrespeto.org/2017/07/20/gatos-soledad-surrealismo-y-gertrude-abercrombie/), una pintora surrealista de Chicago. Reconozco que este tercer retrato rompe la idea de la serie, o sea satirizar la visión masculina de la mujer, pero adoro la obra de Gertrude Abercrombie y siento cierta obsesión por ella. Kristen no tiene gato y pedimos prestado uno negro. En el cuadro original, el gato saca la lengua; estaba dispuesta a retocar la foto para que fuese igual. Normalmente fotografiamos primero a la mujer y luego al gato. En esta ocasión ocurrió una cosa alucinante, el gato sacó la lengua en la segunda sesión. Nos quedamos atónitas, no podíamos creerlo”.

Kristen y Javi

Yo y gato, de Gertrude Abercrombie

“El cuarto es una copia del cuadro de Ammi Phillips “Niña con vestido rojo” (https://gatosyrespeto.org/2017/08/17/gatos-en-retratos-naif/). También tiene un gato en brazos, y me hizo gracia algo tan reconocible. Técnicamente hablando, Cora no es una mujer, tiene 12 años, pero me parece un retrato genial. La niña de cara inocente, con ese ridículo vestido y las botas militares que lleva habitualmente”.

Cora y Creo

Niña con vestido rojo, de Ammi Phillips

“El siguiente es el de Julie con Rola. Julie adora a los gatos y a Gustav Klimt, y estaba empeñada en que debía ser un retrato suyo. Pero es conocido de todos que Klimt era un notable misógino y me incliné por Judith con la cabeza de Holofernes en la mano izquierda”.

Julie y Rola

Judith I, de Gustav Klimt

“Después está el cuadro de “Madam X”, basado en el retrato que John Singer Sargent hizo a Mme. Gautreau, considerado escandaloso en la época. No me parece que sea una mujer sumisa, por eso me gustó. Este necesitó mucha posproducción y fue el primero en que me encargué de hacerlo todo yo”.

Chrystyne, Duncan e Idaho

Madam X, de John Singer Sargent

“A continuación viene la fotografía estilo El Fayum, como los retratos naturalistas pintados en tablas de madera que cubren el rostro de las momias de esa zona de Egipto. Amber es egipcia, y al principio pensé en Cleopatra, pero está el vínculo con Elizabeth Taylor. Aunque ya lo había hecho, lo descarté. Preferí buscar un tema menos visto”. Aquí incluimos ambos retratos.

Amber y Whisky

Retrato de EL Fayum (Principios de nuestra era)

Amber y Whisky

“El octavo es Elaine con su gato Loki Lucifer. Es una talentosa fotógrafa y técnica digital de aquí, de Chicago. En cuanto empezamos a hablar, supimos que debíamos enfocarlo hacia la Virgen y el Niño, y nos inclinamos por los cuadros de estilo gótico de los siglos XII y XIII”. En este caso, Gatos y Respeto se permite añadir que, en la iconografía cristiana de la época, la bendición con la mano derecha estaba reservada únicamente a Cristo.

Elaine y Loki

Berlinghiero Berlinghieri (Siglo XIII)

“Para Reba y Neva quería que llevara ropa voluptuoso. Reba creció en Trinidad y Tobago y es una conocida chef de un restaurante de Chicago que está muy de moda. Viste de una manera muy informal, por eso me hacía mucha gracia cambiarle completamente el estilo y basarme en los retratos coloniales miniaturistas. Hice varias pruebas, pero creo que este es el definitivo”. La fotógrafa se refiere a Reba con el vestido azul y no hemos encontrado ningún retrato que pueda servir de modelo.

Reba y Neva

Reba y Neva

El retrato de Reba y Neva es el último de la serie “oficial”, sin embargo aparece un décimo, el de Amanda y Piggy, que se basó, a todas luces, en los retratos flamencos de los siglos XVI y XVII, pero no sabemos por qué no se incluyó en la serie.

Amanda y Piggy

Gillina van Vlierden, de Gortzius Geldorp

Al final de la entrevista, la fotógrafa Brooke Hummer dice que, en un principio, se impuso muchas reglas para comunicar el mensaje feminista de la serie, pero que las “rompe” a medida que avanza. Habla en presente. Quizá la serie no esté acabada aún y por eso no están incluidos Amanda y Piggy.