Gatos y Respeto

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El gato topiario (The Topiary Cat)

Desde hace unos años aparecen en Internet curiosas imágenes de gigantescos gatos “topiarios” o, mejor dicho, gatos realizados en poda artística. Siempre nos habían intrigado, pero no les habíamos dado mayor importancia hasta que una amiga nos mandó una foto especialmente atractiva y decidimos indagar un poco más.

Descubrimos inmediatamente que son montajes fotográficos realizados por un artista británico llamado Richard Saunders en honor su gato Tolly, un ruso azul que falleció en febrero de 2016 a los doce años.

Richard Saunders

Las fotos se hicieron virales en muy poco tiempo. Por ejemplo, la foto del gato topiario bebiendo en un lago de Surrey fue vista en Facebook en cuestión de días por 2,5 millones de personas, de las que muchas no entendieron que se trataba de un montaje. A partir de ese momento. Richard Saunders decidió dejar muy claro que no son auténticos topiarios, y en una entrevista a la BBC llegó a decir: “Prefiero que se me conozca por el arte y no por el engaño”.

Todo empezó cuando Tolly aún vivía. Mientras visitaba los jardines Hall Barn, Beaconsfield, el artista vio una poda artística imitando una nube que le recordó a un animal durmiendo y se le ocurrió que no sería difícil cambiarla por un gato. Utilizó Photoshop para añadir una foto editada de Tolly. Había nacido “The Topiary Cat”.

“Tolly tenía mucho carácter, era intrépido y afectuoso”, recuerda. “Me parece que esas cualidades se ven reflejadas en el Topiary Cat, pero también es inmortal y capaz de  metamorfosearse, algo a lo que Tolly nunca aspiró”.

Richard Saunders nació en 1946 y descubrió el surrealismo siendo adolescente. Intentó dedicarse a la pintura, pero según sus propias palabras: “Pintaba con demasiada lentitud para vivir del surrealismo y entré en el mundo de la publicidad para sobrevivir”. Llegó a ocupar el puesto de director creativo y no volvió a dedicarse plenamente a la pintura hasta que se jubiló.

Richard Saunders y Tolly

“Al principio lo hice como diversión”, explica en otra entrevista. Colgó la primera imagen en Flickr y empezó a aparecer en Internet sin su nombre hasta que la BBC le entrevistó. No sabemos cómo se enteró la BBC de que la imagen era suya, pero todos los artículos que hemos encontrado dicen más o menos lo mismo.

Con el tiempo, las imágenes se han hecho más complicadas y Richard Saunders tarda varios días en crear una. Empieza con una foto realizada por él, a la que añade digitalmente una de Tolly – del que tiene decenas, basta entrar en su página de Facebook – para crear una escena llena de fantasía.

Según su creador, el personaje del Topiary Cat es sabio y valiente, como Tolly, pero no entiende a los seres humanos. “Al ser inmortal, no tiene un concepto del tiempo ni las preocupaciones habituales, como el trabajo, la comida, la escuela, los fines de semana o el móvil”.

Se instala en los mejores jardines de Inglaterra sin pedir permiso a nadie, ocupando todo el césped delante de un palacio o castillo. Duerme la siesta donde le apetece sin preocuparle si molesta a los jardineros o a cualquiera (ganado o humano). También deambula por paisajes más agrestes, pero siempre lo hace a su antojo, como si todo le perteneciese.

Últimamente le acompaña otro ruso azul llamado Georgi que llegó al hogar de los Saunders en abril de 2018. “Su alter ego en las imágenes es bastante travieso”, dice el artista. “Su mentor le suele llama ‘G’, pero tampoco intenta inculcarle modales”.

Georgi (24 de abril de 2018)

Durante la pandemia, el autor escribió la historia de un niño tímido de diez años y de su fiel compañero, un ruso azul llamado Tolly. El abuelo del niño es el jardinero jefe de una importante finca cercana y experto en poda artística. Colgó la historia en Facebook y luego la transfirió a SoundCloud antes de que se publicara una versión impresa.

“No esperaba que estas imágenes tuvieran tanto éxito”, reconoce Richard Saunders. “Al principio me divertía, nunca pensé que podrían comercializarse. Su recorrido me parece fascinante”.

Su imagen favorita es la de Tolly contemplando el jardín de su casa desde una considerable altura. “A Tolly le gustaba mucho nuestro jardín. Le encantaba tomar el sol en el cenador o esconderse debajo de las hojas de los ruibarbos cuando hacía demasiado calor”, recuerda.

En cuanto a la creación de un auténtico gato de poda artística, Richard Saunders no tiene planes para realizar uno, pero está dispuesto a hacerse cargo de la dirección artística si alguien quisiera hacerlo. Quizá un experto jardinero, viendo estas fotografías, quiera replicarlas en algún suntuoso jardín.

La poda artística se remonta a la época romana en Europa. Tanto Plinio. en su “Historia natural”, como el escritor Marcial atribuyen a Gaius Matius Calvinus el primer diseño topiario, que no tardó en tomar complicadas formas arquitectónicas, de animales e inscripciones en numerosos patios romanos.

Al parecer, la poda artística no volvió a invadir los jardines europeos hasta el siglo XVI y no se limitó a los parterres y terrazas ajardinadas de la élite, sino que también tomó por asalto jardines mucho más plebeyos. El poeta Barnabe Goose escribió en 1578 que “las mujeres recortaban el romero para adoptar la forma de un carro o un pavo real, cualquier cosa que les pasaba por la cabeza”.

Richard Saunders y Tolly

El arte topiario de Versalles, sin embargo, nunca fue muy complicado: setos de poca altura puntuados por bolas y obeliscos en cada esquina. En Holanda sí hubo jardines con podas muy estudiadas. La moda volvió a desaparecer por completo a principios del siglo XVIII.

A partir de 1962, los parques de atracciones estadounidenses, de los que Disneylandia fue el primero, empezaron a recrear a sus personajes más famosos con plantas guiadas sobre un armazón metálico. Al crecer, cubren el armazón y basta con podarlas regularmente. Pueden plantarse directamente en tierra o en tiestos, lo que permite su traslado.


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Los gatos del fotógrafo Mitsuaki Iwago

Mitsuaki Iwago es un conocido fotógrafo y cineasta japonés nacido en Tokio el 27 de noviembre de 1950, hijo del también fotógrafo de animales salvajes Tokumitsu Iwago. Empezó a interesarse en serio por la fotografía después de acabar la universidad, y desde entonces se ha convertido en uno de los mejores fotógrafos de animales del mundo. En 1981 fue galardonado con el prestigioso premio de fotografía Kimura Ihei por su trabajo en 海からの手紙 “Cartas desde el mar”.

Mitsuaki Iwago

Es el primer fotógrafo japonés con dos portadas en la revista National Geographic (mayo de 1986 y diciembre de 1994). En 2012 creó el programa de televisión 岩合光昭の世界ネコ歩き(Diario de viaje con gatos del mundo de Mitsuaki Iwago), en el que aparecía fotografiando gatos por doquier.

Diario de viaje con gatos del mundo

Hablando de gatos, y habla mucho de ellos, hace tiempo dijo: “Aunque ahora fotografío a muchos animales de todo tipo, los primeros animales que fotografié fueron gatos. Por eso les tengo tanto cariño. Incluso esos gatos que llamamos ‘callejeros’ tienen diferentes expresiones y lenguaje corporal de un lugar a otro. En pueblos pequeños donde la gente es tranquila y se hace todo con calma, los gatos también serán tranquilos”.

Y seguía diciendo: “En lugares donde hay muchas cuestas y todo el mundo va más lento, los gatos tampoco se dan prisa. Es más, si hay calles donde no caben los coches, lo más seguro es encontrarse a un gato tumbado en medio. Cuando se saluda a estos gatos relajados, suelen contestar con gran amabilidad”.

En septiembre de 2011, Juju Kurihara, en el blog Iromegane, contó una divertida anécdota acerca de Mitsuaki Iwago y de un reportaje en África para National Geographic de la que fue testigo. Todo el equipo estaba acampando en un parque natural cuando, temprano por la mañana, un elefante muy malhumorado empezó a acercarse.

La mayoría se subió a los vehículos y huyó, excepto un cámara y Mitsuaki Iwago, que acababa de ducharse y se estaba afeitando. El elefante llegaba a toda prisa, barritando y moviendo las orejas. En ese momento, el fotógrafo salió de la cabaña de las duchas con una toalla atada a la cintura y se plantificó delante del elefante.

Con la cara medio cubierta con espuma de afeitar, empezó a gritarle y el elefante se detuvo de golpe, dejó de barritar, se dio media vuelta y se alejó. Bastó con que Mitsuaki Iwago le regañara para que un elefante de cinco toneladas se fuera cabizbajo. El autor concluye diciendo que si puede detener a un elefante, no le extraña que los gatos acudan a él.

Desierto Rub Al Khali, Emiratos Árabes

Preguntado por qué le gustan los gatos, contestó: “Porque son libres. Los gatos pueden vivir con los seres humanos, pero no llevan correa. Los gatos son maravillosos y perfectos”. A continuación hemos traducido partes de una entrevista realizada en 2011 para la exposición “La fotografía animal de Mitsuaki Iwago” en el Museo Municipal de Kawasaki, donde compartió sus métodos y secretos para hacer fotos perfectas a los gatos.

Acerca de qué equipo utilizar, dijo lo siguiente: “Basta con un buen teléfono móvil, pero es necesario acercarse al gato, por lo que recomendaría una cámara réflex digital de objetico único (DSLR) para el exterior. Si se trata de fotografiar al gato de casa, es mejor usar una cámara pequeña y dejar que el gato se familiarice con ella. No es bueno usar el flash – el pelo parecerá duro – ni tampoco un trípode, por la altura. Cuando fotografío gatos, me arrodillo para estar a su mismo nivel, como si me arrastrara hacia una pelea felina”.

Mitsuaki Iwago trabajando

También recomienda empezar a fotografiar al amanecer, sobre todo en primavera. “Aunque los gatos son criaturas nocturnas, se han adaptado a los horarios de los humanos y se despiertan cuando empieza el día; salen de las casas y se detienen inmediatamente para sentir el viento y saber qué tiempo hará hoy. Deciden sus movimientos a partir de este momento”.

Isla hecha con totoras, lago Titicaca, Perú

En cuanto a encontrar gatos, según Mitsuaki Iwago, basta con “escuchar atentamente, abrir bien los ojos y concentrarse en olfatear en cuanto se entra en un callejón. Al hacer esto, no se utilizan tanto los sentidos humanos como los sentidos ‘gatunos’. Los humanos también somos seres vivos y tenemos la habilidad de oler y leer el aire que nos rodea”.

Según él, fotografiar gatos negros es lo más difícil. “Un elemento clave son sus ojos. Con los gatos negros es mejor que se el fotógrafo se mueva y encuentre el lugar ideal. Para que el gato sea tridimensional, hay que tener muy en cuenta la luz, pero el gato negro siempre debe salir negro. Los gatos negros son maravillosos y muy inteligentes, los adoro. Los gatos son muy conscientes de su color. Los gatos negros y los blancos absorben la luz de forma diferente, y por eso se mueven de modo diferente. Los gatos negros tienden a descansar en sitios con sombras”.

Mitsuaki Iwago

Está claro que a Mitsuaki Iwago le gustan mucho los gatos, pero también que a los gatos les cae muy bien y que están encantados de dejarse fotografiar, como puede verse por algunas de las imágenes incluidas aquí. Ha publicado más de diez libros de fotos gatunas, de los cuales los más famosos quizá sean “Gatos y leones”, “Gatos curiosos” y “Stand by Meow”.

Gatos y leones
Gatos curiosos

El año pasado, entre febrero y marzo, se celebró en el Museo de Arte de Ehime una exposición de la obra del fotógrafo centrada en las fotos de gatos realizadas en el castillo de Matsuyama y el templo Ishite de la Prefectura de Ehime. Mitsuaki Iwago lleva años recorriendo el mundo para inmortalizar a gatos desconocidos, a cual más espléndido


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Gatos gigantes y Matt McCarthy

Matt McCarthy se dedica a hacer collages digitales donde aparecen gatos; gatos sorprendentes, enormes. Busca imágenes en Internet y las mezcla hasta conseguir efectos muy realistas y, como poco, inesperados.

Atticus y Matt McCarthy

Sus obras han sido incluidas en numerosas publicaciones analógicas y digitales; ha participado en exposiciones organizadas por la National Collage Society (Sociedad Nacional de Collages) y pertenecen a colecciones privadas como la Doug & Laurie Art Collection. Su primera gran exposición individual tuvo lugar el mes pasado, del 2 al 28 de junio, en el Cary Arts Center de la ciudad de Cary, Carolina del Norte.

Nacido en 1980 en Estados Unidos, reside en Chapel Hill con su gato negro Atticus (del que hablaremos más abajo) y su esposa, la escritora Katherine Cox. Ambos son escritores y varios guiones suyos han sido finalistas en el Festival de Cine de Austin, el Screencraft Horror y el Killer Shorts, entre otros. Actualmente producen su primer cortometraje.

Al no encontrar mucha información sobre el artista en Internet y como había un mail de contacto en su página web (https://mrmattmccarthy.com/about) le escribimos y tuvo la gentileza de contestarnos inmediatamente.

Le preguntamos cómo se le había ocurrido la idea de incluir gatos gigantescos en escenas o fotografías existentes, y esto es lo que nos dijo: “No empecé a trabajar con gatos, no eran el tema de mi obra al principio, pero siempre se colaban en lo que hacía, como solo saben hacerlo ellos. La idea de los gatos gigantes nació poco a poco, observando a nuestros gatos y preguntándome cómo serían ellos si yo midiese un centímetro”.

Y sigue diciendo: “Entendí enseguida que al hacerlos más grandes también aumentaba su personalidad; eran aún más curiosos, vagos y testarudos. Luego utilicé sus desmesuradas personalidades como una especie de sustituto de mi propia voz, para hablar del mundo que me rodea”.

Quisimos saber si los gatos de los collages eran suyos. “Prefiero usar fotos de gatos de dominio público en Internet o de publicaciones vintage. Me gusta usar gatos que no conozco porque me permite crear una narrativa mía alejada de sus auténticas personalidades”.

Encontramos algunas fotos de Matt McCarthy con Atticus e incluso una del gato tumbado en una caja de cartón en su página web. Nos habló de su espléndido gato: “Con mi mujer llamamos a Atticus, un gato negro de 17 años, ‘El vacío’ porque es muy difícil hacerle buenas fotos”.

Atticus en una caja

“A menudo, la foto acaba siendo una gran mancha negra que tiene poco que ver con la forma de un gato. Por esta razón no suelo utilizarle en mis obras. Pero, dicho eso, conseguí hacerle una foto genial hace poco, cuando estaba en el porche trasero en uno de sus paseos diarios, y creo que la usaré muy pronto en un collage”.

Atticus y Matt McCarthy

También quisimos saber si Katherine y él vivían con más gatos: “Ahora mismo solo está Atticus. Hemos rescatado a otros gatos, pero todos han muerto. Cuando empezó la cuarentena en 2020, nos despedimos de nuestro Sherlock. Tengo la impresión de que al anciano Atticus le gusta ser gato único y el centro de atención Es probable que no haya más gatos en casa hasta que él decida dejarnos”.

Parece ser que Atticus es un apasionado del agua del grifo y de las camas calentitas. También disfruta observando a los pájaros y a las ardillas en el jardín durante el día, conformándose con pájaros en la televisión de noche.

Además de lo que nos contó, encontramos otra entrevista donde explica que es totalmente autodidacta. Aprendió a manejar Photoshop mediante tutoriales en la web y practicando mucho. Empezó haciendo collages de papel, pero se dio cuenta de que eran bastante limitados. El medio digital le permitía hacer realidad las ideas que le pasaban por la cabeza y Photoshop se convirtió en una herramienta indispensable.

Reconoce que revisa miles de imágenes de lugares y de gatos cada semana y que cuando dos encajan, es casi mágico, como si el gato siempre hubiera pertenecido a ese lugar. Disfruta haciendo realidad una idea, pero poder compartirla con otras personas que también la aprecian hace que merezca la pena.

Matt McCarthy no se limita a los collages; su mujer y él escriben guiones de cine de terror, género del que es fan total. Suele dedicarse a los collage en periodos muy intensos antes de pasar a algo tan diferente como los guiones. Dice que las composiciones no son tan fáciles como puede parecer ya que no siempre se obtiene el efecto deseado, pero la única forma de seguir adelante es estar abierto a lo que surge.

Puede tardar una hora en conseguir lo que busca, aunque en otras ocasiones pasan meses hasta encontrar el sitio perfecto para el gato o el gato ideal para el sitio. En principio, los collages son sencillos, pero dependen totalmente de si se consigue una armonía entre las dos fotos originales, por lo que intenta rodearse de un máximo posible de material. Repasa continuamente las carpetas de lugares y de gatos con la esperanza de encontrar la conexión buscada.

Matt McCarthy acepta unos pocos encargos cada año. En ese caso trabaja con el cliente con el fin de encontrar el lugar idóneo para su gato y saber a qué extraña transformación quieren someterle. Una vez que todo está decidido, se pone manos a la obra.

Los collages de Matt nos parecen asombrosos, surrealistas y llenos de humor. Es difícil escoger cuál es nuestro favorito, el gato rascándose en una plaza de Tokio es uno de ellos.

Incluimos tres enlaces del artista:

Web: mrmattmccarthy.com

Instagram: instagram.com/mrmattmccarthy

Shop: mrmattmccarthy.etsy.com

Atticus y Matt McCarthy


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Gatos en la fotografía de André Kertész

París, distrito XIV, 1929

André Kertész es uno muchísimos fotógrafos que han retratado gatos. Fotografió a los que convivieron con él y a los que vio en la calle. Nació el 2 de julio de 1894 en Budapest, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia judía de clase media. Su padre era un librero que falleció de tuberculosis en 1908, dejando a su viuda sin medios económicos para mantener a los tres hijos. El hermano del padre, Lipót Hoffmann, se hizo cargo de la familia y no tardaron en mudarse a su casa de campo en Szigetbecse.

1939

Hoffman costeó los estudios de comercio de su sobrino, y cuando este se graduó en 1912, le encontró un puesto en la Bolsa de Budapest, pero Andor (así se llamaba entonces) no sentía el menos interés por las transacciones financieras. Descubrió la fotografía a través de las revistas ilustradas de la época.

1927

Consiguió comprarse su primera cámara en 1912 con unos ahorros y empezó a fotografiar a los campesinos, gitanos y paisajes que rodeaban la casa de su tío. Dos años después, con el estallido de la I Guerra Mundial, fue reclutado y acabó en las trincheras, donde siguió haciendo fotos. Herido de bala en 1915, sufrió una parálisis temporal del brazo izquierdo. No se recuperó a tiempo para volver a combatir.

Años 1930

Las primeras fotos con un gato, fechadas en 1918 y tomadas en la ciudad de Braila, Rumanía, se titulan “Pierrette con un gato”. No sabemos quién era Pierrette.

Pierrete con un gato (Braila, Rumanía, 1918)

André Kerstész siguió trabajando en la Bolsa y allí conoció a la que sería su esposa, Erzsébet Saly. A principios de los años veinte dejó el trabajo para dedicarse a la apicultura, pero su rebelión fue breve debido a la Revolución Húngara y a la llegada del comunismo. Deseaba emigrar a Francia, pero su madre le disuadió.

1928

En 1925, la revista húngara Érdekes Újság publicó una de sus fotografías en la portada, lo que le aportó cierta fama. Para entonces, ya estaba decidido a irse a París y eso hizo en septiembre de 1925, dejando atrás a su madre y a su novia. Numerosos artistas húngaros emigraron en esa misma época, mencionaremos a Robert Capa, Brassaï, Julia Bathory.

La primera foto de suya de un gato en París fue hecha en 1926, en la puerta Saint Denis: un gato negro cruzando una calle casi desierta. Al poco de llegar, le presentaron al periodista y editor Gyula Halász, que hablaba perfectamente francés, cosa que Kerstész no hacía. Ilustró varios artículos de Halász para la revista francesa “VU” y le enseñó la técnica de la fotografía nocturna, entre otras muchas cosas. Halász quedó cautivado y pronto se convirtió en un fotógrafo de renombre bajo el seudónimo de Brassaï (https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/).

Porte St. Denis, París, 1926

Kerstész aceptó encargos de revistas europeas, se cambió el nombre por el de André y no tardó en saltar a la fama. En 1927, Jan Slivinsky presentó treinta fotos suyas en la galería “Sacre du Printemps”, en lo que era la primera exposición individual de un fotógrafo.

Mujer alimentando gatos

Aunque nunca habló públicamente de esta relación – quizá porque seguía prometido con Erzsébet Saly –, se casó en secreto con Rogi André en 1928 y se divorciaron en 1931.  El año en que se casó realizó una serie de fotos titulada “Perro y gato”. Los dos comparten una caja con diferentes variaciones de humor.

En los años treinta se había convertido en un fotógrafo célebre y logró que Erzsébet llegara a París. La pareja contrajo matrimonio en 1933, más de diez años después de haberse conocido y de una separación de casi ocho años. No volvieron a separarse, y ella pasó a hacerse llamar Elizabeth.

Elizabeth

A mediados de los años treinta, los cambios en la política europea y la creciente antipatía hacia los judíos empujaron a la pareja a aceptar una invitación de la Keystone Agency. Un año antes de irse, en 1935, Kertész se autorretrató con un gato negro.

Autorretratos (1935)

Pero la vida en Estados Unidos fue más difícil de lo que esperaba; echaba de menos a sus amigos franceses y a los estadounidenses no les gustaba mucho que les fotografiaran en la calle, de improviso. La Agencia Keystone quería que trabajara en un estudio, y para colmo, le costaba mucho hablar inglés. Había tardado años en aprender francés y no conseguía hacerse con otro idioma.

Mujer con gatos (París)

Abandonó la agencia y empezó a trabajar para diferentes revistas de prestigio, como Harper’s Bazaar, Town and Country y Life. Esta última le encargó el reportaje “El remolcador”. En una de las fotos (1939) aparece un gato.

El remolcador (1939)

En 1941, Vogue dedicó un número a sus fotógrafos, pero omitió incluir a André Kertész, que había contribuido con más de treinta encargos para la propia revista y para House and Garden. De hecho, la portada de esta última del número de abril de 1940 es una foto suya con un gato blanco y negro en un sofá.

Ese mismo año, el gobierno declaró al matrimonio “enemigo” al tener la nacionalidad húngara (Hungría estaba del lado de los países del Eje). Se prohibió a Kertesz que tomara fotos en exteriores o que participara en encargos relacionados con la seguridad nacional. Prefirió pasar desapercibido para no entorpecer la buena marcha de la empresa de cosméticos de Elizabeth, Cosmia Laboratories.

Edwin Rosskam con sus gatos

Desapareció del mundo de la fotografía durante tres años. De esta época hemos encontrado tres fotografías, el gato blanco y negro del autorretrato y otras dos con un gato muy parecido al que está tumbado en el sofá de la portada de House and Garden. Parece que no hay fotos de gatos posteriores a estas tres.

Autorretrato (Nueva York, 1943)

Ambos obtuvieron la nacionalidad estadounidense en 1944 y pudo volver a aceptar encargos. En 1945, el libro “Day of Paris” (Día de París), con fotografías hechas antes de emigrar, fue un éxito rotundo. Al cabo de unos meses firmó un contrato en exclusiva con House and Garden por 10.000 dólares anuales (el equivalente a 133.000 dólares actuales).

Colette (París, 1930)

En 1961 rompió su contrato con Condé Nat Publishing. Al recuperar la libertad, volvió a la fotografía que le gustaba. En 1964 expuso en solitario en el MoMA de Nueva York. Elisabeth falleció en 1977. Para entonces, André Kertész había aprendido inglés, aunque sus amigos decían que hablaba “kertesziano”, una curiosa mezcla de húngaro, francés e inglés.

Colette (París, 1930)

La Corporación Polaroid le regaló en 1979 una cámara SX-70 con la que experimentó en los años ochenta, y en 1982 fue galardonado con el Gran Premio Nacional de Fotografía en París. Falleció en Nueva York el 28 de septiembre de 1985 a los 91 años.

Tsuguharu Foujita (1928)


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Los gatos del pacifista David McReynolds

Callejeros en azotea (principio de los ochenta)

El 17 de agosto de 2018, no hace ni cuatro años, murió uno de los grandes pacifistas estadounidenses. Su primera protesta fue contra la guerra de Corea; la última, a favor del desarme nuclear total. Durante 65 años, David McReynolds no dejó de creer en la paz y de luchar para que los gobiernos entendieran que era la única solución.

Delante del hotel (Bagdad, octubre 1981)

David Ernest McReynolds nació en Los Ángeles el 25 de octubre de 1929, exactamente un día después de la caída de la Bolsa que dio pie a la Depresión. Hijo de una enfermera y de un teniente coronel de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, ambos pertenecientes a la iglesia baptista, de adolescente formó parte del Movimiento de Abstinencia de Alcohol (Temperance League).

David McReynolds (Foto de Alvin Ailey, 1952)
Gato callejero (1957)

Ingresó en la Universidad de Los Ángeles (UCLA) en 1949 y se licenció en Ciencias Políticas en 1953. Entretanto se unió al Partido Socialista de América (SPA) en 1951 y asistió a una conferencia de Bayard Rustin (1912-1987), el carismático objetor de conciencia durante la II Guerra Mundial encarcelado en numerosas ocasiones por sus creencias políticas, por negro y por gay. Rustin se convirtió en su “héroe existencial”, según dijo después.

(Febrero 1980)

Es muy posible que McReynolds llamara la atención del FBI incluso antes de sus días de universitario, cuando estaba en el Instituto y se unió al World Fellowship Club (Club de la Fraternidad Mundial) en contra de la Guerra Fría. Por cierto, el FBI llegó a compilar un dosier de 400 páginas sobre él.

Gato en tienda (1979)

Pero antes de seguir, quizá deberíamos decir que además de activista, David McReynolds fue un prolífico fotógrafo con más de 50.000 fotografías en su haber. Fotografió de todo, personas (famosas o no) que se cruzaban en su camino, amigos, protestas y gatos, los suyos, los de sus amigos, gatos en las calles de Nueva York, gatos en los países a los que viajaba en misiones de paz.

Gato europeo (1984)

Convivió con gatos hasta el último momento de su vida. Mephistopheles, un hermoso gato blanco y negro, fue el primero, como demuestra esta foto realizada en el barrio de Ocean View, San Francisco, en 1954.

Mephistopheles (Ocean View, San Francisco, 1954)

Poco tiempo después se trasladó a Nueva York al ofrecerle Bayard Rustin un puesto como periodista en el recién fundado periódico Liberation. Y aparece Mephistopheles 2, un gato negro asomado a la escalera de incendios del típico edificio de la Gran Manzana.

Mephistopheles 2 (Nueva York, 1957)

Adoraba a todos los animales, especialmente a los gatos, y sentía predilección por los siameses, que le acompañaron durante décadas. Siempre se paraba para ayudar a un animal herido, estuviese donde estuviese.

Sus primeros siameses (1967)

En 1960 dejó el periódico Liberation para unirse a la War Resisters League (WRL) (Liga de Resistencia a la Guerra) como coordinador de campo. Con el tiempo se convirtió en el rostro público de esta organización pacifista, en la que militó cuarenta años. No sabemos si en la sede de la WRL ya había un gato residente antes de su llegada.

El gato AJ (Sede de la WRL, noviembre de 1990)
AJ

Una de las acciones más controvertidas ideada por la Liga en los años sesenta fue la quema pública de cartillas militares, acto punible con cinco años de cárcel. David McReynolds y otros cinco jóvenes se reunieron el 6 de noviembre de 1965 y, subidos a una plataforma de madera, quemaron sus cartillas militares mientras un grupo de contraprotesta cantaba “Drop dead, red” (Moríos, rojos). La quema fue interrumpida por un hombre que les rocío con un extintor, pero consiguieron secar las cartillas con mecheros y quemarlas.

El gato Rusty (Sede de la WRL, 2006)

También fue miembro de la Bromeliad Society, un grupo botánico internacional dedicado al intercambio de semillas y esquejes. Llenó su piso del East Village con plantas exóticas y con estanterías cubiertas de diminutas botellas de perfume, ya que otra de sus pasiones era la creación de perfumes. Aquí vemos a Gandalf, uno de sus siameses, en una estantería abarrotada de frascos. Parece ser que Gandalf era capaz de subir y bajar sin tirar ninguno.

Gandalf entre frascos de perfumes (años noventa)

David McReynolds creía profundamente en la redistribución de la riqueza. En 1958 se presentó a congresista por el SPA y diez años después como candidato del Partido por la Paz y la Libertad en el distrito 19 de Nueva York, obteniendo 3.969 votos, o sea un 4,7%. En 1980 y en 2000 fue el candidato socialista a la presidencia de EE UU.

Gato literario (1978)

Siempre viajaba con su cámara, desde Los Ángeles a Nueva York y en sus peripecias por todo el mundo: se coló ilegalmente en Vietnam del Norte durante la guerra; estaba en Belgrado cuando la URSS entró en Checoslovaquia; se manifestó en la Plaza Roja de Moscú a favor del desarme nuclear; estuvo en Bagdad y en muchos otros lugares como parte de delegaciones pacíficas.

Gato tendero (noviembre 1990)

En su calidad de activista organizó y participó en un sinfín de manifestaciones contra la guerra de Vietnam, en protestas a favor del desarme nuclear, en acciones en defensa de los derechos civiles y de los derechos gay. Entre sus numerosos amigos estaban A.J. Muste, Bayard Rustin, Martin Luther King Jr., Grace Paley, Jeannette Rankin, Joan Baez, Allen Ginsberg y Ella Baker, entre muchos otros.

Gato en la Sexta Avenida (Nueva York, 1957)

Nunca se rindió, aunque la edad redujo su actividad en los últimos años. Su penúltima detención fue en 2002, en una protesta delante del edificio de Naciones Unidas en Nueva York, y la última en 2015, durante una protesta organizada por la WRL, cuando cortaron el paso a la misión estadounidense a Naciones Unidas.

Detenido el 28 de abril de 2015
Gatos iraquíes (1990)

En los últimos años se dedicó sobre todo a organizar y digitalizar su inmenso archivo fotográfico en compañía de su gato Shaman. El 15 de agosto de 2018, al no tener noticias suyas, unos amigos entraron en su piso y le encontraron en el suelo, inconsciente, con Shaman enfermo, sentado a su lado. Shaman murió al día siguiente y David al otro.

David McReynolds y Shaman (Foto de E. Hedeman)

Estas son todas las fotos de gatos realizadas por David McReynolds que hemos podido encontrar en Internet, la mayoría en su web (http://www.mcreynoldsphotos.org/socialist-party/mhr3op6iubmrynwzcux71ds5qtl67o). Estamos seguros de que hay muchas más.

Gatos en Babilonia

Acabamos esta entrada con la foto de un pequeño cartel hecha en 1991. Pegado a la vitrina de una tienda, reza: “Gato con instintos asesinos de guardia, prohibidos los perros”. Dedicamos esta entrada a todas las personas que creen en la paz.


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Los gatos del fotógrafo Jean Gaumy

Zoe

“Se trata de encontrar la distancia correcta. Hay un lado animal en la fotografía, una especie de vigilancia. Somos como los gatos, atrapados entre la instantaneidad y la contemplación”.

Rouxy (2013)
Pataud (1989)

Jean Gaumy nació el 28 de agosto de 1958 en Pontaillac, un barrio de la ciudad de Royan, en Charente-Maritime, Francia. Estudió en Toulouse y en Aurillac, localidad de la región de Auvernia, en el centro del país. Cursó estudios universitarios de Letras en Rouen, Normandía, donde colaboró como redactor y fotógrafo en el periódico regional “Paris Normandie” para costearse los estudios entre 1969 y 1972.

Miou (1983)
Miou (1985)

Después de un breve periodo en la agencia Viva, se unió a la agencia francesa Gamma en 1973, año en que se casó con Isabelle. En 1975 nació su hija Marie y comenzó dos reportajes fotográficos sobre temas que jamás se habían tratado hasta la fecha en Francia.

Marie, Zoe y el oso Barnabé
Alexis

 El primero, titulado “L’Hôpital” (El hospital), se publicó al año siguiente. El segundo, “Les Incarcérés” (Los encarcelados), que reúne una interesante colección de fotografías realizadas dentro de cárceles francesas, no vio la luz hasta 1983 con extractos de sus notas personales escritas en primera persona.

Pataud (1999)
La gata del vecino

Marc Riboud, presidente de la agencia Magnum, y Bruno Barbey, miembro de la misma, se fijaron en él durante el festival de fotografía “Les rencontres d’Arles” (Los encuentros de Arles) en 1977 y le invitaron a formar parte de la famosa agencia.

Pataud de pequeño
Pataud (1999)

Dirigió su primer documental en 1984, “La Boucane”, que optó al Premio César al Mejor Cortometraje Documental en 1986. Al año siguiente empezó a rodar “Jean-Jacques”, una crónica de dos años del pueblo de Octeville-sur-Mer, Normandía, a través de los ojos de Jean-Jacques, considerado el “tonto” del pueblo.

Miou (1981)
Pataud (2000)

En esa misma época comenzó a embarcarse regularmente a bordo de barcos pesqueros clásicos en Normandía hasta 1998, trabajo que publicó en 2001 con el título de “Pleine Mer” (Alta mar).

(2015)
Pataud (2001)

Viajó por primera vez a Irán en 1986, cuando esté país estaba en plena guerra con Irak. En 1994 se estrenó su tercera película, “Marcel, prêtre” (Marcel, sacerdote), rodada durante varios años en el pueblecito de Raulhac, Auvernia. Marcel Puech había sido el profesor de Jean Gaumy cuando este vivía en Aurillac, antes de que Marcel se hiciera sacerdote y se convirtiera en cura de pueblo. La película describe la vida diaria del sacerdote, de Annie, la monja enfermera, y de una sociedad rural en pleno cambio.

Pataud

Fue galardonado con el Premio Nadar (premio al mejor libro fotográfico editado en Francia) en 2001 por “Pleine mer” y de nuevo en 2010 por “D’Après nature” (Según la naturaleza).

Pataud (2015)
Pataud

Su enfoque fotográfico se hizo más contemplativo en la primera década del nuevo milenio. A partir de 2008, después de estrenar un documental rodado a bordo de un submarino nuclear, se dedicó a recorrer los mares árticos (2008-2012) y los territorios contaminados de Chernóbil, Ucrania (2008- 2009) antes de desplazarse a Fukushima, Japón (2012). A la vez, fotografió una serie de paisajes montañosos publicada en el premiado libro “D’après nature”.

Pataud

Jean Gaumy ha recorrido el mundo entero con su cámara, tanto por tierra firme como por mar, y en submarinos nucleares, como hemos dicho antes, en 2004, 2005 y 2010. Ha realizado reportajes fotográficos en Europa y Estados Unidos, África (Magreb, Kenia, Gabón, Mozambique, Sierra Leona, Togo, Burundi), Oriente Próximo (Siria, Líbano, Israel, Irak, Irán), América (Honduras, Salvador, Nicaragua, México, Guyana francesa, Perú), Asia (Bangladesh, Paquistán, Indonesia, Malasia, Japón, Laos y Kirguizistán), así como en el Ártico, concretamente en Groenlandia.

Jean Gaumy
Pataud en la cocina

Y cuando vuelve a casa, entre un viaje y otro, hace fotos a los gatos que viven con Isabelle, su esposa. Es fácil deducir, por las fotos, que siempre hay gatos en la casa de Fécamp, en Normandía, donde residen desde 1995.

Pataud
Zoe

Algunos de los gatos debieron convivir en algún momento, otros quizá nunca fueron fotografiados, e incluso pueden ser del vecino. Sabemos que se llaman Miou, una maravillosa gata negra; Zoe, una atigrada con la tripa blanca; Pataud, otro atigrado; Alexis, negro con mancha blanca de la suerte, y Rouxy, que como indica su nombre en francés, es pelirrojo.

Pataud

El más fotografiado fue Pataud (que significa “Patoso” en francés, aunque nada en las fotos indica que lo sea). Por las fechas, calculamos que Pataud tuvo una larga vida. La última foto suya está publicada en el Facebook del fotógrafo el 18 de julio de 2014 con estas palabras: “En casa, el gato Pataud siempre se cerciora de lo que hago cuando voy a marcharme. Es el ayudante perfecto, casi me da consejos”.

Pataud (18 de julio de 2014)
Pataud

En la foto más reciente que encontramos (2 de marzo de 2021) ya no está Pataud. Otro gato/a descansa en el hombro del fotógrafo, ignoramos su nombre. Podemos concluir con total seguridad que en casa de Jean Gaumy los gatos son bienvenidos.

Jean Gaumy y gato (2 de marzo de 2021)


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Gatos del mundo por el fotógrafo finlandés Pentti Sammallahti

Stio, Italia, 1999

Penti Sammallahti nació en 1950 en Helsinki, Finlandia. Creció rodeado por las fotografías realizadas por su abuela, Hildur Augusta Larsson Sammallahti. Aquí debemos dejar de lado a Pentti Sammallahti momentáneamente y dedicar unas líneas a Hildur, una pionera fotógrafa lapona nacida en 1882 en Kalix, al norte de Suecia, no muy lejos de Finlandia, en el seno de una familia de nueve hermanos.

Hildur Larsson Sammallahti

Tenía 7 años cuando su familia se trasladó a Haparanda, en la frontera con Finlandia. Unos años después conoció a Mia Green, nacida en 1870 y que había abierto un estudio fotográfico en 1895 donde aprovechaba para enseñar el arte de la fotografía a mujeres. Mia, además de ser otra pionera fotógrafa, era una defensora de los derechos de la mujer, ayudó a un sinfín de refugiados a cruzar la frontera durante la I Guerra Mundial (además de documentarla), fue activa en la política local como concejala y trabajó incansablemente para el cuidado de los ancianos.

Mia Green (Autorretrato, 1900)

En 1900 abrió una sucursal en Kemi, ya en Finlandia, y confió la gestión a su joven alumna Hildur. Esta no solo se dedicó a hacer los habituales retratos, sino también a fotografiar acontecimientos, paisajes, mercados, que luego convertía en postales y vendía. Realizó más de 3.000 fotografías de Laponia durante sus giras y documentó la mayoría de los acontecimientos que ocurrieron en Rovaniemi, capital de Laponia, hace más de cien años, después de mudarse allí y abrir un estudio.

Tres niñas y un gato (2005)
Pentti Sammallahti en 2012

Se casó a los 33 años, en septiembre de 1916, con Elis Aldred Sammallahti. Vendió el estudio y ya no trabajó profesionalmente, solo siguió haciendo fotos para los álbumes de familia. Tuvo tres hijos, Rakel, Hilkka y Lars, padre del fotógrafo al que dedicamos la entrada de hoy. Falleció en 1952, cuando Pentti tenía un año.

2002
Gatos islandeses y pescado seco (1980)

A los nueve años, Pentti Sammallahti visitó “The Family of Man” en el Centro de Arte de Helsinki, una ambiciosa exposición colectiva compuesta por numerosas fotografías. Dos años después realizó su primera foto y en 1964 se unió al Cámara Club de Helsinki. Expuso por primera vez en solitario en 1971.

Kölyö, Finlandia, 1973

Como pueden verse por las fotos que incluimos aquí, es un viajero empedernido; además de Escandinavia, ha recorrido los países del Báltico, Rusia (incluida Siberia), Japón, India, Nepal, Marruecos, Turquía, Sudáfrica y varios de Europa. Curiosamente no hemos encontrado fotos de gatos en Turquía o Marruecos, donde todo el mundo los retratar.

2011
Riga, Letonia, 1997

Sus fotografías suelen estar llenas de humor, sobre todo las de animales. Porque Sammallahti no se limita a fotografiar gatos, cualquier animal que pasa delante de su cámara será atrapado, como este magnífico sapo a la luz de la luna, retratado en Ristisaari, Finlandia, en 1974. En realidad, es posible que uno de los animales que menos fotografíe sea el gato. Los perros abundan, dedicó un libro entero a los pájaros…

Sapo y luna (1974)
Folegandros, Grecia, 2010

Pero aunque sus fotos de gatos no sean numerosas, nos ha parecido que merecía la pena enseñar la visión de este fotógrafo. En muchas de sus imágenes, el gato es un ser pequeño perdido en un recuadro muy grande, no es el centro de la mirada, pero nos da la sensación de que el fotógrafo lo contempla con gran cariño.

Se describe a sí mismo como un vagabundo que ama la naturaleza del gran norte, el silencio, el frío y el mar. Dice que le atraen las personas y los animales de sitios lejanos, y que plasma la relación entre animales, animales y personas, animales, personas y el entorno.

Eslovenia, 2006

Es un apasionado investigador del perfecto método de impresión, dando a conocer innovadoras técnicas y reintroduciendo el portafolio, lo que ha despertado el interés de un público más amplio en el arte de la fotografía. Es un defensor del “libro del artista”, trabajos individuales donde el artista se encarga de todo, la fotografía, las impresiones, el diseño, la maquetación, la tipografía, la reproducción e incluso el proceso de impresión mediante offset o huecograbado.

Gato cruzando la calle (Helsinky, 2000)

Desde 1979  ha publicado trece libros y portafolios, y ha sido galardonado con el Premio Samuli Paulaharju de la Sociedad Literaria Finesa, con varios premios nacionales de fotografía, el Premio de Arte de la provincia de Uusimaan, el Premio Danirel Nyblin y el Premio Anual de la Asociación de Críticos Fineses.

Entre 1974 y 1991 dio clases en la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki. Dejó su puesto cuando el gobierno le concedió una beca de quince años de duración, un periodo atípicamente largo, que ya no existe actualmente. Tanto como fotógrafo como profesor, ha tenido y sigue teniendo una enorme influencia sobre gran número de fotógrafos escandinavos.

Tuvo una exposición en solitario en el “Mois de la Photographie du Grand Paris” (Mes de la fotografía de París) en 1996 y otra en 1998 en el Houston FotoFest, en Texas. En 2001, la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki le concedió un doctorado honoris causa en arte. En 2004, el famoso fotógrafo Henri Cartier-Bresson (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/) le incluyó entre sus cien fotógrafos favoritos para la exposición inaugural de su Fundación en París.

Sikinos, Grecia
Sikinos, Grecia

En 2005, el Festival Internacional de Arles le dedicó una exposición y en 2012 una enorme retrospectiva acompañada por la publicación del libro “Here Far Away”, una colección de fotografías tomadas entre 1964 y 2011, en seis idiomas (alemán, francés, inglés, italiano, español y finés). Sus obras forman parte de las colecciones permanentes de numerosos museos en todo el mundo.

Mono y cabra (Cilento, Italia, 1994)

Queremos acabar esta entrada con una foto hecha en Italia, en 1994, que nada tiene que ver con gatos, pero que refleja el sentido del humor y la conexión entre seres vivos que tanto le interesa, y otra más reciente (2014) de un pato muy seguro de sí mismo y muy civilizado en Helsinki. Pentti Sammallahti sabe estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

Finlandia, 2014


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Dos gatos British Shorthair, una niña y el fotógrafo Andy Prokh

La observadora

Andy Prokh, cuyo nombre completo es Andrei Prohorov, nació en un pequeño pueblo de los Urales en 1963. Estudió Económicas en la Universidad Politécnica de San Petersburgo y se licenció en 1991. A partir de 2006 decidió cambiar de rumbo para dedicarse a la fotografía.

Dos limones

En una entrevista dijo: “Creo que debe fotografiarse lo que se ama, y amo profundamente a estos dos modelos. Los observo vivir y crecer juntos; me limito a pulsar el disparador de la cámara”.

Cuando habla de sus dos modelos, se refiere a su hija Katherine y a la gata Lilu Blue; en otras palabras, a Kat y a Cat. Empezó a fotografiarlas cuando Kat apenas tendría un año, como se ve en la foto “Curiosidad y prudencia”.

Curiosidad y prudencia

En un momento dado, probablemente cuando Kat cumplió cinco años, apareció otro gato, pero ignoramos su nombre. Sí sabemos que Lilu tiene dos años más que Katherine y que es una gata “británica de pelo corto” (o British Shorthair), una de las razas más antiguas. Dado que apenas hemos encontrado información acerca de Andy Prokh, aprovecharemos para hablar de esta raza de gatos.

Ajedrez

Puede decirse que el British Shorthair es la versión con pedigrí del tradicional gato inglés. De cuerpo fornido, cara ancha y pelo tupido de color gris azulado, aunque puede ser de otros colores, ojos naranjas y rabo de tamaño medio, no muy largo.

Es un gato tranquilo, amable y paciente; el modelo ideal para trabajar en cine y en publicidad. Es posible que su primer trabajo como modelo fuera hacer de gato de Cheshire, dibujado por John Tenniel para “Alicia en el País de las Maravillas” (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). De hecho, la Asociación de Criadores de Gatos dice: “Cuando se observa una falta en su habitual elegancia, el británico de pelo corto tiende a esconder su incomodidad detrás de la sonrisa del gato de Cheshire”.

El gato de Cheshire, de John Tenniel

El origen del británico de pelo corto es probable que remonte al primer siglo después de Cristo. Se cree que fueron introducidos por los romanos para deshacerse de las ratas, ratones y serpientes en sus campamentos durante la conquista de Inglaterra. Estos gatos se habrían mezclado posteriormente con gatos salvajes de la isla. Poco a poco desarrollaron un cuerpo robusto con un pelo muy corto y muy espeso que les permitía defenderse del frío y la humedad.

Cómo atrapar a una bruja

La cría selectiva empezó en el siglo XIX enfocada sobre todo al desarrollo del entonces poco habitual color gris azulado, también llamado “británico azul” o “tipo inglés” para distinguirlo del “tipo ruso”, de huesos más delicados. Algunas fuentes insisten en que Harrison Weir (https://gatosyrespeto.org/2017/06/01/el-libro-del-gato-de-miss-frances-simpson/), artista y enamorado de los gatos, dio los primeros pasos para estandarizar la raza.

Pero es muy posible que otros criadores de la época le acompañaran en su esfuerzo. Mostrado por primera vez en la exposición felina que tuvo lugar en el Crystal Palace de Londres en 1871, su popularidad fue inmediata y sigue siendo la raza más codiciada por los británicos.

Sin embargo, a principios de 1900 los persas y angoras, gatos de pelo largo de apariencia más elegante y exótica, le quitaron el protagonismo al pobre británico de pelo corto. En los años veinte del siglo pasado quedaban muy pocos británicos azules puros, y los criadores realizaron cruces con persas, creando la base de una raza actualmente conocida como “británico de pelo largo”. También se les cruzó con rusos azules.

Después de la II Guerra Mundial, los criadores empezaron a trabajar con los cartujos franceses (https://gatosyrespeto.org/2018/04/05/el-gato-cartujo-raza-francesa-por-excelencia), que genéticamente no tienen nada que ver con los británicos de pelo corto, a pesar de ser muy parecidos. A finales de los setenta, el británico de pelo corto era reconocido de forma oficial por la CFA (Asociación de criadores de gatos) y la TICA (The International Cat Association), que posee el mayor registro genético de gatos de todo el mundo. Lo que nos lleva a preguntarnos si realmente queda algo del gato original.

Pero eso no impide que sea un gato muy atractivo gracias a su aspecto musculoso, pecho ancho, poderosas patas y cola redondeada no muy larga. Tiene la cabeza grande, morro corto, orejas de buen tamaño y grandes ojos redondos de color naranja, los azulados, y de otros colores los de distinto pelaje.

Somos las gatas

Tardan más en alcanzar la madurez que otros gatos y no se desarrollan físicamente de forma plena hasta los tres años. Es una raza con claro dimorfismo sexual; los machos pesan entre 4 y 7,5 kilos, mientras que las hembras entre 3 y 5,5 kilos, lo que nos hace pensar que Lilu Blue tal vez sea un macho.

A veces se le confunde con el Fold escocés, una raza similar al británico de pelo corto. Se les distingue fácilmente por sus orejas: las del británico son perfectos triángulos y siempre se mantienen tiesas, mientras que las del Fold se doblan.

La ganadora

El primer Fold fue una gata llamada Susie encontrada en una granja en 1961. Susie tenía un extraño pliegue en medio de las orejas que le daba cierto aspecto de búho. Un vecino amante de los gatos compró uno de los cachorros de la camada de Susie y empezó a criar una nueva raza con la ayuda de un genetista. La raza fue registrada en 1966.

Depresión (Cuando era poeta)

Actualmente, los criadores éticos no cruzan un Fold con otro para evitar animales homocigóticos, ya que pueden desarrollas artritis. Algunos investigadores incluso recomiendan que se abandone del todo la cría del Fold escocés, razón por la que la raza no está aceptada por la Federación Internacional Felina ni el Governing Council of the Cat Fancy.

Foto de Katherine


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Gatos, surrealismo y Dora Maar

Gato en ventana (Estudio Kefer-Dora Maar, 1934-35)

“Mi relación con el mundo para el resto de mi vida no depende de que antaño conociera a Picasso”, le dijo Dora Maar al escritor James Lord en una llamada telefónica a finales de 1953, ocho años después de romper el vínculo con el artista. James Lord la había conocido en 1944 y la describió del siguiente modo: “Hermosa, con una nariz recta, labios rojos perfectos, el mentón firme, la mandíbula algo fuerte, un espléndido cabello castaño recogido y unas cejas como las peludas antenas de las polillas”.

Dora Maar con gato (Lee Miller, 1956)

Sin embargo, el tiempo que pasó con el pintor y el egocentrismo de este la marcó para el resto de su vida dejándole una herida que quizá nunca llegó a curarse del todo. Picasso la retrató unas sesenta veces, entre ellas en el famoso cuadro “Dora Maar con gato”, de 1941, en el que está sentada en un sillón con un gato negro en el hombro derecho. No volvió a retratarla con un gato.

Dora Maar con gato (Pablo Picasso, 1941)

Se conocieron en el Café Les Deux Magots a finales de 1935. El fotógrafo Brassaï (al que también le gustaban los gatos, https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/) les presentó. Dora Maar era una conocida fotógrafa con varias exposiciones en su haber que se movía en los círculos intelectuales parisinos, además de apoyar a organizaciones de izquierdas como el “Groupe Octobre” (Grupo Octubre), una compañía de teatro, ser parte de “Contre-Attaque”, el grupo antifascista fundado por Georges Bataille, y haber firmado el manifiesto “Appel à la lutte” (Llamada a la lucha) junto a numerosos intelectuales y artistas.

1937, Antibes, foto de Man Ray

No cabe duda de que el espíritu independiente y la inteligencia, además de la belleza, de Dora Maar atrajeron a Picasso. Pero este, en los ocho años que duró su relación, no se divorció de Olga, su primera mujer, ni tampoco dejó del todo a su anterior amante, la joven Marie-Thérèse Walter, con la que había tenido una hija, Maya, nacida en 1935. En 1937 Dora pintó a Marie-Thérèse de frente y a sí misma de espaldas. A pesar del título del cuadro, “La conversación”, no parece que las dos mujeres estén charlando.

La conversación (Dora Maar, 1937)

Picasso tiene fama de haber amado a los gatos y se sabe que tuvo alguno, pero tampoco representó a tantos gatos en sus cuadros. Dos o tres muy al principio, dos versiones de “Gato devorando a pájaro” en 1939 y ya en los años 60, “Gato con langosta”. En esa década también hizo varios retratos de Jacqueline, su última esposa, con un gato.

Dora Maar hizo toda una serie de fotos de gatos en 1935 de las que solo se conservan algunos negativos (probablemente retocados por ella en los años 80) en el Centro Pompidou. Incluimos tres describiendo a un gato aparentemente joven compartiendo su casa. Está en la alcoba, la cocina… Deducimos que tenía el pelo largo.

(Dora Maar, 1935)

El nombre completo de la fotógrafa y pintora era Henriette Theodora Markovitch. Nació el 22 de noviembre de 1907, hija de un arquitecto croata casado con una francesa. La familia se trasladó a Buenos Aires en 1910 y allí permanecieron hasta 1926. En París estudió pintura antes de matricularse en la Escuela Técnica de Fotografía y Cinematografía, donde conoció a Henri Cartier-Bresson, que sería su amigo de por vida.

(Dora Maar, 1935)

Más o menos en 1931 abrió un estudio con el decorador de cine Pierre Kéfer, especializándose en retratos, fotos de moda y publicidad. El primer cliente de importancia del estudio fue la revista “Heim”, del modisto Jacques Heim. Las fotos que realizó entre 1930 y 35 reflejan los cambios del medio gracias, sobre todo, a las innovaciones en las cámaras. Sin embargo, prefería la Rolleiflex a la nueva, más pequeña y más manejable Leica.

Niña con gato (Dora Maar, 1920)

El estudio tuvo éxito, pero Dora Maar no dejó de fotografiar lo que veía en la calle, como en “Joven con gato”, tomada en Londres en 1934, aunque siempre le atrajo más la vertiente artística de la imagen que el documento social. En 1935 se hizo famosa con sus montajes fotográficos surrealistas. En mayo y junio de 1937 realizó una serie de fotografías únicas documentando el progreso del “Guernica”.

Joven con gato (Dora Maar, 1934)

En esa época, Picasso la animó a dejar la fotografía por la pintura. Quizá lo habría hecho sin que el pintor interfiriera, pero él consideraba la fotografía “un arte menor”. Tardó décadas en volver a usar una cámara. En 1943, Picasso rompió con ella, y Dora Maar sufrió un colapso nervioso y una fuerte depresión.

(Dora Maar, 1935)
Dora Maar fotografiada por Brassaï

Fue tratada por el famoso psiquiatra Jacques Lacan, que la sometió primero a electrochoques (aunque estaba prohibido) y, posteriormente, la enfocó hacia el catolicismo usando, según él, “la religión como puente hacia la cordura”. Vivió el resto de su vida entre su piso de París, en la calle de Savoie, y la casa que le había regalado Picasso en el Lubéron, una región montañosa cercana a Aviñón.

Yesos, atelier des Grands Augustins (Dora Maar, 1941)
Leonor Fini con gato (Dora Maar, 1936)

Sus obras siguieron exponiéndose periódicamente y veía a algunos buenos amigos, como la artista surrealista Leonor Fini, a la que fotografió en numerosas ocasiones, y a Balthus. Regresó a la fotografía en los ochenta experimentando con viejos negativos y formas geométricas. De vez en cuando vendía uno de los cuadros que le había regalado Picasso para seguir viviendo tranquilamente. Falleció el 16 de julio de 1997 a los 89 años. No se descubrieron sus experimentos con fotogramas y fotografía en el cuarto oscuro hasta después de su muerte.

Leonor Fini con gato (Dora Maar, 1936)

Acabaremos con una nota más ligera: Iliazd, de verdadero nombre Ilia Zdanevich, artista, escritor y editor, amigo de Dora Maar, adoraba a los gatos. El gran problema era qué hacer cuando sus gatas tenían gatitos. En 1956 se le ocurrió imprimir un pequeño texto con un dibujo de Dora Maar anunciando a todos el nacimiento de gatitos. El texto es el siguiente: “Chalva e Iliazd tienen el honor de comunicarles el nacimiento, el 14 de septiembre en Trigance (Var), de cinco gatitos de raza doméstica en buena salud, que ya han llegado a París con la esperanza de que ustedes podrán cumplir sus deseos y adoptar a uno de ellos. París, 24 de octubre de 1956”.

Dibujo de Dora Maar


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Gatos en autorretratos – Parte 2

Foujita

TSUGUHARU FOUJITA (https://gatosyrespeto.org/2018/06/14/gatos-en-los-autorretratos-de-tsuguharu-foujita/) tiene tantos autorretratos con gato que incluso dedicamos hace unos dos años y medio una entrada a este tema, pero no podíamos dejar de incluirle aquí.

Foujita

ALICIA FRANCE, nacida en Rochdale, parte del Gran Manchester, es una pintora figurativa que estudió en la Universidad de Newcastle. Su “Autorretrato con gato”, adquirido por la Colección Ruth Orchard en 2017, es un óleo sobre plancha de aluminio.

Alicia France (2017)

CHRISTOPHE GOL es un artista contemporáneo francés. Por sus exposiciones, hemos deducido que debe vivir cerca de Marsella, pero no sabemos nada más. El cuadro se titula “Autorretrato… o en la piel de un gato”.

Christophe Gol

EDWARD GOREY (https://gatosyrespeto.org/2014/09/13/las-ilustraciones-de-edward-gorey/) El primer año de este blog le dedicamos una entrada que ahora nos parece demasiada corta para un hombre que se apasionó tanto por los gatos y que dijo “No concibo la vida sin gatos”.

Edward Gorey

GOSIA JANIK es una fotógrafa polaca especializada en retratos. Se licenció en 2002 y abrió su estudio dos años después. Actualmente reside en Madrid y se dedica sobre todo a la fotografía de moda. Experimenta con los autorretratos y en muchos de ellos está incluido un gato o, mejor dicho, su gato. No sabemos cómo se llama, pero también es el protagonista de muchas otras fotos.

Gosia Janik

FRIDA KAHLO, nacida en Coyoacán el 6 de julio de 1907, no pintó gatos. El único cuadro es este autorretrato realizado casi al final de su matrimonio con Diego Rivera. Algunos interpretan al gato negro en su hombro izquierdo como una señal de mal augurio, pero existe una foto de Frida en el patio de su casa con su mono en brazos y un gato negro alejándose. ¿No será que sencillamente quiso incluir a los dos animales que la acompañaban? Falleció el 13 de julio de 1954. También hemos incluido el sello que le dedicó la República de Togo.

Frida Kahlo

DORA KALLMUS, nacida en Viena en 1881 en una familia de abogados judíos, fue la primera mujer admitida (1905) en los cursos de teoría en el Graphische Lehr und Versuchsanstalt (Instituto de Formación Gráfica). En 1907 abrió un estudio y adoptó el seudónimo de Madame d’Ora. El éxito fue tal que en 1907 abrió un segundo estudio en París en el que retrató a todos los famosos de la época. Amiga del modisto Balenciaga, este ideó un plan para sacarla a ella y a su hermana Ana del país con un visado español en 1940, cuando Alemania invadió Francia. El plan fracasó y Ana fue deportada a Polonia, donde murió en el campo de Chelmo. Dora consiguió esconderse cerca de Lyon y no regresó a París hasta 1946. En 1959 quedó inválida en un accidente de tráfico y murió en Austria el 28 de octubre de 1968.

Dora Kallmus (Madame D’Ora) (1925)

ERNST LUDWIG KIRCHNER (https://gatosyrespeto.org/2015/03/04/ernst-ludwig-kirchner-y-cien-gatos/) En 1919, mientras estaba afincado en Davos, Suiza, recuperándose de una crisis nerviosa y de un accidente, empezó a pintar gatos, sobre todo a su gato negro. Se cree que firmó más de cien obras de gatos entre cuadros y dibujos.

Ernst Ludwig Kirchner (1919)

PAUL KLEE (https://gatosyrespeto.org/2016/08/04/los-gatos-de-paul-klee/) no pintó muchos gatos, pero hay varias fotos de él con su gato. Aquí, saltándonos las reglas del autorretrato, incluimos la que le hizo su hijo Felix en 1929 con Fripouille, nombre que puede traducirse como bribón, pillo, malandrín.

Paul Klee y Fripouille (Felix Klee, 1929)

LOTTE LASERSTEIN, nacida en Paslek, Polonia, el 28 de noviembre de 1898, fue una de las primeras mujeres que ingresó en la Academia de Berlín. Esta institución la galardonó con la Medalla de Oro en 1925, dos años antes de abrir su estudio en Berlín. Sus retratos suelen ser de mujeres independientes en entornos urbanos, representando la “Neue Frau” o “Nueva mujer” de finales de los 20 y de principios de los 30 en Alemania. En 1934 fue declarada “tres cuartos judía” por la nueva ley racial nazi y en 1937 tuvo que emigrar a Suecia. Siguió pintando con éxito hasta los años cincuenta, cuando la moda se inclinó hacia el modernismo y la abstracción. Falleció el 2 de enero de 1993 en Kalmar, Suecia. En “Autorretrato con gato”, de 1928, se plasmó fríamente con rasgos andróginos, el perfecto ejemplo de la estética del movimiento “Nueva objetividad”, muy alejado del expresionismo.

Lotte Laserstein (1928)

PAUL G. OXBOROUGH es un pintor estadounidense nacido en 1965. Estudió en el College of Art de Minneapolis y en el Atelier Lesueur. Ha expuesto en las Galerías Nacionales de Retratos Británica y Escocesa, así como en el Smithonian y otros museos. También sabemos que se le encargó el retrato del gobernador de Minnesota y que su gato se llama Murph.

Paul G. Oxborough

FRITZ SCHOLDER (https://gatosyrespeto.org/2018/02/01/gatos-indios-norteamericanos-y-fritz-scholder/) También nació en Minnesota, como el pintor anterior, pero huyo del frío y se instaló en Santa Fe, Nuevo México. Puede afirmarse que su pintura acabó con muchos estereotipos y cambió definitivamente el concepto de “artista indio”.

Fritz Scholder (2003)

FRANCISCO TOLEDO (https://gatosyrespeto.org/2020/12/03/los-gatos-zapotecas-del-artista-francisco-toledo/) El pintor realizó numerosos autorretratos durante su vida. Nos ha sido imposible encontrar la fecha de su “Autorretrato con gato”.

Francisco Toledo

LOUIS VALTAT nació en Dieppe, Normandía, el 8 de agosto de 1869. Fue admitido a los 17 años en la Escuela de Bellas Artes y completó sus estudios en la Academia Julian. Allí trabó amistad con Pierre Bonnard, otro amante de los gatos. Enfermo de tuberculosis, pasaba temporadas en Banyuls, en el Rosellón, y luego en la Costa Azul, donde visitaba a Auguste Renoir. El famoso marchante Ambroise Vollard se enamoró de su obra y vendió varios de sus cuadros al coleccionista ruso Ivan Morosov. Fue famoso en vida y nombrado Caballero de la Legión de Honor en 1927. Una vez terminada la II Guerra Mundial, sufrió de glaucoma y pintó su último cuadro en 1948. Tenía treinta años cuando hizo este autorretrato. Falleció el 2 de enero de 1952.

Louis Valtat (1899)

OTTO VAN VEEN, también llamado Otto Venius u Octavius Vaenius, nació en Leiden en 1556 y fue un pintor, dibujante y humanista afincado en Amberes y Bruselas. Tenía un importante taller en la primera ciudad y fue maestro de Peter Paul Rubens entre 1594 y 1598, cuando este tenía unos veinte años. Adquirió una relevante formación intelectual con el pintor y humanista Dominicus Lampsonius y de 1575 a 1580 vivió en Italia. Como pintor de retratos destaca su contribución al retrato de grupo. Su “Autorretrato rodeado de su familia”, actualmente en el Museo del Louvre, representa la idea de la concordia familis desde un punto de vista humanista. Y lo más importante de todo, incluye a un gato blanco al que se le considera claramente de la familia.

Otto van Veen (1584)

BRETT WALKER, fotógrafo y aventurero, nació en 1962 en el norte de Inglaterra en una familia obrera. A los dieciocho años ya trabajaba en Londres como fotógrafo y a los veintidós era el único europeo en la industria de la moda en Tokio. Al cabo de unos años decidió dejarlo todo y subirse a bordo de un buque de la marina mercante, pero no por eso abandonó la fotografía. Pasó largas temporadas en Angola, Bangkok y Brasil fotografiando a los chicos de la calle. Sus fotografías son descarnadas y directas. Aquí le vemos en un autorretrato con su gato negro tuerto.

Brett Walker con su gato

WANDA WULZ (https://gatosyrespeto.org/2017/08/24/yo-gato-y-gato-sin-mi-de-wanda-wulz/) Acabamos con la fotógrafa Wanda Wulz y su famoso autorretrato “Yo + gato” con su gata Muncincina.

Wanda Wulz