Gatos y Respeto

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El gato más pequeño del mundo (el gato herrumbroso)

Con apenas 1,5 kilos de peso (casi 300 veces menor que un tigre), el gato herrumbroso (Prionailurus rubiginosus) es el más pequeño del mundo, aún más pequeño que el gato patinegro de Sudáfrica (https://gatosyrespeto.org/2020/10/01/el-gato-patinegro-felis-nigripes/) y el kodkod de Sudamérica (https://gatosyrespeto.org/2020/08/06/dos-gatos-sudamericanos-el-geoffroy-y-el-kodkod/).

Aunque es endémico de los bosques secos de hoja caduca de India, Sri Lanka y Nepal, la población en India está muy fragmentada debido a la intensa irrigación para la agricultura, con el consiguiente impacto negativo en su principal hábitat.

Aún nos queda mucho por aprender de estos gatos huidizos. Se sabe que son nocturnos, buenos trepadores y que se alimentan principalmente de roedores, pájaros, lagartijas e insectos. Por su tamaño, agilidad y velocidad, se les describe a menudo como los “colibrís” de los gatos.

Se les conoce por ser grandes cazadores capaces de enfrentarse a presas del mismo tamaño que ellos, como las gallinas, lo que no suele granjearles amigos entre los campesinos. Parece ser que el naturalista del siglo XIX T.C. Jerdon consiguió domesticar a un gato herrumbroso y que un día, al presentarle a una joven gacela, se lanzó a su cuello sin dudarlo un momento. Afortunadamente, la gacela no resultó herida gracias a la rápida intervención del científico.

Como hemos dicho antes son muy buenos trepadores, y no cabe duda de que no solo cazan en el suelo, sino también en los árboles. En Sri Lanka se les ha visto apostados cerca de termiteros, sobre todo después de que haya llovido, para alimentarse de los insectos.

Hasta no hace mucho se pensaba que solo vivían en bosques húmedos, pero se ha descubierto que se adaptan a otros hábitats, como selvas secas, bosques de bambúes, praderas boscosas, zonas de matorrales áridos e incluso colinas rocosas. Han sido vistos desde el nivel del mar hasta los 2.100 metros en Sri Lanka.

En el este de Guyarat, en India, viven en cuevas y se refugian entre las rocas. Se apostan en las ramas y se lanzan directamente contra la presa que está en el suelo. Como los roedores prefieren las zonas cultivadas, el gato herrumbroso tiende a vivir principalmente en la linde de los bosques. Durante la estación de lluvias, el gato de la jungla (Felis chaus) (https://gatosyrespeto.org/2016/06/09/el-gato-de-la-jungla-que-no-vive-en-la-jungla/) invade el territorio del gato herrumbroso para cazar ranas, y entonces el pequeño felino prefiere mantenerse a una prudente distancia de su primo de mayor tamaño.

Incluso llegan a vivir en casas abandonadas de zonas muy pobladas y bastante alejadas de los bosques, que siempre se han considerado su hábitat natural, posiblemente por la proliferación de ratas, ratones y gallinas.

Su cuerpo es más delgado y pequeño que el del gato doméstico, y el pelo es corto y suave, de color grisáceo y marrón rojizo, salpicado por manchas color de herrumbre (de ahí su nombre). Presenta barras horizontales en las patas y pecho; la tripa y la parte interior de las patas son blancas. La cabeza es redonda con rayas en la frente y en las mejillas. Tiene los ojos grandes, bastante redondos, de color marrón o ámbar; las orejas pequeñas y redondeadas. Es algo paticorto, con las almohadillas negras. El rabo, no extremadamente largo, es de un color más herrumbroso que el resto del cuerpo y sin ninguna marca.

Son animales solitarios cuyo comportamiento reproductivo, al parecer muy similar al del gato doméstico, solo ha podido observarse en cautividad. El apareamiento dura unos cinco minutos y puede repetirse varias veces en un día. La mayoría de las hembras permanecen en celo unos tres días. El periodo de gestación es de unos 65 días y la gata   pare entre uno y tres gatitos en una madriguera muy protegida. Los cachorros no pesan más que un huevo, carecen de las manchas color de herrumbre de los adultos y tienen ojos azules. En cautividad, el gato herrumbroso puede vivir hasta doce años; ignoramos su longevidad en la naturaleza.

A pesar de carecer de muchos datos sobre la población actual, se calcula que el número de gatos herrumbrosos no alcanza los diez mil individuos adultos, por lo que ha pasado de especie casi amenazada (T) a vulnerable (VU) en la lista roja de la IUCN (Unión Internacional para la Conservación  de la Naturaleza).

Las amenazas más habituales son la deforestación, los cultivos extensivos, la hibridación con gatos domésticos, la caza furtiva y la venta ilegal para convertirlos en supuestos animales “domésticos”.

El estado de Maharastra, cuya capital es Bombay, tiene grandes zonas de bosques semiáridos que ofrecen el perfecto hábitat para el tímido gato herrumbroso; sin embargo la siempre creciente población y la expansión de los cultivos hacen que los pueblos estén cada vez más cerca de estos bosques. En consecuencia, los animales “salvajes” y los seres humanos deben convivir con los consecuentes conflictos. Peor aún, al ser tan pequeños, a menudo se les toma por cachorros de leopardo y se les mata sin piedad. También deben resguardarse de las manadas de perros salvajes.

La buena noticia es que, a pesar de haber considerado al diminuto gato herrumbroso como un animal poco habitual, los estudios más recientes sugieren que quizá sean más numerosos de lo que se creía hasta la fecha. Gracias a su habilidad para cazar roedores, pueden vivir cerca del ser humano siempre y cuando este no decida perseguirlos.

Sello de Sri Lanka

Otro peligro podría ser que se pusiera de moda y que haya gente que desee “domesticarlos”. No nos cabe en la cabeza que alguien piense que un animal nacido para vivir en total libertad pueda adaptarse a una vida domesticada. Ni tampoco cómo se puede considerar a un animal como un trofeo y creer que basta con comprarlo para poseerlo.


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Gatos y Respeto (recordando a Henry Beston)

Hoy queremos recordar una de las primeras, y cortas, entradas de este blog. Estaba dedicada a Henry Beston y era el mes de mayo de 2014.

Las siguientes líneas fueron escritas por Henry Beston (1 de junio de 1888 – 15 de abril de 1968), un escritor y naturalista estadounidense conocido por su libro “The Outermost House”, en el que describe un año en la gran playa de Cape Cod, estado de Massachusetts. Se le considera uno de los padres del movimiento en defensa del medioambiente.

Henry Beston
En la casa de Cape Cod

El párrafo que citamos a continuación coincide con los sentimientos de Gatos y Respeto hacia todos los animales.

“Necesitamos tener otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. El hombre, desde su lugar alejado de la naturaleza universal y desde una vida de complicados artificios, observa a la criatura a través del cristal de sus conocimientos, ve la pluma magnificada y toda la imagen distorsionada. Somos condescendientes hacia ellos al creerlos incompletos, por el trágico destino que les hizo adoptar una forma tan inferior a la nuestra. Y al hacerlo nos equivocamos, estamos muy equivocados. El animal no debe ser medido por el hombre. En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro, ellos se mueven terminados y completos, dotados con extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, siguiendo voces que jamás oiremos. No son nuestros hermanos, no son nuestros subordinados, son otros seres atrapados con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y la labor de la tierra”.


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Los gatos-modelo del pintor John Henry Dolph

John Henry Dolph nació el 18 de abril de 1835 en el estado de Nueva York, pero su familia se trasladó a Ohio cuando él tenía seis años. En 1849 ingresó como aprendiz en el taller de un pintor de carruajes en la ciudad de Columbus. A partir de 1855 trabajó como retratista en Cleveland y Detroit.

John Henry Dolph

Se trasladó a la ciudad de Nueva York en 1864, tres años después de fallecer su primera esposa, y no tardó en convertirse en un conocido paisajista especializado en escenas con granjas. En los setenta viajó a Europa para estudiar con el famoso pintor de caballos Louis van Kuyck. Hasta su regreso a Estados Unidos no se le ocurrió pintar un gato. Tenía un pequeño marco vacío y la idea del gatito era perfecta.

No esperaba gran cosa al mandar el cuadro a una casa de subastas y se quedó atónito cuando le dieron cien dólares. Pintó otro gato, luego otro, y se vendieron inmediatamente. Muy pronto se le conocía solo por sus cuadros de gatos, todos habían olvidado que antes había sido retratista y paisajista.

Por suerte, al pintor le gustaban mucho los gatos y necesitaba modelos. Los niños del barrio lo sabían y le traían gatitos a cambio de unas monedas. Si eran demasiado pequeños y aún no sabían comer solos, Dolph hacía el papel de madre gata alimentándolos con un pincel empapado de leche. Cuando todos estaban alimentados, les lavaba la cara con una esponja y agua tibia. Una vez al día les lavaba desde la punta del rabo hasta los nacientes bigotes.

En una entrevista que dio al periodista W. Lewis Fraser para la revista “St. Nicholas” dijo: “Lleva tiempo alimentar a una familia así, pero necesito modelos, por lo que también debo cuidar de ellos”. Y añadió: “Es mucho más fácil darles de comer que mantenerlos limpios”.

Tanto su estudio en el edificio YMCA de la calle 23 como su casa de verano en Bellport, Long Island, estaban llenos de gatos. Según el periodista W. Lewis Fraser, el estudio de Dolph parecía sacado de un cuento de hadas. “Una vez dentro, tuve la impresión de estar en un viejo palacio de Europa. Preciosas alfombras persas en el suelo, sillas italianas, curiosos instrumentos musicales, un maravilloso baúl que había pertenecido a un noble veneciano…”.

Casa de verano en Bellport

Y gatos… Gatos que se hacían las uñas en las alfombras, ocupaban todas las sillas y organizaban conciertos gatunos nocturnos que, según Dolph, “eran algo molestos para los vecinos”. No tardó en darse cuenta de que era imposible tener a tantos gatos en su estudio y regaló unos cuantos a los numerosos clubes a los que pertenecía (durante el siglo XIX y principios del XX, en los clubes privados, hoteles, teatros, comisarías, cuarteles de bomberos, oficinas de correos e incluso el Ayuntamiento de Nueva York había gatos residentes para deshacerse de las ratas, y dichos gatos solían estar muy bien cuidados).

Muchos otros fueron trasladados a Bellport, donde vivió con su segunda esposa, Mary Heaney, desde 1875 a 1903, concretamente a su estudio de verano, una antigua carpintería. La sala era grande y, al contrario del estudio de la ciudad tenía pocos muebles aparte de unos cuantos sillones muy cómodos, sillas y mesas. Allí, los gatitos podían jugar a sus anchas mientras les hacía rápidos dibujos al carboncillo.

Hizo construir un porche semicubierto en la parte trasera del estudio y pidió que se abriera una gatera en la puerta para que los gatos pudieran entrar y salir con total libertad. Dibujar gatitos no era tarea fácil y recurría a todo tipo de trucos para conseguir las poses deseadas. En esa época, ninguna cámara era lo suficientemente rápida como para capturar sus travesuras, y Dolph solo podía contar con sus bosquejos. Cuando los gatos crecían, su esposa y él se esforzaban en “encontrarles un buen hogar cristiano”.

Pero muchos se quedaban porque no podía separarse de ellos. Y eso ocurrió con Princess, una magnífica gata blanca y uno de los modelos favoritos de los clientes de Dolph. Según el pintor, Princess siempre comía con él sentada en sus rodillas o en una silla y solo aceptaba la comida que él le ofrecía.

También tuvo dos gatos persas que había traído de París. Un vecino disparó a uno confundiéndole con una mofeta, o al menos eso dijo. La otra era Josephine, una cazadora empedernida que, además, tenía la manía de dar recitales de canto felino en plena noche. Ante las quejas de los vecinos, los Dolph intentaban cogerla al atardecer, pero se escondía hasta que se rendían para poder dedicarse al bel canto.

En 1900, Mary Dolph falleció durante una estancia en el estudio de Nueva York. Tres años después, el 28 de septiembre de 1903, el pintor murió de un infarto en el piso de Sarah E. Grenner, una prima lejana que anunció a la prensa que iban a casarse. Dolph había vendido la casa y el estudio de Bellport unos días antes.

No sabemos qué fue de sus numerosos gatos, pero siguen vivos en cuadros en los que, a veces, se colaba algún que otro perrito. Tampoco sabemos dónde acabaron los perros “modelo”. No dudamos de que le gustaban los animales, pero tampoco podemos reprimir cierta tristeza pensando en el destino de todos los que le sirvieron de modelo.

Hoy en día, algunas pinturas de John Henry Dolph se venden en subastas por 5.000 dólares.


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El gato en el arte contemporáneo de Egipto y otros países

Mujer tocando el tar (Siglo XIX, Museo de Arte Islámico de Doha, Qatar)

En Oriente Próximo y Oriente Medio, los gatos siempre fueron respetados miembros de la familia y protectores del hogar contra ratas, escorpiones, serpientes e insectos peligrosos. De hecho, Aisha, la viuda del profeta, al quejarse de que todos la abandonan, añade: “Hasta el gato me deja sola”.

Incensario (Siglo X)

Desde el ama de casa al erudito, todos querían a los gatos, especialmente estos últimos porque protegían sus preciados libros de los dañinos ataques de los roedores. Una leyenda muy conocida cuenta que Mahoma tenía una gata favorita llamada Muezza que se sentaba en su regazo cuando daba sermones. Un día, concentrado en sus estudios, oyó la llamada a la oración, pero Muezza estaba dormida en la manga de su túnica, por lo que pidió unas tijeras y cortó la tela para no despertarla. Cuando regresó, Muezza se inclinó tres veces ante él y Mahoma, a su vez, le acarició la cabeza tres veces, dejando tres rayas en su pelaje.

Miniatura otomana

En el precioso libro “Cats of Cairo” (https://gatosyrespeto.org/2014/04/21/los-gatos-de-el-cairo/), una de las primeras entradas de este blog, se cuentan varias anécdotas y tradiciones relativas a los gatos (lo que no significa que muchos gatos en El Cairo no pasen hambre). ¿Y qué decir de la veneración hacia el gato por parte de los antiguos egipcios?

Ratones y gato (Siglo XIX)

Ubayd Zakani, poeta satírico persa muerto en 1370, es el autor de “Ratones y gato”, quizá el primer libro infantil escrito en persa y que sigue editándose hoy en día. Cuenta un sinfín de enfrentamientos entre los ratones y el gato, sugiriendo al final que la lucha de los ratones es inútil y que nada cambiará nunca en sus vidas.

Del libro «Ratones y gato»

A continuación incluimos una serie de cuadros contemporáneos escogidos por la investigadora, escritora, conservadora y directora de proyectos culturales Nadine Nour el Din (https://raseef22.net/author/1073284-nadine-nour-el-din) en un artículo de su página web que nos pareció muy interesante.

Viñeta de principios del siglo XX

A pesar de haber dicho que son ejemplos contemporáneos, el primero es la excepción. Se trata de un dibujo de una copia del manuscrito árabe Kalila wa Dimma, conservada en la biblioteca Bodleian de Oxford, en el que un ratón intenta liberar al gato de la red donde está atrapado.

Manuscrito Kalila wa Dimma (Siglo XIV)

Guardianes de la noche (1944). El pintor, escultor y escritor Samir Rafi (1926-2004), nacido en El Cairo, se servía habitualmente de animales como modelos y a menudo aparecen gatos en su obra. Pintó este cuadro al año de graduarse en el instituto. Fue premiado con la Medalla de Oro del Ministerio de Educación Pública. Abandonó Egipto en 1945 para estudiar en Francia y nunca regresó, lo que no impidió que influyera profundamente en sus contemporáneos egipcios.

Guardianes de la noche (Samir Rafi, 1944)

Gato blanco (1948). Mahmoud Said (1897-1964) nació en el seno de una importante familia (su padre fue primer ministro de Egipto y su sobrina, la reina Farida). Hizo la carrera de Derecho en El Cairo y se costeó estudios de pintura en la Academia Julian de París. Ejerció como juez en Alejandría. Aunque no se consideraba un artista profesional, sus obras siempre fueron muy elogiadas por el primer movimiento modernista egipcio.

Gato blanco (Mahmoud Said, 1948)

Mujer sentada (1953) y Chica con gato (fecha desconocida). Mohamed Hamed Ewais (1919-2011) trabajaba como herrero, pero consiguió estudiar en la Escuela de Bellas Artes de El Cairo y posteriormente en el Instituto de Educación Artística de la ciudad. Su obra está muy influenciada por las ideas del Grupo de Arte Moderno, del que fue uno de los miembros fundadores. Rechazó el surrealismo porque “era esencialmente una rebelión o un arte que no iba enfocado a la percepción de todos”.

Mujer sentada (Mohamed Hamed Ewais, 1953)
Chica con gato (Mohamen Hamed Ewais, sin fecha)

El adivino (1953) y Hombre con gato (1956). Abdel Hadi El Gazzar (1925-1966) está considerado uno de los artistas más importantes de Egipto. Nacido en Alejandría, su familia se trasladó a El Cairo después de que su padre fuera nombrado catedrático de estudios islámicos en la Universidad de Al-Azhar. Empezó estudiando Medicina, pero en 1945 ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes. Fue miembro fundador del Grupo de Arte Contemporáneo. A pesar de su corta vida, tuvo un gran impacto en el movimiento artístico egipcio.

El adivino (Abdel Hadi El Gazzar, 1953)
Hombre con gato (Abdel Hadi El Gazzar, 1956)

Tranquilidad (años cincuenta). La pintora Inji Efflatoum (1924-1989), nacida en una familia de la alta burguesía francófona de El Cairo, fue una de las pioneras del arte moderno egipcio. Feminista y muy activa políticamente, retrató sobre todo las realidades de la clase trabajadora del país y a la mujer egipcia en su vida diaria. Fue encarcelada durante cuatro años debido a sus ideas políticas, periodo en el que siguió pintando.

Tranquilidad (Inji Efflatoun, años cincuenta)

Mujer y gato (1960). Gazbia Sirry, nacida en 1925, es una artista egipcia que formó parte de un grupo de prominentes pintoras en los años cincuenta, durante la era Nasser. Estudió en el Instituto Superior de Educación Artística para Mujeres (actual facultad de Arte de la Universidad de Helwan), donde obtuvo una beca que le permitió estudiar con Marcel Gromaire en París, en la Academia Egipcia de Roma y en la Escuela Slade de Londres. Reside y sigue pintando en el barrio Zamalek de El Cairo.

Mujer y gato (Gazbia Sirry, 1960)

El gato egipcio (1965). Marguerite Nakhla (1908-1977) también fue una de las pioneras del movimiento modernista egipcio. Estudió en el Instituto de Bellas Artes de El Cairo y en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. No solo se dedicó a pintar, también enseñaba. Residió en Alejandría, París, El Cairo y Puerto Said. Describía su obra como “arte folk” y retrataba a menudo los diversos aspectos de la vida cotidiana egipcia.

El gato egipcio (Marguerite Nakhla, 1965)

Hombre y gato (1947) y Adivino y gato (1989). Hamed Nada (1924-1990) estudió en la Escuela de Bellas Artes de El Cairo antes de recibir una beca, en 1960, de la Real Academia de San Fernando de Madrid, donde estudió muralismo durante un año. Fue miembro activo del Grupo de Arte Contemporáneo. Pintó “Adivino y gato” poco antes de morir.

Hombre y gato (Hamed Nada, 1947)
Adivino y gato (Hamed Nada, 1989)

La siesta (años cincuenta). Jewad Selim (1919-1961) fue un influyente pintor y escultor iraquí considerado por muchos el precursor del arte moderno en su país. Nacido en Ankara, su familia regresó a Bagdad en 1921. Su madre quería que fuera médico, pero siempre tuvo inclinaciones artísticas. Estudió en París y Roma, aunque la II Guerra Mundial le obligó a regresar a Bagdad. Fundó el Grupo de Arte Moderno Bagdadí después de completar sus estudios en la Escuela Slade de Londres.

La siesta (Jewad Selim, años cincuenta)

Mujer con gato negro (1962). Fateh Moudarres (1922-1999) fue un pintor sirio perteneciente al movimiento moderno y surrealista. Después de estudiar en la Academia de Bellas Artes de Roma y en la Escuela de Bellas Artes de París, fue nombrado profesor de la Universidad de Damasco. Siempre estuvo comprometido políticamente, sobre todo con la guerra civil libanesa.

Mujer con gato negro (Fateh Moudarres, 1962)

Si desean saber más sobre estos y otros artistas, les dejamos el enlace siguiente: http://www.encyclopedia.mathaf.org.qa/en/Pages/default.aspx (Enciclopedia Mathaf de arte moderno y del mundo árabe).

Del libro «Ratones y gato» (Siglo XX)


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Los gatos de Charley y Edie, de Cincinnati

(Charley)

Charley B. Harper nació el 4 de agosto de 1922 en Frenchton, estado de Virginia, en la granja familiar de 40 hectáreas situada en las faldas de los montes Apalaches. A pesar de su amor por la naturaleza, sintió desde muy joven un intenso rechazo por el trabajo en el campo y decidió convertirse en artista. Siendo aún adolescente, fue aceptado en la Escuela de Arte de Cincinnati.

(Charley)
Detalle

El primer día de clase, delante del edificio de la Administración, conoció a una adolescente que como él admiraba a Joan Miró y a Paul Klee, además de compartir otras aficiones. Edith McKee, nacida el 29 de marzo de 1922 en Kansas City, se había trasladado a Cincinnati con sus padres en los años treinta.

(Charley)
Ángel de otoño (Edie)

Antes había vivido en Liberty, Misuri, donde su padre tenía un restaurante de comida rápida. Visitaban con frecuencia a tíos y a primos en granjas y pequeños ranchos en el cercano estado de Nebraska, y ahí nació su profundo amor por los animales y las grandes extensiones abiertas del Medio Oeste.

Copy Cats (Edie)
Crazy Cat (Edie)

Después de acabar el instituto, también ingresó en la Escuela de Arte. Refiriéndose a Charley, en una entrevista dijo: “Siempre nos sentábamos uno al lado del otro y nos llevábamos muy bien”. Tan bien que acabaron viviendo más de 60 años juntos.

Charley y Edie en 1952

Cuando Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial, Charley fue llamado a filas y acabó en Europa como explorador en el batallón de Infantería 104. En 1968 comentó: “Ahora me doy cuenta de que fue un magnífico entrenamiento para mí como artista porque aprendí a ver los elementos más importantes de cualquier escena y plasmarlos con todos los detalles posibles”.

(Charley)
Detalle

Por su parte, Edie pospuso sus estudios para hacer fotos destinadas al Cuerpo de Ingenieros. Los encargos eran, en sus propias palabras, aburridos, pero sus fotografías fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati en 1961 con mucho éxito.

El gato Carson (Edie)

Al acabar la guerra, ambos regresaron a la Escuela de Arte y estudiaron grabado y teoría del color con el alemán Josef Albers. Se graduaron en 1947 y Charley obtuvo la primera beca de viaje Stephen H. Wilder. Con el dinero de la beca y el coche de Edie, una vez casados, pasaron seis meses acampando por Estados Unidos, especialmente en California. Allí conocieron a Edward Weston, a sus numerosos gatos y a su hijo Brett (https://gatosyrespeto.org/2016/11/10/los-gatos-de-wildcat-hill-edward-weston/).

(Charley)

Durante ese periodo, Edie escribió un diario y cada día dibujaban y pintaban, a veces compartiendo el mismo paisaje, y siempre comparando los resultados al final del día. A su vuelta a Cincinnati dividieron el sótano del padre de Edie para que cada uno tuviera su estudio. La Escuela de Arte ofreció un puesto de profesor a Charley y además firmó un contrato con la empresa publicitaria C.H. Schaten.

Peepkin (Edie)
(Charley)

Edie, por su parte, no dejó nunca de pintar, de hacer fotos y de interesarse por la joyería, los esmaltes, la escultura y la serigrafía. El hijo de la pareja, al que llamaron Brett, como el hijo de Edward Weston, nació en 1953. Pero Charley no se sentía cómodo ilustrando revistas del tipo de “El ama de casa feliz” y se cansó del realismo, comentando en la época que “no aporta nada al tema, no obliga al espectador a expandir su conciencia y anula la libertad del cambio”.

Vigilia veraniega (Edie)
(Charley)

Empezó a experimentar sustituyendo la perspectiva con formas bidimensionales muy contrastadas y dando impresión de profundidad con el color. Su idea era “llevar la simplificación hasta los últimos límites sin perder la identidad del sujeto”. Tardó unos treinta años en perfeccionar un estilo que él mismo llamó “realismo minimalista”.

(Charley)

Pero lo curioso es que los primeros ejemplos de este nuevo estilo aparecieron en la sección de recetas de la revista mensual Ford Times en diciembre de 1948. Arthur Loungee, el director artístico de la revista, se fijó en los dibujos y le ofreció la posibilidad de ilustrar artículos y, con el tiempo, portadas. Entre 1948 y 1982 ilustró más de 120 artículos y más de 30 portadas.

(Charley)

A principios de los sesenta también colaboró con Western Publishing, y en 1958 produjo 157 dibujos para las 207 páginas de un libro de cocina, “Betty Crocker’s Dinner for Two Cookbook” (Cena para dos, un libro de cocina de Betty Crocker), una auténtica obra de arte. Y no nos referimos a las recetas.

Aquí no podemos resistirnos a hacer un breve inciso y dedicar unas líneas a Betty Crocker, una mujer que nunca existió, creada por el publicista Bruce Barton en 1921 para la compañía de productos alimenticios General Mills, de Minnesota. No solo “escribió” libros de cocina, también tuvo programas de radio e incluso de televisión gracias a varias actrices.

En 2005 se publicó la décima edición de su libro más famoso, así como un libro bilingüe español/inglés de sus recetas más conocidas para lectores de habla hispana “deseosos de cocinar al estilo americano”. “Cena para dos” se ha reeditado en varias ocasiones, pero por desgracia nunca con los dibujos de Charley Harper.

Magnificat (Edie)

Trabajó además para numerosas organizaciones enfocadas a la naturaleza y a los animales, como el Servicio Nacional de Parques, el Zoológico de Cincinnati o el Laboratorio Cornell de Ornitología. “Cuando miro un pájaro, no veo las plumas en las alas, solo veo las alas. Veo formas, combinaciones de colores, texturas, comportamientos fascinantes y un sinfín de posibilidades”.

(Charley)
Observador primaveral (Edie)

Charley Harper falleció el 10 de junio de 2007 a los 84 años, y por primera vez en mucho tiempo, Edie y Charley se separaron. Se ha dicho que la obra de su famoso marido hizo sombra a Edie. Es posible. Edie solo ilustró algún que otro libro y la Biblia para niños. Pero nos parece que los gatos de Edie son más gatos, tienen más personalidad, como si se basaran en gatos que existieron. Murió el 10 de enero de 2010 a los 90 años.

Fishful Thinking (Edie)
Bajo el árbol (Edie)

En 2017, la ciudad de Cincinnati escogió uno de sus dibujos, “Crazy Cat”, para convertirlo en un enorme mural en la parte trasera de un edificio de pisos, muy cerca de donde hay otro de su marido desde hace años. Además de dibujar, pintar y fotografiar, hizo numerosos tapices y piezas de cerámica.