Gatos y Respeto

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El gato Blackie y el fotógrafo Gjon Mili

Blackie con la soprano francesa Jennie Tourel

Blackie con la soprano francesa Jennie Tourel

Gjon Mili nació el 28 de noviembre de 1904 en Korçë, en lo que entonces era el Imperio Otomano y actualmente Albania. Pasó su infancia en Rumanía y estudió en Bucarest antes de trasladarse a Estados Unidos en 1923 para estudiar Ingeniería en el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), donde conoció a Harold Eugene Edgerton, uno de sus profesores. Se licenció en 1927 como ingeniero eléctrico y empezó a trabajar en investigación eléctrica. Siguió en contacto con Edgerton, que desarrolló – pero no inventó – la luz estroboscópica.

Blackie en un desfilé de moda para novias

Blackie y modelo con traje de novia

Blackie mordisqueando el pie de una contorsionista

Blackie y una contorsionista

Su carrera como fotógrafo profesional no empezó hasta diez años después, en 1927, cuando la revista Life publicó varias fotos “stop-motion” suyas del famoso tenista Bobby Riggs, las primeras de una relación profesional que duraría 40 años, hasta su fallecimiento en 1984. Durante estas cuatro décadas recorrió el mundo fotografiando acontecimientos deportivos, conciertos, monumentos, a artistas, celebridades. Visitó a Picasso en la Costa Azul, a Pau Casals en Prades, a Adolf Eichmann encarcelado en Israel, entre otros… Se han publicado miles de fotografías suyas no solo en Life, sino en  otras muchas revistas.

Blackie con las patas cruzadas.

Blackie con las patas cruzadas

Blackie después de una jam session (1943)

Blackie después de una jam session (1943)

Fue uno de los primeros fotógrafos en usar el flash electrónico y la luz estroboscópica para captar movimientos a veces imperceptibles para el ojo humano. Desde que empezó como fotógrafo disparaba varias veces seguidas con gran rapidez, lo que le permitía captar una serie de imágenes en un solo fotograma. Era un formato ideal para el teatro, la danza y los deportes, pero lo realmente increíble es que sus fotos siguen siendo tan sorprendentes hoy, casi ochenta años después.

blackie

Blackie de mal humor

Gjon Mili y Blackie

Gjon Mili y Blackie – Foto de Carl Mydans (1944)

En 1944 dirigió el cortometraje “Jammin’ the Blues” (https://vimeo.com/54355893), rodado en los estudios de Warner Bros. con músicos como Lester Young, Red Callender, Harry Edison, “Big” Sid Catlett, Illinois Jacquet, Barney Kessel, Jo Jones y Marie Bryant. El director de fotografía no fue Gjon Mili, sino Robert Burks, pero la película, en algunos momentos, usó una técnica muy parecida a las imágenes múltiples que conseguía el fotógrafo con luz estroboscópica. Algunos la han calificado de “la mejor película de jazz jamás filmada”. Clint Eastwood incluyó algunas imágenes del corto en su película “Bird” (1988), acerca de la vida del músico Charlie “Bird” Parker.

Blackie y la bailarina Katherine Dunham

Blackie y la bailarina Katherine Dunham

Gjon Mili's cat Blackie being hugged by nightclub entertainer Maune de Revel

La cantante Maune de Revel y Blackie

A estas alturas ya deben estar preguntándose qué tiene que ver todo esto con los gatos.  Pues bien, Gjon Mili tenía un gato llamado Blackie. Mucho más no se sabe, excepto que fotografió a Blackie innumerables veces solo o acompañado, como lo demuestran las fotos incluidas en esta entrada. Por lo que se deduce de estas fotos, Blackie no parecía molesto, e incluso podría decirse que era un gato de lo más sociable. Casi todas las fotos de Blackie parecen haber sido hechas en una iglesia desacralizada de Montclair, Nueva Jersey, que servía de estudio al fotógrafo. Bueno, de estudio y de lugar de reunión donde disfrutaba de las “jam sessions” de sus amigos músicos de jazz. Por lo que se ve, Blackie también participaba. Pero no se sabe nada más de Blackie, ni cómo llegó ni qué fue de él ni cuánto tiempo vivió con Gjon Mili. Solo que era un gato espléndido, y que debió ser muy amable.

Blackie y Saul Steinberg delante de un mural de este.

Blackie y Saul Steinberg delante de un mural de este

Blackie (1943)

Alfred Hitchcock (1942)

Alfred Hitchcock (1942)

En los años 40, Gjon Mili fue ayudante de otro famoso fotógrafo, Edward Weston, con el que compartió el amor por los gatos. Añadiremos que Henri-Cartier Bresson (otro gran amante de los gatos) (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/) dijo de él: “Admiro su sentido de la economía, su respeto por el oficio y su rechazo de las pretensiones”. Por cierto, la fotógrafa Martine Franck, esposa de Cartier-Bresson, fue la ayudante de Mili en 1964.

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El gato Offenbach y Guillermo Cabrera Infante

Offenbach y Guillermo en Londres

Offenbach y Guillermo en Londres

Hoy hablaremos del descubrimiento que hizo Guillermo Cabrera Infante mientras vivía en Londres, un gato llamado “Offenbach”. El autor le dedica un relato, bueno, más que un relato, casi podría llamarse una larga carta de amor a un gato, al descubrimiento de lo que es un gato.

Nos limitaremos a dar a continuación una biografía muy sucinta del autor antes de incluir unos cuantos párrafos del “relato/carta” que puede leerse al completo en la recopilación “Las mejores historias sobre gatos”, publicada en la colección Nuevos Tiempos, de Siruela. Y antes de seguir, una frase de Cabrera Infante: “Para mí el mundo se ha dividido en dos clases de personas: las que aman a los gatos y las otras. Las otras personas no saben lo que se pierden con no tener relaciones con un gato”.

Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante

Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante

Guillermo Cabrera Infante nació en Gibara, Cuba, en 1929. Fundó en 1951 la cinemateca de Cuba, de la cual fue director hasta que el general Batista ordenó su cierre. Compaginaba esta labor con artículos de crítica cinematográfica para la revista Carteles que publicaba bajo el seudónimo de G. Caín (1954-1960). También dirigió la revista literaria Lunes de Revolución, prohibida en 1961 por Castro. En 1966 publicó su primera novela de renombre, “Tres tristes tigres”. Fue diplomático en Bruselas, hasta que rompió definitivamente con el régimen castrista y se instaló primero en Madrid, luego en Barcelona y finalmente en Londres. Ha escrito otras novelas destacadas, como “Vista del amanecer en el trópico” (1974) y “Exorcismos de esti(l)o” (1976), y ensayos como “Vidas para leerlas” (1998). El año 1998 recibió el Premio Cervantes.

Guillermo y Offenbach

Guillermo y Offenbach

Offenbach
Aparición de
Jaime Diego Jacobo Yago Santiago Offenbach llegó a nuestra vida, sin todos esos nombres, hace exactamente seis años, sin previsión y de repente, como los milagros. Sucedió que un día fui a ver a un amigo, a quien yo visitaba a menudo, y allí estaba, imprevisto, imprevisible, Offenbach, entonces un largo gato flaco y blanco que se subía por las cortinas y casi trepaba las paredes para luego venir a mi regazo, de un salto inaudito, comenzó a hacer los más extraños ruidos oídos jamás por mí: así debían cantar las sirenas. Al otro día llevé a Anita y a Carolita, mis dos hijas, a que lo conocieran. También iba Miriam Gómez. (Aquí tengo que hacer un paréntesis deshonroso: es necesario decir que Miriam Gómez siempre quiso, ya desde Cuba, tener un gato siamés y que yo, que había tenido de niño toda clase de pets, desde cernícalos hasta una jutía, que es como una rata gigante y herbívora de los campos de Cuba, yo siempre había sentido un innato disgusto contra los gatos, y me negué a tener uno, siempre.) Offenbach, que aún no era Offenbach, tenía solamente dos meses de nacido.

Conquista de… unos y otros
A la semana de haber conocido a Offenbach la novia de mi amigo viajaba a Gibraltar y ellos no tenían quien se ocupara del gato. Decidimos todos que viniera a casa por esas dos semanas. (Para completar la ocasión fausta, a mi amigo se le había declarado una fuerte alergia nasal producida por… ¡el pelo de gato!)

La conquista fue rápida y mutua: Offenbach había encontrado su hogar definitivo, el sitio a que estaba destinado, y nosotros habíamos encontrado al gato pródigo. De más está decir que cuando su dueña entre comillas regresó de Gibraltar ya no era la dueña: ella misma se encargó de decir que habíamos nacido el uno para los otros, y viceversa. Offenbach, por mutuo consenso, se quedaría a vivir en casa. (….)

George Harrison con la posible antepasada de Offenbach

George Harrison con la posible antepasada de Offenbach

Pedigree de
Offenbach es el único inglés de esta casa y aunque él se siente mejor al calor del sol, raro en Londres, sus padres y sus abuelos nacieron en Inglaterra. Fue por casualidad que supimos su pedigree: para nosotros Offenbach podía ser un gato de callejón y todavía ser el centro de la casa: nosotros también somos egipcios. Pero sucedió que un día nos vimos forzados a castrarlo –los siameses son criaturas eminentemente sexuales– para terminar con sus celos que lo torturaban y nos perturbaban. Seguimos la indicación de un veterinario, famoso porque escribe libros sobre gatos y perros, a cuya consulta asistimos.

Al llegar a la consulta y ver el veterinario a Offenbach nos preguntó si teníamos su pedigree. Los siameses con puntos de lila son una creación de los criadores ingleses y más raros que el siamés corriente, ese que tiene manchas de café en la cabeza y en las patas y en la cola. Nosotros ni sabíamos ni nos interesaba el pedigree de Offenbach. El veterinario nos preguntó a quién pertenecían sus padres y sólo pudimos decir quién nos lo había regalado, que a su vez lo había recibido de un cantante de pop. El veterinario consultó su memoria y pronto supimos que Offenbach era nieto de una gata propiedad de George Harrison, el músico Beatle. (…)

Offenbach y los gatos
Un día ocurrió la confrontación inevitable. Compramos un espejo, que vino cuidadosamente envuelto. Curioso como todos los gatos, Offenbach quiso ver lo que contenía el paquete. Desempaquetamos, pues, el espejo que quedaba apoyado en el suelo a su altura y, no bien se vio, quedó fascinado con el espejo, tanto que le dio la vuelta, buscando su imagen que desaparecía en los bordes. Finalmente se enfermó ese día: tal vez acababa de reconocerse como gato. Lo cierto es que el espejo, que está en un extremo del pasillo, a la altura humana, aparece a menudo manchado en su parte inferior, con huellas que parecen de una nariz húmeda o de un lengüetazo. ¿Se habrá enamorado Offenbach, otro Narciso, de su imagen en el espejo? (…)

Las mejores historias sobre gatos

Las mejores historias sobre gatos

El lenguaje de
Offenbach se comunica con nosotros con algo más que maullidos. Su repertorio de sonidos forma un lenguaje peculiar al que el oído adiestrado busca y encuentra significados. (…)

Offenbach es tuerto. Es decir, no tiene visión –y con todo es imperfecta– más que en un ojo. Este defecto lo ha hecho, entre otras cosas, adoptar la costumbre de saludar, a quien llega a la casa por primera vez o después de mucho tiempo de no venir, subiéndose al regazo del visitante y acercando su nariz hasta la nariz del recién llegado. Es una forma especial de su saludo, pero pocos saben comprenderla. (…)

Guillermo con Offenbach

Guillermo con Offenbach

Offenbach hace una tercera comida al día: ésta es la comida compartida con nosotros su familia. Pocos minutos antes de la hora de la cena él se sube a la mesa y sentado hierático espera que se sirva la comida. Casi nunca dice nada, excepto por un leve bostezo de aburrimiento cuando a veces la comida tarda demasiado. (…)

A través de Offenbach he podido entender el mundo animal de nuevo, que estaba vedado para mí desde que me hice adulto y los problemas humanos vinieron a abrumarme y a hacerme olvidar la sencilla vida animal, sus ciclos vitales y su ausencia de agonía: lo contrario de la agónica vida del único animal que sabe que muere. (…)

¿Todo Offenbach?
Releo lo escrito hasta aquí y me abruma su inanidad: la incapacidad de mi escritura para atrapar la esencia de lo que es Offenbach. Quizás algunas anécdotas puedan si no llenar por lo menos rodear ese vacío. (…)

¿Es esto todo Offenbach? No: ni siquiera he comenzado.


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El gato Tookey, William y Marguerite Zorach

Gato de ébano-(1930)

Gato de ébano (1930)

William Zorach se llamaba Zorach Samovich cuando nació el año 1889 en Jurbarkas (entonces Eurberick), Lituania. Siendo muy niño, su familia emigró a Estados Unidos y en 1891 se asentó en Cleveland, Ohio, donde cambiaron su apellido a Finkelstein. En secundaria, su nombre volvió a cambiar cuando el profesor decidió llamarle William. Los padres de Zorach sufrieron penurias para alimentar a sus diez hijos, y Zorach dejó el instituto para trabajar en una empresa de litografías e ir a clases nocturnas en la Escuela de Arte de Cleveland.

Gato durmiendo (Madera,1955)

Gato durmiendo – Madera (1955)

Gato durmiendo (Bronce)

Gato durmiendo (Bronce)

En 1908 se trasladó a Nueva York, se matriculó en la Escuela Nacional de Diseño y trabajó para pagarse los estudios. Dos años después se fue a París, donde estudió en la vanguardista Academia de la Palette con John Duncan Fergusson y Jacques Emile Blanche. Allí conoció a Marguerite Thompson, una artista estadounidense fauvista que residía en París desde 1908. Había nacido en California en 1887 y era la hija única de un abogado y un ama de casa. Empezó a dibujar desde pequeña y sus padres escogieron darle una educación altamente influenciada por las artes liberales; empezó a estudiar música siendo muy joven y posteriormente latín en el instituto de Fresno. Fue una de las pocas mujeres que ingresaron en la Universidad de Stanford en 1908. Sin embargo, en vez de completar sus estudios, aceptó la invitación de su tía y se fue a París para estudiar pintura. Ya en 1910 fue invitada a participar en una exposición de la Sociedad de Artistas Independientes.

Gato lavándose

Gato lavándose

Marguerite Zorach (Dos gatos)

Dos gatos – Marguerite Zorach

Zorach tenía talento, pero su estilo no dejaba de ser académico y Thompson le ayudó a canalizar una visión artística propia. Ambos exhibieron sus obras en el Salón de Otoño de 1911. El pintor admiraba el apasionado individualismo de Marguerite y llegó a decir que “no entendía como una chica tan agradable pintaba cuadros tan salvajes”. Gracias a los contactos de su tía Addie, se codeaba con Pablo Picasso, Gertrude Stein, Henri Rousseau y Henri Matisse, entre otros.

Gato negro (1947)

Gato negro (1947)

Dahlov, la hija del artista, con un gato

Dahlov, la hija del artista, con un gato

Zorach regresó un año después a Nueva York y se casó con Marguerite el 24 de diciembre de 1912, el mismo día en que ella llegó de Fresno, California, después de viajar por todo el mundo con su tía visitando Jerusalén, Egipto, India, Birmania, China, Hong Kong, Japón y Hawái, nada menos. La pareja alquiló un piso en el Greenwich Village de Nueva York y, al no tener representante ni galería, organizaron pequeñas exposiciones en su casa, a la que bautizaron “El estudio Zorach”. En 1913, los dos exhibieron algunos cuadros en el famoso Armory Show. En 1916 fueron invitados a participar en la Exposición de Pintores Americanos Modernos (Forum Exhibition of Modern American Painters). En esa época, ambos empezaron a experimentar con otras formas artísticas, como la poesía.

Joven con gato (1920)

Joven con gato (1920)

Marguerite e hija ante una de sus creaciones

Marguerite e hija ante una de sus creaciones

Su hijo Tessim nació en 1915 y su hija Dahvlov Ipcar en 1917. Marguerite siempre se empeñó en pasar los veranos fuera de la ciudad y solían alquilar una casa en Nueva Inglaterra, pero en 1922 visitaron al escultor Gaston Lachaise en Georgetown, estado de Maine, donde no tardaron en comprar una granja. A partir del nacimiento de su hija, Marguerite abandonó la pintura al óleo para dedicarse a las creaciones textiles, con las que su marido también experimentó. Creó magníficos batiks que recordaban a sus cuadros y extraños bordados que exhibió por primera vez en 1918. Su uso de los textiles integrándolos en la visión modernista de la época ayudó tender un puente entre la artesanía y las bellas artes. Asimismo, la colaboración entre William y Marguerite derribó muchas de las barreras de género existentes en los artistas de entonces. Las creaciones de Marguerite fueron muy bien recibidas por el público, aunque no tanto por la crítica, y en muchas ocasiones, sus ventas impidieron que la familia cayera en la pobreza. También disfrutaba mucho haciendo ropa para su marido e hijos, aunque no solía respetar el estilo de la época.

Por su parte, William Zorach fue uno de los primeros escultores de Estados Unidos en trabajar directamente con madera, cosa que empezó a hacer a partir de 1917, y cuatro años después, en piedra. En 1922 dejó totalmente de pintar al óleo, aunque siguió haciendo acuarelas mientras se dedicaba cada vez más a la escultura. Exponía de forma regular en la Downtown Gallery, dirigida por la pionera Edith Halpert, y a finales de los años veinte empezó a ser reconocido internacionalmente. En 1929 dio su primera clase en la Arts Student League, donde seguiría enseñando durante 30 años.

Marguerite Zorach (Leche matutina)

Leche matutina – Marguerite Zorach

Por sus esculturas, sabemos que a William Zorach le gustaban los gatos, y también por un comentario que hizo hablando de técnicas de escultura: “Antes de esculpir ‘Gato de granito’, tuvimos gatos en nuestro piso de la ciudad y en la casa de campo durante años y los había dibujado cientos de veces. Además, conocía las costumbres y los humores de nuestro gato. Le observaba y dibujaba siempre que veía algo que me interesaba. De esta forma, aprendí mucho de los gatos y de sus formas. Luego, con el bloque de piedra delante de mí, empecé a imaginar a un gato que encajara en la piedra y que me permitiera expresar mis conocimientos, mis sentimientos y el aprecio que siento por los gatos”.

Tookey sentado

Tookey sentado

Tookey en bronce

Tookey en bronce

También parece ser que el gato que más veces esculpió el artista fue Tookey, que vivió nueve años con la familia. Pero no nos ha sido posible encontrar fotografías de Zorach con algún gato… Habrá que conformarse con sus esculturas. En cuanto a Marguerite, incluimos dos cuadros suyos de gatos.

William y Marguerite

William y Marguerite

El año pasado, el Museo de Arte de Portland organizó la exposición “Marguerite y William Zorach: armonías y contrastes”. Marguerite no llegó a ser tan famosa como su marido, cuyas obras están muy cotizadas y buscadas por los coleccionistas, pero muchos historiadores del arte estadounidense la consideran la primera artista femenina de California. Falleció en Nueva York en 1968, a los 81 años, dos años después de la muerte de William en Bath, Maine, en 1966.


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El proyecto Gatos de la Bahía (Project Bay Cat)

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Project Bay Cat se fundó en 2004 para ayudar a una extensa colonia de gatos sin hogar que se habían instalado y se multiplicaban en un recorrido recreativo muy popular en la zona de la Bahía de San Francisco, debajo del puente San Mateo-Hayward, uno de los tres que cruzan la bahía.

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Todo empezó cuando unas personas que iban a correr o a pasear regularmente por allí decidieron tomar cartas en el asunto e iniciaron un programa CES (Captura-Esterilización-Suelta) para detener la multiplicación incontrolada y reducir la colonia con el paso de los años. Además, los participantes rescataron a los gatitos de poca edad y a los adultos más sociables y les buscaron hogares. Con la ayuda de expertos locales se construyeron puntos de comida alejados del hábitat de otros animales y se puso en marcha un programa de alimentación.

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Actualmente, el proyecto está cofinanciado por el Ayuntamiento de Foster City, donde se encuentra el recorrido, residentes de la zona y Homeless Cat Network http://www.homelesscatnetwork.com/project-bay-cat.html. Unos 40 voluntarios, entre los que varios actúan como casa de acogida, se ocupan de los gatos, y una clínica veterinaria cuida de la salud de los miembros felinos de Project Bay Cat. Los voluntarios, además de encargarse del programa CES, organizan campañas de adopción y de concienciación para evitar el abandono, y sociabilizan a los gatos. Hay paneles y folletos colocados en puntos estratégicos del recorrido explicando de qué trata el programa, recordando que es ilegal abandonar a un gato en el estado de California y pidiendo a los paseantes que no los alimenten. Disponen de diez comederos de madera construidos para impedir que los usen las mofetas y los mapaches, que también abundan en la zona. Los voluntarios pasan a diario para asegurarse de que hay comida y de que ningún gato está enfermo.

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Había 175 miembros en la colonia cuando empezó el programa y la población incrementaba exponencialmente. Una gata, a la que llamaron Miss Bibs, tuvo 36 gatitos en dos años antes de que consiguieran atraparla y esterilizarla. Al cabo de dos años, el 92% de los gatos habían sido esterilizados, muy por encima de lo esperado, y unos 60, entre pequeños y adultos, habían sido adoptados. En 2007, tres años después del inicio del proyecto, la población gatuna se había reducido un 40%. En octubre de 2014 habían sido adoptados 108 gatos y la colonia había descendido un 65%.

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Entre los rescates más notables destacaremos el de Babe, una gata negra de pelo semilargo que tuvo una grave infección respiratoria en 2014. Unos voluntarios se ofrecieron para llevarla a casa y cuidarla. Babe se recuperó, empezó a sociabilizarse y en 2014 decidieron quedársela.

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Target, una gata atigrada, apareció en 2013. Tenía tanto miedo a la gente que apenas se la veía y solo se acercaba a los comederos con suma precaución, cuando ya no veía a nadie. Unos meses después, en febrero de 2014, empezó a buscar a los voluntarios camino del comedero pidiendo caricias, y fue adoptada en 2014.

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Timmy Bob, un macho atigrado, tuvo un absceso en una mejilla y fue necesario sacarle una muela. Una vez recuperado, regresó a la colonia, donde fue muy bien acogido por sus compañeros.

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El Proyecto está en Facebook https://www.facebook.com/ProjectBayCat. Esto es lo que publicaron el pasado 5 de febrero: “Rescatar a animales no solo cambia la vida de esos animales, sino también la nuestra. A través del Project Bay Cat hemos conocido a personas asombrosas que nos han dejado boquiabiertos con su bondad, compasión y dedicación. Hubo momentos en que éramos muy pocos y eso nos obligó a ser creativos y a descubrir que teníamos más recursos de lo que creíamos. Esta labor de amor nos obliga a enfrentarnos a decisiones difíciles, a aprender qué es realmente importante y a defender lo que creemos. Pero lo más sorprendente es ver el cambio positivo en los animales que ayudamos. Gracias a todos por ser parte del equipo, por creer en la importancia de la labor de rescate, ¡y porque os importa!”


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Gatos laqueados de Jacques Nam

Dos gatos negros

Dos gatos negros

Jacques Lehmann, que siempre usó el seudónimo de “Jacques Nam”, nació en París en 1881 en el seno de una familia de músicos y está entre los mejores dibujantes de animales de la primera mitad del siglo XX.

Jacques Nam pintando a MIkette

Jacques Nam pintando a Mikette

Desde muy joven dibujaba a los gatos de sus padres. Se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de París en 1898 y empezó a ir regularmente al “Jardín de las Plantas” (el entonces zoológico de París) y al Instituto Pasteur, donde retrataba animales. A partir de 1911, y para ganarse la vida, realizó caricaturas políticas en periódicos como “La vie parisienne”, “Le Figaro” y otros, además de ilustrar libros de las editoriales Hachette y Flammarion.

Dos gatos

Dos gatos

El gato y su sombra

El gato y su sombra

Trabó una profunda amistad con la escritora Colette, otra gran amante de los gatos, después de ilustrar en 1929 el libro “Sept dialogues de bêtes” (Siete diálogos de animales). En 1935 se publicó “Chats” (Gatos), con cinco textos de la escritora e ilustraciones de Nam. Mucho más tarde, en 1960, escribió y publicó “Eux, mes chats” (Ellos, mis gatos), una colección de 45 poemas dedicados a los gatos con 70 ilustraciones. Desgraciadamente, este libro ya no se edita y solo puede conseguirse de segunda mano por no menos de 160 euros.

Gato blanco y gato negro

Gato blanco y gato negro

Gato durmiendo

Gato durmiendo

Gato en árbol

Gato en árbol

Después de dibujar sobre papel en su juventud, se decantó por la técnica del laqueado, que acabó siendo su preferida y usó en numerosas ocasiones para plasmar el gran amor que sentía por los gatos: “Prefiero a los felinos. Tomemos un tigre, por ejemplo. Recostado, los ojos medio cerrados, ¿cree que mantendrá la pose? Ya ha cruzado las patas del otro lado”. No solo pintaba, también esculpía y realizaba moldes para bronces. La fábrica de porcelana de Sèvres reprodujo varios gatos suyos.

Gato gris y gato blanco

Gato gris y gato blanco

Siamés, 1930

Siamés, 1930

Ya en 1912 fue nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes de París y en 1925 ganó la Medalla de Oro en la Exposición de Artes Decorativas e Industriales Modernas por sus obras de animales. Al año siguiente, en 1926, se le otorgó la prestigiosa Legión de Honor. En 1963, la Ciudad de París le entregó la Medalla de Plata y en 1970 fue galardonado con el prestigioso Premio Grammont, de la Sociedad Protectora de Animales, por su contribución al mundo animal.

Jacques Lehmann y su gato

Jacques Lehmann y su gato

Durante su vida fue amigo de numerosos artistas, como Jean Cocteau y Paul Léautaud, otros dos enamorados de los gatos, y Jean Cassou, el primer director del Museo de Arte Moderno de París.

Jacques Nam con gatos

Jacques Nam con gatos

En 1971, con 90 años de edad, expuso en Londres en compañía de otro pintor de gatos, Théophile Steinlein.

Este gran amante de los animales, y muy especialmente de los gatos, falleció en 1974 en su domicilio parisino.