Gatos y Respeto

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El gato Rajah Mahatmah Hoyden y el compositor Alan Hovhaness

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Hay menos noticias de compositores amantes de los gatos que de escritores, aunque sabemos de varios que tenían gatos, como por ejemplo Alberto Ginastera, John Cage, Philip Glass, Henry Cowell, Maurice Ravel, Ralph Vaughan Williams, Shostakovich, Borodin… Pero, en general, se sabe poco de la relación con sus gatos. Lo mismo ocurre con Alan Hovhaness, un compositor estadounidense de ascendencia armenia y escocesa. Tuvo un gato negro que respondía al nada sencillo nombre de Rajah Mahatmah Hoyden y se instalaba con absoluta tranquilidad entre las partituras mientras Hovhaness componía. Rajah acompañó al músico y compositor durante 14 años, desde 1935 a 1949, y al principio se apellidaba “Haydn” y no “Hoyden”. Hovhaness adoraba a los gatos y los tenía en alta estima, considerándolos animales muy inteligentes. En su correspondencia hace referencia a las visitas espirituales que Rajah Mahatmah Hoyden le hacía después de haber fallecido, por lo que le dejaba un pequeño bol de leche cada noche antes de irse a acostar. Años después de su muerte, siguió hablando con mucho cariño de su querido Rajah, al que dedicó piezas musicales como “Farewell to the Mountains” (Adiós a las montañas).

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Alan Hovhaness y Rajah Mahatma Hoyden

Alan Hovhaness nació en 1911 en Massachusetts. Se interesó por la música a una edad temprana y a los 14 años ya había Hovhaness_2compuesto dos óperas, pero sus padres intentaron disuadirle, preocupados por su futuro. En una carta escribió: “Mis padres pensaban que componer música no era normal y me quitaban las partituras. Me acostumbré a escribir en el cuarto de baño y a esconder los manuscritos debajo de la bañera”. Sus padres acabaron por convencerse y le hicieron tomar lecciones de piano.

Era un apasionado de la naturaleza y de la astronomía. Los largos paseos por la montaña y el campo fueron fuentes de inspiración, y muchas de sus composiciones llevan nombres de estrellas y planetas.

Fue uno de los compositores más prolíficos del siglo XX pese a haber destruido, según él, más de mil obras entre 1930 y 1940. Aun así, su catálogo oficial comprende 67 sinfonías y 434 obras de otra índole. Su enorme creación es de lo más diversa. Al igual que el brasileño Heitor Villa-Lobos y el estadounidense Henry Cowell, no intentaba componer obras maestras, pero como dijo Leonard Bernstein: “Algunas de las piezas de Hovhaness no son buenas, son muy buenas”.

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A partir de 1959 viajó regularmente a Hawai, Japón, Corea e India para documentarse sobre la música tradicional de esos países e integrar elementos a sus composiciones.

En una ocasión, el compositor dijo: “Vivimos una época muy peligrosa. Existe el peligro de que nos autodestruyamos, y es algo que temo… La generación anterior nos gobierna despiadadamente. Me parece una terrible amenaza para la civilización. La codicia de las enormes empresas y organizaciones controla nuestra vida de una forma brutal… Cada vez es peor porque la ciencia física nos da más y más armas mortales y ya se ha destruido el espíritu humano muchas veces. ¿De qué sirve ser la nación más poderosa del mundo si hemos matado al alma? No sirve de nada”.

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Falleció en Seattle el año 2000. Su sexta esposa, la soprano Hinako Fujihara, dirige la discográfica Hovhaness-Fujihara.

Su extenso catálogo comprende nueve obras con la palabra gato en el título:

Hovhaness_61 – nº 84#1 Black Pool of Cat (Voz y piano) 1950

2 – nº 253 Spirit Cat (Soprano, vibráfono y marimba) 1971

3 – nº 263 Night of a White Cat (Clarinete y piano) 1973

4 – nº 274 Dentro de “Three Sasa Songs”, dos dedicadas a gatos: “Where’s My Cat?” y   “Melancholy Cat” (Soprano y piano) 1973

5- nº 301 Fred the Cat Flies to Heaven (Sonata para piano) 1977

6 – nº 315 Dentro de “Songs for High Soprano and Piano”, la canción “Strange Little Cat” (Soprano y piano) 1978

7 – nº 345 Catamount (Sonata para piano) 1980

8 – nº 366 Hiroshige’s Cat Bathing – Dedicada al gato de Hiroshige (Sonata para piano) 1982

9 – nº 368 Tsugouhara Fujita’s Sleeping Cat (Sonata para piano) 1982

También incluimos dos enlaces, “El gato Fred se va a los cielos” y “El gato de Hiroshige se lava”.

https://www.youtube.com/watch?v=boiEVs5lTNY (Fred the Cat Flies to Heaven)

https://www.youtube.com/watch?v=x0QsZ3un100 (To Hiroshige’s Cat)

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Los ojos del gato: Jodorowsky y Moebius

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Alejandro Jodorowsky

Portada de " Los ojos del gato"

Portada de ” Los ojos del gato”

En 1978, Alejandro Jodorowsky y Jean Giraud (Moebius) publicaron una novela gráfica conjunta, “Les yeux du chat” (Los ojos del gato), a la que seguirían la famosa “El Incal” y “Antes del Incal”, entre otros proyectos. Esta primera colaboración no deja de ser extraña; a primera vista sorprende el trabajo de Moebius, pero basta con fijarse un poco más para descubrir la huella de Jodorowsky. La estructura narrativa se basa en una alternancia entre páginas pares e impares. La acción ocupa las páginas pares y se desarrolla en una ciudad cada vez más deteriorada en la que Meduz, el águila, sale de caza. En las páginas pares, alguien observa la acción desde una habitación sombría mientras le dice a Meduz qué debe hacer. Es una historia tan sorprendente como bella, inquietante y escalofriante.

Alejandro Jodorowsky Prullansky nació en Tocopilla, Chile, el 17 de febrero de 1929, hijo de emigrantes judíos ucranianos. Se matriculó en Filosofía y Psicología en la Universidad de Chile en 1947, pero a los dos años abandonó los estudios. En 1950 fundó el Teatro de Títeres dentro del Teatro Experimental de la Universidad de Chile.

Alejandro-Jodorowsky---PsicomagiaDejó Chile en 1953 y viajó a París para estudiar pantomima. Realizó su primer cortometraje en 1958, año en que se trasladó a México, donde pasaría largas temporadas hasta 1974 interesándose por temas psicológicos y místicos. Durante las siguientes dos décadas creó más de cien obras de teatro.

Entre 1960 y 1962 iba regularmente con Fernando Arrabal y Roland Topor al café La Promenade de Venus, en París, para asistir a las tertulias del grupo surrealista. Fue entonces cuando conoció a André Breton. En 1962 fundaron el Movimiento Pánico, altamente influenciado por Alfred Korzybski, el dadaísmo, el surrealismo y la filosofía de Ludwig Wittgenstein.

Desde mediados de la década de 1970 formó parte de la editorial “Les humanoïdes associés” con otros escritores y dibujantes especializados en el género fantástico y de ciencia-ficción, vinculados a la revista Métal Hurlant.

Ha rodado ocho películas y ha escrito cinco novelas, pero Jodorowsky (Jodo, como se le llama cariñosamente en Francia) se ha dedicado sobre todo al estudio del tarot marsellés, del que es una auténtica eminencia. Da numerosas conferencias sobre el tema explicando su enfoque y sus técnicas. También ha colaborado ampliamente en “Le tarot des chats” (El tarot de los gatos), una caja con 22 cartas ilustradas por Christian Gaudin (al que dedicaremos una entrada en un futuro próximo por su dedicación a los gatos) y un libro con 22 cuentos escritos por Jodorowsky explicando cada una de las cartas.

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El tarot de los gatos - Plancha XVIII

El tarot de los gatos – Plancha XVIII

Jodorowsky siempre ha convivido con gatos, y esto es lo que dice de ellos:

“Luego me doy un descanso de una hora para jugar con mis gatos. Tengo cinco. Se llaman Noé, Moishe, Pollux, Mirra y, mi preferido, Kazan. Es el gato con el que salgo fotografiado en “La danza de la realidad”. Kazan es el gato más inteligente que he conocido en toda mi vida. Amo mucho a los gatos. Cuando mi padre se murió, a los cien años, no sentí absolutamente nada, indiferencia absoluta. Cuando se murió mi gato Mao, que había vivido veinte años conmigo, lloré como un niño. Lo sentí profundamente.

Amor es lo que tenemos mi gato y yo: ¡No nos pedimos nada, y ni él quiere cambiarme, ni yo a él! Eso es el amor: estar contento con la existencia del otro, simplemente. No esperar nada de él.

Para mí ha sido esencial vivir casi toda mi vida acompañado por lo menos de un gato y de varias plantas. Aparte del maravilloso felino Kazan convivo con Satoichi, un bonsái liberado. Me regalaron el arbolito como si fuera un triste enano. Lo dejé crecer sin podarlo. Se estiró y se estiró. Ahora sus ramas casi llegan al techo: es una visión cotidiana de la alegría de vivir habiéndose liberado de los límites impuestos por los cultivadores. Kazan también demuestra su alegría, multitud de ronroneos, porque nunca le he impuesto cosas que contrarían su naturaleza. Puede dormir donde quiere, subir a la mesa mientras como, dormir conmigo ( y mi esposa), ser siempre tratado con cariño y respeto… Convivir con otras formas de vida que la humana es enriquecedor, nos hace humildes, responsables, comprensivos. Aprendemos otras formas de ser, no verbales (el gato) y no nómadas (la planta). A través de estos compañeros nos unimos a todas las diferentes formas de vida que pueblan nuestro planeta y el cosmos. Y más aún, nos unimos al animal y al vegetal (también al mineral) que habita en nosotros mismos”.

Los ojos del gato

Los ojos del gato

Jean Giraud (Moebius)

Jean Giraud (Moebius)

El legendario autor y dibujante de cómic Jean Giraud, alias Moebius o también Gir, nació en 1938 en Nogent-sur-Marne, una población cercana a París. Fue el ayudante del no menos famoso dibujante belga Joseph Gillain/Jijé, con el que colaboró en un episodio del cómic “Jerry Spring”, “La ruta del Coronado” (1960), cuyo personaje le inspiraría para crear a Blueberry en 1963, el protagonista de unos treinta álbumes.

Al mismo tiempo, y con el nombre de Moebius, lanzó en 1962 una serie de cómics inspirados en el humor, la fantasía y la ciencia-ficción. Fue el cofundador de la revista Métal Hurlant y de la editorial “Les humanoïdes associés”, donde desarrolló un estilo único. Sus dibujos llamaron la atención de numerosos directores de cine y fue el autor de los diseños preliminares para películas como “Alien, el 8º pasajero”, de Ridley Scott, “Tron”, de Steven Lisberger, “Masters del universo”, de Gary Goddard, “El quinto elemento”, de Luc Besson, y “Willow”, de Ron Howard. Es el autor del arte conceptual y del storyboard de la adaptación de la novela “Dune”, que Alejandro Jodorowsky quería rodar y nunca se hizo, con Mick Jagger de protagonista y una banda sonora de Pink Floyd.

A mediados de los ochenta vivió en Estados Unidos durante dos años antes de regresar a Francia y seguir con sus novelas gráficas. Fue y sigue siendo uno de los dibujantes de más influencia de su generación, algo que no dejó de sorprenderle: “Me dicen que les he cambiado la vida, que son artistas de cómic gracias a mí… Por suerte, tengo una escoba interna para barrer todo eso. Creérselo puede llegar a ser peligroso. Una vez alguien escribió: ‘Moebius es un artista legendario’. O sea que soy una leyenda, como el unicornio”.

Falleció el 10 de marzo de 2012 en París a los 74 años.


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Los gatos del observatorio de Monte Washington

Marty, 25 de abril de 2010

Marty, 25 de abril de 2010

El monte Washington forma parte de la cadena White Mountains (Montañas Blancas) de New Hampshire y es el pico más alto del noreste de Estados Unidos (1.917 metros). Es conocido por sus duras e imprevisibles condiciones meteorológicas; hasta hace poco poseía el récord del viento más fuerte de la tierra (375 km/hora). El observatorio actual fue construido en 1932 y, siempre que el tiempo lo permite, se llega por la carretera Mount Washington Auto Road. También puede alcanzarse la cima con el tren de cadena instalado en 1869.

El observatorio nevado y helado

El observatorio nevado y helado

Ha habido gatos en el observatorio desde su inauguración. Al principio debieron servir para mantener a raya a los roedores, pero ahora son sobre todo animales de compañía. De hecho, son los únicos residentes permanentes, ya que el personal trabaja por turnos semanales.

En 1932, Alexander McKenzie menciona la presencia de un gato llamado Tickie o Tikky, que no tenía rabo. En 1934, el año del “gran viento”, los registros hablan de ocho gatos, nada menos, y entre ellos estaba la gata Oompha, que dio a luz a cuatro gatitos; Blackie, del que existe una foto en brazos de uno de los empleados; Amnonuisance, de extraño nombre; Elmer, y Manx, otro gato sin rabo.

Marty, 1 de mayo de 2011

Marty, 1 de mayo de 2011

Una anécdota felina de estos primeros años cuenta que el gato George decidió que la vida en la cima no era de su agrado y, una bonita mañana de verano, bajó hasta la cabaña Pinkham, cerca del pie del monte. Por mala suerte, se encontró con una excursionista que le conocía y le devolvió a la cima.

Saltamos unos cuantos años, concretamente hasta 1967. Greg Gordon, uno de los observadores, trajo a Crazy Cat, que pasó a llamarse Scamp y, finalmente, DFC (las iniciales de Damned Fucking Cat). Llegó a la cima en el tractor de nieve, escondido en la parka de Greg. DFC, a la que sus dueños anteriores no habían tratado bien, tenía mucho carácter, comía lo que fuera, era una prodigiosa cazadora y disfrutaba de una energía inagotable. Al cabo de unos años, el 5 de septiembre de 1970, dio a luz a tres gatitos (padre desconocido) entre los que se encontraba Ginger, un bonito gato macho rubio y blanco. Una noche de niebla, DFC decidió dar un paseo y nunca regresó.

DFC y camada

DFC y camada

En esa época todavía existía el edificio de la televisión desde donde se retransmitía a diario. Lee Vincent, el ingeniero jefe y gran amante de los gatos, adoptó a Pushka. No fue difícil encontrar un hogar para los otros dos hijos de DFC, ya que los gatos del observatorio eran considerados celebridades en el valle. Pushka, que significa “gatito” en inuit, era valiente e incluso mató a una comadreja de buen tamaño. Falleció el mes de agosto de 1985 a los 15 años y está enterrado en la cima de la montaña que siempre fue su hogar.

Pushka y Lee VIncent

Pushka y Lee VIncent

Después de la desaparición de DFC, no hubo gatos residentes en el edificio del observatorio durante unos años. En 1973, uno de los observadores trajo a Blackberry (Mora), una gatita con seis dedos que había nacido en la granja de su familia. Lo primero fue ponerle un collar con una placa que rezaba: “Propiedad del observatorio de Monte Washington. No se la lleve de la cima”. Nunca llegó a adaptarse completamente al siempre cambiante tiempo, sobre todo al viento. A pesar de ser muy joven, llegó embarazada y tuvo cuatro gatitos en agosto. Todos encontraron hogares en el valle. A mediados de diciembre, Blackberry dio a luz a otra camada de cinco gatitos a los que se llamó Strawberry, Blueberry, Raspberry, Boysenberry y Beriberi. Algunos tenían seis dedos como su madre. Beriberi murió al poco de ser destetada, y tres gatitos fueron a vivir al valle. Solo se quedó Strawberry (Fresa), llamada así por una mancha anaranjada en la cabeza. En abril de 1974, Pushka fue llevado al valle para ser esterilizado e impedir que nacieran más cachorros. En el verano de este mismo año, Blackberry volvió a la granja donde nació, lejos de los vientos huracanados y de la niebla.

Blackberry (Mora)

Blackberry (Mora)

Strawberry (Fresa)

Strawberry (Fresa)

Strawberry era una espléndida gata de pelo largo y un rabo del que se habría enorgullecido un zorro. Le gustaba pasearse por el observatorio en los hombros del meteorólogo Al Oxton. Tuvo un fin prematuro al caerse en uno de los enormes tanques de agua mientras perseguía a una presa.

Ya en los años ochenta llegó al observatorio una gata tricolor, Inga. Se hizo famosa al aparecer en las camisetas y otros recuerdos disponibles en la tienda abierta en verano. La revista “Cat Magazine” incluso le dedicó un artículo. Fue la única en aprender a abrir la puerta del observatorio, pero jamás se molestó en cerrarla después de salir. Murió en 1994 a la muy respetable edad de 19 años. Jasper, un gato blanco y anaranjado, compartió el observatorio con Inga durante diez años. Su naturaleza tímida impidió que alcanzara la fama, pero tenía otras cualidades. Un atardecer trajo un ratón muerto, lo depositó delante de la puerta y se fue de nuevo. Cuando los meteorólogos le llamaron antes de acostarse, descubrieron una fila de roedores muertos en el porche, alineados de menor a mayor.

Nin delante del observatorio

Nin delante del observatorio

En 1996 llegó Nin, recogida por un meteorólogo que la nombró Anais Nin, en honor a la escritora, antes de descubrir que era un gato macho. Lógicamente, acabó llamándose Nin. Convivió con Jasper hasta que este último falleció en 1999 después de pasar 14 años en la cima de la montaña. Jasper nunca se llevó bien con Nin porque este le quitaba la comida.

Nin casi llegó a ser tan famoso como Inga gracias a su carácter extrovertido. Hubo que pedir a los visitantes que dejaran de darle de comer porque engordó muchísimo. Al cabo de doce años en el observatorio, en 2007, se hizo público que Nin se retiraba. Ya debía tener 17 ó 18 años y había sido necesario quitarle los dientes debido a una infección. El 26 de diciembre bajó al valle, a su nuevo hogar, donde disfrutó de una vida tranquila durante 18 meses antes de morir el 14 de julio de 2009.

Nin en las alturas

Nin en las alturas

Al retirarse Nin, se decidió que el siguiente residente felino sería elegido por votación popular. Una protectora, la Conway Area Humane Society, propuso tres candidatos y el ganador fue Marty, un Maine Coon totalmente negro que llevaba más de un año sin hogar. Subió al observatorio en enero de 2008 y no tardó en integrarse plenamente a la vida en la cima. En verano de ese mismo año fue parte de un reportaje sobre los Maine Coon. Es un gato de naturaleza aventurera, como demostró al seguir a un miembro del personal en septiembre de 2008 hasta una cabaña a 3 km de distancia. En 2009 tuvo problemas de salud y hubo que quitarle varios dientes, pero sabemos de buena tinta, después de haber consultado la página oficial del observatorio, que Marty sigue siendo una de las grandes atracciones del observatorio.

Inga

Inga

Ver el artículo completo en http://www.purr-n-fur.org.uk/featuring/misc01.html


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El gato Old Foss y Edward Lear

Foss andando

Foss andando

La relación de Lear y de su gato Old Foss (El viejo Foss) puede calificarse de historia de amor. Edward Lear (1812-1888), conocido sobre todo por su poesía “nonsense” (sin sentido), aunque desde hace unos años se reconoce su talento como paisajista de acuarelas, dedicó numerosos poemas y muchos más dibujos a su querido compañero Foss.

La última foto de Edward Lear - San Remo 1887

La última foto de Edward Lear – San Remo 1887

Edward Lear fue el vigésimo de veintiún hermanos, de los que sobrevivieron once. Su padre perdió la fortuna familiar en la Bolsa, por lo que Edward acabó en casa de Ann, su hermana mayor, que le crió. Cuando tenía quince años empezó a vender dibujos a los tenderos a cambio de comida, y al cabo de dos años se hizo famoso por sus dibujos de animales realizados en el parque zoológico de Londres. A los 19 años ya trabajaba como dibujante para la Sociedad Zoológica. Desde los 15 a los 25 años padeció de depresión, asma, bronquitis y epilepsia.

Para divertir a los hijos del conde de Derby, que fue uno de sus protectores, escribió “A Book of Nonsense Verses” (Un libro de versos sin sentido) encabezado por el famoso poema “The Owl and The Pussycat” (La lechuza y el gato), prueba de su inventiva y enorme fantasía. Al igual que Lewis Carroll, su contemporáneo, creó varios neologismos, como la famosa “runcible spoon” (cuchara runcible), aunque aplicó el adjetivo “runcible” a muchos otros sustantivos.

Foss bailando

Foss bailando

Realizó numerosos viajes al sur de Europa antes de establecerse en San Remo en 1871. Allí conoció a Foss, un gato común rayado al que le habían cortado el rabo con la idea de que los gatos sin rabo se quedaban en casa. En esa época, Lear vivía en la preciosa Villa Emily, pero poco tiempo después construyeron un hotel que le ocultó la vista. Ni corto ni perezoso, hizo levantar Villa Tennyson, llamada así por la gran amistad que le unía al poeta, y exigió que fuera absolutamente idéntica a la anterior para que Foss no se desorientara.

Foss cazando

Foss cazando

Edward Strachey, que había firmado la introducción de la edición de 1895 de “Nonsense Songs”, de Lear, escribió acerca de su visita a Villa Tennyson: “A la mañana siguiente de mi llegada, y durante el desayuno, el muy considerado gato – a pesar de su medio rabo -, entró por la ventana y aceptó comer el trozo de tostada que le ofrecí. Descubrí que era todo un acontecimiento, y el hecho de que me hubiera aceptado parecía complacer al Sr. Lear, convencido de que era merecedor de la enorme amabilidad con que me trataba”.

Foss descontrolado

Foss descontrolado

A pesar de cartearse con numerosas personas, llevó una vida solitaria. Entre los amigos de Lear estaba Franklin Lushington, un joven abogado al que conoció en Malta en 1849 y con quien recorrió Grecia. La pasión que sentía por el joven no era recíproca, sin embargo su amistad duró cuarenta años, hasta la muerte del escritor y pintor. Propuso matrimonio en dos ocasiones a la misma joven, 46 años menor que él, y fue rechazado. Su criado albanés Giorgio Cocali, que le acompañó desde 1856 a 1883, fue su compañero más constante y está enterrado en una tumba contigua a la suya en el cementerio de San Remo.

Edward Lear y Foss a una edad muy respetable

Edward Lear y Foss a una edad muy respetable

Foss estuvo con él desde el año 1871 al mes noviembre de 1887. Tenía 17 años cuando murió y fue enterrado solemnemente en el jardín de Villa Tennyson. Por desgracia, la villa fue demolida al poco de fallecer Lear, dos años después de la muerte de Foss, para construir un hotel, y es muy probable que ahora la tumba del muy querido gato esté debajo de la piscina.

Tumbas de Lear y de Giorgio Cocali, su fiel criado durante 30 años

Tumbas de Lear y de Giorgio Cocali, su fiel criado durante 30 años

En uno de sus poemas “sin sentido” dijo, hablando de sí mismo:

He has many friends, lay men and clerical,
Old Foss is the name of his cat;
His body is perfectly spherical,
He weareth a runcible hat.

Lo que más o menos significa:

Tiene muchos amigos, legos y del clero,

Old Foss, así se llama su gato;

Tiene un cuerpo totalmente esférico,

y lleva un sombrero “runcible”.

Edward Lear a los 73,5 años y Foss a los 16 años

Edward Lear a los 73,5 años y Foss a los 16 años


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El gato andino

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El gato andino (Oreailurus jacobita) es un pequeño felino que habita en las regiones altas de los Andes de Argentina, Bolivia, Chile y Perú; está considerado como la especie felina con el mayor grado de amenaza en América y una de las menos conocidas del mundo. Actualmente se encuentra entre los cinco felinos más amenazados del planeta.

Algunas culturas andinas le consideraban, junto con el gato de las pampas (Oncifelis colocolo), un animal sagrado relacionado con la abundancia y el bienestar; sus pieles aún se usan en las ceremonias dedicadas al ganado camélido o al inicio de la época de siembra o de cosecha. Ambas especies son conocidas como “titi”, “titimisi” o “titiphisi” en zonas de habla aimara, y como “oskhollo” en zonas de habla quechua.

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gato_andino_4Mide entre 60 y 80 centímetros de largo, sin contar una cola larga que puede alcanzar hasta el 70% de la longitud del cuerpo, y su altura es de unos 35 centímetros. Pesa entre cuatro y siete kilos. Su pelaje es largo, en especial en la región dorsal, con manchas de color café o rojizo de diversas formas (fajas, estrías, puntos) sobre un fondo plomizo o grisáceo. Puede llegar a tener un aspecto atigrado debido a las fajas verticales paralelas bajando del dorso a los flancos. La cola luce entre siete y nueve anillos oscuros, con la punta blanca. Las orejas son grandes y ligeramente redondeadas.

Habita en zonas de vegetación no muy alta ni espesa, así como en las estepas y áreas rocosas. Está documentado desde los 3.000 hasta los 5.000 metros de altitud, tal vez más arriba, por encima de la línea de árboles, aunque se ha avistado en la provincia argentina de Mendoza por debajo de los 2.000 metros. En esa provincia, el extremo austral de su geonomía, se ha señalado la presencia de la especie en la Reserva Privada Villavicencio y se considera de valor la propuesta de anexar como nueva reserva el ambiente de Paramillos de Uspallata por ser muy probable zona de presencia del gato andino entre los 2.500 y los 3.000 metros.

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Se alimenta de roedores de pequeño y mediano tamaño de los géneros Abrothrix, Chinchilla, Lagidium, Ctenomys y Phylotis, entre otros, además de aves acuáticas y terrestres, huevos y reptiles.

Muestra un comportamiento tranquilo y al parecer no se siente perturbado por la presencia humana, ya que tolera la cercanía de observadores sin mostrar mayor temor. Reacciona agresivamente frente al zorro gris (Lycalopex griseus), erizando los pelos del lomo, probablemente porque es un competidor trófico.

Los valles habitados por humanos actúan como barreras, fragmentando la población, e incluso bajos niveles de caza furtiva pueden ser devastadores.

El estudio del gato andino es una prioridad dentro del plan de acción del Grupo Especializado en Gatos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y desde 1998 diferentes equipos de investigadores en Argentina, Bolivia y Chile han participado en exploraciones de campo, con la finalidad de obtener información básica sobre la distribución y el estado de conservación de la especie. En Perú estas actividades empezaron el año 2002.

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Fuentes:

http://www.gatoandino.org/

http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2015/03/17/nota/4671641/video-gato-andino-su-habitat-natural-es-grabado-peru

http://www.europapress.es/sociedad/medio-ambiente-00647/noticia-animales-peligro-extincion-gato-andino-20150322155119.html


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Gatos profesionales en San Antonio (Texas)

Bella en "El Alamo"

Bella en “El Alamo”

En 2012, cinco nuevos miembros muy especiales se unieron al equipo de seguridad del Club de Campo de San Antonio; su misión era ahuyentar a las ratas y ratones de las instalaciones. El equipo, formado por Squeaker (ver foto), Bobby Bobtail, Cane y Arby, estaba encabezado por Candy (ver foto), una gata pelirroja de mucho carácter. Marvin Jones, el director del club, estaba encantado y reconocía que los roedores habían descendido drásticamente. Antes de la llegada de la brigada, el club luchaba contra la invasión con trampas, venenos y pesticidas, que no servían para gran cosa y, más aún, dañaban el medioambiente. El club se encarga de alimentar y acondicionar un lugar donde duermen los cinco gatos, cuyo olor basta para convencer a los roedores de que más les vale no acercarse.

Arby y Candy

Arby y Candy

La organización San Antonio Feral Cat Coalition (Coalición de gatos callejeros de San Antonio) ideó el programa con Texas Barn Cats (http://www.texasbarncats.org/). Se trata de una especie de agencia de trabajo para gatos callejeros demasiado salvajes para ser adoptados, pero que pueden actuar perfectamente como “técnicos controladores de roedores”. Estos gatos, antes de ser llevados a su nuevo hogar, son capturados y esterilizados, además de vacunados.

Casa de gato trabajadores SACC

Casa de gatos trabajadores SACC

En palabras de Jenny Burgess, de Texas Barn Cat: “Los gatos callejeros tienen muy mala fama y no se les respeta, pero pueden ser muy beneficiosos dentro de una comunidad cuando se trata de controlar alimañas”.

Otro ejemplo en los alrededores de San Antonio es un gato llamado Blue, que encontró trabajo en la Hípica Doringcourt de Bulverde. No tardaron en darle el mote de “Harry el Sucio” por la velocidad con que desaparecieron los ratones de los establos.

El gato Squeaker

El gato Squeaker

Se sabe que los antiguos egipcios protegían sus graneros con gatos, pero es posible que Voice for the Animals de Los Ángeles (http://www.vftafoundation.org/working_cats) sea la primera organización moderna que puso en marcha un programa de gatos trabajadores. En 1999 trasladaron a 50 gatos a los mercados de flores de la ciudad, hasta entonces infestados de ratas. Los vendedores se burlaron, pero los roedores desaparecieron en días. Poco tiempo después, el Departamento de Policía de Los Ángeles se apuntó al programa para limpiar las comisarías. La SPCA de San Francisco colocó gatos en una empresa de taxis. A partir de entonces, el movimiento empezó a crecer y a difundirse por gran parte de Estados Unidos.

Candy se va a trabajar

Candy se va a trabajar

Uno de los últimos ejemplos es Bella (ver foto), que ha sido nombrada “gata oficial” de El Álamo, Texas, en junio pasado y cuyo nombre completo es Miss Isabella Francisca Veramendi de Valero. Bella ha sustituido a CC (Mistress Clara Carmack), que falleció el verano anterior. Se encontró a Bella perdida en los terrenos de Presidio La Bahia, en Goliad, y fue llevada a El Álamo. Una vez acostumbrada a su nuevo hogar, se la soltó para que patrullara la zona. Duerme en una de las oficinas de El Álamo y el personal de este conocido sitio histórico costea su alimentación y cuidados.

El guarda de seguridad Gary Reno con Candy

El guarda de seguridad Gary Reno con Candy

Este sistema también es una forma de encontrar un lugar para gatos que van a ser eutanasiados por los ayuntamientos después de ser recogidos por las perreras. Muchos de esos gatos, a pesar de haber rehuido siempre el contacto humano, acaban por ser menos salvajes, dejarse tocar e incluso pedir caricias. No hemos encontrado información acerca de “gatos trabajadores” en España o en Francia, por ejemplo, pero sabemos que hay una larga tradición en Inglaterra, sobre todo en los teatros (un tema que merece una entrada). Un gato (o varios) esterilizado puede ser muy útil en muchos sitios, como hípicas, vaquerías, almacenes… Pero no se trata de soltar al gato (previamente esterilizado) en el lugar y olvidarse de él; es necesario prepararle un pequeño sitio donde dormir y protegerse del frío, además de ponerle agua y alimentarle regularmente. Aunque se le dé comida abundante, seguirá ahuyentando a los ratones, una cosa no tiene nada que ver con la otra.


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“Le Chat” (El Gato) de Philippe Geluck

Philippe Geluck y Le Chat

Philippe Geluck y Le Chat

Philippe Geluck es un artista belga nacido en Bruselas el 7 de mayo de 1954 que se dio a conocer con el cómic “Le Chat” (El gato). El famoso personaje apareció por primera vez el 22 de marzo de 1983 en el diario belga francófono “Le Soir” y no tardó en llegar a ser una estrella internacional lanzando aforismos insondables, chistes calamitosos, poemas surrealistas o perfectas imbecilidades. Pero, quién mejor que su creador para contarnos cómo nació el gato filósofo: “Un día, en la parte delantera de la tarjeta de agradecimiento que mandé a los asistentes a mi boda, dibujé a una Sra. Gata muy sonriente y, al otro lado, al Sr. Gato montado encima.

EL GATO EN MALIBÚ - No es silicona

EL GATO EN MALIBÚ – No es silicona

Así empezó todo. Después, cuando el diario “Le Soir” me pidió que inventara un personaje, me acordé del gato y se convirtió en mi intérprete, como si fuera un actor para el que escribiera sketches. Es mi otro yo. Me libero a través de él, a veces juego con fuego, pero ese es el papel del humorista”.

Cuanto más empequeñece el puro, más debo extender el brazo. El jefe también tiene preocupaciones

Cuanto más empequeñece el puro, más debo extender el brazo. El jefe también tiene preocupaciones

Su padre, distribuidor de películas del este de Europa, y su hermano, de profesión grafista, le familiarizaron desde pequeño con dibujantes como Sempé, Tomi Ungerer, Saul Steinberg, Chaval, Siné y Reiser, y con las revistas Bizarre y Hara-Kiri. Dibujaba viñetas junto a su hermano y las colgaban en el cuarto de baño. Un día las vio el encargado de lavar los cristales exteriores del edificio y se lo contó a su amigo Bob De Groot, entonces redactor jefe del periódico de humor “L’Oeuf”, que le publicó sus primeros dibujos. Tenía 15 años.

Dado que el 65% de nuestro cuerpo es agua, permítanme presentarles a la mayor parte de mi cuñado

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Desde su primera aparición, el éxito de Le Chat no ha dejado de crecer. Muy pronto salió de Bélgica e incluso de los países de habla francesa. Al principio, Le Chat consistía en tres viñetas en blanco y negro publicadas por el periódico “Le Soir”. La revista belga “Pour vous” fue la primera en publicar una historia que ocupaba toda una página, también en blanco y negro, y por fin, con la colaboración de la revista “À suivre” volvió a evolucionar y pasó al color. Aparte de un sinfín de viñetas, se han publicado nada menos que 19 álbumes de las aventuras de “Le Chat”, el último en 2014.

Me gustaría saber quién es el gilipollas que mueve la bola

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La elegancia y la belleza pueden ser interiores, como en mi caso

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Le Chat es un gato gris antropomorfo, de orejas puntiagudas y nariz gorda, vestido generalmente con una chaqueta que le llega a los pies, corbata y camisa, las tres prendas de diferente color, aunque también puede usar otro tipo de vestimenta dependiendo de si se trata de simples viñetas o de una historia. Siempre se dirige directamente al lector, tiene ideas políticas antimilitaristas, está en contra del Frente Nacional, es bastante escéptico hacia la religión en general, su humor va de ingenuo a socarrón y comenta absolutamente todo lo que le pasa por la cabeza. Está casado y tiene varios hijos que le adoran, así como algunos sobrinos físicamente muy parecidos a sus primos, pero que suelen maltratar a su tío gato. También está el camarero, un personaje invisible que siempre le sirve una copa de vino blanco, y finalmente, el psicólogo con quien comparte sus elucubraciones.

Me pregunto si intentar recuperar el tiempo perdido no será una pérdida de tiempo

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