Gatos y Respeto

©


Deja un comentario

El fotógrafo y el gato Ulises

Ulises_1

Cartier Bresson 2Henri Cartier Bresson (22 de agosto de 1908 – 3 de agosto de 2004) fue un célebre fotógrafo francés al que muchos consideran como el “ojo del siglo”. A lo largo de su carrera tuvo la oportunidad de retratar a personajes como Pablo Picasso, Henri Matisse, Marie Curie, Édith Piaf, Fidel Castro, Ernesto “Che” Guevara y Gandhi poco antes de ser asesinado. También cubrió importantes acontecimientos, como la Guerra Civil Española, donde filmó el documental sobre el bando republicano Victoire de la vie (La victoria de la vida), o la entrada triunfal de Mao Zedong en Pekín. Fue el primer periodista occidental que pudo visitar la Unión Soviética tras la muerte de Stalin.

Blois, Mme. Mélie (1944)

Blois, Mme. Mélie (1944)

En 1936 conoció al realizador Jean Renoir, con el que rodó tres importante películas, La vie est à nous, un encargo colectivo del Partido Comunista, el cortometraje Una partida de campo y el largometraje La règle du jeu.

Castilla (1963)

Castilla (1963)

Movilizado en 1940, fue hecho prisionero por los alemanes. Consiguió evadirse en 1943 con la ayuda de Louis Aragon y se unió a un grupo de resistentes comunistas que se convertiría en el Movimiento Nacional de Prisioneros de Guerra y Deportados (MNPGD), del que sería el representante oficial. En 1945, el Office of War Information y el MNPGD le encargaron una película acerca de la repatriación de los prisioneros (Le retour).

Ulises_3

Conoció a la fotógrafa Martine Franck en 1966 y se casó con ella en 1970. A partir de 1974 abandonó poco a poco el reportaje para dedicarse a los retratos y al paisajismo fotográfico.

Fue cofundador de la Agencia Magnum.

Cartier Bresson (Ulises y la sombra de Martine Franck)

Cartier Bresson (Ulises y la sombra de Martine Franck)

Entre los cientos de magníficas y sensibles fotografías que nos dejó el gran Henri Cartier-Bresson, se encuentran muchas de gatos, de ellas la más famosa quizá sea “El gato Ulises y la sombra (de Martine Franck)”. Pero otras, sin ser quizá tan conocidas, también son fantásticas, como la del gato frente al hombre sentado en el suelo en una calle de Nueva York. La del campesino, en un pueblo español de esos que ya no existen, con un minúsculo gato en la mano. O la del precioso gato blanco en el escaparate de una tienda de lencería.

Lille (1968)

Lille (1968)

Anuncios


Deja un comentario

El gato Misiu

Misiu_7

Misiu es el diminutivo de Miś, que significa “oso” en polaco; nació el 1 de junio de 2013 y vive con Wojciech Redzynia, el autor de las magníficas fotos (www.fotoworas.wordpress.com) que nos ha mandado Marion, una amiga del blog y gran amante de los gatos, residente en Ámsterdam.

Según nos ha contado Marion, unos amigos de Wojciech tienen una pareja de gatos formada por Rubin vel Wiewior (siendo como es, no es de extrañar que tenga una página en Facebook) y Czarna (la negra, ver foto), que tuvo gatitos, y uno de ellos es Misiu. Wojciech se quedó con Miś y lo llevó a vivir con él, a su barco atracado no lejos de la estación de trenes de la ciudad.

Misiu_1

Al parecer, Misiu no tuvo grandes problemas en adaptarse; solo lo pasó mal una noche de fuerte tormenta y el barco se movió demasiado para su gusto, por lo que prefirió refugiarse en un parque cercano y volver a la mañana siguiente, cuando todo se tranquilizó.

Gracias a Wojciech Redzynia por permitirnos publicar estas fotos, y gracias a Marion por contribuir a nuestra página. Sigue leyendo


Deja un comentario

Hodge, el gato de Samuel Johnson

Lily, Hodge y el Dr. Johnson, de Yvonne Skargon

Lily, Hodge y el Dr. Johnson, de Yvonne Skargon

Samuel Johnson, más conocido como el Dr. Johnson (Lichfield, Staffordshire, 18 de septiembre de 1709 – Londres, 13 de diciembre de 1784), era un hombre fascinante que debió dejar la universidad por falta de medios y se trasladó a Londres para escribir. Debido a su precaria situación económica dormía a menudo en la calle y fue encarcelado por no poder pagar sus deudas.

El diccionario del Dr. Johnson

El diccionario del Dr. Johnson

Es el autor del primer diccionario de inglés, un encargo que le llevó nueve años de trabajo y por el que no cobró mucho. Pasaron unos cuantos años hasta que el rey reconoció su enorme esfuerzo y le otorgó una pensión vitalicia que le permitió vivir cómodamente.

La mayoría de la información que tenemos del Dr. Johnson nos ha llegado a través de su amigo James Boswell, autor de “La vida de Samuel Johnson”. Además de ser un hombre divertido y ameno, quería mucho a los animales y, al parecer, sobre todo a los gatos. Hemos traducido unas líneas de James Boswell:

“Nunca olvidaré la indulgencia con que trataba a Hodge, su gato, para el que se molestaba en salir a comprar ostras personalmente por si acaso los criados encargados de hacerlo lo tomaban a mal y se disgustaban con el pobre animal. Por desgracia, soy de esos que sienten antipatía por los gatos y reconozco que padecí bastante por la presencia de Hodge. Recuerdo que un día trepó por el pecho del Dr. Johnson, y mi amigo, sonriendo y medio silbando, le frotó los lomos y le tiró un poco del rabo. Y cuando observé que era un gato magnífico, dijo: “Pues sí, así es, pero he tenido gatos que me han gustado más”. Entonces, como si se diera cuenta de que a Hodge le había dolido, añadió: “Pero es un gato magnífico, desde luego”.

Samuel Johnson, por Joshua Reynolds (1772)

Samuel Johnson, por Joshua Reynolds (1772)

Además de ostras, y también a través de James Boswell, sabemos que el Dr. Johnson compró valeriana para aliviar los sufrimientos de Hodge en sus últimos días. Samuel Johnson tuvo muchos gatos, entre otros, la gata Lily, aunque nada se sabe de ellos. Percival Stockdale escribió una elegía a Hodge cuando este falleció. En el poema aparecen las palabras “sable furr” en referencia a Hodge, por lo que puede deducirse que era negro.

Antes de seguir, debemos decir que las ostras, en la época en que vivieron Hodge y el Dr. Johnson, no eran caras, todo lo contrario, incluso se consideraban comida de pobres.

Hodge fue inmortalizado con una estatua de bronce, obra de Jon Bickley, otro amante de los gatos, perros y demás criaturas de cuatro patas, inaugurada en 1997 por el alcalde de Londres y situada frente al número 17 de Gough Square, donde vivió Hodge con el Dr. Johnson y Francis Barber, el criado jamaicano del autor y su único heredero. En la estatua se ve a Hodge al lado de un par de conchas de ostras vacías, sentado en un diccionario. El escultor Jon Bickley cuenta que su gato le sirvió de modelo.

Samuel_Johnson_2

Hodge, el gato del Dr. Johnson

Los gatos Hodge y Lily son los protagonistas de “Lily and Hodge and Dr. Johnson”, de Yvonne Skargon (autoría compartida con Samuel Johnson), un libro de citas del diccionario del buen doctor, con ilustraciones de los dos gatos realizadas por la autora. También se habla de Hodge en “Silvertongue”, de Charlie Fletcher, la última entrega de la trilogía “Corazón de piedra”, donde se le describe como un valiente e intrépido gato, y en “Deseos humanos”, una obra inacabada de Samuel Beckett.


Deja un comentario

Los gatocafés están de moda

Neko Café de Turín

Un Neko Café

Hace tiempo que en Japón aparecieron los “neko” o “gatocafés”. Son lugares donde las personas que aman a los gatos y que, por una razón u otra, no tienen uno en casa, pueden ir a pasar un rato tranquilo en su compañía. Sin embargo, el primero de estos establecimientos fue fundado en Taiwán en 1997 y la idea no llegó a Japón, concretamente a Osaka, hasta 2004. Actualmente existen más de cien neko cafés en el país nipón.

Estos establecimientos cuidan del bienestar de los animales y se aseguran de que no se les molesta en exceso. Muchos de ellos se esfuerzan en dar una mayor información acerca de los gatos y en poner a los clientes en contacto con protectoras para posibles adopciones.

Neko Cafe de Viena

Neko Café de Viena

Poco a poco, algunos están apareciendo en Europa. El primer neko café de Viena abrió sus puertas en 2012. Alexander Thuer, el propietario, reconoce que su esposa, Takako Ishimitsu, le dio la idea. Empezaron con cinco gatos, que cuando se cansaban de las caricias de los clientes se refugiaban en unos cómodos espacios fuera de su alcance. Los perros pueden entrar en los cafés vieneses, excepto en este, claro está.

En octubre de 2013, en el madrileño barrio de Lavapiés, Eva Aznar, una enamorada de los gatos, abrió las puertas de La Gatoteca, un proyecto de la Asociación Abriga (Asociación Benéfica por el Rescate e Inserción de Gatos en Adopción). Este gatocafé se diferencia de los otros en que todos los gatos (unos doce) que viven allí se pueden adoptar, y todos son adultos, para los que siempre cuesta más encontrar un hogar. El establecimiento ocupa 250 metros cuadrados y tiene un aforo para cincuenta personas. Los gatos pasean libremente, como en cualquier hogar.

La_Gatoteca_Madrid

La Gatoteca Madrid

A principios de 2014, Margaux Gandelon inauguró “Le café des chats” en el barrio del Marais de París. Aquí no solo se sirven cafés y pastas, sino también meriendas y cenas. Doce preciosos gatos, procedentes de asociaciones protectoras que no practican la eutanasia, se pasean por el establecimiento. La propietaria utilizó el sistema de micromecenazgo para sacar adelante el proyecto y logró reunir 40.985 euros.

Le Café des chats (París)

Le Café des chats (París)

En Inglaterra, el primer gatocafé se inauguró en Totnes, Devon en 2013. Después de una campaña para poder abrir un café de gatos en Londres, el Lady Dinah’s Cat Emporium abrió en Shoreditch el 1 de marzo de 2014 con unos cuantos gatos rescatados.

Lady Dinah's Cat Emporium (Londres)

Lady Dinah’s Cat Emporium (Londres)

El 5 de abril de 2014, Il Neko Café abrió sus puertas en Turín, Italia. Los clientes pueden disfrutar de la compañía de siete gatos que fueron abandonados. El establecimiento también ofrece un servicio de “book sharing” (libros compartidos).

Gatocafé Murr de Vilna

Gatocafé Murr de Vilna

El Cat Café de Vilna es uno de los recién llegados a los cafés de gatos en Europa. Este establecimiento se toma muy en serio su labor social, y además de asegurarse de la felicidad de los gatos, también destina parte de sus beneficios al desarrollo de los gatos de Lituania.

En Europa también hay gatocafés en:

Hungria: el primer Cat Café Budapest abrió en febrero de 2013 y el segundo en marzo de ese mismo año.

Alemania: también en 2013 se inauguró el Café Katzentempel en Múnich y el Pee Pees Katzencafe en Berlín.

Holanda: en Ámsterdam, después de una exitosa campaña de micromecenazgo, se abrió el primer gatocafé en 2014.

Dinamarca: el Café Miao abrió sus puertas en Copenhague en 2014.

Finlandia: acaba de abrirse, en octubre de 2014, el primer cat café, el Kissakahvila Purnauskis en Tampere.

Escocia: dos hermanas quieren abrir un gatocafé en Edimburgo, donde muchos propietarios de casas alquiladas prohíben a los inquilinos tener animales domésticos.


Deja un comentario

Millie, la gata escaladora

Millie_1

Todas las personas que han tenido uno o varios gatos saben que ninguno se parece, que todos tienen sus peculiaridades y que son capaces de hacer cosas sorprendentes, pero ¿una gata escaladora?

Pues sí, parece que hay una gata escaladora. Craig Amstrong encontró a Millie en la protectora Furburbia, en el estado de Utah. “Nos fuimos a un cuartito para ver cómo nos llevábamos y enseguida trepó por mi espalda y se sentó en mis hombros. En ese momento supe que éramos compañeros y que haríamos muchos viajes juntos”.

Millie se ha convertido en una leyenda en el mundo de la escalada. Reproducimos la entrevista publicada en Bored Panda.

Como cualquier otro gato que se precie, a Millie le encanta explorar, pero no todos los gatos se sienten cómodos trepando por peñascos e investigando riscos.

Millie_3

Tal como se ve en la foto, el equipo de Millie es reducido: consiste en un arnés, una correa y cuerda.

Millie_2

Craig Amstrong y Millie

Craig Amstrong, el humano de Millie dice: “Hago escalada los fines de semana y siempre pensé que si algún día tenía un amigo de cuatro patas, le llevaría conmigo”. Nos explica como entrenó a Millie: “Empezamos muy despacio, primero en un parque. Corría de un árbol a otro y le enseñé a seguirme. Se acostumbró a estar fuera y a no separarse de mí”.

Sigue diciendo: “No le gustan los espacios abiertos donde no hay abrigos para esconderse. Por eso decidí empezar yendo a una isla bastante grande en medio del Gran Lago Salado. Aparcaba la camioneta, me bajaba y empezaba a andar por una colina. Antes de quedarse sola, prefería seguirme”.

Un consejo para los que quieran emular a Craig y a Millie: “He necesitado mucho tiempo y muchos viajes para que Millie me siga por un sendero y no vaya a curiosear entre los matorrales y otras cosas de sumo interés para un gato. Lo mejor es olvidarse del tiempo, estar dispuesto a ir muy despacio y a explorar el entorno a una escala mucho más pequeña y con mucha más lentitud”.

“Generalmente hablando, se le dan muy bien los recorridos accidentados donde puede pasar de una cornisa a otra”, explica Craig. “Es una gran deportista capaz de saltar por encima de grietas y huecos importantes”. Y añade: “Tiene todas las cualidades de un buen montañero. Nunca se queja aunque las cosas se pongan difíciles. Siempre quiere llegar más arriba y se esfuerza mucho, pero también sabe cuándo llega el momento de parar”.

Millie_4

Millie en un cañon (Utah)

Craig termina diciendo: “Me quedo cerca de ella cuando hay perros, aunque ha aprendido a defenderse. Me preocupan mucho las serpientes, pero de momento no hemos encontrado ninguna”.

Dedicamos esta entrada a un amigo del blog, Alejandro Coradeghini Cisneros, que actualmente vive en Quito, Ecuador, y es un gran escalador.


Deja un comentario

Yanaka, un barrio de gatos en Tokio

Yanaka_1

En el centro de Tokio existe un barrio llamado Yanaka donde los gatos van a su antojo. Al parecer, en muchísimas tiendas hay figuras de gatos en los escaparates o en los toldos que las protegen del sol, hasta el punto de que una pastelería remata todos los dulces con la huella de un gato. El barrio de Yanaka también es famoso por haber conservado numerosos templos del periodo Edo en una época en que la mayoría de templos y santuarios fueron retirados del centro debido a los frecuentes incendios que se declaraban en la capital de los Shogun.

Yanaka_2Es uno de los pocos barrios que sobrevivió al terremoto de 1923 y a los bombardeos durante la II Guerra Mundial. La zona es casi totalmente residencial dividida por calles estrechas bordeadas de casas unifamiliares, en la que se encuentran unos pocos museos y tiendas tradicionales escondidas en las calles ligeramente empinadas. También hay una famosa calle comercial flanqueada por más de setenta tiendas y restaurantes.

 Pero Yanaka tiene una peculiaridad, su cementerio, uno de los mayores de Tokio, que sirve de refugio a numerosos gatos. Abierto al público desde 1871, alberga más de 7.000 tumbas. Aquí está enterrado Tokugawa Yoshinobu, el último de los Shogun, así como políticos, artistas, escritores… Entre estos últimos cabe destacar a Soseki Natsume (1867-1916), que residía en el barrio y se hizo famoso por escribir “Soy un gato”, un libro humorístico acerca de las locuras humanas descritas desde el punto de vista de un gato. Publicaremos una entrada sobre este tema próximamente.

Yanaka_5

Yanaka_3

Tienda en Yanaka

Las tumbas del parque cementerio de Yanaka son auténticas maravillas entre las que aparecen gatos silenciosos, amables, que se dejan acariciar y acompañan al visitante. Aunque está prohibido alimentarlos en el cementerio, es fácil descubrir platos de comida colocados en sitios discretos.

Pero los gatos no se limitan al cementerio, se han convertido en el símbolo del barrio. En esta zona de Tokio no hace falta entrar en uno de los cafés con gatos tan de moda hoy en día para acariciar a un felino, basta con agacharse un poco en cualquier callejuela. Hay gatos por todas partes.

En 2009 se publicó el primer tomo de un manga titulado “Yanaka, historias de gatos”, escrito y dibujado por Megumi Wakatsuki. Un gato joven e inocente llamado Yanyaka, acompañado de Edo, un gato mayor que todo lo sabe, y de Mikey, el loco de la banda, vive divertidas aventuras mientras descubre el viejo barrio.

Yanaka_6

Yanaka_4


Deja un comentario

Los gatos van al fútbol

Anfield_1

Por casualidad hemos encontrado una noticia que remonta al mes de febrero del año 2012. Durante un partido de la Premier League inglesa entre el Liverpool y el Tottenham, un magnífico gato atigrado de cierta importancia apareció en el campo, interrumpiendo el encuentro como puede verse en el vídeo adjunto. El estadio del Liverpool se llama Anfield y, obviamente, el gato fue prontamente bautizado con el nombre de “Anfield Cat” (el gato de Anfield).

Se adentró con paso gallardo en el campo, dejó de lado a Kenny Dalglish, el entrenador del Liverpool, y se dirigió hacia la portería del Tottenham defendida por Brad Fiedel. Se detuvo un momento, algo asustado por los aplausos y los cánticos del público, antes de salir del terreno de juego, donde fue recogido con cuidado por uno de los guardias de seguridad que se lo lleva acariciándole. Interrumpió el partido durante algo más de un minuto.

Anfield_2

Anfield_4Quizá lo más sorprendente no sea que un gato cruce un campo de fútbol; hemos visto perros, conejos, cerdos y otros animales aparecer en medio de partidos. Lo más sorprendente es la reacción de los jugadores, entrenadores y del árbitro. Nadie se lanza a perseguir al gato, asustándole aún más. Todos le observan con una sonrisa y esperan tranquilamente que él mismo salga del campo mientras los hinchas del Liverpool corean con gusto: “A cat, a cat, a cat”.

Anfield_3

También incluimos una foto mucho más antigua (al comienzo de la entrada), concretamente de un partido celebrado en 1964, en la que se ve a un gato blanco y negro detrás de una de las porterías de Anfield en un partido entre el Liverpool y el Arsenal.