Gatos y Respeto

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Gatos y compositores contemporáneos (Parte 1)

Los gatos se llevan bien con los músicos y, según hemos podido leer (y comprobar personalmente), tienden a preferir la música clásica, pero hay excepciones. Una gata nuestra llamada Kekeka sentía predilección por el heavy metal; en cuanto empezaba a sonar la música, se acercaba a un altavoz y ahí se quedaba.

Chris Beug, de Megaton Leviathan, y su gato Cascadian Winter

Hemos encontrado veintitrés compositores contemporáneos fotografiados con gatos – eso sin contar a los que ya hemos dedicado una entrada individual. Son muchos los músicos a los que les gustan los gatos, pero no es fácil encontrar fotos, quizá porque prefieren mantener su vida privada al margen.

De los veintitrés, únicamente tres son mujeres. Solo en los últimos cuarenta o cincuenta años empiezan las compositoras a darse a conocer con más facilidad; siempre ha habido compositoras, pero la música nunca ha sido una profesión abierta a las mujeres. Prueba de ello en el terreno interpretativo es la Filarmónica de Viena, que no admitió a una mujer entre sus filas hasta 2003. Es decir, anteayer.

Los enumeraremos por orden alfabético, sin tener en cuenta su fecha de nacimiento.

La primera es Beth Anderson, una compositora estadounidense a la que suele encuadrarse en el neorromanticismo, que estudió con John Cage y Terry Riley, entre otros. Es conocida sobre todo por los “swales”, una forma musical que ella inventó basada en unir piezas de reciente composición. En 1995 lo describió así: “Un ‘swale” es un campo o un pantano donde crecen muchas cosas diferentes”.

Nació el 3 de enero de 1950 en Lexington, Kentucky. Cursó estudios superiores de piano en la Universidad Mills de Oakland, California. En una entrevista dijo: “Ser compositora implica una lucha heroica, y el éxito es un éxito para todas nosotras, no solo de una”. Por cierto, solo encontramos una foto de Beth Anderson con gato que remonta a 1954; no tenemos ni idea de si ahora tiene gatos.

Beth Anderson (1954)

Richard Rodney Bennett es un conocido e innovador compositor y pianista nacido el 29 de marzo de 1936 en Boradstairs, condado de Kent, Reino Unido. Además de componer unas doscientas obras concertistas, también tiene en su haber cincuenta partituras para cine y numerosas colaboraciones con músicos de jazz. Richard Bennett amaba profundamente a los gatos.

Richard Rodney Bennett

De hecho, dedicó una suite a sus dos gatos, Skip y Sadie. La suite se toca a cuatro manos y está dividida en cuatro partes: Buenos días, El vals de Sadie, El baile de Skip y Buenas noches. (https://www.youtube.com/watch?v=qNNo8N7q2Kw).

En los años cincuenta estudió con Pierre Boulez y se sumergió en las técnicas de la vanguardia europea, pero posteriormente desarrolló un estilo muy particular que algunos críticos describieron como dramático-artístico. Fue nombrado caballero del imperio británico en 1998. Residió en Nueva York a partir del año 1979, ciudad donde falleció el 24 de diciembre de 2012.

Richard Rodney Bennett

Lili y Nadia Boulanger, nacidas el 21 de agosto de 1893 y el 16 de septiembre de 1887 respectivamente en el seno de una familia de larga tradición musical. Al morir el padre, un aclamado compositor, Nadia tuvo que dejar sus estudios en el Conservatorio y dedicarse a la enseñanza musical. Lili, sin embargo, diez años menor, pudo seguir estudiando y no tardó en ser admirada por sus composiciones. Por desgracia, falleció a los 24 años, el 15 de marzo de 1918.

Nadia y Lily Boulanger

Nadia nunca fue tan admirada como su hermana por sus composiciones, pero sí se la considera una de las mejores educadoras musicales del siglo pasado. Entre sus alumnos hubo grandes músicos, como Quincy Jones, Philip Glass, Astor Piazzolla y Leonard Bernstein. Fue la primera mujer en dirigir la Royal Philarmonic de Londres, la Sinfónica de Boston y la Filarmónica de Nueva York, esta última en 1939.

Nadia Boulanger

Henry Cowell nació el 11 de marzo de 1897 en Menlo Park, California. Su familia apenas tenía recursos, pero a los catorce años consiguió comprarse un piano y tres años después fue descubierto por el musicólogo Charles Seeger. Se le considera uno de los compositores estadounidenses más innovadores del siglo pasado.

Henry Cowell

Aunque probablemente tuvo varios gatos, solo conocemos el nombre de dos de ellos, Strawberry y Pepper (Fresa y Pimienta). Compuso un lied titulado “Because of the Cat” (Por el gato) (https://www.youtube.com/watch?v=Bewef3Q-fko). Acusado de conducta homosexual, en 1936 fue encarcelado en la prisión de San Quentin, donde siguió componiendo hasta conseguir la libertad condicional en 1940 gracias al también compositor Percy Grainger. No fue indultado hasta 1942.

Henry Cowell

Ninguno de los gatos con los que está fotografiado le pertenecía. El de la siguiente fotografía era de otro compositor amigo suyo, Colin McPhee, nacido el 15 de marzo de 1900 en Montreal, especialista en música y cultura balinesa.

Jean Cras tenía dos pasiones, el mar y la música. Nacido en Brest, Francia, el 22 de mayo de 1879, sus composiciones se inspiraron sobre todo en la música de su  Bretaña natal y en sus viajes por los mares del mundo. Recorrió las costas americanas, el Caribe y la costa occidental de África.

Jean Crass

En la foto le vemos a bordo de un barco con un gato en brazos, quizá el gato del barco. Posteriormente, la foto se utilizó para la portada de dos discos. En ambas aparece un transportador de ángulos, porque además de compositor y oficial de la Marina francesa, era un habilísimo matemático que inventó un aparato para calcular el rumbo. Falleció el 14 de septiembre de 1932 en su ciudad natal.

El compositor argentino Alberto Ginastera, nacido en Buenos Aires el 11 de abril de 1916, se inspiró en la música de la tradición de los gauchos para muchas de sus obras. En 1943 compuso cinco canciones para piano y voz; la última se titula “Gato”, pero poco tiene que ver con un gato.

Alberto Ginastera

Esta es la letra: El gato de mi casa/Es muy gauchito/Pero cuando lo bailan/Zapateadito./ Guitarrita de pino/Cuerdas de alambre./Tanto quiero a las chicas,/Digo, como a las grandes./Esa moza que baila/Mucho la quiero/Pero no para hermana/Que hermana tengo./ Si, ponte al frente/Aunque no sea tu dueño,/Digo, me gusta verte. (https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&q=alberto+ginasterra+canci%C3%B3n+gato#fpstate=ive&vld=cid:4c338fff,vid:RLWScwVBR8A) Falleció el 25 de junio de 1983 en Ginebra.

Philip Glass (31 de enero de 1937, Baltimore) es, sin duda alguna, uno de los compositores y pianistas de mayor influencia de finales del siglo pasado. Se le asocia con el género musical minimalista, construido a partir de frases repetitivas con un efecto bastante hipnótico. Es el fundador y teclista del Philip Glass Ensemble.

Philip Glass

Ha compuesto quince óperas, catorce sinfonías, doce conciertos, nueve cuartetos de cuerda, entre otras muchas obras, además de varias partituras para cine, tres de las cuales han sido nominadas al Oscar a la Mejor Música Original. En una entrevista dijo que algunas de sus composiciones nacieron cuando su gato pisó las teclas del piano. En su página web hemos encontrado una pieza titulada “Honda mira las estrellas”. (http://philipglass.com/glassnotes/a-cat-called-honda/).

Philip Glass

Continuará.


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Gatos y mujeres artistas (Parte 1)

Dolores del Río

Muchas artistas tuvieron gatos, pero a veces solo encontramos una o dos fotos, un cuadro y poco más. Por eso hemos decidido reunir a varias mujeres (pintoras, escritoras, escultoras, actrices) fotografiadas con gatos o que han realizado obras representando gatos, y acompañar las imágenes con una corta reseña de sus vidas. Por cierto, la selección no puede ser más ecléctica.

Dolores del Río

Dolores del Río, de verdadero nombre Dolores Asúnsolo López Negrete (Durango, México, 1906 –  Los Ángeles, EE UU, 1983). En 1921, a la edad de quince años, se casó con el escritor Jaime Martínez del Río, un rico hacendado licenciado en leyes dieciocho años mayor que ella, cuyo apellido adoptaría más tarde como nombre artístico. Su belleza llamó la atención del director estadounidense Edwin Carewe, que le dio un pequeño papel en una película.

Dolores del Río

Su fulgurante éxito hizo que se instalara en Estados Unidos entre los años 1925 y 1942. La llegada del cine sonoro no supuso ningún problema y se adaptó sin dificultades. Ya de vuelta a México, se entregó en cuerpo y alma al cine nacional convirtiéndose en la gran estrella del país. Las cuatro fotos que publicamos son claramente publicitarias, incluso cuando está sentada delante de una chimenea con el mismo gato negro en brazos. Sin embargo, tanto la actriz como el gato parecen cómodos juntos.

Dolores del Rio

Elin Kleopatra Danielson-Gambogi (3 de septiembre de 1861 – 31 de diciembre de 1919) fue una pintora finesa, conocida sobre todo por sus obras realistas y retratos. Formó parte de la primera generación de mujeres finesas que recibió una educación profesional. Tenía diez años cuando su padre se suicidó, pero a pesar de las dificultades, su madre y su tío materno la alentaron para que se dedicara a la pintura. Solo encontramos un cuadro suyo con gatos, realizado en 1892.

Elin Danielson-Gambogi (1892)

Feliza Bursztyn (8 de septiembre de 1933 – 8 de enero de 1982) fue una artista colombiana que utilizó chatarra de hierro y acero para realizar composiciones que ella misma denominaba “chatarras” y estuvo entre los primeros artistas colombianos en realizar instalaciones. Ninguna de sus chatarras representa a un gato, pero encontramos una maravillosa foto tomada en su taller con su precioso gato. Falleció de un infarto a los 48 años en París.

Feliza Bursztyn

 Frida Kahlo (Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón) nació el 6 de julio de 1907 en casa de sus padres en Ciudad de México, hoy convertida en museo y conocida como la Casa Azul. A los seis años tuvo poliomielitis y a los 18 años, el autobús en el que viajaba con su novio fue arrollado por un tranvía. Sufrió graves fracturas y una lesión en la espina dorsal. Una forzada inmovilidad de meses la empujó hacia la pintura.

Frida Kahlo – Autorretrato, 1940

Se relacionó con numerosos artistas, entre ellos Diego Rivera con el que se casó el 21 de agosto de 1929. La artista fue famosa en vida, pero no nada comparable a la auténtica “Fridamanía” de estas últimas tres décadas. El accidente le dejó terribles secuelas. Falleció el 13 de julio de 1954 a los 47 años. No creemos que le gustaran especialmente los gatos, prefería la compañía de perros, monos y cervatillos.

Frida Kahlo con gato

Irène Nemirovsky era una novelista rusa que escribió en francés. Nació en Kiev el 11 de febrero de 1903 y falleció en 19 de agosto de 1942 en el campo de concentración de Auschwitz. Tuvo mucho éxito en Francia en los años treinta, pero cayó en el olvido después de la II Guerra Mundial. La autora fue deportada unos meses antes que su marido, Michel Epstein, que también murió en la cámara de gas del mismo campo en noviembre. Ambos eran apátridas, ya que nunca consiguieron que Francia les concediera la nacionalidad a pesar de llevar viviendo más de 20 años en el país.

Irène Nemirovsky y Kissou (1928)

Hemos encontrado dos maravillosas fotos de la escritora con su enorme gato Kissou, que debía pesar cerca de nueve kilos.

Irène Nemirovsky

Jennifer Higdon es una compositora estadounidense nacida en Brooklyn el 31 de diciembre de 1962. Aprendió sola a tocar la flauta a los 15 años, Aunque no empezó a estudiar música en serio hasta los 18 años y composición hasta los 21, está entre los compositores más importantes de música clásica contemporánea.

Jennifer Higdon con Beau

Su trabajo abarca un amplio género, desde obras orquestales a música de cámara, coral, para viento, canciones y óperas. Ha sido admitida en la Academia Americana de Artes y Letras durante la ceremonia anual celebrada el 18 de mayo de 2022. No nos cabe la menor duda de que la compositora adora a los gatos.

Jennifer Higdon
Jennifer Higdon

Jean Iris Murdoch nació en 15 de julio de 1919 en Dublín y falleció el 8 de febrero de 1999 en Oxford. Autora y filósofa, publicó numerosas novelas psicológicas salpicadas de elementos satíricos, cómicos y filosóficos. Era una gran amante de los gatos, pero solo hemos podido encontrar una foto suya con un precioso callejero. Se casó con John Bailey, crítico literario y novelista, en 1949 y estuvieron juntos cuarenta y tres años. Durante los dos últimos años de su vida, en los que el Alzheimer destruyo su gran intelecto, su marido se dedicó totalmente a cuidar de ella.

Iris Murdoch

Maya Lin es una arquitecta y escultora estadounidense nacida en Athens, Ohio, el 5 de octubre de 1959. Saltó a la fama en 1981, cuando aún estudiaba en la Universidad de Yale, al ganar el concurso para el Monumento dedicado a la memoria de los veteranos de la Guerra de Vietnam en Washington DC. Se trata de un muro de granito negro pulido de 75 metros de largo en el que están escritos todos los estadounidenses que murieron como resultado de dicha guerra.

Maya Lin

Desde entonces ha diseñado numerosos memoriales, edificios públicos y privados, paisajes y esculturas. Es conocida por su lucha contra el deterioro medioambiental. Hemos encontrado dos fotos suyas con gatos. La primera, probablemente al principio de su carrera, cuando tenía un gato negro, y la segunda, más reciente, con un importante gato blanco y negro tumbado en la mesa de su estudio.

Maya Lin


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Gatos y Respeto (recordando a Albert Schweitzer)

En agosto de 2014 dedicamos una entrada a Albert Schweitzer, a quien junto a Henry Beston consideramos uno de los pilares de este blog.

Teólogo, organista, filósofo y médico, nació el 14 de enero de 1875 en Alsacia-Lorena, que formaba parte del Imperio alemán. Fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1952 por su filosofía de “Respeto por la vida” y, sobre todo, por haber fundado y ocuparse del hospital Albert Schweitzer, en Lambaréné, entonces África Ecuatorial francesa, actual Gabón.

Sello de Gabón

Obtuvo el doctorado en Filosofía en 1899 y en Teología en 1902, ambos en la Universidad de Estrasburgo. Paralelamente desarrolló una brillante carrera como musicólogo y músico.

Sello del Emirato de Ajmán con Albert Schweitzer al órgano

Decidió irse a África a ejercer de médico y no de pastor, por lo que empezó a estudiar Medicina en 1905 y obtuvo su diploma en 1913. Se trasladó inmediatamente a Lambaréné y fundó un hospital. En 1917 fue recluido en un campo de prisioneros, junto a su esposa, por el gobierno francés, que les consideraba “enemigos alemanes”. Liberados un año después, permaneció en Europa hasta 1924 predicando, dando conciertos de órgano y especializándose en ramas de la medicina.

Regresó a Lambaréné, y allí pasó el resto de su vida exceptuando cortos periodos en los que viajaba a Europa. En los años sesenta, el hospital constaba de sesenta pabellones con más de quinientas camas. Con los 33.000 dólares del Premio Nobel fundó una leprosería. Falleció el 4 de septiembre de 1965 a los noventa años en Lambaréné, donde está enterrado. Su antimilitarismo le llevó a criticar las acciones bélicas hasta su muerte. Un amigo suyo, Albert Einstein, dijo: “En este triste mundo nuestro, es un gran hombre”.

Para el Dr. Schweitzer, la vida sin animales casi no merecía ser vivida. No solo apreciaba su inteligencia, sino ciertas cualidades que suelen atribuirse a los seres humanos. Phylas y Sultán fueron dos de los perros con los que vivió en Alsacia cuando era pequeño. En Lambaréné tuvo a Caramba, Amos, Porto, Hanibal, César, Kimmy y su gran favorita, Tchu Tchu.

Estatua en Deventer, Holanda

Vivió rodeado de gatos. Sizi, por ejemplo, siempre estaba a su lado mientras escribía y tenía por costumbre dormirse en su brazo izquierdo. Al parecer era zurdo, y para no tener que despertarla, prefirió aprender a escribir con la derecha. Sizi fue encontrada cuando apenas tenía cinco semanas y vivió veintitrés años. Otro gato suyo, Piccolo, siempre dormía en una pila de papeles en su mesa. Si entre esos documentos había alguno que debía ser firmado con cierta urgencia, todo el mundo esperaba a que Piccolo decidiera despertarse de la siesta.

También recogió chimpancés, pelícanos y antílopes.

Citaremos tres frases suyas, una de las cuales encabeza este blog:

Existen dos medios de refugio de las miserias de la vida: la música y los gatos.

El niño que sabe preocuparse por un animal que sufre, sabrá dar la mano a su hermano.

Al socorrer a un insecto amenazado, no hago más que intentar devolver a los animales en su conjunto un poco de la siempre creciente deuda de culpabilidad que los hombres han contraído con ellos.

Sello de Alto Volta (actual Burkina Faso)


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Un gato llamado Murr y E.T.A. Hoffmann

El gato Murr

El libro se titula en realidad “Opiniones del gato Murr”, y es la segunda y última novela de su autor, E.T.A. Hoffmann, nacido el 24 de enero de 1776 en Königsberg, Prusia. Ha sido traducido a un sinfín de idiomas y, sinceramente, si no lo han hecho, merece la pena leerlo. Es divertido, irónico, entrañable, inquietante y mucho más.

Edición alemana reciente
Edición alemana 1855

El gato Murr es autodidacta, lee y escribe sin la menor dificultad. No vayan a creer que se inclina por historietas o novelitas, no, para nada, Murr dedica su tiempo a la Filosofía. En la introducción a la autobiografía del gato Murr, el supuesto editor dice que este libro, más que cualquier otro, necesita un prólogo, dada la extraña forma en que está compuesto. Quizá sea mejor resumir brevemente esta introducción.

Edición inglesa
Edición francesa

Dicho editor tenía un amigo muy querido que le rogó encarecidamente que se hiciera cargo del manuscrito de un joven autor. Prometió encontrar un impresor y quedó bastante sorprendido al descubrir que el manuscrito contenía la vida y las opiniones de un gato escritas por él mismo. Pero había dado su palabra, y ya que el estilo de las primeras páginas le pareció brillante, se lo entregó a un impresor.

Edición española
Edición italiana

Cuando le llegaron las pruebas de imprenta, vio con horror que algunos fragmentos de otra biografía se entremezclaban con los trepidantes hechos de la vida de Murr, concretamente la del maestro de capilla Johannes Kreisler. Le costó algún tiempo elucidar el misterio, pero lo consiguió.

Edición lituana
Edición turca

Cuando Murr empezó a escribir sus opiniones, encontró otro libro en el estudio de su amo y procedió a arrancar las páginas y a colocarlas como papel secante entre las suyas. Estas páginas no se entresacaron del manuscrito y fueron impresas como si formaran parte de la biografía.

Edición Zúrich, 1914
Edición finlandesa

El editor reconoce humildemente que él tuvo la culpa, pero se consuela enseguida. El lector evitará fácilmente cualquier confusión, ya que cuando se pasa a los hechos de Kreisler se indica con las letras P.d.D. (papel de deshecho) y cuando se vuelve al gato Murr, con M. cont (Murr continúa). Y añade que los amigos del maestro de capilla se alegrarán de conocer las extrañas circunstancias de su vida.

Pero hablemos un poco del hombre que decidió escribir una autobiografía felina. E.T.A. Hoffmann fue jurista, pintor, músico y escritor. La “A” de su tercera inicial corresponde a Amadeus, nombre que adoptó a los veintiocho años debido a su admiración por Mozart. No tuvo una infancia muy feliz. Sus padres se divorciaron cuando era aún muy joven y su madre, propensa a la depresión, regresó con su familia.

E.T.A. Hoffmann, autorretrato

Creció en una casa con su abuela materna, tres tías y un tío tan malhumorado como estricto. Pero la vida musical en la ciudad de Königsberg era muy activa y la familia celebraba veladas musicales con regularidad. A los 16 años ingresó en la Universidad para estudiar derecho, muy a pesar suyo, pero acabó gustándole y se convirtió en un buen abogado.

El gato Murr, por Diana Ringo
El gato Murr, por Josef Hegenbarth

Durante el tiempo de prueba en el tribunal de Königsberg, Hoffmannn daba clases de piano y se enamoró perdidamente de una de sus alumnas, que no había cumplido los treinta años, pero estaba casada con un hombre de sesenta. A pesar de la oposición del marido, la relación duró hasta 1798, aunque de modo epistolar en los últimos años.

El gato Murr, por Carl Spitzweg

Un año después dio al traste con su nuevo puesto de “asesor del gobernador” de Posen al realizar caricaturas de varios notables de la ciudad y distribuirlas durante los carnavales de 1802. Exiliado a Plock hasta 1804, se casó con Michaelina Rorer, hija de un secretario de juzgado polaco.

El gato Murr, por Harald Metzkes

Destinado a Varsovia, rehusó jurar lealtad a Napoleón en diciembre de 1806 y perdió el trabajo. Su esposa regresó a Posen con Cecilia, la hija de ambos, nacida en 1805 y fallecida en 1807, y Hoffmann se fue a Berlín y poco después consiguió el puesto de director en el teatro de Bamberg. Fueron años muy difíciles, y cuando Joseph Seconda le ofreció ser director musical de su compañía operística, los Hoffmann se trasladaron a Dresden en 1813.

Maximilian Liebenwein (Edición de 1923)
Maximilian Liebenwein

No tardó en discutir con Seconda y el matrimonio partió hacia Berlín en 1814. Allí consiguió trabajo en el tribunal de la Corte. Su ópera “Undine” se estrenó con mucho éxito, pero el teatro ardió después de veinticinco representaciones. A partir de 1819, Hoffmann se vio envuelto en varios litigios debido a sus opiniones liberales y a sus caricaturas. Falleció de sífilis el 25 de junio de 1822, en Berlín, a los 46 años.

Volvamos al gato Murr. En la edición original alemana hay un dibujo del gato Murr, obra de Hoffmann, en la portada (reproducido en la edición inglesa de 1999). En mayo de 1820, Hoffmann escribió a su amigo el Dr. Friedrich Speyer: “Un gato auténtico al que había criado, un gato macho de gran belleza (su semblanza está bastante bien reproducida en la portada) y de aún mayor inteligencia, me dio pie para la divertida broma que se abre camino entre una obra muy seria”.

El gato Murr visto por E.T.A. Hoffmann (Primera edición)

El verdadero Murr murió, tal como cuenta Hoffmann a sus lectores al final del segundo volumen, a finales de noviembre de 1821. El escritor mandó una necrológica a sus amigos, como si se tratara de un ser humano: “En la noche del 29 al 30 de noviembre, después de una breve aunque grave enfermedad, mi amado protegido, el gato Murr, dejó esta vida por un mundo mejor, falleciendo el cuarto año de una prometedora carrera. Los que han conocido al joven desaparecido, que le vieron seguir el camino de la virtud y de la justicia, entenderán mi dolor y lo honrarán con su silencio”.

La muerte del gato Murr
Michael Gavrichkovym

Se sabe que la novela fue escrita entre 1819 y 1821. Murr debió de ser un gato muy querido que acompañaba al escritor en su estudio y al que observaba mientras dormía entre papeles y libros. Las convenciones sociales y literarias son víctimas de la pluma de Hoffmann. Murr, un gato bastante pedante, nunca deja de ironizar acerca de los ideales de la época.

E.T.A. Hoffmann y Murr en Bamberg

E.T.A. Hoffmann no tuvo una vida fácil; tendía a expresar sus opiniones en unos años muy antiliberales, a burlarse de políticos y nobles, y de vez en cuando, a enamorarse de quien no debía.

Michael Gavrichkovym (Edición rusa de 2018)
Michael Gavrichkovym


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El gato Angel y el músico Brian Eno

Por casualidad encontramos en YouTube parte de una entrevista a Brian Eno. Probablemente fuera hecha en 2018, y la persona que colgó el vídeo lo tituló “Brian Eno y su gato manipulador” (https://www.youtube.com/watch?v=O_0RcB-Vj7M). Brian Eno debe llevar cierto tiempo contestando a una pregunta cuando aparece un precioso gato negro que, sin dudarlo un momento, salta encima de la mesa de trabajo, decidido a que le acaricie. El músico comenta que su gato “busca publicidad”. Al cabo de unos treinta segundos, el felino se coloca en el hombro de un impertérrito Brian Eno que intenta seguir con la entrevista.

Angel, pues así parece que se llama el gato, sigue haciendo de las suyas. Brian Eno explica que “no soporta que no se ocupe de él”. Después de estar un rato en el suelo, vuelve a saltar a la mesa, colocándose detrás del brazo izquierdo del músico, pero este se inclina discretamente hacia la derecha para que Angel pueda salir en el plano.

Angel deja pasar un minuto antes de subirse al regazo de Brian Eno y casi inmediatamente de nuevo a su hombro, colocándose de tal forma que el músico no tiene más remedio que sujetarle para que no se caiga. Angel, que ha conseguido lo que quería desde el principio, no se mueve durante el resto de la entrevista.

No es ninguna noticia que a Brian Eno le gustan los gatos. Hay una foto suya en blanco y negro, con un gato blanco colgado de su hombro y apoyado en su brazo. Ambos miran a la cámara. Es una curiosa composición delante de una caravana y el músico es muy joven. Nos atrevemos a decir que es anterior a la fundación de Roxy Music.

Brian Eno fue uno de los seis primeros miembros del grupo Roxy Music, formado en 1970, que se convertiría en uno de los más influyentes de la historia moderna de la música. Al principio, Brian Eno no salía al escenario, se ocupaba de la mesa de mezclas y procesaba el sonido con un sintetizador VCS3, además de hacer los coros. Pero acabó tocando en el escenario, siempre con trajes muy llamativos.

Roxy Music

Dejó el grupo en 1973, después de la gira de promoción del segundo álbum, debido a sus desacuerdos con el cantante Bryan Ferry y porque la vida de las estrellas de rock le aburría. Según Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music: “Teníamos un cantante muy guapo, pero en el escenario todos miraban a Eno porque era una persona como de otro planeta”.

A continuación grabó varios álbumes en solitario y a mediados de los setenta empezó a explorar terrenos minimalistas que le llevarían a lo que él denominó “ambient music” y describió como “una música capaz de tranquilizar y crear un espacio donde pensar, que pueda ser ignorada y a la vez interesante”.

Reconoce que otros habían compuesto este tipo de música, pero añade que “le di un nombre, y al hacerlo, creé una diferencia. De pronto se hizo real. Los nombres son muy importantes”. Las dos fotos suyas sentado en un sofá con un gato atigrado corresponden a esta época.

Brian Eno siempre se ha descrito a sí mismo como “un no-músico” y concibe sus interpretaciones como “tratamientos”. Además de sus álbumes en solitario, colaboró en los años setenta y ochenta con músicos de la talla de Nico, Robert Fripp, Harmonia, Genesis, Cluster, Harold Budd, David Bowie y David Byrne.

También es un solicitado productor que se ha ocupado de discos de John Cale, John Hassell, Talking Heads, Ultravox, U2 y Coldplay, entre otros muchos. Una de sus colaboraciones más famosas tuvo lugar en los noventa cuando se unió a U2, Luciano Pavarotti y más artistas para formar Passengers. En 1995 lanzaron el álbum “Original Soundtracks 1”, del que el single “Miss Sarajevo” se colocó en el sexto puesto del ranking británico.

Un año antes, los diseñadores Mark Malamud y Erik Gavriluk, que entonces trabajaban para Microsoft, le pidieron que compusiera una pieza para el proyecto Windows 95. Así nacieron los seis segundos de sonido musical de arranque del sistema operativo, “El sonido Microsoft”.

En una entrevista, Brian Eno dijo: “No debía durar más de 3 ¼ segundos. La idea de componer algo tan corto me divirtió y acabé con 84 piececitas musicales. Cuando volví a composiciones de unos tres minutos, me pareció disponer de océanos de tiempo”.

Ha compuesto música para numerosas películas, entre la que mencionaremos “The Lovely Bones”, de Peter Jackson, estrenada en 2009. Ese mismo año fue el comisario del “Luminous Festival” en la Ópera de Sídney, donde reapareció en los escenarios después de muchos años en una interpretación improvisada con el trío The Necks.

Brian Eno, cuyo nombre completo es Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno, nació el 15 de mayo de 1948 en el condado de Suffolk, Gran Bretaña. Estudió en el Saint Joseph’s College de Ipswich y en la Escuela de Arte Winchester, licenciándose en 1969. Después de asistir a una conferencia de Pete Townshend, de The Who, se dio cuenta de que podía “hacer” música aunque carecía de una educación musical formal.

En marzo de 2020 publicó con su hermano Roger Eno, once años menor que él, el álbum colaborativo “Mixing Colours”. Por cierto, el anuncio de Purina que reza “Siete variedades de Purina porque el gato de Brian Eno cree que seis son un aburrimiento” es falso, a pesar de que se ha paseado por la red con toda credibilidad.

Esta entrada es para Elena “Muti”, que no solo ama a los gatos, también es una enciclopedia andante de pop y rock.


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Gatos, canciones y poemas de María Elena Walsh

María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Buenos Aires y falleció el 10 de enero de 2011 en esa misma ciudad, dos fechas llenas de sol y luz en el hemisferio austral. Y nos parece que fue una mujer llena de luz, alegría y vida. En Argentina, la mayoría de niños nacidos a partir de los años sesenta crecieron escuchando sus canciones, con letras como estas:

El reino del revés

Escribió numerosas canciones, poemas y cuentos de gatos, y también sabemos que desde su regreso a Buenos Aires a mediados de los años cincuenta siempre hubo uno en su casa. Sin embargo, solo hemos encontrado una foto suya con un gato, realizada en 1971 por el gran fotógrafo Pepe Fernández, a quien dedicó la canción “Zamba para Pepe”.

María Elena Walsh fotografiada por Pepe Fernández en 1971

Incluso sin fotos, creemos que debemos dedicar una entrada a la poetisa, cantautora, escritora y compositora que escribió maravillosas canciones infantiles y poemas. Incluimos portadas de discos, fotos de gatos bonaerenses y más. En cierto modo su obra puede considerarse revolucionaria al ofrecer a los niños un concepto totalmente diferente al habitual en canciones infantiles. María Elena Walsh, como Edward Lear (https://gatosyrespeto.org/2015/08/16/el-gato-old-foss-y-edward-lear/) (https://gatosyrespeto.org/2020/06/11/la-gata-y-el-buho/), creía en el absurdo.

Por ejemplo, escribió el siguiente Limerick “Una vaca que come con cuchara/y que tiene un reloj en vez de cara,/que vuela y habla inglés,/sin duda alguna es/una vaca rarísima, muy rara”. Como habría dicho Lear, se trata de una vaca “runcible”. Es probable que esta “comprensión” del absurdo se debiera a que su padre, desde muy pequeña, le cantó “limericks” ingleses.

María Elena de adolescente

Creció en una amplia casa con jardín en el Gran Buenos Aires donde también había gatos. Fue a una escuela típica de la clase media, pero en su casa reinaba un ambiente mucho menos estricto de lo habitual en la época. Su primer libro de poemas, “Otoño imperdonable”, que publicó a los 17 años después del fallecimiento de su padre, fue elogiado por escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Silvina Ocampo, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, entre otros.

Gato de Buenos Aires

Publicó un segundo poemario en 1951, “Baladas de un ángel”, pero la situación política e intelectual, así como la falta de libertad sexual, la empujaron a irse a París con su amiga y compañera la poetisa tucumana Leda Valladares. Durante el trayecto que las llevó a Europa, formaron el dúo “Léda et Marie” para interpretar casi exclusivamente temas tradicionales del noroeste argentino.

Chacarera de los gatos

En la capital francesa subieron a escenarios tan diversos como el del Crazy Horse o el de la Universidad de la Sorbona, y estuvieron entre las precursoras de la defensa del folclore. No tardaron en codearse con cantautores como Georges Brassens (https://gatosyrespeto.org/2015/05/03/el-gato-y-george-brassens/), Jacques Brel o Barbara. Adquirieron cierta fama y grabaron varios discos. En París, hacia 1954, empezó a escribir canciones dedicadas a los niños.

Chacarera de los gatos

De hecho, existe en París un calle llamada “Rue du chat qui pêche” (Calle del gato que pesca) – dicen que la más estrecha de la ciudad  – cuyo nombre se debe a la siguiente leyenda: Parece ser que un gato negro siempre acompañaba a un canónigo o un alquimista (esto último no queda claro) cuando iba a pescar al río Sena; el gato golpeaba el suelo con sus patas y los peces picaban. Tres universitarios creyeron estar ante el diablo en persona y tiraron al pobre gato al río. El canónigo/alquimista desapareció. Pero cuál no fue la sorpresa de los estudiantes cuando reapareció unos meses después con el mismo gato.

Calle del gato que pesca, París

Es probable que María Elena conociera la leyenda, pero la letra de su canción no está basada en ella. Eso sí, no nos cabe duda de que el nombre de la calle la empujó a componerla.

El gato que pesca

Leda y María Elena regresaron a Buenos Aires en 1956. Dos años después, la directora de televisión María Hermina Avellaneda convenció a María Elena para que escribiera libretos de programas infantiles. El éxito fue rotundo y siguió componiendo canciones para espectáculos que el dúo ponía en escena.

El gato que pesca

En 1964 la pareja se separó, cada una deseosa de seguir su propio camino. Doña Disparate y Bambuco fue su última presentación conjunta. María Elena dio un recital en el Teatro Regina en 1968 titulado “Juguemos en el mundo. Recital para ejecutivos”, que no tenía nada que ver con canciones infantiles. La repercusión fue tremenda; eran canciones de protesta, pacifistas y feministas.

Ya en 1965 coincidió nuevamente con la fotógrafa Sara Facio, con la que había estudiado en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Y en 1968 fue Sara la encargada de realizar las fotos del famoso recital. Pero no decidieron compartir su vida hasta el año 1975, cuando habían pasado casi diez años desde su reencuentro.

María Elena fotografiada por Sara

En plena dictadura militar, harta de la censura y de todo lo demás, decidió dejar las representaciones teatrales y se refugió en el periodismo. En los llamados “años de plomo”, la época más negra del terror, tuvo el valor de escribir artículos como “Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes” denunciando abiertamente a la censura de entonces.

Gato tango

Después de librar una dura lucha contra el cáncer entre 1981 y 1983, año en que Argentina recuperó la democracia, María Elena Walsh se involucró en varios proyectos políticos y regresó a la televisión con Maria Hermina Avellaneda y Susana Rinaldi en el programa “La Cigarra”.

Jardín Botánico de Buenos Aires

Pero será mejor dejar que Sara Facio, la compañera con la que compartió su vida durante 38 años, nos hable de ella: “En la vida privada lo que más hacía era escuchar música y leer. Después le gustaban también las cosas de la casa, las mascotas, siempre tuvo gatos, y recibir a la tardecita, siempre a uno o dos amigos, no reuniones grandes. Lo que ella llamaba ‘le petit comité’”.

Sara Fancio con un gato

Los textos de María Elena Walsh parecen muy sencillos a primera vista, pero solo trabajándolos mucho podían adquirir esa enorme simplicidad. Nuestro texto favorito tal vez sea un relato titulado “Murrungato del zapato”, la historia de un gato y una planta. Les dejamos aquí el enlace por si les apetece leerlo: https://docs.google.com/document/d/1ifS_wD54Pk9PITVgZk6WdAOuZKuHfUXd7HmGQC4uD1E/edit

Jardín Botánico de Buenos Aires

Queremos dedicar esta entrada a Yolanda. De no ser por ella, ignoraríamos la existencia de la fantástica mujer que fue Maria Elena Walsh. Gracias, Yolanda.


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Gatos y jazz

Jack Owens, su gato negro y Bud Spires.

A los músicos de jazz se les suele llamar “gatos”, sobre todo en inglés. Parece ser que la denominación remonta a los años veinte del siglo pasado cuando el jazz empezó a hacerse popular. Los músicos de jazz, al igual que los gatos, preferían la noche al día, dependían de sí mismos, se buscaban la vida, solían caer de pie y no encajaban con la sociedad “normal”.

Stan Getz

La primera fotografía de esta entrada no es de dos músicos de jazz, sino de blues. Son Jack Owens, su gato negro, y Bud Spires, los tres en el porche del primero donde solían tocar para los numerosos visitantes. Por cierto, los músicos de blues creían que los gatos negros traían buena suerte.

Louis Armstrong

A pesar de llamarse “gatos” o “cats”, no hemos encontrado muchas fotos de músicos de jazz con sus gatos. Uno de ellos es el pianista Cecil Percival Taylor, al que podemos ver en una instantánea realizada en los años sesenta por el fotógrafo Charles Rotmil. En principio, si un gato está sentado en el piano de un músico, parece indicar que vive con él.

Cecil Taylor y su gato (años 60) Foto de Charles Rotmil

Cecil Taylor fue uno de los pioneros del free jazz. Su carrera abarca más de 50 años con decenas de discos grabados. Nació el 25 de marzo de 1929 en Nueva York, la misma ciudad en la que falleció el 5 de abril de 2018. Fue un maestro de la improvisación a partir de estructuras armónicas fijas, algo nada habitual en los años cincuenta, pero no logró notoriedad hasta los años setenta.

Sabemos que el compositor, arreglista, poeta y músico Bob Downes tenía un gato siamés llamado Rolly gracias a la foto interior del álbum “Electric City” y por la contraportada del mismo LP, donde le vemos tocando la flauta, su instrumento favorito con el saxo entre los veinticinco que dominaba.

Open Music – Electric City (contraportada)

Nacido en Plymouth, Reino Unido, el 22 de julio de 1937, es conocido como líder del Open Music Trio, un grupo de jazz de vanguardia que formó en 1968, y por sus composiciones de rock y blues. Grabó su primer disco con Philips Records antes de fundar su propia discográfica, Openian.

Bob Downes, Bob Cockburn y el gato Rolly

Otros músicos de jazz no se limitan a que en las portadas de sus discos aparezcan gatos; por ejemplo, el músico argentino Leandro Barbieri se apodaba “Gato”. Este maestro del saxo tenor nació en Rosario, Argentina, el 28 de noviembre de 1932, y está considerado como uno de los pioneros del jazz latino. Sin embargo, en una entrevista realizada un año antes de su fallecimiento en Nueva York en 2016, dijo: “No tengo nada que ver con eso, los músicos de jazz no me consideran un músico de jazz y los músicos latinos no me consideran un músico latino”.

Además de una extensa discografía, fue el autor de varias bandas sonoras, entre ellas las de “El último tango en París”, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972.

Existen dos fotos muy famosas de Thelonious Monk con un gato siamés. Después de observarlas con detenimiento, nos atrevemos a decir que no fueron hechas el mismo día, aunque eso no significa que Monk tuviera gatos. Ese probablemente fuera uno de los 306 gatos de Nica Rothschild. Cuesta creer que Nica tuviera tantos a la vez, incluso repartidos en todos los años de su estancia en Nueva York, pero era una mujer muy especial.

Thelonious Monk

Fue la hija menor de Charles Rothschild, entomólogo por gusto y financiero por obligación, que se suicidó cuando su hija tenía 12 años. Su nombre completo era Kathleen Annie Pannonica, este último en honor a la Eublemma pannonica, una polilla muy poco común. Nica nació en 1913, estudió en Múnich, y con poco más de veinte años aprendió a pilotar un avión. Se casó en 1935 con el barón francés Jules de Koenigswarter y vivieron en un castillo en el noroeste de Francia. Tuvieron dos hijos.

Al estallar la II Guerra Mundial, Jules se unió al ejército de la Francia Libre de De Gaulle en África. Después de dejar a sus hijos en Nueva York, Nica trabajó como codificadora en Ghana, Congo y África del Norte. Al finalizar la guerra, el barón se convirtió en diplomático, tuvieron tres hijos más y vivieron en diversos países.

La relación con su marido se hizo difícil, y en 1953 dejó al barón y a sus cinco hijos en Ciudad de México para mudarse a Nueva York. Hacía mucho que a Nica le gustaba el jazz, y un día, en casa de un amigo, escuchó el famoso tema “Round Midnight”, de Thelonious Monk. La pianista y compositora de jazz Mary Lou Williams le presentó al músico durante el “Salón del Jazz 1954”.

Nica se instaló en una suite del hotel Stanhope, delante del Museo Metropolitan de Nueva York, y se convirtió en la protectora de numerosos músicos de jazz, como Miles Davis, Teddy Wilson y Charles Mingus, entre otros. Les compraba comida si hacía falta, les llevaba de un lado a otro en su Bentley y les apoyaba.

Charlie Parker no estaba entre sus más allegados, pero apareció en su suite en marzo de 1955 en mal estado y murió al día siguiente, creando un escándalo. El director del hotel la echó y Nica acabó comprándose una casa modernista en Nueva Jersey con vistas a Nueva York, del otro lado del río Hudson, a la que sus amigos rebautizaron “Catville” (Villagatos) por los 300 felinos a los que Nica abrió sus puertas.

Nica Rothschild

El músico con el que tuvo una relación amistosa inquebrantable fue Thelonious Monk. Puede decirse que cuidó de él desde 1954 hasta 1982, año en que el pianista falleció. Monk y su esposa Nellie se mudaron a mediados de los setenta a casa de Nica. Algunos dicen que a Monk no le gustaban los gatos, pero nos parece extraño que aceptara vivir en un lugar donde eran los reyes.

Thelonious Monk

Nica comparó a Thelonious Monk con Beethoven. El músico era inestable, padecía regularmente terribles depresiones, y Nica ayudó a Nellie a enfrentarse a estos episodios. El jazz cambió, la música evolucionó, pero Nica siguió fiel al bebop; incluso llegó a decir que Miles Davis “se había vendido”. Los Beatles, los Rolling Stones, Little Richard, Elvis Presley no la emocionaban. No menos de veinticuatro temas de jazz le fueron dedicados.

Thelonious y Nica

Hemos empezado con una foto de dos “bluesmen” con un gato negro y acabamos con la portada de una pareja con un gato blanco.


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Los gatos de Andrew Lloyd Webber

Acaba de estrenarse la nueva versión cinematográfica del musical de Andrew Lloyd Webber “Cats”, dirigida por Tom Hooper, y nos ha parecido una buena excusa para hablar de los gatos de quien que puso música a los poemas del libro “Los gatos sensatos del viejo Possum”, del británico T.S. Eliot (https://gatosyrespeto.org/2018/12/20/los-gatos-sensatos-del-viejo-possum/) y (https://gatosyrespeto.org/2014/01/29/gatos-por-t-s-elliot/).

Hace unos años, y hablando de gatos en general, Andrew Lloyd Webber dijo: “Siempre he amado a los gatos, desde que tengo uso de razón. Mi madre me leía poemas de “Los gatos sensatos del viejo Possum”, de T.S. Eliot, cuando era muy pequeño. Mi primer gato fue un siamés llamado Perseus (Perseo). No sé por qué se llamaba Perseus, no es un nombre muy siamés. Es griego, más bien. Pero era un precioso gato seal point muy inteligente. Ahora tengo cuatro maravillosos turcos de Van, gatos nadadores. Vienen de un sitio llamado lago de Van, en Turquía oriental”. (https://gatosyrespeto.org/2014/04/03/el-gato-de-van/)

Nueva York, 1977

En diciembre de 2018, el compositor aceptó encantando que le nombraran presidente honorario del Club del Gato de Van. Ahora no tiene cuatro, sino tres gatos de Van, Mika, Oddy y Fez. El maravilloso Ozzy ya no está.

Con Mika, Oddy y Fez

En una entrevista reciente habló del libro de T.S. Eliot: “Los poemas que escribió para sus ahijados son extraordinarios. Pero creo que también pensó en los padres que iban a leérselos a sus hijos. Son observadores, brillantes, ingeniosos. Entendía al gato”.

Con Valerie Eliot

Andrew Lloyd Webber tiene en su haber veinte musicales, algunos muy famosos, como “Jesucristo Superstar”, que levantó un revuelo a principios de los años setenta; “Evita”, estrenado en 1976, acerca de la vida de Eva Perón, posteriormente adaptada a la gran pantalla, y “El fantasma de la ópera”, estrenado en el West End en 1986 y dos años después en Broadway, otro enorme éxito que sigue en cartel y recorriendo el mundo. “Sunset Boulevard”, de 1993, basado en la película “El crepúsculo de los dioses”, de Billy Wilder, a pesar del éxito y de numerosas giras internacionales perdió dinero debido al enorme coste del montaje y a varias batallas legales. Su último musical hasta la fecha es “School of Rock”, estrenado en 2015 en Londres y basado en la película “Escuela de rock”, de Richard Linklatter.

Ozzie

Andrew Lloyd Webber nació en Londres el 22 de marzo de 1948. Su padre William era el director del London College of Music (Escuela de Música de Londres), su madre Joan Hermione daba clases de piano y su hermano menor Julian es chelista. De joven tocaba el piano, el violín y la trompa, y soñaba con convertirse en el inspector jefe de “Monumentos antiguos de Gran Bretaña”.

Su padre William con Perseus

Ingresó en la facultad de Historia de Oxford en 1965, pero al año dejó la universidad para empezar a trabajar en el musical “The Likes of Us”, que no fue producido hasta 2005. Era su primera colaboración con Tim Rice, el letrista de “Joseph”, “Jesucristo Superstar” y “Evita”.

Con Otto

Antes de “Evita”, Andrew Lloyd Webber quiso hacer un musical titulado “Jeeves”, inspirado en el famoso mayordomo de los libros de P.G. Wodehouse, pero Tim Rice se negó. “Jeeves” se estrenó en 1974 con letras de Alan Ayckbourn y resultó un fracaso. Rice y Webber volvieron a unirse para el exitoso “Evita”, estrenado en 1974. Como casi todas sus composiciones, el musical fue acusado de plagio.

Ozzy, octubre de 2012

Pero el auténtico éxito no le llegó hasta “Cats” en 1981, con una puesta en escena del director de la Royal Shakespeare Company y decorados diseñados por Trevor Nunn. “Cats” es uno de los musicales que ha permanecido más tiempo en el West End y en Broadway. Se estrenó en el teatro New London en 1981, estuvo en cartel durante 21 años y fue galardonado con el Premio Olivier y el Premio del Evening Standard al Mejor Musical. En 1983, después de su estreno en Broadway, ganó siete premios Tony, entre ellos el de Mejor Musical, y se representó durante 18 años. Desde su estreno en Londres, el musical “Cats” ha recorrido el mundo, y ha sido visto por más de 81 millones de espectadores en más de cincuenta países y traducido a más de veinte idiomas. Se considera uno de los musicales más populares de la historia.

El considerable éxito de “Cats” en Londres y en Broadway se debe en gran parte a unos extravagantes decorados y a una grandiosa puesta en escena. Le siguió “Starlight Express”, un musical roquero protagonizado por una locomotora a vapor que intenta competir con las actuales. Representado 7.409 veces en Broadway entre 1984 y 2002, es el musical más exitoso en Alemania, país en el que puede verse en un teatro especial desde 1988. Todos los intérpretes actúan sobre patines. Y no olvidemos que Andrew Lloyd Webber era un apasionado de modelismo ferroviario en su juventud.

En 1986 se estrenó “El fantasma de la ópera”, ganador del Premio Olivier en Londres y del Tony en Broadway, donde fue el espectáculo con más representaciones, llegando a las diez mil el 11 de febrero de 2012.  También fue el musical con mayor recaudación (5,6 mil millones de dólares) hasta 2014, cuando le desbancó “El rey león”.

«Cats» – Londres, 2014

En los años ochenta, el compositor se centró en su compañía de producción Really Useful Theatre Group, Inc. En abril de 1990 anunció que dejaría de componer durante un tiempo y se dedicaría al cine, quizá a una versión de “Cats” con Steven Spielberg como productor a través de Amblimation, pero la idea se abandonó al cerrar el estudio.  A finales de 2013, Universal Studios anunció que el proyecto estaba en marcha con Working Title en la producción y Spielberg como productor ejecutivo.

Idris Elba en el personaje de Macavity (2019)

A pesar de anunciar que dejaba de componer, produjo “Sunset Boulevard” en 1993 y ha seguido estrenando un musical cada tres años de media hasta “Escuela de rock” (2015).

Judi Dench en el personaje del viejo Deuteronomio (2019)

En 2000 compró Stoll Moss, una de las más importantes empresas teatrales de Gran Bretaña por 85 millones de libras, convirtiéndose en uno de los principales dueños de teatros de Londres. Tiene siete salas en la ciudad, entre las que destacaremos el Theatre Royal, el Drury Lane y el London Palladium. Es el único propietario de teatros que reinvierte hasta el último penique de beneficios en sus locales.

En la piscina con Fez

Fue nombrado caballero por Su Majestad la Reina en 1992 y par vitalicio del Reino en 1997. Para celebrar su septuagésimo cumpleaños, HarperCollins publicó la autobiografía “Unmasked” en marzo de 2018, que se convirtió inmediatamente en un superventas.

«Cats» en Broadway, 2016


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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en «Batman» (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

«Batman», con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004


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El gato Losa, silencio, setas y el compositor John Cage

John Cage y su gato Losa

John Cage no solía llamarse a sí mismo compositor, sino «inventor». Estudió música con Arnold Schoenberg, a quien en una entrevista le preguntaron si alguno de sus alumnos le había parecido interesante y contestó, al cabo de unos segundos: «Había uno, John Cage, pero no era un compositor, sino un inventor… genial».

John Cage tal vez fue el compositor más significativo, innovador y controvertido del siglo XX, un pionero del indeterminismo en la música, de la electroacústica y del uso de instrumentos poco habituales. Asimismo, jugó un importante papel en el desarrollo de la danza moderna a través de su relación con el coreógrafo Merce Cunningham. En una de las composiciones que le hicieron famoso, 4’33», el músico o los músicos no hacen nada durante 4 minutos y 33 segundos (https://www.youtube.com/watch?v=Oh-o3udImy8). Pero al contrario de lo que se cree, el contenido de la composición no es el silencio, sino los sonidos de ambiente que oye el público durante ese tiempo. También estuvo entre los primeros en utilizar el «piano preparado», cuyo sonido se altera mediante la colocación de objetos entre las cuerdas y los martillos.

Con Nicolas Slonimsky

Influido por las culturas del este y sur de Asia, estudió filosofía hindú y budismo zen en los años cuarenta, lo que le llevó a pensar en la música aleatoria o controlada por el azar. Empezó a desarrollarla en 1951 después de leer el libro oracular chino I Ching, que usó a partir de entonces como herramienta de composición. No sorprende que sus teorías y obras no siempre fueran bien recibidas en la época. En los cincuenta y sesenta, muchos le tacharon de bromista, charlatán y anarquista. Durante la presentación de Eclipticalis With Winter Music por la Filarmónica de Nueva York en 1964, una tercera parte del público salió de la sala y algunos músicos le silbaron. Pero no fue nada comparado al monumental enfado del público en 1913 durante el estreno en París de La consagración de la primavera, de Stravinsky.

John Cage dijo en una entrevista: «Hago lo que me parece necesario. Y esa necesidad surge de mi sentido de la invención, intento no repetir lo que ya conozco». Compuso todo tipo de música para todos los instrumentos imaginables, y algunas de sus obras incluyen sonidos de radios, de juguetes, de alguien bebiendo agua o cortando verduras.

Nació el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles y pasó parte de su infancia en Detroit antes de regresar a California. De pequeño estudió piano con su tía Phoebe, pero desde muy joven quiso ser escritor. A principios de los treinta recorrió Europa durante dos años, y mientras estaba en París trabajó para el arquitecto Erno Goldfinger, que le presentó a Marcel Duchamp y a otros dadaístas. Compuso sus primeras piezas pianísticas durante una visita a Mallorca. De regreso a California, trabajó como jardinero y cocinero, además de dar conferencias de arte moderno en colegios.

En la cocina

Estudió con Arnold Schoenberg en 1934 y 1935 en Nueva York, donde conoció a la artista Xenia Andreyevna Kashevaroff, de la que se enamoró perdidamente. Se casaron el 7 de junio de 1935 en el desierto de Yuma y se fueron a vivir a California. Desde allí, se trasladaron a Seattle y posteriormente a Chicago para dar clases en la Escuela de Diseño e intentar formar una sociedad de música experimental. Ante la imposibilidad de realizar este sueño, se mudaron a Nueva York, y vivieron en el piso de Max Ernst y Peggy Guggenheim. Como había dejado sus instrumentos de percusión en Chicago, empezó a componer en el piano preparado obras muy apreciadas por diversos coreógrafos, entre ellos Merce Cunningham, que acabaría siendo su compañero sentimental hasta su muerte. John Cage se divorció de su esposa en 1945.

John Cage y Merce Cunningham (1948)

Poco a poco, a partir de los años cincuenta, empezó a darse a conocer con sus composiciones «del azar». Daba conferencias y conciertos en Europa y Japón con sus colaboradores de música electrónica y con la Compañía de Danza Merce Cunningham. Enseñó música experimental en la Universidad Wesleyan, institución que publicó su primer libro, Silence, en octubre de 1961. Entre las cientos de obras que compuso, cabe destacar cinco óperas, todas ellas llamadas Europera (de la I a la V).

La biblioteca

Pero además de la música, John Cage tenía otras dos pasiones, las setas y un gato negro llamado Losa. Se sabe que tuvo otro gato negro antes de Losa, llamado Skookum, pero un operario que arreglaba algo en su piso le dejó escapar. El compositor se lo tomó tan mal que un amigo suyo llegó a decirle que quizá debía volver «a la escuela zen». Losa, de nombre completo «Losa Rimpoche Taxi Cab», y John Cage disfrutaban asustando a las visitas primerizas. Losa se movía por el ático con una caja de cartón que John Cage le ponía encima y el/la invitado/a exclamaba inevitablemente: «¡Tiene miedo, no puede salir!» Pero Losa, al cabo de un rato, alzaba el borde de la caja, salía de debajo y lanzaba una mirada desdeñosa a la visita antes de retirarse a un lugar tranquilo.

En cuanto a las setas, era una afición que le venía de lejos. En 1959 dio una primera clase sobre la identificación de setas y hongos con el horticulturista Guy Nearing en la New School de Nueva York. Parece ser que la costumbre se consolidó y que el banquete anual de los participantes incluso llegó a las famosas páginas culinarias del New York Times. De viaje por Italia en los sesenta participó en un concurso llamado Lascia o Raddoppia (Doble o nada) y como tema escogió las setas. Ganó el primer premio de 10.000 dólares con los que se compró un piano y una furgoneta Volkwagen para la compañía de danza de Merce Cunningham. Cofundó la Sociedad Micológica de Nueva York con algunos de sus alumnos de la New School.

Falleció de un infarto el 12 de agosto de 1992. Merce Cunningham murió por causas naturales en julio de 2009, 17 años después de John Cage.

Merce y John, por Peter Hujar