Gatos y Respeto

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El gato Angel y el músico Brian Eno

Por casualidad encontramos en YouTube parte de una entrevista a Brian Eno. Probablemente fuera hecha en 2018, y la persona que colgó el vídeo lo tituló “Brian Eno y su gato manipulador” (https://www.youtube.com/watch?v=O_0RcB-Vj7M). Brian Eno debe llevar cierto tiempo contestando a una pregunta cuando aparece un precioso gato negro que, sin dudarlo un momento, salta encima de la mesa de trabajo, decidido a que le acaricie. El músico comenta que su gato “busca publicidad”. Al cabo de unos treinta segundos, el felino se coloca en el hombro de un impertérrito Brian Eno que intenta seguir con la entrevista.

Angel, pues así parece que se llama el gato, sigue haciendo de las suyas. Brian Eno explica que “no soporta que no se ocupe de él”. Después de estar un rato en el suelo, vuelve a saltar a la mesa, colocándose detrás del brazo izquierdo del músico, pero este se inclina discretamente hacia la derecha para que Angel pueda salir en el plano.

Angel deja pasar un minuto antes de subirse al regazo de Brian Eno y casi inmediatamente de nuevo a su hombro, colocándose de tal forma que el músico no tiene más remedio que sujetarle para que no se caiga. Angel, que ha conseguido lo que quería desde el principio, no se mueve durante el resto de la entrevista.

No es ninguna noticia que a Brian Eno le gustan los gatos. Hay una foto suya en blanco y negro, con un gato blanco colgado de su hombro y apoyado en su brazo. Ambos miran a la cámara. Es una curiosa composición delante de una caravana y el músico es muy joven. Nos atrevemos a decir que es anterior a la fundación de Roxy Music.

Brian Eno fue uno de los seis primeros miembros del grupo Roxy Music, formado en 1970, que se convertiría en uno de los más influyentes de la historia moderna de la música. Al principio, Brian Eno no salía al escenario, se ocupaba de la mesa de mezclas y procesaba el sonido con un sintetizador VCS3, además de hacer los coros. Pero acabó tocando en el escenario, siempre con trajes muy llamativos.

Roxy Music

Dejó el grupo en 1973, después de la gira de promoción del segundo álbum, debido a sus desacuerdos con el cantante Bryan Ferry y porque la vida de las estrellas de rock le aburría. Según Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music: “Teníamos un cantante muy guapo, pero en el escenario todos miraban a Eno porque era una persona como de otro planeta”.

A continuación grabó varios álbumes en solitario y a mediados de los setenta empezó a explorar terrenos minimalistas que le llevarían a lo que él denominó “ambient music” y describió como “una música capaz de tranquilizar y crear un espacio donde pensar, que pueda ser ignorada y a la vez interesante”.

Reconoce que otros habían compuesto este tipo de música, pero añade que “le di un nombre, y al hacerlo, creé una diferencia. De pronto se hizo real. Los nombres son muy importantes”. Las dos fotos suyas sentado en un sofá con un gato atigrado corresponden a esta época.

Brian Eno siempre se ha descrito a sí mismo como “un no-músico” y concibe sus interpretaciones como “tratamientos”. Además de sus álbumes en solitario, colaboró en los años setenta y ochenta con músicos de la talla de Nico, Robert Fripp, Harmonia, Genesis, Cluster, Harold Budd, David Bowie y David Byrne.

También es un solicitado productor que se ha ocupado de discos de John Cale, John Hassell, Talking Heads, Ultravox, U2 y Coldplay, entre otros muchos. Una de sus colaboraciones más famosas tuvo lugar en los noventa cuando se unió a U2, Luciano Pavarotti y más artistas para formar Passengers. En 1995 lanzaron el álbum “Original Soundtracks 1”, del que el single “Miss Sarajevo” se colocó en el sexto puesto del ranking británico.

Un año antes, los diseñadores Mark Malamud y Erik Gavriluk, que entonces trabajaban para Microsoft, le pidieron que compusiera una pieza para el proyecto Windows 95. Así nacieron los seis segundos de sonido musical de arranque del sistema operativo, “El sonido Microsoft”.

En una entrevista, Brian Eno dijo: “No debía durar más de 3 ¼ segundos. La idea de componer algo tan corto me divirtió y acabé con 84 piececitas musicales. Cuando volví a composiciones de unos tres minutos, me pareció disponer de océanos de tiempo”.

Ha compuesto música para numerosas películas, entre la que mencionaremos “The Lovely Bones”, de Peter Jackson, estrenada en 2009. Ese mismo año fue el comisario del “Luminous Festival” en la Ópera de Sídney, donde reapareció en los escenarios después de muchos años en una interpretación improvisada con el trío The Necks.

Brian Eno, cuyo nombre completo es Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno, nació el 15 de mayo de 1948 en el condado de Suffolk, Gran Bretaña. Estudió en el Saint Joseph’s College de Ipswich y en la Escuela de Arte Winchester, licenciándose en 1969. Después de asistir a una conferencia de Pete Townshend, de The Who, se dio cuenta de que podía “hacer” música aunque carecía de una educación musical formal.

En marzo de 2020 publicó con su hermano Roger Eno, once años menor que él, el álbum colaborativo “Mixing Colours”. Por cierto, el anuncio de Purina que reza “Siete variedades de Purina porque el gato de Brian Eno cree que seis son un aburrimiento” es falso, a pesar de que se ha paseado por la red con toda credibilidad.

Esta entrada es para Elena “Muti”, que no solo ama a los gatos, también es una enciclopedia andante de pop y rock.


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Gatos, canciones y poemas de María Elena Walsh

María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Buenos Aires y falleció el 10 de enero de 2011 en esa misma ciudad, dos fechas llenas de sol y luz en el hemisferio austral. Y nos parece que fue una mujer llena de luz, alegría y vida. En Argentina, la mayoría de niños nacidos a partir de los años sesenta crecieron escuchando sus canciones, con letras como estas:

El reino del revés

Escribió numerosas canciones, poemas y cuentos de gatos, y también sabemos que desde su regreso a Buenos Aires a mediados de los años cincuenta siempre hubo uno en su casa. Sin embargo, solo hemos encontrado una foto suya con un gato, realizada en 1971 por el gran fotógrafo Pepe Fernández, a quien dedicó la canción “Zamba para Pepe”.

María Elena Walsh fotografiada por Pepe Fernández en 1971

Incluso sin fotos, creemos que debemos dedicar una entrada a la poetisa, cantautora, escritora y compositora que escribió maravillosas canciones infantiles y poemas. Incluimos portadas de discos, fotos de gatos bonaerenses y más. En cierto modo su obra puede considerarse revolucionaria al ofrecer a los niños un concepto totalmente diferente al habitual en canciones infantiles. María Elena Walsh, como Edward Lear (https://gatosyrespeto.org/2015/08/16/el-gato-old-foss-y-edward-lear/) (https://gatosyrespeto.org/2020/06/11/la-gata-y-el-buho/), creía en el absurdo.

Por ejemplo, escribió el siguiente Limerick “Una vaca que come con cuchara/y que tiene un reloj en vez de cara,/que vuela y habla inglés,/sin duda alguna es/una vaca rarísima, muy rara”. Como habría dicho Lear, se trata de una vaca “runcible”. Es probable que esta “comprensión” del absurdo se debiera a que su padre, desde muy pequeña, le cantó “limericks” ingleses.

María Elena de adolescente

Creció en una amplia casa con jardín en el Gran Buenos Aires donde también había gatos. Fue a una escuela típica de la clase media, pero en su casa reinaba un ambiente mucho menos estricto de lo habitual en la época. Su primer libro de poemas, “Otoño imperdonable”, que publicó a los 17 años después del fallecimiento de su padre, fue elogiado por escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Silvina Ocampo, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, entre otros.

Gato de Buenos Aires

Publicó un segundo poemario en 1951, “Baladas de un ángel”, pero la situación política e intelectual, así como la falta de libertad sexual, la empujaron a irse a París con su amiga y compañera la poetisa tucumana Leda Valladares. Durante el trayecto que las llevó a Europa, formaron el dúo “Léda et Marie” para interpretar casi exclusivamente temas tradicionales del noroeste argentino.

Chacarera de los gatos

En la capital francesa subieron a escenarios tan diversos como el del Crazy Horse o el de la Universidad de la Sorbona, y estuvieron entre las precursoras de la defensa del folclore. No tardaron en codearse con cantautores como Georges Brassens (https://gatosyrespeto.org/2015/05/03/el-gato-y-george-brassens/), Jacques Brel o Barbara. Adquirieron cierta fama y grabaron varios discos. En París, hacia 1954, empezó a escribir canciones dedicadas a los niños.

Chacarera de los gatos

De hecho, existe en París un calle llamada “Rue du chat qui pêche” (Calle del gato que pesca) – dicen que la más estrecha de la ciudad  – cuyo nombre se debe a la siguiente leyenda: Parece ser que un gato negro siempre acompañaba a un canónigo o un alquimista (esto último no queda claro) cuando iba a pescar al río Sena; el gato golpeaba el suelo con sus patas y los peces picaban. Tres universitarios creyeron estar ante el diablo en persona y tiraron al pobre gato al río. El canónigo/alquimista desapareció. Pero cuál no fue la sorpresa de los estudiantes cuando reapareció unos meses después con el mismo gato.

Calle del gato que pesca, París

Es probable que María Elena conociera la leyenda, pero la letra de su canción no está basada en ella. Eso sí, no nos cabe duda de que el nombre de la calle la empujó a componerla.

El gato que pesca

Leda y María Elena regresaron a Buenos Aires en 1956. Dos años después, la directora de televisión María Hermina Avellaneda convenció a María Elena para que escribiera libretos de programas infantiles. El éxito fue rotundo y siguió componiendo canciones para espectáculos que el dúo ponía en escena.

El gato que pesca

En 1964 la pareja se separó, cada una deseosa de seguir su propio camino. Doña Disparate y Bambuco fue su última presentación conjunta. María Elena dio un recital en el Teatro Regina en 1968 titulado “Juguemos en el mundo. Recital para ejecutivos”, que no tenía nada que ver con canciones infantiles. La repercusión fue tremenda; eran canciones de protesta, pacifistas y feministas.

Ya en 1965 coincidió nuevamente con la fotógrafa Sara Facio, con la que había estudiado en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Y en 1968 fue Sara la encargada de realizar las fotos del famoso recital. Pero no decidieron compartir su vida hasta el año 1975, cuando habían pasado casi diez años desde su reencuentro.

María Elena fotografiada por Sara

En plena dictadura militar, harta de la censura y de todo lo demás, decidió dejar las representaciones teatrales y se refugió en el periodismo. En los llamados “años de plomo”, la época más negra del terror, tuvo el valor de escribir artículos como “Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes” denunciando abiertamente a la censura de entonces.

Gato tango

Después de librar una dura lucha contra el cáncer entre 1981 y 1983, año en que Argentina recuperó la democracia, María Elena Walsh se involucró en varios proyectos políticos y regresó a la televisión con Maria Hermina Avellaneda y Susana Rinaldi en el programa “La Cigarra”.

Jardín Botánico de Buenos Aires

Pero será mejor dejar que Sara Facio, la compañera con la que compartió su vida durante 38 años, nos hable de ella: “En la vida privada lo que más hacía era escuchar música y leer. Después le gustaban también las cosas de la casa, las mascotas, siempre tuvo gatos, y recibir a la tardecita, siempre a uno o dos amigos, no reuniones grandes. Lo que ella llamaba ‘le petit comité’”.

Sara Fancio con un gato

Los textos de María Elena Walsh parecen muy sencillos a primera vista, pero solo trabajándolos mucho podían adquirir esa enorme simplicidad. Nuestro texto favorito tal vez sea un relato titulado “Murrungato del zapato”, la historia de un gato y una planta. Les dejamos aquí el enlace por si les apetece leerlo: https://docs.google.com/document/d/1ifS_wD54Pk9PITVgZk6WdAOuZKuHfUXd7HmGQC4uD1E/edit

Jardín Botánico de Buenos Aires

Queremos dedicar esta entrada a Yolanda. De no ser por ella, ignoraríamos la existencia de la fantástica mujer que fue Maria Elena Walsh. Gracias, Yolanda.


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Gatos y jazz

Jack Owens, su gato negro y Bud Spires.

A los músicos de jazz se les suele llamar “gatos”, sobre todo en inglés. Parece ser que la denominación remonta a los años veinte del siglo pasado cuando el jazz empezó a hacerse popular. Los músicos de jazz, al igual que los gatos, preferían la noche al día, dependían de sí mismos, se buscaban la vida, solían caer de pie y no encajaban con la sociedad “normal”.

Stan Getz

La primera fotografía de esta entrada no es de dos músicos de jazz, sino de blues. Son Jack Owens, su gato negro, y Bud Spires, los tres en el porche del primero donde solían tocar para los numerosos visitantes. Por cierto, los músicos de blues creían que los gatos negros traían buena suerte.

Louis Armstrong

A pesar de llamarse “gatos” o “cats”, no hemos encontrado muchas fotos de músicos de jazz con sus gatos. Uno de ellos es el pianista Cecil Percival Taylor, al que podemos ver en una instantánea realizada en los años sesenta por el fotógrafo Charles Rotmil. En principio, si un gato está sentado en el piano de un músico, parece indicar que vive con él.

Cecil Taylor y su gato (años 60) Foto de Charles Rotmil

Cecil Taylor fue uno de los pioneros del free jazz. Su carrera abarca más de 50 años con decenas de discos grabados. Nació el 25 de marzo de 1929 en Nueva York, la misma ciudad en la que falleció el 5 de abril de 2018. Fue un maestro de la improvisación a partir de estructuras armónicas fijas, algo nada habitual en los años cincuenta, pero no logró notoriedad hasta los años setenta.

Sabemos que el compositor, arreglista, poeta y músico Bob Downes tenía un gato siamés llamado Rolly gracias a la foto interior del álbum “Electric City” y por la contraportada del mismo LP, donde le vemos tocando la flauta, su instrumento favorito con el saxo entre los veinticinco que dominaba.

Open Music – Electric City (contraportada)

Nacido en Plymouth, Reino Unido, el 22 de julio de 1937, es conocido como líder del Open Music Trio, un grupo de jazz de vanguardia que formó en 1968, y por sus composiciones de rock y blues. Grabó su primer disco con Philips Records antes de fundar su propia discográfica, Openian.

Bob Downes, Bob Cockburn y el gato Rolly

Otros músicos de jazz no se limitan a que en las portadas de sus discos aparezcan gatos; por ejemplo, el músico argentino Leandro Barbieri se apodaba “Gato”. Este maestro del saxo tenor nació en Rosario, Argentina, el 28 de noviembre de 1932, y está considerado como uno de los pioneros del jazz latino. Sin embargo, en una entrevista realizada un año antes de su fallecimiento en Nueva York en 2016, dijo: “No tengo nada que ver con eso, los músicos de jazz no me consideran un músico de jazz y los músicos latinos no me consideran un músico latino”.

Además de una extensa discografía, fue el autor de varias bandas sonoras, entre ellas las de “El último tango en París”, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972.

Existen dos fotos muy famosas de Thelonious Monk con un gato siamés. Después de observarlas con detenimiento, nos atrevemos a decir que no fueron hechas el mismo día, aunque eso no significa que Monk tuviera gatos. Ese probablemente fuera uno de los 306 gatos de Nica Rothschild. Cuesta creer que Nica tuviera tantos a la vez, incluso repartidos en todos los años de su estancia en Nueva York, pero era una mujer muy especial.

Thelonious Monk

Fue la hija menor de Charles Rothschild, entomólogo por gusto y financiero por obligación, que se suicidó cuando su hija tenía 12 años. Su nombre completo era Kathleen Annie Pannonica, este último en honor a la Eublemma pannonica, una polilla muy poco común. Nica nació en 1913, estudió en Múnich, y con poco más de veinte años aprendió a pilotar un avión. Se casó en 1935 con el barón francés Jules de Koenigswarter y vivieron en un castillo en el noroeste de Francia. Tuvieron dos hijos.

Al estallar la II Guerra Mundial, Jules se unió al ejército de la Francia Libre de De Gaulle en África. Después de dejar a sus hijos en Nueva York, Nica trabajó como codificadora en Ghana, Congo y África del Norte. Al finalizar la guerra, el barón se convirtió en diplomático, tuvieron tres hijos más y vivieron en diversos países.

La relación con su marido se hizo difícil, y en 1953 dejó al barón y a sus cinco hijos en Ciudad de México para mudarse a Nueva York. Hacía mucho que a Nica le gustaba el jazz, y un día, en casa de un amigo, escuchó el famoso tema “Round Midnight”, de Thelonious Monk. La pianista y compositora de jazz Mary Lou Williams le presentó al músico durante el “Salón del Jazz 1954”.

Nica se instaló en una suite del hotel Stanhope, delante del Museo Metropolitan de Nueva York, y se convirtió en la protectora de numerosos músicos de jazz, como Miles Davis, Teddy Wilson y Charles Mingus, entre otros. Les compraba comida si hacía falta, les llevaba de un lado a otro en su Bentley y les apoyaba.

Charlie Parker no estaba entre sus más allegados, pero apareció en su suite en marzo de 1955 en mal estado y murió al día siguiente, creando un escándalo. El director del hotel la echó y Nica acabó comprándose una casa modernista en Nueva Jersey con vistas a Nueva York, del otro lado del río Hudson, a la que sus amigos rebautizaron “Catville” (Villagatos) por los 300 felinos a los que Nica abrió sus puertas.

Nica Rothschild

El músico con el que tuvo una relación amistosa inquebrantable fue Thelonious Monk. Puede decirse que cuidó de él desde 1954 hasta 1982, año en que el pianista falleció. Monk y su esposa Nellie se mudaron a mediados de los setenta a casa de Nica. Algunos dicen que a Monk no le gustaban los gatos, pero nos parece extraño que aceptara vivir en un lugar donde eran los reyes.

Thelonious Monk

Nica comparó a Thelonious Monk con Beethoven. El músico era inestable, padecía regularmente terribles depresiones, y Nica ayudó a Nellie a enfrentarse a estos episodios. El jazz cambió, la música evolucionó, pero Nica siguió fiel al bebop; incluso llegó a decir que Miles Davis “se había vendido”. Los Beatles, los Rolling Stones, Little Richard, Elvis Presley no la emocionaban. No menos de veinticuatro temas de jazz le fueron dedicados.

Thelonious y Nica

Hemos empezado con una foto de dos “bluesmen” con un gato negro y acabamos con la portada de una pareja con un gato blanco.


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Los gatos de Andrew Lloyd Webber

Acaba de estrenarse la nueva versión cinematográfica del musical de Andrew Lloyd Webber “Cats”, dirigida por Tom Hooper, y nos ha parecido una buena excusa para hablar de los gatos de quien que puso música a los poemas del libro “Los gatos sensatos del viejo Possum”, del británico T.S. Eliot (https://gatosyrespeto.org/2018/12/20/los-gatos-sensatos-del-viejo-possum/) y (https://gatosyrespeto.org/2014/01/29/gatos-por-t-s-elliot/).

Hace unos años, y hablando de gatos en general, Andrew Lloyd Webber dijo: “Siempre he amado a los gatos, desde que tengo uso de razón. Mi madre me leía poemas de “Los gatos sensatos del viejo Possum”, de T.S. Eliot, cuando era muy pequeño. Mi primer gato fue un siamés llamado Perseus (Perseo). No sé por qué se llamaba Perseus, no es un nombre muy siamés. Es griego, más bien. Pero era un precioso gato seal point muy inteligente. Ahora tengo cuatro maravillosos turcos de Van, gatos nadadores. Vienen de un sitio llamado lago de Van, en Turquía oriental”. (https://gatosyrespeto.org/2014/04/03/el-gato-de-van/)

Nueva York, 1977

En diciembre de 2018, el compositor aceptó encantando que le nombraran presidente honorario del Club del Gato de Van. Ahora no tiene cuatro, sino tres gatos de Van, Mika, Oddy y Fez. El maravilloso Ozzy ya no está.

Con Mika, Oddy y Fez

En una entrevista reciente habló del libro de T.S. Eliot: “Los poemas que escribió para sus ahijados son extraordinarios. Pero creo que también pensó en los padres que iban a leérselos a sus hijos. Son observadores, brillantes, ingeniosos. Entendía al gato”.

Con Valerie Eliot

Andrew Lloyd Webber tiene en su haber veinte musicales, algunos muy famosos, como “Jesucristo Superstar”, que levantó un revuelo a principios de los años setenta; “Evita”, estrenado en 1976, acerca de la vida de Eva Perón, posteriormente adaptada a la gran pantalla, y “El fantasma de la ópera”, estrenado en el West End en 1986 y dos años después en Broadway, otro enorme éxito que sigue en cartel y recorriendo el mundo. “Sunset Boulevard”, de 1993, basado en la película “El crepúsculo de los dioses”, de Billy Wilder, a pesar del éxito y de numerosas giras internacionales perdió dinero debido al enorme coste del montaje y a varias batallas legales. Su último musical hasta la fecha es “School of Rock”, estrenado en 2015 en Londres y basado en la película “Escuela de rock”, de Richard Linklatter.

Ozzie

Andrew Lloyd Webber nació en Londres el 22 de marzo de 1948. Su padre William era el director del London College of Music (Escuela de Música de Londres), su madre Joan Hermione daba clases de piano y su hermano menor Julian es chelista. De joven tocaba el piano, el violín y la trompa, y soñaba con convertirse en el inspector jefe de “Monumentos antiguos de Gran Bretaña”.

Su padre William con Perseus

Ingresó en la facultad de Historia de Oxford en 1965, pero al año dejó la universidad para empezar a trabajar en el musical “The Likes of Us”, que no fue producido hasta 2005. Era su primera colaboración con Tim Rice, el letrista de “Joseph”, “Jesucristo Superstar” y “Evita”.

Con Otto

Antes de “Evita”, Andrew Lloyd Webber quiso hacer un musical titulado “Jeeves”, inspirado en el famoso mayordomo de los libros de P.G. Wodehouse, pero Tim Rice se negó. “Jeeves” se estrenó en 1974 con letras de Alan Ayckbourn y resultó un fracaso. Rice y Webber volvieron a unirse para el exitoso “Evita”, estrenado en 1974. Como casi todas sus composiciones, el musical fue acusado de plagio.

Ozzy, octubre de 2012

Pero el auténtico éxito no le llegó hasta “Cats” en 1981, con una puesta en escena del director de la Royal Shakespeare Company y decorados diseñados por Trevor Nunn. “Cats” es uno de los musicales que ha permanecido más tiempo en el West End y en Broadway. Se estrenó en el teatro New London en 1981, estuvo en cartel durante 21 años y fue galardonado con el Premio Olivier y el Premio del Evening Standard al Mejor Musical. En 1983, después de su estreno en Broadway, ganó siete premios Tony, entre ellos el de Mejor Musical, y se representó durante 18 años. Desde su estreno en Londres, el musical “Cats” ha recorrido el mundo, y ha sido visto por más de 81 millones de espectadores en más de cincuenta países y traducido a más de veinte idiomas. Se considera uno de los musicales más populares de la historia.

El considerable éxito de “Cats” en Londres y en Broadway se debe en gran parte a unos extravagantes decorados y a una grandiosa puesta en escena. Le siguió “Starlight Express”, un musical roquero protagonizado por una locomotora a vapor que intenta competir con las actuales. Representado 7.409 veces en Broadway entre 1984 y 2002, es el musical más exitoso en Alemania, país en el que puede verse en un teatro especial desde 1988. Todos los intérpretes actúan sobre patines. Y no olvidemos que Andrew Lloyd Webber era un apasionado de modelismo ferroviario en su juventud.

En 1986 se estrenó “El fantasma de la ópera”, ganador del Premio Olivier en Londres y del Tony en Broadway, donde fue el espectáculo con más representaciones, llegando a las diez mil el 11 de febrero de 2012.  También fue el musical con mayor recaudación (5,6 mil millones de dólares) hasta 2014, cuando le desbancó “El rey león”.

“Cats” – Londres, 2014

En los años ochenta, el compositor se centró en su compañía de producción Really Useful Theatre Group, Inc. En abril de 1990 anunció que dejaría de componer durante un tiempo y se dedicaría al cine, quizá a una versión de “Cats” con Steven Spielberg como productor a través de Amblimation, pero la idea se abandonó al cerrar el estudio.  A finales de 2013, Universal Studios anunció que el proyecto estaba en marcha con Working Title en la producción y Spielberg como productor ejecutivo.

Idris Elba en el personaje de Macavity (2019)

A pesar de anunciar que dejaba de componer, produjo “Sunset Boulevard” en 1993 y ha seguido estrenando un musical cada tres años de media hasta “Escuela de rock” (2015).

Judi Dench en el personaje del viejo Deuteronomio (2019)

En 2000 compró Stoll Moss, una de las más importantes empresas teatrales de Gran Bretaña por 85 millones de libras, convirtiéndose en uno de los principales dueños de teatros de Londres. Tiene siete salas en la ciudad, entre las que destacaremos el Theatre Royal, el Drury Lane y el London Palladium. Es el único propietario de teatros que reinvierte hasta el último penique de beneficios en sus locales.

En la piscina con Fez

Fue nombrado caballero por Su Majestad la Reina en 1992 y par vitalicio del Reino en 1997. Para celebrar su septuagésimo cumpleaños, HarperCollins publicó la autobiografía “Unmasked” en marzo de 2018, que se convirtió inmediatamente en un superventas.

“Cats” en Broadway, 2016


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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en “Batman” (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

“Batman”, con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004


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El gato Losa, silencio, setas y el compositor John Cage

John Cage y su gato Losa

John Cage no solía llamarse a sí mismo compositor, sino “inventor”. Estudió música con Arnold Schoenberg, a quien en una entrevista le preguntaron si alguno de sus alumnos le había parecido interesante y contestó, al cabo de unos segundos: “Había uno, John Cage, pero no era un compositor, sino un inventor… genial”.

John Cage tal vez fue el compositor más significativo, innovador y controvertido del siglo XX, un pionero del indeterminismo en la música, de la electroacústica y del uso de instrumentos poco habituales. Asimismo, jugó un importante papel en el desarrollo de la danza moderna a través de su relación con el coreógrafo Merce Cunningham. En una de las composiciones que le hicieron famoso, 4’33”, el músico o los músicos no hacen nada durante 4 minutos y 33 segundos (https://www.youtube.com/watch?v=Oh-o3udImy8). Pero al contrario de lo que se cree, el contenido de la composición no es el silencio, sino los sonidos de ambiente que oye el público durante ese tiempo. También estuvo entre los primeros en utilizar el “piano preparado”, cuyo sonido se altera mediante la colocación de objetos entre las cuerdas y los martillos.

Con Nicolas Slonimsky

Influido por las culturas del este y sur de Asia, estudió filosofía hindú y budismo zen en los años cuarenta, lo que le llevó a pensar en la música aleatoria o controlada por el azar. Empezó a desarrollarla en 1951 después de leer el libro oracular chino I Ching, que usó a partir de entonces como herramienta de composición. No sorprende que sus teorías y obras no siempre fueran bien recibidas en la época. En los cincuenta y sesenta, muchos le tacharon de bromista, charlatán y anarquista. Durante la presentación de Eclipticalis With Winter Music por la Filarmónica de Nueva York en 1964, una tercera parte del público salió de la sala y algunos músicos le silbaron. Pero no fue nada comparado al monumental enfado del público en 1913 durante el estreno en París de La consagración de la primavera, de Stravinsky.

John Cage dijo en una entrevista: “Hago lo que me parece necesario. Y esa necesidad surge de mi sentido de la invención, intento no repetir lo que ya conozco”. Compuso todo tipo de música para todos los instrumentos imaginables, y algunas de sus obras incluyen sonidos de radios, de juguetes, de alguien bebiendo agua o cortando verduras.

Nació el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles y pasó parte de su infancia en Detroit antes de regresar a California. De pequeño estudió piano con su tía Phoebe, pero desde muy joven quiso ser escritor. A principios de los treinta recorrió Europa durante dos años, y mientras estaba en París trabajó para el arquitecto Erno Goldfinger, que le presentó a Marcel Duchamp y a otros dadaístas. Compuso sus primeras piezas pianísticas durante una visita a Mallorca. De regreso a California, trabajó como jardinero y cocinero, además de dar conferencias de arte moderno en colegios.

En la cocina

Estudió con Arnold Schoenberg en 1934 y 1935 en Nueva York, donde conoció a la artista Xenia Andreyevna Kashevaroff, de la que se enamoró perdidamente. Se casaron el 7 de junio de 1935 en el desierto de Yuma y se fueron a vivir a California. Desde allí, se trasladaron a Seattle y posteriormente a Chicago para dar clases en la Escuela de Diseño e intentar formar una sociedad de música experimental. Ante la imposibilidad de realizar este sueño, se mudaron a Nueva York, y vivieron en el piso de Max Ernst y Peggy Guggenheim. Como había dejado sus instrumentos de percusión en Chicago, empezó a componer en el piano preparado obras muy apreciadas por diversos coreógrafos, entre ellos Merce Cunningham, que acabaría siendo su compañero sentimental hasta su muerte. John Cage se divorció de su esposa en 1945.

John Cage y Merce Cunningham (1948)

Poco a poco, a partir de los años cincuenta, empezó a darse a conocer con sus composiciones “del azar”. Daba conferencias y conciertos en Europa y Japón con sus colaboradores de música electrónica y con la Compañía de Danza Merce Cunningham. Enseñó música experimental en la Universidad Wesleyan, institución que publicó su primer libro, Silence, en octubre de 1961. Entre las cientos de obras que compuso, cabe destacar cinco óperas, todas ellas llamadas Europera (de la I a la V).

La biblioteca

Pero además de la música, John Cage tenía otras dos pasiones, las setas y un gato negro llamado Losa. Se sabe que tuvo otro gato negro antes de Losa, llamado Skookum, pero un operario que arreglaba algo en su piso le dejó escapar. El compositor se lo tomó tan mal que un amigo suyo llegó a decirle que quizá debía volver “a la escuela zen”. Losa, de nombre completo “Losa Rimpoche Taxi Cab”, y John Cage disfrutaban asustando a las visitas primerizas. Losa se movía por el ático con una caja de cartón que John Cage le ponía encima y el/la invitado/a exclamaba inevitablemente: “¡Tiene miedo, no puede salir!” Pero Losa, al cabo de un rato, alzaba el borde de la caja, salía de debajo y lanzaba una mirada desdeñosa a la visita antes de retirarse a un lugar tranquilo.

En cuanto a las setas, era una afición que le venía de lejos. En 1959 dio una primera clase sobre la identificación de setas y hongos con el horticulturista Guy Nearing en la New School de Nueva York. Parece ser que la costumbre se consolidó y que el banquete anual de los participantes incluso llegó a las famosas páginas culinarias del New York Times. De viaje por Italia en los sesenta participó en un concurso llamado Lascia o Raddoppia (Doble o nada) y como tema escogió las setas. Ganó el primer premio de 10.000 dólares con los que se compró un piano y una furgoneta Volkwagen para la compañía de danza de Merce Cunningham. Cofundó la Sociedad Micológica de Nueva York con algunos de sus alumnos de la New School.

Falleció de un infarto el 12 de agosto de 1992. Merce Cunningham murió por causas naturales en julio de 2009, 17 años después de John Cage.

Merce y John, por Peter Hujar


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Gatos, el maestro y Frank Zappa

Se sabe que a Franz Zappa le gustaban los gatos gracias a la portada del disco “Zappa – London Symphony Orchestra Vol. II”, con el director Kent Nagano, que salió al mercado en 1987. Parece ser que el gato en cuestión se llamaba Marshmoff porque cuando Diva, la hija menor del músico, empezaba a hablar, no sabía pronunciar la palabra “mushroom” (champiñón) y decía algo parecido a “marshmof”.

En una foto muy graciosa hecha en 1970 por John Olson, perteneciente a una colección llamada “Estrellas del rock y sus padres”, se ve a Zappa con los brazos cruzados junto a sus padres Francis y Rosemary en el salón de la casa del músico, pero hay otra casi idéntica en la que lleva un gato en brazos, y no es un fotomontaje.

En su casa de Los Angeles con sus padres y su gato, 1970

Frank Zappa tenía un gran amigo llamado Nicolas Slonimsky que también amaba a los gatos y le puso al suyo el nombre de “Grody-to-the-max” por el tema “Valley Girl”, en el que Moon, la hija mayor de Zappa, se burlaba del vocabulario de las chicas pijas del Valle de San Fernando. “Grody to the max” podría traducirse como “mega asqueroso”.

Nicolas Slonimsky y el gato Grody-to-the-max

Moon Zappa

Slonimsky y Zappa no podían ser dos personas más dispares y con una notable diferencia de edad, Zappa tenía 41 años, Slonimsky, 87. El primero nació en 1894 en Rusia y emigró a Estados Unidos después de la revolución. Era director de orquesta, escritor, pianista, compositor, musicólogo y lexicógrafo. Un buen día, Frank Zappa buscó su número de teléfono en la guía después de leer el libro “Thesaurus of Scales and Melodic Patterns” (Tesauro de escalas y patrones melódicos), que le entusiasmó y rebautizó como “La biblia de la improvisación”. Zappa le enseñó algunas de sus composiciones clásicas, y el musicólogo se quedó atónito ante la calidad de la música. En una entrevista contó que su primera impresión fue que habían sido compuestas por Edgar Varèse de forma póstuma. También dijo: “Eran maravillosas. No se me ocurre nadie en el mundo de la música rock que tuviera los conocimientos y la concentración suficientes para componer algo semejante. Le pregunté dónde había estudiado, esperando que mencionara el nombre de una famosa escuela de música o universidad, pero no había estudiado en ninguna parte. Solo había leído y seguía leyendo partituras”.

Londres 1971

Zappa invitó a Slonimsky a su casa; este tocó una pieza en el piano Bösendorfer del músico, que posteriormente dijo: “Nadie había sacado un sonido tan potente de ese piano como él, y eso sin saltar ni brincar como un loco; le bastó la fuerza de sus brazos y su espíritu”. Esa misma noche le pidió que al día siguiente tocara el tema “Orion” al piano eléctrico con él y su banda, The Mothers of Invention, en una actuación en directo. Era el 11 de diciembre de 1981 y Frank Zappa le presentó como “El maestro, un tesoro nacional”. El público enloqueció. Un año después, recordando ese momento, Nicolas Slonimsky dijo: “Suelo tocar delante de cien o doscientas personas, pero había muchísima gente, incluso gritaban”.

Slonimsky y Zappa

Los dos músicos se hicieron muy amigos, se reunían a menudo para intercambiar ideas musicales y se admiraban mutuamente. La música de la que hablaban quizá esté mejor representada en los últimos álbumes de Zappa, “Civilization Phase III” y “Dance Me This”. Zappa describió a Nicolas Slonimsky como un “motor humano, con un fantástico cerebro y un cuerpo hecho de molibdeno”. Una de las cosas que más le gustaba del erudito era su forma de vestir: “La primera noche, ahí estaba, vestido con ropa que no tenía nada que ver, pero que le quedaba de maravilla y no dejaba duda de que era uno de ‘los hombres auténticos'”.

Hablando de su relación con Frank Zappa, Nicolas Slonimsky decía que era la prueba fehaciente de que la música es un todo, y que los músicos de rock podían ir hacia la música clásica del mismo modo que los compositores de música clásica podían ir hacia el rock. Falleció a los 101 años, el 25 de diciembre de 1995, dos años después de su gran amigo.

Frank Zappa & The Mothers of Invention

En 1989, John McNally, de la KCRW Radio, le pidió a Frank Zappa que nombrará sus diez temas favoritos y fueron estos:

  1. “Octandre” (1923), de Edgard Varèse
  2. La marcha real de “Historia de un soldado” (1918), de Igor Stravinsky
  3. “La consagración de la primavera” (1911), de Igor Stravinsky
  4. El allegretto del Concierto para piano nº 3 (1945), de Bela Bartok
  5. “Stolen Moments”, del disco “Blues and the Abstract Truth” (1962), de Oliver Nelson
  6. “Three Hours Past Midnight” (1956), de Johnny “Guitar” Watson
  7. “Can I Come Over Tonight” (1957), de The Velours
  8. Las seis bagatelas del Cuarteto de cuerda, Op. 9 (1913), de Anton Webern
  9. Sinfonía, Op. 21 (1927), Anton Webern
  10. Concierto para piano nº 3 (1931), de Maurice Ravel

El 4 de diciembre de 1971, mientras Frank Zappa y The Mothers of Invention daban un concierto en el casino de Montreux, Suiza, en el marco del Festival de Jazz de Montreux, el edificio empezó a arder. El incendio fue causado por un fan que disparó un lanzabengalas y los músicos perdieron todo su equipo por un valor en la época de 50.000 dólares, lo equivalente a unos 350.000 dólares actuales. El grupo Deep Purple, que estaba presente porque al día siguiente empezaban a grabar un disco con la unidad móvil de los Rolling Stones, fueron testigos del incendio e inmortalizaron el momento en la celebérrima “Smoke on the Water”.

En Londres

Al cabo de una semana, durante una actuación en el Rainbow Theatre de Londres, un miembro del público empujó a Zappa, haciéndole caer del escenario al suelo de cemento. Al principio, sus compañeros creyeron que había muerto. La caída le ocasionó graves fracturas en la cabeza, espalda, pierna y cuello, además de un aplastamiento de la laringe, por lo que al recuperarse había perdido algo de voz. Regresó a los escenarios en septiembre de 1972 apoyado en una muleta.

Frank y Gail

Frank Zappa nació el 21 de diciembre de 1940. Se casó por segundo vez en 1967 con Adelaide Gail Sloatman, de la que “se enamoró en un par de minutos”, según decía, y con la que tuvo cuatro hijos, Moon Unit, Dweezil, Ahmet y Diva. Falleció el 4 de diciembre de 1993, veintiún años después del incendio del casino de Montreux.


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Gatos siameses, sintetizadores y Wendy Carlos

En 1968, Wendy Carlos reconstruyó electrónicamente en un sintetizador Moog los seis Conciertos de Brandenburgo de Johann Sebastian Bach, dando lugar al famosísimo álbum platino “Switched-On Bach”, ganador de tres premios Grammy. El mundo descubrió que los sintetizadores eran instrumentos musicales y no solo extrañas máquinas con las que unos investigadores sacaban curiosos sonidos en estudios.

Wendy Carlos nació el 14 de noviembre de 1939 en el seno de una familia de clase trabajadora en Pawtucket, Rhode Island. Su madre tocaba el piano; un tío, el trombón, y otro, la trompeta y la batería. Empezó a estudiar piano a los seis años y compuso su primera pieza a los diez. A los catorce ganó una beca por haber construido un ordenador casero.

Nago

Se licenció en Música y Física en la Universidad Brown en 1962. Mientras trabajaba como editora en Gotham Recording, se hizo amiga de Robert Moog, el inventor del sintetizador del mismo nombre, y acabo siendo una de sus primeras clientas, además de influenciarle, ayudarle a refinar sus aparatos y convencerle de que cambiara los teclados para conseguir mayor sensibilidad.

Pandora y la impresora

 

En 1971 compuso y grabó varios temas para la banda sonora de la película “La naranja mecánica”, de Stanley Kubrick, como su reinterpretación de la “Sinfonía fantástica” de Berlioz usada en la escena del principio. Volvió a colaborar con el realizador en la música de “El resplandor”. Walt Disney le encargó varios temas para la primera entrega de “Tron” en los que incorporó una orquesta y un coro, así como varios sintetizadores analógicos y digitales.

Pica jugando

Uno de sus álbumes más influyentes es “Digital Moonscapes”, donde exploró por primera vez la posibilidad de trabajar con una orquesta digital, además de experimentar con el órgano del Royal Albert Hall. El disco está inspirado en las principales lunas del sistema solar, y añadiremos que Wendy Carlos es una consumada fotógrafa de eclipses de sol.

Pica

 

Subi a los 18 años

Además de una precursora de la música electrónica, por algo la llaman “la madrina de los sintetizadores”, también es una apasionada de los gatos siameses. Sus primeros gatos fueron Nago, su madre Pica y su primo Subi, el mayor de los tres. Creó una maravillosa web (http://www.wendycarlos.com/photos2.html#critters) en la que dedica secciones a sus gatos, sus perros y, claro está, a todos sus sintetizadores. Describe con mucha emoción la muerte de Pica a los quince años, y de Nago, que se fue demasiado joven. Sin embargo, Subi (Subito) vivió hasta los veinte años. Después de Nago llegó Pandy (Pandora), una siamesa Chocolate Point como Pica, muy inteligente, despierta e interesada en todo, y al poco, Charly, que ya tenía cinco meses y no era muy listo. Pero eso tiene una explicación: Charly, un siamés de marcas perfectas, había sido comprado por una pareja que no tenía ni idea de gatos y les pareció demasiado activo. Cuando llegó al loft de Wendy, tenía mucho miedo y no dejaba que nadie le tocara.

Subi

Como se ve en las fotos, los gatos pueden pasearse por el estudio de Wendy Carlos, tumbarse en cualquier aparato y, por lo que dice, interrumpirla cuando quieren para pedir caricias. En una de las fotos, probablemente realizada a finales de los setenta, está delante de un sintetizador de doble teclado y se ve un loro encima de uno de los monitores. La última entrada en la web es de 2008, Charly acababa de cumplir diez años. Desde entonces no ha vuelto a publicar noticias de Pandy y de Charly.

La compositora no nació llamándose Wendy, sino Walter. A los seis años estaba convencida de que era una niña y no entendía por qué todo el mundo a su alrededor se empeñaba en vestirla y tratarla como a un chico.

Walter Carlos

Al trasladarse a Nueva York en los sesenta, se enteró de que era transgénero y comenzó un tratamiento hormonal a principios de 1968 que fue cambiando su aspecto físico. Siempre que debía aparecer en público, en una actuación en directo o en televisión, se maquillaba, sombreándose las mejillas y la barbilla para aparentar tener barba y se ponía una peluca de hombre. Gracias al enorme éxito de “Switched-On Bach”, pudo someterse a una operación de cambio de sexo en mayo de 1972; sin embargo, durante toda la década de los setenta siguió publicando álbumes bajo el nombre de Walter Carlos.

Trío de gatos

Por fin desveló su secreto en una serie de entrevistas realizadas por Arthur Bell entre diciembre de 1978 y enero de 1979 para el número de mayo de la revista Playboy. En 1985 habló de su transición: “El público demostró una tolerancia asombrosa, o quizá era mera indiferencia… Nunca fue necesario que yo montara semejante farsa. Perdí años de mi vida”.

Publicó su primer álbum en 1968, “Switched-On Bach”, y el decimotercero en 1995, “Tales of Heaven and Hell”, además de cinco recopilaciones, la última en 2005.

 


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Una gata llamada Sloopy y Rod Mckuen

El cantante y poeta estadounidense Rod McKuen adoraba a los gatos y dedicó un largo poema a una gata llamada Sloopy. En una entrevista realizada el 30 de diciembre de 1969 en el “Mike Douglas Show”, el presentador le preguntó por el poema y Rod McKuen contestó que, en realidad, era la combinación de dos gatos, un macho llamado A Marvellous Cat y una hembra totalmente sorda con un ojo amarillo y otro azul llamada Sloopy. Añadió que lo pasaba realmente mal en Nueva York y que en el poema introdujo el término “vaquero de medianoche”, el mismo que unos años después daría título a la famosa película. El poema, de una desgarradora sinceridad, se publicó en 1967.

 

Rod McKuen nació el 29 de abril de 1933 en Oakland, California. Se escapó de casa a los 11 años cansado de los abusos físicos y sexuales por parte de su padrastro alcohólico y otros miembros de su familia. Consiguió sobrevivir trabajando en ranchos, en el ferrocarril, de leñador, vaquero de rodeo, especialista de cine y pinchadiscos en la radio. En todos estos años, nunca dejó de mandar dinero a su madre.

A pesar de sus pocos estudios siempre escribió un diario. En 1951 consiguió trabajo como columnista y escritor propagandístico durante la Guerra de Corea. Afincado en San Francisco, leía su poesía en bares con Jack Kerouac y Allen Ginsberg. En 1960 decidió irse a Francia, donde conoció a Jacques Brel. Gracias a sus traducciones y adaptaciones, el cantante belga se hizo popular en Estados Unidos. En 1978, cuando se enteró de su muerte, dijo: “Como amigos y colaboradores musicales viajamos, hicimos giras y escribimos – juntos y por separado – acerca de los acontecimientos de nuestras vidas como si fueran canciones, y quizá lo fueran.

Cuando me avisaron de que Jacques había muerto, me encerré en mi habitación y bebí durante una semana. Él no habría estado de acuerdo con este tipo de autocompasión, pero solo era capaz de poner nuestras canciones (nuestros hijos) una y otra vez, y pensar en nuestra vida conjunta inacabada”.

Curiosamente, Rod McKuen nunca recibió el beneplácito de la crítica, que siempre se dedicó a menospreciarle. Sin embargo, escribió más de 1.500 canciones, vendió más de cien millones de discos y unos sesenta millones de libros de poemas, según Associated Press; artistas de la fama de Barbra Streisand, Perry Como, Petula Clark, The Boston Pops, Chet Baker, Johnny Cash, Andy Williams, la Filarmónica de Londres y Frank Sinatra versionaron sus temas; ganó dos Grammy y un Pulitzer; escribió la música para numerosas películas, y fue nominado a dos Oscar por “Los mejores años de Miss Broadie” y “A Boy Named Charlie Brown”, ambas estrenadas en 1969. Pero siempre se le tachó de “dulzón”, “kitsch”, “sensiblero” y “sentimentalista”. Incluso en las necrológicas, la crítica volvió a decir que sus poemas eran fáciles, superficiales e irrelevantes, y eso después de haber ganado los premios Walt Whitman  y Carl Sandberg de Poesía.

Dejó de actuar en público en 1981, presa de una depresión contra la que luchó durante diez años. En 2001 volvió a publicar un libro con 160 poemas, “A Safe Place to Land”. Vivía en el sur de California con su hermano Edward y cuatro gatos en una amplia casa de estilo español edificada en 1928 que contenía una de las colecciones privadas de discos más grandes del mundo. Falleció a los 82 años, el 29 de enero de 2015, de parada respiratoria consecuencia de una neumonía.

Siempre rehusó identificarse como gay, bisexual o heterosexual: “No puedo imaginarme escogiendo un solo sexo, me parece muy limitador. Sinceramente, no tengo preferencias”. Participó activamente en el movimiento LGBT y ya en los años cincuenta era un importante miembro de la Mattachine Society de San Francisco, una de las primeras organizaciones que luchó por los derechos LGBT. Dio numerosos conciertos para recaudar fondos a favor de organizaciones LGBT y de la investigación contra el sida.

Para acabar, citaremos una frase suya acerca de los gatos: “Los gatos lo tienen todo: admiración, dormir cuanto quieran y compañía solo cuando les apetece”. En las fotos incluidas en esta entrada, podemos ver que los gatos acompañaron al cantante a lo largo de su vida.


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Los gatos de tres compositores rusos

Stravinsky y California

Stravinsky y California

Muchos son los compositores a los que les gustan o gustaron los gatos, y hoy hablaremos de tres.

El primero es Aleksandr Borodín, que nació en San Petersburgo en 1833 y falleció a la edad de 54 años en la misma ciudad el 15 de febrero de 1887 mientras bailaba alegremente en una fiesta de disfraces organizada por la Academia de Medicina en honor a sus profesores. Efectivamente, Borodín tenía dos grandes amores, la música y la ciencia, y se pasó la gran mayoría de su vida entre el laboratorio, dando clases en la Academia de Medicina, donde los alumnos le adoraban, y delante del piano. Perteneció al grupo de Los Cinco, también conocidos como “El gran puñado”, formado por los compositores Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski, Nikolái Rimski-Kórsakov y él mismo. Compuso la magnífica ópera “El príncipe Igor”, entre otras muchas obras, todas con un marcado acento ruso.

Aleksandr Borodin

Aleksandr Borodín

Mientras estudiaba en Heidelberg conoció a Ekaterina Sergeyevna Protopopova, una consumada pianista con la que compartía el mismo gusto por Schumann y Chopin, además de ser una de las primeras defensoras de los derechos de la mujer. Se casaron en 1863. Borodin adoraba a su esposa y luchó para que las mujeres pudieran estudiar Medicina en Rusia y lo consiguió al establecer las famosas “Clases de medicina para mujeres”.

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodin

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodín

Pero hablemos de gatos. En su autobiografía, Rimski-Kórsakov describe las cenas en casa de su amigo: “Los numerosos gatos de los Borodín paseaban a sus anchas por la mesa, olisqueando los platos de los comensales o saltando en sus regazos. Los felinos estaban protegidos por Ekaterina Sergeyevna. Todos tenían una historia. Por ejemplo, uno se llamaba “Pescador” porque era capaz de pescar a través de un agujero en el hielo. Otra tenía la costumbre de volver a casa con un gatito de muy corta edad agarrado con los dientes y el gatito se quedaba a vivir en casa. Una vez tuve que apartar a un gato que se dirigía hacia mi plato y Ekaterina procedió a contarnos su vida. En otra ocasión, uno se instaló en el hombro de Borodin, que exclamó: “Oiga, caballero, ¡ha ido demasiado lejos!”, pero el gato no se movió.

No tenemos fotos ni retratos de Aleksandr y Ekaterina con sus gatos, pero nos fiaremos de la descripción de Rimski-Kórsakov. Queda muy claro que en la casa de la familia Borodin, los gatos eran los reyes.

Stravinsky con gatos en Venecia

Stravinsky con gatos en Venecia

El siguiente compositor es Ígor Stravinski, nacido en Oranienbaum, Rusia, el 17 de junio de 1882 y fallecido en Nueva York el 6 de abril de 1971 a los 88 años. Está considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX. Fue alumno de Nikolái Rimski-Kórsakov. Serguéi Diáguilev, el fundador de los famosos Ballets Rusos, le pidió que compusiera para sus ballets después de oír “El pájaro de fuego” en París. Stravinski compuso “Petrushka” (interpretado por el famoso bailarín Vaslav Ninjinski) y “La consagración de la primavera” para Diáguilev. El estreno de este último ballet tal vez sea el escándalo más famoso de la historia de la música, con peleas a puñetazo limpio entre los espectadores hasta el punto de que la policía hizo acto de presencia en el segundo acto.

Stravinsky y California

Stravinsky y California

El 23 de enero de 1906 se casó con su prima Yekaterina Nosenko, a la que conocía desde pequeño. Su matrimonio duró 33 años, pero el verdadero amor de su vida fue su segunda esposa, Vera de Bosset (1888-1982). Stravinski conoció a Vera a principios de los años 20, cuando aún estaba casada con el pintor y escenógrafo Serguéi Sudeikin. Parece ser que el flechazo fue inmediato y Vera dejó a su marido al cabo de un tiempo. Desde ese momento y hasta la muerte de Yekaterina en 1939, Stravinski llevó una doble vida, invirtiendo parte de su tiempo con su primera familia en Biarritz y el resto con Vera en París. Stravinski y Vera se casaron en 1940 en Bedford, Massachusetts, donde se había trasladado solo en 1939 para dar una serie de conferencias en la Universidad de Harvard. La pareja no tardó en mudarse a West Hollywood hasta que en 1969 fijaron su residencia en Essex, Nueva York. Obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1945.

Igor Stravinsky y su gato California - Foto de Henri Cartier-Bresson (1947)

Igor Stravinsky y su gato California – Foto de Henri Cartier-Bresson (1945)

El compositor y arreglista Nicholas Nabokov, primo hermano del famoso escritor Vladimir Nabokov, visitó a Stravinsky en su casa de California en compañía de Balanchine y de su esposa de entonces, Maria Tallchief, en 1947. Describió el hogar del músico como “una casa de una sola planta, no muy grande, rodeada por un estrecho porche y con una amplia terraza en el lado izquierdo, amenizada por la presencia de un gato, un loro, un canario y varios periquitos”. No cabe duda de que el gato en cuestión era California, fotografiado en brazos de Stravinsky por Cartier-Bresson en 1945.

En 1916 compuso “Las nanas del gato”, publicadas con traducción muy al principio de la existencia de este blog: https://gatosyrespeto.org/2014/01/20/las-nanas-del-gato/

El tercer y último compositor es Dmitri Dmítrievich Shostakóvich, nacido en San Petersburgo el 25 de septiembre de 1906 y fallecido en Moscú el 9 de agosto de 1975 a los 69 años.

Dmitri Shostakovich con gato

Dmitri Shostakóvich con gato

Se hizo famoso en la Union Soviética con el apoyo del mariscal Mijaíl Tujachevski, aunque su relación con el gobierno pasó por momentos complejos y difíciles. No obstante, fue alabado y premiado por el Estado, además de formar parte del Soviet Supremo desde 1962 hasta su muerte. Compuso quince sinfonías y seis conciertos, quince cuartetos de cuerda, un quinteto para piano, dos tríos para piano y dos piezas para octeto de cuerda. Al principio de su carrera compuso unos preludios para piano y, posteriormente, dos sonatas, así como otros veinticuatro preludios y fugas. También tiene en su haber tres óperas, varias colecciones de canciones, ballets y muchísima música para cine.

Vivía en Leningrado (actual San Petersburgo) cuando el ejército alemán y finés asedió la ciudad en el verano de 1941. El sitio duraría 900 días y se estima que de los tres millones y medio de habitantes de la ciudad, murieron un millón y medio. Shostakóvich sobrevivió a los primeros bombardeos y se unió a la patrulla de “vigilancia nocturna” dedicada a apagar los incendios provocados por los bombardeos alemanes. Durante los pocos momentos de tranquilidad empezó a componer su Séptima Sinfonía Leningrado. Fue evacuado de la ciudad a través del “Camino de la vida”, construido a través de las frágiles capas de hielo del lago Ladoga.

Dmitri Shostakovich con gatito

Dmitri Shostakóvich con gatito

Solo hemos encontrado dos fotografías del compositor con un gato, pero se sabe que siempre tuvo perros y gatos en casa, que jugaba al ajedrez y al póquer, que montaba en bicicleta y que, sobre todo, era un forofo del fútbol. Anotaba todos los resultados, a menudo iba a partidos e incluso intentó sin éxito arbitrar un encuentro.

También se dice de él que era educado y modesto, sin la más mínima arrogancia. Trataba a todo el mundo con la misma cortesía, sin importarle el rango social. No tenía caprichos y se preocupaba muy poco por la ropa que llevaba.