Gatos y Respeto

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El gato Losa, silencio, setas y el compositor John Cage

John Cage y su gato Losa

John Cage no solía llamarse a sí mismo compositor, sino “inventor”. Estudió música con Arnold Schoenberg, a quien en una entrevista le preguntaron si alguno de sus alumnos le había parecido interesante y contestó, al cabo de unos segundos: “Había uno, John Cage, pero no era un compositor, sino un inventor… genial”.

John Cage tal vez fue el compositor más significativo, innovador y controvertido del siglo XX, un pionero del indeterminismo en la música, de la electroacústica y del uso de instrumentos poco habituales. Asimismo, jugó un importante papel en el desarrollo de la danza moderna a través de su relación con el coreógrafo Merce Cunningham. En una de las composiciones que le hicieron famoso, 4’33”, el músico o los músicos no hacen nada durante 4 minutos y 33 segundos (https://www.youtube.com/watch?v=Oh-o3udImy8). Pero al contrario de lo que se cree, el contenido de la composición no es el silencio, sino los sonidos de ambiente que oye el público durante ese tiempo. También estuvo entre los primeros en utilizar el “piano preparado”, cuyo sonido se altera mediante la colocación de objetos entre las cuerdas y los martillos.

Con Nicolas Slonimsky

Influido por las culturas del este y sur de Asia, estudió filosofía hindú y budismo zen en los años cuarenta, lo que le llevó a pensar en la música aleatoria o controlada por el azar. Empezó a desarrollarla en 1951 después de leer el libro oracular chino I Ching, que usó a partir de entonces como herramienta de composición. No sorprende que sus teorías y obras no siempre fueran bien recibidas en la época. En los cincuenta y sesenta, muchos le tacharon de bromista, charlatán y anarquista. Durante la presentación de Eclipticalis With Winter Music por la Filarmónica de Nueva York en 1964, una tercera parte del público salió de la sala y algunos músicos le silbaron. Pero no fue nada comparado al monumental enfado del público en 1913 durante el estreno en París de La consagración de la primavera, de Stravinsky.

John Cage dijo en una entrevista: “Hago lo que me parece necesario. Y esa necesidad surge de mi sentido de la invención, intento no repetir lo que ya conozco”. Compuso todo tipo de música para todos los instrumentos imaginables, y algunas de sus obras incluyen sonidos de radios, de juguetes, de alguien bebiendo agua o cortando verduras.

Nació el 5 de septiembre de 1912 en Los Ángeles y pasó parte de su infancia en Detroit antes de regresar a California. De pequeño estudió piano con su tía Phoebe, pero desde muy joven quiso ser escritor. A principios de los treinta recorrió Europa durante dos años, y mientras estaba en París trabajó para el arquitecto Erno Goldfinger, que le presentó a Marcel Duchamp y a otros dadaístas. Compuso sus primeras piezas pianísticas durante una visita a Mallorca. De regreso a California, trabajó como jardinero y cocinero, además de dar conferencias de arte moderno en colegios.

En la cocina

Estudió con Arnold Schoenberg en 1934 y 1935 en Nueva York, donde conoció a la artista Xenia Andreyevna Kashevaroff, de la que se enamoró perdidamente. Se casaron el 7 de junio de 1935 en el desierto de Yuma y se fueron a vivir a California. Desde allí, se trasladaron a Seattle y posteriormente a Chicago para dar clases en la Escuela de Diseño e intentar formar una sociedad de música experimental. Ante la imposibilidad de realizar este sueño, se mudaron a Nueva York, y vivieron en el piso de Max Ernst y Peggy Guggenheim. Como había dejado sus instrumentos de percusión en Chicago, empezó a componer en el piano preparado obras muy apreciadas por diversos coreógrafos, entre ellos Merce Cunningham, que acabaría siendo su compañero sentimental hasta su muerte. John Cage se divorció de su esposa en 1945.

John Cage y Merce Cunningham (1948)

Poco a poco, a partir de los años cincuenta, empezó a darse a conocer con sus composiciones “del azar”. Daba conferencias y conciertos en Europa y Japón con sus colaboradores de música electrónica y con la Compañía de Danza Merce Cunningham. Enseñó música experimental en la Universidad Wesleyan, institución que publicó su primer libro, Silence, en octubre de 1961. Entre las cientos de obras que compuso, cabe destacar cinco óperas, todas ellas llamadas Europera (de la I a la V).

La biblioteca

Pero además de la música, John Cage tenía otras dos pasiones, las setas y un gato negro llamado Losa. Se sabe que tuvo otro gato negro antes de Losa, llamado Skookum, pero un operario que arreglaba algo en su piso le dejó escapar. El compositor se lo tomó tan mal que un amigo suyo llegó a decirle que quizá debía volver “a la escuela zen”. Losa, de nombre completo “Losa Rimpoche Taxi Cab”, y John Cage disfrutaban asustando a las visitas primerizas. Losa se movía por el ático con una caja de cartón que John Cage le ponía encima y el/la invitado/a exclamaba inevitablemente: “¡Tiene miedo, no puede salir!” Pero Losa, al cabo de un rato, alzaba el borde de la caja, salía de debajo y lanzaba una mirada desdeñosa a la visita antes de retirarse a un lugar tranquilo.

En cuanto a las setas, era una afición que le venía de lejos. En 1959 dio una primera clase sobre la identificación de setas y hongos con el horticulturista Guy Nearing en la New School de Nueva York. Parece ser que la costumbre se consolidó y que el banquete anual de los participantes incluso llegó a las famosas páginas culinarias del New York Times. De viaje por Italia en los sesenta participó en un concurso llamado Lascia o Raddoppia (Doble o nada) y como tema escogió las setas. Ganó el primer premio de 10.000 dólares con los que se compró un piano y una furgoneta Volkwagen para la compañía de danza de Merce Cunningham. Cofundó la Sociedad Micológica de Nueva York con algunos de sus alumnos de la New School.

Falleció de un infarto el 12 de agosto de 1992. Merce Cunningham murió por causas naturales en julio de 2009, 17 años después de John Cage.

Merce y John, por Peter Hujar

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Gatos, el maestro y Frank Zappa

Se sabe que a Franz Zappa le gustaban los gatos gracias a la portada del disco “Zappa – London Symphony Orchestra Vol. II”, con el director Kent Nagano, que salió al mercado en 1987. Parece ser que el gato en cuestión se llamaba Marshmoff porque cuando Diva, la hija menor del músico, empezaba a hablar, no sabía pronunciar la palabra “mushroom” (champiñón) y decía algo parecido a “marshmof”.

En una foto muy graciosa hecha en 1970 por John Olson, perteneciente a una colección llamada “Estrellas del rock y sus padres”, se ve a Zappa con los brazos cruzados junto a sus padres Francis y Rosemary en el salón de la casa del músico, pero hay otra casi idéntica en la que lleva un gato en brazos, y no es un fotomontaje.

En su casa de Los Angeles con sus padres y su gato, 1970

Frank Zappa tenía un gran amigo llamado Nicolas Slonimsky que también amaba a los gatos y le puso al suyo el nombre de “Grody-to-the-max” por el tema “Valley Girl”, en el que Moon, la hija mayor de Zappa, se burlaba del vocabulario de las chicas pijas del Valle de San Fernando. “Grody to the max” podría traducirse como “mega asqueroso”.

Nicolas Slonimsky y el gato Grody-to-the-max

Moon Zappa

Slonimsky y Zappa no podían ser dos personas más dispares y con una notable diferencia de edad, Zappa tenía 41 años, Slonimsky, 87. El primero nació en 1894 en Rusia y emigró a Estados Unidos después de la revolución. Era director de orquesta, escritor, pianista, compositor, musicólogo y lexicógrafo. Un buen día, Frank Zappa buscó su número de teléfono en la guía después de leer el libro “Thesaurus of Scales and Melodic Patterns” (Tesauro de escalas y patrones melódicos), que le entusiasmó y rebautizó como “La biblia de la improvisación”. Zappa le enseñó algunas de sus composiciones clásicas, y el musicólogo se quedó atónito ante la calidad de la música. En una entrevista contó que su primera impresión fue que habían sido compuestas por Edgar Varèse de forma póstuma. También dijo: “Eran maravillosas. No se me ocurre nadie en el mundo de la música rock que tuviera los conocimientos y la concentración suficientes para componer algo semejante. Le pregunté dónde había estudiado, esperando que mencionara el nombre de una famosa escuela de música o universidad, pero no había estudiado en ninguna parte. Solo había leído y seguía leyendo partituras”.

Londres 1971

Zappa invitó a Slonimsky a su casa; este tocó una pieza en el piano Bösendorfer del músico, que posteriormente dijo: “Nadie había sacado un sonido tan potente de ese piano como él, y eso sin saltar ni brincar como un loco; le bastó la fuerza de sus brazos y su espíritu”. Esa misma noche le pidió que al día siguiente tocara el tema “Orion” al piano eléctrico con él y su banda, The Mothers of Invention, en una actuación en directo. Era el 11 de diciembre de 1981 y Frank Zappa le presentó como “El maestro, un tesoro nacional”. El público enloqueció. Un año después, recordando ese momento, Nicolas Slonimsky dijo: “Suelo tocar delante de cien o doscientas personas, pero había muchísima gente, incluso gritaban”.

Slonimsky y Zappa

Los dos músicos se hicieron muy amigos, se reunían a menudo para intercambiar ideas musicales y se admiraban mutuamente. La música de la que hablaban quizá esté mejor representada en los últimos álbumes de Zappa, “Civilization Phase III” y “Dance Me This”. Zappa describió a Nicolas Slonimsky como un “motor humano, con un fantástico cerebro y un cuerpo hecho de molibdeno”. Una de las cosas que más le gustaba del erudito era su forma de vestir: “La primera noche, ahí estaba, vestido con ropa que no tenía nada que ver, pero que le quedaba de maravilla y no dejaba duda de que era uno de ‘los hombres auténticos'”.

Hablando de su relación con Frank Zappa, Nicolas Slonimsky decía que era la prueba fehaciente de que la música es un todo, y que los músicos de rock podían ir hacia la música clásica del mismo modo que los compositores de música clásica podían ir hacia el rock. Falleció a los 101 años, el 25 de diciembre de 1995, dos años después de su gran amigo.

Frank Zappa & The Mothers of Invention

En 1989, John McNally, de la KCRW Radio, le pidió a Frank Zappa que nombrará sus diez temas favoritos y fueron estos:

  1. “Octandre” (1923), de Edgard Varèse
  2. La marcha real de “Historia de un soldado” (1918), de Igor Stravinsky
  3. “La consagración de la primavera” (1911), de Igor Stravinsky
  4. El allegretto del Concierto para piano nº 3 (1945), de Bela Bartok
  5. “Stolen Moments”, del disco “Blues and the Abstract Truth” (1962), de Oliver Nelson
  6. “Three Hours Past Midnight” (1956), de Johnny “Guitar” Watson
  7. “Can I Come Over Tonight” (1957), de The Velours
  8. Las seis bagatelas del Cuarteto de cuerda, Op. 9 (1913), de Anton Webern
  9. Sinfonía, Op. 21 (1927), Anton Webern
  10. Concierto para piano nº 3 (1931), de Maurice Ravel

El 4 de diciembre de 1971, mientras Frank Zappa y The Mothers of Invention daban un concierto en el casino de Montreux, Suiza, en el marco del Festival de Jazz de Montreux, el edificio empezó a arder. El incendio fue causado por un fan que disparó un lanzabengalas y los músicos perdieron todo su equipo por un valor en la época de 50.000 dólares, lo equivalente a unos 350.000 dólares actuales. El grupo Deep Purple, que estaba presente porque al día siguiente empezaban a grabar un disco con la unidad móvil de los Rolling Stones, fueron testigos del incendio e inmortalizaron el momento en la celebérrima “Smoke on the Water”.

En Londres

Al cabo de una semana, durante una actuación en el Rainbow Theatre de Londres, un miembro del público empujó a Zappa, haciéndole caer del escenario al suelo de cemento. Al principio, sus compañeros creyeron que había muerto. La caída le ocasionó graves fracturas en la cabeza, espalda, pierna y cuello, además de un aplastamiento de la laringe, por lo que al recuperarse había perdido algo de voz. Regresó a los escenarios en septiembre de 1972 apoyado en una muleta.

Frank y Gail

Frank Zappa nació el 21 de diciembre de 1940. Se casó por segundo vez en 1967 con Adelaide Gail Sloatman, de la que “se enamoró en un par de minutos”, según decía, y con la que tuvo cuatro hijos, Moon Unit, Dweezil, Ahmet y Diva. Falleció el 4 de diciembre de 1993, veintiún años después del incendio del casino de Montreux.


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Gatos siameses, sintetizadores y Wendy Carlos

En 1968, Wendy Carlos reconstruyó electrónicamente en un sintetizador Moog los seis Conciertos de Brandenburgo de Johann Sebastian Bach, dando lugar al famosísimo álbum platino “Switched-On Bach”, ganador de tres premios Grammy. El mundo descubrió que los sintetizadores eran instrumentos musicales y no solo extrañas máquinas con las que unos investigadores sacaban curiosos sonidos en estudios.

Wendy Carlos nació el 14 de noviembre de 1939 en el seno de una familia de clase trabajadora en Pawtucket, Rhode Island. Su madre tocaba el piano; un tío, el trombón, y otro, la trompeta y la batería. Empezó a estudiar piano a los seis años y compuso su primera pieza a los diez. A los catorce ganó una beca por haber construido un ordenador casero.

Nago

Se licenció en Música y Física en la Universidad Brown en 1962. Mientras trabajaba como editora en Gotham Recording, se hizo amiga de Robert Moog, el inventor del sintetizador del mismo nombre, y acabo siendo una de sus primeras clientas, además de influenciarle, ayudarle a refinar sus aparatos y convencerle de que cambiara los teclados para conseguir mayor sensibilidad.

Pandora y la impresora

 

En 1971 compuso y grabó varios temas para la banda sonora de la película “La naranja mecánica”, de Stanley Kubrick, como su reinterpretación de la “Sinfonía fantástica” de Berlioz usada en la escena del principio. Volvió a colaborar con el realizador en la música de “El resplandor”. Walt Disney le encargó varios temas para la primera entrega de “Tron” en los que incorporó una orquesta y un coro, así como varios sintetizadores analógicos y digitales.

Pica jugando

Uno de sus álbumes más influyentes es “Digital Moonscapes”, donde exploró por primera vez la posibilidad de trabajar con una orquesta digital, además de experimentar con el órgano del Royal Albert Hall. El disco está inspirado en las principales lunas del sistema solar, y añadiremos que Wendy Carlos es una consumada fotógrafa de eclipses de sol.

Pica

 

Subi a los 18 años

Además de una precursora de la música electrónica, por algo la llaman “la madrina de los sintetizadores”, también es una apasionada de los gatos siameses. Sus primeros gatos fueron Nago, su madre Pica y su primo Subi, el mayor de los tres. Creó una maravillosa web (http://www.wendycarlos.com/photos2.html#critters) en la que dedica secciones a sus gatos, sus perros y, claro está, a todos sus sintetizadores. Describe con mucha emoción la muerte de Pica a los quince años, y de Nago, que se fue demasiado joven. Sin embargo, Subi (Subito) vivió hasta los veinte años. Después de Nago llegó Pandy (Pandora), una siamesa Chocolate Point como Pica, muy inteligente, despierta e interesada en todo, y al poco, Charly, que ya tenía cinco meses y no era muy listo. Pero eso tiene una explicación: Charly, un siamés de marcas perfectas, había sido comprado por una pareja que no tenía ni idea de gatos y les pareció demasiado activo. Cuando llegó al loft de Wendy, tenía mucho miedo y no dejaba que nadie le tocara.

Subi

Como se ve en las fotos, los gatos pueden pasearse por el estudio de Wendy Carlos, tumbarse en cualquier aparato y, por lo que dice, interrumpirla cuando quieren para pedir caricias. En una de las fotos, probablemente realizada a finales de los setenta, está delante de un sintetizador de doble teclado y se ve un loro encima de uno de los monitores. La última entrada en la web es de 2008, Charly acababa de cumplir diez años. Desde entonces no ha vuelto a publicar noticias de Pandy y de Charly.

La compositora no nació llamándose Wendy, sino Walter. A los seis años estaba convencida de que era una niña y no entendía por qué todo el mundo a su alrededor se empeñaba en vestirla y tratarla como a un chico.

Walter Carlos

Al trasladarse a Nueva York en los sesenta, se enteró de que era transgénero y comenzó un tratamiento hormonal a principios de 1968 que fue cambiando su aspecto físico. Siempre que debía aparecer en público, en una actuación en directo o en televisión, se maquillaba, sombreándose las mejillas y la barbilla para aparentar tener barba y se ponía una peluca de hombre. Gracias al enorme éxito de “Switched-On Bach”, pudo someterse a una operación de cambio de sexo en mayo de 1972; sin embargo, durante toda la década de los setenta siguió publicando álbumes bajo el nombre de Walter Carlos.

Trío de gatos

Por fin desveló su secreto en una serie de entrevistas realizadas por Arthur Bell entre diciembre de 1978 y enero de 1979 para el número de mayo de la revista Playboy. En 1985 habló de su transición: “El público demostró una tolerancia asombrosa, o quizá era mera indiferencia… Nunca fue necesario que yo montara semejante farsa. Perdí años de mi vida”.

Publicó su primer álbum en 1968, “Switched-On Bach”, y el decimotercero en 1995, “Tales of Heaven and Hell”, además de cinco recopilaciones, la última en 2005.

 


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Una gata llamada Sloopy y Rod Mckuen

El cantante y poeta estadounidense Rod McKuen adoraba a los gatos y dedicó un largo poema a una gata llamada Sloopy. En una entrevista realizada el 30 de diciembre de 1969 en el “Mike Douglas Show”, el presentador le preguntó por el poema y Rod McKuen contestó que, en realidad, era la combinación de dos gatos, un macho llamado A Marvellous Cat y una hembra totalmente sorda con un ojo amarillo y otro azul llamada Sloopy. Añadió que lo pasaba realmente mal en Nueva York y que en el poema introdujo el término “vaquero de medianoche”, el mismo que unos años después daría título a la famosa película. El poema, de una desgarradora sinceridad, se publicó en 1967.

 

Rod McKuen nació el 29 de abril de 1933 en Oakland, California. Se escapó de casa a los 11 años cansado de los abusos físicos y sexuales por parte de su padrastro alcohólico y otros miembros de su familia. Consiguió sobrevivir trabajando en ranchos, en el ferrocarril, de leñador, vaquero de rodeo, especialista de cine y pinchadiscos en la radio. En todos estos años, nunca dejó de mandar dinero a su madre.

A pesar de sus pocos estudios siempre escribió un diario. En 1951 consiguió trabajo como columnista y escritor propagandístico durante la Guerra de Corea. Afincado en San Francisco, leía su poesía en bares con Jack Kerouac y Allen Ginsberg. En 1960 decidió irse a Francia, donde conoció a Jacques Brel. Gracias a sus traducciones y adaptaciones, el cantante belga se hizo popular en Estados Unidos. En 1978, cuando se enteró de su muerte, dijo: “Como amigos y colaboradores musicales viajamos, hicimos giras y escribimos – juntos y por separado – acerca de los acontecimientos de nuestras vidas como si fueran canciones, y quizá lo fueran.

Cuando me avisaron de que Jacques había muerto, me encerré en mi habitación y bebí durante una semana. Él no habría estado de acuerdo con este tipo de autocompasión, pero solo era capaz de poner nuestras canciones (nuestros hijos) una y otra vez, y pensar en nuestra vida conjunta inacabada”.

Curiosamente, Rod McKuen nunca recibió el beneplácito de la crítica, que siempre se dedicó a menospreciarle. Sin embargo, escribió más de 1.500 canciones, vendió más de cien millones de discos y unos sesenta millones de libros de poemas, según Associated Press; artistas de la fama de Barbra Streisand, Perry Como, Petula Clark, The Boston Pops, Chet Baker, Johnny Cash, Andy Williams, la Filarmónica de Londres y Frank Sinatra versionaron sus temas; ganó dos Grammy y un Pulitzer; escribió la música para numerosas películas, y fue nominado a dos Oscar por “Los mejores años de Miss Broadie” y “A Boy Named Charlie Brown”, ambas estrenadas en 1969. Pero siempre se le tachó de “dulzón”, “kitsch”, “sensiblero” y “sentimentalista”. Incluso en las necrológicas, la crítica volvió a decir que sus poemas eran fáciles, superficiales e irrelevantes, y eso después de haber ganado los premios Walt Whitman  y Carl Sandberg de Poesía.

Dejó de actuar en público en 1981, presa de una depresión contra la que luchó durante diez años. En 2001 volvió a publicar un libro con 160 poemas, “A Safe Place to Land”. Vivía en el sur de California con su hermano Edward y cuatro gatos en una amplia casa de estilo español edificada en 1928 que contenía una de las colecciones privadas de discos más grandes del mundo. Falleció a los 82 años, el 29 de enero de 2015, de parada respiratoria consecuencia de una neumonía.

Siempre rehusó identificarse como gay, bisexual o heterosexual: “No puedo imaginarme escogiendo un solo sexo, me parece muy limitador. Sinceramente, no tengo preferencias”. Participó activamente en el movimiento LGBT y ya en los años cincuenta era un importante miembro de la Mattachine Society de San Francisco, una de las primeras organizaciones que luchó por los derechos LGBT. Dio numerosos conciertos para recaudar fondos a favor de organizaciones LGBT y de la investigación contra el sida.

Para acabar, citaremos una frase suya acerca de los gatos: “Los gatos lo tienen todo: admiración, dormir cuanto quieran y compañía solo cuando les apetece”. En las fotos incluidas en esta entrada, podemos ver que los gatos acompañaron al cantante a lo largo de su vida.


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Los gatos de tres compositores rusos

Stravinsky y California

Stravinsky y California

Muchos son los compositores a los que les gustan o gustaron los gatos, y hoy hablaremos de tres.

El primero es Aleksandr Borodín, que nació en San Petersburgo en 1833 y falleció a la edad de 54 años en la misma ciudad el 15 de febrero de 1887 mientras bailaba alegremente en una fiesta de disfraces organizada por la Academia de Medicina en honor a sus profesores. Efectivamente, Borodín tenía dos grandes amores, la música y la ciencia, y se pasó la gran mayoría de su vida entre el laboratorio, dando clases en la Academia de Medicina, donde los alumnos le adoraban, y delante del piano. Perteneció al grupo de Los Cinco, también conocidos como “El gran puñado”, formado por los compositores Mili Balákirev, César Cuí, Modest Músorgski, Nikolái Rimski-Kórsakov y él mismo. Compuso la magnífica ópera “El príncipe Igor”, entre otras muchas obras, todas con un marcado acento ruso.

Aleksandr Borodin

Aleksandr Borodín

Mientras estudiaba en Heidelberg conoció a Ekaterina Sergeyevna Protopopova, una consumada pianista con la que compartía el mismo gusto por Schumann y Chopin, además de ser una de las primeras defensoras de los derechos de la mujer. Se casaron en 1863. Borodin adoraba a su esposa y luchó para que las mujeres pudieran estudiar Medicina en Rusia y lo consiguió al establecer las famosas “Clases de medicina para mujeres”.

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodin

Ekaterina Sergeyevna Protopopova, esposa de Borodín

Pero hablemos de gatos. En su autobiografía, Rimski-Kórsakov describe las cenas en casa de su amigo: “Los numerosos gatos de los Borodín paseaban a sus anchas por la mesa, olisqueando los platos de los comensales o saltando en sus regazos. Los felinos estaban protegidos por Ekaterina Sergeyevna. Todos tenían una historia. Por ejemplo, uno se llamaba “Pescador” porque era capaz de pescar a través de un agujero en el hielo. Otra tenía la costumbre de volver a casa con un gatito de muy corta edad agarrado con los dientes y el gatito se quedaba a vivir en casa. Una vez tuve que apartar a un gato que se dirigía hacia mi plato y Ekaterina procedió a contarnos su vida. En otra ocasión, uno se instaló en el hombro de Borodin, que exclamó: “Oiga, caballero, ¡ha ido demasiado lejos!”, pero el gato no se movió.

No tenemos fotos ni retratos de Aleksandr y Ekaterina con sus gatos, pero nos fiaremos de la descripción de Rimski-Kórsakov. Queda muy claro que en la casa de la familia Borodin, los gatos eran los reyes.

Stravinsky con gatos en Venecia

Stravinsky con gatos en Venecia

El siguiente compositor es Ígor Stravinski, nacido en Oranienbaum, Rusia, el 17 de junio de 1882 y fallecido en Nueva York el 6 de abril de 1971 a los 88 años. Está considerado como uno de los compositores más influyentes del siglo XX. Fue alumno de Nikolái Rimski-Kórsakov. Serguéi Diáguilev, el fundador de los famosos Ballets Rusos, le pidió que compusiera para sus ballets después de oír “El pájaro de fuego” en París. Stravinski compuso “Petrushka” (interpretado por el famoso bailarín Vaslav Ninjinski) y “La consagración de la primavera” para Diáguilev. El estreno de este último ballet tal vez sea el escándalo más famoso de la historia de la música, con peleas a puñetazo limpio entre los espectadores hasta el punto de que la policía hizo acto de presencia en el segundo acto.

Stravinsky y California

Stravinsky y California

El 23 de enero de 1906 se casó con su prima Yekaterina Nosenko, a la que conocía desde pequeño. Su matrimonio duró 33 años, pero el verdadero amor de su vida fue su segunda esposa, Vera de Bosset (1888-1982). Stravinski conoció a Vera a principios de los años 20, cuando aún estaba casada con el pintor y escenógrafo Serguéi Sudeikin. Parece ser que el flechazo fue inmediato y Vera dejó a su marido al cabo de un tiempo. Desde ese momento y hasta la muerte de Yekaterina en 1939, Stravinski llevó una doble vida, invirtiendo parte de su tiempo con su primera familia en Biarritz y el resto con Vera en París. Stravinski y Vera se casaron en 1940 en Bedford, Massachusetts, donde se había trasladado solo en 1939 para dar una serie de conferencias en la Universidad de Harvard. La pareja no tardó en mudarse a West Hollywood hasta que en 1969 fijaron su residencia en Essex, Nueva York. Obtuvo la nacionalidad estadounidense en 1945.

Igor Stravinsky y su gato California - Foto de Henri Cartier-Bresson (1947)

Igor Stravinsky y su gato California – Foto de Henri Cartier-Bresson (1945)

El compositor y arreglista Nicholas Nabokov, primo hermano del famoso escritor Vladimir Nabokov, visitó a Stravinsky en su casa de California en compañía de Balanchine y de su esposa de entonces, Maria Tallchief, en 1947. Describió el hogar del músico como “una casa de una sola planta, no muy grande, rodeada por un estrecho porche y con una amplia terraza en el lado izquierdo, amenizada por la presencia de un gato, un loro, un canario y varios periquitos”. No cabe duda de que el gato en cuestión era California, fotografiado en brazos de Stravinsky por Cartier-Bresson en 1945.

En 1916 compuso “Las nanas del gato”, publicadas con traducción muy al principio de la existencia de este blog: https://gatosyrespeto.org/2014/01/20/las-nanas-del-gato/

El tercer y último compositor es Dmitri Dmítrievich Shostakóvich, nacido en San Petersburgo el 25 de septiembre de 1906 y fallecido en Moscú el 9 de agosto de 1975 a los 69 años.

Dmitri Shostakovich con gato

Dmitri Shostakóvich con gato

Se hizo famoso en la Union Soviética con el apoyo del mariscal Mijaíl Tujachevski, aunque su relación con el gobierno pasó por momentos complejos y difíciles. No obstante, fue alabado y premiado por el Estado, además de formar parte del Soviet Supremo desde 1962 hasta su muerte. Compuso quince sinfonías y seis conciertos, quince cuartetos de cuerda, un quinteto para piano, dos tríos para piano y dos piezas para octeto de cuerda. Al principio de su carrera compuso unos preludios para piano y, posteriormente, dos sonatas, así como otros veinticuatro preludios y fugas. También tiene en su haber tres óperas, varias colecciones de canciones, ballets y muchísima música para cine.

Vivía en Leningrado (actual San Petersburgo) cuando el ejército alemán y finés asedió la ciudad en el verano de 1941. El sitio duraría 900 días y se estima que de los tres millones y medio de habitantes de la ciudad, murieron un millón y medio. Shostakóvich sobrevivió a los primeros bombardeos y se unió a la patrulla de “vigilancia nocturna” dedicada a apagar los incendios provocados por los bombardeos alemanes. Durante los pocos momentos de tranquilidad empezó a componer su Séptima Sinfonía Leningrado. Fue evacuado de la ciudad a través del “Camino de la vida”, construido a través de las frágiles capas de hielo del lago Ladoga.

Dmitri Shostakovich con gatito

Dmitri Shostakóvich con gatito

Solo hemos encontrado dos fotografías del compositor con un gato, pero se sabe que siempre tuvo perros y gatos en casa, que jugaba al ajedrez y al póquer, que montaba en bicicleta y que, sobre todo, era un forofo del fútbol. Anotaba todos los resultados, a menudo iba a partidos e incluso intentó sin éxito arbitrar un encuentro.

También se dice de él que era educado y modesto, sin la más mínima arrogancia. Trataba a todo el mundo con la misma cortesía, sin importarle el rango social. No tenía caprichos y se preocupaba muy poco por la ropa que llevaba.


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Varios gatos y Freddie Mercury

Jim Hutton, Freddie Mercury y Dorothy

Jim Hutton, Freddie Mercury y Dorothy

El decimocuarto álbum del grupo Queen, “Innuendo”, grabado en 1991, contiene un tema titulado “Delilah”. Si algún seguidor de

Freddie con Delilah

Freddie con Delilah

Queen ha pensado que la canción estaba dedicada a una mujer, se equivoca. Delilah era la gata tricolor favorita de Freddie Mercury. Hace falta llegar a la octava estrofa para darse cuenta: “You make me so happy when you cuddle and go to sleep beside me, and then you make me slightly mad when you pee all over my Chippendale suit” o, si prefieren: “Qué feliz me haces cuando te acurrucas y te duermes a mi lado, pero me enfado un poco cuando te meas en los sillones de estilo Chippendale”.

Su primer álbum en solitario, “Mr. Bad Guy”, de 1985, no está dedicado a un solo gato, sino “a mi gato Jerry – también a Tom, Oscar y Tiffany, y a todos los amantes de los gatos en el universo. Que les den a los demás”.

En la última foto de Freddy Mercury, para el CD “Classic Queen”, y en el videoclip de “These Are The Days of Our Lives”, llevaba un sorprendente chaleco pintado a mano con todos los gatos que había tenido. Peter Freestone, su asistente y cocinero, dice en el libro “Freddie Mercury”, hablando del chaleco: “Le encantaba ese chaleco. Era un regalo de Donald McKenzie, que había reunido todas las fotos de los gatos de Freddie para que un amigo suyo los pintara en el chaleco de seda”.

Nadie puede dudar que el legendario líder de Queen era un apasionado de los gatos. La imagen que ha quedado de Freddie Mercury, además de su tremendo dinamismo y carisma en los escenarios, es la de un hombre amante de las fiestas y de un estilo de vida excesivo. Sin embargo, era tímido y reservado en privado. Capaz de cautivar a auditorios de miles de seguidores, no sabía conducir ni freír un huevo, pero por encima de todo quería a sus gatos.

Freddie con chaleco gatuno

Freddie con chaleco gatuno

Jacky Smith, que se ocupa del club de fans de Queen desde el año 1982, dijo en una entrevista hace años: “La mayoría de los gatos procedían de protectoras. Por ejemplo, hay un centro llamado Blue Cross, y sé que dos de ellos venían de allí”.

Freddie y Tiffany

Freddie y Tiffany

Romeo

Romeo

Freddie and Mary Austin (1987)

Freddie y Mary Austin (1987)

Sus primeros gatos fueron Tom y Jerry, que Mary Austin y él recogieron al principio de su relación. Cuando se separaron a finales de los setenta, Mary se quedó con ellos, pero él seguía considerándolos suyos, como lo demuestra la dedicatoria del álbum “Mr. Bad Guy”. Mary Austin, que siempre fue su gran amiga, le regaló una preciosa siamesa mezcla de persa llamada Tiffany.

Oscar, un macho anaranjado y blanco que le llegó a través de un novio, era un solitario que visitaba las casas del vecindario cuando Garden Lodge, la mansión de dos pisos rodeada por un parque y altos muros, empezó a llenarse con más gatos.

Oscar

Oscar

Su gata más famosa fue Delilah, una tricolor de buen tamaño que adoptó en 1987. Tal como dice la canción, se adueñó de la casa y hacía lo que le apetecía. Era la primera en pedir comida y echaba a los demás para que Freddie la acariciara. Solía dormir a los pies de su cama o en los cestos de ropa.

Freddie Mercury, Oscar y Tiffany

Freddie Mercury, Oscar y Tiffany

Goliath, un gato negro, llegó el mismo día que ella. Era pequeño y tendía a desaparecer en el momento que había visita. Al parecer, según Peter Freestone, “era tremendamente afectuoso y babeaba cuando se le acariciaba”.

Goliath

Goliath

Miko

Miko

Miko apareció después de un viaje a Japón. Jim Hutton, la pareja de Freddie, trajo un gatito de cara blanca llamado Romeo que demostró ser muy peleón. Y por fin llegó Lilly. Freddie siempre había querido tener un gato blanco.

Freddie Mercury poseía varias casas, pero todos los gatos vivían en Garden Lodge, en el barrio de Kensington, Londres, donde pasaba la mayor parte del tiempo. Para él, “su hogar estaba donde vivían los gatos”, según Peter Freestone. También dice que cada uno recibía juguetes para Navidad y que hacían exactamente lo que les apetecía.

Sus gatos casi no se apartaban de él durante sus últimos días. Jacky Smith dice: “Los gatos tienen un sexto sentido. Debieron notar que no se encontraba bien y empezaron a estar cada vez más con él. Es típico de un gato”.

Antes de fallecer el 24 de noviembre de 1991, se había asegurado de que sus queridos gatos estarían bien cuidados. Legó Garden Lodge a Mary Austin, que se ocupó de ellos fielmente.

Mary Austin con un gato

Mary Austin con un gato

Uno de los conciertos inolvidables de Queen en España se celebró el 3 de agosto de 1986, en el estadio del Rayo Vallecano, delante de 25.000 personas en su gira de promoción del álbum “A Kind of Magic”.


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El gato Mourka, el coreógrafo y la bailarina

Foto de Martha Swope, publicada en la revista Life

Foto de Martha Swope, publicada en la revista Life

Mourka era el gato del coreógrafo George Balanchine y de su esposa, la bailarina Tanaquil Le Clerc.

Mr. B y Mourka

Mr. B y Mourka

George Balanchine, nacido Giorgi Melitonovitch Balanchivadze, es considerado uno de los más grandes y prolíficos coreógrafos del siglo pasado, con más de 400 obras en su haber. Nació en San Petersburgo el 22 de enero de 1904, hijo de Meliton Balanchivadze, un compositor y cantante de ópera, y de Maria Nikolayevna Vasilyeva, una enamorada del ballet. Estudió ballet en la Escuela Imperial de Danza y posteriormente en el Conservatorio de Petrogrado, donde se licenció en 1923. Perteneció al cuerpo de ballet del Conservatorio hasta 1924 cuando, durante un viaje a Alemania con los Bailarines Soviéticos Estatales, huyó a París con tres bailarinas, una de ellas su esposa de entonces, para unirse al ballet de Serguéi Diáguilev. Al sufrir una lesión de rodilla que le impedía seguir bailando, Diáguilev le propuso trabajar como coreógrafo, lo que haría hasta la muerte de este en 1929, año en que los Ballets Russes quebraron. Colaboró con todos los grandes músicos de la época, Prokófiev, Stravinski, Debussy, Satie, Ravel, y artistas como Picasso, Rouault y Matisse.

George Balanchin y Mourka

George Balanchine y Mourka

Fundó la compañía Les Ballets, para la que coreografió la última obra conjunta de Bertold Brecht y Kurt Weill, “Los siete pecados de la pequeña burguesía”.

En 1933, el joven mecenas de las artes Lincoln Kirstein le invitó a trasladarse a Estados Unidos para crear una compañía de ballet que acabaría por rivalizar con las escuelas tradicionales europeas. La School of American Ballet se fundó en 1934, pero hasta el 11 de octubre de 1948 no nació el famoso New York City Ballet, donde Balanchine permaneció hasta su muerte en 1983.

George Balanchin entrenando a Mourka

George Balanchine entrenando a Mourka

También diseñó coreografías para películas, óperas, revistas y musicales. Entre sus obras más conocidas para el escenario destacaremos “Slaughter on the Tenth Avenue” (Matanza en la décima avenida) y “On Your Toes” (Al tanto).

Revolucionó la estética del ballet clásico y tuvo una enorme influencia en la danza en Estados Unidos. Pero Balanchine no solo se limitó a entrenar a personas, también enseñó a bailar a su gato Mourka. Este último era un gato callejero blanco y rubio que George Balanchine y su esposa Tanaquil Le Clerq habían recogido en la calle. El coreógrafo, cuando jugaba con el gato, empezó a fijarse en sus piruetas, saltos y giros para, poco a poco, incluirlos en los movimientos de los bailarines.

Un día, la fotógrafa Martha Swope, especializada en danza, fotografió a Mourka en uno de sus espectaculares saltos. La foto apareció en la revista Life y Mourka se hizo famoso en Estados Unidos, lo que permitió a Tanaquil Le Clerc escribir la biografía de Mourka que se publicó en 1964 con fotos de Martha Swope.

Tannaquil Le Clerc - New York CIty Ballet

Tanaquil Le Clerc – New York City Ballet

Pero hablemos ahora de la bailarina Tanaquil Le Clerc. Nació el 2 de octubre de 1929, hija del intelectual francés Jacques Le Clerc y de la estadounidense Edith Whitemore. En 1941, la School of American Ballet le concedió una beca y acabó por convertirse en la primera bailarina del New York City Ballet. Era una mujer fascinante, delgada, atlética, de piernas largas, con un físico muy diferente al de las bailarinas de la época. Su estilo único, su humor y autenticidad marcaron un antes y un después. No solo fue la musa de George Balanchine, y su cuarta esposa, sino también de Jerome Robbins, que creó para Tanny, como la llamaban sus amigos, el famoso ballet “Tarde de un fauno”, basado en “Preludio a la siesta de un fauno”, de Debussy. En 1956, durante la gira europea de la compañía, sufrió un ataque de poliomielitis que acabó con su brillante carrera. Tenía 27 años. No volvió a andar ni a bailar.

En 2013 se estrenó el espléndido documental “Afternoon of a Faun: Tanaquil Le Clerc”, de la directora Nancy Buirski, que recorre la vida de la bailarina mediante imágenes y entrevistas a personas que la conocieron.

Tannaquil-Le-Clerc-con-George-Balanchin

Tanaquil LeClerc con George Balanchine

El siguiente texto está impreso en la sobrecubierta del libro “Mourka: La autobiografía de un gato”.

Portada de la biografía de Mourka

Portada de la biografía de Mourka

“Mourka, un extraordinario gato callejero, es uno de los alumnos favoritos del famoso coreógrafo George Balanchine. Ha aprendido a realizar entre-chats, pas de chats e incluso grand jeté. Las fotos de la Sra. Swope y los textos de la Sra. Le Clerq demuestran sus numerosas hazañas y sugieren que Mourka quizá sea el felino más inteligente del mundo”

“Mourka, que nació en Nueva York, comparte un amplio piso en el Upper West Side con los Sres. Balanchine. Pasa los veranos en Weston, Connecticut, donde practica su hobby favorito, la observación de insectos, y se deleita con sus manjares predilectos, espárragos, patatas, guisantes y crema agria, entre otros”.

Página interior de la biografía de Mourka

Página interior de la biografía de Mourka

Parece ser que George Balanchine dedicaba tiempo a “entrenar” a Mourka, y según cuenta Bernard Taper en el libro “Balanchine: A Biography”: “Cuando Balanchine debía ausentarse, una amiga de la madre de Tanaquil se quedaba a veces con ella, pero a menudo prefería estar sola en el piso, con Mourka, un gato rubio y blanco al que la pareja mimaba y quería. Balanchine le había enseñado a realizar jetés y tours en el aire, y decía que por fin había encontrado un cuerpo que se merecía una coreografía. Un día, durante una fiesta en su piso en la temporada navideña, Igor Stravinski quiso ver bailar a Mourka. Varios invitados comentaron en días siguientes que fue la única vez que habían visto al coreógrafo nervioso antes de una representación”.

Mourka

Mourka

Y para acabar, ¿no es curioso que algunos de los términos de la danza, como entre-chats o pas de chats, hagan referencia al gato, “chat” en francés? Tendremos que profundizar en este tema…