Cecil Beaton

De los tres poemas que Baudelaire dedicó al gato en “Las flores del mal”, “Le Chat” (El gato) es el más largo. Consiste en diez cuartetos divididos en dos partes; en la primera habla de la voz del gato, y en la segunda, de su pelo, su presencia y sus ojos. Un verdadero canto de amor de parte de un poeta al que fascinaron los gatos.

Brassaï

I
Dentro de mi cabeza pasea, / Dans ma cervelle se promène,
como si estuviera en su casa, / Ainsi qu’en son appartement,
un hermoso gato, fuerte, dulce y encantador. / Un beau chat, fort, doux et charmant.
Cuando maulla, apenas se le oye, / Quand il miaule, on l’entend à peine,

por lo suave y discreto de su timbre, / Tant son timbre est tendre et discret;
pero aunque su voz se apacigue o se alce, / Mais que sa voix s’apaise ou gronde,
siempre es rica y profunda. / Elle est toujours riche et profonde.
Ahí están su encanto y su secreto. / C’est là son charme et son secret.

Esa voz que gotea y se filtra / Cette voix, qui perle et qui filtre
en mi interior más tenebroso, / Dans mon fonds le plus ténébreux,
me llena cual verso numeroso / Me remplit comme un vers nombreux
y me alegra cual bebedizo. / Et me réjouit comme un philtre.

Adormece al más cruel de los males / Elle endort les plus cruels maux
y contiene todos los éxtasis; / Et contient toutes les extases;
Para decir las frases más largas / Pour dire les plus longues phrases,
no necesita palabras. / Elle n’a pas besoin de mots.

No, no existe arco que muerda / Non, il n’est pas d’archet qui morde
en mi corazón, perfecto instrumento, / Sur mon coeur, parfait instrument,
y consiga con mayor plenitud / Et fasse plus royalement
hacer cantar su cuerda más vibrante, / Chanter sa plus vibrante corde,

si no es tu voz, gato misterioso, / Que ta voix, chat mystérieux,
gato seráfico, gato extraño, / Chat séraphique, chat étrange,
en el que todo es, como si un ángel fuera, / En qui tout est, comme en un ange,
tan sutil como harmonioso. / Aussi subtil qu’harmonieux!

Edouard Golbin

II
Su pelo rubio y pardo / De sa fourrure blonde et brune
exhala un perfume tan suave, que una noche / Sort un parfum si doux, qu’un soir
me impregnó, solo por haberle / J’en fus embaumé, pour l’avoir
acariciado una vez, una sola. / Caressée une fois, rien qu’une.

Es el espíritu familiar del lugar; / C’est l’esprit familier du lieu;
Juzga, preside, inspira / Il juge, il préside, il inspire
todo lo que está en su imperio; / Toutes choses dans son empire;
¿Quizá sea un hada, o quizá un dios? / Peut-être est-il fée, est-il dieu?

Cuando mis ojos, hacia ese gato que amo, / Quand mes yeux, vers ce chat que j’aime,
atraídos como por un imán / Tirés comme par un aimant,
se giran con docilidad / Se retournent docilement
y miro dentro de mí mismo, / Et que je regarde en moi-même,

veo con extrañeza / Je vois avec étonnement
el fuego de sus pálidas pupìlas, / Le feu de ses prunelles pâles,
claros faroles, vivos ópalos / Clairs fanaux, vivantes opales
que me contemplan fijamente. / Qui me contemplent fixement.

Edward Weston

Frédéric Vitoux, escritor, crítico literario, miembro de la Academia Francesa y gran amante de los gatos (https://gatosyrespeto.org/2016/01/14/un-enamorado-de-los-gatos-frederic-vitoux/), cree que los gatos son una de las mejores llaves para penetrar en la obra del poeta. En su opinión, Baudelaire y los gatos casi podrían tacharse “de tautología, una ‘love story’ fusional”. Sigue diciendo que “es difícil imaginar a los gatos sin una referencia o una resonancia baudelairiana, e imposible imaginar al poeta sin los gatos”.

Ferdinando Scianna

Efectivamente, siempre se piensa en Baudelaire con gatos; sin embargo, solo aparecen en tres poemas de los ciento y muchos que componen “Las flores del mal”. Pero según Frédéric Vitoux: “Imagen del deseo, los gatos ofrecen a Baudelaire un anticipo de las voluptuosidades que le da – o le dará – la mujer amada, idealizada, formidable y tan peligrosa como el amor mismo, tan inasible como el felino que la anuncia y simboliza”.

Guy le Querrec

En el segundo poema, titulado “El gato”, y siempre siguiendo a Frédéric Vitoux, Baudelaire compara a la bella Jeanne Duval, nacida en Haiti, amante y musa del poeta, con un gato:

Cuando mis dedos acarician tanto como quieren / Lorsque mes doigts caressent à loisir
y mi mano se embriaga de placer / Et que ma main s’enivre du plaisir
al palpar tu cuerpo eléctrico, / De palper ton corps électrique,
veo a mi mujer en espíritu. Su mirada, / Je vois ma femme en esprit. Son regard,
como la tuya, amable animal, / son regard comme le tien, aimable bête,
profunda y fría, corta cual dardo, / Profond et froid, coupe et fend comme un dard,
y, de los pies a la cabeza, / Et, des pieds jusque à la tête,
un aire sutil, un peligroso perfume / Un air subtil, un dangereux parfum
nadan en derredor de su cuerpo moreno. / Nagent autour de son corps brun. 

Hiroo Fujitani

En el soneto “La Géante” (La gigante), Baudelaire desea confundirse con un gato cuando dice:

“En los tiempos en que la Naturaleza con su poderosa elocuencia
concebía a diario hijos monstruosos,
me hubiera gustado vivir con una joven gigante
al igual que un gato voluptuoso a los pies de una reina”.

Jane Bown

Los poemas de Baudelaire han hecho correr ríos de tinta. “Las flores del mal” se publicó por primera vez el 21 de junio de 1857 y provocó un gran escándalo, hasta el punto de que el escritor fue llevado ante los tribunales y condenado a una fuerte multa (de la que se libró gracias a la intervención de la emperatriz Eugenia); aun así, fueron censurados seis poemas por “inmorales”. Entre 1861 y 1868, el libro se reeditó en tres ocasiones, cada vez con nuevos poemas. Los seis poemas prohibidos aparecieron en la edición belga, pero no fueron incluidos en Francia hasta mayo de 1949.

Jean Gaumy

Charles Baudelaire nació el 9 de abril de 1821 en París, ciudad en la que murió el 31 de agosto de 1867 a los 46 años.

Martine Franck

Un comentario sobre “El gato, de Charles Baudelaire

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