Gatos y Respeto

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Los gatos de Dubrovnik

A orillas del mar Adriático se encuentra Dubrovnik, conocida como Ragusa entre 1358 y 1808, fundada en el siglo VII por unos refugiados de Epidauro, situada unos 15 kilómetros más al sur. 

Estuvo bajo la protección del Imperio Bizantino y posteriormente, de la República de Venecia. Gozo del título de “estado libre” durante casi quinientos años, entre los siglos XIV y XIX. La prosperidad de la República de Ragusa se debía al comercio marítimo, que le permitió alcanzar un elevado nivel cultural.

Casi destruida por un terrible terremoto en 1667, en el siglo XIX fue ocupada, durante las guerras napoleónicas, por las fuerzas imperiales francesas. Después de ser abolida, la República de Ragusa pasó a formar parte del Reinado Napoleónico de Italia. A finales del XIX y durante casi todo el XX perteneció al Imperio austríaco, al austrohúngaro y, finalmente, a Yugoslavia.

La bella ciudad de Dubrovnik está llena de gatos. El pasado 19 de septiembre, el periódico Dubrovnik Times (versión en inglés) publicó un pequeño artículo diciendo que desde el mes de septiembre de 2018, el Ayuntamiento de la ciudad, en cooperación con voluntarios que cuidan de gatos callejeros y abandonados, implementó un programa CES (Captura-Esterilización-Suelta) en toda el área municipal.

Según las clínicas veterinarias participantes, en los últimos dos años se ha esterilizado a 1.018 gatos, 715 hembras y 303 machos. En lo que va de año, “Sanitat Dubrovnik” ha reartido 80.000 kunas, el equivalente a 10.500 € o 12.500 $, por igual entre las tres clínicas participantes.

“Vamos por buen camino para controlar la población de gatos callejeros. Ya pueden verse los resultados, y todos los gatos con la punta de la oreja cortada son una prueba de nuestro éxito”, dice Ljubica Kežić, la mujer que impulsó el proyecto. Mato Franković, el alcalde de Dubrovnik, se ha comprometido a que el programa siga en el futuro.

Ljubica Kežić

En los primeros 9 meses del proyecto, de julio de 2018 a abril de 2019, se gastaron 152.000 kunas (20.000 € – 23.500 $). Al agotarse el presupuesto, el alcalde permitió un gasto adicional de 100.000 kunas gracias a una enmienda a la partida correspondiente en el presupuesto.

Ljubica Kežić lleva años cuidando a gatos en Dubrovnik. Todo empezó por casualidad, cuando una mujer mayor le pidió que la ayudara a llevar agua al abandonado hotel Belvedere, donde vivía un centenar de gatos. Ljubica explica que la mujer no podía más y decidió involucrarse en el cuidado de los gatos.

Al cabo de diez años ha conseguido esterilizarlos a todos, aunque desgraciadamente, muchas personas siguen abandonado gatitos en el hotel, convencidas de que es un paraíso para gatos. Pero es todo lo contrario, y muy pocos gatitos sobreviven a los ataques de martas y comadrejas, muy numerosas en la zona, o a los atropellos en la carretera.

Además de varios voluntarios, Ljubica Kežić cuenta con la ayuda de otras dos mujeres amantes de los gatos, la británica Gaye Lockwood, así como su compatriota y amiga Tihana Zvone. La primera sufragó las esterilizaciones de los gatos del Belvedere y de muchos otros antes de que se pusiera en marcha el proyecto municipal. Gaye Lockwood creó “Dubrovnik Cats” para que algunos gatos del hotel fueran adoptados en Inglaterra y trasladados a ese país, como Zutko, el gato ciego, que murió en su hogar de acogida en agosto pasado.

Zutko el gato ciego y Gaye Lockwood

Gaye Lockwood se desplaza dos veces al año a Dubrovnik, pero tiene una cuenta abierta con un veterinario de las afueras de la ciudad al que puede acudir cualquiera que  encuentre a un gato herido o enfermo. Tihana Zvone, por su parte, creó una página en Facebook, “Udomljavanje Napustenih Zivotinja Dubrovnik” (Adopción de animales abandonados en Dubrovnik), a través de la que ha logrado numerosas adopciones y concienciado a los habitantes de la ciudad de que deben esterilizar a sus animales de compañía en vez de abandonar a las camadas.

El 5 de junio pasado lanzaron una llamada de ayuda a todos los vecinos de Dubrovnik. La pandemia ha reducido drásticamente el intenso turismo de la ciudad, repercutiendo directamente en las donaciones de alimentos. En tiempos normales, muchos restaurantes daban carne y dinero para la compra de pienso, pero muchos han cerrado, con la consiguiente merma de fondos. Explican que ya no pueden alimentar correctamente a la enorme población felina de la zona.

La situación también ha afectado directamente a un proyecto que lleva años cuajándose: un refugio de grandes dimensiones para gatos y perros financiado íntegramente por el Ayuntamiento. La construcción – apenas empezada – se ha detenido sin fecha de continuidad. El presupuesto es de tres millones de kunas (396.500 € – 466.500 $). Ojalá pueda reemprenderse pronto.

El Belvedere era un espectacular hotel de cinco estrellas en la costa del Adriático, a menos de media hora del centro histórico de Dubrovnik, inaugurado en 1985. Cerró sus puertas en 1991, al empezar la guerra de los Balcanes y sufrir fuertes bombardeos.

Hoy, sus 18 niveles y 223 habitaciones de lujo están en ruinas, con las paredes cubiertas de grafitis. La piscina que miraba al Adriático y estaba protegida por un enorme panel de vidrío ha sido invadida por la maleza y los escombros. El centro de la estructura es una curiosa escalera en espiral que ahora carece de barandilla.  

En 2014, el multimillonario ruso Viktor Vekselberg – dueño de la mayor colección privada de huevos de Fabergé – lo compró en pública subasta. Hasta la fecha no ha hecho nada para renovar el hotel e incluso se rumorea que la estructura va a ser demolida. En cualquier caso, el Ayuntamiento se ha comprometido a realojar a los actuales residentes, los gatos, a los que alimenta y cuida Ljubica Kežić y otros voluntarios.


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Un gato, un ratón y un perro, el extraño trío de Krazy Kat

Érase una vez un gato que amaba a un ratón, un ratón que despreciaba al gato y odiaba al perro, y un perro que veneraba al gato y odiaba al ratón. El ratón se pasaba la vida tirando ladrillos a la cabeza del gato, pero éste estaba convencido de que era una demostración de afecto. El perro era policía e intentaba proteger al gato encarcelando al ratón. Los tres vivían en Arizona, en el condado de Coconino.

-Y a algunos se les impone la grandeza. -¿Quién lo dice?

La tira cómica lleva el nombre del gato, Krazy Kat (Gato Loco). Los otros dos protagonistas son Ignatz el ratón y el perro agente Pupp. Y también están Joe Cigüeña “proveedor de progenie principesca y proletaria”; Kolin Kelly, un perro que fabrica ladrillos y los suministra a Ignatz, y la Sra. Kwakk Wakk, una pata trepa y metomentodo que quiere quitarle el puesto al agente Pupp.

-¿Son dos notas, verdad? -¿Crees que podrás con ese cuarteto, ratón?

Publicada por primera vez en 1913 en el New York Evening Journal, siguió apareciendo regularmente hasta 1944. Empezó como una “basement strip”, una tira de tres o cuatro viñetas debajo de otra que ocupaba media página, pero no tardó en cobrar importancia, y el 23 de abril de 1916 llenaba una página completa en el suplemento dominical de tebeos.

-A pesar de disfrutar de una inteligencia poco habitual, Krazy, mi modestia me impide describirme como un intelectual -¿No me digas?

Aunque era menos popular que otras tiras de su autor, George Herriman, el dueño del periódico (y de muchos otros), William Randolph Hearst, era un profundo admirador del dibujante y le ofreció un contrato de por vida, garantizándole la más absoluta libertad creativa a pesar de las objeciones de los editores.

George Herriman en 1902

Lárgate, poli, déjame pensar.

Es posible que Krazy Kat no entusiasmara a los lectores de la prensa amarilla en la que se había especializado Hearst, pero tenía numerosos lectores entre los intelectuales de la época, como el poeta E.E. Cummings y el crítico de arte Gilbert Seldes. Ya en 1911, cuando Krazy e Ignatz formaban parte de la Familia Dingbat y todavía no tenían una tira propia, el compositor y pianista Ben Ritchie publicó “Krazy Kat Rag” con una ilustración de Herriman.

Pieza musical de Ben Ritchie (1911)

-¿Conque tienes dos personalidades? -Eso mismo, cariño, una chica bonita, una gemela.

Posteriormente, el saxofonista Frankie Tumbauer, el clarinetista Artie Shaw y otros grabaron homenajes a Krazy Kat. Pero quizá el más ambicioso de todos fuera el compositor John Alden Carpenter con el ballet “Krazy Kat – Una pantomima de jazz”. La pieza fue interpretada por primera vez en 1921 por la Orquesta Sinfónica de Chicago y el ballet, coreografiado por Aldolph Bohm, se estrenó en 1922.

El padre del gato loco, George Kerriman, participó en el diseño de los decorados y de la portada del libreto. En la portada del disco vemos un cuadro de Louis Wain (https://gatosyrespeto.org/2015/09/10/los-gatos-psicodelicos-de-louis-wain/) titulado “Sobremesa”.

“Sobremesa”, Louis Wain

Otros grandes admiradores de Krazy Kat fueron el pintor William de Kooning, así como los escritores H.L. Mencken y Jack Kerouac (https://gatosyrespeto.org/2016/08/18/gatos-big-sur-jack-kerouac/). Parece ser que el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson leía la tira cómica en voz alta durante las reuniones del Gabinete. Algunos críticos incluso llegaron a decir años después que la tira era dadaísta y precursora del posmodernismo.

Portada de la partitura para piano de “Krazy Kat: A Jazz Pantomime” (1922)

No se publicó en color hasta principios de 1935. George Herriman siguió dibujando a Krazy Kat hasta su muerte el 25 de abril de 1944, realizando aproximadamente 3.000 viñetas de su personaje favorito. La última tira apareció exactamente dos meses después, el 25 de junio, al ser cancelada por Hearst después de la muerte de su amigo, impidiendo que otro dibujante se hiciera cargo de ella, como era habitual en la época.

Así se caza.

Los amigos y conocidos del progenitor de Krazy Kat le describían como un hombre modesto al que no le gustaba que le fotografiaran, generoso y siempre dispuesto a ayudar a sus amigos. Le gustaba mucho jugar al póquer con sus compañeros dibujantes. Amaba a los animales y se sabe que en 1934 convivía con cinco perros y trece gatos. Rehusaba montar a caballo e intentaba comer poca carne. Se casó el 7 de julio de 1902 con Mabel, su primer amor, y tuvieron dos hijas, Mabel (como su madre), a la que todos llamaban “Toots”, y Barbara (Bobbie), fallecida a los 30 años, en 1939.

Partitura del ballet

Escena del ballet “Krazy Kat”

Podríamos acabar aquí, pero merece la pena saber algo más de la vida de George Herriman, nacido el 22 de agosto de 1880 en Luisiana. Tenía diez años cuando su padre compró unos billetes de tren para trasladar a la familia a California, la tierra prometida. En Los Ángeles, su padre siguió con su profesión de sastre y el joven George fue a un colegio católico. Al graduarse, empezó a trabajar para el periódico Los Angeles Herald dibujando anuncios y alguna que otra viñeta.

George Herriman con un gato

Noviembre de 1937

En 1900 cruzó el país en un tren de mercancías hasta Nueva York, donde fue pintor de carteles publicitarios y dibujante de tiras cómicas. Decidió regresar a Los Ángeles en 1905, pero los editores le hicieron volver a Nueva York en 1910. Hasta doce años después no pudo instalarse definitivamente en Los Ángeles.

Cuadro de George Herriman

En 1971 se descubrió que George Herriman era hijo de padres criollos y bisnieto de Stephen Herriman, un hombre blanco casado, capitán de barco y esclavista, y de Justine Olivier, una mujer libre “de color”. Su abuelo y su padre fueron conocidos sastres en Nueva Orleans y destacadas personalidades en la comunidad criolla.

Krazy Kat en el cine

Durante el viaje a California, su familia se convirtió en blanca. Nadie reparó nunca en que George Herriman tenía sangre negra. Si hubiera ocurrido, no habría podido ido al colegio católico donde estudió, no habría vivido en el barrio donde vivió, no se habría casado con Mabel porque era blanca, ni tampoco habría dibujado las 3.000 maravillosas viñetas de Krazy Kat y muchas otras. Las leyes Jim Crow que propugnaban la segregación racial no fueron abolidas en Estados Unidos hasta 1965.

George Herriman en el San Francisco Examiner

Muñecos de Krazy Kat

George Herriman no tuvo más remedio, como muchas otras personas en esa época, que esconder una parte importante de su personalidad si no quería ser considerado un ciudadano de segunda. Su esposa Mabel lo sabía, no cabe duda, como también sus hijas. Solía llevar un sombrero para esconder su pelo rizado y muchos compañeros suyos incluso pensaban que era de origen griego.

Bronce de los tres protagonistas

Desde que se supo que Herriman era hijo de padres criollos, se empezó a ver la tira bajo un prisma diferente. No eran más que especulaciones, desde luego, pero Krazy Kat cobró otra identidad y de pronto todo el mundo se dio cuenta de que Krazy es un gato negro cuyos diálogos están escritos fonéticamente, reproduciendo un acento muy particular. Lo más curioso es que cambia de sexo; a veces es un personaje masculino y en la siguiente publicación, femenino.

Libro sobre George Herriman (2017)


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Gatos, por Yo Laur y Alfred Arthur Brunel de Neuville

“Gato tumbado”, Yo Laur

En la segunda mitad del siglo XIX se pusieron de moda  los cuadros de gatos quizá porque ya estaba bien visto tener uno o dos gatos en casa. Además, la pequeña burguesía necesitaba decorar sus paredes y no disponía de fondos para hacerse con cuadros de pintores muy cotizados, por lo que algunos artistas se hicieron famosos dentro del género. La pintora de gatos por excelencia y tal vez la más conocida es Henriette Ronner-Knip, aunque al principio se inclinó por los perros.

Henriette Ronner-Knip

La artista, de origen holandés, vendió su primer cuadro a los 15 años y tuvo una exposición a los 16. Parece ser que no fue hasta 1870, con 49 años cumplidos, cuando empezó a pintar gatos “en parte debido a la falta de gracia del perro belga”. Pobre perro belga. Suponemos que se refería al pastor malinois.

Henriette Ronner-Knip

Cornelis Raaphorst fue otro artista holandés que se dedicó en cuerpo y alma a los gatos. Nació en 1875 y siempre pintó gatos, pero nunca alcanzó la fama de su compatriota. Hoy en día tampoco puede competir con ella en cuanto a precios. Los cuadros de Henriette Ronner-Knip cuestan entre 15.000 y 60.000 €, mientras que un Raaphorst no llega a 8.000 €.

Cornelis Raaphorst

En Estados Unidos estaba John Henry Dolph, nacido en 1836 en el estado de Nueva York. Empezó trabajando como aprendiz de pintor de carruajes a los 14 años. En 1850 ya pintaba retratos y en 1864 se dio a conocer por sus escenas de granja. Hasta 1891, a su regreso de Europa, no pintó su primer gato.

John Henry Dolph

“El estudioso”, John Henry Dolph

Julius Adam fue otro conocido pintor de gatos. Nació en 1852 en el seno de una familia de artistas y empezó retocando fotografías en el estudio fotográfico de su padre. No se dedicó a la pintura felina hasta 1903, pero no tardó en hacerse famoso.

“Sinfonía gatuna”, Julius Adams

Louis Eugène Lambert, nacido en París en 1825, fue un famosísimo pintor animalista alumno de Eugène Delacroix (que también pintó algún gato que otro https://gatosyrespeto.org/2019/07/18/gatos-romanticismo-y-eugene-delacroix/). Podemos ver perros en sus obras, pero era conocido como “Lambert de los gatos” y logró un gran éxito comercial.

Eugène Lambert

Hablemos ahora de Alfred Arthur Brunel de Neuville, nacido en París en 1852. Después de recibir una formación muy básica por parte de su padre y de estudiar con Léon Brunel, alcanzó la celebridad entre los 20 y 30 años como artista animalista dedicado casi exclusivamente a los gatos. Mucho más tarde pintó naturalezas muertas.

“El caracol”, Alfred Arthur Brunel de Neuville

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Expuso regularmente a partir de 1879 en la Sociedad de Artistas Franceses, de la que fue nombrado miembro en 1907. Siempre se esforzó en mejorar un estilo que tiende al realismo, por más que en algunos cuadros deje entrever cierta influencia impresionista.

“Gatitos y pintura”, Alfred Arthur Brunel de Neuville

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Fue muy popular durante su vida y nunca tuvo problemas para vender sus cuadros. Actualmente está mucho más cotizado entre los coleccionistas de América del Norte y del Sur que en Europa. Por ejemplo, sus obras no suelen valer más de 5.000 € en Europa, mientras que cuestan el doble en Estados Unidos, y uno de sus lienzos de mayor tamaño se vendió por 20.000 € en Buenos Aires.

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Murió en París en 1941 y está enterrado en el cementerio de Montmartre. A pesar de sus esfuerzos para que las escenas felinas parecieran realistas, creemos que no convivió con gatos. Les falta naturalidad. Pero puede ser porque se doblegaba a los gustos de su clientela. Expuso en vida en numerosas ocasiones y sus obras pueden verse actualmente en los museos de Béziers, Brest, Château-Thierry y Louviers.

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Alfred Arthur Brunel de Neuville

Alfred Arthur Brunel de Neuville tuvo una hija de su primer matrimonio con Valentine Demongin, llamada Yvonne Laure Alice, nacida el 22 de julio de 1879, cuando él tenía 27 años, que siguió los pasos de su padre y se convirtió en una hábil pintora del género animalista, especializándose en delicadas pinturas de gatos.

“El reflejo”, Yo Laur

“Familia”, Yo Laur

No tardó en firmar sus cuadros con un seudónimo, quizá para subrayar su independencia y dejar de ser la hija de un pintor conocido, convirtiéndose en Yo Laur. En 1912 conoció a André Bellot, aviador y periodista. Después de casarse un año después, se trasladaron a Argelia, donde Yo Laur abandonó los gatos por los paisajes y los retratos de mujeres.

“Mujer argelina”, Yo Laur

Regresaron a París después de la I Guerra Mundial y se instalaron en el bulevar Clichy. André trabajaba en el diario Le Matin y Yo seguía pintando. Expuso en varios Salones y ganó la Medalla de Oro del Salón de Bruselas.

“En la cocina”, Yo Laur

En 1934 fue aceptada como miembro de una logia masónica de Derecho Humano, una “obediencia” mixta e internacional en el paisaje masón de la época. Permaneció en la logia hasta la prohibición de la masonería por parte del régimen de Vichy en agosto de 1940.

“Familia de gatos”, Yo Laur

La invasión de París por los alemanes la sorprendió en la capital mientras su marido estaba en Casablanca realizando labores de contraespionaje. No volvió a Francia y murió en 1945 sin haber vuelto a ver a Yo Laur. El 24 de junio de 1944, la Gestapo la detuvo por ser parte de la Resistencia. Durante el registro, descubrieron dos antiguas carabinas, un regalo del famoso aviador Charles Nungesser, lo que agravó su caso.

“Gatitos”, Yo Laur

Después de pasar por la prisión de Fresnes y el campo de Romainville, fue deportada al campo de Ravensbrück, reservado a mujeres, el 15 de agosto de 1944. Llevaba el triángulo rojo de las presas políticas con el número 57772. Ya tenía 65 años y graves problemas pulmonares. Desde el momento de su detención hasta su muerte el 11 de noviembre de 1944 en el “Revier”, el supuesto hospital del campo, no dejó de dibujar.

“Gatos y muñeca”, Yo Laur

Otras presas escondieron y enterraron los dibujos, que Béatrix de Toulouse-Lautrec, compañera y amiga de Yo Laur, llevó a Francia. Son el testimonio de lo que soportaron las mujeres encerradas en Ravensbrück.

“Ravensbruck – La enfermería”, Yo Laur

“Ravensbruck – Una noche entera de pie”, Yo Laur

Un seguidor de nuestra página, Zyx, nos pidió una entrada sobre Alfred Arthur Brunel de Neuville, lo que nos permitió descubrir que Yo Laur era su hija y saber un poco más de ambos.

“Bebiendo leche”, Yo Laur


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El gato Angel y el músico Brian Eno

Por casualidad encontramos en YouTube parte de una entrevista a Brian Eno. Probablemente fuera hecha en 2018, y la persona que colgó el vídeo lo tituló “Brian Eno y su gato manipulador” (https://www.youtube.com/watch?v=O_0RcB-Vj7M). Brian Eno debe llevar cierto tiempo contestando a una pregunta cuando aparece un precioso gato negro que, sin dudarlo un momento, salta encima de la mesa de trabajo, decidido a que le acaricie. El músico comenta que su gato “busca publicidad”. Al cabo de unos treinta segundos, el felino se coloca en el hombro de un impertérrito Brian Eno que intenta seguir con la entrevista.

Angel, pues así parece que se llama el gato, sigue haciendo de las suyas. Brian Eno explica que “no soporta que no se ocupe de él”. Después de estar un rato en el suelo, vuelve a saltar a la mesa, colocándose detrás del brazo izquierdo del músico, pero este se inclina discretamente hacia la derecha para que Angel pueda salir en el plano.

Angel deja pasar un minuto antes de subirse al regazo de Brian Eno y casi inmediatamente de nuevo a su hombro, colocándose de tal forma que el músico no tiene más remedio que sujetarle para que no se caiga. Angel, que ha conseguido lo que quería desde el principio, no se mueve durante el resto de la entrevista.

No es ninguna noticia que a Brian Eno le gustan los gatos. Hay una foto suya en blanco y negro, con un gato blanco colgado de su hombro y apoyado en su brazo. Ambos miran a la cámara. Es una curiosa composición delante de una caravana y el músico es muy joven. Nos atrevemos a decir que es anterior a la fundación de Roxy Music.

Brian Eno fue uno de los seis primeros miembros del grupo Roxy Music, formado en 1970, que se convertiría en uno de los más influyentes de la historia moderna de la música. Al principio, Brian Eno no salía al escenario, se ocupaba de la mesa de mezclas y procesaba el sonido con un sintetizador VCS3, además de hacer los coros. Pero acabó tocando en el escenario, siempre con trajes muy llamativos.

Roxy Music

Dejó el grupo en 1973, después de la gira de promoción del segundo álbum, debido a sus desacuerdos con el cantante Bryan Ferry y porque la vida de las estrellas de rock le aburría. Según Phil Manzanera, guitarrista de Roxy Music: “Teníamos un cantante muy guapo, pero en el escenario todos miraban a Eno porque era una persona como de otro planeta”.

A continuación grabó varios álbumes en solitario y a mediados de los setenta empezó a explorar terrenos minimalistas que le llevarían a lo que él denominó “ambient music” y describió como “una música capaz de tranquilizar y crear un espacio donde pensar, que pueda ser ignorada y a la vez interesante”.

Reconoce que otros habían compuesto este tipo de música, pero añade que “le di un nombre, y al hacerlo, creé una diferencia. De pronto se hizo real. Los nombres son muy importantes”. Las dos fotos suyas sentado en un sofá con un gato atigrado corresponden a esta época.

Brian Eno siempre se ha descrito a sí mismo como “un no-músico” y concibe sus interpretaciones como “tratamientos”. Además de sus álbumes en solitario, colaboró en los años setenta y ochenta con músicos de la talla de Nico, Robert Fripp, Harmonia, Genesis, Cluster, Harold Budd, David Bowie y David Byrne.

También es un solicitado productor que se ha ocupado de discos de John Cale, John Hassell, Talking Heads, Ultravox, U2 y Coldplay, entre otros muchos. Una de sus colaboraciones más famosas tuvo lugar en los noventa cuando se unió a U2, Luciano Pavarotti y más artistas para formar Passengers. En 1995 lanzaron el álbum “Original Soundtracks 1”, del que el single “Miss Sarajevo” se colocó en el sexto puesto del ranking británico.

Un año antes, los diseñadores Mark Malamud y Erik Gavriluk, que entonces trabajaban para Microsoft, le pidieron que compusiera una pieza para el proyecto Windows 95. Así nacieron los seis segundos de sonido musical de arranque del sistema operativo, “El sonido Microsoft”.

En una entrevista, Brian Eno dijo: “No debía durar más de 3 ¼ segundos. La idea de componer algo tan corto me divirtió y acabé con 84 piececitas musicales. Cuando volví a composiciones de unos tres minutos, me pareció disponer de océanos de tiempo”.

Ha compuesto música para numerosas películas, entre la que mencionaremos “The Lovely Bones”, de Peter Jackson, estrenada en 2009. Ese mismo año fue el comisario del “Luminous Festival” en la Ópera de Sídney, donde reapareció en los escenarios después de muchos años en una interpretación improvisada con el trío The Necks.

Brian Eno, cuyo nombre completo es Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno, nació el 15 de mayo de 1948 en el condado de Suffolk, Gran Bretaña. Estudió en el Saint Joseph’s College de Ipswich y en la Escuela de Arte Winchester, licenciándose en 1969. Después de asistir a una conferencia de Pete Townshend, de The Who, se dio cuenta de que podía “hacer” música aunque carecía de una educación musical formal.

En marzo de 2020 publicó con su hermano Roger Eno, once años menor que él, el álbum colaborativo “Mixing Colours”. Por cierto, el anuncio de Purina que reza “Siete variedades de Purina porque el gato de Brian Eno cree que seis son un aburrimiento” es falso, a pesar de que se ha paseado por la red con toda credibilidad.

Esta entrada es para Elena “Muti”, que no solo ama a los gatos, también es una enciclopedia andante de pop y rock.


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El gato patinegro (Felis nigripes)

El patinegro es el gato más pequeño del continente africano y uno de los más pequeños del mundo. Mide entre 36 y 52 centímetros, con un rabo de entre 12 y 20 centímetros, y un peso que oscila entre 1 y 2,5 kilos. En realidad, solo tiene la planta de los pies negra o marrón oscura, por lo que llamarle “patinegro” puede parecer un poco exagerado. Dispone del camuflaje perfecto gracias a su pelaje moteado.

El primer felis nigripes del que se tiene noticia fue descubierto en el norte de la meseta del Karoo, en la zona sudafricana, en 1824. A finales de los años sesenta del siglo pasado fue avistado en varias ocasiones en Botsuana y en Namibia. Está incluido entre las especies vulnerables de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza desde 2002 al menguar su población por causa de la caza furtiva para consumo humano, atropellos de coche y depredación por parte de perros y otros felinos, incluso gatos domésticos.

Además de ser el felino más pequeño del continente, el gato patinegro también es el más eficaz a la hora de cazar. El león no consigue cazar más del 25 por cien de las presas que acecha, pero el diminuto felis nigripes alcanza el 60 por cien, matando de diez a catorce roedores, pájaros o insectos cada noche. Tiene un metabolismo acelerado que le obliga a cazar casi sin parar.

Utiliza tres técnicas para hacerse con sus presas: la primera es la caza rápida, en la que corre dando saltos por zonas de hierba alta, asustando a pájaros y roedores que dormían; la caza lenta, en la que se aposta delante de una madriguera y espera con enorme paciencia; y finalmente, una versión menos rápida de la primera que le permite sorprender a la presa.

El pelaje es suave, denso, de color dorado con numerosas manchas que, en ocasiones, llegan a unirse en círculos. Tiene ojos grandes de color ámbar o gris tirando a marrón. La barbilla, pecho e interior de los muslos es más claro. Como muchos gatos de pequeño tamaño, dos rayas oscuras le cruzan las mejillas. La cola es más bien corta, aproximadamente la mitad del largo del cuerpo, con dos o tres anillas oscuras, y la punta siempre es negra.

Las orejas son proporcionalmente más anchas y grandes que las de otros felinos para poder oír mejor en zonas desérticas o semidesérticas donde no abundan las presas. A menudo aplanan las orejas, lo que les proporciona una apariencia agresiva que en realidad sirve para pasar más desapercibidos en zonas con poca protección. Las plantas de sus pies son peludas para aislarles de suelos calientes.

Su hábitat principal son las llanuras de hierba media y alta, y los desiertos de matorrales y de arena, como el Kalahari y el Karoo. Evitan terrenos con arbustos y rocosos, quizá por ser el hogar de otros carnívoros peligrosos para ellos. La precipitación anual en esta zona es de 100 a 500 mm.

Su presencia es escasa comparada a la de otros pequeños felinos en Sudáfrica. Hace varias décadas que empezó a estudiarse su comportamiento y ecología en la Reserva Natual Benfontein y en dos grandes granjas de Sudáfrica. Se ha descubierto que en un área de 60 kilómetros cuadrados, la densidad de población puede alcanzar los 0,17 por kilómetro cuadrado, pero en hábitats con poca caza, la densidad baja drásticamente. El territorio de los machos es el doble de las hembras y suele superponerse al de cuatro hembras.

A pesar de su pequeño tamaño, nada parece amedrentarle. Existe una leyenda del pueblo san en la que se dice que el gato patinegro es capaz de matar a una jirafa seccionándole la yugular, algo no deja de ser un tributo a su valentía y tenacidad. Se ha visto a chacales de lomo negro acosarle, pero el pequeño gato siempre ha atacado a su enemigo, aunque es mucho más grande que él, consiguiendo alejarle.

Un felis nigripes puede consumir hasta 3.000 roedores en un año, además de pájaros e insectos en mucha menor cantidad, y poquísimos reptiles. Los machos más grandes pueden cazar liebres de su mismo tamaño. No hacen ascos a los huevos, rompiéndolos delicadamente con la boca antes de lamer el contenido.

Descansan durante el día en montículos de termitas abandonados, por lo que les llaman “tigres hormigueros”, o en madrigueras desocupadas. Son de hábitos nocturnos; suelen salir a la media hora de ponerse el sol, volviendo a la madriguera 30 minutos antes del amanecer. No tienen ningún problema para trepar a árboles o vallas cuando se trata de buscar nidos, pero las acacias que pueblan su hábitat ofrecen poca comida comparada con la que encuentran en el suelo. Pueden saltar a metro y medio de altura para cazar a un pájaro.

Son animales solitarios, excepto las hembras con camada y durante la época de apareamiento. Al cabo de una gestación de entre 63 y 68 días, nacen de uno a cuatro gatitos de unos 70 gramos en el fondo de una madriguera. Las hembras dan a luz dos veces al año, y la madre cambia de cubil a menudo, probablemente para evitar a los posibles depredadores. Los gatitos abren los ojos al cabo de siete días y son totalmente independientes pasados tres o cuatro meses, aunque tardan en alejarse de la madre. Aprenden a cazar muy pronto, una clara señal de que viven en un ambiente difícil.

El pequeño gato patinegro se enfrenta a muchas amenazas que dificultan su supervivencia. Su hábitat se ve cada vez más reducido por el excesivo pastoreo. El uso indiscriminado de veneno para matar a los caracales (otro gato africano al que dedicaremos una entrada) y a los chacales le afecta al ser carroñero, y lo mismo ocurre con los productos usados para eliminar las plagas de langostas. Son atacados por los perros usados para ahuyentar a los chacales.

Esperamos que se implementen medidas para salvar de la extinción a este diminuto gato y no acabe relegado a los zoológicos. Actualmente, el zoo de Wuppertal en Alemania alberga la mayoría de la población en cautividad con un excelente éxito en su reproducción. Pero ninguna especie animal – sea la que sea – nacida para vivir en la naturaleza debería verse obligada a residir en un zoo o similar por el hecho de “salvarla”.


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Gatos y Beryl Cook

La artista Beryl Cook alcanzó una enorme popularidad en el Reino Unido, pero nunca fue muy aceptada en la comunidad artística. Era una persona bastante reservada que no llevaba muy bien el reconocimiento y tenía poco que ver con los extravagantes y extrovertidos personajes que pueblan sus obras.

“Alimentando tortugas con gato siamés”

Tenemos la impresión de que algunos de los cuadros reproducidos aquí son retratos de su marido e incluso de ella misma en casa, en el jardín, y de los gatos con los que convivieron. Si comparamos a la mujer de “Alimentando tortugas con gato siamés” con la foto de Beryl Cook, el parecido salta a la vista, aunque el gato no sea igual.

Beryl Cook con gato

“Autorretrato”

Lo mismo pasa con “Amantes del sofá”. Volvemos a ver al gato siamés y a otro pelirrojo que aparece tumbado debajo de un arbusto en otro cuadro titulado “Cedric, 1978”. También realizó una pequeña placa con su imagen. Está claro que Cedric era uno de los gatos de la familia.

“Amantes del sofá”

“Cedric, 1978”

Otro gato de la familia debió ser Félix, que se aleja andando con el rabo muy tieso, y en otro cuadro ataca a la pobre Lottie, mordiéndole la oreja.

Realizó un retrato del personaje Rab C Nesbitt, de la serie cómica del mismo nombre, entrando en el 10 de Downing Street, la residencia del primer ministro británico. El cuadro se vendió por 8.000 libras en 2013. Lo mencionamos aquí porque existen dos fotos del cuadro delante de una puerta casi idéntica a la famosa casa con un gato haciéndose las uñas en el felpudo.

Dicho gato tiene un fuerte parecido al también famosísimo Larry, gato que vive en la famosa residencia oficial, pero no es más que eso, un parecido. Por cierto, acabamos de enterarnos de que Larry ya dispone de una gatera que le permite entrar y salir cuando le apetece, sin esperar a que el policía de guardia le abra la puerta. Progresamos.

Larry

Beryl Cook nació en el condado de Surrey el 10 septiembre de 1926 en una familia de cuatro hermanas. Sus padres se divorciaron y las niñas vivieron con la madre. Abandonó los estudios a los catorce años y trabajó en sectores muy diversos, pero ninguno relacionado con la pintura. Participó en una gira de la opereta “La princesa gitana” y fue modelo. En 1946 se casó con John Cook, un amigo de la infancia y marino mercante. Su hijo John nació en 1950, y al año siguiente la familia se trasladó a la entonces llamada Rodesia del Sur, actual Zimbabue, país en el que residieron hasta 1963.

“Dando de comer a los gatos”

“Gatos motorizados”

En esa época empezó realmente a dedicarse a la pintura. Al instalarse en Plymouth un par de años después, regentaron una pensión para artistas. Estaba muy ocupada durante los meses de verano, pero en invierno tenía tiempo de sobra para pintar. Beryl Cook colgó sus cuadros en las paredes de la pensión y así fue como la “descubrieron”. Un anticuario amigo de la familia la convenció para que le dejara llevar unos cuantos a su tienda y la pintora quedó muy sorprendida cuando se vendieron casi inmediatamente.

“Dos gatos persas”

“Gato y jardinero”

Cuando Beryl estaba a punto de cumplir cincuenta años, en 1975, Bernard Samuels, del Centro de Arte de Plymouth, la convenció para organizarle una exposición, que tuvo un tremendo éxito. Apareció en la portada del Sunday Times Magazine (el suplemento semanal del periódico), a lo que siguió una llamada de la Galería Portal de Londres, donde expuso los siguientes treinta y dos años.

“En el veterinario”

Desde el primer momento, sus obras fueron acogidas con entusiasmo por los británicos y no tardó en hacerse famosa. Sus cuadros fueron reproducidos en calendarios, tarjetas de felicitaciones de todo tipo e incluso objetos. Son obras luminosas, con un gran sentido del humor, sin pretensiones, que plasman momentos de la vida diaria. Hombres y mujeres pasándolo bien en un pub, chicas de compras, una familia en una comida campestre…

“Entrega matutina”

“Gato feliz”

Pero Beryl Cook no solo retrató a sus compatriotas. Le gustaba viajar y aprovechó sus visitas a Nueva York, Buenos Aires, Cuba, París o Barcelona para tomar discretos apuntes para posteriores trabajos. Puede tachársela de “observadora social”, y su memoria fotográfica siempre la ayudó a reproducir lo que captaban sus ojos. A pesar de empezar a pintar tarde, realizó más de 500 cuadros.

“Percy ante la nevera”

Detalle

En una entrevista para un documental rodado en 1979 dijo admirar las obras de dos artistas británicos, Stanley Spencer y Edward Burra. Sin embargo, pensamos que no le influyeron demasiado. El estilo de ambos no se corresponde con el luminoso humor de Beryl Cook. Basta con ver a las dos amigas de “En el pub”. Una se pinta los labios mientras la otra bebe un trago de cerveza frente a un plato de “fish and chips” y las dos llevan unos maravillosos sombreros. Sus cuadros hacen sonreír.

“En el pub”

No pintó muchos gatos, se dedicó sobre todo a los seres humanos, quizá porque no es tan fácil reírse de los animales como de nosotros mismos. Uno de nuestros favoritos es “Cuatro gatos hambrientos”. La mirada de los gatos está fija en la langosta que dos humanos (solo vemos sus manos y antebrazos) están a punto de repartirse. Esperemos que los cuatro felinos también pudieran participar en el festín.

“Cuatro gatos hambrientos”, 1977

En 1995 fue nombrada miembro de la Orden del Imperio Británico; en 2005, Channel 4 presentó un cortometraje en torno a sus obras y en 2006 se habló de ella en “Art School” así como en “The Culture Show”, dos programas producidos por la BBC. Se publicaron numerosos libros de sus obras y fue galardonada en muchas ocasiones. Falleció el 28 de mayo de 2008 en su casa de Plymouth.

“Por la mañana”


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Una gata autora, Suzanne Szasz y Paul Gallico

Todo empezó cuando el vecino editor de Paul Gallico le dio un manuscrito que parecía estar cifrado. Al cabo de un tiempo, y después de fijarse en el teclado de una máquina de escribir, el escritor y periodista deportivo entendió que los repetidos errores en el texto se debían a que no era ningún dedo lo que había tocado las teclas, sino patas, y concretamente patas de gato. Una vez descubierto el misterio, logró descifrar el código por los grupos de letras del teclado, y leyó el título: “El miau silencioso, un manual para gatitos pequeños, callejeros y gatos sin hogar, de x.x.x.x.x.”

A partir de ese momento y durante 155 páginas, una gata muy sensata explica paso a paso cómo ser acogida por una familia, cómo hacerse con los dueños de la casa, apropiarse de su sillón favorito, conseguir deliciosos bocados en la mesa y, sobre todo, cómo modular el maullido – todo un arte – para obtener los resultados idóneos.

Paul Gallico reconoce en el prólogo que dudó en devolver el manuscrito traducido a su amigo el editor, un confeso ailurófobo, para no desvelar el hecho de que los humanos pertenecemos a los gatos y no al revés. El editor, al conocer el contenido, no quiso perder un segundo en publicarlo, convencido de que por fin el mundo entendería que “son bichos manipuladores”, a pesar de que Gallico le explicó que el libro produciría el efecto opuesto.

Cica celebrando la Navidad

Suzanne Szasz y su marido Ray Shorr son los autores de las fotografías del libro. Cica, la gatita de unos tres meses que apareció en su casa de verano en Westhampton, Long Island, estaba absolutamente decidida a adoptarles costase lo que costase. No solo Cica demostró ser encantadora, sino que se enamoró del coche y tendía a subirse al menor descuido de sus dueños. Además, como no podía ser menos, debía salir en todas las fotos.

“El miau silencioso” en alemán

Cica empieza el libro con las siguientes palabras: “Cuando era muy joven, tuve la desgracia de perder a mi madre y de quedarme sola en el mundo a las seis semanas. No me afectó mucho ya que era inteligente, bien parecida, no me faltaban recursos y tenía mucha confianza en mí misma”. Cica era pequeña, pero con una buena opinión de sí misma.

El libro, que desafortunadamente no está traducido al español, consta de diecinueve capítulos y, como apuntamos en el primer párrafo, se titula “El miau silencioso”. El capítulo XII está dedicado al “idioma gatuno” y empieza explicando ese miau silencioso. En palabras de la autora, es la técnica más eficaz para obtener algo. Recomienda “mirar a la persona, abrir la boca como si se fuera a emitir un maullido, pero sin permitir que se escape el más mínimo sonido”.

Paul Gallico (foto de Carl Van Vechten, 1937)

Según sigue diciendo, el efecto es devastador. “El hombre o la mujer parecen conmoverse en lo más profundo de su ser y estar dispuestos a darnos lo que sea”. Aconseja no usarlo demasiado a menudo para que no pierda efectividad y añade que no entiende a qué se debe esta reacción.

Cualquiera que tenga gatos se habrá fijado en que, de vez en cuando, se sientan en el suelo, nos miran y usan la técnica del “miau silencioso”. Conocemos a uno que la domina a la perfección y, efectivamente, es muy difícil resistirse.

El libro, además de un texto lleno de humor irónico (obra de Paul Gallico, gran amante de los gatos), contiene nada menos que doscientas fotos de Cica ilustrando sus consejos. Está claro que Suzanne Szasz y a su marido cayeron rendidos a los pies de la gatita.

Paul Gallico, nacido en Nueva York en 1897, era el hijo de un pianista y compositor italiano y de una madre austriaca. Se convirtió en un famoso periodista deportivo después de pedirle a Jack Dempsey que boxeara con él, experiencia que utilizó para describir en primera persona qué se sentía al ser noqueado por un campeón.

Paul Gallico con dos gatos

A pesar de ser uno de los periodistas mejor pagados de Estados Unidos, abandonó el mundo del deporte para dedicarse a la ficción. Muchas de sus novelas empezaron como extravagantes historias cortas publicadas en revistas que a menudo recibían malas críticas. Su mayor éxito, “La gansa blanca” (The Snow Goose), es uno de los pocos libros de Paul Gallico traducidos al castellano. “Thomasina, The Cat Who Thought She Was God” (Thomasina, la gata que se creía Dios) fue otro gran éxito llevado al cine por Disney.

Escribió numerosos libros acerca de gatos, como por ejemplo “Jennie”, la indómita gata que ayuda a un niño convertido en gato callejero, y “Honorable Cat”, también con poemas y fotografías de Osamu Nishikawa. Doce novelas suyas fueron llevadas a la gran pantalla y otras cinco, a la televisión. Se casó cuatro veces, escribió más de 40 libros y alcanzó la fama. Hoy en día es un autor casi olvidado.

De los gatos dijo: “Unos gatitos pueden pasarle a cualquiera”. “Todo lo que es y haga un gato me parece maravilloso, precioso, estimulante, tranquilizador, atractivo y encantador”. Hablando del ronroneo, explicó: “Nadie ha sido capaz de descubrir cómo hacen ese sonido sutil, y más aún, nadie lo descubrirá nunca. Es un secreto que perdura desde el principio de los tiempos de los gatos y nunca se desvelará”.

A Paul Gallico le gustaban mucho los gatos, y tuvo uno que se llamaba Sambo. El novelista falleció el 15 de julio de 1976.

Suzanne Szasz nació en Budapest en 1915 y se trasladó a Estados Unidos en 1946. Se divorció de su primer marido, el diplomático Sandor Szasz un año después. Hizo sus primeras fotos con una cámara prestada trabajando en un campamento para niños y no tardo en vender fotos a revistas de la talla de Life, Look, Parents y muchas otras.

Suzanne Szasz

Su capacidad a la hora de trabajar con niños y de “desaparecer”, permitiéndole hacer fotos intimistas y espontáneas, fue alabada por numerosos especialistas infantiles. Ilustró libros de las antropólogas Margaret Mead y Elizabeth Taleporos, así como del científico social Karl W. Deutsch, entre otros.

El 22 de diciembre de 1956 se casó con Ray Shorr, otro fotógrafo, y la persona a la que van dirigidos muchos de los comentarios de Cica. Suzanne Szasz, en una nota al final del libro, dice que cuando Cica apareció al otro lado de la ventana, nunca sospecharon que iban a ser adoptados: “¡Dos fotógrafos ambulantes no pueden tener un gato!” Creemos que queda claro que nunca habían tenido uno, pero que debió tratarse de un amor a primera vista.

Ray Shorr con Cica

Ray Shorr falleció en 1994 y Suzanne Szasz el 3 de julio de 1997, mientras visitaba a su familia en Budapest. No sabemos cómo conocieron a Paul Gallico.


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Gatos, canciones y poemas de María Elena Walsh

María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Buenos Aires y falleció el 10 de enero de 2011 en esa misma ciudad, dos fechas llenas de sol y luz en el hemisferio austral. Y nos parece que fue una mujer llena de luz, alegría y vida. En Argentina, la mayoría de niños nacidos a partir de los años sesenta crecieron escuchando sus canciones, con letras como estas:

El reino del revés

Escribió numerosas canciones, poemas y cuentos de gatos, y también sabemos que desde su regreso a Buenos Aires a mediados de los años cincuenta siempre hubo uno en su casa. Sin embargo, solo hemos encontrado una foto suya con un gato, realizada en 1971 por el gran fotógrafo Pepe Fernández, a quien dedicó la canción “Zamba para Pepe”.

María Elena Walsh fotografiada por Pepe Fernández en 1971

Incluso sin fotos, creemos que debemos dedicar una entrada a la poetisa, cantautora, escritora y compositora que escribió maravillosas canciones infantiles y poemas. Incluimos portadas de discos, fotos de gatos bonaerenses y más. En cierto modo su obra puede considerarse revolucionaria al ofrecer a los niños un concepto totalmente diferente al habitual en canciones infantiles. María Elena Walsh, como Edward Lear (https://gatosyrespeto.org/2015/08/16/el-gato-old-foss-y-edward-lear/) (https://gatosyrespeto.org/2020/06/11/la-gata-y-el-buho/), creía en el absurdo.

Por ejemplo, escribió el siguiente Limerick “Una vaca que come con cuchara/y que tiene un reloj en vez de cara,/que vuela y habla inglés,/sin duda alguna es/una vaca rarísima, muy rara”. Como habría dicho Lear, se trata de una vaca “runcible”. Es probable que esta “comprensión” del absurdo se debiera a que su padre, desde muy pequeña, le cantó “limericks” ingleses.

María Elena de adolescente

Creció en una amplia casa con jardín en el Gran Buenos Aires donde también había gatos. Fue a una escuela típica de la clase media, pero en su casa reinaba un ambiente mucho menos estricto de lo habitual en la época. Su primer libro de poemas, “Otoño imperdonable”, que publicó a los 17 años después del fallecimiento de su padre, fue elogiado por escritores de la talla de Juan Ramón Jiménez, Silvina Ocampo, Pablo Neruda y Jorge Luis Borges, entre otros.

Gato de Buenos Aires

Publicó un segundo poemario en 1951, “Baladas de un ángel”, pero la situación política e intelectual, así como la falta de libertad sexual, la empujaron a irse a París con su amiga y compañera la poetisa tucumana Leda Valladares. Durante el trayecto que las llevó a Europa, formaron el dúo “Léda et Marie” para interpretar casi exclusivamente temas tradicionales del noroeste argentino.

Chacarera de los gatos

En la capital francesa subieron a escenarios tan diversos como el del Crazy Horse o el de la Universidad de la Sorbona, y estuvieron entre las precursoras de la defensa del folclore. No tardaron en codearse con cantautores como Georges Brassens (https://gatosyrespeto.org/2015/05/03/el-gato-y-george-brassens/), Jacques Brel o Barbara. Adquirieron cierta fama y grabaron varios discos. En París, hacia 1954, empezó a escribir canciones dedicadas a los niños.

Chacarera de los gatos

De hecho, existe en París un calle llamada “Rue du chat qui pêche” (Calle del gato que pesca) – dicen que la más estrecha de la ciudad  – cuyo nombre se debe a la siguiente leyenda: Parece ser que un gato negro siempre acompañaba a un canónigo o un alquimista (esto último no queda claro) cuando iba a pescar al río Sena; el gato golpeaba el suelo con sus patas y los peces picaban. Tres universitarios creyeron estar ante el diablo en persona y tiraron al pobre gato al río. El canónigo/alquimista desapareció. Pero cuál no fue la sorpresa de los estudiantes cuando reapareció unos meses después con el mismo gato.

Calle del gato que pesca, París

Es probable que María Elena conociera la leyenda, pero la letra de su canción no está basada en ella. Eso sí, no nos cabe duda de que el nombre de la calle la empujó a componerla.

El gato que pesca

Leda y María Elena regresaron a Buenos Aires en 1956. Dos años después, la directora de televisión María Hermina Avellaneda convenció a María Elena para que escribiera libretos de programas infantiles. El éxito fue rotundo y siguió componiendo canciones para espectáculos que el dúo ponía en escena.

El gato que pesca

En 1964 la pareja se separó, cada una deseosa de seguir su propio camino. Doña Disparate y Bambuco fue su última presentación conjunta. María Elena dio un recital en el Teatro Regina en 1968 titulado “Juguemos en el mundo. Recital para ejecutivos”, que no tenía nada que ver con canciones infantiles. La repercusión fue tremenda; eran canciones de protesta, pacifistas y feministas.

Ya en 1965 coincidió nuevamente con la fotógrafa Sara Facio, con la que había estudiado en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Y en 1968 fue Sara la encargada de realizar las fotos del famoso recital. Pero no decidieron compartir su vida hasta el año 1975, cuando habían pasado casi diez años desde su reencuentro.

María Elena fotografiada por Sara

En plena dictadura militar, harta de la censura y de todo lo demás, decidió dejar las representaciones teatrales y se refugió en el periodismo. En los llamados “años de plomo”, la época más negra del terror, tuvo el valor de escribir artículos como “Desventuras en el País-Jardín-de-Infantes” denunciando abiertamente a la censura de entonces.

Gato tango

Después de librar una dura lucha contra el cáncer entre 1981 y 1983, año en que Argentina recuperó la democracia, María Elena Walsh se involucró en varios proyectos políticos y regresó a la televisión con Maria Hermina Avellaneda y Susana Rinaldi en el programa “La Cigarra”.

Jardín Botánico de Buenos Aires

Pero será mejor dejar que Sara Facio, la compañera con la que compartió su vida durante 38 años, nos hable de ella: “En la vida privada lo que más hacía era escuchar música y leer. Después le gustaban también las cosas de la casa, las mascotas, siempre tuvo gatos, y recibir a la tardecita, siempre a uno o dos amigos, no reuniones grandes. Lo que ella llamaba ‘le petit comité’”.

Sara Fancio con un gato

Los textos de María Elena Walsh parecen muy sencillos a primera vista, pero solo trabajándolos mucho podían adquirir esa enorme simplicidad. Nuestro texto favorito tal vez sea un relato titulado “Murrungato del zapato”, la historia de un gato y una planta. Les dejamos aquí el enlace por si les apetece leerlo: https://docs.google.com/document/d/1ifS_wD54Pk9PITVgZk6WdAOuZKuHfUXd7HmGQC4uD1E/edit

Jardín Botánico de Buenos Aires

Queremos dedicar esta entrada a Yolanda. De no ser por ella, ignoraríamos la existencia de la fantástica mujer que fue Maria Elena Walsh. Gracias, Yolanda.


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Los gatos de la sorprendente pintora Dahlov Ipcar

Hace algún tiempo encontramos una noticia del 21 de diciembre de 2014 de la ARLGP (Liga del Refugio Animal de Portland, Maine, Estados Unidos) en la que se decía que la gata Chelsea Girl había sido adoptada por la famosa artista Dahlov Ipcar. El artículo iba acompañado de la foto de una mujer mayor desayunando bajo la atenta mirada de una preciosa tricolor.

Dahlov Ipcar con Chelsea Girl

Inmediatamente nos enteramos de que no había pintado numerosos gatos, pero había escrito e ilustrado una treintena de libros infantiles, de los que dos estaban protagonizados por gatos, “El gato regresó” (The Cat Came Back) y “El gato de noche” (The Cat at Night).

El gato regresó

El gato de noche

Cuál no fue nuestra sorpresa cuando al leer más acerca de Dahlov Ipcar, descubrimos que ya la habíamos mencionado hacía cuatro años, el 17 de marzo de 2016, en una entrada de este blog sobre su padre, el famoso escultor William Zorach, y su maravillosa madre, Marguerite Zorach (https://gatosyrespeto.org/2016/03/17/el-gato-tookey-william-y-marguerite-zorach/).

Con su hermano Tessim y su padre William Zorach

Guardianes del jardín

Dahlov Ipcar nació en Windsor, Vermont, el 12 de noviembre de 1917, y creció en un piso en Nueva York, concretamente en Greenwich Village, enfrente de la vieja cárcel Jefferson Market. La curiosa arquitectura de ladrillos rojos del edificio nunca le molestó, al contrario, era una ayuda para dejar volar la imaginación y soñar.

Siempre hubo animales en casa de los Zorach, gatos, perros, conejos, cobayas… Dahlov y su hermano Tessim, tres años mayor que ella, estudiaron en una de las primeras escuelas experimentales, la City and Country School, donde se enseñaba historia y arte de antiguas civilizaciones. Su padre les llevaba regularmente, incluso siendo muy pequeños, a museos y galerías de arte.

Perro a cuadros y gata calicó

Recuerda que su hermano hacía dibujos maravillosos, pero que no quiso seguir pintando porque “la vida de un artista es demasiado dura”. Aunque sus padres nunca tuvieron mucho dinero, un buen día tuvieron la ocasión de comprar una granja a un precio asequible en el estado de Maine y la familia acabó viviendo en ella parte del año. Marguerite, su madre, se empeñó en tener una vaca para la leche, y luego dos. Un caballo, y luego otro… Gallinas, un huerto…

Allí, Dahlov conoció a Adolph Ipcar, once años mayor que ella, que acabaría siendo su marido. Se casaron cuando ella tenía dieciocho años y vivieron en Nueva York durante un par de años, cuando el país aún no se había recuperado de la Gran Depresión. Los dos daban clases para sobrevivir y Dahlov no dejó de pintar, pero decidieron mudarse a la granja contigua a la de sus padres.

Con su marido Adolph (1950)

En palabras de Dahlov, fue como regresar al siglo XIX. No había luz eléctrica, el retrete estaba fuera de la casa, había que cortar leña… Pero a pesar de todos estos inconvenientes, los Ipcar sabían que pasase lo que pasase, tenían una casa, un huerto, gallinas, vacas, sin olvidar la pesca y la caza. El trabajo no abundaba en aquella época y la granja ofrecía cierta seguridad.

Gato y florero

Dahlov se levantaba a las cinco de la mañana para pintar. Nacieron sus dos hijos en 1939 y 1942, y seguía pintando. La luz eléctrica no llegó a la granja hasta 1948. A pesar de vivir alejada de Nueva York, nunca perdió el contacto con el movimiento artístico de la ciudad, quizá porque sus padres regresaban después del verano.

En 1939, el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó una exposición titulada “Creative Growth” (Desarrollo creativo) con la intención de probar el desarrollo de un niño con el estímulo apropiado por parte de sus padres y profesores. No pudo ir porque acababa de dar a luz, pero esta primera exposición le abrió las puertas de varias galerías en los años cuarenta. No había galerías de arte en Maine en esa época y la pintora mandaba sus cuadros a Nueva York, además de participar en muchos concursos en otros estados.

Grendel

Así fue como la Sección de Bellas Artes del Departamento de Tesorería le encargó en 1939 un mural para la Oficina de Correos de LaFollette, Tennessee, y otro en 1941 para la Oficina de Yukon,  Oklahoma. Los realizó en su estudio de Maine y cobró unos 600 dólares por cada uno, que ayudaron a complementar los ingresos obtenidos de las vacas lecheras. Pero la primera y verdadera seguridad económica llegó a través de las ilustraciones de cuentos infantiles.

Dahlov Ipcar con un gato

Recién casada, y viviendo en Nueva York, había llamado a la puerta de varias editoriales sin resultado. Pero en 1944, el editor William R. Scott se puso en contacto con Dahlov para que ilustrara un cuento de Margaret Wise Brown, “The Little Fisherman” (El pequeño pescador). Fue un éxito, ilustró otros libros y escribió un cuento en 1947, “Animal Hide and Seek” (Escondite de animales), y otro en 1950, “One Horse Farm” (Granja de un caballo), con el que ganó la inesperada suma de 2.000 dólares.

En 1969 publicó “El gato de noche”, dedicado a “Goliath, gato extraordinario”, un blanco y negro que vive en una granja y duerme de día delante de la estufa. De noche, cuando el granjero le saca fuera de la casa, Goliath ve lo que no vemos porque los gatos ven de noche. “El cielo está oscuro y lleno de estrellas, pero para él es como si fuera de día. Ve al perro dormir en su caseta y a las palomas en el palomar. El gato no tiene sueño. La noche es el mejor momento para hacer lo que más le gusta, explorar”.

Avanza suavemente en la oscuridad, sin que veamos nada. Pero el gato lo ve todo muy claro. ¿Qué ve el gato?

Ve las flores y las mariposas nocturnas…

Sigue describiendo el recorrido de Goliath, gato extraordinario, hasta que se reúne con sus amigos en el pueblo vecino. Regresa al día siguiente justo después de que el granjero haya ordeñado las vacas. La granjera le saluda y le ofrece un cuenco de leche. Luego entra en casa, se acurruca en el sillón delante de la estufa y se queda dormido, mientras el granjero dice: “Qué gato tan perezoso, se pasa la noche durmiendo, y también el día”. Pero el gato no le escucha, ya duerme y sueña con todas las aventuras de la noche pasada.

¿Por dónde va el gato ahora?

Está debajo del gran caballo blanco, que duerme de pie. Porque así es como suelen dormir los caballos.

Dahlov Ipcar falleció el 10 de febrero de 2017, a los 99 años. Siguió trabajando casi hasta el último momento de su vida.

Y cuando llega al pueblo, ¿qué se encuentra?

Encuentra a sus amigos los gatos.


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Los gatos del escritor Yukio Mishima

Yukio Mishima, con más de cien obras en su haber entre novelas, ensayos, relatos, obras de teatro y guiones, es posiblemente el autor japonés más leído en Occidente. Sus escritos tratan de la muerte, la desolación espiritual, el sinsentido de la vida moderna, la sexualidad, los cambios en la cultura y las costumbres, así como de la distancia que separa el cuerpo de la mente.

Una vida en venta (1968) Portada primera edición japonesa

Nació el 14 de enero de 1925 y en realidad se llamaba Kimitake Hiraoka, pero firmó todas sus obras con el nombre de Yukio Mishima. Su padre era un alto funcionario. Mitsuko, su hermana pequeña, a la que adoraba, falleció a los 17 de fiebre tifoidea. En la foto la vemos sentada al lado de Mishima con un gato blanco bastante gordo en brazos.

Yukio Mishima con su hermana Mitsuko y un gato

A Yukio Mishima siempre le gustaron los gatos, y por la foto puede deducirse que había alguno en la casa familiar aunque, al parecer, su padre los odiaba e intentó envenenar a uno añadiendo hierro a su comida.  Existen muchísimas fotos del autor, pero muy pocas en las que está con un gato. En todas las que hemos podido encontrar, se nota que el gato retratado vive con él, es parte del hogar. Nuestra favorita es la de un gato atigrado que parece llevar collar y mira al escritor. Este, sentado en una mesa baja cubierta de libros, está fumando, y detrás hay una pared cubierta con cientos de libros. Para suplir la falta de fotos, hemos ilustrado esta entrada con algunas imágenes de gatos realizadas por artistas japoneses.

De niño, Yukio Mishima vivió con su abuela paterna, que se había casado con un funcionario, pero procedía de una familia de aristócratas y se esforzaba en mantener ciertas pretensiones típicas de la clase alta japonesa. Según varios biógrafos, los años pasados con su abuela pudieron tener que ver con su fascinación por la muerte. No le permitía jugar con otros chicos de su edad ni tampoco tomar el sol.

Fumika Koda

A los 12 años regresó a la casa familiar. Su padre era un firme creyente en educar a sus hijos con una disciplina férrea y los castigaba con severidad por cualquier cosa. Entraba regularmente en el cuarto de su primogénito y desgarraba cualquier manuscrito que encontraba. Yukio Mishima estudió en la escuela Gakushuin (de la nobleza) en Tokio. Aprendió alemán, inglés y francés, y se graduó con honores, recibiendo un reloj de parte del Emperador.

Itaya Koji (Periodo Showa)

No solo era un lector voraz de literatura japonesa, sino también de autores occidentales. Algunos de sus profesores pensaron que era mejor que adoptara el nombre de Yukio Mishima para firmar su primer relato, publicado en 1938, y evitar así las bromas de los compañeros. Cuando Japón entró en la II Guerra Mundial, en 1940, ya habían aparecido varios relatos suyos en diversas revistas.

Kamo Tatsuzo (1957)

Fue llamado a filas un año después de finalizar los estudios en el instituto. Por suerte, el día del examen médico tenía fiebre y tosía. El médico le diagnosticó, por error, una tuberculosis. Se licenció en Derecho en la Universidad de Tokio en 1947 y, obligado por su padre, aceptó un puesto en el Ministerio de Finanzas. Trabajaba durante el día y escribía de noche, pero al cabo de nueve meses, exhausto, se cayó desde un andén a los raíles. Su padre acepto por fin que abandonara el Ministerio, pero le impuso una condición, que se convirtiera en el mejor novelista del país.

Yukio Mishima (1948)

Kawanabe Kyosai (Siglo XIX)

Publicó su primera novela, “Tōzoku” (Ladrones), en 1948, a la que siguió “Confesiones de una máscara”, un relato semiautobiográfico de un joven homosexual obligado a esconderse tras una máscara para encajar en la sociedad. La novela fue un éxito inmediato y Yukio Mishima se convirtió en una celebridad a los 24 años.

Kei, gato y calabazas (Biombo, periodo Meiji tardío)

En 1955 empezó a entrenarse con pesas tres veces a la semana, lo que siguió haciendo durante los 15 años restantes de su vida. Deploró públicamente la poca importancia que daban los intelectuales al físico en comparación al intelecto. El 1 de junio de 1958 se casó con Yoko Sugiyama, una universitaria de 19 años con la que tuvo dos hijos.

Kikuzawa Buko (1933)

La orientación sexual de Mishima siempre molestó a su esposa, que nunca habló de ese tema abiertamente, ni siquiera después de la muerte del escritor. Según John Nathan, su biógrafo y traductor, la homosexualidad en Japón no estaba tan mal vista como en muchos países occidentales y la bisexualidad se aceptaba. Era mucho más inaceptable ser un soltero empedernido.

Muramusa Kudo

En 1968 fundó la “Tatenokai” o “Sociedad de los escudos”, una milicia compuesta sobre todo por jóvenes universitarios dedicados al estudio de las artes marciales y al ejercicio físico que debían proteger al Emperador. Pero quizá no se tratara del Emperador reinante, sino de una idea abstracta de lo que significó antaño. Hirohito renunció a ser considerado divino después de la II Guerra Mundial, y Mishima le reprochó que millones de japoneses habían muerto en la guerra por el “dios viviente” que representaba. Al renunciar el Emperador a su aspecto divino, habían muerto en vano.

Yukio Mishima con un gato

Takeuchi Seiho (1924)

Yukio Mishima se entregó en cuerpo y alma al “bushido”, el código de honor del samurái, y declaró que Hirohito debía haber abdicado y aceptar su responsabilidad por perder la guerra. Sus peculiares ideas hicieron que le odiara tanto la izquierda como la derecha, hasta el punto de que contrató a un guardaespaldas para su familia. Pero nada de esto afectó a la venta de sus libros, sobre todo los primeros.

Gatos samurái (Utagawa Kuniyoshi)

El 25 de noviembre de 1970, Yukio Mishima y cuatro miembros de la Tatenokai entraron en el cuartel general de las Fuerzas Armadas de Japón y tomaron de rehén a un general del ejército. A continuación salió al balcón y arengó a los soldados pidiéndoles que se les uniera para un golpe de Estado con el fin de devolver al Emperador la gloria de preguerra.

El actor Ichumura ante un gato fantasma (Utagawa Kuniyoshi)

Llevaba un año preparándolo todo meticulosamente y había convocado a la prensa con antelación. Es probable que anticipara que los soldados se burlarían de él, dejándole una única salida según su código de honor: cometer seppuku o suicidio ritual. En su testamento, Yukio Mishima dejó una importante suma de dinero para la defensa de los cuatro amigos que le acompañaron.

Utagawa Kuniyoshi

Es curioso como un hombre tan obsesionado con la muerte pudiera tener una sonrisa  luminosa y llena de vida como en la fotografía que encabeza esta entrada donde se le ve reclinado en un brazo y sujetando con el otro a un gato blanco con manchas.

 

Yukio Mishima