Gatos y Respeto

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Los gatos de McSorley y el pintor John French Sloan

Los gatos de McSorley (John Sloan, 1928-29)

“Los gatos de McSorley” es el título de un cuadro pintado por John French Sloan en 1928 o 1929. La obra muestra la sala de un bar con clientes apoyados en la barra, otros sentados en mesas y, a la derecha, McSorley, el dueño, rodeado por cuatro gatos a los que mira mientras abre una heladera. Hay un quinto gato con el rabo muy tieso en la parte superior del mueble.

El bar de McSorley, por el viñetista Don Freeman (durante la Prohibición)

En 1919, Bill McSorley le dijo a un reportero del New York Evening Telegram que desde 1854, cuando su padre abrió McSorley’s Old Ale House (La vieja cervecería de McSorley) en el East Village de Nueva York, siempre habían vivido gatos en el bar. “Mi padre quería que hubiera gatos; siempre decía que ‘cuesta menos alimentar a gatos que llamar a un fontanero’. Los gatos ahuyentan a las ratas que roen las cañerías”.

El restaurane chino (John Sloan, 1909)

Bill McSorley no era un hombre amable con los clientes, pero se portaba de maravilla con sus gatos. Llegó a tener dieciocho paseándose por el bar, aunque preferían dormir en el salón trasero. En 1940, Joseph Mitchell escribió en The New Yorker: “Cuando llegaba la hora de darles de comer, por muy lleno que estuviera el bar, abandonaba la barra y golpeaba una cacerola vacía. Los gatos acudían de todos los rincones del bar, moviéndose como leopardos”. McSorley los alimentaba con hígado de buey crudo picado.

El bar de McSorley (John Sloan, 1912)

McSorley’s cambió de manos, pero la tradición se mantuvo y siempre hubo un gato en el bar hasta bien entrado el año 2011 cuando un inspector del Departamento de Salud de Nueva York prohibió la entrada a Minnie durante el horario de apertura. A partir de ese momento, Minnie fue relegada a la parte trasera siempre que había clientes.

Minnie en McSorley

Asimismo, obligaron a Matty Maher, el dueño, a limpiar las fúrculas de pollo colgadas encima de la barra por los soldados que zarpaban el día siguiente hacia Europa para luchar en la II Guerra Mundial. Otro sacrilegio, ya que los huesos representaban a los chicos que nunca habían vuelto.

Woody Guthrie en McSorley’s (1943)

Hasta el año 1970, el lema del bar había sido: “Buena cerveza, cebolla cruda y nada de mujeres”. A partir de ese año, el último McSorley tuvo que rendirse y permitir la entrada a las mujeres. Matty Maher falleció en enero de 2020. Ignoramos si McFarley’s sigue abierto. Por cierto, solo se servía “ale”, una cerveza de fermentación alta.

El bar de McSorley (1970)

Otro conocido lugar con gato era Sammy’s Follies, en el Bowery neoyorquino. Más que un bar era un cabaret, con actuaciones y pista de baile, tanto para ricos como para pobres. Durante un tiempo hubo un gato, como demuestran estas tres fotos tomadas en los años cuarenta.

El gato de Sammy’s Follies

El gato de Sammy no le hacía ascos a la espuma de la cerveza. En otra foto le vemos en brazos de una mujer en actitud protectora. Finalmente está comiendo en la barra debajo de un cartel que reza: “Si los hombres y las mujeres que luchan por nosotros no pueden beber después de medianoche, cerramos a medianoche. Por favor, cooperen”.

Pero volvamos al pintor John Sloan, a quien le debían gustar los gatos. En uno de sus primeros cuadros, “El gato de Green”, de 1900, vemos a dos gatos, uno blanco y otro negro. No sabemos cuál de los dos era el gato de Green.

El gato de Green (John Sloan, 1900)

Nació en Lock Haven, Pensilvania, el 2 de agosto de 1871, pero creció en Filadelfia. Vivió en esta ciudad hasta que se trasladó a Nueva York en 1904. Su padre sufrió una depresión nerviosa en 1888 que le impidió seguir trabajando, y el joven de 17 años tuvo que dejar los estudios para mantener a la familia.

Patio trasero de Greenwich Village (John Sloan, 1914)

Encontró un trabajo como cajero en una librería que le dejaba mucho tiempo para leer y estudiar los libros de arte. Dos años después fue contratado en una papelería y empezó a diseñar felicitaciones mientras seguía dibujando, pintando, haciendo grabados y estudiando arte en clases nocturnas.

(Detalle)

En 1892 empezó a trabajar como ilustrador para el periódico Philadephia Enquirer y conoció a Robert Henri, un talentoso pintor y defensor de la independencia artística que se convirtió en su amigo de por vida. En 1893, ambos fundaron el Charcoal Club, del que fueron miembros George Luks y Everett Shinn.

Everett Shinn, Robert Henri y John Sloan

En 1898, a los 27 años, conoció a Anna Maria Wall, a la que todos llamaban Dolly, nacida el 28 de julio de 1876, y los dos se enamoraron perdidamente. Sloan aceptó las dificultades que implicaba la relación. Dolly era alcohólica, trabajaba en unos grandes almacenes, pero redondeaba sus ingresos en un burdel, lugar donde se vieron por primera vez.

Dolly con un gato (John Sloan)

La pareja se mudó a Nueva York en 1904 y se instalaron en un piso en el Greenwich Village. John Sloan trabajaba para el Philadelphia Press como ilustrador independiente y vendía dibujos de forma regular a editoriales y otras publicaciones neoyorquinas. El estado mental de Dolly empeoraba, obsesionada con la idea de que su marido iba a dejarla. Un médico le aconsejó que escribiera en un diario lo mucho que la amaba y que lo dejara donde ella pudiera encontrarlo.

Gato callejero (Everett Shinn, 1938)

Durante siete años, hasta 1913, el pintor declaró su amor a su mujer por escrito para tranquilizarla. Seguía pintando cuadros al óleo, pero vendía muy poco. Ese mismo año fue miembro del comité organizador del legendario Armory Show, donde expuso cinco grabados y dos cuadros. Uno de ellos era “El bar de McSorley”, pero no se vendió. Es más, el cuadro no fue adquirido hasta 1932 por el museo Detroit Institute of Arts.

Cori y el gatito (Robert Henri)

El primer cuadro del bar de McSorley fue pintado en 1912. Pasarían 16 años hasta que John Sloan volviera pintar cinco escenas dentro del bar, una de las cuales es el cuadro con el que empezamos esta entrada, “Los gatos de McSorley”.

Dibujo de John Sloan, 1915

Al año siguiente empezó a impartir clases en la Art Sudents League (Liga de Alumnos de Arte). Permaneció dieciocho años en esta escuela y acabó siendo su director. Pertenecía al Partido Socialista y, como pacifista, se opuso a la entrada de Estados Unidos en la I Guerra Mundial.

El gato negro (Everett Shinn)

A partir de 1918, Dolly y él pasaban cuatro meses al año en Santa Fe, Nuevo México, y se interesaron por el arte y las ceremonias de los nativos americanos. En 1922, John organizó una exposición en la Sociedad de Artistas Independientes de Nueva York – que había cofundado en 1916 – de obras realizadas por pintores indios. También fue un acérrimo defensor del trabajo de Diego Rivera, a quien describía como “el único artista de este continente que está a la altura de los viejos maestros”.

Gato en callejón (John Sloan, 1907)

A pesar de ser admirado y muy reconocido, nunca vendió muchas obras en vida. Es uno de los artistas que más se identifica con la famosa escuela realista Ashcan, además de Robert Henri. Al contrario de este último, no era un pintor rápido y tardaba mucho en acabar un cuadro, lo que llevó a Henri a decir que era “el participio pasado de lento”.

Gatos callejeros (Everett Shinn)

Dolly falleció de una enfermedad coronaria en 1943. El pintor se casó al año siguiente con Helen Farr, una antigua alumna suya cuarenta años más joven que él con la que había tenido una aventura en los años treinta. John Sloan murió el 7 de septiembre de 1951. A partir de ese momento, Helen se encargó de distribuir la mayoría de las obras que no se habían vendido a los principales museos del mundo. También recopiló y publicó los mensajes de amor que el artista dejaba por la casa para que Dolly los encontrara.

Tomando el sol (John Sloan, 1941)


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Dos gatos sudamericanos, el Geoffroy y el kodkod

Gato de Geoffroy

El gato de Geoffroy fue llamado así por Geoffroy (Godofredo) Saint Hilaire, un naturalista francés del siglo XIX, defensor de la teoría evolucionista, que viajó a Sudamérica. Además del gato de Geoffroy, otros tres animales llevan su nombre, un mono tamarino, un mono araña y un murciélago.

Gato de Geoffroy según Daniel Giraud Elliot (1883)

Una peculiaridad del gato de Geoffroy es que se yergue sobre las patas traseras para otear a su alrededor mientras se apoya en la cola. También son buenos nadadores y se atreven con ríos de hasta treinta metros de ancho. Se encuentra sobre todo en Argentina, el sur de Chile, los Andes del sur de Bolivia, Paraguay y Uruguay en un hábitat bastante variado, desde los humedales de la Pampa hasta las zonas más áridas de matorrales del Chaco, pasando por bosques y áreas montañosas donde se le ha avistado a 3.500 metros de altura.

Su pelo es de color ocre brillante en el norte de su territorio y pasa a un gris plateado en el sur con diversas variaciones entre los dos. Numerosos puntos negros muy parecidos en tamaño y equidistantes rompen el color uniforme e incluso forman un “collar” negro en su pecho. Dos rayas negras les marcan las mejillas y más la frente.

Miden entre 43 y 88 centímetros de largo y de 15 a 25 centímetros de alto. Los machos suelen pesar algo menos de seis kilos y las hembras, unos tres. También existe una variedad melanística, sobre todo en los bosques y humedales. Los gatos Geoffroy de Paraguay son más pequeños y más oscuros.

Gata de Geoffroy con cachorros melanísticos

La densidad de población varía mucho. Durante un periodo de sequía en algunas zonas de Argentina era de 2 a 36 gatos por cien kilómetros cuadrados, pero dos años después había subido a 139 individuos por cien kilómetros cuadrados. Sin embargo, en el Chaco boliviano, la densidad es de 2 a 42 gatos por 100 kilómetros cuadrados.

Aunque pasan la mayoría del tiempo en el suelo, son buenos trepadores y se les ha observado llevándose presas a los árboles. El gato de Geoffroy es carnívoro y se alimenta de lo que más abunda en su territorio, sobre todo roedores, así como pájaros en primavera y verano, pero son capaces de pescar si hace falta para alimentarse de peces y ranas.

Son animales nocturnos cuya actividad máxima se desarrolla en plena noche. Prefieren cazar en zonas de vegetación densa, aunque los gatos que viven cerca de tierras cultivadas las cruzan en busca de ratones. La gestación dura entre 72 y 78 días y suelen dar a luz a camadas de cuatro cachorros en sitios muy protegidos. Los gatitos dejan de mamar a las ocho o diez semanas, y su desarrollo es más lento que el del gato doméstico. Las hembras no maduran sexualmente hasta los 18 meses y los machos hasta los 24. Estos también son más longevos, alcanzando los 18 años.

No es una especie en peligro aunque muchos mueren en carreteras o atacados por perros. Son cazados por su carne y también para cruzarlos con gatos domésticos y producir híbridos. Entre los años sesenta y ochenta, su pelo fue el segundo más vendido en el comercio de piel de gato. Por suerte, actualmente es muy raro encontrar pieles en venta. Está prohibido cazar el gato Geoffroy en todos los países en los que vive.

El gato güiña, huiña o kodkod (en araucano) sí está en grave peligro de extinción. Es el gato más pequeño de América. Vive principalmente en el sur de Chile y zonas vecinas de Argentina, una distribución reducida comparada a la de otros felinos sudamericanos.

Kodkod

Desde 2002 es considerado como vulnerable en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) al creerse que la población adulta no supera los diez mil individuos. Está amenazado por la caza, la pérdida de hábitat y por ser presa de otros animales.

Güiña (Ilustración de Robert Gallet)

El color del pelo del gato kodkod oscila entre el marrón amarillento y el marrón grisáceo con marcas oscuras por todo el cuerpo. La tripa es más clara y la cola, anillada. Las orejas son negras con una mancha blanquecina en el interior. Los ejemplares melanísticos totalmente negros son muy habituales.

Es un gato de cabeza pequeña, patas anchas y cola proporcionalmente muy ancha. Muchos ejemplares tienen una marca triangular negra en cada lado del hocico. Los adultos miden de 27 a 51 centímetros de largo y unos 25 centímetros de alto. Pesa alrededor de dos kilos y medio.

Vive principalmente en los bosques pluviales del sur de los Andes y de las costas chilenas, sobre todo en los bosques valdivianos y araucanos, que se caracterizan por la presencia de bambú en el sotobosque. No suele avistarse más arriba de los 1.900 metros.

El gato güiña es activo tanto de día como de noche, pero solo se atreve a adentrarse en zonas abiertas en la oscuridad. Es un excelentes trepador y no tiene ningún problema en subirse a troncos de más de un diámetro de ancho. Se alimenta de pájaros, lagartijas, roedores y aves domésticas.

El periodo de gestación dura entre 72 y 78 días con camadas de uno a tres cachorros. No suelen vivir más de once años. El macho y la hembra alcanzan la madurez sexual a los 24 meses.

Hasta hace poco se desconocía la voz del pequeño kodkod, pero el año pasado el fotógrafo Joel Sartore pudo grabar el sonido del gato, que él compara al canto de un pájaro. Después de escuchar dicha grabación (https://twitter.com/i/status/1261273768166600705) nos parece que suena a un ave, sí, pero más bien a un pavo.

La mayor amenaza a la que se enfrenta este diminuto felino es la tala de su hábitat, la creciente difusión de bosques de pinos y la agricultura, sobre todo en el centro de Chile. Otros muchos son matados por atacar gallineros y también por su piel, aunque esto último es cada vez menos habitual.


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Los cinco gatos del fotógrafo Masahisa Fukase

“En los 40 años que llevo en esta tierra, siempre me ha rondado un gato como una sombra. Tengo una foto mía de cuando tenía tres años y estoy con una gata tricolor llamada Tana”, dijo el fotógrafo japonés en una entrevista realizada en 1978. Años antes, en 1964, Fukase se casó con su segunda mujer, Yoko, y pronto se les unió un espléndido gato siamés llamado Kabo.

Yoko y Kabo

Hebo y Kabo

Pasaron dos años, y cuando regresaba a casa después de ir a pescar, Fukase se encontró con un gato negro y lo recogió. Le llamaron Hebo. Los dos gatos se llevaron bien – como suelen hacer todos los gatos después de los primeros días –, y Fukase se dedicó a fotografiarlos, aunque quizá no con la misma intensidad con que perseguía a Yoko con el objetivo.

Masahisa Fukase

Hebo y Kabo

Yoko le dejó en 1976, como ya había hecho su primera mujer, y Fukase se enfrentó solo al alcohol y a la depresión. Durante este periodo realizó las fotografías de cuervos que le hicieron internacionalmente famoso con la publicación del libro “La soledad de los cuervos” (1986). En la misma época adoptó a un gatito minúsculo al que llamó Sasuke por un ninja de cómic.

Hebo

Sasuke se escapó del piso del fotógrafo a los diez días. “Colgué cien carteles con su foto y la frase ‘Gato perdido’ en el barrio, pero no volvió”. Transcurrieron unas semanas y le llamó una mujer diciendo que había encontrado a un gatito en la calle que “era idéntico al gato del cartel”. Quedaron en la oficina de la mujer. Fukase se presentó con una botella de buen whisky para darle las gracias, pero se dio cuenta de que el gatito no era Sasuke. No dijo nada y se lo llevó a casa.

Yoko y Kabo

Le llamó Sasuke nº 2. Fue el principio de una loca historia de amor, y Fukase hizo lo que siempre hacía con sus amores, le fotografió hasta la saciedad. Pero a Sasuke no le molestaba que su compañero intentara aprisionarle con el objetivo, incluso parecía disfrutar. Al contrario que las imágenes de los cuervos, estas revelan una mirada llena de humor. Cada fotografía descubre un nuevo matiz de la genial personalidad del gato.

Sasuke 2

Sasuke 2 en autobús

Fukase dijo: “Me gustaría saber si existe alguien en el mundo que haya fotografiado tantos bostezos gatunos como yo”. En dos años publicó tres colecciones de fotografías en torno a Sasuke 2: “¡Viva! Sasuke” (Tokio, Pet-Life-sha, 1979), “Sasuke, mi querido gato” (Tokio, Seinen-shokan, 1979) y “El gato del sombrero de paja” (Tokio, Bunka Shuppankyoku, 1980).

Sasuke 2

Sasuke 2 de viaje

No cabe duda de que los gatos fascinaban al fotógrafo. En la primera de las tres colecciones solo se ve a Sasuke con la boca abierta, bostezando la mayoría del tiempo. Una vez, el fotógrafo comentó: “Dicen que los gatos no ven bien, pero que su oído es excelente porque están cerca del suelo. He pasado gran parte de este año tumbado en el suelo más o menos al nivel de los ojos de un gato mientras le hacía fotos. He llegado a tener la sensación de que yo mismo era un gato. Todo este tiempo he jugado con lo primero que se me ocurría, como hace mi gato”.

Sasuke 2

Sasuke 2

Y añadió en otro momento: “Nunca sentí la necesidad de fotografiar gatos bellos ni monos. No, siempre he querido captar la imagen de los gatos y mi imagen reflejada en sus ojos. Esta serie casi podría verse como una serie de autorretratos clandestinos en la que adopté la forma de Sasuke y de Momoe”. Este último gato debió llegar cuando Sasuke ya era adulto, probablemente en 1979.

Sasuke 2 y Momoe

Sasuke 2

Fukase siguió fotografiando cuervos hasta 1982, cuando ya se había vuelto a casar por tercera vez. De los cuervos también dijo: “Fotografié cuervos durante diez años, hasta que por fin me di cuenta de que el cuervo era yo”. Esto podría llevarnos a pensar que tanto con Sasuke como con los cuervos, el fotógrafo se fotografiaba a sí mismo. O quizá uno simbolice la oscuridad del dolor que le causó ser abandonado por su mujer y el otro, Sasuke el gato, represente la alegría de su vida pasada con ella.

Momoe

Sasuke 2

Nació el 25 de febrero de 1934 en Bifuka, Hokkaido, la más septentrional de las islas japonesas. Su padre era el dueño de un exitoso estudio fotográfico de la ciudad y Fukase fundó un club de fotografía estando en el instituto. Se trasladó a Tokio en los años cincuenta para seguir estudiando, y poco después empezó a trabajar en una agencia.

Sasuke 2 en la playa

Siempre que podía regresaba a su ciudad natal y solía llevarse a Sasuke, como demuestran las fotos incluidas en el pequeño libro “Sasuke, mi querido gato”. Fukase viajaba a todas partes con Sasuke y hablaba de sí mismo como “papá” mientras le fotografiaba en trenes, autobuses, coches, la playa, incluso en el zoo Ueno de Tokio.

Sasuke 2 en el zoo

Masahisa Fukase falleció el 9 de junio de 2012, después de haber permanecido veinte años en coma a consecuencia de una caída en las escaleras de su bar favorito en 1992. Yoko fue a verle dos veces al mes durante todo ese tiempo, pero ¿se daba cuenta Fukase de su presencia? Después de su muerte, ella dijo: “Siempre fue parte de mi identidad”. Y añadió: “Con una cámara delante de los ojos, veía; sin ella, era ciego”. Sasuke tendría unos trece años y Momoe doce cuando ocurrió el accidente. ¿Vivían aún, que fue de ellos?

Sasuke 2 con una mujer

Masahisa, Yoko y Hebo

Atsushi Saito, el dueño de la editorial Roshin y un gran amante de los gatos, colaboró con el Archivo Fukase para publicar póstumamente dos libros con las fotos de gatos de Fukase. El primero, “Días maravillosos”, salió en 2015 y el segundo, “Epílogo”, en 2016.  Este último título hace referencia al epílogo que el fotógrafo escribió para “Sasuke, mi querido gato” en el que describe la relación íntima que le unió a su gato.


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Gatos blancos, gatos negros y Maud Lewis

Maud Lewis nació el 7 de marzo de 1903 en South Ohio, provincia de Nueva Escocia, Canadá, hija de John y Agnes Dowley. Muy pronto se le declaró una artritis reumatoide que reducía mucho su movilidad, especialmente el uso de las manos, pero que no le impidió pintar desde muy joven, cuando su madre le enseñó a hacer felicitaciones de Navidad con acuarelas para venderlas.

Se enamoró de Emery Allen, un vecino de Digby, una pequeña ciudad más al norte, y en 1928 dio a luz a su hija Catherine Dowley sin estar casada. El padre las abandonó, y Maud siguió viviendo en la casa familiar. Al no disponer de medios suficientes para cuidar de Catherine, la niña fue dada en adopción. Años después, ya casada, Catherine intentó localizar a su madre sin éxito.

Maud de niña

Maud perdió a su padre en 1935 y a su madre en 1937. Se trasladó a casa de su hermano durante un tiempo, pero acabó viviendo con su tía en Digby. A los 34 años, el 16 de enero de 1938, se casó con Everett Lewis, que entonces trabajaba de guarda nocturno del asilo local. Según contó Everett posteriormente, Maud contestó al anuncio que él había dejado en varias tiendas buscando “a una mujer dispuesta a cuidar de un soltero de 45 años”.

Everett, además de trabajar de noche en el asilo, también era vendedor ambulante de pescado. Vivían en una casa diminuta con un dormitorio en el desván en el pueblo de Marshalltown, a unos kilómetros de Digby. Tenían poquísimo dinero y Everett se ocupaba de las tareas domésticas mientras Maud pintaba.

Maud y su marido Everett

Maud acompañaba a su marido a vender pescado y aprovechaba para ofrecer sus felicitaciones de Navidad, que no tardaron en tener éxito entre las clientas de Everett. Las vendía por muy poco dinero, pero era una ayuda para la economía familiar. Everett animó a su mujer a pintar y le compró sus primeros óleos.

Usaba cualquier base a su alcance para pintar, aunque la gran mayoría de los cuadros son de pequeño tamaño, de no más de 20 por 25 centímetros, ya que la artritis le impedía mover el brazo a más distancia. Su técnica era muy sencilla: extendía una capa uniforme de color en la base, fuese cual fuese, y una vez seca aplicaba los colores directamente con los tubos de pintura. Nunca mezclaba colores.

Sus temas favoritos eran flores y animales, gatos, algún perro que otro, ciervos, pájaros, caballos y yuntas de bueyes. También hay paisajes y muchas escenas en la nieve. En un documental del año 1965 dice que pinta sobre todo de memoria cosas que vio en su juventud y que copia muy poco.

Por una foto de 1908 (fecha aproximada) se sabe que Maud vivió con un gato llamado Fluffy cuando era niña. Quizá los gatos blancos que pintaba correspondían al recuerdo que tenía de Fluffy.

Maud y el gato Fluffy (1908)

A primera vista, muchos de sus cuadros parecen idénticos, pero basta con fijarse un poco para ver que cada uno tiene algo diferente. La expresión de los gatos nunca es la misma, están debajo de árboles diferentes, las mariposas no son iguales… Siempre hay un pequeño cambio. Las variaciones sobre gatos son muy numerosas.

Como puede verse en esta foto, Maud también pintó el interior de su casa, decorándola sobre todo con flores. No se limitó solo a las paredes, también pintó las escaleras que llevaban al diminuto cuarto del desván y la puerta de entrada.

Interior de la casa de Maud y Everet

A principios de los años cuarenta decoró veintidós contraventanas exteriores de gran tamaño en una casa del sur de la península de Nueva Escocia perteneciente a una familia estadounidense. Le pagaron setenta centavos por cada una.

Entre los años 1945 y 1950, los turistas empezaron a pararse delante de la casa de Maud y Everett, situada cerca de la nacional 1, la carretera principal de Nueva Escocia occidental. Le compraban cuadros por dos o tres dólares, y tan solo en los últimos cuatro años de su vida los vendía entre siete y diez dólares.

Se dio a conocer nacionalmente gracias a un artículo en el periódico Star Weekly de Toronto publicado en 1964. Un año después, la cadena CBC rodó un pequeño documental acerca de la artista para el programa “Telescope”. Y en los años setenta, durante la presidencia de Richard Nixon, la Casa Blanca le encargó dos pequeños cuadros.

La artritis empeoró mucho hacia el final de su vida y le impidió completar los crecientes encargos que le llegaban. Durante un año apenas se movió de un rincón, excepto cuando debía ir al hospital de Digby. Falleció el 30 de julio de 1970 de una neumonía. Su marido Everett siguió viviendo en la pequeña casa hasta que le mató un ladrón en 1979.

Maud Lewis vivió treinta y dos años con Everett. La vida de ambos no fue fácil, pero ella nunca perdió la sonrisa. En 1976, la directora Diane Beaudry rodó un cortometraje documental de diez minutos de duración titulado “Maud Lewis: A World Without Shadows” (Maud Lewis: Un mundo sin sombras). En el mundo de Maud hubo sombras, no cabe duda, pero sus cuadros son luminosos, y están llenos de vida y alegría. Creemos que reflejan cómo era ella a pesar de todas las dificultades a las que debió enfrentarse.

Maud en la puerta de su casa

Hoy, Maud Lewis no solo es famosa en Canadá. Sus cuadros alcanzan sumas que le habrían parecido exorbitantes. En 2009, alguien pagó 22.200 dólares en una subasta en Toronto por “A Family Outing” (Excursión familiar), y en 2016, una pintura suya descubierta en un mercadillo fue vendida por 45.000 dólares en una subasta on-line.

La provincia de Nueva Escocia compró la casita de Maud y de Everett en 1984 y la trasladó a la Art Gallery of Nova Scotia (Galería de Arte de Nueva Escocia), en Halifax, donde fue restaurada y forma parte de la exposición permanente dedicada a la pintora.

La casa de Maud


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Gatos y brujas, de Paul-Elie Ranson

La cabellera dorada

El grupo de los nabis se formó en 1888 cuando Paul Gauguin conoció a Paul Sérusier, que entonces solo contaba con 18 años, y le habló del simbolismo. Sérusier, entusiasmado, comunicó la buena nueva a sus compañeros de la Academia Julian, entre los que estaban Edouard Vuillard, René Piot, Ker-Xavier Roussel, Maurice Denis, Pierre Bonnard, Félix Vallotton y Paul-Elie Ranson. La nueva teoría les motivó a todos para fundar una sociedad secreta a la que llamaron nabis, por la palabra hebrea “nabiim”, cuyo significado es “profetas”.

Retrato del pintor, de Paul Sérusier (1890)

Varios de estos artistas, Vuillard, Denis, Vallotton y sobre todo Pierre Bonnard (https://gatosyrespeto.org/2015/06/27/gatos-al-oleo-de-pierre-bonnard/), a quien dedicaremos una nueva entrada que incluirá más cuadros suyos, pintaron gatos. Pero hemos escogido a Paul-Elie Ranson porque algunos de sus cuadros son realmente curiosos.

La lectora

Los nabis se interesaron por el simbolismo, el misticismo, el esoterismo y el arte japonés. Rechazaban el materialismo de la nueva era industrial y admiraban a escritores como Baudelaire, Mallarmé y Edgar Allan Poe. Estaban totalmente en contra de la corriente naturalista liderada por los pintores Courbet y Manet, o el novelista Emile Zola. Además, Paul Ranson estudió teosofía, religiones orientales y ocultismo.

Brujas cerca del fuego

Paul-Elie Ranson nació en Limoges el 29 de marzo de 1861, hijo de Louis Casimir Ranson, alcalde de la ciudad y diputado republicano radical. Su madre murió al darle a luz. Su abuelo materno le inició en el dibujo y se matriculó en la Escuela de Bellas Artes Aplicadas de Limoges en 1877. Se casó con su prima hermana, France Rousseau, en 1884. Dos años después, ya en París, empezó a estudiar en la Academia Julian, donde conoció a los otros fundadores del movimiento nabi.

Dos mujeres

El grupo se reunía en un café llamado “L’Os à Moëlle” (El hueso de tuétano), situado en el pasaje Brady, en el barrio de Montparnasse, pero no tardaron en alquilar el piso de arriba de la casa familiar de los Ranson, en el nº 25 del Bulevar de Montparnasse. El lugar fue rebautizado “Le Temple” (El templo) y la Sra. Ranson “La luz del Templo”. Aquí la vemos, pintada por Maurice Denis, ejerciendo de anfitriona, con un gato frotándose contra su vestido, prueba inequívoca de que los Ranson tenían un gato.

Retrato del pintor, de Georges Lacombe (1904-05)

En El Templo también se exhibía el cuadro original que Paul Sérusier había pintado siguiendo los consejos de Gauguin, al que llamaban “El talismán”, y el retrato de Paul Ranson vestido con una túnica, sujetando un báculo con la mano izquierda y leyendo un texto. Es decir, con todos los simbolismos nabis.

Eva

Cada miembro de los nabis tenía un estilo muy personal, a pesar de ser un grupo, pero puede que el más particular fuera el de Paul Ranson. Varios críticos describen su estilo  como simbolismo decorativo muy cercano al Art Nouveau, aunque él se sentía todavía más alejado de la sociedad moderna que sus compañeros y se refugiaba en el mundo de los cuentos y leyendas, hadas y brujas. Pintó sobre todo a la mujer. Mujeres etéreas en entornos naturales mágicos, en palacios orientales, mujeres sensuales intimistas y brujas con gatos, sapos y otros símbolos.

La lectora tendida

El cuadro “La bruja y el gato negro” representa a una anciana con nariz ganchuda, apoyada en una mesa con los ojos cerrados. Parece dormitar. En primer término se ve a un gato negro con la pata izquierda levantada, y a la derecha se asoma un personaje inquietante. ¿El diablo? Forma parte de una serie desarrollada entre 1891 y 1898.

Bruja y gato negro

Hay otros cinco cuadros con brujas. En dos de ellos se ve a la bruja en su círculo protector. Es posible que para el pintor, las brujas asociadas a los gatos negros representaran el contacto con el más allá, el puente entre un mundo realista, concreto, materialista y otro espiritual, con muchas más posibilidades y al que aspiraba.

Bruja en círculo

Pero el gato no solo acompaña a las brujas en sus cuadros. “El despertar” es una escena doméstica, íntima, en la que una mujer se despierta y a los pies de la cama hay una gata y un gatito, ambos blancos. La pared del cabecero está decorada con un cuadro japonés. Sus compañeros nabis le llamaban “le plus japonard que japonard”.

El despertar

Como dijimos antes, los nabis eran grandes admiradores del arte japonés, especialmente Pierre Bonnard, cuyo mote era “Japonard” (“Japonardo”) porque rimaba con su apellido. Pero parece ser que Paul Ranson era aún más “japonard” que Bonnard.

Bruja y gatos

Los nabis tenían mucho sentido del humor. Paul Ranson era un apasionado de las marionetas y escribió una obra llamada “L’Abbé Prout, guignol pour les vieux enfants” (El abad Prout, guignol para niños viejos). Maurice Denis y Georges Lacombe se encargaron de crear los muñecos. La obra es una sátira irreverente de costumbres sexuales licenciosas. Está compuesta por siete sainetes sin solución de continuidad, con el Abad Prout (Abad Pedo) como personaje principal, donde se burla abiertamente de la burguesía, la aristocracia, el ejército y el clero de la época.

Bruja en círculo

Paul Ranson no se limitó a la pintura, también le atrajeron las artes decorativas; diseñó tapices, decorados de teatro, programas y objetos varios. En 1898, France se quedó embarazada y al artista le costó aceptar la maternidad al verse privado de su modelo y de su mejor colaboradora.

Madame Ranson y gato, de Maurice Denis (1892)

Al poco de nacer su hijo Michel, empezó a tener problemas de salud y se trasladó a casa de su amigo Georges Lacombe para decorarla. No regresó definitivamente a su hogar hasta 1905, y tres años después se le concedió la Orden de las Palmas Académicas. Su salud empeoró y las dificultades financieras aumentaron. Para ayudarle, el grupo de los nabis fundó una academia en la calle Henry-Monnier que él dirigiría.

Madame Ranson y gato, de Maurice Denis (detalle)

Después de su fallecimiento en 1909 a los 48 años, su esposa continuó encargándose de la academia. Fue el primero de los nabis en desaparecer, lo que quizá explica el olvido en el que cayó hasta bien entrados los años noventa. Existen unas 800 obras catalogadas de Paul Ranson.

Bruja con gato (1899)


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Gatos en el arte minwha coreano

La palabra “minwha” significa literalmente “pintura del pueblo”. En un principio eran obras producidas por artistas itinerantes, en su mayoría anónimos y carentes de estudios formales. El arte minwha también poseía una dimensión mágica al creerse que los cuadros protegían a sus dueños y a sus familias de las fuerzas del mal.

Gato perseguido por perro (Siglo XIX, Instituto de Arte de Minneapolis)

El gran auge del arte minwha fue en el periodo tardío de la dinastía Joseon, que reinó durante cinco siglos, nada menos, logrando 200 años de paz después de la última invasión manchú en el siglo XVI. En este periodo, las pinturas minwha gozaron de su mayor popularidad y reconocidos artistas trabajaban por encargo de la aristocracia.

 

Es posible que a primera vista estas pinturas parezcan sencillas y fáciles de hacer, pero una de las artistas que se dedica al arte minwha hoy en día, Jung Seung Hui, explica que no tiene nada de sencillo: “Empecé al poco de terminar los estudios en la universidad, hace 40 años. En esa época no se estudiaba el arte minwha y no me quedó más remedio que ser autodidacta. El papel que se usaba antaño como base era el papel tradicional hanji con colores de tintes naturales. Sin embargo, estos colores se desvanecen rápidamente y ahora los mezclamos con otros para que duren más. Tardo unas dos semanas en hacer un cuadro pequeño, pero un panel de grandes dimensiones puede llevarme hasta dos años”.

Gato en otoño (Jeong Seon, siglo XVIII)

Los temas más populares eran árboles, el sol, la luna, insectos, aves y animales, entre ellos, gatos y tigres.  La pintora sigue diciendo: “Es un arte impregnado del humor coreano, muy satírico. Los tigres no parecen feroces, son más bien graciosos. La creatividad en estas pinturas es infinita, aunque los temas se repitan”.

Gatos acechando

Abundan las pinturas de tigres con aves. Una de las explicaciones es que el tigre simbolizaba el poder, la autoridad, la aristocracia, y la urraca, al pueblo llano. Siempre parece que la urraca u otro pájaro estén a punto de hostigar al pobre felino al que llamaban “tigre idiota”, en una clara alusión sátira de las diferencias sociales.

Byeon Sang-byeok es uno de los artistas más famosos del periodo Joseon tardío que también pintó obras minwha. Vivió en el siglo XVIII, era miembro del Dohwaseo o Real Academia de Pintura, y acabó siendo magistrado. No sabemos si siguió pintando después de obtener este cargo. Dibujaba sobre todo gatos y gallos, hasta el punto de que llegaron a apodarle “Byeon goyangi” (el gato Byeon) y “Byeon dak” (el gallo Byeon).

Gato con margaritas (Byeong Sang-byeok)

En uno de sus cuadros más conocidos, “Myojakdo” o “Gatos y gorriones”, se ve a dos gatos y a varios pájaros. Está pintado sobre seda, mide 93,7 por 42,9 centímetros y se encuentra en el Museo Nacional de Corea, en Seúl. Los gatos y las aves eran temas habituales en la pintura minwha ya que ambos animales simbolizaban la longevidad.

Gatos y gorriones (Byeon Sang-byeok)

El gato que trepa por el tronco del árbol mira al que se ha quedado en el suelo como si  se comunicaran. El artista usó un pincel muy fino para pintar a los dos gatos y a los gorriones, mientras que el tronco del árbol está hecho con trazos más gruesos, más fuertes.

Gato con pájaro (Byeon Sang-byeok)

Otro cuadro suyo es “Gukjeong chumyo”, que traducido literalmente significa “Gato otoñal en un jardín con crisantemos”, pintado sobre papel tradicional. Mide 29,5 por 23,4 centímetros y se encuentra en el Museo de Arte Gansong de Seúl. Además de animales, Byeon Sang-byeok también hizo numerosos retratos de la aristocracia Joseon.

Gato otoñal con crisantemos (Byeon Sang-byeok)

Unos doscientos años antes, en el siglo XVI, un pintor llamado Yi Am exhibió un estilo propio, alejado del estilo chino de la dinastía Song imperante entonces en Corea. Al igual que Byeon, se especializó en retratos, entre los que está uno del Rey Jungjong de Joseon, pero también pintó animales. Posiblemente sea uno de los primeros pintores oficiales que hizo suyo el arte minwha, quizá porque le aportaba una mayor libertad.

Gato perseguido por perro (Yi Am)

En uno de los dos cuadros que hemos encontrado, el gato trepa por el tronco de un árbol mirando hacia abajo, aunque los dos perros que están en el suelo no parecen tener malas intenciones. En el otro, el gato se enfrenta al perro. En ambos, el gato es blanco y negro con ojos saltones. Ninguno de los gatos de otros cuadros de estilo minwha tienen ojos parecidos. Al contrario, son animales muy realistas.

Gato y perro (Yi Am)

En el siglo XIX, ya al final de la dinastía Joseon, otro célebre pintor fue Jang Seung-eop, más conocido por el seudónimo de Owon. Vivió entre 1843 y 1897, y fue uno de los escasos pintores que tuvo una importante posición en la corte.

Jang Seung-eop

Era huérfano y aprendió a pintar en el seno de otra familia. El aristócrata Yi Ung-heon le acogió en su hogar cuando cumplió veinte años ofreciéndole la posibilidad de pasar largas horas pintando. Su reputación como pintor de talento creció rápidamente, dedicándose sobre todo a paisajes, flores y escenas de la vida cotidiana.

Jang Seung-eop

Hemos encontrado tres cuadros suyos con gatos. En uno de ellos hay una madre gata con su camada, una escena que no se repite en ningún otro de los cuadros minwha.

Jang Seung-eop

El arte minwha decayó al desaparecer la longeva dinastía Joseon y desapareció del todo bajo el mandato colonial japonés. Revivió en los años ochenta y su popularidad sigue actualmente. Se usa para decorar la puerta de entrada de las casas, biombos, muebles para atraer la felicidad, la suerte, la prosperidad y también para alejar a los malos espíritus.

Gato e insecto

Gato y mariposa

Incluimos en la entrada algunos de los cuadros minwha de tigres, y al final dos de tigres fumando en pipa.


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Gatos y jazz

Jack Owens, su gato negro y Bud Spires.

A los músicos de jazz se les suele llamar “gatos”, sobre todo en inglés. Parece ser que la denominación remonta a los años veinte del siglo pasado cuando el jazz empezó a hacerse popular. Los músicos de jazz, al igual que los gatos, preferían la noche al día, dependían de sí mismos, se buscaban la vida, solían caer de pie y no encajaban con la sociedad “normal”.

Stan Getz

La primera fotografía de esta entrada no es de dos músicos de jazz, sino de blues. Son Jack Owens, su gato negro, y Bud Spires, los tres en el porche del primero donde solían tocar para los numerosos visitantes. Por cierto, los músicos de blues creían que los gatos negros traían buena suerte.

Louis Armstrong

A pesar de llamarse “gatos” o “cats”, no hemos encontrado muchas fotos de músicos de jazz con sus gatos. Uno de ellos es el pianista Cecil Percival Taylor, al que podemos ver en una instantánea realizada en los años sesenta por el fotógrafo Charles Rotmil. En principio, si un gato está sentado en el piano de un músico, parece indicar que vive con él.

Cecil Taylor y su gato (años 60) Foto de Charles Rotmil

Cecil Taylor fue uno de los pioneros del free jazz. Su carrera abarca más de 50 años con decenas de discos grabados. Nació el 25 de marzo de 1929 en Nueva York, la misma ciudad en la que falleció el 5 de abril de 2018. Fue un maestro de la improvisación a partir de estructuras armónicas fijas, algo nada habitual en los años cincuenta, pero no logró notoriedad hasta los años setenta.

Sabemos que el compositor, arreglista, poeta y músico Bob Downes tenía un gato siamés llamado Rolly gracias a la foto interior del álbum “Electric City” y por la contraportada del mismo LP, donde le vemos tocando la flauta, su instrumento favorito con el saxo entre los veinticinco que dominaba.

Open Music – Electric City (contraportada)

Nacido en Plymouth, Reino Unido, el 22 de julio de 1937, es conocido como líder del Open Music Trio, un grupo de jazz de vanguardia que formó en 1968, y por sus composiciones de rock y blues. Grabó su primer disco con Philips Records antes de fundar su propia discográfica, Openian.

Bob Downes, Bob Cockburn y el gato Rolly

Otros músicos de jazz no se limitan a que en las portadas de sus discos aparezcan gatos; por ejemplo, el músico argentino Leandro Barbieri se apodaba “Gato”. Este maestro del saxo tenor nació en Rosario, Argentina, el 28 de noviembre de 1932, y está considerado como uno de los pioneros del jazz latino. Sin embargo, en una entrevista realizada un año antes de su fallecimiento en Nueva York en 2016, dijo: “No tengo nada que ver con eso, los músicos de jazz no me consideran un músico de jazz y los músicos latinos no me consideran un músico latino”.

Además de una extensa discografía, fue el autor de varias bandas sonoras, entre ellas las de “El último tango en París”, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1972.

Existen dos fotos muy famosas de Thelonious Monk con un gato siamés. Después de observarlas con detenimiento, nos atrevemos a decir que no fueron hechas el mismo día, aunque eso no significa que Monk tuviera gatos. Ese probablemente fuera uno de los 306 gatos de Nica Rothschild. Cuesta creer que Nica tuviera tantos a la vez, incluso repartidos en todos los años de su estancia en Nueva York, pero era una mujer muy especial.

Thelonious Monk

Fue la hija menor de Charles Rothschild, entomólogo por gusto y financiero por obligación, que se suicidó cuando su hija tenía 12 años. Su nombre completo era Kathleen Annie Pannonica, este último en honor a la Eublemma pannonica, una polilla muy poco común. Nica nació en 1913, estudió en Múnich, y con poco más de veinte años aprendió a pilotar un avión. Se casó en 1935 con el barón francés Jules de Koenigswarter y vivieron en un castillo en el noroeste de Francia. Tuvieron dos hijos.

Al estallar la II Guerra Mundial, Jules se unió al ejército de la Francia Libre de De Gaulle en África. Después de dejar a sus hijos en Nueva York, Nica trabajó como codificadora en Ghana, Congo y África del Norte. Al finalizar la guerra, el barón se convirtió en diplomático, tuvieron tres hijos más y vivieron en diversos países.

La relación con su marido se hizo difícil, y en 1953 dejó al barón y a sus cinco hijos en Ciudad de México para mudarse a Nueva York. Hacía mucho que a Nica le gustaba el jazz, y un día, en casa de un amigo, escuchó el famoso tema “Round Midnight”, de Thelonious Monk. La pianista y compositora de jazz Mary Lou Williams le presentó al músico durante el “Salón del Jazz 1954”.

Nica se instaló en una suite del hotel Stanhope, delante del Museo Metropolitan de Nueva York, y se convirtió en la protectora de numerosos músicos de jazz, como Miles Davis, Teddy Wilson y Charles Mingus, entre otros. Les compraba comida si hacía falta, les llevaba de un lado a otro en su Bentley y les apoyaba.

Charlie Parker no estaba entre sus más allegados, pero apareció en su suite en marzo de 1955 en mal estado y murió al día siguiente, creando un escándalo. El director del hotel la echó y Nica acabó comprándose una casa modernista en Nueva Jersey con vistas a Nueva York, del otro lado del río Hudson, a la que sus amigos rebautizaron “Catville” (Villagatos) por los 300 felinos a los que Nica abrió sus puertas.

Nica Rothschild

El músico con el que tuvo una relación amistosa inquebrantable fue Thelonious Monk. Puede decirse que cuidó de él desde 1954 hasta 1982, año en que el pianista falleció. Monk y su esposa Nellie se mudaron a mediados de los setenta a casa de Nica. Algunos dicen que a Monk no le gustaban los gatos, pero nos parece extraño que aceptara vivir en un lugar donde eran los reyes.

Thelonious Monk

Nica comparó a Thelonious Monk con Beethoven. El músico era inestable, padecía regularmente terribles depresiones, y Nica ayudó a Nellie a enfrentarse a estos episodios. El jazz cambió, la música evolucionó, pero Nica siguió fiel al bebop; incluso llegó a decir que Miles Davis “se había vendido”. Los Beatles, los Rolling Stones, Little Richard, Elvis Presley no la emocionaban. No menos de veinticuatro temas de jazz le fueron dedicados.

Thelonious y Nica

Hemos empezado con una foto de dos “bluesmen” con un gato negro y acabamos con la portada de una pareja con un gato blanco.


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La gata Lydia y el dibujante Horst Janssen

1979

Horst Janssen fue un prolijo dibujante y grabador alemán nacido el 14 de noviembre de 1929 en Oldemburgo, Baja Sajonia, hijo de Martha Janssen, de profesión modista. Nunca conoció a su padre, un viajante de comercio, y fue adoptado por su abuelo. En 1942, al empezar a estudiar en el Instituto Nacional de Educación Política de Hasselüne, a unos 90 kilómetros de Oldemburgo, su profesor de dibujo se dio cuenta de su talento y le animó a seguir.

Gato y pájaro (Grabado)

Horst Janssen

Su madre murió un año después – Horst Janssen tenía 14 años – y fue adoptado por la hermana menor de esta, que también le empujaría a estudiar Bellas Artes pagando por sus estudios. En 1946 se trasladó a Hamburgo, donde vivía su madre adoptiva, y estudió en la Escuela Estatal de Bellas Artes con el profesor Walter Malhau, que le consiguió sus primeros encargos.

Gato azul (1961)

En 1947, el semanario Die Zeit, de Hamburgo, publicó un dibujo suyo titulado “La princesa y el guisante”, y al año siguiente ilustró el libro infantil “¿Estáis todos?”, con versos de Rolf Italiaander. Su primer hijo nació en 1950, fruto de la relación con Gabriele Gutsche, una mujer casada. Empezaba a experimentar con grabados sobre madera y estaba fuertemente influenciado por la obra del noruego Edvard Munch.

El gato Pharyah

Noche de luna

El profesor Gustav Hassenpflug logró que le expulsaran de la Escuela Estatal de Bellas Artes sin llegar a graduarse. Janssen caía francamente mal a este profesor quizá porque tenía una relación con su esposa, con la que se casaría en 1955 y tendría una hija, Katrin. Se divorciaron en 1959. Después de una exitosa exposición en la galería Hans Brockstedt de Hanover, se sumió en la técnica del aguafuerte y estudió con Paul Wunderlich.

Cartel de la exposición “Perro, gato, ratón”

 

 

 

 

 

 

 

 

Gato y rata

En ese periodo, su mayor influencia fue el francés Jean Dubuffet y el arte marginal. Volvió a casarse con Brigit Sandner pocas semanas después de obtener el divorcio de su primera mujer, pero el matrimonio solo duró unas semanas. Un año después se casó con Verena von Bethmann Hollweg, que dio a luz a Philip, su tercer hijo. Este matrimonio duro ochos años; se divorciaron en 1968.

Ese mismo año empezó una apasionada historia de amor con Gesche Tietjens. Viajaron a Svanhall, Suecia, y allí aprovechó para pintar maravillosos y luminosos paisajes. Se separaron en 1972, cuando ella estaba embarazada de su hijo Adam. Siguieron una larga lista de relaciones más o menos duraderas, todas reflejadas en un sinfín de retratos y representaciones eróticas. También hizo numerosos dibujos y grabados de sus hijos.

Para entonces era un dibujante y grabador de renombre internacional. Ya en 1965, la galería Kestner de Hannover le había dedicado una retrospectiva en la que el director de la galería le había alabado como “el mejor dibujante con Picasso, aunque Picasso es de una generación anterior”. Su obra era reputada por seguir la tradición de artistas como Goya, Ensor, Glinger, Redon y Kubin.

Fue galardonado con el Premio Edwin Scharff en 1966. Al año siguiente fallecieron dos personas que habían sido importantes en su juventud, su tía y madre adoptiva Anna y su profesor Alfred Malhau. Su trabajo empezó a mostrar el dolor por perder a dos seres tan queridos. Ganó el Primer Premio de Arte Gráfico en la Biennale de Venecia de 1968. Expuso con mucho éxito en 1970 en Londres, en 1971 en Oslo y Gotemburgo, en 1974 en Nueva York, en 1975 en Torino, en 1976 en Barcelona, en 1980 en Chicago, en 1982 en Tokio…

Gato de lunes

Dos hombres se mantuvieron siempre leales a Horst Janssen a pesar de los altibajos en sus relaciones debido a su carácter imprevisible. Uno de ellos era el galerista Hans Brockstedt, a quien conoció a finales de la década de los cincuenta y que expuso treinta grabados en color el 17 de mayo de 1958. Esa misma noche se vendieron veinticuatro grabados entre 40 y 60 marcos cada uno. Tres décadas después, estos mismos grabados valían entre 4.000 y 6.000 marcos.

Gato salvaje

El galerista, que trabajó mucho con Horst Janssen organizando exposiciones por todo el mundo y obteniendo encargos de ilustraciones para libros, fue una de las personas más importantes de su vida. A pesar de las discusiones, separaciones y reencuentros, el artista le dijo una vez: “Cuando muera, pronunciaré cinco nombres, y uno de ellos será el tuyo”.

Gato con pájaro (1959)

Queda por saber cuáles fueron los otros cuatro. Probablemente otro sería el del impresor Hartmut Frielinghaus, del que dijo que “si no hubiera existido el arte de Frielinghaus, no habría habido grabador Janssen”. Pero al parecer, como con todas las personas que se cruzaban en su camino, la relación no fue fácil y el impresor incluso llegó a decir que había momentos en que le habría estrangulado con sus propias manos.

Si no dibujara, mataría

Desde siempre Horst Janssen había dibujado animales, entre ellos gatos, pero en la década de los ochenta la gata Lydia entró en su vida y debió ocupar un lugar muy importante. Por los numerosos retratos, sabemos que era una gata negra, y nada más. En ninguna biografía del artista se menciona a Lydia, tampoco si le gustaban los gatos, aunque nos atrevemos a decir que basta con ver sus dibujos y grabados para afirmar que sí, claro que le gustaban mucho los gatos.

Buenos días, Lydia

Lydia (Litografía)

Hemos encontrado un dibujo de un gato rubio acompañado del siguiente texto: “¡Socorro, señores! ¡Gente! Félix, el gato de Kerstin Schlüter, se ha perdido. Atiende al nombre de Feli. 500 para la persona que lo encuentre. Y agradecimiento eterno. Vuestro Janssen”. Más abajo está el teléfono de la Sra. Schlüter y el del propio Janssen.

Janssen con Lydia (1984)

Lydia ronroneando

Es muy posible que Lydia acompañara a Horst Janssen hasta casi el final de su vida, pero seguro que le hizo compañía en 1990 cuando se cayó de su balcón desde una altura de 3,50 metros. Lo peor es que en la caída se llevó por delante los ácidos que usaba para los grabados y sufrió una quemadura en la córnea en ambos ojos, además de fracturarse la tibia y la pelvis. Tardó meses en recuperar la vista.

Janssen con Lydia (Carta con dibujo)

Lydia deprimida (1981)

Falleció de un derrame cerebral el 31 de agosto de 1995. No creemos que Lydia estuviera aún con él ya que habría tenido más de quince años, aunque conocemos a varios gatos que han alcanzado los veinte.  Horst Janssen está enterrado en el cementerio Gertruden de Oldemburgo.

Tres representaciones de Lydia


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Gatos y cuentos de hadas de Adrienne Ségur

En 1952, un periodista publicó lo siguiente en “Le Figaro littéraire”: “Fui a casa de Adrienne Ségur, un hada. Me recibió un gato imperial y pájaros de diverso plumaje. De hecho, todos los animales de ‘Érase una vez’ se habían instalado en los recovecos de la casa. ¿Y qué me dijo el hada? ‘Voy hacia la fantasía para evadirme. Los niños hablan con los animales, y los animales les hablan, es natural. Mis animales hablan con los ojos, el hocico, las patas’”.

Adrienne Ségur con un gato

Cómo los gatos aprendieron a ronronear (Joan Bennett)

El hada Adrienne Ségur era una ilustradora de cuentos que prestó una atención muy especial a los gatos. Aparecen en sus dibujos casi en la misma proporción que príncipes y princesas. Incluso recopiló cuentos de gatos en un libro especialmente dedicado a ellos.

El gato con botas (Charles Perrault)

El gato arrepentido

Fue una mujer muy bella, de aspecto misterioso y elegante, que llevó una vida discreta, quizá porque se sentía más cómoda en su mundo que en compañía de los mortales. Nació el 23 de noviembre de 1901 en Atenas, hija del escritor francés Nicolas Ségur y de la griega Kakia Anastose Diomedes Kyriakos. A pesar de llevar el mismo apellido que la famosa escritora, la Condesa de Ségur (de soltera Sofia Fiodorovna Rostoptchina, casada con Eugène de Ségur), no parece que les uniera parentesco alguno.

Foto de Erwin Blumenfeld

El gato de Baba Yaga

Empezó a dibujar siendo niña y en 1928 ilustró en blanco y negro la novela de juventud de André Maurois “Le Pays des trente-six mille volontés” (El país de los treinta y seis mil deseos), aunque usó el seudónimo de Adrienne Novel. Dos años después ilustró una serie de cuentos de los que era autora, “Cotonnet”, “Cotonnet aviador” y “Cotonnet en América”, con un conejito como protagonista. Estos primeros dibujos son encantadores y sencillos, tienen poco que ver con los que la hicieron famosa en la década de los cuarenta.

El gato y el gallo enfermo

El gato que habla (Natalie Savage Carslon)

En 1932 se casó con el poeta y pensador egipcio Mounir Hafez, diez años menor que ella y uno de los grandes referentes del sufismo en Francia. A partir de ese momento, la pareja pasó los inviernos en El Cairo y los veranos en París. En 1936,  Adrienne Ségur empezó a ocuparse de la página infantil de Le Figaro, de la que acabó siendo directora en 1939. Una vez finalizada la II Guerra Mundial, empezó a ilustrar cuentos infantiles para la editorial Flammarion.

Mounir Hafez

El gato Patripat (India)

Al cabo de unos años, la editorial alquiló para ella una casa a unos diez kilómetros de Blois, a dos horas en coche de París. Los que la conocieron entonces dicen que vivía rodeada de gatos y de pájaros, y que su pasatiempo favorito era caminar por el bosque y observar a los animales en libertad.

El niño que pintaba gatos (Japón)

Kip, el gato hechizado (Suecia)

También dicen que en cuanto hacía bastante calor, dejaba las ventanas abiertas para que sus pájaros pudieran volar libremente y regresar cuando quisieran. Esto nos hace pensar que ella y su marido no llevaban la vida convencional de un matrimonio de la época.

El gato con la cola torcida (Frances Carpenter – Tailandia)

El gato y el ciervo (Rusia)

Era una apasionada de “Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Caroll, y en 1949 realizó unas brillantes ilustraciones en blanco y negro para el libro. Sus dibujos dieron vida a los cuentos de los hermanos Grimm, de William Hauff, Hans Christian Andersen, Madame d’Olnoy, Pável Bazhov y otros escritores del mundo entero.

Alicia en el País de las Maravillas

Flammarion publicó en 1951 una colección de cuentos de hadas de autores franceses titulada “Il était une fois” (Érase una vez) con dieciséis ilustraciones de Adrienne. Fue considerado por la crítica literaria como el libro infantil más bello de Francia. La editorial demostró una enorme confianza en el talento de la artista al encargar veinte mil ejemplares para la primera edición, en vez de los habituales cinco mil para un libro de ese tamaño.

La gata princesa (Madame d’Olnoy)

La gata princesa

No solo tuvo un enorme éxito en Francia, sino también entre los lectores de habla inglesa, sobre todo en Estados Unidos, donde Random House lanzó posteriormente el maravilloso “The Golden Book of Fairy Tales” (El libro de oro de los cuentos de hadas), una recopilación de veintiocho cuentos procedentes de Francia, Alemania, Rusia, Dinamarca y Japón.

La gata princesa (Músicos)

En 1965 publicó otra colección de diecisiete cuentos dedicados únicamente a los gatos. “Le chat Jérémie et autres histoires de chats” (El gato Jeremías y otras historias de gatos), traducido al inglés en 1967 con el título de “My Big Book of Cat Stories”. Algunos títulos de estos cuentos son inolvidables, “Jeremías o el gato que se hizo jefe guardabosques”, “El gato con el rabo torcido”, “El gato arrepentido” o “El gato oreja de mantequilla”.

Gato ojo de aceite

El gato Jeremías jefe guardabosques no es otro que el gato Catafay Ivanovich del cuento ruso “El gato y la zorrita”, al que también llaman “Yeremey” (https://gatosyrespeto.org/2020/01/02/gatos-en-el-folclore-ruso/).

El gato Yeremey (Rusia)

El gato Yeremey, dueño del bosque (Rusia)

Las ilustraciones de la artista son sumamente detalladas e imaginativas, propias de los cuentos de hadas. También trabajó con autores de la talla de Colette (https://gatosyrespeto.org/2018/12/13/los-gatos-de-colette/) y diseñó decorados de espectáculos, así como tarjetas de felicitación para marcas como Van Cleef y Arpels. Siempre dio gran importancia a la expresión de los personajes.

Las tres hilanderas

Las tres hilanderas

Adrienne Ségur falleció el 11 de agosto de 1981. Había dejado de dibujar hacía ya varios años debido a la artrosis. Sus últimas ilustraciones fueron para la novela “La légende de Venise” (La leyenda de Venecia), de Simone Kervyn. En los dos retratos fotográficos incluidos aquí tendría unos 35 años. Son obra del fotógrafo alemán Erwin Blumenfeld, que se instaló en París en 1936. Fue una mujer que se rodeó de un aura de misterio y se sabe muy poco de su vida privada.

Hans y el gato atigrado (Hermanos Grimm)


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La gata y el búho

Hace casi cinco años publicamos una entrada acerca del poeta y dibujante Edward Lear y su gato Old Foss (https://gatosyrespeto.org/2015/08/16/el-gato-old-foss-y-edward-lear/). Los poemas de Edward Lear pertenecen al género “nonsense poems”, es decir “rimas sin sentido”.

El búho y la gatita (Barbara Cooney)

Desde entonces queríamos traducir “The Owl and the Pussy Cat” (El búho y la gatita), quizá su poema más famoso, publicado en 1871 como parte del libro “Nonsense Songs, Stories, Botany and Alphabets” (Canciones sin sentido, historias, botánica y alfabetos).

Adrienne Ségur

Jan Brett

Los “sin sentido” de Edward Lear ya eran famosos por esa época. En 1846 había publicado una colección de “limericks”, palabra que no tiene una traducción exacta en español. Abarca desde rimas infantiles como “Humpty Dumpty”, hasta versos satíricos, pero siempre son cortas y bastante surrealistas. El escritor siguió añadiendo “limericks” a su colección a medida que pasaban los años.

“El búho y la gatita” es uno de los poemas más apreciados de Edward Lear; lo compuso para una niña de tres años, Janet Symonds, cuyos padres eran grandes amigos suyos.

El cerdito con anillo (Edward Lear)

Comiendo picadillo y membrillo (Barbara Cooney)

El cerdito (Jan Brett)

Edward Lear inventaba palabras como “el árbol Pong” que crece en las tierras donde llegan el Búho y la Gatita, pero no cabe duda de que la más famosa es la cuchara “runcible” con la que comen picadillo y membrillo en el banquete de bodas. La utilizó en varias ocasiones, incluso para describirse a sí mismo diciendo que llevaba “un sombrero runcible”.

Debajo de un árbol bong (Barbara Cooney)

Miel y dinero (Edward Lear)

La palabra tuvo tanto éxito que, 40 años después de la muerte del escritor, pasó de ser una palabra sin sentido a ocupar un lugar en el diccionario inglés Myriam & Webster con la definición de: “Un tenedor de tres dientes” sin citar ninguna fuente. Sin embargo, Edward Lear jamás especificó el significado de la palabra; eso sí, siempre la usó como adjetivo, nunca como sustantivo.

El pavo casamentero (Edward Lear)

La boda (Jan Brett)

Navegaron un año y un día (Edward Lear)

Hablaba de un “gato runcible” (su adorado Old Foss, claro), de un “ganso runcible” (refiriéndose a alguien no demasiado listo) e incluso de una “pared runcible” (algo más misterioso). Y en una de sus rimas, acompañada de una ilustración del propio Lear, dice:

La cuchara runcible (Edward Lear)

Tocando la guitarra (Chris Dunn)

Esta entrada está dedicada a Irati y a Jude, que han descubierto a los gatos hace poco, y a los que consideramos nuestros amigos runcibles. Por cierto, Jude está a punto de cumplir siete años, ¡feliz cumpleaños, Jude!

Tu canto es un encanto (Jan Brett)

Jan Brett