Gatos y Respeto

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Gatos, Catwoman y Eartha Kitt

Eartha Kitt en “Batman” (1966)

Entre 1966 y 1968 se emitieron en Estados Unidos 120 capítulos de la serie “Batman”. Uno de los personajes malvados era Catwoman (Gatubela en Latinoamérica y Gatichica en España). Julie Newmar dio vida al personaje durante las dos primeras temporadas, pero fue sustituida en la tercera y última por Eartha Kitt, la actriz que representa a Catwoman en la imaginación de todos los fans. Le bastaron cinco episodios para conseguirlo, quizá porque era ágil, bella y misteriosa como una gata. No olvidemos que Orson Welles la describió como “la mujer más interesante del mundo”.

Con Mishak y Willow (Londres, 1956)

Eartha Kitt no se limitó a meterse en la piel de Catwoman, también adoraba a los gatos en la vida real y durante muchos años apoyó a la ASPCA (Sociedad Americana para la Prevención de Crueldad hacia los Animales), de la que fue portavoz en junio de 2003 durante la campaña “Adopte a un gato de refugio”. También prestó su nombre al programa de adopción “Kitt for Cat” de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Orilla Norte) y visitaba regularmente su sede para obtener fondos.

En la North Shore Animal League (2004)

En 1996, cualquiera que subía a un taxi en Nueva York era recibido con el famoso gruñido gatuno que inventó Eartha Kitt para la serie Batman: “Grrrrrrrrr. Los gatos tienen siete vidas, pero tú solo tienes una. Abróchate el cinturón”. Y en 1999 lanzó el álbum “Purr-fect: Eartha Kitt’s Greatest Hits” con 22 de sus temas más famosos. La expresión “purr-fect”, que Newmar utilizaba en las dos primeras temporadas de la serie, es un juego de palabras con “purr” (ronronear) y “perfect” (perfecto).

La cantante y actriz creía haber nacido el 26 de enero de 1927, hasta que a los 71 años descubrió que su fecha de nacimiento era el 17 de enero de 1926, aunque nunca supo el nombre de su padre al estar tachado en el certificado de nacimiento. Nació en una plantación de Carolina del Sur, y su madre, Annie Mae Keitt, la abandonó en cuanto se casó con un hombre que rechazó a la niña por tener la piel demasiado clara. Fue a parar a casa de una tía donde la maltrataron física y psicológicamente. Al principio de los años treinta del siglo pasado, los mestizos no eran bien vistos por la comunidad negra – se les trataba de “amarillos” – ni por la comunidad blanca.

Cuatro fotos de Gordon Parks (1952)

Su madre falleció cuando Eartha tenía siete años y esta acabó viviendo en Harlem, en casa de otra tía suya llamada Mamie Kitt. Estudió en el Instituto Metropolitan Vocational y en 1943 se unió a la Compañía Katherine Durnham, donde permaneció hasta 1948, año en que decidió probar suerte como cantante de cabaret en Francia obteniendo un éxito fulgurante.

“Batman”, con Cesar Romero como Joker

Orson Welles la descubrió en París y la convenció para regresar a Estados Unidos e interpretar a Elena de Troya en la obra “Dr. Faustus” en 1950.  Entonces empezó una brillante carrera como actriz de teatro, cine, televisión y cantante. En 1952 trabajó en la revista “New Faces of 1952”, estrenada en Broadway y en la que cantaba “Monotonous”. Dos años después, su primer álbum salía al mercado con este tema además de canciones como “C’est si bon” (cantada en francés) y la famosa “Santa Baby”.

Eartha Kitt y Confetti

En la gran pantalla se la vio con Nat King Cole en la película “St. Louis Blues” en 1958 y fue nominada a un Oscar al año siguiente por el papel protagonista de “Anna Lucasta”, con Sammy Davis Jr. Tiene 72 títulos en su haber entre largometrajes, telefilms y series.

Conocida por su tendencia a expresar opiniones de forma directa, no se calló cuando en una comida en la Casa Blanca en enero de 1968, la primera dama le preguntó qué pensaba de la guerra de Vietnam. Eartha Kitt contestó: “Mandan a los mejores de este país a morir o a volver mutilados. No me extraña que los jóvenes se rebelen y fumen porros”. Según el Washington Post, añadió: “No hay hippies porque sí, no se manifiestan porque sí, lo hacen porque se rebelan contra algo. Muchas cosas hieren al pueblo de este país, sobre todo a las madres. Saben que crían hijos – y usted tiene hijos, Sra. Johnson -, crían hijos para mandarlos a la guerra”. Parece ser que la Sra. Johnson acabó llorando.

Las consecuencias fueron muy graves para la carrera de Eartha Kitt. Ningún productor de cine, cadena de televisión o compañía discográfica quiso darle trabajo. La CIA se encargó de montar una campaña difamatoria tachándola de “ninfómana sádica”. En 1975, el famoso periodista de investigación Seymour Hersh publicó en el New York Times un artículo acerca del falso dosier que la CIA había recopilado para poder difamar a la actriz y cantante.

Foto de Carl Van Vechten (1952)

Todo esto coincidió con su divorcio de Bill McDonald, un empresario blanco y veterano de la guerra de Corea adicto a los calmantes. Eartha Kitt decidió irse a Londres con su hija y siguió trabajando en Europa. Se instalaron en Knightsbridge y, posteriormente, en Fulham.

Regresó a Estados Unidos bien entrados los años setenta y volvió a ser aclamada por la crítica y el público en Broadway con el musical “Timbuktu!”, por el que fue nominada a un premio Tony e invitada a la Casa Blanca por Jimmy Carter. En 1984, la canción “Where Is My Man” entró en las listas de éxitos, y por el tema “Back In Business” fue nominada a un Grammy en 1994.

En 2000 volvió a ser nominada a un Tony por su interpretación en el musical “The Wild Party”, con Toni Colette, y fue galardonada con un Emmy por prestar su voz a la serie de animación infantil “El emperador y sus locuras”. Volvió a ganar un Emmy en 2007 por “Kuzco: Un emperador en el cole”.

Fue una acérrima defensora del movimiento LGBT y no se mordía la lengua (como siempre) a la hora de defender el matrimonio gay: “Lo apoyo porque pedimos lo mismo. Si tengo una pareja y me ocurre algo, quiero que mi pareja disfrute de lo que hemos construido juntos. Estamos hablando de derechos civiles, ¿no?” Y hacía una comparación con lo que aguantaron los afroamericanos durante los años del Movimiento de Derechos Civiles: “Nos prohibían pasar por ciertas puertas debido al color, la raza. No podíamos entrar en los restaurantes porque solo eran para anglosajones, ¡qué estupidez! En este país se habla mucho de la ‘libertad para todos’, pero solo es ‘libertad para algunos’”.

Eartha Kitt falleció el 25 de diciembre de 2008 en su casa en Weston, Connecticut.

Nueva York, 2004

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El gato sin adulterar, de Terry Pratchett

Además de la saga de novelas “Mundodisco”  y otros libros de ciencia-ficción, Terry Pratchett escribió un librito genial de 46 páginas titulado “The Unadulterated Cat” (El gato sin adulterar, o también, El gato en estado puro), donde describe con total precisión el comportamiento de un gato auténtico, es decir, un callejero de pura raza.

¿Es tu gato? Pensé que era el mío.

Terry Pratchett con su inseparable sombrero negro y un gato a juego

Empieza así: “El gato sin adulterar va camino de convertirse en una especie en peligro de extinción, ya que cada vez tendemos a aceptar más a esos gatos producidos industrialmente que nos venden las agencias de publicidad – mininos que ronronean plácidamente delante de bandejas plateadas llenas de comida como los que salen en la tele. Pero la campaña a favor de los gatos auténticos cambiará todo esto ayudándonos a reconocer a un verdadero gato sin adulterar cuando se cruce en nuestro camino. Basta con unos pocos ejemplos: las orejas del gato auténtico parecen haber sido esquiladas; el gato auténtico no sale en tarjetas navideñas… el gato auténtico no lleva collar antipulgas… y tampoco corre detrás de algo que lleve una campanita. Pero el gato auténtico come tarta de queso. Y menudillos. Y mantequilla. Y cualquier cosa que se deje en la mesa, siempre y cuando crea que no les pillarán. El gato auténtico oye abrirse la puerta del frigorífico aunque esté dos habitaciones más allá”.

-¿Qué tal son tus nuevos dos patas? -A mí me parecen todos iguales.

Basta con leer este primer párrafo para saber que el Sr. Pratchett no solo era un experto en “Mundodisco”, sino también en el mundo gatuno. El libro está dividido en diecinueve capítulos que van desde cómo hacerse con un gato, pasando por las enfermedades, la comida, sexo, higiene, hasta el futuro del gato auténtico. Dicho así, el lector ingenuo podría creer que se encuentra ante el habitual libro de gatos, pero estaría equivocado.

Si no fuera porque me das de comer, juraría que solo eres un producto de mi imaginación.

Escojamos un capítulo al azar, “Poner nombre a los gatos”. Con razón dice que menos del 17% de los gatos acaban con un nombre diferente al que se les puso en un primer momento, a pesar del esfuerzo que supuso encontrarlo: “Tiene pinta de Ofelia, pero al final la gata se llamará Mipo o Ratosa. Eso nos lleva a lo que debe tenerse en cuenta a la hora de nombrar a un gato: debe ser algo de lo que nadie se avergüence cuando llame al gato a medianoche o a primera hora de la mañana mientras golpea una lata de paté con una cuchara.” Y añade que cuanto más corto, mejor. Dicho esto, en ocasiones los gatos tienen nombres larguísimos tipo ‘saldeahiquetemato’ o el también conocido “sueltaesoahoramismogatoasqueroso’. En su opinión, ningún gato auténtico puede llamarse Frufru José Vicente Junior.

Me preocupa no ir al cielo si no soy bueno con los mininos.

Terry Pratchet también habla de la alimentación gatuna. Como todos los que tenemos gatos, descubrió que esa fantástica lata que anuncian en la tele suele ser rechazada de lleno por el gato auténtico. Vamos, que ni se acerca a olerla. Después de varios intentos, se acaba comprando la marca más barata. Milagro, el gato se lo come y pide más. Con alivio, se vuelve al supermercado para comprar doce latas. Al gato ya no le gusta.

Le han enseñado muy bien, pero ¿quién?

Después de observar lo que comen los gatos, se atreve a asegurar que cualquier fabricante que lance una comida húmeda para gatos hecha de filete, pavo medio congelado, hierba, migas recogidas del suelo, ranas y saltamontes será un éxito. Al menos durante un día. Continuando con el tema de la comida, está convencido de que “el gato auténtico no caza para comer, sino por amor a sus dos patas. No tarda en darse cuenta de que, por alguna oscura razón, los seres de dos patas omiten algunos detalles en sus hogares y se apresuran a corregir este error. La musaraña descabezada es muy popular. Y para ese necesario toque de color, el conjunto de vísceras en miniatura. Ahora bien, con el fin de mejorar el efecto, el artículo debe dejarse en un lugar donde tardará unos días en ser descubierto, dándole la oportunidad de adquirir una personalidad propia”.

¿Intentas darme cuerda?

Cualquiera que tenga un huerto y un gato (o gatos) sabe la pasión que siente este último por ayudar a cavar. No hay nada como plantar varias tomateras perfectamente alineadas, regarlas, volver al día siguiente y ver que todas, sin excepción, han sido cuidadosamente arrancadas. De ahí la viñeta del gato después de ser el objetivo de un terrón de tierra (que nunca le alcanza).

El gato auténtico después del bombardeo con un terrón de tierra

Terence David John Pratchett, nacido el 28 de abril de 1948 en Beaconsfield, Inglaterra, es el autor de las 41 novelas “Mundodisco”. Publicó su primera novela, “The Carpet People”, en 1971, y “El color de la magia”, la primera de la serie “Mundodisco”, en 1983. Se vendieron 55.000 ejemplares de “Snuff” (2011) en los primeros tres días de su publicación, colocándose a la cabeza de las novelas vendidas con mayor rapidez en el Reino Unido. La última, “La corona del pastor”, salió a la venta cinco meses después de que falleciera.

Veterinario: No le pasa nada.

Vendió más de 85 millones de libros, traducidos a 37 idiomas, en todo el mundo y fue galardonado en 2010 con el Premio Mundial de Literatura Fantástica a los Logros de una Vida.

Hola, soy gato. ¿Eres el de la comida?

En diciembre de 2007 anunció públicamente que le habían diagnosticado Alzheimer precoz. A partir de ese momento dedicó parte de su tiempo a luchar contra la enfermedad mediante importantes donaciones al Alzheimer Research Trust, rodando un programa de televisión donde describía lo que es padecer de Alzheimer y patrocinando la investigación. Una de sus quejas era el limitado presupuesto que el gobierno británico asigna a la investigación de dicha enfermedad. Falleció el 12 de marzo de 2015 a los 66 años.

Ese día desapareció una persona con un enorme sentido del humor. “El gato en estado puro” no está traducido al español, pero si leen en inglés, lo recomendamos. Es uno de esos libros, si se lee en el autobús o en el metro, que hace pensar a los demás viajeros que el lector está loco porque se ríe solo. Las ilustraciones son de Gray Jollife, conocido viñetista que ha participado en tres libros gatunos y al que dedicaremos una entrada especial.

Gray Jollife

-Me han esterilizado. – Y a mí, pero ¿qué tal si lo intentamos?

Para acabar, citaremos una frase atribuida a Terry Pratchett: “En la antigüedad, los gatos eran adorados como dioses. No lo han olvidado”.

Esta entrada es para nuestra amiga Gusa.

San Pedro: ¿Entras o sales?


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El gato Pete, James y Kimberley Dean

El personaje de Pete the Cat, o del gato Pete, nació en 1999, probablemente unos doce meses después de que naciera el verdadero Pete, un gatito negro y flacucho que el autor y artista James Dean adoptó en un refugio de Athens, Georgia.

El auténtico Pete the Cat

De pequeño, Pete se dedicaba sobre todo a correr de un lado a otro y a pasar largas horas en el regazo de James, que había dejado su puesto de ingeniero en la Georgia Power Company (Compañía Eléctrica de Georgia) en 1997 para hacer lo que siempre había querido: dibujar y pintar.

James pintando a Pete

Mirando por la ventana

Nunca había pasado tanto tiempo a solas con un gato y la relación entre ambos se hizo más intensa. Un buen día, el alocado gatito negro dejó de correr constantemente y se sentó en la mesa el suficiente tiempo para que James le retratara. Y Pete se convirtió en su musa. Le dibujaba haciendo todo lo que hace un gato respetable, es decir, meterse en la cesta de la ropa, colgarse de las mosquiteras de las ventanas, dormir en los sitios más extraños…  Pero un buen día vio que Pete metía la pata en una taza de café, y Pete se convirtió en un gato amante del café. A Pete también le gustaba mucho otear el horizonte desde el techo del viejo escarabajo Volkswagen de James, y este decidió que sabía conducir. Se había dado cuenta de que las ideas y las posibilidades no tenían fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida siguió su curso hasta el día en que Pete no regresó a casa. James pasó días, semanas esperando a Pete, convencido de que iba a aparecer por la ventana. Pero Pete jamás volvió. James no se quedó solo, vivía con Kimberly, su esposa, y pronto hubo más gatos. Y Pete les hizo famosos. En 2004, los dos se sentaron a la mesa de la cocina y empezaron a escribir juntos un libro infantil, el primero de una larga serie en torno a Pete the Cat, titulado “Pete the Cat and His Magic Sunglasses” (El gato Pete y las gafas de sol mágicas).

James, Kimberly y gatos

Las gafas mágicas

Kimberly, como James, había dejado un lucrativo puesto en la oficina del gobernador de Georgia para dedicarse a una carrera artística. Consiguieron publicar el libro por sus propios medios en 2006, haciendo realidad su sueño. Ambos dicen que su vida está construida sobre coincidencias maravillosas y que el mágico espíritu de Pete sigue estando con ellos. Actualmente viven en Savannah con cinco gatos y una carlina llamada Emma.

Ese mismo año también publicaron “Pete the Cat’s Misadventures” (Las desventuras del gato Pete), una colección de cuadros de Pete haciendo todo lo imaginable e inimaginable.

Las desventuras

Hasta la fecha han aparecido más de sesenta historias con Pete the Cat como protagonista en diversas colecciones para niños de diferentes edades, incluso para los más pequeños que aún no saben leer. Varias de las publicaciones han llegado a la famosa lista de libros más vendidos de The New York Times, y todos ellos han sido coescritos por Kimberly y James, e ilustrados por este último, a excepción de cuatro, “Pete the Cat: I Love My White Shoes” (Me encantan mis zapatillas blancas), “Pete the Cat: Rockin’ in My School Shoes” (Supercalzado para el colegio), “Pete the Cat and His Four Groovy Buttons” (Pete el Gato y los cuatro maravillosos botones) y “Pete the Cat Saves Christmas” (El gato Pete salva la Navidad), cuyo autor es Eric Litwin.

Me encantan mis zapatillas blancas

En hebreo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Loa cuatro maravillosos botones

El primero de los cuatro fue publicado por los Dean y Litwin en 2008 y se vendieron 7.000 ejemplares en diez meses antes de que la editorial HarperCollins se interesara por el libro y lo distribuyera en Estados Unidos y Canadá. Llegó a ocupar el octavo puesto de la lista de The New York Times de libros ilustrados.

Halloween

Eric Litwin, un cuentacuentos y músico, había escrito una historia y una canción acerca de un gato, por lo que James Dean y él se asociaron para este segundo libro. Se separaron en 2011, y Kimberley y James son los autores de todos los libros publicados posteriormente.

Más de noventa galerías en todo Estados Unidos venden cuadros de James Dean, que solo pinta a Pete the Cat. La primera en colgar un cuadro de Dean en la pared fue su abuela y se trataba de un retrato del oso Yogui. Su padre era un pintor autodidacta que se ganaba la vida realizando copias de obras de los grandes maestros, algo que desde pequeño fascinó a Dean.

El ejercicio está muy sobrevalorado

Cuando empezó a estudiar en el instituto, el dibujo fue prontamente sustituido por la música y por el sueño de convertirse en un roquero famoso, pero estudió una carrera universitaria con la esperanza de no tener que pasar por las mismas dificultades económicas que su padre. Ingresó en la Universidad de Auburn en 1976, se licenció en Ingeniería Eléctrica  y no tardó en encontrar trabajo en la Compañía Eléctrica de Georgia.

Casi veinte años después, cuando dejó su cómodo puesto de ingeniero, empezó pintando paisajes urbanos de Athens y vendiéndolos a tiendas y particulares. Estamos de acuerdo con Kimberly y James cuando dicen que su vida es una serie de maravillosas coincidencias. ¿Seguiría pintando James si no hubiera recogido a un gatito negro en un refugio y transformarlo en un gato azul?

Otra foto del auténtico Pete the Cat

El 26 de diciembre de 2017, Amazon Prime estrenó el especial navideño “Pete the Cat: A Groovy New Year”, con Jacob Tremblay como la voz protagonista. A este especial le siguió una serie basada en los libros, estrenada el 21 de septiembre de 2017, y en noviembre de 2018, un telefilm con Elvis Costello, Jessica Biel y Diana Krall prestando sus voces a los personajes.

James Dean y Yoko

Esta entrada está dedicada a los niños Irati y Jude.


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El gato blanco en el jardín, de Charles Blackman

El pintor Charles Raymond Blackman nació en Sídney el 12 de agosto de 1928. Solo tenía cuatro años cuando su padre se unió al ejército y desapareció. Su madre Marguerite, a la que todos llamaban Daisy, denunció la desaparición de su marido, pero hasta muchos años después no se supo que vivía en Queensland, había formado una nueva familia y no tenía el menor interés en ver a las tres hijas y al hijo de su primer matrimonio.

Daisy hizo lo que pudo para mantener a la familia. Al descubrir que su hijo tenía talento para el dibujo desde muy pequeño, siempre le animó a seguir. Charles dejó el colegio a los 13 años, en 1941, y empezó a trabajar como aprendiz de ilustrador en el periódico Sunday Sun.

1955

Ingresó en el Colegio Técnico de Sídney Este, donde asistió a clases nocturnas durante tres años, de 1943 a 1946, pero el aprendizaje institucional acabó por hartarle y prefirió seguir estudiando por su cuenta. Pasaron siete años hasta que expuso en solitario por primera vez.

 

Gato en tejado

En 1949 conoció a la joven Barbara Patterson en un círculo artístico llamado “Estudio Barjai-Miya y los jóvenes artistas de Brisbane de los años 1940: Hacia una práctica radical”, al que iban regularmente numerosos pintores progresistas. Barbara vivía en Brisbane y Charles en Sídney, les separaban 900 kilómetros, lo que dio lugar a un apasionado romance epistolar hasta que ella se trasladó a Sídney y se casaron en 1950.

Autorretrato con Barbara y gato

Ninguno de los dos tenía dinero. Se mudaron a Melbourne en 1951 y sobrevivieron como pudieron. Parece ser que incluso “okuparon” una casita al final de un jardín durante unas semanas antes de enterarse de que un vecino ofrecía algo pequeño por muy poco dinero. Fueron a verle y, después de unas cuantas tazas de té, les llevó al fondo de un jardín de densa vegetación hasta la casita que habían ocupado. Aquí es donde Blackman pintó sus series “Colegialas” y “Alicia en el País de las Maravillas”.

Colegiala y gato blanco

El gato birmano

También fue el lugar donde crecieron sus dos primeros hijos, Auguste y Christabel. Poco tiempo después, Barbara fue declarada ciega y sobrevivieron gracias a la pensión que cobraba del Estado y de su trabajo como modelo para artistas como John Brack. Por fin, en 1953 Charles tuvo su primera exposición en el salón de Mirka y Georges Mora, que serían sus amigos de por vida. Es más, al poco acabó trabajando con George en la cocina del café de Mirka. Expuso el cuadro “El nadador” en la Galería Peter Bray, que levantó una oleada de protestas al considerarse escandaloso.

En 1959 se adhirió al “Antipodean Manifesto”, firmado por toda una serie de conocidos artistas australianos contra el creciente predominio de la expresión abstracta y a favor de la pintura figurativa y simbólica.

Un año después ganó la beca Helena Rubinstein y toda la familia se trasladó a Londres. En esta ciudad nació Barnaby, su tercer hijo, y Charles forjó grandes amistades con otros australianos afincados en la capital británica durante los seis años que permaneció allí.

Gato nocturno

Al regresar a Sídney encontró un amplio y luminoso estudio que daba a un jardín donde pintó la serie “El jardín del gato blanco”. Lo que no sabemos es si el gato era suyo o pertenecía al vecino, pero sea como fuere, le inspiró para realizar otras muchas obras. Tres de los cuadros del jardín, de día, de tarde y de noche, fueron los de mayor tamaño que expuso en 1960 en la Galería Bonython.

La familia volvió a hacer las maletas para irse a París gracias a una beca de la Cité des Arts. La ciudad fascinó al pintor y se convirtió en una fuente de inspiración a la que volvería a menudo. Barbara escribía una columna dos veces a la semana en el Herald de Australia describiendo los exóticos lugares que visitaban.

En esa época, Charles Blackman también diseñó decorados para tres compañías de danza, la Western Australian Ballet Company, la Sydney Dance Company y Daisy Bates.

Al regresar a Sídney, el matrimonio decidió fundar una escuela para ofrecer una educación más enriquecedora, artísticamente hablando, a los jóvenes de la ciudad y alrededores. El Chiron College fue todo un éxito y la cuna de numerosos pintores, escritores y músicos de éxito.

En 1978, después de 28 años de matrimonio, Barbara y Charles se divorciaron, y a los pocos meses, el pintor volvió a casarse con una joven artista que estudiaba en el Chiron College, Geneviève de Couvreur, una amiga de su hija Christabel. Tuvieron dos hijos, Beatrice, conocida como la música y cantante Bertie Blackman, y Félicien, un arquitecto.

Charles Blackman ya no tenía problemas económicos, era famoso, y todo habría sido perfecto de no ser por su creciente dependencia del alcohol. Al ver que era incapaz de controlarla, su segunda esposa le dejó al cabo de pocos años.

Volvió a casarse en 1989 con la excéntrica Victoria Bower y tuvo su sexto hijo, al que llamaron Axiom. La relación se cortó abruptamente cuando Victoria se convirtió al movimiento raeliano y se trasladó a su sede en Lismore, Nueva Gales del Sur.

Joven y gato (1969)

Charles Blackman nunca consiguió superar el alcoholismo. Su contable y buen amigo Tom Lowenstein se ocupó de vender obras periódicamente para cubrir los gastos del pintor, que falleció el 20 de agosto de 2018, exactamente ocho días antes de cumplir 90 años y un mes antes de que Harvey Galleries le dedicara una extensa retrospectiva.

 

El gato y la luna

Pintó un sinfín de gatos, en tejados de noche, en retratos, y la maravillosa “Habitación de Edgar Allan Poe” en honor al relato “El gato negro” (https://gatosyrespeto.org/2019/01/24/el-gato-negro-de-edgar-allan-poe/).

La habitación de Edgar Allan Poe (El gato negro)

Una foto nos demuestra que tuvo un gato, un común atigrado, no blanco.

El artista y su gato

La música de los gatos


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Los gatos etéreos de Shunsō Hishida

Los gatos de Shunsō Hishida son delicados, casi etéreos. En el detalle de “Gato bajo ciruelo”, la delicada pincelada deja entrever los pelos del animal.  En realidad se llamaba Miyoji Hishida, pero adoptó el seudónimo de Shunsō. Lo curioso es que ninguno de los numerosos gatos que pintó son bobtails japoneses (https://gatosyrespeto.org/2018/10/25/el-gato-bobtail-japones-su-historia/); como puede verse en los cuadros que reproducimos, todos tienen el rabo largo.

Gato bajo ciruelo (detalle)

Nació el 21 de septiembre de 1874 en Iida, prefectura de Nagano. Se trasladó a Tokio en 1889 para estudiar con el famoso artista Yuki Masaaki. Al año ingresó en la que luego sería la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio. Allí conoció a Yokoyama Taikan y Shimomura Kanzan, un año mayores que él, y los tres estudiaron con Okakura Tenshin, filósofo, escritor, historiador, crítico de arte y director de la Escuela de Bellas Artes de Tokio.

Shunsō Hishida

Tenshin era considerado un reformador radical de la pintura japonesa y tenía oponentes en la escuela que le obligaron a dimitir en 1898. Para entonces, los jóvenes Shunsō, Taikan y Kanzan ya daban clases y dejaron sus puestos para apoyar a Tenshin y luchar por la creación del Instituto de Arte de Japón (Nihon Bujutsu-In).

Además de dar clases, Hishisa recibió varios encargos del Museo de la Casa Imperial (actual Museo Nacional de  Tokio) para que realizara copias de los cuadros más importantes en los templos budistas de Kiota y Nara.

En 1903 recorrió Japón durante varios meses con Yokoyama Taikan, uno de los grandes representantes de la pintura japonesa anterior a la II Guerra Mundial. Al año siguiente, ambos pintores acompañaron a su mentor Okakura Tenshin en una gira de dos años por Estados Unidos y Europa. A su regreso, se trasladaron a Izura y volvieron a abrir el Nihon Bujutsu-In.

 

Puede decirse que Hishida empezó a pintar en un momento en que el arte japonés se encontraba en una encrucijada debido a la irrupción de la cultura occidental, que provocó una violenta confrontación entre dos tendencias artísticas totalmente opuestas. El estilo Yōga era progresista, muy influenciado por la técnica y el arte europeo y estadounidense, mientras que el estilo Nihonga se apoyaba completamente en la tradición japonesa, su técnica, materiales y composiciones. Atrapado en medio de estos dos movimientos, Shunsō Hishida pintaba gatos.

Eso no representaba ningún problema, muchos artistas anteriores a él habían pintado gatos, pero usaba una técnica llamada karabake, en la que se deja gotear la pintura en una superficie húmeda para luego emplear un pincel seco con el fin de obtener efectos de gradación y trabajar la luminosidad. Dos estilos ajenos a Japón le inspiraron especialmente, las pinturas mogoles y la tinta china. A los pocos meses de su regreso a Tokio, mostró sus últimas obras en la exposición Bunten, en la Academia Japonesa de Arte. Eran composiciones delicadas, muy estudiadas, con espacios vacíos, y que respetaban las reglas de la pintura karabake. Pero no gustaron a sus contemporáneos.

Los críticos le atacaron sin piedad, el público y sus compañeros se burlaron de él, y todos se pusieron de acuerdo en tratar de mōrōtai (vaguedad) la nueva técnica. El pintor se dio cuenta de que su técnica era perfecta para describir el rocío de la mañana o el aura dorada del atardecer, pero que no servía para muchas otras cosas. Con el fin de paliar estas limitaciones, empezó a integrar trazos más concretos creando una técnica que llegaría a tipificar el estilo Nihonga, alejándose de los cánones más restrictivos del estilo tradicional japonés.

Gato y bambú

El pintor empezó a tener graves problemas de riñón siendo aún muy joven, alrededor de los treinta años. Asimismo, empezó a perder la vista, y en los últimos años de su vida solo pintaba cuando su enfermedad parecía remitir, y entonces lo hacía sin parar, hasta el agotamiento. Dos años antes de fallecer, en 1909, el cuadro “Ochiba” (Hojas muertas) ganó el primer premio de la Exposición Bunten. Por fin sus contemporáneos reconocían la enorme contribución de Shunsō Hishida al arte japonés.

Hojas muertas

Dos de sus cuadros, el antes mencionado “Ochiba” y “Gato negro”, han sido nombrados “Importante propiedad cultural” por la Agencia Gubernamental de Asuntos Culturales y el primero pertenece a la colección del Museo Eisei Bunko de Tokio. En 2014, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio le dedicó una importante retrospectiva.

Gato negro

Gato negro (detalle)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1979, “Gato negro” también fue escogido por el gobierno japonés para formar parte de una serie de sellos dedicados al arte moderno, y años antes, en 1951, Correos de Japón dedicó un sello al pintor en la serie Líderes Culturales.

Camelias y gato

Falleció el 16 de septiembre de 1911 a los 36 años. Su gran amigo Yokohama Taikan, que también fue muy criticado por seguir el estilo Nihonga, no dudó en reconocer que Hishida era mucho mejor pintor que él con la técnica mōrōtai (vaguedad), calificativo peyorativo que le dieron los críticos, pero que acabaría convirtiéndose en un estilo propio.

Shunsō Hishida


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Gatos en museos del mundo

Šiauliai

Si algún lector de este blog decide viajar a Lituania, más concretamente a Šiauliai, al norte del país, debe saber que hay un museo dedicado a los gatos. Parece ser que el lugar contiene más de diez mil objetos en forma de gato.

Šiauliai

Además, por lo que hemos podido descubrir, el museo contiene varios gatos de carne y hueso, aunque solo hemos encontrado la foto de tres. Uno de ellos tiene la oreja cortada y debió de ser adoptado en una de las protectoras de la ciudad, que cuenta con 98.000 habitantes, la cuarta del país en cuanto a población y considerada la capital de Lituania del Norte.

Šiauliai

Šiauliai

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El museo abrió sus puertas el 17 de marzo de 1990 con objetos procedentes del mundo entero: Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, Japón, Corea, Cuba, Bélgica, algunos países africanos y, claro está, Lituania. Hay gatos por doquier, en vitrales, en el pasamano de la escalera, en lámparas y sillas, así como en recuerdos, tarjetas postales, sellos, platos, libros, poemas, fotografías, cuadros de artistas profesionales y no profesionales. Los materiales usados también son muy variados: porcelana, cerámica, vidrio, ámbar, metal, madera…

Šiauliai

Pero ¿quién fundó el museo? Todo se debe a Vanda Kavaliauskiené (1923-2011), una gran amante de los gatos. Además de tener gatos, pasó su vida coleccionando cualquier cosa que tuviera que ver con ellos. Decidió abrir su casa y dejar que otros disfrutasen con su colección por un módico precio.

Šiauliai

Al entrar, se suele decir al visitante que el director le acompañará durante la visita. El director en cuestión no es otro que el gato Perlas (el gato gris tumbado). Leyendo los comentarios de las personas que han visitado el museo, muchas corroboran que Perlas es muy amable y no duda en seguir al visitante en cuanto le saluda.

Perlas

Los museos dedicados a gatos no abundan, pero hay unos cuantos. Quizá el mejor de todos sea el Katten Kabinet (Gabinete de los gatos) situado en el número 497 de la calle Herengracht de Ámsterdam (https://gatosyrespeto.org/2014/05/16/el-gabinete-de-los-gatos-en-amsterdam/).

Katten Kabinet – Escultura y la gata Shirley

El Katten Kabinet contiene obras de pintores tan famosos como Rembrandt. Toulouse-Lautrec, Picasso, muebles de época, objetos valiosos… Es un museo de más altos vuelos que el de Šiauliai y si algún amante de los gatos pasa por Ámsterdam, debe dedicarle una mañana (o una tarde).

Katten Kabinet – Escultura de Jacques Adnet (1930)

El edificio del museo y el siguiente fueron construidos en 1667 a petición de los acaudalados hermanos Willem y Adriaen van Loon. Una vez edificados, se organizó un sorteo para saber con qué edificio se quedaba cada uno, y la suerte quiso que el número 497 fuera para Willem. Más tarde pasó a manos de Jan Calkoen, que fue alcalde de la ciudad. Se restauró en 1985 y Bob Meijer fundó el museo en 1990 en honor a John Pierpont Morgan, un gato pelirrojo llamado así por el banquero estadounidense. A modo de curiosidad añadiremos que algunas escenas de la película “Ocean’s Twelve: Uno más entra en juego” (2004) se rodaron en el edificio.

Katten Kabinet

Otro museo sobre el que también hicimos una entrada hace tiempo es el Kuching (Malasia) (https://gatosyrespeto.org/2015/02/07/el-museo-del-gato-de-kuching-malasia/).  El pequeño museo de Lituania podría describirse como una humilde colección personal no carente de interés realizada por una sola persona sin grandes medios; el de Ámsterdam es otra colección personal de mucho gusto hecha por alguien con muchos medios expuesta en una casa señorial del siglo XVII, y este último es la absoluta consagración al objeto gatuno kitsch. Basta con ver la entrada para darse cuenta.

Kuching (Malasia) Entrada

Este museo no es una colección privada, es propiedad de la municipalidad de Kuching, capital de la región de Sarawak, y fue fundado por Abdul Taib Mahmud y su esposa, Laila Taib en 1993, cuando era ministro jefe de Sarawak (1981-2014).

Kuching

El museo cuenta con cuatro galerías que contienen más de 4.000 piezas que van desde estatuas a cuadros con el gato como tema principal  Algunas de las piezas expuestas, como un gato momificado del antiguo Egipto, una serie de publicidades basadas en gatos y las cinco especies de gatos salvajes (disecados) existentes en Borneo, fueron adquiridas por el Museo Nacional de Kuala Lumpur. Se entregaron al museo en 1992, poco antes de su inauguración.

Kuching

Kuching

En la ciudad de Sylva, Carolina del Norte, Estados Unidos, el ahora jubilado profesor de biología Harold Sims y su esposa Kay abrieron el American Museum of the House Cat (Museo Americano del Gato Doméstico) el 17 de abril de 2017. Se trata de dos salas llenas a rebosar con más de diez mil piezas. Al parecer, los Sims no han expuesto todos los objetos que poseen en torno al gato y muchísimos siguen en su casa.

Sylva (Carolina del Norte)

Entre otras piezas expuestas pueden contemplarse gatos autómatas del siglo XIX, un amuleto egipcio del siglo X a.d.C. y un gato petrificado del XVI descubierto en una chimenea británica. El precio de la entrada se destina al mantenimiento de Catman2, un refugio con sede en Cullowhee, Carolina del Norte, abierto por los Sims en 2002 donde los gatos no están enjaulados y pasean libremente. Además de rescatar entre 60 y 80 gatos al año, el refugio sirve… para exponer más arte gatuno.

Sylva (Carolina del Norte)

En la zona, Harold Sims es conocido como el Cat Man. Creemos que tanto el refugio Catman2 como el museo merecen una entrada aparte, por lo que preferimos no decir nada más de momento.

Gatos músicos – Sylva (Carolina del Norte)

Y finalmente queda otro museo en Estados Unidos, el Maneki Neko Museum de Cincinnati, estado de Ohio. Pueden contemplarse más de mil gatos de la suerte en una pequeña galería. La propietaria, Micha Robertson, empezó a coleccionar maneki neko de todo tipo, forma y diseño hace más de una década. Acabó con tantos que decidió abrir un pequeño museo para compartir su interés por estas figuras.

Museo Maneki Neko – Cincinnati

Según Micha Robertson, ningún maneki neko es igual. Para muchos solo será un gato con la pata levantada, pero ella insiste: “Todos son diferentes. Incluso los más básicos difieren. Me gusta ver este sinfín de interpretaciones. Y cuanto más raros, más me gustan”.

Museo Maneki Neko – Cincinnati

Filas y filas de gatos de la suerte cubren las paredes y llenan las vitrinas de la pequeña exposición. Están hechos de cerámica, plástico, madera, metal, peluche, cualquier material. Por cierto, existen dos museos más dedicados a los maneki neko, ambos en Japón, uno en Okayama y otro en Seto.

Museo Maneki Neko – Cincinnati


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El gato Ricardo y Niki de Saint Phalle

La escultora Niki de Saint Phalle nació el 29 de octubre de 1930 en Neuilly-sur-Seine, una población pegada a París incluso entonces. Su madre era Jeanne-Jacqueline Harper, una elegante y bella estadounidense enamorada de Francia, y su padre, el conde André Marie Fal de Saint Phalle, un rico banquero admirador de Estados Unidos. Creció entre Francia y Nueva York antes de casarse a los 17 años con el poeta Harry Mathews en esta última ciudad.

Nada en su infancia parecía inclinarla hacia la creatividad artística. Sus primeros trabajos fueron como modelo para las revistas Vogue, Life y Elle. Apareció en la portada de Life a los 18 años, y de Vogue (edición francesa) tres años después. Tuvo a Laura, su primera hija, en 1951. Sin embargo, en 1953, con solo 22 años, sufrió una grave depresión, quizá consecuencia de haber sido violada por su padre a los 11 años. La ingresaron en un hospital psiquiátrico y fue sometida a un tratamiento de electrochoques que alteró su memoria.

Camiseta

Ella misma dijo: “Empecé a pintar donde los locos. Allí descubrí el universo oscuro de la locura y su curación; aprendí a traducir mis sentimientos, los miedos, la violencia, la esperanza y la alegría en los cuadros”.

Laumeier Sculpture Park (Saint Louis, Misuri) 1999

Su hijo Philip Abdi nació en Deià, Mallorca, en 1955. Viajó a Madrid y tuvo una auténtica revelación cuando descubrió a Gaudí en Barcelona, concretamente en el Parque Güell. Nunca había pensado en usar materiales poco habituales y objetos como elementos estructurales en una composición.

Laumeier Sculpture Park (Saint Louis, Misuri) 1999

Regresó a París con su familia a mediados de los cincuenta y en 1956 expuso una serie de cuadros ingenuos por primera vez en Suiza. Dejó a su marido en la década de los sesenta, después de conocer al escultor suizo Jean Tinguely, con el que se casó en 1971.

Niki de Saint Phalle y Jean Tinguely (1966)

Se dio a conocer entre los artistas de vanguardia con la serie “Tirs” (Disparos), unos sacos de polietileno recubiertos de yeso llenos de bolsas de pintura representando figuras humanas contra los que se disparaba para crear la imagen final. Después llegaron las famosas “nanas” (“mujeres” en argot francés), hechas de papel maché, alambre, tela y lana que se vieron en la galería Alexander Iolas de París en 1965.

Gato lámpara

Un año después, Pontus Hultén, el director del Moderna Museet de Estocolmo le dio total libertad para crear una obra que realizó en colaboración con Jean Tinguely y el finlandés Per Olof Ultvedt. Se trataba de una gigantesca “nana” tumbada de espaldas, con las rodillas alzadas, las piernas abiertas y con una minúscula cabeza, enormes pechos y una tripa redonda como si estuviera embarazada. El público entraba por la vagina y en el interior descubría varias salas temáticas. La escultura medía 23 metros de largo y pesaba seis toneladas. Fue un éxito fulgurante y “Hon/Ella” estuvo expuesta tres meses antes de ser destruida. Hoy solo queda el cartel de “Hon en-Katedral”.

Niki de Saint Phalle, Jean Tinguely y Per Olof Ultvedt

En 1979 se compró unos terrenos en Garavicchio, Toscana, para crear el “Giardino dei Tarocchi” (Jardín del Tarot) con esculturas inspiradas en el simbolismo del Tarot. No se inauguró hasta 1998, después de veinte años de trabajo y una considerable inversión en la que participó la familia Agnelli, principales accionistas de Fiat.

Gato tiesto inacabado

Su compañero del alma, Jean Tinguely, falleció el 30 de agosto de 1991. A partir de ese momento, la artista regaló 55 esculturas y un centenar de obras gráficas del artista para conseguir que en 1996 se abriera el Museo Tinguely en Basilea, inaugurado por Ponthus Hultèn. También le dedicó la serie “Tableaux éclatés” (Cuadros estallidos), donde se lee la palabra “Jean” en hojalata, realizada en colaboración con Larry Rivers empleando elementos eléctricos y electromecánicos que evocan la obra de Tinguely.

Buzón de Jean Tinguely (1962)

Es posible que la primera escultura gatuna de Niki de Saint Phalle sea la del cementerio de Montmartre hecha en recuerdo de Ricardo Menón, el hombre que fue su asistente durante diez años. Este le había presentado a la ceramista Venera Finocchiaro en 1983, lo que inició una colaboración para realizar los revestimientos de porcelana y mayólica de las estatuas que pueblan el Jardín del Tarot.

El Gato de Ricardo en el cementerio de Montmartre

Ricardo era mucho más que un asistente, les unía un vínculo especial. Era su amigo, confidente, hermano. Niki sufrió una grave crisis de artritis que le impedía andar y Ricardo se ocupó de ella, llevándola en brazos a todas partes. Después de traer a un amigo argentino, Marcelo Zitelli, para que asistiera a la escultora, Ricardo regresó a Francia sin decirle que había contraído el sida. Niki de Saint Phalle no se enteró hasta dos años después, cuando le hospitalizaron.

Nikki y Ricardo

La artista siempre le comparaba a un gato; le parecía un hombre orgulloso, misterioso y sensual. Fue a verle en cuanto supo que estaba en el hospital y le prometió que realizaría una escultura de gato en su honor y que la colocaría en su tumba. A Ricardo le gustó la idea y Niki se encargó de encontrar un lugar adecuado, concretamente el cementerio de Montmartre. Delante de la escultura, grabado en una piedra, se lee: “A nuestro gran amigo Ricardo, que falleció demasiado joven, amado y apuesto”. Niki reprodujo la estatua para colocarla en el Jardín del Tarot y tenerle siempre presente.

El Gato de Ricardo en el Jardín del Tarot

Parece que la muerte de Ricardo afectó mucho a Niki de Saint Phalle y a Jean Tinguely. La escultora cayó en una depresión mientras trabajaba en la escultura del gato Ricardo, y Tinguely empezó a preparar su propia muerte. Dejó de tomar la medicación y murió dos años después.

Gato banco (San Diego, California)

Niki de Saint Phalle tenía tendencia a realizar esculturas de gran tamaño y hay gatos suyos diseminados por el mundo, como el “gato tiesto” en la isla de Naoshima, Japón. También hay gatos banco, gatos para jugar al escondite. Son animales sonrientes, felices, incluso el gato Ricardo está lleno de alegría.

Parque Benesse, Naoshima, Japón (con árbol en el interior)

Niki de Saint Phalle murió de enfisema el 21 de mayo de 2002 en San Diego, a los 69 años. Acabaremos con una cita suya: “El comunismo y el capitalismo son un fracaso. Creo que el tiempo es propicio para configurar una nueva sociedad matriarcal: ¿usted cree que la gente continuaría muriéndose de hambre si las mujeres se involucrasen en la política?”

Trabajando en el Gato de Ricardo