Gatos y Respeto

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Gatos y Respeto (recordando a Henry Beston)

Hoy queremos recordar una de las primeras, y cortas, entradas de este blog. Estaba dedicada a Henry Beston y era el mes de mayo de 2014.

Las siguientes líneas fueron escritas por Henry Beston (1 de junio de 1888 – 15 de abril de 1968), un escritor y naturalista estadounidense conocido por su libro “The Outermost House”, en el que describe un año en la gran playa de Cape Cod, estado de Massachusetts. Se le considera uno de los padres del movimiento en defensa del medioambiente.

Henry Beston
En la casa de Cape Cod

El párrafo que citamos a continuación coincide con los sentimientos de Gatos y Respeto hacia todos los animales.

“Necesitamos tener otro concepto más sabio y quizá más místico de los animales. El hombre, desde su lugar alejado de la naturaleza universal y desde una vida de complicados artificios, observa a la criatura a través del cristal de sus conocimientos, ve la pluma magnificada y toda la imagen distorsionada. Somos condescendientes hacia ellos al creerlos incompletos, por el trágico destino que les hizo adoptar una forma tan inferior a la nuestra. Y al hacerlo nos equivocamos, estamos muy equivocados. El animal no debe ser medido por el hombre. En un mundo más antiguo y más completo que el nuestro, ellos se mueven terminados y completos, dotados con extensiones de los sentidos que nosotros hemos perdido o nunca tuvimos, siguiendo voces que jamás oiremos. No son nuestros hermanos, no son nuestros subordinados, son otros seres atrapados con nosotros en la red de la vida y del tiempo, compañeros presos del esplendor y la labor de la tierra”.


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Los gatos-modelo del pintor John Henry Dolph

John Henry Dolph nació el 18 de abril de 1835 en el estado de Nueva York, pero su familia se trasladó a Ohio cuando él tenía seis años. En 1849 ingresó como aprendiz en el taller de un pintor de carruajes en la ciudad de Columbus. A partir de 1855 trabajó como retratista en Cleveland y Detroit.

John Henry Dolph

Se trasladó a la ciudad de Nueva York en 1864, tres años después de fallecer su primera esposa, y no tardó en convertirse en un conocido paisajista especializado en escenas con granjas. En los setenta viajó a Europa para estudiar con el famoso pintor de caballos Louis van Kuyck. Hasta su regreso a Estados Unidos no se le ocurrió pintar un gato. Tenía un pequeño marco vacío y la idea del gatito era perfecta.

No esperaba gran cosa al mandar el cuadro a una casa de subastas y se quedó atónito cuando le dieron cien dólares. Pintó otro gato, luego otro, y se vendieron inmediatamente. Muy pronto se le conocía solo por sus cuadros de gatos, todos habían olvidado que antes había sido retratista y paisajista.

Por suerte, al pintor le gustaban mucho los gatos y necesitaba modelos. Los niños del barrio lo sabían y le traían gatitos a cambio de unas monedas. Si eran demasiado pequeños y aún no sabían comer solos, Dolph hacía el papel de madre gata alimentándolos con un pincel empapado de leche. Cuando todos estaban alimentados, les lavaba la cara con una esponja y agua tibia. Una vez al día les lavaba desde la punta del rabo hasta los nacientes bigotes.

En una entrevista que dio al periodista W. Lewis Fraser para la revista “St. Nicholas” dijo: “Lleva tiempo alimentar a una familia así, pero necesito modelos, por lo que también debo cuidar de ellos”. Y añadió: “Es mucho más fácil darles de comer que mantenerlos limpios”.

Tanto su estudio en el edificio YMCA de la calle 23 como su casa de verano en Bellport, Long Island, estaban llenos de gatos. Según el periodista W. Lewis Fraser, el estudio de Dolph parecía sacado de un cuento de hadas. “Una vez dentro, tuve la impresión de estar en un viejo palacio de Europa. Preciosas alfombras persas en el suelo, sillas italianas, curiosos instrumentos musicales, un maravilloso baúl que había pertenecido a un noble veneciano…”.

Casa de verano en Bellport

Y gatos… Gatos que se hacían las uñas en las alfombras, ocupaban todas las sillas y organizaban conciertos gatunos nocturnos que, según Dolph, “eran algo molestos para los vecinos”. No tardó en darse cuenta de que era imposible tener a tantos gatos en su estudio y regaló unos cuantos a los numerosos clubes a los que pertenecía (durante el siglo XIX y principios del XX, en los clubes privados, hoteles, teatros, comisarías, cuarteles de bomberos, oficinas de correos e incluso el Ayuntamiento de Nueva York había gatos residentes para deshacerse de las ratas, y dichos gatos solían estar muy bien cuidados).

Muchos otros fueron trasladados a Bellport, donde vivió con su segunda esposa, Mary Heaney, desde 1875 a 1903, concretamente a su estudio de verano, una antigua carpintería. La sala era grande y, al contrario del estudio de la ciudad tenía pocos muebles aparte de unos cuantos sillones muy cómodos, sillas y mesas. Allí, los gatitos podían jugar a sus anchas mientras les hacía rápidos dibujos al carboncillo.

Hizo construir un porche semicubierto en la parte trasera del estudio y pidió que se abriera una gatera en la puerta para que los gatos pudieran entrar y salir con total libertad. Dibujar gatitos no era tarea fácil y recurría a todo tipo de trucos para conseguir las poses deseadas. En esa época, ninguna cámara era lo suficientemente rápida como para capturar sus travesuras, y Dolph solo podía contar con sus bosquejos. Cuando los gatos crecían, su esposa y él se esforzaban en “encontrarles un buen hogar cristiano”.

Pero muchos se quedaban porque no podía separarse de ellos. Y eso ocurrió con Princess, una magnífica gata blanca y uno de los modelos favoritos de los clientes de Dolph. Según el pintor, Princess siempre comía con él sentada en sus rodillas o en una silla y solo aceptaba la comida que él le ofrecía.

También tuvo dos gatos persas que había traído de París. Un vecino disparó a uno confundiéndole con una mofeta, o al menos eso dijo. La otra era Josephine, una cazadora empedernida que, además, tenía la manía de dar recitales de canto felino en plena noche. Ante las quejas de los vecinos, los Dolph intentaban cogerla al atardecer, pero se escondía hasta que se rendían para poder dedicarse al bel canto.

En 1900, Mary Dolph falleció durante una estancia en el estudio de Nueva York. Tres años después, el 28 de septiembre de 1903, el pintor murió de un infarto en el piso de Sarah E. Grenner, una prima lejana que anunció a la prensa que iban a casarse. Dolph había vendido la casa y el estudio de Bellport unos días antes.

No sabemos qué fue de sus numerosos gatos, pero siguen vivos en cuadros en los que, a veces, se colaba algún que otro perrito. Tampoco sabemos dónde acabaron los perros “modelo”. No dudamos de que le gustaban los animales, pero tampoco podemos reprimir cierta tristeza pensando en el destino de todos los que le sirvieron de modelo.

Hoy en día, algunas pinturas de John Henry Dolph se venden en subastas por 5.000 dólares.


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El gato en el arte contemporáneo de Egipto y otros países

Mujer tocando el tar (Siglo XIX, Museo de Arte Islámico de Doha, Qatar)

En Oriente Próximo y Oriente Medio, los gatos siempre fueron respetados miembros de la familia y protectores del hogar contra ratas, escorpiones, serpientes e insectos peligrosos. De hecho, Aisha, la viuda del profeta, al quejarse de que todos la abandonan, añade: “Hasta el gato me deja sola”.

Incensario (Siglo X)

Desde el ama de casa al erudito, todos querían a los gatos, especialmente estos últimos porque protegían sus preciados libros de los dañinos ataques de los roedores. Una leyenda muy conocida cuenta que Mahoma tenía una gata favorita llamada Muezza que se sentaba en su regazo cuando daba sermones. Un día, concentrado en sus estudios, oyó la llamada a la oración, pero Muezza estaba dormida en la manga de su túnica, por lo que pidió unas tijeras y cortó la tela para no despertarla. Cuando regresó, Muezza se inclinó tres veces ante él y Mahoma, a su vez, le acarició la cabeza tres veces, dejando tres rayas en su pelaje.

Miniatura otomana

En el precioso libro “Cats of Cairo” (https://gatosyrespeto.org/2014/04/21/los-gatos-de-el-cairo/), una de las primeras entradas de este blog, se cuentan varias anécdotas y tradiciones relativas a los gatos (lo que no significa que muchos gatos en El Cairo no pasen hambre). ¿Y qué decir de la veneración hacia el gato por parte de los antiguos egipcios?

Ratones y gato (Siglo XIX)

Ubayd Zakani, poeta satírico persa muerto en 1370, es el autor de “Ratones y gato”, quizá el primer libro infantil escrito en persa y que sigue editándose hoy en día. Cuenta un sinfín de enfrentamientos entre los ratones y el gato, sugiriendo al final que la lucha de los ratones es inútil y que nada cambiará nunca en sus vidas.

Del libro “Ratones y gato”

A continuación incluimos una serie de cuadros contemporáneos escogidos por la investigadora, escritora, conservadora y directora de proyectos culturales Nadine Nour el Din (https://raseef22.net/author/1073284-nadine-nour-el-din) en un artículo de su página web que nos pareció muy interesante.

Viñeta de principios del siglo XX

A pesar de haber dicho que son ejemplos contemporáneos, el primero es la excepción. Se trata de un dibujo de una copia del manuscrito árabe Kalila wa Dimma, conservada en la biblioteca Bodleian de Oxford, en el que un ratón intenta liberar al gato de la red donde está atrapado.

Manuscrito Kalila wa Dimma (Siglo XIV)

Guardianes de la noche (1944). El pintor, escultor y escritor Samir Rafi (1926-2004), nacido en El Cairo, se servía habitualmente de animales como modelos y a menudo aparecen gatos en su obra. Pintó este cuadro al año de graduarse en el instituto. Fue premiado con la Medalla de Oro del Ministerio de Educación Pública. Abandonó Egipto en 1945 para estudiar en Francia y nunca regresó, lo que no impidió que influyera profundamente en sus contemporáneos egipcios.

Guardianes de la noche (Samir Rafi, 1944)

Gato blanco (1948). Mahmoud Said (1897-1964) nació en el seno de una importante familia (su padre fue primer ministro de Egipto y su sobrina, la reina Farida). Hizo la carrera de Derecho en El Cairo y se costeó estudios de pintura en la Academia Julian de París. Ejerció como juez en Alejandría. Aunque no se consideraba un artista profesional, sus obras siempre fueron muy elogiadas por el primer movimiento modernista egipcio.

Gato blanco (Mahmoud Said, 1948)

Mujer sentada (1953) y Chica con gato (fecha desconocida). Mohamed Hamed Ewais (1919-2011) trabajaba como herrero, pero consiguió estudiar en la Escuela de Bellas Artes de El Cairo y posteriormente en el Instituto de Educación Artística de la ciudad. Su obra está muy influenciada por las ideas del Grupo de Arte Moderno, del que fue uno de los miembros fundadores. Rechazó el surrealismo porque “era esencialmente una rebelión o un arte que no iba enfocado a la percepción de todos”.

Mujer sentada (Mohamed Hamed Ewais, 1953)
Chica con gato (Mohamen Hamed Ewais, sin fecha)

El adivino (1953) y Hombre con gato (1956). Abdel Hadi El Gazzar (1925-1966) está considerado uno de los artistas más importantes de Egipto. Nacido en Alejandría, su familia se trasladó a El Cairo después de que su padre fuera nombrado catedrático de estudios islámicos en la Universidad de Al-Azhar. Empezó estudiando Medicina, pero en 1945 ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes. Fue miembro fundador del Grupo de Arte Contemporáneo. A pesar de su corta vida, tuvo un gran impacto en el movimiento artístico egipcio.

El adivino (Abdel Hadi El Gazzar, 1953)
Hombre con gato (Abdel Hadi El Gazzar, 1956)

Tranquilidad (años cincuenta). La pintora Inji Efflatoum (1924-1989), nacida en una familia de la alta burguesía francófona de El Cairo, fue una de las pioneras del arte moderno egipcio. Feminista y muy activa políticamente, retrató sobre todo las realidades de la clase trabajadora del país y a la mujer egipcia en su vida diaria. Fue encarcelada durante cuatro años debido a sus ideas políticas, periodo en el que siguió pintando.

Tranquilidad (Inji Efflatoun, años cincuenta)

Mujer y gato (1960). Gazbia Sirry, nacida en 1925, es una artista egipcia que formó parte de un grupo de prominentes pintoras en los años cincuenta, durante la era Nasser. Estudió en el Instituto Superior de Educación Artística para Mujeres (actual facultad de Arte de la Universidad de Helwan), donde obtuvo una beca que le permitió estudiar con Marcel Gromaire en París, en la Academia Egipcia de Roma y en la Escuela Slade de Londres. Reside y sigue pintando en el barrio Zamalek de El Cairo.

Mujer y gato (Gazbia Sirry, 1960)

El gato egipcio (1965). Marguerite Nakhla (1908-1977) también fue una de las pioneras del movimiento modernista egipcio. Estudió en el Instituto de Bellas Artes de El Cairo y en la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. No solo se dedicó a pintar, también enseñaba. Residió en Alejandría, París, El Cairo y Puerto Said. Describía su obra como “arte folk” y retrataba a menudo los diversos aspectos de la vida cotidiana egipcia.

El gato egipcio (Marguerite Nakhla, 1965)

Hombre y gato (1947) y Adivino y gato (1989). Hamed Nada (1924-1990) estudió en la Escuela de Bellas Artes de El Cairo antes de recibir una beca, en 1960, de la Real Academia de San Fernando de Madrid, donde estudió muralismo durante un año. Fue miembro activo del Grupo de Arte Contemporáneo. Pintó “Adivino y gato” poco antes de morir.

Hombre y gato (Hamed Nada, 1947)
Adivino y gato (Hamed Nada, 1989)

La siesta (años cincuenta). Jewad Selim (1919-1961) fue un influyente pintor y escultor iraquí considerado por muchos el precursor del arte moderno en su país. Nacido en Ankara, su familia regresó a Bagdad en 1921. Su madre quería que fuera médico, pero siempre tuvo inclinaciones artísticas. Estudió en París y Roma, aunque la II Guerra Mundial le obligó a regresar a Bagdad. Fundó el Grupo de Arte Moderno Bagdadí después de completar sus estudios en la Escuela Slade de Londres.

La siesta (Jewad Selim, años cincuenta)

Mujer con gato negro (1962). Fateh Moudarres (1922-1999) fue un pintor sirio perteneciente al movimiento moderno y surrealista. Después de estudiar en la Academia de Bellas Artes de Roma y en la Escuela de Bellas Artes de París, fue nombrado profesor de la Universidad de Damasco. Siempre estuvo comprometido políticamente, sobre todo con la guerra civil libanesa.

Mujer con gato negro (Fateh Moudarres, 1962)

Si desean saber más sobre estos y otros artistas, les dejamos el enlace siguiente: http://www.encyclopedia.mathaf.org.qa/en/Pages/default.aspx (Enciclopedia Mathaf de arte moderno y del mundo árabe).

Del libro “Ratones y gato” (Siglo XX)


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Los gatos de Charley y Edie, de Cincinnati

(Charley)

Charley B. Harper nació el 4 de agosto de 1922 en Frenchton, estado de Virginia, en la granja familiar de 40 hectáreas situada en las faldas de los montes Apalaches. A pesar de su amor por la naturaleza, sintió desde muy joven un intenso rechazo por el trabajo en el campo y decidió convertirse en artista. Siendo aún adolescente, fue aceptado en la Escuela de Arte de Cincinnati.

(Charley)
Detalle

El primer día de clase, delante del edificio de la Administración, conoció a una adolescente que como él admiraba a Joan Miró y a Paul Klee, además de compartir otras aficiones. Edith McKee, nacida el 29 de marzo de 1922 en Kansas City, se había trasladado a Cincinnati con sus padres en los años treinta.

(Charley)
Ángel de otoño (Edie)

Antes había vivido en Liberty, Misuri, donde su padre tenía un restaurante de comida rápida. Visitaban con frecuencia a tíos y a primos en granjas y pequeños ranchos en el cercano estado de Nebraska, y ahí nació su profundo amor por los animales y las grandes extensiones abiertas del Medio Oeste.

Copy Cats (Edie)
Crazy Cat (Edie)

Después de acabar el instituto, también ingresó en la Escuela de Arte. Refiriéndose a Charley, en una entrevista dijo: “Siempre nos sentábamos uno al lado del otro y nos llevábamos muy bien”. Tan bien que acabaron viviendo más de 60 años juntos.

Charley y Edie en 1952

Cuando Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial, Charley fue llamado a filas y acabó en Europa como explorador en el batallón de Infantería 104. En 1968 comentó: “Ahora me doy cuenta de que fue un magnífico entrenamiento para mí como artista porque aprendí a ver los elementos más importantes de cualquier escena y plasmarlos con todos los detalles posibles”.

(Charley)
Detalle

Por su parte, Edie pospuso sus estudios para hacer fotos destinadas al Cuerpo de Ingenieros. Los encargos eran, en sus propias palabras, aburridos, pero sus fotografías fueron expuestas en el Centro de Arte Contemporáneo de Cincinnati en 1961 con mucho éxito.

El gato Carson (Edie)

Al acabar la guerra, ambos regresaron a la Escuela de Arte y estudiaron grabado y teoría del color con el alemán Josef Albers. Se graduaron en 1947 y Charley obtuvo la primera beca de viaje Stephen H. Wilder. Con el dinero de la beca y el coche de Edie, una vez casados, pasaron seis meses acampando por Estados Unidos, especialmente en California. Allí conocieron a Edward Weston, a sus numerosos gatos y a su hijo Brett (https://gatosyrespeto.org/2016/11/10/los-gatos-de-wildcat-hill-edward-weston/).

(Charley)

Durante ese periodo, Edie escribió un diario y cada día dibujaban y pintaban, a veces compartiendo el mismo paisaje, y siempre comparando los resultados al final del día. A su vuelta a Cincinnati dividieron el sótano del padre de Edie para que cada uno tuviera su estudio. La Escuela de Arte ofreció un puesto de profesor a Charley y además firmó un contrato con la empresa publicitaria C.H. Schaten.

Peepkin (Edie)
(Charley)

Edie, por su parte, no dejó nunca de pintar, de hacer fotos y de interesarse por la joyería, los esmaltes, la escultura y la serigrafía. El hijo de la pareja, al que llamaron Brett, como el hijo de Edward Weston, nació en 1953. Pero Charley no se sentía cómodo ilustrando revistas del tipo de “El ama de casa feliz” y se cansó del realismo, comentando en la época que “no aporta nada al tema, no obliga al espectador a expandir su conciencia y anula la libertad del cambio”.

Vigilia veraniega (Edie)
(Charley)

Empezó a experimentar sustituyendo la perspectiva con formas bidimensionales muy contrastadas y dando impresión de profundidad con el color. Su idea era “llevar la simplificación hasta los últimos límites sin perder la identidad del sujeto”. Tardó unos treinta años en perfeccionar un estilo que él mismo llamó “realismo minimalista”.

(Charley)

Pero lo curioso es que los primeros ejemplos de este nuevo estilo aparecieron en la sección de recetas de la revista mensual Ford Times en diciembre de 1948. Arthur Loungee, el director artístico de la revista, se fijó en los dibujos y le ofreció la posibilidad de ilustrar artículos y, con el tiempo, portadas. Entre 1948 y 1982 ilustró más de 120 artículos y más de 30 portadas.

(Charley)

A principios de los sesenta también colaboró con Western Publishing, y en 1958 produjo 157 dibujos para las 207 páginas de un libro de cocina, “Betty Crocker’s Dinner for Two Cookbook” (Cena para dos, un libro de cocina de Betty Crocker), una auténtica obra de arte. Y no nos referimos a las recetas.

Aquí no podemos resistirnos a hacer un breve inciso y dedicar unas líneas a Betty Crocker, una mujer que nunca existió, creada por el publicista Bruce Barton en 1921 para la compañía de productos alimenticios General Mills, de Minnesota. No solo “escribió” libros de cocina, también tuvo programas de radio e incluso de televisión gracias a varias actrices.

En 2005 se publicó la décima edición de su libro más famoso, así como un libro bilingüe español/inglés de sus recetas más conocidas para lectores de habla hispana “deseosos de cocinar al estilo americano”. “Cena para dos” se ha reeditado en varias ocasiones, pero por desgracia nunca con los dibujos de Charley Harper.

Magnificat (Edie)

Trabajó además para numerosas organizaciones enfocadas a la naturaleza y a los animales, como el Servicio Nacional de Parques, el Zoológico de Cincinnati o el Laboratorio Cornell de Ornitología. “Cuando miro un pájaro, no veo las plumas en las alas, solo veo las alas. Veo formas, combinaciones de colores, texturas, comportamientos fascinantes y un sinfín de posibilidades”.

(Charley)
Observador primaveral (Edie)

Charley Harper falleció el 10 de junio de 2007 a los 84 años, y por primera vez en mucho tiempo, Edie y Charley se separaron. Se ha dicho que la obra de su famoso marido hizo sombra a Edie. Es posible. Edie solo ilustró algún que otro libro y la Biblia para niños. Pero nos parece que los gatos de Edie son más gatos, tienen más personalidad, como si se basaran en gatos que existieron. Murió el 10 de enero de 2010 a los 90 años.

Fishful Thinking (Edie)
Bajo el árbol (Edie)

En 2017, la ciudad de Cincinnati escogió uno de sus dibujos, “Crazy Cat”, para convertirlo en un enorme mural en la parte trasera de un edificio de pisos, muy cerca de donde hay otro de su marido desde hace años. Además de dibujar, pintar y fotografiar, hizo numerosos tapices y piezas de cerámica.


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La gata cómica de Dama Trot

“Dama Trot y su gata cómica” es la traducción literal del nombre de una “Nursery Rhyme” o canción infantil británica, pero en español quizá quedaría mejor “Doña Trot y su divertida gata”. En Inglaterra, los libros dedicados a los niños empezaron a publicarse en el siglo XVIII. Eran del tamaño de un naipe y los grabados no estaban nada cuidados.

Pero en 1805, un imaginativo impresor llamado John Harris publicó “The Comic Adventures of Old Mother Hubbard and her Dog” (Las cómicas aventuras de la vieja Hubbard y su perro), un libro de 10 x 13 cm con dieciocho grabados realizados por Sarah Catherine Martin y posteriormente coloreados a mano. Ilustraban los catorce versos “sin sentido” en torno a la vida y aventuras del perro. 

El libro fue todo un éxito y John Harris publicó muchos más. Sin embargo, en 1803, dos años antes, parece ser que se había publicado la historia de Dama Trot y de su gato con grabados mucho menos elaborados que los de Harris. La historia es casi idéntica, con la diferencia de que la protagonista es una gata. A continuación traducimos el primer verso de cada uno de los libros:

La vieja Hubbard                                                      La buena dama Trot
fue a la alacena                                                        fue a la alacena
para dar al pobre perro un hueso,                           en busca de pescado para la gata,
pero cuando ahí llegó,                                             pero cuando ahí llegó,
el armario estaba vacío                                            el armario estaba vacío,
y el pobre perro nada tuvo.                                     la gata por ahí ya había pasado.

En 1820, John Harris publicó su versión de Dama Trot, que también tuvo mucho éxito. Dama Trot era una señora mayor, redondita y de aspecto amable. Pero la competencia, Dean and Munday, había publicado en 1813 “Dame Wiggins of Lee and her Wonderful Cats” (Dama Wiggins de Lee y sus maravillosos gatos) con el subtítulo: “Un relato humorístico escrito por una señora de noventa años”. Está claro que los editores querían participar en la bonanza de “los relatos cómicos”.

En este último, los gatos son muy buenos alumnos, aprenden muy rápido y hacen cosas muy divertidas, como coser una alfombra, patinar sobre hielo, subir a lomos de una oveja, etc. Pero nunca llegó a ser tan popular como Dama Trot. En 1850, con John Harris ya fallecido, Dean and Munday decidieron apoderarse del nombre. En esa época no había derechos de autor.

El problema es que no tenían los grabados de Harris, por lo que cambiaron el nombre de Dama Wiggins a Dama Trot, que acabó con siete gatos en vez de una gata blanca, y adaptaron el texto. Por ejemplo, los gatos de Dama Trot no cosen una alfombra, bordan un chal de seda, y en vez de ser una ancianita redondita, es delgada con una nariz aguileña.

Resumiendo, las dos damas se confunden. Pero lo curioso es cómo cambia la historia en pocos años. En la primera versión, los versos son incoherentes. Por ejemplo, va a la carnicería y cuando vuelve, la gata está muerta. Sale de nuevo a por un ataúd, y cuando regresa, la gata se sienta y maúlla. Y sigue así hasta el final.

Otra versión, muy sencilla, solo consta de dos versos: “Dama Trot y su gata / vivían muy tranquilas / cuando no les molestaban / los conflictos de los vecinos. / Cuando dama Trot cenaba / la gatita esperaba cerca / porque estaba segura / de que algún bocado caería”.

Una versión posterior cuenta que Dama Trot fue a la feria y se compró una gatita, la más bonita, limpia, lista y dulce jamás vista, con las patitas negras y el cuerpo blanco como la nieve, los ojos de color verde brillante, la carita bonita y llena de inocente gracia. Subió a guardar su abrigo y cuando bajó, la gatita estaba preparando el té. Temió que rompiese su mejor taza, pero no pasó nada.

Al día siguiente, la gatita había limpiado la casa y preparado el desayuno. Dama Trot tenía un viejo perro llamado Spot, al que la gatita enseñó a bailar porque había tomado lecciones en Francia. Y si la alacena estaba vacía, porque Dama Trot no tenía mucho dinero, la gatita volvía a casa con una trucha pescada en el río.

Pero la gatita deseaba vestirse a la moda y lo consiguió. Un día que dama Trot había salido, convenció a Spot para que la dejara montar en su lomo. Al regresar dama Trot, Spot se irguió para saludarla, la gatita se cayó y el vestido se manchó, y dama Trot le dijo: “Habrías hecho mejor en quedarte con tu vestimenta natural. La ropa elegante suele esconder las gracias que nos dona la naturaleza”.

Gatos aprendiendo

Y cuando dama Trot ya tiene siete gatos, la historia cambia totalmente. Ahora se trata de viñetas describiendo situaciones y conclusiones absurdas. Hemos escogido tres ejemplos: “Cuando dama Trot terminó de vestir a sus gatos, llamó a los vecinos para que vinieran a cenar: Sociabilidad”.

“Fue a la cocina en busca de un cuchillo, al volver tocaban el tambor y la flauta: Armonía”.

“Fue a la tienda a por unos encurtidos y cuando regresó, jugaban a los bolos: Diversión”.


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Gatos del mundo por el fotógrafo finlandés Pentti Sammallahti

Stio, Italia, 1999

Penti Sammallahti nació en 1950 en Helsinki, Finlandia. Creció rodeado por las fotografías realizadas por su abuela, Hildur Augusta Larsson Sammallahti. Aquí debemos dejar de lado a Pentti Sammallahti momentáneamente y dedicar unas líneas a Hildur, una pionera fotógrafa lapona nacida en 1882 en Kalix, al norte de Suecia, no muy lejos de Finlandia, en el seno de una familia de nueve hermanos.

Hildur Larsson Sammallahti

Tenía 7 años cuando su familia se trasladó a Haparanda, en la frontera con Finlandia. Unos años después conoció a Mia Green, nacida en 1870 y que había abierto un estudio fotográfico en 1895 donde aprovechaba para enseñar el arte de la fotografía a mujeres. Mia, además de ser otra pionera fotógrafa, era una defensora de los derechos de la mujer, ayudó a un sinfín de refugiados a cruzar la frontera durante la I Guerra Mundial (además de documentarla), fue activa en la política local como concejala y trabajó incansablemente para el cuidado de los ancianos.

Mia Green (Autorretrato, 1900)

En 1900 abrió una sucursal en Kemi, ya en Finlandia, y confió la gestión a su joven alumna Hildur. Esta no solo se dedicó a hacer los habituales retratos, sino también a fotografiar acontecimientos, paisajes, mercados, que luego convertía en postales y vendía. Realizó más de 3.000 fotografías de Laponia durante sus giras y documentó la mayoría de los acontecimientos que ocurrieron en Rovaniemi, capital de Laponia, hace más de cien años, después de mudarse allí y abrir un estudio.

Tres niñas y un gato (2005)
Pentti Sammallahti en 2012

Se casó a los 33 años, en septiembre de 1916, con Elis Aldred Sammallahti. Vendió el estudio y ya no trabajó profesionalmente, solo siguió haciendo fotos para los álbumes de familia. Tuvo tres hijos, Rakel, Hilkka y Lars, padre del fotógrafo al que dedicamos la entrada de hoy. Falleció en 1952, cuando Pentti tenía un año.

2002
Gatos islandeses y pescado seco (1980)

A los nueve años, Pentti Sammallahti visitó “The Family of Man” en el Centro de Arte de Helsinki, una ambiciosa exposición colectiva compuesta por numerosas fotografías. Dos años después realizó su primera foto y en 1964 se unió al Cámara Club de Helsinki. Expuso por primera vez en solitario en 1971.

Kölyö, Finlandia, 1973

Como pueden verse por las fotos que incluimos aquí, es un viajero empedernido; además de Escandinavia, ha recorrido los países del Báltico, Rusia (incluida Siberia), Japón, India, Nepal, Marruecos, Turquía, Sudáfrica y varios de Europa. Curiosamente no hemos encontrado fotos de gatos en Turquía o Marruecos, donde todo el mundo los retratar.

2011
Riga, Letonia, 1997

Sus fotografías suelen estar llenas de humor, sobre todo las de animales. Porque Sammallahti no se limita a fotografiar gatos, cualquier animal que pasa delante de su cámara será atrapado, como este magnífico sapo a la luz de la luna, retratado en Ristisaari, Finlandia, en 1974. En realidad, es posible que uno de los animales que menos fotografíe sea el gato. Los perros abundan, dedicó un libro entero a los pájaros…

Sapo y luna (1974)
Folegandros, Grecia, 2010

Pero aunque sus fotos de gatos no sean numerosas, nos ha parecido que merecía la pena enseñar la visión de este fotógrafo. En muchas de sus imágenes, el gato es un ser pequeño perdido en un recuadro muy grande, no es el centro de la mirada, pero nos da la sensación de que el fotógrafo lo contempla con gran cariño.

Se describe a sí mismo como un vagabundo que ama la naturaleza del gran norte, el silencio, el frío y el mar. Dice que le atraen las personas y los animales de sitios lejanos, y que plasma la relación entre animales, animales y personas, animales, personas y el entorno.

Eslovenia, 2006

Es un apasionado investigador del perfecto método de impresión, dando a conocer innovadoras técnicas y reintroduciendo el portafolio, lo que ha despertado el interés de un público más amplio en el arte de la fotografía. Es un defensor del “libro del artista”, trabajos individuales donde el artista se encarga de todo, la fotografía, las impresiones, el diseño, la maquetación, la tipografía, la reproducción e incluso el proceso de impresión mediante offset o huecograbado.

Gato cruzando la calle (Helsinky, 2000)

Desde 1979  ha publicado trece libros y portafolios, y ha sido galardonado con el Premio Samuli Paulaharju de la Sociedad Literaria Finesa, con varios premios nacionales de fotografía, el Premio de Arte de la provincia de Uusimaan, el Premio Danirel Nyblin y el Premio Anual de la Asociación de Críticos Fineses.

Entre 1974 y 1991 dio clases en la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki. Dejó su puesto cuando el gobierno le concedió una beca de quince años de duración, un periodo atípicamente largo, que ya no existe actualmente. Tanto como fotógrafo como profesor, ha tenido y sigue teniendo una enorme influencia sobre gran número de fotógrafos escandinavos.

Tuvo una exposición en solitario en el “Mois de la Photographie du Grand Paris” (Mes de la fotografía de París) en 1996 y otra en 1998 en el Houston FotoFest, en Texas. En 2001, la Universidad de las Artes y Diseño de Helsinki le concedió un doctorado honoris causa en arte. En 2004, el famoso fotógrafo Henri Cartier-Bresson (https://gatosyrespeto.org/2014/10/31/el-fotografo-y-el-gato-ulises/) le incluyó entre sus cien fotógrafos favoritos para la exposición inaugural de su Fundación en París.

Sikinos, Grecia
Sikinos, Grecia

En 2005, el Festival Internacional de Arles le dedicó una exposición y en 2012 una enorme retrospectiva acompañada por la publicación del libro “Here Far Away”, una colección de fotografías tomadas entre 1964 y 2011, en seis idiomas (alemán, francés, inglés, italiano, español y finés). Sus obras forman parte de las colecciones permanentes de numerosos museos en todo el mundo.

Mono y cabra (Cilento, Italia, 1994)

Queremos acabar esta entrada con una foto hecha en Italia, en 1994, que nada tiene que ver con gatos, pero que refleja el sentido del humor y la conexión entre seres vivos que tanto le interesa, y otra más reciente (2014) de un pato muy seguro de sí mismo y muy civilizado en Helsinki. Pentti Sammallahti sabe estar en el sitio adecuado en el momento oportuno.

Finlandia, 2014


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La gata Cleo en la película “Dos edades del amor” (Cass Timberlane)

Cleo

En muchas películas aparecen gatos (aunque menos que perros), pero en pocas ocasiones tienen un papel realmente relevante dentro del guion. En 1947 se estrenó “Dos edades del amor”, dirigida por George Sidney, adaptada a partir de la novela de Sinclair Lewis “Cass Timberlane: A Novel of Husbands and Wives”, publicada en español por la Editorial Abril de Buenos Aires en 1946 con el título “Cass Timberlane: Una novela de maridos y mujeres”.

La historia es sencilla. El juez Cass Timberlane (Spencer Tracy) se enamora y se casa con una mujer más joven que él, Virginia Marshland (Lana Turner), a la que sus amigos tachan de advenediza. Virginia acaba teniendo una aventura con el mejor amigo del juez, y este le dice que se vaya, pero cuando cae enferma, vuelve a traerla a casa.

Hasta ahora nada que ver con gatos. Pero sí. El juez es alérgico a los gatos. De hecho, un gato negro de patas y cara blancas se cuela regularmente en el juzgado, lo que le produce auténticos ataques de estornudos que le impiden dictar sentencia como debe hacer un juez digno de serlo.

Hay una foto de Spencer Tracy sentado en el estrado vestido con toga jugando con el gato. Si es un fotograma de la película, el juez, a pesar de su alergia, demostraba afecto por los gatos.

En el juzgado
En el juzgado

Un día vuelve a su casa y se encuentra con un minúsculo gatito en las escaleras. El ama de llaves no sabe cómo ha llegado hasta aquí. Intenta ahuyentarlo y solo consigue que el gatito – en realidad una gatita – huya despavorido escaleras arriba. Pero en cuanto la mujer de su vida descubre al animal, se enamora de él y decide que se llamará Cleopatra. Como es un nombre muy largo para un ser tan diminuto, se queda en Cleo.

Le guste o no al juez, Cleo ha encontrado un hogar. Lo curioso es que Cleo sigue apareciendo en numerosas escenas de la vida conyugal de la pareja, en sus peleas. Por ejemplo, está en la cama de Virginia cuando ella se recupera después de perder a su hijo… Tanto en la novela como en la película, Cleo tiene un papel muy claro, el de gato de la casa.

El 18 de junio de 1947, Patricia Clary le dedicó su columna en el periódico The Republic. Según ella: “Vieron a mil candidatas antes de escoger a la más idónea para un papel principal en una de las películas más importantes de Hollywood”.

Y sigue diciendo: “Debía ser atractiva, distante, aunque amable, receptiva pero digna, atlética y sigilosa, sofisticada y felina, adorable como una gatita. Y Cleo lo es. La búsqueda de Metro-Goldwyn Mayer para tan importante intérprete empezó con William W. Huber, el especialista en gatos que llevaba veinte años suministrando gatos a Hollywood. A pesar de tener veinticinco gatos, ninguno encajaba con la descripción de Cleo. ‘Eran demasiado comunes’, explicó el portavoz del estudio. ‘Cleo nunca olvida que es una dama’”.

El artículo explica que William Huber recurrió a la SPCA (Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales) y que cuando por fin encontró a Cleo, le dio un cursillo de interpretación de cuatro semanas amenizado con hígado crudo, nata líquida y un poco de hierba gatera. “No demasiada”, dice Huber. “La hierba gatera es para los gatos lo que el alcohol para los seres humanos. A Cleo le encanta”. Añade que no se puede meter prisa a un gato actor, no suelen hace caso al director e interpretan la escena como mejor les parece en el momento.

Y acaba diciendo: “Cleo no es la perfecta dama que aparenta en la pantalla. En realidad se llama Willie y tampoco es un caballero”.

El 2 de diciembre de 1947, casi seis meses después de la publicación del anterior artículo, apareció otro en el Milwaukee Journal, sin firmar, pero algo más realista. “Ocho gatos sin hogar del tipo callejero, todos procedentes de la SPCA, son las últimas incorporaciones que demuestran – una vez más – que nadie roba una escena como un niño o un animal, basta con preguntárselo a Lana Turner”.

“De los ochos gatos escogidos, seis interpretan a Cleo, la culpable de las crisis de estornudos del personaje de Spencer Tracy. Los otros dos hacen de sí mismos brevemente en las escenas del juzgado”. El artículo sigue explicando que para el autor, Sinclair Lewis, incluir en la novela a un gato haciendo travesuras no representaba ninguna dificultad, ni tampoco para los guionistas que se ocuparon de la adaptación, pero era otro cantar para el pobre director de la película.

Walter Huber, un antiguo impresor, que tenía a la sazón 54 años, era el gran especialista en gatos de Hollywood. No hemos encontrado ninguna foto suya. El “entrenador de gatos” fue contratado para la duración del rodaje y se estipuló que, además, la gata “estrella” recibiría un salario de cien dólares semanales. Al ser más de una, ignoramos si esta cantidad se distribuyó entre todas o se multiplicó.

Pero seis semanas antes del comienzo del rodaje, ninguna gata encajaba con el perfil deseado. El guion especificaba que Cleo era una gata atigrada y que aparecía primero como una gatita de semanas, luego como una gata adolescente de cuatro meses y, finalmente, de un año. Dado que el comportamiento felino no es del todo predecible y los animales se cansan rápidamente en un plató, Huber debía encontrar “dobles” de las mismas edades.

De los seis gatos que encontró en la SPCA (y salvó de una muerte segura, ya que en la época se sacrificaba a los animales a las pocas semanas si nadie los adoptaba) para interpretar a Cleo, dos eran hermanos, y todos sin excepción eran gatos machos. Huber dice, con razón, que es mucho más fácil conseguir que un perro haga lo que uno quiere y que por eso se dedica a los gatos, hay muy poca competencia.

El personaje de Cleo debió de impresionar a los lectores de la novela y al público de la película. En 2009, más de 60 años después de su estrenó, el grupo Benton Harbor Lunchbox le dedicó una canción: https://www.youtube.com/watch?v=Ur5v-GMrNIg.

Y si el Milwaukee Journal publicó un artículo sobre Cleo es porque Spencer Tracy había nacido en Milwaukee, estado de Wisconsin.


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Los gatos perfectos del pintor Toshiyuki Enoki

(2014)

Toshiyuki Enoki es un artista japonés, nacido en Tokio en 1961, muy versado en la técnica tradicional de la laca, y en otras como pintura al óleo, acrílica, a la tinta china y en el uso de láminas de metal en distintos soportes, papel, lienzo y madera. Estudió Arte y Diseño en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio.

Suele usar pinceles gastados para conseguir el efecto deseado en cuadros extremadamente detallados. Basta con indagar un poco en su obra para ver que tiende a pintar series; por ejemplo, una de gallos, de monos, de animales míticos como el Ave Fénix o incluso en torno a cuentos occidentales algo orientalizados.

Gato con periquito

Expuso en solitario por primera vez en 1987 y desde entonces su trabajo ha podido verse en numerosas galerías y ferias de arte en Japón. Entre 2001 y 2004 fue profesor en la Universidad Nacional de Bellas Artes, donde había estudiado. Es miembro de la Asociación de Artistas Japoneses desde 2001.

Del blog del artista

A pesar de no encontrar más información sobre el artista, decidimos dedicarle una entrada por los magníficos retratos de gatos que ha realizado en las diversas técnicas que domina. Después de mucho buscar descubrimos cuatro fotos en la cuenta de Facebook del artista describiendo a grandes rasgos el nacimiento del retrato de un gato negro en 2017.

(Terminado)

En una foto se le ve con un gatito de dos o tres meses en el hombro y en un pequeño vídeo habla de un cuadro de la serie “Monos” con un enorme gato blanco y negro en el regazo llamado Hijiki, que sin duda es el mismo que está en su hombro delante de un cuadro del Ave Fénix. Hijiki ha crecido, desde luego.

Con Hijiki de pequeño

También vemos al pintor leyendo con otro gato en el pecho, pero desconocemos su nombre. Tampoco sabemos cómo se llama el gato negro del autorretrato “Las alas del sueño” o el gato que duerme con la niña.

Toshiyuki Enoki leyendo con un gato
Las alas del sueño (Autorretrato)

Aunque es una entrada muy corta, creemos que merece la pena admirar los perfectos gatos de Toshiyuki Enoki, hoy en día un cotizado artista nipón.

Inspirado en Hijiki


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Gatos de todo tipo, por Tomi Ungerer

En la localidad de Wolfarstweier, cerca de Karlsruhe, en Alemania, los niños menores de seis años van a una escuela llamada “Die Katze” (El gato). El edificio imita la forma de un gigantesco gato blanco agazapado, a punto de saltar. La boca sirve de puerta, los ojos son las ventanas y la tripa contiene las aulas. El rabo, en la otra punta, hace las veces de tobogán.

Además de aulas, cuenta con comedor, cocina, guardarropa y entrada. El edificio, que puede dar cabida a cien alumnos, encaja a la perfección con el sentido del humor de los niños, ofreciendo una alternativa a la idea del colegio clásico. El diseño del artista Tomi Ungerer y la arquitecta Ayla-Suzan Yndel fue inaugurado en 2011.

Jean-Thomas Ungerer, más conocido como “Tomi”, nació el 28 de noviembre de 1931 en Estrasburgo, a unos 90 km de la escuela felina. Publicó más de 140 libros, desde cuentos infantiles hasta relatos para adultos, pasando de la fantasía a la autobiografía. También se hizo famoso por sus viñetas satíricas y por sus carteles políticos y cinematográficos.

Tomi Ungerer

Tomi Ungerer realizó un sinfín de viñetas en torno a los gatos, además de dedicarles tres libros. En 1963 se le ocurrió, con William Rossa Cole, la idea del “A Cat Hater’s Handbook”, o “Manual del odia-gatos”, donde recopilaron diversos comentarios realizados por personas que supuestamente odiaban a los gatos, es decir ailurofobos. Actualmente, la ailurofobia se ve como una fuerte aversión hacia los pobres gatos.

Esta es la definición de S. Weir Mitchell, Médico, según una viñeta: “La verdadera ailurofobia: Algunas personas, al ver a un gato, sienten miedo, terror y asco. Esto puede ir acompañado de una sensación de frío, horror, debilidad, incapacidad de hablar o, en algún caso, imposibilidad de cerrar la boca, rigidez en los brazos, palidez, náuseas, en pocas ocasiones vómitos, pronunciadas convulsiones histéricas e incluso ceguera temporal”.

Otro comentario es de Mark Twain (https://gatosyrespeto.org/2017/12/07/los-19-gatos-de-mark-twain/), reconocido defensor de toda la raza felina, y dice así: “Los ignorantes creen que el ruido de dos gatos peleándose es muy molesto, pero no es así, lo molesto es la horrible gramática que utilizan”. A pesar de ser concebido en 1963, el libro no se publicó hasta 1981.

En 1973 escribió e ilustró “No Kiss for Mother”, publicado por Anaya en 2007 como “Ningún beso para mamá”. El protagonista es un gatito realmente malcriado llamado Toby (Toni Zarpas en español).

Finge lavarse los dientes, ensucia la ropa que su madre acaba de planchar, rechaza la comida que le prepara y, sobre todo, no permite que le dé besos. Toby no soporta que le besen. Su madre aguanta estoicamente hasta que ya no puede más y le enseña quién manda. El gatito decide portarse bien, pero… seguirá sin dar besos a su madre.

El tercer libro es “Cats as Cats Can”, título tan difícil de pronunciar como de traducir, por lo que ni lo intentaremos. Se trata de una pequeña colección de viñetas dedicadas únicamente a los gatos, de las que reproducimos alguna. Al final hay un texto de cinco páginas en el que Ungerer habla de sus gatos.

“Me encanta mirar y dibujar animales, pero los gatos son mis favoritos. Descansando o en movimiento, estas criaturas lánguidas, seductoras, sinuosas y sensuales, caprichosas y egoístas han sido una constante fuente de inspiración en mi vida, y la observación de su comportamiento ha resultado en cientos de ilustraciones. Para mí fueron especialmente importantes nuestros dos adorados birmanos, Piper y Heidsieck, que vivieron con nosotros en Canadá en los años setenta. Siguen apareciendo en mis grabados, carteles publicitarios y libros (Piper sirvió de modelo para Toby en “Ningún beso para mamá”)”.

A continuación añade unos pasajes del libro “Far Out Isn’t Far Enough” (1983) acerca de sus años en Canadá en homenaje a la memoria de Piper y Heidsieck.

Gatos de Wall Street

“Los gatos son inteligentes y lo saben. Pero también se les puede engañar, como a cualquiera. Entre la cocina y la entrada había una puerta acristalada en la que, durante mucho tiempo, faltaba un panel de vidrio. Los gatos tenían por costumbre usarlo como entrada y salida. El día en que se sustituyó fue muy doloroso para ellos. Estaban decididos a entrar por ahí, pero se daban contra el cristal”.

El gato Theo

Heidsieck murió, y escribe sobre él: “Le compré con Piper, su medio hermano algo más joven, en Nueva York, como regalo para Yvonne, al poco de conocernos. Era un gato muy orgulloso, clasista, que jamás se rebajó a tareas insignificantes como la caza. Le encantaban las caricias y bastaba con una pequeña muestra de cariño para que se derritiera como la mantequilla”.

“Piper, al contrario, es un insensato, un temerario que no se entrega a las caricias. Es un cazador nato, y pasa el día y la noche fuera. El mal tiempo no le detiene. Y es el único gato que conozco que no teme al agua. Era capaz de cazar tres ratas a la vez: dos con las patas y la tercera con la boca. Fuimos testigos. Pero al morir Heidsieck, la personalidad de Piper cambió de un día para otro. Se convirtió en amoroso y cariñoso, se queda en casa y ya no sale a cazar”.

Nueva Escocia, Canadá, 1973. Sin miedo al agua, Piper abre el camino
Música gatuna

La obra del dibujante Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/), sobre todo las ilustraciones de la revista The New Yorker, fue una inspiración para Tomi Ungerer, que se mudó a Nueva York en 1953. Profundamente antibelicista después de haber sufrido la ocupación nazi durante cuatro años, realizó una famosa serie de carteles contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta.

Muchas de sus ilustraciones apoyan la unidad de Europa, como la reconciliación francoalemana en su Alsacia natal y, sobre todo, valores europeos como la tolerancia y la diversidad. En 2003 fue nombrado Embajador de la Infancia y la Educación por el Consejo Europeo.

Vivía entre Irlanda, donde se compró una casa con su esposa en 1976, y Estrasburgo. Coleccionaba juguetes y se describía a sí mismo como “archivista del absurdo humano”. Hablaba perfectamente inglés con un impecable acento francés, como puede oírse en el documental “La historia de Tomi Ungerer” (2012). Falleció a los 85 años, el 9 de febrero de 2019, en Cork, Irlanda.


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Los gatos de la India

Gato caracal

Cuando se piensa en India y en sus felinos, las primeras imágenes que nos vienen a la mente son las de panteras, leopardos, tigres, y quizá algún león. Pero también hay numerosas especies de gatos de pequeño tamaño en el país. Hoy daremos un rápido repaso a diez de ellos, pertenecientes a la subfamilia felinae, cuyo hábitat se extiende desde la nevada Himalaya, pasando por el mítico estado de Rayastán, al norte, hasta las húmedas selvas del sur.

Gato silvestre asiático

Ya hemos realizado entradas acerca de algunos de estos gatos, y en cuanto a los otros, algún día les dedicaremos un artículo más completo. De momento nos limitaremos  a hablar brevemente de cada una de las diversas razas que pueblan el subcontinente, empezando por el mayor de todos y terminando con el más pequeño.

Gato dorado asiático

El gato dorado asiático (Catopuma temminickii) se parece bastante al puma por el color de su pelaje, aunque hay variantes más próximas al negro y al gris. Suele pesar de 12 a 16 kilos, y mide algo menos de un metro, con una cola de 50 centímetros. Uno de sus rasgos más característicos son las rayas blancas, parecidas a bigotes, que le cruzan las mejillas.

Gato dorado asiático

No se sabe mucho de su comportamiento en libertad. En principio es un cazador nocturno y solitario al que no le gusta mucho trepar. Se alimenta básicamente de aves, liebres, lagartos y roedores, y se adapta fácilmente a cambios en la dieta. Si se ve obligado a cazar animales de más tamaño, puede hacerlo en pareja. Se encuentra en los bosques subtropicales de Assam, Arunachal Pradesh y Sikkim, en el noreste de India. Está clasificado como vulnerable por la UICN.

Gato dorado asiático

El gato silvestre asiático (Felis silvestris) es muy parecido en tamaño y aspecto al gato doméstico y suele pesar entre tres y cuatro kilos, con un pelaje de tonos arenosos más blanquecino en la barriga. Algunos pueden presentar manchas más oscuras. Tiene dos marcas negras en ambas mejillas.

Gato silvestre asiático

También llamado gato ornado, es diurno y nocturno. Habita en madrigueras abandonadas por otros animales, y se alimenta de pequeños mamíferos, lagartos, insectos, serpientes y aves. Se le encuentra en las zonas secas de Rayastán y Guyarat, así como en algunas regiones de Maharastra y Madhya Pradesh. La UICN considera esta especie como de preocupación menor.

Gato silvestre asiático

El gato caracal (Caracal caracalis) es un espléndido felino de color dorado al que ya dedicamos una entrada (https://gatosyrespeto.org/2020/02/27/el-gato-caracal/) cuyo hábitat son las regiones semiáridas del Punyab, Haryana, Rayastán, Guyarat y Madhya Pradesh. Era un gran favorito de la realeza, superado únicamente por el guepardo, y aparece incluso en cuadros del siglo XVII. Sin embargo, al contrario del modoso guepardo, no se adaptaba muy bien ni se fiaba del todo de los seres humanos.

Gato caracal

Parece ser que los maharajás tenían “jaurías” de caracales para la caza, algo sorprendente dado que se trata de un gran solitario que solo se acerca a otros de su especie para el apareamiento. La pérdida de hábitat es posiblemente la mayor amenaza a la que se enfrenta en India. A pesar de que numerosos naturalistas, biólogos y conservacionistas alertan regularmente sobre las graves amenazas que sufre en la India, para la UICN solo es una especie considerada de preocupación menor.

Gato caracal en la carretera de Kgalagadi

El lince euroasiático (Lynx lynx), al que dedicamos una entrada en diciembre pasado (https://gatosyrespeto.org/2020/12/24/un-gato-grande-el-lince-boreal/), no es muy común en India, aunque puede encontrarse en las regiones superiores del río Indo en Jammu y Cachemira, Ladakh y Sikkim. Se le ha avistado en las zonas rocosas del Himalaya por encima de la línea de árboles. Para la UICN también esta considerada una especie de preocupación menor aunque los linces no se reproducen anualmente, sino cada dos o incluso tres años.

Lince euroasiático
Lince euroasiático
Lince euroasiático

El gato pescador (Prionailurus viverrinus), que ya nos intrigó hace seis años (https://gatosyrespeto.org/2015/11/12/el-gato-pescador-una-especie-en-peligro/), es muy reconocible por sus orejas cortas, casi siempre echadas hacia atrás y su pelaje moteado. No es un gato pequeño, puede llegar a pesar 16 kilos. Es el gato más esquivo de todos.

Gato pescador
Gato pescador

La destrucción de marismas y humedales pone en grave peligro al gato pescador, y la UICN le ha incluido en la categoría de vulnerable no solo por eso, sino porque es perseguido y matado sin piedad. Habita principalmente en Sundarban, el bosque de manglares más grande del mundo, situado a los pies del Himalaya, en los valles de los ríos Ganges y Brahmaputra, así como en los Ghats occidentales.

Gato pescador

El gato de la jungla (Felix chaus) está ampliamente representado en diversos hábitats del subcontinente indio (https://gatosyrespeto.org/2016/06/09/el-gato-de-la-jungla-que-no-vive-en-la-jungla/). Es capaz de cazar presas de mayor tamaño que él. También se le conoce como gato de los juncos o de las marismas. Esta considerado como de preocupación menor por la UICN.

Gato de la jungla
Cachorro de gato de la jungla
Gato de la jungla

El gato leopardo (Prionailurus bengalensis) (https://gatosyrespeto.org/2019/06/27/el-gato-leopardo/) es realmente un leopardo en miniatura con la única diferencia de que sus manchas son totalmente sólidas. Es el gato silvestre más común en la India después del gato de la jungla. Vive en el Himalaya y en la región de Terai, en el noreste, y en zonas de los Ghats occidentales. Su maullido es muy parecido al del gato doméstico.

Gato leopardo
Gato leopardo
Gato leopardo

El gato Pallas (Otocolobus manul) (https://gatosyrespeto.org/2018/08/02/el-gato-pallas-o-felis-manul/) es un felino de pequeño tamaño que puede vivir en condiciones muy duras, como en las estepas y colinas desérticas de Ladakh y la zona del lago Lhamo en Sikkim. La UICN le otorga la categoría de casi amenazado.

Gato pallas
Gato pallas
Gato pallas

El gato jaspeado (Pardofelis marmorata) es un pequeño felino más o menos del tamaño del gato doméstico que habita en el este del Himalaya. En un principio se consideró que pertenecía al linaje panterino, pero es un pariente cercano del gato dorado asiático y del gato de la bahía o de Borneo, y los tres se separaron de otros félidos hace 9,4 millones de años.

Gato jaspeado
Gato jaspeado

Tiene las orejas redondeadas y un tupido rabo tan largo como todo su cuerpo desde la cabeza. El color de su pelaje varía entre el marrón grisáceo y el marrón ocre, siendo algo más claro en la barriga, con manchas por todo el cuerpo – incluso las patas – y la cola. Es un gran trepador y se alimenta sobre todo de pájaros, aunque no le hace ascos a algún que otro pequeño mamífero. La IUCN considera la especie como vulnerable.

Grabado de gato jaspeado
Gato jaspeado

El gato herrumbroso (Prionailurus rubiginosus), el décimo y último felino de esta lista, es el gato más pequeño del mundo. Mide de 35 a 48 cm de longitud, con una cola de 15 a 30 cm, y pesa solo de 0,9 a 1,6 kg. Su pelo es corto y, tal como sugiere su nombre, luce manchas de color rojizo esparcidas regularmente por la espalda, la cabeza y los flancos. Tiene un delicado círculo blanco alrededor de los ojos y, en ocasiones, motas blancas en la barriga.

Gato herrumbroso

Su distribución es relativamente restringida. Vive principalmente en bosques caducifolios húmedos y secos, así como en zonas de matorrales y pastizales, pero está ausente en los bosques perennes.​ Prefiere la vegetación densa y las áreas rocosas. En India se le ve sobre todo en el sur y centro del país, aunque alguno ha sido avistado hasta la reserva Sariska de tigres. Su calificación por la UICN es de casi amenazado.

Gato herrumbroso

Aunque pueda parecer muy positivo que ninguna de estas diez especies de pequeños felinos esté considerada como “amenazada” por la UICN, su población decrece de forma regular cada año. La pérdida de hábitat probablemente sea la mayor amenaza, seguida por la caza furtiva en busca de carne, pieles y para rituales de magia.

Gato herrumbroso

De la totalidad de fondos dedicados a los felinos en todo el mundo, solo el 1% se destina a investigar a los pequeños felinos, resultando esto en una tremenda carestía a la hora de realizar las acciones conservacionistas necesarias para que no acabe desapareciendo alguna especie de estos maravillosos gatos.

Gato jaspeado