Desde Rusia con amor (1963)

Numerosos perros han dejado huella en la historia del cine – el Festival de Cannes incluso da un premio, el Palm Dog, a los actores caninos –, pero los gatos no abundan en las películas y en muy pocas ocasiones como protagonistas. Hablando de premios, Hollywood instauró en 1939 el Premio PATSY, que a su vez se dividía cada año en tres categorías y podía ser entregado a cualquier animal que hubiera trabajado en una película. Este premio desapareció en 1986 por falta de financiación.

El gato negro (1941)

Parece ser que el primer premio no se entregó hasta 1951 y fue para la famosa Mula Francis; al año siguiente se lo llevó el gato Orangey por la película Rhubarb. Pues bien, hasta 1974 (no hemos encontrado datos posteriores a este año) solo cuatro gatos ganaron el premio: Orangey en dos ocasiones (1952 y 1962), Pyewacket (1959), Syn  (1966) y Tonto (1974). De todos hablaremos a continuación.

0rangey, Arthur Lubin, Jan Sterling y Ray Milland

Desde luego, no es fácil conseguir que un gato haga lo que quiere el director y puede que sea una de las razones por las que no aparezcan en películas. Casi todos los animales actores tienen dobles cuando se trata de papeles protagonistas, pero en el caso de los gatos, se han llegado a utilizar hasta doce dobles; un gato no suele estar dispuesto a repetir una escena seis veces y algunos hacen cosas mejor que otros.

El gato que vino del espacio (1972)

Desde hace siete años, el Festival de Cine Gatuno de Nueva York está dedicado “a los misteriosos gatos que comparten nuestro mundo y a su cariñosa relación con nosotros”. Las reglas del Festival especifican que deben ser películas con una  historia, no simples vídeos de gatos. Se trata de un festival itinerante que no solo nació para honrar a los gatos, sino para ayudar a los cuidadores de colonias. Parte del precio de la entrada se entrega a una protectora en cada una de las ciudades que visita. La siguiente edición empezará en octubre de este año en el centro Angelika de Nueva York y acabará en Canadá en 2025.

Festival de Cine Gatuno de Nueva York

Hemos escogido a diez gatos cinematográficos que dividiremos en dos entregas, empezando por la primera película que protagonizó Orangey.

Rhubarb, Rhubarb (1951) Orangey interpreta a Rhubarb, un gato callejero malhumorado que puede con cualquier perro y al que le encanta robar las pelotas de golf de los ricos cuando juegan. Banner, dueño de un equipo de béisbol de Brooklyn en apuros, se enamora de él y le adopta. Banner muere inesperadamente dejándoselo todo a Rhubarb. Su hija Myra, que pasaba totalmente de su padre, se queda sin nada.

Orangey y Ray Milland

Pero, como era de esperar, los jugadores del equipo de béisbol se niegan a jugar para un gato, y Eric Yeager, al que Banner nombró tutor de Rhubarb, solo le queda inventarse que el gato es el amuleto perfecto. El engaño funciona hasta que el malo secuestra a nuestro gato. Por suerte, se escapa y consigue llegar a tiempo al partico decisivo.

Orangey

Arthur Lubin, el director, llegó a decir que Orangey era un gato malvado que le mordió en la pierna y él le dio una patada. Lubin debía de ser un idiota. Se utilizaron 14 gatos en diferentes momentos de la película, y cada uno aprendió a hacer una cosa diferente, pero solo Orangey se llevó el Premio PATSY.

Orangey y Gene Lockhart

Pyewacket, Me enamoré de una bruja (1958) El gato de la bruja a la que da vida Kim Novack, Pyewacket, fue interpretado por nueve gatos. La bruja se enamora del editor (Jimmy Stewart) que vive en el piso de arriba y está a punto de casarse. Le hechiza con la ayuda de Pyewacket, que solo mira fijamente al pobre hombre. Ningún gato sabía imponer tanto con la mirada. Al final, la bruja le confiesa al editor que le hechizó, pero todo acaba bien.

Me enamoré de una bruja

Los productores “entrevistaron” a muchos gatos y se quedaron con un siamés “con la personalidad de Ava Gardner”, uno de los gatos del famoso adiestrador de animales Frank Finn, que también proporcionó a los otros gatos. De todos, solo uno no estaba adiestrado, pero era el más bonito, no tenía miedo a la gente y acabó siendo el que más aparece. Se llamaba Houdini, y Kim Novack lo adoptó, aunque nunca se recuperó de los sustos que le daban los ayudantes de dirección para que saltara. En esa época ya debía estar presente en los rodajes un representante de la Sociedad Protectora de Animales para impedir el maltrato; suponemos que dicho representante tenía otra cosa que hacer. Pyewacket también ganó el Premio PATSY.

Kim Novak

Cat, Desayuno con diamantes (1961) Diez años después, Orangey vuelve a interpretar un papel clave en una película. Es Cat, el gato sin nombre al que recoge Holly Golightly, encarnada por Audrey Hepburn.  En una escena, Holly tira literalmente a Gato por la ventanilla de un taxi bajo una lluvia torrencial. La actriz, conocida por su amor a los animales, dijo que “era la escena más desagradable que jamás había rodado”. Maltrato animal de nuevo.

Desayuno con diamentes

En el libro “Cats’ Most Wanted” (Gatos más buscados) se dice que la fama de Orangey se debía a su capacidad para quedarse quieto en el mismo sito durante largos periodos, pero en cuanto oía “corten”, huía a toda velocidad y se escondía. Se perdía un tiempo precioso buscándole. Volvió a ganar el PATSY por su papel y siguió trabajando para cine y televisión hasta finales de los sesenta, lo que nos parece bastante improbable. Tendría unos dos años cuando rodó Rhubarb, trece en Desayuno con diamantes y unos veinte en 1967. Quizá hubo varios Orangey, algo muy conveniente para el adiestrador Frank Finn.

Orangey en Desayuno con diamantes

D.C. (Darn Cat), Un gato del FBI (1965) El New York Times llegó a decir de Syn, el gato siamés que dio vida a D.C. (acrónimo de Darn Cat o ‘Maldito Gato’ en español), que “Clark Gable en sus mejores momentos nunca interpretó a un seductor con más encanto”. El argumento es sencillo: D.C. quiere hacerse con un apetecible trozo de salmón y se cuela en la casa donde dos atracadores retienen prisionera a la cajera del banco que acaban de atracar. Ella consigue darle su reloj y el inteligente D.C. se lo lleva a su dueña, que a su vez convence a un agente del FBI alérgico a los gatos (de ahí el nombre del gato) para que investigue.

Un gato del FBI

Syn ya había trabajado en la película de Disney “El viaje increíble” dando vida a Tao. El gato Syn nació en Ontario, California, y sus dueños le abandonaron cuando tenía dos años porque “era poco amigable”. El adiestrador Bill Koehler lo compró por cinco dólares y empezó a enseñarle a hacer pequeñas cosas. Syn aprendió con rapidez, y Koehler descubrió que era capaz de reaccionar a un toque de campana a unos 150 metros de distancia, siempre y cuando fuera seguido de un premio. A pesar de haber sido galardonado con el PATSY siguió disfrutando de su pasatiempo favorito, robar comida en cuanto se presentaba la ocasión.

Syn

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