La gran mayoría de personas que tiene gatos se habrá fijado en que son capaces de colarse en espacios aparentemente demasiados pequeños para su tamaño. Según el Centro Nacional de Información Biotécnica (NCBI) se debe a que su cintura escapular no es del todo rígida. Los hombros de los gatos están unidos al cuerpo mediante músculos y lo mismo ocurre con las clavículas.

Estos aspectos anatómicos les ayudan a meterse en aperturas muy pequeñas. Según Nathalie Dowgray, directora de la Sociedad Internacional de Medicina Felina del Reino Unido, “esto representa una ventaja evolutiva, no solo para cazar presas pequeñas, sino para escapar de posibles depredadores”. En otras palabras, si la cabeza y los hombros caben, el resto del cuerpo cabrá.

Sigue diciendo que los bigotes de los gatos también son una ayuda en ese aspecto. “La base de cada bigote se asienta en numerosas terminaciones nerviosas, aportándoles un sistema de navegación muy desarrollado que capta mucha información, entre la que está juzgar el tamaño de las aperturas antes de intentar entrar”.

La Dra. Dowgray explica la tendencia de los gatos a refugiarse en espacios pequeños: “En general, los gatos se esconden en espacios reducidos cuando tienen miedo o están estresados porque les ayuda a sentirse más seguros. También es una forma de apartarse de su entorno”.  Es posible, pero ¿quién no ha visto a un gato meterse en una caja de zapatos en medio del salón y quedarse dormido? ¿O meterse en una pecera redonda de cristal y quedarse felizmente dentro? Nos referimos a una pecera sin peces ni agua. No creemos que aquí cuente la sensación de protección.

Algunos han llegado a decir que los gatos son “líquidos”. En 2017, Marc-Antoine Fardin, un físico de la Universidad Paris Diderot, subió con gran seguridad sobre el escenario del Teatro Sanders de la Universidad de Harvard y presentó un estudio sobre “La reología de los gatos” donde demostró con éxito que los gatos son, de hecho, líquidos.

No explicaremos ahora lo que es la reología, pero por si le interesa a alguien, aquí está el enlace al estudio (https://live.stemfellowship.org/the-ig-nobel-prize-why-are-cats-liquid/) por el que ganó el Premio Nobel Ig, galardón creado en 1991 por Marc Abrahams con el objetivo de premiar descubrimientos o inventos que primero hicieran reír y luego, reflexionar. Los científicos se reúnen anualmente en la Universidad de Harvard para una llamativa ceremonia. Las presentaciones de los ganadores suelen provocar carcajadas, pero todas se basan en una investigación científica rigurosa.

 

El 29 de septiembre de 2022, la revista iScience publicó un artículo titulado: “¡Los gatos son (casi) líquidos! – Los gatos son conscientes del tamaño de sus cuerpos a la hora de sortear espacios y aberturas reducidas”. Este artículo volvió a publicarse en la misma revista en septiembre de 2024. El estudio, dirigido por Péter Pongrácz, etólogo felino de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, se realizó con treinta gatos en varios hogares de Budapest y alrededores en vez de un laboratorio.

Medición de los parámetros del gato para el estudio

Se trataba de hacerles pasar por paneles de cartón con huecos cada vez más estrechos – tanto horizontal como verticalmente – colocados en las puertas, mientras sus dueños les tentaban del otro lado con su comida favorita con el fin de saber más acerca de lo conscientes que pueden llegar a ser los gatos de su tamaño corporal.

Reducción progresiva de las aberturas

Se descubrió que entraban por espacios verticales estrechos sin dudarlo un momento, incluso si eran más pequeños que el pecho del animal, mientras que tratándose de un espacio horizontal, se paraban, como evaluando si cabían o no. Esto llevó al equipo de investigadores a la conclusión de que los gatos son conscientes de su representación corporal. Citamos parte del estudio:

Abertura vertical para el experimento

“Durante el experimento estudiamos la representación corporal de gatos domésticos de una forma semejante a la que habíamos usado para perros domésticos. Mientras que estos últimos aminoraban la marcha y dudaban ante aberturas de un tamaño incómodo, no notamos este comportamiento en los gatos, incluso ante el agujero más pequeño. Sin embargo, los gatos sí dudaban ante una abertura horizontal estrecha, e incluso cuando la traspasaban. Está claro que requería una respuesta decisiva por parte del participante antes de que entrara en contacto con la abertura, lo que demuestra que dependía de una representación mental de su tamaño y forma”.

“Basándonos en lo anterior, demostramos que los gatos probablemente no tomen decisiones a priori basadas en su tamaño tratándose de aberturas estrechas verticales, incluso de menor tamaño que el pecho. Sin embargo, si la abertura era menor que la altura de la cruz (hombros), dudaban al acercarse e incluso intentaban encontrar una solución alternativa. Cabe añadir que los gatos de mayor altura escogían esta solución más a menudo que los gatos más pequeños. Esto indica que para los gatos, las dimensiones de una abertura vertical u horizontal tienen una importancia diferente”.

Siguen diciendo que los perros, al moverse con mayor rapidez y ser menos flexibles, disminuyen la velocidad y buscan una alternativa, algo totalmente innecesario para un  gato debido a la forma de moverse, la anatomía y la utilización del espacio. Los gatos prefieren ambientes complejos con muchos escondites, lugares con una buena perspectiva, o sea, lleno de obstáculos.

También creen que sus diminutas clavículas y su tremenda flexibilidad les permiten optar por un acercamiento fluido y sin interrupciones ante una abertura vertical muy estrecha, pero no pasa lo mismo con un espacio horizontal. Añaden que una limitación del estudio fue tener que realizar las pruebas en hogares y no en un laboratorio.

Terminaremos comentando que la puerta más antigua de Europa con gatera se encuentra en la catedral de Exeter, Gran Bretaña. Los archivos muestran que el obispo Cotton, que llegó en 1598 a la catedral, pagó ocho peniques a un carpintero para hacer un agujero para gatos en la puerta. El gato Stapledon sigue utilizando la gatera.

Catedral de Exeter

En la iglesia de San Giorgio de Montemerano, construida en el siglo XIV, hay un magnífico políptico del siglo XV con la “Virgen de la gattaiola” (o gatera) pintado por el Maestro de Montemerano, pero el panel fue utilizado posteriormente como puerta y el párroco, asediado por los ratones, no dudo en abrir una gatera para permitir la entrada de gatos.

San Giorgio

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