31 enero 2017

Sabrina Boem (1970) es una apasionada de la fotografía desde hace mucho, aunque no es su medio de vida. Tiene una pequeña empresa en San Donà di Piave, una ciudad de 40.000 habitantes cercana a Venecia. Ella misma se describe como “gatógrafa”, pero no empezó a fotografiar gatos hasta 2012, cuando adoptó a Sissi. Hasta entonces había retratado paisajes campestres y ciudadanos.

Sole (Sol), 10 mayo 2024)

Poco después de adoptar a Sissi llegó Ricky y, durante tres años, Sabrina Boem les hizo fotos como cualquier otro humano orgulloso de sus gatos. “Mi visión de los gatos era totalmente estereotipada, a pesar de vivir con dos de ellos, pero todo cambió cuando una amiga me propuso que fuera a visitar el Oasis Felino de Trieste (https://gatosyrespeto.org/2020/04/09/gatos-y-habitantes-de-trieste/), no tenía ni idea de lo que era un oasis felino”, explica.

Colonia Forte Marghera, 5 agosto 2021

Sigue diciendo: “Cuando llegué, empecé a hacer fotos inmediatamente, sin pensarlo, solo disparaba, y así durante dos horas. Al volver a casa y ver las imágenes en el ordenador, algo se apoderó de mí. En ese momento decidí que eran las fotos que quería hacer y que me dedicaría a documentar gatos en refugios”.

Refugio, diciembre 2023

Sabrina Boem descubrió al cabo de poco tiempo la colonia felina de Forte Marghera, fundada en 2015, que ahora alberga a más de 200 gatos en medio de un magnífico parque. A partir de entonces, durante dos años fotografió gatos de colonias como observadora e intentando siempre ser lo más neutral posible. Su proyecto tenía una finalidad documental, pero era consciente de que “la fotografía no es una ciencia exacta, sino una expresión artística subjetiva; inevitablemente, mis imágenes representan mi visión de la realidad con la que entro en contacto”.

22 noviembre 2023

Sin embargo, la fotógrafa se basa en el fotorreportaje, no modifica situaciones, no intenta que los gatos hagan una cosa u otra. Los retrata tal como son, en su hábitat callejero. En la época siempre eran fotos en blanco y negro realizadas con luz natural que subrayan los rasgos de cada individuo, su carácter, su comportamiento. Varias fotos suyas han sido seleccionadas por National Geographic, edición de Estados Unidos, y otras revistas.

Refugio

En mayo de 2017 se inauguró la exposición “Invisibles. El mundo secreto de las colonias felinas”, en la Villa Necchi Campiglio de Milán. Sobre esta exposición, Sabrina Boem dice: “Eran gatos invisibles, desconocidos, sobre todo para mí. Fue un verdadero descubrimiento entender la dinámica de una colonia felina, qué significa la territorialidad, por qué unos son gregarios y otros, verdaderos solitarios”.

Invisibles

“Pero no son invisibles solo para mí, lo son para la mayoría. Incluso en fotografía, es un tema casi inexplorado, por eso reuní todas mis fotos en un trabajo estructurado con la idea de mostrar una realidad ignorada y también como homenaje a todos los voluntarios que, cada día, invierno como verano, con lluvia o con sol, salen a cuidar de los gatos callejeros y de las colonias”.

Invisibles

Cuando Sabrina Boem mira los retratos de los gatos, dice que no ve a un gato. Ve rostros, miradas, ojos de seres que nos cuentan una historia. “Basta con saber leer esas miradas y te contarán que vivieron y fueron queridos en un hogar y que un día se les echó a la calle cuando ya no interesaban. O cómo acabaron en el jardín de alguien siendo gatitos porque los dueños de su madre no la habían esterilizado porque ‘eso es una crueldad, y total, los gatos se valen por sí mismos’”.

Invisibles
Callejero

Sabrina también dice que muchos gatos nacen en la calle porque, por muchos voluntarios que se esfuercen, nunca se puede esterilizar a todos los gatos. “Estas son las historias que leo en su mirada después de pasar tiempo en refugios y en colonias. Por eso también siento mucho respeto por estos gatos y no es mi intención mostrar fotos patéticas. Deben inspirarnos compasión, desde luego, porque sus vidas son muy duras, pero quiero que se vea lo dignos y maravillosos que pueden ser los gatos callejeros”.

Invisibles
Callejero

En enero de 2018 vio la luz otro proyecto documental de Sabrina Boem titulado “Gatos monorraíl”, donde explora el comportamiento de gatos que se encaraman a barandillas, ramas de lo más delgadas y otros soportes estrechos. En esta colección, la fotógrafa demuestra que no hay un espacio demasiado pequeño para que no quepan.

Monorraíl
Monorraíl

“Mis gatos Sissi y Ricky son auténticos expertos a la hora de pasearse por el estrecho barrote superior de la verja del jardín”, dice. “Siempre me asombra ver cómo mantienen el equilibrio incluso cuando la verja está empapada en un día de lluvia”. Como siempre, todas las fotos son de gatos callejeros o hechas en refugios.

Monorraíl
Monorraíl

Sabrina Boem ha fotografiado gatos en varios refugios del norte de Italia, incluso en gatotecas donde esperan ser adoptados, pero reconoce que no es fácil conciliar su trabajo con su pasión por los gatos. Otro proyecto suyo es “De gatos y hombres”. Se dio cuenta de que no solo había “locas de los gatos”, sino también muchos “locos de los gatos” entre los voluntarios que trabajan en los refugios y se ocupan de las colonias felinas.

Refugio
Refugio

Berto trabaja en un restaurante situado enfrente de un refugio. Uno de los gatos era muy independiente, siempre conseguía salir y no tenía miedo de los seres humanos, incluso iba a pedirle comida. Berto se la daba, pero el gato también quería cariño. El hombre y el gato se hicieron amigos, y Berto le llamó George. A pesar de querer hacerse cargo de él, Berto entendió que George no podría adaptarse a la vida en un piso. Le adoptó oficialmente y sufragó todos sus gastos. George siguió libre y feliz hasta su muerte natural. Ahora, Berto tiene otros amigos.

Berto y George
Berto y Spartacus

Dedicamos esta entrada a todas las personas que se preocupan por los gatos callejeros, que los alimentan, que se pasan horas esperando que uno entre una jaula trampa para llevarle a esterilizar. A todas ellas, ¡gracias!

Callejero

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