En 1924, hace 101 años, ante una leve plaga de ratas y ratones en el Parlamento de Ottawa, capital federal de Canadá, se pensó que la mejor solución era utilizar gatos. Los roedores se habían instalado en el sótano del recién construido edificio central donde está ubicado el Congreso, el Senado y las oficinas de los representantes. Su número no tardó en bajar drásticamente, pero cuando los gatos empezaron a multiplicarse, fueron echados sin miramientos ese mismo año, probablemente en invierno, y allí los inviernos son muy fríos.
Sin embargo, se sabe que hubo gatos residentes en el Parlamento para mantener a los roedores a raya hasta el año 1955, cuando se les sustituyó por productos químicos. También se sabe que la Sra. Mabbs, que se ocupaba de limpiar el edificio, era una de las mujeres que llevaba bolsas de comida para alimentar a los gatos y a los pájaros. Los jardineros también daban de comer a los gatos en varios lugares de los jardines hasta el año 1970, cuando Irène Desormeaux les convenció de que solo se dejara comida en el lugar donde establecería la colonia.
Irène Desormeaux se ocupó sola de la colonia de los gatos del Parlamento durante unos quince años. Consiguió que el Parlamento le dejara en los jardines un sitio donde colocar refugios para los gatos en invierno, recaudó fondos en una época en que no existía internet, y las donaciones se obtenían yendo puerta a puerta y organizando rastrillos. No hemos encontrado información acerca de Irène; en un artículo se dice que era “la típica gatera” y que “no era muy simpática”. Para los gatos sí lo fue.
A mediados de los ochenta, René Chartrand, que tenía 65 años, se unió a ella y se encargó de todo cuando Irène falleció en 1987. Una de sus primeras actuaciones fue construir refugios de madera con la ayuda de un amigo para la treintena de gatos que constituían la colonia. René, al igual que Irène, nunca tuvo ayuda del gobierno canadiense y dependía completamente de las donaciones para mantener a la colonia.
René hablaba inglés y francés a la perfección, y empezó a promocionar el santuario con los turistas que visitaban el Parlamento. Al cabo de poco tiempo ya era conocido en la ciudad como “el gatero de la colina del Parlamento”. En 1997 se unieron a René otros voluntarios, Brian Caines fue uno de ellos. Trabajaba cerca y podía echar una mano a René a la hora de la comida.
En 2003 llegó Klaus Gerken. Ambos organizaron un equipo de voluntarios que se turnaban para alimentar a la colonia, así como mantener limpias las casetas. Ese mismo año, René Chartrand fue galardonado con el Premio Héroe por los Animales, de la Sociedad Protectora de Canadá “en reconocimiento a su dedicación en el cuidado de los animales”.
Klaus Gerken empezó a documentar en 2005 las actividades de la colonia en un blog donde publicó una lista de residentes con sus nombres así como noticias. También era una forma de recaudar fondos para pagar por las esterilizaciones y la comida. René Chartrand dejó el santuario felino en 2008, tenía 87 años. Falleció el 7 de diciembre de 2014.
El santuario estaba rodeado de una valla que no impedía que los gatos se pasearan libremente. Unas segundas casetas fueron construidas en 1997 con un cierto parecido a las casas de los colonos europeos que se instalaron en la orilla del río Saint Lawrence. En invierno, cuando el frío arreciaba, varios gatos dormían en una misma caseta para darse calor. Por cierto, algunos mapaches, marmotas, ardillas y bastantes palomas se aprovechaban de la comida de los gatos.
En 2003, la colonia estaba formada por unos treinta gatos, y los costes ascendían a 6.000 dólares anuales. El Hospital Animal Alta Vista se encargaba de las vacunas, esterilizaciones y cuidados veterinarios. Poco a poco, al estar esterilizados, la población gatuna del santuario empezó a mermar, aunque algunas personas abandonaban allí a sus gatos, convencidas de que se les cuidaría. Cuando eso ocurría, y si no se adaptaban o eran rechazados por los residentes habituales, se llevaban a la Sociedad Protectora de Animales de Ottawa o se les buscaba un hogar.
El historiador Pierre Berton, autor de “Cats I Have Known and Loved” (Los gatos que he conocido y querido), escribió en un artículo que cuando hacía buen tiempo acudían al santuario unos 300 visitantes al día, incluso periodistas de lugares tan lejanos como Venezuela y “aparecían equipos de televisión para rodar el fenómeno político gatuno para concederles unos momentos en la pequeña pantalla”. El anterior primer ministro Pierre Trudeau, otro amante de los gatos, también iba a verlos.
En 2013 solo quedaban cuatro gatos y los voluntarios decidieron cerrar el santuario debido a la edad de los gatos, su salud y la exposición a los duros inviernos canadienses – aunque Brian Caines y Klaus Gerken habían forrado las casas con material aislante para protegerles del frío. Tres gatos fueron capturados el primer día y adoptados por voluntarios. El cuarto, Bugsy, no quería mudarse, pero Brian Caines consiguió convencerle y le adoptó. El santuario cerró oficialmente el 4 de enero de 2013.
En 2020, de los cuatro últimos gatos del Parlamento solo quedaba Coal, que se fue a vivir con el voluntario Danny Taurozzi. Spot había muerto en marzo de 2020 a los 19 años. Ese verano, Coal tuvo que ser hospitalizado por comerse un trozo de cuerda que no había digerido bien. Coal falleció el 8 de julio pasado en casa de Danny Taurozzi después de tener un carcinoma de las glándulas salivares, un cáncer poco común y muy agresivo que se metastatizó en los pulmones.
Era el último de los gatos de la colina del Parlamento, un santuario que duró 43 años y probablemente permitió que centenares de gatos sobrevivieran en buenas condiciones gracias a la entrega de un puñado de personas. Dedicamos esta entrada a Patrick Roberts, creador de la página web Purr’n’Fur: https://www.purr-n-fur.org.uk/famous/index.html, auténtico tesoro de información gatuna.

























