Julia Child nació en Pasadena, California, el 15 de agosto de 1912; era la mayor de tres hermanos. De joven no le interesaba la comida, quería ser novelista, pero todo cambió cuando se casó con Paul Cushing Child, que había vivido en París y era conocido por su amor por la buena mesa. Julia tenía 36 años cuando Paul fue enviado a trabajar en la Embajada estadounidense en París. El barco atracó en El Havre y se detuvieron en Rouen, donde Paul la llevó a cenar a “La Couronne”. La cena, que consistió en ostras, lenguado Meunière y buenos vinos, fue una revelación. En sus propias palabras: “Me abrió el alma y el espíritu”.

Como cuentan Patricia Barey y Thérèse Burson en su delicioso libro “Julia’s Cats” (Los gatos de Julia), Julia y Paul llegaron a París en 1948. Alquilaron un piso que distaba mucho de reunir las comodidades a las que estaba acostumbrada, pero Julia no era una mujer a la que deprimían las dificultades. Además de lanzarse a aprender francés, descubrió que el piso le reservaba otra sorpresa… ratones.

Una buena mañana, la señora de la limpieza se presentó con la solución perfecta: una joven gata a la que Julia bautizó “Minette” (Gatita). La gata se convirtió en la inseparable compañera de Julia y fue la primera de una larga lista de gatos callejeros adoptados. Según su marido Paul: “Un gato nunca es bastante para Julia”.

Minette

Desde el momento en que probó los platos del famoso restaurante normando “La Couronne”, Julia decidió que aprendería a cocinar. Primero lo hizo sola, con la ayuda del “Larousse gastronomique” (Larousse gastronómico), antes de apuntarse a la escuela “Cordon Bleu”, en la que enseñaba Max Bugnard, un discípulo de Escoffier. Conoció a Simone Back y a Louisette Berthole – que escribían un libro de cocina francesa para amas de casa estadounidenses  –  en “Le cercle des gourmettes” (El círculo de las gourmets).

Las tres decidieron abrir una escuela de cocina para mujeres estadounidenses en la cocina del piso de Julia. La llamaron “L’École des trois gourmandes” (La escuela de las tres golosas). No sabemos cómo se tomó Minette la invasión de la cocina, su territorio favorito, donde pasaba horas haciendo compañía a Julia mientras esta cocinaba. Pero según “Los gatos de Julia”, Minette no hacía ascos a los platos de Julia.

Minette

Julia Child fue la mujer que dio a conocer la cocina francesa a la clase media estadounidense a partir de los años sesenta con dos libros de cocina.  “Mastering the Art of French Cooking”, publicado en 1961, coescrito con Simone Back y Louisette Bertholle, que en España se publicó bajo el título de “El arte de la cocina francesa”, y el famosísimo “The French Chef Cookbook”, publicado en 1968, que la catapultó literalmente a la fama.

Pero Julia no se limitó a escribir libros, conquistó la televisión con varios programas de cocina. Para grabar el primero, “The French Chef”, emitido desde 1963 a 1973, debía regresar periódicamente a Estados Unidos, ya que Julia y Paul se habían mudado a Provenza en 1965. A partir de 1970 se filmaron en Francia algunos de los capítulos de la serie, en restaurantes, mercados y en la cocina de su casa, La Pitchoune.

No fue la primera en tener un programa de cocina a nivel nacional. El famoso cocinero James Beard encabezó “I Love to Eat” (Me encanta comer) en 1946 y 1947, pero nadie antes que ella había alcanzado una popularidad semejante. Quizá se deba a que en la época no se editaba con tanta facilidad como ahora y los errores de Julia se televisaban, lo que le aportaba autenticidad y cercanía.

Entre 1963 y 2000 tuvo nueve programas de televisión y cuatro especiales, y entre 1961 y 2006 escribió 20 libros de cocina; el último, coescrito con Alex Prud’homme, fue publicado póstumamente. En 1981 fundó el “American Institute of Wine and Food” (Instituto Americano del vino y de la comida) con los viticultores Robert Mondavi y Richard Graff. En 1989 publicó lo que consideraba su obra maestra “The Way to Cook” (Cómo cocinar), un libro acompañado por una serie de vídeos.

La abundante utilización de mantequilla y nata en las recetas de Julia Child ha sido puesta en entredicho por críticos y nutricionistas. Pero ella siempre predijo que “el miedo fanático a la comida” acabaría por conquistar Estados Unidos, y no se equivocaba. Según Julia: “El amor, la mantequilla y la compañía de los gatos son la receta para una buena vida”.

También dijo: “Cuanto más cocino, más me gusta. Y pensar que tardé casi 40 años en encontrar mi verdadero hobby y pasión creativa (además de los gatos y de mi marido)”.

Otras frases suyas son: “Me gusta cocinar con vino, incluso lo añado al guiso en ocasiones”. O también: “Recuerde: Si está solo/a en la cocina y se le cae la pierna de cordero, recójala. ¿Quién va a enterarse?”

Julia Child donó su cocina – diseñada por su marido Paul para adaptarse a su estatura (1,80 metros) y en la que se rodaron tres series de televisión – al Museo Nacional Smithonian de Historia Americana. Falleció en Santa Bárbara, California, el 13 de agosto de 2004, dos días antes de cumplir 92 años. Supo desvelar el misterio de la gran cocina a millones de personas gracias a su sencillez, energía y desbordante buen humor. Pero además, adoraba a los gatos, ¿puede pedirse algo más?

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