Gatos y Respeto

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Los gatos de cuento de Feridum Oral

Gato casero

Feridun Oral es un ilustrador y autor de libros infantiles turco con más de 30 títulos en su haber. Algunos de estos libros han sido traducidos a otros idiomas, sobre todo al alemán y al japonés.

Gato en invierno
Gato sirena
Persa blanco

Nació en 1961 en Kirikkale, a unos 80 km al este de Ankara, y se licenció en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Mármara en 1985. Ha participado en bienales y exposiciones nacionales e internacionales. Fue semifinalista en el Concurso Noma UNESCO en Japón y ganó el premio de la Bienal de Ilustradores Europeos, también en Japón, entre otros muchos galardones.

Feridum Oral
Gato y antigüedades
Gato naranja

Ha contribuido con sus obras en la Exposición de Ilustradores de la Feria de Libros Infantiles de Bolonia, concretamente en los años 1985, 92, 93 y 95. En 1991 fue invitado a la Exposición “Pinocchio”, en Padua, Italia, donde se homenajeó al director de cine Federico Fellini. En 2012 volvió a Padua para participar en la exposición Ria Aria organizada por el Museo Diocesano de la ciudad.

No solo se dedica a la ilustración, también trabaja con otros elementos: tejidos, madera, cerámica e incluso materiales de reciclaje, como puede verse en el genial “Gato Microsoft”. Vive y tiene el taller en Estambul.

Gato Microsoft (Escultura)
Mural de cerámica
Mural de cerámica

La gran mayoría de sus cuentos giran en torno a animales, y muchos tienen a un gato como protagonista. Por desgracia, solo hemos encontrado uno traducido al castellano, “La manzana roja”, y el personaje principal no es un gato, sino un conejo.

Juego de pelota en movimiento (Escultura)
Gatos musicales

Otro libro suyo – este con un gato y una ardilla – se titula “Un amigo en invierno”. Cuenta la historia de Leo (según la traducción inglesa) o de Caramel (según la francesa), que se aburre y sueña con tener un amigo.

Un amigo en invierno
Me pregunto por qué
Gato jardinero

Un buen día se fija en una ardilla que ha venido a recoger nueces y avellanas en el jardín. No tardan en hacerse amigos y en pasar tardes enteras jugando entre las hojas caídas. Pero cuando llega el invierno, la ardilla desaparece. Leo/Caramel decide ir en su busca por el bosque nevado…

El pájaro del reloj de cuco
Gato pintor
Le mentí a la lluvia

Descubrimos tres portadas de cuentos en turco con títulos maravillosos, sobre todo “¿Han visto a mi ratón moteado?”, pregunta hecha por un gato blanco moteado.

¿Han visto a mi ratón moteado?

El estilo de Feridun Oral cambia mucho, quizá con el paso de los años, o tal vez porque realiza series. Hay dibujos muy clásicos, otros con un ligero toque surrealista y otros de un estilo orientalizante.

Gato otomano

No hemos podido encontrar más información acerca de este interesante ilustrador y autor. Por las fotos sabemos que tiene un gato, y en alguna parte hemos leído que su abuela le contaba cuentos cuando era pequeño.


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Gatos en la fotografía de André Kertész

París, distrito XIV, 1929

André Kertész es uno muchísimos fotógrafos que han retratado gatos. Fotografió a los que convivieron con él y a los que vio en la calle. Nació el 2 de julio de 1894 en Budapest, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en el seno de una familia judía de clase media. Su padre era un librero que falleció de tuberculosis en 1908, dejando a su viuda sin medios económicos para mantener a los tres hijos. El hermano del padre, Lipót Hoffmann, se hizo cargo de la familia y no tardaron en mudarse a su casa de campo en Szigetbecse.

1939

Hoffman costeó los estudios de comercio de su sobrino, y cuando este se graduó en 1912, le encontró un puesto en la Bolsa de Budapest, pero Andor (así se llamaba entonces) no sentía el menos interés por las transacciones financieras. Descubrió la fotografía a través de las revistas ilustradas de la época.

1927

Consiguió comprarse su primera cámara en 1912 con unos ahorros y empezó a fotografiar a los campesinos, gitanos y paisajes que rodeaban la casa de su tío. Dos años después, con el estallido de la I Guerra Mundial, fue reclutado y acabó en las trincheras, donde siguió haciendo fotos. Herido de bala en 1915, sufrió una parálisis temporal del brazo izquierdo. No se recuperó a tiempo para volver a combatir.

Años 1930

Las primeras fotos con un gato, fechadas en 1918 y tomadas en la ciudad de Braila, Rumanía, se titulan “Pierrette con un gato”. No sabemos quién era Pierrette.

Pierrete con un gato (Braila, Rumanía, 1918)

André Kerstész siguió trabajando en la Bolsa y allí conoció a la que sería su esposa, Erzsébet Saly. A principios de los años veinte dejó el trabajo para dedicarse a la apicultura, pero su rebelión fue breve debido a la Revolución Húngara y a la llegada del comunismo. Deseaba emigrar a Francia, pero su madre le disuadió.

1928

En 1925, la revista húngara Érdekes Újság publicó una de sus fotografías en la portada, lo que le aportó cierta fama. Para entonces, ya estaba decidido a irse a París y eso hizo en septiembre de 1925, dejando atrás a su madre y a su novia. Numerosos artistas húngaros emigraron en esa misma época, mencionaremos a Robert Capa, Brassaï, Julia Bathory.

La primera foto de suya de un gato en París fue hecha en 1926, en la puerta Saint Denis: un gato negro cruzando una calle casi desierta. Al poco de llegar, le presentaron al periodista y editor Gyula Halász, que hablaba perfectamente francés, cosa que Kerstész no hacía. Ilustró varios artículos de Halász para la revista francesa “VU” y le enseñó la técnica de la fotografía nocturna, entre otras muchas cosas. Halász quedó cautivado y pronto se convirtió en un fotógrafo de renombre bajo el seudónimo de Brassaï (https://gatosyrespeto.org/2015/11/26/los-gatos-y-los-fotografos-brassai/).

Porte St. Denis, París, 1926

Kerstész aceptó encargos de revistas europeas, se cambió el nombre por el de André y no tardó en saltar a la fama. En 1927, Jan Slivinsky presentó treinta fotos suyas en la galería “Sacre du Printemps”, en lo que era la primera exposición individual de un fotógrafo.

Mujer alimentando gatos

Aunque nunca habló públicamente de esta relación – quizá porque seguía prometido con Erzsébet Saly –, se casó en secreto con Rogi André en 1928 y se divorciaron en 1931.  El año en que se casó realizó una serie de fotos titulada “Perro y gato”. Los dos comparten una caja con diferentes variaciones de humor.

En los años treinta se había convertido en un fotógrafo célebre y logró que Erzsébet llegara a París. La pareja contrajo matrimonio en 1933, más de diez años después de haberse conocido y de una separación de casi ocho años. No volvieron a separarse, y ella pasó a hacerse llamar Elizabeth.

Elizabeth

A mediados de los años treinta, los cambios en la política europea y la creciente antipatía hacia los judíos empujaron a la pareja a aceptar una invitación de la Keystone Agency. Un año antes de irse, en 1935, Kertész se autorretrató con un gato negro.

Autorretratos (1935)

Pero la vida en Estados Unidos fue más difícil de lo que esperaba; echaba de menos a sus amigos franceses y a los estadounidenses no les gustaba mucho que les fotografiaran en la calle, de improviso. La Agencia Keystone quería que trabajara en un estudio, y para colmo, le costaba mucho hablar inglés. Había tardado años en aprender francés y no conseguía hacerse con otro idioma.

Mujer con gatos (París)

Abandonó la agencia y empezó a trabajar para diferentes revistas de prestigio, como Harper’s Bazaar, Town and Country y Life. Esta última le encargó el reportaje “El remolcador”. En una de las fotos (1939) aparece un gato.

El remolcador (1939)

En 1941, Vogue dedicó un número a sus fotógrafos, pero omitió incluir a André Kertész, que había contribuido con más de treinta encargos para la propia revista y para House and Garden. De hecho, la portada de esta última del número de abril de 1940 es una foto suya con un gato blanco y negro en un sofá.

Ese mismo año, el gobierno declaró al matrimonio “enemigo” al tener la nacionalidad húngara (Hungría estaba del lado de los países del Eje). Se prohibió a Kertesz que tomara fotos en exteriores o que participara en encargos relacionados con la seguridad nacional. Prefirió pasar desapercibido para no entorpecer la buena marcha de la empresa de cosméticos de Elizabeth, Cosmia Laboratories.

Edwin Rosskam con sus gatos

Desapareció del mundo de la fotografía durante tres años. De esta época hemos encontrado tres fotografías, el gato blanco y negro del autorretrato y otras dos con un gato muy parecido al que está tumbado en el sofá de la portada de House and Garden. Parece que no hay fotos de gatos posteriores a estas tres.

Autorretrato (Nueva York, 1943)

Ambos obtuvieron la nacionalidad estadounidense en 1944 y pudo volver a aceptar encargos. En 1945, el libro “Day of Paris” (Día de París), con fotografías hechas antes de emigrar, fue un éxito rotundo. Al cabo de unos meses firmó un contrato en exclusiva con House and Garden por 10.000 dólares anuales (el equivalente a 133.000 dólares actuales).

Colette (París, 1930)

En 1961 rompió su contrato con Condé Nat Publishing. Al recuperar la libertad, volvió a la fotografía que le gustaba. En 1964 expuso en solitario en el MoMA de Nueva York. Elisabeth falleció en 1977. Para entonces, André Kertész había aprendido inglés, aunque sus amigos decían que hablaba “kertesziano”, una curiosa mezcla de húngaro, francés e inglés.

Colette (París, 1930)

La Corporación Polaroid le regaló en 1979 una cámara SX-70 con la que experimentó en los años ochenta, y en 1982 fue galardonado con el Gran Premio Nacional de Fotografía en París. Falleció en Nueva York el 28 de septiembre de 1985 a los 91 años.

Tsuguharu Foujita (1928)


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La gata y Mily Possoz

Hija de padres belgas que se habían casado en Londres, Emilia Possoz, conocida como “Mily”, nació en Lisboa el 4 de diciembre de 1888. Su padre, Henri-Émile, exoficial de artillería del ejército belga e ingeniero químico, aceptó un puesto como docente en una escuela técnica portuguesa.

El Estado portugués se esforzaba en abrir escuelas técnicas y una de ellas fue la Escola Industrial D. Leonor, en Caldas da Rainha, la misma ciudad donde el ceramista Rafael Bordalo Pinheiro (https://gatosyrespeto.org/2018/01/18/gatos-de-ceramica-y-rafael-bordalo-pinheiro/), el diseñador del “gato erizado”, tenía su fábrica. De hecho, Bordalo Pinheiro enseñaba en esa escuela y una fuerte amistad unió a las dos familias.

Los Possoz llegaron a Lisboa el 2 de diciembre, dos días antes del nacimiento de Mily, que no fue bautizada hasta el 8 de junio de 1889 cuando la familia ya llevaba unos cuantos meses afincada en Caldas da Rainha. Al cabo de unos años, Henrique Burnay le ofreció a Henri-Émile un puesto en su empresa y la familia se trasladó a la capital de Portugal. Mily y su hermana Jeanne estudiaron en el Colegio Alemán.

Integrados sin dificultad en la sociedad lisboeta, se relacionaron con pintores y músicos. Henri-Émile incluso fue nombrado Canciller del Consulado belga en Lisboa.

Desde los primeros años de la adolescencia, Mily estudió con el acuarelista Enrique Casanova, con Emilia dos Santos Braga y con un pintor especializado en desnudos, algo que no fue muy bien visto en la Lisboa que frecuentaban. Cuando cumplió 16 años, su padre se puso en contacto con Ernest Bordes, que había trabajado para la familia real, y le preguntó su opinión sobre los cuadros de Mily.

Ante la respuesta positiva del pintor, su padre decidió mandarla a París a estudiar en la Academia de la Grande Chaumière, fundada en 1902 por la rusa Alice Dannenberg y por la suiza Martha Stettler, una profesora que se negaba a enseñar ciñéndose a las estrictas reglas pictóricas impuestas por las Escuela de Bellas Artes. Esta academia sigue existiendo en la calle del mismo nombre en el barrio de Montparnasse.

Allí conoció a numerosos artistas, entre otros a Manuel Jardim, a Eduardo Vaina, con quien se comprometería años después, en 1919,  y a Amedeo Modigliani. Empezó a explorar nuevas técnicas y a interesarse por movimientos vanguardistas. También estudió el arte de la litografía con Willy Spatz en Dusseldorf, Alemania, antes de viajar por Bélgica, Italia y Holanda.

A su vuelta a Portugal en 1908 vivió entre el bonito barrio de Lapa, en Lisboa, siempre en compañía de su hermana Jeanne y de su gran amiga Alice Rey Colaçao, pintora y cantante, y el hogar familiar en Estoril. Su padre falleció en 1912, dos años después de que el Partido Republicano derrocará a la monarquía. Mily Possoz se rebeló claramente contra el conservadurismo de la sociedad portuguesa y su visión monolítica  del arte, uniéndose al naciente movimiento modernista del país.

Fue una de las pocas mujeres de su generación que expuso individualmente y la única en ser invitada a participar en la Segunda Exposición de Humoristas en 1913. Realizó frecuentes viajes a París, pero no se trasladó definitivamente allí hasta 1927. Para entonces ya era la única mujer miembro del grupo “Jeune gravure contemporaine” (Joven grabado contemporáneo). Expuso en diversas ocasiones en París y entabló una duradera amistad con el artista Tsuguharu Foujita, otro gran amante de los gatos, con el que colaboró a menudo.

En 1922, la Sociedad Nacional de Bellas Artes de Lisboa rechazó exponer sus obras, lo que el Diário de Noticias consideró “una injusticia y un escándalo”. Eduardo Viana, al que nunca se le había denegado una exposición, se lo tomó como algo personal y decidió organizar una dedicada a artistas modernistas llamada “Salón de Otoño” (como la anual de París) con varias obras de Mily Possoz y otros pintores.

Eduardo Viana
Retrato de Mily Possoz por Eduardo Viana

En 1926, Viana rompió su compromiso con la pintora y se fue a Bruselas. Sin embargo, reemprendieron la relación dos años después y no se separaron definitivamente hasta 1930 cuando la pintora ya vivía en París, donde permaneció diez años. Participó en la Exposición Francesa de Grabados en Cleveland, Estados Unidos, y el museo de la ciudad aprovechó para comprarle varias obras.

Regresó a Portugal en 1937 y se estableció en Sintra. En 1940 estuvo entre los artistas modernistas invitados por el arquitecto Cottinelli Telmo para decorar los pabellones de la Exposición Universal de Lisboa. A pesar de haber nacido en el seno de una familia burguesa, Mily Possoz siempre tuvo que ganarse la vida a partir de la muerte de su padre.

Quizá sea más recordada en su país natal por las ilustraciones realizadas en 1958 para un libro escolar que marcó a toda una generación titulado “O libro da segunda clase”. Pero no fue el único, también dibujó la portada de “Buenos días, tristeza”, de la autora francesa Françoise Sagan (https://gatosyrespeto.org/2019/09/12/gatos-tristeza-y-francoise-sagan/), entre libros.

Una gata le sirvió de modelo para algunos grabados. En la foto, al lado de Mily, hay una gata persa que lleva un collar con colgantes… ¿de cascabeles? Y en varios grabados, también. Se ve claramente en el grabado en que está acostada al lado de un tiesto. Y sí, son cascabeles (algo que no recomendaríamos para un gato).

Mily Possoz y su gata

Mily Possoz falleció el 17 de junio de 1968 en la casa de su hermana en Lisboa. Al año, la Sociedade Cooperativa de Gravadores Portugueses organizó la primera retrospectiva dedicada a ella. Fue una mujer independiente, cosmopolita, atrevida, que se sumió en la vanguardia artística de su época.

Está representada en la National Gallery de Londres con un grabado titulado “Los tulipanes”, donado por el Club de Grabadores de Cleveland. Curiosamente, la etiqueta reza: “Milly Possoz, francesa, 1888-1967”. Ni fue francesa, ni murió en 1967.


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El gato en expresiones idiomáticas

Paul Klee (Gato y pájaro)

Nuestro idioma está lleno de refranes que hacen referencia al gato, como por ejemplo, Aquí hay gato encerrado, cuando queremos decir que las cosas no están nada claras. El gato es uno de los animales más recurrentes en las expresiones idiomáticas, sobre todo en inglés. Algunas remontan al medievo, otras son modernas, y las encontramos con ligeras variantes en diversos idiomas.

Andy Warhol (25 gatas llamadas Sam)
Anónimo

Hemos recopilado una serie de dichos, proverbios y refranes procedentes en su mayoría del idioma inglés (Gran Bretaña y Estados Unidos), francés y castellano, ilustradas con cuadros de artistas diversos y que, en su mayoría, ya tienen una entrada en nuestro blog.

Miné Okubo
Gottfried Mind

Usamos la expresión Ponerle el cascabel al gato o ¿Quién le pone el cascabel al gato? cuando se trata de una empresa que representa cierta dificultad. La frase procede de la Fábula de los Ratones de Esopo, en la que se propone ponerle un cascabel al gato para oír cuándo se acerca. Lope de Vega la usó en la comedia “La esclava de su galán”, publicada en 1647.

Cornelis de Visscher, siglo XVII
Franz Marc

Un refrán que nos llegó del Siglo de Oro es Dar gato por liebre. Francisco de Quevedo y otros autores de la época mencionan con frecuencia cómo en las tabernas y posadas de entonces era habitual sustituir la carne de liebre por la de gato.

Ernst Ludwig Kirchner
Leonor Fini

Y está la famosa locución Buscarle tres pies al gato, aludiendo a complicar las cosas. Siempre nos hemos preguntado por qué sería difícil encontrarle tres pies al gato. Pues bien, originalmente se trataba de encontrar el quinto pie, lo que nos parece más lógico. De hecho, en numerosos países de Latinoamérica se dice Buscarle la quinta pata al gato o No le busques la quinta pata al gato y también Le andas buscando la quinta pata al gato.

Marc Chagall (Gato transformado en mujer)
Gwen John

No olvidemos la frase Aquí hay cuatro gatos cuando se halla muy poca gente en un sitio. La explicación más habitual se refiere a que los madrileños son llamados “gatos”, pero solo se es madrileño de verdad si se pertenece a la cuarta generación nacida en la ciudad. Y de esos, hay muy pocos. Pero no podemos menos que dudarlo porque en francés, la expresión Il n’y a pas un chat  (No hay ni un gato) significa que un lugar está desierto.

Gato montés de la Nueva España
Gertrude Abercrombie (Gato en nube)

Hablando de dichos que existen en varios idiomas con pequeñas diferencias, el primero que nos viene a la cabeza es De noche todos los gatos son pardos, que en inglés pasa a ser All cats are grey in the dark y en francés La nuit, tous les chats sont gris.

Quint Buchholz
Hans Hoffmann, siglo XVI

En castellano, el gato que no se ve es pardo, en francés y en inglés, gris. El significado es obvio, con poca luz no se distingue muy bien quién o qué tenemos delante. John Heywood (Londres, 1497 – Malinas, Bélgica, 1580) en su colección de proverbios ofrece otra versión: When all candles bee out all cattes be gray (Cuando se apagan las velas, todo el ganado es gris).

Gino Severini (Gato negro, 1910)
Jacques Nam

La versión actual en inglés fue popularizada supuestamente por Benjamin Franklin en 1745 para explicar por qué un hombre se acostaría con una mujer mayor. El equivalente en España se debe a Miguel de Cervantes en la “Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha”, capítulo XXXIII, cuando dice: “De noche, a la vela, la burra parece doncella”.

Hanni Bay (años 30 del siglo XX)

Nadie acaba de ponerse de acuerdo sobre el significado de la expresión británica, ya casi en desuso, As conceited as a barber’s cat (Tan engreído como el gato de un barbero).

T. Osawa
Joachim Rágóczy

En el sur de Estados Unidos se dice As nervous as a long-tailed cat in a room full of rocking chairs (Tan nervioso como un gato de rabo largo en un cuarto lleno de mecedoras). La imagen basta para explicarlo todo, más aún si pensamos que las mecedoras solían ser el asiento predilecto de los sureños en los porches.

Théophile Alexandre Steinlein
Théophile Alexandre Steinlein

Los angloparlantes usan la frase To let the cat out of the bag (Dejar salir al gato del saco) cuando se revela un secreto. Existen expresiones muy similares en holandés, Een kat in de zak kopen, y en alemán, Die Katze im Sack kaufen, que traducidas literalmente significan “Comprar un lechón en una bolsa”, dejando entender que el lechón se sustituía por un gato. Al sacarlo, se revela el secreto. Pero el origen es dudoso.

Hasegawa Sadanobu

En francés se dice Donner sa langue au chat (Dar la lengua al gato) cuando no se sabe contestar a una adivinanza. Al parecer, originalmente era Jeter sa langue au chie (Tirar la lengua al perro), para expresar algo negativo, ya que se tiraban los restos a los perros. El dicho cambió en el siglo XIX por una versión más ligera.

Nahui Olin

La expresión inglesa Did the cat get your tongue? y la española ¿Se te ha comido la lengua el gato? hacen referencia al silencio de una persona que se calla ante una pregunta. En inglés francés y castellano, el gato se asimila al silencio, al que guarda los secretos.

Pierre Bonnard (Los gatos)

Hay un sinfín de expresiones acerca del gato y del tiempo. Ya se sabe, si un gato se pasa la pata por detrás de la oreja, lloverá. En la Provenza francesa dicen Quand le chat se frotte l’oreille, le mistral se réveille (Cuando el gato se frota la oreja, el mistral se despierta).

Natsuo Ikegami
Louis Wain

Los dichos de gatos y lluvia abundan en las lenguas romances. En Sicilia dicen Quannu la gatta si lava la facci, signu ch’havi a chioviri, lo que debe significar algo como Cuando la gata se lava la cara, es señal de que llega lluvia. Creemos que el proverbio gallego Se o gato lava a cara, é que venta enchente de auga posee el mismo significado. En Castilla es Gato que estornuda, anuncia lluvia.

Suzanne Valadon

Presuntamente, los gatos son muy sensibles a los cambios atmosféricos y notan la llegada de una tormenta mucho antes que nosotros. Eso explicaría las numerosas expresiones de gatos relacionados con el viento, la lluvia o el frío.

Max Beckmann

Un proverbio popular de la India anuncia El gato es el tigre de la rata, pero en Albania se usa otro, El gato es un león para el ratón.

Léonard Tsuguharu Foujita (Gato sentado,1930)

En yiddish se dice que Al gato le gusta el pescado, pero le disgusta el agua. Y los georgianos tienen un dicho maravilloso: Es complicado atrapar a un gato negro en un cuarto a oscuras, sobre todo si no está.

Escuela alemana (El gato azulverde, 1914)


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Gatos en los grabados japoneses Ukiyo-e

Utagawa Hiroshige (1857)

En marzo de 2015 se inauguró en Nueva York una espléndida exposición, organizada por la Sociedad Japonesa de esa ciudad, dedicada íntegramente a los gatos bajo el nombre de “Life of Cats: Selections from the Hiraki Ukiyo-e Collection” (La vida de los gatos: Una selección de la colección Hiraki de grabados Ukiyo-e).

Artista desconocido (Gatos buenos y malos)
Isoda Koryusai (1772-81)

La colección Hiraki nació hace más de 40 años gracias al fundador de la empresa de máquinas de coser Riccar, Shinji Hiraki, con el fin de salvaguardar un arte que permeó a todas las clases sociales japonesas durante el periodo Edo y al final de la Restauración Meiji (1868-1912), marcando el final de siglos de aislamiento.

Tsunajima Kamekichi
Utagawa Kunimaro (1849)

Los grabados Ukiyo-e (Mundo flotante) fueron muy populares e incluso podría decirse que producidos masivamente. En principio, el artista hacía el dibujo, otra persona lo grababa en madera, el impresor añadía los colores consiguiendo efectos sorprendentes y un cuarto se encargaba de comercializarlos. Los primeros grabados datan de la segunda mitad del siglo XVII, y alcanzaron su auge a finales del XVIII y principios del XIX.

Utagawa Kunisada (1833)
Utagawa Kunitoshi (Juegos de gatos)

Sin embargo, con la muerte de los dos grandes maestros Katsushika Hokusai (1760-1849) y Utagawa Hiroshige (1797-1858), la llegada de la Restauración Meiji y la consiguiente modernización tecnológica del país, el interés por los grabados Ukiyo-e empezó a declinar. Por suerte, el siglo XX fue testigo de una renovada demanda debida al creciente interés en Occidente por las escenas japonesas tradicionales y los grabados dibujados, esculpidos e impresos por el mismo artista.

Katsushika Hokusai
Utagawa Hiroshige (1844)

Una divertida estructura en forma de gato servía de entrada a un mundo mágico lleno de grabados cuidadosamente escogidos por los responsables de la Galería de la Sociedad Japonesa con el fin de reflejar la naturaleza multifacética y enigmática de los gatos. Desde el cachorro juguetón al terrible bakeneko de los mitos japoneses (https://gatosyrespeto.org/2016/02/04/los-gatos-cambiantes-o-bakeneko-de-japon/) pasando por las caricaturas o los gatos antropomorfos, se expusieron más de noventa grabados, además de juguetes y otros objetos.

Entrada exposición
Utagawa Kunisada (1857)

La exposición se dividió en dos ciclos, dado que los grabados Ukiyo-e no pueden exponerse durante mucho tiempo a la luz natural, sobre todo los realizados antes de que Japón empezara a importar tintes químicos en la segunda mitad del siglo XIX. Los tintes vegetales son muy sensibles a la luz y pierden el color rápidamente.

Utagawa Yoshifuji (1880)
Utagawa Toyokuni

Como era de esperar, la estrella de la exposición fue Utagawa Kuniyoshi (1797-1861) (https://gatosyrespeto.org/2017/08/10/los-muchos-gatos-de-utagawa-kuniyoshi/), posiblemente el artista más prolijo de Japón dibujando gatos. Firmaba sus obras con diferentes nombres que incluían los caracteres de la palabra “gato”; dibujaba personajes famosos como gatos; utilizaba la figura del gato para eludir la censura reinante durante el shogunato Tokugawa, y los gatos se paseaban libremente por su estudio.

Utagawa Kuniyoshi (1844-48)
Utagawa Kuniyoshi (Gatos actores, escena Michiyuki)

A finales del siglo XIX y principios del XX, los artistas occidentales de cualquier escuela, impresionista, fauvista, simbolista, nabi, incluso el famoso Wiener Werkstätte (Taller de Viena), el arquitecto Frank Lloyd Wright o el diseñador Louis Confort Tiffany, entre otros muchos, se dejaron influir por los Ukiyo-e. Pintores como Vincent van Gogh, Edouard Manet, Edgar Degas, Abbott McNeill Whistler se enamoraron de los grabados y Picasso se inclinó por el subgénero erótico.

Utagawa Yoshiiku (Canciones de los tres gatos)
Utagawa Kuniyoshi

En Francia, los marchantes de arte Siegfried Bing y Hayashi Tadamasa importaron grabados, y el historiador del arte Ernest Fenollosa se ocupó de la colección del Museo de Bellas Artes de Boston, al que siguieron el Museo Británico, el Victoria y Alberto, el Metropolitano de Nueva York y el Smithonian de Washington. Los coleccionistas no se quedaron atrás. Los Ukiyo-e estaban de moda.

Utagawa Kuniyoshi (1847)

La exposición se dividió en cinco temas: Gatos y personas, Gatos como personas, Gatos frente a personas, Gatos transformados y Gatos y juegos. Algunos de los grabados incluidos en esta entrada ya fueron publicados en entradas anteriores, pero merece la pena volver a verlos.

Utagawa Yoshifuji

En esta escena vemos a la Tercera Princesa dando una carta a su gato para que se la entregue a Genji, en una adaptación del siglo XV del original “Genji Monogatari”, del siglo XI, donde se encuentra la primera mención a un gato en la literatura japonesa.

Utagawa Kunisada (1848-54)

El siguiente, también de Utagawa Kunisada, pertenece a una serie de grabados sobre restaurantes famosos que servía de guía ante la proliferación de locales caros en el periodo Bunka-Bunsei (1804-1829).

Utagawa Kunisada (restaurante)

Este grabado de Utagawa Kuniyoshi pertenece a una serie titulada “Dieciséis encantadoras criaturas” y muestra la figura principal de una mujer despertándose de la siesta con su gato y un cuadro colgado en la pared del sacerdote Bukan también despertándose con su famoso tigre.

Utagawa Kuniyoshi

Un grabado de Tsukioka Yoshitoshi titulado “Tedio: La apariencia de una virgen de la época Kansei”, de la serie “Treinta y dos aspectos de las costumbres y maneras”. Casi todos los Ukiyo-e formaban parte de series que se guardaban en álbumes. Aquí, cada grabado refleja una emoción diferente encarnada en una mujer. Aunque tal vez refleje la emoción del gato, harto de que le manoseen.

Tsukioka Yoshitoshi (1888)

La representación de gatos como personas fue muy popular durante las reformas Tenpo (1842-1845), años en que se censuraban ciertas imágenes. Utagawa Kuniyoshi muestra a dos actores en una escena de la obra “La manga apestosa”, en torno a los clanes Gengi y Heike, que protagonizaron tremendos enfrentamientos en el periodo Heian. Un jefe de los Genji le pregunta a su amante dónde se encuentra uno de los Heike. Ella, despreocupada, toca un instrumento.

Utagawa Kuniyoshi

El grabado llamado “Acto 7”, de Utagawa Yoshiiku, muestra a siete famosos actores del teatro kabuki en una obra muy popular en la época conocida en Occidente como “47 rōnin”. Es el perfecto ejemplo de cómo los artistas conseguían saltarse la censura. Los actores van maquillados como gatos, pero se les ha dejado bastantes rasgos suyos para que los seguidores del kabuki puedan reconocerlos.

Utagawa Yoshiiku (1860)

Acabamos con dos grabados de Takahashi Shōtei (nacido Hiroaki), uno de los últimos representantes del grabado clásico a través del estilo sin-hanga (nuevos grabados), a mediados de la primera mitad del siglo XX, que revitalizó el tradicional arte Ukiyo-e.

Takahashi Hiroaki (1927-30)
Takahashi Hiroaki (1931)

A modo de curiosidad, si muchos de los artistas comparten el nombre de “Utagawa” es porque pertenecen a la escuela Utagawa, que surgió durante el Shogunato Tokugawa, cuando Japón se cerró al exterior. A pesar del sistema feudal, proliferó el comercio y apareció una clase burguesa que hizo posible la expansión de las artes, sobre todo de grabados Ukiyo-e, cerámica, lacas y textiles.

(La batalla de los gatos y los ratones)


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Los gatos del pacifista David McReynolds

Callejeros en azotea (principio de los ochenta)

El 17 de agosto de 2018, no hace ni cuatro años, murió uno de los grandes pacifistas estadounidenses. Su primera protesta fue contra la guerra de Corea; la última, a favor del desarme nuclear total. Durante 65 años, David McReynolds no dejó de creer en la paz y de luchar para que los gobiernos entendieran que era la única solución.

Delante del hotel (Bagdad, octubre 1981)

David Ernest McReynolds nació en Los Ángeles el 25 de octubre de 1929, exactamente un día después de la caída de la Bolsa que dio pie a la Depresión. Hijo de una enfermera y de un teniente coronel de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, ambos pertenecientes a la iglesia baptista, de adolescente formó parte del Movimiento de Abstinencia de Alcohol (Temperance League).

David McReynolds (Foto de Alvin Ailey, 1952)
Gato callejero (1957)

Ingresó en la Universidad de Los Ángeles (UCLA) en 1949 y se licenció en Ciencias Políticas en 1953. Entretanto se unió al Partido Socialista de América (SPA) en 1951 y asistió a una conferencia de Bayard Rustin (1912-1987), el carismático objetor de conciencia durante la II Guerra Mundial encarcelado en numerosas ocasiones por sus creencias políticas, por negro y por gay. Rustin se convirtió en su “héroe existencial”, según dijo después.

(Febrero 1980)

Es muy posible que McReynolds llamara la atención del FBI incluso antes de sus días de universitario, cuando estaba en el Instituto y se unió al World Fellowship Club (Club de la Fraternidad Mundial) en contra de la Guerra Fría. Por cierto, el FBI llegó a compilar un dosier de 400 páginas sobre él.

Gato en tienda (1979)

Pero antes de seguir, quizá deberíamos decir que además de activista, David McReynolds fue un prolífico fotógrafo con más de 50.000 fotografías en su haber. Fotografió de todo, personas (famosas o no) que se cruzaban en su camino, amigos, protestas y gatos, los suyos, los de sus amigos, gatos en las calles de Nueva York, gatos en los países a los que viajaba en misiones de paz.

Gato europeo (1984)

Convivió con gatos hasta el último momento de su vida. Mephistopheles, un hermoso gato blanco y negro, fue el primero, como demuestra esta foto realizada en el barrio de Ocean View, San Francisco, en 1954.

Mephistopheles (Ocean View, San Francisco, 1954)

Poco tiempo después se trasladó a Nueva York al ofrecerle Bayard Rustin un puesto como periodista en el recién fundado periódico Liberation. Y aparece Mephistopheles 2, un gato negro asomado a la escalera de incendios del típico edificio de la Gran Manzana.

Mephistopheles 2 (Nueva York, 1957)

Adoraba a todos los animales, especialmente a los gatos, y sentía predilección por los siameses, que le acompañaron durante décadas. Siempre se paraba para ayudar a un animal herido, estuviese donde estuviese.

Sus primeros siameses (1967)

En 1960 dejó el periódico Liberation para unirse a la War Resisters League (WRL) (Liga de Resistencia a la Guerra) como coordinador de campo. Con el tiempo se convirtió en el rostro público de esta organización pacifista, en la que militó cuarenta años. No sabemos si en la sede de la WRL ya había un gato residente antes de su llegada.

El gato AJ (Sede de la WRL, noviembre de 1990)
AJ

Una de las acciones más controvertidas ideada por la Liga en los años sesenta fue la quema pública de cartillas militares, acto punible con cinco años de cárcel. David McReynolds y otros cinco jóvenes se reunieron el 6 de noviembre de 1965 y, subidos a una plataforma de madera, quemaron sus cartillas militares mientras un grupo de contraprotesta cantaba “Drop dead, red” (Moríos, rojos). La quema fue interrumpida por un hombre que les rocío con un extintor, pero consiguieron secar las cartillas con mecheros y quemarlas.

El gato Rusty (Sede de la WRL, 2006)

También fue miembro de la Bromeliad Society, un grupo botánico internacional dedicado al intercambio de semillas y esquejes. Llenó su piso del East Village con plantas exóticas y con estanterías cubiertas de diminutas botellas de perfume, ya que otra de sus pasiones era la creación de perfumes. Aquí vemos a Gandalf, uno de sus siameses, en una estantería abarrotada de frascos. Parece ser que Gandalf era capaz de subir y bajar sin tirar ninguno.

Gandalf entre frascos de perfumes (años noventa)

David McReynolds creía profundamente en la redistribución de la riqueza. En 1958 se presentó a congresista por el SPA y diez años después como candidato del Partido por la Paz y la Libertad en el distrito 19 de Nueva York, obteniendo 3.969 votos, o sea un 4,7%. En 1980 y en 2000 fue el candidato socialista a la presidencia de EE UU.

Gato literario (1978)

Siempre viajaba con su cámara, desde Los Ángeles a Nueva York y en sus peripecias por todo el mundo: se coló ilegalmente en Vietnam del Norte durante la guerra; estaba en Belgrado cuando la URSS entró en Checoslovaquia; se manifestó en la Plaza Roja de Moscú a favor del desarme nuclear; estuvo en Bagdad y en muchos otros lugares como parte de delegaciones pacíficas.

Gato tendero (noviembre 1990)

En su calidad de activista organizó y participó en un sinfín de manifestaciones contra la guerra de Vietnam, en protestas a favor del desarme nuclear, en acciones en defensa de los derechos civiles y de los derechos gay. Entre sus numerosos amigos estaban A.J. Muste, Bayard Rustin, Martin Luther King Jr., Grace Paley, Jeannette Rankin, Joan Baez, Allen Ginsberg y Ella Baker, entre muchos otros.

Gato en la Sexta Avenida (Nueva York, 1957)

Nunca se rindió, aunque la edad redujo su actividad en los últimos años. Su penúltima detención fue en 2002, en una protesta delante del edificio de Naciones Unidas en Nueva York, y la última en 2015, durante una protesta organizada por la WRL, cuando cortaron el paso a la misión estadounidense a Naciones Unidas.

Detenido el 28 de abril de 2015
Gatos iraquíes (1990)

En los últimos años se dedicó sobre todo a organizar y digitalizar su inmenso archivo fotográfico en compañía de su gato Shaman. El 15 de agosto de 2018, al no tener noticias suyas, unos amigos entraron en su piso y le encontraron en el suelo, inconsciente, con Shaman enfermo, sentado a su lado. Shaman murió al día siguiente y David al otro.

David McReynolds y Shaman (Foto de E. Hedeman)

Estas son todas las fotos de gatos realizadas por David McReynolds que hemos podido encontrar en Internet, la mayoría en su web (http://www.mcreynoldsphotos.org/socialist-party/mhr3op6iubmrynwzcux71ds5qtl67o). Estamos seguros de que hay muchas más.

Gatos en Babilonia

Acabamos esta entrada con la foto de un pequeño cartel hecha en 1991. Pegado a la vitrina de una tienda, reza: “Gato con instintos asesinos de guardia, prohibidos los perros”. Dedicamos esta entrada a todas las personas que creen en la paz.


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La gata Fifi Bigotesgrises y el lama

Una gata llamada Feefee Greywhiskers, en español Fifi Bigotesgrises, inspiró un libro titulado “Living With the Lama” (Vida con el lama). La contraportada de una de las ediciones inglesas dice así:

“Este libro prueba que los animales no son criaturas tontas como cree mucha gente. No se trata de un libro de ficción, su contenido fue transmitido telepáticamente a su autor”. Efectivamente, Fifi lo dice en el libro, todos los gatos se comunican telepáticamente entre sí y con otros animales; pueden hacerlo a una gran distancia, y si los seres humanos tienen esa capacidad especial, también se comunicarán con ellos.

Más vale encender una vela que maldecir la oscuridad

Obviamente, el lama Lobsang Rampa tenía ese don y se limitó a escribir lo que le dictó Fifi cuando le contó su larga y ajetreada vida. Los primeros tres capítulos del libro están dedicados a describir en un tono bastante melodramático las desgracias vividas por Fifi hasta ser salvada por el lama y su mujer cuando ya era ciega, mayor y estaba a punto de morir.

Lobsang Rampa

A partir del capítulo cuarto, el tono empieza a cambiar gracias a los jocosos y atrevidos comentarios de Miss Ku (Lady Ku’ei), otra gata mucho más joven, llena de desparpajo y atrevimiento, capaz de usar un vocabulario de lo más descriptivo que le hace mucha gracia a Fifi. Hemos omitido decir que ambas gatas son siamesas de pura raza.

Edición española

Fifi pasó los primeros años de su vida – nunca se sabe realmente cuántos, aunque Miss Ku siempre habla de ella como “la abuela” – pariendo gatitos que le eran arrancados a las seis semanas para venderlos. Residía en un castillo en Francia, pero solo comía restos, sobre todo de ancas de rana (en los años 50 y 60 los británicos tenían el firme convencimiento de que los franceses se alimentaban básicamente de ancas de rana), y malvivía en un cobertizo.

Su única amiga era Madame Albertine, el ama de llaves. Fifi pertenecía a Madame Diplomate, mujer de un diplomático o algo parecido, que odiaba a todos los animales, y solo le interesaba por sus gatitos y para presumir de siamés delante de los invitados.

Edición francesa

Fifi viajó a Estados Unidos en pésimas condiciones, pero la Madame Diplomate nunca pudo presentarla a concursos porque la gata estaba casi raquítica. De vez en cuando alguien se apiadaba de ella y le daba bien de comer. Se quedó ciega por los maltratos recibidos; pero ella misma dice que los gatos poseen sentidos desconocidos por los humanos.

Edición rusa

Madame Albertine murió y su horrible dueña decidió colar a Fifi en Irlanda. Fue descubierta y los aduaneros la dieron por muerta. Por suerte, un trabajador se dio cuenta de que aún vivía y se la llevó a su casa. Allí se recuperó un poco hasta que el hombre se la entregó a su madre, que volvió a meterla en un cobertizo.

Edición española

Fifi dio a luz a dos gatitos y casi se murió de nuevo. Entonces apareció el lama Lobsang Rampa en su vida. Este la compró, junto a los dos gatitos. Los cachorros fueron regalados a una buena familia que prometió no separarlos Y Fifi, por fin, pudo ser feliz, muy feliz. Se habla de “mis 25 años con el lama”, pero nos parece algo exagerado.

Lobsang Rampa amaba a los gatos, de eso no cabe duda; habla de ellos y de su sabiduría en sus textos. Tuvo al menos tres, Fifi Bigotesgrises y la incansable Miss Ku, que le acompañaron cuando se trasladó a Canadá, y allí apareció Cleopatra, Cleo para los amigos. Ignoramos si también era siamesa.

Pero quizá deberíamos explicar quién fue el lama Tuesday (Martes) Lobsang Rampa, un hombre que se hizo famoso a finales de los años cincuenta por haber escrito “El tercer ojo”, una autobiografía. Al principio, ninguna editorial quiso publicar el libro, pero Secker and Warburg se arriesgó contra el criterio de varios expertos que habían expresado dudas sobre la autenticidad del manuscrito.

El tercer ojo

El libro se convirtió en un superventas a pesar de que muchos lo calificaron de fraude, lo que quizá sea una exageración. Es verdad que el lama Lobsang Rampa no era tibetano, ni siquiera hablaba tibetano. Probablemente no hablara más que inglés.

Edición francesa

En realidad se llamaba Cyril Henry Hoskin, había nacido en Plympton, condado de Devon, el 8 de abril de 1910, y ejercía de fontanero. Ahora bien, debió de ser todo un personaje. ¿Cómo se le ocurrió hacerse pasar por lama? El Tíbet ya era conocido en Europa gracias a los libros “Siete años en el Tíbet” (1952) y “Lhasa perdida” (1953), en los que el montañista Heinrich Harrer habla de sus aventuras vividas entre 1944 y 1951. También había otros escritos, pero no estaban al alcance de todo el mundo.

Edición portuguesa

De hecho, Harrer fue uno de los mayores detractores de Lobsang Rampa, que acabó reconociendo que no había nacido en el Tíbet, pero que su cuerpo estaba habitado por el lama de este nombre debido a la transmigración de las almas. Siempre mantuvo que aceptó de buen grado esta “ocupación” al no estar satisfecho con su vida anterior.

Edición rusa

Aunque nadie quiso apoyarle directamente, el mismo Dalai Lama reconoció que había hecho mucho en defensa del Tíbet y en dar a conocer el país. Tuvo cientos de miles de seguidores y llegó a escribir dieciocho libros, entre ellos las memorias de Fifi Bigotesgrises, publicadas en 1964.

Para entonces, el lama, su mujer San Ra’ab, su secretaria Sheelag Rouse (conocida por todos como “Buttercup” y a la que consideraba su hija), Fifi y Miss Ku se habían mudado a Canadá para huir de las crecientes acusaciones de charlatanismo aparecidas en la prensa británica. Falleció en Calgary el 25 de enero de 1981, a los 70 años.

Lobsang Rampa

En las numerosas mudanzas de la familia en Canadá, el lama publicó un anuncio en un periódico cuando buscaba casa. Decía así: “Se busca, por autor y familia, piso o casa amueblada o sin amueblar. Preferentemente cerca del mar. Contrato de un año para empezar. Familia compuesta por tres adultos y dos gatas siamesas (muy civilizadas)”.

La ciudad de Kémerovo, en Siberia occidental, dedicó un monumento a Lobsang Rampa y a la maravillosa Fifi Bigotesgrises.

Kémerovo (Rusia)


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Los gatos sorprendentes del pintor alemán Michael Sowa

Gato gordo

Existe un mundo donde los gatos vuelven a casa con la pata en cabestrillo, fuman con perros y polluelos, los cerdos nadan en platos de sopa o vuelan, los conejos llevan impermeable y hacen de las suyas, las gallinas de guinea se adornan con collares de perlas y las jirafas pasean en barco por tranquilos lagos.

Cuestión de suerte
Los callejeros

Es el mundo del pintor e ilustrador Michael Sowa. Sus obras surrealistas pueden divertirnos y hacernos sonreír, pero a veces son inquietantes, extrañas, incluso incómodas. Sin embargo, también realiza encantadoras ilustraciones para algunos de los libros infantiles de Axel Hacke. En español se ha publicado uno, “El pequeño rey Diciembre”.

Febrero

Entre los múltiples animales que pinta hay gatos, enormes conejos, osos que siguen a niñas como perros, perros amigos de gatos, aves de todo tipo, reales o no. Es posible que sus cuadros de gatos sean los más intranquilizantes, como “La tarea del gato”.

La tarea del gato

Michael Sowa tiene un gato o, al menos, se hizo una fotografía con uno precioso  – quizá sea gata – blanco y negro en lo que parece su taller.

Michael Sowa con gato
Remolinos en el salón

Además de ilustrar libros infantiles, participó en la maravillosa película de animación “Wallace y Gromit, la maldición de las verduras”, dirigida por Steve Box y Nick Park. El artista reconoce que se alegró mucho cuando Nick Park le pidió que formara parte del equipo de efectos visuales porque siempre ha sido fan del trabajo del estudio Aardman.

Gato y Gallina de guinea con collar

También participó en la muy exitosa “Amélie”, del francés Jean-Pierre Jeunet, para la que realizó dos cuadros que aparecen colgados en la cabecera de la cama de Amélie (“Gallina de guinea con collar” y “Perro con collar isabelino”), así como el cerdito lámpara en la mesita de noche. En un momento de la película, los dos cuadros y la lámpara dialogan sobre el enamoramiento reciente de la protagonista. Además, como puede verse en la foto, el gato de Amélie dormía con ella.

Numerosos periódicos y revistas, como Die Zeit o New Yorker, le han encargado dibujos. Contribuye regularmente a las publicaciones de la revista satírica alemana Titanic. Tiene en su haber varias portadas de discos, entre otras la del álbum de 1994 “Miaow”, del grupo The Beautiful South. A pesar de titularse “Miaow” (Miau), la portada no incluye a ningún gato, sino a perros.

La primera portada se inspiró en la famosa foto de HMV, la empresa “La voz de su amo”, pero obligaron al grupo a cambiar la portada por “burlarse del perro terrier de la marca registrada”. Fue necesario sustituirla con una segunda portada, la de cuatro perros en un bote, también del pintor.

Michael Sowa nació en 1945 en Berlín y estudió durante siete años en la Universidad de las Bellas Artes de esa ciudad, la mayor de Europa y una de las más prestigiosas. Trabajó brevemente como profesor de arte antes de dedicarse totalmente a la pintura y a la ilustración. En 1996 publicó “Sowa’s Ark: An Enchanted Bestiary” (El arca de Sowa: Un bestiario mágico), con 50 cuadros, cuya segunda edición, en 2006, corrió a cargo de Image Connection en Estados Unidos.

Gatos de noche

En 1995 fue galardonado con el Premio Olaf-Gulbransson y en 2004 con el Premio Libro de Berlín en la categoría de Libro Infantil por las ilustraciones de “El príncipe Tamino”. En 2020 recibió el Premio E.O. Plauen. Expone de forma habitual en Japón.

La manicura

Michael Sowa dice que empezó dibujando paisajes un poco a modo de telones de fondo, pero que no tardó en comprender que necesitaba inyectarles vida. Los animales aparecieron naturalmente, como si fueran los habitantes idóneos para los escenarios. Luego, bastante más tarde, llegaron los seres humanos.

Leyendo con gato

Según el escritor Axel Hacke, es el artista perfecto para ilustrar sus libros. Michael Sowa explica que debido al humor de Hacke, no le cuesta encontrar escenas pictóricas para las historias y que, además, el escritor no le obliga a ceñirse totalmente al texto, puede “añadir cositas en las esquinas”.

Los días que pasé con Dios

Sin embargo, Michael Sowa tiene fama de retrasarse siempre a la hora de entregar las ilustraciones, como si le costara desprenderse de su obra. El artista se defiende; no se trata de querer quedarse con los dibujos, sino de un afán perfeccionista y de que tal vez el resultado no encaje exactamente con lo imaginado. Recuerda que en una ocasión, ilustrando el “El pequeño rey Diciembre”, la editorial Kuntsman mandó a alguien a su estudio a estar con él toda la noche para asegurarse de que las ilustraciones estarían listas al día siguiente.

Gatos heridos

Otra característica del artista es volver a pintar encima de un cuadro terminado. Es el caso del cuadro de una jirafa jugando a la pelota en un lago, que tristemente ya no existe porque pintó otra cosa encima. Según él, no lo piensa de antemano, sencillamente empieza a cambiar una “esquinita”, y antes de que se dé cuenta, el cuadro anterior ha desaparecido. También añade que en la gran mayoría de casos no se pierde nada.

Melancolía de una noche de verano
Los medios

Para acabar, incluimos dos cuadros que no tienen nada que ver con gatos, pero nos parecen muy graciosos. Se trata de unas patatas andando con gran decisión por la calle y de cuatro ovejas blancas con ordenadores y una negra ante un televisor.


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Los gatos llenos de humor de Ms. Cat

Mercado de hierba gatera

Hace ya bastante tiempo encontramos por casualidad un dibujo de Ms. Cat, no recordamos cuál. Nos pareció divertido, diferente y empezamos a buscar para dedicarle una entrada. Había más viñetas, aunque no tantas como hubiéramos querido, pero nos resultaba imposible obtener información sobre la autora. Hasta ayer, cuando tampoco sabemos muy bien cómo, nos enteramos de que era taiwanesa.

Bar de copas
Gatos

A partir de ahí descubrimos algunos artículo en chino, que a su vez nos llevaron a otro publicado por la editorial “Books from Taiwan”, encargada de traducir al inglés su último libro, “Cats of the Floating World” (Gatos del mundo flotante), además de vender los derechos a Corea y a Vietnam.

Comida en familia
Helados

Aun así, no hemos podido reunir mucha información sobre la autora, ni siquiera sabemos su verdadero nombre, solo el seudónimo con que firma sus libros, Ms. Cat. Al parecer es famosa en Taiwán, ha sido premiada en varias ocasiones, publica viñetas regularmente en periódicos y revistas, y tiene otros libros en su haber, entre ellos “Behind Your Cat’s Back” (A escondidas del gato) o “Kitty Instruction Manual” (Manual de instrucción del gato).

El baño público
La siesta

Algunos de sus dibujos son recuerdos de infancia, como “Retrato de familia”, una viñeta perteneciente a “Taiwan Cat Days” (Días de gatos taiwaneses) en la que todos los animales que conoció están sentados delante del “sanhueyan”, la casa de campo de triple patio donde vivió de pequeña.

Retrato de familia
Mercado de pescado vivo

Reconoce que es uno de sus dibujos preferidos y recuerda los nombres de los gatos con los que creció: Ami, Xiao A Mi, Xiao Mi, Xiao Mi Mi, Xiao Hei, Xiao Hua… Según Ms. Cat, nombres no muy inspiradores, pero muy propios de la zona donde vivía.

El emperador Ami
Limpieza

También está el día de la limpieza a fondo que se hace en cada casa antes de Año Nuevo y para lo que se moviliza a toda la familia, otro dibujo procedente de la misma colección.

Limpieza
La manicura

Siguiendo con este cómic, incluimos la fachada del cine Miaoguo, donde vio su primera película acompañada de su abuelo y que cerró sus puertas hace tiempo, pero que no ha olvidado. O el espectáculo de marionetas Amao, que adoraba cuando era niña mientas comía un helado. Según ella, siempre que los gatos pueblen los recuerdos, estos vivirán para siempre.

Cine Miaoguo
Marionetas chinas Amao

Ms. Cat, que se autodenomina una “esclava de los gatos”, erradica en la mayoría de los casos a los seres humanos de sus dibujos y los sustituye por gatos haciendo cosas de humanos al estilo de los gatos. Son dibujos divertidos, a veces irónicos y llenos de humor.

Bar de sushi
La oficina

Empezó a dibujar un diario gatuno en 2009. Entonces, el rey de la casa era un gato llamado Ami, seguro de sí mismo, arrogante, convencido de su importancia. Realizó una serie de dibujos titulados “El emperador y el pequeño eunuco” que acabó siendo publicada con el nombre de “A escondidas del gato”.

Fuente caliente

Después de publicar el primer libro, no tardaron en invitarla a crear una columna en un periódico de Taiwán, al que siguieron otros dos. Sus viñetas se poblaron de otros personajes. Además del gato Ami, que ya tenía 24 años, apareció el perro Xiao Hei, un empedernido glotón. Los lectores empezaron a conocer a Ms. Cat.

Comida en chiringuito callejero

Se quedó muy sorprendida cuando un día alguien le escribió diciendo: “Estoy pasando por un momento de grandes cambios y grandes tristezas, pero cuando veo los dibujos de Ms. Cat, me siento mejor, más alegre”.

Los gatos sueñan con cajas

Su última creación, “Los gatos del mundo flotante”, es una descripción de la vida felina durante las cuatro estaciones en el estilo de los famosos ukiyo, los grabados japoneses en madera que se hicieron muy famosos en Occidente en el siglo XIX. Vemos a gatos viviendo, trabajando, aprendiendo, comiendo, jugando…

Sopa de pescado a medianoche

El libro está dedicado a Ami, que decidió irse de este mundo a los 25 años. Ms. Cat espera que este libro permita a las personas que no tienen contacto con gatos abrirse a conocerlos y a enamorarse de ellos. Bueno, no solo de los gatos, de todos los animales y organismos que conviven con los seres humanos.

Admirando la nieve

También quiere hacernos entender que “la vida es como un gato; mientras exista la curiosidad, se puede pasar bien y siempre habrá sitio para la sorpresa”.

Curiosidad

Acabaremos esta entrada con tres viñetas de su última publicación y los poemas que acompañan a cada una. Tristemente, es la traducción de una traducción, por lo que se pierde mucho.

Primavera

El primero es “Frutas Minino” y dice así:

Todos los gatos quieren trabajar en Frutas Minino,

incluso lo harán gratis.

Se presentan e intentan impresionar al jefe,

y todo porque quieren dormir en las cajas vacías.

Cerezas, mangos, sandías, pequeñas, medianas y grandes.

Pero cuando están vacías, se llenan de gatos felices.

Cierran los ojos, mecidos por voces desgranando precios.

Frutas Mínimo

El segundo es “La biblioteca a oscuras”:

La biblioteca gatuna no sabe de día ni de noche,

unas pocas lámparas la alumbran.

Los gatos no necesitan mucha luz para leer,

les basta con dejar que las pupilas se ensanchen.

En veranos, algunos solo quieren escapar del calor

y no demuestran interés por los libros.

Pero los pasillos son perfectos para jugar al escondite.

Otros solo se preocupan por las gatitas,

están demasiado ocupados mirando y no abren el libro.

En cuanto al personal, apenas si hacen rondas,

también tienen demasiado calor

y prefieren dormitar entre las estanterías.

Biblioteca a oscuras

El tercero es “Departamento de pesca”:

Los gatos del departamento de pesca conocen los siete mares,

las corrientes y los cambios de temporada como la palma de su pata.

Y eso porque afecta a la cantidad de pescado que se venderá,

así como al índice de felicidad gatuna.

Cuando se acerca el fin del verano,

los expertos se reúnen para diseñar el mapa anual.

¿Dónde estará la pesca más abundante?

¿Dónde estarán los mejores bancos?

Salivan solo de pensarlo.

Departamento de pesca


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Los gatos soñadores de Jimmy Tsutomu Mirikitani

Hace menos de un año, en abril, publicamos una entrada sobre la pintora Miné Okubo (https://gatosyrespeto.org/2021/04/08/los-gatos-de-mine-okubo/), que fue encarcelada en 1942, a los 30 años, en un campo de internamiento para estadounidenses de ascendencia japonesa. Lo mismo le ocurrió a Jimmy Tsutomu Mirikitani cuando tenía 22 años.

Nació en Sacramento, California, el 15 de junio de 1920, pero cuatro años después, su familia regresó a Hiroshima, donde no tardó en mostrar un talento innato por el dibujo. A los 18 años volvió a Estados Unidos para evitar ser llamado a filas por el ejército japonés. El lema de Jimmy Mirikitani siempre fue “Soy pintor, no soldado”. Se trasladó a vivir a Seattle con su hermana mayor.

Jimmy Tsutomu Mirikitani y una gata

El 7 de diciembre de 1941, Japón bombardeó Pearl Harbor y a los dos meses, el 19 de febrero de 1942, el presidente Roosevelt firmó la Orden Ejecutiva 9066, permitiendo el encarcelamiento de todos los ciudadanos estadounidenses de origen japonés en campos totalmente aislados. Las autoridades separaron a Jimmy Mirikitani y a su hermana; tardarían más de 60 años en volver a verse.

Durante su encierro, la mayoría de la familia y amigos de infancia de Jimmy murió en el despiadado bombardeo atómico de Hiroshima. Durante esa horrible época, se le obligó a renunciar a la ciudadanía estadounidense y se convirtió en apátrida. Peor aún, cuando acabó la guerra, no se le liberó, fue enviado a Nueva Jersey con otras personas que habían renunciado a su ciudadanía y acabaron haciendo turnos nocturnos de doce horas en plantas de enlatado de verduras.

En 1945, el abogado Wayne Mortimer Collins, defensor de los derechos civiles, empezó a luchar para que estas personas no fueran deportadas y se les devolviera su nacionalidad. Tardó 23 años en conseguir que cientos de hombres y mujeres recuperaran la ciudadanía estadounidense. Jimmy Mirikitani estaba entre ellos. Pero se había ido a Nueva York en los años 50 y nunca recibió la carta del gobierno.

Al llegar a Nueva York, empezó a hacer dibujos de colores vibrantes con bolígrafos o lápices de colores y a venderlos en parques. Un profesor de arte le pilló durmiendo en la biblioteca de la Universidad de Columbia y le puso en contacto con la Iglesia Budista de Nueva York, que le ofreció cobijo.

Para sobrevivir, Jimmy trabajó en restaurantes de comida rápida. Incluso llegó a conocer al famoso pintor  Jackson Pollock. Fue el cocinero personal de un neoyorquino rico hasta que este falleció en los años ochenta y volvió a encontrarse en la calle. Cuando los años le impidieron seguir trabajando, no pidió ayuda porque estaba convencido de que era apátrida.

Se sentaba en la esquina de una calle del Soho de Nueva York y vendía sus cuadros a turistas y transeúntes. Nunca aceptó una limosna y siguió expresando su dolor, temores y tristeza a través de sus obras: las llamas de la bomba de Hiroshima, el campo de Tule donde le encerraron y gatos, gatos, gatos.

Gatos que, en muchos casos y a primera vista, parecen ser el mismo dibujo, pero los peces cambian, los gatos cambian, las plantas cambian… Jimmy decía que desde pequeño siempre le habían gustado los gatos.

Un buen día, la documentalista Linda Hattendorf pasó por su esquina y empezó a charlar con él. No tardó en descubrir que si llevaba una cámara, Jimmy era más propenso a hablar. Poco a poco nació la idea de hacer un documental sobre su vida, pero se derrumbaron las Torres Gemelas el 9-S de 2001. Unos días después, Linda volvió a la esquina y ahí estaba Jimmy, sentado como siempre entre sus cuadros, respirando polvo tóxico. Fue entonces cuando Linda tomó una decisión y le invitó a quedarse en su diminuto apartamento.

El documental “Los gatos de Mirikitani” (2006) se convirtió en el rodaje de un compañero de piso que nunca dejó de pintar y le contó su historia a retazos. El resultado fue galardonado con el Premio del Público en el Festival de Cine de Tribeca.

Pero la cineasta no se limitó a hacer un documental. Después de unir los trozos de vida que le contaba el pintor, indagó para ver qué pasaba con su nacionalidad. Consiguió varios documentos oficiales entre los que se encontraba la carta – nunca entregada – indicando que no había perdido la ciudadanía estadounidense. A partir de este momento fue fácil obtener ayudas sociales.

También descubrió que era primo de la conocida poeta californiana Janice Mirikitani. Localizó a su hermana, a la que no había visto desde que ambos habían sido encarcelados en 1942, y organizó un viaje a California en 2002 para que se reuniese con ella y con una pequeña comunidad de antiguos prisioneros. Incluso pudo volver a visitar el campo de internamiento de Tule.

Linda dio a conocer la obra de Jimmy Tsutomu Mirikitani. Después del estreno del documental, tuvo su primera exposición individual en el Museo Asiático Wing Luke de Seattle, a la que siguieron otras en la Universidad de Nueva York, en la Universidad del Norte de Texas, en el Nikkei Portland Legacy Center de Portland y más. En 2010 sus obras pudieron verse en la Galería Renwick del Smithsonian, y en 2011, en el Museo Nacional Japonés Canadiense.

Jimmy Tsutomu Mirikitani

Sus dibujos ilustran un libro infantil titulado “The Cat who Chose to Dream” (El gato que escogió soñar), de Loriene Honda, con prólogo del actor George Takei, el Sr. Sulu de la serie “Star Trek”, al que también le gustan los gatos.

El libro empieza así: “Jimmy el Gato se despertó una mañana convencido de que unos copos de nieve le caían suavemente en la cara, como si las esperanzas y los sueños bailasen en su nariz”. Pero Jimmy se despierta y recuerda dónde está: en un campo de internamiento para japoneses. Su familia le había colado a pesar de las prohibiciones.

Jimmy, para sobrevivir a las duras condiciones, para superar la tristeza, crea en su cabeza un lugar mágico solo para él, donde puede sentirse seguro de nuevo. Sueña con un templo budista; se siente valiente como un tigre de las nieves; se imagina como un dragón capaz de defender a su familia; siente el sol calentar su lomo… Jimmy escogió soñar para sobrevivir.

Jimmy Tsutomu Mirikitani autorizó a la editorial a usar sus dibujos, pero jamás llegó a ver el libro terminado porque falleció a los 92 años, el 21 de octubre de 2012, dos años antes de la publicación del gato que escogió soñar.