Gatos y Respeto

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Los gatos negros de Adolphe Willette

1910

El nombre de Adolphe Willette siempre estará ligado al rótulo del famoso cabaret Le chat noir, un gato negro en un creciente de luna. El artista nació el 30 de julio de 1857 en Châlons-sur-Marne, región vitícola por excelencia, concretamente del champán, hijo de un coronel trasladado a Dijon, otra región vitícola, la del borgoña.

Adolphe Willette en 1913

A los 18 años ingresó en la Escuela de Bellas-Artes de París. Publicó sus primeros dibujos en La France illustrée, que pagaba la magnífica suma de 20 francos por dibujo, pero un tal Mathieux, encargado de las ilustraciones, solo le ofreció 20 francos por cuatro dibujos. Peor aún, la censura prohibió la publicación de uno de los cuatro y Mathieux rehusó pagarle, dando pie a una amargura que nunca abandonaría al futuro satírico.

Cuando era alumno del pintor Alexandre Cabanel, este le expulsó de sus clases al descubrir que se había autorretratado en los frescos del Panteón de París. De hecho, todavía se le ve como el duque de Anjou, sentado a la izquierda de San Luis y vestido con una blusa roja, en el panel central. A los 21 años evitó hacer el servicio militar gracias a su hermano, médico militar voluntario en Cochinchina.

Era la época de los cabarets, todos con nombres maravillosos, La rata muerta, La gran pinta o La abadía de Thelema. Le chat noir estaba a punto de abrir sus puertas. Pero el joven artista pasó por momentos muy difíciles, incluso consideró el suicidio, antes de conseguir el encargo de decorar la sala de billar y el salón de un castillo.

En 1880 fue contratado para plasmar con dibujos el viaje de Gambetta, un importante político de la III República, a Cahors, pero de poco le sirvió esta oportunidad ya que se dedicó a retratar a los obreros que se oponían a los discursos vociferantes del político.

En octubre de 1881, al inaugurarse el cabaret Le chat noir, pasó inmediatamente a formar parte del grupo con acceso a la sala trasera, llamada “El instituto”. Rodolphe Salis le encargó un enorme cuadro titulado “Parce Domine” (Perdona, Señor) para decorar la pared de un cabaret, aunque la obra no tiene nada de alegre. Actualmente expuesta en el Museo de Montmartre, describe la huida enloquecida de un grupo de personas variopintas detrás de un Pierrot con una pistola humeante en la mano. A la derecha se ve a una mujer sentada en un monstruoso gato negro blandiendo un bebé en la mano.

Parce Domine

Parce Domine (detalle)

Un año después, el Salón de París rechazó exponer el cuadro “Dos amigos”, llamado también “La mujer con gato”. Decidió mudarse a Montmartre y vivir en el pequeño taller que le había alquilado su hermano Théodore. Este último le presentó a otro gran amante de los gatos, Théophile Alexandre Steinlein (https://gatosyrespeto.org/2014/11/25/steinlen-el-dibujante-de-gatos/), cuya amistad conservó toda la vida.

Dos amigos o La mujer del gato

Su primera ilustración para la revista Le chat noir apareció en el número diez. En esta época también diseñó el famoso rótulo del cabaret. Las cosas le iban algo mejor, recibía pequeños encargos, colaboraba en revistas, pero sus cuadros seguían siendo rechazados en los salones, o si eran aceptados, como ocurrió en 1883, eran retirados por “ultraje a las buenas costumbres”.

Rótulo del cabaret Le chat noir

El 11 de marzo de 1885 se organizó el primero de una serie de “Bailes incoherentes”. Willette acudió disfrazado de Pierrot. Al parecer, fue a partir de ese momento cuando dio rienda suelta a su desmesurada inclinación por los disfraces y el travestismo.

Visto como Pierrot, por Marcellin Desboutin

Cuando vuelva papá – I Guerra Mundial

También en esa época pintó “Venus pasando delante del sol”, posiblemente un encargo de Le chat noir, donde se ve a Pierrot, el doble de Willette, rodeado de gatos negros y enseñando sus bolsillos vacíos. En la parte superior hay otro gato negro en el ala de un molino formada por notas musicales.

Venus pasando delante del sol

Venus (detalle)

Hasta febrero de 1888 no pudo exponer en solitario. Como puede verse por el cartel de Hérel, Willette estaba unido a la imagen de un gato negro. Queda por saber si se debía a que era un asiduo del cabaret Le chat noir o si le gustaban los gatos. A partir de entonces dibujó sobre todo para anuncios y para la prensa. En sus numerosas colaboraciones con el periódico Courrier français, firmaba artículos con el seudónimo C Lechat, lo que suena como “C’est le chat” (Ha sido el gato).

Los pajaritos mueren patas arriba (Le Courrier français, 1888)

El Sagrado Corazón de Montmartre se abrió al culto en 1889, a pesar de que la basílica no estaba terminada. Aquel día, Willette y una veintena de amigos organizaron el cortejo de La Fête du “Dyable” (La fiesta del diablo). Desnudos y pintados de rojo interrumpieron la ceremonia, pero la policía no tardó en restablecer el orden.

Abadie hizo el Sagrado Corazón, pero esto es obra de Dios.

Pasaron los años, Willette siguió sobreviviendo con momentos mejores que otros. Conoció a Christiane Bastion, a quien todos llamaban Cri-Cri, cuando esta vendía flores en el Folies Bergères. Convertida en su amante y modelo, ambos pasaban los veranos en una casita con jardín que ella tenía en L’Isle-Adam, a unos kilómetros al norte de París. Cri-Cri criaba pollos y conejos, tenía una cabra y alimentaba a unos sesenta gatos. Cuando el carnicero les presentó la factura, no tenían dinero para abonarla y Willette propuso decorarle la tienda. La imagen de un buey vestido de domingo con rostro alegre permaneció en la tienda hasta una reforma en 1970.

Carta

La vida empezó a sonreír a Willette en los últimos años del siglo XIX y el éxito seguiría acompañándole casi hasta su muerte. En 1905, el Salón de París expuso por fin el cuadro “Parce Domine”, treinta años después de haberlo rechazado en 1885. Ilustró “Los miserables”, de Víctor Hugo, y varias entregas de los libros “Claudine”, de Colette (https://gatosyrespeto.org/2018/12/13/los-gatos-de-colette/).

Menú para el restaurante Tabarin (1905)

En 1909, a los 52 años, se casó por segunda vez con Charlotte Duchâteau, una joven criada de 21 años de la que se enamoró locamente nada más verla sirviendo en una cena en casa de un amigo, pero la depresión no tardó en hacer su aparición. Falleció el 4 de febrero de 1926, tres años después de su gran amigo Steinlein.

Pierrot y Colombine, la colada

Adolphe Willette siempre quiso tensar la cuerda. Se atrevió a mofarse, a criticar, a burlarse, a usar el desnudo hasta el punto de que algunos le tacharon de pornógrafo. En 1905 publicó una viñeta de una inmensa lucidez en Le Courrier français. Una vez dijo: “Era mucho más feliz siendo infeliz”.

En África los únicos caníbales son los blancos (1905)


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El Gato del Río y Hernando Tejada

El Gato del Río (Hernando Tejada)

Hernando Tejada, al que todos llamaban cariñosamente “Tejadita”, nació el 1 de febrero de 1924. Fue un reconocido pintor y escultor colombiano que se empeñó en donar un gato a la ciudad de Cali. Pero no se trata de un gato cualquiera, sino de una estatua de bronce de 4,50 metros de alto y de 3,5 toneladas de peso. El 3 de julio de 1996 tuvo lugar la inauguración del monumento y durante dos años, hasta su muerte el 1 de junio de 1998, el artista pudo visitar a su gato a las orillas del río Cali.

Gata Bandida (Nadin Ospina)

Gata Cálida (Emilio Hernández Villegas y Alejandro Valencia Tejada)

El Gato del Río le costó 30 millones de pesos colombianos a Hernando Tejada y lo pudo financiar mediante 250 pequeñas réplicas del Gato fundidas en el taller de su sobrino, Alejandro Valencia Tejada, para poder donar la estatua a la ciudad de Cali. Se tardó siete meses en realizar una escultura en cera perdida de semejantes dimensiones, algo nunca hecho antes en Colombia.

Gata Ceremonial (Pedro Alcántara Herrán)

Gata Decorativa (Lorena Espitia)

Al cabo de unos diez años, Julián Domínguez, entonces presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Lucy Tejada, hermana del escultor, y Alejandro Valencia, el hijo de esta, pensaron que el Gato no podía seguir solo en la Avenida del Río. Además, desde la muerte de Hernando Tejada, la ciudad lo había descuidado al Gato y presentaba un aspecto deplorable, con las placas conmemorativas arrancadas, varios bigotes rotos, cubierto de pintadas y otros horrores.

Gata Dulce (Fabio Melecio Palacio)

Gata en Cintas (Cecilia Coronel)

El proyecto se inauguró en octubre de 2006 y no solo sirvió para recuperar el monumento, sino también sus alrededores, mediante la realización de quince esculturas que se instalaron alrededor del Gato del Río en un parque debidamente adecuado. Todas las esculturas tienen el mismo diseño estructural, obra de Alejandro Valencia, y fueron decoradas por quince artistas diferentes.

Gata Entrañable (Ever Astudillo)

Gata Kuriyaku (Carlos Jacanomijoy)

Se unieron al proyecto, llamado “Las novias del Gato” o también “Las gatas del Gato”, reconocidos artistas como Maripaz Jaramillo, encargada de la Gata Coqueta, y Omar Rayo, de la Gata Presa. Las gatas son de mucho menor tamaño que el Gato del Río, están hechas de fibra de vidrío y cada una cuenta con un panel explicativo donde se indica su nombre, el porqué de dicho nombre y una biografía del autor. Poco a poco se fueron sumando gatas y hoy son muchas más que las quince originales.

Gata Coqueta (Maripaz Jaramillo)

Gata Presa (Omar Rayo)

En un principio, solo habría una gata haciendo compañía al Gato del Río, mientras las catorce restantes se distribuirían por diversos puntos de la ciudad. Se pidió a los habitantes de Cali que eligieran a la novia del Gato y parece ser que el número de votantes fue muy superior al registrado en las elecciones municipales anteriores. La escogida fue la Gata Fogata, obra de Roberto Molano González. Sin embargo, mucha gente se opuso al traslado del resto de las gatas y se acabó adecuando el parque para que se quedaran.

Gata Fogata (Roberto Molano González)

Hay gatas distinguidas, como la Ilustrada, obra de Lucy Tejada, que homenajea a Hernando Tejada, o la Gata Annabella, una superestrella, como lo demuestra su traje. Gracias a la iniciativa de la Cámara de Comercio, el Gato del Río está ahora mucho más cuidado y la Avenida del Río se ha convertido en la mayor atracción turística de Cali. Incluso se dice que es el monumento más visitado de Colombia.

Gata Ilustrada (Lucy Tejada Saénz)

Gata Annabella, la superestrella (Diego Pombo)

Wilson Díaz llamó a su gata No Hay Gato porque no encontró una sola referencia a los gatos en el Antiguo Testamento. A Rosemberg Sandoval se le ocurrió comprar tres mil diminutos muñecos de plástico para el pelo de la gata. Perforó la escultura para ver el efecto, pero no quedó nada convencido. Entonces la rayó con grafito y la bautizó Sucia, lo que nos hace pensar que quizá este señor no sea muy amante de los gatos.

Gata No Hay Gato (Wilson Díaz)

Gata Sucia (Rosemberg Sandoval)

Una de las favoritas es la Gata Siete Vidas, y el autor, Melqui David Barrero Mejías, firmó en la pata delantera enyesada de la pobre y su nombre no necesita explicación. Quizá una de las más increíbles sea la Gata Gachuza, de Ángela Villegas, llena de pinchos para protegerse de los gatos machos que la persiguen, según reza el cartel. El día de la inauguración en 2006, Alejandro Valencia vio a una señora sentada en el zócalo de la Gata ocupada en intentar sacarle una de las púas…

Gata Siete Vidas (Melqui David Barrero Mejías)

Gata Gachuza (Ángela Villegas)

También está Engállame la Gata, de nombre curioso, cubierta de calcomanías para motos, un medio de transporte muy apreciado en Cali. Esta última, al igual que la Gata Dormida Aquí y Allá, de Adriana Arenas Ilián y la Gata Frágil, de Juan José Gracia Cano, llegó a la orilla del río en abril de 2014. Ninguna sigue el modelo diseñado en 2006, dos están sentadas y otra, dormida. Las nuevas gatas que hacen compañía al Gato del Río están financiadas por donaciones de particulares.

Gata Engállame (Ana María Millán Strohbach)

Gata Dormida Aquí y Allá (Adriana Arenas Ilián)

Gata Frágil (Juan José Gracia Cano)

El Gato del Río es probablemente el felino más querido de la ciudad. Dicen que hasta los niños de muy corta edad dejan de llorar y empiezan a reír cuando están en su presencia. No fue el único gato obra del escultor Hernando Tejada, que sentía una gran predilección por ellos. En el taller de su sobrino Alejandro están los moldes de una pareja gatuna que el escultor no tuvo tiempo de acabar antes de fallecer.

Gata Mac (Mario Gordillo)

Gata Melosa (Pablo Guzmán)

El Gato del Río se fundió en el taller de Rafael Franco, en Bogotá, y la realización está plagada de anécdotas. Por ejemplo, se fundió por secciones que fueron soldadas posteriormente, y Alejandro, director del proyecto, se percató de que el felino estaba abollado. Rafael le confesó que había usado silicona blanda para acabar el molde. La solución: convencer a alguien para que se metiera dentro de la estatua con protectores auditivos y corrigiera los defectos. Los vecinos amenazaron con denunciarlos por el estruendo…

Gata Vellocino de Oro (José Horacio Martínez)

Gata Yara, la diosa de las aguas (María Teresa Negreiros)

También se le cortó la cabeza al Gato. Una vez acabado, Alejandro vio que la cabeza no estaba correctamente proporcionada y llamó a su tío para que le autorizara a descabezarlo. Cuenta que, al igual que la Reina de Corazones en Alicia en el País de Las Maravillas, pronunció la frase: “¡Que le corten la cabeza!” Y por último, hubo que desmontar el tejado del taller para sacar al Gato y llevarlo a Cali.

 


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Gatos, algunas vacas y el artista californiano Lowell Herrero

Lowell Herrero nació el 10 de octubre de 1921 en Oakland, California. A los seis años ya pintaba con un amigo suyo que vivía al otro lado de la calle. Unos años después empezó a dibujar viñetas de granjeros, a pesar de no saber nada de granjas ni de sus habitantes, según comentó en una ocasión.

Gato jardinero

Envió sus dibujos a los ilustradores de Walt Disney, entre otros a E.C. Segar, el creador de “Popeye”. No solo le contestaron animándole a seguir, también le enviaron dibujos suyos. En el instituto logró ahorrar dinero para ir a la universidad con la intención de entrar después en Walt Disney como animador, pero Pearl Harbor lo cambió todo.

Gato mariposa

Tenía 21 años, y para evitar que le reclutaran, se ofreció voluntario en los Guardacostas de San Francisco. Primero fue marinero, pero sus superiores se dieron cuenta de que sabía dibujar y le destacaron a la base. Allí pasó más de tres años dibujando viñetas para el periódico “Barracks Watch”.

Gato de invierno

Al acabar la guerra pudo pedir un préstamo al gobierno por su condición de exsoldado que le permitió estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de California, en Oakland, donde conoció a Nathan Oliveira, un pintor nacido en la misma ciudad y uno de sus grandes amigos.

Gato en caja

Al poco de graduarse en 1949 encontró trabajo como ilustrador en la empresa Standford & Sanvick de San Francisco. En 1953 fundó, con dos amigos, la agencia de diseño gráfico Butte, Herrero & Hyde, que no tardó en tener mucho éxito y clientes por todo el país.

Gato en campo de lavanda

Pasaron los años y Bruce Butte, uno de los tres socios, dejó el mundo del diseño gráfico para dedicarse a la pintura. Fue un momento decisivo para Lowell Herrero. Empujado por su amigo Nathan Oliveira, también decidió lanzarse. En una entrevista dijo que había perdido el interés por el diseño comercial, sobre todo después de separarse de su primera mujer.

Gato y rana

En 1980 conoció a Janet Gentile, proveniente asimismo del mundo de la publicidad. Le dijo que tenía pensado dejar el arte comercial y que sus ingresos iban a caer drásticamente, pero Janet se ofreció a ayudarle durante un año. En esa misma época comenzó a pintar las series de gatos y vacas que acabarían en los calendarios superventas publicados por Lang Graphics.

Calendario Shell

Las vacas de Lowell Herrero, cuando las representa al lado de un granjero, son en ocasiones desmesuradas en comparación al hombre, pero tratándose de un gato con una vaca, el primero cobra importancia y la vaca pierde tamaño. Sus animales son expresivos, aunque miren fijamente al autor como si se tratara de un fotógrafo, y muchos de sus gatos parecen haber sido observados en la realidad, como si hubiera tenido gatos.

Un conocido suyo, Bill Dodge, abrió una galería en Carmel y vendió un cuadro que le había pedido prestado. Después de vender unos cuantos más, le organizó su primera exposición en solitario. Posteriormente, Carolyn Walsk, dueña de una galería en Nantucket, Massachusetts, también le descubrió. Lowell pintaba temas de la Costa Este para una galería y de la Costa Oeste para la otra.

Gato bañera

Se casó con Janet y se compraron una vieja casa victoriana en el barrio South Park de San Francisco. La abuela de Janet vivía en Calistoga, en el Valle de Napa, y adquirieron un terreno en el Monte Santa Helena para construir un enorme estudio con paredes de vidrio.

Gato entre pensamientos

La naturaleza que le rodeaba quizá le recordó las viñetas que dibujaba de niño cuando no sabía nada del campo. A partir de ese momento pintó cuadros de gran tamaño con escenas de vendimia, cosechas y trabajos en el campo que le aportaron aún mayor fama.

Vendimia en el Valle de Napa

También sentía una profunda atracción por la Toscana, región que descubrió en varios viajes después de casarse con Janet. Un día plasmó una casa de campo imaginaria de la Toscana en un cuadro, y la pareja convirtió su sueño en realidad al construir la casa en el Valle de Napa, cerca del estudio, en 2001.

En su estudio de Napa

Lowell Herrero decía que parte de su éxito se debía a que distorsionaba la figura humana, que lo exageraba todo, que aplanaba los paisajes, dejándolos sin relieve. Pero que, al contrario de los auténticos artistas naífs, él controlada lo que hacía porque había estudiado.

Gato estantería

Reconocía que los pintores que más le habían influido eran Picasso, Matisse, Seurat y Van Gogh, aunque su estilo no tenía nada que ver con el de ellos. Su uso de la distorsión, del puntillismo en algunas obras y una aparente ingenuidad le convirtieron en un artista difícil de encasillar. No tenía miedo al “merchandising”. No solo ilustró calendarios, sino que sus gatos y vacas decoran hasta la saciedad tazas, platos y otros objetos. Eso sí, en el reverso de cada plato se especifica que son de decoración y no para uso práctico.

Gato gordo

Gato ventana

Algo en sus cuadros nos hace pensar que debió ser un hombre con sentido del humor,  amable y amante de los animales. Sus mejores amigos se metían con él llamándole “La leyenda en vida” (por la fama que le dieron los calendarios) o también “El Sr. Maravillas”, pero el diminutivo más habitual era “Hache”.

Gato joven

Gato Lord Buffington

Nunca dejó de pintar hasta que falleció el 28 de noviembre de 2015 a la edad de 94 años. Él mismo decía: “Me entusiasma pintar. Me encanta el arte. Nunca me jubilaré. Cuando me vaya, quiero que sea delante del caballete, pintando. Mientas pinto, soy el hombre más feliz de todo el Valle de Napa”.

Nunca rompemos nada


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El gato Donald, Benoît y John Patrick Byrne

“Érase una vez un chico llamado Donald que vivía en Fishertown (Ciudad de pescadores) con su mejor amigo, un gato convencido de que era un niño. Todo empezó cuando Jean-Kiki, el padre de Benoît, le dio unas monedas al capitán de un pesquero a cambio de un pequeño gato flaco con unos enormes ojos saltones. Cuando Jean-Kiki lo llevó a casa, Benoît lo llamó Donald”.

“Y antes de que se pudiera decir A-B-C, Donald se acomodó en su cama preparada en una caja de pescado mientras Benoît le enseñaba a leer, a contar hasta nueve y a disfrutar de un buen desayuno de tostadas con morcilla. La vida sonreía a los dos nuevos mejores amigos”.

“Una vez que Donald se vistió con unos pantalones cortos y unas botitas de cuando Benoît era pequeño, se lanzaron inmediatamente a explorar los lugares favoritos del chico, la Biblioteca Municipal John Dory en la callejuela Calamar, el Cine Anguila Eléctrica al final del muelle, y La Noche Oscura del Café Lenguado al Limón, pegado a su casa”.

Así empieza el cuento titulado “Donald & Benoît”, de John Patrick Byrne. El autor sigue contando que Jean-Kiki le compra un barco a Bucky MacKay, el dueño de La Noche Oscura, pero no tarda en descubrir que no hay un solo pez en las aguas cercanas al pueblo y no le queda más remedio que dejar a Donald y a Benoît para zarpar hacia mares más generosos. Bucky MacKay, que se siente culpable por no haberle dicho a Jean-Kiki que no había peces antes de venderle el barco, ofrece un trabajo como camarero a Benoît, pero el chico es muy patoso y sabe que pronto le echarán. Pasan los días y su padre no regresa.

Benoît y Donald deciden ir al cine a ver “Cantando bajo la lluvia”. Los dos se lo pasan de maravilla, y camino de casa, Donald interpreta cada uno de los números de baile para entretener a Benoît. Pero Benoît ve una noticia en el Diario Estrella de Mar: El barco de su padre ha desaparecido. Al día siguiente está demasiado triste para ir a trabajar y Donald decide sustituirle.

Pero es aún más patoso que Benoît, y Bucky MacKay acaba echándole. Es entonces cuando descubre su verdadera vocación al ver un anuncio pidiendo candidatos para unirse a los “Dancing Devil Dogs” (Endiablados Perros Bailones). Las pruebas tienen lugar en la sala encima del café Lenguado al Limón y el viejo Angus recibe a los candidatos. Al ver a Donald, el viejo Angus no acaba de decidirse a qué raza de perro pertenece el extraño recién llegado hasta que uno de los Endiablados le susurra al oído que se trata de un gato. Donald, en un desesperado intento por demostrar que sabe bailar, hace el ridículo, pero acaba ofreciéndose para tocar la batería. El único problema es que no tiene batería. A Benoît se le ocurre una idea brillante y corre a la Biblioteca para consultar el libro “Cómo construir una batería con lo que hay en casa”.

Dan las diez en el reloj de la Biblioteca, y los Endiablados Perros Bailones descubren que el ritmo hipnótico que les ha llevado hasta la casa de Benoît es obra del extraño gato vestido con calzones y botitas de bebé que ha hecho el ridículo esa misma mañana. A los pocos segundos de llegar, los Perros Bailones ya están rebotando contra las paredes, entregados a su endiablado baile.

Al alba, en medio del tremendo barullo, Benoît oye cómo llaman a la puerta con insistencia. Corre a abrir: ¡Es Jean-Kiki, su padre! El chico le abraza, loco de alegría y avisa a Donald. Este, exhausto después de tocar toda la noche, se hace un ovillo a los pies de la cama de su hermano y escucha a Jean-Kiki contar cómo el barco perdió el timón y dio la vuelta a África hasta llegar a Madagascar…

John Patrick Byrne inventó la historia de Donald y Benoît para contársela a sus dos hijos, los gemelos Xavier y Honor. Pero el autor no solo imaginó al gato Donald, también incluyó a gatos en algunos de sus cuadros.

El chico americano (1971)

Gato a la luz de la luna

Nació el 6 de enero de 1940 en Paisley, Escocia, en el seno de una familia obrera católica de origen irlandés. Es dramaturgo, escenógrafo, pintor, ilustrador y también ha dirigido capítulos de series televisivas. Para su obra de teatro más famosa, la trilogía “The Slab Boys”, se basó en su experiencia como mezclador de colores cuando trabajaba en la fábrica de alfombras AF Stoddard.

Arlequín y gato

El chico de la luna

Dejó el trabajo al cabo de un par de años para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Glasgow, donde estudió entre 1958 y 1963. Ganó una beca Bellahousten, que le permitió recorrer Italia durante seis meses. En 1967, ante el rechazo de las galerías londinenses, pintó un pequeño retrato de un hombre con un panamá en falso estilo naíf firmado por “Patrick” y lo mandó a la galería Portal, en Mayfair. Ante su sorpresa, le contestaron inmediatamente pidiéndole más cuadros, por lo que pintó otros seis u ocho y pudo exponer en solitario por primera vez. El retrato del gato Lionel probablemente corresponda a esa época.

Lionel (falso naíf)

Chico con gato

Entre 1964 y 1966 diseñó varias portadas de libros para la editorial Penguin. También ilustró portadas de álbumes de artistas como Beatles, Donovan, Billy Connolly y The Humblebums, y sobre todo de su amigo el cantante Gerry Rafferty, también natural de Paisley y que le dedicó la canción “Patrick”. Los dos coescribieron las letras de varios temas.

Luz de luna y música

Se casó en 1964 con Alice Simpson y tuvieron dos hijos en los años ochenta. En 1989 conoció a la actriz Tilda Swinton, con la que tuvo dos hijos en 1997, Honor y Xavier. Actualmente está casado con la técnica de luces teatrales Jeanne Davies y reside en Edimburgo.

Autorretrato (1971-73)

Jack y el gato atigrado

Expone regularmente en la Fine Art Society (Londres y Edimburgo), en la Galería Rendez-Vous (Aberdeen) y en la Galería Brown’s Art (Tain, Tierras Altas).

Deconstrucción


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Gatos en la obra de Charles Maurin

Joven con gato (Charles Maurin, 1899)

Charles Maurin nació el 1 de abril de 1856 en Le Puy-en-Velay, departamento del Alto Loira, región de Auvernia. En 1875 obtuvo el Premio Crozatier, dotado con suficiente dinero como para permitirle trasladarse a París y estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Participó en el Salón de los Artistas Franceses de 1882 con dos retratos, y cinco años después, en el Salón de los Independientes.

Autorretrato (Charles Maurin, 1883)

Era un excelente dibujante y un incomparable grabador en madera, por lo que contribuyó activamente en el “renacimiento” del grabado a finales del siglo XIX. Le interesaba todo y no se ceñía a un solo estilo; incluso inventaba nuevas técnicas, como pintar con vaporizador, logrando paisajes de gran contenido poético. Es conocido sobre todo por sus pinturas simbolistas y también por los espléndidos retratos a artistas de la época.

Mujer con gato (Charles Maurin)

Jamás dejó de pintar desnudos femeninos y, al igual que Degas y Mary Cassatt, le gustaba plasmar a la mujer en momentos íntimos. En algunas ocasiones la retrataba con un gato, como en el cuadro “El aseo”.

El aseo (Charles Maurin)

Alrededor de 1885 fue nombrado profesor en la Academia Julian, donde conoció a Félix Vallotton, el pintor suizo que fue su alumno y gran amigo, y que también dibujó desnudos femeninos con gatos. Su puesto de profesor le permitió vivir sin demasiadas penurias.

Dos gatos (Félix Vallotton)

La pereza (Félix Vallotton, 1895)

También gozó de la amistad de Toulouse-Lautrec, con quien compartió una exposición en la Galería Boussod de Paris en 1893. Unos años antes, en el Salón de los Independientes, Edgar Degas ya se había interesado por la otra de Charles Maurin, pero no logró convencer al coleccionista Henry Laurent hasta principios de los noventa para que empezara a comprar las obras de su joven amigo.

Toulouse-Lautrec, por Charles Maurin

Charles Maurin, por Toulouse-Lautrec (1898)

Otro gran amigo y admirador fue el escultor y ebanista François-Rupert Carabin (https://gatosyrespeto.org/2018/08/30/el-gato-en-el-modernismo-y-el-art-deco/), que decoró varios muebles con gatos. El retrato que hizo del escultor en 1892 está entre sus más célebres.

Silla (François-Rupert Carabin)

Los noventa fueron buenos años para el artista, que empezaba a disfrutar de un moderado éxito. El gran galerista Ambroise Vollard (https://gatosyrespeto.org/2018/04/26/un-gato-sin-nombre-y-el-marchante-ambroise-vollard/) le organizó una exposición en 1895 y le pidió grabados. Por entonces, el Estado francés ya le había encargado “Maternidad”, considerado uno de los mejores cuadros del artista.

Maternidad (Charles Maurin, 1893)

Siempre durante la década de los noventa pintó tres paneles de gran tamaño, “Tragedia”, “Danza” y “Música” para el teatro municipal de su ciudad natal, además de diseñar los decorados y el vestuario de “La princesa lejana”, de Edmond Rostand, protagonizada por Sarah Bernhardt.

Las medias negras (Charles Maurin)

Recorrió Holanda, Bélgica e Inglaterra. Participó con varias obras en el Salón de “La libre esthétique” (La estética libre) de Bruselas en 1896 y 1897, y en la Exposición de Arte Internacional de Londres en 1898. Anarquista convencido, realizó ilustraciones para el diario “Les Temps nouveaux” (Los tiempos nuevos), y publicó retratos impresos de los famosos anarquistas franceses Louise Michel, la principal impulsadora de la Comuna de París, y François Koenigstein, conocido como Ravachol, guillotinado en 1892. Asimismo, la revista literaria “La Revue blanche” le encargó varios dibujos.

Mimi (Charles Maurin)

Sin embargo, después comenzar el nuevo siglo, la producción de Charles Maurin disminuyó mucho debido a sus problemas de salud. Pasó los últimos años en Bretaña y luego en Provenza, concretamente en Grasse, con grandes dificultades económicas. Falleció el 22 de julio de 1914 en esa última ciudad y sus obras cayeron en el olvido unos años después. En 1921 se celebró una retrospectiva en la Galería Berheim-Jeune y en 1922 se publico un trabajo monográfico sobre sus obras realizado por Ulysse Rouchon.

Un amigo indiferente (Charles Maurin)

Actualmente, el Museo Crozatier en Le Puy-en-Velay cuenta con una importante colección de obras del artista, pero sigue poco representado en otros museos franceses y aún menos en el extranjero. En 1993, el Museo Quai D’Orsay organizó una exposición de cuadros y grabados firmados por Charles Maurin remarcando las similitudes con los trabajos de su gran amigo François-Rupert Carabin. En 2006, el Museo Crozatier le dedicó una gran exposición monográfica titulada “Charles Maurin, un simbolista del realismo”.

Hebilla (François-Rupert Carabin)

Mujer escribiendo (Charles Maurin)

Era un experto en el manejo del pastel, de la tiza y del carboncillo. Degas llegó a comparar su técnica a la de su admirado Ingres. Es posible que hoy en día se le conozca más por su faceta de grabador, al haber desarrollado innovadoras técnicas y procesos, sobre todo para las impresiones en color. Por desgracia, algunos de sus grabados solo se reprodujeron en diez o menos ejemplares y son muy difíciles de encontrar.

Mujeres con gato (Charles Maurin)

Creó algunas de las visiones más extravagantes y “socialistas” de fin de siglo; fue uno de los artistas más representativos de una época en que el arte, literalmente, explosionó y nació un verdadero afán por explorarlo y descubrirlo todo. Se dice a menudo que la mayoría del arte moderno surgió antes del comienzo de la II Guerra Mundial.

La gatita Minette (Toulouse-Lautrec, 1894)

Poco más se sabe de la vida de Charles Maurin. Ignoramos si vivió en Montmartre, pero es muy probable ya que era un lugar barato, radical y antiburgués por definición, donde la comunidad artística adoptó formas innovadoras para criticar la sociedad y la condición humana en general. Realizó varios cuadros y dibujos de Montmartre en la década de 1890.

May Belfort (Toulouse-Lautrec, 1895)

Debió conocer a intérpretes como Aristide Bruant e Yvette Guilbert; escritores como Émile Goudeau, Alphonse Allais y Alfred Jarry, y músicos y compositores como Erik Satie, Vincent Hyspa y Gustave Charpentier, además de numerosos pintores. Quizá frecuentara el famoso cabaret “Le chat noir” (https://gatosyrespeto.org/2017/03/30/le-chat-noir-un-cabaret-parisino/) y quién sabe si tuvo un gato, pero es algo que no hemos sido capaces de descubrir.

Mujer con gato (Charles Maurin)

(Detalle)


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Gatos y la pintora Gabriele Münter

Gato en cojín (Gabriele Münter, 1909)

La pintora Gabriele Münter nació el 19 de febrero de 1877 en el seno de una familia de clase media alta de Berlín. Sus padres la animaron cuando empezó a dibujar de pequeña y muy pronto contrataron a un profesor. Asistió a clases en el estudio del artista Ernest Bloch en Düsseldorf antes de ingresar en la Damenschule (Escuela femenina) de Willy Platz. Aprendió la técnica del grabado en madera, pintura y escultura.

El susto (Gabriele Münter, 1926)

Perdió a sus padres poco antes de cumplir los 21 años y viajó a Estados Unidos con su hermana porque en ese país vivían unos primos. Permanecieron allí dos años, recorriendo los estados de Texas, Arkansas y Misuri, e hizo toda una serie de fotos con una pequeña Kodak. Las hermanas habían heredado dinero suficiente para vivir de forma independiente. De niñas disfrutaron de mucha libertad y no estuvieron sujetas a las restricciones impuestas por la sociedad.

Niña con gatos (Gabriele Münter, 1927)

A su regreso de Estados Unidos en 1901 se matriculó en la Escuela La Phalanx de Múnich, una institución vanguardista que rechazaba las manifestaciones más académicas y conservadoras de la época, dirigida entonces por Vasili Kandinski. Gabriele Münter intentó estudiar en la Escuela de Arte oficial de la ciudad, pero estaba vetada a las mujeres.

Naturaleza muerta y gato (Gabriele Münter, 1930)

Kandinski, cuya carrera empezaba a despuntar, fue el primero que supo apreciar el talento de Gabriele Münter, y no tardó en ofrecerle participar en los cursos de verano que la Phalanx organizaba en los Alpes. La atracción entre profesor y alumna fue instantánea. Él tenía 36 años y ella 25. Al año se comprometieron en matrimonio a pesar de que Kandinski estaba casado en Rusia con su prima. El pintor pidió el divorcio, pero  no se le concedió hasta mucho después.

Gato (Vasili Kandinski, 1907)

En 1909, Gabriele Münter se compró una casa en Murnau, a unos 70 kilómetros de Múnich, en la que residió con Kandinski hasta el comienzo de la I Guerra Mundial. En verano les visitaban los pintores Aleksei von Jawlensky y Marianne von Werefkin, el escultor Moisés Kogan, que murió en Auschwitz en 1943, y el bailarín Alexander Sakharov. Todos ellos se unirían al famoso grupo Der Blaue Reiter (El Jinete Azul).

Gato (Moisés Kogan)

Moisés Kogan

Habían descubierto la vieja ciudad de Murnau un par de años antes. Creemos que las fotos de Gabriele y de Vasili con la gata Vaska fueran tomadas en Murnau y que la fecha está equivocada, tal vez sean de 1909. La gata parece estar muy cómoda con ambos y los dos la miran con cariño, sobre todo Gabriele. Da la sensación de ser un momento muy feliz en el que decidieron hacerse la misma foto.

Gabriele Münter y Vaska (Foto de Vasili Kandinski, 1907)

Vasili Kandinski y Vaska (Foto de Gabriele Münter, 1907)

Vasili Kandinski, Franz Marc y Gabriele Münter fundaron Der Blaue Reiter, aunque a la pintora pocas veces se la menciona, con la publicación del almanaque en mayo de 1912, el grupo precursor del expresionismo alemán. No cabe duda de que Gabriele influyó en la obra de Kandiski y en su uso de colores saturados, algo que tampoco suele reconocerse. Juntos recorrieron Holanda, Italia, Francia y el norte de África. En París tuvieron ocasión de visitar a Matisse, cuya obra repercutió de manera importante en la pintura de Gabriele Münter.

Portada almanaque Der Blaue Reiter

Henri Matisse y gato

Con la I Guerra Mundial, la pareja se trasladó a Suiza, pero Kandinski se vio obligado a regresar a Rusia. Gabriele Münter se fue a Copenhague, ciudad en la que vivió cinco años. Los dos se vieron por última vez en el invierno de 1915. Dos años después, Kandinski se casó con Nina Andreiévskaya, una mujer 26 años más joven, de lo que Gabriele se enteró al cabo de varios años.

Dos gatos (Franz Marc)

La artista dejó de pintar y tardó mucho en retomar los pinceles. Regresó en 1920 a Alemania y en 1927 conoció al filósofo e historiador del arte Johannes Eichner, con quien permaneció unida hasta la muerte de éste en 1958.

Johannes Eichner por Gabriele Münter

Después de una prolongada estancia en París, entre 1929 y 1930 empezó a pintar de nuevo y en 1932 regresó a su casa de Murnau. A partir de ese momento se dedicó sobre todo a pintar flores y cuadros abstractos. En 1937, los nazis le prohibieron que siguiera pintando. Como era de esperar, el nacionalsocialismo tampoco vio con buenos ojos las obras de Kandinski. Este había confiado numerosos cuadros suyos a Gabriele Münter para que los salvaguardara, y ella consiguió esconderlos en su casa de Murnau, de tal forma que, a pesar de varios registros realizados por los nazis, nunca los encontraron. En 1956, el entonces director de la Städtische Galerie im Lenbachhaus de Múnich pudo contemplar las obras de Kandinski y de numerosos pintores de Der Blaue Reiter. Al cumplir 80 años, la pintora donó una parte importante de la colección al museo.

Muñeca, gato y niña (Gabriele Münter)

Sus obras se expusieron en Estados Unidos por primera vez durante los años sesenta y en el Mannheim Kunsthalle en 1961. Se la siguió considerando la representante del expresionismo años después de la II Guerra Mundial cuando volvió a resurgir el interés por este movimiento.

Muñeca, gato y niña (Óleo sobre cristal, Gabriele Münter, 1914)

La Fundación Gabriele Münter y Johannes Eichner se estableció en 1966, a los cuatro años de fallecer la artista, tal como habían establecido en sus testamentos. Actualmente no solo es un valioso centro de investigación de las obras de Münter, sino también del grupo Der Blaue Reiter. Al morir Johannes Eichner, Gabriele vivió en su casa de Murnau, donde falleció el 19 de mayo de 1962 a los 85 años.

Tumba de Gabriele Münter y Johannes Eichner


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Gatos de cuento de Arthur Rackham

1911

El británico Arthur Rackham dedicó toda su vida a ilustrar cuentos y libros de los llamados “infantiles”. Su pasión por el dibujo empezó cuando era muy joven; solía irse a la cama con papel y lápices para dar rienda suelta a su creatividad debajo de las mantas, y acababa dibujando en la funda de la almohada cuando le quitaban el papel.

Solo había gatos (1897)

Nació el 19 de septiembre de 1867 en Lambeth, al sur de Londres, en el seno de una familia de doce hermanos. Su padre, un ayudante de notario, se llamaba Alfred Thomas Rackham, y su madre, Anne Stevenson. Su talento llamó la atención en el colegio, pero a los 16 años, supuestamente para mejorar su salud, fue enviado durante varios meses a Australia, donde no dejó de pintar acuarelas de los inmensos paisajes característicos de ese país.

Arthur Rackham con dos gatos

Su padre no aprobaba la tendencia artística de Arthur y, a su regreso de las antípodas, le convenció para que aceptara un puesto de administrativo en el parque de bomberos, lo que no le impidió asistir a clases nocturnas en la Lambeth School of Art. Siguió trabajando en el parque de bomberos hasta 1892, mientras dibujaba y pintaba por las noches.

1905

Pobre Cecco

En 1888 vendió su primera acuarela a la Royal Academy of Art por dos guineas, y cuatro años después empezó a trabajar como ilustrador en el desaparecido periódico Westminster Budget.  Los dibujos del principio eran bastante convencionales, pero algunos de los que vendió a otros periódicos mostraban su enorme imaginación. En esa época se interesó por la ilustración de libros, una especialidad en la que acabó centrando todos sus esfuerzos.

El gato Tomasso (1907)

Curiosamente, el primer libro que ilustró no fue un cuento, sino una guía de viajes de Canadá y Estados Unidos titulada “To the Other Side” (Al otro lado), en 1893, a la que siguió “The Ingoldsby Legends” (Las leyendas de Ingoldsby), una colección de leyendas, mitos e historias de fantasmas recopiladas supuestamente por Thomas Ingoldsby, pero en realidad obra de un pastor protestante experto en mitología, Richard Harris Barham. Aquí aparecen los primeros gatos negros acompañando a brujas malvadas o bondadosas, según la leyenda.

El año 1900 fue muy importante para Arthur Rackham: se casó con Edyth Starkie, una retratista con la que pasaría el resto de su vida, y las noventa y cinco ilustraciones realizadas para “The Fairy Tales of the Brothers Grimm” (Cuentos de hadas de los hermanos Grimm) le catapultaron a la fama. En los diez años siguientes se publicaron dos nuevas ediciones con más ilustraciones del artista. En la más notable, la de 1909, añadió otros cuarenta dibujos.

Gato y duende

Siguió ilustrando cuentos de hadas y fantasías con gran éxito, quizá por su profundo conocimiento de los textos a los que iban dirigidos los dibujos. A pesar de reconocer cierta influencia de Aubrey Beardsley, George Cruikshank y Richard Doyle en su obra, su estilo es único, diferenciándose claramente de sus contemporáneos.

1913

En 1905, las ilustraciones de “Rip Van Winkle”, de Washington Irving, le estableció de forma definitiva como el mejor ilustrado eduardiano, y las famosas Galerías Leicester empezaron a exhibir sus dibujos, que por cierto se vendieron como panecillos. Ilustró un sinfín de libros. Después de ver los dibujos en la galería, J.M. Barrie, el autor de “Peter Pan”, le pidió que ilustrara la primera edición de “Peter Pan en los jardines de Kensington” (1906), y al año siguiente se dedicó a la nueva edición de “Alicia en el País de las Maravillas”, para la que realizó fantásticas acuarelas, como la sonrisa del famoso gato de Cheshire (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). A pesar de una gran acogida, estos dibujos fueron controvertidos debido al éxito de la anterior edición, ilustrada por John Tenniel.

El gato de Cheshire, de Arthur Rackham

El gato de Cheshire, de John Tenniel

Después de la I Guerra Mundial, el gusto de los británicos cambió y no se sentían tan atraídos por las ilustraciones de Arthur Rackham. Sin embargo, ocurrió lo opuesto en Estados Unidos, y la Biblioteca Pública de la Ciudad de Nueva York le encargó que creara una segunda serie de acuarelas para la segunda edición de “El sueño de una noche de verano”. A principios de los años treinta se publicaron en Estados Unidos numerosos libros con sus ilustraciones. El más exitoso, “Fairy Tales by Hans Andersen” (Cuentos de hadas de Hans Andersen), fue descrito por Hugh Wadpole como “el mejor libro de dibujos del año”.

Gato y gallo

En 1936, sus acuarelas y dibujos se exponían por toda Europa y el continente americano, pero el artista sufría de una enfermedad crónica que le impedía dibujar con tanta velocidad como antes. Ese año, el editor estadounidense le propuso ilustrar “El viento en los sauces”, de Kenneth Grahame. Casi treinta años antes, en 1908, había tenido la posibilidad de ilustrar el famoso libro, pero la había rechazado por haberse comprometido a realizar los dibujos de una primera edición de “El sueño de una noche de verano”. Existe una carta escrita por Rackham en 1909 contestando a unos niños en la que deplora profundamente no haber podido ilustrar “El viento en los sauces”.

Brujas, fantasmas, hechiceros, duendes…

Gato y ratón

Fue el último libro en el que trabajó antes de fallecer el 6 de septiembre de 1939, trece días antes de cumplir 72 años. La necrológica del diario The Times, de Londres, le describía como “uno de los ilustradores de libros más insignes de su época” con “un lugar especial en el corazón de los niños”. Pero Barbara Edwards, su única hija, prefirió decir que “su única ambición era hacer bien su trabajo para que disfrutara cuanta más gente mejor”.

La bella durmiente (1920)

Walt Disney, un gran admirador de Arthur Rackham, pidió a los dibujantes de su empresa que se adaptaran al estilo del ilustrador para el largometraje “Blancanieves y los siete enanitos”, de 1937. Pero por mucho que comparamos los dibujos de la factoría Disney (aunque todavía no lo era del todo) con los de Rackham, no vemos el más mínimo punto en común.

Arthur Rackham dibujó muchos gatos durante su vida porque abundan en los cuentos de hadas. Hay gatos simpáticos y no tan simpáticos, sonrientes, pensativos, gatos ejerciendo de gatos, gatos de todo tipo, de cualquier estilo.

El libro de las hadas de Arthur Rackham


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Gatos objetivos de Otto Dix

1920

El pintor alemán Otto Dix nació el 2 de diciembre de 1891 en Umterhaus, ahora parte de la ciudad de Gera, en Turingia. Era el mayor de los hijos del matrimonio formado por Franz, un obrero en una fundición, y Vera, una modista. Su madre había escrito poemas de joven y él estuvo en contacto con el arte desde una temprana edad. Las largas horas que pasó en el estudio de su primo, el retratista y paisajista Fritz Amann, influyeron de forma decisiva en su decisión de convertirse en pintor.

Autorretrato

En 1910 ingresó en Kunstgeweberschule de Dresde, donde se enseñaba Bellas Artes, el oficio de grabador y otros relacionados. En esa primera época se dedicó sobre todo a los paisajes y a los retratos. Poco a poco, su estilo pasó al expresionismo; se entusiasmó por los grabados simbolistas de Max Klinger, por la obra de Goethe y de Nietzsche.

Gata y gatito

El pintor tenía 22 años en junio de 1914 cuando asesinaron al archiduque Francisco Fernando de Austria. Nada más declararse la guerra en agosto siguiente, se presentó voluntario y fue destacado a una unidad de artillería en el mismo Dresde. La mayoría de ciudadanos pensaba que la guerra habría acabado para Navidad, pero duró cuatro interminables años.

Gato y gallo (dibujo)

Gato y gallo (1957)

En calidad de suboficial le destacaron a una unidad de ametralladoras para detener el avance de las tropas británicas en el Somme, donde tuvo lugar la batalla más sangrienta de la guerra. Resultó herido en varias ocasiones, y en agosto de 1918, ya en Flandes, recibió un tiro en el cuello que casi acabó con su vida.

Joven con gato (1953)

La guerra le marcó profundamente y se convertiría uno de los temas dominantes de su obra a partir de 1918, año en que fue licenciado. Regresó a Dresde e intentó retomar sus estudios en la Hochschule für Bildende Künste. Un año después fundó el grupo Dresdner Sezession (Secesión de Dresde), junto a Otto Schubert y Conrad Felixmüller, y participó en la exposición “Expresionistas alemanes”.

Otto Dix y Conrad Felixmüller en Dresde

En 1924 se unió al famoso movimiento Secesión de Berlín. Un año antes, el museo Wallraf-Richartz le había encargado un  cuadro y entregó “La trinchera”, en el que se ve cuerpos de soldados mutilados y en descomposición después de una batalla. El cuadro causó tal revuelo que el museo decidió esconderlo detrás de una cortina, pero en 1925, el entonces alcalde de Colonia, Konrad Adenauer, futuro canciller de Alemania, anuló la compra y obligó al director del museo a dimitir.

Joven con gato (1956)

Contribuyó con varias obras a la exposición “Neue Sachlichkeit” (Nueva objetividad), celebrada en Mannheim en 1925, con pintores como Max Beckmann (https://gatosyrespeto.org/2017/06/08/los-gatos-en-la-pintura-de-max-beckmann/), Rudolf Schlichter (https://gatosyrespeto.org/2018/07/26/el-gato-de-speedy-la-esposa-del-pintor-rudolf-schlichter/) y Georg Scholz, entre otros. Otto Dix, como sus compañeros del movimiento “Nueva objetividad”, era extremadamente crítico con la sociedad alemana de la época y describía crudamente la violencia, la vejez, la pobreza, la prostitución y la muerte.

Gato y niña

En 1921, durante un viaje a Dusseldorf, había conocido al Dr. Hans Koch y a su esposa Martha. Cuando el pintor regresó a Dresde, Martha le siguió dejando atrás a su marido y a sus dos hijos, lo que no pareció molestar mucho al doctor, que se había enamorado de la hermana mayor de Martha. Otto Dix se casó con Martha y siguió siendo un gran amigo del Dr. Koch hasta la muerte de este en 1952. Tuvo una hija (Nelly) y dos hijos (Ursus y Jan) con Martha.

Otto Dix y su esposa Martha (1925-6)

El pintor conoció al influyente galerista Karl Nierendorf el mismo año que a su esposa. Tres años después, en 1924, Nierendorf publicó lo que quizá sea la obra maestra del artista, un portafolio de cincuenta grabados titulado “Der Krieg” (La guerra). Había tenido ocasión de ver los 82 grabados de Goya “Los desastres de la guerra” en una exposición en Basilea y decidió realizar aguafuertes describiendo las atrocidades que había presenciado en la I Guerra Mundial en Flandes y el Somme. Basó la serie en fotografías realizadas durante el conflicto, cientos de dibujos que hizo en las trincheras y sus recuerdos.

Karl Nierendorf colaboró activamente con la organización pacifista “Nie wieder Krieg” (Nunca más una guerra) para que los grabados circularan por toda Alemania. El éxito fue inmediato, tanto entre el público como la crítica, que alabó la descripción de la horrenda realidad de la primera guerra moderna.

Gato en un campo de amapolas

En 1926 fue nombrado profesor de la Kunstakademie de Dresde, cargo que ocupó hasta que los nazis se hicieron con el poder en 1933. Como era de esperar, el III Reich no apreció sus cuadros y los consideró como “arte degenerado”, sobre todo por sus sentimientos antibelicistas. Se le retiró su cargo en la Academia de Bellas Artes y las obras que se exhibieron en el Museo de Arte Degenerado de Berlín fueron destruidas.

La familia Dix se mudó al campo, al lago Constancia, y siguió pintando paisajes del todo inofensivos. Rehusó salir del país, consciente de que no podría sacar sus obras y que serían destruidas. Ya bien entrada la II Guerra Mundial fue llamado a filas en 1944, a los 53 años, en el Volkssturm, una milicia alemana compuesta de adolescentes y hombres maduros. Capturado por tropas francesas durante la desbandada del III Reich, fue internado en un campo de prisioneros y liberado en 1946.

Gato y gallo (1966)

Regresó a Dresde y siguió pintando sobre todo a alegorías religiosas y descripciones de los sufrimientos de la posguerra. Fue reconocido en ambas partes de la entonces dividida Alemania. Falleció el 25 de julio de 1969. En 2012 se descubrieron unas 1.500 obras que un galerista y su hijo habían escondido.

Gato y amapolas (1968)

Por las fechas, sabemos que solo pintó un cuadro (dedicado al escritor austríaco Theodor Daübler) y un grabado con gatos en 1920. Sin embargo, desde la década de los cincuenta hay varias series de cuadros con gatos. Quizá porque hasta entonces no convivió con uno.

Gatos, 1920 (Dedicado a Theodor Daübler)


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Dos gatos, Hedda Sterne, Sigrid Spaeth y el dibujante Saul Steinberg

Saul Steinberg dibujó 85 portadas y 642 viñetas para la revista New York Times durante casi sesenta años; la más famosa de dichas portadas es, sin lugar a dudas, la del 29 de marzo de 1976 titulada “View of the World from Ninth Avenue” (Vista del mundo desde la Novena Avenida), una ironía sobre la visión que tienen los neoyorquinos del resto del mundo más allá del río Hudson.

Vista desde la Novena Avenida

Gato en suelo

Pero Saul Steinberg no solo se dedicó a las viñetas, ya era muy famoso antes de la célebre portada. A finales de los años cuarenta empezó a realizar murales de gran tamaño en Europa y Estados Unidos, decoró muebles y objetos, pintó cuadros, realizó collages y esculturas, además de exponer regularmente. Él mismo decía, hablando de su enfoque ecléctico: “No acabo de pertenecer al ámbito del arte, de la viñeta o del dibujo para revista, y el mundo artístico no sabe muy bien dónde colocarme”.

Saul Steinberg con el gato Papoose

1967 (Actualmente en el MoMA)

Nunca dejó de eliminar fronteras para ir un poco más lejos, siempre se negó a hacer una distinción entre el arte “alto” y el arte “bajo”. Para él solo importaba la imaginación y se describía como “un escritor que dibuja”.

Gato elegante con pez

Naturaleza muerta con gato

Nació el 15 de junio de 1914 en Râmnicu-Sarat, un pueblo de Rumanía, hijo de padres descendientes de judíos rusos. En 1932 ingresó en el Instituto Regio Politécnico de Milán y no tardó en darse a conocer por sus dibujos satíricos y a publicar regularmente en dos revistas de humor de la ciudad hasta 1938, cuando una ley prohibió a los judíos trabajar en Italia. En 1936, a los 22 años, conoció a Ada Ongari, una mujer casada y rodeada de un halo de misterio a quien nunca dejó de ver y ayudar económicamente hasta la muerte de esta en 1997.

Saul Steinberg y Ada Ongari (1937-38)

En 1940, calificado como apátrida por Italia, fue internado en un campo de concentración en Tortoreto. Gracias a sus tíos, afincados en Nueva York y Denver, consiguió un visado y zarpó desde Lisboa llegando a la isla Ellis el 1 de julio de 1941. Pero ya se había excedido el cupo anual de emigrantes rumanos y acabó pasando un año en la República Dominicana. Allí no cesó de dibujar para hacer frente a la creciente demanda de sus viñetas por las revistas estadounidenses.

Gato en columna

Por fin, en julio de 1942, llegó a Nueva York, donde siguió vendiendo sus dibujos a través de un agente (que se llevaba el 40% de las ganancias). Coincidió con Costatino Nivola, también rumano y conoció a otros artistas como Alexander Calder (https://gatosyrespeto.org/2019/04/11/gatos-moviles-y-stabiles-de-alexander-calder/) entre ellos. En febrero del año siguiente le presentaron a su compatriota Hedda Sterne y se casaron en 1944, que siguió siendo su confidente y amiga a pesar de su separación paulatina a partir de finales de los cincuenta.

Saul Steinberg y Hedda Sterne (1951)

Gato maestro indicando diagrama de nevera con comida

Con Hedda Sterne creemos que entró el primer gato en la vida de Saul Steinberg. Un callejero de tripa blanca y capa grisácea a rayas llamado Poussin (Polluelo en francés),  lo que nos lleva a pensar que era gato y no gata. Hedda Sterne fue la única mujer dentro del movimiento Expresionista Abstracto al que pertenecían Jackson Pollock o Mark Rothko, hoy en día afamados pintores, pero ella pasó al olvido, y no por falta de talento. De su relación con Saul Steinberg dijo ser “la sufrida y regularmente engañada esposa con unas pocas lunas de miel entre medias”. Sin embargo, tal como le había prometido años antes, le sujetó la mano mientras él expiraba. Hedda falleció en 2011 a los cien años.

Hedda Sterne con Poussin (1954)

Con Poussin en el patio de su casa (1954)

En 1947, Henri Cartier-Bresson fotografió a Saul Steinberg en Vermont con un gatito, y ese mismo año, el artista pintó un mural en el estudio del fotógrafo Gjon Mili (https://gatosyrespeto.org/2016/03/31/el-gato-blackie-y-el-fotografo-gjon-mili/) donde se ve a Blackie – el gato fetiche de Gjon Mili -, en la esquina izquierda inferior.

Saul Steinberg en Vermont, fotografía de Henri-Cartier Bresson, 1947

Blackie, el gato de Gjon Mili, contemplando su retrato (1947)

Tres años después encontramos tres representaciones felinas totalmente diferentes: la famosa silla “gato” de fibra de vidrio diseñada por el matrimonio Eames y pintada por él; “Retratos”, una fotografía publicada en la revista “Flair” de unas banquetas simulando el cuerpo de gatos con las cabezas y las patas pintadas en paredes y suelo, y finalmente, la viñeta publicada en The New Yorker del gato detrás de la pecera.

Silla, fibra de vidrio. Diseño del matrimonio Eames (1950-51)

Retratos (Fotografía publicada en Flair, 1950)

The New Yorker, mayo 1950

Con el tiempo, los gatos redondeados del principio se harían más angulosos, más irónicos e incluso mucho más antropomorfos, como “La esfinge”. El cuerpo seguía siendo el de un gato, pero en muchas viñetas, la cabeza se convertía en geométrica, con facciones humanoides.

Gato Esfinge (1984)

1954

En 1960, Saul Steinberg conoció a Sigrid Spaeth, una joven alemana 22 años menor que él. “Gigi”, como la llamaban todos, prefería llevar faldas largas y el pelo suelto, pero desde el principio, el dibujante quiso vestirla con ropa cara y joyas. Su tormentosa relación duró 35 años durante los que nunca dejaron de discutir en público y en privado. En algún momento, Gigi adoptó a Papoose, un gato negro con una mancha blanca en el pecho. Por las fotos deducimos que probablemente fue en 1976.

Sigrid y Papoose (1978)

Saul Steinberg y Sigrid Spaeth

Sigrid Spaeth emuló la foto de Henri-Cartier Bresson hecha en 1947 con Steinberg tumbado en el suelo. Gigi se suicidó en 1996, tirándose desde el tejado del edificio donde el artista le había alquilado un piso. Sus cenizas están enterradas al pie de un cerezo en el jardín de la casa de campo que Steinberg tenía en Amangasett, al final de Southampton, no lejos de donde reposa el gato Papoose, que incluso perseguía a los zorros.

Saul Steinberg y Papoose (Foto de Sigrid Spaeth, 1977)

Con Papoose

Saul Steinberg fue un viajante infatigable, compulsivo. Recorrió Estados Unidos en coche, voló a diversas capitales latinoamericanas y africanas, e iba a Europa, sobre todo a Francia, regularmente. Vestía como un auténtico dandi, tenía coches caros y el dinero nunca representó un problema porque empezó a ganar millones al poco de su llegada a Nueva York. Jamás perdió un acento peculiar cuando hablaba en inglés que confería un tono oracular a la frase más nimia.

Gato tumbado

En 1999 pasó un mes en el Caribe, concretamente en San Bartolomé, antes de regresar a Nueva York, donde falleció el 12 de mayo de un cáncer pancreático, rodeado de sus amigos, la editora Prudence Crowther, el arquitecto Aldo Buzzi, un viejo amigo de cuando ambos estudiaban en Milán, y Hedda Sterne.

En una carta a Aldo Buzzi (1994)


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Gatos queridos, de Peter Harskamp

El pintor, ceramista y escultor Peter Harskamp nació el 28 de marzo de 1951 en La Haya. Empezó a estudiar Grafismo en la Academia de Bellas Artes de Róterdam en 1968, pero no tardó en descubrir la escultura, la pintura y la cerámica, sumiéndose en las tres disciplinas. Expuso por primera vez en solitario en 1975.

Sus esculturas iniciales eran de barro, hasta que en 1985 empezó a trabajar con bronce. Un paso natural, dado que los escultores suelen realizar la figura en barro y una vez acabada, hacer un molde, o bien en yeso o en un gel flexible. La ventaja del molde de yeso es que puede conservarse para hacer varias piezas de la misma escultura si se desea.

A pesar de los numerosos gatos incluidos en sus cuadros y esculturas, solo hemos encontrado fotos suyas con perros. Sin embargo, estos no aparecen en ninguna obra. Hay caballos, vacas, búhos y palomas, aunque nada comparable al número de gatos, solos o acompañados de una mujer o un hombre.

El artista con su perro

Los gatos de Peter Harskamp son elegantes, altos de patas y delgados. Cuando los representa en compañía de mujeres, estas los abrazan, dejando entender que existe un gran afecto entre ambos. La proporción de hombres con gatos es menor, pero la unión entre ambos también es patente, como se ve en los cuadros de hombres con un gato en la cabeza.

Los gatos que están solos, sin la compañía de un ser humano, son igual de elegantes, pero tienden a una ligera humanización. Y todos, a pesar de ser sumamente estilizados, adoptan posiciones muy habituales en ellos. Nos da la impresión de que el pintor ha pasado tiempo observándolos y casi nos atreveríamos a decir que, en algún momento, debió convivir con alguno o algunos.

Peter Harskamp ha expuesto en Francia, Alemania, Suiza, Nueva York y, desde 2012, participa cada año en la ART Revolution Taipei, la mayor feria de arte de Asia, que tiene lugar en el Taiwan World Trade Center. En 2005 publicó el libro “Peter Harskamp and the Curbing of Time” (Peter Harskamp y la curvatura del tiempo). En 2016 salió a la venta otro libro, “Peter Harskamp, painter and sculptor” (Peter Harskamp, pintor y escultor). Reside en Bronkhorst, Holanda, con su esposa Mirjam.

El historiador del arte Frans Duister, hablando del pintor, dijo: “Enfoca su trabajo de modo consecuente y barre las supuestas particiones entre lo figurativo y lo abstracto sencillamente porque, para él, estas diferencias no existen en la vida. Sus obras demuestran que dichas fronteras son meramente artificiales”.

Y sigue diciendo: “La sencillez de sus composiciones se basa en la realidad, en el sentimiento universal del ser humano por la belleza, el equilibrio, la libertad y la dulzura. Están motivadas por un mundo al alcance de la mano en el que se introducen las pequeñas fábulas de la vida que tanto significado tienen”.

En la página web de una galería encontramos una descripción de la obra del artista: “A pesar de las diferencias existentes entre el óleo y la escultura de bronce, existen numerosos puntos de contacto entre las dos disciplinas en la obra del artista. La tensión es clara y perceptible, y se traduce mediante la estilización. Más aún, sus obras tienen un carácter de gran intensidad expresiva. En los óleos, los temas se basan en dibujos que escapan de la realidad y se trabajan posteriormente con ricos colores”.

“Tanto los cuadros como las esculturas muestran una desenfadada transformación de la realidad con toques sorprendentes no carentes de humor. Logra una síntesis entre sus obras bidimensionales y tridimensionales. Recrea a hombres y mujeres, y los convierte en seres que se dejan llevar por actividades relajantes, como son la ensoñación y la contemplación, tomando un baño o sencillamente en compañía de un animal. Actividades  que el ser humano moderno solo se permite de forma limitada, pero que ocupan el lugar principal del universo del artista. Y así, sus figuras humanas se convierten en invulnerables porque carecen de objetivo. Su desarmadora ingenuidad hace que no necesiten defenderse de nadie ni de nada. Si estas personas existiesen, conferirían al mundo una apariencia nueva y totalmente diferente”.

“Pinta con realismo estilizado, despojando a los personajes y a su entorno de todo lo superfluo. Su obra irradia belleza, equilibrio, paz y ternura”.