Gatos y Respeto

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La gata Lydia y el dibujante Horst Janssen

1979

Horst Janssen fue un prolijo dibujante y grabador alemán nacido el 14 de noviembre de 1929 en Oldemburgo, Baja Sajonia, hijo de Martha Janssen, de profesión modista. Nunca conoció a su padre, un viajante de comercio, y fue adoptado por su abuelo. En 1942, al empezar a estudiar en el Instituto Nacional de Educación Política de Hasselüne, a unos 90 kilómetros de Oldemburgo, su profesor de dibujo se dio cuenta de su talento y le animó a seguir.

Gato y pájaro (Grabado)

Horst Janssen

Su madre murió un año después – Horst Janssen tenía 14 años – y fue adoptado por la hermana menor de esta, que también le empujaría a estudiar Bellas Artes pagando por sus estudios. En 1946 se trasladó a Hamburgo, donde vivía su madre adoptiva, y estudió en la Escuela Estatal de Bellas Artes con el profesor Walter Malhau, que le consiguió sus primeros encargos.

Gato azul (1961)

En 1947, el semanario Die Zeit, de Hamburgo, publicó un dibujo suyo titulado “La princesa y el guisante”, y al año siguiente ilustró el libro infantil “¿Estáis todos?”, con versos de Rolf Italiaander. Su primer hijo nació en 1950, fruto de la relación con Gabriele Gutsche, una mujer casada. Empezaba a experimentar con grabados sobre madera y estaba fuertemente influenciado por la obra del noruego Edvard Munch.

El gato Pharyah

Noche de luna

El profesor Gustav Hassenpflug logró que le expulsaran de la Escuela Estatal de Bellas Artes sin llegar a graduarse. Janssen caía francamente mal a este profesor quizá porque tenía una relación con su esposa, con la que se casaría en 1955 y tendría una hija, Katrin. Se divorciaron en 1959. Después de una exitosa exposición en la galería Hans Brockstedt de Hanover, se sumió en la técnica del aguafuerte y estudió con Paul Wunderlich.

Cartel de la exposición “Perro, gato, ratón”

 

 

 

 

 

 

 

 

Gato y rata

En ese periodo, su mayor influencia fue el francés Jean Dubuffet y el arte marginal. Volvió a casarse con Brigit Sandner pocas semanas después de obtener el divorcio de su primera mujer, pero el matrimonio solo duró unas semanas. Un año después se casó con Verena von Bethmann Hollweg, que dio a luz a Philip, su tercer hijo. Este matrimonio duro ochos años; se divorciaron en 1968.

Ese mismo año empezó una apasionada historia de amor con Gesche Tietjens. Viajaron a Svanhall, Suecia, y allí aprovechó para pintar maravillosos y luminosos paisajes. Se separaron en 1972, cuando ella estaba embarazada de su hijo Adam. Siguieron una larga lista de relaciones más o menos duraderas, todas reflejadas en un sinfín de retratos y representaciones eróticas. También hizo numerosos dibujos y grabados de sus hijos.

Para entonces era un dibujante y grabador de renombre internacional. Ya en 1965, la galería Kestner de Hannover le había dedicado una retrospectiva en la que el director de la galería le había alabado como “el mejor dibujante con Picasso, aunque Picasso es de una generación anterior”. Su obra era reputada por seguir la tradición de artistas como Goya, Ensor, Glinger, Redon y Kubin.

Fue galardonado con el Premio Edwin Scharff en 1966. Al año siguiente fallecieron dos personas que habían sido importantes en su juventud, su tía y madre adoptiva Anna y su profesor Alfred Malhau. Su trabajo empezó a mostrar el dolor por perder a dos seres tan queridos. Ganó el Primer Premio de Arte Gráfico en la Biennale de Venecia de 1968. Expuso con mucho éxito en 1970 en Londres, en 1971 en Oslo y Gotemburgo, en 1974 en Nueva York, en 1975 en Torino, en 1976 en Barcelona, en 1980 en Chicago, en 1982 en Tokio…

Gato de lunes

Dos hombres se mantuvieron siempre leales a Horst Janssen a pesar de los altibajos en sus relaciones debido a su carácter imprevisible. Uno de ellos era el galerista Hans Brockstedt, a quien conoció a finales de la década de los cincuenta y que expuso treinta grabados en color el 17 de mayo de 1958. Esa misma noche se vendieron veinticuatro grabados entre 40 y 60 marcos cada uno. Tres décadas después, estos mismos grabados valían entre 4.000 y 6.000 marcos.

Gato salvaje

El galerista, que trabajó mucho con Horst Janssen organizando exposiciones por todo el mundo y obteniendo encargos de ilustraciones para libros, fue una de las personas más importantes de su vida. A pesar de las discusiones, separaciones y reencuentros, el artista le dijo una vez: “Cuando muera, pronunciaré cinco nombres, y uno de ellos será el tuyo”.

Gato con pájaro (1959)

Queda por saber cuáles fueron los otros cuatro. Probablemente otro sería el del impresor Hartmut Frielinghaus, del que dijo que “si no hubiera existido el arte de Frielinghaus, no habría habido grabador Janssen”. Pero al parecer, como con todas las personas que se cruzaban en su camino, la relación no fue fácil y el impresor incluso llegó a decir que había momentos en que le habría estrangulado con sus propias manos.

Si no dibujara, mataría

Desde siempre Horst Janssen había dibujado animales, entre ellos gatos, pero en la década de los ochenta la gata Lydia entró en su vida y debió ocupar un lugar muy importante. Por los numerosos retratos, sabemos que era una gata negra, y nada más. En ninguna biografía del artista se menciona a Lydia, tampoco si le gustaban los gatos, aunque nos atrevemos a decir que basta con ver sus dibujos y grabados para afirmar que sí, claro que le gustaban mucho los gatos.

Buenos días, Lydia

Lydia (Litografía)

Hemos encontrado un dibujo de un gato rubio acompañado del siguiente texto: “¡Socorro, señores! ¡Gente! Félix, el gato de Kerstin Schlüter, se ha perdido. Atiende al nombre de Feli. 500 para la persona que lo encuentre. Y agradecimiento eterno. Vuestro Janssen”. Más abajo está el teléfono de la Sra. Schlüter y el del propio Janssen.

Janssen con Lydia (1984)

Lydia ronroneando

Es muy posible que Lydia acompañara a Horst Janssen hasta casi el final de su vida, pero seguro que le hizo compañía en 1990 cuando se cayó de su balcón desde una altura de 3,50 metros. Lo peor es que en la caída se llevó por delante los ácidos que usaba para los grabados y sufrió una quemadura en la córnea en ambos ojos, además de fracturarse la tibia y la pelvis. Tardó meses en recuperar la vista.

Janssen con Lydia (Carta con dibujo)

Lydia deprimida (1981)

Falleció de un derrame cerebral el 31 de agosto de 1995. No creemos que Lydia estuviera aún con él ya que habría tenido más de quince años, aunque conocemos a varios gatos que han alcanzado los veinte.  Horst Janssen está enterrado en el cementerio Gertruden de Oldemburgo.

Tres representaciones de Lydia