Gatos y Respeto

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Gatos de San Petersburgo, por Vladimir Rumyantsev

Hace poco descubrimos los gatos del pintor ruso Vladimir Rumyantsev y hemos pensado que nada mejor que unos gatos muy festivos para esta época del año.

Amor en San Petersburgo

Vladimir Rumyantsev nació en 1957 en Cherepovéts, la ciudad más poblada del distrito de Vologda, a orillas del enorme embalse Ríbinsk. Empezó a dibujar a los cuatro años. Se trasladó a San Petersburgo en 1972 para estudiar en la Escuela de Arte V.A. Serov y se graduó en 1976. Siguió estudiando en el Instituto Estatal de Pintura, Escultura y Arquitectura I.E. Repin, licenciándose en la especialidad de Diseño Gráfico. Es miembro del Sindicato Ruso de Artistas.

Gatito protegido

Siente una inclinación muy especial por los gatos, a los que pinta con un enorme sentido del humor en escenas poco habituales (para gatos). No puede decirse que sean antropomorfos, pero sí se encuentran en situaciones sorprendentes. Del mismo modo que el folclore ruso está lleno de historia de gatos, a los de Vladimir Rumyantsev les rodea una marcada aura de cuento de hadas.

Gato interesado

Por ejemplo, se dice que basta con que un solo gato se pasee por los tejados de cualquier ciudad, pueblo o casa para que también haya ángeles que protegerán a los habitantes del lugar. Como puede verse por los dibujos que incluimos, los ángeles acompañan a los gatos del pintor.

Gato sobre San Petersburgo

Gato viendo un ángel

Pero sus gatos no se limitan a conversar con ángeles y a pasear por los tejados, también cantan, juegan al golf, comen, beben, y su hobby favorito es pescar con caña, aunque no siempre se trate de peces. Son optimistas, sonrientes, decididos y capaces de conquistar a cualquiera.

Gato pescador

Cazador de ángeles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gato vigía

Uno de ellos saluda a Aleksandr Pushkin cuando se cruzan en la calle y otro está sentado en el regazo del gran escritor cuando este trabaja. Dicen que Pushkin era un gran amante de los gatos. Desde luego, los menciona en sus escritos. Habla de gatos gordos sentados en alfombras dándonos la espalda, con el rabo enrollado alrededor del cuerpo.

Pushkin saluda al gato

Pushkin trabaja con un gato

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gato erudito

Pero el más famoso de todos los gatos de Pushkin aparece en este poema: “Cerca del mar crece un verde roble / con una cadena dorada a su alrededor; / Atado a la cadena un gato erudito / lo rodea día y noche. / Si va a la derecha, canta una canción; / si va a la izquierda, cuenta un cuento”. Después de este breve prólogo, el narrador dice haber estado en un lugar mágico donde conoció al gato erudito y que este le confió los famosos cuentos de hadas que reprodujo en verso con el título de “Una cabaña sobre patas de gallina” o “Baba Yaga”. Los gatos de Vladimir Rumyantsev saludan al gran autor ruso y trabajan con él.

Pushkin y el gato

Muchos de los lubok rusos representan a gatos, como los que cuentan la famosa historia del gato de Kazán (https://gatosyrespeto.org/2016/10/13/el-gato-de-kazan/) que salvó al kan de Kazán, a su esposa e hija de un futuro de lo más oscuro a manos del zar Iván el Terrible. El gato, que iba y venía como quería a pesar del asedio al que el zar sometía a la ciudad, se enteró de que iban a cavar un túnel para entrar. Se lo comunicó al kan, que tuvo tiempo de huir por el río Kazanka con su familia y su gato.

Gato pensando

Gato de San Petersburgo

Otros dos famosos cuentos rusos acerca de gatos son “El perro, el oso y el gato”, donde el gato prefiere morir de hambre a mentir, y “Liza la zorra y Catafay el gato”, donde ambos se unen con la intención de conseguir bastante comida para hacer frente al duro invierno.

El primer invierno

Gato y pájaros

Los gatos se han convertido en la inspiración de Vladimir Rumyantsev, que usa sobre todo pasteles para reproducirlos y darles un toque mágico. Entre los numerosos gatos que ha pintado, uno de los más divertidos tiene una vaca en las rodillas y está rodeado de apetitosas fresas. ¿Qué relación puede haber entre un gato y las fresas? Bueno, la autora francesa Colette, a la que dedicamos una entrada la semana pasada, dice en “Les chats de Colette” que el Long-chat (el Gato Largo) de su madre escogía las fresas más maduras del jardín y se las comía. Este quizá también haga lo mismo.

Gato, vaca y fresas

¡Felices fiestas a todos!

Gato y ángel

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