Gatos y Respeto

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Los gatos y sus monumentos (Parte 2)

El gato Vasilisa (San Petersburgo)

El sitio de Leningrado durante la II Guerra Mundial aisló a los habitantes durante dos años y medio. Los gatos empezaron a faltar y la población de ratas creció, poniendo en peligro la poca comida que quedaba. A alguien se le ocurrió traer más gatos de pueblos cercanos para combatir la plaga de ratas. En San Petersburgo, el gato Vasilisa está sentado en el alero del nº 3 de la calle Malaya Sadova, y el gato Yelisey le mira desde el nº 8 en recuerdo a los gatos que ayudaron a salvar la ciudad cuando se llamaba Leningrado.

El gato Yelisey (San Petersburgo)

En Samara, distrito del Volga, una ciudad bastante fría, hay un curioso monumento para conmemorar los 150 años de la invención del radiador. La composición de bronce en la que se ve una ventana, un radiador y un gato está instalada en una estación generadora de calor. El Ayuntamiento pidió a los habitantes que mandaran fotos de sus gatos durmiendo en radiadores. Y el 19 de octubre de 2005 se inauguró el monumento en el que aparece un modelo típico de radiador de principios del siglo pasado.

150 años del radiador (Samara)

A orillas de los ríos Volga y Kazanka se erige la ciudad de Kazán, capital de Tartaristán. En ella habita el famoso gato de Kazán (https://gatosyrespeto.org/2016/10/13/el-gato-de-kazan/), que salvó la vida al kan de Kazán cuando Iván el Terrible asedió la ciudad en el siglo XVI. En 2009 se inauguró una escultura de bronce de unos tres metros de alto y 2,8 de ancho, diseñada por el artista local Igor Bashmakof, con un gato tripudo tumbado debajo de un baldaquín acariciándose los bigotes con una pata y rascándose la tripa con la otra. En el zócalo, una inscripción reza: “Gato de Kazán, mente de Astrakán, inteligencia de Siberia”.

El gato de Kazán

No lejos de Kazán, unos 45 km. más al norte, está la ciudad de Yoshkar-Ola, que desde 2011 cuenta con un curioso monumento dedicado al gato macho en todo su auge, situado cerca de la Universidad Estatal Mari-El. La escultura de bronce, de unos 150 kilos, representa a un gato macho cruzado de piernas en actitud muy relajada. Es obra de los escultores locales Sergey Jandubaev y Anatoly Shirnin. Al parecer, la idea surgió por el eufemismo “yoshkin kot” (gato macho sin castrar), muy parecido al nombre de la ciudad. Por cierto, se supone que frotar las orejas del gato da buena suerte.

El gato de Yoshkar-Ola

La ciudad de Tiumén, en Siberia Occidental, a 1.725 km. de Moscú, es conocida por sus monumentos y esculturas, pero uno de los lugares más interesantes es la Plaza de los Gatos Siberianos, en la céntrica calle Pervomaiskaya. En noviembre de 2008 se instalaron doce composiciones escultóricas de gatos formando un paseo. Los gatos corren, saltan, duermen, se rascan… En la placa conmemorativa, la escultora Marina Alchibaeva dice que si la paloma es el símbolo de la paz, el gato lo es de la amabilidad y de la ternura. Añade que un gato siberiano (https://gatosyrespeto.org/2017/03/02/gatos-siberianos/) es un amigo fiel para toda la vida.

Tiumén (Siberia)

Tiumén (Siberia)

Odesa, situada en el Mar Negro, es una ciudad llena de esculturas de gatos. El 12 de septiembre de 2018 se colocó la última (de momento) de una larga serie de estatuas dedicadas a los gatos de las que hablaremos en otra entrada próximamente. Un gato duerme felizmente en la barandilla de las escaleras que llevan a la puerta de una oficina municipal. La escultora Tatyana Shtykalo explica que se inspiró en el inteligente gato Ryshik, que “trabaja” en esta oficina y es considerado por todos los empleados como un auténtico talismán.

Odesa

En Kiev, capital de Ucrania, hay una estatua dedicada al gato Panteleimon, un magnífico persa,que vivía en el restaurante Pantyusha. “Kotik” (Gatito) era el favorito de los empleados y de los comensales y paseaba por la sala, saludando a todos. Pero el restaurante se incendió y Panteleimon murió por inhalación de humo. La ciudad le dedicó un monumento delante del restaurante. Al principio, le acompañaba un pájaro, pero el empeño de los turistas en llevarse un recuerdo de la ciudad hizo que Panteleimon se quedara solo.

Panteleimon (Kiev)

En la capital de Azerbaiyán, Bakú, una ciudad con un magnifico barrio antiguo, hay otro curioso monumento. En la parte superior se ve a tres gatos asomados por una ventana redonda y en el piso de abajo a una pareja con un gato. La mujer parece que intenta mirar a los tres gatos de más arriba. No hemos conseguido saber si el monumento se llama “Monumento a los amantes de los gatos” o “Monumento a los gatos y a los amantes”.

Bakú

Bakú

De Bakú damos un gran salto y nos vamos a Kuching, capital del estado malayo de Sarawak, en la isla de Borneo (https://gatosyrespeto.org/2015/02/07/el-museo-del-gato-de-kuching-malasia/), una ciudad dedicada a los gatos donde siguen apareciendo más estatuas homenajeándolos. En septiembre de 2019 se inauguró la de un gigantesco gato blanco y negro en la glorieta Padungan, donde ya se encuentra la muy popular gata blanca. Se desconoce el origen del nombre de la ciudad, pero la pronunciación de Kuching es bastante similar a “kucing”, que significa “gato”.

Kuching

Kuching

De Malasia intentamos ir a Japón, pero no hemos encontrado monumentos específicos dedicados a los gatos. También nos ha sorprendido la escasez de esculturas en Canadá y Estados Unidos. En Toronto, concretamente en el barrio Kensington Market, hay dos curiosos monumentos con gatos. El primero es “Home Again, Home Again” y representa a un gato en una silla, simbolizando el calor del hogar. El segundo, “Jiggity Jig”, un gato en un globo terráqueo, es un homenaje a los emigrantes que se instalaron en el barrio.

Kensington Market, Toronto

Kensington Market, Toronto

Yendo hacia el suroeste, en Portland, Oregón, encontramos una escultura de piedra, obra de Kathleen McCullough, en el Portland Transit Mall. Fue instalada en 1977, mide 0,91 metros por 1,35 metros y los niños pueden subirse encima.

Portland, Oregón

En el campus de la Universidad Estatal de Carolina del Norte hay otro inesperado monumento dedicado al gato Cyrano L. Cate II, aunque el gato rubio de pelo largo era conocido como Ratty (Ratero). Fue el primer gato en recibir una prótesis de rodilla y también el primero sometido a un tratamiento de radioterapia estereostática que le permitió vivir varios años más.

Cyrano L. Catte 2 (Ratty) Universidad de Carolina del Norte

Acabaremos en Cali, Colombia, con El Gato del Río, obra del escultor Hernando Tejada, inaugurado en 1996. Diez años después, la Cámara de Comercio invitó a diversos artistas a diseñar gatas, quince en total. Desde entonces, el número de gatas ha seguido creciendo. Pero no diremos más de momento; algo así se merece una entrada en toda regla.

El Gato del Río y la Gata Siete Vidas


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Los gatos y sus monumentos (Parte 1)

Tiumén (Rusia)

El país con más monumentos de gatos, de los muchos que hay en todo el mundo, es Rusia. Un estudio realizado en 2017 reveló que en el 57% de los hogares rusos había un gato, seguidos muy de cerca por los ucranianos, con el 49%. Estados Unidos es el tercero, pero apenas hay monumentos dedicados al gato. Otro país muy amante de los gatos es Malasia, donde el 17% de los habitantes tiene más de tres. El menos interesado en nuestros amigos felinos es Corea del Sur, donde solo el 9% de los habitantes posee un gato.

Gato de Fernando Botero en Venecia

Pero ya que hay tantos monumentos, más nos vale empezar. En alguna ocasión ya hemos hablado de Towser (https://gatosyrespeto.org/2016/05/19/towser-y-otros-gatos-en-destilerias-y-cervecerias/), la gata que trabajó veinticuatro años en la destilería del famoso whisky escocés Glenturret. Durante su larga vida atrapó a 28.899 ratones, siendo nombrada “Mejor ratonera del mundo” por el Libro Guinness. Ahora bien, nos preguntamos cómo se sabe con semejante exactitud el número de ratones que cazó Towser.

Towser y el nuevo equipo de la destilería

Hodge fue un gato famoso al que el escritor Percival Stockdale dedicó una oda cuando murió. Pertenecía a Samuel Johnson, el autor del primer diccionario de la lengua inglesa, publicado en 1755. Al parecer, el Dr. Johnson se encargaba personalmente de ir a comprar ostras para Hodge (https://gatosyrespeto.org/2014/10/21/hodge-el-gato-de-samuel-johnson/). En 1997, la ciudad de Londres encargó una estatua de Hodge al escultor Jon Bickley para colocarla en Gough Square, delante de la casa donde vivió.

Hodge, el gato de Samuel Johnson (Londres)

En La Haya podemos ver una estatua del Gato con Botas en un parque, obra del escultor Johan Keller y donada a la ciudad por su viuda. En el Jardín de las Tullerías de París encontramos otro Gato con Botas en honor al gran recopilador de cuentos de hadas Charles Perrault. Encargado por el Estado francés a Gabriel Pech en 1903 y terminado en 1908, en principio estaba diseñado para piedra, bronce y mármol, pero acabó siendo íntegramente de bronce.

El Gato con Botas (La Haya)

El Gato con Botas (París)

Un monumento que no está dedicado a ningún gato en particular, sino a los gatos callejeros es el de Brunswick, Alemania. En el “Kattreppeln” (Tropel de gatos), obra del escultor Siegfried Neuenhausen, que fue profesor en la Universidad de la ciudad y un destacado artista de la Baja Sajonia, se ve a varios gatos jugando, peleando… Desde 1981 está instalado en una zona peatonal de la ciudad.

Tropel de gatos (Brunswick)

Desde el año 2003, en la Rambla del Raval de Barcelona hay un enorme gato (https://gatosyrespeto.org/2015/06/07/el-gato-gordo-de-fernando-botero/) de dos toneladas de peso, obra del colombiano Fernando Botero. Durante 15 años, el Ayuntamiento trasladó al gato en no menos de cuatro ocasiones antes de ubicarlo definitivamente. El artista tiene varias estatuas de gatos repartidas por el mundo, entre ellas la de Venecia.

Gato de Botero en Barcelona

En Valencia, la artista Elena Negueroles donó el grupo escultórico “Callejeros” compuesto por el perro Tristán y la gata Soledad para mostrar el desamparo de los perros y gatos de la calle y homenajear a las personas que los protegen. El monumento, fundido en bronce con pátina para aparentar la piedra natural, fue colocado el 3 de marzo de 2018 en la concurrida plaza de Los Pinazo.

Valencia

El gato Tombili vivía en Estambul, la ciudad de los gatos. Estaba bastante gordo y le gustaba mucho descansar en un escalón de la acera en actitud pensativa. Se hizo famoso cuando alguien publicó su foto en Internet. Dos meses después de su muerte, el escultor Seval Sahin donó esta escultura para que se colocara en el sitio favorito de Tombili.

El auténtico Tombili

La estatua de Tombili

El gato de Van procede de las zonas montañosas que rodean el lago del mismo nombre, cerca de la frontera con Irán. La ciudad de Van no quiso quedarse sin dedicar un monumento al famoso gato blanco con un ojo de cada color. El gato de Van (https://gatosyrespeto.org/2014/04/03/el-gato-de-van/) tiene otra peculiaridad: le gusta el agua. No sabemos si debido al contacto con el mayor lago de Turquía.

Estatua al Gato de Van

Mrs. Chippy fue el gato del Endurance, el barco que llevó a Ernest Shackleton en su búsqueda del Polo Sur en la expedición de 1914-1917. Al quedar el barco atrapado en el hielo, Shackleton decidió sacrificar a Mrs. Chippy y a cinco perros. Harry McNeish, que sentía un profundo afecto por el gato y cuyo mote era “Chippy”, se lo reprochó abiertamente. Toda la tripulación fue galardonada con la Medalla Pollar, excepto McNeish, acusado de insubordinación por Shackleton. Casi cien años después, la Sociedad Antártica de Nueva Zelanda encargó una estatua de bronce de Mrs. Chippy y la colocó en la tumba de Harry McNeish en Wellington.

Mrs. Chippy en la tumba de Harry McNeish

Otro gato explorador fue Trim, que acompañó a Matthew Flinders en la primera expedición que dio la vuelta a Australia. De pequeño se cayó al agua y salvó la vida trepando por una cuerda. Cuando apresaron a Flinders en la isla Mauricio, Trim le acompañó, pero desapareció en la cárcel. Parece ser que el desconsolado Flinders prometió hacerle una estatua. No pudo cumplir su promesa porque falleció poco después de su liberación tras siete años de encarcelamiento. Pero Trim tiene dos estatuas, una en Port Lincoln, Australia Meridional, con el hombre que tanto le quiso, y otra en la Biblioteca Mitchell de Sídney realizada por el escultor John Cornwell en 1996.

Trim y Matthew Flinders en Port Lincoln

Trim en Sídney

En la ciudad de Brest, Bielorrusia, se inauguró en mayo de 2016 una curiosa composición escultórica llamada “Ciudad antigua”, pero que los habitantes de la ciudad han bautizado como “Gatos enamorados”. El autor es el escultor Ruslan Usmanov y, en realidad, su uso es de lo más funcional al tratarse de un respiradero.

Brest, Bielorrusia

La poetisa finlandesa Edith Södergran, una enamorada de los gatos, vivía en Raivola, ahora Roshchino, una localidad del distrito de Vyborgsky, en el óblast de Leningrado. Cuentan que cuando la escritora murió de tuberculosis, su gato Totti se sentó en su tumba y rehusó moverse, comer o beber. Otros dicen que un vecino mató a Totti de un disparo (https://gatosyrespeto.org/2014/05/26/edith-sodergran-poetisa-y-fotografa-enamorada-de-los-gatos/). La estatua se encuentra en un parque del municipio y su autora es la escultora finlandesa Nina Terno.

El gato Totti

Acabamos de llegar a Rusia, pero mejor dejamos los otros monumentos de este país para la semana siguiente, lo que nos permitirá dar a conocer algunos muy curiosos.

Los callejeros Tristán y Soledad (Valencia)