Gatos y Respeto

Por unos gatos felices


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Una gata llamada Sloopy y Rod Mckuen

El cantante y poeta estadounidense Rod McKuen adoraba a los gatos y dedicó un largo poema a una gata llamada Sloopy. En una entrevista realizada el 30 de diciembre de 1969 en el “Mike Douglas Show”, el presentador le preguntó por el poema y Rod McKuen contestó que, en realidad, era la combinación de dos gatos, un macho llamado A Marvellous Cat y una hembra totalmente sorda con un ojo amarillo y otro azul llamada Sloopy. Añadió que lo pasaba realmente mal en Nueva York y que en el poema introdujo el término “vaquero de medianoche”, el mismo que unos años después  daría título a la famosa película. El poema, de una desgarradora sinceridad, se publicó en 1967.

 

Rod McKuen nació el 29 de abril de 1933 en Oakland, California. Se escapó de casa a los 11 años cansado de los abusos físicos y sexuales por parte de su padrastro alcohólico y otros miembros de su familia. Consiguió sobrevivir trabajando en ranchos, en el ferrocarril, de leñador, vaquero de rodeo, especialista de cine y pinchadiscos en la radio. En todos estos años, nunca dejó de mandar dinero a su madre.

A pesar de sus pocos estudios siempre escribió un diario. En 1951 consiguió trabajo como columnista y escritor propagandístico durante la Guerra de Corea. Afincado en San Francisco, leía su poesía en bares con Jack Kerouac y Allen Ginsberg. En 1960 decidió irse a Francia, donde conoció a Jacques Brel. Gracias a sus traducciones y adaptaciones, el cantante belga se hizo popular en Estados Unidos. En 1978, cuando se enteró de su muerte, dijo: “Como amigos y colaboradores musicales viajamos, hicimos giras y escribimos – juntos y por separado – acerca de los acontecimientos de nuestras vidas como si fueran canciones, y quizá lo fueran.

Cuando me avisaron de que Jacques había muerto, me encerré en mi habitación y bebí durante una semana. Él no habría estado de acuerdo con este tipo de autocompasión, pero solo era capaz de poner nuestras canciones (nuestros hijos) una y otra vez, y pensar en nuestra vida conjunta inacabada”.

Curiosamente, Rod McKuen nunca recibió el beneplácito de la crítica, que siempre se dedicó a menospreciarle. Sin embargo, escribió más de 1.500 canciones, vendió más de cien millones de discos y unos sesenta millones de libros de poemas, según Associated Press; artistas de la fama de Barbra Streisand, Perry Como, Petula Clark, The Boston Pops, Chet Baker, Johnny Cash, Andy Williams, la Filarmónica de Londres y Frank Sinatra versionaron sus temas; ganó dos Grammy y un Pulitzer; escribió la música para numerosas películas, y fue nominado a dos Oscar por “Los mejores años de Miss Broadie” y “A Boy Named Charlie Brown”, ambas estrenadas en 1969. Pero siempre se le tachó de “dulzón”, “kitsch”, “sensiblero” y “sentimentalista”. Incluso en las necrológicas, la crítica volvió a decir que sus poemas eran fáciles, superficiales e irrelevantes, y eso después de haber ganado los premios Walt Whitman  y Carl Sandberg de Poesía.

Dejó de actuar en público en 1981, presa de una depresión contra la que luchó durante diez años. En 2001 volvió a publicar un libro con 160 poemas, “A Safe Place to Land”. Vivía en el sur de California con su hermano Edward y cuatro gatos en una amplia casa de estilo español edificada en 1928 que contenía una de las colecciones privadas de discos más grandes del mundo. Falleció a los 82 años, el 29 de enero de 2015, de parada respiratoria consecuencia de una neumonía.

Siempre rehusó identificarse como gay, bisexual o heterosexual: “No puedo imaginarme escogiendo un solo sexo, me parece muy limitador. Sinceramente, no tengo preferencias”. Participó activamente en el movimiento LGBT y ya en los años cincuenta era un importante miembro de la Mattachine Society de San Francisco, una de las primeras organizaciones que luchó por los derechos LGBT. Dio numerosos conciertos para recaudar fondos a favor de organizaciones LGBT y de la investigación contra el sida.

Para acabar, citaremos una frase suya acerca de los gatos: “Los gatos lo tienen todo: admiración, dormir cuanto quieran y compañía solo cuando les apetece”. En las fotos incluidas en esta entrada, podemos ver que los gatos acompañaron al cantante a lo largo de su vida.

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