Gatos y Respeto

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La gata Cleo en la película “Dos edades del amor” (Cass Timberlane)

Cleo

En muchas películas aparecen gatos (aunque menos que perros), pero en pocas ocasiones tienen un papel realmente relevante dentro del guion. En 1947 se estrenó “Dos edades del amor”, dirigida por George Sidney, adaptada a partir de la novela de Sinclair Lewis “Cass Timberlane: A Novel of Husbands and Wives”, publicada en español por la Editorial Abril de Buenos Aires en 1946 con el título “Cass Timberlane: Una novela de maridos y mujeres”.

La historia es sencilla. El juez Cass Timberlane (Spencer Tracy) se enamora y se casa con una mujer más joven que él, Virginia Marshland (Lana Turner), a la que sus amigos tachan de advenediza. Virginia acaba teniendo una aventura con el mejor amigo del juez, y este le dice que se vaya, pero cuando cae enferma, vuelve a traerla a casa.

Hasta ahora nada que ver con gatos. Pero sí. El juez es alérgico a los gatos. De hecho, un gato negro de patas y cara blancas se cuela regularmente en el juzgado, lo que le produce auténticos ataques de estornudos que le impiden dictar sentencia como debe hacer un juez digno de serlo.

Hay una foto de Spencer Tracy sentado en el estrado vestido con toga jugando con el gato. Si es un fotograma de la película, el juez, a pesar de su alergia, demostraba afecto por los gatos.

En el juzgado
En el juzgado

Un día vuelve a su casa y se encuentra con un minúsculo gatito en las escaleras. El ama de llaves no sabe cómo ha llegado hasta aquí. Intenta ahuyentarlo y solo consigue que el gatito – en realidad una gatita – huya despavorido escaleras arriba. Pero en cuanto la mujer de su vida descubre al animal, se enamora de él y decide que se llamará Cleopatra. Como es un nombre muy largo para un ser tan diminuto, se queda en Cleo.

Le guste o no al juez, Cleo ha encontrado un hogar. Lo curioso es que Cleo sigue apareciendo en numerosas escenas de la vida conyugal de la pareja, en sus peleas. Por ejemplo, está en la cama de Virginia cuando ella se recupera después de perder a su hijo… Tanto en la novela como en la película, Cleo tiene un papel muy claro, el de gato de la casa.

El 18 de junio de 1947, Patricia Clary le dedicó su columna en el periódico The Republic. Según ella: “Vieron a mil candidatas antes de escoger a la más idónea para un papel principal en una de las películas más importantes de Hollywood”.

Y sigue diciendo: “Debía ser atractiva, distante, aunque amable, receptiva pero digna, atlética y sigilosa, sofisticada y felina, adorable como una gatita. Y Cleo lo es. La búsqueda de Metro-Goldwyn Mayer para tan importante intérprete empezó con William W. Huber, el especialista en gatos que llevaba veinte años suministrando gatos a Hollywood. A pesar de tener veinticinco gatos, ninguno encajaba con la descripción de Cleo. ‘Eran demasiado comunes’, explicó el portavoz del estudio. ‘Cleo nunca olvida que es una dama’”.

El artículo explica que William Huber recurrió a la SPCA (Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales) y que cuando por fin encontró a Cleo, le dio un cursillo de interpretación de cuatro semanas amenizado con hígado crudo, nata líquida y un poco de hierba gatera. “No demasiada”, dice Huber. “La hierba gatera es para los gatos lo que el alcohol para los seres humanos. A Cleo le encanta”. Añade que no se puede meter prisa a un gato actor, no suelen hace caso al director e interpretan la escena como mejor les parece en el momento.

Y acaba diciendo: “Cleo no es la perfecta dama que aparenta en la pantalla. En realidad se llama Willie y tampoco es un caballero”.

El 2 de diciembre de 1947, casi seis meses después de la publicación del anterior artículo, apareció otro en el Milwaukee Journal, sin firmar, pero algo más realista. “Ocho gatos sin hogar del tipo callejero, todos procedentes de la SPCA, son las últimas incorporaciones que demuestran – una vez más – que nadie roba una escena como un niño o un animal, basta con preguntárselo a Lana Turner”.

“De los ochos gatos escogidos, seis interpretan a Cleo, la culpable de las crisis de estornudos del personaje de Spencer Tracy. Los otros dos hacen de sí mismos brevemente en las escenas del juzgado”. El artículo sigue explicando que para el autor, Sinclair Lewis, incluir en la novela a un gato haciendo travesuras no representaba ninguna dificultad, ni tampoco para los guionistas que se ocuparon de la adaptación, pero era otro cantar para el pobre director de la película.

Walter Huber, un antiguo impresor, que tenía a la sazón 54 años, era el gran especialista en gatos de Hollywood. No hemos encontrado ninguna foto suya. El “entrenador de gatos” fue contratado para la duración del rodaje y se estipuló que, además, la gata “estrella” recibiría un salario de cien dólares semanales. Al ser más de una, ignoramos si esta cantidad se distribuyó entre todas o se multiplicó.

Pero seis semanas antes del comienzo del rodaje, ninguna gata encajaba con el perfil deseado. El guion especificaba que Cleo era una gata atigrada y que aparecía primero como una gatita de semanas, luego como una gata adolescente de cuatro meses y, finalmente, de un año. Dado que el comportamiento felino no es del todo predecible y los animales se cansan rápidamente en un plató, Huber debía encontrar “dobles” de las mismas edades.

De los seis gatos que encontró en la SPCA (y salvó de una muerte segura, ya que en la época se sacrificaba a los animales a las pocas semanas si nadie los adoptaba) para interpretar a Cleo, dos eran hermanos, y todos sin excepción eran gatos machos. Huber dice, con razón, que es mucho más fácil conseguir que un perro haga lo que uno quiere y que por eso se dedica a los gatos, hay muy poca competencia.

El personaje de Cleo debió de impresionar a los lectores de la novela y al público de la película. En 2009, más de 60 años después de su estrenó, el grupo Benton Harbor Lunchbox le dedicó una canción: https://www.youtube.com/watch?v=Ur5v-GMrNIg.

Y si el Milwaukee Journal publicó un artículo sobre Cleo es porque Spencer Tracy había nacido en Milwaukee, estado de Wisconsin.


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Los gatos perfectos del pintor Toshiyuki Enoki

(2014)

Toshiyuki Enoki es un artista japonés, nacido en Tokio en 1961, muy versado en la técnica tradicional de la laca, y en otras como pintura al óleo, acrílica, a la tinta china y en el uso de láminas de metal en distintos soportes, papel, lienzo y madera. Estudió Arte y Diseño en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio.

Suele usar pinceles gastados para conseguir el efecto deseado en cuadros extremadamente detallados. Basta con indagar un poco en su obra para ver que tiende a pintar series; por ejemplo, una de gallos, de monos, de animales míticos como el Ave Fénix o incluso en torno a cuentos occidentales algo orientalizados.

Gato con periquito

Expuso en solitario por primera vez en 1987 y desde entonces su trabajo ha podido verse en numerosas galerías y ferias de arte en Japón. Entre 2001 y 2004 fue profesor en la Universidad Nacional de Bellas Artes, donde había estudiado. Es miembro de la Asociación de Artistas Japoneses desde 2001.

Del blog del artista

A pesar de no encontrar más información sobre el artista, decidimos dedicarle una entrada por los magníficos retratos de gatos que ha realizado en las diversas técnicas que domina. Después de mucho buscar descubrimos cuatro fotos en la cuenta de Facebook del artista describiendo a grandes rasgos el nacimiento del retrato de un gato negro en 2017.

(Terminado)

En una foto se le ve con un gatito de dos o tres meses en el hombro y en un pequeño vídeo habla de un cuadro de la serie “Monos” con un enorme gato blanco y negro en el regazo llamado Hijiki, que sin duda es el mismo que está en su hombro delante de un cuadro del Ave Fénix. Hijiki ha crecido, desde luego.

Con Hijiki de pequeño

También vemos al pintor leyendo con otro gato en el pecho, pero desconocemos su nombre. Tampoco sabemos cómo se llama el gato negro del autorretrato “Las alas del sueño” o el gato que duerme con la niña.

Toshiyuki Enoki leyendo con un gato
Las alas del sueño (Autorretrato)

Aunque es una entrada muy corta, creemos que merece la pena admirar los perfectos gatos de Toshiyuki Enoki, hoy en día un cotizado artista nipón.

Inspirado en Hijiki


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Gatos de todo tipo, por Tomi Ungerer

En la localidad de Wolfarstweier, cerca de Karlsruhe, en Alemania, los niños menores de seis años van a una escuela llamada “Die Katze” (El gato). El edificio imita la forma de un gigantesco gato blanco agazapado, a punto de saltar. La boca sirve de puerta, los ojos son las ventanas y la tripa contiene las aulas. El rabo, en la otra punta, hace las veces de tobogán.

Además de aulas, cuenta con comedor, cocina, guardarropa y entrada. El edificio, que puede dar cabida a cien alumnos, encaja a la perfección con el sentido del humor de los niños, ofreciendo una alternativa a la idea del colegio clásico. El diseño del artista Tomi Ungerer y la arquitecta Ayla-Suzan Yndel fue inaugurado en 2011.

Jean-Thomas Ungerer, más conocido como “Tomi”, nació el 28 de noviembre de 1931 en Estrasburgo, a unos 90 km de la escuela felina. Publicó más de 140 libros, desde cuentos infantiles hasta relatos para adultos, pasando de la fantasía a la autobiografía. También se hizo famoso por sus viñetas satíricas y por sus carteles políticos y cinematográficos.

Tomi Ungerer

Tomi Ungerer realizó un sinfín de viñetas en torno a los gatos, además de dedicarles tres libros. En 1963 se le ocurrió, con William Rossa Cole, la idea del “A Cat Hater’s Handbook”, o “Manual del odia-gatos”, donde recopilaron diversos comentarios realizados por personas que supuestamente odiaban a los gatos, es decir ailurofobos. Actualmente, la ailurofobia se ve como una fuerte aversión hacia los pobres gatos.

Esta es la definición de S. Weir Mitchell, Médico, según una viñeta: “La verdadera ailurofobia: Algunas personas, al ver a un gato, sienten miedo, terror y asco. Esto puede ir acompañado de una sensación de frío, horror, debilidad, incapacidad de hablar o, en algún caso, imposibilidad de cerrar la boca, rigidez en los brazos, palidez, náuseas, en pocas ocasiones vómitos, pronunciadas convulsiones histéricas e incluso ceguera temporal”.

Otro comentario es de Mark Twain (https://gatosyrespeto.org/2017/12/07/los-19-gatos-de-mark-twain/), reconocido defensor de toda la raza felina, y dice así: “Los ignorantes creen que el ruido de dos gatos peleándose es muy molesto, pero no es así, lo molesto es la horrible gramática que utilizan”. A pesar de ser concebido en 1963, el libro no se publicó hasta 1981.

En 1973 escribió e ilustró “No Kiss for Mother”, publicado por Anaya en 2007 como “Ningún beso para mamá”. El protagonista es un gatito realmente malcriado llamado Toby (Toni Zarpas en español).

Finge lavarse los dientes, ensucia la ropa que su madre acaba de planchar, rechaza la comida que le prepara y, sobre todo, no permite que le dé besos. Toby no soporta que le besen. Su madre aguanta estoicamente hasta que ya no puede más y le enseña quién manda. El gatito decide portarse bien, pero… seguirá sin dar besos a su madre.

El tercer libro es “Cats as Cats Can”, título tan difícil de pronunciar como de traducir, por lo que ni lo intentaremos. Se trata de una pequeña colección de viñetas dedicadas únicamente a los gatos, de las que reproducimos alguna. Al final hay un texto de cinco páginas en el que Ungerer habla de sus gatos.

“Me encanta mirar y dibujar animales, pero los gatos son mis favoritos. Descansando o en movimiento, estas criaturas lánguidas, seductoras, sinuosas y sensuales, caprichosas y egoístas han sido una constante fuente de inspiración en mi vida, y la observación de su comportamiento ha resultado en cientos de ilustraciones. Para mí fueron especialmente importantes nuestros dos adorados birmanos, Piper y Heidsieck, que vivieron con nosotros en Canadá en los años setenta. Siguen apareciendo en mis grabados, carteles publicitarios y libros (Piper sirvió de modelo para Toby en “Ningún beso para mamá”)”.

A continuación añade unos pasajes del libro “Far Out Isn’t Far Enough” (1983) acerca de sus años en Canadá en homenaje a la memoria de Piper y Heidsieck.

Gatos de Wall Street

“Los gatos son inteligentes y lo saben. Pero también se les puede engañar, como a cualquiera. Entre la cocina y la entrada había una puerta acristalada en la que, durante mucho tiempo, faltaba un panel de vidrio. Los gatos tenían por costumbre usarlo como entrada y salida. El día en que se sustituyó fue muy doloroso para ellos. Estaban decididos a entrar por ahí, pero se daban contra el cristal”.

El gato Theo

Heidsieck murió, y escribe sobre él: “Le compré con Piper, su medio hermano algo más joven, en Nueva York, como regalo para Yvonne, al poco de conocernos. Era un gato muy orgulloso, clasista, que jamás se rebajó a tareas insignificantes como la caza. Le encantaban las caricias y bastaba con una pequeña muestra de cariño para que se derritiera como la mantequilla”.

“Piper, al contrario, es un insensato, un temerario que no se entrega a las caricias. Es un cazador nato, y pasa el día y la noche fuera. El mal tiempo no le detiene. Y es el único gato que conozco que no teme al agua. Era capaz de cazar tres ratas a la vez: dos con las patas y la tercera con la boca. Fuimos testigos. Pero al morir Heidsieck, la personalidad de Piper cambió de un día para otro. Se convirtió en amoroso y cariñoso, se queda en casa y ya no sale a cazar”.

Nueva Escocia, Canadá, 1973. Sin miedo al agua, Piper abre el camino
Música gatuna

La obra del dibujante Saul Steinberg (https://gatosyrespeto.org/2019/11/14/dos-gatos-hedda-sterne-sigrid-spaeth-y-el-dibujante-saul-steinberg/), sobre todo las ilustraciones de la revista The New Yorker, fue una inspiración para Tomi Ungerer, que se mudó a Nueva York en 1953. Profundamente antibelicista después de haber sufrido la ocupación nazi durante cuatro años, realizó una famosa serie de carteles contra la guerra de Vietnam a finales de los sesenta.

Muchas de sus ilustraciones apoyan la unidad de Europa, como la reconciliación francoalemana en su Alsacia natal y, sobre todo, valores europeos como la tolerancia y la diversidad. En 2003 fue nombrado Embajador de la Infancia y la Educación por el Consejo Europeo.

Vivía entre Irlanda, donde se compró una casa con su esposa en 1976, y Estrasburgo. Coleccionaba juguetes y se describía a sí mismo como “archivista del absurdo humano”. Hablaba perfectamente inglés con un impecable acento francés, como puede oírse en el documental “La historia de Tomi Ungerer” (2012). Falleció a los 85 años, el 9 de febrero de 2019, en Cork, Irlanda.


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Los gatos de la India

Gato caracal

Cuando se piensa en India y en sus felinos, las primeras imágenes que nos vienen a la mente son las de panteras, leopardos, tigres, y quizá algún león. Pero también hay numerosas especies de gatos de pequeño tamaño en el país. Hoy daremos un rápido repaso a diez de ellos, pertenecientes a la subfamilia felinae, cuyo hábitat se extiende desde la nevada Himalaya, pasando por el mítico estado de Rayastán, al norte, hasta las húmedas selvas del sur.

Gato silvestre asiático

Ya hemos realizado entradas acerca de algunos de estos gatos, y en cuanto a los otros, algún día les dedicaremos un artículo más completo. De momento nos limitaremos  a hablar brevemente de cada una de las diversas razas que pueblan el subcontinente, empezando por el mayor de todos y terminando con el más pequeño.

Gato dorado asiático

El gato dorado asiático (Catopuma temminickii) se parece bastante al puma por el color de su pelaje, aunque hay variantes más próximas al negro y al gris. Suele pesar de 12 a 16 kilos, y mide algo menos de un metro, con una cola de 50 centímetros. Uno de sus rasgos más característicos son las rayas blancas, parecidas a bigotes, que le cruzan las mejillas.

Gato dorado asiático

No se sabe mucho de su comportamiento en libertad. En principio es un cazador nocturno y solitario al que no le gusta mucho trepar. Se alimenta básicamente de aves, liebres, lagartos y roedores, y se adapta fácilmente a cambios en la dieta. Si se ve obligado a cazar animales de más tamaño, puede hacerlo en pareja. Se encuentra en los bosques subtropicales de Assam, Arunachal Pradesh y Sikkim, en el noreste de India. Está clasificado como vulnerable por la UICN.

Gato dorado asiático

El gato silvestre asiático (Felis silvestris) es muy parecido en tamaño y aspecto al gato doméstico y suele pesar entre tres y cuatro kilos, con un pelaje de tonos arenosos más blanquecino en la barriga. Algunos pueden presentar manchas más oscuras. Tiene dos marcas negras en ambas mejillas.

Gato silvestre asiático

También llamado gato ornado, es diurno y nocturno. Habita en madrigueras abandonadas por otros animales, y se alimenta de pequeños mamíferos, lagartos, insectos, serpientes y aves. Se le encuentra en las zonas secas de Rayastán y Guyarat, así como en algunas regiones de Maharastra y Madhya Pradesh. La UICN considera esta especie como de preocupación menor.

Gato silvestre asiático

El gato caracal (Caracal caracalis) es un espléndido felino de color dorado al que ya dedicamos una entrada (https://gatosyrespeto.org/2020/02/27/el-gato-caracal/) cuyo hábitat son las regiones semiáridas del Punyab, Haryana, Rayastán, Guyarat y Madhya Pradesh. Era un gran favorito de la realeza, superado únicamente por el guepardo, y aparece incluso en cuadros del siglo XVII. Sin embargo, al contrario del modoso guepardo, no se adaptaba muy bien ni se fiaba del todo de los seres humanos.

Gato caracal

Parece ser que los maharajás tenían “jaurías” de caracales para la caza, algo sorprendente dado que se trata de un gran solitario que solo se acerca a otros de su especie para el apareamiento. La pérdida de hábitat es posiblemente la mayor amenaza a la que se enfrenta en India. A pesar de que numerosos naturalistas, biólogos y conservacionistas alertan regularmente sobre las graves amenazas que sufre en la India, para la UICN solo es una especie considerada de preocupación menor.

Gato caracal en la carretera de Kgalagadi

El lince euroasiático (Lynx lynx), al que dedicamos una entrada en diciembre pasado (https://gatosyrespeto.org/2020/12/24/un-gato-grande-el-lince-boreal/), no es muy común en India, aunque puede encontrarse en las regiones superiores del río Indo en Jammu y Cachemira, Ladakh y Sikkim. Se le ha avistado en las zonas rocosas del Himalaya por encima de la línea de árboles. Para la UICN también esta considerada una especie de preocupación menor aunque los linces no se reproducen anualmente, sino cada dos o incluso tres años.

Lince euroasiático
Lince euroasiático
Lince euroasiático

El gato pescador (Prionailurus viverrinus), que ya nos intrigó hace seis años (https://gatosyrespeto.org/2015/11/12/el-gato-pescador-una-especie-en-peligro/), es muy reconocible por sus orejas cortas, casi siempre echadas hacia atrás y su pelaje moteado. No es un gato pequeño, puede llegar a pesar 16 kilos. Es el gato más esquivo de todos.

Gato pescador
Gato pescador

La destrucción de marismas y humedales pone en grave peligro al gato pescador, y la UICN le ha incluido en la categoría de vulnerable no solo por eso, sino porque es perseguido y matado sin piedad. Habita principalmente en Sundarban, el bosque de manglares más grande del mundo, situado a los pies del Himalaya, en los valles de los ríos Ganges y Brahmaputra, así como en los Ghats occidentales.

Gato pescador

El gato de la jungla (Felix chaus) está ampliamente representado en diversos hábitats del subcontinente indio (https://gatosyrespeto.org/2016/06/09/el-gato-de-la-jungla-que-no-vive-en-la-jungla/). Es capaz de cazar presas de mayor tamaño que él. También se le conoce como gato de los juncos o de las marismas. Esta considerado como de preocupación menor por la UICN.

Gato de la jungla
Cachorro de gato de la jungla
Gato de la jungla

El gato leopardo (Prionailurus bengalensis) (https://gatosyrespeto.org/2019/06/27/el-gato-leopardo/) es realmente un leopardo en miniatura con la única diferencia de que sus manchas son totalmente sólidas. Es el gato silvestre más común en la India después del gato de la jungla. Vive en el Himalaya y en la región de Terai, en el noreste, y en zonas de los Ghats occidentales. Su maullido es muy parecido al del gato doméstico.

Gato leopardo
Gato leopardo
Gato leopardo

El gato Pallas (Otocolobus manul) (https://gatosyrespeto.org/2018/08/02/el-gato-pallas-o-felis-manul/) es un felino de pequeño tamaño que puede vivir en condiciones muy duras, como en las estepas y colinas desérticas de Ladakh y la zona del lago Lhamo en Sikkim. La UICN le otorga la categoría de casi amenazado.

Gato pallas
Gato pallas
Gato pallas

El gato jaspeado (Pardofelis marmorata) es un pequeño felino más o menos del tamaño del gato doméstico que habita en el este del Himalaya. En un principio se consideró que pertenecía al linaje panterino, pero es un pariente cercano del gato dorado asiático y del gato de la bahía o de Borneo, y los tres se separaron de otros félidos hace 9,4 millones de años.

Gato jaspeado
Gato jaspeado

Tiene las orejas redondeadas y un tupido rabo tan largo como todo su cuerpo desde la cabeza. El color de su pelaje varía entre el marrón grisáceo y el marrón ocre, siendo algo más claro en la barriga, con manchas por todo el cuerpo – incluso las patas – y la cola. Es un gran trepador y se alimenta sobre todo de pájaros, aunque no le hace ascos a algún que otro pequeño mamífero. La IUCN considera la especie como vulnerable.

Grabado de gato jaspeado
Gato jaspeado

El gato herrumbroso (Prionailurus rubiginosus), el décimo y último felino de esta lista, es el gato más pequeño del mundo. Mide de 35 a 48 cm de longitud, con una cola de 15 a 30 cm, y pesa solo de 0,9 a 1,6 kg. Su pelo es corto y, tal como sugiere su nombre, luce manchas de color rojizo esparcidas regularmente por la espalda, la cabeza y los flancos. Tiene un delicado círculo blanco alrededor de los ojos y, en ocasiones, motas blancas en la barriga.

Gato herrumbroso

Su distribución es relativamente restringida. Vive principalmente en bosques caducifolios húmedos y secos, así como en zonas de matorrales y pastizales, pero está ausente en los bosques perennes.​ Prefiere la vegetación densa y las áreas rocosas. En India se le ve sobre todo en el sur y centro del país, aunque alguno ha sido avistado hasta la reserva Sariska de tigres. Su calificación por la UICN es de casi amenazado.

Gato herrumbroso

Aunque pueda parecer muy positivo que ninguna de estas diez especies de pequeños felinos esté considerada como “amenazada” por la UICN, su población decrece de forma regular cada año. La pérdida de hábitat probablemente sea la mayor amenaza, seguida por la caza furtiva en busca de carne, pieles y para rituales de magia.

Gato herrumbroso

De la totalidad de fondos dedicados a los felinos en todo el mundo, solo el 1% se destina a investigar a los pequeños felinos, resultando esto en una tremenda carestía a la hora de realizar las acciones conservacionistas necesarias para que no acabe desapareciendo alguna especie de estos maravillosos gatos.

Gato jaspeado


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Los gatos del pintor rumano Victor Brauner

Gato (1955)

Victor Brauner nació el 15 de junio de 1903 en Piatra Neamt, Moldavia Occidental, Rumanía, en el seno de una familia judía. Fue el tercero de seis hijos. Su padre vendía madera y la familia se mudaba a menudo, en 1907 a Hamburgo, en 1912 a Viena. En esta ciudad, el futuro artista fabricó su primer caballete y empezó a pintar. Regresaron a Rumanía en 1914 y siguió sus estudios en la escuela luterana de Braila.

Arcogato (1948)
Victor Brauner (Foto de Man Ray, hacia 1933)

Era un prolijo escritor que mantuvo abundante correspondencia con otros artistas, describió su proceso creativo en cuadernos, pero también anotó sus recuerdos de infancia, la pobreza en Rumanía, la aparición del cometa Haley en la primavera de 1910, los disturbios campesinos de 1907 en Moldavia, el interés de su padre por el espiritualismo, las sesiones con médiums famosos en las que se comunicaban con espíritus, algo que le influyó particularmente.

Arcogato (1965)
Autorretrato (1931)

Estudió en la Escuela Nacional de Bucarest desde 1916 a 1918, y en la escuela de Bellas Artes de la ciudad, hasta que le expulsaron por “mala conducta y realización de obras anticonformistas”. En esa época experimentó con el dadaísmo, el abstraccionismo y el expresionismo.

Arcoíris (1943)
(1960)

Tuvo su primera exposición en 1924 y ese mismo año cofundó la revista dadaísta constructivista “75 HP”. Colaboró en “UNU”, otra revista dadaísta. A pesar de decantarse por el surrealismo pocos años después, siguió utilizando técnicas propias del dadaísmo.

Solivan (1946)
Victor Brauner

Llegó a París por primera vez en 1925. Vivió en la calle del Moulin Vert, como Alberto Giacometti y el pintor Yves Tanguy, que le presentó al grupo surrealista. El también rumano Constantin Brancusi le enseñó la fotografía artística; conoció a Marc Chagall, Marcel Duchamp, Man Ray y muchos otros.

Composición con 4 animales (1961)
Margit Kosch, Brancusi y su perra Polar, y Victor Brauner

Cinco años después volvió a residir en París y se casó con Margit Kosch, de la que se divorciaría al cabo de nueve años En 1931 pintó el famoso “Autorretrato”, en el que se representó con un ojo enucleado. ¿Puede hablarse de premonición?  En 1938, durante una acalorada discusión en su taller, el español Oscar Domínguez lanzó un vaso contra otro español, Esteban Francés, que se apartó a tiempo, pero impactó en el ojo de Victor Brauner. No quedó más remedio que enuclearle el ojo. La repercusión de la premonición de Brauner fue tremenda entre los surrealistas; se escribieron y publicaron un sinfín de artículos, sobre todo en la revista “Minotaure”, dirigida por André Breton.

Contra-acción del otro (1951)
Metagato (1958)

Tuvo su primera exposición en la Galerie Pierre en 1934, un año antes de regresar a Bucarest. Se afilió al Partido Comunista sin mucha convicción. En este período abandonó la pintura por las caricaturas e ilustraciones, de las que produjo cientos. De vuelta a París en 1938 conoció a Jacqueline Abraham, que se convertiría en su compañera y esposa hasta la muerte del pintor.

El gato (1955)
El gato (1960)

Victor Brauner, rumano, judío, antiguo comunista, exdadaista, surrealista, decidió salir de París cuando empezó la II Guerra Mundial. Primero se refugió cerca de Perpiñán manteniendo contacto con otros surrealistas que estaban en Marsella. Obtuvo el permiso de las autoridades de Vichy para trasladarse a esa ciudad en 1941 e intentó conseguir, sin éxito, un visado para Estados Unidos. Acabó refugiándose en los Altos Alpes con Jacqueline. Al carecer de lienzos y de óleos, se dedicó a pintar sobre tablas con ceras.

Gato gallina (1940)
Pez y gato (1953)

Se trasladó a Suiza antes del final de la guerra por temor a las persecuciones nazis contra los rumanos. Por fin regresó a París en 1945 y participó en la “Exposición internacional de surrealismo” organizada por la galería Maeght en 1947. Sin embargo, no transcurrió un año antes de que André Breton le echara del movimiento después de que se negara a apoyar la expulsión del chileno Roberto Matta.

Para Jean Ramier (1953)
(1929)

En 1961 viajó a Italia antes de instalarse definitivamente en una casa llamada “L’Athanor”, en Varengeville-sur-Mer, un pueblo de la costa de Normandía, y la galería Bodley de Nueva York organizó una importante exposición de sus obras. Fue escogido para representar a Francia en la Biennale de Venecia de 1966. Falleció el 12 de marzo de ese año después de una larga enfermedad. Está enterrado en el cementerio de Montmartre con el siguiente epitafio: “Pintar es vida, la verdadera vida, mi vida”.

Mujer como gata (1940)
El gato totémico protector (1960)

Victor Brauner se inspiró en la alquimia, la mitología, el judaísmo, el hinduísmo, la teosofía, así como el arte y las religiones aztecas y amerindias. Su obra tuvo una influencia directa en las creaciones de Leonora Carrington y Remedios Varo.

El poeta en el exilio (1946)
La mandrágora
(1949)

En el cuadro “El surrealista”, de 1947, escoge al Mago del tarot para representar al surrealista ante su tabla mágica, en este caso una especie de pez-gato.

El surrealista (1947)
Mitsi (1939)

“Extracto del radiante simbólico”, de 1962, reúne mitos y elementos egipcios, precolombinos y africanos. En el Antiguo Egipto, el gato simboliza la protección divina, y los motivos sobre su cuerpo recuerdan el arte precolombino. Más aún, la construcción de la cabeza del gato híbrido puede asemejarse a las máscaras africanas.

Extracto del radiante simbólico (1962)
El gran gato (1962)

En 1953 pintó un gato negro con toques blancos en un cuadro dedicado a la segunda esposa de su amigo Roberto Matta que a algunos críticos de arte les parece un autorretrato. Gato hecho de volutas, como si de un persa se tratara, con un curioso y diminuto personaje que parece apoyarse en su lomo mientras escapa por una ventana. Cuando realizó este cuadro, hacía cuatro años que había sido expulsado del grupo de los surrealistas, al que, por cierto, se reintegró en 1958.

(1953)
Gato y personaje de perfil (1953)

¿Tuvo Victor Brauner gatos? Nos ha sido imposible descubrirlo. Pintó muchísimos cuadros, realizó esculturas e incluso objetos. Hemos encontrado 29 obras con gatos; en algunas son utilizados simbólicamente, pero en otras son solo gatos vistos a través de la mirada de Brauner. En 1948 pintó “Encuentro conmigo mismo en los cuatro gatos del mundo”, lo que indica que debían significar mucho para él.

Encuentro conmigo mismo en los cuatro gatos del mundo (1948)
Gato y ratón (1958)

Dedicamos esta entrada a una gran directora de fotografía rumana, nuestra amiga Cringuta Pinzaru.

(1964)


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Gatos, surrealismo, México y Alice Rahon

Monzón

De las tres grandes pintoras surrealistas no nacidas en México, pero que se convirtieron en mexicanas por elección propia, Alice Rahon es, sin duda alguna, la menos conocida. Las otras dos eran Remedios Varo (https://gatosyrespeto.org/2017/04/13/los-gatos-surrealistas-de-remedios-varo/) y Leonora Carrington (https://gatosyrespeto.org/2018/03/15/los-gatos-en-la-obra-surrealista-de-leonora-carrington/). Remedios, española, y Alice, francesa, se llevaban un año; Leonora, británica, era diez años más joven. No solo una tendencia artística las unía a las tres, también su amor por los gatos.

Alice Rahon

Sin embargo, no hemos encontrado una solo foto de Alice Rahon con un gato. No abundan las fotos de la poetisa y pintora en la intimidad. Pero se sabe a ciencia cierta que tuvo gatos, y muchos. En junio de 2017, el INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes de México) organizó una retrospectiva de la artista y estas son las palabras de la comisaria: “Hablaremos sobre cómo fue este descubrimiento, porque era un archivo prácticamente inédito, cubierto por los pelos de los gatos que tenía la artista…”

Los gatos (Otros)
El ratón (1945)

La periodista Teresa del Conde cuenta cómo fue a visitarla en varias ocasiones “rodeada de sus gatos” en su casa de la colonia de Tlacopac. Quizá porque tenía muchos, en sus cuadros hay más de los que se ven a primera vista. Debemos fijarnos un poco para descubrirlos a todos, como ocurre en “A la medianoche, México”.

A la medianoche, México (1953)
A la medianoche, México (detalle)

Nació en Chenecey-Buillon, un pueblo de la actual región de Borgoña-Franco Condado, el 8 de junio de 1904, en el seno de una familia modesta que se trasladó a París. Su madre era cocinera y su padre, camarero de habitaciones. Posteriormente, Alice Rahon afirmó haber nacido en 1916 en Bretaña, donde pasaba los veranos en casa de sus abuelos.

A la medianoche, México (detalle)
A la medianoche, México (detalle)

Siendo aún una niña se fracturó la cadera y los médicos la enyesaron durante nada menos que tres años, aislándola de los otros niños e incluso de su hermana pequeña. En cuanto podía, salía al jardín para entretenerse leyendo, escribiendo y dibujando. Su soledad empeoró cuando, a los 12 años, se rompió la pierna en una caída, produciéndole una ligera cojera con dolores que la perseguirían el resto de su vida. Se quedó embarazada siendo muy joven, pero el niño falleció al poco de nacer debido a una anomalía congénita.

Gato nocturno
Los gatos (1949)

En 1931 conoció al pintor surrealista austríaco Wolfgang Paalen, con el que se casaría tres años después. Paalen la introdujo en el grupo surrealista y Man Ray la fotografió en varias ocasiones. André Breton no tardó en invitarla a participar en las reuniones que se celebraban en su piso de París. En esa época, Alice Rahon no pintaba, escribía poemas que le aportaron fama en el círculo surrealista.

El búho y la gatita
Mirada tierna

Tuvo una aventura con Pablo Picasso en 1936 y su marido amenazó con suicidarse. A los pocos meses viajó a la India con la poetisa Valentine Penrose. Pasaron varios meses en un ashram, además de visitar Bombay, Goa, Agra y Almora. Los poemas “Muttra” y “Sablier couché” (Reloj de arena tumbado), así como varios textos de la colección “Noir Animal” (Negro animal) hacen referencia a su relación con Valentine.

La llorona (1956)
Gatos en el valle (1957)

André Breton y su mujer, que ya vivían en Ciudad de México en 1939, apoyados por Frida Kahlo, animaron a Alice Rahon y a Wolfgang Paalen a ir a verles. El matrimonio escogió una ruta nada directa y pasaron unos meses en la costa este de Canadá, quedando absolutamente fascinados por los tótems de los indios norteamericanos y el arte llamado entonces “primitivo”.

Su majestad y la luna (1956)
La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es la-calle-y-los-gatos-1957.jpg
La calle y los gatos (1957)

Por fin llegaron a México en 1940, y Alice Rahon pasó de la poesía a la pintura, adoptando el nombre de soltera de su madre para firmar su obra. Conoció a Leonora Carrington y a Remedios Varo, pero sobre todo fue amiga de Frida Kahlo, a la que dedicó al menos dos cuadros. “El gato herido” fue pintado el mismo año que “El venado herido”, de Kahlo. Quizá les uniera el dolor físico de sus respectivos accidentes.

El gato herido (Para Frida Kahlo) (1946)
Máscara (1957)

En México, su obra pictórica, al contrario de sus poemas, parece exudar alegría y humor. Son cuadros llenos de colores, de imaginación y poesía. Aunque los Paalen se separaron no dejaron de ser amigos, y de hecho no se divorciaron hasta 1945, año en que los tres viajaron a Nueva York y visitaron la galería “Art of This Century”, regentada por Peggy Guggenheim, donde Alice conoció a la artista suiza Sonja Pekula, que se enamoró de ella. La amistad entre ambas duró hasta la muerte de Pekula.

(1958)
(1959)

Diseñó un ballet para marionetas en 1946, “El ballet de Orión”, que nunca se representó mientras vivía, y un año después se casó con Edward Fitzgeral, creador de decorados para Buñuel. Juntos rodaron un cortometraje con marionetas.

El puente de los gatos (1959)
Gato antílope (1960)

Volvió a divorciarse en 1960. Exponía con mucha frecuencia, sobre todo en Nueva York y Ciudad de México. En 1967, durante el estreno de un espectáculo en la Galería Pecanins de México, sufrió graves daños en la columna vertebral por una caída, pero rechazó cualquier tratamiento. Dijo que los médicos ya la habían torturado lo suficiente cuando era niña.

(1965)
Gato samurái (1967)

Poco a poco se aisló en su casa con sus gatos viendo únicamente a algunos de los amigos más fieles, como Eva Sulzer y el profesor estadounidense Wayne Siewart, a quien conocía desde los años cincuenta. Dejó de pintar en 1975 y vivió rodeada de recuerdos, libros firmados por André Breton y Paul Éluard, poemas de Picasso, cartas de Henry Moore y Anaïs Nin, pinturas dedicadas por Yves Tanguy y Wolfgang Paalen, fotografías antiguas…

Alice Rahon fotografiada por Man Ray en 1933
Gato en el tejado

En 1987, al no poder cuidar de sí misma, ingresó en una residencia de ancianos. Murió cuatro meses después, en septiembre de 1987, no se sabe exactamente qué día, aparentemente negándose a alimentarse. Tenía 85 años.

Ciudad de gatos (1968)

En 1986 expuso en el Palacio de Bellas Artes gracias a Teresa del Conde, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes. A partir de entonces empezó a caer en el olvido de las instituciones y de los historiadores del arte, hasta que en el año 2009 la exposición “Alice Rahon, una surrealista en México (1939-1987)”, en el Museo de Arte Moderno, mostró ochenta de sus obras.


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Dos gatos British Shorthair, una niña y el fotógrafo Andy Prokh

La observadora

Andy Prokh, cuyo nombre completo es Andrei Prohorov, nació en un pequeño pueblo de los Urales en 1963. Estudió Económicas en la Universidad Politécnica de San Petersburgo y se licenció en 1991. A partir de 2006 decidió cambiar de rumbo para dedicarse a la fotografía.

Dos limones

En una entrevista dijo: “Creo que debe fotografiarse lo que se ama, y amo profundamente a estos dos modelos. Los observo vivir y crecer juntos; me limito a pulsar el disparador de la cámara”.

Cuando habla de sus dos modelos, se refiere a su hija Katherine y a la gata Lilu Blue; en otras palabras, a Kat y a Cat. Empezó a fotografiarlas cuando Kat apenas tendría un año, como se ve en la foto “Curiosidad y prudencia”.

Curiosidad y prudencia

En un momento dado, probablemente cuando Kat cumplió cinco años, apareció otro gato, pero ignoramos su nombre. Sí sabemos que Lilu tiene dos años más que Katherine y que es una gata “británica de pelo corto” (o British Shorthair), una de las razas más antiguas. Dado que apenas hemos encontrado información acerca de Andy Prokh, aprovecharemos para hablar de esta raza de gatos.

Ajedrez

Puede decirse que el British Shorthair es la versión con pedigrí del tradicional gato inglés. De cuerpo fornido, cara ancha y pelo tupido de color gris azulado, aunque puede ser de otros colores, ojos naranjas y rabo de tamaño medio, no muy largo.

Es un gato tranquilo, amable y paciente; el modelo ideal para trabajar en cine y en publicidad. Es posible que su primer trabajo como modelo fuera hacer de gato de Cheshire, dibujado por John Tenniel para “Alicia en el País de las Maravillas” (https://gatosyrespeto.org/2016/09/22/el-gato-de-cheshire/). De hecho, la Asociación de Criadores de Gatos dice: “Cuando se observa una falta en su habitual elegancia, el británico de pelo corto tiende a esconder su incomodidad detrás de la sonrisa del gato de Cheshire”.

El gato de Cheshire, de John Tenniel

El origen del británico de pelo corto es probable que remonte al primer siglo después de Cristo. Se cree que fueron introducidos por los romanos para deshacerse de las ratas, ratones y serpientes en sus campamentos durante la conquista de Inglaterra. Estos gatos se habrían mezclado posteriormente con gatos salvajes de la isla. Poco a poco desarrollaron un cuerpo robusto con un pelo muy corto y muy espeso que les permitía defenderse del frío y la humedad.

Cómo atrapar a una bruja

La cría selectiva empezó en el siglo XIX enfocada sobre todo al desarrollo del entonces poco habitual color gris azulado, también llamado “británico azul” o “tipo inglés” para distinguirlo del “tipo ruso”, de huesos más delicados. Algunas fuentes insisten en que Harrison Weir (https://gatosyrespeto.org/2017/06/01/el-libro-del-gato-de-miss-frances-simpson/), artista y enamorado de los gatos, dio los primeros pasos para estandarizar la raza.

Pero es muy posible que otros criadores de la época le acompañaran en su esfuerzo. Mostrado por primera vez en la exposición felina que tuvo lugar en el Crystal Palace de Londres en 1871, su popularidad fue inmediata y sigue siendo la raza más codiciada por los británicos.

Sin embargo, a principios de 1900 los persas y angoras, gatos de pelo largo de apariencia más elegante y exótica, le quitaron el protagonismo al pobre británico de pelo corto. En los años veinte del siglo pasado quedaban muy pocos británicos azules puros, y los criadores realizaron cruces con persas, creando la base de una raza actualmente conocida como “británico de pelo largo”. También se les cruzó con rusos azules.

Después de la II Guerra Mundial, los criadores empezaron a trabajar con los cartujos franceses (https://gatosyrespeto.org/2018/04/05/el-gato-cartujo-raza-francesa-por-excelencia), que genéticamente no tienen nada que ver con los británicos de pelo corto, a pesar de ser muy parecidos. A finales de los setenta, el británico de pelo corto era reconocido de forma oficial por la CFA (Asociación de criadores de gatos) y la TICA (The International Cat Association), que posee el mayor registro genético de gatos de todo el mundo. Lo que nos lleva a preguntarnos si realmente queda algo del gato original.

Pero eso no impide que sea un gato muy atractivo gracias a su aspecto musculoso, pecho ancho, poderosas patas y cola redondeada no muy larga. Tiene la cabeza grande, morro corto, orejas de buen tamaño y grandes ojos redondos de color naranja, los azulados, y de otros colores los de distinto pelaje.

Somos las gatas

Tardan más en alcanzar la madurez que otros gatos y no se desarrollan físicamente de forma plena hasta los tres años. Es una raza con claro dimorfismo sexual; los machos pesan entre 4 y 7,5 kilos, mientras que las hembras entre 3 y 5,5 kilos, lo que nos hace pensar que Lilu Blue tal vez sea un macho.

A veces se le confunde con el Fold escocés, una raza similar al británico de pelo corto. Se les distingue fácilmente por sus orejas: las del británico son perfectos triángulos y siempre se mantienen tiesas, mientras que las del Fold se doblan.

La ganadora

El primer Fold fue una gata llamada Susie encontrada en una granja en 1961. Susie tenía un extraño pliegue en medio de las orejas que le daba cierto aspecto de búho. Un vecino amante de los gatos compró uno de los cachorros de la camada de Susie y empezó a criar una nueva raza con la ayuda de un genetista. La raza fue registrada en 1966.

Depresión (Cuando era poeta)

Actualmente, los criadores éticos no cruzan un Fold con otro para evitar animales homocigóticos, ya que pueden desarrollas artritis. Algunos investigadores incluso recomiendan que se abandone del todo la cría del Fold escocés, razón por la que la raza no está aceptada por la Federación Internacional Felina ni el Governing Council of the Cat Fancy.

Foto de Katherine


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Los gatos de dos amigos, Giuseppe Ungaretti y Pericle Fazzini

Giuseppe Ungaretti y gato

El poeta Giuseppe Ungaretti sentía auténtica pasión por los gatos y debió tener muchos, pero dos quedaron registrados en los anales de la historia: Kiki, un regalo del escritor Alberto Moravia, y el más famoso de todos, Bobosse, con el que se hizo toda una serie de fotos.

Alberto Moravia y Giuseppe (1963)

En la época, finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, Ungaretti, su esposa Jeanne Dupoix, su hija Ninon y Bobosse vivían en la planta baja de una casa en la plaza Remuria, una bonita plazoleta con frondosos árboles no lejos del Circo Massimo. Bobosse era un gato grande atigrado, un verdadero gato romano, con mucho carácter.

Ungaretti con Jeanne y Bobosse

Walter Mauro, autor de la biografía “Vita di Giuseppe Ungaretti”, cuenta que Bobosse era un comilón, pero no solo le interesaba la comida, también podían invadirle violentos ataques de glotonería literaria. Y así, un día hizo tiras un estudio sobre el poeta Giacomo Leopardi (1798-1837), obligando a Luigi Silori, el asistente de Ungaretti, a sumirse en una complicada tarea de reconstrucción.

Ungaretti (1961)

Pero Bobosse no saltó a la fama por glotón, sino porque el escultor Pericle Fazzini, gran amigo del poeta, le plasmó en la escultura titulada “Gato de largo rabo” o también “El gato de Ungaretti”, que la galería del Laocoonte ha utilizado para promocionar la reciente inauguración de la exposición “Laocoon Zoo”, dedicada a esculturas de animales de artistas italianos.

Giuseppe Ungaretti describió a su amigo Pericle Fazzini como “el escultor del viento”. Se conocieron en Roma en 1930 y la amistad entre ambos duró hasta que la muerte se llevó al poeta.

Fazzini y Ugaretti (1952)

Giuseppe Ungaretti nació el 8 de febrero de 1888 en Alejandría. Su padre había emigrado a Egipto desde Lucca, Toscana, para trabajar en el canal de Suez, y murió cuando Giuseppe solo tenía dos años. Su madre María continúo al frente de la panadería familiar en el barrio árabe de la ciudad, y a pesar de las dificultades pudo mandar a sus dos hijos a la École Suisse Jacot, una de las mejores de Alejandría. Allí, Giuseppe aprendió francés y leyó a Leopardi, Baudelaire, Mallarmé, Nietzsche.

Ungaretti, por Fazzini

Al acabar los estudios decidió ir a la universidad en París. Conoció a numerosos artistas y trabó amistad con Guillaume Apollinaire. En 1916 publicó su primera colección de poemas, entre los que había uno dedicado a su amigo Mohammed Sceab, que se había suicidados tres años antes.

Participó en la I Guerra Mundial como soldado en la Brigada “Brecia” cuando Italia entró en la guerra. En 1918 combatió en la Champaña francesa y escribió el famoso poema “Soldati” en el bosque de Courton. De regreso a París el 9 de noviembre, descubrió el cuerpo de su amigo Apollinaire, víctima de la gripe española, en el ático que compartían.

1963

En 1920 conoció a Jeanne Dupoix y se casaron a los pocos meses. Tuvieron dos hijos, Anna Maria, apodada Ninon, y Antonietto. Se trasladaron a Italia en 1921. Durante un viaje a Argentina en 1936 le ofrecieron la cátedra de Literatura italiana en Sao Paolo. Aceptó y trasladó a su familia a Brasil, donde permanecieron hasta 1942. Su hijo Antonietto murió en ese país a los nueve años de una apendicitis mal curada.

A partir de 1942 enseñó Literatura moderna y contemporánea en la Universidad Sapienza de Roma. En 1944 le apartaron del puesto, al que fue reintegrado posteriormente, y siguió enseñando hasta 1965. En 1958 murió su esposa Jeanne después de una larga enfermedad. Al cabo de unos años mantuvo una relación con la italo-brasileña Bruna Bianco, 52 años más joven que él, tal como lo atestiguan nada menos que 400 cartas. Falleció en Milán el 1 de julio de 1970. A su entierro, celebrado dos días más tarde, no acudió ningún miembro del Gobierno italiano.

El escultor Pericle Fazzini nació en Grottammare, al sur de San Marino, el 4 de mayo de 1913. Empezó su formación en el taller de carpintería de su padre Vittorio. Gracias a la ayuda del poeta Mario Rivosecchi pudo irse a Roma en 1930 y estudió en la “Escuela libre del desnudo”.

Pericle Fazzini (1937)
Pericle Fazzini (Gatos jugando)

En 1931 ganó el concurso para el monumento del Cardenal Dusmet, pero nunca llegó a realizarlo. Obtuvo una beca y expuso por primera vez en la galería Dario Sabatello en 1933. El Museo del Jeu de Paume de París compró “Retrato de Anita” en 1934.

Pericle Fazzini (1947)
Pericle Fazzini (Gatos jugando)

Volvió a exponer en París con mucho éxito en 1938. Se instaló en un estudio en la Via Margutta de Roma y siempre trabajó allí. Participó en la Biennale de Venecia en 1939. Se casó con Anita Buy en 1940, poco antes de irse para cumplir el servicio militar en Zadar, Croacia, entonces parte de Italia. En esta época realizó dibujos para varias revistas.

Pericle Fazzini (1953)

Hizo numerosas esculturas de su esposa que le valieron premios. En 1949 participó en la exposición Arte Italiano del siglo XX y ganó el Premio San Vicente con la escultura “La sibila”. En 1954 ganó el Primer Premio de Escultura en la Biennale de Venecia. Un año después empezó a enseñar en la Academia de Florencia, y entre 1958 y 1965 fue profesor en la Academia de Bellas Artes de Roma.

Pericle Fazzine (La sibila)
El escultor con su familia

Creó numerosos proyectos monumentales y en 1970 empezó la imponente escultura “La resurrección” para la sala Nervi (diseñada por el arquitecto Pier Luigi Nervi) dentro de la Ciudad del Vaticano y utilizada por los Papas como espacio alternativo a la Plaza de San Pedro para las audiencias generales de los miércoles. Fue inaugurada en 1977 con el beneplácito de Pablo VI. Sus obras están en colecciones privadas y en numerosos museos, como el Hakone de Japón, la colección Peggy Guggenheim de Venecia, el Instituto de Arte de Chicago, el Momat de Tokio y el Museo de Arte Contemporáneo de Montreal.

Pericle Fazzini (Gato de larga cola)
Pericle Fazzini (Litografía, 1974)

Falleció en Roma el 4 de diciembre de 1987 a los 64 años.

Pericle Fazzini (Gato rascándose)


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El gato en anuncios (sobre todo de quesos) y más

El gato aparece en anuncios desde que estos existen. Hace algo más de cuatro años ya dedicamos una entrada a este tema (https://gatosyrespeto.org/2017/02/16/gatos-y-anuncios/). Está claro que usar cualquier animal en un anuncio suele ser un gancho infalible y, según varios estudios recientes, el gato es el más poderoso de todos, pero ¿por qué?

Perfume

Los expertos dicen que el gato representa el arquetipo del bienestar: sabe disfrutar de las buenas cosas de la vida en un entorno seguro y del calor del hogar, unas buenas bases para lanzar ciertos mensajes. De acuerdo, pero no todos los gatos tienen una vida placentera, ¿o es que los publicistas nunca han visto a un gato hambriento y muerto de frío debajo de un coche una noche de invierno?

Además de comunicar una sensación de satisfacción, el gato tiene siete vidas (nueve en muchos países); en otras palabras, quedaremos satisfechos con la robustez y durabilidad del producto. Ha sido utilizado para anunciar cualquier cosa, desde cigarrillos, alcohol (incluso el vinho verde portugués), radiadores (tiene lógica, les gusta el calor), perfumes, jabones…

…y coches (en general suelen ser felinos grandes), pero Pontiac utilizó un gato para promocionar el modelo Catalina, jugando con las tres primeras letras “c-a-t”. El anuncio dice más o menos lo siguiente: “¿Conocen la nueva raza “cats” de Pontiac? Rápida, con equilibrio innato, resistente para nueve vidas, esa es la nueva raza “cats” de Pontiac, ¡el Catalina!”

Los gatos también han promocionado medias, manoplas, leche (tiene sentido, aunque no es recomendable que un gato beba leche), gimnasios y mucho más. El poder del gato parece imparable, a pesar de los ailurófobos, que obviamente están perdiendo la batalla.

Ahora bien, ¿por qué hubo una época – los años cincuenta – en Francia en que el gato personificó el queso? Es verdad que a muchos les gusta el queso, pero suelen inclinarse por los curados. Entre los 20 anuncios que hemos encontrado, todos son quesos blandos y franceses, excepto uno de gruyere suizo escrito en inglés, por lo tanto dirigido a la exportación.

Hay de todo, “El gato ladrón”, “El gato con botas”, “El gato desnudo” (Chat nu) por un juego de palabras con el apellido del fabricante, “Chanu”, “El gato goloso”…

Para acabar una entrada algo absurda cambiaremos totalmente de registro e incluiremos algo que no tiene nada que ver con la publicidad. Se trata de una historia corta escrita por Colette, una de las más tristes que firmó.

“Viví la vida terrestre, donde era negro. Negro del todo, sin una mancha blanca en el pecho, sin estrella blanca en la frente. Ni siquiera tenía esos tres o cuatro pelos blancos que aparecen en la garganta de los gatos negros, debajo de la barbilla. De pelo corto, mate, tupido, rabo delgado y caprichoso, con el ojo oblicuo de color agraz, un auténtico gato negro.

Mi más lejano recuerdo remonta a una casa donde encontré, viniendo hacia mí desde el fondo de una sala larga y sombría, un gatito blanco. Algo inexplicable me empujó hacia él y nos detuvimos nariz contra nariz. Dio un salto hacia atrás e hice lo mismo a la vez. Si no hubiera saltado aquel día, quizá viviría todavía en el mundo de los colores, de los sonidos y de las formas tangibles…

Pero salté y el gato blanco creyó que yo era su sombra negra. En vano intenté convencerle de que yo tenía una sombra mía. Él se empeñó en que solo fuera su sombra y que imitase sin recompensa alguna cada uno de sus gestos. Si bailaba, yo debía bailar, beber si bebía, comer si comía, cazar sus presas. Pero yo bebía la sombra del agua, y comía la sombra de la carne, me hastiaba acechando bajo la sombra del pájaro…

Al gato blanco no le gustaban mis ojos verdes porque se negaban a ser la sombra de sus ojos azules. Los maldecía y les lanzaba su garra. Entonces los cerraba y me acostumbré a no mirar más que las sombras que reinaban detrás de mis párpados.

Pero aquella era una vida pobre para un gatito negro. Las noches de luna me escapaba y bailaba débilmente ante el muro encalado para disfrutar viendo mi sombra, delgada y picuda, más delgada con cada luna, aún más delgada, que parecía derretirse…

Así escapé del gatito blanco. Pero mi evasión no deja de ser una imagen confusa. ¿Trepé por el rayo de luna? ¿Me encerré para siempre detrás de mis párpados bajados? ¿Me llamó uno de los gatos mágicos que emergen del fondo de los espejos? No lo sé. Pero ahora el gato blanco cree haber perdido su sombra, la busca y la llama sin cesar. A pesar de estar muerto, no conozco el descanso y dudo. Poco a poco veo alejarse la certeza de que fui un gato de verdad y no la sombra, la mitad nocturna, el negro anverso del gato blanco”.

Añadiremos dos párrafos del prólogo, también de la autora. El primero dice así: “No hay gatos corrientes. Hay gatos desafortunados, gatos obligados a disimular, gatos menospreciados, gatos que un incurable error humano entrega a manos indignas, gatos que esperan toda la vida una recompensa que nunca llega: la comprensión y la compasión. Pero ni la miseria ni la mala suerte bastan para que un gato sea corriente”.

Y más abajo sigue diciendo: “Merecía algo más el animal al que el creador dio el ojo más grande, el pelaje más suave, la nariz más delicada, la oreja móvil, la pata incomparable y la garra curva que pidió prestada al rosal; el animal más perseguido, el menos feliz y, como dijo Pierre Loti, el mejor organizado para sufrir”. [Sidonie-Gabrielle Colette (1873-1954), traducido del libro “Chats de Colette”, editorial Albin Michel, 1950].

Ya incluimos estos dos párrafos en la entrada que dedicamos a Colette hace más de tres años, pero desde que la autora escribió estas líneas, las razas de gato se han multiplicado, algunas de ellas creadas para acoplarse al ser humano, otras por meros criterios estéticos… La gran mayoría de anuncios actuales solo usan gatos de raza, gatos de photoshop que responden a gustos muy concretos, poco naturales y espontáneos. El gato está de moda, los gatos tienen páginas en Facebook con miles de seguidores, algunos anuncios con gatos se vuelven virales. Pero no olvidemos al gato común, al callejero, a ese que nunca será corriente.


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Gatos, CoBrA y Karel Appel

Christian Karel Appel nació en la casa familiar de Ámsterdam el 25 de abril de 1921. Su padre, Jan Appel, tenía una barbería en la planta baja, y su madre era Johanna Chevalier, descendiente de hugonotes franceses (calvinistas perseguidos hasta el siglo XVIII en Francia). Realizó su primer óleo a los 14 años, y su tío Karel Chevalier, un apasionado pintor aficionado, le regaló una caja de óleos y un caballete el día que cumplió 15 años.

1948

A los 19 años ingresó en la Rijks-Academie, donde estudió hasta 1943 y conoció a Corneille, a quien le unió una profunda amistad que duraría hasta el final de su vida. Expuso en solitario por primera vez en la ciudad de Groningen, Países Bajos, en 1946, y participó en la exposición colectiva Jonge Schilders en el Museo Stedelijk de Ámsterdam.

1950
1950

En 1948 fue uno de los fundadores del Nederlandse Experimentale Group (Grupo neerlandés experimental) y ese mismo año redactó el manifiesto CoBrA con Corneille, Constant y otros. CoBrA era el acrónimo de “Copenhague Bruselas Ámsterdam”, las tres ciudades de donde eran originarios sus fundadores.

1951
1951
1953

El movimiento se desintegró en 1951, solo resistió tres años, pero en sus 18 primeros meses de vida, CoBrA reunió al mayor grupo de pintores expresionistas de la historia y tuvo importantes repercusiones en Europa y al otro lado del Atlántico.

Figura con gato, 1959
1969
1969

Se propusieron ser una red internacional y crear arte para el pueblo. Constant –  aprovechamos para incluir un cuadro suyo con un gato, claro está – dijo: “Estábamos convencidos de que el arte era un arma invencible en la lucha por la libertad. Éramos pobres, pero llenos de entusiasmo y nos daba igual que se rieran de nosotros. Compartíamos una actitud, y eso solo ocurre en muy pocos momentos”.

Constant, 1949
Encuentro feliz, 1974

Al año siguiente de la creación del movimiento, Karel Appel terminó el fresco “Niños haciendo preguntas” para la cafetería del Ayuntamiento de Ámsterdam, pero la controversia fue tal que estuvo tapado durante diez años. El pintor decidió mudarse a París.

1975
1976

En 1956, el Museo Stedelijk le encargó otro mural para el restaurante que por suerte no sufrió la ignominia del primero. Pero para entonces, Karel Appel era famoso y había sido galardonado con el Premio de la UNESCO en la Bienal de Venecia.

El gato verde, 1978
Gato payaso, 1978
Retrato de un gato, 1978

El primer cuadro suyo con un gato que hemos encontrado es de 1948. En una monografía publicada por el Museo de Bellas Artes de Bilbao con ocasión de una exposición se comenta que los animales ocuparon un lugar preeminente en las obras del pintor a partir de 1947, sobre todo en dibujos. En general se trataba de peces, aves o gatos.

Gato y rana, 1980, Naoshima
Gato sobre rojo, 1980
1980

Poco a poco, el motivo animal cobró otra dimensión, convirtiéndose en un factor clave de su obra y de su manera de concebir el arte. En una entrevista dijo: “El animal me parece algo asombroso. Me gustaría tener la mirada de un animal que, por primera vez, empezara a pintar el mundo de los humanos”.

1981
1981

En 1978 creó un “portafolio” que contenía 17 litografías de gatos a los que puso nombre. Las incluimos todas, así como la lista de la carpeta. Puede que a primera vista se parezcan mucho; sin embargo, son realmente expresivas y totalmente acordes con sus definiciones. Actualmente, el portafolio completo puede alcanzar los veinte mil dólares.

No hemos localizado más cuadros de gatos a partir de 1981. ¿Dejaron de interesarle entonces? Corresponde a la época en que diseñó la increíble estructura “Rana con gato”, que tuvo el honor de ser la primera obra de arte instalada en la isla de Naoshima, Japón, para el Proyecto de Arte Benesse.

Gato descansando
Gato andando

Tampoco sabemos si convivió con gatos. Hay muchas fotografías en internet del artista en su estudio, en galerías, ante sus cuadros, pero muy pocas que reflejen su vida personal. En 1947 conoció a su primera esposa, Tonie Sluyter, en Ámsterdam, y en 1955 a su segunda esposa, Machteld van der Groen, que luego fue modelo para Balenciaga.

Gato de noche
Gato triste

Se casó por tercera vez con Harriet de Vizer a finales de los setenta y fue su relación más duradera. Harriet se encargó de realizar un archivo en condiciones de las obras de su marido y de gestionarlas de forma profesional.

Gato sonriente
Gato verde

Además de pintar, de hacer cerámicas, esculturas y muchas otras cosas, Karel Appel era un apasionado de la música. En 1957, durante su primer viaje a Nueva York – aunque ya había expuesto tres años antes en la célebre galería de Martha Jackson – conoció a grandes músicos de jazz, como Dizzy Gillespie, Miles Davis, Count Basie y la cantante Sarah Vaughan, a la que hizo un retrato.

Gato rosa
Gato luminoso

Años después, en 1961, el cineasta Jan Vritman realizó un cortometraje documental en torno al artista trabajando en su estudio. La banda sonora, titulada “Musique Barbare”, fue compuesta por el propio Appel y Dizzy Gillespie. Al igual que sus cuadros, es espontánea, colorida y expresiva, a base de percusión y sonidos electrónicos. El álbum, que salió al mercado en 1963, incluía una litografía firmada y la voz del artista comentando sus teorías artísticas en inglés, al parecer un idioma que nunca llegó a dominar del todo.

Gato acechando
Gato diablo

A finales de los sesenta compró el castillo de Molesmes, cerca de Auxerre, Borgoña, Francia, que vendió al conocer a Harriet para trasladarse a Mónaco. También vivió en Nueva York durante un tiempo y tuvo un estudio a las afueras de Florencia. Viajó por todo el mundo para asistir a bienales y presentar exposiciones de sus obras.

Gato de casa
Gato asustado

Recibió un sinfín de premios; diseñó varios decorados para óperas, entre los que destacaremos los de “La flauta mágica” en 1995 para la Ópera de Holanda; sus murales decoran las paredes de edificios públicos e instituciones, entre ellos la UNESCO en París, y sus diseños escultóricos pueden verse en todo el mundo.

Gato peleón
Gato azul

En 2003, año en que el gobierno francés le otorgó la Legión de honor, se vio obligado a mudarse a Zúrich por razones de salud. En esa ciudad fue operado del corazón en 2005 y falleció el 3 de mayo de 2006 a los 85 años. Está enterrado en el cementerio del Père-Lachaise de París. Su esposa Harriet, nacida en 1943, murió el 20 de abril de este año.

Acerca de un gato
Gato inocente

Karel Appel dijo: “La creación es como un volcán en erupción. Creo que el punto de partida de cualquier arte es el caos”.

Gato soleado