Cordwainer Smith es el seudónimo del Dr. Paul Myron Anthony Linebarger, profesor de Estudios Asiáticos en la Universidad John Hopkins, coronel de la Inteligencia militar, consumado lingüista y asesor en política exterior para el Departamento de Estado, nada menos. A lo anterior añadiremos: un genial autor de ciencia ficción y gran amante de los gatos.

Cordwainer Smith

Escogió cuidadosamente su seudónimo. “Cordwainer” significaba “zapatero”, aunque ahora se considera una palabra arcaica, y “smith” es “herrero”. Pues bien, “Zapatero Herrero” escribió unos veinte relatos y dos novelas en las que describe la evolución de una civilización durante unos 15.000 años. Leídos en orden, la descripción es lógica, y cada relato aporta datos sobre el desarrollo tecnológico, social y espiritual de un lejano futuro.

Esta civilización viaja de una estrella a otra. La expansión de la cultura humana por el universo es posible gracias a la invención de naves “planoformadoras” que viajan a mayor velocidad que la luz. En esta nueva cultura interestelar, los verdaderos humanos viven de una forma privilegiada, ya que todo el trabajo lo realizan robots y “subhumanos”, animales modificados genéticamente para lograr una forma y una inteligencia casi humanas. La “Instrumentalidad” gobierna esta civilización, una dictadura blanda compuesta por una nobleza que utiliza poderes tecnológicos y telepáticos para mantener su status y repartir una justicia abstracta y desapasionada.

Los gatos ocupan un lugar muy especial en sus relatos. Por ejemplo, en “The Game of Rat and Dragon” (El juego de rata y dragón), los “socios” (gatos) ayudan a los telépatas a matar a los dragones que los primeros ven como enormes ratas. Al parecer, el capitán Wow y los otros personajes felinos del relato se basan en los gatos que vivían en la casa de Paul Linebarger cuando lo escribió en una sola tarde de 1954.

En todas las naves planoformadoras viaja un telépata que localiza al dragón (una entidad monstruosa que destruye una nave a grandes distancias de años luz), pero no pueden alcanzar la velocidad requerida para hacerlo desaparecer. De ahí la necesidad de tener socios cuya velocidad sea insuperable. Los socios viajan en naves minúsculas en el exterior de las astronaves y planoforman con ellas, y “los ‘pinlighters’ (telépatas) lanzan a los socios – los lanzan literalmente – mediante relés de disparos mentales directamente a los dragones, que aparecen como gigantescas ratas en la mente de los socios.

En un párrafo dice: “Allí, en la despiadada nada del espacio, las mentes de los socios respondían a un instinto más antiguo que la vida misma. Los socios atacaban, golpeando con una velocidad muy superior a la de los hombres, atacaban una y otra vez hasta que caía la rata o ellos. Pero casi siempre ganaban los socios”.

Hay muy pocos relatos de Cordwainer Smith traducidos al español. Su estilo en inglés es muy peculiar, muy claro y, a la vez, utiliza un exuberante vocabulario inventado para el mundo que imaginó, lleno de palabras como “underhumans”, por ejemplo. En realidad traducirlos como “subhumanos” es incorrecto, el matiz se acerca más a “bajohumanos” porque están justo debajo de los seres humanos.

Otro personaje felino es C’mell, de forma humana, pero derivada de un gato, una “bajohumana”. De ahí la C’(Cat) delante de su nombre, Mell. ¿Y por qué Mell? Por la gata Melanie, una de las favoritas, con Griselda, del escritor. El primer párrafo del relato “The Ballad of Lost C’mell” (La balada de C’mell extraviada) empieza así: “Era una chicachica y ellos hombres de verdad, señores de la creación, pero usó su inteligencia contra la suya y ganó. Nunca había pasado antes y nunca volverá a pasar, pero ella ganó”.

Con Melanie y Griselda (1956)

Paul M.A. Linebarger nació el 11 de julio de 1913 en Milwaukee porque su padre, que trabajaba como asesor de Sun-Yat Sen, primer presidente de la República China y fundador del Kuomitang, decidió que su hijo debía tener la posibilidad de optar a presidente de Estados Unidos y, para eso, tenía que nacer en suelo estadounidense. Hasta los 17 años fue a más de treinta colegios diferentes debido a la profesión de su padre. En 1919, a los 6 años, estando en un internado de Hawái, perdió el ojo derecho, que fue sustituido por uno de cristal.

A los 23 años obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad John Hopkins, donde acabaría dando clases. En 1936 se casó con Margaret Snow y se divorciaron en 1949. Un año después volvió a casarse con Genevieve Collins, con la que estuvo hasta que murió de un infarto el 6 de agosto de 1966 a los 53 años.

Cordwainer Smith

Tuvo dos hijas con su primera esposa; una de ellas, Rosanna “Zana” Hart, antropóloga, escritora y bibliotecaria, habló de sus progenitores hace unos años en la página dedicada a Cordwainer (http://www.cordwainer-smith.com/scholarly.htm). Cuenta que la gata Melanie era negra de pies a cabeza y llegó cuando ella tendría unos 13 o 14 años. En la época (años 50) no era habitual esterilizar a los gatos y la muy malhumorada Arabella, madre de Melanie, fundó una auténtica dinastía.

Zana Hart

El único macho de la casa se llamaba Erpillar, otro juego de palabras por “Cat-erpillar” (oruga). Al parecer, su padre amenazaba con bautizar al siguiente gato macho como “Astrophe” por “Cat-astrophe” (Catástrofe). El pobre Erpillar estaba relegado a vivir en el porche trasero cuando una de las gatas entraba en celo, pero desarrolló una habilidad sin par para moverse entre las piernas de la gente y colarse en la casa.

Cordwainer Smith

¿Creía Cordwainer Smith/Dr. Linebarger que podía existir una comunicación telepática entre un gato y un ser humano tal como describe en la relación entre los “pinlighters” y los socios? Alan C. Elms, biógrafo del autor, explica que Ardath Burks, alumno y colaborador del Dr. Linebarger, durante los seminarios que impartía en su casa, mantenía largas y profundas conversaciones con Little Paul, un gato tuerto, y dejaba de hablar de vez en cuando para escuchar su respuesta. Cree que le gustaba desconcertar a los alumnos con sus conversaciones gatunas, pero añade que no puede asegurar que el profesor no se comunicara telepáticamente con Little Paul.

En todos los relatos coprotagonizados por gatos u otros animales, estos representan a una justicia que siente y piensa, mientras que la Instrumentalidad solo utiliza una justicia absoluta, ciega e imparcial.  Poquísima gente supo que Cordwainer Smith era en realidad el Dr. Paul Linebarger hasta su muerte, pero tanto el autor como el profesor sentían un profundo respeto por los animales, y muy especialmente por los gatos.

2 comentarios sobre “Gatos de ciencia ficción y Cordwainer Smith

  1. ¡Qué gusto leer este artículo! No conocía a este escritor, notable creador y recreador de palabras como se advierte en los nombre que da a sus gatos. Gracias por sus interesantes notas y por la buena escritura.

    1. Nos alegramos que le haya gustado y, efectivamente, no es autor muy conocido, ni siquiera en los amantes de la ciencia-ficción. Creó un mundo alucinante. Muchas gracias por el cumplido.

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