Gatos y Respeto

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El museo del gato de Kuching (Malasia)

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Kuching es la capital y la ciudad más poblada del estado de Sarawak, en Malasia. La ciudad está construida a orillas del río Sarawak en la isla de Borneo; ocupa una superficie de 431 kilómetros cuadrados con un total de 325.132 habitantes repartidos entre la zona norte (165.642) y la zona sur (159.490). Es uno de los mayores centros industriales, comerciales y turísticos del este de Malasia.

Conjunto gatuno en una calle de Kuching

Conjunto gatuno en una calle de Kuching

Ahora bien, Kuching tiene una peculiaridad, significa “gato” en malayo, y la ciudad hace honor a su nombre con varias estatuas de gatos en los cruces y con un museo gatuno. La idea del museo fue del ministro jefe de Sarawak, Abdul Taib Mahmud, y de su esposa, Laila Taib. Está situado en el moderno Ayuntamiento Norte. El museo reúne numerosos objetos procedentes de países del mundo entero así como documentos acerca de la historia, leyendas y creencias en torno a los gatos.

Entrada al museo

Entrada al museo

El museo cuenta con cuatro galerías que albergan más de 4.000 objetos. La colección se presentó por primera vez el 1 de agosto de 1988 en Dewan Tun Abdul Razak, Putra World Trade Centre, y pasó al Museo del Gato de Kuching una vez terminado el edificio en 1992.

Gatos hechos con cocos

Gatos hechos con cocos

Entre los numerosos objetos se encuentra un gato egipcio momificado procedente de Beni Hassan fechado entre 3.000 y 3.500 años a. C. La vitrina explica la importancia de los gatos en el Antiguo Egipto.

Una de las galerías está dedicada a las cinco razas de gatos salvajes originarias de Borneo. Más aún, el museo posee el único espécimen disecado del gato más raro del mundo, el Felis Badia, que vive en las junglas de Borneo.

Se cree que el gato común conquistó el corazón de las familias malasias incluso mucho antes de la época del sultanato de Malaca. Otra sección del museo describe el papel que el gato ha tenido y tiene en las sociedades china, japonesa y malasia. Todos los países tienen sus leyendas y creencias acerca de los gatos, y Malasia no es una excepción. Por ejemplo, los gatos no pueden entrar en las minas de estaño porque traerían mala suerte a los mineros, pero generalmente hablando, los malasios están convencidos de que los gatos protegen los hogares.

Algunas de las vitrinas del museo

Algunas de las vitrinas del museo

El museo no tiene reparos en mostrar una tremenda colección de objetos kitsch relativos al gato, además de cuadros, tumbas y otros interesantes objetos. Borneo no es un destino turístico habitual, pero si por alguna razón están de paso por Kuching, no se pierdan el museo.

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El “Gabinete de los Gatos” en Ámsterdam

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El KattenKabinet, situado en una espléndida casa edificada en 1667 y con un interior del XIX en una tranquila calle de Ámsterdam, probablemente sea el único museo del mundo donde encontrará a más de un gato tumbado en un sillón con tapicería de época o aseándose en una mesa Imperio. El museo fue fundado recientemente, en 1990, por William Meijer, un hombre dedicado al mundo de las finanzas y gran coleccionista, en memoria de su gato anaranjado llamado John Pierpont Morgan (como el famoso banquero). La colección ocupa los dos primeros pisos de la casa, y William Meijer y su familia, el último.

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La peculiaridad de la colección reside en que todas las obras tienen que ver con los gatos. Hay cuadros de Rembrandt, Picasso, Manet, Toulouse Lautrec y muchos otros. Por ejemplo, en una sala solo hay esculturas, pinturas y litografías de Theophile Alexandre Steinlen.

kattenkabinet_3John Pierpont Morgan (1966-1983), un gato testarudo y con mucha personalidad, según cuenta su dueño, recibía un regalo especial cada quinquenio al cumplir años. Para su quinto cumpleaños, Ansél Sandberg pintó su retrato. Poco antes de cumplir diez años, posó para una escultura de bronce que, por mala suerte, fue robada incluso antes de que se inaugurara el museo. Para celebrar su decimoquinto aniversario, sus amigos le presentaron una colección de cincuenta poemas jocosos de cinco líneas cada uno, y Aart Clerkx le hizo un retrato para que su cara pudiera sustituir a la de George Washington en los billetes de un dólar. Para la ocasión el banco Pierpont Morgan imprimió una tirada conmemorativa de billetes con la cara del felino.