Gatos y Respeto

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La gata Ti-Puss, India y Ella Maillart

Con Ti-Puss y Ming

Ella Maillart con Ti-Puss y Ming

“Estado civil: Sra. Minou Wildhusband, nacida Ti-Puss. Las elegantes la rechazan por ser delgada y fea. Los seres sensibles comentan, pensativos, la fascinación que ejercen sus ojos ardientes. Los amigos de los animales exclaman espontáneamente: ‘¡Qué animal tan maravilloso!’ (…) Cuando, por cortesía, me veo obligada a hablar de ella, musito con modestia que solo importa el carácter. Jamás intento convencer a nadie de que Ti-Puss, quintaesencia del alma felina, reúne en sus humores más diversos la intensidad de la belleza y de la agilidad”.

Así empieza la novela “Ti-Puss (o India con mi gata)”, de la escritora y gran viajera suiza Ella Maillart, donde describe sus periplos por el subcontinente en compañía de una increíble gata cuyo nombre procederemos ahora a explicar. Ti-Puss es la contracción de Petit Pussy (Pequeño gato), y en cuanto a Minou Wildhusband, Minou significa minino/a en francés y Wildhusband se debe a que el primer novio de Ti-Puss fue un gato callejero bastante salvaje, un “wild husband” (marido salvaje, en inglés).

Ella Maillart nació en Ginebra el 20 de febrero de 1903, de padre suizo y madre danesa. Su madre la llevaba cada domingo de Ella Maillart con gatoinvierno a esquiar a las montañas, algo considerado una excentricidad en la época. En 1913, sus padres se trasladaron a un pueblecito a orillas del lago Lemán a unos siete kilómetros de Ginebra, donde conoció a Hermine (“Miette”) Saussure. Las dos compartían las mismas aficiones, el esquí, la vela, la lectura, y se convirtieron en amigas inseparables. En 1921, “Miette” compró una balandra de 7 metros de eslora y las dos, sin ayuda de un motor auxiliar, cruzaron hasta Córcega, volvieron a Cannes y fueron recibidas como dos heroínas. Poco después, con otras dos chicas, recorrieron todo el Mediterráneo en un velero de catorce toneladas hasta que “Miette” enfermó y abandonó la travesía. En 1924 representó a Suiza en la prueba de vela en solitario en los Juegos Olímpicos, clasificándose novena entre 17 participantes de los que era la única mujer.

Durante varios años trabajó en cosas muy diversas para ganarse la vida. En 1930 se trasladó a Moscú para escribir artículos acerca de la juventud soviética. Allí viajó con un grupo de universitarios al Cáucaso y descubrió el valle escondido de Esvanetia. En París, el editor Charles Fasquelle le encargó un libro acerca de su experiencia, “Parmi la jeunesse russe” (Entre la juventud rusa), publicado en 1932. Ese mismo año recorrió el Turquestán ruso y descubrió a los kirguises, los kazajos y los uzbecos. Regresó sola, con un enorme macuto, por las repúblicas soviéticas del sur, sin permiso y evitando los controles. A su regreso a París escribió “Des Monts célestes aux sables rouges” (Desde los montes celestes a las arenas rojas).

Ti-Puss durante un paseo

Ti-Puss durante un paseo

En 1934, el periódico “Le Petit Parisien” la mandó a Manchuria, entonces ocupada por Japón. Desde allí, se trasladó al Turkestán chino pasando por India y el norte de Tibet en compañía de otro aventurero, Peter Fleming. Tardaron siete meses en llegar a Srinagar, en Cachemira. En 1936 se publicó con un enorme éxito “Oasis prohibidos” (Península, 1999), en el que relata su largo y casi impensable periplo. Siguió viajando y dando conferencias hasta 1939, cuando recorrió Irán y Afganistán con una amiga periodista y escritora a la que intentó liberar de su adicción a la morfina sin éxito, lo que dio pie a otro libro, también publicado en español por la editorial Timum Mas en 1999 bajo el título “La ruta cruel: un viaje por Turquía, Persia y Afganistán” y nuevamente en 2015 por La línea del horizonte ediciones bajo el título “El camino cruel: un viaje por Turquía, Persia y Afganistán con Annemarie Zwarzenbach”.

Portada del libro

Portada del libro

Y después de esta larga introducción, llegamos a los años que estuvo Ella Maillart en India, donde conoció a Ti-Puss. Vivió en India entre los años 1939 y 1946. Primero se instaló en Tiruvannamalai, al sur de Madrás, cerca del asram de su maestro Ramana Maharishi.

Sri Ramana - Tiruvannamalai, 1941

Sri Ramana – Tiruvannamalai, 1941

También siguió las enseñanzas de Atmananda (Krishna Menon) en la provincia de Kerala.

Sri Atmananda (Krishna Menon) en Kerala

Sri Atmananda (Krishna Menon) en Kerala

En su libro en torno a Ti-Puss, que desgraciadamente no ha sido publicado en español, describe cómo recorrió toda una parte del subcontinente (ver mapa y recorrido con puntos) con la gata en compartimentos de tercera y autobuses.

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Ella Maillart no tenía mucho dinero y reducía sus gastos al mínimo. En su primer viaje con Ti-Puss, desde Tiruvannamalai a Kodaikanal, huyendo del terrible calor de Madrás, cuenta cómo, al cabo de unas cuantas horas en un vagón repleto de gente, fue necesario bajar a Ti-Puss del tren en una parada para encontrar un lugar con arena o tierra, y su miedo al pensar que el tren podía irse sin ella.

Lo realmente increíble es que Ti-Puss se acostumbró a viajar en tren y en autobús, y a cambiar de casa regularmente. Seguía a Ella en todos sus paseos e incluso la acompañó a escuchar a los maestros. Pero también dio grandes sustos a su amiga y dueña, como el día que, camino de Jagdalpur y Amarati, estuvieron unos días en Raipur y la gata desapareció. Al día siguiente debía irse y tardaría dos semanas en volver. Tristísima, se fue. A su regreso buscó a la gata y estaba a punto de rendirse cuando encontró a Ti-Puss con la pata rota en un jardín cercano a la casa. Con la pata inmovilizada, Ti-Puss viajó hasta Benarés antes de regresar a su tranquila vida en Tiruvannamalai, donde conoció a su primer amante. Poco después volvieron a irse a Thiruvananthapuram para seguir las enseñanzas del maestro Atmananda, y Ti-Puss (para entonces llamada Sra. Minou Wildhusband) dio a luz a cuatro gatitos, de los que Ella guardó dos, Ti-Zoli y Foxy, y sacrificó a los otros, algo totalmente habitual en la época. Regaló a Foxy y se quedó con Ti-Zoli.

Ella Maillart y gato

Unos meses después volvieron a emprender camino hacia la montaña huyendo de la tremenda humedad de la provincia de Travancore, y Ti-Puss desapareció por segunda vez. En la estación de Kodai Road, donde debían pasar ocho horas hasta la llegada del autobús, Ella decidió dejar salir a Ti-Puss. A las dos horas, preocupada, fue a buscarla, la llamó, pero Ti-Puss no volvió. Tardaría mucho tiempo en verla de nuevo. Después de describir a la gata a todo el personal de la estación y de dejarles la cesta en la que viajaba, subió al autobús que la llevaba a Kodaikanal con Ti-Zoli, mucho más dócil y con menos carácter que su madre. Pasaron seis semanas hasta que una mujer la avisó de que Ti-Puss estaba en la estación desde hacía tres semanas y que cada noche iba a esperar el tren procedente de Travancore. Reencontró a Ti-Puss, pero debió regalar a Ti-Zoli, a la que su madre no soportaba.

La última y definitiva fuga de Ti-Puss tuvo lugar en Kalimpong. Ella Maillart la había dejado durante tres semanas en casa de su amiga Beryl, que la acompañaba en un viaje por el Tibet. A su regreso, Winnie, la gata de Beryl, vino corriendo para recibirlas, pero Ti-Puss no estaba. Nadie la había visto en dos semanas. Cada noche, Ella salía a buscarla y le hablaba así: “Minou, amada mía, ven una última vez, permite que vuelva a sujetarte la barbilla y a despedirme de ti si de verdad prefieres la libertad (…). Hemos vivido las dos juntas durante tres años muy llenos, no puedes estar lejos de aquí. Vuelve, vuelve conmigo, necesito que me hagas una señal”.

Ella Maillart en Chandelin

Ella Maillart en Chandolin

Pero Ti-Puss nunca apareció y Ella Maillart regresó sola a Suiza. Pasaba los meses de más calor en la casa que compró en el pueblo de Chandolin y dedicaba el tiempo restante a viajar. Falleció el 27 de marzo de 1997.


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Holly, una gata viajera

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La Nochevieja de 2012, una gata apareció de pronto en el jardín de la Sra. Barb Mazzola y de sus hijos. Estaba agotada, apenas tenía fuerzas para mantenerse de pie y maullar. Durante seis días le dieron comida y leche hasta convencerla de que entrase en casa. La familia se enamoró de la gata, una tricolor muy bonita. La Sra. Mazzola la llevó al veterinario. Le dijeron que la gata, a pesar de estar muy delgada (de sus 5 kilos originales, se quedó a poco más de la mitad), de tener las uñas de las patas traseras totalmente gastadas y la parte inferior de las patas en carne viva por andar en el asfalto, estaba en perfecta salud. Entonces, muy a pesar suyo, pidió que se comprobara si llevaba chip… y así era. La gata pertenecía a Jacob y Bonnie Richter, una pareja que vivía a kilómetro y medio de la casa de Barb Mazzola.

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Jacob y Bonnie Richter con Holly

Que una gata aparezca a kilómetro y medio de su casa no tiene nada de raro; algunos gatos recorren hasta 4 ó 5 kilómetros en sus excursiones diarias, pero Holly – así se llama la gata – había recorrido nada menos que 322 kilómetros. Dos meses antes, los Richter la habían llevado en su autocaravana a Daytona Beach desde Palm Springs. Holly se había escapado y, a pesar de buscarla por todas partes, no la encontraron. Al cabo de unos días se rindieron y volvieron a casa.

Los expertos en comportamiento animal no saben explicar cómo Holly, una gata doméstica, fue capaz de regresar casi a su punto de partida recorriendo más de 300 kilómetros de terreno totalmente desconocido. Existen pocos trabajos científicos acerca de la orientación gatuna; hasta ahora se han estudiado sobre todo los pájaros, las tortugas y los insectos migratorios.

Mapa del recorrido de Holly

Mapa del recorrido de Holly

John Bradshaw, director del Instituto de Antrozoología de Bristol, y Patrick Bateson, biólogo conductual de la Universidad de Cambridge, creen que los gatos pueden reconocer olores a grandes distancias. “Por ejemplo, asoció el olor a pino con el viento del norte, y se movió hacia el sur”, explicó el Dr. Bateson.

Peter Borchelt, experto en comportamiento animal, se preguntó si los sentidos del olfato y del oído de Holly le permitieron seguir la costa y reconocer la autopista 95, por lo que decidió “mantener la carretera a su derecha y el océano a su izquierda”.

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Holly en su cesta

Kitty Cams Project, una investigación conjunta de National Geographic y la Universidad de Georgia en la que 55 gatos llevaban pequeñas cámaras en sus collares, sugiere que su comportamiento es extremadamente complejo. Por ejemplo, descubrieron que cuatro gatos engañaban a sus dueños y pasaban tiempo en otras casas, en busca de comida y caricias. Kitty Cams también demostró que la mayoría de los gatos hacen cosas peligrosas, como cruzar carreteras, o comer y beber fuera de su hogar, por mucha comida que se les ponga.

Pero Holly no es la única gata que ha vuelto inesperadamente. Según Roger Tabor, un biólogo inglés especializado en gatos, se sabe a ciencia cierta que Murka, un gato pardo ruso recorrió unos 500 kilómetros desde Moscú hasta la casa de la madre de su dueño en Voronezh en 1989, y que Ninja regresó a Farmington, Utah, en 1997, al año de que la familia se mudara con él a Mill Creek, en el estado de Washington. Asimismo, citó el caso de un siamés que vivía en el pueblo de Black Notley en Inglaterra y subía regularmente al tren para regresar andando durante varias millas.

El Sr. Richter, supervisor mecánico jubilado de una línea aérea, dijo: “Obviamente, un sentido desconocido o una magia especial hizo que Holly no se perdiera. No sé cuántas de sus siete vidas habrá gastado; tuvo que cruzar muchas carreteras, eludir el tráfico, evitar las amenazas de otros animales…”

La Sra. Richter, que era enfermera, añadió que algo queda muy claro con la aventura de Holly: la importancia de microchipear a los gatos: “Espero que los propietarios de animales entiendan la importancia del microchip después de conocer la historia de Holly”.

La Sra. Mazzola lo pasó muy mal cuando supo que Holly tenía dueño, pero no pudo contener las lágrimas al devolver la gata a sus dueños y ver a la hasta entonces tímida Holly correr hacia Jacob Richer en cuanto le reconoció.