Gatos y Respeto

Por unos gatos felices

Gatos y caricaturas de Peggy Bacon

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Contentment (Satisfacción) - 1936

Contentment (Satisfacción) – 1936

Peggy Bacon (1895-1987) fue una artista y escritora estadounidense que se dio a conocer por sus inteligentes y divertidas caricaturas de personajes famosos durante los años 20 y 30 del pasado siglo.

Nació en Connecticut y empezó a dibujar antes de los dos años. Su madre no creía en la educación que se impartía en los colegios y Peggy estudió lo que le apeteció (latín, griego, mitología, historia antigua, geografía) hasta los 14 años, cuando ingresó en un internado y aprendió matemáticas (entre otras cosas). De los 9 a los 11 años vivió en Francia con sus padres, primero en París y luego en Normandía. Después de que su padre se suicidara, su madre y ella se establecieron en Nueva York.

The Pet (La mascota) - 1919

The Pet (La mascota) – 1919

Desde 1915 a 1920 estudió dibujo y pintura en la famosa Art Student League, una escuela fundada hace ahora 130 años que no da diplomas y ofrece programas libres a los alumnos. Allí se hizo amiga de muchos jóvenes artistas con los que compartía los mismos intereses. Expuso por primera vez en 1917. Ese mismo año aprendió el grabado a punta seca, una técnica que usaría habitualmente durante los siguientes diez años. En 1920 se casó con el pintor Alexander Brook, con el que tuvo una hija y un hijo. Dividieron su tiempo entre Greenwich Village y Woodstock, dos comunidades artísticas muy dinámicas en la época. Se divorció de su marido en 1940.

Allure (Encanto) - 1934

Allure (Encanto) – 1934

Fue una artista prolija. Tenía 24 años cuando escribió e ilustró su primer libro, “The True Philosopher and Other Cat Tales” (El auténtico filósofo y otros cuentos de gatos). Ilustró más de 60 libros, de los que escribió 19, y fue nominada al Premio Edgar Allan Poe en 1952 por su exitosa novela de misterio “The Inward Eye” (El ojo interior). Sus dibujos fueron publicados en revistas de prestigio como la New Yorker, New Republic, Fortune, Vogue y Vanity Fair, y expuso en numerosas galerías y museos.

A veces se cruzaba con otros gatos. Al principio no le hacían caso porque no tenía nada que les interesase.

A veces se cruzaba con otros gatos. Al principio no le hacían caso porque no tenía nada que les interesase.

Pero lo que realmente nos importa es que Peggy Bacon adoraba a los gatos e incluso llegó a decir que no concebía la vida sin un gato. En una entrevista concedida a Paul Cummings en 1973, dijo: “Adoro a los gatos. Crecí con gatos. A mis padres les gustaban mucho los gatos. Siempre había dinastías de gatos en casa. Creo que a todos los niños les gustan los animales. Yo solo tuve gatos. Los dibujaba constantemente. Siempre los he querido y he disfrutado con ellos por su personalidad y como modelos”.

The Young New Yorker (El joven neoyorquino)

The Young New Yorker (El joven neoyorquino)

Sus dibujos de gatos son originales y humorísticos. Se nota que no solo entiende a los gatos, sino que está de su lado. En ningún momento escogió siameses consentidos o angoras con aires de realeza, siempre se inclinó por el gato callejero. Los muestra en su entorno, maullando en plena noche, rebuscando en las basuras, peleándose. Su gato “Extravagance” (Extravagancia), un atigrado de lo más común, le sirvió de modelo para toda una serie de dibujos en torno a un gato callejero en Nueva York. Tuvo otro gato llamado “Metaphysics” (Metafísica) con el que su marido la retrató.

Peggy Bacon con Metaphysics (retrato de Alexander Brook)

Peggy Bacon con Metaphysics (retrato de Alexander Brook)

Entre sus relatos de gatos mencionaremos “The Ghost of Opalina” (El fantasma de Opalina), donde el fantasma de la gata Opalina habla con tres niños que acaban de mudarse a una vieja casona y les cuenta las vidas de los anteriores habitantes con los que ha convivido durante sus ocho vidas previas (no olvidemos que en muchos países, los gatos tienen nueve vidas, dos más que en los países hispanohablantes).

La casa encantada (1939)

La casa encantada (1939)

En otro relato, “The Queen’s Cat”, el gato de la reina cuenta cómo un rey, que tenía pavor a los gatos, y una reina, que no podía vivir sin uno, adoptaron a un gato tan feo que no parecía un gato, por lo que ambos fueron felices; el rey porque el gato no parecía un gato, y la reina porque era un gato.

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