Gatos y Respeto

Por unos gatos felices

Ningún gato negro se parece

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Gatos y libros

Gatos y libros

El 30 de octubre de 2015, hará un año dentro de diez días, se publicó en Estados Unidos un libro titulado “All Black Cats Are Not Alike”, con textos e ilustraciones de la pareja formada por Amy Goldwasser y Peter Arkle, dos amantes de los gatos.

Los autores

Los autores

Cualquiera que haya tenido un gato negro sabe que ninguno se parece ni físicamente ni en su comportamiento. El libro contiene cincuenta retratos de gatos reales con una reseña bajo cada uno describiendo al felino en cuestión. Hemos escogido unos pocos y traducido el texto correspondiente.

Master es un agente encubierto – Ya lo dice el proverbio ruso: “No escoges al gato, el gato te escoge”. Lars e Irene llamaron “Maestro” a la diminuta y habladora bola de pelo con mucho carácter por la novela “El maestro y Margarita”, de Mijaíl Bulgakóv. Cuando le llevaron a casa hace unos años, salió disparado de la caja, vomitó, alzó el rabo y decidió que el sitio no estaba mal. Se siente sumamente ofendido cuando los invitados no le saludan. Pasa la semana en Long Island City (donde aceptó usar el lavabo) y los fines de semana en el campo cerca de un lago. No se le da bien montar en canoa.

Lucky

Lucky siente no haber usado hilo dental – Una colección de gatos negros no es tal sin un “Lucky”. La custodia de este se concedió en un divorcio a Christy, que en 2007 se quedó tan asombrada por su elegancia, actitud distante y nombre de buen augurio que resistió la embestida de los miembros de un refugio a favor de un rival blanco y negro. Lucky no ha sido muy afortunado en cuanto a sus dientes, solo le queda un colmillo. Durante varios años compartió a regañadientes un hogar con Wafu el gato blanco, al que no echó de menos cuando falleció. Es conocido por su amor a las mantas de imitación de pelo, y cuando está muy disgustado (por ejemplo, cuando Christy se va de vacaciones) hace sus necesidades en la bañera, típico de gato malcriado y atento a la vez.

ronaldo

Ronaldo gana – Estirado, Ronaldo casi mide un metro de largo. En una experta y estudiada conquista, un buen día de abril, el “gatito” de seis kilos y tres años se frotó contra las piernas de Rebecca y se dejó caer de espaldas delante de ella en el Meow Parlour (el primer gatocafé de Manhattan). Ahora es vecino de Brooklyn y vive con su amigo Roger, otro gato adoptado blanco y negro. Su especialidad es mirar fijamente a Rebecca con ojos bizcos para ver si se despierta antes de pasar a olerle los párpados. La paciencia es su fuerte. Auténtico gato ninja, es capaz de esperar eternamente que un humano se tropiece con él y le dé de comer. Cuando su hermano pequeño le molesta, se sienta en la cabeza de Roger. Obviamente, siempre sale ganando.

kimKim y la bañera – Al no ser fans de Kardashian, Sara y Francis decidieron obviar el apellido de Kim cuando la adoptaron el pasado día de San Valentín, en el Meow Parlour, con otro huérfano pelirrojo llamado Kris. Ahora viven en el barrio de Queens, donde Kim se mimetiza con una manta negra encima de una mecedora. Casi desaparece, nada que ver con la Kardashian. Está obsesionada con la bañera, se pasea por el borde, se tumba dentro cuando aún está mojada y la usa para guardar los juguetes que ha cazado (gruñe si alguien se acerca a quitárselos). Una vez se cayó en la bañera llena; salió de un salto, se sacudió y se acabó. Nada de números ni de selfies.

vano

Vano en el centro – Vano vive con una familia armenia internacional y multigeneracional compuesta por la madre, el padre, el abuelo, dos hijos, Haig de 15 años y Vahan de 12, y una hija, Nairi de 9 años, en la Quinta Avenida, Lower Harlem. Nació en un armario empotrado de la casa hace dos años con otros cinco hermanos. Ocurrió poco después de que la familia admirara y adoptara a una preciosa gata que llevaba semanas en la calle, alimentada en secreto por el portero. A la hora de darle nombre, descubrieron que Anoush estaba muy embarazada. Vano persigue palitos y bolas, le gusta el hielo y el agua. Como buen chico de ciudad, no siente ninguna atracción por el gran exterior.

yoshi

Yoshi quiere entrar – A pesar de tener un nombre japonés masculino, Yoshi es una gata de 13 años. Era una gata callejera que se hizo con el corazón de dos humanos que hablan gato al saltar más alto que ninguno de sus hermanos de camada, hasta casi dos metros, como si tuviera muelles. Actualmente reside en los bucólicos extrarradios de Nueva York, donde hace uso de su impresionante vocabulario. La felicidad, para ella, significa estar tumbada en el suelo caliente del baño de arriba comiendo gambas.

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Solo hemos incluido los textos correspondientes a seis de los cincuenta gatos mencionados en el libro y añadido algún retrato más. Actualmente, los autores tienen otro gato negro, en realidad una gatita llamada Mimi Goldsparkle.

 

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