Gatos y Respeto

Por unos gatos felices

El gato de Kazán

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El gato de Kazán visto por Yuri Berdnikov

El gato de Kazán visto por Yuri Berdnikov

Kazán, capital de Tartaristán, fundada en el año 1005 a orillas del río Volga, también es conocida por su gato. Ignoramos el nombre del gato, pero se hizo famoso a través de un lubok del siglo XVIII con la siguiente leyenda: “Gato de Kazán, mente de Astrakán, inteligencia de Siberia”, supuestamente en referencia a la idea generalizada que se tenía del pueblo tártaro.

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Antes de seguir, quizá sea una buena idea explicar que un lubok es un tipo de grabado ruso que se caracteriza por trazos sencillos y pequeños textos basados en la literatura popular, mitos e historias religiosas, usado para decorar los hogares y las posadas. Los primeros aparecieron a partir de la segunda mitad del siglo XVII y eran grabados en madera, luego pasaron a ser aguafuertes y, finalmente, litografías a mediados del siglo XIX. Se conocen casos de algunas series que podrían considerarse casi como los predecesores del cómic. Se hicieron muy populares por su precio asequible y se vendían habitualmente en los mercados.

Pero volvamos al famoso gato de Kazán. Según cuenta una leyenda, el gato de Kazán salvó a su dueño y a la familia de este durante el asedio al que el zar Iván el Terrible sometió en 1552 al kremlin de Kazán. El kan de Kazán tenía un gato muy inteligente por el que sentía un gran afecto. Este gato, que salía y entraba del palacio como quería sin tener en cuenta a Iván el Terrible, oyó decir a Ylanda y Akpars, dos reyes del pueblo mari y aliados del zar, que cavaban un túnel debajo de las murallas del kremlin para introducirse a escondidas. Se apresuró a avisar al kan del peligro que corría, y este pudo huir por el río Kazanka, que desemboca en el Volga, con su esposa, su hija y su amado gato. Por cierto, los mari son un pueblo asentado en las orillas de los ríos Volga y Kama con un idioma propio.

Lubok del gato de Kazán

Lubok del gato de Kazán

También se dice que en 1745, por orden de la futura Catalina la Grande, que tendría entonces 16 años, unos 30 gatos de Kazán fueron capturados y trasladados al Palacio de Invierno de San Petersburgo. Durante un viaje a la ciudad, la emperatriz se fijó en la ausencia de ratas y ratones, por lo que decidió aplicar el mismo método en el domicilio real. También se habla de 300 gatos y no de treinta, el número exacto de miembros de la Guardia Imperial Rusa que depuso a su marido y la proclamó gobernante de Rusia.

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Nos parece más fidedigno, aunque sea menos romántico, que fuera Isabel I de Rusia la que hizo traer numerosos gatos de la lejana Kazán, una ciudad a 1.500 kilómetros de San Petersburgo, mediante un decreto firmado en 1745 especificando claramente qué gatos eran requeridos: “…los mejores gatos, los más grandes, capaces de cazar ratones, y acompañados por una persona que cuidará de su bienestar”. Al parecer, los felinos de esa ciudad tenían fama de buenos ratoneros.

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En 2009 se erigió un monumento al gato de Kazán. Se trata de una escultura de bronce de unos tres metros de alto y 2,8 metros de ancho, diseñada por el artista local Igor Bashmakof, de un gato bien alimentado, con tripa, tumbado debajo de un baldaquín, que se acaricia los bigotes con una pata y se rasca la tripa con la otra. En el zócalo puede leerse la famosa leyenda del lubok con el que empezamos esta entrada. La iniciativa nació entre los habitantes de la ciudad y los materiales fueron donados por un patrocinador.

Monumento al gato de Kazán

Monumento al gato de Kazán

Otra toma del monumento

Otra toma del monumento

Acabaremos hablando de otro lubok, quizá menos conocido que el primero. Se cree que fue realizado en la década de 1760 y se titula “Los ratones entierran al gato”.

Los ratones entierran al gato

Los ratones entierran al gato

También lleva la misma inscripción: “Gato de Kazán, mente de Astrakán, inteligencia de Siberia”, pero aquí la opinión de los expertos difiere. Durante mucho tiempo se interpretó como una caricatura del entierro de Pedro el Grande difundida por sus oponentes, y se pensó que la frase era una parodia de los zares rusos. Investigadores modernos se inclinan a pensar que se trata de una típica representación de Carnaval, cuando el mundo se pone “patas arriba”. En la iglesia ortodoxa, el Carnaval es llamado Maslenitsa. Estudios históricos han demostrado que ya se celebraba una festividad pagana en el siglo II, la fiesta eslava más antigua conocida hoy en día.

Un moderno lubok del gato de Kazán

Un lubok moderno del gato de Kazán

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