¿Por qué unir a Colita y a Pilar Aymerich en un mismo artículo? Muy sencillo: porque juntas realizaron una exposición en la sala Vinçon de Barcelona, inaugurada el 14 de abril de 1992 y promovida por la Fundación Purina, dedicada a gatos y perros. La invitación especificaba que “Su perro y su gato están también cordialmente invitados”. Las fotografías se incluyeron en un libro titulado “Amigos”, con prólogo de Marta Pessarrodona y Anna Maria Moix.
Ambas fotógrafas aman a los animales, aunque hablando de Colita no queda más remedio que hacerlo en pretérito, ya que falleció el 31 de diciembre de 2023 a los 83 años. Sabemos que en un momento dado vivió con tres gatos, dos perros, una tortuga y un pez, pero como nos ocurre a todas las personas que tenemos animales, el número varía con los años según las llegadas y las despedidas.
Colita, cuyo nombre era Isabel Steva Hernández, aunque ella misma decía que solo la llamaban así en las comisarías, en Hacienda y en el Sagrado Corazón, se fue a estudiar a París a los 18 años, pero volvió al cabo del año a Barcelona, donde había nacido el 24 de agosto de 1940. Interesada en la fotografía – su padre le había regalado su primera cámara a los 12 años –, conoció a fotógrafos como Oriol Maspons, Julio Ubiña y Xavier Miserachs, con el que trabajó en su laboratorio y aprendió el oficio.
En 1962 fue fotofija en la magnífica película “Los Tarantos”, de Rovira Beleta, y se hizo amiga de la protagonista, Carmen Amaya. Siguió como fotofija en numerosas películas de la Escuela de Barcelona, fundada por un grupo de cineastas que querían distanciarse de las reglas del cine franquista. En una muy buena entrevista realizada por Eva Blanch para La Vanguardia el 3 de abril de 2023, nueve meses antes de su muerte, Colita cuenta algunas anécdotas de estos rodajes: (https://www.lavanguardia.com/magazine/protagonistas/20230306/8793500/colita-camara-mitos.html)
Realizó retratos a muchos personajes famosos, Gabriel García Márquez, Joan Miró, Orson Welles, Ana María Matute, Joan Manuel Serrat, y es considerada la fotógrafa de la “Gauche divine” barcelonesa, formada por un grupo de intelectuales y artistas en el restaurante Casa Mariona en los años sesenta. Pero sus mejores fotografías son las instantáneas que captaba sin que nadie se diera cuenta, sin molestar, como siempre decía.
En 2014, concretamente el 6 de noviembre, el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte le concedió el Premio Nacional de Fotografía, pero lo rechazó al día siguiente ya que “la cultura y la educación en España estaban en una situación que daba pena, vergüenza y dolor de corazón”.
No hemos encontrado una sola fotografía de Colita – apodo que le puso su padre porque, según él, los niños nacían bajo una col – con sus gatos; hay algunas, muy pocas, con sus perros. Sin embargo, hizo muchas fotografías de animales. Las dos más antiguas de gatos son de 1963 en Cuenca, cuando solo tenía 23 años.
Pero con Pilar Aymerich ocurre todo lo contrario; no fue difícil encontrar fotos con sus gatos, un gato negro, otro blanco con manto gris y… un gato persa en una fotografía firmada por Juan Morales. No sabemos si Pilar, que nació en 1943 en Barcelona, sigue teniendo gatos. Por cierto, si entran en su página web (pilaraymerich.com) y pulsan “Sobre mí”, la primera foto es de ella con su gato negro. Siempre dentro de la página web, en el último apartado, “Gatos”, hay nueve fotos realizadas por ella cuya reproducción está prohibida.
Antes de decantarse por la fotografía, Pilar Aymerich Puig estudió Teatro en la escuela de Arte Dramático Adrià Gual y se fue a Londres a seguir estudiando porque el teatro que se hacía en España era muy malo, según dice ella misma en una entrevista a Anna Zaera para VillaWeb del 15 de mayo de 2023. Era la época de las primeras manifestaciones contra la guerra de Vietnam, el movimiento hippy…
Y añade que su padre decía: “La niña es muy rara, no habla, pero mira mucho, parece un búho”. Fue entonces cuando pensó: “Voy a probar a hacer el búho”. De Londres se fue a Francia a casa de un tío suyo fotógrafo que se había exiliado por ser republicano. Trabajó con él y le enseñó a revelar fotos.
Al volver a Barcelona en 1968 se dedicó sobre todo al fotoperiodismo y formó pareja profesional con la periodista y escritora Montserrat Roig (de la que incluimos una preciosa foto con su gata Pepita hecha en 1977). Montserrat empezaba a escribir, Pilar a hacer fotos, y decidieron colaborar. Se habían conocido de adolescentes, y Montserrat fue la primera persona a la que Pilar llamó cuando regresó de Londres.
La revista Serra d’Or les encargó una serie de reportajes de personajes y plasmaron a toda la intelectualidad catalana de la época. En palabras de Pilar, fue un momento muy interesante porque se juntaron tres generaciones, los que empezaban a volver del exilio, los que poco a poco salían de la clandestinidad y los jóvenes: “Tres generaciones que se alimentaban entre sí”. Colaboró con mujeres catalanas importantes, como Federica Montseny, Mercè Rodoreda o Maria Aurèlia Capmany, otra amante de los gatos.
Militante feminista desde siempre, en la misma entrevista le preguntaron si imaginaba que las cosas cambiarían tanto, a lo que contestó sin dudar: “¡Imaginaba que cambiarían más! No han cambiado tanto como parece. Los años setenta eran una revolución que debía aportar un cambio en la sociedad, pero no ha sido así. Los feminicidios, los comportamientos machistas siguen estando…”
Además de hacer numerosos retratos a personajes célebres, su cámara ha sido testigo de manifestaciones, huelgas, celebraciones y movimientos sociales desde una perspectiva humanista, social y feminista. Siempre ha dicho que para hacer fotografías hay que entender quién está delante de la cámara o qué se está viendo.






















